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Crítica de Once upon a time at the end of the world 1-5 de Jason Aaron y Alexandre Tefenkgi (Boom Studios)

Tenía ganas de leer el nuevo comic de creación propia de Jason Aaron publicado en Boom Studios!, Once upon a time at the end of the world. El comic publicado en Boom Studios! cuenta con dibujo de Alexandre Tefenkgi y color de Lee Loughridge, además de fantásticas portadas de Mike del Mundo. Ahora que ya se ha publicado el primer arco de la colección es buen momento para valorarlo.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Una épica serie postapocalíptica del escritor Jason Aaron (Thor, Los Vengadores, Southern Bastards), ganador de un bestseller del New York Times y de los premios Eisner y Harvey, que lanza su serie de autor más ambiciosa hasta la fecha con tres equipos artísticos únicos para abordar una visión del fin del mundo que es brutal y nostálgica, caprichosa y realista… y, en última instancia, atemporal.

Maceo y Mezzy nunca han conocido a nadie igual, y necesitarán toda la ayuda posible para sobrevivir en un planeta asolado por una catástrofe medioambiental. Esta trilogía épica -cada número desborda 30 páginas de historia- abarca toda una vida, mientras los oscuros misterios de un mundo en ruinas y sus propias diferencias desgarran los hilos que mantienen unidos a Maceo y Mezzy… ¿Se separarán ellos y la tierra bajo sus pies?

Jason Aaron es un galardonado guionista de cómics conocido sobre todo por su trabajo en Marvel Comics, que incluye una serie histórica de siete años sobre Thor, en la que presentó a Jane Foster como la poderosa Thor. También ha escrito Wolverine, Doctor Strange, Ghost Rider, Conan y el relanzamiento de Marvel de Star Wars en 2015, que fue el cómic estadounidense más vendido en más de 20 años. Aaron es el guionista actual del libro insignia de Marvel, Los Vengadores, y de su spinoff, Avengers Forever, junto con una nueva serie de Punisher que define al personaje. Entre sus obras, aclamadas por la crítica, figuran Southern Bastards, de Image Comics, ganadora de los premios Eisner y Harvey, y la serie policíaca Scalped, de Vertigo Comics, éxito de ventas en el New York Times. Aaron nació y creció en Alabama y actualmente reside en Kansas City.

«Una historia de amor debería ser más que un solo tipo de historia. Más que un primer acto. Especialmente cuando es el tipo de amor épico y desenfrenado que esculpe un camino a través de dos vidas, dejando atrás momentos de alegría y sufrimiento, placer y horror, curación y cicatrices. Más aún cuando esas vidas se viven en un páramo postapocalíptico», afirma Aaron. «Esta es la historia de dos niños perdidos que se encuentran el uno al otro al final de los días. Como si Wes Anderson hubiera dirigido ‘Road Warrior’. Pero eso es sólo el principio de su viaje de supervivencia y de la última gran historia de amor del mundo.»

«¡Jason y tres artistas únicos y originales tejen una historia que se siente cerca de casa, ya sea que te lleve de vuelta a tu propia infancia y los intentos de primer amor, el primer gran desamor, o los primeros pasos en lo desconocido, ÉRASA UNA VEZ EN EL FIN DEL MUNDO toca un nervio, te recuerda un tiempo olvidado, y te arrastra a las vidas de este dúo improbable navegando por un mundo moribundo», dijo Sierra Hahn, Editora Ejecutiva de BOOM! Studios. «Cada artista se entrelazará en los respectivos capítulos llevando a los lectores en un viaje hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Es una experiencia de lectura de cómic que no querrás perderte.»

Jason Aaron ha planteado este comic como una épica historia contada en tres arcos de cinco números. El primer arco, LOVE IN THE WASTELAND, cuenta con dibujo de Alexandre Tefenkgi y color de Lee Loughridge. Los siguientes arcos estarán dibujados por Leila del Duca (THE RISE AND FALL OF GOLGONOOZA) y Nick Dragotta (NOT EVEN IF YOU WERE THE LAST PERSON ON EARTH).

Aaron ha comentado que acaba de pasar por un divorcio que le ha hecho replantearse muchas cosas. Tras quince años trabajando ininterrumpidamente para Marvel Comics, ha planteado el final de su etapa en Los Vengadores como el final de sus trabajo en series regulares de larga duración. No es que vaya a abandonar Marvel, a su Punisher aún le quedan unos meses para finalizar y comenta que tiene varias ideas para algunas miniseries que seguro se publicarán en el futuro. Pero aparte de esto busca centrarse en obras autoconclusivas de creación propia que le mueva de forma diferente a lo que lo hacen los superhéroes. Once upon a time at the end of the world es la primera de estas series, planteada como una historia de amor en el final de un mundo distópico, al menos por lo visto en este primer volumen. Y de momento ha resultado la lectura menos satisfactoria de toda la producción de Aaron hasta la fecha.

Ya empezamos que la ambientación de un futuro distópico post-apocalíptico en el que prácticamente toda la humanidad ha sido aniquilada no es algo especialmente atrayente, más bien al contrario. Estoy un poco hasta el gorro de estas historias asusta-viejas que nos indican que nuestra sociedad va a irse al garete por culpa de nuestras actitudes egoístas e insolidarias como sociedad, aparte del cambio climático o el desastre que se le haya acurrido. Sin embargo, esto es solo el contexto, y lo importante son los personajes, si consiguen enganchar, la distopía en si dará un poco igual. Y lamentablemente, ni la dura Mezzy que huye de un pasado que la persigue ni el inocente inventor Maceo que nunca ha salido de la torre donde vivía con sus padres han sido personajes entrañables o interesantes, no dejándome con ganas de conocer más de sus vidas tras haber leído este primer arco de sus aventuras.

El gran problema de este comic es el apartado artístico. ALEXANDRE TEFENKGI es un dibujante de cómics francés que trabajó en la exitosa serie de Image «The Good Asian», catalogada como uno de los mejores cómics de 2021 y la aclamada serie de ciencia ficción Outpost Zero para Skybound entertainment.

El dibujo de Tefenkgi es una decepción total. Ni es un buen narrador que sepa contar una historia secuencialmente con imágenes, ni sus personajes transmiten nada porque parece que siempre les dibuja con la misma cara, desde el mismo ángulo de imagen. Me quedo muerto con un futuro distópico que apenas se ve porque todo parecen imágenes apenas abocetadas en el que confía que un color llamativo disimule la falta de fondos y detalles. (Algo que obviamente NO funciona). Un desastre total que no me ha gustado nada, partiendo de un estilo de dibujo «young-adults» totalmente inadecuado en mi opinión para la historia que estamos leyendo. Incluso teniendo en cuenta que se que estamos leyendo en este arco una historia de enamoramiento entre dos adolescentes. Pero todo en el dibujo me ha echado para atrás y me parece que no da el mínimo exigible a un artista profesional. Así de malo.

Las brillantes portadas de Mike del Mundo me encantan, ofreciendo la personalidad y la calidad gráfica que NO me dan las páginas interiores, de forma que el choque entre el reclamo y lo que es el comic en realidad es aún más grande. Hasta en esto, que las portadas sean super chulas juega en contra del decepcionante y para olvidar dibujo de Tefenkgi, un artista del que espero no comprar otro comic suyo.

Esto me recuerda que por mucho Jason Aaron que sea, el comic es un medio que cuenta historias con imágenes, y si estas no están a la altura y no saben contar la historia de forma correcta, es imposible disfrutar de la experiencia lectora. En meses anteriores de disfrutado de comics como Once & Future de Kieron Gillen y Dan Mora que nos han dado un dibujo espectacular dentro de Boom Studios, pero la triste realidad es que los comics de editoriales independientes pequeñas siempre han sufrido por el lado del dibujo. Y esta colección ha sido un doloroso recordatorio. Yo era de los de «compro todo lo que haga Jason Aaron», pero queda claro que hay que mirar todos los factores antes de volver a hacer una afirmación de este tipo, porque con un dibujo tan mediocre como este es imposible disfrutar de la historia.

Tengo claro que la falta de carisma o interés de los protagonistas Mezzy y Maceo tiene que ver por el dibujo de esta serie, no creo que Aaron se haya olvidado de escribir de repente. Pero es que el dibujo ha sido super flojo. Si a esto le sumamos que no conozco de nada a Leila del Duca, artista del segundo arco, y que Nick Dragotta, artista del tercero al que sí conozco de sus comics con Jonathan Hickman, no es que me guste especialmente, mi hermano y yo hemos llegado a la misma opinión, que es dejar de comprar esta colección. A lo mejor cuando se publiquen los tomos y en función de como sea el dibujo y de la acogida crítica me lo puedo repensar, pero ahora mismo no tengo el más mínimo interés de gastarme mi dinero en este comic.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Y como bonus-track, el trailer que Boom preparó de este comic:

Menudo chasco me he llevado con este comic por culpa de un dibujo que no está a la altura.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Deadly Class vol. 12 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Empecé a comprar Deadly Class en Enero de 2014 y tener un comic de Rick Remender en mi lista de la compra ha sido una de mis constantes comiqueras de estos casi 10 años. Esto ha cambiado al llegar al final de Deadly Class en el volumen 12 que acaba de llegar a mis manos . El comic dibujado por Wes Craig con color de Lee Loughridge llega a su fin en un volumen lleno de tristeza como lector, pero alegría a la vez al acertar Remender con este final, convirtiendo la experiencia de estos años en super satisfactoria.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Articulo CON Spoilers.

UNA CARIÑOSA DESPEDIDA, PARTE 2

No hay nada más bonito que un retiro total de la realidad con alguien a quien amas en un lugar donde puedes dejar atrás todo el ruido la codicia y el odio por una vida tranquila y sencilla. Pero, ¿existe realmente un lugar así? Y si existe, ¿cómo es posible que los monstruos rabiosos no vengan a destruirlo? Una última vuelta a la pista con los marginados de la Generación X mientras todo lo que predijeron se hace realidad.

Este volumen 12 de Deadly Class incluye los números 53-56 de la edición USA de Image Comics.

Rick Remender ha planteado este último volumen de Deadly Class con cuatro grapas situadas cronológicamente en 2008, 2015, 2020 y 2023. En ellas, plantea varios finales para algunos personajes amigos de Marcus y María que me han roto el corazón, y nos muestran lo bueno que es Remender cerrando tramas al mismo tiempo que resaltando que la amenaza de Brandy y Shabnam sigue muy presente y no descansarán hasta tener la cabeza de todos aquellos que le desafiaron cuando fueron jóvenes en la escuela de asesinos. Remender tiene claro que el Trumpismo y la extrema derecha son el mal. Brandy y Shabnam claramente los personifican en este comic, y que reciban lo que merecen al final me parce brillante. Pero a la vez no son los únicos elementos problemáticos de la sociedad americana.

En otros volúmenes ya comenté que Remender estaba usando Deadly Class para exorcisar algunos de sus demonios internos y su negatividad patológica. En este sentido, la parte de Marcus mientras intenta ser escritor, asistiendo a jornadas de firmas en las que no tiene a nadie que quiera que le firme su libro, o luego cuando se siente un vendido al trabajar para el cine tras vender una de sus historias, creo que son cosas que salen de lo más profundo de su vida y cómo incluso ahora sigue teniendo el síndrome del impostor.

Sin embargo, ya en el pasado volumen Remender cambió de foco, realizando algunas críticas a la dictadura de lo políticamente correcto, lanzando perlas positivas sobre la necesidad de crear y no destruir, como: -«Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.» – «Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.» -«Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

En este volumen, Remender realiza una refutación a 10 años de historias al proponer un final tan satisfactorio como positivo. Un final que se construye a partir de un diálogo clave del número 55 USA entre Marcus y María, que le invita a abandonar el nihilismo y atreverse a ver también a ver las cosas buenas que tiene el mundo. Un nihilismo provocado por los grandes poderes políticos y económicos para mantener dócil a la sociedad, sin capacidad de lucha. El diálogo es tan bueno que no he podido evitarlo y he optado por compartirlo con vosotros, porque es una verdadera declaración de intenciones:

– Si te quitas las gafas de negatividad y dejas de ser un quejica, verías lo afortunado que eres de vivir en estos momentos.

– Así que propones que nos sentemos y hablemos sobre cómo algunas cosas van mejor, y que eso ¿qué? ¿Tiene que hacer que ignore las partes jodidas?

– Y ¿qué crees que consigues siempre centrándote en lo malo? Si todo lo que hacemos es fijarse en la mierda mala y todo lo que es malo, te perderás un millón de cosas buenas, cosas hermosas que están a tu alrededor. El mundo es ambas cosas, bueno y malo, y tu eliges ver únicamente una de las dos cosas. Esto está afectando a tu humor, está afectando a tu arte. Tu pódium te da una responsabilidad, pero tú la estás usando para difundir sólo cinismo. El cinismo ciega a las personas del bien que hay en nuestro mundo. Y cuando todo el mundo ve únicamente el mal, ellos dejan de esperar, dejan de tener esperanza, dejan de creer que el bien existe. El cinismo marca si una persona lo intenta o no. Ha erosionado a nuestra entera generación. El cinismo es infeccioso. Por eso tienes que expresar una visión de la realidad más equilibrada, Marcus. Por tus hijos. No hayas que la desesperación sea tu legado.

Que en estos momentos de COVID, de cambio climático, con Trump amenazando con volver a presentase a las presidenciales y con la dictadura de los extremismos de izquierda en el discurso público en los Estados unidos, Remender se revele contra todo eso y plantee un final positivo a su historia me parece una decisión valiente. Desde una perspectiva cínica los finales finales no son más que terminar la historia en un momento concreto, sabiendo que al final los príncipes no «vivieron felices y comieron perdices». Que Remender reconozca esto pero a la vez plantee ese final para su historia me transmite la idea que Remender se encuentra en plenitud creativa y sabe qué historia quiere contar sin importar las opiniones de los críticos.

Leí este comic casi a la vez que el especial 80 páginas de Geiger de Geoff Johns, Gary Frank, Bryan Hitch y otros, y mientras Johns plantea un mundo en el que la sociedad se fue al garete y los Estados Unidos son un páramo nuclear, uniéndose a la moda imperante desde hace años en el entretenimiento, Remender toma partido de la forma más valiente posible, no riendiéndose y recalcando que es responsabilidad de todos creer que un futuro es mejor, y luchar por ello. Incluso aunque los medios y las asociaciones interesadas te venden la idea que la «Emergencia» es inevitable. No, no lo es, y eso es lo bonito de este comic, cuyo final me parece brillante.

En el apartado artístico, Wes Craig con Lee Loughridge en el color están perfectos en estas últimas historias que cierran la colección. Craig tiene una habilidad para capturar la energía cinética de los personajes, y me ha flipado siempre la forma en que además de las escenas de acción, si en algo triunfa es en los momentos calmados en los que los personajes abren sus corazones.

En estas 4 grapas USA, Remender nos rompe el corazón en varios momentos super dramáticos, y Craig junto al color de Loughridge hacen un trabajo maravilloso trasladando las ideas de Remender a imágenes, reafirmando lo fueras de serie que son ambos. El éxito de Deadly Class pudo estar provocado en sus inicios provocado por cierto efecto «nostalgia», al plantear su historia en el escena punk de San Francisco en los años 80. Sin embargo, ahora que ya ha terminado, hay que reconocer la personalidad que Craig y Loughridge han aportado a este comic, uno de los mejores y con mayor consistencia de los últimos años.

En el momento en que escribo estas líneas me doy cuenta que es la primera vez en 10 años que Remender no tiene un comic en publicación. Al final de este Deadly Class hay que sumar que Remender también terminó hace unos meses A Righteous Thirst for Vengeance con el dibujante André Lima Araújo y The Scumbag con Moreno Dinisio en su tercer volumen. Leí que Remender está super implicado en la adaptación cinematográfica de Tokyo Ghost, su comic creado con Sean Gordon Murphy. Y deseándole suerte y que le vaya muy bien, siento mucha pena al ser este el último ejemplo que el comic es el «hermano pobre» del mundo del entretenimiento. Si los autores quieren buscar su estabilidad económica, a no sea que hablemos de Ed Brubaker y Sean Phillips, vemos que cada vez es más difícil para los creadores poderse ganar la vida con sus creaciones en el mundo del comic.

Hablamos en otras ocasiones que estamos ante una edad de oro de calidad y variedad, pero eso también significa que hay una oferta imposible con demasiados comics interesantes y poco dinero para hacernos con ellos. Por eso mismo creo que debo apoyar a Craig en su próximo proyecto, el comic KAYA que Craig crea, escribe y dibuja y que está siendo publicado por Image Comics. El clásico «poner la cartera donde pongo mis opiniones».

Y aparte de todo lo bueno del comic, Remender y Craig plantean un epílogo a modo de conclusión que llegó a emocionarme un montón y me dejó en el mejor momento posible. ¡Qué gran final!

Comparto las primeras páginas del número 53 que abre este volumen:

Deadly Class ha terminado. ¡Y menudo final más emocionante y perfecto! El comic de Remender y Craig me ha recordado por qué estos autores fueron en su momento compra obligada para todo lo que publicaran.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Deadly Class Vol. 11 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Deadly Class, el genial comic de Rick Remender y Wes Craig, con color de Lou Loughridge, inicial el final de la serie con un undécimo volumen repleto de sorpresas y saltos temporales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Los pecados deben ser expiados, y pocos tienen tantos pecados como los estudiantes de Kings Dominion. Viejas rivalidades llegan a su punto álgido y oscuros secretos se revelan mientras los más mortíferos de la tierra se reúnen por última vez.

Este volumen 11 de Deadly Class recopila los números 49 – 52 USA, editados por Image Comics dentro del sello Giant Generator. Esta costumbre de Remender de publicar tomos con apenas cuatro grapas USA la verdad es que ya no es sorpresa porque lo hemos visto en otros comics suyos como Seven to Eternity, pero para mi significa el mayor pero de este comic. Y es que con un precio de portada de 16.99 US$, Remender tiene que rellenar con casi 20 páginas de extras para poder alcanzar una extensión suficiente para poder justificar este precio. Y el caso es que estos extras resultan muy interesantes, al tener además de las portadas de los comics 18 páginas con el proceso artístico de Craig para dibujar el número 49, que van desde el boceto, el dibujo a lápiz y el entintado. Sin embargo, el hecho que esto lo pone NO por el interés del lector sino de relleno, es algo que queda lamentablemente claro a poco que conozcas como edita Image sus tomos.

Este elemento sacacuartos es sin duda lo peor de un volumen que por otro lado me ha gustado mucho. Y es que no creo que quede nadie que tras comprar / leer 10 volúmenes de Deadly Class no quiera saber cómo termina Remender su historia. A pesar de ser cuatro grapas, la historia hace varios saltos temporales importantes, empezando la historia en 2001, pasando por 2005 y llegando a un 2006 en el que parece que la vida sonríe a Marcus. Quizá ese sea el momento en que más dolerá que sus enemigos busquen arrebatárselo todo. Porque las aventuras en King´s Dominion hace tiempo que ya pasaron, pero los enemigos hechos en esos años de juventud siguen buscando ajustar viejas cuentas. Y teniendo en cuenta el nihilismo con que Remender ha construido este comic creo que el futuro no parece que sea muy halagüeño para nuestro protagonista.

En este volumen no tenemos los clásicos comentarios de Remender sobre música o arte de la época, pero si aprovecha para lanzar unos misiles super certeros en la línea de flotación de nuestra sociedad actual y la dictadura de lo políticamente correcto que quiere dictarte lo que tienes que ver o cómo expresarte. En concreto, Remender en boca de Marcus nos dice:

«- Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.»

«- Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.»

«- Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

Deadly Class se nota que es un comic muy especial para Remender, y me parece una maravilla el nivel de satisfacción que nos ofrece a los lectores viendo sufrir a los protagonistas pero también siendo felices durante un corto periodo de tiempo.

En el lado del dibujo, me gusta mucho como siempre Wes Craig con color de Lee Loughridge. Craig borda los momentos expresivos y es una pasada en lo referido a la fluidez de sus escenas de acción. Junto a Craig, la paleta de color empleada por Loughridge ayuda a enfatizar los sentimientos que cada escena debe sugerir, empezando por el rojo sangre de los momentos más violentos. Dentro que como digo el conecto mucho con el estilo de Craig, en este volumen hay varias escenas de peleas que están planteadas con grandes melés en las que los sicarios son apenas manchas de color alrededor de Marcus y sus aliadas. Esto suele funcionar y suele transmitir una sensación super cinética a las escenas, pero en varias viñetas de esta tomo me dieron una sensación no demasiado buena, como si Craig fuera a lo fácil eligiendo NO terminar las figuras que muestra alrededor de Marcus, lo cual no mola demasiado.

Dicho esto, el final de este volumen lo deja todo preparado para el climax final, y estoy seguro que Remender y Craig no van a decepcionar.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Deadly Class está en la recta final, y por lo visto en este undécimo volumen, nos esperan momentos llenos de violencia y dramatismo. ¡Estoy seguro que va a ser apasionante y super recomendable!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Deadly Class Vol. 10 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Vuelve Deadly Class, el comic de los jóvenes miembros de la escuela de asesinos, y Rick Remender y Wes Craig, con color de Lee Loughridge, nos tienen preparados un montón de sorpresas en este décimo volumen con el que he descubierto que nos acercamos al final de la serie.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Vol. 10. Salva a tu generación

¡Los estudiantes universitarios asesinos favoritos han vuelto! Es una nueva era, pero los viejos hábitos difícilmente mueren y los viejos rencores mueren aún más. ¿Podrán los niños con llave de una generación olvidada encontrar su lugar en un mundo que no puede entenderlos y no quiere intentarlo?

Este décimo volumen recopila los números 45-48 USA.

El retorno de Deadly Class más de un año después de la publicación de su noveno volumen sirve para recordarme que las historias tienen un comienzo pero también un final, y que está bien que Rick Remender sitúe la historia en la recta de meta de cara a un final que llegará en 2022 con el siguiente volumen.

Remender pega un salto temporal que me dejó muy loco al empezar a leer este volumen, unido al hecho que ¡hacía más de un año desde que leí el volumen anterior! Sin embargo, afortunadamente luego todo acaba explicándose a medida que avanza la narración de este volumen. También destaco que aunque el volumen tiene tan sólo 4 grapas USA, no los 5-6 números que son norma en comics por ejemplo de Robert Kirkman, los números 45 y 48 cuentan con 30/31 páginas de historia, el doble de lo habitual, mostrando las ventajas de ser tu propio editor y poder ajustar las grapas a las necesidades de una historia como siempre llena de nihilismo y tendencias autodestructivas.

Sobre todo en el citado número 45, Remender vuelve a utilizar el comic para hablar de sus cosas y usarlo de terapia que le libere de sus traumas adolescentes, y me resulta super chulo el comentario sobre Nirvana y Pearl Jam (y en general el grunge de 1991), y sobre el snobismo de un grupo de gente a los que sólo les gusta algo cuando es desconocido y puede presumir de tener gustos únicos y originales, y cuando se vuelve popular no soportan compartir sus gustos con la mayoría de la gente y caen en los típicos comentarios de “se ha vendido a la comercialidad”. También me gusta mucho el comentario positivo sobre los geeks y su diferencia frente a los tóxicos nerds. Esa parte de comentario de los años 80 y ahora los 90 me parece que siempre ha sido unos de los puntos fuertes del comic, y Remender claramente no está dispuesto a renunciar a una de sus señas de identidad.

En lo relativo al dibujo Wes Craig vuelve a realizar un estupendo trabajo de caracterización en lo relativo a ropa y ambientación, destacando como siempre con su fluidez narrativa tanto en las escenas de acción como en las conversaciones de los personajes, consiguiendo que todo resulte interesante de leer y que la lectura pase en un suspiro. A destacar también el trabajo de Lee Loughridge en los colores, que marca el tono de la historia con sus colores además de tener que diferenciar los diferentes momentos temporales, realizando un estupendo trabajo. En este sentido, destacar por ejemplo la escena de Marcus en la piscina donde el reflejo del agua se reproduce en las figuras, consiguiendo que una escena que es una conversación sea un despliegue visual chulísimo.

En este sentido, dentro que como digo el dibujo me gusta y se nota la buena sintonía que tienen Craig y Loughridge, hay algunos momentos en que Craig deja varias viñetas y momentos apenas abocetados o dibujando únicamente la silueta de los personajes, lo que me deja unas sensaciones contrapuestas de un exceso de comodidad que no hace que la narración sea mejor. En todo caso, este sería un pero para un comic que como digo, en líneas generales me ha gustado bastante.

Saber que Deadly Class va a terminar el año que viene me provoca cierta tristeza, ya se se trata de un comic que empecé a comprar en formato grapa en 2014 y era una de mis constantes comiqueras, a pesar que la periodicidad de la seria se ha ido resintiendo en los últimos años, lo que es una constante de todos comics de Remender. Se me va a hacer raro que una vez termine Deadly Class no estaré comprando ningún comic de Remender, pero creo que el viaje ha merecido mucho la pena.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

Deadly Class rompe con el pasado en este décimo volumen que nos dirige hacia el final de la serie, ofreciendo un estupendo entretenimiento. Llegados hasta este punto, no te puedes perder el final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Year Zero vol. 1, de Benjamin Percy y Ramón Rosanas (AWA Studios)

Tras las buenas sensaciones de su X-Force en Marvel, he buscado el nuevo comic del guionista Benjamin Percy en el ámbito independiente, Year Zero, comic englobado en el género de zombies realizado con el dibujante Ramón Rosanas, el colorista Lee Loughridge y con espectaculares portadas de Kaare Andrews.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando los muertos caminan, los vivos corren.

Un asesino japonés, un adolescente mexicano que vive en las calles, una traductora en Afganistán, una científica en una base en el Polo Norte y un americano del medio oeste. Cinco supervivientes de una horrible epidemia global que deben usar sus habilidades únicas y sus instintos más básicos para moverse en este mundo de muertos vivientes.

Ben Percy (Wolverine) y Ramon Rosanas (Star Wars: Age of Resistance) se unen para presentar una historia épica que ofrece una mirada global al Apocalipsis Zombie y nos muestra las importantes cuestiones morales y teológicas planteadas por la pandemia e investiga su causa y posible cura.

Este primer volumen recopila los primeros cinco números editados en Estados Unidos por el editorial AWA Studios creada por Axel Alonso. Y el arranque y su propuesta de contar cinco historias de unos personajes que muy probablemente nunca lleguen a reunirse, en contraste con The Walking Dead, me ha gustado y ha conseguido captar mi atención. Benjamin Percy ha creado una buena historia que está además adornada con detalles históricos que mostrarían que los zombies de alguna manera siempre han estado con nosotros. De momento este primer tomo no ha sido más que la presentación, pero me ha dejado con ganas de saber leyendo y conocer el destino de los diferentes personajes, lo cual en si mismo es un gran éxito.

El comic cuenta con un estupendo apartado artístico. El dibujante español Ramón Rosanas realiza un detallado dibujo que dota de personalidad a los diferentes protagonista y cuenta con un enorme trabajo de fondos y detalles al situar a varios personajes en localizaciones reales de Tokio o México D.F. Sus páginas tienen además una buenísima narrativa y la fluidez entre viñetas consigue que el comic se lee en un suspiro.

Rosanas está acompañado por el también veterano colorista Lee Loughridge que opta por plantear una gama cromática diferente para ayudar al lector a entender sin necesidad de leer los textos que estamos en otra localización y personaje diferente. Y la verdad es que me parece que la idea funciona de maravilla. La guinda del pastel son las potentes portadas de Kaare Andrews, que plantea imágenes costumbristas con calidad casi fotorrealista, a los que añade elementos sangrientos que resaltan que la idílica visión va a saltar por los aires.

Comparto tres páginas del comic para que tengáis una buena sensación de lo que os váis a encontrar:

Como digo, me ha gustado este arranque de Year Zero. En todo caso, esto no ha sido más que la presentación, ahora viene lo más difícil para Percy, y es ofrecer una continuación que esté a la altura de las expectativas que están páginas plantean al lector. Espero que esté a la altura, pero de momento se ha ganado que vaya a comprarle el siguiente tomo cuando salga.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Y tu, ¿has leído este comic, qué te pareció? ¡Espero tus comentarios!!! Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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