Termina el primer arco de la nueva etapa de Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez, y lo hace con otro comic super entretenido que da gusto leer gracias al fantástico trabajo del dibujante español.
PUNTUACIÓN: 8/10
Después de sobrevivir a una cita infernal, la larga noche no ha terminado para Bruce Wayne. Mientras hace malabarismos con múltiples necesidades como Bruce, los Monster Men de Hugo Strange atacan una instalación petroquímica y obligan a Batman a entrar en acción. Gotham City se convierte en un polvorín mientras las superestrellas Matt Fraction y Jorge Jiménez continúan su aclamada serie sobre el Caballero Oscuro.
El quinto número de Batman de Fraction y Jiménez nos dejó con un cliffhanger antológico, y la forma en que se resuelve de momento me ha hecho mucha gracia. La situación es un poco tonta, pero de alguna manera juega con los mitos de los comics y como no son las gafas lo que ocultan la identidad de Superman, sino la imposibilidad de la gente de creer que Superman puede tener una vida gris y vive entre ellos. Esto, pero aplicado a Batman es lo que Fraction plantea, y creo que tiene sentido.
En lo referido a este número, tengo que decir que probablemente sea el más flojo hasta ahora. Tras el despliegue visual del quinto número, en este el combate de Batman contra los Monster Men de Hugo Strange queda como una escena vacía de intensidad, de alguna manera transmitiendo que se plantea porque toca una escena de acción y no tanto por el peso dramático que aporte a la trama.
Además, Bruce tiene dos momentos emocionales con Damián y con Tim Drake (el tercer Robin). Y dentro de estar bien, me dejó un poco la sensación que me he perdido cosas entre las apariciones de Tim en este cómic. (Obviamente, me he perdido su vida, que entiendo se está contando en otras series). Y que un cómic me deje está sensación, o que debería estar comprando otra cosa además de este cómic, es algo que no mola nada.
Como en números anteriores, Jorge Jiménez se sale dibujando este cómic. Sus paginas tienen un dinamismo alucinante, y sabe ser divertido cuando toca, como en las páginas iniciales. Además, los momentazos visuales que Jiménez dibuja confirman cada mes que el granadino nació para dibujar Batman. Y mira que disfruto cuando Dan Mora (por ejemplo) dibuja a Batman, pero Jiménez me chifla. Es que es capaz de triunfar dibujando cualquier cosa.
Otro tema a comentar que me hace pensar en esta grapa como la menos buena hasta ahora, es que en realidad este número no es el final de nada. De hecho, el cómic plantea una sorpresa final que confirma la naturaleza ambigua de la doctora Zegler, dejando claro que no está claro que vaya a ser una amiga de Bruce Wayne, o una enemiga de Batman.
Con todo, sigo ilusionado con esta colección de Batman. Creo que Fraction está muy entonado y con el dibujo de Jiménez, el cómic se convierte en TOP.
Comparto las primeras páginas del comic:
Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez es un éxito absoluto, lo cual es compatible con que este comic haya sido el más flojo hasta la fecha.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Analizo Dreadnok War, el último arco de G.I. Joe a cargo de Joshua Williamson, Tom Reilly y Jordie Bellaire en el que Duke y el Comandante Cobra se convierten en extraños compañeros que huyen en una la persecución mortal.
PUNTUACIÓN: 10/10
¡LA GUERRA DE LOS DREADNOKS COMIENZA AQUÍ!
Cuando Cobra Commander es traicionado por uno de sus aliados más cercanos, ¡se convierte en el objetivo de la venganza de los Dreadnoks!
Pero en su hora más oscura, el único que puede salvar a Cobra Commander es… ¿Duke?
¡La alianza más inesperada da inicio a la historia más grande de G.I. JOE hasta la fecha, tan llena de acción que se publicará cada dos semanas de la mano del equipo de ensueño formado por Joshua Williamson y Tom Reilly!
Este arco de G.I. Joe se ha publicado con periodicidad quincenal en Estados Unidos, una demostración del enorme acierto editorial que Skybound está consiguiendo con el Universo Energon.
Hace un par de meses reseñé los dos primeros números de Dreadnok War, y el arranque de este arco me gustó mucho. La trama no puede ser más sencilla, y quizá por eso funciona también. Cobra necesita Energon para sus armas, lo que hace que el Comandante Cobra vaya al desierto a encontrar una posible fuente. Esto permite a Destro a poner en marcha su plan para hacerse con el control. Y para ello, sólo es necesario dar la localización del Comandante Cobra a los Dreadnoks, que tienen una deuda pendiente con él.
La primera sorpresa viene cuando Duke llega en el momento justo para salvar la vida del Comandante Cobra, porque le necesita vivo. Y esto parece una tontería, pero explica uno de los motivos por los que me gusta tanto este comic. Y a la vez, el problema de muchos comics actuales de Marvel. Cuando compro comics de superhéroes, quiero ver a héroes haciendo cosas de héroes debido a una moral que les obliga a hacer lo correcto. La p&%$ manía del «realismo» mal entendido y de las narrativas progresistas destinadas a desmontar mitos del género está haciendo mucho daño al comic mainstream. Y aunque esta acción de Duke puede ser un poco loca y nada realista, precisamente me gusta porque un héroe es quien hace lo correcto aunque hacerlo ponga en riesgo su vida.
Otro de los aspectos de Dreadnok War que me ha volado es la forma en que Joshua Williamson plantea un blockbuster palomitero en el que hay unas increíbles escenas de acción, que Tom Reilly aprovecha para lucirse como la super estrella que es, y un montón de giros y sorpresas a cual mejor. Esto hace que la experiencia de lectura en grapa sea alucinante. Hay escritores que escriben para el tomo y me alegro que Joshua Williamson no sea uno de ellos. ahora que tengo el arco completo me lo he vuelto a leer de un tirón, pero la lectura grapa a grapa, con días de diferencia entre ellas, ha sido una maravilla. Además, me encanta la acción, pero Williamson se guarda momentos de Duke con el Comandante Cobra que son oro puro.
G.I. Joe es un comic de acción. Y tener a Tom Reilly es una garantía de éxito. Tras dibujar el primer arco de la colección se tomó un respiro, y aunque los dibujantes que le sustituyeron son buenos, Reilly está a otro nivel ahora mismo. La narrativa de Reilly es soberbia, y el detalle de plantear un homenaje a Mad Max Fury Road en los dos primeros números me ha volado la cabeza. Viendo la persecución, lo primero que me alegró el día es ver vehículos de los Dreadnoks que yo tenía comprados físicamente junto a mis muñecos de G.I. Joe. En concreto hablo de la moto de 3 ruedas que tiene acoplada una plataforma con una ametralladora, y el coche blindado. Que los actuales creativos del comic se acuerden de algo que mis padres nos compraron a mis hermanos y a mi ¿hace 40 años? me parece una pasada.
Luego tenemos el homenaje a Mad Max: Fury Road, en el que tenemos incluso un paso entre montañas que será dinamitado para permitir la huida de los protagonistas. Las escenas de acción me parecen maravillosas, consiguiendo que estas grapas se lean en un suspiro a pesar de que pasan muchas cosas. Porque todo está contado de la forma más clara y espectacular para el lector.
Tom Reilly es un dibujante de sensibilidad clásica que centra su estilo en contar la historia de la forma más clara posible, haciendo que la experiencia sea un placer para el lector. Otro elemento que me ha flipado de este arco es que Reilly plantea los principales sets de acción de cada grapa con una doble splash-page dividida en viñetas super pequeñas con las que Reilly realiza las diferentes coreografías de acción que Duke, el Comandante Cobra y el resto de personajes realizan. Esta solución visual y creativa me parece un acierto absoluto, y consigue que las grapas de 20 páginas cundan muchísimo más.
Skybound ha permitido a Tom Reilly trabajar con margen de sobra para que pudiera dibujar todo el arco sin necesidad de fill-ins. Incluso para un arco que se ha publicado quincenalmente. Puede hacer, no es una utopía imposible. Esto también puede parecer una tontería, pero la satisfacción de leer una historia dibujada toda por el mismo dibujante es algo tan evidente que me hierve la sangre pensando las malas prácticas con las que los editores de Marvel llevan años castigando a sus lectores. Por eso, cuando ves un comic tan satisfactorio como este G.I. Joe más canta lo mal que trabaja la mal llamada actualmente «Casa de las Ideas».
Cuando un comic une un dibujo perfecto con una historia que entiende a los personajes y lo que los lectores esperamos en un comic de estas características, el éxito está asegurado. Es justo lo que está pasando con este comic de G.I. Joe.
The Dreadnok War me han parecido una lectura fantástica. Por comics como este G.I. Joe me aficioné a los comics de superhéroes cuando era niño y sigo aquí después de todos estos años. El comic no puede ser más sencillo y conecta con todos los mitos de G.I Joe de la mejor manera posible. Y si a eso le sumamos el SORPRESÓN final con que termina el arco, queda claro que esta nueva etapa de G.I. Joe apunta a que va a darnos AÑOS de grandes historias.
Suelo cortarme un poco con las puntuaciones, porque obviamente no todo puede ser sobresaliente aunque me guste mucho a mi. Pero este arco Dreadnok War ha conseguido que me entusiasme con un comic que ya me estaba gustando muchísimo. Es una maravilla. Pocas veces un 10 sobre 10 está más merecido que ahora.
Comparto las primeras páginas del número 13 USA:
Por comics como G.I. Joe y arcos como este Dreadnok War me aficioné a los comics de superhéroes y 40 años después sigo aquí enganchado al medio. ¡Menuda maravilla!!!
PUNTUACIÓN: 10/10
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Comenzamos la segunda mitad de Skinbreaker sin levantar el pie del acelerador. El cómic de Robert Kirkman y David Finch, con color de Analissa Leoni, me tiene atrapado por completo.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Anok descubre el verdadero coste de ser el Anciano… pero ¿a qué precio?
Me encanta el uso de las elipsis que Robert Kirkman plantea en Skinbreaker. Tras el sorprendente e impactante giro del número anterior que cambió la vida en la tribu, las cosas están yendo a peor. Paca, el nuevo líder, ha destruido todas las innovaciones y está destinado a hacer que la gente viva peor al tener que depender de los cazadores. Los avisos de Anok antes del combate sobre que los animales del bosque se estaban acercando demasiado a la tribu y que todos corren peligro no se han tenido en cuenta. Y casi anticipan que la tribu está destinada a ser destruida.
Kirkman plantea en esta grapa una historia sencilla que se desarrolla de forma lógica, dejando margen para que David Finch se luzca como siempre. Resulta súper llamativa la capacidad de Kirkman de dejar siempre el cómic en una situación apasionante que provoca que la lectura del siguiente número sea una necesidad.
Y como en números anteriores, el MVP de Skinbreaker es David Finch. Además de la espectacularidad del cómic, Finch consigue que los personajes transmitan un montón, consiguiendo que me preocupe por Anok y su familia, y por el futuro de la tribu en su conjunto. Aunque la historia se cuenta por la acción y no tanto por las emociones, Finch consigue que cada página sea un despliegue visual que consigue que me pierda entre las imágenes.
Quedan tres números de Skinbreaker, y no me atrevo a anticipar lo que puede pasar a continuación. Luego cuando lo lea pensaré que era lógico que las cosas sucedieran así, pero de momento temo por la vida de Anok. Tendré que esperar un mes para saber cómo continúa.
Comparto algunas páginas del comic:
Skinbreaker es el cómic que más ganas tengo de leer cada vez que me llegan los comics de la librería. Y cada mes confirma que estamos ante un cómic destinado a ser un bestseller atemporal.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Termina Imperial, la miniserie de Jonathan Hickman con la que Marvel Comics intenta relanzar su franquicia galáctica. Un comic dibujado por Iban Coello y Federico Vicentini, con color de Federico Blee. Y se confirma la decepción.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
La conclusión del evento cósmico que ha revolucionado este escenario del Universo Marvel como no ocurría desde Aniquilación. Un final que es también un nuevo principio y que servirá de plataforma de lanzamiento para las nuevas cinco series que conformarán Imperial War
Ya tenemos el final de Imperial y de la revolución que Marvel buscaba para su franquicia galáctica. Y este final ha ido en la línea de los números anteriores, acabando como un comic super decepcionante. Y no ya decepcionante, sino absurdo. Que es lo peor que podría sucederle a un comic que aspira a entretener al lector. Imperial parece planteada para recuperar a los Inhumanos tras 5 o 6 años de destierro editorial. Pero la forma en que lo han hecho ha sido más bien ridícula, sobre todo pensando que les han dejado en una situación muy similar a la que estuvieron hace años, luchando por convertirse en los señores de los Kree. Para intentar hacer algo nuevo, Hickman les ha dejado de forma muy similar a como estaban.
Por otro lado, antes de esta miniserie existía un Consejo Galáctico. Las maquinaciones de los Inhumanos utilizaron al Gran Maestro de intermediario involuntario para iniciar la guerra civil usando a los Skrulls. Tras esta guerra, ahora hay una Unión de planetas, aunque sin los Shi´Ar ni los Skrulls, con Starlord a la cabeza. De nuevo, más allá del cambio en de liderazgo, el status-quo no es tan diferente como esta miniserie anunciaba. Partiendo que hay una Unión, algo que parecía que iba a ser lo primero con lo que iban a acabar.
Lo que no soporto de Jonathan Hickman es la falta de coherencia de sus historias y cómo retuerce a los personajes para convertirles en irreconocibles para ajustarlos a su narrativa. Esto ha vuelto a pasar, y me saca de mis casillas. Los Inhumanos, su rey Rayo Negro y Maximus, pero para el caso es lo mismo, han provocado una guerra civil asesinando a líderes de todas las razas y engañando a los Skrulls. Nova y Starlord lo descubren, se lo cuentan a Shuri, ¿y no pasa nada? Starlord dice que no dice nada porque eso afectaría a la recién creada unión, algo absurdo. No me lo creo. Starlord es un cabeza caliente que nunca aceptaría que el asesino de su padre saliera impune. Pero Jonathan Hickman manda, así que Marvel acepta cambiar al personaje para convertirle en un político que lidia con las complejidades de la geopolítica cósmica. Es lamentable. Y partimos de un pecado de base, que es que había que relanzar a los Inhumanos, la forma de hacerlo era secundaria.
Los inhumanos ya no son héroes, son una raza que hará lo que les interese en cada momento, aunque eso provoque una guerra sangrienta con miles o millones de muertos y que una raza que había aceptado la unión con otros pueblos, los skrulls, vuelva a su lado más violento y radical. Esto conecta con la maldita moda del entretenimiento mainstream que malinterpretó Juego de Tronos y que plantea que no existe el bien y el mal porque tonos nos movemos en tonos de grises. Digo malinterpretó porque la historia de George R.R. Martin obviamente funciona para Juego de Tronos, Igual que el tono de Joe Abercrombie es perfecto para sus novelas, pero eso no significa que todo el entretenimiento deba usar ese planteamiento. Sencillamente, esa no es la historia que yo quiero leer. Que se la quede quien la quiera. Aparte, este arco de los inhumanos resalta el lado identitario que está rompiendo las sociedades modernas, al indicar que lo que le viene bien a «su gente» es lo correcto, aunque rompa y destruya a los demás.
Otro elemento absurdo que no he entendido es es el de los wakandianos. Tras el combate Hickman le hace decir un discurso a Shuri en el que afirma que han intentado trabajar con la democracia pero que se ha demostrado que no funciona y que hace falta un liderazgo fuerte que pueda tomar las decisiones difíciles. Su hermano T´Challa, obviamente. Pero luego, en las últimas páginas, Shuri y T´Challa comentan que ¡Wakanda también forma parte de la Unión!! De nuevo, no he entendido a los wakandianos. Y me resulta ridícula la idea que el no denunciar a los Inhumanos es porque es interese. Porque incluso si los planes de T´Challa son de adueñarse de la galaxia y con esta guerra han quitado del tablero a los Shi´Ar y a los Skrulls, ahora tendrán que derrotar a los Inhumanos. Por no hablar de Starlord y del resto de razas galácticas. El lado identitario que tan poco me gusta que comentaba sobre los Inhumanos obviamente también es aplicable para T´Challa y su reino. Como digo, entiendo que lo importante para Marvel es como dejan el tablero al final y la forma de llegar hasta ese punto es secundaria, pero para mi la forma si es importante. Es clave.
Otro de los problemas del comic viene con el dibujo. Marvel ha decidido dividir el encargo entre Iban Coello y Federico Vicentini, todo ello con color de Federico Blee. Y tengo que decir que me ha gustado el trabajo de Coello, que plantea páginas super dinámicas con una narrativa perfecta. Sin embargo, Vicentini es todo lo contrario, no me ha gustado nada. En concreto, en el climax final del combate contra los skrulls, Vicentini plantea páginas que son melés con decenas de personajes en las que no se entiende lo que está pasando. Tener a decenas de skrulls iguales entre si, y de varios acusadores que también comparten aspecto y son indistinguibles, desde luego no ayuda. Pero su narrativa es terrible, aún estoy intentando descubrir lo que ha pasado. Dentro del desastre de estas páginas, creo que el color de Federico Blee tampoco ayuda, al plantear un color que lo difumina todo y ayuda a la confusión general.
Las páginas de Coello están chulas y se entiende perfectamente lo que sucede. Las páginas de Vicentini son un desastre. Y no es sólo en los combates, no hay más que ver cómo Coello plantea las páginas finales de los Inhumanos, que molan, con las de Vicentini con T´Challa y Shuri, donde no plantean esta conversación de forma interesante, usando sombras que impiden ver las caras de los personajes, y no funcionan en absoluto. Lo cierto es el desastre mayor es la historia de Hickman, pero tener un comic en el que sólo el 50% del dibujo funciona también es un problema.
Volviendo al principio, Imperial debería provocar un renovado interés por la franquicia galáctica de Marvel. Tras leer esta miniserie, no voy a comprar ninguna colección. No me interesa. Tengo cierta curiosidad con lo que Jed MacKay pueda hacer con Nova, pero no lo suficiente como para comprarlo. Sobre todo pensando en que están ambientadas en un mundo en el que Starlord está tan tranquilo dejando que los asesinos de su padre y de miles de personas, están libres y sin pagar por sus crímenes. Estos no son los comics Marvel con lo que yo crecí y no los quiero leer. Buena suerte en encontrar a su público objetivo. Lamentablemente, cada vez con más frecuencia me doy cuenta que los valores de Marvel no son los míos.
Comparto las primeras páginas del comic:
Marvel quería un cambio en la parte galáctica del Universo Marvel y ya lo tiene. Sin embargo, Jonathan Hickman ni siquiera sabe iniciar tramas que resulten llamativas o interesantes, resultando la enésima decepción.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
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El misterio de Chaqueta Amarilla y la presentación del nuevo Goliath II son los protagonistas del volumen 12 de la Biblioteca Marvel: Los Vengadores, obra de Roy Thomas, John Buscema y Gene Colan.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡La Avispa y Chaqueta Amarilla se complacen en invitarte a su boda! La celebración tendrá lugar en la mansión de Los Vengadores y acudirán también todos los superhéroes de Nueva York… ¡y, por supuesto, sus enemigos! A continuación, descubre cómo acaba el mundo. Algunos dicen que lo destruirá el fuego, mientras otros imaginan que lo hará el hielo. También: ¿Quién es el nuevo Goliat? Y el regreso de El Espadachín. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!
Este volumen incluye The Avengers 60-65, comics publicados en 1969.
En el volumen anterior de la Biblioteca Marvel de Los Vengadores asistimos a la dramática presentación de Chaqueta Amarilla, un héroe ¿o villano? que afirmaba haber matado a Hank Pym y que quería reemplazarle. De forma sorprendente Janet Van Dyne anunció su intención de ¡casarse con él! En el número con el que arranca este tomo, tenemos la boda de Janet con Chaqueta Amarilla, que tras esta aventura acabará descubriéndose como Hank Pym, que habría sufrido problemas mentales tras un experimento fallido. El comic incluye un montón de cameos de prácticamente todos los héroes del Universo Marvel, y unos villanos del Circo del Crimen que sirven de correctos sparrings para esta aventura. Al final de esta reseña tenéis páginas de John Buscema, y podemos ver su calidad y toda su personalidad, con unas páginas espectaculares.
Una de las mejores cosas de estos comics de Los Vengadores es que Roy Thomas plantea unas aventuras en las que el cambio era constante. En el número 61 además del cambio del logo de la colección que podéis ver en la portada, tenemos una aventura protagonizada por Black Panther, Ojo de Halcón y Visión mientras Hank Pym y Janet están de Luna de Miel, que acuden a la llamada de Doctor Extraño para que le ayuden a él y al Caballero Negro para derrotar a Surtur y a los Gigantes de Hielo. Una aventura con principio y final contada en apenas 20 páginas, como era la norma de los comics de esa época.
El número 62 tiene a Black Panther de protagonista, al llevar a sus compañeros a Wakanda tras la aventura con Doctor Extraño. Este número creo que es la presentación de M´Baku, y tiene la curiosidad de que el Caballero Negro sigue acompañando a Ojo de Halcón y a Visión aunque oficialmente no fuera oficialmente miembro del grupo. No se si años más tarde los editores de Marvel cambiaron retroactivamente el status de Caballero Luna como miembro de los Vengadores, pero a pesar de su aparición, en realidad Dane Whitman no era un miembro oficial.
Fruto de esto, el número 63 empieza SIN el Caballero Negro, al que Roy Thomas hace que desaparezca de la colección sin la más mínima mención, lo que es realmente llamativo. Esta grapa tiene dos hitos claros. El primero fue la llegada de Gene Colan en sustitución de John Buscema, que tuvo que dejar la colección para dibujar la serie de Estela Plateada junto a Stan Lee. Aunque Colan es un dibujante clásico de Marvel, y tiene comics míticos como La tumba de Drácula, yo tengo que reconocer que tiene un estilo que a mi nunca me ha gustado. Y le reconozco un gran estilo y personalidad, con unas poses super dinámicas, pero tiene algo con lo que nunca he conectado.
La otra novedad es la presentación de Clint Burton como el nuevo Goliat II. Cansado porque siente que su arco y flechas le hacen sentir ridículo comparado con el poder de sus compañeros. Tras volver a Nueva York, se encuentran que Hank y Janet ya han vuelto de su luna de miel, con Hank decidiendo mantenerse en el grupo con su identidad de Chaqueta Amarilla. Los villanos de este números son Cabeza de Huevo, el Pensador Loco y el Amo de las Marionetas, que han secuestrado a Viuda Negra. Clint roba un vial de suero de Hank y se convierte en un nuevo hombre gigante, y salvará a su no-novia luchando contra un androide gigante.
La amenaza continúa en el número 64, en el que Cabeza de Huevo amenaza destruir los Estados Unidos desde un satélite en órbita, tras dejar tirados a sus anteriores compañeros. Para poder derrotar esta amenaza, Los Vengadores tendrán que recibir la ayuda de un ladrón de poca monta, Barney Burton. Diría que Gene Colan no conecta con esta aventura espacial y se encontraba más a gusto con comics más urbanos como Daredevil. Dicho esto, tenemos otro número correcto con una historia autoconclusiva con un buen final, al conocer de forma dramática la conexión entre Barney Burton y Clint Burton. No hay que ser ingeniero aeroespacial para imaginarlo.
Hablando de la variedad que Roy Thomas imprime en esta etapa, tras unos números con Hank Pym y Janet en el centro, el foco pasa a Black Panther para tener en los tres siguientes números a Clint Burton en el centro de las historias. Y así sucesivamente.
Tras el final dramático del número 64, en el 65 el Espadachín se une a Cabeza de Huevo para intentar derrotar a los Vengadores, una historia que sirve para conocer más detalles del pasado de Clint Burton y su conexión con el Espadachín, que fue su maestro en el circo donde se conocieron, antes de huir tras descubrir Clint que el Espadachín había robado el dinero de una función. Este número es el último que dibujó Colan en Los Vengadores. Un Colan que ya no me gustaba y que tampoco lo ha hecho ahora. Creo que no era el más adecuado para este encargo, y diría que el mismo Colan lo pensaba también, motivo por el que aguantó tan poco en la colección.
Las aventuras de Thomas son correctas. Los cambios constantes me gustan, pero hay muchos elementos de sus historias que no han envejecido demasiado bien, empezando por sus diálogos y sus finales facilones, como si se quedara sin especio y tuviera que terminar de cualquier manera. Con todo, me gusta haber tenido la oportunidad de disfrutar por primera vez de estos comics, y conocer como se produjo el cambio de Han Pym a Chaqueta Amarilla, o el cambio de Ojo de Halcón a Goliat II. Sin duda, el calificativo de histórico se aplica a estos comics.
Entes del regreso de John Buscema a la colección, en el próximo volumen tendremos a un primerizo Barry Windsord-Smith y al recientemente fallecido Sal Buscema como próximos dibujantes. Estos nombres y la capacidad de cambio contante de Roy Thomas aseguran que las sorpresas seguirán siendo la norma de esta colección. Y yo que lo estoy disfrutando. Mi intención con esta Biblioteca Marvel es llegar a alcanzar la etapa de Comics Forum con la que me aficioné a este grupo, y de momento cada nuevo número está dándome hitos que me compensan de sobra la compra y que justifican que vaya a comprar el siguiente.
Comparto las primeras páginas de este volumen:
La Biblioteca Marvel de Los Vengadores está siendo un placer absoluto. Incluso aunque Gene Colan no me gusta demasiado.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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