Segundo volumen de The Sacrificers de Rick Remender, Max Fiumara, André Lima Araujo y color de Dave McCaig.
PUNTUACIÓN: 8/10
El trauma ineludible del abuso infantil de Pigeon se convierte en rabia cegadora contra un mundo que nunca le protegió, una rabia que por fin tiene la fuerza de expresar de una forma imposible de ignorar. La riqueza y el amor con los que Soluna creció no la prepararon para la caída en desgracia y la pérdida de control a las que ahora se enfrenta. A través de estas dos vidas divergentes, se remodelará un mundo y nacerá un nuevo dios.
Este segundo volumen recopila los números 7-11 USA.
Tras el tremendo giro del final del primer arco, Pigeon y Solina han dado un vuelco a sus vidas y de alguna manera se han convertido en el otro. Tras toda una vida maltratado hasta el punto que sus padres ni siquiera le dieron un nombre, como si fuera ganado del que no quieres encariñarte ante de llevarle al matadero, Pigeon encuentra el poder para rebelarse contra una sociedad que se aprovecha y se alimenta del débil. Aunque no sabe lo que ha provocado que el mundo se dirija hacia su destrucción no es culpa suya, ha tenido el valor de levantarse y luchar contra todo lo que está mal en el mundo. Y la sensación es que todo lo que quiere es ver el mundo arder. Por su parte Soluna ha tenido una vida plácida como hija de los dioses Sol y Luna que dominan este mundo, y una vez lo ha perdido todo se dirige hacia un infierno en el que conocerá como vive y sufre el pueblo llano. Y el comic apunta a que su sufrimiento n ha hecho más que empezar.
Rick Remender es especialista en crear historia con comentario y crítica social, y en The Sacrificers vuelve a los high-concepts super potentes con unos protagonistas que tienen delante suyo un viaje que les cambiará completamente. La idea de unos Dioses que exprimen la vida de la gente corriente que les adora como forma de mantenerse jóvenes y fuertes es una idea que sirve para criticar no solo a los extremismos religiosos (aunque también) sino a una sociedad capitalista en la que el SISTEMA se aprovecha del débil y ha construido unas estructuras para mantenerles dóciles y sumisos. Este comic es un grito para romper estas estructuras, y de momento nos está ofreciendo momentos crueles y la promesa de una venganza. Así que todo bien.
En el apartado artístico tenemos una de cal y otra de ahora. Me encanta el estilo de Max Fiumara con el color de Dave McCaig. A pesar de ser Pigeon un pájaro antropomórfico, sus personaje transmiten una expresividad bestial. El dolor que transmite Soluna me parece una barbaridad, y consigue que el comic tenga un dibujo sobresaliente. El pero sobre el que comentaba es que Fiumara NO dibuja las cinco grapas de este volumen, sino sólo los números 7, 8 y 9. Y reconozco que su sustituto André Lima Araujo es otro artista sobresaliente dentro del roster de artistas que colaboran con Remender. Pero me parece una pena que un comic de creación propia pierda la consistencia artística en apenas dos volúmenes. Entiendo que algún motivo importante habrá impedido a Fiumara realizar estas grapas, pero espero que estas ausencias no se hagan habituales.
Otro tema a comentar es el hecho que Remender plantea un tomo con 5 grapas en lugar de las 6 con que empezó la historia. Esto ya lo vi en Deadly Class, que empezó con arcos de 6 grapas y llegó a sacar tomos con apenas 4 grapas, lo que me pareció un detalle muy feo dentro de una colección maravillosa. En todo caso, no he leído ninguna declaración de Remender, pero viendo la velocidad con que Pigeon se ha encargado del Dios del Mar, la sensación que tengo es que The Sacrifficers no va a ser una serie larga al nivel de Deadly Class o Black Science, sino que en 25-30 números (4 o 5 tomos) creo que pueda terminar la historia. Esto supone una extensión mayor que las de otras series recientes como Una sed de venganza justificada, The Scumbag o Death or glory, y para mi explica la ambición con que Remender plantea esta historia de fantasía oscura.
The Sacrificers es el tipo de comic que conecta conmigo inmediatamente y me da el tipo de entretenimiento antisistema con mensaje potente que me encanta.
Comparto las primeras páginas del comic:
Se nota que The Sacrificers es una historia muy personal para Rick Remender, mostrando su lado más antisistema y radical, que no va reñida con el entretenimiento. Y cuando tenemos un comic con un dibujo increíble, la conexión es total.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tenía mucha curiosidad con la nueva serie de Star Wars, Tripulación perdida, que acaba de estrenar Disney+. Hoy comento mis impresiones de esta serie creada por Jon Watts (Trilogía Spiderman) y con Jude Law de adulto que tendrá que cuidar o malcriar a este grupo de chavales perdidos en el espacio.
PUNTUACIÓN: 8/10
8 episodios. Un grupo de niños perdidos en la galaxia intentan encontrar su camino a casa en la era de la Nueva República.
Jon Watts, el director de la última y exitosa trilogía de Spiderman protagonizada por Tom Holland y producida por Marvel Studios, es el creador de esta serie. Watts dirige además el primer episodio, mientras que el segundo ha sido dirigido por David Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. Además, Watts también escribe el guion de esta serie junto a Christopher Ford, que comparte las labores de showrunner. La serie de ocho episodios ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y va a contar con directores populares para la crítica como Los Daniels (Todo a la vez en todas partes) y Lee Isaac Chung (Minari, Twisters), una habitual dentro de las series de Star Wars como es Bryce Dallas Howard (The Mandalorian) y el próximo director de Thunderbolts* de Marvel Studios Jake Schreier. Como curiosidad, la música de esta serie ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino.
En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un listillo con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.
Lucasfilm y Disney perdieron el crédito que tenían entre el fandom con el terrible Episodio IX. Este crédito aún no lo han recuperado, a pesar que cuando permiten trabajar con libertad a creadores como Jon Favreau nos entrega esa joya del entretenimiento que es The Mandalorian, de largo la mejor historia de Star Wars de la última década y probablemente la mejor serie de televisión creada para Disney+. A pesar de las excepciones de los éxitos de Favreau y Dave Filoni (Ahsoka), la sensación en los últimos años con Lucasfilm es de una empresa sin dirección que va como pollo sin cabeza lanzando todo tipo de propuestas a una pared esperando ver cual funciona entre el público. Que si una trilogía de los creadores de Juego de Tronos, que si una comedia de Taika Waititi, que si el proyecto que no acaba de arrancar de X-Wing Rogue Squadron de Patty Jenkins, la historia de Rey, ahora la terrorífica noticia de que están hablando con Simon Kinberg para una nueva trilogía… Hay tanto y tan diferente que es normal que el fandom esté despistado y no tenga claro cuales de esos proyectos se van a rodar al final. Algo que no creo que sepan ni siquiera en Lucasfilm.
Sumado al desastre cinematográfico, las series de televisión han acabado de matar la devoción que muchos espectadores sentíamos hacia Star Wars, empezando porque le quitaron la sensación de EVENTO de visionado obligado que tenían las primeras películas. Por culpa de desastres como Obi Wan (o la horripilante serie de Willow, también producida por Lucasfilm), el reclamo de Star Wars ya no es suficiente para ver una serie o película. Lo que me apetezca lo veré y lo que pinte mal lo rechazaré de plano. Cosa que ya pasó con El Acólito, serie que no he visto y no pienso ver.
Aunque las cosas no pintan especialmente bien para las series de Star Wars, lo cierto es que conecté con Tripulación perdida desde que vi el primer teaser y me transmitió un feeling absoluto a «Los Goonies en el espacio». Y he leído algunos comentarios sobre si Lucasfilm va a lo fácil con esta premisa, pero en realidad tan fácil no será cuando algo tan a priori interesante como conocer el origen secreto de los Siths lo han cagado de forma tan tremenda. La clave como siempre no es la premisa, sino la ejecución. Y era responsabilidad de los creativos, con Jon Watts a la cabeza, de ofrecernos una serie que nos llegara al corazón con unos personajes interesantes y una historia que nos atrapara. Todo eso es justo lo que tenemos en estos dos primeros episodios de Tripulación perdida, que me parecen modélicos y nos han enganchado a mi y a mi hijo.
Hablaba de una premisa de «Los Goonies en el espacio». Y siendo cierto, la verdad es que los dos primeros episodios ampliaron este concepto primero a un «Goonies vs Piratas del Caribe en el espacio«. Y pensando en la sorpresa final, esta premisa se ampliaría a «La Isla del Tesoro en el espacio con un grupo de niños«. Una premisa que consigue que los espectadores quedemos completamente enganchados.
Tripulación perdida está ambientada en la línea temporal post-Retorno del Jedi. Aunque el Imperio ha sido derrotado y la Nueva República gobierna la galaxia, en los puntos más remotos no llega la autoridad (algo de lo que ya fuimos testigos en The Mandalorian) y provoca el aumento de la actividad de naves piratas que atacan a todo carguero que se cruce en su camino. Mientras, en el mundo paradisiaco de At Attin, la vida es plácida y sin sorpresas, y las familias viven una vida cómoda en casas en los suburbios. El paisaje urbano y suburbano de At Attin es novedoso dentro del canon de Star Wars, al mostrar un mundo con tecnología pero también bosques y naturaleza. Viendo este mundo, parece increíble que existiera una Guerra de las Galaxias.
El primer gran éxito de Tripulación perdida son los chavales protagonistas. En cierto sentido son un poco arquetipos de lo que se espera de este tipo de grupos de chavales que inicialmente no son amigos, tienen personalidades opuestas y a medida que avance la serie aprenderán a trabajar en equipo y a confiar en los demás. Empezamos con Wim, un chaval aparentemente huérfano de madre que sufre la soledad de un padre que está trabajando a todas horas y no tiene ni un momento para su hijo. Win es fan de las historias de Jedis y sueña con vivir aventuras por la galaxia ayudando a la gente. Como vive en las nubes, tiene problemas en el colegio al perderse exámenes y no estudiar lo que debería. El mejor y único amigo de Win es Neel, un chaval con aspecto de elefante que es el típico chaval listo, obediente y un poco tímido, al que no le gusta el peligro y que vive perfectamente bien en At Attin. Win descubre por casualidad una nave enterrada en un bosque cercano a su casa, pero su exploración se convertirá en una carrera cuando competirán contra Fern, una chica super inteligente que participa en carreras de moto y lucha contra la exigencia de perfección de su madre, y KB, la amiga de Fern que será la miembro del grupo frío y analítico. Cuando la nave se active por error, llevará a los niños al espacio sin posibilidad de encontrar el camino de vuelta, lo que marca el principio de la aventura.
Los personajes inicialmente empiezan como aceite y agua, pero tienen un corazón enorme que hace que les cojas cariño desde el primer momento. Tripulación perdida es una serie para todos los públicos dentro de un ámbito familiar, y tiene un tono alegre y juguetón con varios momentos super divertidos. Otra cosa que me hizo disfrutar de la serie son los diálogos, que me parecen perfectos para establecer este tono y las personalidades de los chavales. Y es que recordando series como Los Anillos de Poder o lo que se comenta de El Acólito, no siempre tenemos creativos que sepan crear diálogos interesantes ni mucho menos situaciones potentes con los protagonistas. Jon Watts me parece que sin inventar ninguna rueda ni ser rompedor sí tiene claro lo que necesita una historia de esta naturaleza para enganchar al espectador. Y lo ejecuta de forma modélica.
Esta historia de niños perdidos en un universo traicionero lleno de piratas podría ser un dramón oscuro, pero Jon Watts acierta con el tono para todos los públicos de la serie. Además, plantea unas situaciones divertidas resultan interesantes y ayudan a que nos engancháramos a la serie. La llegada al puerto espacial controlado por los piratas nos ofrece un segundo episodio super divertido que tiene el feeling perfecto de Piratas del Caribe, apoyado entre otros aspectos por la estupenda música de Mick Giacchino. Estos piratas pertenecen a todo tipo de razas galácticas diferentes y nos dan el feeling de Star Wars que a lo mejor el perfecto mundo de At Attin igual no tuvo. La conexión de un personaje con The Mandalorian es un elemento orgánico que conecta perfectamente con el lore actual de Star Wars.
Los chavales llegaron a este puerto espacial buscando el camino a casa. Pero la mención de su mundo At Attin plantea un misterio que conecta a Tripulación perdida con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, y que me dio un nuevo elemento para engancharme. A lo que hay que sumar la aparición de último segundo de Jude Law como Jod Na Nawood, que ofrece el cliffhanger maravilloso y 100% Star Wars que fue la guinda del pastel.
Los efectos especiales de Tripulación perdida me han gustado mucho. Viendo los títulos de crédito descubrí que han rodado la serie con el Domo LED Digital creado en The Mandalorian. Y la verdad es que durante el visionado no vi nunca el punto de salto entre el atrezzo y el fondo digital. Porque creo que está super bien planteado. Las naves y razas alienígenas son puro Star Wars, como también lo es tener a un robot SM-33, primer oficial de la nave, cuyas células de memoria se han frito por el paso del tiempo. Los momentos de acción son pocos, pero están rodados de forma modélica, y parece claro que lo mejor está aún por llegar.
Creo que cuando Lucasfilm se pone pretensioso, o busca plantear metáforas relativas al mundo actual, la caga. Entre otros motivos porque significa no entender la esencia de Star Wars como entretenimiento para todos los públicos. Y por eso The Mandalorian primero y ahora Tripulación perdida aciertan y conectan con los espectadores. Porque no hay nada más honesto que intentar entretener con unos personajes maravillosos llenos de corazón, y una historia que sabe conectar con el lore existente pero sin que ello les impida plantear una buena historia. La idea de poder disfrutar de un viaje muy divertido por la galaxia es justo lo que me pide el cuerpo. Y tengo claro que con estos personajes y con los misterios que tienen que revelarse, el disfrute está asegurado.
Comparto el trailer de esta serie:
Star Wars. Tripulación perdida ha empezado de la mejor manera posible y me ha enganchado. No le pido más a una serie de Star Wars.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Sexto volumen de la Biblioteca Marvel. Patrulla-X de Roy Thomas y Werner Roth, Dan Adkins y Jack Sparling.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO QUE VA A MENOS
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡Se alza el Brujo! ¡La amenaza del Hombre de Cobalto! ¡El regreso del Juggernaut y el secuestro del Profesor-X, que supone el inicio de la más compleja aventura hasta la fecha para La Patrulla-X! ¡El regreso de Banshee! Contiene los correos de los lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!
Este volumen incluye The X-Men 30-35 USA, publicados originalmente en 1967.
En mi reseña del volumen anterior de la Biblioteca Marvel Patrulla-X comentaba que este comic clásico de Marvel se caracterizaba con ser «normal sin más» con demasiada frecuencia, y que la sensación de «no ha envejecido demasiado bien» era algo que estaba impidiendo mi disfrute de estos comics añejos. En este sexto volumen vuelvo a sentir esa sensación en casi todas las grapas, si bien quiero pensar que empiezo de ver algún brote verde, por ejemplo con la forma en que la no-relación entre Scott y Jean está mutando para convertirse en un atisbo de relación, aunque tengamos que seguir esperando.
Aunque en lo menos bueno, el dibujo de estos comics de 1967 son de largo lo peor o lo que mejor estoy disfrutando de estos comics. En este volumen tenemos a Jack Sparling con entintado de John Tartaglione en el número 30, a Dan Adkins en el 34, y a Werner Roth en el resto de números, con entintados de Tartaglione y Adkins. Roth es artista oficial de la colección y el mejor dibujante de los tres, y con ojos de 2024 resulta excesivamente realista y anatómicamente correcto, pero olvidándose del aspecto de espectacularidad y de aventura más grande que la vida. Leo estos comics y todo me suena aburrida, sobre todo por una narrativa demasiado funcional. Y Roth es el bueno, pensando en el desastre de caras que dibuja Sparling o lo estático que se ve todo (más si cabe) en el número dibujado por Adkins.
Roy Thomas parece que está haciendo suya la colección muy poco a poco, pero tiene que seguir empleando situaciones ridículas a ojos de hoy en día, para poder contar historias autoconclusivas, como que un Brujo que no les conoce de nada les rapte de la mansión al comienzo del número 30. Thomas era un buen aprendiz de Stan Lee en Marvel y tenía claro cómo emplear a villanos ya presentados en otras colecciones, alternándolos con personajes de nueva creación. Sin embargo, en estas historias tenemos a villanos tan poco atractivos como el Brujo o el Hombre de Cobalto, aparte de la lamentaba amenaza en la sombra que forma la organización Factor 3.
En positivo, me gusta que se forme un grupo de personajes secundarios como son las novias de Hank McCoy y Bobby Drake, o Ted el compañero de universidad Jean. Además, en el número 31 tenemos la presentación de Candy Southern, la que durante muchos años fue la novia de Warren. Esto conecta con el ADN de los comics Marvel es los que siempre hubo un equilibrio entre las aventuras superheroicas y los problemas amorosos.
La única aventura en dos partes de este volumen es la que tenemos en los números 32 y 33 con el retorno de Juggernaut. La historia me parece interesante porque plantea dos misiones simultáneas, una con Scott y Jean buscando la joya de Cittorak que le dio los poderes a Juggernaut, y la otra con el resto del grupo intentando detener al villano super poderoso. Esta aventura sirve para afianzar la relación entre Scott y Jean y me parece de lo mejor que hemos tenido en estos número. En negativo, que el Factor 3 entren como Pedro por su casa en la mansión para raptar a Charles Xavier me parece algo lamentable que muestra la endeblez que tenían las historias de esta época.
Sin embargo, el último número de este volumen con la aparición de Spiderman, es otra historia realmente floja que fuerza la aparición del lanzaredes de forma bastante ridícula, lo que lleva al típico enfrentamiento a partir de una confusión realmente tonta. Este comic es un ejemplo perfecto del elemento «tonto» que rodeaba a la mayoría de comics de la época. Con una organización de Factor 3 que no puede ser más lamentable, siendo lo contrario a «interesante» o «amenazador».
En realidad, reconozco que la idea de comprar estos comics no viene de la idea de leer comics increíbles que me fliparan, sino poseer unos comics que son historia viva de Marvel Comics que por unas cosas o por otras no había comprado hasta ahora. Por ejemplo, me ha gustado leer la primera aparición de Candy Southern. También los diálogos entre Scott y Jean están bien. Pero junto a estos momentos tenemos momentos sonrojantes como el ataque de los moteros a la fiesta de cumpleaños de Bobby. El factor completista y coleccionista de momento es la clave para comprar estos comics, pero como comentaba al principio me gustaría que estos comics me gustaran más de lo que lo están haciendo. Cosa que si está sucediendo con la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos. No creo que deje de comprar este comic porque quiero tener los comics que dibujó Neal Adams justo antes de la cancelación de la colección. Pero Adams llegó en el número 56, lo que significa que estos 20 números pueden hacérseme muy largos.
weffwef
Comparto las primeras páginas del comic:
Biblioteca Marvel. Patrulla-X está yendo a menos a una velocidad pasmosa y explica por qué la colección acaba cancelada.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO QUE VA A MENOS
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El quinto número de Savage Sword of Conan en su nueva etapa en Titan Comics destaca por ser la primera parte de dos de una historia del Rey Conan creada por Jason Aaron con dibujo del clásico dibujante de Conan Geof Isherwood.
PUNTUACIÓN: 8/10
Este número incluye el primer capítulo de un épico cómic en dos partes de KING CONAN del guionista Jason Aaron y el artista Geof Isherwood, ganador de un premio Eisner, una historia de YOUNG CONAN del guionista Michael Kogge y el artista Dan Parsons, portadas colosales de Joe Jusko y Alex Horley, asombrosos pin-ups artísticos, ¡y mucho más!
Este quinto número de la Espada Salvaje de Conan incluye la primera parte de The ensorcelled (El hechizado) de Jason Aaron y Geof Isherwood, la historia de dos páginas Damn thing in the water (La cosa maldita en el agua) de Jim Zub y Rob De La Torre y Forged (forjado) de Michael Kogge y Dan Parsons, una historia de 8 páginas.
Jason Aaron realizó dos historia estupendas de Conan en la última etapa del personaje en Marvel Comics. Así que la decisión de Titan Comics de contratarle para escribir esta historia, El hechizado, se siente como algo lógico que aseguraba una buena historia con el feeling adecuado a lo que se supone que debe ser una historia de Conan. Y pensando en los comics de Aaron en Marvel, que su protagonista sea el Rey Conan no es para nada sorprendente.
La historia plantea el típico malentendido mientras el Rey Conan está de viaje en la vecina Brythunia para firmar un tratado de paz. El aspirante al trono Tarquin pide ayuda a Conan para que les ayude a destruir a una bruja que está aterrorizando una zona montañosa. Pero cuando llegan allí y hacen prisionera a la Bruja, descubrirmos que las cosas no son como le habían contado, conectando con la clásica desconfianza de Conan hacia la gente civilizada. En este caso, hacia los poderosos que buscan un chivo expiatorio que les libren de las responsabilidades que se supone que tienen, como proteger a su pueblo.
En paralelo a la historia de Conan y como va descubriendo la verdad sobr Xyleena, la última Bruja de Graaskal, descubriremos que un grupo de integristas religiosos, Brethren of the briar (Hermandad de la zarza), está masacrando a todo aquel que no acepte la religión oficial con Mitra como único Dios. De nuevo tenemos a unos poderosos intentando imponar sus creencias a un pueblo que no ha cometido ningún pecado.
El arte de Geof Isherwood me parece perfecto para la historia que plantea Aaron, y consigue narrar la aventura de forma modélica, dejándome con ganas de seguir leyendo la segunda parte lo antes posible.
Dentro que esta historia de Aaron e Isherwood me ha gustado, quizá ocupa demasiada extensión dentro de este número de la Espada Salvaje de Conan, provocando que Jim Zub y Rob de la Torre planteen apenas una anécdota de dos páginas, y la historia de 8 páginas de Michael Kogge y Dan Parsons sea justa pero me deja con la sensación que hubiera merecido una extensión un poco mayor. extensión. En todo caso, creo que estamos ante otro buen número de la revista más salvaje de toda Cimmeria. Un número que me deja con ganas de saber cómo terminará Aaron e Isherwood su historia. Estamos en un momento estupendo para ser fan de Conan, y Savage Sword of Conan consigue ser la guinda del pastel.
Comparto las primeras páginas del comic:
La nueva etapa de Savage Sword of Conan de Titan Comics sigue a un nivel estupendo y me ha dejado con ganas de más. ¡Por Crom, que así se hacen las historias de Conan!
PUNTUACIÓN: 8/10
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Llevaba bastante tiempo con ganas de comprar y disfrutar El viaje de Shuna, el libro de Hayao Miyazaki publicado en Japón en 1983. Y por fin me hice con él.
PUNTUACIÓN: 9/10
Del multipremiado cineasta Miyazaki, llega una obra originalmente publicada en 1983 y hasta ahora inédita en España que se alza como una joya imprescindible para todo fan de Miyazaki.
Shuna, joven heredero de una tierra hostil y baldía, pasa los días observando con desesperación cómo su gente trabaja hasta el agotamiento cosechando el poco grano que crece en sus campos. Un día, un misterioso anciano llega a sus tierras tras un largo viaje y, moribundo, le habla de unas semillas doradas con las que podría devolver la abundancia a sus cosechas. Sin embargo, tendrá que pagar un alto precio si quiere encontrarlas, pues las semillas están en el lugar donde nace la luna y regresa a morir, donde la tierra anuncia su fin, un lugar del que nunca nadie ha regresado. Shuna, esperanzado ante la idea de poner fin a la hambruna de su pueblo, emprende un peligroso viaje hacia el oeste.
«Una historia nueva que resulta eterna al instante». Guillermo del Toro
«Cada imagen de esta obra emociona por sus impresionantes acuarelas y por una puesta en escena y una disposición magistrales. Una leyenda reinventada, tan grandiosa como sublimes son sus ilustraciones». Kirkus
«[…] Para los fanáticos de Miyazaki, así como para cualquier lector que disfrute con las historias fantásticas que se desarrollan de maneras sorprendentes». School Library Journal
Hayao Miyazaki (Tokio, 1941) es un autor y cineasta multipremiado que cofundó Studio Ghibli en 1985 con Isao Takahata. Entre sus once largometrajes de animación, El viaje de Chihiro (2001) rompió todos los récords de taquilla en Japón y ganó el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín y el Óscar a la Mejor Película de Animación en 2002. El castillo ambulante (2004) recibió el Premio Osella en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2004. Miyazaki recibió el León de Oro a la Trayectoria en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2005. El viento se levanta (2013) fue nominada a Mejor Película Animada en los Premios Óscar de 2013. Y, un año más tarde, la Junta de Gobernadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó el Óscar Honorario por su trayectoria. Su última película, El chico de la garza, fue galardonada con el Óscar a Mejor película de animación 2024.
El viaje de Shuna se publicó en Japón en 1983, dos años antes que Hayao Miyazaki fundara Studio Ghibi, mucho antes que se convirtiera en el icono de la narrativa japonesa que es ahora. Y lo primero que destaco de esta obra es que en realidad no es un comic ni un manga, siendo el calificativo más adecuado, aunque las clasificaciones carecen de importancia ante una obra maravillosa, el de historia ilustrada. Miyazaki plantea espectaculares y emocionantes imágenes pintadas con acuarela a las que acompañan pequeños textos de apoyo, nunca bocadillos como en el comic. Esta elección añade una sensación atemporal que en realidad creo que le sienta espectacularmente bien a esta obra. ¡Qué más dará como calificamos a El viaje de Shuna si es una maravilla!
Miyazaki se inspira en una leyenda tibetana, Inu ni natta oji (El príncipe que se convirtió en perro), que relata de forma mitológica el primer encuentro del Tíbet con la cebada, un alimento que se convirtió en fundamental para este país. A partir de este cuento en el que un joven príncipe parte a tierras lejanas a buscar unas semillas que permitan alimentar a su empobrecido pueblo, Miyazaki incorpora un montón de elementos que conectan con muchas de sus obras posteriores. El viaje de Shuma fue creado en la misma época que Nausicaä, su primer gran manga que cimentó su popularidad, y comparte algunos elementos, como mostrar una sociedad situada en medio de una naturaleza dura e inmisericorde que hace que el trabajo constante sea vital para su supervivencia.
Una de las cosas que más me sorprendieron fue la parte de una sociedad que ha abandonado la agricultura y se dedica a comerciar con esclavos humanos para que los dioses les entreguen alimento. Esto no se si es algún tipo de metáfora de la falta de conexión de la sociedad japonesa con su medio natural al estar centrado en el comercio internacional, pero me parece una de las partes más interesantes, junto a unos dioses (o al menos, unos seres super poderosos más allá del entendimiento humano) que se muestran crueles y egoístas, pero al mismo tiempo necesitan a los humanos para que su jardín sobreviva. ¿Puede ser que Miyazaki nos esté sugiriendo que sin fieles que les recen, también los dioses pueden morir? Es posible. Aunque supongo que cualquier interpretación diferente podría ser igualmente posible.
Aparte del príncipe Shuna que emprende el viaje, y que recuerda al personaje de La princesa Mononoke llevando el mismo animal como montura, el otro gran personaje de esta historia ilustrada es Tea, una esclava a la que Shuna libera de sus captores junto a su hermana pequeña. Tea es la encargada de salvar más adelante a Shuna y sería el arquetipo de heroina inteligente y trabajadora de Miyazaki que no se asusta por el trabajo duro y que tiene unas fuertes convicciones. Las conexiones de El viaje de Shuna con muchas de las películas posteriores de Studio Ghibli son evidentes y constantes de principio a fin. Y es un elemento que aún hace que este libro sea tan interesante, sobre todo para los amantes de Studio Ghibli, a la vez que nos ofrece una lectura emocionante y satisfactoria.
El viaje de Shuna me ha parecido una pequeña maravilla. Una obra redonda con vocación de clásico a la que el paso del tiempo le ha sentado extraordinariamente bien.
Comparto las primeras páginas, que están publicadas en el orden de lectura japonés, es decir, al revés:
El viaje de Shuna me ha parecido una pequeña maravilla que resume en apenas 150 páginas muchas de la claves de la obra posterior de Miyazaki. Una obra imprescindible.
PUNTUACIÓN: 9/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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