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Crítica de 28 años después: El templo de los huesos, de Nia DaCosta

Tras la enorme decepción de 28 años después de Danny Boyle, nos llega la continuación, 28 años después: El templo de los huesos, para la que Boyle ha dejado los mandos a Nia DaCosta (The Marvels).

PUNTUACIÓN: 4/10

El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como se conoce,. Por otra parte, el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O’Connell) se convierte en una pesadilla de la que el chico no puede escapar. En este mundo, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia, ya que la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora. (FILMAFFINITY)

Nia DaCosta (Nueva York, 1989) es una cineasta estadounidense. Saltó a la fama cuando debutó como guionista y directora con el thriller policíaco Little Woods (2018), que ganó el Premio Nora Ephron a la mejor directora en el Festival de Cine de Tribeca. DaCosta se convirtió en la primera directora negra en debutar en el número 1 de la taquilla estadounidense durante el fin de semana de estreno de la película de terror Candyman (2021). Posteriormente, se convirtió en la primera mujer negra en dirigir una película de Marvel Comics con The Marvels (2023).

Tras dirigir 28 años después, Danny Boyle comentó que tenía pensadas 2 películas más ambientadas en este mundo que sucederían justo a continuación de esa película. Para la segunda película, El templo de los huesos, Boyle dejó que la dirigiera DaCosta, manteniéndose como productor ejecutivo. El guion corre a cuenta de Alex Garland, como las anteriores. Esta película de 109 minutos de duración tiene un presupuesto de 65 millones y ha contado con fotografía de Sean Bobbitt, montaje de Jake Roberts y música de Hildur Guðnadóttir.

En el reparto tenemos el retorno de caras conocidas, como Ralph Fiennes como el Dr. Ian Kelson, un antiguo médico de cabecera dedicado a conmemorar a las víctimas de la epidemia, y Alfie Williams como Spike, un adolescente que se encuentra en una búsqueda personal en el continente. Los nuevos personajes son Jack O’Connell como Sir Lord Jimmy Crystal, un líder de banda psicópata que se inspira en Jimmy Savile. Erin Kellyman como Jimmy Ink / Kelli, uno de los Fingers, que se hace amigo de Spike. Chi Lewis-Parry como «Samson», un líder alfa de los infectados con una imponente presencia física.

Durante la promoción de 28 años después Danny Boyle comentó que a Alex Garland se le ocurrió una idea demasiado buena como para dejarla correr, por lo que decidieron rodar El templo de los huesos inmediatamente, para evitar que Alfie Williams, el chaval que interpreta a Spike, pegara el estirón entre películas. Una vez vista esta película, lo que saco en claro es que lo importante no era tanto el joven actor, sino aprovechar el acojonante set que es el Templo de los Huesos creado por el personaje interpretado por Ralph Fiennes. Y en parte les entiendo, porque realmente es un espacio impresionante. En realidad, si hay algo salvable de esta película sería precisamente este monumento de huesos, y la interpretación de un Ralph Fiennes que siempre está bien.

Pero eso es todo. 28 años después. El templo de los huesos es un fracaso bastante importante a todos los niveles. Empezando por la dirección de una Nia DaCosta que demuestra de forma dolorosa que no tiene el poderío visual de Danny Boyle. Y no es que plantee una película plana visualmente que no tiene nada interesante que mostrar, es que estamos ante una película super aburrida con un ritmo terrible y un anticlimax super decepcionante. El bajón que he tenido viendo una película de zombies, perdón infectados, y que sea un peñazo ha sido tremendo.

Por supuesto, no todo es un problema de DaCosta, porque el guion de Alex Garland es de juzgado de guardia. En la película anterior, con el mismo socio y similares problemas argumentales, al menos Boyle inventó momentos super guapos. Pero en esta película queda completamente en evidencia que el Emperador está desnudo.

28 años después rompió los esquemas al no contar una historia sino que planteó dos episodios bastante independientes con las dos salidas de Spike al mundo salvaje dominado por los infectados. Con un ridículo final que dejaba todo abierto y no ofreció una conclusión a la película. En esta continuación, Boyle plantea dos historias en paralelo. Por un lado, el doctor Ian Kelson (Fiennes), creador del Templo de los Huesos continua su extraña relación con Samson, el infectado Alfa de la zona, descubriendo que los chutes de morfina que le da para evitar sus ataques están calmando a un ser que hasta ahora siempre era salvaje y violento. Esta parte es posiblemente lo más interesante y en lo que más altera el canon de esta franquicia. Aunque en realidad, si lo piensas un poco es una idea realmente ridícula.

Por otro lado, Spike ha sido hecho prisionero por Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O´Connell), un psicópata que conocimos de niño cuando surgió el estallido de infectados, y que vio morir a toda su familia. Ya adulto, es un loco que se cree el hijo de Satanás y que ha creado un escuadrón de la muerte con niños huérfanos a los que moldeado a su imagen, con el único propósito de matar a toda persona con los que se encuentren. Spike tiene que luchar a muerte contra uno de los «Dedos» de Jimmy, y milagrosamente consigue salir con vida. Una escena rodada de la forma más mediocre y menos interesante imaginable. Esta segunda trama seguirá los pasos de este grupo mientras crea el caos, masacrando a un grupo que vive en una granja, hasta que llegan por casualidad hasta el Templo de los Huesos.

El problema es que todo es ridículo y está rodado de forma super aburrida. Porque el guion no hay por donde cogerlo. En el mundo 28 años después del apocalipsis, un grupo de personas de la granja que han sobrevivid a todo están por el bosque y no saben enfrentarse a un infectado. En una granja que bordea un bosque repleto de infectados, se les cuelan el grupo de Jimmy apenas armados con apenas cuchillos y flechas y estos no saben defenderse. Esque todo es así, una ridiculez tras otra, que encima está rodado de forma terrible.

El encuentro de Jimmy y el doctor Kelson es interesante. Más por los actores implicados y por lo inusual de la escena dentro de lo que habiamos visto hasta ese momento. Y la relación de Kelson y Samson es lo mejor de la película. Pero es demasiado poco dentro de un conjunto demasiado aburrido. Ni siquiera la canción Number of the Beast de Iron Maiden en el climax final, puede salvar la película. Escena que acaba convirtiéndose en un anticlimax. El mundo al revés.

El no-final de 28 años después me enfadó muchísimo y me pareció una tomadura de pelo. No contentos con esto, El templo de los huesos comete el mismo pecado y vuelve a terminar una película con una situación abierta sin final. Si el verano pasado me pareció fatal, ahora ya creo que se están riendo de mi como cliente, renunciando a su obligación de contar una historia con un principio y un final. Ni siquiera la esperada identidad del cameo que aparece en esa escena compensa el desastre aburrido que he sufrido con esta película.

Danny Boyle afirmó que en función de la rentabilidad de esta película volvería para dirigir la quinta película de la franquicia. Sin embargo, El templo de los huesos ha fracasado en taquilla. En el momento de escribir esas líneas ha recaudado apenas 46 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 65 millones. Eso supone un tercio de la recaudación de 28 años después, lo que diría que demuestra que el público no quedó contento de la anterior película. Con la diferencia que yo si me animé a ver esta continuación, mientras que el resto de la gente se quedó en casa. Ellos acertaron, yo no. Con estas cifras, es casi imposible que se vaya a producir la siguiente película. Película que en todo caso yo no vería en el cine.

A pesar de todo, tenía curiosidad y ganas que me gustara esta película, pero el chasco ha sido importante.

Comparto el trailer de la película:

28 años después: El templo de los huesos ha sido un chasco importante.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de 28 días después de Danny Boyle

Aunque haya sido de forma desordenada, he visto 28 días después, el clásico del cine de zombies de 2002 de Danny Boyle, protagonizada por Cillian Murphy y Naomi Harris.

PUNTUACIÓN: 8/10

Londres es un cementerio. Las calles antes abarrotadas están ahora desiertas. Las tiendas, vacías. Y reina un silencio total. Tras la propagación de un virus que acabó con la mayor parte de la población de Gran Bretaña, tuvo lugar la invasión de unos seres terroríficos. El virus se difundió, tras la incursión en un laboratorio, de un grupo de defensores de los derechos de los animales. Transmitido a través de la sangre, el virus produce efectos devastadores en los afectados. En 28 días la epidemia se extiende por todo el país y sólo queda un puñado de supervivientes.

Danny Boyle obtuvo un éxito arrollador con Trainspotting (1996) y su retrato de la juventud británica y su (ab)uso de las drogas. The beach (2000) con Leonardo DiCaprio recibió disparidad de opiniones. Para su siguiente película optó por volver a una historia planamente british, con esta película de infectados por una epidemia de rabia sumamente contagiosa y violenta. Para esta película Boyle colaboró con Alex Garland, escritor de la novela The Beach que acababa de adaptar al cine, que se encargó de escribir el guion de esta película. 28 días después se convirtió en un gran éxito de taquilla, recaudando 82 millones a partir de un presupuesto de 8 millones, pero durante la producción y rodaje sufrieron numerosos problemas presupuestarios hasta que firmaron los acuerdos de distribución mundial. La película de 113 minutos de duración cuenta con Fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Chris Gill y música de John Murphy.

Cuando se piensa en 28 días después, varias de las cuestiones más comentadas son la elección de Boyle de rodar partes de la película con una cámara Canon XL1 de vídeo digital (DV), más pequeña y manejable, que rompía con la idea de tener que rodar películas comerciales con las grandes cámaras tradicionales. Además, para el rodaje de las escenas en una Londres completamente vacía, el equipo de rodaje tenía que rodar en domingo apenas amanecía, no teniendo más que 30-45 minutos como máximo mientras la policía local cortaba el tráfico de las calles clave de la ciudad.

En el reparto encontramos a Cillian Murphy como Jim, un courier que se despierta en el hospital de un coma tras haber sido atropellado. Naomie Harris es Selena, una superviviente en Londres que comparte viaje con Mark (Noah Huntley) y que salvarán a Jim de un ataque de infectados. Brendan Gleeson como Frank, un taxista, Megan Burns como Hannah, la joven hija de Frank, Christopher Eccleston como el Mayor Henry West, Stuart McQuarrie como el Sargento Farrell y Ricci Harnett como el Cabo Mitchell completarían el reparto.

Antes de empezar, os recuerdo que podéis leer mis reseñas de 28 semanas después y 28 años después en los links correspondientes. Ya entrando en 28 días después , volver a verla un porrón de años después de la última vez ha resultado un ejercicio de memoria interesante. Porque las escenas de Cillian Murphy en una Londres vacía son super icónicas y se han quedado grabadas en mi retina. También tenía cierto recuerdo de la parte en la mansión en el campo al norte de Manchester en la que un enajenado Christopher Eccleston interpretando al Mayor Henry West atrae a gente inocente con la esperanza de conseguir mujeres para sus soldados. Pero en realidad todo lo demás se me había borrado de la memoria.

No sólo eso, mientras veía la película creía que tenían que pasar cosas que en realidad no eran de esta película, ni siquiera de esta saga, sino de otras películas de este genero. No sólo de este género, porque hubo un momento que pensaba que Jim y el grupo escapaban en un ferry cuando esa es una escena de Un lugar tranquilo: Día 1. O que cuando llegan a casa de Frank y Hannah en lo alto del edificio, se iban a encontrar a la mujer de Frank atada a una cama por estar infectada. Como digo, películas muy diferentes permeaban mis recuerdos de esta, lo que provocó una sensación rara de novedad con una película que había visto varias veces. Otra de las cosas que no recordaba y que resulta curioso es que recordaba la mansión en el campo en la que tiene lugar el climax final, pero pensaba que era una película ambientada la mayor parte del tiempo en Londres, y en realidad el grupo protagonista abandona la ciudad a la mitad de la película. Otro cambio respecto a lo que recordaba.

Antes de Danny Boyle, Alejandro Amenábar planteó en Abre los ojos (1997) mostrar a su protagonista solo en medio de un espacio icónico de Madrid como es la Gran Vía. algo que en el remake americano se trasladó a Times Square de Nueva york. Las influencias son constantes en el entretenimiento, de forma que cosas que ahora estoy cansado de ver como son los zombies corredores en realidad se vieron por primera vez en esta película. O la idea de infectado que en pocos segundos se transforma. Dentro del género de zombies 28 días después marcó mucho en su momento, incluso a pesar que su final positivo sea una rareza en el género. Sin ir más lejos, comparándola con otra película que también ayudó a revitalizar el género, Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004), vemos que su final es completamente diferente, potenciando el nihilismo y la idea de que la civilización está perdida por sus propios pecados.

Cuando ves 28 días después puede verse una crítica al mundo moderno que fabrica virus mortales para buscar luego una cura que no sería necesaria de no haber creado dicho virus. Los buenistas de los activistas en defensa de los animales tampoco salen bien parados, al provocar el estadillo del virus con su acción irresponsable. Pensando que van a ayudar han condenado a (casi) toda la vida de Gran Bretaña. La inutilidad del gobierno y los servicios públicos que en el momento en que más se necesitan colapsan es otro elemento evidente, lo que sugiere que la civilización moderna está a un estornudo de colapsar. El COVID en 2020 casi lo consiguió. Es curioso como una película pueda ser tan anticipatoria ante lo que casi estuvo por suceder. La idea de «hombre mata a hombre» que expresa el Mayor West en medio de un apocalipsis también es un elemento clave de esta película y del género zombie, algo que luego hemos visto ampliado en comics, juegos y series de televisión como The walking dead o The last of us.

Por cierto, otro de los elementos curiosos de ver esta película es que en 28 días después vemos como los infectados están muriendo de hambre pasadas unas semanas. El Mayor West mantenía a un infectado encadenado precisamente para conocer cuanto tardan en morir sin alimentos, lo que acabó siendo su perdición. Ese fue el punto de partida de la secuela 28 semanas después, cuando se intenta la reconstrucción de Londres a partir de la muerte de la mayoría de infectados. Digo esto porque cuando vi 28 años después la semana pasada, me pareció que Boyle había ignorado a la secuela que no dirigió él sino Juan Carlos Fresnadillo (aunque él fue productor ejecutivo). Pero en realidad en esta 28 días después ya muestra claramente que los infectados se están muriendo de hambre, lo que hace que la idea de 28 años después sea aún más imposible. Hablando de saga de películas mal conectada, lo de estas tres películas es de traca.

Visualmente la película no ha perdido su fuerza, recordándome lo gran director visual que es Danny Boyle. Las imágenes grabadas con la cámara Canon XL1 de vídeo digital no desentonan, al estar conectadas con un montaje muy acertado. Otro de los elementos llamativos es lo poco que aparecen los infectados en esta película. Cuando se piensa en una película de zombies (aunque Boyle nunca ha querido que se etiquete a su película de esta manera), se espera una mayor presencia y más sustos de los que encontramos en la película. Dicho esto, cuando aparecen son siempre escenas de gran tensión.

En lo referido al reparto, Cillian Murphy ya mostraba sus aptitudes delante de la cámara, apareciendo como Dios le trajo al mundo. Naomi Harris y Brendan Gleeson están geniales el tiempo en que stán en pantalla. Al igual que un Christopher Eccleston que es un villano estupendo debido a lo razonable que es su planteamiento en medio del caos. Sobreviviri y continuar la especie es una idea razonable, si no fuera por la parte de violar a mujeres y niñas indefensas.

El metraje de la película me parece el justo y necesario, dentro de estar a un minuto de empezar a mostrar que no tienen nada más que decir sobre este mundo desolado y se han quedado sin ideas. En todo caso, la idea que la humanidad sobrevive a pesar de todo, aunque sea fuera de Gran Bretaña, es una idea positiva en medio de tanto caos y muerte. Que me dejara con buen sabor de boca pensando en que los protagonistas iban a sobrevivir es algo que me ha gustado mucho. Como en general toda la película.

Comparto el trailer de la película:

28 días después sigue siendo una película estupenda a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se estrenara.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de 28 años después de Danny Boyle

Tenía ganas de ver 28 años después, la nueva película de Danny Boyle con guion de Alex Garland que continúa la historia de infectados que creó en la mítica 28 días después.

PUNTUACIÓN: 7/10

Años despúes de los sucesos de «28 días después» y «28 semanas después», el virus de la ira ha regresado y un grupo de supervivientes debe sobrevivir en un mundo asolado por hordas de infectados. Realizada con un iPhone 15 Pro Max y con la ayuda de numerosos accesorios especializados. (FILMAFFINITY)

Daniel Francis Boyle (Lancashire,1956) es un director y productor inglés. Es conocido por su trabajo en las películas Shallow Grave (1994), Trainspotting (1996), La playa (2000), 28 días después (2002), Sunshine (2007), Slumdog Millionaire (2008), 127 horas (2010), Steve Jobs (2015) y Yesterday (2019). Boyle fue productor de 28 semanas después (2007), secuela de su clásico de zombies, y vuelve con fuerza con esta continuación 23 años después de la película original.

Boyle produce y dirige esta película que cuenta con guion de Alex Garland (guionista habitual de Boyle y director de Ex-Machine, Aniquilación, Civil War y Warfare entre otras). La película de 115 minutos de duración ha contado con fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Jon Harris y música de Young Fathers. El rodaje tuvo lugar principalmente en el norte de Inglaterra, en las regiones de North East y Yorkshire and the Humber. Uno de sus principales hechos distintivos tiene que ver con principalmente con un iPhone 15 Pro Max, recordando al rodaje de 28 días después con la videocámara digital Canon XL-1.

En el reparto tenemos a Alfie Williams como Spike, el hijo de 12 años de Jamie (Aaron Taylor-Johnson) e Isla (Jodie Comer), que irá primero con su padre en un rito de iniciación como cazador dentro de territorio infectado, y que luego intentará llevar a su madre en busca de un doctor que trate su enfermedad, el Dr. Ian Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Edvin Ryding como Erik Sundqvist, un soldado sueco de la OTAN, Chi Lewis-Parry como «Samson», un imponente líder alfa de los infectados y Jack O’Connell como Sir Jimmy Crystal, líder de la secta de los «Jimmies» y superviviente del brote original, completan el reparto en sus papeles principales.

El género de zombies me gusta mucho, así que no es sorpresa que tuviera ganas de ver 28 años después. Entrando a valorar una película que me ha gustado, una de las primeras cosas que me han parecido curiosas es que Danny Boyle y Alex Garland parece que obvian la película de 28 semanas después, que ni fue dirigida por Boyle aunque si se mantuvo como productor. Si en la película de Juan Carlos Fresnadillo los infectados murieron de hambre en apenas unas semanas, lo que provocó el intento de recuperación de Londres, en esta película los infectados siguen viviendo tras todos estos años, manteniéndose eso si su cualidad de ser unos zombies corredores.

Danny Boyle es un director brillante a la hora de crear imágenes super impactantes. En el caso de estos 28 años después, una parte importante de este éxito está en el montaje de la película, que intercala imágenes perturbadoras en muchos momentos, o se recrea en la sangre y el gore en varias escenas en las que los protagonistas lanzan flechas a infectados y el estallido de sangre queda congelado en pantalla. Cuando terminó la película nos preguntamos si se notaba que la película estuviera rodada con un iPhone, siendo yo de los que pensaba que no. Desde luego, no como un elemento negativo de la película.

Si en 2002 los zombies corredores de 28 días después impactaron a los espectadores, la principal sorpresa y añadido de esta película son los infectados Alpha, seres a los que el virus de la rabia actúa como un chute de anabolizantes que les transforma en seres más grandes, poderosos y difíciles de matar. Estos alpha nos van a dar un par de momentazos muy fuertes en la película con su hobby de arrancar las cabezas de sus víctimas como si de predators se tratara.

Más que una película unitaria, me ha sorprendido la naturaleza episódica que tiene la película. Y es que 28 años después plantea varias historias que son casi independientes entre si. En la primera, Jamie (Taylor-Johnson) quiere iniciar a su hijo de 12 años Spike (Alfie Williams) en el trabajo de cazador / buscador de su comunidad, ubicada en la isla de Lindisfarne, una isla ubicada en la costa norte de Inglaterra unida al continente solo en momentos de marea baja por una calzada fuertemente fortificada. Jamie lleva a su hijo a territorio infectado para que se cobre su primera presa en la forma de un infectado. Su aventura se encuentra con varios problemas e imprevistos, siendo el peor cuando se encuentran a un alpha que quiere comérselos. Sin embargo, tras una misión compleja, ambos consiguen volver con vida a la isla.

La segunda parte empieza cuando Spike descubre la existencia de un doctor que podría tratar a su madre enferma Isla (Jodie Comer), lo que le hace empezar un segundo viaje aún más peligroso que el anterior. Sobre todo cuando el posible doctor Kelson es una persona enloquecida a la que ningún humano ha visto en muchos años, y el viaje les hace pasar por territorio alpha.

Como fan del cine de zombies, la verdad es que la película tiene momentos super potentes y algunos bastante chungos, pero globamente creo que ha saciado mi sed de este tipo de historias. El poderío visual de Danny Boyle sale super reforzado tras ver la película en pantalla grande.

Sin embargo, me ha costado conectar con una historia que en muchos aspectos plantea el típico «gente tonta haciendo tonterías» como motor de la historia. Si Spike no hubiera ido nunca a «tierra firme» infectada, tendría algo de sentido que se fuera con su madre enferma que apenas puede andar a buscar al doctor. Pero que lo haga tras una misión en la que casi muere, y si no lo hace es gracias a su padre, es completamente una tontería ridícula. Y si, tengo claro que sin eso no hay película, pero me llama la atención que un guionista super inteligente como Garland (y el propio Boyle) tengan que acudir a estas «trampas» porque no se les ocurren otra forma mejor de hacerlo.

La película tiene otro problema grande, que es que no acabo de creerme este mundo 28 años después del primer estallido del virus de la rabia. Empezando porque los infectados hayan sobrevivido tanto tiempo, incluso naciendo nuevos niños infectados. De nuevo, esto es un problema pequeñito, porque tengo claro que sin eso no hay película. Pero dentro de este mundo con recursos super escasos de 28 años después, me parecía super imposible que por ejemplo Jamie no recuperara las flechas con las que había matado a infectados. (¡Si hasta Daryl lo hacía en The Walking Dead). Incluso pensando en que la sangre de los infectados mancha la flecha, pensar que algo tan valioso se deje sin más en el bosque me volaba la cabeza cada vez que pasaba. Porque me muestra a unos creadores que no han pensado del todo bien este mundo.

La llegada de unos soldados suecos varados en Inglaterra al estropearse su barco también ofrece varios momentos de «gente tonta…» super decepcionantes, al disparar en modo ráfaga malgastando munición escasa cuando deberían ser quirúrgicos en su enfrentamiento con los infectados. Aunque visualmente ya digo que hay momentos chulísimos, también me sucedía que esas escenas resultaban inverosímiles. Y eso es un problema.

Cuando Spike y su madre llegan hasta el doctor interpretado por Fiennes tenemos algunos de los momentos más potentes de la película con el monumento que ha creado para los muertos, realizado con calaveras de personas fallecidas. El papel del personaje de Ralph Fiennes me parece super interesante y añade un elemento excelente, si bien comete también alguna locura ridícula cuando duerme a un alpha y no le mata, algo que es de nuevo ridículo. Como digo, en lo relativo a la historia, junto a cosas muy chulas siempre me encontraba otras que me costaban digerir, y que provocan mi sensación de decepción.

Y a todo lo anterior hay que sumar un último aspecto que este si considero lamentable. En lugar de plantear una película con una historia con principio y final, lo mínimo que se exige cuando se va al cine a ver una película, Boyle y Garland deciden NO terminar la historia, dejando la historia en un cliffhanger absoluto.

Tengo que decir que había leído la intención de Boyle de crear una trilogía de películas de la que esta 29 años después sería la primera parte. Y también a la vez que esta película habían rodado casi en secreto su continuación. Pensando que el protagonista Alfie Williams es un chaval que tiene que crecer, tiene sentido rodar la segunda película a la vez para que no crezca entre rodajes y no cuadre con que la segunda película tenga lugar justo a continuación del final de esta. Desde un punto de vista logístico, es algo que se entiende.

Pero lo que no tiene un pase es que la película podría haberse planteado con un final que diera la sensación de historia cerrada de forma satisfactoria. Y sin embargo, Boyle creo que mete la pata con el final abierto en medio del meollo con que termina esta película. Incluso sin cambiar nada, simplemente jugando con el montaje y tomando la misma solución que planteó Ryan Cloogler en Los pecadores, terminando la película en un momento concreto para luego colocar el epílogo como una escena extra entre los créditos de la película, la sensación con que me hubiera dejado la película hubiera sido radicalmente distinta. Esto en realidad sería copiar la narrativa de Marvel Studios, que plantea las claves de las siguientes películas en las escenas entre y post-créditos. Y no se si esto les da vergüenza porque sería admitir que Marvel Studios planteaban buenas ideas en la parte de narrativa serializada.

Creo que los estudios y directores como Danny Boyle se equivocan completamente con estos no-finales. Hasta ahora, la principal diferencia del cine con la televisión es que el cine ofrecía una historia completa con inicio y final. Incluso las películas de Marvel Studios, tan criticadas por gente que no sabe de lo que habla, acertaban en este aspecto ofreciendo historias con principio y final satisfactorio, que luego dejanban tramas que serán desarrolladas más adelante. La actual moda / obsesión de los estudios de crear franquicias está provocando situaciones ridículas como en Fast X (de la que 2 años después de su estreno aún no se sabe cómo o cuando va a rodarse la continuación). Que se repite en esta película al no ofrecer un final satisfactorio me parece una tomadura de pelo.

El modelo de exhibición de películas en los cines está en crisis dado que mucha gente prefiere quedarse en casa viendo cine y series en streaming. Plantear películas sin final es la forma más rápida que puedo imaginar para echar de los cines a los pocos que aún vamos. Porque para tragarme una película sin final, incluso con las cosas destacables que tiene esta película, mejor me hubiera quedado en casa y cuando estrenen la historia completa ya si eso ya las veré en casa. Me parece un error de bulto que al final quien lo va a sufrir son los cines, cuando noten que cada vez va al cine menos espectadores.

28 años después me estaba gustando incluso con las pequeñas trampitas en la historia. Pero este no final me ha dejado con las peores sensaciones posibles. Muy mal, Boyle.

Comparto el trailer de la película:

28 años después está bien hasta que comete el pecado de dejar la historia sin final. Una moda terrible que acabará pasando factura a la industria.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de 28 semanas después de Juan Carlos Fresnadillo (Disney+)

A modo de previa al inminente estreno de 28 años después en los cines, volví a ver 28 semanas después, la película del director español Juan Carlos Fresnadillo secuela de clásico del género de zombies 28 días después de Danny Boyle.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Seis meses después de que la propagación de un virus haya devastado las Islas Británicas, el ejército de los Estados Unidos declara que, vencida la epidemia, ya se puede acometer la reconstrucción del país. Los evacuados regresan entonces al país y las familias se reúnen de nuevo. Sin embargo, el virus aún no ha sido destruido y es más peligroso que nunca. (FILMAFFINITY)

28 semanas después es la continuación de 2007 del clásico de cine de zombies 28 días después dirigida por Danny Boyle y escrita por Alex Garland. Para esta continuación Boyle no pudo dirigirla al estar ocupado con el rodaje de Sunshine (2007), película también con guion de Garland. Boyle se mantuvo como productor ejecutivo, con el productor de la primera película Andrew Macdonald también involucrado en esta continuación. Garland eligió al director español Juan Carlos Fresnadillo (Tenerife, 1967) para dirigir esta película, tras quedar impresionado del trabajo de Fresnadillo en la película Intacto (2001), protagonizada por Leonardo Sbaraglia.

Fresnadillo de involucró completamente en la película. A partir del primer guion escrito por Rowan Joffé, Fresnadillo y sus colaboradores E.L. Lavigne y Jesus Olmo reescribieron completamente la historia de una familia que vuelve a reunirse tras los inicios de la reconstrucción de la sociedad en Gran Bretaña. La película de 99 minutos de duración cuenta con fotografía de Enrique Chediak, montaje de Chris Gill y música de John Murphy. Con un presupuesto de 15 millones, recaudó más de 60 en las salas comerciales, siendo además un éxito en la venta de DVDs, demostrando el tirón del género de zombies.

En el reparto tenemos a Robert Carlyle como Don, el padre de Tammy (Imogen Poots) y Andy (Mackintosh Muggleton) y marido de Alice (Catherine McCormack). Rose Byrne como Scarlet, una oficial médica estadounidense, Jeremy Renner como Doyle, un francotirador de la Fuerza Delta, Harold Perrineau como Flynn, un piloto de helicóptero e Idris Elba como Stone, un general estadounidense que supervisa el Distrito Uno, completan el reparto en sus papeles principales.

Antes de empezar mi opinión sobre la película, quiero avisaros que dado que hablamos de una película estrenada hace 18 años que todo el que ha querido verla lo ha podido hacer en Disney+ desde hace años, esta reseña va a ser FULL SPOILERS. Seguir leyendo bajo vuestra responsabilidad.

28 semanas después es una película con un montón de cosas super chulas. Empezando por un prólogo acojonante, en el que Don huye de la casa de campo donde se había refugiado con su mujer Alice, a la que abandona presa del pánico. La escena es un prodigio de tensión y dramatismo, con unos momentos bestiales como la icónica escena de Don corriendo por el campo perseguido por decenas de zombies mientras se dirige al río. La imagen de Alice mirando por la ventana mientras Don la abandona también es una pasada. Dentro de la brillantez de este prólogo, del que se dice que Boyle participó en su rodaje, quizá es necesario comentar que posiblemente sea lo mejor de la película, de forma que 28 semanas después da sensación de ir de más a menos.

Me parece curioso cómo la percepción ante este hecho ha cambiado en los espectadores durante estos 18 años. Recuerdo que cuando vi la película en el cine y la comenté con amigos, la idea general era que Don era un cobarde asqueroso que merecía morir por abandonar a su mujer, siendo este su «pecado original». Claramente Fresnadillo y su equipo de guionistas también plantean un efecto moralizante al hacer que el cobarde de la primera escena acabe sufriendo aquello de lo que escapaba. Un elemento moralizante está presente en todo el cine de terror.

Sin embargo, la llegada de The Walking Dead y otras historias y videojuegos de zombies (por ejemplo, pero no solo, The last of us) ha provocado que en la actualidad se imponga una visión más pragmática y egoísta de la vida en medio de un apocalypsis zombie. Viendo la escena, una vez Don y Alice son separados, él no tenía forma de salvarla sin ser mordido. Pensando en que en este tipo de historias los altruistas son quienes mueren primero, cosa que también veremos más adelante en esta película, creo que la visión hacia Don ya no es tan negativa como hace 18 años. En general se entiende mucho mejor que tenga un ataque de pánico y escape para salvar la vida. Esto no le convierte en un ser horrible, simplemente en una persona con las flaquezas que tendriamos todos.

Los zombies de 28 días / semanas después son transformados en segundos tras entrar en contacto con la sangre o saliva de un contagiado. Eso y que son corredores son las principales características de estos monstruos. En la parte del guion, me parece que la primera parte presenta las ideas más interesantes, como el hecho que tras 5 semanas sin alimento, la mayorías de zombies murieron de hambre. Pensando que una persona sólo puede estar ¿2/3 días? sin beber agua, tiene sentido que el cuerpo físico de los zombies muera, aunque siga siendo un arma bacteriológica a punto de estallar. Esto es una idea muy interesante. Que ello sea aprovechado para iniciar la reconstrucción me parece otra idea brillante con la que da inicio la película.

La otra gran novedad de 28 semanas después que marca su principal separación respecto a otras películas de género es el personaje de Alice. Una persona inmune al virus que no murió tras ser abandonada por Don, y que sobrevivió hasta ser encontrada por sus hijos. Frente a la visión utópica de la persona inmune como ser clave para encontrar una vacuna o cura, la película abraza el nihilismo extremo y nuestra que Alice es portadora del virus y en realidad es la que provoca el nuevo estallido de forma involuntaria, al ser besada por su marido y transmitir el virus con su saliva. Esto me parece brillante y explicaría como el virus pudo extenderse fuera de Gran Bretaña por todo el mundo, como se sugiere en el final de la película. Un desastre sin duda provocado por la decisión errónea del piloto Flynn de llevar a Francia a los hijos de Don y Alice, Tammy y Andy, tras ser mordido el niño por su padre y ser portador del virus.

Aunque el General Stone es visto como «el malo» que ordena el exterminio de la población de Londres una vez empieza un nuevo estallido del virus, en perspectiva te das cuenta que estaba haciendo lo correcto. Él tenía razón y la oficial médica Scarlet se equivocó debido a su buenismo. Unas buenas intenciones que han provocado la extensión del apocalipsis zombie por todo el mundo. En lugar de plantear llevarse a los niños a Francia debería haberlos llevado a las instalaciones militares americanas, porque esa decisión entiendo que es lo que provoca la expansión del virus por el continente europeo.

Por cierto, no recodaba que Jeremy Renner aparecía en la película interpretando al francotirador Doyle. Y la verdad es que me gusta mucho su presencia en pantalla, ofreciendo el carisma que ya en ese momento de 2007 todos sabiamos que tenía. Pensando en las fechas de producción y rodaje, diría que esta película se rodó antes que Renner fuera contratado por Marvel para interpretar a Clint Burton, en el que fue uno de los muchos castings acertados que hizo Marvel Studios en esos primeros años. Su muerte resalta la idea de que las personas altruistas mueren primero, al poner la vida de los niños por delante de su seguridad.

Pensando en otros aspectos de la película, creo que es un acierto que los hijos de Don y Alice sean unos críos guays que no quieras ostiar. Tam y Andy son unos chavales con los que empatizas y quieres proteger, a pesar del hecho de abandonar una zona de cuarentena para ir a buscar una foto de su madre, a la que creen muerta, a su casa a kilómetros de distancia. Este es un momento clave de la película que tiene que pasar o si no, no hay película, dado que es en ese momento cuando encontrarán viva a su madre malviviendo en el sótano. Y podría decirse que dado que estuvieron en Canarias de vacaciones y no vivieron el apocalipsis zombie, no saben a lo que se enfrentaban y por eso se marcharon con esa facilidad. Pero diría que es una de tantas muchas conveniencias que tiene la película. Algunas mejores que otras.

Otro de las cosas más positivas de la película es su ajustada duración inferior a los 100 minutos. Me gusta que la película vaya al grano. Tras el caos de estallido zombi, la película nos deja buenos momentos con la muerte de Renner, por ejemplo, o con la escena por el metro de Londres en la que Scarlet acaba muriendo y los niños se mueven sin ver nada ayudados por el visor del rifle de Doyle.

Visualmente, 28 semanas después sigue teniendo momentazos super chulos. Sin embargo, reconozco que por ejemplo el bombardeo del Distrito Uno no es uno de esos momentos, con una expansión del fuego y la destrucción que no ha envejecido demasiado bien. En esos momentos de pánico, entiendo el uso de la «cámara en mano» como herramienta narrativa que ayuda a transmitir el caos del momento. Sin embargo, esos momentos de «no se sabe qué está pasando» ahora me indica que era un truco más o menos apañado para tapar carencias presupuestarias, al mostrar todo con planos super cortos y casi nunca generales. No diré que queda horrible, pero si que se nota el truco. Dicho esto, en realidad estos aspectos tienen un pase.

Con lo que no puedo conectar es con las chorradas y absurdeces de la historia, que es el verdadero problema de la película y lo que impide que la disfrute. De hecho, tras volver a ver la película en Disney+ entendí por qué no había vuelto a verla desde que la vi la primera vez en el cine cuando he visto innumerables veces El amanecer de los muertos o 28 días después.

Hay una obviedad clara en películas de género. Si no hay estallido zombie no hay película. Pero dentro de la obligación de que eso pase, la ejecución, el como y por qué sucede, es bastante mejorable. Hay una primera chorrada muy grande que es más o menos aceptable, entrando en el apartado de «cosas convenientes necesarias para poner en marcha la acción»: Que Don trabaje en mantenimiento y tenga acceso a zonas restringidas. Lo que es menos aceptable es que Alice esté en aislamiento y sea portadora del virus zombi y no tenga vigilancia, lo que permite a Don entrar en la sala de contención y convertirse en zombie tras besar a su mujer. Hasta ahí podemos aceptar estas conveniencias. Lo que es una trampa grosera del guion es que Don convertido en zombi pueda salir de esta zona de aislamiento para la que se necesita una tarjeta magnética que no sabe utilizar. Terrible. Esta chorrada sumada a otras que se suceden a partir de ese momento de alguna manera me arruinaron el visionado e impidieron que disfrutara de la película. De hecho, el estallido empieza porque Don entra en una sala con centenares de civiles a la que no debería haber podido entrar por lo mismo que no debería haber podido escapar de la sala de aislamiento en primer lugar, dándose un festín con la gente indefensa. Esto para mi es un problema, porque no hay nada que odie tanto en una película como una historia que no tiene sentido en un elemento esencial.

Tras este visionado y pensando en mis vacaciones del año pasado en Londres me he dado cuenta de otra cosa. Y es que cuando Doyle, Scarlet, Tam, Andy y otro civil que es carne de cañón escapan del Distrito Uno, tienen la misión de llegar a Regent Park para ser recogidos por el helicóptero de Flynn. En ese momento hay varios planazos con ellos caminando por calles famosas y cerca de monumentos, el Parlamento, etc… Estas imágenes de los protagonistas pasando por espacios míticos de la ciudad es parte del ADN de la serie y como espectador molan. Pero en realidad el paseo que dan no tiene sentido cuando tienen que llegar al parque lo más rápidamente posible. Son momentos muy chulos, pero vacíos narrativamente.

De hecho, que vayan a Regent Park y el piloto no les coja tras matar a casi todos los zombies, obligándoles a cruzar otra vez media ciudad para alcanzar otro espacio seguro para la recogida es otra conveniencia de guion un poco absurda. Y de nuevo, el guion necesita que tras escapar de los zombis, sobrevivir a la nube tóxica y que muera Doyle protegiendo a los niños, los supervivientes entren en el metro huyendo del ejército, lo que nos da toda la escena a oscuras. Pero la ejecución de este nuevo imprevisto es un poco absurda. Como tantas cosas de la película en su segunda mitad.

Descontando estas conveniencias y absurdeces, en realidad la película me parece muy potente y tiene algunas escenas muy chulas. Además, la idea del portador inmune como vehículo de expansión del apocalipsis zombie me parece una idea genial. Pero me sabe mal quedarme con esta sensación de que con un guion un poco más trabajado la película hubiera podido ser super top y se ha quedado en un bien sin más.

A ver si la tercera parte, 28 años después, consigue dejarme con mejor sabor de boca.

Comparto el trailer de la película:

28 semanas después es una buena película que no se puede desembarazar de las tonterías de un guion poco trabajado que debería haber sido mejor.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

T2: Trainspotting – El peso de la edad

Tenía muchas ganas de ver Trainspotting 2, la continuación del clásico de Danny Boyle 20 años después.

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Han pasado 20 años desde que Mark Renton (Ewan McGregor) abandonara Escocia, y la heroína. Ahora, Renton vuelve a su Edimburgo natal con el objetivo de rehacer su vida y reencontrarse con sus amigos de toda la vida a los que traicionó: David «Spud» Murphy (Ewen Bremner) y Simon «Sick Boy» Williamson (Jonny Lee Miller); al mismo tiempo que Francis «Franco» Begbie (Robert Carlyle) sale de la prisión con sed de venganza.

Esta secuela de Trainspotting está basada en la novela de Irvine Welsh, Porno, que continuaba la historia con los personajes clásicos.

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Me ha gustado la película. Empecemos por lo principal. Me interesaba saber qué tal le fue la vida a los personajes, y como el paso del tiempo se reflejaría en mi. Y la verdad es que esta mirada no es para nada complaciente. En la juventud solo piensas en lo que vas a hacer a continuación. Pero cuando las reuniones con amigos son para recordar lo bien que lo pasabais juntos de jóvenes, ese es un primer y claro signo del paso del tiempo y de como nos estamos haciendo mayores. Y esa sensación la trasmite perfectamente la película en muchos momentos.

Visualmente, la película de Danny Boyle se sale. La fotografía, montaje, encuadres, etc son excelentes y muestras que el director inglés está en plena forma. El conjunto destaca aún más gracias a una banda sonora sobresaliente.

Lamentablemente, aunque el envoltorio es espectacular, la historia flojea bastante y quizá no está a la altura. Trainspotting fue en su día una crónica de una generación, mientras que ahora la historia simplemente gira alrededor de la nostalgia. Mola ver a Renton, Sick Boy, etc…, pero sinceramente lo que hacen no es todo lo interesante que yo esperaba. Aunque lo cierto es que la primera película también era un sucesión de episodios no demasiado conectados entre si más allá de «vamos a salir, drogarnos y hacer el bestia». A lo mejor en ese aspecto la primera película la tengo demasiado idealizada, porque esta T2 en el fondo continúa esta fórmula.

Comparto el trailer de la película:

T2 – Trainspotting ofrece justo lo que se espera de ella y yo al menos he pasado dos horas estupendas. Es una pena que la historia no fuera un poco mejor, pero a pesar de ello, si disfrutaste de la película original, sin duda te recomiendo que veas esta continuación.

PUNTUACIÓN: 7/10