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Crítica de Greyhound: Enemigos bajo el mar de Aaron Schneider (Apple TV)

Gracias a Will Smith hemos conseguido una suscripción de dos meses para Apple TV. Y he aprovechado para ver varias películas de Tom Hanks disponibles en la plataforma, empezando con Greyhound: Enemigos bajo el mar, película bélica de 2020 basada en una historia real que cuenta con dirección de Aaron Schneider.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Año 1942. Durante los primeros días de la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, un convoy internacional de suministros, formado por 37 barcos aliados y liderado por el comandante Ernest Krause, cruza el Atlántico Norte mientras es acosado por submarinos alemanes.

Tom Hanks está on-fire en esta película en la que además de potagonizar escribe el guión, adaptando la novela The Good Shepherd de Cecil Scott Forester de 1955, y la produce. La película está dirigida por Aaron Schneider (Springfield, 1965)​ un director de cine estadounidense cuyo cortometraje Two Soldiers de 2003 ganó el Óscar al mejor cortometraje.

La película tiene 91 perfecto minutos, y cuenta con música de Blake Neely, fotografía de Shelly Johnson y montaje de Sidney Wolinsky. La fotografía de preproducción tuvo lugar en enero de 2018 en alta mar a bordo del HMCS Montréal, una fragata de la Marina Real Canadiense. El HMCS Sackville, la última corbeta superviviente de la clase Flower, se utilizó como modelo para la corbeta de la película, el HMCS Dodge, realizando numerosos escaneos 3D del exterior del barco restaurado para crear la versión CGI de la corbeta. El rodaje de la película tuvo lugar en 2018 a bordo del USS Kidd en Baton Rouge, Luisiana. La película contó con un presupuesto de 50 millones de dólares dado que inicialmente estaba pensada para su estreno en salas. El COVID truncó el estreno y finalmente Apple se hizo con los derechos de emisión pagando 70 millones, por lo que el negocio para Sony y Stage 6 Films, productoras de la película, fue redondo dadas las circunstancias.

Tom Hanks interpreta al omnipresente protagonista, el comandante Ernest Krause al mando del comboy que se dirige hacia Inglaterra amenazado por submarinos alemanes. Stephen Graham como el teniente Charlie Cole, segundo al mando del USS Keeling, Elisabeth Shue como Evelyn, pareja sentimental de Ernest Krause, Rob Morgan como George Cleveland, ayudante de cocina, Karl Glusman como el marino Eppstein, Lee Norris como un marino mensajero y Manuel García Rulfo como el marino Melvin López, completarían el reparto.

Me ha gustado mucho Greyhound. La principal virtud de esta película es que Tom Hanks tiene claro lo que es la película, una historia bélica con combates marinos muy poco habituales en el cine comercial, y nos lo da casi desde el comienzo. La película no se detiene en realizar descripciones psicológicas de nadie porque no son elementos necesarios para la historia, y sólo Tom Hanks tiene un minuto de construcción de su personaje con el foco en hacer lo que sea necesario para volver junto a su novia / pareja interpretada por Elisabeth Shue, que aparece apenas ese minuto inicial de la película.

Y una vez se meten en harina, la construcción de la tensión que se vive en un barco de combate mientras intentan encontrar al enemigo oculto bajo el mar me parece una pasada. La forma en que la información se transmitía por el barco al tratarse en la 2ª Guerra Mundial es otro de los elementos super interesantes, como lo es el hecho que la munición que transportan los buques se agote y con ello las posibilidades de defenderse frente al enemigo alemán.

La película tiene un ritmo perfecto gracias a un montaje y una puesta en escena que transmite realismo desde el primer fotograma. Y no se qué parte es real y qué parte se ha dramatizado para hacerlo todo más emocionante, pero todo me sonaba bien mientras veía la película, nada me chocó como irreal o imposible, por lo que no puedo más que expresar mi alegría por haber podido ver esta película. Otro detalle a destacar es la forma en que se va amplificando la tensión a medida que avanzan los diferentes combates, de forma que la resolución resulta super satisfactoria.

Obviamente, gran parte del éxito de la película está en poder contar con un fuera de serie como Tom Hanks como protagonista. Ver a Hanks actuar es alucinante, podría recitar el listín telefónico y sería una pasada. Pero hay que quitarse el sombrero porque transmite un carisma bestial simplemente estando ahí, dando el plus de empatía y personalidad para conseguir que el espectador conecte con el drama que se está viviendo en su buque enfrentados ante unos enemigos a priori superiores.

Como decía al principio, cuando una película tiene tan claro lo que es y no se avergüenza por ello, la cosa suele salir bien. Poder ver combates navales es tan interesante en si mismo que no necesito personajes profundos ni dramas humanos mientras el combate lo claven. Cosa que es justo lo que sucede en Greyhound. Creo que la película es un gran éxito que encantará a todos los fans de las historias bélicas y en concreto a todo aquel que esté enganchado a la 2ª Guerra Mundial. A mi hijo y a mi nos ha encantado, no necesitamos más. Bueno, igual si eso toca programar un nuevo visionado de Band of Brothers o Salvar al soldado Ryan…

Comparto el trailer de la película:

Greyhound es una estupenda película bélica que encantará a todos los fans del género. Si tenéis una suscripción a Apple TV, no lo dudéis y animaros a verla.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Broker de Hirokazu Koreeda

Broker de Hirokazu Koreeda ha sido la primera película que vi en el cine de este año 2023 recién estrenado. Y me encontrado con una película que entraría en la categoría de «sin más».

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Una noche lluviosa una joven abandona a su bebé a las puertas de una iglesia. El recién nacido es recogido por dos hombres que se dedican a robar bebés abandonados para venderlos padres dispuestos a pagar una tarifa. Cuando la joven regresa a la iglesia, arrepentida, descubre el negocio ilegal de ambos hombres y decide unirse a ellos para encontrar a los padres adoptivos más adecuados. En este inusual viaje por carretera, el destino de los que se crucen en la vida del niño cambiará radicalmente.

Aunque Broker es una producción coreana, ha sido escrita y dirigida por el director japonés Hirokazu Koreeda, que ha dirigido más de una docena de largometrajes, entre ellos Nadie sabe (2004), Still Walking (2008) y Después de la tormenta (2016). Ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2013 por De tal padre, tal hijo y obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2018 por Shoplifters. La película de 129 minutos de duración fue seleccionada en el pasado festival de Cannes 2022 para competir por la Palma de Oro, y cuenta con fotografía de Hong Kyung-pyo, montaje de Hirokazu Kore-eda y música Jung Jae-il.

En lo relativo al reparto, cuanta con varias caras conocidas para el espectador occidental. Song Kang-ho es Ha Sang-hyeon, el dueño de una lavandería que coge bebés de una iglesia cercana y los vende con la ayuda de su socio Dong-soo (Gang Dong-won), un huérfano que vivió en un orfanato toda su vida y que es la mano derecha de Sang-hyeon. Bae Doona es Soo-jin, una detective de policía que investiga los negocios ilegales de los dos hombres, mientras que Lee Ji-eun es Moon So-young, una madre que decide dejar a su bebé en el baby box. Lee Joo-young es la detective Lee, colega de Soo-jin que también participa en la investigación.

Broker es una película con una sensibilidad típicamente coreana en la que el drama de los huérfanos y las madres que los abandonan porque no pueden encargarse de ellos se mezcla con una historia super ligera llena de situaciones sensibleras protagonizada por perdedores que intentan salir adelante y que aunque sus actos son de criminales en el fondo no son malas personas. El tono de Broker no sugiere en ningún momento que estemos ante un dramón tremendo, lo cual resulta una interesante novedad respecto a lo que a priori uno imaginaría teniendo en cuenta el tema de la película.

Broker tiene un ritmo pausado, pero sin embargo no se me hizo larga en ningún momento, consiguiendo entrar en la historia desde el principio gracias a la humanidad de los personajes. Lo que sí me rompió la suspensión de credulidad son varias locuras de la historia que hacen imposible que Broker pueda ser calificada de «realista». Empezando por ver a unas policías viviendo ¿10/15 días? en un coche persiguiendo a los vendedores de bebés, algo completamente absurdo, o que las mismas agentes no detengan en el acto a una persona que se la busca por asesinato en cuanto son conocedoras del crimen. Y tengo claro que obviamente sin esas chorradas no hay película, pero lo digo porque me recordó a los críticos que sobre analizan hasta las comas de películas comerciales para ver si es lógica o ilógica, pero se dejan pasar locuras mucho más groseras en películas que son denominadas «de autor».

Los actores me han gustado, dentro del habitual hieratismo asiático. Las historias de los protagonistas tienen todas un aura de tristeza ante unas vidas desgraciadas en las que la suerte nunca les acompañó. Varios elementos destacan el drama de los huérfanos a los que a partir de los 7/8 años ya tienen imposible encontrar una familia adoptiva, aunque como comentaba antes el tono nunca es de dramón. Tampoco la madre prostituta tuvo otra opción y su vida parece destinada al desastre. En este sentido, de nuevo conectando con el «realismo» o la falta de él, se me hace muy complicado de aceptar la forma en que la película hace que veamos a la joven madre desde una óptica positiva cuando ha cometido varios crímenes tremendos al iniciar la película. Y lo mismo podría decirse de unas personas que roban bebés para venderlos para obtener un beneficio económico.

Aunque el elemento sensiblero está presente en toda la narración, la historia se ve con agrado gracias como digo a las buenas interpretaciones y a un apartado técnico notable que hace que sientes que estás acompañando a los personajes en su viaje. El elemento road-movie unida a la creación de una familia disfuncional sin pretenderlo los protagonistas intenta dar unos breves momentos de felicidad a los personajes, incluso a pesar de saber que estos pequeños buenos momentos tienen fecha de caducidad cuando vendan al bebé, que es el motor de la historia que provoca la reunión de este grupo de perdedores.

Aunque como digo, debido a la historia no puedo decir que Broker esté mal pero tampoco especialmente bien. De hecho, me resulta curioso (o no tanto) cómo debido a como es la cultura coreana, aunque los personajes tienen a su alcance una opción para intentar ser felices juntos, al final eligen pagar por sus crímenes e ir a la cárcel, resaltando el elemento moralizante de «el crimen no compensa» tan de moda en el cine americano de los años 30 y 40 que sigue vigente en el cine asiático.

Otro elemento con el que no acabé de conectar es el no final de la historia. Porque una cosa es plantear un final abierto y otra que varios personajes desaparezcan sin más. Aparte, hay un crimen al final cuya no resolución también me dejó perplejo ante la falta de ganas de dar un final a la historia que resultara satisfactorio. Por todos estos motivos, Broker entraría en la categoría de «sin más».

Comparto el trailer de la película:

Me gustaría poder decir que Broker me ha gustado más de lo que lo ha hecho. Con todo, como arranque de 2023, no me parece mal.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Pinocho de Guillermo del Toro (Netflix)

Tenía ganas de ver la versión que Guillermo del Toro ha preparado del clásico Pinocho, planteada como una película de animación stop-motion. Gracias a Netflix he podido satisfacer mi curiosidad.

PUNTUACIÓN: 6/10

Versión musical en animación stop motion de ‘Pinocho’, ambientada en Italia durante la década de 1930. Guillermo del Toro y Mark Gustafson dirigen esta película, que en la versión original cuenta con un reparto estelar de voces: Ewan McGregor (Pepito Grillo), David Bradley (Geppetto) y el debutante Gregory Mann (Pinocho). También participan Finn Wolfhard, Cate Blanchett (ganadora del Óscar), John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson, Burn Gorman, Christoph Waltz (ganador del Óscar) y Tilda Swinton (ganadora del Óscar).

A partir de la mítica creación del italiano Carlo Collodi, Guillermo del Toro plantea la adaptación con una historia escrita junto a Matthew Robbins que fue convertida a guion cinematográfico por Del Toro y Patrick McHale. Del Toro es co-director de la película junto a  Mark Gustafson. La fotografía de la animación corre a cuenta de Frank Passingham, mientras que el montaje es de Ken Schretzmann. La música y las canciones corren a manos de Alexandre Desplat. La película estrenada en Netflix tiene una duración de 114 millones y tiene un presupuesto de 35 millones.

Pinocho está protagonizada por las voces de Gregory Mann, David Bradley, Ewan McGregor, Finn Wolfhard, Cate Blanchett, John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson, Burn Gorman, Christoph Waltz y Tilda Swinton.

Siempre empiezo mis reseñas hablando de lo bueno de una obra para luego comentar los aspectos que no me han gustado. Y dentro del pequeño milagro que es que una película de animación stop-motion como ésta se haya convertido en realidad y esté disponible para espectadores de todo el mundo gracias a Netflix, la verdad es que no he conectado nada con la propuesta de Del Toro. Hasta el punto que no estoy muy seguro si no falla en la mayoría de cosas que plantea a la hora de crear su propia versión del clásico de Carlo Collodi. Y es una pena, porque el increíble trabajo que tantos creativos han invertido en hacer esta película stop-motion, que es una maravilla, queda diluido por todas las cosas que no me han encajado.

Empezando por lo principal, para lo bueno y lo malo la película transmite la personalidad de Del Toro. Y aunque la Espíritu de la Madera, la Diosa de la Muerte o la ballena monstruosa transmiten una sensibilidad 100% Del Toro, realmente todos los diseños de los personajes hacen que la película sea antipática, casi desagradable. Y es normal que la animación y los muñecos resalten la maldad de los malos de la película como el Conde Volpe (dueño del circo al que se une engañado Pinocho) o el fascista Podestà, pero realmente es que todos los personajes tienen unos diseños que no funcionan. No me gusta nada Pinocho, pero tampoco me funciona Geppetto o el grillo narrador Sebastian J. Cricket, que son los personajes positivos y sin embargo me transmiten un feeling perturbador casi de película de terror que no me ha gustado nada. Y esto es un gran problema para conectar con la película.

Otro gran problema para Pinocho es tener una película de casi dos horas de duración que resulta bastante aburrida a nivel general. La animación es una maravilla, unido a todo lo relativo al diseño de producción y los efectos digitales incorporados tras el rodaje en stop-motion, que como digo me parecen una maravillosa locura. Pero toda la perfección técnica y el cariño artesanal acaba yéndose al traste si lo que nos están contando no es interesante. Parte del problema aparte del problema de los diseños de los personajes, es que Pinocho en el 80% de la película es un protagonista antipático que se comporta de forma egoísta movido por su propio interés, haciendo lo contrario que su padre o la gente a su alrededor le pide que haga. Está claro que una parte fundamental de la película es conocer a un protagonista que no sabe nada del mundo y quiere no sólo que le digan qué es lo correcto, sino por qué. Pero al final entra en la categoría de «niño ostiable» que cae mal.

Otro gran problema son las canciones, que no funcionan nunca, quedan rarísimas y afectan terriblemente al ritmo de la película. Había leído que de alguna manera Del Toro planteaba la versión más adulta de Pinocho y la más aproximada al original italiano, pero eso no cuadra con las canciones, que son totalmente fallidas. Unido a esto, viendo en Netflix que la película tiene una calificación por edades +7 me hace preguntarme ¿qué espectador tiene en mente Del Toro como cliente de Pinocho? Ciertamente no los niños, no con estos diseños de personajes que echan muchísimo para atrás y pueden dar hasta miedo. (Aunque no es categoría de nada, mi hijo empezó a verla y se fue a la habitación porque lo le interesó lo que vió). Por otro lado, por muchos temas adultos que toque, para el público generalista al final Pinocho es un remake de una película de Disney que ofrece otra versión animada, además fea. Jamás empezarán a ver una película de este tipo. (Mi mujer se quedó dormida viéndola porque se aburrió a los 10 minutos y no consiguieron que la interesara). Entonces ¿Quién es el público de Pinocho, sólo el público friki? Esos desde luego no pagamos el chiringuito, creo yo.

Pinocho fue creado por Carlo Collodi a final del siglo XIX, en la década de 1880. Está genial ambientar la película en Italia para buscar esta conexión con la obra original, pero la ambientación en la época fascista antes y durante la 2ª Guerra Mundial no me encaja para nada con la idea de fidelidad al original. Pinocho entraba dentro de la tradición de cuentos moralizantes que contaban a los niños (y mayores) que tenían que portarse bien y ser buenos ciudadanos o serían robados, castigados y al final tendrían el peor de los destinos imaginables. Al final, como premio por las lecciones aprendidas y por cuidar a Geppetto, fue premiado convirtiéndose en un niño de carne y hueso, lo que él siempre había deseado. Esto último no sucede en la película.

Comentaba que hay temas adultos a lo largo del viaje de Pinocho, cosa que me parece muy interesante. Sobre todo hay una crítica muy evidente al egoísmo y la maldad de la gente que se aprovecha de los inocentes, representado en el malvado Volpi, el dueño de la feria. Pero también a la sociedad que busca eliminar al diferente, algo representado en el fascismo italiano de los años 30 que domina el pueblo de Geppetto y toda Italia. Mussolini incluso aparece en la película. En este sentido, hay también una crítica muy clara contra la guerra y la gente belicista que la busca como si fuera algo bueno. Estos elementos como aspecto temático son muy interesantes, incluso aunque como digo la forma en que lo muestren no acabe de ser tan interesante como el tema en si.

En estos momentos de dictadura de lo políticamente correcto y de promoción de valores LGTBI+, estaba descontado desde antes de empezar a ver la película que Pinocho no se iba a convertir en un niño de carne y hueso, ya que él ya es un niño real, aunque de madera e inmortal. La clave es que sólo tenía que convencerse de que ya es un niño independientemente de su apariencia. Y no tengo problema en que Del Toro tome la decisión creativa que quiera si no fuera que tengo claro que en otro momento histórico hubiera sido más fiel a la novela y ahora mismo la corriente woke crea un marco de pensamiento inconsciente, que marca este cambio antes de empezar a escribir el guion, ya sea por convencimiento o por miedo a que califiquen la película de ___ista. Me encanta la libertad creativa, pero cuando ves que las decisiones de todas las producciones mainstream van siempre en el mismo sentido, no hay duda que no es tanto un tema «creativo» sino de adscripción a la doctrina dominante. Curiosamente, esto es lo que aplicaba el fascismo en Italia en la década de 1930, uniformando todas las ideas y atacando al que alejara del discurso dominante. Aunque siendo sincero, mi problema con Pinocho no viene con el final de la historia, que realmente me parece muy bonito y la parte más emocionante del conjunto, ya que la película ya me había perdido mucho, mucho antes. Así que este canto a favor de los niños y niñas diferentes no me supone ningún problema, más allá de reflejar lo que son las doctrinas dominantes en el mainstream.

A pesar de no haber conectado con este Pinocho de Guillermo del Toro, realmente hay que darle las gracias a Netflix por producir la película. Y al mismo tiempo, deseo que signan haciéndose más películas de animación con esta técnica del stop-motion, que da un feeling super diferente a la perfección de la películas creada con animación digital.

Esto me sugiere algo que ya he expresado hace mucho tiempo, y es que no existe un fandom o un friki unitario, cada uno somos de un padre y una madre, y a los que les gusta a animación no tiene porqué gustarle Pinocho y a la vez que la última película de Del Toro El Callejón de las almas perdidas me gustara mucho, con la que Pinocho comparte elemento empezando por el circo de freaks, no es garantía que su siguiente propuesta me vaya a gustar. En todo caso, seguiré probando lo que el Toro nos ofrezca.

Comparto el trailer de esta película:

Pinocho me ha decepcionado. No he conectado nada con la propuesta de Del Toro que además me ha parecido muy aburrida. Una pena.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de El país de los sueños de Francis Lawrence (Netflix)

Había leído cosas buenas de El país de los sueños, la última película de Francis Lawrence (Red Sparrow, Constantine, Soy Leyenda) con Jason Momoa de principal reclamo, que se ha estrenado en Netflix. Y me encontrado con una película con el corazón en el sitio correcto, pero muy normalita a nivel general.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una niña busca a su padre, desaparecido en un místico país de los sueños, con la ayuda de una gran criatura mitad hombre y mitad monstruo.

Francis Lawrence es una director de amplia trayectoria, entra las que encontramos Contantine (2005), Soy leyenda (2007), Agua para elefantes (2011), Red Sparrow (2018) y la serie de Los juegos del hambre: en llamas (2013), Sinsajo – Parte 1 (2014) y Parte 2 (2015).

A partir del célebre comic de Little Nemo in Slumberland de Winsor McCay, el guion de la película fue escrito por David Guion y Michael Handelman. La película de 117 minutos de duración cuenta con Fotografía Jo Willems, montaje de Mark Yoshikawa y música de Pinar Toprak. Por cierto, aunque luego lo comentaré, me quedo muerto al comprobar que esta película estrenada en Netflix ha contado con un presupuesto de 150 millones de dólares.

El principal reclamo de la película es ver a Jason Momoa como Flip, un estafador con orejas y cuernos de cabra que vive en el País de los Sueños y se convierte en compañero de aventuras de Nemo (Marlow Barkley), una joven que sueña con ir al País de los Sueños, un personaje que en el cómic de 1900 era un niño. Kyle Chandler interpreta a Peter, el padre de Nemo y antiguo farero que se pierde en el mar. Chris O’Dowd es Philip, el tío de Nemo que trabaja como vendedor de pomos, mientras que Weruche Opia es la agente Green, un agente de la Oficina de Actividades del Subconsciente.

Empiezo reconociendo que NO he leído Little Nemo, así que la primera parte de comparación con un clásico del comic con el que seguro no va a estar a la altura me la he ahorrado. Y la verdad es que valorando la película como lo que es y lo que nos muestra, creo que es una más que correcta película familiar que puede gustar a los niños y a los padres.

La película tiene a la joven Nemo en el centro de todo, y me alegra poder decir que me ha gustado la interpretación de Marlow Barkley, siendo una niña que es todo corazón. Hay tantas películas supuestamente infantiles que tienen a un protagonista «ostiable» que me alegro que esta no sea una de ellas. Junto a Barkley, Jason Momoa se muestra desatado en esta película. Aparte de tener una buena química con la protagonista, se le ve muy a gusto con esta vena cómica haciendo chorradas en pantalla al tratarse de un ser del reino de los sueños. En general, creo que El reino de los sueños tiene un buen reparto, con Kyle Chandler y Chris O’Dowd en roles secundarios que aportan su carisma y buen hacer en los pocos minutos que aparecen.

La historia se mueve por muchos de los tópicos de la fantasía, con una protagonista infantil que tiene que realizar un viaje (una aventura) a partir de sufrir una pérdida terrible. Creo que todo se mueve por lo correcto y esperable, sin giros ni situaciones extrañas a lo largo del metraje. Y aunque por un lado parece una historia escrita de manual, en este caso creo que la película sufre un poco debido a que hay muchas películas con esta misma estructura básica que hemos visto antes de ver esta, lo que provoca la sensación de situaciones moderadamente originales. En este sentido, que realmente no haya un antagonista más allá de una pesadilla indefinida tampoco ayuda a que haya sensación de amenaza hacia Nemo.

Por suerte, el dolor por la pérdida del padre de Nemo se siente real, lo que consigue que aunque no brille por su originalidad, al menos si te atrape el aspecto emocional. En ese sentido, hay un algún momento sobre todo al principio y con la aparición de la pesadilla que creo que visualmente están muy bien y transmiten un feeling onírico y casi terrorífico que me sorprendió al ser una película infantil.

Comentaba antes que me he quedado muerto al descubrir que la película ha costado 150 millones de dólares. Está claro que todos tienen un caché y seguro Momoa ha exigido cobrar lo que se merece, aparte que igual da la sensación que Netflix aún se encuentra en fase de buscar (y pagar) por contenidos potentes. Pero aunque hay alguna escena acertada, sobre todo al principio, en general algunos pasajes del sueño como es todo lo referido a la ciudad me han parecido bastante montoneros siendo generosos. Y entiendo que quizá se han planteado NO ir por el naturalismo en las imágenes del mundo de los sueños, cosa entendible, pero eso es una cosa y otra que parezca que les da igual que el resulta final luzca cutre porque al fin y al cabo es una película para niños.

En este sentido, dentro que me ha gustado la película y ha cubierto de sobra el objetivo de entretenimiento un lunes por la noche, la verdad es que hay muy pocas destacables de la película o que hagan que la vaya a recodar dentro de seis meses. La química y el corazón de Momoa y Nemo y poco más, la verdad. En líneas generales, entra en la categoría de película funcional de Netflix.

Comparto el trailer de la película:

El país de los sueños es una correcta película familiar que cumple de sobre su función de entretenimiento, pero que queda lejos de ser una película memorable. De hecho, ya me estoy olvidando de ella.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El Menú de Mark Mylod

No sabía que esperar de El menú, pero aparte del carismático reparto formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult, saber que estaba dirigida por el productor de Succession Mark Mylod me animó a verla. Lo que no esperaba era encontrarme con una de las mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Una joven pareja viaja a uno de los destinos más exclusivos del mundo para cenar en un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única. Sin embargo, el chef (Fiennes) ha preparado un ingrediente secreto que tendrá un resultado sorprendente en los dos enamorados.

Mark Mylod es un director de cine y televisión británico y productor ejecutivo. Es conocido por su trabajo en las series de televisión Succession y Shameless, de las que ha sido productor ejecutivo. La película cuenta con un guion escrito por Seth Reiss y Will Tracy a partir de una historia de Tracy inspirada en la experiencia que vivió cuando cenó en el restaurante Cornelius Sjømatrestaurant durante su luna de miel. La película de 107 minutos de duración cuenta con fotografía de Peter Deming, montaje de Christopher Tellefsen y música de Colin Stetson.

La película destaca por su potente trio protagonista formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult. Fiennes interpreta a Julian Slowik, un célebre chef y propietario del restaurante Hawthorne, mientras que Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult interpretan a los dos últimos comensales de su restaurante a los que les espera una experiencia única. Junto a ellos, Hong Chau, Janet McTeer, John Leguizamo y Reed Birney completarían el reparto en sus papeles principales.

Como decía, no sabía nada de The Menu más allá de la sinopsis a nivel general, pero siendo una película del productor de Succession, imaginaba que habría mucho humor negro y algo de crítica social. O al revés, mucha crítica social y algo de humor negro, en función de lo que fuera realmente la película. Además, Fiennes y Taylor-Joy son actores que hasta ahora han sabido elegir siempre proyectos interesantes, lo que ayudaba a la sensación que esta película había que verla en el cine.

Lo sorprendente es que me he encontrado un guion prácticamente perfecto que construye una historia que engancha desde el primer fotograma y te tiene enganchado hasta el final. Y en el que Fiennes y Taylor-Joy están increíbles en sus papeles protagonistas, con un carisma, una química en pantalla y una personalidad que se sale de la escala. Puestos a reconocerlo todo, si Taylor-Joy es guapa, verla maravillosa en traje de fiesta durante todo el metraje es una de las muchas guindas que tiene el pastel que es esta película.

No solo sólo la pareja protagonista, creo que todo el reparto está muy bien, cada uno con el papel que tiene que interpretar. Unido a esto, la producción es super acertada desde todos los puntos de vista. La duración de 107 minutos resulta perfecta para lo que nos quieren contar, y para ser una película contada casi completamente en una única localización, el ritmo me parece el adecuado, ya que están pasando cosas interesantes todo el rato que consiguen mantener la atención del espectador de principio a fin.

Dado que The Menu es una película que se construye a partir del giro, en esta sección no quiero comentar nada más que invitaros a ver la película en el cine. A ser posible, intentad no sabed nada de la historia, disfrutarla como yo lo hice. Es tan chulo cuando una historia te sorprende y te entretiene, y sabe crear un final perfecto como el que nos da esta película. De verdad, no os la podéis perder.

A partir de aquí voy a entrar a comentar aspectos clave de la trama CON SPOILERS, sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

The Menu me ha flipado muchísimo, sobre todo por la crítica tan bestia que hace al mundo de la alta cocina y todo los personajes que revolotean a su alrededor. El papel de Ralph Fiennes como el perturbado chef Julian Slowik es excelente, y muestra la locura de un mundo en el que el postureo domina y donde parece que se han olvidado en satisfacer al comensal en pos de agrandar el ego del chef. Salía del cine pensando lo poco que va a gustar esta película a determinados ámbitos culinarios de nuestro país, y me encanta.

Hay tanta crítica hacia este mundo desde todos sus puntos de vista que me ha volado la cabeza. Empezando por la visita a las instalaciones para enseñar que todo es natural y ecológico y en todos los casos ha sido recolectado / pescado ese mismo día para el menú que se va a servir esa noche. También al mostrar a los miembros de la cocina como unos zombies miembros de una secta que viven en estado de semiesclavitud, lo cual me recordó la polémica con ¿Jordi Cruz? y cómo los grandes restaurantes de lujo cobran un pastizal mientras se nutren del trabajo de becarios a los que pagan una miseria (o directamente no pagan) para sacar adelante sus restaurantes.

El papel de Anya Taylor-Joy como la persona normal que ve que el emperador está desnudo y que lo que presenta el restaurante es una tomadura de pelo me ha encantado. Y como es lo suficientemente valiente para decirle a la cara al chef que un menú que te deja con hambre y que es tan frío con su propuesta «conceptual» que se ha olvidado de lo que tendría que ser lo principal, satisfacer a los comensales, es una bofetada en la cara a todos los chefs estrella que buscan protagonizar las portadas de los periódicos y aparecer en los principales programas de cocina que pueblan la parrilla televisiva.

La película no deja títere con cabeza en su crítica a otros aspectos alrededor del mundo de la cocina. Empezando por el personaje interpretado por Nicholas Hoult de forma brillante, el fan zombie de estos chefs que se cree un gran conocedor del mundo de la cocina cuando no sabe ni freir un huevo frito, que para mi es una alucinante critica a los instagramers e influencers actuales. «El gran cáncer de esta era que está matando este mundo» dice de ellos el chef Slowik, más o menos. Me moría de risa con él, y como él sigue embelesado por la comida y por chef incluso cuando empiezan a matar a gente a su alrededor.

Los guionistas disparan con bala hacia la crítica culinaria que es todo pretenciosidad, inventándose cosas que no están en el plato, y el palmero que la acompaña que no sabe nada y cuando ella dice algo automáticamente la da la razón afirmando que él también lo había notado. También para los ricos que pagan y van a cenar al restaurante muchas veces por el postureo pero no saben apreciar los platos que se les sirven, ni los recuerdan minutos después de habérselos comido. Por supuesto, hay una crítica especial para los nuevos ricos de las empresas tecnológicas y para un actor cuyos mejores años ya pasaron pero que sigue creyendo ser lo más, junto a su ayudante hija de padres ricos que roba a su jefe. Las críticas a los consumidores de estos restaurantes de lujo me parece brillante, casi al mismo nivel que la que hacen al mundo de los restaurantes de lujo y sus chefs estrella.

Y por supuesto, el giro cuando se descubre que el chef enloquecido por este mundo de postureo plantea el menú conceptual definitivo que incluye asesinar a los comensales al final me ha parecido maravilloso. Que para los guionistas este mundo de platos fríos sin alma consumido por gente sin conocimientos ni corazón para disfrutarlos que sólo busca presumir solo merece arder en una llama purificadora es la guinda del pastel. No sólo eso, sino que los propios comensales aceptan su destino porque saben que en el fondo lo merecen.

El final con una Anya Taylor-Joy recordándole a Ralph Fiennes que el verdadero placer de la cocina está en preparar con cariño algo tan sencillo como una cheeseburguer que sea apreciado y disfrutado por el cliente, y que la película termine con ella viendo el mundo arder desde la distancia comiéndosela me parece una potente declaración de intenciones y un final redondo a una historia casi perfecta.

Por cierto, ahora recuerdo la estupenda The Bear estrenada en Disney+. Y aparte de recomendaros también esa serie, no cabe duda que el mundo de la cocina está de moda, y están surgiendo numerosas películas y series ambientadas en este mundo. En este sentido, me parece curioso como en ambas historias hay una crítica hacia el exigente mundo de la alta cocina y como de alguna manera la cocina «de verdad» que hace feliz a la gente y es más satisfactoria es la que se encuentra a pie de calle.

Volviendo a The Menu, qué satisfacción tan grande me ha dado una película que me ha sorprendido, con la que he conectado inmediatamente con su humor negro, y que me parece perfecta en todo lo que plantea hasta alcanzar su brillante final. Ojalá hubiera muchas más películas como esta en la cartelera, no puedo más que recomendarla a todo el mundo.

Comparto el trailer de la película:

The menu es una de las mejores películas del año, un guion increíble y unas interpretaciones a la altura. No os la podéis perder.

PUNTUACIÓN: 9/10

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