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Crítica de Peaky Blinders Temporada 5 (Netflix)

Y llegó el día que Peaky Blinders bajó el nivel. Cierto es que la cuarta temporada me parece insuperable, pero eso no quita que la quinta y de momento última temporada que acabo de ver en Netflix me haya parecido la menos buena hasta ahora, aunque igual de entretenida y carismática.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Octubre de 1929. El crack de Wall Street destruye las inversiones de la familia Shelby en Estados Unidos. Mientras, en Inglaterra, la banda escocesa de los Billy Boys busca arrebatar el control del crimen de los Shelby, mientras Tommy en la Cámara de los Comunes conocerá a Oswald Mosley, político que busca crear un nuevo partido Fascista y Reino Unido y amenaza la estabilidad del pais.

La quinta temporada se emitió entre agosto y septiembre de 2019, y es de momento la última en emitirse, aunque su creador Steven Knight ha expresado su intención de rodar dos temporadas más, que nos lleven hasta los albores de la Segunda Guerra Mundial en 1940. Los seis episodios de esta temporada han sido dirigidos por Anthony Byrne y escritos por el propio Knight.

En esta quinta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Finn Cole como Michael Gray, el hijo de Polly, Harry Kirton como Finn Shelby, el pequeño de los hermanos y Aidan Gillen como Aberama Gold.

En esta quinta temporada tenemos las incorporaciones de Sam Claflin como Oswald Mosley, un político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, que se va a convertir en el gran enemigo de Tommy. Brian Gleeson como Jimmy McCavern, líder de la banda escocesa de los Billy Boys aliado de Mosley que buscará destruir el imperio de los Shelby y la siempre espectacular Anya Taylor-Joy como Gina Gray, la esposa americana de Michael, completan los principales personajes de esta serie, que se caracteriza por otro lado por su sensación coral.

Ya he comentado en otras ocasiones que aparte del extraordinario reparto encabezado por Cillian Murphy, lo que más me gusta de Peaky Blinders es la espectacular recreación histórica del mundo criminal de Birmingham y en general de la propia Inglaterra. En este sentido, ahora que asistimos al final de la década de 1920, está genial ver como la serie se enfrenta a hechos históricos como el Crack de Wall Street de 1929 y el alzamiento del fascismo que nos acabó conduciendo a la segunda Guerra Mundial.

Ahora que Tommy es un respetable hombre de negocios y político, estas circunstancias van a dinamitar su ordenada existencia de los últimos tiempos, tras enfrentarse a la vendetta de la familia Changretta. Y esto llega e un momento en el que los excesos de toda una vida parecen estar pasándole factura a Tommy. Frente a la cuarta temporada que marca el punto alto de la serie, en esta nueva hay una sensación que Tommy Shelby se ha convertido en su peor enemigo.

Hablando de la cuarta temporada, está claro que si la has visto (como yo), es imposible que no quieras ver este nuevo capítulo de la historia. Y dado que Tommy, Polly, Arthur, Ada o Michael son ya casi como de la familia, sus desventuras y problemas interesan y hacen que estés implicado con ellos desde el minuto uno. En ese sentido, Peaky Blinders T5 es super entretenida y ofrece un más que buen entretenimiento.

Otro elemento destacable es que la serie muestre justo ahora el nacimiento del fascismo en Reino Unido en 1929, precisamente tras el crack de la bolsa que arruinó a muchas familias, sobre todo en Estados unidos, pero también en U.K. Esto tiene una correlación indudable con el surgimiento de los populismos en Europa tras la crisis financiera de 2008, y da un poco de miedo comprobar como los frentismos que se crearon en Europa en 1930 que desembocaron en la 2ª Guerra Mundial se están viendo casi copiados en la actualidad.

Además, dado que estoy enamorado de Anya Taylor-Joy desde que la conocí en Múltiple y en La Bruja, descubrirla en esta quinta temporada me ha encantado, aún reconociendo que interpreta un papel muy pequeño y secundario.

En lo menos bueno, aunque la temporada es super entretenida y sus 6 episodios me siguen pareciendo la duración perfecta, me parece que esta tanda sufre porque no tenemos el carisma de un Adrien Brody o un Tom Hardy como antagonista. Sam Claflin como el político Oswald Mosley me parece que está correcto sin más, cumpliendo su función, pero no llega a dar una réplica a la altura de Cillian Murphy.

Sin embargo, el gran problema de esta temporada es que no es una historia completa como fueron las anteriores. Cierto que normalmente Steven Knight nos dejaba con un giro final que nos dejaba un poco rotos, sin ir más lejos con el final de la primera temporada, pero globalmente podía decirse que el núcleo de la historia quedaba cerrado. Esto no pasa ahora, hasta el punto que tras el sexto episodio, la historia, TODA, queda completamente colgada, hasta el punto que me sentí hasta un poco estafado con el final planteado.

Dicho esto, debo reconocer el control del ritmo y la tensión narrativa que nos ofrece Steven Knight en estos capítulos. Una vez pasado el shock del crack bursátil del primer episodio, los siguientes episodios me estaban pareciendo un poco intrascendentes, pero ha resultado que es porque se estaba guardando un último episodio repleto de giros, sorpresas, traiciones y un cliffhanger monumental, siendo de largo el mejor de toda la temporada. En ese sentido, la sensación de intrascendencia ha resultado estara provocada porque Knight estaba construyendo narrativamente, pero no para esta quinta temporada, sino de cara a la sexta.

Que estas líneas no os confundan, cuando se estrene la nueva temporada yo estaré el primero en la cola (metafórica) para verla, pero que me siga encantando Peaky Blinders no significa que no vea que esta quinta temporada se me haya quedado demasiado corta, lo cual es la primera vez que me pasa.

Comparto el trailer de este temporada:

La 5ª temporada de Peaky Blinders está por debajo de las anteriores pero sigue siendo un estupendo entretenimiento. Y ahora, solo nos queda esperar noticias sobre cuando se estrenará la sexta, que entiendo no será hasta 2021 como pronto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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¡Saludos a todos!

Aliens vs Predator de Randy Stradley, Phill Norwood y Chris Warner (Dark Horse)

Uno de los comics más icónicos de Dark Horse Comics es sin duda la miniserie Aliens vs Predator, la primera reunión de estos iconos cinematográficos publicada en Estados Unidos entre junio y diciembre de 1990, y que fue realizada por el escritor Randy Stradley y los artistas Phill Norwood y Chris Warner.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los humanos han colonizado Ryushi, sin saber que el planeta es usado por los Predators para la caza ritual de Aliens. Cuando las tres especies se cruzan, casi todo lo que puede salir mal lo hace. Para salvarse a ella y a sus colonos, la jefa de la colonia Machiko Noguchi debe forjar una tregua incómoda con el líder Depredador para luchar contra las hordas de xenomorfos engendrados por una reina alienígena desatada.

A lo largo de la historia, los monstruos más poderosos de la pantalla se han enfrentado: en la década de 1940 fue Frankenstein Meets the Wolfman, en los 60 fue King Kong vs. Godzilla, y en los 90 fue Aliens vs. Predator, comic que les reunió por primera vez catorce años antes de su primera película.

Tras el éxito de los comics de Aliens (1988) y Predator (1989) y a punto de publicar la primera miniserie de Terminator (1990), en Dark Horse empezaron a plantearse cual debía ser su siguiente comic destinado al éxito. Fruto de este brainstorming, parece ser la idea de unir en un comic a los Aliens y los Predators fue de Chris Warner, artista de la primera miniserie de Predator y editor de Dark Horse, imitando las clásicas historias de monstruos de la Universal, y simplemente pensando en cosas guays que nunca se habían visto en pantalla y a él le gustaría ver.

Randy Stradley es un editor y escritor de Dark Horse Comics, y continúa viviendo en Portland, Oregon. El número 86 de la serie Star Wars de Marvel en 1984 fue su primer trabajo en la industria del cómic. Más tarde se convirtió en socio de Mike Richardson, quien fundó Dark Horse Comics en la década de 1986, centrándose en la linea de cómics basados en licencias de películas. Además de Aliens vs Predator, Stradley ha escrito numerosos comics de Aliens y Star Wars para la editorial del Caballo Oscuro. En la pequeña Dark Horse de la época fue casi la única opción para guionizar esta miniserie de cuatro números, más un prólogo publicado en la antología Dark Horse Presents.

Visto en perspectiva, la elección de Phill Norwood como dibujante de esta miniserie fue un tanto polémica aunque globalmente acertada. Norwood, afincado en Los Angeles, era un ilustrador que trabajaba para la Industrial Light & Magic creando storyboards para películas. Su único trabajo en el mundo del comic previo a este Aliens vs Predator fue una historia corta en el Dark Horse Presents 33, “Project: Overkill”, junto al guionista Eric Luke.

Gran fan de ambas franquicias, aceptó encantado la posibilidad de dibujar esta serie, pensando que sería un trabajo similar a los storyboards, enviando un primer boceto para su aprobación para luego realizar el lápiz definitivo. Junto a Norwood, el veterano Karl Story que realizó las tintas de los dos primeros números, mientras que Robert Campanella entintó los dos últimos. Monika Livingston coloreó toda la serie, trabajo que resultó bastante polémico, con Pat Brosseau en la rotulación.

Aunque lleno de ilusión, el trabajo le vino un poco grande a Norwood, que se disculpó públicamente con sus compañeros al no cumplir algunas fechas de entrega, lo que perjudicó el trabajo posterior del resto de artistas. Además, mientras estaba a mitad del dibujo del tercer número, recibió una llamada de JAMES CAMERON, con el que ya había trabajado en The Abyss, para que realizara los storyboards de Terminator 2: El día del juicio final. Este encargo era demasiado bueno, y aunque inicialmente pensó que podría realizar ambos encargos simultáneamente, a duras penas pudo terminar todas las páginas del tercer número, por lo que finalmente tuvo que abandonar la serie. El veterano Chris Warner, que acababa de terminar de dibujar la primera miniserie de The Terminator también en Dark Horse, pudo encargarse con su habitual solvencia del último número.

Para ir abriendo boca, Dark Horse publicó 3 historias cortas a modo de preludio o introducción de esta miniserie en Dark Horse Presents en blanco y negro. Están páginas obra de Stradley, Norwood y Story fueron publicadas a los pocos meses en el comic Aliens vs Predator nº 0. En tomos posteriores se ha publicado una versión coloreada de estas páginas. Mike Mignola realizó la portada del número 0, mientras que Chris Norwood dibujó las de los 3 comics que dibujó. La guinda del pastel fue el espectacular Dave Dorman, que pintó la portada del cuarto número, para mi la mejor de la toda la serie.

La historia de Stradley se mueve dentro de un tono de blockbuster palomitero y planta las bases de lo que hemos visto luego en muchas obras posteriores. Los Predators usando a los Aliens como rito de iniciación de los jóvenes cazadores, con unos humanos atrapados en medio por accidente. Al tener los Predators unos valores “racionales”, los humanos pueden convencer al menos a algunos de ellos para colaborar antes la amenaza de los Aliens. Por último, como suele suceder en este tipo de historias, la codicia humana es el desencadenante de todo, al provocar de forma involuntaria infiltración de los Aliens en el complejo humano del planeta Ryushi.

Dentro de esta premisa general, la elección de la protagonista, Machiko Noguchi, una novata jefa de la colonia que aprenderá que existe vida más allá de las salas de reuniones y de los despachos, me parece una elección brillante y funciona de maravilla. Además, dado que estamos ante una historia completa en 4 números y 112 páginas en total, Stradley va al grano desde la primera página, marcando un ritmo que no afloja hasta el final del comic.

En el apartado gráfico, se nota la habilidad de Norwood como artista de storyboards, ya que sus páginas son super dinámicas y cuenta con unas estupendas escenas de acción. Si la parte de la acción es un éxito, también acierta en la creación de personajes y el diseño de seres alienígenas y de la colonia humana de Ryushi. Los humanos son claramente reconocibles y transmiten mucha personalidad, lo que habla muy bien de la capacidad de Norwood al dibujo. Sí hay que reconocer que algunas páginas de su tercer número se ven más apresurados que el resto, algo normal sabiendo el problema que tuvo que le obligó a abandonar el comic.

Chris Warner en el cuarto número ofrece un dibujo de línea clara que cuenta también de maravilla la historia, aunque quizá vi a Norwood ofrecer planos de cámara más dinámicos e interesantes. Globalmente, creo que el apartado artístico de esta miniserie luce a gran nivel, aunque es cierto que los colores planos de Monika Livingston para este comic quedan un poco anticuados leído el comic hoy en día, teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a los coloreados digitales actuales.

Comparto las primeras páginas de esta miniserie:

Aliens vs Predator es un excelente miniserie que abrió a los fans un mundo nuevo que durante muchos años sólo podiamos disfrutar en los comics, y que aún ahora sigue ofreciendo un más que notable entretenimiento. Un clásico con todas las letras que 30 años después de ser publicado merece ser conocido por las nuevas generaciones de lectores.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Crítica de Rosalera de Tade Thompson

Es la primera vez que gano un concurso online vía twitter, y gracias a Runas de Alianza Editorial he descubierto y disfrutado Rosalera, novela de ciencia ficción escrita por  Tade Thompson, que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nigeria, 2066. Una muchedumbre desesperada converge en torno a una misteriosa bóveda alienígena. Así ha surgido Rosalera, la ciudad que rodea la bóveda a la que todos acuden por sus supuestos poderes de sanación. La llegada de los alienígenas también ha dado lugar a la xenosfera, un espacio telepático al que solo puede acceder un grupo muy reducido de humanos, los sensibles. Uno de ellos es Kaaro, cuyo trabajo de día es crear el cortafuegos para que otros sensibles no puedan acceder a los datos de los bancos. Pero Kaaro, que tiene un pasado criminal, además es agente del gobierno y ahora debe averiguar qué es lo que está matando a los demás sensibles.

Nacido en Londres de origen yoruba, Tade Thompson creció en Nigeria. Estudió antropología social y medicina, y está especializado en psiquiatría. Además de su trabajo profesional en este campo y de su carrera de escritor, es ilustrador, lector impenitente y aficionado al jazz. «Rosalera», la novela que inicia la Trilogía de Ajenjo, obtuvo el primer premio Ilube Nommo de la Sociedad de Ficción Especulativa Africana a la mejor novela en 2017 y el premio Arthur C. Clarke en 2019.

Rosalera me ha parecido una estupenda novela de ciencia ficción que muestra desde un enfoque novedoso e inteligente las consecuencias de la llegada de una presencia alienígena a la Tierra. Kaaro, uno de los sensibles más veteranos y poderosos que posee habilidades similares a las telepáticas tras el contacto con este ser extraterrestre, me ha parecido un protagonista maravilloso gracias a su ambigüedad y complejidad. Miembro del Departamento S45 de asuntos especiales del gobierno de Nigeria, es un interesante protagonista debido a lo oscuro de su pasado y a su conexión con la bóveda, y nos sirve de guía por este mundo de 2065, tan cercano y a la vez tan diferente al nuestro.

El escritor Tade Thompson utiliza el recurso de  ambientar su novela en dos momentos temporales diferentes, el presente de Kaaro en el que un cambio amenaza la supervivencia de todos los sensibles, y diferentes momentos de su pasado que servirán para dar el contexto y rellenar los huecos que expliquen su motivación y muestren los misterios y desafíos a los que tuvo que enfrentarse.

Al alternar los momentos temporales en cada capítulo, la novela transmite la sensación de puzzle que vamos rellenando poco a poco, y por cada respuesta se genera otra pregunta, a veces en el pasado pero también en el presente, lo que hace que la lectura se haga altamente adictiva. De hecho, dado que Rosalera es una novela corta de 380 páginas, tuve que obligarme a leer solo unos pocos capítulos cada día para no leérmela casi de una sentada. Además, leer una novela escrita desde un prisma africano plantea un feeling diferente al resto de ciencia ficción que he leído hasta la fecha, lo cual me parece un plus como lector.

Thompson consigue dar un buen cierre a la novela y al viaje de Kaaro, y las sorpresas con que nos deja al final abren un marco super interesante de cara a la segunda novela, La insurrección de Rosalera, que gracias a Runas también tengo ya en casa y voy a devorar en los próximos días.

Si tengo que ponerle un pero, me parece que a Rosalera le falta un climax potente, quizá provocado por el hecho que esta novela es la primera parte de una trilogía. Aunque todo lo que leo me interesa y está bien escrito, parece contado con el mismo ritmo y la misma tensión (o falta de ella), y hecho en falta momentazos que culminen toda la trama. Toda la novela se mueve entre el bien y el notable, pero no llega nunca al sobresaliente.

En todo caso, este último detalle no impide que haya disfrutado la novela y tenga ganas de empezar la siguiente, algo bien seguro que ha hecho Thompson.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Aliens de Mark Verheiden y Mark A. Nelson (Dark Horse)

En 1988, Dark Horse Comics cambió el paradigma editorial americano con la publicación de la primera miniserie de Aliens, escrita por Mark Verheiden y dibujada por Mark A. Nelson, continuando los sucesos de la película de James Cameron de 1986. El siguiente comic clásico de la editorial del Caballo Oscuro que hoy quiero recordar.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

En el espacio profundo, un equipo de rescate es atacado por monstruos aparentemente imparables. Se llama a los marines, pero necesitan a alguien con experiencia. Pronto Hicks (el superviviente de Aliens con cicatrices horribles) y Newt (que ahora tiene casi dieciocho años) se encuentran en una misión para localizar y destruir el mundo natal de los Aliens.

Esta primera miniserie de Aliens de 6 números fue publicada en Estados Unidos entre 1988 y 1989. En España por Norma Editorial en 1991, dentro de su colección Nostromo dedicada a las adaptaciones de franquicias cinematográficas.

Al adquirir la licencia para publicar comics de Aliens en 1988, los responsables de Dark Horse Comics Mike Richardson y Randy Stradley tomaron la decisión desde el principio de no publicar series mensuales ilimitadas tal y como Marvel Comics hizo con los comics de Star Wars, sino que prefirieron construir su línea editorial a partir de series limitadas, one-shots e historias cortas más o menos autoconclusivas, lo que permitiría una mayor libertad creativa y flexibilidad para los escritores y artistas implicados, además de permitir a la pequeña editorial poder mimar como se merecían cada una de las historias. Tras Aliens, los comics basados en licencias aumentaron con las primeras miniseries de Predator (1989), Terminator (1990) y, por supuesto, la también mítica Aliens vs Predator (1990).

Mark Verheiden es ahora un reconocido escritor y productor de cine y televisión, tras haber trabajado en series como Battlestar Galactica, Heroes, Falling Sky o Daredevil, además de escribir los guiones de películas como The Mask o Time Cop. Pero en 1986 era un chaval de Portland (Oregon),con ganas de comerse el mundo. Muy activo en la escena comiquera local, se hizo amigo de Mike Richardson y Randy Stradley, que acabaron fundando Dark Horse Comics.

Aunque se mudó a Los Angeles para luchar por su carrera como guionista, Richardson y Stradley le preguntaron si tenía alguna idea para un comic. Este propuesta acabó siendo The American, el primer comic publicado de Verheiden en 1987 con dibujo de Chris Warner. Tras el éxito de este comic, Richardson y Stradley le ofrecieron escribir la primera miniserie de Alien de 6 números, publicada finalmente entre 1988 y 1989 y que contó con dibujo de Mark A. Nelson, con la peculiaridad de ser publicada en blanco y negro, una “anormalidad” dentro del mundo editorial americano mainstream.

Dark Horse planteó esta serie como una continuación directa de Aliens: El Regreso de James Cameron de 1986. Verheiden comenta que por contrato no podían usar al personaje de Ripley interpretado por Sigourney Weaver, pero quitando eso tuvieron una libertad prácticamente total para crear el comic que ellos quisieron. Otro elemento destacado es que dado que en ese momento no tenían claro si esta iniciativa iba a tener continuidad porque no sabían si el comic iba a ser un éxito o un fracaso, no se guardaron nada en estos seis números protagonizados por unos traumatizados Hicks y Newt.

Frente al tono de aventura espacial de la película de Cameron, Verheiden optó por crear un guión más cercano al tono de terror de Ridley Scott centrado en una adolescente Newt que se encuentra traumatizada en la Tierra tras haber sido abandonada por Ripley, por causas no aclaradas en esta miniserie. Y no es que el mutilado Hicks se encuentre mucho mejor en los diez años que han transcurrido desde el final de la película de Cameron hasta ahora. En todo caso, a pesar de centrarse en el retrato psicológico, Verheiden comenta también que aprovecharon al máximo las ventajas del comic respecto al cine al no estar limitados por un presupuesto, unas localizaciones concretas y los limitados efectos especiales de la época.

En esta primera miniserie volveremos a ver a Hicks y Newt enfrentarse a los Xenoformos, pero también les veremos viajar hasta el planeta natal de los Aliens junto a un nuevo equipo de marines espaciales, además de encontrarse con la raza de los Spaces Jockeys presentados en la película original de Ridley Scott. Sin olvidarse de la repercusión que la existencia de los Aliens provocaría en la Tierra, de forma que el argumento en la Tierra cobra casi más protagonismo durante esta serie que el viaje de Hicks y Newt al espacio.

Esta primera miniserie nos cuenta una buena historia utilizando elementos clásicos de las películas, como es el colocar a los protagonistas en medio de una lucha entre corporaciones para controlar al Alien, a los que añade unas dosis de fanatismo religioso que complican el futuro de la raza humana. Como en las películas, el Alien no es ni bueno ni malo, sino que actúa según su naturaleza y buscando sobrevivir. Si hay un villano en esta historia, estos son la codicia del ser humano representado por el conglomerado militar-industrial, que no duda en sacrificar a quien sea con tal de conseguir su “activo”. Como dicen en el propio comic, al final la raza humana cae no por culpa del alien sino por sus propias miserias.

El comic sorprende un poco por el marcado tono intimista al estar centrado en el retrato psicológico de Newt, por lo que si algún lector viene buscando un “all-out war”, quizá puede verse un pelín decepcionado. Sin embargo, me parece una notable añadido a los mitos de Aliens y, como fan de los personaje de Newt y Hicks, este comic me parece una pasada.

En lo referente al apartado artístico, la principal sorpresa de esta miniserie viene a partir de su propia naturaleza de comic en blanco y negro. Entiendo que esta decisión vino provocada primero y principal debido a que Dark Horse Comics era una editorial pequeña con apenas 2 años de vida que tenía que ajustar gastos en todo lo que pudiera. De hecho, su mítica antología Dark Horse Presents era un comic en blanco y negro. Esta decisión artística era habitual dentro del mundo underground e independiente, pero justo por eso transmitía la sensación de comic y editorial pequeña, nada que ver con los gigantes Marvel y DC, pero incluso también alejado de los First o Eclipse que publicaban en color. Una vez confirmado el éxito monumental de este comics, las posteriores miniseries de Aliens ya fueron publicadas en color, al igual que todos los comics de Predator, Terminator y del resto de franquicias que vinieron después.

Sin embargo, si eliminamos la vertiente económica y empresarial, lo cierto es que el blanco y negro funciona para transmitir el tono agobiante que la historia requería. El dibujante Mark A. Nelson fue elegido para realizar este comic. Nelson, nacido en 1953, es un ilustrador de juegos de rol como Dungeons & Dragons que había trabajado en editoriales como First Comics, Eclipse Comics y Kitchen Sink.

Sus páginas de Alien reproducen perfectamente los diseños de H.R. Giger y muestra a unos Xenomorfos igual de aterradores que en el cine. Además, los marines y los diseños de las naves y el mundo futurista están muy bien conseguidos por parte de Nelson, que muestra un gran detallismo en ese aspecto. Sin embargo, aunque su principal valor es la creación de una atmósfera opresiva y malsana y creo que es un buen ilustrador que consigue crear algunos momentos de pesadilla, le veo muy limitado como narrador, como storyteller. Empezando porque dibuja todas las caras iguales y hace que sea confuso saber quién aparece en cada viñeta. Además, narrativamente sus viñetas son muy estáticas y no hay una buena fluidez en la página. En este aspecto, el resultado global lo calificaría sólo de correcto.

El éxito de esta miniserie, que en los recopilatorios posteriores fue denominada “Outbreak / Estallido” fue arrollador y confirmó la rentabilidad comercial de realizar comics de franquicias cinematográficas de éxito. Verheiden acabó realizando dos miniseries más, ya en color, que forman una historia completa: Aliens Book 2: Nightmare Asylum junto al ilustrador Denis Beauvais (1990), y Aliens: Earth War junto a Sam Kieth en 1991. Como curiosidad, Dark Horse ya pudo utilizar a Ripley en Earth War y se convirtió como no puede ser de otra manera en la gran protagonista, al responderse la pregunta de donde había estado todo este tiempo.

Por contra, el estreno en 1992 de Alien 3 supuso un mazazo para Dark Horse, al entrar la película de David Fincher en contradicción con todo lo narrado en estos comics, hasta el punto que Dark Horse en las siguientes ediciones de recopilatorios optó por eliminar el nombre de Newt y Hicks para intentar minimizar de alguna manera esta diferencia frente al canon cinematográfico.

A pesar de haber pasado más de 30 años desde su publicación, esta primera miniserie de Aliens sigue siendo super interesante y me ha parecido una lectura espectacular que ningún fan de los Xenomorfos debería perderse.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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