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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodios 1 y 2 (Disney+)

Tenía mucha curiosidad con la nueva serie de Star Wars, Tripulación perdida, que acaba de estrenar Disney+. Hoy comento mis impresiones de esta serie creada por Jon Watts (Trilogía Spiderman) y con Jude Law de adulto que tendrá que cuidar o malcriar a este grupo de chavales perdidos en el espacio.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Un grupo de niños perdidos en la galaxia intentan encontrar su camino a casa en la era de la Nueva República.

Jon Watts, el director de la última y exitosa trilogía de Spiderman protagonizada por Tom Holland y producida por Marvel Studios, es el creador de esta serie. Watts dirige además el primer episodio, mientras que el segundo ha sido dirigido por David Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. Además, Watts también escribe el guion de esta serie junto a Christopher Ford, que comparte las labores de showrunner. La serie de ocho episodios ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y va a contar con directores populares para la crítica como Los Daniels (Todo a la vez en todas partes) y Lee Isaac Chung (Minari, Twisters), una habitual dentro de las series de Star Wars como es Bryce Dallas Howard (The Mandalorian) y el próximo director de Thunderbolts* de Marvel Studios Jake Schreier. Como curiosidad, la música de esta serie ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un listillo con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

Lucasfilm y Disney perdieron el crédito que tenían entre el fandom con el terrible Episodio IX. Este crédito aún no lo han recuperado, a pesar que cuando permiten trabajar con libertad a creadores como Jon Favreau nos entrega esa joya del entretenimiento que es The Mandalorian, de largo la mejor historia de Star Wars de la última década y probablemente la mejor serie de televisión creada para Disney+. A pesar de las excepciones de los éxitos de Favreau y Dave Filoni (Ahsoka), la sensación en los últimos años con Lucasfilm es de una empresa sin dirección que va como pollo sin cabeza lanzando todo tipo de propuestas a una pared esperando ver cual funciona entre el público. Que si una trilogía de los creadores de Juego de Tronos, que si una comedia de Taika Waititi, que si el proyecto que no acaba de arrancar de X-Wing Rogue Squadron de Patty Jenkins, la historia de Rey, ahora la terrorífica noticia de que están hablando con Simon Kinberg para una nueva trilogía… Hay tanto y tan diferente que es normal que el fandom esté despistado y no tenga claro cuales de esos proyectos se van a rodar al final. Algo que no creo que sepan ni siquiera en Lucasfilm.

Sumado al desastre cinematográfico, las series de televisión han acabado de matar la devoción que muchos espectadores sentíamos hacia Star Wars, empezando porque le quitaron la sensación de EVENTO de visionado obligado que tenían las primeras películas. Por culpa de desastres como Obi Wan (o la horripilante serie de Willow, también producida por Lucasfilm), el reclamo de Star Wars ya no es suficiente para ver una serie o película. Lo que me apetezca lo veré y lo que pinte mal lo rechazaré de plano. Cosa que ya pasó con El Acólito, serie que no he visto y no pienso ver.

Aunque las cosas no pintan especialmente bien para las series de Star Wars, lo cierto es que conecté con Tripulación perdida desde que vi el primer teaser y me transmitió un feeling absoluto a «Los Goonies en el espacio». Y he leído algunos comentarios sobre si Lucasfilm va a lo fácil con esta premisa, pero en realidad tan fácil no será cuando algo tan a priori interesante como conocer el origen secreto de los Siths lo han cagado de forma tan tremenda. La clave como siempre no es la premisa, sino la ejecución. Y era responsabilidad de los creativos, con Jon Watts a la cabeza, de ofrecernos una serie que nos llegara al corazón con unos personajes interesantes y una historia que nos atrapara. Todo eso es justo lo que tenemos en estos dos primeros episodios de Tripulación perdida, que me parecen modélicos y nos han enganchado a mi y a mi hijo.

Hablaba de una premisa de «Los Goonies en el espacio». Y siendo cierto, la verdad es que los dos primeros episodios ampliaron este concepto primero a un «Goonies vs Piratas del Caribe en el espacio«. Y pensando en la sorpresa final, esta premisa se ampliaría a «La Isla del Tesoro en el espacio con un grupo de niños«. Una premisa que consigue que los espectadores quedemos completamente enganchados.

Tripulación perdida está ambientada en la línea temporal post-Retorno del Jedi. Aunque el Imperio ha sido derrotado y la Nueva República gobierna la galaxia, en los puntos más remotos no llega la autoridad (algo de lo que ya fuimos testigos en The Mandalorian) y provoca el aumento de la actividad de naves piratas que atacan a todo carguero que se cruce en su camino. Mientras, en el mundo paradisiaco de At Attin, la vida es plácida y sin sorpresas, y las familias viven una vida cómoda en casas en los suburbios. El paisaje urbano y suburbano de At Attin es novedoso dentro del canon de Star Wars, al mostrar un mundo con tecnología pero también bosques y naturaleza. Viendo este mundo, parece increíble que existiera una Guerra de las Galaxias.

El primer gran éxito de Tripulación perdida son los chavales protagonistas. En cierto sentido son un poco arquetipos de lo que se espera de este tipo de grupos de chavales que inicialmente no son amigos, tienen personalidades opuestas y a medida que avance la serie aprenderán a trabajar en equipo y a confiar en los demás. Empezamos con Wim, un chaval aparentemente huérfano de madre que sufre la soledad de un padre que está trabajando a todas horas y no tiene ni un momento para su hijo. Win es fan de las historias de Jedis y sueña con vivir aventuras por la galaxia ayudando a la gente. Como vive en las nubes, tiene problemas en el colegio al perderse exámenes y no estudiar lo que debería. El mejor y único amigo de Win es Neel, un chaval con aspecto de elefante que es el típico chaval listo, obediente y un poco tímido, al que no le gusta el peligro y que vive perfectamente bien en At Attin. Win descubre por casualidad una nave enterrada en un bosque cercano a su casa, pero su exploración se convertirá en una carrera cuando competirán contra Fern, una chica super inteligente que participa en carreras de moto y lucha contra la exigencia de perfección de su madre, y KB, la amiga de Fern que será la miembro del grupo frío y analítico. Cuando la nave se active por error, llevará a los niños al espacio sin posibilidad de encontrar el camino de vuelta, lo que marca el principio de la aventura.

Los personajes inicialmente empiezan como aceite y agua, pero tienen un corazón enorme que hace que les cojas cariño desde el primer momento. Tripulación perdida es una serie para todos los públicos dentro de un ámbito familiar, y tiene un tono alegre y juguetón con varios momentos super divertidos. Otra cosa que me hizo disfrutar de la serie son los diálogos, que me parecen perfectos para establecer este tono y las personalidades de los chavales. Y es que recordando series como Los Anillos de Poder o lo que se comenta de El Acólito, no siempre tenemos creativos que sepan crear diálogos interesantes ni mucho menos situaciones potentes con los protagonistas. Jon Watts me parece que sin inventar ninguna rueda ni ser rompedor sí tiene claro lo que necesita una historia de esta naturaleza para enganchar al espectador. Y lo ejecuta de forma modélica.

Esta historia de niños perdidos en un universo traicionero lleno de piratas podría ser un dramón oscuro, pero Jon Watts acierta con el tono para todos los públicos de la serie. Además, plantea unas situaciones divertidas resultan interesantes y ayudan a que nos engancháramos a la serie. La llegada al puerto espacial controlado por los piratas nos ofrece un segundo episodio super divertido que tiene el feeling perfecto de Piratas del Caribe, apoyado entre otros aspectos por la estupenda música de Mick Giacchino. Estos piratas pertenecen a todo tipo de razas galácticas diferentes y nos dan el feeling de Star Wars que a lo mejor el perfecto mundo de At Attin igual no tuvo. La conexión de un personaje con The Mandalorian es un elemento orgánico que conecta perfectamente con el lore actual de Star Wars.

Los chavales llegaron a este puerto espacial buscando el camino a casa. Pero la mención de su mundo At Attin plantea un misterio que conecta a Tripulación perdida con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, y que me dio un nuevo elemento para engancharme. A lo que hay que sumar la aparición de último segundo de Jude Law como Jod Na Nawood, que ofrece el cliffhanger maravilloso y 100% Star Wars que fue la guinda del pastel.

Los efectos especiales de Tripulación perdida me han gustado mucho. Viendo los títulos de crédito descubrí que han rodado la serie con el Domo LED Digital creado en The Mandalorian. Y la verdad es que durante el visionado no vi nunca el punto de salto entre el atrezzo y el fondo digital. Porque creo que está super bien planteado. Las naves y razas alienígenas son puro Star Wars, como también lo es tener a un robot SM-33, primer oficial de la nave, cuyas células de memoria se han frito por el paso del tiempo. Los momentos de acción son pocos, pero están rodados de forma modélica, y parece claro que lo mejor está aún por llegar.

Creo que cuando Lucasfilm se pone pretensioso, o busca plantear metáforas relativas al mundo actual, la caga. Entre otros motivos porque significa no entender la esencia de Star Wars como entretenimiento para todos los públicos. Y por eso The Mandalorian primero y ahora Tripulación perdida aciertan y conectan con los espectadores. Porque no hay nada más honesto que intentar entretener con unos personajes maravillosos llenos de corazón, y una historia que sabe conectar con el lore existente pero sin que ello les impida plantear una buena historia. La idea de poder disfrutar de un viaje muy divertido por la galaxia es justo lo que me pide el cuerpo. Y tengo claro que con estos personajes y con los misterios que tienen que revelarse, el disfrute está asegurado.

Comparto el trailer de esta serie:

Star Wars. Tripulación perdida ha empezado de la mejor manera posible y me ha enganchado. No le pido más a una serie de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Tercer Día (HBO)

Aprovechando mi suscripción a HBO he visto El tercer día, miniserie creada por Felix Barrett y Dennis Kelly con Jude Law como principal reclamo. Y me ha parecido una serie que a peasr de tener elementos interesantes me deja una sensación decepcionante, al ir de más a menos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Miniserie de 6 episodios. La línea entre la realidad y la fantasía comienza a desdibujarse para un hombre que visita una misteriosa isla frente a la costa británica.

Felix Barrett es el fundador y director artístico de Punchdrunk y Punchdrunk International, la productora de esta serie para los canales HBO y Sky (para Reino Unido). Dennis Kelly por su parte es un escritor británico de teatro, cine y televisión, creador de la espectacular serie Utopia para Channel 4.

El principal hecho distintivo de esta serie es que está dividida en dos partes interconectadas. En la primera parte de tres episodios, «Summer», dirigidos por Marc Munden, conocemos a Sam (interpretado por Jude Law), un hombre atraído por una misteriosa isla frente a la costa inglesa donde se encuentra con un grupo de isleños que se empeñan en preservar sus tradiciones a cualquier precio. La segunda parte de la serie, «Winter», dirigida por Philippa Lowthorpe, sigue a Helen (interpretada por Naomie Harris), una forastera que llega a la isla con sus dos hijas en busca de respuestas, pero cuya llegada precipita una frenética batalla para decidir el destino de la isla.

Dennis Kelly escribe en solitario los primeros 3 episodios protagonizados por Jude Law, mientras que en los segundos tres episodios trabaja en colaboración con Dean O’Loughlin y Kit de Waal. La serie cuenta además con fotografía de Benjamin Kracun y David Chizallet y música de Cristobal Tapia de Veer.

Como comentaba antes, el gran reclamo de la serie es poder ver el despliegue interpretativo de Jude Law como un hombre misterioso y atormentado que verá como los límites que separan la realidad de la locura desaparecerán al llegar a esta isla misteriosa. Junto a Law, Naomi Harris (28 días después, Skyfall, Moonlight) protagoniza la segunda parte y también cuenta con un intereante papel dramático para lucirse. Los veteranos actores británicos Emily Watson, Paddy Considine, Mark Lewis Jones o John Dagleish son algunos de los notables secundarios de la serie que interpretan a varios habitantes de la isla. Katherine Waterston como Jess y Jessie Ross como Epona son unas jóvenes que parecen estar atrapadas en la isla contra su voluntad.

Como comentaba antes, la principal virtud, y a la postre su principal problema, es la creación de una miniserie de 6 episodios que casi podrían ser 2 series diferentes, al estar narrativamente cortadas por la mitad. Y el caso es que la primera parte protagonizada por Jude Law me gustó mucho, con un feeling a historias tipo Shutter Island en las que los límites de la locura se difuminan y te das cuenta que quizá el narrador no sea alguien en quien se pueda confiar que se está engañando incluso a sí mismo. Jude Law es un actorazo y borda este papel de alguien que ve como su mundo se derrumba bajo sus pies y ve como los traumas del pasado acaban volviendo lo queramos o no.

Sin embargo, tras el excelente tercer episodio que sirve de climax para el personaje de Law, empezamos de cero el segundo arco con un nuevo punto de vista, el de Naomi Harris, que llega a la isla tiempo después con unas maletas igual de dolorosas, pero a la postre menos interesantes. Su papel en la historia, y la forma de no cerrar argumentos que quedaron abiertos en el arco de Law hicieron que estos episodios me parezcan muy inferiores a la primera mitad.

Sin embargo, me gusta que existan autores que busquen contar otro tipo de historias, aunque no siempre encajen con mis gustos, o incluso a pesar de entender que la serie ha ido de más a menos. En ese sentido, no me quedo con la sensación de haber perdido el tiempo o que el visionado haya sido malo, ni mucho menos.

Comparto el trailer de esta serie:

El tercer día me ha parecido una serie un tanto fallida, pero sin embargo dada su corta duración creo que ofrece un interesante experimento narrativo que puede merecer la pena, si estás buscando una serie con un punto de vista diferente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¿Habéis visto esta serie? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de The New Pope de Paolo Sorrentino (HBO)

The New Pope de Paolo Sorrentino es la esperada continuación de The Young Pope , y fue estrenada en HBO justo antes que el Covid-19 cambiara nuestras vidas. Gracias a mi suscripción a HBO pude acabar de verla recientemente y debo decir que me ha gustado aunque no llega a alcanzar el nivel de excelencia de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 7/10

9 episodios. El Papa Pío XIII está en coma. Tras un breve interludio de incertidumbre, Voiello logra que se elija a Sir John Brannox (John Malkovich) como su sucesor, un moderado, sofisticado y encantador aristócrata inglés que asume su nuevo rol bajo el nombre de Juan Pablo III. Aunque el nuevo Papa parece ser perfecto, sus allegados no tardan en descubrir sus debilidades y secretos. Mientras tanto, Voiello lucha por tapar los escándalos que azotan a la institución eclesiástica. De seguir así, la Iglesia corre el riesgo de desaparecer junto a todos sus altos cargos, algo de lo que dos mujeres, Sofia y Esher, parecen ser plenamente conscientes. Todo parece seguir su curso natural hasta que un día comienzan a aparecer una serie de mensajes firmados por Pío XIII desde su habitación del hospital.

Paolo Sorrentino vuelva a ser el creador y director de esta serie de 9 episodios, que cuenta con guiones suyos y de Umberto Contarello y  Stefano Bises. Con fotografía de Luca Bigazzi y música de Lele Marchitelli, es una coproducción de  Sky Italia, HBO, Mediapr, Wildsid, Haut et Court y Canal+.

Además del nuevo papa interpretado por John Malkovic (y del antiguo por Jude Law), repiten en la serie la mayoría de actores de la anterior series, entre los que destacan Silvio Orlando como el Cardenal y Secretario de Estado del Vaticano Angelo Voiello, Cécile de France como la responsable de comunicación del Vaticano Sofia Dubois, Javier Cámara como el Cardenal Bernardo Gutiérrez, Ludivine Sagnier como Esther Aubry, ex esposa de un miembro de la Guardia Pontificia Suiza que quedó embarazada y tuvo a un hijo gracias a un milagro de Lenny.

Para empezar mi comentario sobre The New Pope, debo decir que como experiencia televisiva de entretenimiento, esta serie es irreprochable. Durante los 9 episodios asistimos a un montón de sorpresas espectaculares que me mantuvieron enganchado delante del televisor. Empezando, pero no solo, con la figura de Sir John Brannox (John Malkovich), al que será encomendada la dirección de la iglesia católica. Malkovich es un actorazo y su personaje contrasta prácticamente en todo respecto al carismático Lenny Belardo interpretado por Jude Law.

Además de los mencionados Malkovic y Law, el resto del reparto están espectaculares, empezando por el Cardenal Voiello, al que a pesar de su naturaleza intrigante y conspirativa llegaremos a verle con nuevos ojos, o la inteligente Sofia Dubois. Y aunque diría que Javier Cámara tiene un papel menos importante que en la anterior serie, consigue sacar toda su calidad a partir de una interpretación minimalista.

El diseño de producción vuelve a ser espectacular, con unos sets que me engañan todo el rato y me hacen creer que esta serie realmente fue rodada en localizaciones reales del Vaticano. Además, la fotografía de Luca Bigazzi adquiere una cualidad artística bestial, consiguiendo que casi cualquier fotograma pudiera ser expuesto en una galería.  Con sus grandes espacios y sus cuidadas composiciones, visualmente esta serie es una pasada.

Sin embargo, no he podido disfrutar tanto de este The New Pope por dos motivos fundamentales. El primero es que aunque como comentaba antes como espectáculo televisivo está genial, me parece que hay tantas locuras en algunos de los giros que su historia me globalmente me pareció totalmente irreal lo que nos cuentan. Reflexionando sobre ello, me recuerda a mis sensaciones viendo House of Cards, en la que las dos primeras temporadas fueron espectaculares pero además todo transmitía una gran sensación de verosimilitud. A partir de la tercera temporada sin embargo, aunque siguió siendo muy entretenida, todo atisbo de verosimilitud saltó por los aires. Pues esta misma sensación es la que tuve viendo The New Pope, divertida pero con una locura detrás de otra. Además, esta sensación de espectáculo se vio acrecentada por un uso exagerado del sexo y los desnudos de los protagonistas que no me aportan nada narrativamente aparte de la propia belleza de estas imágenes.

El otro gran problema de The New Pope gira en torno a la falta de minutos de Jude Law. John Malkovich es un actorazo, pero Sir John Brannox sencillamente no está a la altura de Lenny Belardo, que está literalmente más de la mitad del tiempo sin aparecer. Y cuando lo hace, eclipsa a todo lo demás, dejándote con la sensación de que todo hubiera molado más con un mayor protagonismo (o minutos en pantalla) de Jude Law.

Está claro que Paolo Sorrentino pretendía ofrecer algo diferente construido a partir de lo anterior, pero las ideas presentadas y el desarrollo de algunas situaciones y personajes se me han quedado bastante por debajo de la anterior The Young Pope. Siendo eso sí una serie bellamente filmada y muy entretenida.

Comparto el trailer de esta serie:

The New Pope es una serie super entretenida que mantiene el tono y el carisma de anterior, pero que globalmente se me quedado un par de peldaños por debajo de The Young Pope.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Contagio de Steven Soderbergh

Ahora que el mes de junio y el pase de fase de confinamiento parece que nos hace pensar que lo peor de la crisis del Covid-19 ha pasado, he encontrado el estado mental adecuado para poder ver Contagio, la estupenda película de 2011 de Steven Soderbergh que está de plena actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

De repente, sin saber cuál es su origen, aunque todo hace sospechar que comienza con el viaje de una norteamericana a un casino de Hong Kong, un virus mortal comienza a propagarse por todo el mundo. En pocos días, la enfermedad empieza a diezmar a la población. El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos. Un thriller realista y sin efectos especiales sobre los efectos de una epidemia. (FILMAFFINITY)

Steven Soderbergh dirige esta película estrenada en 2011 que en su momento tomó como inspiración laproblemática que planteaban los brotes de SARS entre 2002-04 y  de la gripe A (H1N1) en 2009-2010, con la que la actual Covid-19 comparte numerosos elementos. P ara escribir el guión contó con Scott Z. Burns, colaborador habitual suyo, planteando la historia desde el realismo, mostrando de forma comprensible y clara la respuesta científica y de salud pública ante una pandemia, y las diferentes derivadas que ello ocasiona a todos los niveles, desde sociales como empresariales e incluso en las relaciones internacionales.

Estamos por tanto ante historia coral, y me ha encanto poder disfrutar de un reparto de superestrellas entre las que tenemos a Matt Damon, Jude Law, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Gwyneth Paltrow, cubriendo la pandemia desde todos los puntos de vista.

A partir de un padre de familia normal, Mitch Emhoff (Damon), cuya vida se derrumba por la muerte de su mujer Beth (Paltrow) y su hijo, que son unas de las primeras víctimas de la epidemia en los Estados Unidos, conoceremos las consecuencias que la pandemia causa en la sociedad americana, cuyo confinamiento provoca pánico, saqueos y escasez. Damon ofrece el punto de vista de la gente normal y consigue dotar a su personaje de la perfecta humanidad ante lo que se le viene encima.

Laurence Fishburne es el Dr. Ellis Cheever responsable del Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, y tendrá que enfrentarse a la vertiente científica pero también a la dimensión humana de la enfermedad, mostrando que nadie es perfecto y se puede ser un buen profesional y a la vez cometer errores. El Dr. Cheever manda a su amiga la Dra. Erin Mears (Kate Winslet) a investigar los primeros brotes en los Estados Unidos y a tratar de encontrar algún medio para controlar su propagación.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud manda a Hong Kong a la doctora Leonora Orantes (Marion Cotillard) para que se encargue de la investigación en el terreno, al creerse que la enfermedad se generó allí.

Mientras la doctora Ally Hextall (Jennifer Ehle) o el doctor Ian Sussman (Elliot Gould) intentan identificar el virus que provoca la pandemia y a su vez, encontrar una vacuna, Alan Krumweide (Jude Law), un bloguero online, extiende teorías de la conspiración contra la versión oficial y genera dudas entre la sociedad sobre las medicinas que se están preparando.

Soderbergh, que además de dirigir realiza la función de director de fotografía, siempre ha sido un maestro en el uso de la cámara y hace que desde el primer momento el espectador esté en el centro de la acción. Manteniendo además  un pulso narrativo brutal, consigue que todo se explique de forma clara y que no nos perdamos a pesar de los diferentes saltos entre personajes y localizaciones.

La música de Cliff Martínez transmite la sensación de frenetismo y drama aséptico ante una enfermedad contra la que no se puede combatir, solo asilarte para no enfermar. Además, con un estupendo montaje de Stephen Mirrione, consigue condensar un tema tan complejo con múltiples derivadas en una película perfecta de 100 minutos que condensa los principales temas que merecer ser considerados.

Soderbergh pone uno de los focos de la película en los medios de expansión de la enfermedad, que no son solo las personas, sino también los objetos que estos tocan y que serán tocados por otras personas que seguramente acabarán contagiadas. Este segundo detenido en los objetos, a veces ni siquiera tanto tiempo, tiene un efecto dramático increíble, sobre todo sabiendo como sabemos ahora cuales son los principales mecanismos de autoprotección.

Pero no es este el único hallazgo que Soderbergh nos ofrece durante la película, siendo de hecho una master class de síntesis y fluidez narrativa, de forma que ofrece una de las películas más redondas de su filmografía.

Lo alucinante de este Contagio es lo bien que muestra un motón de temas asociados a una pandemia que están de rabiosa y triste actualidad. Desde un gobierno chino que empieza con más interés de tapar el escándalo que de ofrecer soluciones, a un periódico que cuando conoce la existencia de la pendemia se resiste a publicarlo porque «no quiere ser el primero en gritar LOBO». O los funcionarios públicos de un estado que a pesar de haber ya muertes en su territorio no quiere que se tomen medidas drásticas porque pueden afectar a la temporada de ventas de Acción de Gracias, y ante la construcción de un hospital de campaña pregunta quien va a pagarlo.

El personaje de Jude Law también muestra con gran acierto la realidad de las fake-news y los «expertos» que desafían la verdad oficial para conseguir su propio beneficio, otro elemento de plena actualidad. Aunque esta no es una historia de buenos y malos, me parece que quizá para Soberbergh él simboliza al «villano» de la historia, que rompe la paz social y ayuda a sacar lo peor de nosotros mismos.

En general las empresas farmacéuticas no salen demasiado bien paradas, aunque no se realiza una crítica directa contra ellas. Tampoco los sindicatos tienen en esta historia una función positiva, y veremos  como la escasez y la enfermedad sacan lo peor de mucha gente. Desde ese punto de vista, el guión de Contagio lo veo super realista y un poco descreido.

En todo caso, igual que ha pasado en la vida real, los grandes héroes de Contagio son el personal sanitario y los investigadores que buscan una cura, que ponen su vocación de servicio por encima de su seguridad personal y que sufrirán en sus carnes la enfermedad. Estos profesionales dan el toque humano positivo al que aferrarse incluso aunque se equivoquen y a veces antepongan a su familia frente al bien común. También en este aspecto, el no convertirles en seres perfectos hace que todo transmita una mayor sensación de realismo y me creo algunas decisiones que se toman, incluso las equivocadas.

Además del pánico de masas y al colapso del orden social, veremos los problemas derivados por la escasez de recursos que sufren los sanitarios y en general todo el mundo, algo que también hemos visto en las últimas semanas.

Además de todo lo anterior, la película como experiencia audiovisual está también planteada en clave de thriller en la que se investiga el nacimiento de la epidemia y quien fue el paciente «cero» que comenzó su transmisión. Incluso ese elemento está perfectamente resuelto gracias a un perfecto montaje que consigue que el visionado haya sido excelente de principio a fin.

Contagio me parece una película excente que huye de efectismos baratos y presenta una dura realidad posible que nueve años más tarde se ha convertido en dolorosa realidad.

Comparto el trailer de la película:

Contagio es una película espectacular que aunque se estrenó en 2011 está de plena actualidad debido a la situación que estamos viviendo por la crisis del Covid-19. Si tienes el adecuado estado mental, te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de The Young Pope de Paolo Sorrentino (HBO)

Una de las series que más ganas tenía de ver aprovechando mi nueva suscripción a HBO era The Young Pope, la polémica serie de Paolo Sorrentino sobre un joven Papa interpretado por Jude Law con unas ideas revolucionarias. Tras verla, me alegra decir que la serie me ha encantado, ha sido sorprendente y llena de profundidad.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El joven Lenny Belardo acaba de ser elegido Papa, un pontífice de menos con 50 años que se ha hecho llamar Pio XIII. Nadie sabe en el fondo que piensa sobre los temas más importantes de la Iglesia, ni cómo piensa dirigir el Vaticano. Sus primeras y controvertidas decisiones descolocarán a todo el mundo, incluyendo a los miembros de la curia y a los fieles de todo el mundo, haciendo tambalear hasta los mismos cimientos de la Iglesia. (FILMAFFINITY)

The Young Pope es una coproducción de HBO, Canal + y Sky creada y dirigida por  Paolo Sorrentino (La Gran belleza, La juventud), que ha escrito además los guiones junto a Umberto Contarello, Tony Grisoni y  Stefano Rulli. La fotografía ha sido realizada por Luca Bigazzi, creando imágenes de gran potencia.

Aunque una parte importante de la serie está ambientada dentro del Vaticano, en realidad fue rodada en los míticos estudios Cinecitá de Roma, además de en varios palacios y jardines alrededor de Roma, así como en la ciudad de Venecia.

La serie está protagonizada por un espectacular Jude Law como Lenny Bernardo, que será nombrado Papa con el nombre de Pio XIII. Además, tenemos a Diane Keaton como Sor María, una monja que cuidó de un joven Lenny, abandonado por sus padres de niño que fue criado en un hospicio de la Iglesia. Silvio Orlando es el cardenal Voiello, el poder en la sombra del Vaticano, el español Javier Cámara es el cardenal Gutiérrez, mientras que James Cromwell interpreta al cardenal Michael Spencer, el mentor en la fe de Lenny y que aspiraba al papado que le fue arrebatado tras una misteriosa votación que contra todo pronóstico le dió el puesto a Lenny.

The Young Pope es provocadora, polémica y está llena de profundas reflexiones sobre la naturaleza de la fe, de la religión y, sobre todo, del papel de la Iglesia en la sociedad contemporánea.

Jude Law crea a un alucinante Papa Pio XIII, una persona fría, distante y egoista para el que sólo importa lo que él crea, sin importarle las repercusiones que vaya a provocar. Y que sin embargo sirve como perfecto vehículo para mostrar las contradicciones de nuestra sociedad, que pide pruebas para tener fe. Y si algo queda claro, es que Pio XIII está lleno de contradicciones, aunque a medida que le conocemos, más complejo es y más nos engancha con su personalidad arrolladora y sus debilidades y flaquezas.

Paolo Sorrentino ha creado un guión muy inteligente que riega cada capítulo de sorpresas y punkarradas del Papa que mantienen el interés del espectador, mientras conocemos el interior del Vaticano y nos presenta a una persona rota por dentro por la duda que arrastra desde que fue abandonado de niño por unos padres que no le quisieron. El hecho de ser huérfano es la metáfora principal de la serie que sería transmisible a todos los seres humanos que alguna vez nos hemos sentido solos y hemos creido que nuestra existencia carece de sentido. Ir conociendo los detalles de la psicología del joven Papa ha sido un viaje increíble y en algunos momentos emocionante.

Además de Jude Law, la verdad es que todo el reparto está de 10. Diane Keaton está increíble como una monja que renunció al amor carnal pero consiguió mucho más gracias a su fe y su labor en la Iglesia, llegando a ser la madre que Lenny nunca tuvo. También Javier Cámara está espectacular, creando a un buen hombre que sin embargo tiene unos defectos y flaquezas importantes.

Otro detalle que aprovecho para destacar es su espectacular diseño de producción, que en todo momento te hace sentir dentro del Vaticano. Aunque era imposible que la Iglesia aprobara una serie de esta naturaleza, hubo momentos en que casi parecía una ruta turística por los principales espacios vaticanos.

Además, una vez vista en su conjunto, diría que este polémicopapa  que quiere romper las normas al final es un retrato muy humano que diría puede hacer ver con ojos favorables la figura de los Papas de la Iglesia Católica. Hasta el punto que al final, casi consigue devolvernos la fe, quizá no en una institución anquilosada por tradiciones anticuada, pero sin duda en las personas que la forman y realmente buscan hacer el bien al prójimo de forma desinteresada.

The young Pope me ha gustado mucho y me ha sorprendido de principio a fin al empezar a verla sin conocer nada aparte de la premisa básica. De hecho, casi recomiendo que la veáis igual que hice yo, sabiendo lo menos posible y realizando un salto de fe. Espero que acabéis igual de satisfechos que yo.

Comparto el trailer de esta serie:

The young pope me ha encantado de principio a fin. Polémica, transgresora y muy inteligente, me parece una serie con grandes ideas perfectamente ejecutada con un reparto estelar. 100% recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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