Cuando me enteré que DC Comics había dado luz verde a una nueva serie de Question dentro del sello para adultos Black Label con los artistas originales Denys Cowan y Bill Sienkiewicz me llevé una gran alegría, al ser la etapa de Dennis O´Neill y Denis Cowan uno de mis comics favoritos de los 80. Sin embargo, mis expectativas se han llevado un pequeño jarro de agua fría tras leer el primer número de esta serie escrita por Jeff Lemire.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Durante años, Vic Sage ha usado la máscara sin rostro de Question para limpiar las calles de Hub City por pura fuerza de voluntad. Él sabe qué es correcto o incorrecto, blanco o negro. Pero, ¿qué sucede cuando se ve envuelto en una conspiración que se extiende desde las alturas del poder de Hub City hasta las profundidades de sus túneles subterráneos? ¿Qué sucede cuando las cosas dejan de ser en blanco y negro y comienzan a ponerse un poco grises? ¿Y qué sucede cuando, en una cámara secreta en las profundidades de la ciudad, Vic Sage se encuentra con su propio fin… y su nuevo comienzo? El escritor ganador de Eisner Jeff Lemire une fuerzas con el legendario equipo de arte de Denys Cowan y Bill Sienkiewicz para resucitar a Vic Sage, solo para destruirle una y otra vez… y otra vez …
Question fue creado por Steve Ditko en la editorial Charlton antes de que fuera comprada por DC Comics, y disfrutó de una etapa inmejorable en los años 80 realizada por Dennis O´Neill y Denys Cowan, que crearon una serie de género negro que realizaba aun excelente análisis psicológido del protagonista Vic Sage mientras luchaba contra la corrupción de Hub City. Hasta tal punto fue maravillosa esta etapa que el personaje cayó un poco en el olvido en años posteriores, entiendo que debido a que otros autores no sabía qué hacer con él. Y de hecho, en la actual continuidad de DC, Vic Sage ha sido sustituido por Renée Montoya.
Es por esto que siempre es una alegría poder leer una nueva historia de Question con el equipo artístico de los 80 Denys Cowan y Bill Sienkiewicz, con color de Chris Sotomayor y guión de Jeff Lemire. Lemire a priori resultaba la elección perfecta para una nueva aventura de Question. Su producción noir en el mundo independiente siempre me ha parecido muy buena, como por ejemplo su excelente Roughneck, que recomendé hace unos meses. Su guión se aprovecha de las ventajas que le proporciona el formato de 48 páginas de los tomos del sello Black Label, presentando a Vic y desarrollando a fuego lento el misterio que tendrá que resolver, un misterio que implica un misterio de su propio pasado. Su guión de este primer número cumple en presentación de todos los elementos, pero se me antoja quizá un pelín rutinario, mostrando muchos lugares comunes de otras obras suyas previas.
Sin embargo, no es el correcto y funcional guión lo peor de este arranque, ya que al arte de Cowan y Sienkiewicz le sienta fatal el formato más grande de la edición Black Label. Cowan siempre tuvo un estilo «feista», pero estas páginas más grandes solo sirve para resaltar sus defectos, no sus virtudes, de forma que algunas viñetas con primeros planos parecen bocetos rápidos dibujados para un fan en una convención, no un página acabada. Igual que digo eso reconozco que hay algunas páginas muy chulas gracias a las tintas de Sienkiewicz y el color de Chris Sotomayor que aportan el perfecto tono opresivo que requiere toda historia noir.
En todo caso, dado que es una serie de 4 números vamos a comprar seguro la serie, y espero que Cowan se coja un poco más y la experiencia mejore en los próximos tomos. Question Vic Sage es un clásico y mola que le recuperen para una ¿última? Historia. Esa es la gran pregunta a responder.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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El equipo super estrella formado por Warren Ellis y Brian Hitch (Stormwatch, Authority) se lució en el inicio de su colaboración en la serie de 12 números The Batman´s Grave. Y este segundo número confirma que puede ser una serie para enmarcar.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Un hombre fue asesinado, y Batman está en su cabeza y sabe cómo sucedió. Todo lo que tiene que hacer ahora es sobrevivir a su propia deducción. ¡No te pierdas el segundo capítulo de este nuevo thriller del escritor Warren Ellis y el artista Bryan Hitch!
Warren Ellis es uno de los grandes nombres del mundo del comic mainstream americano. Y aunque en los últimos años se había especializado en crear historias autoconclusivas en una única grapa, The Batman´s Grave es una historia completa dividida en 12 partes. Si el primer número estuvo dedicado a presentarnos al Batman detective que busca pista e investiga un misterio, Ellis rompe el ritmo y consigue sorprendernos a los lectores con un segundo número planteado como una larga escena de acción que lleva a presenta una nueva pieza del puzzle.
Además del propio misterio, me gusta el enfoque que plantea para la relación de Bruce Wayne y Alfred Pennyworth como si un Sherlock y Watson se trataran. Alfred recupera los diálogos afilados que tuvo con Frank Miller y es un colaborador que aporta un punto de vista diferente a la investigación, lo que promete un montón de momentos gloriosos en los próximos números.
Brian Hitch en este número realiza el dibujo completo de lápiz y tinta, apoyándose únicamente en Alex Sinclair en los colores. No se si esto significa que no acabó del todo contento con el entintado de Kevin Nowlan del primer número, que a mi personalmente me gustó mucho, o si simplemente empezó pensando que no tendría tiempo de todo y tras dibujar el primer número se ha visto lo suficientemente suelto ppara cumplir los plazos de entrega. En todo caso, tendré que esperar a ver el tercer número para ver si este cambio es definitivo. En todo caso, Hitch resuelve con su habitual solvencia este segundo comic planteado casi como una única escena de acción. Su fluidez es excelente y los golpes y contraataques son movimientos lógicos en todo momento.
En lo referido al apartado artístico tenemos asegurado que The Batman´s Grave va a ser una serie chulísima y un disfrute para el lector. En lo referido al guión, me quedo con la impresión de que seguimos sin saber realmente de qué va esta serie y cual va ser el verdadero desafío para Bruce Wayne. Obviamente, este no saber qué va a pasar a continuación es otro plus a favor de este comic y de Warren Ellis en general.
Excepto por etapas puntuales como la actual de Tom King, estoy un poco desenganchado de la Batfamilia de DC Comics, pero este The Batman´s Grave se ha convertido en una lectura obligada.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Hablemos de Joker. Han pasado dos meses desde su estreno y la película dirigida por Todd Phillips se ha convertido en un fenómeno social y mediático. Pero, ¿qué se esconde detrás de su brillantez formal y la estelar interpretación de Joaquin Phoenix? Voy a intentar desgranar mis impresiones sobre la película, así como la respuesta a la vieja pregunta: ¿qué hace que una película sea “buena”?
PUNTUACIÓN: 4/10
“Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma. Película basada en el popular personaje de DC Comics Joker, conocido como archivillano de Batman, pero que en este film tomará un cariz más realista y oscuro.” (FILMAFFINITY)
Joker llegó a la cartelera tras su arrollador éxito en el festival de Venecia, donde ganó el León de Oro a mejor película. La propuesta de Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) de contar el origen del clásico villano de Batman en un contexto “realista” cuenta con una estelar actuación de Joaquin Phoenix que le coloca con muchas posibilidades de ganar el Oscar de este año. Una película pensada para los espectadores que no son fans del cine de superhéroes que ha arrasado en la taquilla de todo el mundo.
Empezando por los aspectos positivos de Joker, tengo que aplaudir la creación de Joaquin Phoenix. Phoenix en pantalla se convierte en un portento y nos regala a un protagonista único con un trabajo corporal lleno de expresiones y movimientos nunca antes vistos en una pantalla. Arthur Fleck es un rechazado de la sociedad que es golpeado por gamberros en la calle, pero también por unos servicios públicos que dejan de atenderle en el momento que más lo necesita. Su Arthur es un enfermo mental que sufre, entre otros síntomas, ataques de risa incontrolables casi a modo de ataques epilépticos (unos síntomas reales encontrados en algunos enfermos mentales), creando momentos muy incómodos para el espectador. Con una extrema delgadez, tiene momentos de belleza hipnótica cuando casi desnudo baila y se expresa delante de la cámara, y sufre una increíble e imposible transformación delante de la cámara, pasando de víctima a asesino en serie de forma sorprendente.
Phoenix realiza una alucinante e increíble actuación que probablemente le abra las puertas del Oscar, aunque luego analizaré por qué me ha recordado a los fuegos artificiales, creando una explosión de carisma y brillantez actoral que se desinfla por el vacío de lo que nos cuenta. En todo caso, debo reconocer que a pesar de las objeciones que luego expondré, Joker es una película muy entretenida que pasa en un suspiro, sus dos horas jamás se hacen largas.
Técnicamente, Joker es también impecable. Me ha alucinado la música de Hildur Guðnadóttir, colaboradora del tristemente fallecido Jóhann Jóhannson (Sicario, Mother!, The Theory of Everything). 2019 es el año de su consagración al haber realizado las bandas sonoras de Joker y Chernobyl en HBO. Joker cuenta con una potente, perturbadora y emotiva partitura adornada con una brillante selección de canciones pop de los setenta súper icónicas que te atrapan de principio a fin.
Visualmente, la fotografía de Lawrence Sher es espectacular, ofreciendo una estilizada puesta en escena creando espacios con una gama cromática brillante que aportan una personalidad única a la película. Cada fotograma cuenta con una estudiadísima composición y, por qué no decirlo, una gran belleza, creando imágenes que son verdaderas obras de arte. Junto a Sher, Joker cuenta con un estupendo vestuario de Mark Bridges y un elegante montaje de Jeff Groth.
Destaco también sin duda el sobresaliente diseño de producción creado por Mark Friedman que nos traslada a una ciudad sin nombre que podría ser New York en un momento indeterminado de los años setenta. Esta elección de Todd Phillips no es casualidad, al ser los años 70 un momento clave en los Estados Unidos marcado por las luchas sociales, la crisis económica y el inicio del desmantelamiento del sistema de bienestar americano promovido tras la Segunda Guerra Mundial, además de ser una década marcada por el nuevo cine social de autores como Peter Bogdanovich, Sidney Lumet, Michael Cimino o Martin Scorsese, cuyas obras maestras Taxi Driver o El Rey de la Comedia han servido de clara inspiración para esta película. La ciudad se muestra como sucia y decadente, con una delincuencia y prostitución visibles en las calles, creando un espacio tóxico para que la gente decente pueda vivir una buena vida.
Todos estos elementos “técnicos” eran necesario para contar la historia que Phillips quería, y como comentaba al comienzo, si tengo que valorarlos el notable alto casi se me quedaría corto.
Hasta ahora me está quedando una crítica muy positiva de Joker, que bien, ¿no? Si dejara de escribir ahora mismo uno pensaría que me ha parecido un peliculón en consonancia con el 99% de los mortales que se han dejado embelesar por el indudable atractivo estético e interpretativo de la película. Lástima que ahora tenga que entrar en la parte chunga, que es LA HISTORIA, qué nos cuenta realmente y el mensaje que busca transmitir.
Aunque supongo que a estas alturas no queda nadie que no haya visto Joker, aviso que a partir de ahora entro en territorio FULL-SPOILERS. Estáis avisados. Además, lo que viene a continuación es una crítica a la película y los temas que expone. No es mi intención en ningún caso decir que los que opinen diferente a mi están equivocados, ni tengo ningún problema sabiendo que ha gustado a muchísima gente. Para gustos colores, y este es el mío:
JOKER es una de las películas más tramposas y deshonestas que he visto en muchísimo tiempo. Todd Phillips plantea una orgía de porno emocional que muestra de la forma más burda un catálogo de lugares comunes del anticapitalismo que justifican el uso de la violencia como instrumento de lucha social y única salida para los desfavorecidos de la sociedad frente a los ricos que les explotan.
Todd Phillips y Scott Silver escribieron el guión de Joker. Públicamente Phillips indicó que planteaba esta historia desde un punto de vista “realista” y adulto, ya que las historias del personaje creado por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson para DC Comics publicadas durante estos 80 años de historia no se lo parecían. Para Philips el origen del Joker no tiene sentido, y no se cree que alguien tras caer en una cuba de productos químicos vea transformada su piel y su psique.
Aquí viene la primera trampa, y es este supuesto empeño por un realismo que es una mera fachada superficial que no aguanta el menor análisis serio. Si vamos a ser REALISTAS, los enfermos mentales no se convierten en asesinos en serie de la noche a la mañana. Eso no pasa. Como tampoco es realista que un asesino en serie se dedique a castigar a los “culpables” de haberle tratado mal. Eso es falso e irreal. Precisamente los asesinos en serie suelen cebarse en las víctimas inocentes indefensas, por lo que el viaje de Joker como protagonista en esta película es tan falso y absurdo como lo es no morir tras caer en una cubeta de productos químicos.
Siguiendo con los elementos realistas, en uno de los giros más estúpidos que se recuerdan en una película “seria”, Arthur Fleck descubre que él NO es hijo de Thomas Wayne como afirmaba su madre, sino que esta le adoptó siendo niño y le maltrató física y psicológicamente durante meses hasta que fue detenida y llevada a una institución mental. Incluso llega a sugerirse que sus problemas mentales fueron provocados por este trauma. Un giro realmente estúpido porque un niño maltratado por una madre adoptiva no sería jamás entregado de nuevo a su maltratadora. Para querer ofrecer una historia “realista”, Phillips se regodea con las ideas más tontas y absurdas que se le pasaron por la cabeza.
Pero más allá de estas trampas de guión, Todd Phillips realiza un obsceno ejercicio de pornografía emocional destinado a que empaticemos con Arthur Fleck al convertirle en una víctima de un sistema capitalista que no cuida los servicios públicos como la recogida de basuras y que recorta los servicios sociales. Phillips muestra repetidamente a Arthur casi desnudo en calzoncillos para mostrarle en su forma más indefensa y descarnada, jugando a un burdo ejercicio de primero de interpretación para que sintamos pena por él. Y el caso es que consigue transmitir todo su patetismo y todo su dolor al no encontrar su lugar en el mundo, pero la herramienta utilizada es burda a más no poder.
Esta idea me lleva a recordar que un tema recurrente en la lucha de Batman contra el Joker ha sido que el Joker cree que Batman es su opuesto y que si tuviera un mal día cualquiera podría enloquecer igual que él. En La Broma Asesina y también de The Dark Knight de Cristopher Nolan el mensaje estaba claro: Joker enloqueció por un mal día, pero mucha gente sale adelante siendo decente aunque la vida les golpee. La gente “normal” no se convierte en Joker, JOKER SE EQUIVOCA Y ES EL VILLANO. Sin embargo, para Todd Phillips, Joker es una víctima del sistema. ¡Buff! ¡Qué horror!…
Este es el problema de muchas obras gafapastas con una supuesta pretensión de ser considerada “alta cultura”. Un creador puede dotar a su obra del tono, los giros y todas locuras y tonterías que quiera, pero si el director afirma que busca ser más importante, culta y relevante que otras obras similares de entretenimiento, luego no puede ofrecer un producto ensamblado a partir de estupideces y estereotipos exagerados sin el más mínimo matiz y construido con brocha gorda. Porque entonces está fracasando en el propio standard de calidad que él mismo se había autoimpuesto.
Más allá del imposible arco de Joker, la película tiene un mensaje recurrente muy claro durante todo el metraje, situando al capitalismo y a los ricos como los villanos de esta historia. Capitalismo como SISTEMA que merece ser derribado y ricos que se merecen lo que les pase. Este mensaje de lucha de clases sociales no se cuenta de forma elegante e inteligente como en Parásitos de Bong Joon-ho, sino que se lanza como bofetones a la cara del espectador. Para colmo, durante el clímax Arthur verbaliza esta locura argumental de Phillips: «¿Qué obtienes cuando cruzas a un solitario mentalmente enfermo con una sociedad que lo abandona y lo trata como basura? ¡Obtienes lo que te mereces!”.
Este mensaje inverosímil oculta otra gran mentira, y es que presenta como un grave problema social algo que NO ha pasado nunca. El sistema no abandona a un enfermo hasta el punto de convertirlo en un peligroso asesino en serie. Es un planteamiento tan absurdo que abochorna tener que explicarlo.
Tan empeñado está Todd Phillips en mostrarnos al CAPITALISMO y la SOCIEDAD como los grandes villanos de este mundo sin empatía que crea situaciones extremas ridículas, como que tras ser apalizado Arthur por unos chavales y estar lleno de moratones, su jefe ponga en duda que le han atracado y exija que devuelva el cartel de madera con el que ha sido agredido, descontándoselo del sueldo. O que el asesinato aleatorio de 3 personas en el metro espontáneamente provoque la aparición de un movimiento de “Muerte al rico”. Absurdo no llega a calificar lo tonto que es todo.
Thomas Wayne para Phillips simboliza todo lo malo del capitalismo, adoptando todos los tópicos y estereotipos con los que la una parte de la izquierda califica a las mayores fortunas del mundo, ese malvado 1% de la población que posee la gran mayoría de la riqueza del mundo y solo busca explotar al pueblo llano. Así, siempre que aparece en pantalla transmite que la gente somos estúpidos y no sabemos hacer nada bien, necesitando la guía de los ricos privilegiados que saben mejor que nosotros como solucionar nuestros problemas, porque ellos son listos y nosotros estúpidos.
En un momento en el que movimientos como el “Occupy Wall St” o el 15M en España están realizando una enmienda a la totalidad de la sociedad occidental, Todd Phillips se alinea con estos movimientos antisistemas hasta el punto de alentar y justificar su lucha. Aunque igual no se trata de sustituir el actual sistema sino de verlo arder, recordando la frase de Alfred en The Dark Knight.
Phillips da munición a todos aquellos “tiradores solitarios” que se consideren agraviados por la sociedad, sea verdad o una invención de una mente alucinada. Si Joker puede levantarse contra los que le tratan como basura, ¿por qué no lo van a hacer ellos? Aunque estamos ante una película, este mensaje pueril puede ser malinterpretado, sobre todo en unos Estados Unidos que sufren todas las semanas tiroteos realizados por locos que se creen fuera del sistema.
Todo esto me lleva al calificativo de “tramposo” que utilicé antes. Porque Phillips lanza la piedra convirtiendo a Joker en un ídolo de los antisistema y expresando el mensaje que están deseando oír estos desequilibrados, para luego no se atreve a llevar hasta el final este mensaje haciendo que la revuelta social surja casualmente a partir de las acciones de Joker sin que él tenga realmente nada que ver. Lanza la piedra y esconde la mano.
Si realmente hubiera querido crear un verdadero criminal, Phillips hubiera mostrado a Arthur matando a algún inocente y no solo a culpables que previamente se habían portado más con él. Oportunidad tiene para ello, cuando tras matar a su compañero de trabajo puede matar al enano, pero le deja ir porque “es el único que siempre se portó bien con él”. Es decir, no se atreve a llevar su maldad hasta el final porque eso robaría la posibilidad de ser el icono antisistema que quiere que sea. Frente al mal personificado de los comics o el cine que realiza actos terribles de forma aleatoria sin importar quien es la víctima, Phillips le convierte en algo diferente, una víctima que reacciona contra la injusticia de forma violenta, algo que desde luego no mejora lo ya existente y que confirma que “diferente” no hace que una obra sea “mejor”.
Y, por si fuera poco, me acabo de enterar que hay una teoría sobre el ambiguo final de la película que presenta la posibilidad de que todo lo visto no fuera más que un delirio de Arthur mientras está ingresado en el manicomio. Teoría no desmentida por Phillips y que, si fuera cierta, y hay elementos a lo largo de la película que indican que podría ser, significaría la tomadura de pelo más grande que jamás sufrí viendo una película.
Phillips ha creado una de las obras más tramposas y deshonestas que recuerdo que finge ser adulta igual que lo intentó Batman v Superman de Zack Snyder. Su brillantez formal y la gran interpretación de Phoenix pueden engañar al espectador gracias a una puesta en escena apabullante, pero trata de forma tan tonta y superficial temas complejos que provoca bochorno. He hecho, encuentro temas adultos mucho mejor planteados y resueltos en películas para todos los públicos como Toy Story 4 o en el comic de La Broma Asesina de Alan Moore y Dave Gibbons, obra de la que Phillips coge elementos pero tergiversa el mensaje. Phillips se aprovecha hipócritamente del Joker como icono cultural que es mientras desprecia el medio que le creó.
Al principio me preguntaba, ¿qué hace que una película sea “buena”? La respuesta corta obviamente es muy sencilla: Una buena película es la que me gusta a mí, y cada espectador tiene un gusto diferente totalmente respetable. Pero yendo más lejos, ¿puede un gran guion con una interpretación malísima ser una buena película? Y al revés, ¿puede una gran interpretación y un excelente apartado técnico disimular un mal guion? El cine es la unión de múltiples elementos, algunos técnicos más o menos objetivos y otros subjetivos como el carisma y la empatía, y los espectadores reaccionamos de forma diferente a cada uno de estos estímulos.
Por tanto: SI, una buena película puede tener un guion horrible, y también podemos disfrutar de una buena película que tenga unas interpretaciones nefastas. Pero en mi opinión, una película que toma por estúpido al espectador nunca puede ser calificada de “buena”, y creo que Joker de Todd Phillips es un gran ejemplo de esto.
Comparto el trailer de la película:
Joker es una enorme decepción que fracasa en alcanzar el standard de calidad que el propio director Todd Phillips planteó a la hora de vender la película. Una de las película más tramposas que recuerdo con un mensaje maniqueo y pueril.
PUNTUACIÓN: 4/10
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The Irishman de Martin Scorsese recién estrenada en Netflix es un notable auto-homenaje a una filmografía magistral y al género que le encumbró.
PUNTUACIÓN: 8/10
Frank Sheeran fue un veterano de la Segunda Guerra Mundial, estafador y sicario que trabajó con algunas de las figuras más destacadas del siglo XX. ‘El irlandés’ es la crónica de uno de los grandes misterios sin resolver del país: la desaparición del legendario sindicalista Jimmy Hoffa. Un gran viaje por los turbios entresijos del crimen organizado; sus mecanismos internos, sus rivalidades y su conexión con la política. Adaptación del libro «I Heard You Paint Houses», de Charles Brandt, a cargo del guionista Steven Zaillian (La lista de Schindler, American Gangster).
Me ha gustado mucho The Irishman pero creo que se queda muy lejos de las mejores obras de su filmografía. En todo caso, ver juntos a Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel (este último solo en un par de escenas), es una barbaridad y un regalo para un fan que lleva décadas disfrutando sus películas.
Además, Martín Scorsese sigue siendo un maestro, cinematográficamente nos ofrece un montón de momentos geniales, a pesar que no siempre más es mejor.
A pesar de su ritmo pausado, sus 210 minutos pasaron volando y no se me hizo larga, y eso que terminé de verla a las 3 de la mañana. Eso ya indica una increíble maestría y un ritmo perfecto que no está al alcance de cualquiera.
En todo caso, como me pasa en muchas películas de Netflix, que puedas hacer algo no significa que debas hacerlo si eso va a ir en detrimento de la historia que quieres contar. Netflix dió libertad total a Scorsese para contar lo que quisiera de la forma que creyera mejor, y sinceramente pienso que esto mismo podía haberse contado mejor con 20 o 25 minutos menos.
Las actuaciones de Al Pacino como el líder sindical Jimmy Hoffa y de Al Pesci como el jefe mafioso Russell Bufalino son alucinantes y de largo lo mejor de la película. Las miradas y el carisma que transmiten es alucinante. Esto ya indica un problema, porque la película sigue los pasos de Robert De Niro como el hombre para todo Frank Sheeran.
Por un lado, la tecnología de rejuvenecimiento empleada por Scorsese con los principales actores no me ha funcionado, De Niro está super irreal en sus escenas de joven y es una pena. Una cosa es rejuvenecer a Michael Douglas durante 10 segundos en una escena de Ant-Man o Endgame, y otra ver una hora larga a De Niro como si fuera de cartón piedra. En algunos momentos, esto me sacó del visionado. Si Irishman era un examen para la tecnología, no ha aprobado.
Sin embargo, en la última hora en que De Niro es mayor y ya le podemos ver bien si transmite un rango de emociones mayor que me llegaron, quiero pensar que en parte el CGI nos ha tapado parte de su actuación. Pero incluso de mayor vi a De Niro un peldaño por debajo de Pacino y Pesci, con una actuación demasiado inexpresiva.
Como digo, Al Pacino como Hoffa roba la película, su interpretación es super carismática y magnética como supongo que era Hoffa en la vida real. Por eso se hace raro que tarde ¿30/40 minutos en aparecer? Esto hace que todo el comienzo de la historia de Sheeran parezca un prólogo hacia lo bueno que está por llegar.
Durante esta parte inicial vi muchas similitudes con otras obras clásicas de Scorsese como Uno de los Nuestros y el homenaje parece claro. Pero The Irishman carece de la fuerza de ésta, parece tan empeñada en recordar glorias pasadas que se olvida de crear algo realmente carismático por si mismo, algo que noté en más momentos.
Joe Pesci también está increíble con una actuación contenida que resume los mitos de los capos mafiosos de los últimos 50 años. ¿Dónde has estado todos estos años? Se te ha echado mucho de menos, junto a De Niro y Pacino eres historia viva del cine.
Otra de las partes que más me gustaron de The Irishman fue la forma en que Scorsese nos enseña las conexiones entre la mafia y los poderes políticos y económicos. Hay momentos cinematográficos realmente brillantes, el que tuvo retuvo, y es en esas escenas en las que parece que busca crear su propia mitología alejada de sus otras películas clásicas.
Mención especial al montaje de Thelma Schoonmaker, espectacular, la fotografía de Rodrigo Prieto y la música de Robbie Robertson, que nos trasladan de forma brillante al mundo de la mafia de los años 50, 60 y 70. Quitando el CGI, The Irishman técnicamente se sale y consigue trasladarnos a una época pasada en la que parecía que el Sueño América era real, antes de ser aplastado por la corrupción y el crimen.
The Irishman también sirve de interesante reflexión sobre el paso del tiempo y las consecuencias de nuestras acciones. Tiempo que pasa para todos, también para el director y para sus amigos protagonistas, que puede que se encuentren ante una de las últimas opciones de brillar en pantalla.
Sin embargo, como comentaba antes, en muchos momentos The Irishman me pareció un «Greatest Hits» en el que Scorsese intenta revivir la magia de obras pasadas en lugar de crear un nuevo hechizo. En Silencio, El Lobo de Wall St. o incluso Hugo, Scorsese me pareció más valiente, al atreverse a tocar temas diferentes y, en cierta forma, The Irishman es más de lo mismo.
No me entendáis mal, si más de lo mismo es tener una película de notable alto de esta calidad todos los años, soy el primero en firmar encantado. Pero si tengo que destacar lo mejor de Scorsese, me salen de carrerilla y sin pensar mucho 5 películas mucho mejores que The Irishman. O más.
Tras ver The Irishman , creo que a pesar de todo Martin Scorsese se mantiene en un momento de excelente plenitud creativa. Ojalá la salud le respete y siga con ganas de compartir su arte con sus fans, entre los que me incluyo, durante muchos años.
Como aficionado al cine, es genial haber vivido junto a Scorsese, Allen, Eastwood, Spielberg, Cameron y tantos otros directores que han marcado mi pasión por el mundo del cine. Por favor, no os retiréis nunca.
Comparto el trailer de la película:
The Irishman es una muy buena película que busca transcender el género de mafiosos que Scorsese dominó durante años. Aún no siendo su mejor obra y siendo un pelín larga, su visionado es obligado.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Bong Joon-ho es uno de los grandes nombres del actual cine coreano y su última propuesta Parásitos viene precedido de un arrollador éxito de crítica, habiendo ganado, entre otros, la Palma de Oro del pasado festival de Cannes.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Tanto Gi Taek (Song Kang Ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo Shik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Sun Gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles. (FILMAFFINITY)
Parásitos cuenta con un guión escrito por Kim Dae-hwan, Jin Won Han y el propio Bong Joon-ho. Kyung-Pyo Hong es el director de fotografía, con música de Jaeil Jung, estando intepretada por Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho Yeo-jeong o Choi woo-sik.
Parásitos de Bong Joon-ho es ese tipo de películas que cuanto menos sepas antes de verla, mejor. Tras verla y siendo completamente sincero, debo decir que me ha gustado bastante y me ha resultado inesperada y sorprendente de principio a fin, pero queda lejos de ser la mejor del año.
A decir verdad, no se qué esperaba a priori, pero sin duda no era esto. Lo cual no tiene por qué ser algo malo, está bien ser sorprendido en una sala de cine. Además, a la hora de aproximarse a esta película hay que tener en cuenta que el cine coreano, y en general el asiático, tiene un tono diferente al europeo o el americano. Había leído que Parásitos era una mezcla de comedia y drama, de hecho así se la cataloga en el propio poster de la película, pero diría que es un drama social al 100%, aunque planteado desde la idiosincracia coreana, lo que provoca algunas situaciones un poco ridículas. De hecho, si realmente la película es una comedia negra, la película sería un fail total.
Bong Joon Ho realiza una interesante disección de las las clases sociales coreanas, con intereses y preocupaciones tan diferentes que parecen ser habitantes de planetas separados. La familia pobre ha sufrido las consecuencias de la crisis económica, los padres están en paro y los dos hijos tuvieron que abandonar los estudios al no poder pagarlos. Viven en una situación tan desesperada que están pendientes de cualquier chanchullo que les permita sobrevivir un día más, sea de la forma que sea.
Esta forma de vivir centrada en el ahora (y mejor no pensar en el futuro ya que se dice también que no van a tener derecho a una pensión cuando se hagan mayores), provoca que no puedan tener las mismas preocupaciones «elevadas» que la familia rica, que vive en la cima de una colina con nada más que pájaros en la cabeza. La vida desahogada de los ricos hace que olviden completamente a los menos favorecidos, e incluso catástrofes naturales como lluvias torrenciales que provocan inundaciones son vistas por los ricos como buenas porque “limpian” el ambiente. Aunque en la superficies parecen buenas personas (“gente simpática”), en realidad con seres egoistas igual que los demás, con la diferencia que los pobres no ocultan su propia naturaleza.
Parásitos ofrece varias metáforas visuales super buenas cuando nos muestran el paso de un mundo al otro, además de mostrar un “purgatorio” en el interior de la vivienda. Mientras que los ricos viven en una casa con grandes ventanales con la luz de gran protagonista, la familia pobre vive en un sótano desde donde ven la vida pasar a través de unos pequeños ventanucos.
Incluso dentro del tema general de la lucha de clases, Parásitos ofrece otra interesante metáfora al mostrar que dentro de los pobres hay también diferentes niveles y clases, peleándose por las migajas de los ricos. Es hasta doloroso ver como existen pobres y pobres arrastrados que sufren en el vertedero mientras los ricos celebran fiestas despreocupados de lo que pasa a su alrededor.
La forma en que la familia protagonista recuerda su lugar en el mundo me pareció uno de los momentos más desoladores que recuerdo, y en ese sentido, el final de Parásitos me parece perfecto. Además, visualmente la película es de 10 desde su primer fotograma hasta el final.
Dicho esto, el camino empleado por Bong Joon Ho para llegar a este final está adornado por un par de flipadas coreanas con las que me resultó imposible conectar. No se me ocurre nada malo que decir de la película ni le he encontrado fallos de lógica en la historia, pero estos elementos hicieron que no pudiera conectar del todo con la película y lo que nos cuenta, hasta el punto que ahora mismo catalogaría Parásitos como «buena película que no volvería a ver.»
Comparto el trailer de la película:
Me alegro de haber podido ver Parásitos en pantalla grande, y aunque tiene elementos y metáforas super interesantes, se me queda lejos de entrar en mi top de películas de 2019.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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