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Aliens vs Predator de Randy Stradley, Phill Norwood y Chris Warner (Dark Horse)

Uno de los comics más icónicos de Dark Horse Comics es sin duda la miniserie Aliens vs Predator, la primera reunión de estos iconos cinematográficos publicada en Estados Unidos entre junio y diciembre de 1990, y que fue realizada por el escritor Randy Stradley y los artistas Phill Norwood y Chris Warner.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los humanos han colonizado Ryushi, sin saber que el planeta es usado por los Predators para la caza ritual de Aliens. Cuando las tres especies se cruzan, casi todo lo que puede salir mal lo hace. Para salvarse a ella y a sus colonos, la jefa de la colonia Machiko Noguchi debe forjar una tregua incómoda con el líder Depredador para luchar contra las hordas de xenomorfos engendrados por una reina alienígena desatada.

A lo largo de la historia, los monstruos más poderosos de la pantalla se han enfrentado: en la década de 1940 fue Frankenstein Meets the Wolfman, en los 60 fue King Kong vs. Godzilla, y en los 90 fue Aliens vs. Predator, comic que les reunió por primera vez catorce años antes de su primera película.

Tras el éxito de los comics de Aliens (1988) y Predator (1989) y a punto de publicar la primera miniserie de Terminator (1990), en Dark Horse empezaron a plantearse cual debía ser su siguiente comic destinado al éxito. Fruto de este brainstorming, parece ser la idea de unir en un comic a los Aliens y los Predators fue de Chris Warner, artista de la primera miniserie de Predator y editor de Dark Horse, imitando las clásicas historias de monstruos de la Universal, y simplemente pensando en cosas guays que nunca se habían visto en pantalla y a él le gustaría ver.

Randy Stradley es un editor y escritor de Dark Horse Comics, y continúa viviendo en Portland, Oregon. El número 86 de la serie Star Wars de Marvel en 1984 fue su primer trabajo en la industria del cómic. Más tarde se convirtió en socio de Mike Richardson, quien fundó Dark Horse Comics en la década de 1986, centrándose en la linea de cómics basados en licencias de películas. Además de Aliens vs Predator, Stradley ha escrito numerosos comics de Aliens y Star Wars para la editorial del Caballo Oscuro. En la pequeña Dark Horse de la época fue casi la única opción para guionizar esta miniserie de cuatro números, más un prólogo publicado en la antología Dark Horse Presents.

Visto en perspectiva, la elección de Phill Norwood como dibujante de esta miniserie fue un tanto polémica aunque globalmente acertada. Norwood, afincado en Los Angeles, era un ilustrador que trabajaba para la Industrial Light & Magic creando storyboards para películas. Su único trabajo en el mundo del comic previo a este Aliens vs Predator fue una historia corta en el Dark Horse Presents 33, “Project: Overkill”, junto al guionista Eric Luke.

Gran fan de ambas franquicias, aceptó encantado la posibilidad de dibujar esta serie, pensando que sería un trabajo similar a los storyboards, enviando un primer boceto para su aprobación para luego realizar el lápiz definitivo. Junto a Norwood, el veterano Karl Story que realizó las tintas de los dos primeros números, mientras que Robert Campanella entintó los dos últimos. Monika Livingston coloreó toda la serie, trabajo que resultó bastante polémico, con Pat Brosseau en la rotulación.

Aunque lleno de ilusión, el trabajo le vino un poco grande a Norwood, que se disculpó públicamente con sus compañeros al no cumplir algunas fechas de entrega, lo que perjudicó el trabajo posterior del resto de artistas. Además, mientras estaba a mitad del dibujo del tercer número, recibió una llamada de JAMES CAMERON, con el que ya había trabajado en The Abyss, para que realizara los storyboards de Terminator 2: El día del juicio final. Este encargo era demasiado bueno, y aunque inicialmente pensó que podría realizar ambos encargos simultáneamente, a duras penas pudo terminar todas las páginas del tercer número, por lo que finalmente tuvo que abandonar la serie. El veterano Chris Warner, que acababa de terminar de dibujar la primera miniserie de The Terminator también en Dark Horse, pudo encargarse con su habitual solvencia del último número.

Para ir abriendo boca, Dark Horse publicó 3 historias cortas a modo de preludio o introducción de esta miniserie en Dark Horse Presents en blanco y negro. Están páginas obra de Stradley, Norwood y Story fueron publicadas a los pocos meses en el comic Aliens vs Predator nº 0. En tomos posteriores se ha publicado una versión coloreada de estas páginas. Mike Mignola realizó la portada del número 0, mientras que Chris Norwood dibujó las de los 3 comics que dibujó. La guinda del pastel fue el espectacular Dave Dorman, que pintó la portada del cuarto número, para mi la mejor de la toda la serie.

La historia de Stradley se mueve dentro de un tono de blockbuster palomitero y planta las bases de lo que hemos visto luego en muchas obras posteriores. Los Predators usando a los Aliens como rito de iniciación de los jóvenes cazadores, con unos humanos atrapados en medio por accidente. Al tener los Predators unos valores “racionales”, los humanos pueden convencer al menos a algunos de ellos para colaborar antes la amenaza de los Aliens. Por último, como suele suceder en este tipo de historias, la codicia humana es el desencadenante de todo, al provocar de forma involuntaria infiltración de los Aliens en el complejo humano del planeta Ryushi.

Dentro de esta premisa general, la elección de la protagonista, Machiko Noguchi, una novata jefa de la colonia que aprenderá que existe vida más allá de las salas de reuniones y de los despachos, me parece una elección brillante y funciona de maravilla. Además, dado que estamos ante una historia completa en 4 números y 112 páginas en total, Stradley va al grano desde la primera página, marcando un ritmo que no afloja hasta el final del comic.

En el apartado gráfico, se nota la habilidad de Norwood como artista de storyboards, ya que sus páginas son super dinámicas y cuenta con unas estupendas escenas de acción. Si la parte de la acción es un éxito, también acierta en la creación de personajes y el diseño de seres alienígenas y de la colonia humana de Ryushi. Los humanos son claramente reconocibles y transmiten mucha personalidad, lo que habla muy bien de la capacidad de Norwood al dibujo. Sí hay que reconocer que algunas páginas de su tercer número se ven más apresurados que el resto, algo normal sabiendo el problema que tuvo que le obligó a abandonar el comic.

Chris Warner en el cuarto número ofrece un dibujo de línea clara que cuenta también de maravilla la historia, aunque quizá vi a Norwood ofrecer planos de cámara más dinámicos e interesantes. Globalmente, creo que el apartado artístico de esta miniserie luce a gran nivel, aunque es cierto que los colores planos de Monika Livingston para este comic quedan un poco anticuados leído el comic hoy en día, teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a los coloreados digitales actuales.

Comparto las primeras páginas de esta miniserie:

Aliens vs Predator es un excelente miniserie que abrió a los fans un mundo nuevo que durante muchos años sólo podiamos disfrutar en los comics, y que aún ahora sigue ofreciendo un más que notable entretenimiento. Un clásico con todas las letras que 30 años después de ser publicado merece ser conocido por las nuevas generaciones de lectores.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Predator de Mark Verheiden, Chris Warner y Ron Randall (Dark Horse)

Tras el éxito de Aliens, Dark Horse amplió sus comics basados en franquicias cinematográficas con Predator, creando un excelente comic de acción escrito por Mark Verheiden, guionista del comic de Aliens, y dibujada por Chris Warner y Ron Randall, que aspiraba a ser secuela de la mítica película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los Predators han vuelto, solo que esta vez su terreno de caza no son las selvas tropicales de América del Sur, ¡es la selva de asfalto de la ciudad de Nueva York! Es el verano más caluroso hasta la fecha, y el detective Schaefer sospecha que la desaparición de su hermano está ligada de alguna manera a la ola de horribles asesinatos que asolan Nueva York.

Predator, posteriormente denominada “Jungla de asfalto”, fue la primera serie publicada por Dark Horse basada en el mítico personaje creado por Jim y John Thomas para la película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987. El comic fue creado por el escritor Mark Verheiden, recién finalizada su exitosa miniserie de ALIENS, dibujada por Chris Warner y Ron Randall, entintada por Sam de la Rosa, Randy Emberlin, Warner y Randall, coloreada por Chris Chalenor, con Randy Stradley de editor y portadas de Warner.

Predator fue una miniserie de cuatro números publicada por primera vez en Estados Unidos entre junio de 1989 y marzo de 1990. A destacar que la segunda película de la franquicia Predator 2 (Stephen Hopkins), con la que tiene numerosas similitudes, se estrenó unos meses más tarde, en noviembre de 1990. El éxito de este comic sirvió par lanzar una exitosa línea de miniseries protagonizadas por este cazador alienígena. En España, Norma Editorial publicó esta miniserie en 1991.

Chris Warner, es un dibujante y editor de comics. Tras trabajar para Marvel y DC en los años 80 en comics como Alien Legion, Moon Knight, Doctor Strange o Batman, empezó a trabajar a con Dark Horse, siendo el creador de Barb Wire y su mundo de Steel Harbor dentro de la línea Comics´ Greatest World. Es además el creador de la imagen de Ghost, personaje para el que ha escrito varias miniseries.

Dentro de la línea de Dark Horse de franquicias cinematográficas, dibujó las primeras miniseries de Predator (en colaboración con Ron Randall) y Terminator, junto al guionista John Arcudi, publicada en 1990-91. Dibujó el último número de la mítica Aliens vs Predator, y ha colaborado en múltiples miniseries, ya sea como dibujante, entintador o escritor.

Como ya hizo con la miniserie de Aliens, Dark Horse planteó este comic como una secuela directa de la película Predator de 1987. La idea original era que estuviera protagonizado por el personaje de Dutch Schaefer (Arnold Schwarzenegger), que tras abandonar el ejército estaría trabajando como policía en Nueva York. Arnold finalmente no participó en Predator 2 al exigir un aumento de su salario y preferir participar en Terminator 2, algo que el tiempo demostró un acierto. Por este motivo, finalmente el guión se modificó para convertir al protagonista en el hermano de Dutch, el detective John Schaefer. En todo caso, Dark Horse tampoco se rompió la cabeza, haciendo que John Schaefer fuera un Schwarzenegger rubio.

El éxito arrollador de esta miniserie hizo que Dark Horse lanzara un montón de series ambientada en múltiples localizaciones y por personajes diferentes. Sin embargo, Verheiden volvió a este mundo para escribir las dos secuelas directas de este comic con John Schaefer de protagonista: Predator: Cold War (1991) y Predator: Dark River (1996).

El principal elemento que llama la atención de esta miniserie es que parece (es) un calco del guión de Predator 2. Dado que este comic fue publicado bastante antes que se estrenara la película, uno pensaría que la película se basó en este comic, y de hecho, Chris Warner afirma con rotundidad que «Las tramas básicas de la película y la serie de cómics son casi idénticas. Probablemente sea la primera vez que una serie de cómics tuvo un efecto en la franquicia cinematográfica que la inspiró”.

Sin embargo, Los guiones de Predator 1 y 2 fueron escritos por Jim y John Thomas, creadores de la franquicia, y desde el primer momento tras el éxito de la primera película se habló de que una eventual secuela estaría ambientada en Nueva York, al ser la “jungla de asfalto” más icónica de los Estados Unidos. En este sentido, el cambio en la película de Nueva York a Los Angeles fue por motivos presupuestarios, mientras que los comics nunca tuvieron este tipo de restricciones.

Esto me hace pensar que la idea de situar una secuela fuera de la jungla para hacer la película diferente al original era tan evidente y lógica que no creo que nadie copiara a nadie, sino que desarrollaron la historia que tenían delante suyo. Sin embargo, dicho esto, dado que durante el rodaje de Predator 2 es público y notorio que hubieron múltiples reescrituras, no sería descartable que aprovecharan el comic de alguna manera a modo de storyboard para alguna escena, en concreto la del ataque inicial del Predator al ático del jefe de la banda.

Mark Verheiden plantea este comic como un blockbuster palomitero de acción, y lo cierto es que el comic funciona de maravilla y se lee en un suspiro. De hecho, como comentaba antes, es genial leer un comic con ideas super locas que no están limitadas por un presupuesto o unos días de rodaje, como sí le pasó a Stephen Hopkins para filmar su película. Por ejemplo, todo el climax de este comic difiere completamente respecto a la película al plantear una guerra total del ejército y los Predator sobre la superficie de Nueva York, mientras que la película se movía hacia el sótano de la fábrica cárnica donde estaba enterrada la nave del Predator, para poder rodarlo todo en un set. Hay que reconocer por tanto que aunque la premisa inicial es idéntica, el comic y la película toman caminos diferentes desde casi el minuto uno.

El éxito del comic está también en el apartado artístico. Chris Warner es un artista de línea clara centrado en ofrecer una correcta narrativa, y sus personajes son siempre icónicos y reconocibles. Aunque dibujó los cuatro números, en los dos últimos necesitó la ayuda del también dibujante Ron Randall, que terminó convirtiéndose en dibujante “titular” de la franquicia al dibujar las siguientes miniseries protagonizadas por John Schaefer, Cold War y Dark River.

En este sentido, tengo que reconocer que Randall me parece muchísimo más flojo que Warner en todo, no solo en la rigidez de sus personajes y su limitada expresividad, sino también con una narrativa mucho más floja. En todo caso, en lo relativo a esta miniserie en concreto, sus páginas no desentonan y el resultado final está bastante cohesionado.

Predator es un estupendo comic de acción que hoy en día sigue siendo super disfrutable y que confirmó el filón que Dark Horse había conseguido con su línea de comics de licencias cinematográficas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Aliens de Mark Verheiden y Mark A. Nelson (Dark Horse)

En 1988, Dark Horse Comics cambió el paradigma editorial americano con la publicación de la primera miniserie de Aliens, escrita por Mark Verheiden y dibujada por Mark A. Nelson, continuando los sucesos de la película de James Cameron de 1986. El siguiente comic clásico de la editorial del Caballo Oscuro que hoy quiero recordar.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

En el espacio profundo, un equipo de rescate es atacado por monstruos aparentemente imparables. Se llama a los marines, pero necesitan a alguien con experiencia. Pronto Hicks (el superviviente de Aliens con cicatrices horribles) y Newt (que ahora tiene casi dieciocho años) se encuentran en una misión para localizar y destruir el mundo natal de los Aliens.

Esta primera miniserie de Aliens de 6 números fue publicada en Estados Unidos entre 1988 y 1989. En España por Norma Editorial en 1991, dentro de su colección Nostromo dedicada a las adaptaciones de franquicias cinematográficas.

Al adquirir la licencia para publicar comics de Aliens en 1988, los responsables de Dark Horse Comics Mike Richardson y Randy Stradley tomaron la decisión desde el principio de no publicar series mensuales ilimitadas tal y como Marvel Comics hizo con los comics de Star Wars, sino que prefirieron construir su línea editorial a partir de series limitadas, one-shots e historias cortas más o menos autoconclusivas, lo que permitiría una mayor libertad creativa y flexibilidad para los escritores y artistas implicados, además de permitir a la pequeña editorial poder mimar como se merecían cada una de las historias. Tras Aliens, los comics basados en licencias aumentaron con las primeras miniseries de Predator (1989), Terminator (1990) y, por supuesto, la también mítica Aliens vs Predator (1990).

Mark Verheiden es ahora un reconocido escritor y productor de cine y televisión, tras haber trabajado en series como Battlestar Galactica, Heroes, Falling Sky o Daredevil, además de escribir los guiones de películas como The Mask o Time Cop. Pero en 1986 era un chaval de Portland (Oregon),con ganas de comerse el mundo. Muy activo en la escena comiquera local, se hizo amigo de Mike Richardson y Randy Stradley, que acabaron fundando Dark Horse Comics.

Aunque se mudó a Los Angeles para luchar por su carrera como guionista, Richardson y Stradley le preguntaron si tenía alguna idea para un comic. Este propuesta acabó siendo The American, el primer comic publicado de Verheiden en 1987 con dibujo de Chris Warner. Tras el éxito de este comic, Richardson y Stradley le ofrecieron escribir la primera miniserie de Alien de 6 números, publicada finalmente entre 1988 y 1989 y que contó con dibujo de Mark A. Nelson, con la peculiaridad de ser publicada en blanco y negro, una “anormalidad” dentro del mundo editorial americano mainstream.

Dark Horse planteó esta serie como una continuación directa de Aliens: El Regreso de James Cameron de 1986. Verheiden comenta que por contrato no podían usar al personaje de Ripley interpretado por Sigourney Weaver, pero quitando eso tuvieron una libertad prácticamente total para crear el comic que ellos quisieron. Otro elemento destacado es que dado que en ese momento no tenían claro si esta iniciativa iba a tener continuidad porque no sabían si el comic iba a ser un éxito o un fracaso, no se guardaron nada en estos seis números protagonizados por unos traumatizados Hicks y Newt.

Frente al tono de aventura espacial de la película de Cameron, Verheiden optó por crear un guión más cercano al tono de terror de Ridley Scott centrado en una adolescente Newt que se encuentra traumatizada en la Tierra tras haber sido abandonada por Ripley, por causas no aclaradas en esta miniserie. Y no es que el mutilado Hicks se encuentre mucho mejor en los diez años que han transcurrido desde el final de la película de Cameron hasta ahora. En todo caso, a pesar de centrarse en el retrato psicológico, Verheiden comenta también que aprovecharon al máximo las ventajas del comic respecto al cine al no estar limitados por un presupuesto, unas localizaciones concretas y los limitados efectos especiales de la época.

En esta primera miniserie volveremos a ver a Hicks y Newt enfrentarse a los Xenoformos, pero también les veremos viajar hasta el planeta natal de los Aliens junto a un nuevo equipo de marines espaciales, además de encontrarse con la raza de los Spaces Jockeys presentados en la película original de Ridley Scott. Sin olvidarse de la repercusión que la existencia de los Aliens provocaría en la Tierra, de forma que el argumento en la Tierra cobra casi más protagonismo durante esta serie que el viaje de Hicks y Newt al espacio.

Esta primera miniserie nos cuenta una buena historia utilizando elementos clásicos de las películas, como es el colocar a los protagonistas en medio de una lucha entre corporaciones para controlar al Alien, a los que añade unas dosis de fanatismo religioso que complican el futuro de la raza humana. Como en las películas, el Alien no es ni bueno ni malo, sino que actúa según su naturaleza y buscando sobrevivir. Si hay un villano en esta historia, estos son la codicia del ser humano representado por el conglomerado militar-industrial, que no duda en sacrificar a quien sea con tal de conseguir su “activo”. Como dicen en el propio comic, al final la raza humana cae no por culpa del alien sino por sus propias miserias.

El comic sorprende un poco por el marcado tono intimista al estar centrado en el retrato psicológico de Newt, por lo que si algún lector viene buscando un “all-out war”, quizá puede verse un pelín decepcionado. Sin embargo, me parece una notable añadido a los mitos de Aliens y, como fan de los personaje de Newt y Hicks, este comic me parece una pasada.

En lo referente al apartado artístico, la principal sorpresa de esta miniserie viene a partir de su propia naturaleza de comic en blanco y negro. Entiendo que esta decisión vino provocada primero y principal debido a que Dark Horse Comics era una editorial pequeña con apenas 2 años de vida que tenía que ajustar gastos en todo lo que pudiera. De hecho, su mítica antología Dark Horse Presents era un comic en blanco y negro. Esta decisión artística era habitual dentro del mundo underground e independiente, pero justo por eso transmitía la sensación de comic y editorial pequeña, nada que ver con los gigantes Marvel y DC, pero incluso también alejado de los First o Eclipse que publicaban en color. Una vez confirmado el éxito monumental de este comics, las posteriores miniseries de Aliens ya fueron publicadas en color, al igual que todos los comics de Predator, Terminator y del resto de franquicias que vinieron después.

Sin embargo, si eliminamos la vertiente económica y empresarial, lo cierto es que el blanco y negro funciona para transmitir el tono agobiante que la historia requería. El dibujante Mark A. Nelson fue elegido para realizar este comic. Nelson, nacido en 1953, es un ilustrador de juegos de rol como Dungeons & Dragons que había trabajado en editoriales como First Comics, Eclipse Comics y Kitchen Sink.

Sus páginas de Alien reproducen perfectamente los diseños de H.R. Giger y muestra a unos Xenomorfos igual de aterradores que en el cine. Además, los marines y los diseños de las naves y el mundo futurista están muy bien conseguidos por parte de Nelson, que muestra un gran detallismo en ese aspecto. Sin embargo, aunque su principal valor es la creación de una atmósfera opresiva y malsana y creo que es un buen ilustrador que consigue crear algunos momentos de pesadilla, le veo muy limitado como narrador, como storyteller. Empezando porque dibuja todas las caras iguales y hace que sea confuso saber quién aparece en cada viñeta. Además, narrativamente sus viñetas son muy estáticas y no hay una buena fluidez en la página. En este aspecto, el resultado global lo calificaría sólo de correcto.

El éxito de esta miniserie, que en los recopilatorios posteriores fue denominada “Outbreak / Estallido” fue arrollador y confirmó la rentabilidad comercial de realizar comics de franquicias cinematográficas de éxito. Verheiden acabó realizando dos miniseries más, ya en color, que forman una historia completa: Aliens Book 2: Nightmare Asylum junto al ilustrador Denis Beauvais (1990), y Aliens: Earth War junto a Sam Kieth en 1991. Como curiosidad, Dark Horse ya pudo utilizar a Ripley en Earth War y se convirtió como no puede ser de otra manera en la gran protagonista, al responderse la pregunta de donde había estado todo este tiempo.

Por contra, el estreno en 1992 de Alien 3 supuso un mazazo para Dark Horse, al entrar la película de David Fincher en contradicción con todo lo narrado en estos comics, hasta el punto que Dark Horse en las siguientes ediciones de recopilatorios optó por eliminar el nombre de Newt y Hicks para intentar minimizar de alguna manera esta diferencia frente al canon cinematográfico.

A pesar de haber pasado más de 30 años desde su publicación, esta primera miniserie de Aliens sigue siendo super interesante y me ha parecido una lectura espectacular que ningún fan de los Xenomorfos debería perderse.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Crítica de La Espada de las Eras 1, de Gabriel Rodríguez

Como la mayoría, conocí a Gabriel Rodríguez gracias a su extraordinario Locke and Key. Descubrir ahora que además de ser un maravilloso artista es también un buenísimo escritor gracias al primer volumen de La Espada de las Eras, ha resultado ser toda una revelación.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

UNA REINVENCIÓN DE LAS LEYENDAS ARTÚRICAS DE LA MANO DEL ESPECTACULAR ARTISTA CHILENO GABRIEL RODRÍGUEZ

Extraños mundos, valientes caballeros, horribles demonios, una espada sagrada y un origen mitológico sin igual llegan de la mano de Gabriel Rodríguez, cocreador de Locke & Key.

¡Acompaña a Avalón en su aventura para convertirse en la primera guerrera que blande la espada más famosa y sagrada de todas! Únete a su lucha por la salvación de su mundo junto a una legión de héroes que lucharán con una cruel fuerza invasora. La frontera entre ciencia y magia desaparecerá, ¡pero la que separa a los héroes de los villanos quedará marcada con sangre!

La Espada de las Eras ha sido publicado en España por Norma Editorial a partir del comic de IDW, y cuenta con un extraordinario color de Lovern Kindzierski.

Gabriel Rodríguez nació en Santiago de Chile en 1974. Aunque estudió arquitectura, profesión que llegó a desempeñar durante algunos años, hasta que pudo vivir de sus comics, siendo el más celebrado su maravilloso Locke and Key. La Espada de las Eres supone una celebración de los mitos artúricos, además de un sentido homenaje a clásicos autores como Jean Giraud (Moebius), Alejandro Jodorowsky o Katsuhiro Otomo.

La Espada de las Eras me ha parecido una pasada de comic en todos los aspectos. Por un lado, Rodríguez como artista crea unos diseños de personajes super atractivos que te deja con ganas de conocer sus historias a la vez que indica claramente quienes son los buenos y quienes los malos. Recordando sus orígenes de arquitecto y transmitiendo su amor por Akira de Otomo, los espacios cuentan además con una enorme importancia en esta obra, de forma que Rodríguez ofrece unas páginas increíbles en las que siempre sabemos dónde se encuentran los personajes y hacia donde se dirigen, con unos espacios arquitectónicos que no estamos acostumbrados ver en un comic mainstream americano y casi se acerca más a los álbumes europeos.

Rodríguez se caracteriza por un lápiz de gran claridad que busca ante todo contar la historia de la forma más limpia y clara posible, de forma que los lectores tenemos casi la mitad del camino ya hecho con sólo abrir el comic. Además, los colores planos de Lovern Kindzierski ayudan a transmitir la idea de historia mítica atemporal, y encajan de maravilla con los lápices de Rodríguez, haciendo que el despliegue artístico de este comic me parezca bestial. Y como muestra, las increíbles páginas con las que acompaño este artículo.

Pero además, como escritor Rodríguez nos ofrece un comic que cuesta de leer (en el buen sentido), con unas páginas en las que cada viñeta es un descubrimiento, no sólo en lo referido al dibujo, que ya comentaba es espectacular, sino con la compleja historia y los múltiples personajes que riegan los personajes. Además, dentro que entiendo que este comics es «All-ages» (aunque no estoy seguro), o como mucho (PG-13), no se arruga a la hora de matar de  forma violenta a muchos personajes.

Otro elemento con el que he conectado enseguida en con la decisión de Rodríguez de hacer una historia que aunque se asienta en los mitos artúricos, cuenta con numerosos elementos de ciencia ficción como seres alienígenas, viajes especiales y alta tecnología que contrastan de forma super orgánica con los elementos de fantasía que a priori esperaba encontrar en una creación del mito de Arturo y la espada Excalibur.

Me ha gustado mucho este comic, y si tuviera que decir algo menos bueno, lo primero que se me ocurre es que la portada me parece super montonera y no refleja para nada el maravilloso mundo de fantasía y ciencia ficción que se encuentra dentro de las páginas de este comic. Si las portadas sirven para llamar la atención de un posible comprador, generar interés que acabe en la compra del comic, esta portada de un plano medio de Avalón empuñando a Excalibur desde luego no lo consigue. De hecho, si compré este comic es porque iba a tiro fijo buscando más comics de Rodríguez, pero no porque la portada me motivara en ningún aspecto.

Por otro lado, la lectura de este volumen también me dió la sensación que Rodríguez confía quizá en exceso en los conocimientos de los mitos artúricos por parte de los lectores. A partir de una rápida presentación de Avalón y cómo fue criada por los dientes de sable (que mostraré al final del artículo en el preview), la historia nos mete de lleno en un mundo con una compleja sociedad de clanes enfrentados y religiones antagónicas, con cero presentación de cada uno de los actores de este comic. Es cierto que Rodríguez crea una lectura rápida que te mete de lleno en la historia, pero debo reconocer que eché de menos un poco más información, sobre todo en lo referente a los antagonistas, que se me quedan muy cortos en casi todo. No en lo relativo a su nivel de poder y sensación de amenaza, pero completamente en lo relativo a sus motivaciones y  en la explicación de cómo llegaron a este mundo.

Por último, dentro que este comic me ha flipado de forma máxima, entiendo que vamos a tardar a leer su continuación, sobre todo teniendo en cuenta que IDW no ha publicado nada desde la publicación de este primer volumen, que Norma publicó aquí en España el año pasado, y que IDW y DC Comics anunciaron recientemente el crossover Locke and Key – Sandman que va a estar realizado por Joe Hill y Gabriel Rodríguez y que entiendo que debido a su indudable tirón comercial va a tener prioridad en los próximos meses. Una de las cosas que me fastidian de los álbumes europeos es el hecho que pueda pasar un año entre tomo y tomo, y visto lo visto, nos va a tocar esperar mucho más para poder leer la continuación de esta historia.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview, para que alucinéis como lo hice yo. ¡Disfrutarlas!

La espada de las eras me ha parecido un comic excelente que sirve de estupenda presentación para un mundo de inspiración artúrica que puede ofrecernos una gran lectura en el futuro.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Harrow Country volumen 8 de Cullen Bunn y Tyler Crook

Tras tres años de lectura, llegamos por fin al final de Harrow County, la excelente serie de terror rural creada por Cullen Bunn y Tyler Crook publicada en España por Norma. Y me alegra poder decir que el final ha sido super satisfactorio.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

LA CONCLUSIÓN A LA HISTORIA DE EMMY Y LOS MISTERIOS DE HARROW COUNTY

¡Dos poderosas brujas se enfrentan en una guerra de magia en la conclusión de esta exitosa serie de terror sobrenatural! Un viejo enemigo de Harrow County ha regresado con más poder que nunca y a Emmy como objetivo para derrotarla y absorber sus poderes.

Cullen Bunn (Lobezno, Magneto) y Tyler Crook (AIDP, Petrogrado) dan cierre a su espectacular serie de terror rural a la americana.

Harrow County ha sido un comic estupendo creado por dos autores que han conseguido una perfecta conexión que se ve reflejada en cada página. La historia de Emmy y su mundo poblado por seres sobrenaturales nunca estuvo planteada como terror de sustos, sino de ambientación, creando para ello Tyler Crook unas páginas pintadas de enorme expresividad.

No hay duda que aunque la historia de Cullen Bunn está bien, es el sobresaliente apartado artístico de Tyler Crook lo que ha elevado la calidad d este serie. Sus páginas son atmosféricas y elegantes, y su construcción de los seres sobrenaturales consiguen trasmitir malrollismo aunque no siempre los seres que pueblan estas páginas sean malvados. Es una pasada encontrar en un artista en la cúspide de su creatividad, se nota que para él Harrow County se ha convertido también en su hogar, y lo transmite a la perfección.

En mi opinión, siempre me ha parecido que Cullen Bunn no ha llegado a mostrar en Marvel el mismo nivel que en sus comics de creación propia, que me parecen mucho más interesantes. Este octavo volumen publicado en Norma, “Una última vez más”, recoge los últimos cuatro comics de la edición americana de Dark Horse. Bunn cierra de forma super satisfactoria la historia de Emmy, de Kammi su hermana gemela, de la bruja Hester y toda su familia de seres sobrenaturales y, en general, de todo el condado de Harrow. La historia está muy bien y el final era casi el único posible teniendo en cuenta el camino recorrido por los personajes para llegar hasta aquí.

Por poner un pero, si me ha parecido que, quizá debido a la publicación original en formato grapa mensual, Bunn repite varias veces la clave de la historia de Emmy y Kammi y su conexión con Hester. Es poco probable, por no decir imposible, que ningún lector pueda comprar casualmente el número 31 o 32 de la serie americana, llegados a este punto todos los lectores hemos seguido esta historia desde el comienzo. Así que no es necesario explicar dos y tres veces esta clave, ya que sobre todo para los lectores del tomo, o al menos a mi me lo pareció, dió un poco la sensación de una duplicidad redundante que no aporta nada a la historia en su conjunto. En todo caso, como digo, este es un pero muy pequeño y he disfrutado mucho la conclusión de esta historia.

Comparto por cortesía de Norma las primeras páginas de este último tomo donde se aprecia de maravilla la calidad pictórica de Crook. Son una maravilla para la vista, enjoy!!

El final de Harrow Country me ha parecido inevitable y perfecto. Gran serie, me quedo contento por el satisfactorio final, aunque a la vez un pelín triste porque haya acabado.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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