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Crítica de TENET, de Christopher Nolan (sin spoilers)

Tras más de dos meses tras la apertura de los cines tras el estado de alarma provocado por el COVID, y más de cinco meses desde mi último visionado en salas comerciales, tenía ganas de volver a ver una película en pantalla grande, y qué mejor que la última propuesta del director Christopher Nolan, TENET. Sin embargo, lamento tener que decir que el resultado no ha sido todo lo satisfactorio que me hubiera gustado.

(Crítica SIN spoilers)

PUNTUACIÓN: 5/10

Armado de solo una palabra –Tenet– el protagonista de esta historia deberá pelear por la supervivencia del mundo entero en una misión que lo lleva a viajar a través del oscuro mundo del espionaje internacional que desdoblará en algo más allá del tiempo lineal. (FILMAFFINITY)

Christopher Nolan vuelve a escribir y dirigir su última película, creando una historia de ciencia ficción y toques de thriller de espionaje que convierte esta película en una historia de difícil clasificación.

TENET cuenta con fotografía de Hoyte van Hoytema, colaborador habitual de Nolan en películas como Interstellar o Dunquerke, montaje de Jennifer Lame, vestuario de Jeffrey Kurland y música de Ludwig Göransson (Fruitvale Station, Creed, Black Panther).

La película está interpretada por el actor en alza John David Washington (Blackkklansman), Robert Pattison (The Batman), Elizabeth Debicki (Guardianes de la Galaxia Vol. 2), Dimple Kapadia, Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass, Vengadores, la Era de Ultrón), Clémence Poésy y los veteranos Michael Caine y Kenneth Branagh.

Tenet es la última confirmación de que el clásico “más grande, más alto, más efectos especiales” que tantas veces hemos leído referido a secuelas de películas de acción y que explica los problemas de estas producciones (Spiderman 3, Transformers 3, o incluso The Dark Knight Rises del propio Nolan) no garantiza que tu película vaya a ser MEJOR, más bien al contrario.

Por empezar en lo positivo, aún pensando que estamos ante la película más floja de toda la filmografía de Christopher Nolan, creo que merece verse en pantalla grande. Nolan es un director de una fuerte personalidad, y en lo suyo es único, para bien y para mal. En ese sentido, Tenet es una propuesta diferente a todo lo visto en los últimos años, únicamente similar en algunos aspectos a otras películas de su propia filmografía.

Además, Warner dió a Nolan entre 200 / 225 millones de dólares para producir la película  y este gran presupuesto se ve sin duda reflejado en pantalla. Tenet técnicamente es irreprochable, y cuenta con una fotografía perfecta, unos acertados efectos visuales y unos enormes sets que crean unas escenas espectaculares.

Aunque Nolan no consigue plantear tensión dramática en los momentos clave, dichas escenas técnicamente me han flipado y tengo ganas de escuchar los comentarios del blu.ray y ver los extras para saber cómo las ha rodado, dado que hay un montón de momentos que entrañan una complejidad extraordinaria. Como persona interesada en como se crea la magia del cine, Tenet está repleta de momentazos visualmente asombrosos que me han roto la cabeza.

Sin embargo, Christopher Nolan no es un cineasta. Es un relojero. Y como sólo busca la perfección del engranaje que crea en cada una de sus películas, y es ahí donde para él debe estar el foco (y los espectadores lo sabemos, ya lo vimos por ejemplo en Interstellar o Dunkerque), por muy increíble que sea técnicamente todo, provoca indiferencia en el espectador dado que no hay tensión, ni sorpresa ni podemos empatizar con los personajes. NO porque no queramos, sino porque diría que a Nolan estos aspectos que no le interesan.

Hay numerosos elementos que flojean en Tenet, empezando por el guión que Nolan ha escrito en solitario. En anteriores película Nolan colaboraba con su hermano Jonathan, y casi parece que él le ayudaba a pulir y mejorar la historia y, sobre todo, los diálogos. Porque en Tenet tenemos una primera hora repleta  de diálogos expositivos sin fin que se hacen bastante insufribles, y que se sostienen únicamente por la sorpresa cuando los espectadores descubrimos de qué va TENET, sumado a la apabullante escena inicial de acción.

Otro elemento destacado de Tenet es que Nolan plantea la película de la forma más complicada para dificultar la comprensión del espectador. No sólo es que hay escenas confusas por el uso de múltiples personajes vestidos iguales que  hacen difícil saber quién es quién, cosa que sucede no una sino varias veces, sino que a la vez hace que pasen muchas cosas super “locas” todo el rato, que en teoría debería provocar que los espectadores quedemos hipnotizados por los fuegos artificiales que tenemos ante nosotros. (spoiler: no lo consigue). Sin embargo, sin un ancla emocional, si no nos preocupamos por los personajes, es imposible empatizar con nada de lo que nos está contando y, por tanto, nos está robando toda sensación de amenaza, peligro o climax interesante.

Dada la naturaleza de engranaje de relojería, no creo que haya ningún fallo de guión y seguro que Nolan es capaz de explicar las pequeñas inconsistencias que van pasando durante los 150 minutos de duración. Sin embargo, hay varios mcguffins de libro que están puestos literalmente porque sí para provocar que una parte de la trama avance que luego son desechados sin más, además de situaciones al límite de hacer saltar mi suspensión de credulidad. Y eso que soy un gran fan de la ciencia ficción y no me sorprende ni dudo del concepto clave sobre el que se asienta la historia. No es que no entienda lo que pasa, sí que lo he hecho, es que está contado de forma deficiente, en mi opinión.

Fruto de este guión y de la falta de una tensión dramática al necesitar que todo cuadre y ser esta la principal obsesión del director, hay dos momentos importantes que se supone que deben generar sorpresa más adelante en el espectador, que no puedo revelar por los spoilers, que son sin embargo evidentes y se ven venir a la legua. Por tanto, al confirmarse la no-sorpresa, estas escenas carecen de potencia ni afecta lo que ello supone para los personajes. Y encima, el monumental climax final fracasa por culpa no sólo por la falta de sorpresa o ser super confuso, sino porque es una enorme escena de acción planteada como un castillo de fuegos artificiales sin chispa en la que te da igual todo lo que está pasando porque estás viendo el engranaje que lo sustenta, no el peligro que entraña para los personajes. Peligro inexistente, todo sea dicho.

Comentaba antes que Nolan ha caído en el viejo problema del cine comercial de intentar ofrecer un espectáculo  “más grande, más alto, más efectos especiales”. En este sentido, casi parece que Nolan estaba tan quemado con los comentarios sobre que no sabe rodar acción que ha planteado darnos el mayor espectáculo del año fuera como fuese.

Además, casi como una película de Bond, incluso diría que Nolan primero tuvo las localizaciones o la idea de lo que quería hacer en las principales escenas de acción, y luego hizo que el guión le cuadrara para llegar a dichos momentos. Esta elección narrativa no tiene nada de malo si se hace bien (Misión Imposible: Fallout) y consiguen que nos preocupemos por los personajes, pero aquí eso no llega a suceder nunca. Además, en lo referido a estas escenas de acción, lo cierto es que no están bien rodadas y son confusas, probablemente a propósito, por lo que la sensación de que “no sabe rodar acción” diría que va a seguir vigente, al menos hasta su próxima película.

Lo que nos lleva al reparto de la película. Creo que todos están correctos partiendo que Nolan no tengo claro que les deje lucirse en ningún momento. Al ser estos personajes parte del engranaje, cuesta conocer de forma conveniente la motivación de sus acciones, más allá de “soy el bueno” o que el malo quiere ver el mundo arder. En este sentido, causa un poco de reparo que en mi opinión el mejor actor en pantalla no sea John David Washington, sino Robert Pattison, gracias a la naturaleza ambigua  que aporta a su personaje.

El hijo de Denzel Washington es un actor de gran belleza física y presencia, pero creo que le falta muchísimo carisma para un papel protagonista como este, cosa que sí tuvimos en Inception con Leonardo DiCaprio, en Interstellar con Matthew McConaughey, en The Prestige, en Memento, en Imsomnia… Su interpretación se encuentra caracterizada por un estoicismo que ofrece demasiada frialdad a la película, y aunque no dudo que eso es lo que Nolan le pidió que hiciera, globalmente diría que le falta punch por todos lados.

También me causa perplejidad el papel que Nolan plantea para Elizabeth Debicki, dado que es exactamente el mismo personaje que interpretó hace unos años en la estupenda serie The night manager, una mujer objeto que vive atrapada por un tiránico marido, que en la serie de TV estuvo interpretado por Hugh Laurie y que aquí realiza Kenneth Branagh, al que encuentro un poco desfasado y over-the-top. Debicki está guapísima y consigue en parte que empaticemos con su situación, pero se encuentra también bastante desaprovechada y lamentablemente el climax de su personaje es una escena que resulta bastante risible y hasta ridícula.

Otro elemento que tampoco me ha gustado de Tenet es la música de Ludwig Göransson, que plantea unos “bocinazos” constantes que me alteraron durante el visionado. Creo lamentablemente que su B.S.O. está muy por debajo de las de Hans Zimmer y no consigue crear ninguna melodía para el recuerdo. Además, no sólo es la música, ya que toda la edición de sonido de la película está planteada para atronar al espectador y intentar provocar unas sensaciones de tensión que las imágenes no transmitían.

Reconozco que me está quedando una crítica muy negativa, y lo cierto es que para nada me considero que un hater del director. De hecho, a pesar de todo sigo pagando para ver sus películas en pantalla grande, que es donde pienso que deben verse.

Pero creo que una película debe contar una historia que provoque una emoción en el espectador, que haga que empaticemos con los protagonistas y nos divirtamos o suframos con ellos. Si esto no sucede, acepto que técnicamente hay escenas que son una barbaridad, la mayoría de hecho, pero encuentro que sin la necesaria tensión dramática casi sería mejor colocar Tenet en un museo para que admiremos su complejidad estructural, porque narrativamente me ha parecido una montaña rusa vacía. Es más, como historia se me derrumba como un castillo de naipes precisamente por la falta de un ancla emocional con lo que está pasando alrededor de unos personajes sin chispa.

No hay nada malo en que Nolan haya realizado una película que ofrezca un entretenimiento de explosiones vacías para un espectador que solo busca dejarse llevar en el cine. Sin embargo, sorprende que siendo probablemente la película más grande y espectacular de Nolan, vaya a acabar siendo la peor de toda su  filmografía.

Entiendo que Tenet ejemplifica de maravilla que tener libertad total no significa automáticamente firmar una buena película, y probablemente hubiera sido deseable que alguien le hubiera forzado a Nolan a buscar mejores soluciones a los problemas que he ido comentando a lo largo de este artículo.

En todo caso, está en tu mano salir de dudas y crearte tu propio criterio, acercándote a una sala comercial que te ofrezca tranquilidad en lo referido a las medidas de higiene y distanciamiento establecidas por el COVID. Espero que a pesar de todo lo anterior, TENET consiga atraer al público de vuelva a las salas de cine y sirva para aliviar un poco la complicada situación que están viviendo en los últimos meses.

Comparto el trailer de la película:

TENET es la película más floja de toda la filmografía de Christopher Nolan. Una película que no consigue enganchar emocionalmente y que estoy seguro que va a generar una considerable polémica.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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¡Saludos a todos!

¿Seguiremos viendo cine en pantalla grande tras el COVID?

Para muchas generaciones de espectadores, el cine forma parte de nuestras vidas. Y una parte importante de esta afición gira en torno a la experiencia de ver cine en salas cinematográficas, un hobbie que debido a la actual crisis provocada por el COVID-19 está pasando por una situación sumamente compleja.

En los últimos años, el negocio cinematográfico ha sufrido un cambio de paradigma provocado por una evolución en las modas y los hábitos de consumo de ocio provocado por la irrupción en nuestras vidas de los smartphones y los canales de streaming como Netflix, HBO, Prime Video, Filmin y, más recientemente, Disney+. Aparte del precio de la entrada, ¿quién quiere “perder” tiempo en desplazarse a los multicines para ver una película que en muchos casos no va a ser mejor que la última serie estrenada en HBO o Netflix que puedo ver sin moverme del sofá de casa? Esta es la gran pregunta que en muchas ocasiones los estudios de cine no han sabido responder de forma adecuada, estrenando películas que no encajan con los gustos actuales de los espectadores y que han pasado totalmente desapercibidas en salas comerciales.

De hecho, varias encuestas realizadas en los últimos años muestran como el 50% de la población española afirma no ir NUNCA al cine, mientras que menos de un 20% de los encuestados va al cine una o más veces al mes. Aparte de los hábitos de consumo, hay otra realidad añadida, y es que las multisalas se concentran en las grandes ciudades, lo que complica el acceso de este tipo de ocio a los habitantes de pueblos pequeños.

La solución planteada por las productoras americanas para atraer a público a las salas en los últimos años ha venido con los estrenos de los grandes estrenos “blockbusters”, películas que transmiten la idea de “evento” que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande para poder disfrutarla en toda su amplitud, ya sea en versión normal, en 3D o, más recientemente, en el alucinante formato 4DX sólo disponible en salas seleccionadas en toda España (la más cercana se encuentra en Valencia).

El cine mainstream de superhéroes de Marvel Studios, otras películas pertenecientes a franquicias como Star Wars, Misión Imposible o Piratas del Caribe y las películas de animación de Pixar y Disney (que en los últimos años ha cosechado también un gran éxito con la adaptación a imagen real de sus clásicos animados como Aladdin o La Bella y la Bestia) han conseguido llevar a los cines a millones de espectadores en todo el mundo, siendo de hecho la gasolina que mantiene en funcionamiento el motor de esta industria, que son las salas comerciales.

2019 fue un buen año para las salas de cine en España. Más de 100 millones de espectadores dejaron unos ingresos por venta de entradas de 625 millones de €uros, lo que supone una subida de más del 7% respecto al año anterior. Sin embargo, analizando estas cifras, comprobamos que las 10 películas más taquilleras del año, nueve americanas y la comedia española Padre no hay más que uno de Santiago Segura, suponen el 35% por ciento del total de los ingresos de las salas, indicando que es el denostado cine “comercial” el que ha ayudado a que esta industria siga siendo rentable en España.

Si miramos los datos del cine español, las cifras son preocupantes. La cuota de pantalla del cine español en 2019 fue de tan sólo un 15%, lo que supone el peor dato en los seis últimos años. En 2019 se produjeron en España un total de 118 películas de imagen real y 5 películas de animación. Sin embargo, las 5 películas españolas más taquilleras del año acumularon el 57% del total de la taquilla, porcentaje que aumenta hasta un 72% cuando contamos las 10 películas españolas más populares. Los datos son claros, sólo comedias protagonizadas por actores conocidos o las películas de directores de renombre como Almodovar o Amenábar consiguen atraer al público español a las salas de cine. El resto de películas fuera de este Top-10 no interesan al gran público, y si no fuera por las ayudas de las distintas administraciones y la cuota producida por las televisiones, estas películas serían claramente deficitarias.

Estos datos y las previsiones de un buen 2020 cinematográfico saltaron por los aires en marzo con la explosión de la crisis del COVID-19. Como consecuencia del estado de alarma y el confinamiento, las salas de cine han estado cerradas durante prácticamente 4 meses, desde primeros de marzo a finales de junio.

A pesar de estar abiertas desde finales de junio, las salas de cine se están enfrentado a dos importantes problemas. En estos momentos en los que el uso de mascarilla es obligatoria y la distancia social imprescindible, es más que lógica la aprensión de una parte importante de sus consumidores habituales a meterse en un espacio cerrado en el que se reúne un grupo grande de gente para ver una película, independientemente del aforo reducido establecido en las salas. Esto en si mismo es un problema muy importante.

El siguiente problema, casi mayor, es que para que un espectador vaya al cine, la cartelera debe ofrecer estrenos potentes que provoquen que queramos volver al cine. Como decía antes, para ver una película “mala” en el cine, prefiero quedarme en casa viendo una serie de HBO, el último estreno de Netflix, las películas independientes de Filmin o el cine familiar de Disney+ para los niños. De hecho, ya llevamos 5 meses haciéndolo, y casi hasta nos hemos acostumbrado a no necesitar ir al cine. Con el añadido que la opción elegida por muchas familias para pasar el verano ha sido volver a las casas de los abuelos en los pueblos, alejados de los grandes núcleos urbanos donde se sitúan las multisalas.

La ausencia de estrenos importantes en las carteleras ha hecho que en los cuatro fines de semana tras el desconfinamiento, desde el 26 de junio al 19 de julio, las salas de cine en España no consiguieron ninguno de estos cuatro fines de semana superar el millón de €uros de recaudación, lo que supone unas caídas del 90% respecto a las taquillas del mismo fin de semana del año pasado.

Varios análisis están indicando la posibilidad cada vez más real que la facturación total de las salas de cine pueda caer más de un 67% respecto a la de 2019, motivado no sólo por los casi 4 meses sin actividad, sino por un verano que se estima puede ser catastrófico por la falta de estrenos potentes y la incidencia de los nuevos rebrotes, que por ejemplo han provocado la limitación del aforo en los cines de Aragón y Cataluña a un 30%. Con estas cifras, es inevitable intuir que van a haber seguro cierres de cines en los próximos meses, si no se han producido ya, y sólo las cadenas más grandes y financieramente solventes podrán sobrevivir.

Este fin de semana ha traído un rayo de esperanza para las salas de cine con el estreno de Padre no hay más que uno 2, continuación de la exitosa comedia de Santiago Segura que fue la película más taquillera del cine español el año pasado. La película ha recaudado  sólo el miércoles 29 de estreno 460.000€  y se estima que podría conseguir 2 millones de €uros en todo el fin de semana, lo que supondría que ella sola ha recaudado más del doble de la recaudación total en España del fin de semana pasado (840.000 €uros). Un dato que se sigue quedando corto respecto a los 8 millones que se recaudaron en el último fin de semana de julio de 2019, pero que indica que el público sí está dispuesto a acudir a una sala de cine si se estrenan películas con el suficiente gancho comercial.

Sin embargo, esta evidencia de que el público estamos deseando ver más cine comercial de entretenimiento, choca con las últimas decisiones de los estudios de Hollywood, que al querer rentabilizar sus estrenos a nivel mundial y están retrasando los estrenos de sus películas debido a la incertidumbre que se vive en todo el mundo. Disney ha terminado cancelando el estreno en pantalla grande de Mulán, versión en imagen real del clásico animado que a priori se estimaba que podía convertirse en uno de los estrenos más taquilleros del año, y la va a estrenar en Disney+ en modo de alquiler a primeros de septiembre, lo que ha significado un auténtico jarro de agua fría para las empresas exhibidoras. Además, Jungle Cruise, su película familiar para este verano basada en la atracción de DisneyWorld, también se ha pospuesto y se estrenará en 2021.

Pero no es sólo Disney. Top Gun 2, Un lugar tranquilo 2, Expediente Warren, Los Minions 2, Godzilla vs Kong, Ghostbusters afterlife, The Tomorrow War, Eternals, The forever purge, Fast & Furious 9, Morbius, Halloween kills o Peter Rabbit 2 son algunas de las películas que se tenían que retrasar este 2020 y han optado por retrasar su estreno hasta el año que viene.

Aún quedan grandes estrenos durante lo que queda de 2020. En octubre se estrenará Wonder Woman 1984 (cuyo estreno inicialmente era en junio), en noviembre tenemos Viuda Negra de Marvel Studios, Sin tiempo para Morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007, y Soul, la última película de Pixar. Y en diciembre llegarán Dune, nueva versión del clásico de la ciencia ficción de Frank Herbert dirigida por Denis Villeneuve y West Side Story, nueva versión del clásico musical dirigido por Steven Spielberg. Lamentablemente, todas estas fechas están en el aire, ya que la incidencia de la tan temida segunda ola del COVID en otoño podría provocar su modificación.

Volviendo a las salas de cine españolas, Warner ha tomado una decisión valiente al confirmar que TENET, la nueva película de Christopher Nolan, se va a estrenar en Europa el 28 de agosto. Esto rompe la norma del estreno simultáneo en todo el mundo y da un balón de oxígeno a las salas de cine en España al darles un nuevo gran estreno que seguro va a generar un gran interés para la comunidad cinéfila. El miedo que me queda es preguntarme si esto no es demasiado poco, demasiado tarde, al llegar esta película un mes después del reciente estreno de Santiago Segura, y cinco semanas antes de Wonder Woman 84. Muy poco, si tenemos en cuenta que durante un verano normal, habían estrenos “potentes” todos los fines de semana.

Los cines necesitan clientes todas las semanas, y veo poco probable que estos negocios puedan ser viables económicamente sólo con una película “importante” cada mes. Entiendo que los estudios americanos también quieren que sus películas sean taquilleras y les den beneficios, pero en estos momentos de crisis, deberían considerar la posibilidad de estrenar su películas pase lo que pase como forma de apoyar a las salas de cine, que al final son una parte fundamental del negocio. De hecho, poniéndonos en el peor escenario (que creo no va a suceder), podría darse el caso que para cuando quieran estrenar sus grandes blockbusters no hubieran suficientes salas abiertas para que generaran una buena recaudación.

En todo caso, esta reflexión sobre mi preocupación por el futuro de salas de cine en ningún caso significa que crea que el CINE vaya a desaparecer. Por supuesto se seguirán haciendo películas y si no hay cines se estrenarán en las plataformas, en modo VOD (Video on Demand) online para poder verla directamente en casa, o mediante canales de distribución completamente nuevos que a día de hoy no podemos ni soñar. El cine como medio de entretenimiento y expresión va a sobrevivir. No me cabe duda.

Lo que sí parece claro es que los cambios que ya se estaban viviendo en el sector audiovisual en los últimos años se van a ver incrementados exponencialmente debido a las consecuencias derivadas del COVID, y el futuro del sector de las salas de cine se presenta realmente incierto. Los grandes Blockbusters americanos seguirán atrayendo al público a las salas, sean las que sea que permanezcan abiertas, ofreciendo un nivel de espectáculo y entretenimiento que hará que merezca la pena ir al cine a ver estas películas.

Sin embargo, el llamado “cine medio” creo que prácticamente va a desaparecer y probablemente encontrará una nueva vida en plataformas, como indica el éxito hace unas semanas de El Hoyo de Galder Gazelu-Urritia, estrenada con gran éxito de audiencia en Netflix y cuyo estreno en salas a final de año pasado pasó sin pena ni gloria al limitarse a unas contadas salas dentro del circuito independiente. Esta distribución online en todo caso puede que sea una buena opción para unas películas cuyo público cada vez va menos a las salas comerciales, lo cual podría ser incluso bueno.

Si no queremos que las salas de cine cierren, está en nuestra mano ayudar. Si os gusta el cine, seguid consumiendo cine en las salas. Esa el la mejor (y única) opción que tenemos para intentar evitar su cierre. Soy un gran defensor de “poner mi cartera donde pongo mis opiniones”, así que yo ya voy a aportar mi granito de arena.

¿Qué vas a hacer tú?

 

Fuentes:

TaquillaEspaña

www.audiovisual451.com

https://es.statista.com/

RTVE

 

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Las películas más esperadas de 2020

2019 me ha parecido un año insuperable en lo cinematográfico. Y sin embargo, ya hay anunciadas varias películas que prometen grandes emociones y un increíble espectáculo. Aquí va mi listado de películas más esperadas para el 2020, listado que estoy seguro irá aumentando a medida que se confirmen otros proyectos, además que siempre alguna película consigue sorprenderme para bien.

¿Preparados? ¡Vamos allá!

 

1917 DE SAM MENDES (10 DE ENERO)

Ver reunidos en una película a Sam Mendes (Camino a la perdición, American Beauty o Skyfall) y al director de fotografía Roger Deakins (Blade Runner 2047, Fargo, Sicario y colaborador habitual de Mendes) ya debería ser titular suficiente para vender cualquier película. Pero si además Mendes ha planteado 1917 como un desafío narrativo al rodar esta película como larguísimo plano secuencia, creo que podemos estar ante una de las grandes películas de 2020 que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande.

 

JOJO RABBIT DE TAIKA WITITI (17 DE ENERO)

¿Quién no querría ver una comedia ambientada en la Segunda Guerra Mundial que se ríe del nazismo? Tras el mega éxito que supuso Thor Ragnarok de Marvel Studios, su director Taika Waititi ha aprovechado este éxito de crítica y público para sacar adelante una comedia que escribe y dirige que propone no dejar títere con cabeza.

 

ONWARD DE DAN SCANLON (6 DE MARZO)

Pixar va a estrenar dos películas originales este 2020. Onward es la primera, ambientado en un mundo de fantasía suburbana donde dos hermanos elfos adolescentes (con las voces de Chris Pratt y Tom Holland) vivirán un montón de aventuras Dirige Dan Scanlon (Monsters University).

 

NO TIME TO DIE DE CARY JOJI FUKUNAGA (2 DE ABRIL)

La última película de Danie Craig como James Bond cuenta con Romi Malek de gran villano para una película que promete ser el final de una era.

 

VIUDA NEGRA DE CATE SHORTLAND (30 DE ABRIL)

Desde que hizo su aparición en Iron Man 2 en 2011, los fans se morían de ganas de ver una película protagonizada por la Viuda Negra. Y aunque Natasha falleció en Endgame, ambientar esta aventura tras Civil War soluciona el problema y abra la puerta a que puedan haber más si este tienen éxito. Diige Cate Shortland (Berlin Syndrome).

 

WONDER WOMAN 1984 DE PATTY JENKINS (5 DE JUNIO)

La segunda aventura de Wonder Woman marca la promesa de la nueva dirección que Warner tiene que realizar para devolver a los personajes de DC Comics al podium del que nunca debieron bajarse. Película marcada por el retorno de Chris Pine como Steve Trevor y unos villanos interpretados por Pedro pascal (Maxwell Lord) y Kristen Wiig (Cheetah).

 

TENET DE CHRISTOPHER NOLAN (17 DE JULIO)

No siempre comulgo con el estilo cerebral de Christopher Nolan, pero sí tengo claro que sus películas hay que verlas en pantalla grande. Una película que parece ser un nuevo puzzle del que mejor no saber nada antes de ir a verla.

 

TOP GUN: MAVERICK DE JOSEPH KOSINSKI (17 DE JULIO)

34 años después del exitazo de Top Gun que lanzó la carrera de Tom Cruise, volver a verle encarnar a Maverick hace que sonría y sea feliz. A pesar de la pinta de reboot encubierto clara que el trailer transmite, Tom Cruise sabe ofrecer siempre un gran espectáculo, y no creo que decepcione. Además, como en Misión Imposible, ver a Cruise realizar los stunts y en este caso, pilotar un caza de combate puede ofrecer momentos muy grandes. Dirige el colaborador habitual de Criuse Joseph Kosinski (Oblivion).

 

SOUL DE PETE DOCTER Y KEMP POWERS (7 DE AGOSTO)

¿De donde vienen nuestra pasión, nuestros sueños o intereses? Pete Docter (Del revés, UP) dirige con el novato Kemp Powers la segunda película original de Pixar para 2020, que promete una obra tan diferente y emocionante como lo fue Del revés. Las expectativas no podían estar más altas.

 

CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ DE JASON REITMAN (21 DE AGOSTO)

Jason Reitman, hijo de Ivan Reitman, busca volver a la esencia de las películas originales de loa Cazafantasmas. No debería emocionarme este trailer, pero lo hace. Esperemos que acierten.

 

THE KING´S MAN DE MATTHEW VAUGHN (18 DE SEPTIEMBRE)

Matthew Vaughn aún no ha hecho una mala película de acción. Y esta precuela ambientada en la Primera Guerra Mundial protagonizada por Ralph Fiennes promete muchos momentos super molones y divertidos.

 

THE ETERNALS DE CHLOÉ ZHAO (30 DE OCTUBRE)

la segunda película de Marvel Studios de 2020 promete contar la historia oculta del Universo Marvel a partir de unos seres inmortales que han poblado la Tierra desde hace milenios. La genial creación de Jack Kirby cobra vida de la forma más inesperada en esta película coral interpretada por Angelina Jolie y Richard Madden entre otros.

 

DUNE DE DENIS VILLENEUVE (18 DE DICIEMBRE)

DUNE. Frank Herbert. Denis Villeneuve. No hace falta decir más.

 

13 películas para 12 meses forman mis imprescindibles del año nuevo, a los que seguro añadiré otras muchas. 2020 pinta bien, esperemos que no decepcione, seguro que no.

Aprovecho para desearos a todos una gran entrada de 2020. A ver si en el año nuevo nuestros sueños por fin se cumplan.

 

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