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Crítica de Bienvenidos a Zombieland de Ruben Fleischer

Como previa al estreno de Zombieland: Mata y remata este mes de octubre, he vuelto a ver Bienvenidos a Zombieland (2009, Ruben Fleischer), excelente comedia que presenta todos los tópicos del cine de zombies desde una perspectiva fresca y divertida. Y debo decir que sigue siendo igual de entretenida que hace 10 años.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

En un mundo plagado de zombis, Columbus (Jesse Eisenberg) es un joven que vive aterrorizado. Pero precisamente el miedo y la cobardía le han permitido sobrevivir. Un día conoce a Tallahassse (Woody Harrelson), un gamberro cazazombies cuyo único deseo en la vida es lograr el último Twinkie (dulce envasado americano) de la tierra. Cuando ambos conocen a Wichita (Emma Stone) y a Little Rock (Abigail Breslin), que también sobreviven al caos como pueden, tendrán que elegir entre confiar en ellos o sucumbir ante los zombies. (FILMAFFINITY)
Ruben Fleischer (30 minutos o menos, Gangster Squad, Venom) dirige esta comedia escrita por Paul Wernick y Rhett Reese (G.I. Joe Retaliation, Life, Deadpool 1 y 2), con una fotografía de Michael Bonvillain y música de David Sardy. Wernick y Reese llevaban años desarrollando ideas sobre el género de zombies y tenían una serie de elementos y gags que necesitaban un hilo conductor que les diera coherencia. Y fue el propio director Ruben Fleischer quien pensó en el destino del viaje de los protagonistas, para que la película tuviera un objetivo claro más allá de las diferentes peripecias que van a vivir.
Zombieland es una comedia superdivertida, y pienso que sus 86 minutos son una honesta declaración de intenciones, dado que la historia y sus gags realmente no dan más de si, y alargar la película artificialmente hubiera ido en detrimento del ritmo y su visionado.
La película está planteada como un manual de supervivencia en caso de un apocalipsis zombie desde el punto de vista de un “nerd” de libro interpretado por Jesse Eisenberg, un hipocondríaco con baja autoestima que no sabe relacionarse con las mujeres. Un punto muy chulo de la película es que no conocemos el nombre de los protagonistas dado que saber el nombre las personas en medio del apocalypsis carece de importancia y en caso de muerte, algo probable, saberlo afectaría aún más a los que le rodean, de forma que los personajes se nombran a partir de lugares que tengan importancia para ellos.
Zombieland tiene un humor muy visual que a mi me funciona siempre. Un ejemplo de ello son los títulos de crédito y las “Reglas de Supervivencia” de Columbus que aparecen en grandes letras en medio de la imagen, algo que recuerda los increíbles títulos de créditos creados por Kyle Coper para las películas de David Fincher (entre otras), y que los protagonistas en muchos casos destrozan al pasar a través de ellas.
Además, la propias reglas son super divertidas de por si, y generan unos gags visuales geniales.
1- “Cardio” – Estar en buena forma física, ya que los gordos fueron los primeros en morir.
2- “Double tap” – No tener miedo a disparar dos veces para asegurarte que un zombie está muerto.
3- “Beware the bathrooms” – En un baño bajas tus defensas al hacer tus necesidades.
4- “Seatbelts” – Ponerse siempre el cinturón de seguridad, salva vidas en caso de accidente.
Otro detalle que muestra lo hipocondríaco que es Columbus es que hay muchísimas más reglas que no llegamos a conocer durante la película, de forma que la regla 17 es “Don´t be a hero”, y te muestran durante la película la 7 o la 22, pero no llegamos a saber cuales son las demás, más allá del hecho que haya creado veintitantas raglas en medio de un apocalipsis zombie.
Aparte de los diferentes gags, la película se construye casi para llegar a la icónica escena con Bill Murray, el mitico actor de Cazafantasmas, Atrapado en el tiempo, Lost Aquatic o Lost in translation entre otras muchas. El descacharrante cameo de Murray haciendo de él mismo casi merece por sí solo el precio de la entrada.
Junto a Jesse Eisenberg, tenemos a un genial Woody Harrelson como Tallahassse, un cazazombies malhumorado y que se expresa mediante la violencia, y las hermanas Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin) chicas duras que han aprendido a sobrevivir a costa de quien sea y que tendrán que aprender a confiar en otros seres humanos.
Otro plus de la película es su buen ojo para el casting. Los cuatro actores tienen un perfecta química entre ellos en pantalla, y lo hacen genial precisamente porque no se toman muy en serio la película y saben darle el tono justo para que todo funcione. Emma Stone en 2009 era una promesa que aún tenía muy lejos su Oscar por La La Land. Igual que Eisenberg, que tras esta película protagonizó La red social (David Fincher, 2010), A Roma con amor y Cafe Society (Woody Allen, 2012 y 2016), Ahora me ves 1 y 2 (Louis Leterrier 2013 y John Chu 2016), American Ultra (Numa Nourizadeh, 2015) o Batman v Superman (Zack Snyder, 2016) entre otras muchas.
Bienvenidos a Zombieland tiene claro su objetivo de entretenimiento y creo que cumple de sobra con las expectativas. Sin embargo, si tengo que ponerle algún pero sería precisamente el climax final cuando los protagonistas llegan al punto final de su viaje en California. La película se articuló en torno a los gags que eran lo realmente novedoso de la película, y este final es un poco tonto y le falta tensión. La película acaba aquí como podía haber acabado en cualquier otro momento, y se nota que no se esforzaron demasiado en plantear una conclusión impactante pensando que ya tenían un final correcto.

Comparto el trailer de la película:

Bienvenidos a Zombieland es una excelente comedia que va directa al grano y que 10 años después sigue ofreciendo un genial entretenimiento. Una película especialmente recomendada para los fans del género de zombies.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Crisis en seis escenas de de Woody Allen (Amazon Prime)

Debido a la enorme oferta televisiva disponible, hay obras de gran calidad que pueden pasar completamente desapercibidas, sobre todo si su canal no las publicita correctamente. Crisis en seis escenas de Woody Allen, estrenada hace meses en Amazon Prime, es un ejemplo perfecto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Esta comedia tiene lugar en los años 60, durante un periodo turbulento en Estados Unidos. Una familia acomodada formada por Sidney Munsiguer (Woody Allen) y su esposa Kay (Elaine May) recibe una visita inesperada que les trastoca por completo su ordenada existencia.

Hacía más de 60 años que Woody Allen no escribía nada para la televisión, y su retorno de la mano del canal de streaming Amazon Prime es una divertidísima comedia que merece muchísimo la pena y que hará las delicias de los fans del autor neoyorkino.

Woody Allen hace de si mismo aunque un poco más senil que de costumbre. Su personaje, el escritor Sidney Munsinger, realizó en el pasado guiones para anuncios de televisión y ha escrito varios libros con poco éxito, encarnando el prototipo de hombre un poco hipocondríaco con una vida ordenada que no necesita modificar. Su mujer Kay (Elaine May) ayuda a matrimonios con problemas, tiene un club de lectura con varias vecinas amigas y ansía un poco más de aventura en su rutinaria vida.

Con ellos vive Allen Brockman (John Magaro), el hijo de unos amigos que tiene su vida planificada por su familia banquera y que va a casarse con Ellie (Rachel Brosnahan, la protagonista de La maravillosa Ms. Maisel estrenada también en Amazon Prime), la típica «girl-next-door» hija también de una familia de clase media-alta. La llegada de Lennie Dale (Miley Cyrus) va a significar una autentica revolución y un terremoto en las vidas de todos ellos.

Hay que reconocer que Woody Allen no es un autor para todo el mundo. En mi caso, conecté con el humor de Allen desde el principio y he disfrutado como un enano esta serie. Como no podía ser de otra forma, los diálogos de la serie son excelentes y provocan algunos momentos realmente graciosos, que hicieron que en todos los episodios me riera a gusto tres o cuatro veces. Y como guinda, el último episodio ofrece un climax espectacular que nos recuerda al camarote de los hermanos Marx que sirve para confirmar que a Allen no se le ha olvidado hacer comedia.

Aunque estamos ante una comedia “blanda” sin más pretensiones que entretener, hay un subtexto muy interesante en su trama sobre el hecho que hombres y mujeres acomodados de clase media / alta se vuelvan radicales de salón porque una líder «mesiánica» les cuente una historia, que me ha parecido muy representativo del mundo actual en que vivimos.

Crisis en seis escenas tiene, como su título indica, solo 6 episodios, de una duración de 25 minutos cada uno. Me ha parecido que es la duración justa para dejarte con buen sabor de boca y, de hecho, me tuve que obligar a ver solo un capítulo al día para que me duraran más y alargar así el disfrute.

Sobre las interpretaciones, creo que el cuarteto protagonista (Brosnahan tienen un papel más secundario) tienen una buenísima química entre ellos y comparten momentos hilarantes. Mola ver a Miley Cyrus como representante de la contracultura sesentera y como choca con Woody Allen literalmente por cualquier cosa.

No tengo nada menos malo que comentar sobre esta serie, más allá de lamentar el penoso acoso al que Allen ha sido sometido en los últimos años en USA a raiz de reactivar el movimiento Me Too unas acusaciones de su ex-esposa durante su separación matrimonial que fueron desestimadas hace más de 25 años por dos investigaciones judiciales diferentes. Además de ser repudiado hipócritamente por sus actores, Amazon canceló el contrato con Allen para producir sus nuevas películas, dejando inédita hasta el momento la última. De hecho, en el buscador de Amazon tuve que buscar a Woody Allen a propósito para que me saliera, no salía dentro del apartado de comedias. Entiendo que Amazon no la tiene para ampliar su biblioteca de contenidos, pero no hará nada para promocionarla, lo que me parece fatal.

Comparto el trailer de esta serie:

Crisis en seis escenas es una comedia modélica que hará las delicias de todos los fans de Woody Allen, que en España somos muchos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Cobra Kai temporada 1 (Youtube)

La primera temporada de Cobra Kai, disponible gratis en Youtube, es una sobresaliente continuación de la mítica Karate Kid, mostrando la relación de sus protagonistas Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel Larusso (Ralph Macchio) desde un novedoso y super interesente punto de vista.

PUNTUACIÓN: 9/10

Cobra Kai es una continuación de la clásica “Karate Kid”. 30 años después de su enfrentamiento final en 1984 en el torneo de karate All Valley, Johnny Lawrence (William Zabka) está en un momento malo de su vida. Sin embargo, tras ayudar a Miguel Díaz (Xolo Maridueña), un niño que sufre bullying, decide volver a abrir el dojo Cobra Kai. El problema es que esto vuelve a desatar la rivalidad con Daniel Larusso (Ralph Macchio), que ahora es un hombre de negocios felizmente casado, pero al que le falta algo tras la muerte de su mentor, el Sr. Miyagi. La serie trata sobre dos hombres que se enfrentan los demonios del pasado y resuelven las frustraciones del presente de la única manera en que saben hacerlo, a través del karate.

Frente a la obsesión de Hollywood por estrenar remakes y volver a contar la misma historia que ya nos conocemos de memoria una y otra vez, el gran triunfo de Cobra Kai es el contar nuevas historias de estos personajes y comprobar como la vida les ha tratado. De hecho, la propia Karate Kid también sufrió varios remakes tras las tres películas protagonizadas por Ralph Macchio. En 1994 vimos a Pat Morita entrenando a una joven Hillary Swank, y en 2010, un remake que trasladaba la acción a China con un anciano Jackie Chan entrenando a uno de los hijos de Will Smith, Jaden.

Cobra Kai es mucho más que simple nostalgia. Es una excelente continuación de una de las películas más icónicas de los años 80 (estrenada en 1984 y dirigida por John G. Avildsen a partir de un guión de Robert Mark Kamen), y muestra a sus protagonistas desde un nuevo enfoque. Si en la primera película Larusso era el protagonista absoluto y Johnnie el malo sin casi matices, la serie de Cobra Kai pone el foco en Lawrence, para aportar un poco de humanidad y empatía hacia él. La serie ha sido creada por Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald, que han escrito el guión e incluso han dirigido varios episodios.

Lawrence no es una buena persona, es un borracho machista y sexista que sigue creyendo en el lema de su escuela “Strike first, strike hard, no mercy”: Golpea primero, golpea duro, sin compasión. Y cuando abra su estudio, transmitirá estas horrible ideas a sus alumnos, empezando por el inocente Miguel, un buen chaval que nos recuerda mucho a como hubiera sido el Daniel Larusso de los 80 si hubiera conocido al maestro equivocado en el mundo actual.

Miguel (Xolo Maridueña) es el otro gran descubrimiento de Cobra Kay, ya que contrapone las anticuadas ideas de Lawrence a la realidad de 2018. Pero, por otro lado, en este mundo idiotizante y sobre protector, tal vez no sea tan malo que alguien le diga a los jóvenes las verdades incómodas de la vida como forma de prepararles para el futro. Además, conoceremos al hijo de Johnnie, Robby (Tanner Buchanan), con el que hace años que no tiene ningún contacto y que va camino de convertirse en un delincuente juvenil al no tener padres que le quieran y se ocupen de él.

Cobra Kai toca de forma muy interesante temas como la redención y si es posible superar errores del pasado o si te marcan para toda una vida. William Zabka realiza una sensacional actuación llena de matices de un hombre que tuvo la mala suerte de tener a un mal padre y un peor sensei, que le dieron las peores respuestas a todas sus cuestiones vitales, y que está aprendiendo de sus errores para intentar salir adelante, ser mejor persona y hacer lo correcto. O al menos lo correcto bajo su extraño y desquiciado punto de vista.

El contraste entre la desgraciada vida de Lawrence y la de Daniel Larusso mola mucho durante toda la temporada. Es genial conocer que Daniel tuvo éxito y vive una vida acomodada como dueño de varios concesionarios de coches en Los Angeles. Junto a su bella esposa Amanda (Courtney Henggeler) y sus hijos Samantha (Mary Mouser) y Anthony, lo tiene todo y sin embargo siente que algo le falta. Volver a encontrarse con Johnnie hará que su mundo se vuelva patas arriba y tendrá que buscar la forma de recuperar su equilibrio, algo que solo puede conseguirlo a través del karate.

Junto al conflicto entre Johnny y Daniel, dos hombres de orígenes más similares de lo que quieren admitir a los que la vida trató muy diferente, los problemas de los chavales con también muy interesantes y marcan también el tono de la serie y la evolución que veremos durante los 10 primeros episodios de esta temporada.

Samantha comparte instituto con Miguel y sin que lo sepa, su novio Kyler es el bully que agrede a Miguel. Aunque es una buena chica, está convirtiéndose en una “bitch” buscando ser popular y uniéndose con amistades peligrosas. Esta vida de instituto contrastará con la vida en la calle de Robby, que trapichea para ganar algo de dinero.

La serie combina todos estos elementos de forma brillante y hay un perfecto equilibrio entre todos los personajes, aunque Johnnie Lawrence es el gran protagonista desde el punto de vista emocional. Y aunque tiene bastantes elementos dramáticos, su tono de comedia hace que su visionado sea una pasada y cada episodio pase en un suspiro. Además, Cobra Kai juega a romper en todo momento las expectativas, y lleva a los personajes por caminos inesperados pero lógicos que molan muchísimo. Y encima hay guiños constantes a las películas originales que son super chulos, entre ellos un sentido homenaje a la figura del Sr. Miyagi (el recordado y tristemente fallecido Pat Morita).

Los nuevos chavales Xolo Maridueña y Tanner Buchanan lo hacen muy bien, y la forma en que los ponen en rumbo de colisión funciona perfectamente. Y si al gran guión, el espectacular desarrollo de personajes, el recuerdo de la película original y un climax bestial le unimos un cliffhanger final increíble, no sorprende que Cobra Kai fuera una de las series mejor valoradas de 2018.

Precisamente, como no se me ocurre nada negativo que comentar sobre Cobra Kai, destacaré que sea una serie Youtube Red. Originalmente, Youtube lanzó esta serie como punta de lanza de sus nuevos contenidos de pago Premium. Y aunque los avances pintaban geniales, me pareció una locura pagar por una nueva suscripción teniendo las de Netflix, HBO y Amazon Prime. Esto es lo que provocó que haya visto esta primera temporada con un año de retraso, tras cambiar Youtube su política y presentar la temporada de forma gratuita. Lamentablemente para Youtube, su canal de pago ha sido la primera víctima de una guerra por el dominio de los contenidos online que sin duda provocará nuevas caídas en el futuro, sobre todo a partir del estreno de Disney+.

En este sentido, a pesar de haber confirmado que su tercera temporada se estrenará en 2020, aún tendré que esperar para poder ver la segunda, al seguir estando disponible sólo en modalidad de pago. En cuanto la pongan gratuita la veré inmediatamente, pero de momento toca esperar.

Comparto el trailer de la película:

Cobra Kai es super buena. Me ha encantado y es un must-see para todos los fans de las películas de Karate Kid. No veo el momento de empezar a ver su segunda temporada. Espero que Youtube la estrene en modo gratuito lo antes posible y que no me haga esperar demasiado.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino

Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino es su carta de amor a la industria del cine y la televisión con la que creció y a una época ya pasada en las que las cosas aún eran mejores. No creo que sea una obra maestra pero me lo pasé muy bien viéndola en versión original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Hollywood, 1969. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble de acción y amigo Cliff Booth (Brad Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Érase una vez en… Hollywood es la novena película de Quentin Tarantino en la que destapa sin tapujos toda su cinefilia y su amor por el mundo del entretenimiento que marcó su vida. La película tiene mucha más miga de lo que parece, ya que además de comedia ligera o drama sobre el mundo del cine de los años 60 esconde elementos que creo son perfectamente aplicables a nuestra sociedad actual.

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt se salen, su carisma y química llenan la pantalla y muestran en cada fotograma lo grandísimos actores que son. Tarantino siempre acertó en sus casting, y esta película es un nuevo triunfo sin paliativos.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton, un actor de televisión en declive que siente que su momento ha pasado y ahoga en alcohol su baja autoestima. La posibilidad de rodar en Italia Spaghetti Westerns la ve como una vergüenza, pero aún tiene mucho que ofrecer al mundo del espectáculo… si permanece sobrio para rodar la próxima escena. DiCaprio vuelva a ser un espectáculo, su rango de emociones en la película es bestial, y como siempre hace que todo parezca real, nos mete de lleno en su interpretación que simboliza a muchos buenos actores que fueron usados por el sistema y luego abandonados.

Brad Pitt es Cliff Booth, su doble de acción y amigo, que se ha convertido en su hombre para todo, le arregla desperfectos en su casa, le lleva a todas partes y le acompaña en las borracheras. Booth es veterano de la guerra de Vietnam y un tío peligroso que no encuentra demasiados trabajos debido al rumor de que mató a su esposa y salió impune, y protagoniza uno de los momentos de la película cuando se enfrenta a Bruce Lee.

Mientras, Margot Robbie interpreta a Sharon Tate, un ser de luz pura que ilumina las vidas de la gente a la que toca, una joven llena de vida que aún no se ha contagiado de la frialdad y cinismo del show-bussiness y se emociona cuando va al cine y ve como sus actuaciones divierte al al público. Su papel es pequeño pero además de mostrar la otra cara de Hollywood, la de las fiestas y el glamour, es fundamental para el clímax de la película, y nos regala una clase magistral de cómo hacer una excelente interpretación sin necesidad de tener líneas de diálogo. Los que han generado polémica sobre esto no saben nada de cine.

Las peripecias de Rick y Cliff por los rodajes y por Hollywood para conseguir papeles son el nudo central de la película y la excusa para que Tarantino nos muestre sus enormes conocimientos de esta época, recreando escenas de películas y series clásicas como si fueran vividas por nuestros protagonistas, y adornando la película de infinidad de detalles de actores, los sets de rodaje, el vestuario que llevan que se notan 100% reales. Sin duda, Tarantino ha conseguido recrear el mundo de 1969 y consigue que los espectadores lo disfrutemos.

La película muestra a un Tarantino en plenitud de facultades y en un excelente momento  creativo. Su dominio narrativo y del ritmo es absoluto y de una comedia ligera cambia de registro para construir momentos de gran tensión, alterna narraciones diferentes, muestra imágenes en diferentes formatos de cine y televisión.

Técnicamente, la película es impecable. La fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Tarantino, nos mete de lleno en cada set de rodaje, y cada momento es perfecto. Tarantino rueda en sets y localizaciones reales que ayudan a generar la sensación de realismo, y nos cuela un montón de canciones de la época que van de las super icónicas a las oscuras y desconocidas pero que molan.

Para esta carta de amor a la industria, Tarantino no prescinde de muchos elementos icónicos de su obra como son la violencia extrema, sobre la que luego comentaré, aunque no vemos aquí esos diálogos alargados alrededor de una mesa que no van a ningún lado excepto mostrar lo buen dialoguista que es Tarantino. Parece como si quisiera mostrar que la industria del cine y la televisión es más importante que el ego de sus integrantes, lo que significa un cambio muy interesante en su filmografía.

La recreación del Hollywood de 1969 es el principal hallazgo y también el principal defecto de la película, porque el gran pero para mi de la película es que no hay una historia lineal potente sino un argumento que sirve de excusa para colocar elementos de películas y series que marcaron la infancia de Tarantino, y mostrar momentos de la vida del Hollywood de 1969.

Dicho esto, también quiero comentar que a pesar de sus largos 165 minutos, no se me hizo pesada en ningún momento y no me dio la sensación de que le sobraran 15/20 minutos como sí me pasó viendo Django, Inglorious Basterds o The Hateful Eight.

El climax de la película es bestial, no se puede contar, hay que vivirlo. Creo que es uno de los más audaces de la filmografía de Tarantino y un gran «Fuck you» a los guardianes de la moral y lo políticamente correcto que intentan controlar el ocio que consumimos.

Y es que además Tarantino cuela varios subtextos muy interesantes de la realidad del Hollywood de la época que son plenamente vigentes en la actualidad. Y lo hace de forma sutil de forma que puedan incluso pasar desapercibidos.

SPOILERS A CONTINUACIÓN

SPOILERS A CONTINUACIÓN

En primer lugar, el primer diálogo de la película sugiere, dentro de una broma que dice Cliff en una entrevista, que él y Rick mantienen una relación homosexual. Al menos, en la versión original la connotación sexual de «carrying his load» es indudable. Sin embargo, Tarantino es muy listo, lo deja caer pero no hay ninguna indicación posterior, mostrando en mi opinión como el Hollywood de los 60 estaba lleno de gays que no salían del armario.

Otro elemento que he leído es que Tarantino odia a los hippies. Yo no diría tanto, pero sí que Tarantino prefiere siempre a los profesionales del mundo del cine que trabajan día a día para crear algo: electricistas, cámaras, personal de vestuario, dobles, etc… frente a este movimiento que con la excusa del amor libre y la vida en la naturaleza eran parásitos de la sociedad que no hacían otra cosa más que drogarse y acostarse. De hecho, la realidad es que muchos de los que protestaban por la «opresión» a las que les sometía la sociedad eran hijos e hijas de papá de clase media con un buen poder adquisitivo que se marchaban para «descubrirse a si mismos».

Además de desmitificar el movimiento hippie, creo que Tarantino quiere también desmontar la visión que la sociedad americana tiene de Charles Manson. Y aunque Manson casi no llega a aparecer, sí muestra que su culto son unos niñatos tontos sin el más mínimo atisbo de glamour ni atractivo. Son solo niños perdidos que fueron atrapados por un sádico que se aprovechó de ellos. Sin duda no hay nada molón ni sexy en gente que mata a otras personas, y Tarantino nos lo recuerda.

Y llegamos al climax, en el que Tarantino reescribe la historia para mostrar como los asesinos de la secta de Manson mueren de forma increíblemente violenta a manos a Cliff y Rick, de forma que Sharon Tate sobrevive en este mundo de fantasía.

Tarantino sabía que en el mundo actual del MeToo mostrar a Pitt y DiCaprio matando de forma increíblemente violenta a dos mujeres de la secta de Manson iba a suscitar controversia y críticas, y lo hace de todas formas. No sólo eso, se recrea en esta violencia extrema, no solo porque mola y nos entretiene, sino porque para Tarantino los asesinos de Sharon Tate merecen la peor de las muertes, y él se la da para nuestro disfrute.

El mundo en el que vivimos es horrible y no puede cambiarse, pero las películas nos dan siempre un mundo mejor con un final feliz, y Tarantino nos lo da, rompiendo con ello todas nuestras expectativas.

No solo esto, la representación de estos hippies que bajo la fachada del amor libre y la sororidad son horribles asesinas creo que también sirve de crítica a todos los movimientos actuales que bajo la fachada de «querer lo mejor para la sociedad» intentan decirnos cómo debemos vivir nuestra vida, y nos dicen sin problemas que nuestros hobbies son malos y deberían prohibirse, ya sea porque son machistas, sexistas, o cualquier …ista que se os ocurra.

De hecho, Tarantino con gran sentido del humor y un poco de mala leche hace que Brad Pitt nos caiga simpático interpretando a un personaje que casi con toda seguridad mató a su mujer, aunque al no mostrarlo explícitamente  siempre quedará la duda. Y sin embargo, la forma en que está planteada la escena casi hace que desees que dispare. Pitt parece un dios griego con su perfecta belleza madura, vive una vida solitaria y estoica y casi parece el típico cowboy que al terminar la película se marcha del pueblo solo. Otro hecho muy destacable de su personaje es la escena en la que rechaza el sexo gratuito que le ofrece una menor de la secta de Manson, no porque sea buena persona sino porque no quiere arriesgarse a acabar en la cárcel por ello. Esta escena, analizada con ojo crítico podría interpretarse como frente al mundo de las jóvenes «liberadas» sexualmente, él tiene otros valores más importantes, lo que mostraría su rechazo a este mundo de autogratificación instantánea en el que es más importante un like en instagram que tener una relación real con otra persona,

Para Tarantino estos hippies que mataron a Tate y el resto de víctimas merecen la muerte, y nos lo muestra de forma que las disfrutemos, pero es también un «Fuck You» para todos los guardianes de la moral a ambos lados del espectro político a derecha e izquierda. Gente a la que el cine de Tarantino no les gusta, algo respetable, pero que en lugar de no ver sus películas piden a los estudios que «cancelen» a Tarantino por la violencia de sus películas hacia las mujeres. Algo que de hecho ha pasado recientemente, y es una censura de manual, reflejo del mundo en que vivimos.

¿No me creéis? Pues por si todo estos elementos no fueran suficientes, Tarantino nos cuela una escena post-créditos con ¡un anuncio de tabaco!! Aparte del cachondeo de la propia escena, el tabaco simboliza todo lo malo de la sociedad de consumo, pero sigue dando enormes beneficios a los gobiernos en forma de impuestos. Nada mejor para reírse de la actual cultura de lo políticamente correcto.

Estos elementos me han flipado mucho y sirven para recordarme lo inteligente que es Tarantino, y lo atinada de su crítica a nuestra sociedad actual.

Comparto el trailer de la película:

En resumen, quizá no haber conectado con la naturaleza episódica de Érase una vez en… Hollywood hizo que no crea que sea la mejor obra de Quentin Tarantino, pero sin duda he disfrutado mucho su última película y el viaje a 1969 que nos propone.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Lo que hacemos en las sombras es una espectacular comedia absurda que hará las delicias de los fans del género de vampiros que busquen un giro diferente. La serie producida por FX Networks y estrenada en España por HBO, ha sido creada por Jemaine Clement adaptando el concepto de la película del mismo nombre dirigida por Taika Waititi en 2014.

PUNTUACIÓN: 8/10

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de tres vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que también ejerce de productor y ha dirigido tres episodios de esta primera temporada. La serie está también producido por  Paul Simms, Scott Rudin, Garrett Basch, Eli Bush, Joanne Toll y Hartley Gorenstein. La serie cuenta con D.J. Stipsen como director de fotografía, y música de Mark Mothersbaugh.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés.

Estos son el nucleo duro de la familia, que comparten casa con Colin Robinson (Mark Proksch) un Vampiro de Energía. A diferencia de los vampiros normales, Colin puede caminar por el día y tiene un trabajo normal, y se alimenta de las energías de humanos y vampiros aburriéndolos o enfureciéndolos. Gracias a que paga el alquiler le dejar vivir con ellos, aunque intentan evitarle en todo momento.

Lo que hacemos en las sombras me ha flipado y es una de las mejores comedias que he visto en los últimos tiempos. Y eso que otras comedias como El Método Kominski o Russian Doll también me han gustado bastante. Pero este falso documental ha tocado todas las teclas de las cosas frikis raras que me gustan.

El uso del falso documental es perfecto para mostrar a unos personajes patéticos que nos hablan directamente a nosotros los espectadores, generando unas situaciones superdivertidas en todo lo referido a la vida cotidiana de los vampiros.

He visto la serie en V.O. y me han flipado todos los actores. Empezando por el fuerte acento de Nandor y Nadja, así como el inglés académico de Lazlo. Mención aparte para Colin Robinson cuya necesidad de aburrirnos para alimentarse de nuestras emociones crea unas situaciones divertidísimas. Y sobre todos ellos, me ha encantado Guillermo (Harvey Guillen), el único humano que intenta mostrar ante la cámara que su vida al servicio de Nandor es una pasada cuando él en realidad se da cuenta que todo es una mierda y que su vida es penosa.

Todos los episodios son super divertidos y juegan con destruir las convenciones alrededor de los vampiros. Empezando por la ubicación en la nada glamurosa Staten Island, frente a otros vampiros que viven en Manhattan, o la existencia de vampiros con otras habilidades. Me lo he pasado genial con todos los episodios, pero tengo que destacar el episodio 7, en el que hay un juicio y que contiene las meta-referencias al lore vampírico más divertidas que recuerdo.

Los que hacemos en las sombras son 10 episodios de una duración de entre 20 y 25 minutos, que resulta la píldora perfecta de diversión para cada día. Me alegra descubrir que la cadena FX ya ha confirmado una segunda temporada, que promete un montón de diversión, empezando por la sorpresa final de esta temporada sobre el árbol genealógico de Guillermo.

Una serie super divertida de la que no se me ocurre nada malo, todo ha sido diversión a costa de estos vampiros entrañables y asesinos.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Lo que hacemos en las sombras en la comedia del año. Me ha encantado de forma increíble y ha hecho que no parara de reir. Si te gustas las historias freaks, esta serie te va a encantar.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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