Crítica de Ahsoka episodio 5 (Disney+)

En el episodio de esta semana de Ahsoka estrenado en Disney+ tenemos la secuela emocional de Star Wars The Clone Wars, la serie de animación de Lucasfilm en el que Dave Filloni creó al personaje.

PUNTUACIÓN: 7/10

Parte 5. La guerrera de las sombras.

Ahsoka se enfrenta a su pasado mientras Hera y sus aliados emprenden una misión de rescate.

Dave Filloni escribe y dirige el episodio clave para Ahsoka desde un punto de vista emocional, un capítulo de 52 minutos (46 sin los créditos finales) en los que la persecución a Morgan Elsbeth se toma un respiro mientras Ahsoka se enfrenta a los fantasmas de su pasado.

En el casting de este episodio tenemos a Rosario Dawson como Ahsoka Tano, Mary Elizabeth Winstead como Hera Syndulla, Evan Whitten como Jacen Syndulla, el hijo de Hera y Kanan Jarrus, que tiene habilidades en la fuerza, Hayden Christensen como Anakin Skywalker, el maestro de Ahsoka cuando era niña en The Clone Wars, Paul Sun-Hyung Lee como el piloto de X-Wing y capitán Carson Teva, David Tennant pone voz a Huyang, el droide de Ahsoka, Genevieve O’Reilly retoma su papel de Mon Mothma, y por último Temuera Morrison pone voz al Capitán Rex, un capitán clon y comandante clon de la Legión 501 que sirvió a las órdenes de Anakin y Ahsoka durante las Guerras Clon.

Tengo que reconocer que NO tengo ninguna conexión emocional con The Clone Wars y mucho menos con el personaje de Anakin Skywalker de la trilogía precuela. El joven que acabaría convirtiéndose en Darth Vader era un engreído imbécil y Hayden Christensen un actor super limitado que no transmitía nada. Digo esto por adelantado porque estoy seguro que este episodio se va a convertir en el favorito de mucha gente al tener la reunión de Ahsoka con su antiguo maestro, algo que ya se adelantó la semana pasada. Tras ser derrotada por Baylan Skoll la semana pasada, Ahsoka tendrá que decidir en el plano astral (World Between Worlds en el mundo de Star Wars) si merece la pena seguir luchando, si quiere vivir o morir, y para ello la protagonista revivirá algunos momentos de The Clone Wars por primera vez en imagen real junto a Anakin, lo que servirá de excusa para verles combatir con sus sables laser.

El momento es emocionante si tienes la conexión emocional que comentaba antes que a mi me falta. En mi caso veo la estructura narrativa y entiendo lo que Filloni quiere hacer, que es dejar claro por si algún espectador no lo sabía que esta serie es secuela directa de la serie de animación. La idea que los aprendices son la suma de sus experiencias y también de las cosas aprendidas de sus maestros, pero que no deben estar atados a los pecados o errores de otras personas y Ahsoka no tiene por qué terminar como su maestro, el gran miedo de la Jedi) es una buena idea pero que no tengo claro que esté bien expresada en el episodio. Un episodio que ofrece una historia cerrada en lo referido al resurgir de Ahsoka tras su derrota anterior, y que la lanza a la siguiente etapa de su viaje, en este caso dentro de un Purrgil que la trasladará a la galaxia donde se encuentra Thrawn. Tengo claro que los fans de The Clon Wars tendrán este capítulo como uno de sus favoritos dentro de Star Wars, pero a mi la parte onírica se me ha hecho un pelín larga. La reivindicación que se hace de Anakin en este capítulo (y de nuevo, del actor Hayden Christensen) me ha parecido un poco cogida por los pelos, porque aunque hizo cosas buenas de joven, masacró a la galaxia como Darth Vader.

Lo que sí que me ha gustado más es la parte de Hera en el planeta Seatos. O más concretamente, ver cómo su hijo Jacen se confirma como poseedor del poder jedi de su padre Kanan Jarrus. Si la parte de Ahsoka es la secuela emocional de The Clone Wars, toda la parte de Hera y su hijo lo es de Star Wars Rebels, la siguiente serie de animación que creó Filloni. Todo lo relativo a Jacen en el episodio me ha gustado mucho, sobre todo cuando su conexión con la fuerza le hace escuchar el combate de sables de Ahsoka y Anakin en el plano astral. En realidad, esta idea es un poco de bombero torero, pero durante el visionado acepté pulpo como animal de compañía y me dejé arrastrar por la emoción que transmite el conjunto. En este sentido, reconozco mi amor absoluto por Mary Elizabeth Winstead, que está siendo una estupenda Hera, empática, comprensiba, defensora y amante de su hijo, y fiera guerrera cuando tenga que serlo.

Puestos a ponerle un pero a un buen episodio que se me ha hecho un pelín largo, la verdad es que la parte de la burocracia de la Nueva República está alcanzando niveles ridículos con la posibilidad que Hera sea sancionada por desobedecer a los senadores que no autorizaron su viaje para ayudar / rescatar a Ahsoka. Lo digo porque tanto ella como los pilotos de X-Wing han visto el Ojo de Sión, la nave de Morgan Elsbeth con potencia suficiente para viajar a otra galaxia, aunque no pudieron detenerla. En este punto volver a comentar como ya hice la semana pasada lo absurdo que ha sido hacer que Carson Teva acompañe a Hera en esta misión para conseguir un cameo / easter egg vacío, dado que Teva ha comentado a Din Djarin los pocos recursos que tiene para defender el Borde Exterior, para a continuación abandonar sus deberes allí para dirigir una misión en el quinto pino.

La verdad es que Ahsoka me está resultando super entretenida. No me ha volado la cabeza ni creo que sea lo mejor de Star Wars jamás estrenado, pero creo que transmite un ADN 100% Star Wars y desde luego tiene el corazón en el sitio adecuado. Tras este episodio me muero de ganas de ver el siguiente, en el que espero que ahora ya si veamos en imagen real al Gran Admirante Thrawn. Confío que Filloni sepa mostrarle como el gran enemigo de la Nueva República que todos los que leímos Heredero del Imperio sabemos que es. Y que en Rebels no tengo claro si supieron trasladar adecuadamente. Para salir de dudas, tendremos que esperar unos días, pero tras 5 episodios las experiencia está siendo más que satisfactoria.

Comparto el trailer de la serie:

Ahsoka es puro star Wars y está resultando un entretenimiento genial. Espero que los días que faltan hasta el nuevo episodio pasen lo más rápidamente posible.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Superman: The Last days of Lex Luthor 1 de Mark Waid y Bryan Hitch (DC Comics)

Con algo de retraso me he hecho con el primer número de Superman: The last days of Lex Luthor de Mark Waid y Bryan Hitch, con tintas de Kevin Nowlan y color de David Baron dentro del sello Black Label. Y me he encontrado con un comic con vocación de convertirse en clásico del personaje, redefiniendo la relación entre los dos personajes de DC Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Mark Waid y Bryan Hitch se reúnen para contar una historia centrada en su superhéroe favorito. Superman se entera de que Lex Luthor se está muriendo y quiere que el Hombre de Acero le ayude a encontrar la cura para lo que sea que esté causando su rápido declive. Mientras el mundo quiere despedirse de Luthor, Superman irá a los confines del universo, a través de diferentes dimensiones y a través del tiempo para salvar a su enemigo. Pero, ¿por qué quiere salvar a la persona que se ha pasado la vida intentando destruirle? ¿Será capaz de encontrar la solución?

Superman: The last days of Lex Luthor es una miniserie de 3 números editada dentro del sello Black Label, lo que significa que Waid y Hitch no tienen que preocuparse por elementos de continuidad que pudieran resultar contradictorios respecto a lo que nos quieren contar. Este primer número se publicó el pasado mes de julio, y es segundo no se publicará hasta noviembre, por lo que nos quedan varios meses de espera hasta poder leer la continuación.

Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde está desarrollando importantes historias, como el evento Lazarus Planet o el relanzamiento de Shazam! con Dan Mora. 

Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.

El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.

Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y 16 números de Veneno con Al Ewing y Ram V para Marvel. Esta miniserie marca su retorno a DC Comics, aunque en la vertiente de trabajo de encargo, no habiendo firmado ningún trabajo de exclusividad con nadie.

La verdad es que esta reseña va a resultar un tanto redundante, porque en realidad con decir «Superman + Mark Waid + Byan Hitch» ya debería ser más que suficiente para vender este comic. Waid es uno de los grandes escritores de DC Comics, con comics como Kingdom Come que son historia viva de la editorial, por no hablar de su Flash y tantos otros comics. Waid y Hitch ya colaboraron hace un montón de años en DC con el especial de tamaño extragrande JL: Heaven´s ladder, al que siguió una estupenda etapa en la JLA. Que ambos autores hayan podido volver a colaborar me parece un noticia bestial. De hecho, hace unos meses ya comenté que este comic era uno de los que más ganas tenia de leer este año.

Waid ha expresado en multitud de ocasiones que Superman es su personaje favorito, y en esta miniserie plantea un estudio psicológico de Superman y su principal villano, Lex Luthor. La sensación que estamos ante un comic con vocación de clásico revolotea en todo momento, al reforzar la idea que Superman es el mejor héroe no por sus superpoderes, sino por sus fuertes convicciones morales y su intención que nadie muera si él puede evitarlo. Incluso un villano. Incluso EL villano.

En el reinicio de Superman que John Byrne realizó en 1986 se establecía que Superman conoció a Lex cuando llega a Metropolis, no en Smallville. Sin embargo, en series de televisión como Smallville sí planteaban que Clark Kent y Lex Luthor se conocieron de críos en el pueblo de Kansas. Waid usa el formato y la libertad que le da el sello Black Label para coger aquellos elementos que más le interesan para su historia, contando una historia que muestre su conexión en Smallville, siendo las dos personas que más solas se sentían por sus habilidades especiales. Clark sus poderes y Lex su inteligencia desprovista de empatía.

Waid alterna momentos en el presente con escenas de la juventud de Clark contadas a modo de flashbacks intercalados en la historia principal. Por lo mostrado en las primeras páginas parece que conoceremos una inesperada conexión entre ambos, con un suceso de su pasado del que Clark se siente culpable. Aunque hay algunos momentos espectaculares para que Hitch se luzca, luego los comento, la verdad es que estamos ante una historia bastante intimista que ahonda en la psicología de ambos, haciendo el propio Superman de narrador de la historia cuando conocemos las situaciones de su pasado con Lex.

Aparte de este análisis de ambos personajes, parece que Waid está también en modo enciclopédico, planteando una historia que le permita visitar los principales hitos de Superman, De momento en este primer número vimos la Fortaleza de la Soledad, la ciudad embotellada de Kandor y la Zona Fantasma, tengo ganas de ver por donde continúa la historia. La verdad es que tras leer este primer número, las ganas de leer el segundo número son máximas.

En lo relativo al dibujo, Bryan Hitch se encuentra en un momento de plenitud creativa envidiable. Para esta miniserie Hitch colabora con Kevin Nowlan en el entintado y David Baron en el color. Nowlan y Hitch ya han colaborado en el pasado, por ejemplo en la miniserie The Batman´s grave con Warren Ellis, y el estilo de Nowlan creo que ajusta muy bien con los lápices de Hitch, si bien Nowlan tapa un poco las caras del dibujante para mostrar las suyas.

Dentro de la cualidad casi intimista de la historia de Waid, The last days of Lex Luthor nos trae al Hitch más arquitectónico y espectacular. Los protagonistas transmiten todo su carisma y personalidad. En el caso de Lex, su personalidad malsana. Pero todo ello viene embellecido con unos dibujos alucinantes con un nivel de detalle casi insultante comparado con la media de lo que DC publica cada mes. El primer ataque de Lex, la llegada a la Fortaleza de la Soledad o la ciudad de Kandor permiten a Hitch lucirse con un detallismo y una espectacularidad al alcance de muy pocos artistas.

Se nota que Superman es un personaje importante también para Hitch, porque este comic tiene un plus en el dibujo que no sentí leyendo Veneno. Y mira que Hitch me gustaba mucho allí, pero creo que este primer número está soberbio. La edición Black Label es un comic de tamaño mayor que el comic-book, y una extensión de 48 páginas. La mayor extensión permite a Waid crear su historia con un ritmo diferene al de los comics de grapas normales, y explica que Hitch necesita más tiempo para dibujar cada número. Y de nuevo, diría que Hitch está dando el do de pecho con este encargo de DC. En este sentido, el formato de página mayor ayuda al lucimiento de Hitch, al tener más espacio para contar la historia de la forma más espectacular posible, pero sin olvidarse de los momentos más intimistas de Clark y Lex.

Cuando te encuentras un comic tan bien escrito y dibujado, es obligatorio leerlo primer y recomendarlo a continuación.

Comparto las primeras páginas del comic:

Superman: The last days of Lex Luthor apunta a clásico absoluto gracias unos autores en estado de gracia. El disfrute ha sido total.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Radiant Black vol. 2 de Kyle Higgins y Marcelo Costa (Image Comics – Norma Editorial)

Segundo volumen de Radiant Black de Kyle Higgins, Marcelo Costa y varios autores, publicado por Image Comic y Norma Editorial en España, en el que conoceremos a los nuevos poseedores de las armaduras Radiant y a su primer gran villano que anticipa un conflicto a escala galáctica.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

CONTINÚA LA SAGA SUPERHEROICA DEL MOMENTO

Fuerzas cósmicas han llegado a la Tierra, desesperadas por reclamar los Radiants, y lo único que se interpone en su camino es Radiant Black y sus inesperados nuevos aliados. Además, Marshall toma una decisión dramática que le envía a un lugar más allá de la imaginación y que podría cambiarlo todo… de nuevo. ¡Para los fans de Invencible o Power Rangers, llega el esperado segundo volumen de la serie del aclamado guionista Kyle Higgins y el dibujante Marcelo Costa que reinventa los superhéroes para una nueva generación!

Esta segundo volumen recopila los números 7-12 USA.

Kyle Higgins es uno de los autores más vendidos del New York Times, conocido por su trabajo en los títulos de Batman de DC Comics, así como por sus aclamadas reinvenciones de Mighty Morphin Power Rangers para Boom! Studios y Ultraman para Marvel Comics. RADIANT BLACK es la cuarta serie de Kyle para Image Comics.

Marcelo Costa es un dibujante y colorista de cómics brasileño que ha trabajado en comics como Mighty Morphin Power Rangers y Firefly para Boom! Studios, Hidden Society para Dark Horse y SELF/MADE para Image Comics. RADIANT BLACK es el primer trabajo como dibujante de Marcelo para Image Comics.

Lo que más me gustó del primer volumen de Radiant Black fue el giro alucinante que Higgins y Costa plantearon en su cuarto número a una historia que había empezado de forma bastante convencional dentro del sub-grupo de historias de chavales que se encuentran armaduras misteriosas provinientes del espacio. Este segundo volumen empieza justo después del cliffhanger del número 5, con dos números que son puro combate. Y dentro que hay varios puntos chulos y alguna sorpresa interesante, el dibujo creo que no ha ayudado a destacar cómo se merece la historia de Higgins.

En positivo, el giro del primer volumen dio un protagonismo sorprendente a Marshall, el amigo de Nathan, el joven que encontró la armadura Radiant. Marshall se convierte en la sorpresa positiva de este comic y su crecimiento e interés aumenta con cada grapa que pasa. En la parte de los personajes, creo que Higgins hace un buen trabajo, en especial en los números 9, con una historia que resume un año en la vida de Marshall con múltiples repeticiones, y el 10 con el viaje a Existence, un lugar más allá del tiempo y el espacio. Además, el número 12 que cierra este segundo volumen se usa igual que pasó en el primero a modo de fill-in para mostrarnos el origen de Radiant Pink. Y aunque la historia de Radiant Red del volumen anterior me gustó, esta me resulta super chorra, y además queda lastrada por un dibujo poco adecuado.

Si hablo de lo positivo, destacaría que la historia de Higgins parece que ha aprendido de Robert Kirkman, no dejando que la historia pare en ningún momento y provocando que todo cambie de número a número. Sin embargo, dentro de lo positivo del número 9, también creo que en ese número no acaba de clavar el aspecto super heroico, mostrando unos esbozos de combates contra enemigos indeterminados que no me han funcionado demasiado. Además, dentro que se intuyen muchos elementos, la narración de Higgins se mantiene igual un pelín demasiado ambigua, manteniendo de momentos la mecánica de plantear más preguntas que responderlas. De momento al estar en el segundo volumen no es nada especialmente problemático, pero espero que en el siguiente volumen empiecen a dar respuestas y que estas sean satisfactorias.

A los cambios de dibujantes hay que sumar que Higgins cuenta con ayuda en los guiones de los números 11 y 12, coescritos respectivamente por Joe Clark y Meghan Camarena. No se el motivo de esta colaboración, pero esta colección de Image empieza a parecerse mucho a cualquier trabajo de encargo de Marvel o DC. Por cierto, en los volúmenes de Radiant Black se incluye la traducción del idioma alienígena, pero reconozco que no me he molestado a traducir las frases que aparecen. No se si son elementos claves en la historia o estamos ante un gimmick sin mucha gracia.

Leyendo Radiant Black me di cuenta que gran parte de mis problemas residen en el dibujo de Marcelo Costa. Ya en mi reseña del primer volumen comentaba que Costa me parecía sólo correcto, al no tener un estilo o una narrativa que me gustaran especialmente. A pesar de sus potentes splash-pages, que son lo mejor que tiene, en varios momentos me he encontrado con dudas sobre lo que había pasado dado que su dibujo no es nada claro. Lo peor que se le puede decir a un dibujante mainstream que intenta ganarse la vida con los superhéroes.

En el primer volumen Costa dibujó los 4 primeros números, dejando a Eduardo Ferigato y Darko Lafuente la realización de los números 5 y 6 a modo de fill-in. En este segundo volumen el baile de dibujantes se mantiene, ya que Ferigato dibuja y colorea el número 9 y French Carlomagno con color de Mattia Iacono realizan el 12. En el color también hay un baile bastante injustificado de artistas, ya que Natália Marques colorea los números 7 y 8, Ferigato se colorea a si mismo en el 9, Igor Monti y Sabrina Del Grosso se encargan del 10 y Mattia Iacono colorea los números 11 y 12. Ferigato no me parece que lo haga mal en el episodio de «un año en la vida de…», en algunos aspectos narra mejor que Costa, pero al que si he visto muy muy flojo es a French Carlomagno en el dibujo del número 12.

Reconozco que puedo estar malacostumbrado y esto que voy a decir es un poco injusto, pero leer Radiant Black después del Big Game 2 de Pepe Larraz, World´s Finest de Dan Mora o Kroma de Lorenzo de Felici ha provocado que le vea todas las costuras a los problemas de narrativa de Costa y sus artistas sustitutos. Hay veces que el dibujo mejora la experiencia lectora y con ello la historia del guionista. Lamentablemente Radiant Black NO es uno de esos comics.

En mi opinión, uno de los hechos diferenciales en los que los comics de creación propia (de Image y otros) superan a los mainstream de Marvel o DC es precisamente la potencia que da tener una unidad gráfica a lo largo de toda la serie. Si esto se pierde como es el caso de Radiant Black, al final será un comic mejor o peor pero con los mismos vicios que los de las Dos Grandes. Y eso no es para nada una buena noticia. En mi opinión, lo ideal sería que Radiant Black se tomara un mes de descanso (o los que sea) entre arcos para que todos los creativos recarguen las pilas, pero obviamente queda claro que en este caso los autores prefieren sacar el comic a costa de lo que sea. Y para mi es una mala decisión. De hecho, yo estoy comprando los tomos, me daría igual tener una mayor espera si con eso tuviéramos unidad gráfica.

Por fortuna, debo reconocer que la previsión de una guerra intergaláctica en el horizonte y tener a unos protagonistas interesantes consiguen mantenerme con ganas de seguir leyendo este comic. De hecho, confirmo que voy a comprar el tercer volumen porque quiero saber cómo continúa la historia. Sin embargo, reconozco que la idea de comprar todos los comics que componen este Radiantverse se está desinflando de forma clara a medida que leía este comic.

Comparto algunas páginas del comic:

Radiant Black es un buen comic de superhéroes, pero me quedo con la sensación que no es tan bueno como me gustaría, y que en varios momentos el dibujo resulta clave para esta sensación.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Damn them all vol. 1 de Si Spurrier y Charlie Adlard (Boom Studios)

Tenía ganas de leer Damn them all, la nueva serie de Boom Comics creada por Simon Spurrier y Charlie Adlard, con color de Sofie Dodgson, que proponía una renovación del concepto de John Constantine y en general los antihéroes británicos que nos defienden frente a las fuerzas sobrenaturales.

PUNTUACIÓN: 5/10

Descubre una nueva y terrorífica serie sobrenatural del equipo creativo super estrella formado por el escritor Simon «Si» Spurrier (Step by Bloody step) y el dibujante Charlie Adlard (The Walking Dead).

Conoce a Ellie «Bloody El» Hawthorne: ocultista a sueldo. Tras la muerte de su tío Alfie, un infame mago y detective ocultista, los 72 demonios del Ars Goetia son liberados misteriosamente de su reino infernal. Ahora depende de Ellie localizar a cada uno de estos demonios exiliados y condenarlos de vuelta al Infierno por cualquier medio necesario… agua bendita, conjuros, o simplemente su fiel y oxidado martillo.

Mientras tanto, Dora, una detective traumatizada por los mismos sucesos que Ellie, sospecha de la prematura muerte de Alfie. A medida que se desatan nuevos terrores, las dos son testigos de extraños cambios en el panorama político de Gran Bretaña: una locura galopante infecta a la población. La intromisión de Alfie ha convertido el reino de los mortales en una pesadilla, así que depende de ellas el arreglar las cosas… con la eternidad en juego.

El legendario dibujante de The Walking Dead Charlie Adlard se une al guionista de Step by bloody step Simon Spurrier para ofrecer a los lectores el nuevo antihéroe ocultista más macabro y tenaz desde John Constantine.

Este volumen recopila Damn them all #1-6 USA, publicado por Boom Studios.

John Constantine es uno de mis personajes de comic favorito desde siempre. Hellblazer el protagonista de la serie para adultos de Vertigo, no la versión edulcorada que nos están intentando colar en los últimos años en los comics de DC Comics. Así que cuando leí que Simon Spurrier y Charlie Adlard se unían en una serie de Boom con la que buscaban recrear de alguna manera el espíritu del Constantine de los 80, mi alegría no podía ser mayor.

Por un lado, Charlie Adlard es un dibujante modélico que se mantuvo más de 12 años dibujando The Walking Dead manteniendo la periodicidad mensual sin fallo, con algunas etapas publicadas quincenalmente. Adlard es un dibujante estupendo, si bien no espectacular, que aseguraba una consistencia gráfica notable para este comic.

A esto hay que sumarle al guionista Simon «Si» Spurrier, un escritor notable que me gusta mucho en Marvel, sobre todo centrado en «su» personaje fetiche Legión, pero que me gusta incluso más en su vertiente de escritor indy, con comics chulísimos como Step by bloody step, Six-Gun Gorilla, The Spire o Coda.

Analizar Damn them all va a ser un poco complicado. No puedo decir que sea un mal comic, pero si que no es lo que yo esperaba (sin tener claro qué esperaba exactamente), y que se me ha hecho bola y me ha costado terminar de leerlo. Un primer problema que le he encontrado es que Spurrier convierte este comic casi en una novela ilustrada con unos textos exageradisímamente largos. De hecho, una de las señas visuales de este comic es que en muchos momentos la página se corta para dejar un espacio para los textos con la voz en off de Ellie (y Dora cuando corresponde) que nos van contando la historia desde sus puntos de vista. De alguna manera los textos son los que de verdad presentan al lector este Londres en el que lo sobrenatural se combina con las organizaciones mafiosas, quedando el arte como un compañero subordinado, cuando debería ser al revés, que fuera el dibujo el que contara la historia. Igual estoy siendo un poco exagerado con esta apreciación, pero como digo he leído en inglés un montón de comics de Spurrier y jamás tuve sensación de que me estaba pegando un tostón expositivo detrás de otro.

La idea de unos demonios que han salido del Infierno y se encuentran en la Tierra a través de unas monedas de oro que pueden ser poseídas por gente normal es algo que me recordó a las novelas de Harry Dresden de Jim Butcher. De hecho, un par de novelas de Butcher tenían exactamente ese argumento con los Denarios como enemigos. Y entiendo que Butcher seguro se inspiró en otras obras previas que tratan este tema de demonios encerrados en objetos de la vida cotidiana, pero me parece curiosísima que la idea clave que justifica todo el comic no me haya resultado enteramente original. Obviamente a partir de esta premisa luego Spurrier plantea algo totalmente diferente a lo que leí en las novelas de Harry Dresden. Siguiendo con los elementos familiares, el comic incorpora en cada grapa varias páginas de prosa para darnos información sobre los diferentes demonios que van apareciendo, así como se algunos personajes humanos. Estos textos en cierto sentido me recordaron las páginas de apoyo en las colecciones mutantes de Marvel, franquicia en la que él ha escrito Legión de X , resaltando la idea de «novela ilustrada» (exageradamente hablando) que significa un envoltorio que no me ha funcionado.

La protagonista Ellie Hawthorne es una antiheroina 100% John Constantine. De hecho, dado sus lazos con los mafiosos de Londres, que sea una heroina es algo que hay que coger con pinzas. Introducida al mundo de la magia por su tío Alfie, el mago más poderoso de Londres y mantenedor del orden con las esferas sobrenaturales, Ellie tiene sus intereses siempre en primer lugar. De niña veía la magia con ojos inocentes y puros, pero el tortazo de realidad que se dio la transformó en una persona cínica para la que los negocios van siempre primero. Junto a ella tenemos a Dora, una policía de Nueva Orleans traumatizada por un hecho de su pasado que tiene una visión de la vida y una actitud más positiva, que viajará a Londres al creer que la muerte de Alfie no fue un accidente. Dora empezará a colaborar con Ellie muy a pesar de ambas. Estas protagonistas me parecen dos personajes con muchas posibilidades sobre todo por el contraste existente entre ambas. Y digo esto incluso a pesar que la historia de Spurrier no me haya funcionado.

No todo es malo en el comic, obviamente. La construcción del mundo de la mafia de Londres con sus complejas relaciones y grupos, y la propia existencia de los 72 demonios del Infierno huidos significan un enorme trabajo de worldbuilding por parte de Spurrier, que transmite que ha puesto toda la carne en el asador para que este sea uno de sus grandes comics. Igual en este primer volumen la narración ha pecado de expositiva porque había mucho que presentar y luego en próximos volúmenes ya tendremos más acción y más momentazos sobrenaturales. Como en Breaking Bad, igual esta es la primera temporada que hay que pasar para llegar a lo bueno, no lo se.

Spurrier plantea un giro potente en el último número que justifica el título de «malditos sean todos» (Damn them all), resaltando que igual nadie merece ser salvado. Tras este primer volumen Ellie y Dora se han encargado de 2 demonios, por lo que quedan 70 por devolver al infierno. Eso significa que Spurrier puede plantear este comic todo lo largo que quiera en función de si van a tener que ir a por cada demonio individualmente o sin embargo acaba planteando una solución global para todos los demonios. Reconozco que ahora mismo no me ha quedado con ganas de saber cómo continúa la historia, pero igual es que el comic no me ha encajado e igual el año que viene con la relectura y sabiendo lo que es el comic y lo que no es me entra mejor. ¡Qué mal me sabe no haber conectado con este comic!

Comentaba al comienzo que Charlie Adlard no es espectacular, pero sin duda si que es eficaz, mostrándose con un gran narrador. El caso es que por lo que comentaba antes el guion de Spurrier no le ofrece demasiados momentos para su lucimiento, quedando muy constreñido por los larguísimos textos que incluso se comen secciones enteras de la página. Adlard realiza un buen diseño de personajes que los convierte en reconocibles y transmite sus personalidades, y no se arruga en los momentos sangrientos que nos ofrece el comic, pero globalmente su buen desempeño queda condicionado por la historia en si.

Tengo que comentar también sobre el color de Sofie Dodgson, que recibe ayuda de Shayne Hannah Cui. Una clave de esta historia es que la llegada de un demonio al plano terrenal provoca una alteración de la realidad. Esto se consigue mediante unos colores luminosos que además provocan que las figuras «normales» aparezcan difuminadas en la viñeta. Como idea creo que aporta una forma novedosa de presentar en un comic a seres sobrenaturales, pero como con todo en este comic más allá de la sorpresa inicial esta herramienta no ayuda a que la lectura sea sencilla o satisfactoria. Por lo demás, si exceptuamos estos momentos sobrenaturales, el color de Dodgson presenta una paleta de tonos apagados que tampoco ayuda a que el dibujo de Adlard destaque, quedando todo el conjunto bastante plano.

Mientras escribo estas líneas he vuelto a coger el primer volumen de Damn them all, y me doy cuenta que igual una parte del problema venga de la rotulación de Jim Campbell, que utiliza unas fuentes y unos tamaños de letra que se me hacen incómodo de leer. Igual me está empezando a fallar la vista (espero que no, porque me revisé la vista y me cambié de gafas hace apenas unos meses), pero también diría que la rotulación tampoco me ha parecido «reader-friendly» y desde luego no ha ayudado tampoco.

Por último, comentar también sobre la elección creativa de las portadas. En primer lugar hay que recordar que las librerías de comics están saturadas todas las semanas de nuevos comics, por lo que es imprescindible crear unas portadas que llamen la atención al lector por un motivo u otro. La forma para hacerlo en el caso de Damn them all ha sido crear una portada con un personaje en primer plano en el lado izquierdo de la imagen completando la portada con el título y un fondo prácticamente monocolor. Tengo que decir que estas portadas si son llamativas y desde luego se alejan de una imagen clásica de un héroe peleando contra un villano. Sin embargo, al final vistas en su conjunto en el tomo la verdad es que acaban resultando bastante monótonas. Aparte de la potente primera imagen con el fondo rojo, no tengo claro que el resto de portadas sean lo suficientemente potentes como para conseguir que un lector despistado pudiera querer comprar el número 2, 3 o 4, por ejemplo.

Reconozco que me ha quedado una reseña bastante negativa. Y como comentaba al comienzo, en realidad no es tanto que me parezca que sea un mal comic sino que no he conectado con casi ninguna de las decisiones creativas que se han tomado para la creación de Damn them all, empezando por la engorrosa historia de Spurrier, el color, la rotulación, las portadas o incluso la comparación con John Constantine, algo en que tampoco sale bien parado este comic. Eso si, Adlard creo que hace un buen trabajo dentro de todas las limitaciones a las que se enfrenta. Igual soy sólo yo, igual resulta que este comic le vuela la cabeza a mucha gente y se convierte en el favorito del fandom, pero de alguna manera no creo que esto vaya a suceder.

Comparto algunas páginas de primer número:

Y como bonus-track, el trailer que Boom ha preparado para apoyar la promoción de esta nueva serie:

Le tenía muchas ganas a este comic y me sabe mal que Damn Them All no me haya gustado todo lo que me hubiera gustado. Lamentablemente, me encuentro en la situación en la que no tengo claro que vaya a comprar el siguiente volumen a ver si la cosa mejora, porque no es un tema de bueno o malo, sino de que no he conectado con este concepto.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de One Piece temporada 1 (Netflix)

Menudo sorpresón me he llevado con la adaptación en imagen real de One Piece, el mítico manga de Eiichiro Oda que ha realizado Netflix. Una de las series más locas y satisfactorias que he visto este año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Serie de TV (2023). 8 episodios. El joven pirata Monkey D. Luffy y su variopinta tripulación emprenden un viaje épico en busca de un tesoro. Versión live-action de la serie anime «One Piece», basada en el manga creado por Eiichiro Oda, también productor de esta adaptación.

One Piece es una serie de televisión desarrollada por Matt Owens y Steven Maeda para Netflix. La serie es una adaptación en imagen real del manga de Eiichiro Oda, uno de los más populares de los últimos años, con Oda además actuando como uno de los principales asesores creativos de la serie. Está producida por Kaji Productions, Tomorrow Studios y Shueisha (que también publica el manga). La primera temporada de One Piece ha contado con 8 episodios que han sido dirigidos por Marc Jobst, Emma Sullivan, Tim Southam y Josef Wladyka. Sonya Belousova y Giona Ostinelli fueron contratadas para componer la partitura de la serie, mientras que los guiones han sido realizados por, además de los creadores Matt Owens y Steven Maeda, por Ian Stokes, Damani Johnson, Tiffany Greshler and Tom Hyndman, Laura Jacqmin, Diego Gutierrez, Allison Weintraub & Lindsay Gelfand

Iñaki Godoy es Monkey D. Luffy, un muchacho capaz de estirarse como la goma, y que sueña con convertirse en el Rey de los Piratas. Mackenyu es Roronoa Zoro, un espadachín que lucha usando tres espadas, y tiene el propósito de convertirse en el mejor espadachín del mundo. Emily Rudd es Nami, una chica experta en robos y en navegación. Jacob Gibson es Usopp, un chico cobarde con afición a las mentiras, pero con una gran puntería. Taz Skylar es Sanji, un cocinero mujeriego que sueña con encontrar el legendario mar All Blue. Morgan Davies es Koby, un muchacho que fue secuestrado por la pirata Alvida y entabla amistad con Luffy, posteriormente uniéndose a los Marines. Vincent Regan como Monkey D. Garp, un peculiar Vicealmirante de los Marines que se convierte en el mentor de Koby y tiene una sorprendente conexión con Luffy. Por último, Jeff Ward es Buggy, el capitán de una tripulación pirata que tiene la apariencia de un payaso.

One Piece me ha volado la cabeza. Con esto ya podría terminar mi reseña, porque voy a estar dándole vueltas a esta idea en todos los aspectos. Empezando por el reparto, como comentaba no he leído el manga, pero todos los actores tienen una frescura y una personalidad bestial. Empezando por Iñaki Godoy como Monkey D. Luffy. Su personaje inocente pero con las ideas muy claras sobre lo que quiere ser me parece brillante. Esta inocencia provoca diálogos espectaculares, como cuando explica que «los piratas no tienen que dar miedo» para incredulidad del resto del grupo.

Luffy es genial, pero su química con el resto de la tripulación formada por el espadachín Roronoa Zoro, la ladrona Nami, el cobarde Usopp y el cocinero experto en artes marciales Sanji es otra de las razones del éxito de esta serie. Tener a personas tan diferentes y hacer que todos encajen de maravilla me flipa, algo que se consigue gracias a unos orígenes llenos de dolor y corazón, y un tono casi de comedia con estadillos de drama que te llega hasta el corazón..

Y aparte de la tripulación tenemos a unos villanos carismáticos que ofrecen una brutal sensación de peligro, y una conexión familiar con Luffy como es el caso del Vicealmirante Garp ,que añade un elemento aún más extraño a todo el conjunto.

El guion me parece una pasada. Empezando por la forma de condensar las historias originales en episodios de una hora. Uno de los problemas en general del manga es que su narrativa alarga los argumentos hasta el infinito debido a su forma de mostrar por ejemplo un combate entre dos personas. Pensar que por ejemplo el arco del pirata Buggy el payaso se solucione en dos episodios mientras que en el manga seguro se alargó cuatro a cinco volúmenes (o más) me parece un acierto fundamental.

Aparte de la capacidad de síntesis, los guionistas lo hacen todo bien cuando consiguen que en cada episodio haya desarrollo de personajes además de acción, y planteen una situación super emocionante que te deja siempre al borde de la lágrima, al descubrir que todos los protagonistas esconden un drama en su pasado que les impulsa a hacer lo que hacen. Al terminar la temporada, esta tripulación se ha convertido en casi forma de la familia. Aunque en principio estamos ante una aventura con grandes dosis de acción, lo cierto es que hay momentos muy dramáticos a lo largo de la narración, y este contraste creo que es otro de los motivos del éxito de la serie.

One Piece está construido a partir de grandes personajes y una absoluta falta de vergüenza a la hora de hacerlo todo cuanto más loco mejor. Entiendo que justo como es el manga. Y esto me recuerda la chorrada del «realismo» aplicado a la fantasía o las historias de género forzada por productores acomplejados que no se atreven a trasladar a imagen real lo que hizo grande la obra original, bajo la idea errónea que los espectadores no lo aceptarán. Gran parte del éxito es negar esta afirmación e ir a tope con la locura máxima del manga.

Toda la locura de la historia se convierte en imagen real gracias a unos buenos efectos especiales que NO intentan hacer pasar como «realista» la habilidad de estirarse de Luffy. Los piratas Buggy, Arlong, Dracule Mihawk o Klahadore tienen todos un toque freak por un motivo u otro, y funcionan dentro del contexto de esta historia.

El diseño de producción me parece brillante con la creación de los diferentes puertos y pueblos que vamos conociendo, así como el barco de Luffy, el Going Merry, que es una reproducción perfecta de un navío pirata. A este aventura pirata hay que sumar la brillante banda sonora de Sonya Belousova y Giona Ostinelli, que tienen su propia personalidad, pero tiene reminiscencias a títulos míticos de piratas empezando con Piratas del Caribe.

Normalmente siempre comento cosas buenas y menos buenas de cada comics, película o serie que reseño, pero en el caso de One Piece el éxito ha sido total. He disfrutado muchísimo y he conectado con el humor, el drama y la aventura de principio a fin. Ojalá todas las series fueran tan satisfactorias como One Piece. Y ahora, a esperar que rueden pronto la segunda y no tengamos que esperarla mucho.

Comparto el trailer de esta serie:

One piece ha sido una pasada. Ojalá todas las series tuvieran el corazón en el sitio correcto como este primera temporada de One Piece.

PUNTUACIÓN: 9/10

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