Me costó ponerme a ver Russian Doll, la nueva serie de Netflix que actualiza el clásico concepto de una persona que tiene que revivir el mismo día una y otra vez. Pero debo decir que una vez vista, la serie me ha encantado y me lo he pasado genial.
PUNTUACIÓN: 8/10
Nadia está atrapada en el tiempo: revive el día de su cumpleaños y muere al acabar la fiesta, aunque aparece de nuevo, sin secuelas, tras cada muerte. Nadia intenta averiguar por qué le está pasando algo así, pero nunca sabe cuánto podrá investigar.
La serie ha sido creada por Amy Poehler, Leslye Headland y Natasha Lyonne, que además de escribir la serie y dirigir el último capítulo interpreta a la protagonista Nadia Vulvokov.
Como espectador, Russian Doll me ha parecido que tiene el formato perfecto para una serie de comedia, al contar con 8 episodios de 25-30 minutos cada uno. Esta duración es perfecta para no repetirse, hace que puedas ver un episodio en cualquier momento, y te deja con ganas de más.
Además, el último ejemplo de una película que utilizaba el concepto de «Atrapado en el tiempo» de Harold Ramis (1993) fue la excelente película de ciencia ficción «El día del Mañana» de Doug Liman con Tom Cruise, que se estrenó en 2014, por lo que tenía curiosidad de ver esta nueva propuesta. Propuesta que al estar planteada como comedia tiene un tono muy muy diferente del de la película de Tom Cruise o de Atrapado en el tiempo.
El gran descubrimiento de Russian Doll ha sido su creadora Natasha Lyonne, que crea a un personaje espectacular. Nadia es gruñona y borde, está un poco desequilibrada y se mete en el cuerpo todo lo que pilla. Normal que acabe palmando por un motivo u otro el día de su 36 cumpleaños, una fecha con mucha importancia para ella por un suceso de su pasado. Los motivos que generan el bucle y su resolución implican una catársis emocional y personal similar, aunque diferente, a la que vivió Bill Murray, y mola ver su evolución a lo largo de estos ocho episodios.
Dado que la serie se centra en el personaje de Nadia, y luego en el de Alan (Charley Barnett) sobre el que prefiero no comentar nada por los spoilers, creo que a pesar de ser un concepto de ciencia ficción muy loco, va a gustar incluso a espectadores a los que a priori no les gusta la ciencia ficción. Y quiero destacar también la canción «Gotta Get Up» de Harry Nilsson, que es la que oímos cada ver que Nadie empieza de nuevo un bucle, y que es super chula y pegadiza.
No se me ocurre nada malo que decir sobre Russian Doll, creo que es una serie muy bien planteada y resuelta de forma brillante y satisfactoria. Por el propio concepto, entiendo que es una historia cerrada que no debería tener continuidad, y quizá el único comentario es que espero que no intentan ordeñar una vaca que ya dio todo lo que tenía.
Comparto el trailer de esta serie:
Russian Doll es una comedia super entretenida que merece que le des una oportunidad.
Green Book, dirigida por Peter Farrelly, ha sido una de las grandes ganadoras de los Oscars con sus tres premios: Mejor Pelicula, Mejor Actor de Reparto Mahershala Ali y Mejor Guión Original. Y aunque no creo que sea la mejor película del año, sí es una encantadora comedia que trata de forma muy inteligente un tema controvertido como es el racismo.
PUNTUACION 8/10
Años 60. Cuando Tony Lip (Viggo Mortensen), un rudo italoamericano del Bronx, es contratado como chófer del virtuoso pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali), durante una gira de conciertos por el Sur de Estados Unidos, deberá tener presente «El libro verde», una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos. Son dos personas que tendrán que hacer frente al racismo y los prejuicios, pero a las el destino unirán, obligándoles a dejar de lado las diferencias para sobrevivir y prosperar en el viaje de sus vidas.
Green Book está basada en una historia real que le sucedió al padre de Nick Vallelonga, autor del guión junto a Brian Hayes Currie. Aunque en un primer momento sorprendió a elección de director de Peter Farrelly, uno de los hermanos autores de comedias como «Algo pasa con Mary», creo que supera con nota el encargo, dotando de una gran humanidad a los personajes y aportando un punto cómico a una historia que si piensas en ella es un gran drama que refleja el racismo imperante en la sociedad americana hace 50 años, y que aún no ha sido aún completamente erradicado.
Otro elemento que me ha gustado y quiero mencionar es la música de Kris Bowers que alterna temas de la época de cantantes super conocidos como Areta Franklin o Little Richads con otros temas de música clásica, y que sirven para reafirmar la salto existente entre Don Shirley, el pianista que contrata a Tony, y la sociedad de la época, ya sea blancos o negros.
Lo mejor de Green Book es sin duda la química en pantalla de unos espectaculares Viggo Mortensen yMahershala Ali, y el mensaje positivo que lanza la película: aunque el racismo sigue siendo algo horriblemente real, puede vencerse si las personas intentamos conocer a nuestros semejantes, y como mediante la empatía podemos llegar a ser mejores seres humanos si lo intentamos.
En este punto, aunque la película me ha gustado mucho, quiero comentar los elementos que creo son menos buenos para poder entrar luego en profundidad en el análisis de la historia.
Por un lado, aunque creo que el guión funciona de maravilla para resaltar el mensaje que quiere transmitir, realmente estamos ante un guión muy básico que repite una fórmula muy trillada que hemos visto cientos de veces en el cine: Dos personas muy diferentes deben trabajar juntas y fruto de esta colaboración se produce un cambio y una evolución en sus vidas para mejor. Si pensáis en ello, podréis decir un montón de películas, empezando por todas las «buddy-movies» que utilizan esta fórmula. En todo caso, usar una fórmula no tiene nada de malo si se utiliza bien, como creo que es el caso en Green Book.
Por otro lado, aunque tenía ganas de verla y no me ha defraudado, realmente creo que NO es ni mucho menos la mejor película del año. Acerté con Green Book en mi quiniela de los Oscars porque pensé (correctamente) que políticamente los Académicos no se atreverían a darle el premio a Roma, que era lo que merecía, y que para dejar a todo el mundo contento, darían a Roma el premio a película no inglesa, lo que dejaría el paso para otra película. Y en este sentido, pensé que el «feel-good» y positivismo de la película le haría ganar votos, como así resulto ser.
Pero justo por tratarse más que nunca en un premio «político», los espectadores que vayan a verla por el reclamo de los Oscars igual quedan defraudados por una historia planteada como una comedia amable. Sin embargo, creo que su mensaje es claro y sencillo, y que queda en la mente del espectador.
A partir de ahora, voy a comentar aspectos de la película que son SPOILERS, os recomiendo que veáis la película y volváis para terminar de leer mis impresiones sobre la película.
Como decía antes, Green Book es un triunfo gracias a sus sobresalientes protagonistas, Viggo Mortensen yMahershala Ali.
Mortensen interpreta a Tony, un italo-americano racista, violento y con un nivel cultural bajo, malhablado y soez. Me da pena no haber podido ver la película en V.O. porque viendo su expresión corporal, crees en todo momento que es italiano 100%, y entiendo que su acento sería igual. La película cuenta su evolución personal a partir de ser una persona racista cuyas actitudes creo que él ni siquiera se daba cuenta que eran racistas, a una mejor persona que comprende que el racismo, mostrado a través de múltiples situaciones reales cotidianas como no poder comprar, dormir o comer Shirley en las mismas tiendas, hoteles y restaurante que los blancos, es algo malo que debe ser rechazado.
Mahershala Ali es Don Shirley, un genio del piano que decide dar unos conciertos en el sur profundo como forma de intentar cambiar las mentes de la gente. Shirley era un negro gay superdotado, lo que le convertía en una minoría dentro de una minoría. Demasiado listo y culto para otros negros, es un negro para los blancos y un gay en un momento que eran tratados como delincuentes por toda la sociedad. Normal que en estas circunstancias (las de la película, no se si en la vida real era 100% así), el personaje sea un engreído que prefiere aislarse de sus semejantes. Sin embargo, durante la película, fruto de su relación con Tony, decide volver a abrirse y a intentar disfrutar de la vida en compañía de otras personas, abriéndose a nuevas experiencias incluso con la musica «popular» que inicialmente rechaza de plano.
El humor es finísimo y conectó conmigo desde el comienzo, y se construye a partir de las personalidades chocantes de Tony y Shirley. En esto la actuación de Ali es un triunfo total, por ejemplo en la sutil forma en que tuerce el gesto cada vez que Tony dice una barbaridad o algo que no es cierto. Y como muestra que aunque Shirley es más inteligente, listo y culto que Tony, tiene la suficiente empatía para no discutir con él de cosas que ni siquiera entiende para empezar.
En todo caso, aunque ambos actores están extraordinarios, la película cuenta la evolución del personaje de Viggo Mortensen y su cambio vital. Se nota que el guionista es el hijo de Tony, Nick Vallelonga, y es normal que el protagonista sea Mortensen y Ali esté acreditado como secundario, que fue el Oscar que ganó con todo merecimiento. Este hecho no quita que también el personaje de Ali cambie y evolucione, pero el punto de vista narrativo es el de Tony, que va descubriendo lo malo y discriminatorio que es el racismo, y al que acompañamos nosotros como espectadores.
Otra de las virtudes de la película es que yo no conocía que existiera un «Libro Verde» hasta que he visto la película. Green Book despierta nuestra consciencia hacia unas situaciones que sucedían con triste naturalidad hace tan solo 50 años y hace que queramos conocer más sobre este tema. Un racismo que estaba tan normalizado que se veía como normal que se editara un libro para indicar los pocos hoteles, tugurios en su mayoría, que admitían negros frente a la gran mayoría que no lo permitían. Esto es un escándalo tan grande que es increíble que fuera real.
Esto nos lleva al otro gran acierto para mi de la película. La película muestra numerosas situaciones claramente racistas de una forma aséptica sin necesidad que se diga que es algo malo, porque la acción habla por si sola. Como espectador y lector, siempre agradezco cuando una obra no me tome por tonto y entiende que no hace falta que me digan que es horrible que los negros no pudieran salir a la calle por la noche, ya lo pillo simplemente con verlo. Soy un gran defensor del «show, don´t tell» como planteamiento narrativo, y encuentro que uno de los problemas de otras obras recientes es su obsesión por «predicar» y repetir machaconamente lo malo que es una situación, y por extensión, los que cometen ese hecho. Y por elevación, los que no lo condenan o piden perdón por los actos de esas otras personas.
La película hace digerible con el humor una película repleta de situaciones reales horribles para la comunidad afroamericana y otras. Pero en lugar de hacer una película seca y dura, para resaltar que «los blancos son todos unos racistas explotadores», los autores optan como opción creativa no solo denunciar estos hechos y costumbres racistas, sino lanzar un mensaje positivo que esta situación puede revertirse mediante la educación y la empatía frente al diferente.
No hay una forma correcta o incorrecta de mostrar el racismo, sino decisiones creativas de los autores que optan por destacar su mensaje de una manera u otra. Y creo que esta película triunfa porque hace una historia de evolución personal positiva que podemos enseñar a nuestros niños, de forma que que aprendan que es nuestra responsabilidad intentar ser nuestra mejor versión, respetando a nuestros semejantes y comprendiendo que existen diferentes formas de ver el mundo y vivir la vida que debemos respetar.
Una vez destacado los aspectos meramente cinematográficos, me veo obligado a comentar sobre la vergonzosa campaña de odio que ha recibido esta película, y que he podido leer tras recibir el Oscar a Mejor Película.
He leído varias críticas lamentables de Green Book en webs americanas que al final podrían resumirse en algo que Spike Lee ya dijo en su día cuando Tarantino hizo Django: Unos blancos no pueden hacer una película que toque temas de racismo. Y menos si se plantea en tono de comedia positiva de evolución personal y no sea un drama tremendo que pida perdón por los hechos cometidos por una parte de la sociedad americana.
Esto pone de relieve que hay un grupo radical de gente que no solo exige que se hagan las películas que ellos les gustaría ver de la forma que ellos quieren, sino que niegan la posibilidad de que otros autores puedan dar su propio punto de vista, si difiere del suyo. Se habla mucho de los haters de «The Last Jedi», pero aquí tenemos otro ejemplo de libro de «odio esto porque no cuenta la historia como a mi me gustaría.» Obviando que ¡están contando hechos reales!!
He leído calificativos que Green Book es «la versión blanca del racismo que solo busca limpiar conciencias», y que «habían otras historias relacionadas con los Green Books que hubieran sido más interesantes (según ellos) para denunciar el racismo de la sociedad americana.» Opiniones que obviamente califican a los que las expresan, porque no hay duda que la intención de los creadores y productores de la película es denunciar lo malo que es el racismo, pero también dar un mensaje de esperanza hacia el futuro.
En este sentido, se analiza como positivo y normal que un hombre blanco aprenda lecciones positivas de un afroamericano y sea mejor persona gracias a ello. Pero sin embargo, pensar que un afroamericano pueda aprender algo positivo de un blanco, que es algo que también muestra la película, las dos personas evolucionan a mejor gracias al viaje que han compartido juntos, es visto como ofensivo y poco menos que racista, «perpetuando la figura del blanco salvador del negro», en palabras extraídas de esas mismas críticas. Me quedo asombrado no solo que esto se diga, sino que tanta gente parezca estar de acuerdo con ellas.
Y por otro lado, sobre la posibilidad de contar otras historias con el trasfondo del Green Book… ¡Perfecto, pon tu dinero y hazla tú mismo, a ver que tal te sale!!!! No puedo imaginar como deben sentirse los productores, escritores, director, actores, etc… tras emplear dos años de su vida e invertir su dinero para realizar esta película, que tengan ahora que aguantar que alguien desde la comodidad del sofá de su casa se atreva a decir que hay otras historias mejores… Buff, que fuerte… Es el perro del hortelano, ni come ni deja comer. Gente que no crea nada, solo destruye y critica cualquier cosa que no se ajusta con sus gustos, en lugar de intentar aportar algo positivo a la sociedad.
E incluso peor que este cuñadísmo es la demagogia y victimismo de estos mismo críticos que piensan que tienen derecho a decir lo que les de la gana sin que les respondan. Y cuando les dejan en evidencia recordando que estos son hechos reales que ¡¡sucedieron de verdad! su respuesta sea la de hacerse la víctima y decir que están sufriendo acoso.
Es decir, que Spike Lee puede hacer una comedia sobre el racismo que ridiculiza a los blancos en cada plano y dice que son (¿somos?) todos unos estúpidos paletos, mientras muestra que los negros son mejores que los blancos, mas inteligentes y más bellos. Y esto se admite como normal. Pero no se puede hacer una película con toques de humor para destacar que frente al racismo, somos mejores personas cuando nos abrimos para conocer a otras personas. No hay duda que en medio de la polarización actual del «conmigo o contra mi», este mensaje es demasiado radical.
En fin, me da pena tener que alargarme tanto en este tema que no es propiamente cinematográfico, pero es que hizo que me hirviera la sangre…
Comparto el trailer de la película:
Green Book me ha gustado mucho y creo que muestra de forma muy efectiva para quien lo quiera ver lo horrible que es el racismo y en general las actitudes que pretenden separar la gente, y lo importante que es conocer a nuestros semejantes no solo para entenderles sino para conseguir que seamos mejores personas.
PUNTUACION 8/10
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Una de las grandes sorpresas seriéfilas de 2018 ha sido La maravillosa Sra. Maisel de Amazon Prime, serie que ganó cinco Emmys y dos Globos de Oro (en la categoría de comedia, entre ellos Mejor serie de televisión y mejor actriz Rachel Brosnahan). Y me alegra decir que todas las alabanzas que quizá hayas leído sobre esta serie son totalmente merecidas, estando ante una de las historias con mayor carisma, personalidad y sentido del humor del panorama televisivo.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Manhattan, año 1958. Miriam «Midge» Maisel (Rachel Brosnahan) es una mujer cuya vida como esposa y madre da un giro inesperado cuando descubre un talento desconocido para la comedia. Midge cambiará entonces su cómoda existencia en el Upper West Side para hacer monólogos.
La maravillosa Señora Maisel ha sido creada por Amy Sherman-Palladino (Las chicas Gilmore), y cuenta con Daniel Palladino y Sherman-Palladino como productores ejecutivos, y se inspira en comediantes pioneras como Joan Rivers y Totie Fields, además de incluir representaciones ficticias de varios comediantes reales como Lenny Bruce y Bob Newhart.
La maravillosa Sra. Maisel triunfa por su carisma, la excelente química de todo el reparto y por sus afilados y ocurrentes diálogos. Además, hay un importante esfuerzo por mostrar el mundo de 1958, y consiguen que los espectadores sintamos estar allí, lo que significa otro de los éxitos creativos de la serie. Además, aunque nos cuentan como era la vida de una mujer acomodada judía de Nueva York, hay claros paralelismo con la vida moderna.
Como comentaba, todos los personajes son oro puro. Rachel Brosnahan como “Midge” Maisel es un derroche de optimismo y ganas de vivir que se contagia en pantalla. Aunque a veces se encuentre encorsetada por la moral tradicional de la época, en la que el “qué dirán” era algo importantísimo para una familia judía con una buena posición social. A su alrededor iremos conociendo a su pintoresca familia, empezando por su marido Joel (Michael Zegen), con el que pensaba que tenía el matrimonio perfecto y que la va a machacar con una inesperada y dolorosa separación. Tony Shalhoub interpreta a Abraham «Abe» Weissman, padre de Midge, un matemático cuya tranquila y ordenada vida saltará en pedazos con la separación de su hija. Además, tenemos a su neurótica madre Rose Weissman (Marin Hinkle).
Pero por encima de la familia Weissman, el otro gran descubrimiento de esta serie es Alex Borstein como Susie Myerson, una empleada de The Gaslight Cafe, que se convertirá en la Manager de Midge. El contraste entre los modales de clase alta de Midge y la brusquedad y rudeza de Alex provocarán situaciones hilarantes, transmitiendo ante todo un carisma y una frescura como hacía tiempo no disfrutaba en una serie de televisión.
Lo mejor de este casting diverso es que cada personaje transmite una verdad intransferible que nos creemos desde su primera frase, gracias a un excelente guión que no solo se centra el estos personajes sino en el contexto social de la época. El rol que la sociedad marcaba como aceptable para una mujer era el de esposa, madre y ama de casa y todo lo que se saliera de este espacio era visto con recelo por la sociedad bien pensante de la época, como va a descubrir Maisel en carne propia. Este choque de lo conservador con lo moderno va a provocar muchas situaciones de comedia muy bien construidas, que te mantiene con una sonrisa de oreja a oreja durante los ocho episodios de esta primera temporada.
En el aspecto técnico, es una pasada ver una serie en la que se nota que los productores han invertido muchísimo tiempo para que todo luzca real, no solo los decorados, sino también el vestuario, el maquillaje y peluquería y todo lo relativo a las costumbres de la época.
Si tengo que ponerle un pero a esta estupenda serie, quizá hay algunas notas de humor son bromas “de judíos” hechas por judíos. Al hablar sobre aspectos sociales y religiosos de la época que al menos yo no conocía, creo que en algunas ocasiones no he apreciado una broma que hubiera sido mejor si hubiera sabido de lo que estaban hablando. Aunque, por supuesto esto es un pero muy, muy pequeñito.
Además, aunque esta primera temporada no resuelve nada y su final parece casi como un final de episodio normal, me alegró saber que el estreno de la segunda temporada es inminente, al estar prevista para este mes de diciembre. De esta forma, mis ansias de saber más sobre estos personajes quedará aplacada muy pronto. Además, debo indicar que Amazon confirmó la producción de la segunda y tercera temporada, así que no nos va a falta dosis de Ms. Maisel en los próximos meses.
Comparto a continuación el trailer de esta serie:
La maravillosa Sra. Maisel me ha encantado y ha conseguido dejarme con una sonrisa en la cara siempre, a pesar de tratar a veces temas complejos del matrimonio que podrían haber dado para un dramón. Estoy deseando que se estrene la segunda temporada para seguir disfrutando de este maravillosos personaje y su mundo.
The Disaster Artist va a ser una de las películas más importantes del año 2018. Dirigida e interpretada por James Franco, esta comedia con toques dramáticos narra la historia real de cómo el excéntrico Tommy Wiseau realizó la que que para muchos es una de las peores películas de la historia en 2003, The Room, que ha alcanzado desde entonces la categoría de película de culto.
PUNTUACIÓN: 9/10
The Disaster Artist es una comedia sobre dos inadaptados en busca de un sueño, Tommy Wiseau (James Franco) y su amigo Greg Sestero (interpretado por Dave Franco, hermano de James). Aspirantes a actores, cuando el mundo los rechaza, deciden hacer su propia película, un film maravillosamente espantoso gracias a sus momentos involuntariamente cómicos, sus tramas dispersas y sus terribles interpretaciones.
El guión es obra de Scott Neustadter yMichael H. Weber a partir del libro de Greg Sestero yTom Bissell «The Disaster Artist: My Life Inside The Room, the Greatest Bad Movie Ever Made». Sestero fue protagonista de todo el rodaje junto a Wiseau, y es parte esencial de la película.
The Disaster Artist ha ganado la Concha de Oro del Festival de San Sebastián y ha cosechado enormes alabanzas por parte de la crítica, alabanzas que comparto completamente.
Hace años que no me reía tanto viendo una película. Solo por eso ya merece la pena ver The Disaster Artist. Pero es que además, James Franco realiza una alucinante transformación para convertirse en Tommy Wiseau, un alucinado personaje que se creía que era el no va más y que era totalmente patético. Franco cambia completamente su voz y sus movimientos en pantalla para fusionarse con el personaje en el que se inspira. Soy muy partidario de ver siempre que se pueda todas las películas en Versión Original, y en este caso más que nunca. Por muy buen doblaje que se haga, es imposible que puedan trasladar al castellano las numerosas inflexiones y locuras idiomáticas de Franco / Wiseau.
La película cuenta como Tommy y Greg se conocen, se hacen amigos y deciden mudarse a Los Angeles para perseguir su sueño de ser actor. Algo para lo que claramente se vió que no valían. Esta primera parte está cargada de momentos a cual más divertidos, pero la cosa adquiere otro nivel cuando asistimos al rodaje de The Room, la película escrita, producida y dirigida por Wiseau, gracias a su fortuna.
Wiseau era tan megalomaníaco que hizo que se grabara casi todo para poder hacer un making-of de la película cuando recibiera las alabanzas del público, cosa que no se produjo. Incluso alquiló un cine de Los Angeles durante dos semanas para que la película estuviera en pantalla el tiempo suficiente para que la Academia de Cine pudiera tenerla en cuenta de cara a los Oscar. Increíble pero cierto. Y solo tras el visionado repetido del público entendió que había creado una película de humor involuntario, cuando quería hacer un drama.
Gracias a las grabaciones durante el rodaje y al propio libro de Sestero, sabemos que el 90% de todo lo que vemos en esta película sucedió realmente, lo que lo hace aún más impresionante.
La película tiene un claro paralelismo con Ed Wood, la genial película de Tim Burton de 1994 sobre la figura del director de Plan 9 from outer space (1959), y que se centró además en la relación de Wood con el mítico Bela Lugosi.
La diferencia es que a pesar de ser un personaje «extraño», Ed Wood fue un amante del cine en una época, los años 50 y principios de los 60, en la que la falta de medios era suplida con imaginación y mucha ilusión. En este momento histórico clave para el cine en general y para los géneros de la ciencia ficción y el terror en particular, Ed Wood realizó numerosas películas, la mayoría de ellas malas.
Tommy Wiseau es un personaje penoso que no sabe nada de cine más allá de pensar que él podía ser un gran actor porque sí. Y que igualmente sin tener ni idea de nada escribió, produjo y dirigió una película penosa pensando que era super dramática y que el público la amaría. Pensado friamente, el nivel de patetismo es brutal.
Sin embargo, aunque The Disaster Artist tiene detalles dramáticos cuando Wiseau empieza a entender que no es tan bueno como él pensaba, en general el tono es de comedia alocada centrada en la relación de dos amigos, uno extremadamente excéntrico y el otro, un chaval normal que se debate entre romper el sueño de su amigo y enfrentarle a la realidad, o dejar que el sueño se haga realidad.
Aunque la película es espectacularmente divertida y recomendable, si tuviera que ponerle un pero sería a la propia figura de Wiseau y como la película contribuye, aunque sea señalando su incompetencia y extravagancia, a fomentar su status de estrella freak de culto.
Porque al final Wiseau es un millonario que no sabemos de donde sacó su fortuna y que financió de su bolsillo la filmación de una película horriblemente mala. Aunque The Disaster Artist nos enseña a dos personas que persiguen su sueño de ser actores, no lo consiguen por su esfuerzo o su trabajo duro, sino por el dinero de papaíto. O de la mafia rusa, vete tú a saber.
Incluso a pesar de haber disfrutado de una película tan divertida, reflexionando sobre ella tras verla, los paralelismos entre Tommy Wiseau y Donald Trump se me hicieron muy evidentes, lo cual me hizo pensar que igual no es tan buena idea glorificar a este tipo de personajes.
Cada diálogo de Wiseau interpretado por Franco es tronchante, pero me queda la duda sobre quién es él realmente. ¿Es una persona que fue indemnizada tras sufrir un accidente de tráfico? ¿El hijo de un millonario, quien sabe si americano o proveniente del extranjero? ¿Puede ser que Wiseau sufra algún tipo de retraso mental que sea lo que provoca su extraño comportamiento y su forma de expresarse? No tengo ni idea de cual es la respuesta, la verdad, pero igual que no me gusta el famoseo de Gran Hermano y celebrities como las Kardashian cuya única actividad es ser famoso, no me gustaría que se glorificara este tipo de personajes o se convirtieran en la inspiración de alguien por algún extraño proceso mental.
Comparto a continuación el primer teaser de la película que es desternillante.
The Disaster Artist es una película sorprendentemente divertida que creo que veré una y otra vez, y que estoy seguro que será considerada una película de culto por sus numerosas cualidades, no como The Room, que lo es muy a su pesar, al ser considerada como la «mejor peor película de la historia».
A veces tienes ganas de ver una película pero por un motivo u otro no puedes verla en el cine y te quedas con el gusanillo todo el año. Eso es lo que me pasó con Dos Buenos Tipos (The nice guys), película escrita y dirigida por Shane Black, e interpretada increiblemente por Russell Crowe y Ryan Gosling. Y ahora, gracias a mi suscripción a Movistar+ pude verla por fín, y me ha parecido un peliculón y sin duda la mejor comedia de 2016.
Dos buenos tipos es una película ambientada en Los Angeles de 1977. El detective Holland March (Ryan Gosling), que pasa por una mala racha tras la muerte de su mujer, y el «arreglador» Jackson Healy (Russell Crowe), un personaje atormentado por un oscuro suceso de su pasado cruzarán sus pasos investigando cada uno por su lado la desaparición Amelia (Margaret Qualley) hija de la Fiscal del Distrito (interpretada por Kim Basinger). Ayudados por la hija adolescente de Holland, Holly (Angourie Rice, en un papel brutal y un verdadero descubrimiento), formarán un equipo por el que pocos apostariamos.
Como en toda buena «buddy-movie», los dos protagonistas son antagónicos y no tienen nada en común, pero verán como trabajando en común se complementan y forman un gran equipo. Y en este caso tenemos
Si. Este argumento efectivamente no difiere mucho del de miles de películas de parejas de policías que se entrenan todos los años. Pero aqui tenemos a Shane Black, guionista de Arma Letal 1 y 2 (1987 y 89), El último boy-scout (1991) o The long kiss good-bye (1996), y que prácticamente inventó el concepto de las buddy-movies.
Shane Black ha escrito Dos tipos buenos en colaboración con Anthony Bagarozzi, y es una película super entretenida y que juega con jugar con muchos conceptos trillados, pero aplicándoles su filtro personal que hacen que todas las escenas sean increiblemente divertidas y a la vez, consigue sorprender al espectador con los numerosos giros que vemos a lo largo de la película.
Lo único malo de esta excelente película es que no consiguió llamar la atención del espectador y ha pasado más bien desapercibida. No se si es la mezcla de géneros, al ser una comedia de detectives con una pizca de drama, lo que hace que sea más difícil de «vender» al gran público. O que los espectadores actuales prefieren la seguridad de lo conocido antes que probar cosas nuevas.
De hecho, esto mismo ya le pasó a Black con Kiss, kiss, bang, bang, su debut en la dirección en 2005, una película genial para recuperar, que fue también un fracaso de recaudación. La realidad es que si Black ha podido escribir y dirigir esta película ha sido por el monumental éxito que tuvo Iron Man 3, dirigida por él gracias a su colega Robert Downey Jr., al que Black contrató como protagonista en Kiss, kiss, bang bang cuando nadie le daba trabajo debido a su adicción al alcohol.
Black ha manifestado que podría estar toda la vida escribiendo a estos personajes, y a mi me gustaría, pero la realidad de la taquilla igual nos impiden disfrutar de nuevas peripecias del dúo Crowe-Gosling.
Lo cierto es que la película triunfa por el carisma y conexión de sus protagonistas, que se compenetran perfectamente y entienden que lo mejor para la película era dejarse llevar y disfrutar, algo que se nota en cada fotograma.
Ryan Gosling es sorprendentemente divertido, algo que yo al menos no esperaba, y protagoniza la mayoría de locuras de la película, pero deja entrever el dolor por la pérdida de su mujer, que intenta ahogar sin mucho éxito con el alcohol.
Russell Crowe es sin duda el que se nota que mejor se lo ha pasado. El actor australiano empieza a estar mayor y un poco de vuelta de todo. Por eso aunque es el tío duro de la película, exhibe con orgullo su barriga cervecera, no tomandose a su personaje demasiado en serio.
La hija de Gosling en la película, Holly, (Angourie Rice), es la perfecta tercera en discordia, y tiene también varios momentos geniales en la película, además de demostrar que tiene mejor entendimiento que su borracho padre. Entre los tres, forman una perfecta familia disfuncional.
Comparto el trailer de la película:
Dos buenos tipos me ha encantado, hizo que pasara dos horas geniales partiéndome de risa con las situaciones increibles que viven los protagonistas. El creador de las buddy-movies demuestra tener las ideas muy claras de como entretenerme.
Por todo esto, os la recomiendo sin dudarlo un segundo.
PUNTUACIÓN: 8/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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