Tras anunciar James Gunn la producción de una serie de televisión protagonizada por Booster Gold, me he animado a recuperar Blue y Gold de Dan Jurgen y Ryan Sook, comic que ECC Ediciones publicó en un tomo unitario con toda la colección USA.
PUNTUACIÓN: 7/10
Siempre ávido de fama y fortuna (y de la aprobación de sus semejantes), Booster Gold vuelve a la carga en plena era de las redes sociales. Y para conseguir su objetivo, recluta a su viejo amigo Ted Kord, alias Blue Beetle. ¿Y qué puede salir mal? Pues básicamente todo, porque acaba de llegar a la Tierra una princesa alienígena que afirma que nuestro planeta es propiedad de su imperio. ¿Conseguirá liberarnos el dúo de héroes más divertido e impresentable de la historia?
Décadas después de brillar en Liga de la Justicia Internacional, Blue y Gold regresan en este volumen escrito por Dan Jurgens y dibujado por Ryan Sook con la participación de Cully Hamner, Phil Hester y Paul Pelletier.
Blue y Gold es un tomo de 200 páginas que recopila la serie completa Blue & Gold núms. 1-8 USA, que ECC Ediciones publicó el pasado mes de Septiembre de 2022.
Comics como Blue y Gold ponen de relevancia como la experiencia en un grado. En concreto, se nota que Dan Jurgens es el creador de Booster Gold y tiene completamente cogida la medida del personaje y sobre todo, de su dinámica con su amigo del alma Blue Beetle. Como estoy fuera de la continuidad de la DC Comics actual, no tengo claro como se las han apañado para resucitar a Ted Kord tras ser asesinado por Maxwell Lord durante Countdown to Infinite Crisis en 2005. Ni falta que hace la verdad, porque la alegría que supone ver a esta pareja juntos de nuevo compensa cualquier posible glitch de continuidad.
Blue y Gold ofrece una aventura ligera centrada en mostrar a estos dos perdedores y como a pesar de todo siguen intentando hacer lo correcto, aunque para ello tengan que abrir campañas de micromecenazgo para mantener su actividad. El contraste del Booster super pagado de si mismo con el depresivo Beetle tras ser despedido de su empresa genera una dinámica super chula durante toda la serie. En este sentido, usar los comentarios de redes sociales a los videos de Booster añade un toque super divertido que ayuda a construir el tono ligero de la historia.
Estos ocho números me han parecido modélicos, pero de entre todos ellos destacaría el número 4 en el que veremos el punto de vista de Booster y Beetle ante un mismo suceso, lo que nos permite disfrutar del dibujo de Kevin Maguire para el punto de vista de Beetle y el propio Jurgens con Norm Rapmund, para la parte de Booster, ofreciendo un comic super divertido con un invitado sorpresa final que significa la guinda del pastel.
Ryan Sook me parece un estupendo dibujante y se encarga del apartado gráfico de casi toda la serie, excepto el número cuatro antes mencionado (aunque él se encarga de las secciones del presente de esa historia), y los números tres y ocho, que cuentan con dibujo de Cully Hamner el primero y Phil Hester y Paul Pelletier el último. Sook tiene un estilo de lápiz centrado en ofrecer la historia de la forma más clara posible y transmitiendo un feeling positivo que encaja con el tono divertido de la historia de Jurgens. Quizá no es mega espectacular y mega épico como un Ivan Reis, pero es uno de esos estupendos narradores que son imprescindibles en todo editorial que se precie de querer contar las historias de la forma más clara posible. Me declaro muy fan del dibujante, la verdad, incluso a pesar que igual no tiene una vena cómica tan acertada como por ejemplo Maguire.
Si tengo que ponerle un pero a este comic sería al hecho que la colección tuviera que cerrar tras tan sólo 8 números. O que planteen una miniserie de ocho números al dudar de la viabilidad comercial de este comic. Que una pareja tan querida desde los tiempos de la Justice League como Blue Beetle y Booster Gold no den para mantener una colección regular indica la situación de derribo en el que se encuentra la DC Comics actual. Dicho esto, al menos Jurgens plantea la historia de forma que transmite la sensación de tener una historia completa con un final satisfactorio, aunque realmente tenemos un arco realizado en los 6 primeros números y nos números finales aprovechados por Jurgens para cerrar las tramas abiertas.
En cualquier caso, si DC se animara a darles una nueva colección, yo volvería encantado para disfrutar de estos dos maravillosos losers. Ojalá no tarden mucho.
Comparto las primeras páginas del comic:
Blue y Gold me ha parecido un comic super entretenido que hará las delicias de los fans veteranos del universo DC, pero también a las nuevas generaciones. Super divertido y recomendable.
PUNTUACIÓN: 7/10
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En menos de dos meses se va a estrenar la segunda película de ¡Shazam! La furia de los dioses, por lo que me he animado a leer algunos comics del personaje que por unas cosas o por otras no leí en su momento. Empiezo por la novela gráfica El Poder de ¡Shazam! escrita y dibujada por Jerry Ordway y publicada por ECC Ediciones.
Tras pronunciar una palabra… ¡cae un rayo! Para el joven Billy Batson comienza la aventura de su vida… y entonces nace el Capitán Marvel, el mortal más poderoso del mundo. ¡Shazam! Pronuncia la palabra… ¡y siente su poder!
The Power of Shazam! fue una novela gráfica escrita y dibujada por Jerry Ordway publicada por DC Comics en 1994. ECC publicó esta obra en España en 2019, coincidiendo con el estreno de la primera película de Shazam!
Antes de empezar a comentar mis impresiones de este comic, quiero detenerme a recordar la compleja historia de. personaje. Shazam! nació con el nombre de Capitán Marvel en 1939, creado el artista artista C. C. Beck y el escritor Bill Parker en la editorial Fawcett Comics. Aunque fue creado después que Superman, el personaje durante los años 40 fue mucho más popular y tenía ventas mucho mayores que las del Hombre de Acero, significando la mayor competencia a la que enfrentaba National Comics (editorial que años más tarde cambió su nombre y pasó a denominarse DC Comics). Lamentablemente Fawcett dejó de publicar al personaje en los años 50 tras un largo litigio que National inició en los años 40 en el que acusaba de plagio a esta editorial, lo que sumado a la disminución en las ventas hizo que el editor perdiera el interés en el personaje.
En 1972 lo que quedaba de Fawcett vendió a DC Comics el personaje de Capitán Marvel, aunque se encontraron con la sorpresa que Fawcett había perdido los derechos del nombre «Capitán Marvel», que había sido adquiridos por Marvel Comics al estar el personaje más de 10 años sin publicarse. Debido a este problema de derechos, el personaje a partir de este momento pasó a denominarse como Zhazam! Sin embargo, algunos problemas legales derivados de estos cambios de nombre y el hecho de ocupar el mismo mundo que Superman, sobre todo tras las Crisis en Tierras Infinitas de 1985-86, provocaron cierta sensación de redundancia y repetición, por lo que DC realmente ha publicado muy pocos comics protagonizados por ¡Shazam! Sobre todo si lo comparamos con los cabeza de cartel de DC.
La miniserie Legends de John Byrne de 1986-87 sirvió para introducir al personaje en la nueva continuidad de DC tras las Crisis, aunque el personaje no llegó nunca a despegar. En 1991, Jerry Ordway recibió el encargo de relanzar Shazam! Y en lugar de hacer lo habitual en estos casos, empezar su colección de grapas mensuales, planteó iniciar su etapa con una novela gráfica que conduciría a su serie regular. El éxito de esta novela gráfica llevó a la publicación de una colección regular, The Power of SHAZAM!, que se publicó entre 1995 y 1999 y que sigue siendo la serie más longeva de los últimos 50 años desde que DC empezó a publicar comics con el personaje.
Jerry Ordway es uno de los grandes nombres de DC Comics. Empezó a trabajar en los años 70 en DC y aún sigue al pie del cañón hoy en día, transmitiendo en cada trabajo un estupendo feeling atemporal. En los años 90 ya era uno de los autores más veteranos de la editorial y uno de los que mayor conocimiento tenía del fondo editorial de DC. En ¡El poder de Shazam! buscaba relanzar al personaje revisando su origen acercándolo al de los comics originales de Fawcett, actualizando algún elemento pero siendo bastante fiel en lo fundamental. Una de las grandes virtudes de Ordway es el feeling clásico que imprime a todos sus comics, y en este comic plantea una historia atemporal que bien podría estar situada en los años 40 donde originalmente se desarrollaron las aventuras del Capitán Marvel. Toda la ambientación de vehículos, ropa, edificios remite a una época pasada, por no hablar de un Billy dedicado a vender periódicos por la ciudad, algo que no puede ser más años 40. Además, su vertiente aventurera me devolvió al disfrute de las películas de Indiana Jones. En este sentido, me ha sorprendido para bien la forma en que Ordway plantea este origen, con los padres de Billy Batson convertidos en arqueólogos que son asesinados por su socio Theo Adam mientras están trabajando en Egipto, excavando la tumba de Ramsés II. De esta forma, Theo Adam, que posteriormente se convirtió en Black Adam, se convertirá en el archienemigo de Shazam! junto al magnate Doctor Sivana, el otro gran villano del personaje.
Ordway es un gran narrador y un estupendo artista, y me ha gustado su versión tanto del niño Billy Batson como del superhéroe Shazam! en que se convierte. Y es curioso que de alguna manera esta novela gráfica casi podría haberse utilizado como storyboard en caso de haberse planteado la posibilidad de hacer una versión cinematográfica, algo que no se hizo realidad hasta 25 años después con otros referentes. La forma en que el joven Billy tiene que aprender a usar sus nuevas habilidades manteniendo la bondad de su corazón (con algún berrinche incluido) a pesar de enfrentarse a los asesinos de sus padres es otra de las claves de esta historia que hace que el comic se sienta 100% superheróico.
El feeling de clásico atemporal de Ordway hace que estemos ante una buena lectura a la que los casi 30 años desde su publicación no le han pasado factura, se sigue leyendo de maravilla sin transmitir una sensación «viejuna». Además, el comic ofrece una sensación satisfactoria gracias a que el formato de 96 páginas es perfecto para la extensión de esta historia, y la vez deja numerosos elementos abiertos de cara a su desarrollo en la serie regular posterior, empezando por la desaparición de la hermana de Billy Mary al principio del comic, algo que no vuelve a mencionarse y que entiendo que sería uno de los primeros argumentos que Ordway tocaría en la serie regular.
Por ponerle un pero, que no lo es tanto, diría que estamos ante un buen comic realizado con oficio y hasta cariño por el personaje y su mundo, que sin embargo no consigue enamorarme en ningún aspecto. Por un lado tengo que reconocer que el estilo de Ordway nunca me ha flipado. Para mi es uno de los artesanos clásicos de DC, y aunque sabes que no te va a dar nunca un mal comic, para mi tampoco uno sobresaliente. Y esto misma sensación es la que tuve leyendo este comic. Todo está bien, todo está perfectamente contado, consigues empatizar con el huérfano Billy, y sin embargo no me ha maravillado. Creo sin embargo que como historia de origen este volumen funciona de maravilla, siendo un estupendo punto de acceso para el personaje.
Por otro lado, aunque esto que voy a decir fue una sensación personal que igual no se ajusta a la intención de Ordway, recordando lo que comentaba sobre que en algunos aspectos este comic me parecía un storyboard para una posible película, todo lo que vemos en este comic se ve muy «realista» sin llegar a ser todo lo loco y widescreen que el medio comiquero permite para crear una historia más grande que la vida super espectacular sin preocuparse por el presupuesto como si sucede en el cine. Como comento, todo es correcto, pero le falta factor WHOA!! a un comic que lo tenía todo a favor para conseguirlo. Y entiendo que este comic se publicó en 1994 años antes de The Authority o The Ultimates, y en cierto en eso sí es hijo de su tiempo. Pero quizá por ser demasiado respetuoso a los comics originales y al tipo de historias que se hacían en los años 40, esta novela gráfica en el lado de espectacularidad se me queda muy muy corta. De nuevo, correcto como todo lo que hace Ordway.
Comparto las primeras páginas de este comic:
¡El poder de Shazam! de Jerry Ordway es una buena lectura por la que no han pasado los años.
PUNTUACIÓN: 7/10
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ECC acaba de terminar la publicación de Aquaman: Andrómeda, el comic Black Label realizado por Ram V y Christian Ward que ofrece una historia con un potente apartado gráfico.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
“No podemos ahogar la verdad aunque la dejemos hundirse a mucha profundidad.”
En las profundidades del océano Pacífico, lo más lejos posible de tierra firme, se encuentra el Punto Nemo, un cementerio de naves espaciales de diferentes nacionalidades que, desde los albores de la carrera espacial, se hunden ahí, en el silencio del mar, tras amerizar. Sin embargo, en el Punto Nemo hay algo más que no han fabricado manos humanas. Y ahora, está… despertando.
Los tripulantes del Andrómeda, un submarino experimental que funciona con un motor cuántico con un secreto confidencial, reciben el encargo de investigar ese misterio, pero no son los únicos que van tras él. Cualquier cosa de valor que se encuentre en el mar suscita el interés del pirata Manta Negra. Y todo lo que atraiga a este llama también la atención de Arthur Curry, alias Aquaman, su enemigo de toda la vida. Pero que Dios los ampare cuando las puertas del horror del Punto Nemo se abran de par en par a fin de recibirlos…
El guionista Ram V y el dibujante Christian Ward someten a Arthur Curry a una situación de puro terror psicológico que doblegaría la voluntad de cualquiera. ¡Incluso la de un rey!
Ram V es un autor y creador de cómics y novelas gráficas nominado a los premios Eisner, como GRAFITY’S WALL, Costas Salvajes, The many deaths of Laila Starr y la ganadora del Eisner BLUE IN GREEN. Desde la publicación de su primer libro en 2016, el trabajo de Ram ha ido cosechando éxitos de crítica y popularidad, ganando múltiples premios. Además de crear obras originales, Ram también ha escrito para personajes icónicos & títulos como Swamp Thing, Justice League Dark, Catwoman y Veneno en DC Comics y Marvel. Ram vive en Londres, le gustan los perros, los garabatos y la melancolía argumental.
Christian Ward es dibujante y guionista de cómics. Sus obras incluyen la ópera espacial cósmica ODY-C, que cocreó con Matt Fraction, además del cómic de Marvel Rayo Negro, galardonado con un Eisner, junto a Saladin Ahmed. Aparte de Invisible Kingdom, trabaja en la actualidad en Tommy Gun Wizards, también publicado por Dark Horse. Vive en Shrewsbury (Inglaterra) con su esposa, Catherine, su hija pequeña y un perro llamado Thor.
Me gustó mucho la miniserie de Rayo Negro que Christian Ward dibujó hace algún tiempo con guion de Saladin Ahmed para Marvel Comics. (Buff, ¿De verdad ese comic es de 2019? ¿Han pasado cuatro años? Maaaadre mía, como pasa el tiempo). Reconozco que su dibujo fue el principal motivo que me impulsó a comprar esta serie Black Label de Aquaman, planteada por el guionista Ram V como una historia cerrada de Aquaman completamente libre de continuidad que puede leerse sin tener apenas conocimiento del personaje.
Y debo reconocer que tras la lectura de este comic la sensación en un poco decepcionante. Y es que Ward es un ilustrador fantástico que crea algunas imágenes super potentes con una expresividad bestial que me han encantado. De alguna manera sólo por la personalidad que tiene el apartado gráfico me ha compensado la compra de esta miniserie que desde luego se sale de lo normal, justificando además su publicación dentro de la línea Black Label de DC. Pero junto a los aspectos positivos hay que sumar un gran problema de narrativa que hace que el comic sea antipático de leer, con un dibujo que no acaba de contar bien la historia de Ram V, resultando confuso en varios momentos. A eso hay que sumar que junto a páginas maravillosas que quitan el hipo hay un montón de viñetas en los que los personajes están apenas abocetados, por ejemplo sin facciones en su rostro o dibujando apenas siluetas en algunos momentos, lo que de alguna manera me transmite una idea de vagancia que no mola nada. Y esto es un gran problema también, porque me deja la sensación que esta historia se podría haber contado en imágenes mejor de lo que lo ha hecho Ward.
Ram V plantea una historia de Aquaman en la que Arthur Curry es de alguna manera secundario en su propio comic, al hacer que la protagonista sea Yvette Verne, una bióloga marina y experta en ciencias del comportamiento cuyo padre murió en el mar hace años, que forma parte de la tripulación del Andrómeda que se dirige al fondo del mar a investigar la misteriosa señal que se se ha activado allí. La forma en que plantea V la figura de Aquaman como un mito que pocos conocen de su existencia permite que sus apariciones sean super potentes en el comic, ofreciendo varios momentazos para el lucimiento de Ward.
La idea de crear una tripulación que tendrá que enfrentarse a sus miedos más profundos y sus pecados del pasado es algo que me recuerda a la película Event Horizon. Dicho esto en positivo, dado que es una película que me encanta. Todo en la historia de V funciona relativamente bien, aunque la narrativa widescreen oscura de Ward hace que el comic no pueda tener una gran profundidad en las caracterizaciones, mostrando lo justo para construirles pero sin conseguir que empaticemos prácticamente con nadie de la tripulación, al notarse demasiado que son carne de cañón. En este sentido, la idea de estar ante un comic de terror psicológico tampoco llega a funcionarme demasiado por la aproximación gráfica de Ward y por una historia de V que se queda también en la superficie de lo que podría haber sido, tal vez por falta de páginas en este proyecto Black Label en 3 volúmenes de 48 páginas.
Quizá lo menos bueno de la historia es la utilización de Black Manta, el clásico villano de Aquaman, que parece que está presente por obligación de cara a posibles espectadores de la estupenda película de James Wan que se acercaran a este comic tras verlo en FNAC (o librerías generalistas similares), aunque realmente no pinta nada ni tiene una función relevante en la historia. El final del comic en lo relativo a este personaje da un poquito de pena, dejando clara su irrelevancia.
Por cierto, hace unos días escribía el post Black Label vs Universo DC (gracias a todos lo que lo habéis leído), en el que reflexionaba sobre la forma en que el éxito de los comics Black Label en los que se da mayor libertad creativa a sus autores para crear historias fuera de continuidad, de alguna manera está erosionando las ventas de los comics «normales» de DC Comics dentro de su universo super heroico. En este sentido, este Aquaman: Andrómeda me parece un perfecto ejemplo de esto, ya que la actual colección mensual de Aquaman me da una pereza enorme de leer, y sin embargo SI me animé a comprar este comic. De hecho, mira que le ha dado oportunidades a la colección regular de Aquaman, pero es super montonera y sin interés. Qué lejos quedan los tiempos de Geoff Johns e Iván Reis, la verdad.
Por cierto, el otro día en mi reseña de Legión de X de Simon Spurrier y Jan Bazaldua me quejaba un poco por la falta de personalidad del comic en su apartado gráfico, con un dibujo de Bazaldua correcto pero sin chispa, carisma o espectacularidad. Dentro que como veis le he puesto más de un pero a Aquaman: Andrómeda, desde luego la falta de personalidad no es uno de sus problemas. Más bien al contrario, la personalidad es su principal virtud y en este caso el motivo principal que genera la compra. Hablando del mundo del comic mainstream, algo que no me gusta nada es la sensación de producción industrializada de Marvel que genera artistas intercambiables sin que el desempeño se resienta demasiado, partiendo que sus comics no pasan de correctos en el mejor de los casos. Es en este contexto que cuando se encuentra un comic como el actual Castigador de Jason Aaron con un apartado gráfico se mantenga estable con Jesús Saiz, Paul Azaceta y Dave Stewart, el comic parezca algo especial muy diferente al resto de la línea editorial. En este sentido, tengo claro que siempre preferiré un comic que con sus cosas tenga personalidad, como Castigador o el Aquaman: Andrómeda objeto de esta reseña, que cualquier comic «industrial» fabricado en una línea de producción como parecen tantos comics actuales.
No puedo terminar esta reseña sin hablar del precio de la edición española de ECC Ediciones, un comic en cartoné con un precio de 13.50 €uros por número. El tamaño más grande de los comics Black Label en este caso sirven para que Christian Ward se luzca en los momentos más espectaculares, lo cual para mi es otro plus a la hora de comprar este comic. Pero me parece una pasada comprobar que la edición americana de DC Comics tiene literalmente la mitad de precio. LA MITAD DE PRECIO. Entiendo que habrá lectores que no entienden el inglés o no tienen acceso a librerías que traigan material americano, pero el abuso en los precios de la actual tenedora de los derechos de DC en España me parece una barbaridad. De hecho, ante este exceso yo reconozco que compré los comics en su versión inglesa, pudiendo además leer la resolución de esta historia antes que los lectores españoles.
ECC tiene cosas buenas, por ejemplo el precio de sus grapas está mucho más ajustado respecto a los de Panini. Y tiene líneas como DC Pocket que son comics realmente económicos que me parecen estupendos para que nuevos lectores se puedan aproximar a los personajes DC y leer los principales comics de estos personajes a un precio imbatible super bueno. Pero la sensación que ECC se está aprovechando de un posible prestigio de estos comics para cobrarlos a un precio exagerado dado que estima que el carismático dibujo de Ward hará que el comic se venda independientemente del precio, me parece también una idea terrible.
Aquaman: Andrómeda es un comic de gran personalidad que no me sabe mal haberlo comprado, consiguiendo que los menos buenos pesen menos que las cosas positivas que me he encontrado.
Comparto las primeras páginas del comic:
Aquaman: Andrómeda me ha parecido un buen comic pero a la vez me ha fastidiado un poco que el dibujo de Ward no me haya flipado como esperaba.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona.Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.
Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.
Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.
Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.
La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.
Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…
Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.
Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.
Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.
En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.
Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.
En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!
El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.
Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.
Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.
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Tenía ganas de leer la etapa de Robert Venditti y Bryan Hitch en Hawkman, unos comics publicados por ECC Ediciones en 2019 y que por unas cosas o por otras no había tenido ocasión de leer. Y me he encontrado con unos comics super recomendables que son puro DC (del bueno).
PUNTUACIÓN: 8/10
El Príncipe Khufu se ha reencarnado un sinfín de veces desde que un cruel enemigo lo apuñaló con un metal místico en la época del Antiguo Egipto. Actualmente, es Carter Hall, un arqueólogo más conocido como Hawkman que tiene una misión de la que depende el destino de la Tierra. El problema es que no sabe en qué consiste, y todo parece estar relacionado con lo que recuerda de las innumerables vidas que ha vivido a lo largo del tiempo… y del espacio.
Recién salido de las páginas de Noches oscuras: Metal, el campeón alado del Universo DC vive nuevas y apasionantes aventuras en Hawkman: Despertar, de la mano del guionista Robert Venditti (Green Lantern) y el dibujante superestrella Bryan Hitch (Liga de la Justicia).
Esta historia de Hawkman de Venditti y Hitch fue publicada en los 12 números de su serie regular USA entre 2018-19, que ECC Ediciones recopiló en dos volúmenes en 2019 y que ahora tuve ocasión de leer.
Conocí el trabajo de Robert Venditti hace un montón de años gracias a The Surrogates, el comic de ciencia ficción dibujado por Brett Weldele que fue publicado por Top Shelf Productions entre 2005 y 2006 y que tuvo una adaptación cinematográfica con Bruce Willis de protagonista (bastante mediocre). Tras publicar el comic precuela The Surrogates: Flesh and Bone, dió el salto en 2012 a Valiant para guionizar el enésimo relanzamiento de X-O Manowar con el dibujante Cary Nord, creando una etapa super entretenida.
Tras estos comics, en 2013 fue contratado por DC Comics, siendo uno de sus trabajos más destacados el relanzamiento de Green Lantern y Grenn Lantern Corps tras abandonar Geoff Johns la colección, creando unos comics super entretenidos que pueden mirar de tu a tu a la histórica etapa de Johns. Además de Green Lantern, durante estos años ha trabajo también en Demon Knights, Flash y Justice League entre otras colecciones además de este Hawkman. A destacar que también ha adaptado a novelas gráficas las series de libros Percy Jackson & The Olympians y The Heroes of Olympus, de Rick Riordan.
Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.
El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.
Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y actualmente se encuentra dibujando en nuevo volumen de Venom con Al Ewing y Ram V.
Empezando a valorar Hawkman, tengo que decir que el comic me ha volado la cabeza. Empezando por el hecho que Robert Venditti plantea una historia completa con principio y final que sirve como blockbuster palomitero que sabe sacar todo el partido a los puntos fuertes de Hitch para ofrecer una aventura más-grande-que-la-vida en la que el destino de la Tierra está en juego. Pero además de esto, Venditti encuentra una forma brillante de enlazar las múltiples encarnaciones del personaje en una historia que tiene sentido y que pone orden en uno de los personajes más caóticos del catálogo de DC Comics. Sólo por esto último, DC tendría que hacerle un monumento a Venditti, que triunfa absolutamente con la historia de origen de Hawkman y el motivo real de las reencarnaciones sucesivas que ha ido sufriendo el personaje, que abarca mucho más que el antiguo Egipto como se pensaba hasta ese momento.
Además, la historia de Carter Hall como arqueólogo e investigador de objetos raros da mucho juego en la historia y ofrece una acción super chula en los primeros números. Y a pesar de no ser un gran conocedor de la historia de Hawkman, cuando asistimos a su reunión con Átomo se transmite super bien que son amigos de toda la vida que han vivido multitud de aventuras como miembros de la Liga de la Justicia, mostrando la parte buena de saber usar la continuidad de forma orgánica en un comic.
El dibujo de Bryan Hitch es estupendo como siempre, ofreciendo páginas super detalladas repletas de fondos que recuerdan al principio a una aventura de Indiana Jones y que acaba evolucionando hacia la mega acción como en sus mejores tiempos en Authority y Ultimates. El guion de Venditti es bueno, pero Hitch hace que la aventura y la tensión in-crescendo explote fuera de la página impresa, ofreciendo un climax final alucinante. Para esta miniserie, Hitch ha contado con entintado suyo, de Andrew Currie, Daniel Henriques Paul Neary y Andy Owens, y color de Alex Sinclair y Jeremiah Skipper.
Por comentar algún aspecto menos bueno del comic, leído de un tirón la lectura sufre un poco porque Venditti vuelve a contar en cada grapa, aprovechando la voz en off de la mente del protagonista, la historia hasta ese momento. Esto que era lógico por si algún lector despistado compraba el comic a mitad de serie no tiene mucho sentido cuando se lee la historia en tomo como fue mi caso, ya que provoca que los diferentes números estén repletos de textos que resultan redundantes y repetitivos en varios momentos. Dentro que es un comic que me ha gustado, ojo.
Por el lado de Hitch, la verdad es que tiene un problema con las caras, empezando por la del protagonista Carter Hall, que resulta «Mr. Hombre Genérico 1». De hecho, cuando se encuentra con Átomo, resulta difícil diferenciarlos porque ambos tienen las mismas facciones genéricas. Si me tuviera que acordar de algo definitorio físicamente de Carter Hall como personaje no sabría decir nada. En este sentido, aunque el dibujo de Hitch me gusta mucho, también hay que reconocer que hay viñetas puntuales que parecen que no están del todo acabadas, dejando que el entintado cubra un dibujo apenas abocetado de Hitch. Comentaba antes sobre el bloqueo que sufrió a primeros de 2000 con los plazos de entrega y su incapacidad de considerar terminada una página. Hay que alegrarse que Hitch ya no tiene este problema y su producción ha aumentado en estos últimos años. Si el precio que hay que pagar es tener de vez en cuando alguna viñeta de este estilo, es un precio pequeño a pagar a cambio de disfrutar de un dibujo tan bueno como el que nos regala Hitch en este comic.
Por cierto, fuera de la historia en si de Venditti y Hitch, comentar además lo extraña y casi incomprensible edición de ECC Ediciones de esta serie, al publicarla en dos tomos de 7 y 5 números, en lugar de plantearla como 2 volúmenes de 6 números como sería lo lógico. Es cierto que justo el número 7 cuenta el origen secreto de Carter Hall y puede servir para enganchar al lector ante la amenaza que llega a la Tierra en los 5 últimos arcos, pero la verdad es que los 6 primeros números ya eran una buena lectura satisfactoria. Esto hace que cuando ves los comics en la estantería, quedan raros al tener extensiones diferentes, lo cual es un detalle quizá menor pero que muestra muy poco interés por el detalle por su parte.
Hechas estas matizaciones, la verdad es que este Hawkman de Venditti y Hitch me parece una lectura estupenda super recomendable. De hecho, pensando en el momento en el que se queda Carter Hall, quizá DC Comics se queda con el problema de qué hacer con un personaje tras haberse contado una historia de origen fenomenal con una acción inigualable, de forma que cualquier cosa que publiquen será siempre inferior a lo que acabamos de leer. Bendito problema, por otra parte.
Comparto las primeras páginas de este comic:
Hawkman de Venditti y Hitch me ha parecido una lectura estupenda y super satisfactoria. Más comics como este por favor.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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