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Crítica de El Último Duelo de Ridley Scott

El último duelo es un películón de los que merece la pena ver en pantalla grande y que recupera al mejor Ridley Scott de los últimos años, con un reparto de lujo formado por Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer y Ben Affleck.

PUNTUACIÓN: 8/10

Artículo CON spoilers.

Basada en hechos reales, la película se centra en el duelo entre Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), dos amigos que se convirtieron en rivales. Francia del siglo XIV, cuenta la historia de Marguerite de Carrouges (Jodie Comer), que declara haber sido violada por el caballero Le Gris, el mejor amigo de su marido Jean. Al no creerle nadie y ante tal ofensa, su marido acusa a su mejor amigo ante el rey Carlos VI, quien decide autorizar un duelo a muerte entre ambos. (FILMAFFINITY)

The Last Duel: A True Story of Trial by Combat in Medieval France es un libro de 2004 del autor estadounidense Eric Jager sobre el último duelo judicial oficialmente reconocido en Francia, que tuvo lugar en 1386. Es interesante indicar que aunque este fue el último duelo judicial celebrado en Francia, no fue el último duelo legal. Los posteriores duelos autorizados no fueron duelos judiciales que decidieron la culpabilidad e inocencia de los participantes, sino duelos por el honor para vengar una afrenta. La adaptación del libro de Jager se anunció por primera vez en 2015, aunque no se dio luz verde oficialmente hasta julio de 2019, cuando Ben Affleck y Matt Damon fueron confirmados como estrellas y coguionistas de la película junto al director Ridley Scott.

Hablar de Ridley Scott (Inglaterra, 1937) es hablar de una leyenda viva del cine: Alien, Blade Runner, Gladiator, El Reino de los cielos, Thelma y Louis, Los duelistas, Black Hawk Down… Demasiadas películas buenas como para acordarme de todas. Sin embargo, hay que reconocer que The Martian (2015) también con Matt Damon, fue su última gran película, y que en los últimos años hemos tenido más decepciones (Prometheus, Alien: Covenant) que aciertos. El último duelo es su vuelta por la puerta grande.

Como comentaba, a partir de un guión de Affleck, Damon y Nicole Holofcener, Scott ha creado una película de 152 minutos que fue rodada durante 2020 (sufriendo una paralización del rodaje debido al COVID) en localizaciones de Francia e Irlanda. El último duelo cuenta con fotografía de Darius Wolski, montaje de Claire Simpson y música de Harry Gregson-Williams. La película contó con un presupuesto de 100 millones de dólares que lucen espectaculares en pantalla. Lamentablemente, ha sido un fracaso comercial absoluto, ya que en el momento de escribir estas líneas tan sólo ha recaudado 25 millones en todo el mundo. La película producida por 20th Century Studios, va a generar millones de dólares de pérdidas para Disney.

El reparto de El último duel me parece alucinante y transmiten todo el carisma que se espera de las grandes estrellas de Hollywood. Empezando por Matt Damon como Sir Jean de Carrouges, un caballero poco reflexivo más interesado en la guerra que en cuidar de sus propiedades y de su esposa. Junto a él tenemos Adam Driver como Jacques Le Gris, escudero del Rey de Francia amigo de Jean que se convertirá en la mano derecha del Conde Pierre d´Aleçon (Ben Affleck), el noble que controlaba la zona de Normandía. Jodie Comer es Marguerite de Carrouges, la esposa de Jean que aparte de bella es mucho más inteligente de lo se estilaba en la época.

Completarían el reparto Harriet Walter como Nicole de Buchard, madre de Jean y suegra de Marguerite, Alex Lawther como el Rey Charles VI, Marton Csokas como Crespin, un escudero amigo de Jean y Tallulah Haddon como Marie, una amia de Marguerite.

Si hablamos en positivo del cine comercial de entretenimiento, no se puede hacer mejor que lo que Ridley Scott nos ofrece con esta película. El último duelo es una estupenda película que cuenta una historia interesante que nos habla de un suceso real del pasado que puede tener enseñanzas para nuestra sociedad actual, contada de forma visualmente brillante con una estructura narrativa poco habitual y que tiene a 4 grandes actores que transmiten todo su carisma y calidad actoral a la pantalla, con una duración de 150 minutos que en ningún momento se hace larga. Como digo, no se puede hacer mejor, con un diseño de producción, una fotografía, un vestuario y una música de diez que nos transportan desde el minuto uno al siglo XIV.

Aunque hay importantes escenas de acción rodadas con una brutalidad poco habitual además del duelo que da nombre a la película, realmente la película no es una historia de acción, sino que busca mostrarnos cómo era la sociedad medieval, con especial atención al sufrimiento y sometimiento que sufría la mujer convertida poco menos que en una propiedad para el marido. Uno de los elementos que más me gustan de El último duelo es que la historia te muestra de forma fría, aséptica y dura un montón de elementos que resultan terroríficos bajo el prisma de nuestra sociedad moderna pero que eran lo más normales hace 7 siglos y a nadie se le ocurría cuestionar.

Empezando por una violación mostrada por duplicado que resulta no ser un delito dentro de las leyes de la época. Debido al sometimiento de la mujer al varón, ésta no podía denunciar a su agresor, sino que tenía que hacerlo su marido en cuanto a que habían usado ¿estropeado? sin permiso “su propiedad”. Buff, se me pone la carne de gallina sólo con pensarlo. O que lo normal de la época era que la mayoría de mujeres hubieran sido violadas en algún momento de su vida, algo que descubrimos por boca de la madre de Jean, y como las mujeres tenían que agachar la cabeza y seguir adelante con su vida.

Y qué decir de un clero que tenía normas especiales que se aplicaban sólo a ellos y que les permitían salir libres de prácticamente cualquier acusación de violación, un hecho que prácticamente ha continuado hasta nuestros días. O de la llamada cultura de la violación actual que hace una persona poderosa no conciba que ha violado a una mujer porque quién no querría estar con él siendo alguien tan importante. Ambos detalles son puestos en el contexto medieval pero tienen una correspondencia actual absoluta. Como lo es que la peor enemiga de una mujer suele ser otra, en este caso que no la cree y piensa que de alguna manera probablemente ella lo provocó y fue culpa suya.

Todos estos elementos son únicamente el subtexto que muestran la realidad de la época, y no es necesario que me digan que es algo malo porque cualquier persona normal que tenga la brújula moral en el sitio adecuado que vea la película lo entenderá automáticamente. Mostrar sin pretender dar todas las respuestas o dejar espacio para la comprensión del espectador es siempre mejor opción que el abofetear al espectador con los panfletos con los que nos están machacando otras producciones.

Aparte de este subtexto, otro elemento que me ha gustado mucho es que la historia es super entretenida a pesar de ser casi dos horas y media de película, al plantear una premisa poco habitual en el cine comercial, al contarnos la historia desde el punto de vista de los tres protagonistas, primero el de Sir Jean de Carrouges (Damon), el marido agraviado, después el de Jacques Le Gris (Driver), el autor del crimen, terminando con el de la víctima Marguerite de Carrouges (Jodie Comer). Esto hace que la película vuelva atrás en dos ocasiones cuando cambiamos de punto de vista, ofreciendo cada nuevo narrador matices que son super interesantes y aportan una nueva dimensión a hechos que acabábamos de ver.

De esta manera, descubrimos que Sir Jean en lugar de ser el noble y valeroso guerrero que parecía es un ser mezquino y envidioso que se interesa más por la guerra que por dirigir bien sus tierras, tratando de forma despótica a su mujer. De igual forma, Le Gris es un cerdo violador, pero también intenta ayudar y ser un buen amigo de Sir Jean, a pesar de sus numerosos desplantes, lo cual le convierte en un personaje complejo. Asqueroso, pero interesante.

Quizá el pero de la película es que mientras veía la película estaba esperando un giro, una sorpresa que hiciera que todo lo que pensabas que estaba pasando hasta ese momento fuera falso, y nunca llegó a pasar. De hecho, hubo un momento que me sorprendí pensando si no sería todo una trama creada por Marguerite para desacreditar a Le Gris y enriquecer a su marido, pero que va. La historia no va de un whudinit, sino de documentar de forma interesante y entretenida el sufrimiento de la mujer en la Edad Media. Y por tanto cada punto de vista no hace sino reforzar que SI hubo violación, nunca hubo duda al respecto. Esto hace que sobre todo la tercera parte con el punto de vista de Marguerite quede un pelín larga con momentos que refuerzan lo ya visto pero sin aportar demasiadas novedades. En especial en la escena de la violación que es mostrada casi igual que la habiamos visto, siendo un momento dolorosa de ver pero algo redundante. Esto hace que el ritmo se resienta un poco en esa parte, pero a mi nunca se me hizo aburrida.

Creo que del trío protagonista, dado que Ben Affleck tiene un papel secundario, Jodie Comer es la mejor de los tres. Su interpretación es tremenda y nos mete de lleno en un drama que no puede exteriorizar y que es puesto en duda por todos a su alrededor. Comer lo hace genial, pero también hay que reconocer que este papel es el más agradecido de los tres. Adam Driver creo que también lo hace muy bien como un noble inteligente y carismático que se sabe mejor que los demás y que sabe explotar sus habilidades en su propio provecho. Y agradezco que una gran estrella como Matt Damon se haya arriesgado con el papel del cerdo, impulsivo y desfigurado Sir Jean. Reconozco que se me hizo raro creerme que este chaval de la Costa Este americana sea un escudero en la Francia medieval, pero si el objetivo era conseguir que despreciáramos a Sir Jean, el éxito es brutal.

El climax de la película con el duelo también me parece tremendo, dejando claro que Sir Jean no está luchando por restaurar el honor de su mujer sino por su propio orgullo, y que ha apostado la vida de su mujer para vengarse de un Le Gris contra el que se ha sentido acomplejado toda su vida. El duelo es un prodigio de narrativa, espectacularidad y brutalidad, con una muerte super bestia que hizo que apartara la mirada y en el que las apuestan no pueden ser mayores, ya que Marguerite también morirá si su marido pierde el combate.

De hecho, más allá del ganador del combate, el shock viene del convencimiento que adquiere Marguerite sobre que si hubiera sabido que su marido estaba dispuesto a jugarse su vida y hacer que su hijo quedara huérfano, ella no hubiera acusado a Le Gris y se hubiera centrado en criar a su hijo como han hecho miles y miles de mujeres violadas antes que ella. De hecho, la historia llega a su final de forma satisfactoria, pero la cultura de la violación llegó hasta nuestros días, por lo que en la parte de crítica social su denuncia queda de candente actualidad.

Por último, un comentario sobre el fracaso comercial de la película. Hay un grupo de gente que siempre se queja del cine comercial, en concreto del blockbuster palomitero y sobre todo de los superhéroes, como si fueran la fuente de todos los males de la industria del cine, afirmando que NO se hacen películas interesantes para un público «adulto», o al menos mayor de 30 años, entre los que esos comentaristas se suelen situar. Sin embargo, cuando se estrenan precisamente películas de ese tipo que reclama, tampoco va a verla, quizá argumentando entonces que el cine es muy caro, y como va a ir todas las semanas al cine pagando teniendo su suscripción a Netflix (o a Filmin). Yo pongo mi cartera donde pongo mis opiniones, así que no tengo problema en apoyar el tipo de cine que quiero ver.

Pero es que hay que negar la mayor, porque los datos de las taquillas tras el levantamiento de las restricciones del COVID indican que si los cines están consiguiendo ser rentables de nuevo y tener ingresos más o menos regulares es precisamente gracias al cine comercial que estas personas desprecian, sin el cual la mayoría de salas habrían cerrado. Este mes de octubre y noviembre hay una amplísima oferta de cine variado dirigido a un público adulto, y ninguna de estas películas está consiguiendo recaudaciones importantes, lo que indica que es este tipo de espectadores es el que aún no ha vuelto a las salas. Luego que no se quejen que no hacen cine para ellos si cuando se estrenaron «sus» películas ¡ellos tampoco fueron!

Sin embargo, en lugar de intentar vender mejor la película o recomendarla a sus conocidos, tengo claro que habrá quien siga diciendo que la culpa de todo es de la gente que sólo va al cine una vez al mes y ha preferido ver Shang-Chi o Eternals antes que Dune o este El último duelo. Una opinión ridícula, obviamente, que deja en evidencia a quien la expresa. Deberían preguntarse qué han hecho mal para no saber captar la atención del espectador, en lugar de llorar porque alguien hizo su trabajo mejor que ellos.

Comparto el trailer de la película:

El último duelo es un peliculón que no te deberías perder que justifica sin duda el ir al cine y pagar por verlo en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Caballero Verde de David Lowery (Prime Video)

Prime Video ha estrenado El Caballero Verde, la reinvención de David Lowery (Peter y el dragón, A ghost story) de uno de los cantares clásicos en lengua inglesa creando una historia llena de lirismo e imágenes poderosas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La historia medieval de Sir Gawain y el caballero verde contada desde el punto de vista del género de la fantasía. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en el Festival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Peter y el Dragón y A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

Sir Gawain and the Green Knight es un romance caballeresco de finales del siglo XIV de autor desconocido. Es una de las historias artúricas más conocidas, con una trama que combina dos tipos de temáticas populares: el juego de la decapitación y el intercambio de regalos. Es un ejemplo importante de romance caballeresco, que generalmente involucra a un héroe que emprende una misión que pone a prueba su destreza y su virtud. La historia describe cómo Sir Gawain, un caballero de la Mesa Redonda del Rey Arturo, acepta un desafío de un misterioso Caballero Verde que desafía a cualquier caballero a golpearlo con su hacha si a cambio acepta recibir otro golpe de igual fuerza un año y un día después. Gawain acepta y lo decapita, ante lo cual el Caballero Verde se levanta y le recuerda a Gawain su cita dentro de un año. En su lucha por mantener su trato, Gawain demuestra caballerosidad y lealtad hasta que su honor es cuestionado por una prueba que involucra al señor y la dama de un castillo en el que es invitado.

El caballero Verde está escrita, dirigida, producida y montada por David Lowery, que ha colaborado con el director de fotografía Andrew Droz Palermo y el músico Daniel Hart. La película ha contado con un presupuesto de 15 millones, rodándose en localizaciones en Irlanda en 2019. Debido al Covid finalmente la película se ha estrenado a nivel mundial a través de Prime Video, mientras que en Estados Unidos y Canadá contó con un estreno limitado y sólo recaudó 17 millones.

La película está protagonizada por Dev Patel como Sir Gawain, el sobrino del Rey Arturo (Sean Harris) que saldrá en una misión en la que su honor está en juego. Alicia Vikander interpreta un doble papel, interpretando a Essel, una cortesana, y a la Dama, Joel Edgerton es el Señor, mientras que Sarita Choudhury interpeta a la madre de Gawan, una Morgana Le Fey nunca nombrada como tal. El reparto principal se completaría con Ralph Ineson como el Caballero Verde, Barry Keoghan como el Carroñero, Erin Kellyman como Winifred y Kate Dickie como la reina Ginebra.

Entrando a valorar El Caballero Verde, hay que empezar destacando la belleza de las imágenes que la creado David Lowery. La película está llena de planos alucinantes que atrapan la retina del espectador y que podrían estar en un museo debido a su belleza. Lowery se muestra como un maestro en la planificación de sus escenas, incluyendo largos travellings y escenas que combinan el realismo medieval con las historias de fantasía épica más icónicas.

Técnicamente, El Caballero Verde me parece alucinante. Su diseño de producción, su vestuario, su fotografía y música por si solos justifican el visionado de la película. Sobre todo si eres fan de las historias medievales, vas a alucinar con la recreación histórica, pero incluso si no lo eres, creo que visualmente la película puede atraparte.

Hay otro elemento muy destacado en El Caballero Verde y es que muestra el gusto de Lowery por la narrativa sin diálogos y por historias que contengan importantes elipsis temporales. Esto es algo con lo que ya nos sorprendió en A ghost story, pero diría que Lowery ha perfeccionado su técnica y nos ofrece unos últimos 15 minutos magistrales.

Como véis, el caso es que hay un montón de elementos super chulos en la película. Y sin embargo, la naturaleza episódica de la película con unas pruebas bastante intrascendentes y el propio Gawain, que me parece un pulisánime patético que no merece ser calificado como héroe, me han hecho que me resultara imposible empatizar con lo que Lowery nos cuenta. Y no creo que sea culpa de Dev Patel, creo que cumple con nota, sino de la propia naturaleza del personaje y del viaje que Lowery plantea. Sus flaquezas y debilidades, por muy humanas que sean, provocaran que Gawain realmente me cayera mal la gran mayoría del tiempo.

A pesar de no conectar con la historia, entiendo que el romance medieval es el que es y en esa época las historias siempre se planteaban como dilemas morales que enseñaran las virtudes que debía tener un caballero y, por supuesto, el lector. Esto provoca que durante la historia Gawain se enfrente a diversas pruebas, alguna de las cuales me han resultado momentos un tanto insulsos e intrascendentes. Aparte, tenemos la implicación de la madre de Gawain en todos los sucesos de una forma que que no acaba de quedar bien explicada durante la película, exigiendo un conocimiento de los mitos artúricos por parte del espectador que no tienen por qué tenerse.

Me ha llamado la atención que Lowery se inventa dos de las situaciones a las que se enfrenta Gawain en la película, que no se encuentran en el romance medieval: la escena del asalto y la casa habitada por un fantasma. Entiendo que en parte esto viene provocado para conseguir una duración comercial adecuada, y dado que no leí sobre el romance hasta después de ver la película, realmente no me provocó ningún problema.

Lo que si encuentro cuestionable es que a pesar de dejarlo ambiguo, realmente Lowery cambia el final del poema, en este caso para adaptarlo a lo que entiendo que él cree que debe ser el comportamiento del héroe con una mirada del siglo XXI. Reconozco que sólo pensando en la película, Gawain toma una decisión moral correcta con lo que se espera de un héroe, mostrando de alguna manera que el viaje le ha cambiado y le ha hecho ser mejor persona de lo que era al comenzarlo, consiguiendo en ese sentido un final super perfecto.

Sin embargo, en el romance Gawain actúa diferente y acaba siendo honrado como ejemplo a seguir por los caballeros de la mesa redonda. A pesar que los 15 últimos minutos que comentaba antes contados mediante elipsis me parecen unos momentos de CINE con mayúsculas, me sorprende leer algunas reseñas en las que se califica a esta película como la adaptación definitiva del romance. ¿Cómo va a serlo si altera el final? Y claro que la historia medieval con ojos actuales contiene elementos cuestionables, pero diría que si quieres adaptar la historia de Sir Gawain, se supone que ya sabes lo que hay. O no.

En todo caso, entiendo que estas últimas consideraciones no afectarán a un espectador que no conozca el romance original como era mi caso antes de ver la película. Supongo que otro elemento destacado es que ver la película me hiciera interesarme por la historia medieval original.

En todo caso, aparte de estas consideraciones, reconozco que El Caballero Verde tiene momentos de gran cine que me han encantado, junto a otros momento más intrascendentes que casi sobran aunque son entendibles dentro de la naturaleza episódica de la historia.

Comparto el trailer de la película:

El Caballero Verde es una película de belleza hipnótica, a pesar de no haber podido conectar con la historia la recomiendo, sobre todo teniendo en cuenta que se puede ver tranquilamente en casa al estar disponible en Prime Video

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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HBO Max anuncia una ventana de 45 días en los cines para las películas de Warner Bros en Europa en 2022

HBO Max ya está disponible en España desde el pasado 26 de octubre. Uno de los anuncios estrella que hicieron los representantes de HBO durante su presentación fue el anuncio que todas las películas de Warner Bros estarán disponibles en su plataforma de streaming tan sólo 45 días después de su estreno en salas comerciales a partir de 2022. Hoy quiero hablar de mi afición al cine y analizar las repercusiones que puede tener este anuncio en el hobby de ver cine en pantalla grande, sobre todo si esta ventana se extiende y se convierte en norma del sector.

Mis dos grandes aficiones son los comics y el cine. Desde que tengo uso de razón recuerdo la experiencia de ir a una sala de cine para ser deslumbrado por historias más grandes que la vida, aventuras increíbles, dramas, comedias, terror o ciencia ficción. Durante muchos años todas las semanas iba al cine al menos una vez, muchas veces sin importar la película en cuestión. Dentro de esta afición, tan importante como la historia era la experiencia de verla en pantalla grande, con el plus añadido que esas historias sólo podían verse en los cines ya que tardaban meses en llegar a los video-clubs, y luego a las tiendas en sus versiones en DVD primero y blu-ray actuales. Y si hablamos de su estreno en las cadenas generalistas de televisión, los plazos se alargaban años (exceptuando la revolución que supuso en su día el nacimiento en España del canal de pago Canal+). Reconozco que esta batallita es casi arqueología, desde luego historia antigua, porque la irrupción de Netflix a partir de 2013 lo ha cambiado todo.

La forma en que el streaming ha modificado en los últimos 5 años los hábitos de ocio a nivel mundial me parece algo revolucionario. En medio de un debate cíclico (y algo estéril) sobre lo caro que era el hobby de ir al cine en España, a menudo expresado por gente que sin embargo no tiene problema de pagar 10 €uros por un gin-tonic premium o incluso más por una entrada de fútbol, Netflix desató una tormenta perfecta, al ofrecer una suscripción mensual por menos de lo que cuestan dos entradas de cine. La necesidad de ir al cine a ver una película “normal” empezó a dejar de tener sentido cuando en Netflix tenías contenidos similares todas las semanas que podías ver cómodamente en cualquier dispositivo en casa o fuera de ella. El razonamiento de “para qué ir al cine a ver una película malilla cuando en casa tengo lo mismo” se ha ido extendiendo entre todos los segmentos de población, y no es una locura afirmar que hoy en día más gente ve cine en sus móviles de forma regular que en las salas comerciales.

Prime Video de Amazon y Disney+ se lanzaron a disputarle el dominio del streaming a Netflix, multiplicando la oferta de ocio disponible para los consumidores sin salir de casa. Y eso sin contar a Filmin, a la propia HBO o propuestas de momento minoritarias como Apple TV. Por menos de 20 €uros al mes (el precio de dos suscripciones) hay factualmente más oferta interesante que ver en estas plataformas, eligiendo cada consumidor las que más le encajan, que tiempo para hacerlo.

Estas plataformas llevaron un paso más su estrategia de creación de contenidos originales y se lanzaron también a ofrecer películas “de prestigio”, contratando a directores reconocidos para que crearan con ellos sus últimas propuestas. A raiz de esto, muchos de los premios de cine de los últimos años han recaído en películas producidas por el streaming. Poder ver las últimas películas de Scorsese o Cuarón en casa ofrecía a sus suscriptores un contenido “objetivamente” mejor que las películas que se estrenaban en el cine ese mismo fin de semana.

La consecuencia a grandes rasgos es que los estudios de cine han dejado de producir películas “normales” de presupuestos medios de 40-50 millones, dado que es cada vez más complicado recuperar la inversión de una comedia o un drama genéricos si los espectadores no van al cine a verlos, al tener en casa películas similares que cumplen la misma función de entretenimiento ligero. Los estrenos cinematográficos en los últimos años se han segmentado en grandes blockbusters palomiteros que ofrecen un espectáculo visual que de momento sólo podía disfrutarse en pantalla grande en toda su amplitud, y producciones de bajo presupuesto que pueden ofrecer una gran rentabilidad a los estudios. Ejemplo paradigmático de esto último serían las películas de terror de Blumhouse que por regla general nunca superan los 10 millones de presupuesto, con lo que a poco que funcionan generan casi siempre grandes beneficios para la productora.

Hasta 2019 las películas de Marvel Studios, Disney o Star Wars marcaban records de recaudación a nivel mundial, estrenando películas-evento que transmitían con éxito la idea que era un acontecimiento que tenía que verse sí o sí en pantalla grande. Gracias a esto Vengadores Endgame se convirtió durante varias semanas en la película más taquillera de la historia a nivel mundial, recaudando más de 2700 millones. La clave para vender una película no es vender que es buena, sino que es “importante”.

La llegada del COVID paralizó la industria durante meses y ha acentuado los cambios en los hábitos de ocio. Ahora es casi más normal ver series o películas en las pantallas de los móviles o tablets que en la televisión del comedor de casa, y se ha extendido la idea tras estar varios meses confinados sin ir al cine, que teniendo el streaming el ir al cine no es ya un hobby que merezca la pena. (Yo no lo creo, pero entendedme).

La apertura de los cines con restricciones de aforo y los retrasos en las fechas de estreno provocaron que los estudios de cine buscaran fórmulas novedosas para rentabilizar sus inversiones. En algunos casos, los estudios optaron por llegar a acuerdos con Netflix, Prime, etc para estrenar sus películas directamente en las plataformas. Disney probó una experiencia piloto de estrenar simultáneamente sus grandes estrenos Mulan, Viuda Negra y Jungle Cruise en salas comerciales y simultáneamente en modo alquiler dentro de Disney+, con un precio de alquiler alto de 21,99 €uros que marcaba una clara diferencia respecto al precio de una entrada normal de cine. Esto en lo referido a sus grandes blockbusters, porque los estrenos de Pixar Soul o Luca se estrenaron de forma gratuita en la plataforma, una solución de compromiso para dotas de contenido a una cadena que sufrió en 2020 por la falta de nuevos contenidos originales. Tras 90 días, estas películas que ya no estan en los cines pasan a estar disponibles en Disney+ dentro del paquete normal de contenidos incluidos con la suscripción normal.

Warner y HBO son propiedad de AT&T. El gran conglomerado mediático lanzó su propio canal de streaming HBO Max en mayo de 2020 en Estados Unidos (y que ahora llegó a España). Tras varios meses con unas cifras de suscripciones muy inferiores a las de Netflix, Prime Video o Disney+, el lanzamiento corría el riesgo de ser considerado un fracaso, algo impensable para estas grandes empresas que cotizan en bolsa. AT&T WarnerMedia lanzó una idea radical durante todo 2021 en Estados Unidos para intentar reflotar HBO Max, estrenando todas las películas de Warner en streaming el mismo día que se estrenan en los cines SIN COSTE ADICIONAL, incluidas en dentro del precio normal de la suscripción. Algo que se hizo con la excusa del COVID y teniendo en cuenta las limitaciones de aforos de los cines y los reparos de una parte de los consumidores en entrar en una sala con más gente,

La gratuidad del visionado de estas película de Warner al estar incluidas en la suscripción standard ha sido la gran novedad respecto a las películas Disney estrenadas en modo alquiler. El precio alto del alquiler de Disney hacía que muchos espectadores (yo por ejemplo) hayamos preferido pagar para ver Viuda Negra o Jungle Cruise en los cines, no en casa, para disfrutar de la experiencia widescreen de las salas comerciales, algo que no tengo en casa. Y el experimento le salió bien a Disney al menos en el caso de Viuda Negra, NO en el de Jungle Cruise, de forma que Marvel consiguió obtener beneficios cuando sumamos los ingresos de la taquilla en los cines con el acceso Premium de Disney+.

Sin embargo, en el caso de HBO Max y para sorpresa de nadie, todos los estrenos de Warner en los Estados Unidos han fracasado en taquilla, con la excepción de Godzilla vs Kong y a falta de ver el resultado de Matrix 4 estas navidades. ¿Quien va a pagar por ver Maligno o Cry Macho en el cine cuando la tienes de forma gratuita en streaming? Casi nadie, obviamente. Pero no solo ha fallado el cine “normal”, los grandes blockbusters de Warner The Suicide Squad o Dune que para mi merecen ser vistos en patalla grande también han fracasado y no van a cubrir costes con las recaudaciones de los cines. Apostar por la captación de suscriptores ha provocado un año de pérdidas, un año perdido para Warner. Calificarlo de desastre es poco.

De cara a 2022, HBO Max NO va a estrenar simultáneamente las películas de Warner, menos mal, pero en lugar de los 90 días actuales de ventana de exhibición que por ejemplo Disney respeta, ha anunciado que lo reduce a la mitad, tan sólo 45 días. Y si bien esto es menos malo que si lo comparamos a lo vivido en Estados Unidos este año, es un clavo más en el ataúd del hobby de ver cine en salas de cine, una nueva traba que puede hacer que se convierta en una actividad en peligro de extinción.

Porque excepto los muy fans del cine de superhéroes que vamos a ver las películas el fin de semana de estreno, la mayoría de espectadores no tiene ninguna urgencia en ver una película. De hecho, en muchos casos hasta que el boca a boca no empieza a funcionar ni siquiera saben que la película está en cartelera para empezar. Hacer que en apenas 6 semanas la película esté disponible en streaming tengo clarísimo que va a provocar que muchos espectadores no hagan el esfuerzo de ir al cine si en 2/3 semanas la van a poder ver en casa. El efecto, si se extiende a otros estudios puede ser catastrófico para el negocio de las salas comerciales.

Las películas que mayoritariamente atraen público a las salas se engloban en el cine comercial de efectos especiales para todas las edades tipo Endgame, Star Wars o la franquicia de James Bond. Un tipo de cine carísimo de producir que necesita de grandes taquillas para conseguir ser rentables. La tendencia de este 2021 muestra que debido a las disminuciones de espectadores / taquilla en Estados Unidos, películas de este tipo como The Suicide Squad o Dune con presupuestos superiores a 150 millones de dólares van a terminar con pérdidas su periodo de exhibición comercial. Lo lógico es pensar que una vez se estrenen las películas que actualmente están en producción y que aún sufren los retrasos provocados por el Covid (por ejemplo Top Gun 2), las nuevas producciones tengan en cuenta una previsión de ingresos acorde a la nueva realidad menguante. Esto provocará que películas con presupuestos de 200 millones o más que hace 4/5 años se les hubiera dado luz verde no llegarán a hacerse.

Esto a la vez puede generar una bola de nieve, porque si hay pocos espectáculos widescreen aún menos espectadores irán a los cines, generando recaudaciones aún menores que a su vez provocarán que los estudios sólo produzcan películas cada vez más económicas, lo que atraerá a menos espectadores… empeorando aún más la situación del negocio de exhibición. Esta previsión catastrofista sólo con Warner / HBO Max no creo que vaya a suceder, aunque diría que las cuentas de Warner van a sufrir en durante 2022. Sin embargo, si otros estudios como Sony, Paramount, Dreamworks o la propia Disney incorporara esta ventana de 45 días, no tengo duda que muchas cadenas de cines estarán abocadas al cierre por falta de negocio.

Creo que el futuro y el presente del entretenimiento pasa por el streaming. Este análisis se centra sólo en el hobby de ver cine en pantalla grande, en ningún caso creo que el cine en general esté en peligro, seguiremos viéndolo en un formato u otro. De hecho, el streaming trajo como positivo que se produjeran películas como Roma o El Irlandés que no se hubieran estrenado por los canales normales de distribución en salas comerciales debido a su coste estratosférico. Pero una cosa es eso y otra que una gran empresa como AT&T WarnerMedia ponga en riesgo el exitoso negocio cinematográfico de Warner Bros, que en 2023 cumplirá un siglo desde su fundación, por conseguir más suscriptores.

Como espectador y consumidor de cine que soy, lo único que puedo hacer es seguir mi filosofía de fan friki, poniendo mi cartera donde pongo mis opiniones. Eso significa que en la medida de mis posibilidades, seguiré yendo al cine siempre que pueda, llevando a mi familia para compartir la experiencia. Si reconozco que mantengo una actitud crítica con aquellas obras o autores que no conecten con mis gustos, aunque intento ver obras que me saquen de mi zona de confort como me pasó con Titane. Pero sin boycotts absurdos que sólo van a empeorar la situación. Esta iniciativa de AT&T favoreciendo a HBO Max frente a Warner me parece penosa, pero no por ello voy a dejar de ir a ver Matrix 4 en el cine cuando se estrene estas navidades. Que mi dinero hable por mi.

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Spectre de Sam Mendes (2015), Cuarta película de Daniel Craig como James Bond

Tras el éxito de Skyfall, la película más taquillera de la historia de la franquicia de James Bond, Sam Mendes repitió en la dirección de Spectre, cuarta película de Daniel Craig como el agente 007. Por desgracia, los resultados fueron mucho menos acertados.

PUNTUACIÓN: 5/10

James Bond recibe un críptico mensaje del pasado que le confía una misión secreta que lo lleva a México D.F. y a Roma, donde conoce a Lucía Sciarra, la hermosa viuda de un infame criminal. Bond se infiltra en una reunión secreta y descubre la existencia de una siniestra organización conocida como SPECTRE. Mientras tanto, en Londres, el nuevo director del Centro para la Seguridad Nacional cuestiona las acciones de Bond y pone en duda la importancia del MI6, encabezado por M. De modo encubierto Bond recluta a dos colaboradores para que le ayuden a encontrar a Madeleine Swann, la hija de su gran enemigo, el Sr. White, pues quizá tenga la clave para desentrañar el misterio de SPECTRE. A medida que Bond avanza en su investigación, descubre una estremecedora conexión entre él y el enemigo que busca. (FILMAFFINITY)

Mientras contaban los millones de dólares que ganaron con Skyfall, Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, los productores de la franquicia de Bond, debieron pensar que lo que no estaba roto no era necesario cambiarse y optaron con buen criterio por volver a contratar a Sam Mendes en la dirección.

Tampoco hubo cambios en los guionistas, repitiendo también John Logan, Neal Purvis y Robert Wade, a los que se les unió durante la producción Jez Butterworth , además de que según se cuenta, Mendes y Craig también modificaron el guión durante el rodaje, una escritura no acreditada. Si hubo cambios en la dirección de fotografía, ya que para Spectre Mendes optó por colaborar con el también veterano Hoyte van Hoytema (Dunkerque, TENET, Déjame entrar, Interstellar. Junto a ellos, encontramos en Spectre el montaje de Lee Smith y la música del habitual Thomas Newman, con un tema para la película cantado por Sam Smith.

Spectre es la vigesimocuarta película dentro de la franquicia de James Bond. La película de 148 minutos contó con un presupuesto de 250 millones de dólares. Con una recaudación de 880 millones en todo el mundo, mantuvo la senda de los beneficios para los productores, pero se quedó muy lejos del éxito que supuso Skyfall y sus 1100 millones. Además, frente a la aclamación de la crítica de Skyfall, Spectre recibió numerosos palos, siendo unánimente considerada como un paso atrás.

Para Spectre tenemos por supuesto a Daniel Craig como James Bond, Ben Whishaw como Q, Naomie Harris como Eve Moneypenny, Ralph Fiennes como Gareth Mallory, jefe del MI6 y superior de Bond y Rory Kinnear como Bill Tanner, Jefe de Estado Mayor del MI6 y subordinado de M, Jesper Christensen como Mr. White, el miembro de Quantum al que conocimos en Casino Royale. Además, la sorpresa la tuvimos al encontrarnos como un cameo a modo de despedida de Judy Dench como M, en el que pone en marcha los acontecimientos que sucederán en la película.

Las nuevas incorporaciones de Spectre al mundo de Bond son Christoph Waltz como Ernst Stavro Blofeld, el lider supremo de la organización criminal Spectre. Blofeld es la recuperación de un villano clásico de la franquicia de Bond, y sirve de alguna manera de actualización y homenaje de dichas películas. Léa Seydoux interpreta a la Dra. Madeleine Swann, la hija de Mr. White que se convertirá en el interés romántico de Bond. Dave Bautista es Mr. Hinx, un asesino y miembro de alto rango de SPECTRE, Andrew Scott es Max Denbigh, un miembro del gobierno británico y Jefe del Centro de Seguridad Nacional, Alessandro Cremona es Marco Sciarra, un miembro de alto rango de Spectre y Monica Bellucci interpreta a su esposa Lucia Sciarra.

Empezando por los elementos positivos, la película cuenta con un arranque impresionante gracias a un enorme plano secuencia rodado en Ciudad de México que es una virguería y nos dejó a todos con la boca abierta. También la persecución en coche por el centro de Roma está super bien rodada y confirma que como siempre, las películas de Bond lucen increíbles en pantalla grande. Spectre cuenta además con localizaciones en Austria y Marruecos, además de en varias localizaciones de Londres y en los estudios Pinewood.

Frente a Skyfall que fue una historia totalmente autónoma y autoconclusiva, Mendes y los productores plantearon Spectre para que conectara de forma impactante toda la franquicia, aprovechando los planes de hacer que Blofeld, el gran villano de 007, fuera el antogonista de esta película. De hecho, la producción jugó con acierto al despiste al nombrar alindicar que Christoph Waltz interpraba a Franz Oberhauser, un personaje del pasado de James que volvía a su mundo, cosa cierta por otro lado. La realización que Oberhauser, al que se creía muerto se cambió el nombre y pasó a utilizar el apellido Blofeld de su madre, es una de las muchas sorpresas de la película.

La película intenta dar más importancia a los personajes secundarios al plantear dos líneas argumentales en paralelo, por un lado Bond intentando encontrar a Spectre y por otro a M y Moneypenny enfrentados en Londres al cierre del MI6 decretado por el nuevo Jefe del Centro de Seguridad Nacional Max Denbigh, lo que rompe ligeramente la narrativa a la que estamos acostumbrados en las películas de Bond. Globalmente, Spectre es un correcto entretenimiento que se puede ver y sigue luciendo estupenda ahora que volví a verla 6 años más tarde.

Sin embargo, a pesar que como digo la primera hora es super entretenida, Spectre cae en barrena a partir de ahí y sufre de una última hora realmente insufrible, algo que ya les pasó a Quantum of Solace y Skyfall. Que pase una vez puede ser casualidad, dos mala suerte, pero en tres películas seguidas, es una tendencia indudable, que muestran a unos productores y director que no saben cerrar bien sus historias.

Tenemos por un lado el tema de las dos líneas argumentales. Por el lado de M, está tan claro desde el primer fotograma que Denbigh es miembro de Spectre que casi podrían haberse ahorrado todo el arco para que la duración no se alargara tanto, ya que las dos horas y media se hacen super largas. El hecho que el final de Denbigh sea tan penoso y anticlimático tampoco ayuda a que la sensación sea mejor.

Y por el lado de Bond… Tras los momentos de debilidad de 007 mostrados en Skyfall que fueron lo más interesante del personaje desde Casino Royale, aquí volvemos a una versión de Daniel Craig que vuelve a ser el puto amo, con una interpretación en plan témpano de hielo impasible. Junto a esto, un problema gravísimo de Spectre que no entiendo el director o directora de casting no viera ANTES de empezar el rodaje, es que Craig tiene una nula química con Léa Seydoux, que se supone es su interés romántico. O Seydoux no tiene química con Craig, como queramos decirlo. Puede que sea por la diferencia de edad, Craig en 2015 tenía 47 años mientras que Seydoux sólo 30, y posiblemente sea demasiada y no ayuda a que nos creamos que esta bella profesional no soporte a Bond y al momento siguiente se lance a sus brazos. Es una sensación subjetiva, pero aunque Craig tampoco es que sea mucho más expresivo, su escena con Monica Beluchi me parece que está mejor y es más creíble que todo lo que tenga que ver con Craig y Seydoux. Lamentablemente, la sensación que dan cuando están juntos es que no se soportan y sus escenas apasionadas en el tren no funcionan en absoluto. Y si la relación romántica no funciona, la historia queda coja.

A esto hay que sumarle el tremendo fail que es el personaje de Ernst Stavro Blofeld interpretado por Christoph Waltz, que es otra losa que sufre la película. De alguna manera, el matiz que aporta Waltz como si Blofeld fuera un amigo de toda la vida puede enlazar con el hecho que él y Bond se conocieron de niños, algo que resulta por otro lado una ridiculez, pero convierte a este villano en un chiste en lugar de la peligrosa mente maestra de Spectre. De hecho, la obsesión equivocada de hacer que todo esté conectado rompe completamente la suspensión de credulidad. Ya es casualidad que Bond y Blofeld vivieran juntos, y se aceptamos que Le Chiffre de Casino Royale, Greene de Quantum of Solace y Mr. White de ambas estén relacionados con Spectre. Le Chifre menos porque era un banquero de terroristas y acaba asesinado por Mr. White, pero aceptamos pulpo. Pero hacer que Silva de Skyfall esté a su servicio es imposible y no cuela, ya que el personaje de Bardem sólo buscaba su venganza personal contra M, no se trataba de dominar el mundo. Pero claro, Blofeld quiere adueñarse de la autoría de la muerte de M, y eso es algo que no funciona.

Como tampoco funciona toda la escena en la que Bond y Madeleine Swann llegan invitados a la base secreta de Spectre y Blofeld como buen villano de los años 60 les invita a disfrutar de las instalaciones mientras les cuenta su plan maléfico. Si esto quedaba anticuado y casi hasta cutre cuando lo veía en las películas de los años 80, ni os cuento el bajonazo que produce verlo en una película de 2015 que se vendía como una actualizacíón realista de la franquicia de James Bond. Lamentable.

Dave Bautista ofrece toda su potencia física en su interpretación de Mr. Hinx, y su pelea en el tren es brutal y está super bien. Lo malo es comprobar lo desaprovechado que está en el resto de la película, a pesar de aparecer siempre un paso por detrás de Bond en Roma o en Austria. Mr. Hinx prometía ser un poderoso antagonista que en cierta manera recordaba a Tiburón, pero su aparición es cortada en seco, lo cual genera el problema que ni Blofeld ni Denbigh ofrecen la sensación de peligro que el climax de la película requería convirtiéndolo de hecho en parte del fail de la película.

Cuando vi Sin tiempo para morir no recordaba todos los detalles de Spectre. Y ahora que la ví de nuevo, me quedo muerto viendo que el final de esta película hace que el principio de la siguiente no tenga sentido. Porque si Bond acaba de salvar a Madeleine de morir en la demolición del MI6 porque Blofeld quiere verla muerta, es imposible y Bond lo sabe que ella trabaje para Spectre al principio de la película. Para el espectador han pasado 6 años, pero son solo ¿semanas? de diferencia para Bond y Madeleine en la cronología de las películas. ES IMPOSIBLE. Y entiendo que si Bond y Madeleine no se separan al comienzo no hay película, pero los guionistas deberían haber pensado una solución mejor. Con que hubiera tenido sentido me hubiera conformado, no tenía ni que ser una solución “buena”.

Spectre es una película entretenida de ver, pero sólo si la vez en modo encefalograma plano admirando el notable diseño de producción y variadas localizaciones y no tanto la historia que nos están contando. El standard de calidad de Casino Royale ni está ni se le espera y en mi opinión Sam Mendes acaba decepcionando con una historia que no está a la altura de las expectativas. De hecho, la pomposidad que Mendes transmite con su dirección no se corresponde con las locuras increíbles (en el mal sentido) que les suceden a los protagonistas.

De hecho, una vez volví a ver las 5 películas de Daniel Craig como James Bond 007, mi ranking quedaría de la siguiente manera:

Casino Royale: Sobresaliente, la única película realmente satisfactoria de esta serie.

Skyfall: Bien, pero con una última hora fallida que echa por tierra una primera mitad que apuntaba alto.

Quantum of Solace: Bien, una aventura ligera con un involuntario feeling a las películas clásicas que sin embargo ofrece un más que correcto entretenimiento bien ensamblado, algo que lamentablemente no ha pasado en:

4º y 5º: Spectre y Sin Tiempo para morir, tristes finales para una serie que apuntaba alto y acabó decepcionando.

Me sabe mal parecer un abuelo cebolleta al que todo le parece mal. Pero es que creo que si las franquicias de Jason Bourne (las tres primeras películas) o de Misión Imposible triunfan con unas propuestas estupendas que no caen en las ridiculeces o en contradecirse de película en película, no entiendo que podamos aspirar a lo mismo con James Bond. Supongo que la diferencia de calidad sobre todo de los guionistas implicados, Christopher McQuarrie en M:I y Tony Gilroy en la serie de Bourne, respecto a las películas de Bond son lo que de verdad marca la diferencia.

Comparto el trailer de Spectre:

¡Qué decepción más grande me llevo con Spectre, cuántas cosas no encajan en esta película! Como he comentado, para una película de una serie que prometía mucho, ha acabado convertida en un entretenimiento loco y absurdo al mismo nivel que tantas otras películas locas y absurdas.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Skyfall de Sam Mendes (2012) Tercera película de Daniel Craig como James Bond

Tras la decepción de Quantum of Solace (2008), los productores de la franquicia de James Bond buscaron a un director de prestigio que ayudara a James Bond a volver al nivel de calidad mostrado en Casino Royale (2006). El resultado, Skyfall, la tercera película de Daniel Craig como el agente 007.

PUNTUACIÓN: 7/10

La lealtad de James Bond (Daniel Craig), el mejor agente de los servicios secretos británicos, por su superiora M (Judi Dench) se verá puesta a prueba cuando episodios del pasado de ella vuelven para atormentarla. Al mismo tiempo, el MI6 sufre un ataque, y 007 tendrá que localizar y destruir el grave peligro que representa el villano Silva (Javier Bardem). Para conseguirlo contará con la ayuda de la agente Eve (Naomie Harris). (FILMAFFINITY)

A pesar de su rentabilidad, Quantum of Solace no dejó contento a casi nadie. De cara al inicio de la siguiente producción, la vigésimo tercera de la serie Bond que celebraría además el 50 aniversario de James Bond en la gran pantalla, los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson contrataron a un director de prestigio: Sam Mendes. Mendes es un director de cine y teatro inglés nacido en 1965. Su primera película, American Beauty de 1999 le valió el Oscar a Mejor Director. Camino a la perdición (2002), Jarhead (2005) y Revolutionary Road (2008) muestran una producción ecléctica y variada que convencieron a los productores que era el hombre adecuado para reconducir la franquicia.

Skyfall fue escrita por Neal Purvis y Robert Wade, guionistas habituales de la franquicia Bond que trabajaron en Casino Royale y Quantum of Solace. Junto a ellos, la novedad llegó con John Logan, veteranísimo guionista de Hollywood con películas como Un domingo cualquiera, RKO 281, Gladiator, Star Trek: Némesis, El último samurái o El aviador, por la que estuvo nominado al Oscar.

Mendes se trajo al super premiado Roger Deakins como director de fotografía, con el que había trabajado en Revolutionary road. Skyfall contó además con montaje de Stuart Baird y música del habitual en la serie de Bond Thomas Newman. Junto a Newman, destacar que la canción original de Skyfall, cantada por Adele, ganó el premio Oscar.

Con un presupuesto de 200 millones de dólares, Skyfall se convirtió en un fenómeno a nivel mundial, recaudando más de 1100, convirtiéndose no sólo en la película de Bond más taquillera hasta la fecha, sino también para sus productoras Sony Pictures y Metro Goldwin-Mayer.

Junto a Daniel Craig como James Bond y Judy Dench como M, la película sirvió de presentación para varios secundarios que han seguido apareciendo en la franquicia: El nuevo y jovencísimo Q, interpretado por Ben Whishaw, Eve Moneypenny, interpretada por Naomie Harris, y la novedad de nuevo personaje de Gareth Mallory, interpretado por Ralph Fiennes. Otra novedad viene encarnada en el villano, el ex-agente del MI6 Raoul Silva, interpretado por Javier Bardem. En cuanto a la chica Bond de la película, tenemos a Sévérine, interpretada por la bella actriz y modelo francesa de origen chino-camboyano Bérénice Marlohe.

Empezando a valorar la película, hay que agradecer el intento de hacer cosas diferentes con la franquicia. Curiosamente, Skyfall es una de las películas de Bond con menos localizaciones internacionales, ya que exceptuando la estupenda intro inicial en Turquia y las potentísimas escenas en Shanghai (China), el resto fue rodado en diferentes localizaciones de Reino Unido. Frente a las decenas de magnates de los negocios o jefes criminales en la sombra que han llenado las anteriores películas de Bond con planes de dominar o destruir el mundo, en Skyfall al final tenemos una pequeña y muy humana historia de venganza.

Frente a la narrativa serializada de Casino y Quantum que parecían inaugurar una nueva era para Bond, Skyfall es una aventura completamente autocontenida como han sido siempre todas las películas de Bond. De hecho, la amenaza de la organización Quantum que descubrimos en Casino Royale y fue el hilo conductor de Quantum of Solace es totalmente abandonada en esta película, al igual que el personaje de Felix Leiter, que tampoco aparece.

Aunque no se dice, hay que entender que entre el final de Quantum of Solace y el principio de Skyfall hay una elipsis se entiende de varios años en los que Bond ha seguido realizando misiones. Digo esto porque un tema importante de la película es la idea que Bond está mayor y es carne de retiro, por supuesto por el paso del tiempo y tras ser tiroteado y dado por muerto al comienzo de la película. En la tercera película de Daniel Craig como 007. Y es curioso, porque en 2012 en que se estrenó Skyfall Craig sólo tenía 44 años, no era para nada mayor para el papel, y sin embargo, aparece demacrado durante toda la película. Y, si, mayor. Y es en este Bond herido contra las cuerdas en el que encuentro la mejor interpretación de Craig en toda la serie. Que esto se produzca en la película que muestra al menos Bond de la serie de Daniel Craig no se si es una buena noticia.

La fotografía de Roger Deakins y la dirección de Mendes nos regalan momentazos visualmente increíbles, empezando por toda la intro en Turquía, las escenas en Shanghai del rascacielos pero también la llegada al casino acuático, y en general durante toda la película. Skyfall es desde el punto de vista visual la mejor película de Bond de la serie de Daniel Craig. La verdad es que todo luce excepcionalmente bien, en este caso la calidad de los profesionales implicados claramente se transmitió en pantalla.

Skyfall es ante todo una película de acción de James Bond, pero intenta dar una mayor profundidad al personaje de M y construir a partir de la relación que tiene con James, que sirve de espejo del drama vivido por Raoul Silva, interpretado por Bardem, que siente que fue abandonado por ella a su suerte hace años, una situación que es la misma que James sufre al principio de la película. Aunque esto podría plantearse para que hubiera una duda sobre las lealtades de Bond, esto no llega ni a ser sugerido en la película. Además, durante la promoción de la película recuerdo que se resaltaba mucho que Skyfall iba a centrarse también en la historia personal de James Bond, lo que añadía una dosis adicional de interés a la historia.

Para ser una película de 143 minutos, la verdad es que no se hace larga, un pelín en Escocia si, y ofrece un estupendo entretenimiento, que es al final lo que se espera de una película de JamesBond.

Lamentablemente, Skyfall empieza muy bien, algo habitual en toda película de Bond, pero tiene un última hora que no se sostiene y bordea peligrosamente el ridículo. Empezando por todo lo referido al personaje del villano interpretado por Javier Bardem. The Dark Knight (2008) de Christopher Nolan es una obra maestra que influyó en todo el cine comercial inmediatamente posterior. De manera que por completa casualidad, los espectadores nos encontramos en Vengadores (Joss Whedon, mayo de 2012), en Skyfall de octubre de ese mismo 2012 o en Star Trek: Into the darkness (J.J. Abrams, 2013) a una mente maestra cuyo plan pasa a dejarse atrapar como forma de acercarse al héroe y poner en marcha un plan increíblemente complejo. Justo igual que el Joker de Nolan. Pero fue pura casualidad.

Y es que si te paras a pensar en el plan de Bardem, es una locura ridícula que no se sostiene, empezando por el robo de una lista de agentes encubiertos (como la lista NOC de Misión Imposible, otra casualidad) que es una excusa para dejarse atrapar por Bond para conocerle, al ser el actual niño mimado de M. De esta forma, Silva planea dejarse detener para poder instalar el virus en los ordenadores del MI6, lo que le permitirá matar a M, a la que antes quiere ver con sus propios ojos para decirle a la cara lo que piensa de ella. Ridículo es poco. Silva tiene un brutal complejo de Edipo con una M que para él es una figura materna que le traicionó, y la actuación de Bardem no acaba de dar con la clave para que su personaje de un poco de lástima o genere cierta empatía, en lugar de resultar totalmente grotesco. Con todo lo bueno que es Bardem, aquí el personaje no da para casi nada, desaprovechando completamente al actor español.

La autodeclarada seriedad del Bond de Mendes se convierte en una pomposidad que ralla casi el postureo, porque a pesar de las intenciones, la historia es igual de absurda que todas las anteriores de Bond. De hecho, en ese ámbito de verosimilitud / realismo, Casino Royale ganaría por goleada a Skyfall. En ese sentido, la broma del joven Q «¿qué esperabas, un lápiz explosivo?» (o algo similar) tiene una clara lectura metatextual en este sentido, al estar mencionando y riéndose de las anteriores películas de Craig, pero resulta una broma sin gracia que es casi una falta de respeto a los fans de la franquicia. Que además resultaba anticuada teniendo en cuenta que Brian Singer ya hizo la misma broma en 2000 en la primera X-Men, en ese caso hablando de los trajes de licra.

Pero peor si cabe que todo lo relacionado con Silva, que ya es bastante malo, es el fallido climax de Skyfall, en la que Bond decide combatir a un grupo terrorista con numerosos miembros y armamento de última generación, ¿con los rifles de caza de su padre fallecido en una finca familiar en Escocia en la que estarán aislados? Whaaaaaaat?!!

Comentaba al principio que agradecía no tener un climax en una fortaleza de un villano que le contara su plan maléfico a Bond antes de morir. Bueno, el caso es que excepto lo de morir, todo eso sí aparece en Skyfall, pero a la hora y diez minutos de metraje, de nuevo copiando la novedosa estructura de The Dark Knight que rompió con los tres actos. Que la importante historia del pasado de Bond sea visitar una casa familiar que hace ¿20 años? que no visita, es sencillamente ridículo y una decepción brutal. Porque ya en Casino Royale nos dijeron que era huérfano, ninguna revelación del pasado de Bond mostrado en esta película, por mucho que mole ver la tumba de sus padres, llega al nivel de lo que la conversación de Vesper y James nos mostró del personaje.

Es por esto que para mi Skyfall puede ser una película entretenida al mismo nivel que otras películas locas y absurdas de Bond, pero ni mucho menos la mejor del personaje, como parecen opinar tantos aficionados de Bond, puesto que para mi ese puesto lo ostenta Casino Royale. De hecho, es que rechazo el calificativo de «seria», algo que no se sostiene si analizamos mínimamente el guión.

Comparto el trailer de Skyfall:

Skyfall es una buena película de James Bond lastrada por una floja última hora de película y un imposible plan del villano que acaba resultando hasta ridículo. Desde luego, se queda muy, pero que muy lejos de ser la mejor película de Bond.

PUNTUACIÓN: 7/10

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