El segundo episodio de The Mandalorian estrenado esta semana en Disney+ confirma que Jon Favreau está cambiando el paradigma de la ciencia ficción desde la simplicidad, la calidad y el amor por el mundo de Star Wars.
PUNTUCIÓN: VA PARA CLÁSICO
El Mandaloriano debe llevar a una pasajera con una valiosa carga en un arriesgado viaje. Este segundo episodio tiene por título La Pasajera y ha contado con la sorpendente realización de Peyton Reed (Ant-Man), a partir de un guión de Jon Favreau.
No quiero comentar nada del argumento para no spoilear nadie, pero me maravilla la simplicidad de The Mandalorian, una serie creada con un objetivo sencillo, contar una aventura en la que el viaje es la recompensa. Aquí no hay tramas principales y secundarias, no hay arcos de personajes que crecen con las enseñanzas que aprenden. Es todo aventura, todo viaje. Sencillo y al grano. Y 100% satisfactorio. Ahora mismo no hay nadie haciendo nada igual en televisión, lo cual hace que aún aprecie más lo que Favreau, Filloni y el resto de Lucasfilm han creado.
Uno de los elementos que creo que merece la pena comentar en este momento es que uno de mis comics favoritos de siempre es Lone Wolf & Cub del escritor Kazuo Koike y el artista Goseki Kojima. Los paralelismos entre The Mandalorian y este manga son clarísimos, con Mando viajando por la galaxia cumpliendo misiones mientras protege a Baby Yoda. Uno de los elementos fundamentales del manga que se recogen es esta serie es que cada aventura era satisfactoria por si misma pero no implicaba una trama que continuara de un episodio a otro ni encerraba una moraleja para el lector.
El aspecto de héroe solitario ha sido también perfectamente reflejado en el western, del que Mandalorian también recoge muchas y claras influencias, además de series de televisión de los años 70 y 80 como El Prisionero o Kung-fu en las que el viaje era importante, no tanto el final del camino.
Si el primer episodio en Tattoine era 100% western con toques de Tiburón y Temblores, en este segundo el foco se dirige hacia la serie B y el género de terror. Había leído algún comentario relativo al primer episodio sobre que la historia estaba genial pero ambientarla en Tattoine resultaba un tanto repetitivo. El cambio de ubicación y de razas alienígenas de este episodio sin duda les hará muy feliz, reconozco que yo vine convencido de casa.
Además, se nota que Jon Favreau es muy inteligente y controla la narrativa audiovisual en todos los aspectos, dado que si en el primer episodio Baby Yoda casi no apareció, en este segundo tiene un enorme protagonismo en todo momento, y protagoniza momentos aterradores que recuerdan las películas de terror claustrofóbicas, cosa alucinante teniendo en cuenta que estamos ante una serie para todos los públicos.
Para resaltar este elemento de viaje y de etapas del camino, el estreno semanal de los episodios me parece que otro de los muchos aciertos de esta serie. La aventura es satisfacción en si misma, y tener que esperar por el siguiente capítulo no hace sino darle mayor valor. Frente a los 54 minutos del primer episodio, este segundo dura 41, pero es la duración perfecta para lo que la historia necesitaba. No sobra ni una coma, ni hay «minutos de la basura» en Mandalorian porque los capítulos tienen que durar 45 minutos obligatoriamente.
Otro elemento bestial es la realización y todo el elemento técnico. Como ya comentaba en el primer episodio, The Mandalorian luce mejor que el 99% de películas estrenadas en los últimos años, y este episodio no es una excepción. Hay un nivel alucinante y se nota que Disney ha invertido todo lo que Jon Favreau necesitaba para que la serie fuera lo mejor posible.
Comentaba en Twitter que si este era el nivel de un episodio «normal», íbamos a disfrutar muchísimo esta temporada. Cuanto más lo pienso más alucino con la calidad y el disfrute que The Mandalorian nos va a proporcionar en las próximas semanas.
Comparto de nuevo el trailer de esta estupenda temporada:
The Mandalorian va a ser la gran serie de ciencia ficción del año 2020, una pasada que ningún fan de Star Wars debería perderse.
THIS IS THE WAY!!
¿Qué os ha parecido a vosotros este episodio? Espero con ganas vuestros comentarios. Y si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.
Estoy super entusiasmado con The Mandalorian. No suelo escribir sobre episodios individuales de una serie porque prefiero valorar las temporadas completas, pero el arranque de la segunda temporada de la serie creada por Jon Favreau para Lucasfilm ha vuelto para recordarnos por qué esta serie puede marcar un antes y un después en la ciencia ficción televisiva.
Crítica SIN SPOILERS de este primer episodio.
El Marshall es el título de este primer episodio. En él, el Mandaloriano se dirige al borde exterior en busca de otros como él que le ayuden a encontrar la raza de Baby Yoda, tal y como vimos al final de la temporada anterior.
Jon Favreau es el director y guionista de este episodio. Es curioso, porque este es su primer episodio como director de la serie, cosa que no pudo realizar en la primera temporada. Y en este episodio vuelve a mostrar las señas de identidad que han hecho que los fans de Star Wars de todo el mundo volvamos a tener fe en las posibilidades de la franquicia galáctica.
Pedro Pascal vuelve a interpretar al Mandaloriano protagonista en un episodio en el que tiene un protagonismo casi total junto a Baby Yoda. En el casting de este episodio destaca John Legizamo como la voz de Gor Koresh, Amy Sedaris como la mecánica de Tatooine Pali Motto a la que conocimos en la primera temporada, y el estreno de Timothy Olyphant como el Marshall Cobb Vanth, que me ha parecido un personaje muy interesante que puede dar juego en próximos episodios. Y además, el final del episodio trae de regreso a un personaje sorpresa que me ha volado la cabeza.
Para empezar, hay una aparente falta de ambición de Jon Favreau a la hora de plantear este episodio, que no busca inventar la rueda, solo contar una historia ambientada en el mundo de Star Wars de la mejor manera posible, añadiendo capas de profundidad a varias razas que hasta ahora no la tenían. Pero que algo parezca sencillo o luzca simple no significa que lo sea, o que no haya un increíble trabajo de producción para la creación de este episodio.
En los 54 minutos que dura este episodio Favreau vuelve a dar una master-class narrativa. En un prólogo que enlaza con el género negro y el mundo criminal de la galaxia, nos recuerdan cual va a ser el hilo conductor de esta segunda temporada para Mando. Debe encontrar a otros Mandalorianos que le ayuden a encontrar a otros miembros de la raza de Baby Yoda para dejarle con ellos. Y esa misión le vuelva a dirigir a Tatooine.
Y la nueva aventura en el desierto de Tatooine es modélica en todos los aspectos, empezando por su clara inspiración en el western, género con el que Star Wars encaja a las mil maravillas. El forastero que llega a un pueblo acosado, la presencia de un sheriff misterioso, y el mensaje de que razas enfrentadas deben aprender a trabajar juntas si quieren sobrevivir me parecen elementos super interesantes de este episodio. Más si cabe teniendo en cuenta la polarización existente en la actualidad en la sociedad americana.
Además, me alucina la narrativa de The Mandalorian casi sin diálogos, haciendo que la acción cuente la historia, con unos grandes paisajes desolados y una música increíble de Ludwig Göransson, que hacen que este episodio luzca muchísimo mejor que el 99% de películas de este año. Disney sabe que The Mandalorian es la serie estrella de Disney+ y se nota que no han escatimado recursos para hacer que la serie sea única y deje en mal lugar al 99% de las series actuales de televisión.
Me alucina también que a pesar de que sabemos que la serie ha sido rodada en el domo digital del estudio de Disney en California, con la tecnología digital creada para la primera temporada, la serie nos mete en Tatooine y nos transmite en todo momento que estamos en el desierto desolado. Nunca hay una sensación de «cartón-piedra» o que algo no es real. Y esto me vuela la cabeza.
Con este nivel técnico y de producción, no me extraña que Disney tenga las películas de Star Wars en stand-by hasta aclarar cual va a ser el concepto clave de la siguiente trilogía. De hecho, gracias a The Mandalorian, no echamos de menos ver nuevos productos de Star Wars.
Otro tema genial de esta segunda temporada es que este episodio expande la serie sin necesidad de que aparezcan los secundarios principales de la temporada uno como Greef Karga (Carl Weathers), Cara Dune (Gina Carano) o el Moff Gideon (Giancarlo Esposito), que parecía (y aún puede que sea) el villano principal de la serie. Tanto hablar de Ahsoka Tano (Rosario Dawson) en la previa a su estreno, y ha resultado que ¡el Mandaloriano no la necesitaba!! Al menos de momento.
No se si es sorpresa que este primer episodio me haya gustado tanto. Lo mejor es que hay tantas opciones disponibles para Jon Favreau, Dave Filloni y el resto del equipo de Lucasfilm, que nada impide que los siguientes episodios sean al menos igual de buenos. Y quien sabe si mejores. Lo cual me llena de alegría y expectación de cara a los próximos episodios.
Comparto el trailer de esta segunda temporada:
The Mandalorian ha empezado de la mejor forma posible en esta segunda temporada. Nos lo vamos a pasar genial en las próximas siete semanas, vuelve a ser un gran momento para ser fan de Star Wars.
THIS IS THE WAY!
¿Habéis visto ya el episodio?¿Compartís mi entusiasmo? Espero vuestro comentarios. Y si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.
Me encanta el cine, y parte de ese amor me lleva a querer conocer los detalles de cómo se crea la Magia del Cine. Es por esto que hoy quiero recomendaros la serie documental Galeria Disney: Star Wars The Mandalorian estrenado en Disney+, en el que Jon Favreau nos hace de maestro de ceremonias mientras nos cuenta todos los detalles de cómo The Mandalorian pasó de una idea en su cabeza a la serie más importante del año.
PUNTUACIÓN: 8/10
Tras la enorme decepción de Star Wars IX: El ascenso de Skywalker, la serie The Mandalorian me encantó y consiguió devolverme la fe en la franquicia galáctica creada por George Lucas propiedad de Disney. Y dado el enorme éxito creativo de Jon Favreau como Showrunner de la serie, ver este documental de 8 episodios en el que abarcan la producción de la serie desde todos los puntos de vista me ha parecido una maravilla y ha hecho que el disfrute con este serie se alargara durante varias semanas más.
En mi crítica de The Mandalorian ya expliqué en detalle por qué esta serie me encantó. Así que esta serie documental es un estupendo making-of que nos muestra la importancia del trabajo en equipo y crear un ambiente de trabajo que fomente la creatividad. Esta serie se compone de 8 episodios de 20 minutos de duración, en la que cada capítulo se centra en una faceta de la producción.
El episodio 1: Dirección, muestra una mesa redonda con Jon Favreau, el creador y showrunner de la serie, Dave Filoni, productor ejecutivo y director de un episodio, junto a los directores Rick Famuyima, Deborah Chow, Bryce Dallas Howard y Taika Waititi.
El episodio 2: El legado examina el profundo impacto que George Lucas creó en toda una generación de espectadores gracias a Star Wars, muchos de los cuales son ahora los profesionales que ahora han ayudado a crear The Mandalorian.
El episodio 3: El reparto, se centra en los actores protagonistas, Carl Weathers, Gina Carano y sobre todo Pedro Pascal como el Mandaloriano protagonista, que se enfrentó a un desafío actoral increíble al no mostrar su cara en ningún momento.
El episodio 4: La tecnología. Favreau y su equipo revelan la nueva tecnología que Lucasfilm ha creado para The Mandalorian que va a cambiar la forma en que se producen y realizan las películas de gran presupuesto. Un salto cualitativo impresionante que surge a partir de querer crear algo novedoso y no conformarse con los medios disponibles hasta ese momento.
El episodio 5: Efectos prácticos, nos muestra al equipo de producción comentando sobre las maquetas, las criaturas animatrónicas y el resto de efectos prácticos utilizados en The Mandalorian que ayudaron a crear el feeling perfecto que toda historia de Star Wars debería tener.
El episodio 6: El proceso, explica el proceso creativo para crear los diferentes episodios.
El episodio 7: La banda sonora, nos muestra cómo Ludwig Göransson compuso la música de The Mandalorian.
Por último, El episodio 8: Vínculos , sirve par recalcar los easter-eggs, sorpresas y curiosidades del rodaje, como son diversos elementos de atrezzo utilizados durante el rodaje de la serie, o la participación de la 501st Legion en el rodaje del último episodio.
Si algo queda claro tras ver estos documentales es que trabajar en Lucasfilm o en la ILM probablemente sean los mejores trabajos del mundo y un sueño hecho realidad para estos profesionales. Porque se nota en todas las declaraciones que sobre todo son fans de corazón de Star Wars, empezando por Dave Filloni, productor ejecutivo y mano derecha de Jon Favreau, que es una enciclopedia andante de todo lo relacionado con Star Wars.
Otro elemento fundamental que se resalta es que fruto de la colaboración y el trabajo en equipo se consigue que una buena idea mejore, y el equipo de Lucasfilm dirigido por Favreau y Filloni creó un ambiente de creatividad que fomentaba la tormenta de ideas entre todo el equipo con el objetivo que el producto final fuera el mejor posible. The Mandalorian en 100% Star Wars desde el primer al ultimo fotograma, pero a la vez consigue ofrecer una historia fresca y original que consiguió volarnos la cabeza a los fans de la franquicia galáctica.
Además, frente al mito de que da igual lo que se ruede porque «si está mal ya lo arreglaremos es post-producción», Favreau nos indica todo lo contrario, que un plano perfecto hace que la inserción posterior de efectos visuales sea más sencillo y el resultado final sea sobresaliente. Viendo The Mandalorian, incluso sabiendo cómo habían rodado la serie yo como espectador no sabía diferenciar donde acababa el set y donde empezaba la enorme pantalla led. De hecho, la perfección visual realmente me engañó siempre y me hizo creer que se fueron a rodar a un desierto, no que todo fue rodado en un set en California.
Además, la filosofía de trabajo de Favreau está centrada en planificar todo lo posible en preproducción, sobre todo teniendo en cuenta el complejo trabajo de efectos visuales digitales para el rodaje de los episodios. De esta forma todo el trabajo previo extra que realizaron facilitó muchísimo el rodaje físico, ya que todos los profesionales, los actores, el director de fotografía, etc… tienen claro a qué atenerse y cómo llevar a cabo lo que se espera de ellos. Viendo el resultad final, esta filosofía de trabajo no puede ser más acertado y satisfactorio.
Una corriente de pensamiento indica que el único buen cine que existe es el realizado por un AUTOR que tiene una visión propia sobre un tema y todo se plantea para llevar esa idea personal a la pantalla. Esta es por supuesto una opción válida para hacer cine, teatro o televisión, pero The Mandalorian nos muestra que existe una alternativa igualmente válida: la de unos profesionales que creen en el trabajo en equipo y que saben que una idea ampliada por diferentes profesionales que aportan su creatividad sin luchas de egos siempre será mejor que la idea inicial.
Esto lo explican perfectamente Favreau y Filloni cuando explican que según su opinión, lo más divertido de crear The Mandalorian fue cuando tenían una idea, la comentaban con el equipo y a partir de ahí el departamento de arte empezaba a dibujar cosas guays y el equipo de ILM a pensar en técnicas para llevarlo a cabo, sugiriendo ideas y estilos que a su vez generan nuevas ideas. «La energía creativa se retroalimenta una vez aceptas que cada paso va a hacer la idea original mejor de lo que era en un principio. Alguna gente se agarra a su idea original pensando que nada será mejor que esa idea, pero lo cierto es que eso ahoga y limita la creatividad. En el cine, todo tiene que progresar, y eso es lo que creo que esta serie ha hecho realmente bien.»
Si te gustó The Mandalorian esta serie documental es un must-see absoluto. E incluso si no eres fan de Star Wars pero te interesa saber cómo se crea la magia del cine, no te puedes perder estea serie documental Galería Star Wars: The Mandalorian.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tras la primera aventura de los Héroes Más Poderosos de la Tierra, Marvel Studios tenía una complicada cuestión: ¿Cómo superas algo casi insuperable? La respuesta fue muy sencilla, ni siquiera lo intentas, mejor plantear algo totalmente diferente. Esa es la explicación de la creación de Iron Man 3, escrita y dirigida por el personalísimo Shane Black, firmando una de las películas más sorprendentes, divertidas e interesantes del Marvel Cinematic Universe.
PUNTUACIÓN: 8/10
El descarado y brillante empresario Tony Stark/Iron Man se enfrentará a un enemigo cuyo poder no conoce límites. Cuando Stark comprende que su enemigo ha destruido su universo personal, se embarca en una angustiosa búsqueda para encontrar a los responsables. Este viaje pondrá a prueba su entereza una y otra vez. Acorralado, Stark tendrá que sobrevivir por sus propios medios, confiando en su ingenio y su instinto para proteger a las personas que quiere. (FILMAFFINITY)
Shane Black es uno de los escritores básicos de Hollywood de los años 80. Fue guionista de Arma Letal 1 y 2, The Last Action Hero y Memoria Letal. El género de las buddy-movies con altas dosis de humor y violencia no se explica sin Black. En 2005 dirigió su primera película, Kiss kiss, bang bang, una notable mezcla de género negro con unas dosis de humor irónico. Esta película tiene una gran importancia, ya que estuvo protagonizada por un Robert Downey Jr. recién salido de la clínica de desintoxicación tras luchar contra su adicción a las dorgas y el alcohol. Black dió la primera oportunidad a un Downey Jr. que hasta ese momento era un apestado en Hollywood tras protagonizar numerosos escándalos. Además de ser una estupenda película, Kiss kiss, bang bang creó una amistad entre el actor y el director, y en cuanto pudo un agradecido Downey Jr. quiso agradecerle el favor al sugerir a Marvel que le contratara para la tercera película de Iron Man.
Black dirigió Iron Man 3 y escribió el guión junto a Drew Pierce, que mantiene muchas de las señas de identidad que le convirtieron en uno de los escritores estrellas de Hollywood: diálogos excelentes, buenas dotes de humor irónico, giros sorprendentes y mucha acción. Los elementos centrales de la película que la separaría de las anteriores es que claramente buscan centrarse en Tony Stark antes que en su alter-ego, creando un tecno-thriller anclado en el mundo real con temas como el terrorismo y la experimentación genética, que se separara de los grandes espectáculos de efectos especiales previos. Desde luego, Black quería alejarse de una película centrada en luchas de personajes con armaduras a cual más grande, como vimos en Iron man 1 y 2.
Brian Tyler escribió la música de una película que tuvo a John Toll como director de fotografía. Kevin Feige se mantiene como productor de la película, en la que Paramount aparece acreditada como productora debido a los acuerdos previos, a pesar de ser Marvel propiedad de Disney desde hacía varios años.
La película está protagonizada por Robert Downey Jr. como Tony Stark / Iron Man, junto a los habituales Gwyneth Paltrow (Pepper Potts), Jon Favreau (Happy Hogan) y Don Cheadle (James Rhodes / Iron Patriot). A ellos se les unen los nuevos personajes Aldritch Killian, interpretado por Guy Pearce, fundador de Advanced Idea Mechanics (AIM), Maya Hansen (Rebecca Hall) una genetista que conoció a Tony en el pasado y que creó Extremi, el misteriosos lider terrorista conocido como Mandarín (Ben Kingsley) y Savin (James Badge Dale), secuaz de Killian que posee Extremis en su cuerpo.
El guión de Iron Man 3 está ligeramente inspirado en Extremis de Warren Ellis y Adi Granov. Si ya en mi crítica de Iron Man 1 comenté que los diseños de Granov para esta miniserie publicada por Marvel Comics en 2005-06 sirvieron de inspiración para la creación de la armadura, en esta película utilizan levemente el argumento de Ellis de una investigadora que crea Extremis mediante investigación genética, creando humanos mejorados más poderosos que el humano Tony Stark protegido por una armadura de metal.
Otro guiño a los comics es el cambio de War Machine a Iron Patriot, un detalle de la etapa «Dark Reign» de Vengadores de Brian Michael Bendis en la que el villano Norman Osborn se apropiaba de una armadura y la pintaba con la bandera americana para engañar a la opinión pública. Este detalle del comic ya sugería que durante la película se podría utilizar la armadura de Rhodes con malas intenciones, como así acabó sucediendo.
Iron Man 3 sigue siendo cojonuda. En concreto, me gusta por lo bien pensada que está la historia centrándola en Tony sin armadura, y lo bien ejecutado que está todo, conectándolo a las consecuencias del final de Vengadores con sus ataques de ansiedad.
La película comienza como un tiro, con una escena impactante como es ver explotar las armaduras, para a continuación ver la típica escena de un error del pasado que tendrá consecuencias en el presente, que además resalta lo mucho que ha cambiado Tony desde su primera película. Pero no hay tregua, porque inmediatamente descubriremos la amenaza del Mandarín, e intuimos su conexión con el extrañamente recuperado Aldritch Killian, que ha pasado en unos años de ser un discapacitado a ser un atractivo ejecutivo.
El giro del Mandarín sigue siendo glorioso, lo que unido al ritmo frenético y unos diálogos divertidos e imaginativos hacen que pasen muchas cosas y la experiencia sea super entretenida. Me parece brillante que en una película comercial americana se cuele una crítica tan poco sutil a la política militarista de los Estados Unidos y como las grandes empresas armamentísticas pueden estar creando enemigos ficticios que justifiquen que se compren sus productos.
Entiendo que algunos fans «hardcore» se sintieran dolidos por el uso que hacen del Mandarín, uno de los villanos clásicos de Iron Man que bajo el prisma actual queda un pelín racista, pero estamos ante uno de esos casos de cambio respecto al original que en este caso mejora lo ya existente. El toque freak de Ben Kingsley es genial, el giro crea un momento super divertido y el mensaje que los villanos en el mundo real operan desde el anonimato me resulta mucho más interesante que otros elementos vistos en películas supuestamente serias (alguien ha dicho Martha?)
Y no solo es que el guión sea bueno y la película super divertida, es que visualmente Iron Man 3 se sale. La pesadilla de Tony, la primera explosión en el Teatro Chino, el ataque a la casa de Tony que derrumba el complejo por el acantilado, la incursión de Tony en la mansión de Killian como si fuera Ethan Hunt o el rescate aéreo son unos momentazos super chulos.
De hecho, hay que reconocer que lo menos bueno de la película es el clímax con la llegada de todas las armaduras, puro fan-service que pierde sin embargo el encanto visto hasta ese momento. Y es que la película había intentado alejarse de los blockbusters tradicionales que esta gran explosión de fuegos artificiales final queda forzado.
Con todo, el mensaje final de que Tony ES Iron Man independientemente de que lleve puesta la armadura o no me parece un final super satisfactorio para la trilogía cinematográfica, que consigue dar un buena sensación de cierre.
Iron Man 3 fue un enorme éxito de taquilla. A partir de un presupuesto de 200 millones recaudó 1200 millones en todo el mundo, casi 600 millones más que Iron Man 2, demostrando que el público ansiaba seguir disfrutando de nuevas películas del Marvel Studios. De hecho, a día de hoy Iron Man 3 ocupa el 6º puesto de las películas más taquilleras de Marvel sólo por debajo de las 4 películas de Los Vengadores y de Black Panther, lo que atestigua el enorme éxito de esta última película de la trilogía de Iron Man.
Comparto el trailer de la película:
Iron Man 3 sigue siendo un espectacular entretenimiento que funciona como un tiro y que entiendo que gustara sobre todo a público no necesariamente comiquero.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Continúo con mi revisionado de las películas clásicas del Universo Marvel Cinematográfico con Iron Man 2 (2010), de nuevo dirigida por Jon Favreau, a la que siempre he considerado la película más floja del MCU. ¿Qué tal ha estado el revisionado?
PUNTUACIÓN: 6.5/10
El mundo ya sabe que el multimillonario Tony Stark (Robert Downey Jr.) es Iron Man, el superhéroe enmascarado. A pesar de las presiones del gobierno, la prensa y la opinión pública para que comparta su tecnología con el ejército, Tony es reacio a desvelar los secretos de la armadura de Iron Man, porque teme que esa información caiga en en manos de irresponsables. Con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y James “Rhodey” Rhodes (Don Cheadle) a su lado, Tony forja alianzas nuevas y se enfrenta a nuevas y poderosas fuerzas. (FILMAFFINITY)
El monumental éxito comercial de Iron Man dos años antes, recaudó casi 600 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 140, aceleró la producción de esta continuación, sobre todo teniendo en cuenta que The Incredible Hulk fue una película deficitaria. Para Marvel, poner en marcha su Universo cinematrográfico era prioritario y para ello tenía que asegurarse la rentabilidad de sus películas, por lo que era lógico poner en marcha esta película antes incluso que el resto de películas de otros miembros de los Vengadores como Thor o Capitán América, que se estrenaron un año más tarde, en 2011.
Fruto de esta política de no cambiar lo que no estaba roto, Jon Favreau en seguida fue confirmado para dirigir la película. Además, la jerarquía de Robert Downey Jr. provocó que Marvel contratara al actor y guionista Justin Theroux para que escribiera el guión. Theroux coincidió con Downey Jr. en Tropic Thunder, y la experiencia fue tan positiva que apostó por él para Iron Man 2 y Marvel no tuvo problema en satisfacer a su gran estrella.
Lo que sí fue polémico fue la sustitución de Terrence Howard en el papel del Coronel James “Rhodey” Rhodes, que fue interpretado a partir de ahora por Don Cheadle. Los motivos nunca estuvieron del todo claros, aunque se comentó que un factor fundamental vino provocado por el elevado sueldo que tenía firmado al ser uno de los primeros actores contratado por Marvel. Teniendo en cuenta la conocida tacañería de Isaac Pellmutter, el dueño de Marvel de esa época y la menor importancia que se estimaba que iba a tener el personaje, se optó por sustituirle por otro actor más barato. Howard se lo tomó como una traición por parte de Downey Jr, teniendo en cuenta que aseguraba que consiguió el papel de Tony Stark gracias a él.
Aunque Disney compró Marvel en agosto de 2009, Iron Man siguió teniendo a Paramount Pictures como coproductora debido a los acuerdos previos firmados por ambas empresas, en las que Marvel realizaba la película y Paramount se encargaba de la distribución.
Para esta segunda película, Matthew Libatique fue el director de fotografía, mientras que John Debney también sustituyó a Ramin Djawadi en la banda sonora, que volvió a contar con canciones de AC/DC.
Si repitieron Gwyneth Paltrow como Pepper Potts, Samuel L. Jackson como Nick Fury y Clark Gregg como el agente de SHIELD Phil Coulson, añadiéndose en esta película a dos nuevos villanos: Sam Rockwell como Justin Hammer, un empresario del sector armamentístico rival de Tony; y Mickey Rourke como Ivan Vanko / Whiplash, un físico ruso hijo de un antiguo socio de Howard Stark que odia a Tony y quiere verle muerto.
Iron Man 2 supuso la presentación en el MCU de Scarlet Johansson como Natasha Romanoff (Viuda Negra), el tercer miembro de los Vengadores en ser mostrado en pantalla tras Iron Man y Hulk. En esta película Natasha se centrará en su figura de espía, aunque tiene una excelente escena de acción para su lucimiento que nos dejó con ganas de más.
Adi Granov, creador del diseño de Iron Man en los comics, también volvió a colaborar en esta segunda película en la que la ILM volvió a realizar la mayoría de efectos especiales. Debido a las peticiones de Jon Favreau, la construcción digital de la armadura de Iron Man fue más compleja que en la primera película. Durante el rodaje, Robert Downey Jr. o Don Cheadle llevaban una especie de traje de football americano que les cubría el pecho y una parte de los brazos, a lo que se añadía un casco en la cabeza. El resto de elementos hasta completar las armaduras que se ven en pantalla eran añadidas digitalmente en post-producción. Y por supuesto, las escenas con Máquina de Guerra y los drones fueron mucho más espectaculares.
Cubriendo el tópico de todas las secuelas, esta segunda parte fue mucho más espectacular y contó con mucha más acción que en la primera parte. Sin embargo, no logró ser un Spiderman 2 o X-Men 2 que mejoraban sus notables primeras partes, quedándose como una película entretenida sin más. En todo caso, las escenas en Mónaco durante el gran premio y todo el climax final incluido la batalla final en el jardín japonés son brutales y siguen siendo los momentos cumbre de la película.
Igual que pasó en Iron Man, el guión de Theroux toma varios elementos de los comics pero no realiza una traslación directa de ninguna historia concreta. En mi opinión mantiene perfectamente el espíritu correcto de lo que se espera de una película de Iron Man, pero está claramente planteada para colocar un nuevo ladrillo para la construcción del universo cinematográfico compartido que nos llevara hasta los Vengadores (2012).
La primera sorpresa al comienzo de esta Iron Man es que conocemos que Tony Stark está muriendo envenenado por el paladio que lleva en su núcleo del reactor de pecho, creándose la ironía que le está matando lo que le salvó meses atrás en Afganistán. Este envenenamiento provoca que estemos ante un Tony más desequilibrado de lo habitual, y se convierte en muchas partes de la película en un patán que toma siempre las peores decisiones. En todo caso, la película explica literalmente que el paladio también le provoca un desequilibrio mental, además del propio desequilibrio que le provocaría a cualquiera saber que va a morir, por lo que esta parte del arco está justificado. Sin embargo, el conocimiento que adquiere en la segunda mitad sobre su padre Howard y como esto le permite salvar la vida, es lo más destacado en su evolución como personaje.
Comentaba al principio que siempre he considerado Irom Man 2 como la peor película del MCU. Siendo cierto, debo también comentar que el nuevo visionado me he gustado más de lo que esperaba, y me ha parecido un más que buen entretenimiento. Dicho esto, me siguen chirriando el papel de la Viuda Negra en Stark International y, sobre todo, todo lo relacionado con Justin Hammer, cuyo personaje es todo una locura que no se sostiene en un análisis serio. Que un empresario sea expuesto como un traidor que trabaja con Corea del Norte y, sin embargo, siga trabajando con el Ejército como uno de sus principales contratistas en lugar de haber sido detenido es una auténtica locura. Dicho esto, entiendo que es la locura necesaria para que haya película, motivo por el que en parte no se lo tengo demasiado en cuenta.
Comentaba en mi crítica de Iron Man que uno de los muchos elementos que me gustó de la película la construcción de la armadura y su aspecto compacto y mecánico, creada mediante el ensamblado de muchos elementos complejos. Esta sensación se pierde en esta segunda película, pero tiene otro elemento muy chulo, la armadura de viaje que Tony usa en Mónaco que nos da uno de los momentazos de la película. El elemento de una armadura guardada en el maletín es uno de los elementos comiqueros más icónicos del personaje durante los años 70 y 80, y mola mucho verlo trasladado a la gran pantalla, con el detalle de que esta armadura es una versión inferior con menos funciones, algo lógico en el mundo real.
Frente al carisma, personalidad y humor de Tony en la anterior película, esta película en parte desaprovecha estas señas de identidad durante el arco del envenenamiento, en el que además de emborracharse se comporta como un estúpido aún mayor de lo habitual. Además, los intentos de humor están construidos sobre la relación de Hammer y Vanko, y globalmente diría que no funcionan demasiado bien. Y es este sentido, hay que reconocer que ambos personajes cumplen decentemente su función villanesca pero quedan como dos de los peores villanos de todo el MCU.
En todo caso, me parece que me está quedando una crítica muy negativa, y no cierto es que el visionado se me hizo super entretenido, la película tiene un ritmo frenético y sus múltiples sorpresas y momentazos no te dejan un segundo de respiro. Además, el climax de Iron Man y Máquina de Guerra contra los drones y Whiplash me parece excelente y nos deja con ganas de más.
Ah! Y además, se me había olvidado completamente la escena post-créditos, que enlaza con la siguiente película: Thor (2011), Escena que fue rodada por su director Kanneth Branagh y que me voló la cabeza en su momento y que nos vendió perfectamente a los fans la siguiente película del estudio.
Iron Man 2 recaudó 620 millones en todo el mundo, lo que significó un nuevo éxito de taquilla para Marvel que le permitió afrontar sus siguientes películas con mucha tranquilidad, al conseguir la estabilidad financiera. Además, las críticas mayoritariamente positivas y la buena reacción del público hizo que la anticipación ante la posibilidad de ver en imagen real a los Vengadores aumentó exponencialmente. Dicho esto, dado que su presupuesto creció hasta los 200 millones, algo que se transmite en pantalla, la película realmente fue menos rentable para Marvel que la primera Iron Man.
Comparto el trailer de la película:
Iron Man sigue estando dentro de mis 3 película que menos me gustan del MCU, siendo las otras dos Black Panther y Capitán Marvel. En todo caso, ofrece un buen entretenimiento y siguió preparando el camino para llegar hasta la histórica Vengadores dos años más tarde.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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