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Crítica de Samurái de ojos azules temporada 1 (Netflix)

El estreno en Netflix de la serie de animación para adultos Samurái de ojos azules ha supuesto un sorpresón y un disfrute absoluto. ¡Dame más series así, Netflix!!!

PUNTUACIÓN: 8/10

Un maestro de la espada de ascendencia mestiza vive una vida encubierta mientras busca venganza en el Japón del periodo Edo. (FILMAFFINITY)

Samurái de ojos azules es una serie de animación para adultos creada y escrita por el matrimonio formado por Michael Green y Amber Noizumi. Green es un guionista y productor que además de escribir para televisión, ha escrito o coescrito varios guiones de largometrajes, entre ellos Logan (que coescribió junto a James Mangold y Scott Frank, por lo que fueron nominados al Oscar al mejor guion adaptado), Alien: Covenant, Blade Runner 2049 y Asesinato en el Orient Express.

Samurái de ojos azules es una serie de ocho episodios que tiene a Jane Wu como directora supervisora de la serie de animación de Netflix. El primer episodio tiene una duración de 62 minutos, el más largo de la temporada, mientras que el más corto tiene una duración de 35 minutos, siendo la duración media de los episodios de unos 45 minutos. La música ha sido realizada por Amie Doherty.

En la versión original tenemos un casting de voces estupendo. Maya Erskine es Mizu, una samurai mestiza de ojos azules. Masi Oka interpreta a Ringo, un cocinero discapacitado y protegido que idolatra a Mizu. Darren Barnet es Taigen, un prometedor pero arrogante espadachín de origen humilde. Brenda Song es la princesa Akemi, la hija mimada pero de fuerte carácter de un nuevo rico. George Takei interpreta a Seki, el tutor de la princesa Akemi. Randall Park es Heiji Shindo, el carcelero y cómplice de Fowler. Cary-Hiroyuki Tagawa como Padre Espada, un herrero ciego que crió a Mizu. Kenneth Branagh interpreta a Abijah Fowler, un contrabandista e inventor irlandés que se alía con el Shogun desafiando en secreto la política de puertas cerradas de Japón. Stephanie Hsu, Ming-Na Wen y Mark Dacascos completan los nombres conocidos que han participado en esta serie.

Aunque luego comentaré algunos aspectos menos buenos de esta serie en lo referido al fondo de la historia, en general me ha gustado mucho Samurái de ojos azules. La serie de animación para adultos tiene un diseño espectacular que destaca la belleza de la iconografía japonesa en su máxima expresión. Los paisajes, los palacios, los pueblos modestos, la herrería y el arte de la espada… Todos son elementos que lucen con una belleza extrema en cada uno de sus fotogramas. La animación me ha gustado mucho, partiendo de la creación de personajes carismáticos y ofreciendo unas coreografías de acción espectaculares y super sangrientas que me han volado la cabeza en varios momentos. Por hacer una comparación, me encanta Invencible, pero ante todo me flipa la historia creada por Robert Kirkman, que está contada de forma correcta con una animación que llamaría «funcional». En Samurái de ojos azules, en realidad tenemos una historia de venganza bastante trillada a la que la animación añade el toque de personalidad y carisma para que esta serie sea un éxito. Y el éxito para mi es monumental.

El elemento distintivo de Samurái de ojos azules reside, aparte de la animación, en la novedad que la venganza la realice una mujer que además es mestiza, al ser su madre violada por unos británicos. Esto provocó una doble discriminación para Mizu, por ser extranjera y por ser mujer. De hecho, si se hubiera sabido que era una niña su madre ya confirma que hubiera sido asesinada casi en el acto. Al ocultar su condición de mujer, Mizu vivirá como un extranjero o peor, un mestizo, alguien despreciado por todos que sólo sobrevive gracias a su habilidad con la espada, mientras busca a los hombres que violaron a su madre. De hecho, conocer que Mizu es una mujer fue una sorpresa total dado que nada en las imágenes que había visto previamente lo sugerían. En ese sentido, está guay que una serie de este tipo consiga sorprenderme de inicio, y me subí inmediatamente en su equipo deseando que matara a todos los asquerosos que mataron a su madre, o se ponen en su camino, de la forma más sangrienta posible.

La serie plantea dos historias en paralelo. Por un lado el viaje de la Mizu adulta mientras busca a los británicos que quiere matar, una historia que se expandirá hasta convertirse en una conspiración de unos traidores para hacerse con el trono de Japón con la ayuda de los británicos. La segunda parte está contada a modo de flashback y conoceremos la historia secreta de Mizu y como aprendió primero el arte de la forja y luego del manejo de la espada, para pasar a convertirse en un demonio sanguinario al abandonar todo lo que la hace humana con tal de conseguir su venganza. Mizu sobrevivió de niña (de niño en realidad) gracias a Padre Espada, un herrero ciego que la acogió tras morir su madre y tras ser apaleado por chicos del pueblo. No es un dato menor saber que si Padre Espada hubiera podido ver, probablemente NO la hubiera acogido por ser mestiza y por ser mujer, dada la forma en que sigue férreamente las tradiciones en lo relativo a la forja de espadas.

En ese sentido, no es casualidad que los únicos que ayudan a Mizu sean un maestro ciego y Ringo, un chaval discapacitado sin manos que aspira a convertirse en un samurái siguiendo a Mizu, aunque ella en realidad es una ronin, y que es el único que descubre que es una mujer sin importarle, como tampoco lo hace el hecho que sea una mestiza de ojos azules. Varias prostitutas también ayudan a Mizu, pero que antes piden un precio por su ayuda. El caso de Taigen es también ilustrativo de la rigidez de las tradiciones japonesas y su sentido del honor planteado en blanco y negros sin matices. Tras ser derrotado por Mizu, la buscará para restaurar su honor matándole en un duelo, pasando a luchar a su lado para evitar que otra persona la mate primero y le robe la posibilidad de recuperar su honor.

La serie tiene varios episodios espectaculares sobre todo en la primera mitad. El primer combate en el dojo o el combate en los acantilados son geniales. Pero el mejor episodio es el quinto en el que conoceremos los motivos por los que Mizu abandonó sus intentos de tener una vida normal, renunciando al amor y a la felicidad para convertirse en un demonio imparable. Esta parte del flashback es impactante y dolorosa emocionalmente, pero su combate contra decenas de asesinos es también uno de los puntos álgidos de la serie. El sexto episodio tiene reminiscencias a Game of Death de Bruce Lee, al tener que ascender Mizu por diferentes pisos de un castillo en los que tendrá pruebas cada vez más difíciles, para poder alcanzar a Fowler, uno de los violadores de su madre.

Sin embargo, debo también señalar que los dos últimos episodios en los que la historia de venganza se toma un respiro cuando asistimos al ataque de la capital de las fuerzas de Fowler hacen que la serie pierda parte de su fuerza, siendo para mi los más flojos de la temporada. Y eso a pesar que el incendio que vemos en el climax final está inspirado en el incendio real que tuvo lugar en 1657 y que consumió Edo durante tres días. La sorpresa final que provoca el cliffhanger del final de temporada, que nos deja un final abierto de cara a una posible segunda temporada, plantea posibilidades super chulas que harán que la serie no pueda repetirse a si misma, debido al cambio de ubicación. Por todo lo anterior, a pesar de bajar un poco al final, Samurái de ojos azules me ha gustado mucho y seguro vería una segunda temporada, en caso que llegue a hacerse.

Antes de entrar en lo que no me ha gustado de la serie, un disclaimer. Me flipa todo lo que tiene que ver con la cultura japonesa. El cine y el manga de samuráis como Lobo solitario y su cachorro, el género policial y de yakuzas. Akira de Otomo, Pluto de Urasawa. Dámelo todo que me lo meto en vena. Con el paso de los años no es que mi interés haya disminuido, sino que dentro de disfrutar las historias de honor y lealtad ambientadas en Japón, también he ido reconociendo que junto a estos ideales se esconde una de las culturas más racistas y machistas que existe. Y crueles, al disponer un señor de las vidas de sus súbditos como si fueran cosas que usar y tirar. Las matanzas y crímenes de lesa humanidad de Japón en China o Corea muestran a un país que no sólo se cree superior a los demás sino que piensa que las personas de otros países son de una raza inferior, por lo que no tienen problemas en masacrarles o torturarles reiteradamente, como en los campos de violación institucionalizados por las autoridades japonesas de ocupación.

Pero no hace falta irse a la 2ª Guerra Mundial o al siglo 17, hoy en día seguimos viendo una sociedad ultranacionalista en la que el racismo institucional y social es la norma en su relación con personas venidas de otros países. Tener a una mujer ronin que tiene que ocultar su condición para vivir su vida de venganza que es además mestiza, con una cualidad muy visible que la separa del japonés medio como son los ojos azules y que provoca el rechazo casi instantáneo, parecía el vehículo perfecto para resaltar y criticar estas situaciones lamentables que aún se producen en Japón. Empezando por el machismo de la sociedad y cómo se sigue relegando a la mujer a puestos serviles. La gente que habla de «emergencia machista» en España se nota que no ha viajado mucho por el mundo.

La protagonista Mizu ha sufrido el machismo de la sociedad, al ocultar toda su vida que es una niña primero y ahora una mujer, y además el racismo sistémico de esta sociedad que en el siglo XVI-XVII decidió aislarse de otros países y que veía a los extranjeros como demonios y a sus hijos como seres impuros. El machismo lo vemos también en la princesa Akemi, una niña mimada que disfruta de una vida de lujos pero no puede vivir su vida como ella quiere, al tener que obedecer a su padre. Y sobre todo, lo vemos en el grupo de prostitutas que era el único trabajo que podían realizar las mujeres de la época para intentar conseguir cierta independencia frente a los hombres. Siempre que no acabaran siendo esclavas de un señor, claro.

Hay tantas cosas criticables de la sociedad feudal japonesa que me he quedado muerto al ver que la historia en realidad se plantea para mostrar que el villano es el hombre blanco que viene a contaminar el orden japonés. Y no es que yo tenga que defender a los imperialistas británicos, otra sociedad como la japonesa que más racista no puede ser, y que ha cometido atropellos y genocidios allá donde llegó, por ejemplo en lo que ahora son los Estados Unidos. Pero no esperaba ver otra muestra más del indigenismo anti occidental tan presente en el mainstream actual, sobre todo el anglosajón, en que lo blanco siempre es malo.

Como historia de venganza, estoy super feliz en que Mizu quiera matar a los hombres que violaron a su madre, cuatro hombres blancos de los que apenas conoce los nombres. Y estos cerdos son unos villanos sin matices que claramente merecen la muerte, cuanto más sangrienta y cruel mejor. Pero que con tantas cosas criticables de la sociedad japonesa hayan optado por la solución facilona del «enemigo exterior» que de alguna manera apoya el asilamiento que tuvo Japón durante más de un siglo, me ha volado la cabeza. En este caso obviamente para mal.

Como digo, la forma en que nos han colado esta historia «anti-hombre blanco» no me ha gustado y me parece hasta panfletario, aunque sea de forma sutil. Dicho esto, en realidad esto es un pero muy pequeño dentro de una serie que me ha gustado mucho y como comentaba antes, si llegara a realizarse una segunda temporada, la vería seguro.

Por cierto, recuerdo que no he mencionado que esta serie además de mostrar combates super sangrientos, también tiene muestra varios desnudos frontales tanto masculinos como femeninos. No soy pudoroso, así que estos desnudos y las escenas sexuales no me suponen ningún problema, y sirven para resaltar la parte de «animación para adultos» con que se vende la serie.

Confío que Samurái de ojos azules tenga mucho éxito y mucha gente la vea. En todo caso, merece la pena resaltar el gran momento que está viviendo el mundo de la animación gracias al streaming. Y sobre todo, gracias a Netflix, que ha apostado muy fuerte en la animación para ampliar su catálogo de contenidos. A veces critico a Netflix por sus contenidos montoneros, pero en este caso, no puedo más que darles las gracias, porque sin ese catálogo amplio esta serie no existiría.

Comparto el trailer de esta serie:

Samurái de ojos azules me ha gustado mucho y la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de BRZRKR vol. 3 de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney (Boom Studios)

BRZRKR, el comic creado por Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney en Boom Studios, con color de Bill Crabtree, alcanza el final en su tercer volumen, que he podido leer esta semana y hoy quiero analizar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

En el último volumen de esta serie que bate récords, ¡descubre los antiguos misterios de los orígenes de nuestro antihéroe y su destino final!

Mientras se desata toda la furia de B., un nuevo descubrimiento promete traer las respuestas que ha estado buscando durante siglos. Pero mientras el equipo viaja para descubrir por fin los misterios del nacimiento de B., ¿está por fin cerca del final de su fatal objetivo, o serán en vano sus violentos esfuerzos?

Escrito por el icónico Keanu Reeves y el escritor superventas del New York Times Matt Kindt (Folklords, Grass Kings), e ilustrado por el aclamado artista Ron Garney (Lobezno, Capitán América), se desarrolla el último capítulo épicamente brutal, ¡que pronto será adaptado para Netflix!

Este tercer volumen de BRZRKR recopila los números 9-12 USA que sirven para cerrar esta historia.

Empecé la lectura de BRZRKR con muchas ganas con su primer volumen, pero ya en el segundo empezó a sobrevolar la idea que igual Keanu Reeves y Matt Kindt no habían acertado la historia. Y esta sensación queda confirmada tras leer el final de esta historia, en el que se suponía que iban a darse las explicaciones sobre el origen del padre sobrenatural de Unute (el personaje que tiene la apariencia de Keanu) y su papel en el planeta Tierra, al ser o formar parte de un Propósito misterioso. Pero al final, nos hemos quedado con las ganas de saberlo, al mantener la historia por derroteros lo más ambiguos e indefinidos posibles. En números anteriores se sugirió que Unute transmitió conocimientos de una cultura a otra a lo largo de los siglos, siendo por tanto una especie de mecanismo de defensa o protección del planeta que ayudó al desarrollo de la raza humana, pero esto al final queda en el terreno de la especulación dado que los autores prefieren no resolverlo.

En cierto sentido todo llega a una conclusión satisfactoria para los principales personajes. Unute buscaba la forma de poder morir tras milenios de matanza y soledad. Caldwell buscaba una forma de clonarlo para controlar sus poderes, mientras que Diana quería ayudar a Unute a dejar marchar su dolor y poder pasar página con su vida. Y los tres consiguen lo que anhelaban justo para el climax final. De hecho, otra fuente de dolor para Unute era el no poder tener hijos con las mujeres mortales con las que vivió, y también en eso obtiene satisfacción en este final. No sólo ellos, porque el alienígena Propósito también necesitaba un nuevo conducto con el que mantener su presencia en el planeta y extender su semilla alienígena en la Tierra, y también puede decirse que logra su propósito. Todo ello planteado con un número final en el que las matanzas y los momentos hiper violentos marca de la casa se repiten en numerosos momentos.

Otro tema es el decepcionante dibujo de Ron Garney con color de Bill Crabtree. De alguna parece que el veterano Garney, un dibujante que en obras anteriores siempre me ha gustado mucho, ha planteado este comic inspirándose en el Sin City de Frank Miller, eliminando la narrativa mediante líneas figurativas e inclinándose por grandes sombras y manchas de color que transmitan la fuerza de la historia. Y es una decisión consciente del artista que a mi no me ha funcionado y que provoca que el comic me deje con la sensación de estar ante un proyecto fallido. Y es una pena, porque tengo claro que a Garney no se le ha olvido dibujar sino que estamos ante un intento de evolucionar en su estilo. Hay momentos que sí tienen la fuerza y la visceralidad que seguro Garney quería transmitir en la página, pero que las figuras en muchos momentos parece que están apenas abocetadas, no son figuras que yo consideraría «acabadas» para mi es un problema tremendo. Y una cosa es estilizar tu dibujo y eliminar elementos superfluos, y otra es abstenerse de poner unos detalles que benefician la narración, que es lo que hemos tenido en la mayoría de momentos.

A pesar de la hiper violencia, el que haya venido a BRZRKR únicamente por la escenas de acción no tengo claro que haya salido complacido, pensando que el motivo principal del éxito de John Wick es poder ver las increíbles coreografías de acción que realiza Keanu. Sin embargo, en BRZRKR en realidad no hay nada de esto, al tener viñetas super gores que no tienen sensación de coreografía sino sólo de desmembramientos brutales uno tras otro. Y si a eso le sumamos la ambigüedad de la historia que al final se convierte en un todo vale, la sensación es normal que no sea buena. En positivo hay que recordar que estamos ante el comic más gore y violento que he leído en mucho tiempo, al tener páginas y páginas de masacre de soldados que nada pueden hacer contra el inmortal B. Pero esta hiper violencia es tan exagerada que llega un momento en que deja de tener el más mínimo impacto. O al menos a mi no me lo pareció.

Me gustaría que BRZRKR me hubiera gustado más de lo que lo ha hecho. Y no es sólo un tema del dibujo, porque la ambigua historia de Reeves y Kindt tampoco ayuda a dejar una sensación satisfactoria tras su lectura. Una pena. Y por cierto, este volumen es el final de este volumen, pero los diferentes finales abiertos en realidad dejan una sensación de punto y seguido, de forma que en cualquier momento podrían continuar la historia si Reeves y Boom tuvieran ganas y/o tiempo. De momento la opción de Boom ha sido publicar especiales ambientados en diferentes momentos temporales del pasado, como fue el Poetry of Madness con guion y dibujo de Steve Skroce, pero no sería para nada descartable que en un futuro podamos tener un volumen de esta serie. La duda es si yo lo compraría, cosa que no lo tengo claro, a día de hoy creo que no lo haría.

Comparto las primeras páginas del número 9 USA:

BRZRKR se ha desinflado de forma tremenda, de forma que aunque el final pueda resultar satisfactorio para los personajes, para los lectores se siente como una ocasión perdida y una decepción.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Invencible episodio 2×01 (Prime Video)

Tras dos años y medio de espera, por fin Prime Video ha estrenado la segunda temporada de Invencible, la serie de animación inspirada en el comic de Robert Kirkman, Cory Walker y Ryan Ottley, y las sensaciones no pueden ser mejores en el primer episodio que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tras una apocalíptica traición, Mark lucha por reconstruir su vida. Frente a amenazas a escala planetaria, descubre nuevos aliados y lucha contra su mayor temo: convertirse en su padre.

Invencible es uno de mis comics favoritos del siglo XXI. El comic de Robert Kirkman y Cory Walker planteado originalmente como una mezcla entre Superman y el Spiderman adolescente, fue publicado entre 2003 y 2018 en Image Comics, contando con 144 números, que fueron en su mayoría dibujados por Ryan Ottley, además de existir varios spin-ofs. Aparte de ser el mejor comic de superhéroes de esos años, destacar además que el final fue perfecto y maravilloso.

Para la adaptación a la pequeña pantalla, Robert Kirkman mantiene funciones de productor ejecutivo, con Simon Racioppa haciendo de showrunner de la temporada y también ejerce de productor ejecutivo junto a Kirkman, David Alpert, Catherine Winder, Evan Goldberg y Seth Rogen. Entre las productoras implicadas en la serie se encuentra Skybound, la empresa de Robert Kirkman que edita sus comics a través de Image Comics. Racioppa escribe este primer episodio de la segunda temporada, que cuenta con la dirección de Sol Choi y música de John Paesano.

El excepcional reparto de voces de la serie incluye a Steven Yeun (Mark Grayson/Invencible), J.K. Simmons (Nolan Grayson/Omni-Man), Sandra Oh (Debbie Grayson), Zazie Beetz (Amber Bennett), Gillian Jacobs (Atom Eve), Andrew Rannells (William Clockwell), Walton Goggins (Cecil Stedman), Jason Mantzoukas (Rex Splode), Mark Hamill (Art Rosenbaum), Khary Payton (Black Samson), Malese Jow (Dupli-Kate), Kevin Michael Richardson (The Mauler Twins), Seth Rogen (Allen the Alien), Mahershala Ali (Titan), Chris Diamantopoulos (Doc Seismic), Sterling K. Brown (Angstrom Levy) y el legendario Peter Cullen (Thaddeus).

La primera temporada de Invencible en Prime Video me pareció de lo mejor que se estrenó en la pequeña pantalla en 2021. Si el comic de Kirkman y Ottley me parece una pasada, la serie de televisión consiguió afinar aún más la fórmula, cambiando eventos de orden para conseguir un mayor impacto en el espectador, a la vez que abandonaba los elementos que quizá peor habían envejecido de un comic escrito por un Kirkman primerizo al que hay que reconocer que le costaba arrancar al principio. Los 8 episodios de la primera temporada fueron una maravilla totalmente reivindicable.

Es por esto que la espera de dos años y medio para poder disfrutar de estos episodios ha sido algo super exagerado, incluso entendiendo retrasos producidos por el COVID entre otros motivos. El especial con el origen de Atom Eve estrenado este verano apenas consiguió saciar mi sed de más aventuras en el mundo de Mark Grayson. De hecho, cambiando mi orden habitual en las reseñas, el único problema que le veo a este primer episodio de la segunda temporada es que Prime en una decisión inexplicable decidió dividir esta segunda temporada en dos partes, estrenando ahora 4 episodios y dejando para la primavera de 2024 (aproximadamente, no hay fecha oficial) una segunda tanda de 4 episodios. Por muchas excusas que se quieran dar, que tras dos años y medio no hayan conseguido terminar una serie de 8 episodios me parece un problema que no admite justificaciones. El anuncio que la tercera temporada no se demorará tanto porque ya están trabajando en ella, dado que Prime renovó en 2021 la serie con dos temporadas adicionales, no sirve para nada de alivio.

Dicho esto, la verdad es que este primer episodio me ha parecido soberbio. De nuevo comparando el comic con la serie, en los comics después de un suceso cataclísmico vienen unos episodios más pausados en los que los autores recolocan las piezas de cara al siguiente arco argumental. En la serie de Invencible hemos empezado a tope desde el primer segundo, al presentar a Amstrong Levy, el gran villano de esta temporada con un poder de saltar entre realidades alternativas, proveniente de una realidad alternativa en la que Mark se alió con su padre y masacró a los héroes de ese mundo y a población civil indefensa. Que Levy venga de esta realidad cruel y a pesar de todo intente realizar el bien, a pesar que sus métodos pueden estar equivocados, es un elemento interesante que ayuda a que empaticemos con él de cara a que se convierta en el gran villano que está destinado a ser. Además, que la serie empiece con Marc y Nolan masacrando a gente sin ningún contexto me descolocó un montón hasta que entendí que se trataba de una realidad alternativa, siendo un ejemplo de buena narrativa que engancha al espectador.

Marc sigue traumatizado por el destrozo que provocó descubrir que su padre era en realidad un viltrumita guerrero que buscaba esclavizar a la raza humana. Sin saber muy bien cual es su función, debe luchar por seguir siendo un héroe y demostrar a todo el mundo que no es como su padre. Antes, deberá convencerse a si mismo. El drama de Marc está muy bien construido en este episodio, y sirve para situarnos de forma modélica a Marc en el centro emocional de la serie, que es lo que tocaba hacer. Pero Invencible es también una serie coral, de forma que ver a los nuevos Guardianes del Globo es también una pasada, con un Cecil Stedman que no sabe si puede confiar en Invencible. o Debbie, la madre de Marc, también en proceso de duelo por lo que aprendió de su marido.

La animación es cumplidora como siempre, narrando bien la acción pero sin mejorar una historia ya de por si estupenda. Por suerte, el maravilloso casting de voces si añaden la emoción necesaria a la narración, consiguiendo que empaticemos con los personajes. En este inicio hemos vuelto a los momentos sangrientos, una de las señas de identidad de esta serie. Por supuesto en el prólogo en una tierra alternativa, pero también durante la pelea en la que decenas de gemelos Mauler de muchas realidades destrozan a Marc y están a punto de matarle, creando un momento super impactante y sangriento también. Y hablando de los Mauler, siempre que aparecen son protagoistas de momentos muy graciosos que consiguen aliviar el tono de la serie y que no todo sea un dramón super chungo.

Este primer episodio de la segunda temporada tiene una duración de 48 minutos, 44 sin los títulos de créditos finales. Y además de que pasan un montón de cosas impactantes, tiene la virtud dejar la serie en un momento apasionante que te hace querer saber cómo continúa la historia. Como los mejores cliffhangers comiqueros, la serie entiende que debe ofrecerte elementos que te hagan qquerer ver la serie la semana que viene, e Invencible en esto cumple también con nota en todo lo que se esperaba de ella.

Nos esperan unas semanas geniales mientras disfrutamos de Invencible. Y en este sentido, agradecer que Prime estrena la serie semanalmente, de forma que el disfrute y la conversación se alargará durante todo noviembre, en contraste con el impacto limitado que hubiera tenido si Netflix hubiera estrenado la serie de golpe como es su forma de proceder habitual.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Invencible no podía empezar mejor en esta segunda temporada. Nos esperan unas semanas geniales, incluso a pesar del parón que tendremos en la serie a final de noviembre.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El chico y la garza de Hayao Miyazaki

Con una semana de retraso se estrenó en mi ciudad la última película del Studio Ghibli de Hayao Miyazaki, El chico y la garza. Una película que no me podía perder.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La película muestra el crecimiento psicológico de un adolescente a través de interacciones con sus amigos y su tío. Está basada en el libro de 1937 del mismo nombre escrito por Genzaburo Yoshino. (FILMAFFINITY)

Studio Ghibli es una institución para todos los amantes de la animación japonesa, responsable de obras maestras como La princesa Mononoke, Mi vecino totoro, El castillo ambulante y demasiadas más para resumirlas en estas líneas. El estudio fue co-fundado por Hayao Miyazaki, (Tokio, 1941) un animador, cineasta y dibujante de manga que ha alcanzado fama internacional como creador de películas de animación, y está considerado como uno de los cineastas más consumados de la historia de la animación.

El chico y la garza es una película de 123 minutos de duración que cuenta con guion y dirección de Miyazaki. Es la primera película desde el estreno en 2013 de El viento se levanta, película con la que se suponía que se jubilaba, aunque visto lo visto no sería descartable que si encuentra la historia adecuada, podamos disfrutar de una nueva película suya en el futuro.

Antes de ver El chico y la garza, estuve haciendo memoria intentando recordar qué película anterior del Studio Ghibli había visto en el cine. Y tengo que reconocer que creo que sólo vi El viaje de Chihiro (2001) y La princesa Mononoke (1997). Empezando porque la animación japonesa sigue siendo la gran desconocida en los canales maintream españoles fuera de Madrid, Barcelona y los festivales de turno tipo Sitges. Aunque bien mirado, lo mismo podría decirse en general de todo el cine asiático. Tener la oportunidad de ver la que se supone es la última película de Miyazaki era un lujo que no me podía perder.

El mayor interés para mi era ver la animación de Ghibli en pantalla grande, y desde ese puto de vista la película no decepciona. La animación de Ghibli es espectacular, con unos personajes que se mueven con una fluidez asombrosa, y unos fondos y paisajes de gran belleza. Al mismo tiempo, sin conocer la técnica exacta de animación, estoy bastante convencido que El chico y la garza se ha creado con animación tradicional en la mayoría de escenas, moviendo a los personajes fotograma a fotograma con dibujos hechos a mano, insertados encima de fondos pintados. Esto hace que la película tenga un regusto clásico de principio a fin, sumado a una historia ambientada en el Japón de 1943 que añade el toque atemporal al conjunto.

La película no me ha maravillado, pero me alegro de haberla visto en pantalla grande.

El caso es que la historia de El chico y la garza me daba igual, quería ver la película de una manera u otra para disfrutar de la animación de Ghibli. Y en este caso lamento decir que me he encontrado con una historia que aunque se vende como inspirada en la infancia del propio Miyazaki, al final parece un remake de El viaje de Chihiro, con un joven mudándose en este caso de Tokyo a un pueblo en el campo, que entrará en un mundo extraño habitado por seres sobrenaturales y amigos inesperados. La familiaridad en la historia en realidad no le hace ningún favor a esta película, más bien al contrario. De hecho, este viaje no deja de ser una sucesión de anécdotas contadas sin la más mínima tensión ni ritmo, mientras Mahito, el niño protagonista, viaja de un lugar a otro de este reino mágico conociendo a gente buena y seres peligroso, consiguiendo que la película se me hiciera larga en varios momentos.

Hay igual un tema cultural que creía haberme perdido mientras veía la película y que pensaba que me impidió disfrutar de la película. Pero el caso es que miré en google el significado de la garza para la cultura japonesa y es un símbolo de longevidad y una fuente de bendiciones y buena salud. Y nada de esto se refleja en la película, al ser de hecho la garza un disfraz de un ser sobrenatural que consigue convencer a Mahito a entrar en la torre que se cree que está encantada (y resulta estarlo, por lo que los mitos populares eran correctos). Igual hay otros simbolismos, pero ese en concreto no.

Por cierto, la película pasa de puntillas el hecho que el padre de Mahito está construyendo armas para abastecer al ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le convierte de alguna manera en el villano a nivel general, al igual que toda la cultura racista y expansionista de Japón durante esos años. Al ser una película contada de alguna manera desde el punto de vista del niño, en realidad es un detalle que se pasa por alto, pero me pareció curioso mientras lo veía.

Fruto de crear situaciones sin fuerza que van pasando una tras otra a lo largo del metraje sin ninguna tensión, tenemos la aparición de seres sobrenaturales con sensación familiar de haber visto antes en otras películas de Ghibli, y un «porque si» que nos lleva hasta un climax al que de muevo le falta la más mínima tensión exigible a cualquier película. Hay alguna idea chula, como que los portales de la torre conectan diferentes momentos temporales, pero se quedan en pequeños destellos de una historia sin chispa que no me ha acabado de funcionar. Hablando de eso, el final en el que la familia se va y fin puede ser uno de los momentos más anticlimáticos que he visto en un cine este año.

Como decía antes, no me arrepiento de haber visto El chico y la garza en pantalla grande. Pero sí tengo que decir que en cierto sentido se me ha ido la sensación de mito y de cine imprescindible. En positivo, la película si tiene poso de narración atemporal alejada de las modas del momento, y la animación es una maravilla. Pero yendo sin ninguna expectativa la verdad es que me hubiera gustado connectar muchísimo más con esta película de lo que lo he hecho.

Comparto el trailer de la película:

El chico y la garza está bien sobre todo en lo referido a la animación, pero no es genial debido a una historia sin tensión ni personajes entrañables. No me parece mal haberla visto en pantalla grande, pero se me queda muy muy lejos de los clásicos del estudio.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Reflexiones de Domingo 25/2023: Sobre el estado de las grapas en España

La polémica por la subida de precios anunciada por Panini a partir de Enero de 2024 ha provocado que muchos lectores expresaran su hartazgo por la situación de las grapas Marvel en España. A esto hay que sumar las dudas que cada cierto tiempo aparecen sobre la viabilidad del formato, por ejemplo tras la decisión de ECC de reducir a la mínima expresión las grapas de DC Comics en España, al apostar claramente por el formato tomo. Estas noticias hacen que reflexione sobre el estado de las grapas y lo que suponen para mi afición comiquera, empezando por cómo me aficioné a comic de superhéroes.

Empecé a leer comics de superhéroes de Marvel y DC Comics hace más de 40 años, pero fue con las ediciones de Forum y Zinco con las que se afianzó una afición que mantengo hasta nuestros días. Que es seguir mensualmente las aventuras de mis personajes favoritos del mundo del comic. O más exactamente, de mis universos de ficción favoritos. El atractivo del comic de superhéroes se explica por numerosos factores, empezando por poder disfrutar de una fantasía escapista en la que personajes heroicos viven aventuras en las que el bien triunfa frente al mal.

El gran aporte de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko fue crear al héroe con problemas, personajes con problemas reales e incluso minusvalías a las que debían enfrentarse antes incluso de empezar a hacer el bien, que ayudaban a generar empatía en el lector y que nos preocupáramos por ellos. Peter Parker y sus problemas económicos, Matt Murdock y su ceguera, Ben Grimm con su apariencia monstruosa, etc… Cuando sumamos a la empatía la continuidad, la sensación de poder ver la vida de los personajes a lo largo del tiempo, viendo a Peter Parker pasar del instituto a la universidad, pasando de soltero a casado por el camino, nos dio un tipo de entretenimiento que no existía en ese momento en el mainstream. Un mundo en el que James Bond vivía aventuras más o menos intercambiables y las series de televisión se planteaban como «el caso de la semana» ofreciendo una fórmula que se repetía sin fin. Los comics resultaron revolucionarios en ese aspecto, y lo siguen siendo incluso cuando algunas editoriales (ejem, DC, ejem) han puesto en duda la conveniencia y la propia existencia de la continuidad.

Tan importante como las luchas de héroes contra villanos era conocer la vida privada de los protagonistas, y a la aventura pura se unió el toque de folletín y melodrama que Stan Lee tan bien conocía al haber escrito centenares de comics de romance en los años 50. La fórmula del bien contra el mal era lo normal, pero ver a los protagonistas tener citas, empezar y terminar relaciones sentimentales y sufrir con el héroe cuando perdía a la chica por llegar tarde a una cita al tener que salvar a alguien en peligro de un villano, significó la perfección de la fórmula, el pegamento que mantuvo pegados a esta afición a varias generaciones de lectores.

Los comics de superhéroes de los años 70 y 80 con los que me aficioné tuvieron además a los que subjetivamente pueden ser catalogados como los mejores dibujantes de la historia del medio, algo que ayudó aún más a que estas aventuras lucieran de forma increíble en la páginas. John Byrne, George Pérez, Frank Miller, John Romita Jr., Jim Starlin, Paul Smith, Walter Simonson, John Buscema, Alan Davis, Dave Gibbons, Barry Windsor-Smith… Algunos de estos artistas eran autores completos, realizando la doble tarea del guion y el dibujo, y ofrecían un tipo de historias con una escala imposible de ver en cualquier otro medio. La sensación de acción más-grande-que-la-vida con el destino del mundo (e incluso el universo) en juego era algo que sólo podías disfrutar en los comics (bueno, y en Star Wars a partir de 1977), y cuando esta acción era narrada por alguno de estos dibujantes, el resultado era magia pura.

A todas estas maravillas había que sumar lo que era la guinda del pastel, al tener estas aventuras por un precio más que asequible de las grapas que te permitía poder comprar múltiples colecciones a la vez. De hecho, estar en contacto todos los meses con tus personajes favoritos fue clave para afianzar el vínculo que se generó entre lectores y personajes y editoriales.

Aunque durante los 80 compraba mucho de Forum y Zinco, en los 90 se produjo el primer cambio cataclísmico en mi afición. Por un lado, la expansión sacacuartos de Marvel y DC hizo imposible comprar todas las colecciones (aunque en realidad nunca compré el 100% de los comics que se publicaban), por lo que llegó la necesidad de seleccionar qué comprar y qué dejar en el quiosco. A eso se añadió otra clave que me ha movido desde entonces. No era lo mismo leer la Patrulla X de Chris Claremont que la que Scott Lobdell, ni tenia nada que ver ver al Capitán América dibujado por John Byrne que por Paul Neary o Kieron Dwyer. Mi afición siempre ha sido LEER las aventuras, y hubo un momento que entendí que era mejor comprar las series realizadas por mis autores favoritos, fueran cuales fuesen, que comprar por completismo unos comics realizado por profesionales mediocres que me daban unas aventuras que no me gustaban, ya fuera por el dibujo, el guion o la unión de las dos cosas. Y respeto máximo para los coleccionistas completistas, como gasten su dinero me parece perfecto. Simplemente, ese no es mi hobby.

Hace 3 décadas que sigo más a autores que a personajes. Excepto la colección de Los Vengadores, creo que he dejado en algún momento todas las colecciones que compraba, incluido Spiderman y mis amados mutantes, que han tenido etapas realmente ilegibles. De hecho, ahora que lo pienso diría que también dejé de comprar alguna etapa de Los Vengadores, el reinicio de Heroes Reborn de Liefeld o los comics de Chuck Austen previos a la llegada de Bendis, por ejemplo, aunque hablamos de etapas cortas de apenas un año.

En los años 90 hice el cambio de la grapa española a la grapa USA gracias a la llegada del Previews a algunas librerías de Valencia, lo que me permitía estar al día de la actualidad americana, frente al margen que existía en las ediciones españolas que en algunos casos podía ser de AÑOS. Durante 20 años me mantuve comprando todos los meses más de 30 grapas mensuales de todas las editoriales americanas. Porque a las clásicas Marvel y DC se sumaron Image, Dark Horse, Malibú y alguna editorial más.

En 2016 decidí abandonar la compra de grapas USA. Esta decisión vino provocada sobre todo por el mal servicio de mi librero de entonces, que me perdía todos los mes un par de grapas sin darme ninguna solución, haciendo insostenible la compra y el mantenimiento de mi afición en este formato. Unos meses antes aproveché el evento de DC Convergencia (dos meses en abril-mayo de 2015 llenos de fill-ins destinados a cubrir el trasladó de las oficinas de DC de Nueva York a Burbank – California) para dejar de comprar DC debido a la caída en picado de la calidad media en sus series a partir del reboot de los Nuevos 52.

En lo relativo a las grapas Marvel, realicé este salto aprovechando el final de las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic que provocaron un reinicio del universo Marvel. En ese momento, el salto entre la edición de Panini y la americana era de pocos meses, y hay que reconocer que en ese momento las grapas de Panini eran realmente económicas, nada que ver con los precios que tenemos en la actualidad.

En lo referido a las editoriales independientes, opté por pasarme de las grapas USA al tomo USA, dado que su compra era relativamente sencilla y sin quebraderos de cabeza, y no tenía nunca claro qué colecciones iban a ser publicadas en España, con cuanta diferencia respecto al original, y en qué formato y a qué precio. En ese sentido, el formato Trade Paperback en tapa blanda por ejemplo de Image me parece perfecto para la compra y disfrute de estos comics y de autores TOPs para mi como Robert Kirkman, Rick Remender, Greg Rucka, Ed Brubaker y todos sus artistas asociados.

Al poco de empezar a comprar las grapas de Panini se produjo la primera gran subida de precios de la editorial. Unas subidas que ya se han convertido en habituales con el paso de los años con el compresible enfado de los aficionados. Pero, con un precio u otro, sigo pensando, y se que nado contracorriente, que la grapa sigue siendo el mejor formato para seguir disfrutando de estas aventurasEmpezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Sobre todo Batman tiene múltiples colecciones y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses . Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, obligatoriamente me dejarían muchos meses de espera entre un tomo y el siguiente, lo cual es muchísimo tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. No es sorprendente que en cuanto pudo, Panini volvió a publicar el personaje en grapa, porque en mi opinión en los largos meses entre la salida de un tomo y el siguiente se produce una desconexión entre el héroe y el lector.  Me encanta la actual colección de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Cappuccio (entre otros), pero cada vez que compro un tomo tengo que repasar lo que pasó en el anterior porque no lo recuerdo. Algo que nunca me pasara en las numerosas grapas que compro mensualmente.

Está claro que la afición comiquera es un hobby caro, no es sólo un tema de las grapas. No es algo de ahora, los tomos también tienen unos precios prohibitivos en cuanto las editoriales optan por ediciones en tapa dura, que son cada vez más frecuentes. Dicho esto, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa sea más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses +/- 10-12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes y grupos diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos de Panini de tapa blando o tapa dura apenas me llegaría para comprar 2-3 tomos. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 2-3 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, creo que no me compensan los tomos, al perderme un montón de cosas que estarían pasando en el resto de colecciones. Aventuras que no quiero perderme.

Una de las polémicas de hace unos días ha sido la noticia del desproporcionado aumento de los tomos de la Biblioteca Marvel, que van a pasar de 12.00 €uros en 2023 a 13.90 €uros en 2024, un incremento de más del 15%. Una polémica sobre el precio de estos tomos, no de las grapas. Una tomadura de pelo si pensamos que se trata de comics antiguos que ya han sido reeditados en múltiples ediciones anteriores por parte de Panini. Mi queja en Twitter (¿X?) consiguió que un tuit mío tuviera la difusión que no había tenido ninguna publicación mía en meses en esa red social, porque no cabe duda que la gente está calentita con este tema. Sin embargo, a pesar de todo, sigo pensando en la grapa como unidad de medida y como contenedor de historias, a pesar que Marvel plantee sus historias para que sean recopiladas en tomo, lo que afecta al disfrute de algunas colecciones.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga a la librería, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la misma librería todos los meses. Y entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son como los de Urasawa en los que pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una única escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Frente a comics de Bendis o King que son insufribles leídos mes a mes, también hay lecturas de grapa que resultan super satisfactorias, como estamos viendo en los comics de Jed MacKay o de Jason Aaron. Comics que justifican más que de sobra su lectura mensual en el formato grapa.

Un problema que SI tiene el comics de superhéroes es que los continuos reinicios y cambios de equipos creativos hacen complicado que un nuevo lector sepa por donde empezar a disfrutar de la afición. (Aunque en realidad todos empezamos a leer con una grapa suelta que estaba a mitad de la historia). ¿Por donde empiezo a leer Spiderman? Ciertamente los primeros comics de Lee y Ditko han envejecido muy mal para los nuevos lectores. Y en lugar de esta etapa original, ¿recomiendo la etapa de Roger Stern y John Romita Jr de los 80? ¿La de J. Michael Straczynski de nuevo con Romita Jr de 2000? ¿O mejor las últimas de Nick Spencer o la actual de Zeb Wells? Y qué decir de la influyente etapa de Dan Slott tras el mefistazo. Hay demasiadas etapas buena y malas, lo que puede resultar demasiado confuso. Aparte que no existe correlación entre las historias de las películas y las de los comics, siendo en muchos momentos casi hasta opuestas.

En lo que también tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambios de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En este momento tengo que aclarar que esto que digo de las grapas sería de aplicación para el UNIVERSO MARVEL. Como comentaba antes, DC cometió el pecado de echarme y hacer que me diera cuenta que podía pasar sin comprar sus comics. Y aunque he disfrutado de algunos comics puntuales como Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja), el Batman de Marc Silvestri o Batman – Superman World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora, pero sigo desenganchado de su universo y sin ganas de volver. Además, la apuesta por los comics Black Label fuera de continuidad es cada vez más fácil poder comprar alguna colección de algún autor que me gusta sin tener que preocuparte de una continuidad inexistente. Tampoco tengo necesidad de comprar el indy en grapa, empezando por el problema del Previews que comentaba antes, por lo que la mayoría de colecciones las compro y disfruto en formato tomo. Aunque alguna colección si que he picado en grapa, como el disfrute de Big Time de Mark Millar y Pepe Larraz, Conan The Barbarian de Jim Zub y Roberto de la Torre o los comics de Daniel Warren Johnson. En ese sentido, resulta sintomático que nada que haya publicado Marvel en los últimos meses y casi años tenga en mi el impacto de los últimos comics de Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Robert Kirkman Ed Brubaker y sus artistas colaboradores. Marvel tiene a los personajes, pero la calidad de estos autores está a años luz de lo que está publicando la Casa de las Ideas.

No soy coleccionista completista, pero tras 40 años comprando y leyendo reconozco que si que me gusta la familiaridad del universo Marvel, y me gusta estar al día de lo que pasa (a grandes rasgos) gracias a la lectura de sus principales eventos. No tengo problema en dejar de comprar una grapa o varias, por ejemplo los mutantes de Krakoa tienen sus días contados, pero no me veo ahora mismo dejando de comprar los comics Marvel en su conjunto. Dicho esto, la alarmante pérdida de calidad (o al menos, comics que no conectan con mis gustos) ha provocado que lleve meses comprando apenas 8-9 grapas Marvel mensualmente. Cada vez compro menos comics Marvel y las oportunidades que sigo dando a nuevas series y autores no siempre están saliendo bien. Si la disminución de compras se mantiene, igual no tengo que decidir dejar de comprar Marvel porque mes a mes la afición irá muriendo por falta de comics que me apelen a mi como comprador.

En ese sentido, la compra en tomos si tiene una ventaja a la grapa, dado que te permite tener una idea más ajustada de lo que te espera, al poder leer críticas y comentarios de lectores amigos que han leído esos comics, frente al salto de fe que los lectores de grapa tenemos que hacer a la hora de empezar a comprar una nueva colección. Algo que decidimos basados únicamente en el marketing con el que Marvel / Panini te vende una colección que puede pintar bien pero acabar siendo un desastre infumable. Y que esto pase una vez es normal, pero si se acumulan las lecturas insatisfactorias, que es lo que está pasando en los últimos años, reduces las oportunidades que le das a nuevas series. Sin embargo, cuando sale un tomo puedes ir poco más a lo seguro, y aunque el desembolso sea mayor lo normal es acertar más veces.

El baile de dibujantes y no poder tener al mismo artista en todo un arco es uno de los grandes pecados de la Marvel actual, unido a la contratación de guionistas mediocres que no han demostrado en colecciones indys que tienen calidad suficiente para guionizar comics Marvel, sino que parece que han sido contratados para cubrir una cuota de «diversidad». Marvel piensa con razón, por las ventas de sus grapas, que los artistas son intercambiables y que los lectores nos comemos con patatas cualquier cosa mientras tenga «Spiderman» en portada. No se dan cuenta que los grandes comics siempre han sido los que combinan una gran historia con un arte sobresaliente. El problema de los dibujantes mediocres y los cambios artísticos me parece un cáncer en la Marvel actual. Como lo es que están alienando a sus compradores actuales y pasados, los que mantuvimos abierto el chiringuito con nuestro dinero, buscando un nuevo público «diverso» que creo que no existe, al menos en el canal de las librerías de comic. Publicando comics infumables de autores que fallan una y otra vez sin que los editores hagan nada para mejorar la situación.

En lo referido a Panini, aparte de la pasada de sus subidas de precio, su decisión de publicar grapas dobles incluyendo en una cabecera popular otra serie diferente que ellos saben que no tiene el mismo tirón comercial me parece un segundo sacacuartos vergonzoso que ha hecho que no comprara colecciones como Inmortal X-Men y que ahora ha conseguido que deje de comprar Patrulla-X. Estas decisiones muestran a una editorial que NO cuida a sus lectores y que debe pensar que vamos a seguir comprando lo que sea que publiquen. Cosa que se está demostrando que no es el caso, si cada vez menos compradores compramos las grapas mensuales.

Por cierto, que las ventas no son las que deberían se aprecia en la decisión de Panini de publicar en enero dos números 1 de dos etapas que empiezan ese mes a precios reducidos: el Capitán América de J. Michael Straczynski y Jesús Saiz y Daredevil de Saladin Ahmed y Aaron Kuder, con unos precios gancho de 2.00 €uros y 2.50 €uros respectivamente. Estos precios son muy inferiores a los normales, pero no tengo claro que vayan a funcionar dado que todos sabemos que el segundo número ya tendrá el precio normal de la grapa. En ese sentido, IMAGE le lleva un montón de ventaja a Panini en lo relativo a promocionar sus colecciones, al vender el primer tomo de sus colecciones (no la primera grapa) a un precio de 9.95 US$, pasando ya el segundo al precio normal de 17-18 dólares. Si Panini hubiera planteado publicar todo el primer arco a precio reducido, igual me planteaba comprar alguna colección pero sólo una grapa a precio reducido no es suficiente para engancharme.

Quiero ver el vaso medio lleno y confiar que las nuevas colecciones Marvel de 2024 van a conseguir devolverme la ilusión, por ejemplo con el final de la Era de Krakoa. Pero desde luego ni Marvel ni Panini tienen un cheque en blanco, sólo compraré lo que realmente pinte interesante y se ajuste a mis gustos.

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