Archivo de la etiqueta: inspirada en hechos reales

Crítica de Hey Kids! Comics!, de Howard Chaykin

Howard Chaykin crea una de sus obras más personales en Hey Kids! Comics! un repaso nada amable a la historia de la industria del comic ameriano, dominada por las malas artes y por la explotación de los profesionales que trabajaron en el medio en esos años. Ahora que Dolmen lo ha publicado en España, ya no hay excusa para leer este comic.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1961, Stan Lee y Jack Kirby crearon los Cuatro Fantásticos para Marvel y el cómic cambió para siempre. No, perdón, no es eso, volvamos a empezar En 1961, Bob Rose y Sid Mitchell crearon el Cuartero Cósmico para Verve y el cómic cambió para siempre. Fue el paso definitivo, tras la creación de Powerhouse en 1938, para que los superhéroes acabaran convirtiéndose en el género por excelencia.

HEY, KIDS! COMICS! cuenta casi un siglo de turbulencias y triunfos, desesperación y drama en el mundo del cómic. Guionistas y dibujantes, timadores y payasos, crearon las bases del mayor negocio actual de entretenimiento, o al menos inventaron lo que lo hizo posible. Hay partes que sucedieron tal y como se cuenta aquí, por lo que se han cambiado los nombres para proteger a inocentes y culpables aunque, al final, todo el mundo fuera culpable de ALGO.

Howard Chaykin es un autor en el sentido más literal del término, creando obras que sólo él podría crear con una sensibilidad y un tono totalmente personales e intransferibles. Desde los clásicos American Flagg, The Shadow o Black Kiss, siempre ha sido un autor más cómodo fuera del mainstream comercial. A pesar de estar rondando los 70 años, en lugar de retirarse Chaykin se encuentra en un momento de interesante abullición creativa, contado lo que quiere contar de la forma que quiere sin pedir perdón a los estúpidos ofendidos que no entienden el concepto de obra crítica.

Si en Los Estados Divididos de Histeria ponía el foco en la cada vez más fragmentada y dividida sociedad americana, en Hey Kids! Comics! Dirige una mirada tremendamente despiadada hacia la historia de la industria del comic americana del pasado siglo, dominada por el desprecio a los autores que ayudaron a crear los mayores mitos americanos y que les explotó en condiciones de casi esclavitud.

Chaykin plantea Hey Kids! Comics! A partir de una historia con numerosos saltos temporales, algo habitual en otras obras previas, para ir presentando gotas de información que sirven para completar un puzzle que no pretende dar respuestas, solo presentar con bastante mala baba y cierta dosis de nihilismo la realidad de esta industria que los fans probablemente tengamos idealizad, en la que probablemente la mayoría de relaciones laborales fueron traumáticas y de explotación.

Para ello, veremos el estado de la industria en 1945, pocos años después del nacimiento de Superman (Powerhouse en este comic, cambiando DC por Yankee Comics) y con la 2ª Guerra Mundial recién finalizada; 1955 y la Caza de Brujas que echó del negocio a los comics de crimen y terror del mercado a partir del desastroso “Seduction of the Inocent” del Doctor Fredrik Wertham; 1665, tras la explosión de Marvel Comics de Stan Lee y Jack Kirby entre otros, (aquí convertidos en Verve Comics, Bob Rose y Sid Mitchell, respectivamente). Por último, asistiremos en 2001 al declive de toda una generación de autores que fueron falleciendo sin recibir el justo premio que merecerían por crear unos personajes que se han convertido en fábricas de hacer dinero, gracias a las películas, series de televisión y el desarrollo de todo tipo de elementos de merchandinsing.

A partir de 3 personajes principales, la secretaria, editora y escritora Benita Heindel y los dibujantes Ted Whitman y Ray Clarke, que no quieren ser traslaciones exactas de ningún profesional concreto sino servir de arquetipos en los que proyectar lo que significaba ser un profesional en esos años, Chaykin crea una narración fragmentada que muestra las miserias de unas personas llenas de complejos que no se creían lo bastante buenos y que pensaron que en los comics podrían ganarse la vida, teniendo en cuenta que eran publicaciones para niños de bajísima calidad. Y que, sin embargo, consiguieron de alguna manera, que ni siquiera ellos saben cómo, trascender sus limitaciones para convertir su obra, los comics de superhéroes, en la autentica mitología americana.

Chaykin no tiene reparos de mostrar a la industria del comic como unos explotadores con prácticas de casi esclavitud. Pero esto no fue un hecho puntual de DC Comics, sino que se convirtió durante décadas en la norma de la industria, con autores que se quejaban mientras eran trabajadores pero que luego se convertían en déspotas cuando llegaban a ser editores. Además, gracias a los personajes de Benita y Ted, comprobaremos que se trataba de un sector en el que las prácticas machistas y racistas eran la norma y, o agachabas la cabeza y lo asumías, o mejor que te buscaras otro trabajo.

Mención especial merece la figura de Stan Lee, aquí convertido en Bob Rose, a quien Chaykin despedaza al convertirle en un aprovechado que cimentó una fama planetaria construida sobre el trabajo de los autores que realmente hicieron lo más difícil que fue crear los comics con una imaginación desbordante, entre los que se encuentra Jack Kirby, entre otros. Algo que probablemente no sea algo tan descabellado, cuando nos ponemos a pensar en ello. Y del que incluso llega a decir que si tuvo trabajo en los comics en primer lugar fue gracias a ser el sobrino del editor de la Marvel de la época, otro hecho por otro lado cierto e incontestable.

Pero Chaykin no sólo tiene cera para las empresas, ya que muestra a unos autores ambiciosos y traidores que no dudaban en pegar puñaladas traperas a sus amigos con tal de conseguir un trabajo, que tenían aventuras extra matrimoniales, y que incluso llegaban a robar páginas originales de otros autores de las editoriales que revenderlas sin el menor escrúpulo.

Que en medio de este panorama, pudieran crearse los personajes más famosos del siglo XX no deja de ser un milagro, y quizá a pesar de todo lo anterior, Chaykin plantea de alguna manera esta historia para que sirva de carta de amor, amor tóxico si se quiere, al medio al que Chaykin ha dedicado la mayor parte de su vida.

En este sentido, da mucha de pena ver la forma en que Chaykin nos cuenta cómo unos jovencísimos Joe Shuster y Jerry Siegel “regalaron” a Superman a DC Comics (en ese momento National), pensando incluso que ese era el mejor día de sus vidas, al recibir un cheque y encontrar trabajo pagado. Triste e incluso con un punto de patetismo, que personifica claramente las miserias de los autores que trabajaron en este medio.

En el plano artístico, Chaykin es el autor del dibujo y tinta, contando como colores de Wil Quintana. Nunca fue excesivamente fan del estilo de dibujo de Chaykin, que siempre me ha parecido excesivamente estático, a parte de dibujar siempre las mismas caras, pero creo que en este Hey Kids! Comics! Realiza una gran trabajo de narrativa. Por un lado, por crear a unos reconocibles Stan Lee y Jack Kirby (entre otros), así como por mostrar el paso de los años de forma super convincente, lo cual no está nada mal para empezar. Además, el uso de escenas casi calcadas en momentos temporales diferentes, o en los funerales, sirve para resaltar como a pesar del paso del tiempo, todo seguía prácticamente igual. En este caso, creo que el apartado artístico cumple con nota el desafío que esta historia planteaba.

Hey Kids! Comics! Me ha gustado, aunque también debo reconocer que la narración fragmentada de Chaykin en ocasiones me ha parecido deslavazada, más centrada en contarnos anéctodas que en hacer un hilo narrativo coherente. Además, la historia al final es completamente desoladora, no encontrando ni un solo elemento positivo en toda la historia, todos los personajes son amorales y egoistas, las editoriales ni te cuento, y me cuenta pensar que Chaykin no haya conocido a nadie honrado en el mundillo que le inspirara a colocar algún rayo de esperanza en la historia.

Encuentro además que en los últimos años se está realizando un revisionismo de la historia para echar por tierra la contribución de Stan Lee en la creación de algunos de los comics más incónicos de la historia y en la expansión del hobby de la lectura de estos comics. Me cuesta aceptar la versión actual que se nos quier vender sin ir más lejos en este comic de un Stan Lee aprovechado que  no hacía nada relevante en los comics. Primero porque si Jack Kirby o Steve Ditko lo hacían todo y luego Lee ponía unos bocadillos por encima, ¿cómo es que ninguno de sus comics posteriores (o anteriores) han tenido ni la mitad de repercusión que tuvieron su obra junto a Lee? El comic es un mundo colaborativo, y creo que Lee supo entender el momento histórico que se etaba viviendo y dio al público uno contenido diferente a lo que se hacía en ese momento que significó una revolución. Dicho esto, obviamente que se adueñara del éxito de Marvel Comic y casi lo monopolizara fue algo muy sucio. Pero, por otro lado, lo que hizo Lee no es más que un reflejo de las prácticas habituales de la industria, como bien muestra el propio Chaykin en los años previos, por lo que no siendo bueno, no es ni mejor ni peor que lo que hacía todo el mundo.

Dicho esto, si el mensaje clave de este comic era poner de relevancia las prácticas corruptas y despóticas del sector durante más de 60 años, me parece que el éxito es arrollador.

Comparto a continuación las primeras páginas de este comic sacadas de la web de Dolmen, para que os hagáis una idea de lo que os váis a encontrar:

Hey Kids! Comics! De Howard Chaykin no es un comic para todo el mundo. Sin embargo, en una lectura obligada para todos los amantes de los comics de superhéroes interesados en la intra-historia, en como estos comics llegaron a ser creados.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Pacific (HBO)

Tras ver la excelente Hermanos de Sangre gracias a mi suscripción a HBO, era inevitable ver The Pacific, serie bélica también producida por Steven Spielberg y Tom Hank centrada en este caso en el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, que ofrece una mirada muy diferente al conflicto bélico.

PUNTUACIÓN: 8/10

Miniserie de TV. 10 episodios. Sucesora de «Hermanos de Sangre», también producida por Steven Spielberg y Tom Hanks, y creada por Dreamworks y HBO, es la serie más cara de todos los tiempos. Se basa sobre todo en las memorias de dos soldados norteamericanos, «With the Old Breed» de Eugene Sledge y «Helmet for My Pillow» de Robert Leckie, que narran sus experiencias en la lucha contra los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). (FILMAFFINITY).

Los escritores de The Pacific están encabezados por uno de los principales escritores de Hermanos de Sangre , Bruce C. McKenna. Hugo Ambrose, hijo de Stephen Ambrose, autor del libro Band of Brothers, es asesor histórico del proyecto. Otros guionistas fueron Robert Schenkkan, Graham Yost, George Pelecanos, Larry Andries y Michelle Ashford.

Los 10 episodios de esta serie fueron dirigidos por Tim Van Patten, David Nutter, Jeremy Podeswa, Graham Yost, Carl Franklin y Tony To. The Pacific se estrenó en 2010 y su presupuesto superior a 200 millones de dólares la convirtió en la producción televisiva más cara de la historia hasta ese momento.

The Pacific vuelve a ser una serie coral, y está protagonizada por James Badge Dale es Robert Leckie, Joseph Mazzello como Eugene Sledge, Jon Seda es John Basilone, William Sadler como el teniente coronel Lewis Puller, Rami Malek es Merriell «Snafu» Shelton.

Otra sorpresa de esta serie fue comprobar que la banda sonora de The Pacific fue escrita por Hans Zimmer, que escribió el tema principal «Honor», junto a Geoff Zanelli y Blake Neely.

The Pacific es una más que notable historia bélica que cuenta igual que Hermanos de sangre con un espectacular diseño de producción que muestra la guerra en el Pacífico como si estuviéramos allí. Con una fotografía de Stephen F. Windon, la serie sobre todo en las escenas de combate tiene una calidad cinematográfica espectacular, con grandes sets y una violencia explícita super impactante. En ese sentido, se siente como un perfecto complemente de Hermanos de Sangre.

Pero lo diferente de The Pacific reside en el retrato que hace de los diferentes soldados protagonistas. Si en Hermanos de Sangre vimos a verdaderos «All-American Heroes» que hacían siempre lo correcto en el teatro europeo, en esta serie el foco se pone en los traumas que todos los soldados sufrieron por la dureza y la muerte a su alrededor, hasta el punto que todos son víctimas de libro del Síndrome de Stress Post-Traumático, un tabú aún hoy en día en el ámbito militar.

Una de las frases clave de la serie la da el padre de un soldado que está deseando ir al frente, y le dice que «confía en que cuando vuelva siga teniendo el brillo en la mirada y las ganas de vivir», algo sin duda provocado al haber luchado él en la Primera Guerra Mundial y haber vivido dramas y visto horrores que sabía tendría que vivir su hijo.

Me gusta que dentro de la visión heroica de los hombres corrientes que hicieron lo que había que hacer para defender la libertad, la serie muestra sin ambajes lo duro que fue y como este infierno te cambia. De hecho, hay algo muy poco heroico en la guerra que se reduce a matar o morir, y acaba por deshumanizarte. Algo de lo que es muy difícil volver una vez regresaron a casa.

Otra frase importante de la serie la escucha uno de los veteranos al volver a casa, cuando otro soldado de frente europeo le dice «mientras yo estaba liberando París tú estabas en una cloaca.» Y es cierto, desde nuestro punto de vista europeo parece que lo único importante pasó en Europa y todo lo demás fue secundario, menos importante.

Y la lucha en el Pacífico contra unos japoneses con ánsias de morir por su emperador hizo que cada metro fuera un infierno, agravado por las condiciones climatológicas tropicales adversas. En las junglas y montañas de esas islas olvidadas por la historia se empezó a construir una narrativa que años más tarde explotaría en Vietnam, con unos soldados que acaban no sabiendo muy bien lo que hacen allí aparte de morir, y todo por conquistar unas islas que serán abandonadas al final de la guerra.

Dentro de que The Pacific me ha gustado, me ha gustado bastante menos que Hermanos de Sangre. Es posible que sea porque vino después y el standard de calidad quedara muy alto. En todo caso, creo que es una serie muy interesante que agradará a todos los fans de las historias bélicas y que es de obligado visionado si estás suscrito a la HBO.

Comparto el trailer de esta serie:

The Pacific me he gustado por el tratamiento aún más descarnado de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes. Una serie muy interesante que es de visionado obligado para todos los fans del género bélico.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Hermanos de Sangre (HBO)

Hermanos de Sangre, serie de la HBO producida por Steven Spielberg, es una extraordinaria historia bélica inspirada en hechos que es de visionado obligado por todos los fans de la Segunda Guerra Mundial.

PUNTUACIÓN: 9/10

Miniserie de TV. 10 episodios. Basada en el bestseller «Band Of Brothers», de Stephen E. Ambrose. Narra la historia de la Easy Company, un batallón estadounidense del regimiento 506 de paracaidistas, que luchó en Europa durante la II Guerra Mundial (1939-1945). Incluye entrevistas a los supervivientes, recuerdos de los periodistas y cartas de los soldados. (FILMAFFINITY)
Tras Salvar al soldado Ryan (1998), Steven Spielberg y Tom Hanks quisieron seguir profundizando en la Segunda Guerra Mundial, honrando a los soldados que lucharon y murieron para darnos la libertad. Para ello se asociaron con la HBO, que inmediatamente dio luz verde a la producción, basada en el bestseller «Band Of Brothers», de Stephen E. Ambrose que a partir de entrevistas con veteranos de la Compañía Easy y una intensa investigación para ser lo más fiel posible a los hechos reales.
La miniserie de 10 episodios de estrenó con gran éxito de audiencia en 2001, ganando además 6 Premios Emmys y varios Globos de Oro, además de numerosos galardones más, lo que abrió la puerta a una continueción “The pacific”, centrada en este caso en la guerra del Pacífico.
Junto a Spielberg y Hanks, Preston Smith, Erik Jendresen y Stephen Ambrose realizan funciones de productores. Tom Hanks escribió y dirigió un episodio, y se unió a los directores Phil Alden Robinson, Richard Loncraine, Mikael Salomon y David Nutter,
Tom Hanks, David Leland, David Frankel, Tony To y Mark Cowen dirigieron todos los episodios, que fueron escritos por Erik Jendresen, John Orloff, E. Max Frye, Bruce C. McKenna, Graham Yost, Erik Bork y William Richter.
Remi Adefarasin realiza las funciones de director de fotografía de esta serie que tiene una calidad cinematográfica muy superior a muchas películas recientes, mientras que Michael Kamen realiza la música que transmite todos los valores de heroismo y hermanamiento que se espera de una serie de esta naturaleza.

Aunque estamos ante una serie coral, diría que el principal protagonista serían el teniente Richard Winters (Damian Lewis), aunque todos los personajes que aparecen en la miniserie están basados en personajes reales de dicha compañía y algunos de ellos aparecen en entrevistas pregrabadas como prólogo a cada episodio. Los integrantes de la Compañía Easy del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista, de la 101.ª División Aerotransportada son la personificación del “All-American Hero”, el chaval normal que sin importarle su propia seguridad personal se alistó porque era lo correcto.

Hermanos de Sangre es la heredera directa de Salvar al soldado Ryan no solo temáticamente, sino en lo referido al estilo y el tono de la narración. Y reconociendo que no hay nadie que narre mejor que Spielberg y Salvar al soldado Ryan contiene algunas de las mejores y más impactantes imágenes bélicas jamás rodadas, Hermanos de Sangre tiene a su favor la ventaja de la narración serializada, que nos da una mayor profundidad a todas las vivencias de este grupo humano, mostrando en sus 10 episodios desde su entrenamiento previo a su viaje a Reino Unido y luego a su entrada en combate en Francia, viajando por media Europa hasta terminar su servicio al final de la guerra en Alemania y Austria.

A pesar de ser una serie de televisión, Hermanos de Sangre luce mejor que el 90% de estrenos cinematográficos, con una calidad asombrosa. Independientemente de su presupuesto, la producción deja claro desde el primer fotograma que han invertido todo lo necesario para que las imágenes siempre lucieran ideales.

Aparte de unas increíbles y super realistas escenas de combate, los personajes, basados todos en personas reales, nos muestran como personas reales interiorizaron el horror de los combates y las muertes a su alrededor, haciendo que incluso los más duros tuvieran problemas psicológicos. El combate es espectacular, pero sin duda lo es porque los personajes nos importan, lo que para mí es ejemplo de gran escritura.

Al contar la historia de la compañía Easy en Europa, los 10 episodios cuentan un montón de situaciones diferentes, lo que además hace que nunca parezca que la historia se repite o está siendo monótona. Todo lo contrario. Además, hay pequeñas historias en cada episodio que aportan un toque humano aún más profundo, consiguiendo emocionarme en varios momentos durante el visionado.

Visionado que ya empezaba en todo lo alto al mostrar comentarios de los veteranos supervivientes de la compañía Easy, que aún hacían que todo adquiriera un realismo aún mayor.

Normalmente en todas mis reseñas comento todo lo que me gusta de una obra, pero también lo que me gustó menos o directamente no me gustó. En este caso no tengo nada que decir, creo que Hermanos de Sangre es un triunfo de principio a fin que acierta en todo lo que propone. De hecho, después de esta serie, ver The Pacific se ha convertido en una prioridad.

Comparto el trailer de esta serie:

Hermanos de Sangre es una de las grandes series de HBO que explica el más que merecido sello de calidad de la cadena. Una emocionante crónica de algunos de los momentos más impactantes del teatro de operaciones europeas de la 2ª Guerra Mundial que es de obligado visionado, seas o no seas fan de las “hazañas bélicas”.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Van Gogh, a las puertas de la eternidad, de Julian Schnabel (Prime Video)

Pudiera parecer que Van Gogh está de moda en 2020, teniendo en cuenta que en las últimas fechas se han estrenado en las plataformas online dos estupendas películas inspiradas en su figura, la excelente Loving Vincent estrenada en Netflix, y la película que hoy quiero recomendar, Van Gogh, a las puertas de la eternidad, con un excelente Willen Dafoe, que acabo de descubrir en Prime Video.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El pintor holandés post-impresionista, Van Gogh (Willem Dafoe), se mudó en 1886 a Francia, donde vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac). Una época en la que pintó las obras maestras espectaculares que son reconocibles en todo el mundo hoy en día. (Filmaffinity)

El pintor y director neoyorkino Julian Schnabel dirigió esta película inspirado en la biografía Van Gogh: The Life, obra de Steven Naifeh y Gregory White Smith en la que se cuestionaba versión establecida de la muerte del artista, planteando que en lugar de un suicidio hubiera podido morir de forma accidental en un accidente con compañeros de bebida.

Schnabel planteaba la película como una historia sobre la relación entre el pintor y su obra, y como se relacionaba con la realidad a su alrededor. Schnabel escribió el guión con Jean-Claude Carrière y Louise Kugelberg, y además participó en el montaje de la película junto a Louise Kugelberg.

La película se rodó en 2017 en localizaciones de Arles, Bouches-du-Rhône y Auvers-sur-Oise, Francia, lugares donde Van Gogh vivió durante sus últimos años, contando con fotografía de Benoît Delhomme. Por último, merece también la pena destacar de música de Tatiana Lisovkaia.

La película se eleva de la media gracias a un reparto espectacular encabezado por Willen Dafoe, que realizó una extraordinario interpretación que fue premiada con la Copa Volpi al Mejor Actor en el 75 ° Festival Internacional de Cine de Venecia. Además, fue nominado para el Oscar al Mejor Actor y en los Globos de Oro al Mejor Actor en la categoría de drama.

Junto a Dafoe, tenemos a Rupert Friend como Theo van Gogh, hermano del artista, Mads Mikkelsen como El Sacerdote, Mathieu Amalric como el Dr. Paul Gachet que trató a Vicent, Emmanuelle Seigner como La Mujer de Arles/Madame Ginoux y por último, un ubicuo Oscar Isaac como Paul Gauguin.

Frente a la versión carismática, explosiva y airada de la versión de Kirk Douglas en la icónica película El Loco de pelo rojo (Vincent Minelli, 1956), lo que más me ha sorprendido de esta versión de Julian Schnabel es que retrata a un Van Gogh introspectivo y solitario, cuyo principal dolor provenía de la soledad, de no tener con quien hablar y compartir su arte, y de la incomprensión de los vecinos del pueblo donde vivió sus últimos meses, que le tomaban por un loco al no entender su arte, llegando a dudar incluso si realmente su obra tenía algún valor. Además, la película nos mete en la mente del pintor, sin rehuir su enfermedad mental y la confusión que le provocaba, aumentada por el abuso de la bebida.

Willen Dafoe expresó en varias entrevistas que “al interpretar a Vincent van Gogh , la pintura era la clave del personaje. Tenía que saber lo que estaba haciendo. El director, Julian Schnabel, decía: «Sostenga el pincel como una espada» y «No hay tal cosa como una mala marca». Empecé a pensar que pintar es hacer una acumulación de marcas. Actuar es lo mismo: creas un personaje escena por escena. Es una serie de marcas que comienzan un ritmo, y ese ritmo te envía a donde necesitas ir».

Rodar es escenarios reales me parece también un gran acierto, al poder mostrar los paisajes que probablemente vivió Van Gogh y que le sirvieron de fuente de inspiración, consiguiendo su excelente fotografía meternos de lleno en su obra.

La película me ha gustado y no le veo realmente nada negativo. Por decir algo, el visionado de dos películas tan similares en lo relativo a la historia como son Loving Vincent y esta Van Gogh, a las puertas de la eternidad, aunque visualmente sean super diferentes, hizo que varios elementos de la historia me resultaran un poco redundantes. No es problema de la película, que creo que cuenta todo muy bien, sino mío como espectados.

Comparto el trailer de la película:

Van Gogh, a las puertas de la eternidad es una notable película que arroja una nueva luz a la icónica imagen que tenemos del genial artista Vincent Van Gogh, y la recomiendo completamente, sobre todo si eres un amante de su obra.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Loving Vincent, de Dorota Kobiela y Hugh Welchman (Netflix)

Gracias a Netflix de descubierto una de las películas más sorprendentes que he visto en mucho tiempo. Loving Vincent es una maravilla animada creada a partir de las pinturas del genial artista Vincent Van Gogh que ninguna persona son sensibilidad artística debería perderse.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Año 1891. Un año después de la muerte de Vincent van Gogh, el cartero Roulin le pide a su hijo Armand que entregue personalmente la última carta de Van Gogh a su hermano, Theo, después de que sus intentos previos de enviársela hubieran fallado. A pesar de no haber apreciado a Van Gogh y recordar el incidente cuando el fallecido se mutiló su oreja y se la dio a una prostituta, Armand acepta con disgusto debido al afecto de su padre por el pintor…

Primer largometraje compuesto por pinturas animadas, «Loving Vincent» es un film homenaje a Van Gogh en el que cada fotograma es un cuadro pintado sobre óleo, tal y como el propio Vincent lo hubiera pintado. Sus 80 minutos de duración están compuestos por 56.800 fotogramas que han sido pintados, uno a uno, por una gran cantidad de excelentes pintores a lo largo de varios años, todos inspirándose en el estilo y arte magistral de Van Gogh.

Loving Vincent ha significado una experiencia apasionante, una película que mediante la animación amplía las posibilidades expresivas del cine, fusionando la capacidad de contar una historia de forma entendible para el público con una verdadera obra artística que apela a nuestros sentimientos y emociones.

La película, estrenada en 2017 fue escrita y dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman, y fue financiado por el Instituto Polaco de Películas (Polski Instytut Sztuki Filmowej), y parcialmente mediante una campaña de Kickstarter, consiguiendo de forma más que merecida un montón de premios internacionales.

La premisa de contar la vida de Van Gogh a través de sus múltiples pinturas, animando a los diferentes personajes exactamente con el estilo de los cuadros pintados en vida por el artista me parece una idea brillante que me mantuvo flipado de principio a fin. Me encanta el cine de animación, pero a veces creo que mi ojo está un poco “malcriado” ante la perfección visual de Pixar y los grandes estudios de animación. Ver una película con una sensibilidad tan diferente me ha encantado y me gustaría pensar que en el futuro otros autores se animen a crear obras similares inspirada en la obra de otros autores. Esto es debido a la enorme obra pictórica que Van Gogh creó en los 8 años en que se dedicó al arte, existiendo más de 700 obras suyas acreditadas, la mayoría creadas en su etapa en el campo.

La película me contó de forma sumamente interesante algunos aspectos de la vida del autor que desconocía, y me dejó con ganas de conocer más, así que incluso desde un punto pedagógico, la película me parece un triunfo monumental.

Comparto el trailer de la película:

Loving Vincent ha sido una experiencia maravillosa que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo, sea o no fan del arte en general o de la obra de Van Gogh en particular.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!