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¿Cómo está el mundo de las grapas en España?

2020 ha comenzado con polémica en España con la subida de precios que Panini ha aplicado a sus comics Marvel. Esto ha generado un debate en redes sociales y medios comiqueros que se ha ampliado para incluso llegar a poner en duda la propia viabilidad de este formato como medio de publicación del género de superhéroes. Hoy quiero dar mi punto de vistas y explicar porqué pienso que las grapas siguen siendo el formato perfecto para el género.

 

Empezando por el principio, me uno al coro de lectores a los que les parece fatal el hachazo que Panini ha realizado este año. Aún entendiendo que llevaba muchos años sin tocar los precios de sus publicaciones (aunque ya en 2019 los subió algo), la subida que nos acaba de imponer me parece un error garrafal impropio de una gran empresa internacional como es Panini. Si esta misma subida la hubiera aplicado repartiéndola en 3-4 años, nadie nos hubiéramos quejado. Lástima que nadie del staff de Panini, ya sea aquí o en Italia, lo pensara.

Cuando analizaba los datos de ventas de comics en USA en 2019, comentaba que veo una tendencia clarísima por parte de Marvel de inundar de comics las librerías, entendiendo por un lado que si estas series se venden es porque hay demanda, pero también que teniendo en cuenta el presupuesto limitado de compra de los libreros y que también hay una limitación de espacio en las librerías, sacar muchas novedades puede conseguir el efecto a medio y largo plazo de acabar con la competencia al obligar a los libreros a ir pidiendo cada vez menos comics de otras editoriales para cubrir sus compras a Marvel.

Me da la sensación (sin datos que lo apoyen) que Panini ha pensado que dado que la mayoría de sus clientes somos adultos con trabajos e ingresos más o menos fijos, en el fondo sus ventas no iban a disminuir demasiado a pesar de la subida tan enorme. E incluso en caso de que las ventas cayeran, los ingresos no lo harían debido al propio aumento de precios de las grapas. Al menos en enero leí a algunas librerías comentar que no habían notado bajada de ventas en ejemplares. Sin embargo, si mi ejemplo es ilustrativo, es normal que dicha bajada no se note el primer mes sino de forma gradual en los próximos meses, dado que los lectores dejaremos las series a medida que terminen los arcos que están en marcha, nadie deja de comprar una serie en mitad de una historia. O al menos yo no lo hago.

No tengo duda que las ventas de los best-sellers como los mutantes de Hickman, la Historia del Universo Marvel o Inmortal Hulk no van a verse afectados y van a seguir vendiéndose igual de bien que lo estaban haciendo. Sin embargo, de aquí a junio sí creo que comics como Valquiria, Doctor Extraño o Cuatro Fantásticos van a notar el golpe y ya veremos si siguen teniendo ventas que justifiquen su publicación en grapa.

He comentado en muchas ocasiones que los lectores de comic estamos disfrutando de una edad de oro, con una oferta increíble de gran calidad y variedad para todos los gustos que no nos la acabamos. Justo por eso, no estoy dispuesto a abandonar mis lecturas variadas para invertir todo dinero en los superhéroes, por mucho que me gusten los comics Marvel y crea que La casa de las Ideas ha mejorado su calidad en los últimos años.

Por este motivo, he optado por mantener mi presupuesto mensual de Marvel, abandonando las series que no me lleguen con los nuevos precios que se encontraban en el fondo de mi pila de lectura y que menos me gustaban. No estoy dispuesto en dejar de comprar series de DC o indys por culpa de la subida de Panini. Esto significa que mis tomos americanos de Sea of Stars, Lazarus, Deadly Class, etc… o las grapas de Criminal, DCSos o Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson no se tocan.

Creo que editorialmente 2020 va a ser un año muy movido en España y que van a haber sorpresas importantes. En lo referido a Marvel, ya veremos si esta subida de precios no acaba provocando a medio plazo una implosión en la oferta de grapas mensuales, quedándose las series principales y pasando a tomo la clase media. Y quien sabe si esto al final no va a provocar que los precios aún se incrementen para los lectores. Tiempo al tiempo.

En segundo lugar, en lo relativo al futuro del propio formato de las grapas, yo soy un lector veterano que me aficioné a la lectura en los años 80. Eso significa que me he criado con las grapas y sigo creyendo que es el mejor formato  para el género superheroico. No necesariamente para el medio del comic en su conjunto, pero sí para las publicaciones periódicas.

En sus orígenes, la grapa era un formato barato que se encontraba en quioscos y que permitía la entrada de nuevos lectores que podían probar un comic y recibir un buen entretenimiento por poco dinero en las 22 páginas (32 en las antiguas grapas de Forum). De hecho, la Marvel de los 60, 70 y 80 tenía como norma básica que dado que cualquier grapa podía ser la primera lectura de un chaval, dicha grapa tenía que dar la suficiente información para que pudiera ser entendida y disfrutada por si misma, aún en los casos de un número en medio de un arco, y por eso en todos los números tenía resúmenes de lo que había pasado y de las identidades y motivaciones de los diferentes personajes buenos y malos.

Todo eso ha cambiado en el siglo XXI. Empezando porque las grapas ya no se encuentran en los quioscos y un lector tiene que ir a propósito a una librería especializada para comprarlas. Ahora mismo, es más probable que un lector se aficione a los comics Marvel comprando un tomo de Civil War en la Fnac o el Carrefour que por medio de unas grapas que ni siquiera están disponibles en muchos pueblos de España. Este ejemplo para mi indica que el precio barato de las grapas de antaño ya no es la clave para la captación de nuevos lectores, sino que es más importante la disponibilidad de los comics en espacios donde los consumidores puedan encontrarlos. En mi opinión, aunque las grapas ya no son baratas, esto no afecta realmente desde el punto de vista de los nuevos lectores. Aparte que yo le he comprado grapas a mi hijo, diría que pocos niños pequeños se pagan ellos mismos sus comics, al menos al principio de iniciar su afición lectora, función que ya hacemos los padres.

El otro gran cambio en el mundo del comic ha venido provocado por la expansión de la venta de tomos recopilatorios, lo que ha creado la tendencia narrativa del “decompressing storytelling” centrada en crear arcos de grapas pensados para ser leídos en tomo más que mensualmente. De esta forma, muchas grapas (te miro a ti, Bendis), ofrecen sólo pocas escenas de una historia más grande y compleja que no da la sensación de lectura completa y satisfactoria que las grapas de antes sí tenían.

Y para poner las cosas más difíciles, Marvel optó hace unos años por publicar muchas de sus series más populares con una periodicidad quincenal o de 18 números anuales en lugar del clásico comic mensual de siempre, en la creencia que las nuevas generaciones más acostumbradas a la inmediatez de las redes sociales no aceptaban el mes de espera entre números. Obviamente, además de por este motivo, si Spiderman o los Vengadores son los personajes más populares, duplicarán su beneficio publicando 2 comics al mes en lugar de sólo uno y otro de una serie más minoritaria. El problema de esta decisión editorial es que es imposible dar una estabilidad artística a ninguna serie al tener que combinarse diferentes artistas para poder cumplir las fechas de entrega. Como lector, esto es un problema que globalmente hace que los comics pierdan calidad.

Todo esto es una realidad que no se puede ocultar. Sin embargo, no significa a mi entender que el formato de la grapa esté herida de muerte. Más bien al contrario, teniendo en cuenta algunos comics que estoy disfrutando en los últimos meses.

Si tuviera que decir qué es lo mejor de las grapas respecto a otros formatos, para mí lo que marca la diferencia es la inmediatez, el poder leer todos los meses a mis personajes favoritos, aunque sea en una pequeña dosis de 20 páginas (40 para las grapas dobles). Si vemos por ejemplo el ejemplo de Daredevil, ahora tenemos lectura satisfactoria todos los meses mientras que durante bastantes años, en los que estuvo publicándose en los tomos 100%, podían pasar 10 o 12 meses entre un tomo y el siguiente. Es decir, casi un año sin leer una nueva aventura del Hombre sin Miedo. Como lector y fan, para mi la diferencia es abismal.

Pero es que además, aún no siendo las grapas tan baratas como antes, sigue siendo la forma más económica de seguir un montón de aventuras de forma mensual. Aún con la subida de precios, con 40 €uros aún se puede comprar +/- 9-10 grapas de 10 personajes o grupos diferentes. Si estas mismas series se publicaran en tomo, sólo podrías comprar 2 ¿3? tomos al mes con ese mismo dinero y las otras series se quedarían en el limbo hasta el mes siguiente.

Por otro lado, como lector una parte esencial del género de superhéroes es el cliffhanger y la espera entre números. Los cómics, y cualquier obra periódica de entretenimiento, se realizan para dejarte colgado y en los tomos se pierde esa parte de la experiencia. Uno de los grandes comics de 2020 ha sido Dinastía de X / Potencias de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz, R.B. Silva y Marte Gracia. Y además de la calidad de la propia historia de Hickman, el otro factor clave de la experiencia lectora ha sido la espera de quince días entre números, flipar con lo que acabábamos de leer, volver a leer ese comic y descubrir detalles que quizá pasaron desapercibidos en la primera lectura y especular con como iba a continuar la historia. Creo sinceramente que el impacto que han provocado en los lectores estos comics leídos mes a mes es muchísimo mayor que el que ofrecen esas mismas historias leídas de un tirón en un tomo. Reconociendo eso si que el tomo queda más chulo en la estantería.

Esta polémica no se está viviendo sólo en el mundo del comic, en las series de televisión los modelos de negocio de Netflix o HBO / Prime Video están ofreciendo experiencias muy diferentes en los espectadores que creo que son similares a la experiencia grapa / tomo. Netflix y su “binge-watching” permite ver las series completamente a tu ritmo y pegarte maratones si quieres ver una temporada completa de un tirón. Sin embargo, la sensación de “usar y tirar”, de producto de consumo rápido y calidad cuestionable que quemas para poder ver el siguiente estreno de la cadena, que aún siendo entretenido olvidarás con la misma velocidad, está calando en una parte de los tele-adictos.

Por contra, el modelo HBO clásico de un episodio a la semana te obliga a ver la serie al ritmo que te marca la cadena, pero esto provoca también que una implicación mayor del espectador con la serie al tener que seguirla durante semanas en lugar de días como en Netflix. Al menos en el caso de Netflix, tener todos los episodios disponibles hizo que terminara de ver una serie mala como Locke and Key, mientras que si se hubiera estrenado en HBO sin duda la hubiera dejado a mitad.

Volviendo a los comics y hablando de Hickman, comentaba en la parte de puntos negativos el decompressing storytelling, el pagar 3 o 4 €uros por un comic que se lee en 5 minutos y que te deje sensación de no haber leído casi nada. Sin embargo, hay cada vez más autores que plantean sus comics mensuales con historias que cuestan leer, dan mucha información y ofrecen una experiencia satisfactoria en cada grapa. Criminal de Brubaker y Phillips, el Conan de Aaron y Asrar, Hulk de Ewing y Bennet o los comics de Hickman son historias pensadas y ejecutadas para su lectura periódica, y creo que esa es la mejor manera de leerlos para amplificar el disfrute.

Junto a esto, hay otros comics planteados para la lectura en tomo que también disfruto mucho, como por ejemplo Sea of Stars, Harrow County y muchos otros que son también geniales. Y no pasa nada, mola disfrutar de comics diferentes en diferentes formatos, por eso mismo no acabo de entender esa aparente obsesión de algunos por que se cancele todo un formato comiquero.

Pero incluso en el mundo del tomo o la novela gráfica estamos viendo cambios. En el tomo recopilatorio standard de 5 o 6 números, el ritmo se repite al tener que colocar al final de cada grapa (cada 20 páginas) un cliffhanger, lo que en parte convierte en monótonas muchas historias -en lo relativo al ritmo, ojo-. Frente a esto, estamos viendo como hay autores que cambian el formato para poder ofrecer comics con un ritmo propio que desarrollen la historia al ritmo deseado por los autores. Lo hemos visto en Lazarus de Greg Rucka o Michael Lark con grapas de 40 páginas, o en las novelas gráficas de Ed Brubaker y Sean Phillips (My heroes have always been junkies y Pulp de próxima aparición), de 80 páginas, con un ritmo que nada tiene que ver con lo que hubiera sido en caso de tener que publicarlo en 4 grapas.

Y ya por último y desde un punto de vista totalmente personal, he seguido toda la vida más de 20 cómics al mes recordando sin problemas donde se quedó cada grapa y personaje principal y secundario. Sin embargo, cada vez que compro un tomo de Image publicado cada 7 u 8 meses tengo que volver a leer el anterior porque no recuerdo nada de esa historia. No se si es algo que sólo me pasa a mi, pero creo que mi memoria a corto y medio plazo me empiezan a jugar malas pasadas. O posiblemente sea igual para todo el mundo, quien sabe.

Comentaba al principio de este largo artículo de opinión que como lector no doy a basto a comprar y leer todo lo que me apetece. A pesar de que teng claro que este 2020 va a ser un año complejo en el mundo comiquero, espero que nada impedirá que sigamos disfrutando de mi afición comiquera durante muchos años.

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¡Saludos!!

Crítica de Criminal: Cruel Summer, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Cruel Summer es el arco más largo, ambicioso y, por qué no decirlo, satisfactorio, de la serie Criminal de Ed Brubaker y Sean Phillips. Ahora que la serie se toma un respiro con la publicación de su número 12, aprovecho para recomendar este cómic de una de las parejas creativas más sólidas del panomara comiquero americano.

PUNTUACIÓN: 9/10

En el verano del ’88, Teeg Lawless llega a casa para planear el mayor atraco de su carrera. Pero el hijo de Teeg, Ricky, y sus amigos están comenzando el mismo camino oscuro en el que se encuentran sus padres, lo que les dirige al que será el peor verano de sus vidas.

Una historia épica de tragedia transmitida de generación en generación, CRUEL SUMMER es una obra maestra del género criminal realizada por los maestros noir más famosos de la industria americana Ed brubaker y Sean Phillips, creadores de CRIMINAL, FATALE, KILL OR BE KILLED y THE FADE OUT.

Cruel Summer se ha publicado en los números 5 al 12 de la serie Criminal editada por Image Comics, que tras este número vuelta a tomarse un respiro para permitir a Brubaker y Phillips realizar otros proyectos.

La principal característica de Cruel Summer es que Brubaker usa a cinco personajes diferentes como narradores la historia, mostrando en cada número la acción desde un punto de vista diferente: El del detective privado veterano de Vietnam Dan Farraday, del ladrón de poca monta Teeg Lawless,de su hijo adolescente Ricky, de la ladrona fugitiva Jane (Marina Kelly) amante de Teeg y del mejor amigo de Ricky Leo Patterson, hijo del socio de Teeg Tommy Patterson. Este cambio de narrador permite meternos en la mente de cada uno de forma que les conocemos y empatizamos con ellos mientras se va construyendo la tensión hasta su impactante final.

El punto fuerte de los cómics de Brubaker y Phillips son siempre unos personajes llenos de matices y claroscuros, capaces de amar, odiar y sobre todo cometer errores que marcarán no sólo sus vidas sino también las de los que les rodean.

Aunque son personas chungas que comenten actos horribles tremendamente amorales, Brubaker consigue que empaticenos con ellos al mostrarlos como seres rotos que nunca tuvieron una oportunidad de una vida mejor. Esto es para mí ejemplo de gran escritura, porque lo consigue con todos.

Cruel Summer me ha flipado mes a mes, pero me ha maravillado tras volver a leer estos 8 números de un tirón, apreciando muchos detalles que se me habían pasado desapercibidos en la primera lectura. Quizá el único pero que veo a este arco de Criminal es que cuenta la historia de varios personajes que habíamos visto en su versión adulta en los primeros volúmenes del comic, por lo que en parte este arco se disfruta mucho más si has leído esas historias previas.

Pero incluso si no has leído nada y este es el primer Criminal que leemos, al meternos en la historia a través de la investigación de Dan Farraday para encontrar a Jane, ambos personajes creados para este arco, Brubaker hace que entremos de forma progresiva en el mundo de la familia Lawless, de forma que quedamos enganchado y nos hace querer (re)leer dichas historias previas, incluidas las del hermano mayor de Ricky, Tracy, que aparece brevemente antes de irse al ejército y que protagonizó uno de los primeros arcos del comic.

En el apartado artístico, Sean Phillips es un seguro de vida, nadie transmite el noir como él. Jane es una femme-fatale de libro, todo control y sexualidad que esconde una niña asustada por una infancia que la enseñó que la vida no tiene sentido si no la vives al máximo cada segundo, ya que todo puede acabar en un segundo. Por su parte, la familia Lawless o el detective Farraday son personas complejas llenas de traumas que ni siquiera saben que los tienen, y que en todo caso da igual cuando tu vida es una lucha continua por sobrevivir.

Además, me alegra comprobar que durante este arco el hijo Sean, Jacob Phillips, que realiza los colores de este comic, puede experimentar con una paleta de colores en tonos pastel planos que le sienta de maravilla al tono noir del relato, amplificando el feeling correcto que cada escena necesita. Además, utiliza una técnica similar a  lo que sería el uso de un pincel grueso para aplicar el color en cada viñeta, creando grandes «brochazos» de color que crea un efecto muy interesante y diferente al feeling que transmiten los colores aplicados por ordenador actuales.

Decir que me encanta el apartado artístico me ha gustado mucho es quedarse muy corto.

Si te gusta el noir, es obligatorio leer todo lo que publique esta maravillosa pareja artística, para mí todo lo que hagan es compra segura. De hecho, ya tengo ganas de comprar Pulp, su próximo trabajo presentado en formato de Novela Gráfica.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Sea of Stars volumen 1 de Jason Aaron, Dennis Hallum, Stephen Green y Rico Renzi

Jason Aaron es uno de mis escritores de comic favoritos y Sea of Stars, su nueva serie de ciencia ficción en Image Comics junto al también escritor Dennis Hallum, el dibujante Stephen Green y colores de Rico Renzi, me ha flipado a niveles cósmicos y me ha recordado el significado de “SENSE OF WONDER”.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ser un camionero espacial puede sonar un trabajo genial, pero en realidad puede ser aburrido como el infierno. Entonces, cuando el recientemente enviudado Gil consigue un trabajo de larga distancia por todo el universo, se da cuenta de que es lo suficientemente seguro como para llevar a su hijo Kadyn a dar un paseo. Pero cuando su «gran transporte» es cortado por la mitad por un gigantesco Leviathan espacial, Gil se separa de su hijo pequeño, con un traje roto que libera oxígeno a un ritmo alarmante. Tendrá que desafiar las probabilidades y mantenerse con vida el tiempo suficiente para rescatar a Kadyn. Pero Kadyn parece estar recibiendo toda la ayuda que necesita de un Mono espacial parlante montando un Delfín espacial … o tal vez son los extraños poderes que está manifestando repentinamente.

Del dúo de escritores JASON AARON (SOUTHERN BASTARDS, Thor) y DENNIS HALLUM (Cloak & Dagger, Vader: Dark Visions), con un deslumbrante arte de STEPHEN GREEN (Hellboy and the BPRD) y colores cósmicos de RICO RENZI (Spider-Gwen) llega a una intensa aventura galáctica con todo el alcance y el corazón de La Historia Interminable cruzada con la imaginación de Miyazaki. Este primer volumen recoge los números 1-5 de la serie americana publicada en Image Comics.

Lo primero a destacar de Sea of Stars es que aunque estamos formalmente ante un comic de ciencia ficción de corte espacial, en realidad esta historia de un padre y un hijo separados en el espacio es casi un cuento fantástico. Frente a la fría y mortífera oscuridad del espacio a la que estamos acostumbrados en comics, películas, etc… en Sea of Stars descubrimos un espacio rebosante de vida con seres más allá de nuestra imaginación. Y al ver este mundo con los ojos de Kadyn, un niño de nueve años, lo que serían situaciones terroríficas se convierten en una oportunidad única de descubrir y experimentar cosas nuevas, precisamente lo que todo niño busca. Cuanto más loca la situación y los seres que se encuentra Kadyn en su viaje, más he disfrutado este comic que me ha recordado para bien lo que significa “Sense of Wonder”, algo que si funciona no se puede explicar porque lo estás viviendo.

Pero no todo es alegría y juegos, ya que el viaje de Gil, su padre, para encontrarle y salvarle del peligro está lleno de dolor y dramatismo. Gil acaba de perder a su mujer y no está dispuesto a perder a la única familia que le queda, teniendo en cuenta que le prometió a Kadyn que le protegería y no dejaría que nada malo le pasara. El contraste entre ambas situaciones ha creado un comic lleno de carisma y personalidad que me ha interesado de principio a fin, en parte al ser yo también padre de un niño y ponerme en el pellejo de Gil.

Y si el concepto de Sea of Stars en ha encantado es sin duda por el notable apartado artístico de la serie. Stephen Green en los lápices y Rico Renzi con los colores nos ofrecen unas páginas geniales en las que la imaginación de Kadyn desborda las viñetas y nos ofrecen un espacio como nunca antes habiamos contemplado, combinadas con otras llenas de dramatismo cuando Gil cree que su hijo ha desaparecido.

Tenía muchas ganas de leer este comic, pero no imaginaba que me iba a gustar tanto. Sea of Stars puede ser el comic para todos los públicos de este 2020.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Lazarus volumen 6 de Greg Rucka, Michael Lark, Tyler Boss y Santi Arcas

Tenía muchas ganas de volver a este futuro distópico ideado por Greg Rucka y Michael Lark en el que el mundo está dividido por familias que controlan todas las riquezas y se disputan el control. Y aunque se hizo esperar, este sexto volumen «Fracture» no decepciona.

PUNTUACIÓN: 8/10

Han pasado dos años desde que Forever, la actual Lazarus de la familia Carlyle, fue traicionada en el campo de batalla y ahora la Familia Carlyle se encuentra rodeada por todos lados. Con el tiempo agotándose, Johanna recluta a Forever para que inicie el contraataque. Y mientras los Lazarus de varias familias se enfrentan, «Eight», la siguiente Forever Carlyle de 14 años actualmente en entrenamiento, se encuentra en una situación de vida o muerte completamente diferente. Este sexto volumen recopila los números 1 a 3 de la serie Lazarus: Risen.

En mayo de 2017 la serie Lazarus se interrumpió. Michael Lark estaba quemado creativamente y necesitaba un descanso para recargar sus energías. Y aunque a mitad de 2018 se publicó Lazarus X+66 con 6 números unitarios realizados por varios autores centrados en secundarios de diferentes familias que servían para ampliar este mundo distópico, tenía ganas de leer el retorno de Lark y de Forever su protagonista a este cómic. Y este retorno año y medio después no decepciona y sirve para recordarnos porqué nos enganchamos a este cómic y a Forever por primera vez.

Forever Carlyle es una Lazarus, modificada genéticamente para ser el arma perfecta al servicio de la familia Carlyle, llevando a cabo misiones de alto riesgo contra los enemigos de la familia. Y en este nuevo volumen volvemos a tener misiones black-ops, geopolítica mientras Johanna, la actual líder de los Carlyle, pone en marcha sus planes contra sus enemigos, y la sorpresa de Eight mientras descubre que no es una joven normal.

Lo genial de tener libertad creativa es que los autores pueden elegir el formato que mejor se adapte a las necesidades de la historia. Y aunque este primer volumen de Risen recopila los tres primeros cómics USA, estos contienen 44 páginas de historia cada uno más extras, lo que sirve para que el ritmo de la historia sea completamente diferente al no estar limitados por el obligatorio cliffhanger cada 20 páginas.

Rucka plantea tres misiones para Forever, una en cada número, que se desarrollan de forma directa y brutal, mientras en paralelo conocemos más aspectos del resto de la famila Carlyle. Y aunque tenía un poco de miedo de no recordar nada debido al tiempo transcurrido con los tomos anteriores, las páginas de resumen sirvieron para ponerme en  situación sin problemas, además de que el hacho de que Rucka plantea la historia a partir de la acción también ayuda.

En el aspecto artístico, Michael Lark ha vuelto en plena forma. Ayudado en los fondos por Tyler Boss y con colores de Santi Arcas, sus páginas narran con precisión militar las misiones black-ops y transmiten perfectamente la personalidad y sentimientos de los protagonistas. Lark creó visualmente a Forever y no puedo imaginarme a nadie más dibujándola.

Hay un detalle curioso en este volumen y es que Rucka hace que la historia salte 2 años frente al volumen anterior, como si de alguna forma reconociera el tiempo que los lectores hemos estado esperando este cómic. Y aunque desde ese punto de vista como lector me ha parecido chulo, realmente no se si es la mejor decisión narrativamente hablando, ya que dejamos la historia en situación de guerra con la familia Carlyle en desventaja y se hace raro que en dos años las cosas casi no hayan cambiado. En todo caso, este es un elemento secundario que no impide disfrutar de este cómic.

Espero que una vez reiniciada la serie, Rucka y Lark mantengan la periodicidad de segundo volumen de Lazarus. En marzo sale en USA el cuarto número con ritmo bimensual, de forma que confío poder leer en agosto o septiembre el siguiente tomo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Leyendo StormWatch volumen 2 de Warren Ellis, Brian Hitch, Óscar Jiménez y Michael Ryan

Tras empezar el año leyendo la primera etapa de Warren Ellis en StormWatch, hoy comparto mis impresiones de la lectura del segundo volumen junto a Brian Hitch, Óscar Jiménez y Michael Ryan, que sirvió de preludio de la ya mítica Authority.

El segundo volumen de StormWatch constó de 11 números más el especial WildC.A.T.s vs Aliens que lo cambió todo. Frente a la narrativa de números sueltos del volumen anterior, Ellis optó por 3 arcos de 3 números más los 2 últimos de Aftermath, que se publicaron entre Octubre de 1997 y Septiembre de 1998.

La primera pregunta que podemos hacernos es si Ellis empezó este segundo volumen de StormWatch sabiendo que la iba a transformar en Authority unos meses más tarde. Y la respuesta es NO, todo lo hicieron sobre la marcha. De hecho la experiencia con Jiménez fue tan mal que Ellis ha reconocido que iba a dejar la serie, comentado por él mismo en su afterword en el último número (aunque no lo dice explícitamente ni deja en mal lugar al dibujante español).

Que se fueron haciendo cambios sobre la marcha queda claro ya desde el Preview promocional que Wildstorm publicó para promocionar esta nueva etapa. Además de una historia corta y diseños de personajes apoyados por textos de Ellis explicando su motivación detrás de algunos cambios que se iban a producir en este nuevo volumen, publicaron el planning de los tres primeros arcos de la serie, que variaron respecto a lo que acabó publicándose. El segundo arco centrado en Kaizen Gomorra desapareció para presentar a los ya míticos Apollo y Midnighter, y el tercer arco Bleed acabó ampliándose a 3 números.

¿Os acordáis cuando comentaba que lo más flojo del anterior volumen fue el dibujo de Tom Raney? Pues ese problema ya no existe, Óscar Jiménez primero y Brian Hitch después se salen. Aunque igual que digo esto, es una pena que Michael Ryan dibujara también un montón de páginas, que quedan muy muy por debajo de la calidad de los otros dos.

El primer arco «Strange weather» se publicó en los nos 1 a 3. Tras un secuestro de un científico de la ONU por unos terroristas que piden la abolición de la Resolución Gaetano que prohíbe investigar con células de superhéroes, StormWatch descubrirá que es la punta de un iceberg con múltiples derivadas, entre las que está el asesinato del congresista Kelly, que había viajado a El Salvador investigando posibles crímenes contra la humanidad.

Ellis da un montón de información y se agradece que el cómic «cueste» leerlo. El problema, ya en este primer número, es que parece que Jiménez no cumplió con las fechas ni siquiera en su primer número y las 2 últimas páginas parecen bocetos terminados por el entintador. Mal empezamos.

El segundo número tiene portada de Gary Frank. A pesar de haber negado su existencia, el actual Weatherman Jackson King envía a StormWatch Black a la localidad de Pavane, en la que el ejército ha declarado la ley marcial.

StormWatch Black sigue formada por Jenny Sparks, Jack Hawksmoor y Swift. Los dos personajes creados por Ellis más el único que hizo el salto a Authority. Blanco y en botella. Frente a las misiones militares a gran escala, Ellis parece más a gusto con el black-ops.

La sorpresa final es que La Resolución Gaetano ha sido violada y el culpable es el gobierno de los USA. Internacional Operations llevaba tiempo haciendo sus experimentos en El Salvador y ahora quieren trasladar sus operaciones a suelo americano.

El tercer número de StormWatch cuenta con portada de Brian Hitch y sirve de presentación de lo que está por llegar. De las 21 páginas de este cómic Jiménez solo realiza 14 y las 7 últimas son obra de Michael Ryan, artista de la casa que realiza muchos fill-ins y que va a tener que trabajar a destajo en próximos números de esta serie.

Tras conseguir StormWatch Black las pruebas, el equipo principal llega para detener a todos los culpables y llevarles a juicio. El cómic termina con una sorpresa añadida. ¡Henry Bendix, el anterior Weatherman que se volvió loco, está vivo y colaborando con I.O.!

Este primer arco me ha parecido muy interesante. Frente a los villanos clásicos de «mira que malo soy» Ellis introduce un tema recurrente en su obra posterior al hacer que sea el propio gobierno americano el villano. Un gobierno en el que no se puede confiar.

Es curioso como una casualidad cambió el mundo del comic. Los problemas provocados por Óscar Jiménez hicieron que abandonara la serie tras los tres primeros números. Y fue el fichaje de Bryan Hitch por parte de Wildstorm para sustituirle lo que lo cambió todo.

Toca recordar que Hitch ahora es Dios, pero en los 80 y 90 era mayormente conocido por ser un clon de Alan Davis. Ya en Titanes en DC empezó a alejarse de la sombra de su mentor, y su arte explotó en este StormWatch, continuado justo después en Authority, JLA, Ultimates… El resto ya es historia del comic mainstream americano.

El número 4 comienza «A finer world» un arco planteado para presentar a Apollo y Midnighter. Las versiones de Ellis de Superman y Batman no podían molar más, y encima los hizo gays con toda la naturalidad del mundo. Como debe ser.

¿Para que presentar a Kaizen Homorra como el gran villano del universo Wildstorm como tenía previsto para el segundo arco de la serie, si Hitch le ofrecía unas posibilidades mucho mejores? Debe ser impresionante ver el trabajo de un artista y que tu cerebro arda con creatividad, dándote ánimos renovados para no sólo continuar en la serie, sino crear todo un nuevo paradigma que cambiaría la forma en que se han hecho los los comics de superhéroes modernos.

Bryan Hitch trabajó con el veterano entintador Paul Neary y con la colorista Laura Depuy, ofreciendo una calidad al nivel de Authority, con una acción que saltaba de las viñetas.

Apollo y Midnighter fueron creados por Henry Bendix junto a un grupo de héroes que fallecieron en su primera misión. Tras descubrir que Bendix les había traicionado, se ocultaron del mundo durante 5 años.

Tras entrar en contacto con StormWatch, estos deciden confiarles la captura del jardín en el que se crean armas modificadas genéticamente.

Lo que siguen son algunas de las mejores páginas superheroicas del año. De cualquier año. Con un Hitch on-fire que prometía grandes cosas y que cumplió de sobra más adelante.

El giro «bad-ass» de este final de arco es que aunque Jackson King parecía haber dado un voto de confianza a Apollo y Midnighter, también les había inoculado un agente biológico que hubiera hecho explotar en caso de que algo no le hubiera cuadrado.

Ciertamente, Ellis no empezó este segundo volumen de StormWatch pensando en Authority, pero desde que vio las primeras páginas de Hitch, la cosa cambió. Y en el tercer arco «Bleed» nos presenta la Sangría, el espacio entre universos paralelos que también juega un papel importante en Authority y también en Planetary.

Para darnos una idea del nivel de interés que le producían a Ellis los actuales protagonistas de esta serie, este tercer arco nos cuenta una historia de un mundo paralelo en el que es Hawksmoor el Weatherman de StormWatch y se tienen que enfrentar a una invasión alienígena, la segunda sufrida por ese mundo.

El número 8 está dibujado por Hitch y Neary por un lado, y Michael Ryan y Luke Rizzo por otro. De hecho, Hitch dibuja sólo 9 páginas por 13 de Ryan, lo que convierte este número en casi un fill-in y en la norma de lo que vamos a tener a partir de ese momento hasta el final de la serie.

Frente al nuevo formato de portada incorporado desde el número 4 en que empezó Hitch en la serie con una banda vertical que servía para destacar a los autores del comic, justo por casualidad en la portada de este octavo número se les «olvidó» colocar a los autores. Me parece poco probable que Hitch planteara esta portada rompiendo el esquema previo de portada, a no ser que fuera una manera de disimular el elemento fill-in.

Eso si, Ellis guarda para Hitch una doble splash-page que quita el hipo con personajes de todo el universo Wildstorm.

Mientras, las páginas de Ryan muestran que este universo sufrió otro ataque alienígena con grandes bajas para StormWatch, entre ellas el Jackson King de este universo que fue horríblemente desfigurado, un claro teaser de lo que estaba por venir.

El número 9 termina el arco Bleed de nuevo compartiendo páginas Bryan Hitch y Michael Ryan. Un final feliz para este mundo alternativo en el que los héroes se sacrificaron para salvarlo. El StormWatch de nuestro mundo ni está ni se le espera. El futuro de la serie está marcado.

Siempre se ha dicho que no hay malos personajes sino malos autores que no saben qué hacer con ellos. Hay cientos de ejemplos, como el Prophet de Liefeld transformado por Brandon Graham en uno de los mejores comics de ciencia-ficción de los últimos años.

Obviamente, Ellis no es malo, es de hecho un gran escritor con grandes ideas, pero que tuviera otras historias que contar en Authority, y que está serie sea historia del mainstream americano, no justifica el final rastrero que dió a StormWatch.

El número 10 es otro fill-in en el que Hitch literalmente dibuja solo 3 páginas, estando el resto dibujadas por Michael Ryan. StormWatch manda unas naves a investigar un asteroide que se acerca a la órbita de la Tierra.

El asteroide muestra elementos naturales pero también algunas estructuras de origen alienígena. Aunque finalmente el contingente enviado al asteroide consigue desviarlo hacia el Sol cancelando la amenaza, StormWatch pierde el contacto con la nave superviviente mientras se dirige de vuelta hacia el satélite Skywatch.

Este número enlaza directamente con el infame WildC.A.T.s vs Aliens, obra de Warren Ellis, Chris Sprouse y Kevin Nowlan, que repite todos los tópicos de Alien.

Weatherman activa la cuarentena del satélite Skywatch por infestación xenobiológica, y los WildCATs van a investigar.

Cuando llegan, se encuentran con un infestación total de Aliens. Fuji, Hellstrike y Fahrenheit han muerto literalmente fuera de plano. Aunque el cómic tiene buenos momentos con los aliens, es todo una gran falta de respeto hacia estos personajes, que merecían mejor suerte.

Y como gran final, Winter muere sacrificándose para llevar Skywatch al Sol y acabar con los Aliens. Lástima que para ello los WildCATs se le olvidaran en la estación durante la evacuación.

Todo mal en este cómic.

StormWatch 11 de septiembre de 1998 es el último número de la serie, obra de Warren Ellis, Bryan Hitch y Paul Neary y Michael Ryan y Lucian Rizzo. Sin base, personal o presupuesto para su resurrección, la ONU cierra StormWatch dejando a la tierra sin aparentemente nadie que la defienda.

Hitch sólo dibuja 8 páginas, las más importantes. Por un lado, Jenny Sparks acaba con Henry Bendix de forma súbita y apresurada, destacando el hecho que el antiguo Weatherman es otro cabo suelto que no tenía cabida en el nuevo orden mundial.

Las dos últimas páginas son un teaser de Authority, que se estrenó cinco meses más tarde, en febrero de 1999.

En el cementario, delante de las tumbas de sus compañeros caídos, Jenny Sparks verbaliza el cambio de paradigma que Ellis plantea para la nueva serie: StormWatch se había quedado anticuado, no estaba preparado para enfrentarse a una infestación Alien como tampoco lo está para lo que significa el descubrimiento de la Sangría y el acceso a nuevas y peligrosas realidades alternativas.

Las cosas se estaban volviendo cada vez más grandes y peligrosas, demasiado para StormWatch. Y alguien debe salvar el mundo de esas amenazas.

 

Mi conclusión de esta etapa es que a Ellis nunca le interesaron los protagonistas de este cómic, y fue ajustándolo a su gusto con sus propios personajes, entre los que este están Jenny Sparks o Jack Hawksmoor, que fueron los que continuaron en Authority. Esto convierte este segundo volumen en unos cómics completamente de transición.

De hecho, los editores de Wildstorm vieron tan claro el filón que tenían con Hitch que automáticamente le guardaron para Authority. El último número completo que dibujó Hitch en StormWatch fue el 7, en el resto Michael Ryan dibujó más páginas que él.

De esta manera, Hitch tuvo prácticamente 9 meses de margen para preparar y dibujar Authority, lo que ayuda a explicar el éxito del cómic y que mantuviera la periodicidad mensual estos doce números. Authority marcó una época, pero creo que estos personajes merecían mejor suerte.

 

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