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Crítica de Andor episodios 11 y 12 (Disney+)

Termina la primera temporada de Andor en Disney+ con dos últimos episodios que confirman que la última serie de Star Wars en imagen real ha ido de menos a más y me ha dejado con buen sabor de boca.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

De nuevo a la fuga tras su huida de la prisión en Narkina 5, Andor tiene que actuar antes de que sea tarde.

Estos dos últimos episodios han sido dirigidos por Benjamin Caron, director del séptimo episodio, y cuentan con guiones del creador de la serie Tony Gilroy.

En el reparto, Diego Luna es Cassian Andor, un ladrón cuyo planeta Kenari fue destruido por uno de los proyectos mineros del Imperio Galáctico que salió mal. Adria Arjona es Bix Caleen, la mecánica y traficante del mercado negro amiga de Andor. Kyle Soller hace de Syril Karn, subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana (Pre-Mor). Stellan Skarsgård es Luthen Rael, el contacto de Bix que forma parte de la Alianza Rebelde. Genevieve O’Reilly interpreta a Mon Mothma, un miembro del Senado Imperial que intenta navegar por la política del Imperio mientras ayuda en secreto a fundar la Alianza Rebelde. Por último, Denise Gough interpreta a Dedra Meero, una supervisora de la Oficina de Seguridad Imperial.

Ahora que podemos valorar la primera temporada en Andor en su totalidad, la verdad es que a pesar de alguna cosa menos buena sobre lo que ya he hablado en las reseñas de los 3 arcos anteriores, el resultado global creo que es muy positivo. El climax de esta primera temporada se desplaza a Ferrix, con motivo del funeral de Maarva, la madre de Andor, confluyendo en su capital los principales personajes buscando encontrar a Andor, unos para detenerle e interrogarle, otros como Luthen para matarle.

Antes de eso, en el episodio 11 destaca un segundo cameo de Forest Whitaker retomando su papel de Saw Gerrera, el revolucionario aún más violento contra el imperio que los rebeldes. La escena que comparte con Stellan Skarsgård es genial porque ambos son grandes actores que se lucen en cada aparición. Y pone de relevancia los grises que Tony Gilroy ha querido que conozcamos de la Rebelión, rompiendo el concepto clave de Star Wars de la lucha del bien contra el mal. Al dejar morir al comando que se dirigen a una trampa, Luthen Rael mantiene el anonimato de su topo dentro de la inteligencia imperial y hace que el odio hacia el imperio crezca en numerosos sectores imperiales, lo que a la larga espera que sirve de chispa para la creación de grupos que se opongan al Imperio. Algo que es justo lo que Saw Guerrera quiere también.

Uno de los aspectos más destacados de Andor parte de la construcción de grandes sets como es el de la capital de Ferrix. La acción allí luce estupenda porque se siente real al haber sido rodada en una localización física concreta. Junto a esto, el funeral de Maarva se convierte en una olla a presión a punto de estallar, con una tensión bestial que me he encantado, al ver cómo el enfrentamiento de los manifestantes contra los imperiales es inevitable, y cuando eso pase habrán muchas muertes.

Una de las cosas que me han gustado de Andor es que pone de relevancia que la Rebelión en el mundo de Star Wars no fue un movimiento organizado desde arriba, sino que surgió a partir de muchas luchas concretas realizadas por personas y grupos aislados entre si con el único punto en común de rechazar la violencia que el Imperio estaba realizando en su planeta natal. Y precisamente que la gente despierte y se levante es lo que busca crear Luthen con sus acciones. Un Luthen que por cierto hay que decir que no llega a hacer nada realmente destacable en Ferrix, más allá de su ambigua sonrisa que sirve de cierre de esta temporada.

El punto de vista a pie de calle que plantea el creador de Andor Tony Gilroy la verdad es que funciona muy muy bien en el último episodio de esta primera temporada. Hay que reconocer también la labor del director de estos episodios Benjamin Caron, y en general de todos los que han trabajado en la producción de esta serie. Que una producción de Lucasfilm / Disney luzca excelente no debería ser noticia, pero en este caso el feeling real de los decorados y la producción en general le sienta de maravilla a la serie.

Una de las cosas que me parecen más problemáticas de Andor es la falta de carisma de Diego Luna, algo que no es problema de la serie en si al venir arrastrado desde Rogue One. Y dentro que esto se mantiene en este episodio, los momentos de dolor de Andor al descubrir que su madre adoptiva ha muerto en Ferrix me parecieron que estaban bien y que en eso Luna sí cumple con lo que se espera del protagonista de la serie. Sin embargo, si una conclusión queda tras esta primera temporada es que Andor en realidad es una serie coral en la que lo importante es mostrar «el nacimiento de la Rebelión», quedando él en segundo plano. De esta manera, si en el episodio 10 brillaron Andy Serkis y Stellan Skarsgård, en el climax de esta temporada vuelven a brillar otros personajes por encina del personaje titular teórico protagonista. Esto no es ni bueno ni malo (bueno, un poco malo si es), sino la constatación de cómo son las cosas.

Dentro de los potentes episodios finales, se confirma que las tramas de Coruscant han sido bastante bluffs, en especial todo lo referido a una Mon Mothma que ha sido lo más insípido e intrascendente de toda la serie. Si la idea de conocer el origen de la Rebelión resultaba interesante a priori, desde luego ver los problemas bancarios de Mothma han sido casi ridículos, verdaderos minutos de la basura de la serie. La serie termina arreglando ligeramente el arco del ex-agente de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn al salvar a Dedra Meero, pero eso no evita que su arco en esta temporada mientras discutía con su madre en Coruscant haya sido también un fail total.

Tampoco el arco de Vel Sartha, la prima de Mon Mothma y líder rebelde que dirigió el robo en Aldhani, resulta nada interesante una vez vistos los últimos 6 episodios de la serie, lo que supone otra narrativa bastante fallida. Junto a esto, y entendiendo que si han construido un set de rodaje con la tienda de antigüedades propiedad de Luthen Rael tienen que plantear situaciones allí que justifiquen la inversión, hay que comentar que lo contado allí ha sido repetitivo y redundante.

Hay un elemento de fondo en Andor, y que ha provocado que muchos espectadores se hayan preguntado si esta serie de Disney+ es o no es una «buena serie de Star Wars». Reconociéndose casi unánimemente que se trata de una buena historia de ciencia ficción con toques de thriller, hay algo que no te acaba de cuadrar con Star Wars cuando tienes una historia en la que el 99.99% de los personajes son humanos sin apenas presencia alienígena, y en la que además las escenas espaciales están atronadoramente ausentes. Creo que es algo tan evidente que los creativos, quien sabe si por sugerencia de alguien de Lucasfilm, optaron por presentar en el undécimo episodio dos escenas que maquillen esto, al ver a dos habitantes de Narkina 5 cuando Andor y Melchi escapan de la prisión, y luego con la huida de Luthen de la nave imperial que intenta atraparle. El caso es que esta escena espacial está genial y tiene una tensión estupenda mientras Luthen espera que la nave cargue las contramedidas que le permitan escapar de los imperiales. Pero al final esta escena, que por otro lado sirvió para añadir fotogramas super potentes al trailer, sólo ha conseguido que se notara aún más lo que le ha faltado a la serie en su conjunto.

Porque a continuación en el climax final del último episodio la serie vuelve a su esencia «a pie de calle», planteando una acción en Ferrix completamente realizada por humanos, con una acción casi más esperable de Antidisturbios que de Star Wars, al ordenarse a los soldados imperiales detener una manifestación generada a partir del funeral por la muerte de Maarva. Y es cierto que la tensión que se genera en el episodio es genial y me ha gustado mucho, pero también es verdad que el feeling no acaba de cuadrarme. Dicho esto, viendo esto mismo con mentalidad de «vaso medio lleno», puede argumentarse que nos quejamos que Star Wars se convirtiera en un refrito que repetía esquemas ya vistos en la tercera trilogía. Que Lucasfilm se haya atrevido ha hacer algo diferente y original debería ser celebrado por los aficionados. Incluso reconociendo los elementos menos buenos, sinceramente creo que la sensación a nivel es super satisfactoria.

Hay otro tema de fondo, y es que Star Wars por definición es un universo creado para ser disfrutado por todo tipo de espectadores. Es conocido que George Lucas pensaba que el target de espectadores de la primera película eran los niños y jóvenes adolescentes. Algo, todo sea dicho, en lo que claramente Lucas se equivocaba, dado que la lucha del bien contra el mal tiene un atractivo universal. Puede decirse sin temor a equivocarse que al plantearse Andor como un entretenimiento «para adultos», han creado una serie que no va a conectar con los más jóvenes, y que es extraño que Lucasfilm de alguna manera aliene a una parte fundamental de su audiencia creando una serie que NO es para ellos.

En el caso concreto de mi familia, a mi hijo Andor le ha gustado pero sin más y a mi mujer no puede interesarle menos esta serie. Esto no es categoría de nada, pero si diría que ilustra que hay una parte de los espectadores mainstream que no son consumidores de ciencia ficción (y hay un montón, muchísima más gente de lo que pensamos) que jamás se van a plantear ver Andor por mucho que les digas que plantea «situaciones adultas», porque para ellos ¡SE TRATA DE STAR WARS! Y Star Wars es ciencia ficción y frikismo para niños (dicho por ellos, obviamente no opino igual), pero por mucho que la mona se vista de seda…

Estos intentos de Disney de atraer a un público diferente del consumidor habitual de Star Wars dentro de ser lógico desde un punto de vista de empresa no tengo claro que vaya a funcionar, empezando por el hecho que los suscriptores de Disney+ precisamente somos los fans de Star Wars, Marvel o el cine de animación. Puedo equivocarme, pero tengo bastante claro que ningún suscriptor de Filmax y consumidor de cine adulto se ha suscrito a Disney+ al escuchar que Andor es una serie con un target de espectador mayor de edad.

Y ya digo que Andor me ha gustado y veré seguro la segunda temporada, pero yo ya era público converso antes de empezar a ver esta serie, por lo que no tengo claro si Disney va a tener un éxito de audiencia con esta serie.

Comparto el teaser trailer de este episodio final de Andor:

Me ha gustado la primera temporada de Andor, y este final nos ha dejado con ganas de más. Así si.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Old Man temporada 1 (Disney+)

Tenemos muy asumido que Disney+ es el hogar de la animación, los superhéroes o Star Wars. Pero en los últimos tiempos se está confirmando como un estupendo proveedor de series para un público adulto, como lo testifican The Bear, Sólo asesinatos en el edificio o The Old Man, la serie protagonizada por Jeff Bridges que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN:7.5/10

Un antiguo agente de la CIA que vive al margen de la sociedad se encuentra a sí mismo huyendo de gente que quiere matarlo. (FILMAFFINITY)

The Old Man es un thriller basado en la novela del mismo nombre de 2017 de Thomas Perry. La serie fue desarrollada por Jonathan E. Steinberg y Robert Levine, que se encargan además de escribir los guiones de los siete episodios que componen esta primera temporada. La serie ha contado con directores de lujo, al tener a Jon Watts (trilogía Spiderman), Greg Yaitanes (Juego de Tronos), Zetna Fuentes y Jet Wilkinson. La serie contará con una segunda temporada, confirmada a los pocos días de empezar la emisión de la serie en Estados Unidos.

Jeff Bridges es Dan Chase, un agente de la CIA desaparecido desde hace más de 30 años que vive oculto. John Lithgow es Harold Harper amigo de Chase en el pasado y encargado de detenerle en el presente. E.J. Bonilla es el agente Raymond Waters que se encarga de la investigación sobre el terreno. Bill Heck interpreta a un joven Dan Chase que realiza una peligrosa misión en Alganistán, donde conocerá a su futura mujer Abbey Chase (Leem Lubany). Alia Shawkat es la agente Angela Adams, mano derecha de Harper que tiene un pasado misterioso. Por último, Amy Brenneman es Zoe McDonald, una divorciada que conocerá a Chase mientras huye de las autoridades.

Hay que reconocer que el mundo del entretenimiento está lleno de historias de veteranos que tienen que realizar una última misión. Keanu Reeves es el más «joven» de la actual hornada, pero realmente tiene 57 años. Pero si miramos a Denzel Washington (67) o Liam Neeson (70), parece que el relevo generacional no acaba de producirse en las producciones de acción. Y con permiso de Harrison Ford (80) en The Old Man, Jeff Bridges con 72 años y tras sufrir el COVID durante el rodaje parece querer llevar el protagonismo de «hombres viejos» a otro nivel.

Y la verdad es que desde el punto de vista de las escenas de acción, la serie me ha sorprendido sobre todo en los dos primeros episodios dirigidos por Jon Watts. Las peleas hombre a hombre entre un anciano y agentes entrenados que vemos en estos episodios me han flipado de forma increíble, al estar planteadas con dureza devastadora a partir del planteamiento que si puedes derribar a tu enemigo con un golpe no es necesario dar dos. Tengo claro que una parte lo habrá rodado un especialista de aspecto similar a Bridges, pero estas escenas de acción sobresalen de lo esperable en una serie de televisión en general y en concreto una protagonizada por un actor tan mayor como Bridges. La intervención de los perros en estas escenas me parece que dan un plus de originalidad que ayudan a que sean aún más redondas.

La estructura de la serie resulta bastante obvia, planteando un misterio a partir de unos sucesos ocurridos en Afganistán hace 30 años que iremos descubriendo a modo de flashbacks a lo largo de la temporada, mientras en el presente Bridges (Chase) intenta escapar de la persecución del FBI y la CIA conociendo a gente en el camino que le acompañarán, mientras intenta organizar un contrataque contra la figura que tiene una cuenta pendiente con él desde entonces. Dentro de lo funcional que resulta el argumento de esta serie a nivel general, The Old Man se convierte en un éxito gracias a las interpretaciones de los siempre estupendos Jeff Bridges y John Lithgow, que elevan el conjunto y son de largo lo mejor de la serie. no se como será en la versión doblada, pero escuchar a Bridges en la versión original es una pasada, porque no oculta que es un anciano (porque lo es), pero aún y con eso tiene una fuerza y una claridad de actuación ante el peligro bestial. La personalidad de Lithgow también me flipa en la V.O., y sin duda recomiendo ver la serie así si tienes ocasión (y por supuesto, si tu nivel de inglés te lo permite).

Además de la estupenda dirección de Jon Watts en los dos primeros episodios, la serie realmente está muy bien dirigida, con un planteamiento serio y adulto alejado de los golpes de efecto (aunque alguno hay) y resaltando la evolución de los personajes. Quizá el problema de The Old Man es que la serie va de más a menos, y presenta como digo unos momentazos de acción en los primeros episodios que realmente no son representativos de lo que la serie es en su conjunto, siendo en su mayoría una serie de personajes dialogando sobre los pecados del pasado, los sentimientos que guardan en su interior y lo difícil que es pedir ayuda. En este sentido, es curioso que la desaparición de los perros que comentaba antes marca un punto de inflexión en la serie, aparcando la acción para resaltar el elemento dramático.

Y dentro que las interpretaciones están todas bastante bien y transmiten mucha emoción en los momentos que toca, quizá otro problema es que hay un misterio que genera el cliffhanger al final de la temporada que no tiene la potencia que debería porque es una situación que se ve venir casi desde el primer episodio, no llegando a ser jamás una sorpresa.

Otro tema personal mío es que probablemente por error mío o por haber leído algo que no era correcto, pensaba que The Old Man era una miniserie autoconclusiva, y en parte me ha fastidiado un poco que la serie nos haya dejado a mitad de la historia. No pasa nada, claro, porque en todo caso quiero conocer el final de la historia, así que cuenten conmigo para la segunda temporada si se estrena en 2023.

Comparto el trailer de este serie:

A pesar de ir de más a menos, me ha gustado The Old Man lo suficiente para querer ver la segunda temporada para saber cómo termina la historia. ¡Qué maravilla es poder disfrutar de un actorazo como Jeff Bridges en esta serie!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El príncipe Dragón temporada 4: El misterio de Aaravos (Netflix)

Casi por sorpresa y tres años después del final de la tercera temporada, Netflix ha estrenado una cuarta temporada de El Príncipe Dragón, la serie de animación que ha creado un estupendo mundo de fantasía.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos años después del final de la tercera temporada, Claudia ha conseguido realizar el hechizo para resucitar a su padre Viren, lo que da inicio a una nueva amenaza que puede destruir todo el mundo de fantasía de Xadia.

El príncipe dragón es una serie de animación creada por Aaron Ehasz y Justin Richmond. Uno de los objetivos fundamentales del equipo creativo con respecto a El Príncipe Dragón es «retratar un mundo de fantasía que se sienta más diverso y representativo que los mundos e historias de fantasía que hemos visto en el pasado». Tras las exitosas tres primeras temporadas, Netflix dio luz verde a la producción de 4 nuevas temporadas, cada una de 9 episodios, de la que esta es la primera. Un arco que cerrará completamente la historia que los creativos plantearon desde el comienzo de la serie.

Los personajes principales de la serie son (gracias wikipedia):

Ezran: El hijo de 10 años del rey Harrow y hermanastro menor de Callum que tiene la capacidad de hablar con los animales. Ezran comienza como príncipe heredero, pero se convierte en rey de Katolis al comienzo de la tercera temporada.

Callum: hermanastro mayor de Ezran, de 14 años e hijastro del rey Harrow. En el transcurso de la serie, se convierte en el primer humano que maneja la magia primigenia por sí mismo y comienza una relación con Rayla. Tras la caída de Viren, se convierte en el nuevo Alto Mago de Katolis.

Rayla: Una prodigiosa asesina elfa de la sombra de la luna de 15 años que se alía con Callum y Ezran para devolver al Príncipe Dragón a su madre. Con el tiempo, ella y Callum comienzan una relación romántica.

Viren: Consejero del rey Harrow y uno de los principales antagonistas de la serie. Practicante de la magia oscura, busca el avance de la raza humana y su dominio sobre Xadia por cualquier medio, y acaba siendo manipulado por Aaravos en el curso de su búsqueda. Los dos hijos de Soren son Claudia, su hija de 16 años, y una talentosa maga oscura que es muy leal a su padre a pesar de sus ambiciones de dominar Xadia, y Soren, su hijo de 18 años y miembro de la Guardia de la Corona Katoliana. Un soldado fanfarrón e inmaduro, pero hábil y de buen corazón.

General Amaya: La tía materna sorda de Callum y Ezran que se comunica en lenguaje de signos y comandante del ejército katoliano. Mantiene además una relación sentimental con Janai: Una guerrera elfa de Sunfire y la hermana menor de su reina Khessa. También es conocida como la Caballero de Oro de Lux Aurea, la capital de los Elfos Fuego del Sol. Tras la muerte de su hermana a manos de Aavaros y Viren, se convierte en la nueva reina de los Elfos del Fuego Solar.

Aaravo: Un elfo de las Estrellas también conocido como la Estrella Caída, y uno de los principales antagonistas de la serie que fue encarcelado dentro de un espejo que pertenece a los Reyes de Xadia por crímenes desconocidos. Es un maestro de la magia primitiva y oscura que utiliza a Viren para lograr sus propios objetivos. Su historia de fondo se explica en el Libro Cuarto: La Tierra, que ha cambiado el nombre de la serie por El Príncipe Dragón: El Misterio de Aaravos.

El Príncipe Dragón es una de esas pequeñas joyas de la fantasía que pudimos disfrutar gracias a la apuesta de Netflix por las series de animación. Las tres primeras temporadas fueron una gozada absoluta, y una muestra genial que se puede hacer una serie de personajes diversos que conecten con el público sin que ello genere polémicas ridículas. Polémicas que por otro lado surgen cuando los estudios lo primero que plantean al adaptar personajes nacidos en obras en otros medios (novelas, comics o video juegos) es cambiar el sexo, la raza o la orientación sexual de algunos de los personajes para convertirla en «más diversa». En esta serie tenemos una historia de amor entre dos mujeres, una de ellas con una discapacidad, y no hay ningún problema por ello a mi entender (y en el de cualquier persona con dos dedos de frente).

En lo referido a la animación, El príncipe dragón surgió con una estética muy particular nacida de la combinación de animación por ordenador 3D con técnicas de animación dibujada a mano. Hay cierta sensación de desconexión de los personajes respecto a los fondos en los que tiene lugar la acción, como si flotaran en pantalla, haciendo que la serie alterne momentos visualmente bestiales con otros que parecen sacados de un cartoon de los 80. Dicho obviamente en el peor sentido posible. Pero esto es una situación que ya viene desde la primera temporada, y en mi caso entiendo que la animación es la que es y no va a cambiar ahora, así que no me supuso un problema grave mientras vi la serie.

La tercera temporada ofreció un estupendo climax a la historia que habiamos visto hasta ese momento, de forma que si la serie hubiera terminado ahí podría decirse que tenía un final super satisfactorio. Pero este final anticipó también lo que podría ser la principal fuente de problemas para el reino de Xadia, al asistir a la resurrección del villano Viren por su hija Claudia. Con el estreno de esta cuarta temporada tres años más tarde, asistimos a la sorpresa que esta resurrección tuvo lugar 2 años después de los sucesos de la temporada anterior, que es el momento en que va a tener lugar la serie. Por cierto, ahora que lo pienso, aparte de ver a Ezran más crecidito, la verdad es que sorprende lo poco (o nada) que ha cambiado el reino en este tiempo. De hecho, que tras todo este tiempo los elfos del Sol liderados por Janai sigan viviendo en tiendas de campaña no se si tiene demasiado sentido. La serie presenta lo que va a ser el conflicto principal de las próximas temporadas, al buscar Viren y Claudia liberar al malvado elfo oscuro Aaraven de su prisión. Aaraven es el principal cáncer que sufrió el reino durante años (siglos) y si escapa, su poder descontrolado puede destruirlo todo. Pero antes, hay que encontrar donde se encuentra esta prisión, lo cual será el hilo conductor de esta primera temporada y entiendo que la siguiente.

La serie plantea, además de la trama principal, una segunda trama sobre el conflicto que se vive en el asentamiento de los elfos del Sol al chocar las tradiciones de los elfos con la de los humanos con los que comparten hogar provisionalmente. Aparte de una nada sorprendente lucha por el trono de los elfos en la que una reina benevolente (mujer) tiene que enfrentarse a las ansias de poder de su hermano (un hombre), la serie plantea en esta trama una interesante historia sobre que hay que respetar las tradiciones de los demás, pero más importante es el perdón y en poner por delante el construir un futuro en común.

Si tengo un problema con algo, es con la forma en que nos están contando las acciones de Claudia, una hechicera que controla la magia negra y que está realizando acciones de una verdadera villana que sin embargo son mostradas como si todo fuera super chupi-guay. Me gusta que en su momento la serie mostrara personajes con sombras de grises, y que el villano Viren fuera capaz también de mostrar amor por su hija, pero hay un intento muy claro de blanqueamiento de unos hechos que si los hiciera un hombre serían considerados completamente malvados. La excusa de hacer lo que sea por salvar a su padre solo funciona hasta cierto punto y no son una patente de corso que la permiten salirse con la suya de cualquier cosa que haga.

Debido a la narrativa serializada que la serie plantea con las 4 temporadas aprobadas, siendo esta la primera, se nota que esto es apenas el comienzo de la nueva trama y apenas sirve de presentación de los principales arcos argumentales que serán desarrollados más adelante. Es por esto que a pesar de la aparición de varios de los principales dragones en el último episodio, me quedé con la sensación que a la temporada le ha faltado un climax más potente del que nos han ofrecido. Problemas del worldbuilding. En todo caso, dada la sorpresa que ha supuesto el estreno de esta nueva temporada, me quedo con una sensación satisfactoria y con ganas de más.

Dado que Netflix aprobó las 4 temporadas de una tacada, espero que la producción vaya rápida y podamos tener la 5ª dentro de un año y no se alargue la espera más de la cuenta.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada:

El príncipe dragón recupera muchas de sus señas de identidad en esta nueva temporada, y aunque la serie es tan entretenida como recordaba, quizá el visionado sufra un poco al ser los sucesos demasiado expositivos del nuevo statu-quo tras el salto temporal, dejando claro que lo mejor está por venir.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Andor episodios 7 – 10 (Disney+)

Andor, la serie precuela de Rogue One creada por Tony Gilroy protagonizada por Diego Luna como Cassian Andor mejora sustancialmente en su tercer arco gracias al fichaje de Beau Willimon (House of Cards) como guionista.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras el robo en Aldhani, el Imperio empieza a tomarse en serio la amenaza de unos rebeldes hasta ese momento invisibles. Mientras, Andor va a pegarse un golpe de realidad al ser detenido sin motivo y enviado al planeta prisión Narkina 5, donde tendrá que trabajar en una factoría casi como esclavo.

Andor ha roto en su tercer arco la norma que se había establecido previamente de presentar historias de tres episodios con una aventura de más o menos completa. En este caso, tenemos un séptimo episodio dirigido por Benjamin Caron con guion de Stephen Schiff que sirve de interludio y pone en marcha la acción del siguiente arco, formado por los capítulos 8, 9 y 10, que están dirigidos por Toby Haynes (director del primer arco de tres episodios) y guiones de Beau Willimon (House of Cards).

En el reparto, Diego Luna es Cassian Andor, un ladrón cuyo planeta Kenari fue destruido por uno de los proyectos mineros del Imperio Galáctico que salió mal. Adria Arjona es Bix Caleen, una mecánica y traficante del mercado negro amiga de Andor. Kyle Soller hace de Syril Karn, un subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana (Pre-Mor). Stellan Skarsgård es Luthen Rael, El contacto del traficante de Caleen que forma parte de la Alianza Rebelde. Genevieve O’Reilly interpreta a Mon Mothma, un miembro del Senado Imperial que intenta navegar por la política del Imperio mientras ayuda en secreto a fundar la Alianza Rebelde. Denise Gough como Dedra Meero es una supervisora de la Oficina de Seguridad Imperial. Por último, Andy Serkis interpreta a Kino Loy, un prisionero que realiza funciones de jefe de planta de la fábrica imperial en el planeta prisión Narkina 5.

La valoración de esta tanda de cuatro episodios viene marcada por hecho que el décimo episodio emitido esta semana me parece de largo el mejor de la temporada, dejando la serie en un momento super interesante. El arco de Andor en la prisión de Narkina 5 pone de relieve la crueldad del Imperio contra la gente normal a una escala «a pie de calle» que nunca se había visto de esta manera en Star Wars, al encarcelar a inocentes sin motivo y forzarles a una vida de trabajos forzados de por vida. Esto es interesante, pero al mismo tiempo veo a la gente muy flipada con esto, ya que estamos hablando del mismo Imperio que destruyó Alderaan en la primera Star Wars únicamente para mandar un mensaje y porque podían, nunca hubo ninguna duda que el Imperio es malvado. Y no sólo el Emperador o los altos mandos, hablamos de una organización fascista, corrupta y malvada en toda su estructura desde siempre. A pesar de la broma de Kevin Smith en Clerks sobre los currantes de la Estrella de la Muerte (y que tanto daño parece haber hecho entre gente que no sabe leer entre líneas), los mandos y soldados imperiales siempre fueron malas personas, no es algo de ahora.

Volviendo a Andor, la vida en la prisión de Andor y el resto de reclusos y su huida de la prisión nos da un climax muy potente a este arco que resulta super satisfactorio, al tratarse de la rebelión de la gente corriente contra el imperio, no de grandes héroes o jedis superpoderosos. Que estos presos prefieran morir luchando que seguir colaborando con el Imperio, aunque sea a través de su trabajo estando presos, sin duda supone la verdadera chispa de la rebelión, y diría que va a ser uno de los grandes momentos de esta temporada.

Otro tema muy interesante es el arco de la imperial de inteligencia Dedra Meero en Coruscant, ya que Andor ha planteado una especie de «procedural» inverso, una especie de CSI en el que son los imperiales (los malos) los que intentan detener a los buenos. Reconozco que hay un pequeño problema de base y es la forma que Meero descubre la existencia de rebeldes en robos aislados sin relación aparente, pero dado que sin eso no hay serie, pues lo acepto sin problemas. Esta investigación sirve para dar otra capa a la crueldad imperial contra la gente normal, al torturar a prisioneros y asesinar para ocultar su rastro. Esta parte, excepto por algunos momentos un poco alargados, me parecen muy interesantes también.

El décimo episodio triunfa sobre todo gracias a Andy Serkis y Stellan Skarsgård, que nos ofrecen dos momentazos estelares gracias a sus interpretaciones de Kino Loy (el jefe de los prisioneros del bloque donde está Andor) y Luthen Rael (el creador de la rebelión que hará lo que sea para derrotar al imperio). Ambos ofrecen una potencia en sus escenas que van a quedar como momentos para el recuerdo en la franquicia de Star Wars, y ofrecen el salto de calidad que la serie necesitaba.

Gran parte del éxito de este arco creo que viene de tener a Beau Willimon como guionista del arco. Cuando ves series mediocres como Obi-Wan Kenobi o Ms. Marvel que aparte de estar mal rodadas tienen guiones flojísimos en los que todo vale y cuyos diálogos son redundantes y no aportan nada, más agradeces ver el trabajo de buenos profesionales como en este caso Willimon, que aparte de todo escribe unos diálogos super interesantes que aportan a la historia y dan lugar al lucimiento de los actores. La calidad marca la diferencia, y en este caso creo que el creador de House of Cards demuestra que el que tuvo retuvo.

Dentro de que este arco me ha gustado, tengo que reconocer que hay varios elementos que de momento siguen sin funcionarme y hacen que la serie no sea redonda. Me refiero a todo lo relativo a Mon Mothma y al ex-agente de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn. Ambas tramas me parecen paja absurda que de momento no ha aportado nada interesante a la trama, siendo verdaderos minutos de la basura. Como comentaba sobre el segundo arco, una cosa es que me interese ver el nacimiento de la rebelión, pero ver a Mon Mothma discutir con su hija o tener reuniones con banqueros, tal y como lo han contado, es cualquier cosa menos interesante. Y ya sobre lo de ver a Syril Karn discutir con su madre mejor no hablamos, porque es lamentable.

Cuando vemos que Dave Filloni construye a Ahsoka y el conde Dooku de forma super interesante en apenas 45 minutos y tres cortometrajes (cada uno) en Tales of the Jedi ves que no es imprescindible alargar tramas que no interesan para empezar en aras de una supuesta «sensibilidad adulta». Yo soy adulto y no me gusta perder el tiempo ni que me lo hagan perder, y la actual narrativa descomprimida que vivimos en la televisión entiendo que pueda hacer perder la paciencia a más de un espectador.

Comentaba antes el gran trabajo de Andy Serkis y Stellan Skarsgård en el décimo capítulo y en especial en toda la serie. La fuerza de sus interpretaciones no hace sino resaltar aún más el que es el pecado original de Andor, y es que Diego Luna siendo buen actor no tiene lo que hay que tener y no te lo crees nunca como un duro ladrón y revolucionario en ciernes. Obviamente esto no es un problema de esta serie de televisión sino que viene del casting original de Rogue One, pero es una pena que la serie acertando en tantas cosas tenga que arrastrar este problema que en el fondo ni siquiera es culpa de Luna sino del director de casting. Y lo malo es que se nota que los productores de Lucasfilm también lo notan, porque los momentazos no se los están dando al supuesto protagonista de la serie, sino a los que ellos ven que son mejores actores que él.

Otro problema de fondo es la idea que los creativos de Andor están transmitiendo, empezando por el creador Tony Gilroy, sobre que la lucha de la luz contra la oscuridad, el bien contra el mal, de Star Wars no es una idea «adulta». Por eso es mejor crear matices de grises, sobre todo en los rebeldes, algo que está en el centro del arco de Stellan Skarsgård. Y dentro que lo que nos están contando me interesa y él es super buen actor, tengo que negar la mayor, porque una idea como «el bien contra el mal» puede ser perfectamente adulta, entendido en el concepto de un entretenimiento mainstream como es Star Wars. Y es cierto que George Lucas siempre dijo que Star Wars es ante todo una fantasía para niños y adolescentes, pero da la sensación que Gilroy y compañía no son demasiado fans de la franquicia para empezar y por eso plantean contar otra cosa.

En todo caso, tengo que reconocer que Andor me está empezando a convencer y tengo ganas de conocer qué va a pasar en los dos episodios que quedan de esta primera temporada y con qué cliffhanger nos van a dejar de cara a la segunda temporada ya confirmada.

Comparto el trailer de esta tanda de episodios:

Andor me parece una buena serie que sin duda está mejorando a medida que pasa, aunque no diría que es la flipada que algunos comentarios nos quieren hacer creer. Desde luego, no lo mejor jamás rodado de Star Wars. En todo caso, tras la enorme decepción de Obi-Wan Kenobi, parece que la franquicia de Star Wars vuelve a la senda del éxito.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La ciudad es nuestra (HBO Max)

Ver una serie de David Simon es siempre una obligación. Y me ha flipado y acongojado conocer que la historia de La ciudad es nuestra (We own the city, en HBO Max) está basada en hechos reales que realmente sucedieron en la ciudad de Baltimore.

PUNTUACIÓN: 8/10

6 episodios. Baltimore, 2015. La muerte en circunstancias sospechosas de Freddie Gray, un joven negro bajo custodia policial, ha provocado una ola de disturbios. La ciudad alcanza un nuevo récord de asesinatos. Bajo presión por la oficina del alcalde y por una investigación federal sobre la muerte de Gray, la policía de Baltimore recurre al Sargento Wayne Jenkins y a su unidad de élite de agentes de paisano, para librar las calles de armas y drogas. Sin embargo, una conspiración criminal sin precedentes se desarrolla en el departamento de policía, mientras Jenkins decide explotar la crisis.

Creada por David Simon y George Pelecanos, La ciudad es nuestra ha contado con Reinaldo Marcus Green como director de todos los episodios. A partir del libro del mismo título del periodista del periódico Baltimore Sun Justin Fenton, Simon y Pelecanos escriben los guiones de los seis episodios con Ed Burns, William F. Zorzi y D. Watkins. La serie cuenta con fotografía de Yaron Orbach y música de Kris Bowers.

Como es habitual en las series de Simon y Pelecanos, nos encontramos ante un reparto coral en el que destaca Jon Bernthal como el sargento Wayne Jenkins, figura central del Grupo de Trabajo de Rastreo de Armas (GTTF) del Departamento de Policía de Baltimore. Treat Williams, Josh Charles, Jamie Hector, Domenick Lombardozzi, Don Harvey, Delaney Williams, Rob Brown, Tray Chaney, Wunmi Mosaku, Darrell Britt-Gibson, Dagmara Dominczyk y David Corenswet, entre otros, completan el reparto de la serie.

Más allá del elemento televisivo, lo más aterrador de La ciudad es nuestra es pensar que los hechos reflejados en esta serie sucedieron realmente en la ciudad de Baltimore durante un montón de años. Esta crónica de una corrupción policial que ha contaminado a toda una ciudad me parece increíble. Simon y Pelecanos aprovechan esta historia real para criticar no sólo a un cuerpo policial super corporativista que primero de todo protegen a los suyos sin importar lo clamorosas que sean las evidencias contra los agentes, sino a todo el entramado político-económico que bajo la excusa de la «guerra contra la droga» se ha cargado una convivencia ya de por si complicada por la existencia de crimen y pobreza extremas. Como comenta la series, antes la policía podían hablar con la gente, y la gente les contaba cosas de la calle, tras años de brutalidad policial, nadie quiere hablar con agentes que detuvieron sin motivos a algún familiar o amigo, hasta el punto que es complicado formar un jurado que confía en la limpieza de la policía. Tremendo.

La serie plantea una narración fragmentada cronológicamente que hace que en algunos momentos sea difícil seguir en qué momento está sucediendo cada cosa. Supongo que al adaptar un libro que a su vez hace una narración de hechos «probados» de brutalidad policial o de actos criminales cometidos por policías normalmente contra población normal, no hay sitio para el análisis psicológico de las personas (policías) que cometen esos delitos. Sin embargo, esto hace que la narración al final quede un tanto deslavazada, porque no llegamos a ver una evolución en estos policías, aparentemente en un momento no estaban sucios y al siguiente ya habían formado un entramado criminal con los miembros de su unidad.

El proceso mental que lleva a unas personas a creer que quedarse con dinero ajeno está mal, a empezar a quedarse parte de cantidades incautadas en un registro anti drogas y terminar robando el dinero que un transeúnte lleva en el bolsillo cuando le detienen porque sí es acojonante. Esto provoca que el título sea muy representativo, porque esos policías realmente pensaban que podían hacer lo que quisieran sin consecuencias, y al final fue esa confianza lo que afortunadamente les condenó.

Dentro de todo, la duración de 6 episodios la encuentro perfecta para transmitir de la mejor manera posible el mensaje que quieren transmitir. Un mensaje un tanto desalentador, ya que el final de la serie nos muestra que tanto la recién nombrada alcaldesa como el nuevo jefe de policía tuvieron que dimitir al descubrirse delitos de corrupción de ambos. Si esas personas son las que tienen que mejorar la situación de la ciudad, parece que van apañados.

El casting coral de la serie me parece que está muy acertado, dentro que tienen un trabajo más funcional que emocional. La figura de los abogados de derechos civiles es fundamental para la historia, porque son los que ponen el contexto social a todo este drama y resaltan el mensaje que no es sólo un problema policial, sino que también está provocado por unos políticos inútiles a los que sólo les interesa maquillar la realidad para mostrar lo que a ellos más les interesa en cada momento. Y en muchos momentos, el mensaje era que estaban bajando los delitos violentos, aunque para ello se pisotearan los derechos civiles de cientos de personas a los que se detenía sin causa y les obligaban a pasar varios días entre rejas para luego quitarles los cargos inventados que justificaron la detención en primer lugar. Buff, como digo, es todo tremendo.

Comparto el trailer de esta serie:

La ciudad es nuestra es una serie estupenda que nos pone ante lo peor de la corrupción policial que acosa a los Estados Unidos. Visionado obligado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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