Tenía cierta curiosidad por leer Batman Off-World, el primer comic de Jason Aaron en DC Comics, que plantea una historia diferente para el Caballero Oscuro al sacarle fuera de su zona de confort de Gotham, con dibujo del veterano Dough Mahnke, entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Hoy comparto mis impresiones de la lectura de la primera grapa de esta historia en seis partes.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Una noche rutinaria en Gotham City para un joven Batman resulta ser cualquier cosa menos rutinaria cuando el luchador contra el crimen se enfrenta a un tipo de enemigo al que nunca antes se había enfrentado: ¡uno de más allá de las estrellas! Un universo de posibles amenazas alienígenas lleva a Batman a tomar una arriesgada decisión: aventurarse solo en los confines del cosmos por primera vez, ¡donde el Caballero Oscuro se enfrentará a la lucha de su vida!
Jason Aaron, guionista superestrella, nos ofrece su primera historia de Batman, en colaboración con Doug Mahnke, artista de gran éxito, en un relato único y brutal.
«Me enamoré de los cómics gracias a DC», explica Aaron a IGN. «Los primeros libros que mi joven e imberbe yo cogió de la estantería de un supermercado fueron los New Teen Titans, World’s Finest y Batman. Libros que abrieron la puerta a un universo de historias que literalmente cambiarían el curso de mi vida. Así que es un gran honor y una gran emoción que por fin pueda hacer mi debut como escritor de DC, con una historia de Batman que lleva a un joven Caballero Oscuro en su primer viaje a los lejanos y maravillosos confines del cosmos de DC».
Aparte de una historia corta de Lobezno, el primer comic publicado de Jason Aaron fue el estupendo The Other Side, una historia ambientada en la guerra de Vietnam contada bajo el punto de vista de un soldado americano y de uno norcoreano. Aunque el comic fue editado por DC Comics, en realidad estaba dentro de su sello Vertigo, al igual que esa maravilla que es Scalped. Así que DC Comics y Aaron tienen razón al vender que estamos ante el primer trabajo superheróico de Aaron para ellos tras casi más de 10 años trabajando en exclusiva para Marvel en lo referido a comics de encargo. Y la verdad es que la primera impresión cuando anunciaron la sinopsis fue de extrañeza, al plantear Aaron un comic en el que saca a Batman de su típico escenario de Gotham para lanzarle al espacio por un motivo no aclarado. En positivo, siempre está bien que un autor piense en la forma de contar algo diferente con un personaje que ha tenido cientos (miles) de aventuras en sus 85 años de vida y que a veces parece que ya se ha contado todo lo que se podía contar del personaje sin repetirse una y otra vez. Por otro lado, viendo el vaso medio vacío, estaba por ver si «diferente» era sinónimo de «mejor», o si estábamos ante una idea fallida.
En el apartado gráfico, el comic luce estupendo gracias al buen hacer del dibujante Dough Mahnke, con entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Mahnke es un veterano con amplísima experiencia en DC, y su representación de razas alienígenas siempre ha sido excelente, con unos seres que transmiten una buena sensación de peligro. Además, es un artista que sabe crear momentos super potentes, como podemos disfrutar en esta primera grapa con las presentaciones de Batman y de Ione de Tamarán. Además, su estilo de dibujo añade un toque «macarra» que clave el espíritu de la historia de Aaron y le va perfecto a este comic. Mahnke ya había dibujado a Batman en otras ocasiones, y desde la primera página queda claro que el dibujo de este comic va a ser uno de los pluses que animen a la compra y la lectura de esta serie.
En lo referido a la historia de Aaron, lo primero a comentar es que esta grapa me deja la sensación que se trata de una colección que será mejor leída de un tirón cuando salga el tomo. Aaron sitúa Off-World en un momento pasado en el que Bruce Wayne lleva apenas un año como Batman, por lo que podemos decir que se encuentra aún en formación, no siendo el puto-amo que es en la actualidad. Aunque estoy seguro que todo quedará perfectamente justificado al final, en esta primera grapa no han llegado a quedar claro los motivos por los que Batman decide viajar al espacio y en concreto a esa nave, dentro que por supuesto hablamos de convertirse en aún más duro de lo que es, dado que se sugiere que ha tenido problemas con un alien llegado a Gotham. Además, tampoco diría que el cliffhanger haya sido demasiado potente, y no me ha dejado con la necesidad de saber cómo continúa la historia. Y como digo, no tengo duda que la lectura me gustará cuando esté completa, pero este arranque diría que ha sido correcto sin más.
Aaron plantea una buena voz en off de Batman en la que expone que los aliens no saben quien es y por tanto no le temen… aún. Para ser la primera vez que escribe al personaje, diría que Aaron ha sabido encontrar la voz adecuada para Bruce Wayne / Batman, y creo que nos tiene guardados para próximos meses numerosos momentazos para Batman a medida que se endurezca en esa nave prisión. Sin embargo, dentro que no puede decir que nada esté mal en este comic, no consiguió quitarme la sensación de historia «extraña» que no se siente con el feeling que se espera en un comic de Batman.
Aaron comenta que busca recuperar las sensaciones que tenía de niño leyendo Batman. Él nació en 1973, por lo que puede decirse que es de mi quinta. Pero me queda la duda de si esos comics eran de los años 70 con Len Wein, Dennis O’Neil, Gerry Conway, Neal Adams, Marshall Rogers, José-Luis García López, etc… con lo que yo crecí, o hablamos de los comic previos de los años 50-60, donde las historias eran más extravagantes, por buscar un calificativo adecuado. Y con este primer número diría que busca actualizar precisamente esas historias más antiguas que con ojos de 2023 probablemente han envejecido realmente mal. Le deseo suerte, aunque como comentaba antes creo que me merece más la pena esperarme y leer la historia de un tirón. De hecho, no siendo mal comic, que no me deje la necesidad de leer el comic mes a mes si es sin duda una decepción pensando que Aaron es uno de mis guionistas favoritos.
Comparto algunas páginas del comic:
Batman: Off-World no es un mal comic bajo ningún punto de vista, pero me deja la sensación que será mejor leerlo cuando esté completo, frente a la lectura mensual grapa a grapa.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Gracias a mi amigo Marcos del podcast Tomando un chiriflús he recuperado los comics básicos del genial dibujante Paul Smith, empezando con La edad de oro, el maravilloso comic de 1993-94 realizado con el escritor James Robinson y el color de Richard Ory, que yo tengo en la primera edición española publicada por Ediciones Zinco en 1994
PUNTUACIÓN: 8.5/10
En la Edad de Oro de la década de 1940 surgieron extraordinarios hombres y mujeres con unas habilidades excepcionales, dispuestos a defender la retaguardia, y sus máscaras y trajes fueron un faro de esperanza para una nación atribulada. Flash, Green Lantern, Hawkman, Starman, el Átomo, Liberty Belle y muchos otros… esos superhéroes contestaron a la llamada a las armas de América, formando la Sociedad de la Justicia de América.
Pero la guerra terminó, y la necesidad de héroes terminó con ella. A medida que menguaba su importancia, estos campeones intentaron regresar a sus vidas, pero se encontraron con que eran vistos con sospecha y miedo, incluso por su propio Gobierno. Un nuevo héroe llamado Dynaman ha capturado la atención del público, apoyado por políticos que quieren promover los ideales fascistas del gobierno de la era McCarthy. Pero cuando queda claro que la agenda y los orígenes de Dynaman son más oscuros de lo que nadie podía haber imaginado, solo los justicieros de la Edad de Oro podrán detenerle.
Los aclamados creadores James Robinson (Starman) y Paul Smith (The Uncanny X-Men, Nexus) hacen historia y redefinen una era en esta historia clásica dentro del sello Elseworld (Otros Mundos). La edad de oro es una miniserie de cuatro números editada en el formato prestigio de 48 páginas por tomo.
James Dale Robinson (Mánchester, 1963) es uno de los grandes escritores de la década de los 90. Robinson debutó como escritor en 1989 con la novela gráfica London’s Dark, ilustrada por Paul Johnson. Colaboró en diversas antologías, como «Grendel: Devil’s Whisper», antes de llegar al mercado estadounidense con varias series de Terminator para Dark Horse. Entre 1993-94, Robinson escribió la serie limitada The Golden Age para DC Comics con dibujo de Paul Smith, que, a pesar de ser una historia de Elseworlds, estableció gran parte de la historia que más tarde utilizaría en su obra más conocida, Starman, co-creada junto a Tony Harris. En 1997, el trabajo de Robinson en este título le valió un premio Eisner a la «Mejor historia seriada». Además de Starman, en esa época Robinson colaboró en Batman: Legends of the Dark Knight, en una miniserie de Vigilante y el spin-of The Sandman, Witchcraft, para Vertigo.
En Image, Robinson escribió una breve pero estupenda etapa en Wildcats (1994-95) que amplió la mitología del equipo y lanzó la serie de creación propia Leave It to Chance (1996-2002) con el artista Paul Smith, que les valió otros dos premios Eisner en 1997, a la «Mejor serie nueva» y al «Mejor título para lectores más jóvenes». En Marvel trabajó como guionista en varios títulos de Marvel, como Cable y Generation X. En 1999, Robinson y su compañero David S. Goyer encabezaron el regreso del equipo de superhéroes de la Edad de Oro, la Sociedad de la Justicia de América, al Universo DC.
Robinson escribió el guion para la película directa a vídeo Firearm (1993), basado en el cómic creado por él publicado por Malibu. A finales de los 90, Robinson y David S. Goyer escribieron un borrador no utilizado para la entonces inminente película Freddy contra Jason. El trabajo más conocido de Robinson como guionista es la adaptación de 2003 de The League of Extraordinary Gentlemen, que causó una enorme controversia entre los fans de la obra original por los numerosos cambios que se realizaron. Tras varios años alejado de los comics, Robinson volvió a la industria en 2006, trabajando en numerosos comics de DC y Marvel, pero sin el brillo de sus primeros trabajos.
Paul Smith (Kansas City, 1953) comenzó su carrera como dibujante de animación en la película de Ralph Bakshi El Señor de los Anillos. A principios de la década de 1980 colaboró en diversos títulos de Marvel Comics, como Marvel Fanfare #4 (septiembre de 1982). Se convirtió en el dibujante regular de Doctor Strange a partir del número 56 (diciembre de 1982), pero lo abandonó tras sólo dos números para poder trabajar en The Uncanny X-Men. Su etapa en la serie duró desde el número 165 al 175, diseñando el look punk para Tormenta, que debutó en Uncanny X-Men 173 (octubre de 1983). Unos meses después de abandonar The Uncanny X-Men, Smith volvió como dibujante regular de Doctor Strange. Trabajó en esa serie desde el número 65 hasta el 73, dibujando siete de esos números. Smith trabajó brevemente en el spin-off de X-Men X-Factor. Otros de sus trabajos son The Golden Age (1993) y el cómic para jóvenes Leave It to Chance (1996-2002), ambos en colaboración con el escritor James Robinson. Smith también ha colaborado en varios títulos de First Comics, como American Flagg, Nexus y GrimJack.
Muchas cosas interesantes que comentar de La edad de oro. En la actualidad hay bastante unanimidad sobre que es uno de los mejores comics editados por la DC Comics de los años 90. Pero en ese momento de los años 90, James Robinson era un novato con muy poca experiencia previa en el mainstream americano. Es verdad que la novela gráfica London’s Dark recibió buenas críticas y las miniseries de Terminator en Dark Horse son super entretenidas, pero de alguna manera DC estaba apostando por un escritor poco o nada conocido. Por contra, Paul Smith era un dibujante super estrella en Estados Unidos tras su etapa en Patrulla-X que hubiera podido dibujar lo que hubiera querido en DC. Que decidiera unirse a Robinson para crear este Elseworlds fuera de continuidad resultó una feliz coincidencia para los lectores.
La edad de oro es un comic Elseworlds, sello de DC planteado para permitir contar historias fuera de la continuidad, dando mayor a los autores. Gotham by Gaslight (1989) de Brian Augustyn y dibujado por Mike Mignola, que presentaba una versión de la Edad Victoriana del superhéroe a la caza de Jack el Destripador, fue el primer comic considerado Elseworlds, aunque en realidad en ese momento no existía esa denominación. De hecho, fue el éxito de este comic lo que llevó a la creación del sello Elseworlds, pasando este título a ser declarado retroactivamente la primera historia Elseworlds. El primer comic en llevar el logotipo de Elseworlds fue Batman: Holy Terror en 1991, escrito por Alan Brennert e ilustrado por Norm Breyfogle, y ese mismo año también se publicó Batman: Red Blood de Doug Moench y Kelley Jones.
Tras unos primeros años dominados por Batman, La edad de oro cambió lo que hasta ese momento era la línea Elseworlds. En lugar de contar una historia alternativa del héroe en cuestión ambientada en una situación diferente a la habitual, La Edad de oro es una narración de una versión alternativo del pasado del Universo DC y el nacimiento de la Silver Age. De hecho, si no fuera por las numerosas muertes que tendremos en estas páginas, el comic podría perfectamente haber estado en continuidad. La edad de oro es un comic maravilloso que tuvo una gran influencia en la DC de la segunda década de los 90 y primeros 2000, por ejemplo por el retorno de la JSA a la continuidad de DC, realizada por el propio Robinson con David Goyer, a los que se les unió un joven Geoff Johns. Sin embargo, diría que en la última década ha quedado un tanto opacado no tanto por la indudable calidad de este comic, sino por el éxito arrollador que DC: La Nueva Frontera de Darwyn Cooke cosechó entre el fandom y la crítica comiquera, con una historia que es de alguna manera idéntica, al contar otra versión de la Golden Age.
James Robinson plantea la historia para realizar una crítica hacia el McCarthismo y la caza de brujas que se produjo en los años 50, aunque curiosamente esta historia está ambientada en los años previos, casi como si Robinson realice una precuela de esos hechos históricos además de contar una historia de superhéroes.
Robinson plantea una historia con mucho texto que implica una lectura interesante y larga. Esa podría ser una importante diferencia respecto a comics editados en los últimos años. En La edad dorada Robinson utiliza la voz en off como narrador de la historia, empezando por la explicación del periodo justo tras finalizar la 2ª Guerra Mundial. Junto a esto, el comic alterna otros narradores, como la voz de los noticieros que informaban de las últimas noticias, así como los pensamientos de algunos de los protagonistas. En especial Johnny Chambers, el antiguo velocista Johnny Quick, un cineasta que empieza la historia intentando terminar un documental sobre la desaparición de los héroes, y que nos dará otros detalles fundamentales, como el motivo real por el que los superhéroes no participaron en la guerra. Chambers es de alguna manera el hilo conductor de la historia, aunque en otros momentos estemos en la cabeza de Ted Knight (Starman), Rex Tyler (Hourman) y, sobre todo, Paul Kirk (Manhunter), el héroe amnésico cuya persecución iniciará de alguna manera el thriller y nos mostrará que algo anda mal en la teórica utopía que los los Estados Unidos de posguerra. Que estos tres héroes tengan problemas mentales también es otro elemento que resalta que estamos ante personas de carne, hueso y debilidades. Un detalle muy deudor de Watchmen, en mi opinión.
Junto a Manhunter, el comic narra el ascenso de Tex Thompson, antes conocido como el Americommando y Mr. America, que regresa de Europa como héroe de guerra y aprovecha su fama para iniciar una carrera política que le lleva ser elegido senador. Su ascenso al poder le llevará a formar su propio grupo de superseres que llene el hueco dejado por la retirada de la JSA y la All-Star Squadron. El grupo de Thompson estará formado por Robotman, que es cada vez más robot y menos hombre, el Átomo y Johnny Thunder, jóvenes que buscan un lugar al que pertenecer. Además, Dan el Dyna-Mite (Daniel Dunbar), aceptará ser sometido a unos experimentos que le convertirán en un superhombre a nivel de Superman (que no aparece en este comic tras ser reiniciado por John Byrne en 1986 y establecer que no estuvo presente en los años 40-50). La sensación que Thompson esconde un oscuro secreto es algo que nos acompaña en todo el comic, hasta que conocemos este secreto y su conexión con la amnesia de Manhunter en las últimas páginas del tercer número, que prepara el terreno para el climax final del último número.
Al ser una historia crepuscular de la JSA y el All-star Aquadron, por estas páginas aparecerán muchos superhéroes, de los cuales los que tienen relevancia son Linterna Verde (Alan Scott) y Liberty Belle, que se convertirá en la inesperada y justa protagonista en el climax final. Junto a ellos, Tarántula, el Capitán Triunfo (Lance Gallant), Bob Daley alias Fatman, Hawkman, el Capitán Cometa, Human Bomb, Sportsmaster, Doll Man, Red Bee y el Doctor Mid-Nite también estará presentes, aunque algunos de ellos sean apenas cameos en el climax final.
Releyendo el comic me queda la sensación de historia bien hilada que se construye a fuego lento sin apenas escenas de acción en los tres primeros números, nada que ver con lo que se espera de un comic de super-héroes. Este ritmo pausado sin cliffhangers potentes en los primeros números son elementos que también marcan que estamos en un comic creado hace 30 años, cosa que a mi no me ha desagradado, pero a la vez tampoco me ha flipado. En este sentido, tener números prestigio con 45 páginas cada uno permitió a Robinson plantear este ritmo diferente al de las grapas tradicionales, no estando constreñido con la obligación de plantear una escena de acción cada 15-20 páginas, al poder contar la historia como él prefiriera.
Un aspecto que con ojos actuales no me acaba de funcionar sería el papel que Robinson plantea para algunos personajes, por ejemplo para Ted Knight, que es más bien muy escaso. Al ser un Elseworlds fuera de continuidad, Robinson tenía vía libre para hacer lo que quisiera. En el climax final el villano realiza una masacre antes de ser detenido, matando a numerosos héroes que prácticamente no habían aparecido y por tanto no han creado ningún vínculo emocional con el lector (otra cosa es la conexión que cada lector tuviera con ellos), siendo poco menos que carne de cañón. Carter Hall (Hawkman) al menos acababa de aparecer en el tercer número, pero resulta super insuficiente para que funcione o impacte como debería. Este sería mi principal problema con la historia de Robinson, dentro que es un comic que disfruto mucho siempre que lo leo. Y cuyo final positivo deja una sensación satisfactoria estupenda, al plantear el final de una época y el comienzo de la siguiente (la Silver Age), que tendrá sus propios héroes.
Si la historia está bien, lo que sigue luciendo espectacular es el dibujo de Paul Smith, con el color de Richard Ory. El estilo minimalista de Smith es perfecto para este comic que por la propia premisa y protagonistas debe tener un feeling retro. Al igual que Darwyn Cooke en La última frontera, Paul Smith parece que ha nacido para dibujar a estos personajes y este momento temporal post Segunda Guerra Mundial. Los edificios, vehículos, trajes, etc,,, todo luce casi salido de un documental de la época. De hecho, el color de Ory ayuda a diferenciar claramente los diferentes elementos, consiguiendo que la lectura sea fluida y nunca te pierdas a pesar de la gran cantidad de personajes que van entrando y saliendo en la historia, dada la naturaleza coral planteada por Robinson.
En un momento en el que el comic de superhéroes estaba plagado de líneas cinéticas y colores por ordenador super impactantes, leer La edad de oro fue y sigue siendo un remanso de paz. Smith es un narrador extraordinario, y es un maestro colocando siempre las líneas justas para mostrar la acción de la forma más clara y elegante posible. Ni una más ni una menos. De igual forma, los colores planos de alguna manera ayudan también a transmitir el tono atemporal que necesitaba el comic, de forma que gráficamente el comic sigue luciendo una pasada.
El trabajo de Smith de caracterización de los héroes, aunque apenas llevan sus uniformes, me parece soberbio. Son de hecho la versión más icónica y reconocible. Pero incluso mejor está a la hora de dibujar a las personas debajo del antifaz, con protagonistas reconocibles de principio a fin que transmiten el dolor emocional que sientes en su interior. Y aunque como decía el comic evita las peleas de «pijameo», el climax final con el combate de todos los héroes contra el villano está super bien planteada, con varios momentos super impactantes.
En muchas ocasiones he comentado que un mal dibujo arruina un buen comic. En el caso de La edad de oro, el arte de Smith eleva aún más el estupendo guion de Robinson, haciendo que un comic notable se convierta en clásico.
En resumen, La edad de oro es uno de esos comics que todo fan de los comics de DC Comics debería leer al menos una vez en la vida. Y desde luego, tenerlo en casa, sea en la edición que sea.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Tom Taylor termina su saga DCsos junto al artista Trevor Hairsine con un final épico a escala galáctica en la miniserie DCsos: La guerra de los dioses no muertos que ECC Ediciones acaba de terminar de editar en España y que hoy quiero recomendar.
PUNTUACIÓN: 7/10
¡El capítulo final de la franquicia DCsos! Lo que empezó como una batalla por la Tierra se ha convertido en una guerra por la galaxia. La aparición de un Darkseid renacido y no muerto en DCsos: Planeta muerto prepara el escenario para el conflicto más devastador para Batman, Superman y Wonder Woman. A medida que la Ecuación Antivida se extiende por el cosmos, los supervivientes de la Tierra se preparan para el apocalipsis que se avecina y se dan cuenta de que su única esperanza podría residir en el héroe superviviente más poderoso de la primera serie DCsos… ¡El exitoso equipo creativo formado por Tom Taylor y Trevor Hairsine regresa para su tercera y última entrega en La guerra de los dioses no muertos!
Es curioso que la primera miniserie de DCsos tuviera 6 números, DCsos: Planeta muerto tuviera 7 y esta última miniserie sean 8 ejemplares. Esto no es un dato importante, pero si destaca que el aumento de escala de la amenaza de la Ecuación de la Antivida exige más espacio para ser enfrentada como se merece. Algo que Tom Taylor aprovecha para plantear la historia más grande hasta la fecha, siempre con el corazón de los héroes protagonistas en el centro de todo.
DCsos ha sido un regalo para los fans de DC gracias al enorme trabajo de Tom Taylor. No es nada fácil hacer una serie basada en su origen en las muertes dramáticas y la zombificación de iconos de DC que la historia consiga que cada muerte nos importe e impacte a los lectores, y que temamos por el futuro de los que permanecen con vida. Y eso es todo acierto de Taylor, que plantea a los personajes en su versión más reconocible y atemporal. En esta última serie La guerra de los dioses no muertos los que eran los hijos de los héroes se han convertido en los iconos de pleno derecho gracias a años de luchas y de defender la vida por todos los medios, mostrando de forma brillante la idea de legado siempre tan presente en los comics de DC.
Que en este momento la amenaza se convierta en cósmica consigue que las apuestas nunca estuvieran tan altas debido a la amenaza de villanos como Darkseid o héroes cósmicos zombificados como Los Nuevos Dioses o Supergirl, entre otros muchos. La aparición de los Guardianes en el planeta OA y su decisión sobre la implicación de los Green Lanterns en esta guerra me recordó al mejor Geoff Johns en Green Lantern, con la diferencia que en DCsos realmente nadie está a salvo y todos pueden morir.
Taylor ofrece una tensión creciente a medida que los combates se recrudecen y conocemos al creador de la Ecuación de la Antivida, Erebos, personificación de la oscuridad y una de las deidades primordiales de la mitología griega, que supone una amenaza mayor que nada a lo que se hayan enfrentado. Y que en medio de todo encuentre el momento que secundarios como Alfred Pennyworth tengan su momento de gloria me parece tremendo. De hecho, que Taylor recuerde en el climax de esta serie un diálogo aparentemente intrascendente del primer volumen nos muestra lo buen escritor que es y cómo posiblemente todo lo tuviera planificado desde el comienzo.
La capacidad de síntesis que Taylor ha mostrado en DCsos me parece otra de sus virtudes. Y es que este concepto resulta super goloso y DC podría haber planteado innumerables miniseries con héroes y villanos de todo tipo enfrentándose a la Ecuación de la Antivida. Sin embargo, además de las tres miniseries principales, Taylor sólo ha escrito DCsos: Inmortales, miniserie de 3 números con dibujo de Karl Mostert con una aventura de personajes de “segunda fila” como Red Hood, la antigua Batgirl Cassandra Cain, el Comisario Gordon o Deathstroke. En total, DCsos ha sido contada en 24 números, ofreciendo un final cerrado y super satisfactorio. Y es todo éxito de Taylor.
El elemento en el que DCsos flaquea es en el dibujo. En reseñas anteriores ya he comentado que Trevor Hairsine no es santo de mi devoción en prácticamente nada. Si tengo que alabarle por algo sería por su forma en que dibuja el gore y los momentos más sangrientos. Sin embargo, dentro de todo, me había acostumbrado a su estilo y tenía claro que Hairsine era la imagen gráfica de DCsos, al haberlo dibujado todo excepto la miniserie DCsos: Inmortales que la dibujó Karl Mostert.
Lo que encuentro incomprensible por parte de DC es que Hairsine NO dibuje toda esta miniserie, ya que entiendo que por los plazos de entrega. Neil Edwards primero en los números 4 y 5 y luego Lucas Meyer en los números 7 y 8 han realizado labores de fill-in en estas grapas. Y ya no es que Edwards y Meyer sean mejores o peores que Hairsine (son peores), es que su estilo es totalmente diferente y sus páginas cantan en la comparación. Esto es una enorme cagada por parte de DC Comics, no hay excusa o justificación posible.
Porque incluso sin ser aceptable, podría entender que los editores contrataran a un artista fill-in para dibujar algunas páginas si el dibujante no llega en una miniserie de un evento que tiene que terminar obligatoriamente en un fecha porque justo a continuación empiezan varias series con nuevos números 1 que van a generar importantes ingresos a DC. Pero DCsos no es nada de eso, es justo lo contrario. Hablamos de una miniserie fuera de continuidad que no afecta a nada fuera de la propia serie. Por tanto, por un lado DC podría haber dado más tiempo a Hairsine para que dibujara la serie, de forma que no tendrían que haber empezado a publicarla hasta que prácticamente estuviera dibujada en su totalidad. Porque daba igual que el número uno saliera un mes o el siguiente o el siguiente. Y esto no es tan difícil, Mark Millar y Robert Kirkman SI lo aplican en sus comics del Millarworld y Skybound desde hace tiempo, puede hacerse sin problemas si hay voluntad. E incluso sin hacer esto, no hubiera pasado nada si se hubiera retrasado la salida de un número o de varios un mes o dos durante la publicación para que Hairsine se hubiera puesto al día. No se los motivos exactos que provocaron la decisión de que Hairsine no dibujara toda la colección, pero el resultado es una historia modélica que se ve empeñada con unas páginas que no tienen nada que ver con las de Hairsine y que desentonan un montón del conjunto.
Es una pena que la sensación que me debería haber dejado el comic no es lo buena que debería por este cambio absurdo de dibujo con dos dibujantes fill-ineros diferentes. Y cuando se habla de la caída de ventas y del auge del manga nadie parece darse cuenta que una de las máximas del comic japonés es que mantienen una coherencia gráfica a lo largo de toda la obra. Que los comics americanos alternen buenos artistas con otros mediocres simplemente por obligación de sacar el comic explica que a mucha gente la afición no le salga a cuenta y prefiera centrarse en otros entretenimientos.
El fallo del dibujo es una pena. Y digo esto reconociendo que Hairsine tampoco es que me guste demasiado. Prefiero no pensar lo que hubiera podido ser DCsos si esta serie la hubiera dibujado Jorge Jiménez, por decir un autor de DC con contrato en exclusiva. Y a todo esto, tengo que destacar en este caso también para mal las terribles portadas de Howard Porter (con color de Rain Beredo), al que desde el accidente que tuvo hace unos años parece que se le ha olvidado dibujar, con unas proporciones super exageradas y una sensación casi abocetada confiando en que el color disimule o embellezca un trabajo a años luz de sus mejores trabajos, empezando por la Justice League con Grant Morrison.
Dicho esto, tengo que quitarme el sombrero con el emocionante y satisfactorio viaje que Tom Taylor nos ha dado a lo largo de estos meses, consiguiendo que lo que parecía una historia macarra de zombies se convierta en una historia de esperanza ante la posibilidad de un futuro mejor conseguido con el esfuerzo de los mejores héroes de la galaxia. ¡Qué bueno eres, Taylor!
Comparto las primeras páginas del comic:
DCsos termina por todo lo alto, ofreciendo Tom Taylor un final super satisfactorio a la altura de esta historia a escala cósmica. ¡Qué bueno es Taylor en estas historias en universos alternativos!
PUNTUACIÓN: 7/10
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Tercer arco de Batman – Superman: World´s Finest del equipo super estrella formado por Mark Waid y Dan Mora, con una historia que empieza pequeña pero que va creciendo hasta niveles espectaculares.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
¿DÓNDE ESTÁ METAMORPHO?
En las páginas de World’s Finest, Batman, Robin y Superman han atravesado algunos de los lugares más emblemáticos del DCU y han formado equipo con los Teen Titans, la Doom Patrol y Supergirl, ¡pero nada de eso les preparará para cruzar el mundo en busca de Rex Mason, alias Metamorpho, el Hombre Elemento! La aventura más extraña del mundo comienza aquí.
ELEMENTARY, el tercer arco de World´s Finest se ha desarrollado en los números 13-17 USA.
Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde está desarrollando importantes historias, como el evento Lazarus Planet o el relanzamiento de Shazam! con Dan Mora.
Tras sus maravillosos Klaus con Grant Morrison y Once & Future con Kieron Gillen en Boom Studios! el costarricense Dan Mora ha entrado por la puerta grande en DC Comics que nos devuelve la magia y las aventuras más grandes que la vida con la que nos aficionamos a este medio. Junto a este World´s Finest, su reinvención de Shazam! con Waid está destinado a darnos muchas tardes de gloria.
World´s Finest se ha convertido en una fuente inagotable de diversión gracias a una historia de Mark Waid que se ha convertido en un auténtico «Quién es quién» del Universo DC. Waid comienza en este arco desde lo más pequeño, empezando con un misterio alrededor de la muerte de Simon Stagg, el padre de la pareja de Metamorfo y a la sazón su principal archivillano. Lo que empieza como una investigación policial más o menos rutinaria irá aumentando en escala a medida que el misterio y las revelaciones sobre el asesino real vayan aumentando número a número, que acabará convertido con una amenaza que pondrá el destino del mundo en juego.
Aparte del antes mencionado Metamorfo y la Liga de la Justicia, en este arco nos vamos a encontrar además con prácticamente todos los héroes (y villanos) de naturaleza robótica. Empezando por los Metal Men, Tornado Rojo, Amazo (el robot que puede duplicar las habilidades de los héroes con que entre en contacto) y muchos más. La identidad del villano en la sombra resulta sorprendente pero lógica dada la historia de Waid, que consigue en muy pocas páginas transmitir el carisma de los héroes veteranos, la frescura de los jóvenes (en este arco con el añadido de Jimmy Olsen), y el peligro ante un super villano con capacidad de vencer a todos los héroes de la Tierra.
Waid ha creado un comic que justifica la lectura de la grapa mensual, haciendo avanzar la historia mientras plantea misterios y nos deja con sorpresas impactantes en cada número. Escritores como él son el ejemplo de autor que entiende el medio en el que trabaja y la obligación de dejar al lector con ganas de seguir leyendo el mes siguiente.
Al estupendo guion de Waid hay que sumar el sobresaliente dibujo de Dan Mora, que es el artista más en forma de DC Comics en la actualidad. Mora con el color de Tamra Bonvillain son perfectos y me dejan todos los meses con la sensación que Mora puede dibujar cualquier cosa en el ámbito superheroico y lo va a hacer siempre bien. No solo bien, mejor que cualquier otro artista. Es lo mismo que me transmitió Pepe Larraz cuando le disfruté en Big Game 1 y 2 con Millar.
Mora tiene la capacidad de dibujar a todos los personajes con su versión más icónica y reconocible, sacando el máximo partido a que la historia de Waid que está ubicada en el pasado y no en presente del universo DC. En estos 17 números ha dibujado a casi todo el panteón de héroes y heroinas, y me flipan cada una de estas apariciones. Además, su composición de página ayuda a enfatizar la sensación de dinamismo de la historia.
A destacar el color de Tamra Bonvillain. Sus colores brillantes se alejan del grim-n-gritty de la batfamilia y podría parecer que dan un toque ligero al comic, pero destacan de forma perfecta el peligro del villano y su superioridad frente a Batman y Superman. En cierto sentido, las imágenes super coloridas puedes dar cierta sensación retro, lo cual encaja con el hecho de ser una historia ambienta en el pasado del universo DC.
No se me ocurre qué más decir del aparado gráfico, teniendo en cuenta que con haber dicho «perfecto» hubiera terminado antes.
Waid y Mora transmiten el sense-of-wonder ante cada aparición, y también la sensación de villano más grande que la vida con el destino del mundo en juego. He comentado en más de una ocasión que estoy super desconectado del actual universo DC en continuidad, con excepciones puntuales como la JSA o Nightwing. Sin embargo, con este comic siento que tengo la dosis perfecta de estos personajes, con un arco «normal» autocontenido en esta colección que habría dado para un mega evento con todos los héroes de DC involucrados. La historia y la amenaza hubieran dado para ello, y a la vez la forma en que Waid lo consigue contar en tan sólo cinco grapas dando un final satisfactorio me parece modélico.
Otra cosa a favor de este comic es que Mora ha conseguido dibujar los tres arcos principales de esta colección sin fallo. Ahora, para el número 18 y 19 tendremos un fill-in realizado por Travis Moore que darán tiempo a Mora de descansar y prepararse de cara al siguiente arco.
El comic de superhéroes es ante todo entretenimiento y escapismo ligero, y este Batman – Superman: World´s Finest me está dando un disfrute excepcional. No puedo recomendar más este comic a todos los amantes de los héroes de DC Comics.
Comparto páginas del número 13:
Batman – Superman: World´s Finest nos está regalando mes tras mes el mejor entretenimiento comiquero con un ADN 100% DC Comics. El disfrute es absoluto.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Con algo de retraso me he hecho con el primer número de Superman: The last days of Lex Luthor de Mark Waid y Bryan Hitch, con tintas de Kevin Nowlan y color de David Baron dentro del sello Black Label. Y me he encontrado con un comic con vocación de convertirse en clásico del personaje, redefiniendo la relación entre los dos personajes de DC Comics.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Mark Waid y Bryan Hitch se reúnen para contar una historia centrada en su superhéroe favorito. Superman se entera de que Lex Luthor se está muriendo y quiere que el Hombre de Acero le ayude a encontrar la cura para lo que sea que esté causando su rápido declive. Mientras el mundo quiere despedirse de Luthor, Superman irá a los confines del universo, a través de diferentes dimensiones y a través del tiempo para salvar a su enemigo. Pero, ¿por qué quiere salvar a la persona que se ha pasado la vida intentando destruirle? ¿Será capaz de encontrar la solución?
Superman: The last days of Lex Luthor es una miniserie de 3 números editada dentro del sello Black Label, lo que significa que Waid y Hitch no tienen que preocuparse por elementos de continuidad que pudieran resultar contradictorios respecto a lo que nos quieren contar. Este primer número se publicó el pasado mes de julio, y es segundo no se publicará hasta noviembre, por lo que nos quedan varios meses de espera hasta poder leer la continuación.
Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde está desarrollando importantes historias, como el evento Lazarus Planet o el relanzamiento de Shazam! con Dan Mora.
Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.
El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.
Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y 16 números de Veneno con Al Ewing y Ram V para Marvel. Esta miniserie marca su retorno a DC Comics, aunque en la vertiente de trabajo de encargo, no habiendo firmado ningún trabajo de exclusividad con nadie.
La verdad es que esta reseña va a resultar un tanto redundante, porque en realidad con decir «Superman + Mark Waid + Byan Hitch» ya debería ser más que suficiente para vender este comic. Waid es uno de los grandes escritores de DC Comics, con comics como Kingdom Come que son historia viva de la editorial, por no hablar de su Flash y tantos otros comics. Waid y Hitch ya colaboraron hace un montón de años en DC con el especial de tamaño extragrande JL: Heaven´s ladder, al que siguió una estupenda etapa en la JLA. Que ambos autores hayan podido volver a colaborar me parece un noticia bestial. De hecho, hace unos meses ya comenté que este comic era uno de los que más ganas tenia de leer este año.
Waid ha expresado en multitud de ocasiones que Superman es su personaje favorito, y en esta miniserie plantea un estudio psicológico de Superman y su principal villano, Lex Luthor. La sensación que estamos ante un comic con vocación de clásico revolotea en todo momento, al reforzar la idea que Superman es el mejor héroe no por sus superpoderes, sino por sus fuertes convicciones morales y su intención que nadie muera si él puede evitarlo. Incluso un villano. Incluso EL villano.
En el reinicio de Superman que John Byrne realizó en 1986 se establecía que Superman conoció a Lex cuando llega a Metropolis, no en Smallville. Sin embargo, en series de televisión como Smallville sí planteaban que Clark Kent y Lex Luthor se conocieron de críos en el pueblo de Kansas. Waid usa el formato y la libertad que le da el sello Black Label para coger aquellos elementos que más le interesan para su historia, contando una historia que muestre su conexión en Smallville, siendo las dos personas que más solas se sentían por sus habilidades especiales. Clark sus poderes y Lex su inteligencia desprovista de empatía.
Waid alterna momentos en el presente con escenas de la juventud de Clark contadas a modo de flashbacks intercalados en la historia principal. Por lo mostrado en las primeras páginas parece que conoceremos una inesperada conexión entre ambos, con un suceso de su pasado del que Clark se siente culpable. Aunque hay algunos momentos espectaculares para que Hitch se luzca, luego los comento, la verdad es que estamos ante una historia bastante intimista que ahonda en la psicología de ambos, haciendo el propio Superman de narrador de la historia cuando conocemos las situaciones de su pasado con Lex.
Aparte de este análisis de ambos personajes, parece que Waid está también en modo enciclopédico, planteando una historia que le permita visitar los principales hitos de Superman, De momento en este primer número vimos la Fortaleza de la Soledad, la ciudad embotellada de Kandor y la Zona Fantasma, tengo ganas de ver por donde continúa la historia. La verdad es que tras leer este primer número, las ganas de leer el segundo número son máximas.
En lo relativo al dibujo, Bryan Hitch se encuentra en un momento de plenitud creativa envidiable. Para esta miniserie Hitch colabora con Kevin Nowlan en el entintado y David Baron en el color. Nowlan y Hitch ya han colaborado en el pasado, por ejemplo en la miniserie The Batman´s grave con Warren Ellis, y el estilo de Nowlan creo que ajusta muy bien con los lápices de Hitch, si bien Nowlan tapa un poco las caras del dibujante para mostrar las suyas.
Dentro de la cualidad casi intimista de la historia de Waid, The last days of Lex Luthor nos trae al Hitch más arquitectónico y espectacular. Los protagonistas transmiten todo su carisma y personalidad. En el caso de Lex, su personalidad malsana. Pero todo ello viene embellecido con unos dibujos alucinantes con un nivel de detalle casi insultante comparado con la media de lo que DC publica cada mes. El primer ataque de Lex, la llegada a la Fortaleza de la Soledad o la ciudad de Kandor permiten a Hitch lucirse con un detallismo y una espectacularidad al alcance de muy pocos artistas.
Se nota que Superman es un personaje importante también para Hitch, porque este comic tiene un plus en el dibujo que no sentí leyendo Veneno. Y mira que Hitch me gustaba mucho allí, pero creo que este primer número está soberbio. La edición Black Label es un comic de tamaño mayor que el comic-book, y una extensión de 48 páginas. La mayor extensión permite a Waid crear su historia con un ritmo diferene al de los comics de grapas normales, y explica que Hitch necesita más tiempo para dibujar cada número. Y de nuevo, diría que Hitch está dando el do de pecho con este encargo de DC. En este sentido, el formato de página mayor ayuda al lucimiento de Hitch, al tener más espacio para contar la historia de la forma más espectacular posible, pero sin olvidarse de los momentos más intimistas de Clark y Lex.
Cuando te encuentras un comic tan bien escrito y dibujado, es obligatorio leerlo primer y recomendarlo a continuación.
Comparto las primeras páginas del comic:
Superman: The last days of Lex Luthor apunta a clásico absoluto gracias unos autores en estado de gracia. El disfrute ha sido total.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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