Tras saltarme el número anterior de Veneno escrito por Torunn Grønbekk con el crossover «Simbiosis-Necrosis», vuelvo a comprar Veneno 30 escrito por Al Ewing, con unos números dibujados por Juan Ferreyra tie-in del evento Caza Sangrienta, y el prólogo del siguiente evento Guerra de Veneno, que cuenta con dibujo de Cafu y color de Frank D´Armata.
PUNTUACIÓN: 7/10
Cruce con Caza sangrienta. Mientras la Tierra se ve asfixiada por una noche eterna, Veneno desata su justicia letal sobre las hordas de vampiros que amenazan Nueva York. Pero hay un enemigo vampírico que no tiene sed de sangre, sino de simbiontes. Los vampiros no son la única amenaza: ¡ahora los muertos resucitan! Lee Price, antiguo anfitrión del simbionte, ha vuelto a la vida.
Esta grapa de Panini incluye Venom 33-35 USA.
Terminé demasiado escarmentado de los guiones mediocres de Torunn Grønbekk, así que opté por saltarme el número anterior de Veneno que contenía el crossover Simbiosis-Necrosis. Y creo que me alegro de haberlo hecho, porque lo más destacado de esos números, que Matanza mata a Dylan Brock pero él sobrevive a pesar de todo (guiño, guiño), ya lo he conocido en la página de resumen inicial. Así que no me quedo con la sensación de haberme perdido nada fundamental.
Dentro del problema que entiendo debe suponer para un guionista que su personaje esté envuelto en eventos y crossovers sin fin, creo que Al Ewing consigue capear bastante bien el problema que supone tener que enlazar la colección durante dos números con el evento Caza Sangrienta. Y esto lo consigue haciendo que la invasión de vampiros a Nueva York sea tocado sólo de forma lateral al enfrentarse Dylan con un vampiro con una conexión al pasado de su padre, y haciendo que el simbionte Veneno se enfrente al cazador de Klyntars El Cautivo, que era prisionero de un grupo de vampiros y lo dejan suelto para que asole la ciudad.
Este cruce de dos números se beneficia enormemente del dibujo del argentino Juan Ferreyra, que realiza tanto lápices como color. Ferreyra es un artista estupendo y consigue transmitir una atmósfera terrorífica que le funciona de maravilla al comic. No sólo la atmósfera, hay algunas imágenes tremendas, como la primera splash-page donde vemos el cuerpo de Lee Price, un antiguo huésped de Veneno que llevaba décadas muerto y enterrado. En lo relativo al dibujo de Ferreyra, creo que hace bueno el guion de Ewing.
Que Ferreyra me guste mucho ha tenido una derivada inesperada en esta grapa de Panini. Y es que en la comparación, el dibujo de Cafu con color de Frank D´Armata que normalmente me gusta bastante, me ha parecido super rígido y poco fluido. Aparte de una casi total ausencia de fondos que también me ha cantado bastante. Se me hace raro decir que Cafu ha sido el eslabón débil de este comic, pero así es como lo he sentido.
Esta grapa termina con un WTF? muy gordo. Algo que puede ser coherente con lo que le ha pasado a Eddie Brock a lo largo de toda esta larga etapa, que hace que tengamos que preguntar ¿Si le pasó a Eddie, por qué no a Dylan también? Pero que no se puede valorar hasta que veamos que uso tiene Ewing para ese giro argumental. No se si es algo bueno, pero llamativo seguro si lo ha sido.
El número 35 USA que cierra este número de Panini sirve de prólogo del siguiente evento, La Guerra de Veneno. Y creo que empieza a notarse que esta etapa de Al Ewing (más todos los añadidos) empieza a alargarse más de la cuenta. Más si cabe pensando en la cantidad de eventos y cruces en los que los editores están involucrando al personaje. Y pensaba que esta Guerra de Veneno serviría de cierra a la etapa de Ewing en el personaje, pero en las solicitaciones USA parece ser que Ewing sigue en la serie tras el mismo, lo cual me está empezando a generar sentimientos encontrados. Igual el final de ese evento plantea el momento perfecto para bajarse del barco, pero eso es algo que no podré valorar hasta que no lo lea.
Otro elemento a comentar es la edición trimestral de Panini. El próximo número con la primera parte del evento no se publicará hasta ENERO de 2025. Y aparte de que me saltara el número anterior guionizado por Grønbekk, estpy empezando a sentir algo que tenía claro que iba a suceder, y es que no poder leer al personaje mensualmente provoca una desconexión con Veneno. Incluso reconociendo que los números dibujados por Ferreyra me han gustado bastante. Y esto no es un tema sólo de Veneno. Compré al mismo tiempo que esta grapa la de Motorista Fantasma, y aún no la he leído porque no encuentro el momento de la pereza y las pocas ganas que me genera el comic de Benjamin Percy. La desconexión con todo aquello que no se lee mensualmente es evidente. Y si le sumamos que la lectura está «bien, sin más», podemos estar en el inicio del abandono de la colección en pocos meses.
De momento, sigo en el barco de Veneno. Pero reconozco que tengo más ganas de que la etapa de Ewing termine cuanto antes que en seguir leyendo comics suyo a futuro, algo que por ejemplo no me pasa con El Increíble Hulk de Philip Kennedy Johnson. Es por esto que ya no le pido a Ewing que se ponga las pilas sino que termine su historia de forma satisfactoria y satisfactoria. Y a ser posible, a la mayor brevedad.
Comparto las primeras páginas del comic:
El cruce de Veneno con Caza Sangrienta es saldado de forma satisfactoria por Al Ewing y Juan Ferreyra. Con un nuevo evento justo a continuación que resalta que el comic de Veneno está agotando su crédito.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Termina la etapa de Benjamin Percy en Motorista Fantasma con un último número de Panini que recopila los número 2 a 6 de la miniserie Final Vengeance, dibujada por Danny Kim y con color de Bryan Valenza
PUNTUACIÓN: 6.5/10
¡La conclusión! El Encapuchado trae el fuego del Infierno. Con el poder del Espíritu de la Venganza en sus manos, Parker Robbins se dispone a hacerse con el control del imperio criminal de Chicago. Sólo alguien puede impedirlo: Johnny Blaze, el verdadero Motorista Fantasma.
Este número de Motorista Fantama incluye Ghost Rider: Final Vengeance 2-6 USA.
Ghost Rider: Final Vengeance planteaba la sustitución de Johnny Blaze como el Espíritu de Venganza, al sustituirle Mefisto por Parker Robbins, El Encapuchado, Al final, ha sido un cambio de corto recorrido, porque Benjamin Percy ha terminado su etapa con el personaje dejando los juguetes en el mismo estado en el que los encontró. Y lo primero que debo decir es que ha sido un pequeño milagro que hayamos podido disfrutar de una etapa de 21 números USA, más algún especial y esta miniserie de 6 números USA. Pensando en tantas y tantas colecciones de Marvel que cierran en apenas 8-10 números, que Motorista Fantasma haya aguantado más de dos años en las librerías es un triunfo.
En lo referido a esta Venganza Final, creo que Percy plantea una buena historia en la que invierte un tiempo en que conozcamos a Parker Robbins y lo que hace con las habilidades robadas. Por supuesto, su intención es ganar poder y riqueza, pero que lo esté haciendo para que su ex-mujer y su hija no pasen penurias económicas es un elemento clave de su personalidad que le humaniza. Lo cual no quiere decir que no sea un chulo asqueroso, pero al menos no es un personaje vacío de los de «quiero ver como arde el mundo». Mientras El Encapuchado nuevo Espíritu de Venganza se hace con el control de los bajos fondos de Chicago, Blaze está realizando un viaje no exento de peligros a través de todo el país para recuperar a Zaratos cueste lo que cueste.
Hace tres meses, cuando salió el anterior número de Panini, comenté que no me gustó demasiado el comienzo de esta miniserie. Pero la verdad es que el desarrollo de la misma en lo relativo al guion creo que es bastante acertada. Percy plantea una buena tensión que anticipa el combate final entre Blaze y Robbins, aunque tengo que decir que, como viene siendo habitual en Percy, este climax no acaba de ser todo lo brillante que debería haber sido para dejarnos con un final de etapa super redondo. Es un final correcto, y como decía Percy deja los juguetes listos para el siguiente equipo creativo, pero me ha dejado con una sensación un poco chof.
Aunque en realidad, el problema no es tanto de la historia de Percy sino del apartado artístico, que he encontrado muy deficiente. Y esto ilustra una realidad que se hace evidente en toda la línea editorial de Marvel. Cuando comienza una nueva etapa, Marvel intenta cuidar el dibujo de la nueva colección. En este caso, los números iniciales de Cory Smith me parecieron muy buenos, marcando el tono de terror que iba a tener la colección en adelante. Sin embargo, a medida que un comic sobrevive parece que los editores siempre optan por quitar a los dibujantes «estrella» de este tipo de colecciones de segunda o tercera fila, posiblemente dándoles encargos de mayor dimensión. Y provocando que la colección que hizo que nos llamara la atención en primer lugar, sufra por esta pérdida. Esto ha sido muy evidente en esta colección de Motorista Fantasma.
Y es que Danny Kim me parece un dibujante super mediocre que no sabe crear una atmósfera malsana, ni tiene una narrativa atractiva, siendo todo lo que he visto una enorme mediocridad. Decía antes que Percy igual no clava el final, pero tengo que con un dibujante «normal», el comic me hubiera dejado mucho más satisfecho de como estoy por culpa de este dibujo tan decepcionante. Bryan Valenza en el color hace lo que puede para disimular las carencias de Kim en anatomía, fluidez o calidad en general, pero es imposible. Y resulta super decepcionante que Marvel haya optado por no permitir que un final de una etapa de más de dos años no haya tenido el final que merecía dando el encargo a un profesional que no tenía el nivel para ello.
Quiero mirar el vaso medio lleno, porque como digo que que haya podido disfrutar de una colección de Motorista Fantasma durante todo este tiempo es un pequeño milagro. Más si cabe pensando en la naturaleza terrorífica que tuvo este comic a lo largo de toda la etapa. Pero creo sinceramente que con un dibujante un poquito mejor el comic me hubiera dejado con una sonrisa, cosa que no ha sucedido lamentablemente.
Comparto las primeras páginas del comic:
Termina la etapa de Benjamin Percy en Motorista Fantasma con una correcta historia que ha quedado lastrada por un dibujo deficiente. Una pena, aunque hay que agradecer que esta etapa haya existido, lo cual es ya un pequeño milagro.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Tenía muchas muchas ganas de hacerme con Marvel Comics. La historia jamás contada de Sean Howe, dado que en su momento hace más de una década me perdí la edición que publicó Panini. Y la verdad es que la espera ha merecido la pena.
PUNTUACIÓN: 9/10
Hoy día resulta difícil no toparse con la marca Marvel. La gran popularidad de sus personajes, sus películas y su ubicuo merchandising la han convertido en uno de los mayores referentes de la actual cultura de masas. Cuesta creer que todo empezara como un entretenimiento barato para críos realizado por artistas marginados que no tenían otro modo de expresar sus historias. Trabajando desde una diminuta oficina en la Avenida Madison a primeros de los años sesenta, una editorial al borde de la quiebra presentó en rápida sucesión a una serie de personajes de coloridos disfraces que no tardaron en distinguirse por su frescura, sus defectos humanos, su épica y su sentido del humor: los Cuatro Fantásticos, Spiderman, el increíble Hulk, los Vengadores, Iron Man, Thor, la Patrulla-X, Daredevil… estos superhéroes conquistaron los corazones de los lectores y estimularon la imaginación de artistas pop, famosos intelectuales y radicales universitarios. En el transcurso de medio siglo, el Universo Marvel acabaría convirtiéndose en la ficción narrativa más elaborada de la historia y serviría como mitología moderna para millones de lectores.
Con Marvel Comics: la historia jamás contada, Sean Howe reivindica las vidas, triunfos y fracasos de las personas que lo hicieron posible. Basado en más de cien entrevistas originales con los principales protagonistas, describe una historia de imaginaciones desbocadas, amistades y enemistades, peleas a puñetazo limpio y extrañas alianzas, pero también es la crónica de cómo una sucesión de empresarios levantó un imperio multimillonario a costa de un grupo de artistas que buscaban la libertad trabajando en un medio hasta entonces despreciado.
Esta nueva presentación del libro contiene numerosas revisiones posteriores a la publicación original realizadas por el autor para su inclusión en la versión en rústica aparecida en Estados Unidos, así como un nuevo cuadernillo con 55 imágenes en color completamente exclusivo para esta edición.
«Esta historia de Marvel remeda de manera hilarante, conmovedora y compulsivamente legible mi trama favorita: cómo un grupo de chiflados cambió el mundo. O, parafraseando a Little Richard: «Consiguieron lo que querían, pero perdieron lo que tenían». Que además todo sea cierto es la guinda del pastel». — Jonathan Lethem, autor de Huérfanos de Brooklyn
«De chaval nunca tuve un solo tebeo. Marvel Comics me ha hecho desear que hubiera tres mil guardados en el sótano de mis padres. Meticulosamente documentado y hábilmente estructurado, supone una exploración histórica, una labor de amor y un ejemplo real del modo en que los rincones más extraños de la contracultura pueden acabar a veces convertidos en cultura mayoritaria». — Chuck Klosterman, autor de Fargo Rock City
«Una crónica minuciosa de la trágica historia de amor entre una larga ristra de apasionados y talentosos devotos de los superhéroes y la empresa que jamás les devolvió ese cariño. Como bien dijo el legendario Jack Kirby, los cómics te partirán el corazón. Puede que este libro también lo haga. Indispensable». — Laura Hudson, The Los Angeles Times
«Trepidante, divertida, minuciosa y trufada de anécdotas. Una lectura esencial si eres aficionado a los cómics. Si no lo eres, únicamente te resultará fascinante». — GQ
Sean Howe es un periodista y escritor estadounidense. Además de haber trabajado como redactor de Entertainment Weekly y en la prestigiosa empresa de edición videográfica The Criterion Collection, sus colaboraciones han aparecido también en publicaciones como The New York Times, The Los Angeles Times Magazine, Rolling Stone, Bookforum y Wired, entre muchas otras. En 2004 editó la antología de ensayos sobre historieta Give Our Regards to the Atomsmashers!: Writers on Comics, y también dirigió y diseñó para la editorial Soft Skull la serie Deep Focus sobre libros de cine (entre ellos, un volumen sobre El justiciero de la ciudad escrito por Christopher Sorrentino y otro sobre Están vivos por Jonathan Lethem). En 2012 publicó su primer título como autor, Marvel Comics: la historia jamás contada, con el que en 2013 ganó el premio Eisner al Mejor Libro sobre Historieta. Su segundo ensayo, Agents of Chaos: Thomas King Forçade, High Times, and the Paranoid End of the 1970s, con el que entró en la lista de los más vendidos del New York Times, es una biografía del fundador de la célebre revista para porretas al mismo tiempo que un amplio retrato de la contracultura de los setenta. Howe reside al norte del estado de Nueva York y mantiene un blog en el que ha seguido publicando numerosos contenidos relacionados con su libro sobre Marvel: www.tumblr.com/seanhowe
Marvel Comics. La historia jamás contada de Sean Howe es el libro de cabecera para todos aquellos que quieran saber cómo se crearon los comics Marvel. Poder leer por fin este libro ha sido una maravilla que he disfrutado muchísimo. Mientras leía este libro, con su enorme apartado de fuentes bibliográficas y entrevistas con los protagonistas, me doy cuenta de donde han conseguido sus fuentes de información otros libros y artículos que leí antes de este libro, pero que claramente se escribieron teniendo en cuenta esta increíble fuente de información. De hecho, hay podcasts que me gustan mucho, como el de Sala de Peligro, que realiza una estupenda labor de difusión de la historia del comic de superhéroes, que tengo claro que han tenido este libro como su libro de cabecera para la preparación de varios de sus monográficos. Lo cual no es una crítica, al contrario, sino una muestra de la importancia del trabajo de Sean Howe.
Lo primero que me ha llamado de la atención de la lectura de este libro es lo gran narrador que es Sean Howe, contando una historia cronológica con decenas de protagonistas, consiguiendo que se entienda sin ser nunca confuso, independientemente de si el lector conoce los comics Marvel o no. Su narración es super amena y consigue que la atención no decaiga nunca, ofreciendo un libro super entretenido de leer. Howe plantea una suerte de diario de una época, de varias en realidad, ofreciendo constantemente declaraciones de protagonistas de cada uno de los sucesos, lo que hace que la lectura se enriquezca enormemente.
Había leído artículos y escuchado podcasts sobre los primeros años del Marvel Comics, pero lo que más me sorprende de este libro es el hecho que en realidad el mítico Bullpen era una falsedad creada por Lee en los correos de los lectores para dar una imagen bucólica y utópica a los lectores sobre algo que nunca existió. Sobre todo pensando que Jack Kirby y Steve Ditko, los creadores de todo junto a Stan Lee, en realidad trabajaban en sus casas y en los últimos tiempos antes de sus marchas de Marvel sólo acudían a las oficinas para entregar los trabajos y cobrar los cheques. Howe plantea una visión entiendo que bastante neutra sobre la espinosa cuestión de la creación de los personajes. Algo que en mi opinión sólo puede considerarse como conjunta. Aunque queda claro que con el éxito del Universo Marvel y el aumento del trabajo, el Lee editor se desentendió del guion más allá de conversaciones con los dibujantes, limitándose luego a dialogar los comics que le habían entregado. Sin embargo, declaraciones de Jack Kirby recogidas en este libro apropiándose de la creación de Spiderman, en la que pruebas publicadas por Ditko demostraban no tuvo nada que ver, muestran también el elemento del narrador no fiable, ya sea por un problema de memoria o por mala fe. Excepto Ditko que se desentendió de su obra en Marvel durante años, tengo claro que ni Lee era el demonio, ni Kirby un ángel, teniendo ambos (aunque más Lee) cosas que no son especialmente nobles.
La narración de la creación de los comics Marvel en realidad empieza en los años 30 con Martin Goodman y la creación de los primeros comics de Timely entre los que encontramos a Namor, la Antorcha Humana y el Capitán América. La forma en que nos cuenta la travesía por el desierto de los años 40 y 50 refleja un mundo editorial que nunca trató bien a sus creadores. En realidad, estos artistas y escritores eran gente asustada ante la posibilidad de perder su único sustento económico. La contratación de un joven Stanley Lieber en Timely al ser el sobrino de la mujer de Goodman y su trabajo a lo largo de esos años malos en super enriquecedor y explica muchos de los sucesos que sucedieron años después. La inesperada explosión de los comics Marvel en los años 60 pilló a todos por sorpresa, incluidos a sus propios autores, que veteranos como eran del mundo editorial no creían que este nuevo género recuperado de los superhéroes fuera a durar más allá de unos pocos años. Que los comics Marvel se hayan convertido en la mitología del siglo 20 y un imperio de miles de millones de dólares es un milagro y una casualidad a partes iguales. Un éxito que fue dejando por el camino a multitud de profesionales a los que la maquinaria empresarial aplastó.
En otros libros esta parte primigenia y la de los años 60 ya la había leído. Probablemente este sea el motivo por el que la parte que más he disfrutado de esta libro haya sido la de los años 70 y primeros 80. Unos años y unos comics que en realidad son los que menos conozco. Los problemas provocados por el crecimiento, la llegada de Roy Thomas, Denny O´Neil, Steve Englehart, Len Wein, Jim Starlin y tantos otros provocó la evolución de Marvel. La crisis de ventas de los 70, la búsqueda de nuevos géneros como las artes marciales o el blaxploitation, y las locuras de unos autores consumidores de drogas me han flipado. Que tantos comics se editaran en esos años en esas condiciones me parece un pequeño milagro. Aunque al mismo tiempo, la falta de profesionalidad y la forma en que muchísimos comics no cumplían con sus fechas de entrega y las pérdidas que eso provocaban en Marvel resaltan que estábamos en un medio casi amateur que no conseguía mantener la mínima periodicidad exigible.
Los intentos de creación de un sindicato de autores, unido a las traiciones de gente como el propio Jack Kirby a las pretensiones de derechos de otros autores como Joe Simon, nos muestran un medio que nunca fue unitario, sino que estaba compuesta por personas egoístas que sólo miraban por sus intereses. El primero de todos, por supuesto, fue el propio Stan Lee. La parte de salseo que tiene este libro, mostrando los desencuentros entre autores y editores, y de los editores con os dueños de Marvel (que fue cambiando de manos en numerosas ocasiones y es una parte esencial de la historia) me parece que es de lo mejor del libro, descontando por supuesto la propia narración cronológica de los principales eventos que vivió la editorial y sus trabajadores.
Teniendo en cuenta todos los sinsabores que sufrieron muchos de los creadores de los comics Marvel, parece un milagro que se llegaran a crear unos comics que ofrecían una realidad idealizada que invitara a sus lectores a convertirnos en nuestra mejor versión desde un punto de vista moral. Sobre todo cuando vemos las envidias, los nepotismos y favoritismos por razones no creativas a lo largo de toda la vida de la editorial. Por no hablar del ansia de ordeñar a los fans lectores explotando a los personajes hasta convertirlos en fuentes de ingresos antes que personajes que merecían tener una historia que los lectores quisiéramos comprar. Fruto de esto tenemos la aparición del canal de las librerías especializadas, que fueron casi aniquiladas por las prácticas especulativas de Marvel de los 90, con errores catastróficos como la compra de la distribuidora Heroes World con la que los dueños de Marvel querían dominar todo el proceso de venta para ganar más y arruinar a sus competidores. Si un sector ha sufrido como pocos los estragos del capitalismo salvaje, ese ha sido el mundo del comic, y es algo que se ve en esta historia de Marvel Comics.
Leyendo este libro resulta especialmente doloroso comprobar que Marvel Comics no parece haber aprendido nada y sigue en 2024 con prácticas especulativas tendentes a conseguir cash en el corto plazo gracias a portadas alternativas y reinicios continuos. Unas políticas super dañinas que están causando un daño irreparable en el medio y largo plazo para una generación de lectores que cada vez lo tenemos más difícil para continuar nuestra afición comiquera y que a la vez resulta una barrera en entrada insalvable para posibles nuevos lectores que nunca saben cual es el punto por el que deben empezar a leer comics. Unos nuevos lectores que, en realidad es muy probable que NO exista en el agonizante canal de distribución de las librerías especializadas, que casi 30 años después de su implosión de los años 90 sigue siendo el principal canal de ventas para Marvel y en general para la industria mainstream.
Marvel Comics. La historia jamás contada se va a convertir en mi libro de cabecera sobre la historia de Marvel. Hay otros libros interesantes que he comprado a lo largo de los años, pero esta fantástica edición que ha preparado Es Pop Ediciones, incluyendo un nuevo capítulo centrado en el siglo XXI, me ha parecido una pasada. A destacar también la estupenda lámina de Albert Monteys que me llegó con mi ejemplar, que me ha encantado también.
Si eres un fan de los comics Marvel y te gusta conocer el proceso de creación, este libro es una compra obligada.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Nuevo arco de El Increíble Hulk a cargo de Philip Kennedy Johnson y Nic Klein, con color de Matthew Wilson, en el que el gigante verde le hace una visita a la Academia Extraño.
PUNTUACIÓN: 8/10
En el día después de la batalla contra Charlotte Congelada, Hulk visita la Academia Extraño, en busca de la ayuda del Hermano Vudú, para salvar el alma inmortal de Charlie. Pero la última esperanza reside en la jaula de almas de un exorcista, en las manos de uno de los hechiceros más malvados que hayan existido jamás.
Estas grapas de Panini incluyen The Incredible Hulk 12 – 13 USA.
Mi reseña de hoy podría reducirse a una línea, porque El Increíble Hulk mejora exponencialmente cuando está dibujado por Nic Klein. Tras el arco anterior ambientado en Nueva Orleans dibujado por el muy deficiente Danny Earls que convirtió la lectura de esta colección en un suplicio, estos comics con Nic Klein son todo lo contrario. Klein consigue que cada chaval de la Academia Extraño tenga su propia personalidad, al igual que un Doctor Vudú que luce imponente. Y eso que lo mejor, sin duda, es el binomio Bruce Banner / Hulk, que asientan la idea de comic de terror desde la primera viñeta.
El número 12 USA mola mucho con la llegada a Hulk a la Academia Extraño, pero el número 13 USA es aún mejor. Hulk / Bruce viajan a la Jaula de Almas, una prisión para espíritus malignos, para buscar a Sumanguru, un tejedor de carne que parece ser la única esperanza de devolverle a vida a Charlie. Esta localización demoniaca nos ofrece imágenes de pesadilla y seres aterradores alucinantes. El feeling de terror es perfecto en este comic, y me gusta mucho el uso que hace Johnson y Klein con las sorpresas que aportan el giro de la página, ofreciendo dos momentos super guapos en esta segunda grapa del arco.
El comic es un medio visual, y si el dibujo es mediocre (por no decir algo peor) el comic no puede ser otra cosa. Sin embargo, cuando los editores se ponen las pilas y consiguen que el artista oficial de la colección dibuje un arco completo de la colección, la experiencia mejora exponencialmente. Y pongo en medio al editor porque me deja muy perplejo la enorme diferencia que existe entre el dibujante «titular» de la colección y su suplente. Y no entiendo como vuelven a contratar a Danny Earls para dibujar el siguiente número, que es un tie-in del evento Caza Sangrienta. Lo que me lleva a otro elemento que no me está convenciendo, y es que Nic Klein ha dibujado 8 de los 13 números publicados, al dibujar Travis Foreman una historia en dos partes y el arco de tres números dibujado por Earls. Viendo que Earls va a dibujar además un futuro arco de dos números, parece claro que él y Klein se están alternando en la colección, y la diferencia entre ambos es abismal. Y a la larga es algo que está empañando la experiencia de lectura.
En este baile de dibujantes el principal perjudicado es el guionista Philip Kennedy Johnson, que está planteando unas historias firmemente asentadas en el terror que funcionan a medias en función de quien las dibuje. Y esto es una pena. En estas grapas tenemos el vaso lleno, ya que Nic Klein se sale en la representación del terror que supone entrar en la Jaula de Almas, conjurando imágenes potentísimas que le hacen justicia a su guion.
No tengo claro cuanto se alargará la etapa de Johnson como guionista de El Increíble Hulk, pero el tipo de historias en la carretera que hemos tenido en este primer año me indican que Johnson podría alargarla lo que le interese a Marvel, que entiendo dependerá de que las ventas acompañen. En mi opinión, sin tener en cuenta el baile de dibujantes, Johnson está realizando una etapa super maja que me gustaría se alargara al menos otro año más, mínimo hasta el número 25. Esperemos que este deseo se haga realidad, porque eso significará que las ventas están siendo lo bastante buenas.
Por cierto, destacar que en el número 13 Panini ha publicado el texto de prosa de Philip Kennedy Johnson que se les olvidó incluir en el número 11. Tras escribirles por Twitter para comentarles el error, me alegra que hayan podido subsanarlo en cuanto ha sido posible. A veces critico a Panini cuando hacen algo que no me gusta, pero cuando subsanar un error de forma adecuada, también quiero comentar.
Cuando dibuja Nic Klein, El Increíble Hulk es uno de mis comics favorito. Es una pena que se prodigue menos de los que me gustaría. Pero en los dos comics que hoy analizo el éxito es total. Habrá que tomarlo como una victoria.
Comparto las primeras páginas del número 12 USA:
El Increíble Hulk mejora exponencialmente cuando está dibujado por Nic Klein. Me gusta mucho con él y mucho menos sin él. Este arco lo he disfrutado, pero pintan bastos el mes que viene. ¡Qué pereza!
PUNTUACIÓN: 8/10
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El evento de Marvel Caza Sangrienta llega su ecuador en el tercer número que acaba de publicar Panini. Comento mis impresiones de este comic de Jed MacKay, Pepe Larraz y Marte Gracia.
PUNTUACIÓN: 8/10
Después de los acontecimientos de los dos primeros números del evento más sangriento de la historia de Marvel, los héroes se reúnen en el Sancta Sanctorum mientras se enfrentan a una amenaza cercana. A su vez, el nuevo señor de los vampiros lleva a cabo su temible plan.
Una de las mejores cosas de Jed MacKay como escritor de Marvel es que no está empeñado en inventar la rueda, sino simplemente en contar buenas historias dentro del género de los superhéroes con las herramientas que ya existen. Eso significa que este tercer número se mueve por terrenos esperados, al hacer un parón en la acción para hacer un recuento de los hechos sucedidos y cómo van a poder detenerlo nuestros protagonistas. Aunque Marvel a ampliado este evento para que afecte a todo el universo Marvel, cuando lees este comic te das cuenta que la historia de MacKay está planteada para que sólo influyera a los comics que él escribe. Algo que me gusta, porque evita tener que comprar infinidad de tie-ins que en realidad tienen una relación secundaria, al mostrar a X luchando contra vampiros en su barrio / ciudad.
Este tercer número de Caza Sangrienta plantea varias claves, empezando porque Brielle, la hija de Blade, es la llave para derrotarle, aunque aún no se sabe cómo. Además, la amenaza vampiro presenta tres frentes que deben ser enfrentados a la vez si se quiere tener una esperanza de triunfar. Por un lado, acabar con la Fuerza Oscura que ha robado el sol. Por otro, acabar con los millones de vampiros que están atacando por todo el mundo. Y por supuesto, descabezar a Blade, el líder de este ataque (a ser posible descubriendo qué ha provocado que Blade se haga malo), derrotando a su Aquelarre Sangriento. Clea, la forma astral de Stephen Extraño y un tercer jugador de momento desconocido se encargarán de lo primero. Luna de Cazador, Tigra y un tercer aliado también oculto tienen un plan para lo segundo, lo que deja a Los Vengadores el enfrentamiento contra Blade y su Aquelarre. Como digo, estos sucesos se mueven dentro de lo esperable en un evento superheroico, pero la ejecución de MacKay me parece maravillosa, dando margen a que lo aquí planteado se amplíe y desarrolle en las colecciones de Doctor Extraño y Caballero Luna. Mientras, en el comics de Los Vengadores tenemos el tie-in con el enfrentamiento del Capitán América (Steve Rogers) y su grupo contra uno de los grupos vampiros que asolan el mundo, lo que da un atisbo de la amenaza planetaria a la que se enfrentan los héroes del universo Marvel.
El otro momentazo del comic es el discurso de Capitán América (Sam Wilson) dando esperanza a la humanidad y afirmando que derrotarán a Blade y los vampiros. Esto enfurecerá a Blade, lo que inicia su contraataque para destruir a los héroes y nos deja un estupendo cliffhanger al final de esta grapa. Como me pasó leyendo el segundo número, me maravilla la cantidad de cosas que pasan en las apenas 20 páginas que tiene este comic. Aparte de poner en marcha la acción, el discurso de Sam Wilson es emocionante, uno esos momentos de ¡HELL, YEAH! que casi provocan que te levantes del asiento para aplaudir. Como decía al principio, no es necesario inventar nada para crear una buena historia que consiga enganchar al lector.
Por supuesto, todo es mejor cuando tienes un comic dibujado por Pepe Larraz con color de Marte Gracia. Larraz consigue que un comic que es básicamente una conversación entre héroes y un discurso del Capitán América mirando a una cámara que resulte super dinámico y emocionante. Ya sabiamos que Larraz puede dibujarlo todo bien, pero la splash-page evocadora de la maldad de Blade me parece una pasada, como también la forma en que desarrolla en la página impresa el discurso de Sam Wilson. Tener a Pepe Larraz es garantía de éxito, y en este tercer número de Caza Sangrienta tenemos una nueva prueba.
Fruto de la planificación de Marvel, en 14 días tendremos la cuarta entrega, en el que veremos las 3 acciones de los 3 equipos que deben triunfar a la vez si la humanidad quiere tener una esperanza para sobrevivir. Y supongo que sabremos qué presencia maligna ha poseído a Blade, dejándolo todo listo para el climax final del último número. Tengo que reconocer que estos eventos rápidos (en el mundo real) de Marvel me gustan, sobre todo cuando los editores dan margen a los artistas para que puedan dibujarlo en su totalidad.
Por todo lo anterior, sigo muy satisfecho con la lectura de Caza Sangrienta. La única pena, como ya dije el mes pasado, es que los comics de Doctor Extraño y Caballero Luna no se puedan leer al mismo ritmo mensual que este evento, lo cual está siendo una pena que le quita parte de la gracia. De hecho, en noviembre coincidiendo con el último número de este evento tendremos la grapa cuádruple de Doctor Extraño, pero el tomo de Caballero Luna aún no está previsto que yo sepa, de forma que cuando se publique ya sonará a historia antigua, al haber terminado el evento meses atrás. Y es una pena.
En todo caso, recomiendo la lectura de Caza Sangrienta. Hubiera estado chulo leer los tie-ins a la vez, cuando tocaba, pero en realidad MacKay plantea su historia de forma que puede ser entendida simplemente leyendo esta miniserie principal. Como comentaba sobre Mark Waid en su exitosa Absolute Power con Dan Mora, qué gusto da cuando lees un bueno comic de superhéroes con una historia genial y el mejor dibujo posible.
Comparto las primeras páginas del comic:
Caza Sangrienta se mantiene como un evento modélico cuya velocidad de crucero hace que en apenas un mes tengamos su conclusión. De momento, en apenas 15 días llegará el cuarto número, Ganazas de leerlo.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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