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Crítica de Fuera de las sombras de Timo Tjahjanto (Netflix)

Llevaba unos meses huérfano de buen cine de acción / artes marciales, así que el anuncio en Netflix del estreno de la nueva película de Timo Tjahjanto (The night comes for us, Que el diablo te lleve) Fuera de las sombras (The shadow strays) la convirtió en visionado obligado. Y menuda salvajada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Una joven asesina experta en el arte de matar se enfrenta a su mentora para salvar a un niño de una despiadada banda criminal… y destruirá a cualquiera que se cruce en su camino.

Timo Tjahjanto (indonesia, 1980) es un director, productor y guionista de cine indonesio conocido por películas de acción y terror como The night comes for us. Además de dirigir, producir y escribir la historia de sus propias películas, Tjahjanto también es conocido por ser la mitad de The Mo Brothers, junto con su amigo y colega cineasta Kimo Stamboel. El dúo recibió una nominación al Premio Citra al Mejor Director en 2016 por Headshot, mientras que el propio Tjahjanto ganó el Premio Maya al Mejor Director en 2019 por Que el diablo te lleve. La asociación de Tjahjanto con Netflix ya se larga durante bastantes años, dado que también estrenó allí la comedia de acción The Big 4.

Fuera de las sombras (The shadow strays) está escrita, producida y dirigida por Tjahjanto. La película se rodó en Indonesia y cuenta con una duración de 143 minutos, con fotografía de Batara Goempar, montaje de Dinda Amanda y música de Fajar Yuskemal.

En lo relativo al reparto tenemos a un grupo de jóvenes actores desconocidos para mi, entre los que encontramos a Aurora Ribero como 13 / Nomi, Hana Malasan como Umbra, Taskya Namya como Soriah, Agra Piliang como Haga, Andri Mashadi como Ariel, Chew Kin Wah como Handler, Naomi Hitanayri Christy como Geisha, Mawar Eva de Jongh como 14.

¡Qué salvajada ha sido The shadow strays (Fuera de las sombras)!! Timo Tjahjanto ha planteado una película alucinante con una protagonista femenina joven que me ha volado la cabeza. Y es que la protagonista Aurora Ribero apenas tiene 20 años y luce acojonantemente dura a lo largo de la película. Otro detalle fascinante es que vi un video promocional de la película de Netflix con un making-of, y si no lo entendí mal, Timo Tjahjanto comenta que tanto ella como la otra protagonista, la actriz Hana Malasan que interpreta a Umbra, la instructora de la agente nº 13, NO sabían artes marciales al comienzo de la producción, aunque llevaron a cabo un duro entrenamiento de 3 meses que las convirtió en unas máquinas de matar (cinematográficamente hablando). El casting de estas dos actrices me parece espectacular.

La película tiene un argumento sencillo que sin embargo consiguió sorprendente con el giro del último acto. Número 13 es una implacable asesina de la organización Sombra. Tras fallar en una misión en Japón al mostrar un momento de debilidad, es trasladada a Jakarta para que se recupere de sus heridas y mientras los Sombra deciden qué hacer con ella. En su casa (o al menos, en la ubicación en la que Sombra la ha ordenado que se quede), conocerá a un niño que cuida de su madre drogadicta. 13 se hace su amiga tras morir su madre, y empezará un camino regado de sangre al desaparecer el niño e intentar encontrarle antes que sea también asesinado. Su arco no puede ser más sencillo, y la gente con la que se encuentra (y masacra) no pueden entender cómo se implica de esa manera con un niño al que en realidad acaba de conocer y se supone que no debería significar nada para ella. Esto en realidad es un elemento muy chulo de la historia, dado que en realidad ella tampoco lo entiende, simplemente actúa.

En realidad el argumento me daba igual mientras asegurara un buen baño de sangre. Y ¡oh, boy!! Hubo sangre hasta decir basta, ¡qué barbaridad! En lo referido a las escenas de acción, el cine asiático tiene un salvajismo y una visceralidad que el cine americano no puede ni soñar. En Fuera de las sombras me he encontrado algunos movimientos de cámara super locos que me han flipado. Además, en la película veremos un juguete salvaje que es una barbaridad: una granada de mano que incorpora CLAVOS como metralla. Un elemento que planea un nivel de matanza brutal.

Cuando vi que la película duraba 140 minutos me sorprendí bastante, al no tener claro si no sería demasiada duración y al final la película pudiera repetirse a si misma. Nada más lejos de la realidad. La película ofrece unos sets de acción que plantean cosas diferentes entre si, construyendo una espectacularidad que va en aumento. La película empieza con una primer set de acción ambientado en Japón que marca el tono brutal de la película. Luego tenemos la escena en la discoteca, en la casa del pringado que usa para infiltrarse en la discoteca de los criminales y el que se supone que es el climax con el combate cruzado entre las dos bandas rivales con armas automáticas y lanzagranadas.

Mientras veía la película estaba pensando que estando todo muy bien, en realidad no habían demasiadas escenas de acción. Eso hizo que no estuviera preparado para el giro sorprendente que provoca el verdadero climax de la película, que nos lanza a un combate super sangriento y super brutal que igual no llega al nivel de The Raid, pero casi puede mirarle de tu a tu. Recuerdo que a partir de SAW se inauguró un término para un subgénero dentro del terror, el «torture-porn«. Lo que acabo de ver en Fuera de las sombras no se si se le debería llamar «violence-porn«, porque desde luego lo merecería.

La sinfonía que salvajismo de los últimos 20 minutos de película me han volado la cabeza. Y me flipa que todo lo que veamos en ese climax lo realizan actrices. En ese sentido, Tjahjanto comenta que hay gente que piensa que las mujeres NO son buenas ni «realistas» para el cine de artes marciales, algo que el director se empeñó en rebatir en esta película. Como pasa en todo, la clave no son los prejuicios que tienen que sobrepasar las actrices, sino tener (o no) creativos que sepan mostrarlas de forma brutal. En ese sentido Tjahjanto y sus coreógrafos han realizado un trabajo magistral. Tras ver esta película, nadie volverá a pensar jamás que una mujer no pueda dar caña en una película. Lo que acabo de ver me ha parecido muy bestia.

Hablaba del salvajismo y la visceralidad del cine de artes marciales asiático, que está a años luz de cualquier cosa que pueda plantearse en el mainstream americano o europeo. Pero en Fuera de las sombras además me he encontrado con varios momentos que me resultaron super crueles y provocaron que todo fuera aún más impactante. El gore que vemos seguro desagradará a muchos espectadores, pero en mi caso ayudó a que el disfrute fuera aún más satisfactorio.

Por comentar algún elemento que me gustó menos, creo que Tjahjanto usa demasiado el plano cenital por encima de las cabezas de los luchadores. Un recurso que mola verlo puntualmente, pero cuando se excede provoca que la coreografía no se vea tan guay como con los planos con la cámara al nivel de los actores. Por supuesto, esto no es un gran problema, en realidad es sólo el elemento menos bueno de unas coreografías de acción increíbles. En positivo, no lo había comentado antes, pero el diseño de las armaduras de las Sombras me parece una pasada, como también todo el diseño de producción y los efectos especiales prácticos y de CGI que utilizan para plantear la ultraviolencia de la película.

Fuera de las sombras plantea una historia con principio y final super over-the-top y super satisfactorio. Dicho esto, la forma en que plantea la posibilidad de una continuación de la historia me parece espectacular. En especial, con el sorprendente cameo final. Pensar que podamos tener a ESE ACTOR DE THE RAID compartiendo escenas de acción con la agente nº 13 es otro elemento que me vuela la cabeza. Ojalá Fuera de las sombras sea un gran éxito de audiencia en Netflix, porque necesito que haya una continuación.

Fuera de las sombras es cine de acción asiático en toda su salvaje gloria que ningún fan de las artes marciales debería perderse. Si queremos que Netflix produzca más películas de esta temática, las que se estrenen tienen que ser exitosas.

Comparto el trailer de la película:

Fuera de las sombras ha sido una salvajada. Y me alegro que Netflix la haya estrenado. Espero que sea un gran éxito de audiencia que provoque que tengamos una continuación.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Sweet tooth temporada 3 (Netflix)

Sweet tooth termina en una tercera temporada que ofrece un buen final a esta historia ambientada en un mundo apocalíptico en el que la mayoría de la humanidad ha muerto y todos los recién nacidos son híbridos de humanos con animales.

PUNTUACIÓN: 7/10

Sweet Tooth está ambientada en un mundo en el que un virus ha matado a la mayoría de la población humana y ha dado lugar a la aparición de bebés híbridos que nacen en parte humanos y en parte animales. En esta temporada final, Gus y sus amigos empiezan un viaje a Alaska, al lugar donde todo empezó, donde los sueños de Gus le muestran que está la clave para solucionarlo todo y salvar tanto a humanos como híbridos.

Jeff Lemire creó Sweet Tooth dentro del sello Vertigo de DC Comics. Lemire dibujó y guionizó todos los ejemplares de esta serie, que fue publicada entre 2009 y 2013, con 40 números de duración. Sweet Tooth fue una de sus primeras obras de creación propia creada en la época de Essex County, y previa a muchas de sus obras posteriores con las que ha llegado a super conocido dentro del ámbito independiente: Trillium, Black Hammer, Un tipo duro o Descender entre otros. Es la actualidad, forma un estupendo equipo creativo con el artista italiano Andrea Sorrentino y el colorista Dave Stewart, con los que ha creado Gideon FallsPrimordial y el universo de historias de terror The Bone Orchard Mithos, en la que ya se han publicado las novelas gráficas The Passageways , Ten thousand black feathers y Tenement.

Jim Mickle es el creador de esta adaptación del comic de Jeff Lemire. Mickle es un director y escritor estadounidense, conocido por películas como Mulberry Street, Stake Land, We Are What We Are y Cold in July. También co-desarrolló la estupenda serie de SundanceTV Hap and Leonard, basada en las novelas de Joe R. Lansdale. Tras estrenarse su primera temporada en 2021 y la segunda en 2023, el final de la historia se estrenó este pasado verano, aunque no tuve ocasión de verlo hasta ahora. Los ocho episodios de esta temporada han sido dirigidos, a razón de dos episodios cada uno, por Toa Fraser, Robyn Grace, Ciaran Foy y el propio Mickle. En los guiones, además de a Mickle, encontramos a Noah Griffith, Daniel Stewart, Zaike LaPorte Airey, Carly Woodworth, Kseniya Melnik, Oanh Ly, Daniel G. King, Bo Yeon Kim y Erika Lippoldt. Aunque una parte importante de la serie está ambientada en Alaska, en realidad se rodó en su totalidad en Nueza Zelanda.

Christian Convery es Gus, un niño de 10 años medio humano, medio ciervo, ingenuo y positivo a pesar de todo que quiere encontrar a su madre. Nonso Anozie interpreta a Tommy Jepperd, el protector de Gus que antiguamente formó parte de los Last Men. Adeel Akhtar es el Dr. Aditya Singh, un médico desesperado por encontrar la cura de la enfermedad causada por el virus H5G9. Stefania LaVie Owen es Oso, la líder y fundadora del Ejército Animal que salva a los híbridos, que acompaña a Gus en su viaje. Naledi Murray es Wendy, una híbrida mitad cerdo y mitad humana que también acompaña a Gus. Amy Seimetz como Birdie, la mujer que Gus cree que es su madre (a pesar de haber nacido en u laboratorio), Rosalind Chao como la señora Helen Zhang, una señora de la guerra y miembro de Los Tres, Kelly Marie Tran como Rosie Zhang, la hija de Helen y madre de cuatro híbridos mitad lobo que persigue a Gus, Cara Gee como Siana una amiga de Birdie que trabaja en un puesto avanzado de Alaska y Ayazhan Dalabayeva como Nuka, la hija de Siana que es mitad humana y mitad zorro ártico, completan el reparto.

Mientras pensaba qué iba a escribir sobre esta serie, me di cuenta que no pasa nada por ver una serie que simplemente «está bien». Que no me vaya a cambiar la vida pero que cumple su cometido de entretener. Porque en medio de la polarización de las redes sociales parece que todo es blanco o negro, obra maestra o fracaso. Y no es el caso. Que una serie esté bien es algo más que aceptable, y en muchos aspectos tampoco deberiamos exigirle a una serie de televisión mainstream mucho más que nos entretenga. Y fin.

La verdad es que Sweet tooth es una serie con mucho corazón. Su protagonista Gus es un amor que genera una empatía total. Es genial tener a un «héroe» que a pesar de todo quiera hacer lo correcto de forma altruista, que en este caso es viajar a Alaska para intentar detener una mutación de la enfermedad que va a provocar la muerte de todos los humanos de forma inminente. Y que sigue viendo lo mejor de la humanidad, por muchos pecados que hayan cometido o por mal que esté la cosa. El grupo forma un equipo de gente variopinta con la sorpresa del añadido del doctor Aditya Singh, que dice compartir los mismos sueños de Gus que le compelen a dirigirse a Alaska.

El final de Sweet tooth creo que estaba telegrafiado desde el principio, y me gusta que la serie se mueva por una evolución lógica de la historia y sus protagonistas. Creo que eso es la mejor decisión narrativa posible, saber desde el inicio hacia donde te diriges, qué quieres contar o qué emoción transmitir. En las reseñas de las temporadas anteriores ya comenté que NO he leído el comic de Lemire, así que no puedo juzgar si la serie ha sido fiel en este final (y en general con las cosas que hemos visto a lo largo de las tres temporadas). Pero veo correcto que no se plantee una locura de guion para justificar un giro loquísimo.

Quizá el problema principal de esta tercera temporada de Sweet Tooth es algo que afecta en general al mainstream televisivo. Y es que la trama está super alargada, con diálogos y situaciones repetidas que paran completamente la serie y me dejaron con la sensación que se podría haber contado lo mismo mejor con 6 episodios en lugar de 8. En varios momentos la serie me transmitía, con su tercer diálogo redundante dentro de un episodio, la sensación de estar viendo (exageradamente) un culebrón venezolano en el que se repetían dos y tres veces las situaciones porque los productores sabían que las espectadoras tenían la tele puesta mientras cocinaban o limpiaban la casa, y se perdían cosas.

Y esto es una pena, porque los personajes transmiten las sensaciones correctas y todo a nivel «macro» ayuda a construir la emoción general que la serie debe tener. La parte del viaje con las personas que se van encontrando no me han parecido mal. La casa apartada con el niño pájaro cuyos padres no quieren que se note que es un híbrido o el episodio del barco en el que vemos a las víctimas del virus, me parece que tienen momentos super emocionantes. Por contra, la parte del casino o las interminables y redundantes discursiones entre el doctor Singh y Tommy Jepperd fueron un suplicio. La trama de los habitantes de a instalación científica de Alaska también es otra trama alargada que no aporta demasiado más allá de hacer que pasen los minutos.

Rosalind Chao como la señora Helen Zhang creo que es una villana bastante decepcionante. La novedad de la temporada viene de Kelly Marie Tran (famosa para su desgracia por su papel de Star Wars VIII) como Rosie Zhang, la hija de Helen, es un añadido que aparece mucho durante la temporada pero en realidad tampoco aporta demasiado. Con una personalidad que nunca está demasiado bien explicada y que en lugar de generar pena por el maltrato emocional que sufrió de su madre, hace que caiga desagradable en todo momento.

Comentaba en positivo que el final me parecía lógico pensando en la propia premisa de la serie y lo que habiamos visto a lo largo de estas 3 temporadas. Eso no quita con que en realidad estamos ante una consigna más del wokismo que arrasa con todo el entretenimiento. Y que conecta con las ideas sobre que la humanidad no sólo se está dirigiendo hacia el apocalipsis climático, sino que nos merecemos ser barridos de la faz de la Tierra. De hecho, cuando terminó la serie no pude evitar pensar que si Hollywood compró a Lemire los derechos de este comic ( o a Warner, que el comic se editó en Vertigo y no tengo claro como estará el tema de los derechos) fue precisamente porque ofrecía un final acorde con estas ideas).

En todo caso, el final creo que resulta emocionante y con su punto positivo, por ejemplo cuando por fin conocemos quien es el narrador que nos ha estado contado la historia. O cuando vemos el poder de las historias y como nuestros seres queridos nunca se irán del todo mientras les recordemos. Esto que vemos en los últimos suspiro nos da momentos super emocionantes que consiguen que el visionado termine de la mejor manera posible.

En resumen, Sweet tooth no es una serie rompedora ni estará en los listados de «mejores series de 2024», pero los espectadores necesitamos series que nos entretengan y nos hagan olvidarnos durante un rato de la triste realidad. Si la premisa te llama, creo que se puede disfrutar.

Comparto el trailer de esta tercera y última temporada:

Sweet tooth ha sido una buena serie, aunque me quedo con la sensación que este final se podría haber contado mejor con un par de episodios menos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The Gentlemen temporada 1 (Netflix)

Tras la película The Gentlemen de 2020, Guy Ritchie ha vuelto a este concepto de historia criminal 100% British para una serie de televisión estrenada en Netflix, que me ha parecido una de las más divertidas que he visto en mucho tiempo.

PUNTUACIÓN: 8/10

Eddie Horniman es un hombre que hereda inesperadamente la enorme finca rústica de su padre y descubre que forma parte de un imperio del cannabis. Por si fuera poco, varios hampones de Gran Bretaña reclaman un trozo del pastel. Decidido a mantener a su familia lejos de las garras de los mafiosos, Eddie intenta vencerlos en su propio territorio, pero a medida que se sumerge en el mundo criminal, empieza a encontrarle el gusto. (FILMAFFINITY)

Guy Ritchie (Inglaterra, 1968) resulta un seguro de vida en lo referido al cine de entretenimiento en su vertiente de acción y criminal. Lock, Stock & Barrel, Snatch!, Revolver, Rocknrolla, la serie de dos películas de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr. y Jude Law, El hombre de U.N.C.L.E., Rey arturo, AladdinThe gentlemenDespierta la furia , Operación fortune y El Pacto son prueba de un gran ojo para hacer películas que ante todo cumplen con la función de entretenimiento en muchas ocasiones desde una perspectiva británica. A lo que ahora toca sumar esta primera serie de televisión creada para Netflix.

The Gentlemen la serie tiene 8 episodios que me han resultado perfectos en duración y entretenimiento. Además de ser el creador y productor ejecutivo, Ritchie guioniza y dirige los dos primeros episodios. Los otros directores, a razón de dos episodios cada uno, son Nima Nourizadeh, Eran Creevy y David Caffrey. Y en los guiones encontramos a Matthew Read, Haleema Mirza, Billy y Theo Mason Wood, Stuart Carolan y John Jackson.

Dentro de un reparto muy coral encontramos como principales protagonistas a Theo James como Edward «Eddie» Horniman, el nuevo decimotercer duque de Halstead y antiguo oficial de las Naciones Unidas, que hereda de forma inesperada las propiedades de su padre. Kaya Scodelario es Susan «Susie» Glass, la jefa de facto del sindicato criminal de Bobby Glass (interpretado por Ray Winstone) mientras él está en prisión. Daniel Ings es Lord Frederick «Freddy» Horniman, el poco fiable hermano mayor de Eddie, adicto a la cocaína y elemento super loco de la serie.

Junto a ellos tenemos en la serie a Joely Richardson como Lady Sabrina Horniman, duquesa viuda de Halstead, la madre de Eddie, Freddy y Charly que quiere mantener a su familia alejada de la actividad criminal. Joshua McGuire como Peter Spencer-Forbes / Sticky Pete, un estafador criminal que tiene como objetivo a Freddy. Vinnie Jones como Geoffrey Seacombe, el viejo jardinero de la mansión Halstead. Giancarlo Esposito como Stanley Johnston, un multimillonario americano amante del vino que quiere comprar la mansión Halstead. Laurence O’Fuarain como JP Ward, el cabeza de una familia de viajeros que se convierte en el distribuidor de cannabis de Susie.

The gentlemen es una serie super divertida. Viendo la filmografía de Guy Ritchie uno nota que una de sus señas de identidad es la de representar el mundo de criminal de Reino Unido. Y en The Gentlemen nos muestra todo tipo de criminales, a cual más extravagante y peculiar. Esto permite a Ritchie plantear unos episodios super chulos a medida que aparece un problema que Eddie y Susie tienen que solucionar.

La premisa es bastante facilona, al encontrarnos a un joven Eddie Horniman teniendo que volver a casa por la muerte de su padre, lo que hace que se convierta en nuestros ojos y oídos mientras de introduce por el lado criminal de la sociedad británica. Aparte de heredarlo todo a pesar de ser el segundo hermano por edad, Eddie descubrirá que su padre trabajaba con un grupo criminal alquilando su terrero para el cultivo de marihuana. Y aunque Susie Glass, la jefa del grupo criminal, es una mujer inteligente y razonable, pronto descubrirá que el mundo del crimen no comparte estas virtudes, siendo de gatillo fácil.

La serie triunfa gracias a las locuras y situaciones extravagantes que Eddie tiene que solucionar, a menudo provocadas por su hermano mayor Freddie, un cocainómano depresivo que es el protagonista de algunos de los mejores puntazos de la serie, y hay unos cuantos. Freddie personaliza el elemento freak de la serie, y gracias a él y a su cliffhanger en el episodio piloto Ritchie se asegura que los espectadores nos muramos de ganas de ver cómo continúa la series. Pero Freddie no es el único freak, de hecho tenemos tantos y tan a menudo que The Gentlemen te mantiene con la sonrisa tonta durante todo el visionado.

En realidad, el elemento menos bueno de la serie es su protagonista Theo James, que diría NO tiene el carisma que necesitaba el personaje, quedándose por ejemplo a muchísima distancia de Matthew McConaughey y Charlie Hunnam que aparecían en la película original. James me parece un palo que no sabe exteriorizar correctamente los sentimientos de su personaje más allá de poner cara de «pero qué cojones es esto» casi en todo momento. La serie funciona porque el ritmo es endiablado y Eddie está rodeado de personajes y situaciones a cual más peculiar. Pero incluso pensando que su papel se plantea como ser «el tío normal metido en un mundo anormal viviendo situaciones peculiares», la verdad es que creo que le falta el intangible del carisma y la personalidad. Y esto es una pena, porque una serie super divertida y disfrutable con un protagonista con mayor carisma podría hacer que The Gentlemen fuera una de las series del año. Dicho esto, creo que Ritchie tiene claro que el factor clave es el entretenimiento, y en eso la serie es un triunfo total al que no se le pueden poner demasiados peros.

Por cierto, aparte de situaciones loquísimas y giros super chulos, una de las cosas que más me han gustado de la serie es que plantea una historia cerrada con un final satisfactorio. Que obviamente deja situaciones abiertas en caso que la serie triunfe y Netflix la renueve, pero que ofrece un buen final que me dejó con buenas sensaciones. Un final satisfactorio que igual no tiene porqué ser lo que los personajes querían al principio de la serie, siendo clave para entender la evolución que sufren los principales protagonistas a lo largo de los 8 episodios que componen esta temporada.

The Gentlemen me ha sorprendido super positivamente. Guy Ritchie se confirma como un seguro de vida, creando contenidos en cine y ahora en televisión que encajan de maravilla con mis gustos. Con esta serie me encuentro deseando que Netflix la renueve, siempre que Ritchie encuentre otra historia interesante que merezca ser contada.

Comparto el trailer de esta serie:

The gentleman ha resultado una serie inesperada y super divertida. Me lo he pasado taaaaan bien que esta serie se siente casi como una anomalía dentro del actual catálogo montonero de Netflix.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El problema de los 3 cuerpos temporada 1 (Netflix)

Me he vuelto a suscribir a Netflix para ver El problema de los 3 cuerpos, la serie creada por David Benioff y D.B. Weiss, los creadores de Juego de Tronos, adaptando la famosa novela del escritor chino Cixin Liu.

PUNTUACIÓN: 6/10

Serie de TV (2024-). 1 temporada. 8 episodios. Una decisión tomada en China en los años 60 trasciende el tiempo y el espacio, obligando a unos científicos a afrontar la peor amenaza para la humanidad en el presente. (FILMAFFINITY)

David Benioff y D.B. Weiss, los creadores de Juego de Tronos en HBO, son los creadores de esta serie de televisión de ciencia ficción junto a Alexander Woo. La serie está basada en la novela china ganadora del premio Hugo El problema de los tres cuerpos de Cixin Liu. A modo de curiosidad, esta es la segunda adaptación de acción real de la obra de Liu, dado que en 2023 ya se hizo una serie para la televisión china.

Esta primera temporada ha constado de 8 episodios, que han sido dirigidos por Derek Tsang (2 episodios), Andrew Stanton (1), Minkie Spiro (3) y Jeremy Podeswa (2). Benioff, Weiss y Woo realizan los guiones, aunque reciben la ayuda de Rose Cartwright y Madhuri Shekar en un episodio cada uno. WooRamin Djawadi, autor de la música de Juego de Tronos, se encarga de la música de la serie.

En el reparto internacional encontramos a Jess Hong como Jin Cheng, Eiza González como Augustina «Auggie» Salazar, Jovan Adepo como Saul Durand, John Bradley como Jack Rooney, Rosalind Chao como Ye Wenjie adulta (con Zine Tseng en su versión joven-adolescente), Liam Cunningham como Thomas Wade, Marlo Kelly como Tatiana Haas, Alex Sharp como Will Downing, Sea Shimooka como Sophon, Saamer Usmani como Prithviraj «Raj» Varma, Benedict Wong como Clarence «Da» Shi y Jonathan Pryce como Mike Evan.

Empezando a valorar El problema de los 3 cuerpos, hay un primer elemento fundamental a comentar, y es que la novela me parece super chula, pero aparte del sorprendente elemento histórico chino de la novela, lo mejor de la historia es cuando Cixin Liu plantea el giro y descubres de qué va en realidad el libro. Esta sorpresa, que no quiero comentar por si acaso no la conoces y estás pensando en si ver o no la serie en Netflix, es una maravilla. Y claro, cuando empiezas a ver la serie SABIENDO esta sorpresa, nada te impacta como si lo hizo el libro. Para mi, esto supuso un gran lastre.

La novela y la serie se plantea en los primeros episodios con dos líneas temporales diferentes. En el presente unos hechos insólitos amenazan los descubrimientos científicos del último siglo, lo que está provocando el suicidio ¿asesinato? de científicos por todo el mundo. Y mientras, a modo de flashback conoceremos la historia de Ye Wenjie, una niña cuyo padre fue asesinado durante la Primavera Cultural China en los años 60, cuando murieron miles de personas, muchos de ellos conectados al mundo científico, al ser considerados traidores al régimen comunista. Tras muchas vicisitudes, Wenjie será llevada a una instalación científica secreta del ejército chino donde llevará a cabo unos experimentos relativos a comunicaciones. Este pasado de Wenjie resulta clave para explicar los hechos del presente, que son una consecuencia directa de sus actos.

En el presente, un ex-policía Clarence «Da» Shi (interpretado por Benedict Wong) está intentando buscar la explicación a estos sucesos a priori inexplicables, lo que le hará conocer a diferentes científicos que tendrán su importancia sin ellos saberlo. En la novela prácticamente todos los personajes son chinos y no tienen relación entre ellos, más allá de la conexión que tienen cuando Shi llega a conocerles. En la serie de televisión, los showrunners han trasladado la acción a Inglaterra planteando un reparto de actores internacionales diversos, haciendo que sean un grupo de amigos que vivirán estos sucesos en primera persona a partir del suicidio de la hija de Wenjie, que también era científica como su madre y era amiga del grupo.

Entiendo la necesidad del cambio de razas y localización para hacer la historia «menos china» y pueda así llamar la atención a un mayor público de todo el mundo. Y a priori, también acepto que hagan que estos desconocidos en los libros sean amigos, porque así se consigue una mayor conexión emocional con el espectador, aunque sea a costa de tener que invertir bastante tiempo en plantear unas relaciones que en realidad no están en los libros. Estos cambios en realidad no suponen un problema, siempre claro que la ejecución esté bien.

Sin embargo, más allá de la nula sorpresa y que en realidad la serie me parece que está «bien», me he llevado un poco de chasco porque todo me ha dejado super frío, nada ha conseguido que conecte con lo que nos están contando. Por un lado diría que la forma en que se ha rodado la serie hace que todo me resulte demasiado plano y sin chispa, sin terminar de encontrar (o disfrutar) de los hitos narrativos que se van planteando en los diferentes episodio.

Otro tema sería el tema de los efectos especiales. Hay elementos de la historia que obviamente no pueden ser «reales», por fuerza deben ser creados por ordenador, por ejemplo todo lo relativo a las deshidrataciones. Sin embargo, eso que es entendible se transforma en unas escenas mediocres que no cumplirían el standard de calidad en un juego de Play Station 4. Y estas escenas «cutres» también son culpables de que no haya conectado con la serie como me hubiera gustado. De hecho, aunque puede sonar fuerte, me fastidia pensar que ante un CGI montonero Netflix diera el visto bueno porque total, como se va a ver en la televisión o en el móvil o tablet, los espectadores no se van a dar cuenta. Lo digo porque no es la primera vez que una serie de Netflix peca de un CGI o una puesta en escena montonera / malilla.

En positivo, el reparto asiático-africano-hispano-caucásico creo que cumple con lo que los showrunners les piden que hagan, si bien ninguno creo que esté especialmente brillante o destacable. Dentro de lo plano del conjunto igual ellos están un poco por encima, pero tampoco demasiado.

Cixin Liu me parece un escritor brillante en la forma en que presenta conceptos científicos complejos (por ejemplo de astrofísica) de una forma que los hace entendibles por los lectores. Y por supuesto por los alucinantes elementos de ciencia-ficción que incorpora en sus libros. Como por ejemplo la figura del vallado, personas claves para la supervivencia de la raza humana cuyos planes nunca podrán ser escritos o expuestos en voz alta debido a la posibilidad de ser descubiertos por el enemigo, o los sofones, partículas subatómicas que permiten el acceso instantáneo a toda la información humana. La ciencia y la ciencia-ficción de estos libros me parece una pasada, pero como decía todo lo que en los libros resultaba interesante y sorprendente en la serie se convierte en algo que me dejó frío, diría que porque tampoco se paran a que entendamos lo que supone la existencia de los sofones.

El elemento que si me ha sorprendido es que los showrunners han cambiado la cronología de las novelas, de forma que una gran parte de la segunda novela «El bosque oscuro» ya se ha contado en esta primera temporada. Esto en realidad no es bueno ni malo, como decía antes depende de la ejecución, pero en realidad si afecta a una narrativa un poco tensionada por el hecho que los protagonistas son amigos. Diría que mientras en los primeros episodios si se mantiene cierto interés a lo que está pasando, con los dos momentos temporales y las sorpresas como que personas concretas vean una cuenta atrás que solo ellos pueden ver, en los últimos episodios este interés decae muchísimo.

Teniendo en cuenta todo lo que nos ha contado esta primera temporada de El problema de los 3 cuerpos, diría que la trilogía de novelas se contará en tan sólo dos temporadas. Lo cual me parece bien, mucho peor es cuando algo se alarga artificialmente más allá del interés del concepto. Si esto se confirmara creo que vería seguro esta segunda temporada para ver como terminan la historia, a pesar que esta serie no me haya maravillado y crea que esta «bien» sin más.

Comparto el trailer de esta serie:

El problema de los 3 cuerpos me ha parecido una serie correcta que igual por no tener la sorpresa que tuve al leer el libro no ha conseguido impactarme en ningún momento.

PUNTUACIÓN: 6 /10

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Crítica de Hilda temporada 3 (Netflix)

Hacía bastante tiempo desde que Netflix estrenó la segunda temporada y la película de Hilda, la serie de animación basada en el comic de Luke Pearson. Y esta tercera temporada que cierra la historia me ha gustado mucho y me parece un final perfecto de la historia.

PUNTUACIÓN: 9/10

Hilda es una serie de televisión de animación basada en la novela gráfica homónima de Luke Pearson. Producida por Silvergate Media y Mercury Filmworks, la serie sigue las aventuras de la intrépida Hilda, una niña de 11 años de pelo azul que, junto con su madre Johanna y su zorro-ciervo Twig, se traslada a la ciudad ficticia de Trolberg después de que su antigua residencia en las afueras de un bosque sea destruida por un gigante. Aunque se aleja de la naturaleza y se adentra en una bulliciosa ciudad, Hilda se las arregla para entablar amistad incluso con los monstruos más peligrosos.

La trama general de la tercera temporada se centra en Hilda aprendiendo más sobre su familia y su posible conexión con los montículos de hadas, pero cada episodio también cuenta con su propia historia y aventura para Hilda y sus amigos.

Esta tercera temporada a constado de 8 episodios, los 7 primeros de 25-30 minutos de duración y el último de 77, planteado para cerrar las tramas familiares abiertas. Andy Coyle y Megan Ferguson han dirigido estos episodios, con el propio Luke Pearson guionizando los dos primeros episodios y el último, los que tratan el misterio del origen de la familia de Hilda. Otros guionistas de la temporada fueron Ben Greene, Ben Joseph y Che Grayson, Stephanie Simpson y Emily Brundige.

Hilda, la protagonista de esta serie, es una chica aventurera que siente una fuerte atracción hacia la naturaleza y hacia las criaturas que viven allí, a quienes siente sensibilidad hacia ellas, al considerarlos incomprendidos por los humanos. A partir de su mudanza del campo a la ciudad Trolberg, va lentamente acostumbrándose a la vida y costumbre de la ciudad, junto con encontrar nuevas aventuras. Posee un largo cabello azul, y viste un suéter y botas rojas, bufanda amarilla y vestido celeste.

Johanna es la madre de Hilda, quién se desempeña como diseñadora gráfica y como empleada en una tienda. A pesar de que deja que Hilda vaya a sus aventuras, siempre suele mantener preocupación hacia cualquier peligro que ella pueda afrontar. Frida es la mejor amiga de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es una chica muy inteligente, organizada, perfeccionista e insegura, quién está dispuesta a ayudar a Hilda en sus aventuras con sus ideas y estrategias. Posee un cabello negro rizado, un suéter celeste y pantalones negros.

David es el mejor amigo de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es un chico despistado, curioso, que le gusta coleccionar rocas, y que suele tener un insecto en su cuerpo. Aunque siente temor hacia determinadas criaturas sobrenaturales, él es capaz de ayudar a sus amigos cuando se les necesite. Posee un cabello castaño, un suéter naranjo y shorts negros. Aldric es un pequeño elfo que se une a Hilda poco antes de mudarse a la ciudad, para conocer el mundo más allá de su pueblo de elfos. Suele realizar numerosos informes de prácticamente cualquier suceso u evento que para él resulta nuevo. También suele dar consejos a Hilda, así como acompañarla en sus aventuras. Tontu , un nisse que es expulsado de su hogar original cerca del final de la primera temporada y que más tarde viene a vivir al apartamento de Hilda. Hombre de madera es, como su nombre indica, un ser arbóreo de color marrón que visita con frecuencia la antigua casa de Hilda en el bosque.

En esta tercera y última temporada conoceremos a Astrid, tía abuela de Hilda y tía de Johanna que vive en la pequeña localidad de Tofoten, a la que Johanna hace muchos años que no visita. Y también a Anders, el padre de Hilda, que quiere sentar por fin la cabeza y dejar la vida nómada para pasar más tiempo con su hija.

El mundo de Hilda, ya sea en el campo, en la ciudad de Trollberg o en el pueblo de Tofoten, está repleto de criaturas fantásticas como gigantes, trolls de roca, elfos, hadas, fantasmas y muchos más. Conocerles a ellos y sus costumbres nos abrirá un mundo oculto en el que lo importante es querer comprender a estos seres antes que actuar en función de unos prejuicios preconcebidos que en muchos casos acaban siendo erróneos, lo que es un autentico canto a la tolerancia y la diversidad que los niños pequeños pueden entender sin problemas.

El sentimiento de «sense-of-wonder» de Hilda me sigue pareciendo maravilloso, y en mi opinión es lo que hace que sus aventuras nos gusten a los padres tanto o más que a los más pequeños. La imaginación de todos los conceptos y la forma en que combina elementos fantásticos con otros más mundanos, funciona de maravilla y ayuda a que la inmersión en este mundo sea total. Independientemente de la edad, Hilda invita a los espectadores a unirse al misterio y la emoción de la aventura y a encontrar la magia en un mundo alegre y maravilloso. Aunque Hilda debe crecer y aceptar la vida en la ciudad, no tiene por qué dejar de lado su asombro infantil. Y nos dice que nosotros y nuestros hijos tampoco deberíamos hacerlo.

Dentro que la animación es muy básica y sugiere claramente los cuentos infantiles para niños menores de 10 años (que por otro lado es exactamente lo que son los comics de Luke Pearson), los valores que presenta me parecen universales y no adscritos únicamente a la infancia.

Y además de unas aventuras estupendas, el final de Hilda que hemos descubierto en esta tercera temporada me ha encantado. Un elemento que sobrevolaba a la protagonista era el hecho que tantos elementos sobrenaturales pasaran siempre a su alrededor. Esto podía ser por pura casualidad o tener otro motivo. Y las respuestas sobre el origen de la familia de Hilda (y por supuesto de su madre Johanna) han resultado super emocionantes, ofreciendo un climax satisfactorio que posiblemente sea lo mejor de la serie en su conjunto.

Hilda era una serie que nos encantaba a toda la familia, y este final me nos dejado en lo más alto. En lo referido a series familiares, ya me gustaría que todas tuvieran una historia que transmita valores universales de la forma en que lo hace esta serie. Si tenéis niños pequeños por supuesto esta serie es de visionado obligado. Pero incluso sin ellos os puedo imaginar viendo esta serie. Porque está super bien.

Comparto el trailer de este temporada final de Hilda:

Hilda me ha parecido una maravilla. Una serie que es MAGIA pura y que nos recuerda la importancia de la aventura. Ojalá todas las series familiares fueran tan buenas como Hilda.

PUNTUACIÓN: 9/10

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