Archivo de la etiqueta: serie TV

Crítica de 30 monedas de Álex de la Iglesia (HBO)

Los fans del fantástico y el terror nos las prometiamos muy felices ante el estreno de 30 Monedas, la primera serie de televisión de Álex de la Iglesia producida por HBO. Para lo bueno y para lo malo, la serie transmite lo que es el director vasco.

PUNTUACIÓN: 5/10

Serie de TV (2020). 8 episodios. Judas traicionó a Jesucristo por 30 monedas de plata. 2000 años más tarde, una de ellas aparece en un pueblo remoto de España, desencadenando una serie de fuerzas sobrenaturales que amenazan con destapar secretos del Vaticano y aniquilar a la raza humana. En medio de todo estará el padre Vergara, un exorcista, boxeador y ex convicto exiliado en una parroquia del pequeño pueblo donde aparece la moneda. Vergara quiere olvidar y ser olvidado, pero sus enemigos lo encontrarán muy pronto… Cuando Vergara es relacionado con una serie de fenómenos paranormales ocurridos en el pueblo, Paco, el ingenuo alcalde, y Elena, una inquieta veterinaria, tratarán de desvelar los secretos de su pasado y el significado de la antigua moneda que Vergara mantiene oculta.

Alejandro de la Iglesia (Bilbao,1965), es un director, productor y guionista de cine español. Saltó a la fama con El día de la Bestia (1995) película que ganó 6 Goyas entre ellos el de Mejor Director, y que lanzó a la fama a Santiago Segura.

Acción mutante (1993), Perdita Durango (1997), Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002), Crimen ferpecto (2004), Los crímenes de Oxford (2007), La balada triste de trompeta (2010), La chispa de la vida (2011), Las brujas de Zugarramundi (2013), Mi gran noche (2015) y El Bar (2017) muestran una amplia filmografía en la que se han alternado propuestas más comerciales destinadas a un público internacional con otros conceptos más personales que transmiten el cariño por el cine de género, el fantástico, el terror e incluso el western, planteado desde el humor negro, el esperpento y los toques costumbristas.

De la Iglesia colabora con Jorge Guerricaechevarría en los guiones y dirige los 8 episodios que forman esta primera temporada, y que cuentan con fotografía de Pablo Rosso y música de Roque Baños. Según de la Iglesia, su historia está pensada para ser contada en 3 temporadas, de las cuales de momento sólo está confirmada la segunda que ya se encuentra en preproducción.

La serie cuenta con un reparto de grandes conocidos del cine español. Eduard Fernández es el Padre Manuel Vergara un exorcista que ha cumplido tiempo en prisión y que se encuentra quemado por unos dramáticos hechos de su pasado, que llega a Pedraza (Segovia) en principio a disfrutar de un retiro tranquilo alejado de las grandes capitales. Fernández es el gran protagonista y su indudable carisma y presencia ofrece algunos de los momentos más impactantes.

Megan Montaner es Elena Echevarría, para mi el gran descubrimiento de la serie. Elena es la veterinaria del pueblo y sufrió la misteriosa desaparición de su marido hace 2 años, del que no se sabe nada hasta ahora. Es impulsiva y es de actuar antes que pensar. Actriz televisiva conocida por su participación en series como Amar en tiempos revueltos, El secreto de Puente Viejo, Gran Hotel y Sin Identidad, 30 monedas puede significar su lanzamiento a nivel internacional.

Miguel Ángel Silvestre es Paco, el alcalde de Pedraza y marido de Merche (Macarena Gómez), la empresaria local dueña del hotel del pueblo y de una industria cárnica. Paco es buena persona y siempre intenta ayudar a todos los vecinos del pueblo, pero es muy bobalicón y se deja mangonear por su mujer hasta el punto de ser un pelele en sus manos. En secreto, o no tan secreto, está enamorado de Elena.

Pepón Nieto es el Sargento Lagunas, el Jefe del puesto local de la Guarcia Civil, una persona normal que se va a ver sobrepasado por los sucesos que irán sucediendo en el pueblo. Manolo Solo es el Cardenal Fabio Santoro, un alto cargo de la iglesia en Roma que es amigo de seminario del padre Vergara y que compartieron unos dramáticos sucesos. Por último, Cosimo Fusco es Angelo, un ángel caído

Empezando por los elementos positivos, a efectos televisivos 30 monedas es una producción de gran presupuesto que puede mirar de tu a tu a producciones americanas y que transmite que han contado con todos los medios técnicos para contar la historia que quería contar de la Iglesia. La serie está rodada en localizaciones en Pedraza y Sepúlveda, dos pueblos monumentales de la provincia de Segovia que transmiten el feeling histórico / rural perfecto. Además, la serie ha rodado escenas en Roma, Nueva York, Paris o Zurich, lo que da un toque internacional y a la vez refuerza la idea de estar ante un producto de gran primer nivel que merece formar parte del catálogo de HBO.

Gracias a contar con todos los recursos necesarios, a nivel técnico la serie es irreprochable, luciendo perfecta en todo momento. No sólo las localizaciones exteriores, los sets interiores, la fotografía, la música, el montaje, todo luce genial. También merece la pena destacar los efectos especiales. Excepto en una escena en el último episodio, 30 monedas cuenta con unos estupendos efectos especiales que transmiten el amor por los clásicos de John Carpenter y los monstruos creados en los años 70 y 80 por Rob Bottin.

Y hablando de clásicos, de la Iglesia utiliza 30 monedas casi a modo enciclopédico para resumir su amor por el cine fantástico y de terror, adornando toda la serie de innumerables homenajes a películas clásicas del género. Hay tantas influencias que es imposible acordarse de todas. Si os interesa el tema, os recomiendo este hilo de twitter de Horror Losers.

La propia idea central de usar el concepto de los Cainitas, una secta que cree que Judas y el mal en general forman también parte del plan divino que Dios conoce y tolera, como los antagonistas de la serie me parece una idea genial. Lamentablemente, como va a pasar con otros conceptos a lo largo de la serie, de la Iglesia no sabe desarrollar las posibilidades que se planteaban a priori y en parte desaproveche este potente concepto.

Hay que decir también que a pesar de algún elemento en el que luego entraré, 30 monedas es un producto entretenido en el que pasan muchas cosas a veces muy locas y que no aburre en ningún momento. En este sentido, debo decir que los episodios 2 y 3 me parecen los mejores de toda la serie y un buena muestra de terror y fantástico, mientras que los episodios 4, 5 y 6 en cuanto a trama son interesantes y ofrecen también un nivel más que aceptable. En todo caso, para un análisis más extenso de cada episodio, os recomiendo el podcast de El Colmo Producciones en el que participé.

En cuento al reparto, los grandes papeles están reservados para Eduard Fernández y Megan Montaner, que aprovechan la serie para lucirse. El resto del reparto cumple para bien y para mal con lo que de la Iglesia les pide, de forma que el problema por ejemplo con todo lo referido al personaje de Paco interpretado por Miguel Ángel Silvestre no es del actor, sino de un guión que califico en este aspecto de deficiente.

Y sin más dilación, entro ya en lo que no me ha gustado. Comentaba al principio que 30 monedas es 100% Álex de la Iglesia, para bien o para mal. En mi opinión, el director es un gran creador de conceptos impactantes interesantes a priori que sin embargo no acaba de saber como desarrollarlos de forma adecuada, cayendo su narrativa en un todo vale. No conecto tampoco con su humor negro de brocha gorda, ni con unos personajes convertidos siempre en estereotipos andantes sin personalidad real. Y estas señas de identidad de toda una carrera profesional están, como no podía ser de otra forma, presentes en la serie.

Si, la serie es entretenida, pero entretenida en modo encefalograma plano, del tipo voy a intentar disfrutar de lo que estoy viendo sin pensar mucho en ello, porque si lo pienso nada tiene sentido. Los personajes hacen una cosa y la contraria, un cura que sabe que el Maligno existe porque lo ha visto y sufrido en sus carnes le regala un objeto poderoso a la primera que pasa por allí a sabiendas que la ha puesto un diana en la espalda y, en general, da la sensación que De la Iglesia tiene 3 momentazos visuales en cada episodio a los que quiere llegar si o si, pero la forma en que los personajes llegan a ellos no es tan importante como el fotograma en sí, provocando momentos fallidos y una narrativa de fuegos artificiales vacíos sobre todo en la segunda mitad de la serie.

Y es cierto que los episodios 2 y 3 me gustaron (mucho), quizá precisamente por ser historias más pequeñas y autocontenidas. Y hasta el quinto la serie estaba siendo mejor que mis mejores expectativas, a pesar que el piloto no me acabó de convencer. Sin embargo, los dos últimos episodios sufren un bajón brutal por un climax deficiente mal construido, peor contado y que NO ofrece un final a ninguna de las tramas abiertas hasta ese momento. Y conectando con eso, las partes con tensión fantástica y toques de terror me gustan, pero cuando de la Iglesia se pone en modo fanboy que quiere imitar a Carpenter y meter como sea monstruos multiformes gigantes, los episodios bordean peligrosamente el bochorno involuntario.

Comentando sobre la querencia por las ideas molonas, estoy seguro que De la Iglesia y su colaborador Jorge Guerricaechevarría debieron pensar que molaría mucho romper las expectativas del público haciendo que un cachas guaperas como Miguel Ángel Silvestre interpretara a un calzonazos penoso. Y quizá como idea tomando unas birras funcionaba. Pero es un concepto terriblemente mal desarrollado que no le da ninguna oportunidad a Silvestre, que por otro lado creo que es buen actor, para que haga nada medianamente creíble. No llegamos a saber por qué si Paco está perdidamente enamorado de Elena se casó con Merche, o qué relación tenían en el pasado, de forma que es imposible crear el más mínimo vínculo emocional con él.

Y si el fail en el que de la Iglesia mete a Miguel Ángel Silvestre es tremendo, no menos es la visión del director vasco de los habitantes del pueblo. Leí que la gente de Pedraza se mostró entusiasmada con el rodaje de la serie en el pueblo. No creo que lo estén tanto cuando vean cómo les muestra en pantalla, convertidos en un mero estereotipo con una nula profundidad de los que hacer una broma chunga a costa de “los de pueblo”.

El único que puede estar contento con 30 monedas al 100% es Eduard Fernández. El Padre Vergara es otro personaje surgido de una barra de bar: “¿te imaginas lo que molaría ver a un cura boxeador que combate al demonio a tiro limpio?” Y hay que reconocer que el concepto “El exorcista meets El cabo del miedo meets Preacher” mola y ofrece algunos momentos visuales bestiales. La mera presencia de un Fernández musculado, tatuado, con cara de pocos amigos y barba tupida vende la serie, es cierto, pero el guión es también muy limitado en su construcción del personaje, que es mostrado con un único matiz y sin permitir un mínimo desafío actoral a Fernández, más allá de aparecer en pantalla con cara de pocos amigos.

Y por concluir con los personajes, 30 monedas probablemente va a servir como plataforma de despegue para una (espero) fulgurante carrera profesional a nivel internacional para Megan Montaner. Ella lo hace genial como la mujer atormentada por un marido desaparecido que busca respuestas y que no duda en intentar ayudar cuando hay gente el peligro. Sin embargo, tiene que protagonizar una escena de sexo explícita en el sexto episodio que es un pegote que no pinta nada en la narrativa general hasta ese momento. Mira que me encanta disfrutar de la belleza del cuerpo femenino y ello no me produce ningún pudor, pero esta escena me produjo un bochorno extremo por la forma en que cosifica a Montaner.

Hay series como Banshee o la misma Juego de Tronos que te mostraron desde el minuto uno de qué iban y que los desnudos y el sexo eran parte de su personalidad. Perfecto, si lo sabes y te gusta te apuntas y si no te gustaba dejabas de verlas y cada uno por su lado. Pero 30 monedas se había movido en una línea que queda rota de forma grosera en esta escena que no aporta nada a la historia ni a la evolución del personaje, y que sólo sirve para “mostrar cacho”. Vale que en los 70 y 80 la cosificación de la mujer en el terror y el fantástico era tremenda, pero eso no significa que a la hora de hacer tu homenaje al género debas cometer en 2020 los mismos errores que hace 40 años. Al contrario, se nos supone más inteligentes que todo eso, lo suficiente al menos para tomar lo bueno pero descartar lo no tan bueno. No cabe duda que yo no tengo la misma sensibilidad que de la Iglesia, y sus prioridades narrativas no tienen nada que ver con lo que yo le pido a una buena historia.

Otro elemento que comentaba como positivo era la enorme cantidad de referencias y homenajes de la serie que puede hacer las delicias de los amantes del fantástico y el terror. Y eso en si mismo es positivo, claro que si. Sin embargo, narrativamente una historia no puede estar construida a partir del fan-service sin unos cimientos sólidos. Pero con unos personajes endebles y unos todo vale de principio a fin, la conexión emocional es imposible y la desconexión como espectador inevitable. Empeorado todo además con un último episodio terriblemente malo, de largo el peor de la serie, que deja al espectador una sensación de decepción total partiendo que no es final de nada y deja todo completamente abierto.

Llegado a este punto, lo más normal es que NO vea la segunda temporada. En todo caso, esta en una opinión personal que no tiene por qué coincidir con la de nadie. Imagino que habrá gente que como a mi no le haya gustado la serie y en concreto el final, pero seguro que también hay espectadores que lo han disfrutado y a los que el todo vale continuo o los personajes estereotipados no le suponen ningún problema. Bien por vosotros.

Comentaba en mi crítica de Wonder Woman 1984 que en 2000 podía llegar a entenderse que un espectador apoyara una mala película de superhéroes ante la disyuntiva que era eso o nada, porque en esa época no había casi ninguna. Pero en 2020, en medio de la edad de oro del género en el que jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición, es justo cuando los fans debemos ser más exigentes para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale.

Con 30 monedas, inicialmente pensaba que el símil podría ser aplicable al ser la primera serie de televisión española de gran presupuesto de temática fantástica y de terror. Pensando que la clave para que se hagan más productos de género en España era que 30 monedas fuera un éxito, estaba pensando en la serie bajo el punto de vista del vaso medio lleno, intentando ver lo positivo de que una serie como 30 monedas haya llegado a estrenarse. Lo cual en si mismo ya es un éxito. Sin embargo, volviendo con la comparación de 30 monedas con Wonder Woman 1984, diría que los fans queremos más contenidos de género, claro que si. Pero contenidos de CALIDAD, bien escritos y mejor realizados con personajes interesantes, y no debemos conformarnos con cualquier cosa. Teniendo en cuenta el presupuesto y la producción con la que ha contado de la Iglesia, da hasta pena que haya utilizado estos importantes recursos de forma tan decepcionante.

Y decir todo esto me da fastidia porque en lo personal Álex de la Iglesia parece una persona super maja y un frikazo bestial (en el mejor sentido posible), con unos conocimientos en lo relativo al cine en general y el fantástico y el terror en particular muy superiores a los míos, al que solo por afinidad en gustos no quiero más que desearle el mejor de los éxitos en todo. Pero si la serie no es buena, no es buena.

Es por esto y teniendo en cuenta que es la primera serie de estas características en muchísimo tiempo, que a pesar de no conectar con ella en tantos aspectos como acabo de exponer, el cuerpo tampoco me pide suspenderla.

Comparto el trailer de la serie:

30 monedas me ha recordado por qué no había visto las últimas películas de Álex de la Iglesia, y ahora mismo es absolutamente impensable plantearme siquiera la posibilidad de ver la futura segunda temporada. Un fail en toda regla con el que me ha sido imposible conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Bruja Escarlata y Visión Episodios 1 y 2 (Disney+)

18 meses después de Spiderman: Lejos de casa, este fin de semana ha arrancado la Fase 4 del Marvel Cinematic Universe. Pero no lo hizo en los cines, sino en las pantallas de Disney+ con el estreno de la serie de televisión de Bruja Escarlata y Visión (WandaVision). Comento mis impresiones del estreno de los dos primeros episodios que pudimos disfrutar el pasado viernes.

PUNTUACIÓN: 7/10

Miniserie de TV (2021). 9 episodios. Combinando el estilo clásico de las sitcoms americanas con el MCU, cuenta la historia Wanda Maximoff y Vision, dos seres con superpoderes que viven una vida idílica en las afueras de una ciudad hasta que un día comienzan a sospechar que no todo es lo que parece. (FILMAFFINITY)

La showrunner de esta serie llamada a romper esquemas es Jac Schaeffer (1978), una directora de cine, productora y guionista estadounidense. Su debut cinematográfico como directora y guionista fue TiMER (2009). También escribió el guión de Timadoras compulsivas (2019, protagonizada por Anne Hathaway y Rebel Wilson). En la actualidad está considerada uno de los valores en alza de Marvel Studios. Empezó coescribiendo el guión de Capitana Marvel (2019) junto a Geneva Robertson-Dworet, Anna Boden y Ryan Fleck. Tras eso, se encargó de escribir la primera versión del guión de Black Widow junto a Ned Benson tras lo que fue contratada como showrunner de esta serie.

WandaVision van a ser 9 episodios de una media hora cada uno. Estos dos primeros episodios han sido dirigido por Matt Shakman, director de cine, televisión y teatro estadounidense que ha trabajado en series como The Great, It’s Always Sunny in Philadelphia, Fargo y Game of Thrones. Jess Hall es la directora de fotografía, el montaje lo han realizado Tim Roche, Nona Khodai y Zene Baker. La música para esta serie corre a cargo de Christophe Beck, con un tema principal creado por Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez.

Elizabeth Olsen y Paul Bettany repiten sus papeles como Wanda Maximoff y Vision de las películas, narrando esta serie unos hechos que tienen lugar en la misma continuidad cinematográfica creada a partir del final de Vengadores Endgame. Este es el principal hecho distintivo de esta serie, que la separa de otras series como Agentes de SHIELD que se sacó de la continuidad cinematográfica. De hecho, ya se ha anunciado que esta serie va a tener una gran importancia en la película de Doctor Strange 2 (Sam Raimi, 2022), en la que Elizabeth Olsen aparece como secundaria. Marvel Studios ha tratado esta serie como si fuera la siguiente película del estudio, y aunque no hay cifras exactas, varios medios comentan que el presupuesto de la serie has superado los 150 millones de dólares.

Elizabeth Olsen es Wanda Maximoff / Bruja Escarlata, la Vengadora con poderes de alterar la realidad. Con permiso de Carol Danvers, Wanda es la superheroina más poderosa del MCU. Para la serie, y tras derrotar a Thanos en Endgame, se supone que se encontrará en un periodo de luto tras la muerte de Visión en Infinity War. Olsen tomó como referentes a las reinas de la comedia Tyler Moore, Elizabeth Montgomery y Lucille Ball.

Paul Bettany es Vision: Un Vengador creado usando las inteligencias artificiales J.A.R.V.I.S. y Ultron mezcladas con la Gema de la Mente. Vision aparece en la serie después de su muerte en Avengers: Infinity War (2018), lo que plantea la primera gran duda. ¿Cómo ha sobrevivido? Para esta serie, Bettany comenta que ha utilizado a Dick Van Dyke y Hugh Laurie como fuente de inspiración.

Una vez hecho el previo, ¿qué tal ha estado estos dos primeros episodios? Entrando en su valoración, lo primero que se me ocurre es que no se si WandaVision va a ser una genialidad o un fail completo, pero lo que sí está claro es que es diferente a todo lo que hemos visto hasta la fecha en el género superheroico. Me han gustado, que quede claro, pero no me han entusiasmado, algo que podía ser hasta esperable sabiendo a grandes rasgos qué nos esperaba.

Estos episodios realizan un homenaje claro a la historia de la televisión y a las sitcoms de los años 50 y 60 como I love Lucy o Enbrujadas. Además de estar rodado en blanco y negro (con unos impactantes toques de color en el segundo episodio), técnicamente siguen el esquema de la televisión de la época y fueron rodados igual: con cámaras fijas sin movimiento, sets construidos realmente, etc… que consiguen capturar el espíritu de las producciones de la época. La sensación es que este homenaje a la televisión continuará en próximos episodios al aprovechar la llegada del color para saltar de década.

Además, Elisabeth Olsen y Paul Bettany muestran una gran química entre ellos, algo que ya conociamos por las películas, y unas divertidas dotes para la comedia que resulta algo super inesperado, consiguiendo unos momentos realmente divertidos en estos episodios. Dentro de su simplicidad y su humor blanco para todos los públicos años 50, en estos dos episodios hay momentos realmente divertidos mientras solucionan pequeñas anécdotas como si fueran lo más importante de la historia. Si sólo se juzgara Wandavision por su humor, el aprobado con nota estaría asegurado.

Quizá el problema hasta ahora es que el homenaje televisivo está muy bien hecho por un rato, pero los espectadores lo que realmente queremos conocer es la trama de misterio, el porqué Wanda y Visión están en este mundo irreal aparentemente construido por Wanda. ¿Lo hace por voluntad propia o se encuentra en un sueño inducido por alguien? De momento, no lo sabemos, y estos episodios solo plantan las semillas que muestran a los espectadores que algo raro está ocurriendo, algo siniestro.

Me gusta el desafío narrativo que plantea Marvel en este estreno televisivo, y veo que son muy listos porque sabían que sólo un episodio iba a resultar poco dentro de la trama central de misterio, por lo que acertaron al estrenar dos episodios, ya que en el primero sólo hay un momento turbio y de tensión, mientras que en el segundo ya aumentaron a tres.

Antes del COVID, los planes de Marvel eran estrenar primero Tha Falcón and The Winter Soldier, que nos hubiera dado la aventura pura marvel-style que los fans pedimos tras Endgame y luego ofrecernos la frikada de WandaVision. Los planes tuvieron que ser modificados por la cancelación de rodajes, e hizo que este Wandavision pudiera estar acabada antes, lo que cambió los planes. Este hecho puede hacer que haya fans marvelitas que se hayan sentido algo decepcionados al no darle esta serie, de momento, lo que a priori querían.

No es mi caso, y no puedo más que aplaudir el riesgo de plantear esta idea a priori loquísima y creer en ella para ir a por todas a la hora de plantear al espectador una propuesta de estas características, que no podía estar más alejada de lo que se espera que son las historias de superhéroes. Como fan comiquero, no puedo dejar de ver detalles de la rica historia comiquera de los personajes, pero como las películas del MCU previas, la serie no adapta ninguna en concreto, usándolas como base para contar su propia historia.

Ahora bien, dentro de que la comedia blanca estuvo bien, espero que la trama general de misterio avance y podamos saber si realmente Visión está vivo, o no es más que un sueño creado por Wanda. Entiendo que faltan 7 episodios y no nos darán todas las respuestas en el próximo episodio, pero si que la narrativa avance y nos quedemos solo en los homenajes televisivos.

Comparto el trailer de esta serie:

Bruja Escarlata y Visión tiene toda nuestra atención, ahora es cuando tiene que salir victoriosa de las altísimas expectativas que los fans hemos puesto en ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

¿Has visto este arranque, qué te ha parecido? Espero tus comentarios.

Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Hilda Temporada 2 (Netflix)

Netflix estrenó justo a tiempo para las vacaciones navidañas la segunda temporada de Hilda, la magnífica serie de animación creada por Luke Pearson que mantiene las señas de identidad que la convirtieron en un gran éxito para todos los públicos.

PUNTUACIÓN: 8/10

La intrépida e independiente Hilda hace nuevos amigos, conoce a criaturas mágicas y vive muchas aventuras cuando deja su bosque encantado y se va a la gran ciudad.

Hilda es una serie de animación que adapta a la pequeña pantalla los comics creados por Luke Pearson. La serie ha sido desarrollada por él, Stephanie Simpson y Kurt Mueller. La primera temporada se estrenó en el lejano otoño de 2018, y la verdad es que entendiendo la complejidad en la creación de una serie de animación, se hizo de rogar. Por suerte, los 13 episodios de esta segunda temporada me han parecido divertidísimos y saciaron mi sed de aventuras imaginativas, y me dejaron con ganas de una tercera temporada que espero no se demore tanto.

Hilda, la protagonista de esta serie, es una chica aventurera que siente una fuerte atracción hacia la naturaleza y hacia las criaturas que viven allí, a quienes siente sensibilidad hacia ellas, al considerarlos incomprendidos por los humanos. A partir de su mudanza del campo a la ciudad Trolberg, va lentamente acostumbrándose a la vida y costumbre de la ciudad, junto con encontrar nuevas aventuras. Posee un largo cabello azul, y viste un suéter y botas rojas, bufanda amarilla y vestido celeste.

Johana es la madre de Hilda, quién se desempeña como diseñadora gráfica y como empleada en una tienda. A pesar de que deja que Hilda vaya a sus aventuras, siempre suele mantener preocupación hacia cualquier peligro que ella pueda afrontar. Frida es la mejor amiga de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es una chica muy inteligente, organizada, perfeccionista e insegura, quién está dispuesta a ayudar a Hilda en sus aventuras con sus ideas y estrategias. Posee un cabello negro rizado, un suéter celeste y pantalones negros.

David es el mejor amigo de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es un chico despistado, curioso, que le gusta coleccionar rocas, y que suele tener un insecto en su cuerpo. Aunque siente temor hacia determinadas criaturas sobrenaturales, él es capaz de ayudar a sus amigos cuando se les necesite. Posee un cabello castaño, un suéter naranjo y shorts negros. Aldric es un pequeño elfo que se une a Hilda poco antes de mudarse a la ciudad, para conocer el mundo más allá de su pueblo de elfos. Suele realizar numerosos informes de prácticamente cualquier suceso u evento que para él resulta nuevo. También suele dar consejos a Hilda, así como acompañarla en sus aventuras.

En esta segunda temporada conoceremos a Erik Ahlberg, el incompetente jefe de la patrulla de seguridad de Trolberg que sólo busca la gloria, y a Gerda Gustav, adjunta de Ahlberg y ella sí una seria y ejemplar agente de la ley.

El mundo de Hilda, ya sea en el campo o en la ciudad de Trollberg, está repleto de criaturas fantásticas como gigantes, trolls de roca, elfos, fantasmas y muchos más. Conocerles a ellos y sus costumbres nos abrirá un mundo oculto en el que lo importante es querer comprender a estos seres antes que actuar en función de unos prejuicios preconcebidos que en muchos casos acaban siendo erróneos, lo que es un autentico canto a la tolerancia y la diversidad que los niños pequeños pueden entender sin problemas.

El sentimiento de «sense-of-wonder» de Hilda me sigue pareciendo maravilloso, y en mi opinión es lo que hace que sus aventuras nos gusten a los padres tanto o más que a los más pequeños. La imaginación de todos los conceptos y la forma en que combina elementos fantásticos con otros más mundanos, funciona de maravilla y ayuda a que la inmersión en este mundo sea total. Independientemente de la edad, Hilda invita a los espectadores a unirse al misterio y la emoción de la aventura y a encontrar la magia en un mundo alegre y maravilloso. Aunque Hilda debe crecer y aceptar la vida en la ciudad, no tiene por qué dejar de lado su asombro infantil. Y nos dice que nosotros y nuestros hijos tampoco deberíamos hacerlo.

Dentro que la animación es muy básica y sugiere claramente los cuentos infantiles para niños menores de 10 años (que por otro lado es exactamente lo que son los comics de Luke Pearson), los valores que presenta me parecen universales y no adscritos únicamente a la infancia.

Los padres solemos quejarnos que la televisión actual no tiene series con buenos valores para los niños. Hilda es un perfecto ejemplo de que no es así, o al menos no siempre, al haberse estrenado en Netflix, pero que hay que saber donde buscar. Y dado el cliffhanger con el que nos han dejado, espero que no tarden mucho en estrenar la tercera temporada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Hilda me encanta y creo que es una serie perfecta para ver con los más pequeños que transmite unos buenos valores de imaginación, sentido de la aventura y compañerismo, que la han convertido en visionado obligado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Two weeks to live (HBO)

Gracias a HBO he visto Two weeks to live la nueva serie de Maisie Williams (Juego de Tronos), comedia negra en la que interpreta a una joven que tras vivir aislada en los bosques de Escocia sale al mundo a honrar la memoria de su padre fallecido hace años.

PUNTUACIÓN: 7/10

Una joven inadaptada se embarca en una misión secreta para honrar y vengar la memoria de su padre, que fue asesinado cuando era aún una niña. (FILMAFFINITY)

Two weeks to live es una miniserie de seis episodios producida por el canal Sky en Reino Unido. La serie ha sido dirigida por Al Campbell y cuena con guiones de Gaby Hull y Phoebe Eclair-Powell, con fotografía de Mattias Nyberg y música de Toydrum.

El gran reclamo de la serie es Maisie Williams como la joven Kim Noakes. Kim es dulce, inocente, no conoce casi nada del mundo y es un pez fuera del agua, pero a la vez es una tía dura preparada para el combate por su madre Tina (Sian Clifford), una desequilibrada que se alejó del mundo tras el asesinato de su marido y padre de Kim.

Cuando Kim se escapa de su casa en los bosques de Escocia, conocerá a los hermanos Nicky (Mawaan Rizwan) y Jay (Taheen Modak), dos losers de libro que la gastan una broma de mal gusto. Creyendo que el mundo va a terminar en dos semanas, Kim se embarcará en una misión para vengar a su padre, asesinado por Jimmy (Sean Pertwee) un mafioso que tiene bajo su control a dos policías corruptos, Brooks (Jason Flemyng) y Thompson (Thalissa Teixeira).

La publicidad de la serie vende resaltando a Maisie Williams, a la que califica de «dulce, inocente, tía dura.» Y es una descripción perfecta de su interpretación y del carisma con el que consigue mantener a flote la serie. El tono de la serie es el de una comedia negra, ya que sobre todo al principio, la inocencia de Kim será puesta a prueba por gente chunga, lo que sirve para que conozcamos lo dura que es y que más vale no meterse con ella. Este contraste mola y es el centro de todo.

Kim irá aprendiendo por las malas que las cosas no eran como se las habían contado y la serie está llena de sorpresas en todos los episodios que pondrán todo su mundo patas arriba. Además, descubrirá que la gente es tonta y egoísta y no deja de cometer errores que causan daño a sus semejantes. Este choque de realidad resulta duro y es el principal conocimiento que tendrá que asumir si es que quiere vivir en la sociedad moderna. Eso es, claro, si sobrevive a los acontecimientos que ha puesto en marcha al volver a la ciudad.

Un elemento clave de la serie es que son tan sólo 6 episodios de 24 minutos cada uno, lo que hace que se vea en un suspiro, dado que todo sucede super rápido de principio a fin. Cuenta con una estupenda escena de acción en el segundo episodio que es sin duda lo mejor de toda la serie. Y es que hay que reconocer que a partir de ahí la serie va cuesta abajo al ser un continuo todo vale en el que vemos a gente tonta haciendo tonterías todo el rato. La combinación de comedia negra con el drama de la protagonista encaja, pero la sensación de locura en este caso no se si no le hace un favor.

Two weeks to live es entretenida, eso hay que reconocerlo, pero no deja poso y tan pronto lo terminas de ver ya la estás olvidando. En todo caso, los guionistas han dejado abierta la historia de forma que si la audiencia funciona, no tengo duda que van a hacer una segunda temporada. Y la verdad, es que reconozco que sólo por ver a Maisie Williams la experiencia ha merecido la pena.

Comparto el trailer de esta serie:

Two weeks to live es una comedia negra moderadamente divertida que entretiene gracias a una Maisie Williams pletórica, que es el principal interés para ver la serie.

PUNTUACIÓN: 7/10

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Cobra Kai Temporada 3 (Netflix)

La tercera temporada de Cobra Kai recién estrenada es Netflix ha sido un chute ochentero bestial y un viaje a la nostalgia de LAS películas clásicas de Karate Kid de la mejor manera posible, que además ha mirado hacia el futuro ofreciendo un buen cierre a varios de los argumentos principales de la serie.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Cobra Kai está ambientada 34 años después de la película original de Karate Kid, reexaminando la narrativa desde el punto de vista de Johnny Lawrence (William Zabka), y su decisión de reabrir el dojo de karate Cobra Kai que lleva a reavivar su antigua rivalidad con Daniel LaRusso (Ralph Macchio).

La tercera temporada arranca dos semanas después de la monumental pelea en el instituto en la que Miguel Díaz (Xolo Maridueña) quedó gravemente herido al final de la segunda temporada. La comunidad de All-Valley todavía está conmocionada al enfrentarse a las consecuencias. Robby Keene (Tanner Buchanan), responsable de la caída de Miguel, ha huido para escapar de la policía, mientras Samantha LaRusso (Mary Mouser), la hija de Daniel tiene ataques de pánico recordando su pelea con Tory (Peyton List) y las heridas de Miguel. Por su parte, Johnny, padre de Robby y sensei de Miguel, se siente responsable de todo, momento que fue aprovechado por su sensei John Kreese (Martin Kove) para hacerse con el control del dojo Cobra Kai.

Cobra Kai fue para mi la gran sorpresa televisiva de 2019. La serie, creada por Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, basándose en los personajes de las películas clásicas de los años 80 creados por Robert Mark Kamen, fue producida por Youtube Red, el fracasado canal con contenidos propios de pago que intentó lanzar Youtube entre 2018 y 2019. Y como era de esperar, no funcionó porque muy poca gente se suscribió por un único contenido. La espectacular primera temporada fue estrenada en mayo de 2018 mientras que la segunda lo hizo en abril de 2019, menos de un año después de la primera, confirmando el interés que existía por la serie gracias a su original idea de mostrar la historia desde el punto de vista del «malo» de la primera película. Aunque la Youtube confirmó en su día la tercera temporada, finalmente Netflix se hizo con los derechos de la serie y la emisión de las dos primeras temporadas fueron uno de los grandes éxitos de 2020 para la cadena de streaming.

Para esta tercera temporada, sus creadores Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg escriben todos los guiones y dirigen la mayoría de los 10 episodios de que consta esta temporada, que vuelve a contar con música de Leo Birenberg y Zach Robinson.

Entrando a comentar la serie y para que no quede ninguna duda, me ha encantado esta tercera temporada, y me ha dejado muy arriba. Y eso a pesar de un par de detalles que no me han acabado de cuadrar, que luego comentaré también.

Empezando por lo fundamental, el concepto de Cobra Kai en contraste con Karate Kid me parece brillante. En esta tercera temporada me flipa como vemos cómo los actos de la pasada emporada tienen consecuencias y los que los han provocado deben pagar el precio. Precio que no siempre es físico, sino que en muchos casos es psicológico. El corazón de la serie siempre ha sido el contraste y la enemistad de Johnny y Daniel, pero consigue un buen equilibrio entre los adultos y los jóvenes adolescentes, con los dramas a los que ellos también tendrán que enfrentarse.

Los chavales adolescentes me parecen bien construidos con interesantes matices que les sitúan en territorios grises, alejándoles de los obvios «buenos y malos», cosa que me encanta. Personajes como Robby o Tory han sufrido una vida dura y sin ayudas y entiendes que lleguen a tomar las decisiones que toman, aunque obviamente son justo esas elecciones las que marcan la diferencia, ya que una vida dura no justifica la comisión de delitos ni ser un chungo.

Hay matices para todos excepto obviamente para el psicópata de John Kreese, que ese sí es un villano puro. Pero incluso para Kreese, la serie en esta temporada se detiene a mostrarnos su pasado como joven idealista que fue a Vietnam buscando servir a su patria y ser un héroe que volvió traumatizado y con el convencimiento que el «matar o morir» debía ser llevado a la práctica en todos los momentos de la vida. Esta parte de la historia no evita que siga siendo un villano de la peor calaña, pero le humaniza de forma interesante.

Pero no nos engañemos, los grandes protagonistas son Johnny Lawrence y Daniel LaRusso, y en esta temporada hay un porrón de momentazos para su lucimiento que me han flipado, ya sea cuando ellos interactúan en estos episodios, como en los momentos en que sus caminos se separan. El drama que vive Johnny justo cuando intentó hacer el bien y ve que Miguel pagó el precio lo viví como si me hubieran pegado a mi un bofetón en toda la cara. Por suerte, después de todos los malos momentos que sufre en esta temporada, el climax de esta temporada me parece bestial y sirve para reivindicarle después de todos estos años.

Por su parte, Daniel LaRusso continúa en esta temporada con su homenaje a las películas previas conectando su historia actual con las tramas de las tres películas clásicas de 1984, 1986 y 1989 de una forma que no esperaba y que me emocionó un montón. Lo reconozco, un adulto que pasa ampliamente de los 40 emocionado al borde de la lágrima viva por una serie de televisión que recuerda una película de hace 30 años no se si en muy normal, pero me devolvió a mi adolescencia y juventud de la mejor manera posible, usando personajes que jamás esperé. Que grandes. Esta revisión y homenaje a la historia previa para construir a partir de ella me parece brillante y se me queda a un cercano segundo puesto respecto el histórico momento que The Mandalorian nos hizo vivir hace apenas unas semanas.

Reconozco además que al anunciar Netflix el estreno de esta tercera temporada que había aprobado la cuarta me entró un poco de canguelo pensando que Netflix pudiera plantear alargar artificialmente una trama que no daba tanto de si. Tras ver la temporada completo, me alegro poder decir que no es el caso. Pasan un montón de cosas durante los 10 episodios y no tuve la sensación de más de lo mismo (excepto en algún momento puntual que luego comentaré), todo aporta y suma al crecimiento emocional de los personajes, y el climax es un momentazo que hace justicia tanto a Johnny como a Daniel, consiguiendo un buenísimo cierre a su enemistad de 30 años. En ese sentido, la existencia de una cuarta temporada no se ve forzada y lo que suceda se mostrará con matices diferentes a los vistos hasta ahora, dado que el capítulo fundamental de la serie se ha visto satisfactoriamente cerrado con este final.

Otro detalle interesante de Cobra Kai es la forma en que son mostradas las artes marciales. Cobra Kai, al igual que Karate Kid, muestra el karate desde un punto de vista realista alejado de las flipadas videocliperas. Además, hay que tener en cuenta que Martin Kove tiene ¡74 años!, unido a unos Ralph Macchio y William Zabka de 59 y 55 años respectivamente. Esto hace que no puedan hacer determinadas cosas, al igual que les pasa a los chavales adolescentes, que se encuentran en fase de aprendizaje, por lo que la posibilidad de plantear escenas a lo John Woo no funcionaría en ningún caso. Dicho esto, las escenas de acción de Macchio y Zabka creo que están muy bien rodadas y no piensas en ellos como en los señores mayores que son. Y a la vez, aunque globalmente diría que hay menos acción que en la segunda temporada, los guionistas se lo guardan todo para un climax y una batalla final que consigue superar el nivel de la temporada anterior y que me parece una chulada.

Como véis, esta tercera temporada me ha flipado. Sin embargo, hay algunas cosas que no me han cuadrado mientras veía la serie y que hicieron que se empezaran a ver las «costuras» narrativas. El primero y más problemático, es que tras unos primeros episodios super dramáticos en los que Johnny se hunde en la bebida y la autocompasión al hacerse responsable de pelea que hirió a Miguel, que me llegaron al corazón, una vez empieza la rehabilitación de Miguel, Johnny es usado de nuevo como recurso cómico al mostrarle como un bruto que no se ha adaptado al mundo moderno. Momentos como la creación de su perfil de Facebook me parecieron un poco bochornosos. Y entiendo que tiene que haber un equilibrio entre el drama de la comedia, y Johnny ha sido durante toda la serie el hombre anclado en los 80, pero tras tanto sufrimiento, este humor a su costa al menos a mi no me hizo ni pizca de gracia. Suerte que en el último episodio tiene ocasión de desquitarse y la serie le da el momento de gloria que todos llevábamos tiempo esperando.

El segundo detalle que me parece un recurso narrativo de párvulos es la forma en que hacen que los matones de Cobra Kai aterroricen el instituto mientras Sam y el resto de alumnos del Miyagi-Do son vistos como los violentos. Entiendo también el sentido narrativo para hacer que la tensión entre los dos grupos vaya escalando, pero creo que en este aspecto los guionistas fueron bastante obvios y deberían haberse esforzado por buscar conseguir este efecto de una forma tan burda.

Y por último, yo veo la serie en V.O. subtitulada y se produjo un detalle curioso (y un poco chungo) durante la emisión, ya que en varios momentos emocionantes, los subtítulos indicaban justo antes de ese momento «música emotiva», y cuando la música empezaba a sonar sonaba como un pegote puesto de repente en una escena que hasta ese momento no había tenido música, buscando amplificar de forma burda una emoción que la escena ya la tenía sin necesidad de esta música mal escogida y peor insertada en la escena. No se si me hubiera dado cuenta de esto de forma tan clara sin los subtítulos que lo anunciaban, pero una vez empecé a verlo, cada vez que volvía a salir el subtítulo me mataba parte de la emoción del momento, al quitarme la sorpresa y mostrarme la parte de emoción forzada.

En todo caso, estos son tres detalles menores teniendo en cuenta el enorme disfrute que estos tres episodios me han ofrecido. De forma que no puedo más que recomendar a todo el mundo esta serie, que creo que gustará a los «carrozas» fans de las películas clásicas, y también a nuestros hijos que no las conocían de nada antes de ver la serie por primera vez.

Por cierto, he llegado al final de la crítica y he conseguido NO hablar de la aparición estelar de ESE personaje que llevábamos tres temporadas esperando y que ofrece unos minutos que son oro puro y otro excelente cierre emocional para Cobra Kai. En serio, no te puedes perder esta serie, ¿qué haces que no empiezas ya a verla?

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

La tercera temporada de Cobra Kai no podía haber sido mejor. Un chutazo de optimismo ochentero presentado de la mejor manera posible que me ha deja con unas ganas tremendas de poder ver la que espero sea la temporada final. Espero que no tarden mucho en anunciarla.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

¿Ya has visto esta serie? No puedo recomendártela más efusivamente. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!