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Hollywood y el problema de la narrativa no finalizada. Reflexiones de domingo 16/2023

¡Feliz domingo! ¿Ya habéis visto Spiderman: Cruzando el multiverso? Dentro que la película de Sony Animation producida por Phil Lord y Christopher Miller me gustó mucho, hoy quiero entrar a valorar la tendencia actual que estamos viendo en el entretenimiento mainstream cinematográfico en la que las películas no tienen final, aplazándolo hasta una próxima entrega.

Para empezar a hablar de esta moda de dejar las películas a medias habría que empezar con la trilogía de El Hobbit de Peter Jackson estrenada entre 2012 y 2014. Peter Jackson comenta que él quería hacer dos películas, pero Warner a través de New Line Cinema exigió tres películas para dar luz verde al proyecto. Teniendo en cuenta el exitazo de crítica y público de El Señor de los Anillos, los ejecutivos debieron pensar que estarían tontos si no exprimían la gallina de los huevos de oro con esta precuela-continuación. Y el resultado, obviamente, no fue bueno. Ya en su momento comenté sobre las películas lo absurdo que es que se tarde menos en leer El Hobbit de Tolkien que en ver las tres películas inspiradas en él. Y eso sin entrar que con El Señor de los Anillos adaptaron un libro en cada película, mientras que tuvieron que estirar el chicle para que la pequeña novela les diera para tanto.

En medio de esta problemática, el final de La desolación de Smaug (2013) hizo que saliera indignado del cine, dado que Jackson inició la tendencia actual a estrenar películas que NO tenían un final y dejaban todo colgado de cara a la siguiente película en medio de un cliffhanger monumental. Y dentro de lo malo, al menos La batalla de los cinco ejércitos se estrenó un año después de Smaug, en las navidades de 2014.

Pensando en otras trilogías cinematográficas, Matrix Reloaded y Matrix Revolutions se estrenaron en mayo y octubre de 2003, con 5 meses de diferencia. En la franquicia de Harry Potter, el final de la serie tuvo lugar en Harry Potter y las reliquias de la Muerte: partes 1 y 2, que se entrenaron con 8 meses de diferencia (noviembre 2010 – julio 2011). El último libro de la trilogía de Los Juegos del Hambre, Sinsajo, también adaptado en dos películas, se estrenaron en noviembre de 2014 y 2015. Dentro de lo poco habitual que es tener películas sin final como parte de una narrativa mayor, al menos el tiempo de espera era de máximo un año, algo que encuentro que es bastante adecuado.

Marvel Studios ha cambiado el mundo del entretenimiento mainstream cinematográfico. Y tras el hito que supusieron Vengadores Infinity War (mayo 2018) y Vengadores Endgame (mayo de 2019) al convertirse en dos de las películas más populares y taquilleras de la historia, la consigna en Hollywood estaba clara. Hay que hacer más franquicias con múltiples películas, y cuanto más grandes sean, mejor. En este análisis a menudo económico (si gano mucho dinero con una película de una franquicia popular, ganaré mucho más si en lugar de una película estreno dos), se olvida un elemento clave a la hora de copiar a Marvel Studios, y es el aspecto creativo.

Y es que Infinity War y Endgame significaron el final de la «trilogía del Infinito» de Marvel Studios, pero realmente son dos películas totalmente diferentes. De hecho, Infinity War sí tiene un final dado que la película narra el viaje de Thanos para conseguir Las Gemas del Infinito, asistiendo a su triunfo frente a los Vengadores. Infinity War SI tiene un final, lo original es que posiblemente no fuera la historia que los espectadores esperábamos. Por eso es tan buena y su final tan impactante y satisfactorio. Y por eso Endgame resulta tan satisfactoria al ver por fin el contraataque de TODOS los héroes. Pero este pequeño matiz que la historia mandaba sobre todo lo demás en las películas de Marvel, ofreciendo siempre una historia completa aunque presentando elementos que serán desarrollados más adelante, no se ha tenido en cuenta quedándose como digo en lo superficial.

En la actualidad, esta manía de los blockbusters palomiteros de no terminar y dejarn la historia colgada en dos se está yendo de las manos. Empezando por la doble tomadura de pelo de Dune Parte 1 en 2021. Por un lado por el papelón de Denis Villeneuve y de Warner sobre que la segunda parte no estaba garantizada y dependía que tuviera una buena taquilla, intentando trasladar SU responsabilidad de producir o no una película al público. Porque no hablamos que el éxito de una película permite que se hagan más de esos personajes y franquicia, sino de la adaptación de una novela superventas planteada desde el comienzo por el director, productores y guionistas como dos películas. La segunda tomadura de pelo ha venido por los más de 2 años que van a trascurrir entre el estreno de la Parte 1 en septiembre de 2021 y la parte 2 en noviembre de 2023. No, el COVID no es excusa, hace tiempo que no cuela invocar ese comodín. Estos dos años para conocer el final de la novela ha roto completamente la tradición imperante de estrenar este tipo de películas con como máximo un año de diferencia.

Y no es sólo Dune. Hace un mes escaso descubrí para mi sorpresa negativa que Fast X terminaba sin final con un final en cliffhanger en la que Toretto y su hijo están en una situación de vida o muerte y el resto de miembros de la familia parece que han muerto al ser derribado su avión. Obviamente no van a morir ni unos ni otros, pero los productores nos han colado una película sin final cuya continuación no tiene ni fecha de estreno. De hecho, se comenta oficiosamente una fecha de estreno de Fast 11 de ¡2025/26! y por eso han confirmado deprisa y corriendo una película de The Rock para cubrir el tiempo de espera entre ambas películas. Si dos años de espera para Dune me parecen demasiado, imaginar lo que opino ante la perspectiva de esperar 3 años para ver una película que tampoco ha sido nada del otro mundo. A lo que hay que sumar la realidad del agotamiento de la franquicia y sus taquillas cada vez menores.

En mi reseña de Spiderman: Cruzando el multiverso ya comenté que me gustó muchísimo y la disfruté de principio a fin, incluso reconociendo que es 10/15 minutos demasiado larga, al recrearse demasiado con las carreras, persecuciones y en general, con el balanceo en Nueva York. Como la película me encantó, que la historia se quedara colgada con un cliffhanger monumental no me importó demasiado. Pero la realidad es que estamos ante la siguiente película/franquicia que se suma a esta moda, a la que hay que sumar la nueva Misión Imposible: Sentencia mortal parte 1 que se estrena en julio. En ambos casos, al menos las segundas partes se entrenarán en 2024, con menos de un año de diferencia. Pero conozco gente que opina con razón que el gran problema de Cruzando el multiverso es hacer una película al que le falta el tercer acto y que deja colgado a los espectadores.

Aparte de la propia experiencia social de desplazarse y ver la película en pantalla grande con más gente, la gran diferencia entre el cine y la televisión (y en mi opinión la principal ventaja histórica del cine) es el hecho que las películas ofrecen una historia completa con principio y final en dos horas, cosa que la televisión no. Las películas exigen una capacidad de síntesis al tener que plantear una presentación, nudo y desenlace que fuerza una narrativa que no tiene nada con la narrativa serializada de la televisión. Por su parte, el streaming ha cambiado la forma en que se consumen las series de televisión, pero siguen exigiendo un mayor esfuerzo de tiempo y, fuera de Netflix, obligación ante los estrenos semanales de sus episodios. El auge de las series y el gusto de los espectadores por historias que permitan una mayor evolución de los personajes a lo largo del tiempo, unido a la caída de de ingresos del cine, ha provocado que sobre todo los blockbusters hayan alargado sus duraciones para ofrecer historias que se sientan lo bastante importantes como para que el espectador pague por verlo en el cine, frente a la comodidad de ver la última mediocridad en Netflix en el comedor de tu casa.

Tengo claro que como me encanta Miles Morales no tengo inconveniente que se hagan 3 películas o 33 mientras mantengan la calidad de Cruzando el multiverso. Pero lo que en un caso concreto no es un problema puede acabar siéndolo si más ejecutivos sin escrúpulos piensan que les sale a cuenta cambiar el ADN del cine dejando de ofrecer una experiencia completa al espectador que entra a una sala, ante la promesa de ganar el doble con dos películas de lo que ganan con una sola. Que el espectador vea normal NO ver una historia completa en el cine rompe la propia experiencia cinematográfica, lo que creo que a la larga puede provocar que la gente se abstenga de ir al cine.

Obviamente esto no pasa en el 99% del cine que se estrena en salas, pero esta tendencia en el blockbuster palomitero de Hollywood no es casualidad. Hablamos de una consecuencia de la política de explotar al máximo los contenidos de sus franquicias más populares. Reconozco que probablemente no estaría escribiendo este artículo si Fast X y Spiderman se hubieran estrenado con un par de meses de diferencia en lugar del par de semanas que hemos tenido, pero ver seguidas estas películas me ha parecido muy fuerte. Y en 5 semanas, tendremos Misión Imposible, de la que espero que al menos planteen una historia con sensación de capítulo cerrado aunque le falte la segunda parte de la historia.

Espero que una vez las franquicias de Fast & Furious o Misión: Imposible terminen, los estudios se olviden de esta moda que estamos viviendo en el entretenimiento. Entiendo que la forma de dar a entender que estos finales van a ser apoteósicos se refleja en esta decisión de dividirlos en dos películas, y que para el resto de películas volveremos a la estructura clásica de «presentación-nudo-desenlace». El cine NO es como la televisión, sus historias no tienen nada que ver, y cuanto antes se entienda por todas las partes, mejor para los espectadores.

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Crítica de Spiderman: Cruzando el multiverso de Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin K. Thompson

Venía con el hype por las nubes y Spiderman Cruzando el multiverso nos ha gustado aún más. La nueva película de Sony Animation dirigida por Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin K. Thompson se va directa a mi top de mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras reencontrarse con Gwen Stacy, el amigable vecindario de Spider-Man de Brooklyn al completo es catapultado a través del Multiverso, donde se encuentra con un equipo de Spidermans encargados de proteger su propia existencia. Pero cuando los héroes se enfrentan sobre cómo manejar una nueva amenaza, Miles se encuentra enfrentado a las otras Arañas y debe redefinir lo que significa ser un héroe para poder salvar a la gente que más quiere. Secuela del film de 2018 «Spider-Man: Un nuevo universo».

Spiderman: Cruzando el multiverso es el nuevo éxito creativo de Sony Animation, creadores de la revolucionaria animación de Spiderman: Un nuevo universo. Curiosamente, ninguno de los directores de esa película repiten, contando esta secuela con la dirección de Joaquim Dos Santos (director de las series Avatar: The last airbender y Justice League Unlimited), Kemp Powers (Soul) y Justin K. Thompson (diseñador de producción de la anterior película).

David Callaham escribe esta secuela de la brillante película de 2018 a partir de una historia suya y de Phil Lord y Christopher Miller, productores de ambas películas y de la tercera parte que se estrenará en 2023: Spiderman: Más allá del multiverso. La película de 140 minutos de duración ha contado con un presupuesto estimado de 100 millones de dólares, que por los primeros trackings de taquilla van a quedar amortizados en una semana.

En el reparto de voces encontramos a Shameik Moore como Miles Morales / Spider-Man, Hailee Steinfeld como Gwen Stacy / Spider-Gwen, Jake Johnson como Peter B. Parker / Spider-Man, Oscar Isaac como Miguel O’Hara / Spider-Man 2099, Lauren Vélez como Rio Morales, la madre de Miles, Brian Tyree Henry como Jefferson Morales, su padre, Jason Schwartzman como Jonathan Ohnn / la Mancha, Issa Rae como Jessica Drew / Spider-Woman y Karan Soni como Pavitr Prabhakar / Spider-Man India, entre otros actores.

Spiderman: Cruzando el multiverso me ha parecido una pasada. Luego entraré a la alucinante animación, pero si la película, cualquier película en realidad, triunfa es por la construcción de los protagonistas y la forma en que consigue que nos enamoremos de Miles Morales y Gwen Stacy. Y el primer sorpresón es comprobar que Gwen roba la película en varios momentos cuando conocemos su origen y entendemos el drama que vive, un drama compartido con Miles dado que sus padres son los dos policías. Gwen fue uno de los hallazgos de la primera película y ahora se convierte por méritos propios en uno de mis personajes favoritos de la Marvel cinematográfica. Y eso es fruto de una buena escritura y de poner a los personajes por encima de la acción. Acción que por otro lado es alucinante.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la construcción emocional de Gwen y Miles. En estos tiempos que parece que se exigen explosiones y acción a raudales, me ha flipado que la película se atreva a pararse para que conozcamos a Gwen primero y a Miles después, para que recordemos las apuestas a las que se enfrentan y sobre todo, porqué merecen ser nuestros héroes. Había leído comentar que a la película le cuesta arrancar, pero no estoy de acuerdo, ya que la construcción del mundo de Miles y su relación con sus padres me parece una pasada, es el núcleo que va a hacer que el drama posterior nos importe y nos interese.

Otro punto a favor de la película son los padres de Miles, Rio y Jeff. Si Gwen y Miles van a enamorar a los niños y mayores, los padres de Miles representan el miedo que todos los padres tenemos ante el paso del tiempo y comprobar que nuestros hijos se hacen mayores y llegará un día que no nos van a necesitar. Su amor incondicional consiguió emocionarme y hace que entiendas que Miles hará cualquier cosa por ellos. Volviendo a la parte de lo bien escrita que está la película, me encanta ver cómo la película da elementos a niños y mayores para que quedemos rendidos ante ella.

La animación de Un nuevo universo fue revolucionaria, y esta Cruzando el multiverso la puede mirar de tu a tu. Pensando en la cuenta de Twitter A perfect shot, con esta película tendría material de sobra para todo el año, porque todo es un despliegue alucinante que provoca una sobrecarga sensorial alucinante. Los balanceos de Miles y Gwen son increíbles, a lo que hay que sumar el resto de personajes arácnidos, que nos dan momentos para reír y que nos dejan con la boca abierta.

Por quitármelo de encima ya, tengo que reconocer que NO le he puesto un 10 a esta película porque en general la película se recrea demasiado con los paseos, las persecuciones y los combates. Si hubieran quitado 10 minutos sólo de estos elementos sin tocar nada de la trama, la película hubiera sido la misma y me hubiera parecido más compacta y satisfactoria. Dicho esto, es que hay que reconocer que esos planos ampliados de más son una pasada. La construcción de los diferentes mundos, ese Manhattan hindú, el mundo de Miguel O´Hara o la Tierra 42 me han volado la cabeza con cada plano, cada cambio de animación. Qué maravillosa locura.

La película vuelve a sacar todo el partido a las posibilidades expresivas de la animación, enfatizando las emociones y creando momentos super potentes. Las escenas de Gwen con su padre y cómo en función del momento y la emoción el color cambia me ha vuelto loco. Por no hablar de la humanidad de Miles y Gwen, que son unos diamantes que han explotado en esta película. La forma en que son personas reales porque olvidas que han sido creados con animación es alucinante. Gwen roba la película en varios momentos y la película lo agradece, pero el dolor de Miles cuando siente que sus amigos le han traicionado al no contarle la verdad es uno de los momentos más dolorosos de la película. Se habla de animadores, pero deberiamos decir «artistas», porque aquí tenemos una obra con vocación de trabajo artístico que además entretiene y además emociona

Aparte de por los personajes, me he quedado con unas ganas tremendas de volver a ver la película porque la sobrecarga sensorial y de información es tan grande que siento que me he perdido multitud de detalles de la película. El Spider-Punk me parece una locura, y quiero volver a verle porque diría que no me he dado cuenta toda la animación que se ha traido consigo. Y lo mismo para los momentos en que Miles es perseguido por cientos de Spidermans de diferentes dimensiones, que nos ofrece una sobrecarga de easter-eggs mientras identificamos a cada uno de los personajes. O qué decir de La Mancha, y lo que pasa cada vez que algo traspasa uno de sus portales espaciales.

Llega el momento de hablar de los villanos. La Mancha la verdad es que es más el plot-point necesario para que la historia avance que un personaje con presencia en la película. Porque creo que aparece muy pocos minutos de esta larga película. Sin embargo, tiene una cualidad interesante de opuesto de Miles que al final está buscando lo mismo que él, que le vean y que alguien se preocupe por él. Su cuerpo está cubierto por portales interdimensionales que le permiten viajar por el espacio, y cuando aprende a usarlos para viajar por el multiverso se convierte en una amenaza para todas las realidades. La forma en que ve a Miles como el responsable de su transformación y quiera hacérselo pagar quitándole lo que más ama, y su conexión con el origen de Miles y el sorprendente drama subyacente, forman una guinda perfecta que da lo que la historia necesita de él.

Luego tenemos a Miguel O´Hara, el mítico Spiderman 2099 creado por Peter David y Rick Leonardi. La película realmente no sigue los comics Marvel de la línea 2099 y nos trae a un O´Hara obsesionado por la protección del continuo espacio-temporal a partir de un drama de su pasado causado por él sin pretenderlo. El único Spiderman sin sentido del humor es una persona bastante amargada que no cree que el futuro pueda cambiarse, y en caso de hacerlo, las consecuencias serían aún peores. La película juega con el mito de Spiderman y como todos los héroes arácnidos tienen que sufrir una pérdida familiar que defina su carácter. Que Miles busque romper ese círculo vicioso y que Miguel se enfrente a él por ello ofrece un drama personal que eleva aún más apuestas, porque no hablamos del multiverso sino de la familia más cercana. Y en esto todos somos Miles.

Justo antes de ver la película me enteré (o me recordaron) que la película no terminaba, con una tercera parte ya en proceso de rodaje de cara a su estreno el año que viene. Y menos mal, porque podría entender que haya espectadores a los que el final con el monumental cliffhanger no les haya sentado bien, al pensar que estábamos ante una película con comienzo y final. Reconozco que no es mi caso, y mi hijo y mi sobrino a los que llevé al cine han salido flipados con ganas de más. De hecho, mi sobrino Alex me ha comentado que si hubiera durado una hora más para él hubiera sido mejor. Y ojo que menudo gliffhanger y menudo giro tan potente con el que nos han dejado jugando con las posibilidades de las realidades alternativas.

Por cierto, que el final de la película se cierre con la reunión del grupo de personajes de Un nuevo universo quizá no me gusta demasiado, al volver a un concepto que esta película había superado que puede restar protagonismo a Miles, Gwen y Peter B. Parker y la super genial May. Sin embargo, esto de momento no es ni mucho menos un problema, dado que ha quedado como un easter-egg más a falta de ver cómo lo desarrollan en la siguiente película.

Pensando en el enorme éxito creativo, expresivo y emocional de la película, entiendo que Miles Morales pueda ser el SPIDERMAN de toda una generación para los que no es necesario que hayan leído comics. Miles y Gwen han sido maravillosos en todos los aspectos, toda una generación de niños y niñas tienen aquí a sus héroes favoritos para mucho tiemo. A mi hijo esta película le ha volado la cabeza. Miles se ha convertido en su Spiderman favorito por encima del Peter Parker de Tom Holland. Y no me extraña, porque la animación añade un carisma, una personalidad y un flow a Miles que Peter nunca tuvo en pantalla. De hecho, en cierto sentido dándole la razón entiendo que esto es un poco injusto porque el Peter del MCU realmente aún no ha sido el Spiderman que amamos al separarse las películas de los elementos más icónicos para no parecer más de lo mismo frente a las películas anteriores. El último balanceo en No way home nos prometía que eso era precisamente lo que tendriamos en la siguiente película, pero realmente no lo hemos tenido con la escala y maravillosa locura que acabamos de disfrutar en Cruzando el multiverso.

Las únicas dudas que me quedan es cuando volveré a verla, esta vez en versión original, y cuando saldrá el Blu-Ray para comprarlo. Porque no quiero depender de si la película está en una plataforma u otra, quiero tener en casa la película, y la quiero ya.

Comparto el trailer de la película:

Spiderman: Cruzando el multiverso es una pasada. Lo que acabamos de vivir ha sido histórico. Y aún nos queda una tercera película. Es un buen momento para ser fan de Spiderman, en todas sus encarnaciones.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Fast X de Louis Leterrier

Décima entrega de la serie Fast & Furious, dirigida por Louis Leterrier (Transporter, El Increíble Hulk, Ahora me ves). Una película que a pesar de su factor de entretenimiento muestra que la franquicia no da más de si en cuanto se centra en el personaje de Vin Diesel.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Durante numerosas misiones más que imposibles, Dom Toretto y su familia han sido capaces de ser más listos, de tener más valor y de ir más rápido que cualquier enemigo que se cruzara con ellos. Pero ahora tendrán que enfrentarse al oponente más letal que jamás hayan conocido: Un terrible peligro que resurge del pasado, que se mueve por una sangrienta sed de venganza y que está dispuesto a destrozar a la familia y destruir para siempre todo lo que a Dom le importa. (FILMAFFINITY)

Fast X es una película de acción de 2023 dirigida por Louis Leterrier a partir de un guión escrito por Dan Mazeau y Justin Lin, que también coescribió la historia con Zach Dean. Letterier es un correcto director sin demasiada personalidad que se amolda a lo que los productores necesitan que ha dirigido de todo, desde El Increíble Hulk para Marvel Studios, Ahora me ves, el remake de Furia de Titanes o la franquicia Transporter con Jonathan Statham. Juntin Lin, director de cinco películas de la franquicia, la tercera, cuarta, quinta, sexta y novena, actúa como guionista y productor de esta película.

La película de 141 minutos de duración cuenta con fotografía de Stephen F. Windon, montaje de Dylan Highsmith, Kelly Matsumoto, Laura Yanovich y Corbin Mehl y música de Brian Tyler. Si los datos de wikipedia son correctos, el presupuesto de Fast X se eleva por encima de los 300 millones de dólares, una cantidad loquísima que hace muy difícil que la película pueda resultar rentable.

El reparto original repite en esa décima película de la franquicia, con Vin Diesel como Dominic Toretto, Michelle Rodriguez como Letty Ortiz, Tyrese Gibson como Roman Pearce, Chris «Ludacris» Bridges como Tej Parker, John Cena como Jakob Toretto, Nathalie Emmanuel como Ramsey, Jordana Brewster como Mia Toretto, Sung Kang como Han Lue, Helen Mirren como Magdalene «Queenie» Ellmanson-Shaw, Jason Statham como Deckard Shaw, Charlize Theron como Cipher y Rita Moreno como Abuelita Toretto.

Las nuevas incorporaciones a la franquicia son Jason Momoa como Dante Reyes, el hijo del narcotraficante Hernán Reyes, que busca venganza contra Dom y su equipo por la muerte de su padre y la pérdida de la fortuna de su familia durante los acontecimientos de Fast Five. Brie Larson es Tess, la hija de Mr. Nobody y representante de su agencia. Alan Ritchson (Reacher) es Aimes, el nuevo líder de la agencia de Mr. Nobody. Por último, Daniela Melchior es Isabel Neves, una corredora callejera brasileña que se revela como la hermana de la antigua novia de Dom y madre de su hijo, Elena Neves.

Tras el hito que supuso Fast 7 gracias al homenaje al recién fallecido Paul Walker, la octava y novena películas de la serie dirigidas por F. Gary Grey y Justin Lin mostraban una peligrosa sensación de agotamiento de la franquicia, reconociendo que Justin Lin mejoraba a su precedesor. Esta novena película mantiene esa sensación ampliándola debido al planteamiento centrado en Dominic Toretto, que sólo consigue recordarnos lo mayor que está Vin Diesel y que su falta de carisma es brutal a pesar de sus poses de malote.

El hecho diferencial de esta franquicia de Fast & Furious es que los productores y directores saben que todo es una flipada increíble e imposible, pero nos lo muestran igual porque confían en la complicidad del espectador y nuestras ganas de disfrutar. Cuantas más leyes de la física se saltan en la película, mayor es el disfrute de los espectadores. Y en ese sentido, el set de acción en Roma y la locura absurda del climax final en la autopista en Portugal finalizado en una presa a punto de estallar son de largo lo mejor de una película que en esos momentos nos hizo aplaudir con las orejas.

Sin embargo, la película se hace muy larga cada vez que Toretto nos recuerda que para él lo principal es la familia. O, por qué no decirlo, todo lo relativo a la trama que implica al resto de miembros de la familia, Roman Pearce, Tej Parker, Ramsey y Han Lue. Una trama secundaria no, lo siguiente, que si se eliminara completamente de la película no perderiamos nada importante. Roman siempre ha sido el recurso cómico, pero hace ya tiempo que él perdió la gracia. Y sus amigos, el motivo de estar en estar en estas películas. En contraste, a pesar de lo chorra de su personaje, la parte de John Cena con su sobrino (el hijo de Toretto) están geniales y transmiten el carisma y la vis cómica de Cena.

Ver a un Jason Momoa fondón y con papada como gran villano de la película me genera sentimientos encontrados. Su villano Dante Reyes es un over-the-top imposible que canta ópera se pinta las uñas y se dirige a una matanza bailando. Como villano con sensación de peligro la verdad es que es penoso, posiblemente lo peor de la pelícual. Sin embargo, pensando en ello no tengo claro si Momoa está penoso en pantalla o ha entendido el espíritu de la franquicia y crea una genialidad super exagerada que ayuda a que no nos tomemos en serio nada de lo que pasa.

Fuera de las escenas de coches, es sintomático que las mejores escenas sean justo los casi cameos de Jason Statham y la primera aparición de John Cena, que dejan claro el carisma que tienen muy superior al del resto del reparto que a priori está por encima de ellos en cuanto a historia en la franquicia. En este sentido, tener a Alan Ritchson (Reacher) en la película y desaprovecharlo de la forma en que lo hacen me parece una pena, entendiendo que no hay minutos para todos.

Otro elemento que me molesta es lo flojo que es el guion. Las películas no son la vida real, obviamente. Y Fast & Furious aún menos. Sin embargo, hay varios momentos que tras una escena la película sigue en una localización y tú te quedas como ¿así termina? Pero si Dante está ahí al lado, ¡ve y acaba con él!!! La sensación de escenas puente sin más interés que llevarnos a la siguiente escena de acción es super palpable viendo la película, y provoca que en conjunto no sea lo compacto que debería.

En ese sentido, una clave de la película es separar al grupo haciendo que cada uno tenga sus aventuras en solitario. Toretto por un lado, John Cena por otro, los 4 mediocres por otro y una Michelle Rodriguez compartiendo prisión con Charlize Theron mientras intentan escapar. La sensación de que esta no es una película sino la primera parte del final de la franquicia que se suponía iban a ser dos películas es otro problema, al no resolver ninguna de las tramas tras más de dos horas de visionado. Leer que los productores se están planteando hacer dos películas más me deja anonadado, dado que la historia realmente no da para tanto. Y hacer que dos películas seguidas colgadas sin finalizar me parecería una temeridad. De hecho, ni siquiera las dos sorpresas finales consiguen revitalizar una franquicia en caida.

Otro dato a tener en cuenta es que Fast X parece haber costado la salvajada de 340 millones de dólares. Me da la sensación que la franquicia tiene demasiados productores que exigen su parte del pastel, porque es una barbaridad. Tras 10 días en cartel la película ha superado los 500 millones de recaudación en todo el mundo. Y aunque la cifra es alta, aún están lejos de conseguir recuperar la inversión. Que con estas cifras menguantes de taquilla realmente planteen dos películas más en lugar de uno me parece un error. Cierra bien la historia, no lo alargues más de la cuenta. Dentro que ya lo han alargado más de le cuenta. Vin Diesel tiene 55 años y ya se ve mal en la película. Pensar que pueda continuar en el papel de Toretto hasta los 60 años me parece una locura.

Comparto el trailer de la película:

Fast X es super loca y entretenida en cuanto se suben a los coches, pero muestra que la fórmula se está agotando a marchas forzadas en cuanto los personajes intentan tener algo interesante que contar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Devotion. Una historia de héroes, de J.D. Dillard (Prime Video)

Aprovechando su estreno en Prime Video, hemos visto Devotion. Una historia de héroes, película bélica del director J.D. Dillard cuyo principal reclamo es mostrarnos una historia de aviadores protagonizada por Jonathan Majors (Quantumanía y Creed III) y Glen Powell (Top Gun Maverick).

PUNTUACIÓN: 6/10

En 1950, cuando la Guerra Fría amenaza la paz internacional, dos jóvenes pilotos de diferentes mundos son aceptados en un escuadrón de élite para su entrenamiento: uno es Tom Hudner, un soldado impecable. El otro es Jesse Brown, un piloto ferozmente talentoso, que se convertiría en el primer afroamericano en volar en combate para la Marina de los Estados Unidos. Iniciados juntos en el escuadrón VF-32, Tom y Jesse son llevados al límite para convertirse en los mejores pilotos de combate. Dentro de la estrecha hermandad del escuadrón, Tom y Jesse forman una firme amistad; la cual se pondrá a prueba en el acalorado campo de batalla, cuando uno de ellos sea derribado tras las líneas enemigas.

J.D. Dillard es un director de cine, productor y guionista afroamericano conocido por su trabajo en Sleight (2016), Sweetheart (2019) y Devotion (2022). Su padre fue oficial de vuelo de la Armada y el segundo afroamericano seleccionado para volar en los Ángeles Azules. De ahí surgió su amor por la aviación y las historias de heroísmo.

El guion de Devotion fue escrito por Jake Crane y Jonathan A. Stewart, basado en el libro de 2015 Devotion: An Epic Story of Heroism, Friendship, and Sacrifice de Adam Makos, que relata la camaradería entre los oficiales navales Jesse Brown y Tom Hudner durante la Guerra de Corea. Le película de 139 minutos contó con un presupuesto de 90 millones de dólares y tuvo fotografía de Erik Messerschmidt, montaje Billy Fox y música Chanda Dancy.

Dillard buscaba crear efectos prácticos utilizando aviones reales siempre que fuera posible, utilizando en la película varios F4U Corsair, un AD Skyraider, dos cazas F8F Bearcat, un helicópteros HO5S-1 y un MiG-15. Además, se contrató al coordinador de acrobacias aéreas Kevin LaRosa, que creó algunas de las secuencias de vuelo de Top Gun: Maverick.

El principal reclamo de la película viene de su pareja protagonista. Jonathan Majors como Alférez Jesse Brown y Glen Powell como Teniente Tom Hudner. Se da además la circunstancia que fue Powell quien leyó el libro original y convenció a los productores en hacer la película. El resto del reparto lo completarían Christina Jackson como Daisy Brown, Thomas Sadoski como el Teniente Comandante Dick Cevoli, Daren Kagasoff como Bill Koenig, Joe Jonas como Marty Goode, Spencer Neville como Bo Lavery y Nick Hargrove como Carol Mohring.

Empezando a valorar la película, Devotion nace a partir del hype creado por Top Gun Maverick hacia las historias de aviación. Y aunque la película de Tom Cruise y Devotion se estrenaron ambas en 2022, Top Gun llevaba rodada mucho antes que Devotion, que empezó a rodarse en 2021. Pensando en esto, creo que a los amantes de la aviación que quieren ver aviones clásicos reales en acción en el aire, esta película les va a gustar. Como en Top Gun Maverick, hay un montón de escenas que se nota se han rodado en el aire, y la sensación de ver volar a estos aviones está super chula.

Otro importante reclamo es la pareja protagonista. Powell venía de Top Gun, una de las películas más taquilleras del año. Sin embargo, el verdadero M.V.P. es Jonathan Majors, su interpretación es de las que confirman que estamos ante uno de los mejores actores de los últimos años, añadiendo una potencia dramática y una fuerza a una historia que a pesar de estar inspirada en hechos reales, suena a melodrama ya visto con anterioridad.

A pesar de esa sensación de familiaridad, creo que el drama del Alférez afroamericano Jesse Brown se siente como verídico en todo momento, y en general creo que la película se ve con agrado hasta quizá el anticlimax final que de momento no desvelaré por si alguien se anima a ver esta película. Devotion NO es una maravilla, pero creo que es eficaz a la hora de contar la historia que querían contar, que hay que reconocer que NO es la que yo al menos esperaba.

Entrando en los aspectos menos buenos, había leído hace meses algo similar a que esta película era un «Top Gun de Hacendado». Creo que es un comentario dicho con muy mala idea que resulta muy injusto con esta película. Pero a la vez, la realidad es que al estrenarse unos pocos meses después de Top Gun, Devotion sale siempre perdiendo en la comparación. Comparación injusta al ser una película de época basada en unos hechos reales que entiendo no daban para las «flipadas» increíbles que si vimos en la película de Tom Cruise. Igual si Devotion se estrenara ahora en 2023 podría saciar la sed de este tipo de historias entre los espectadores, pero su fecha de estreno hizo que la gente no quisiera ver algo que se percibía como una «copia peor». Por esto, la película fue un terrible fracaso de taquilla.

Otro problema que vi a la película es Glen Powell. En Top Gun Maverick lo clavaba como un papel secundario de un piloto chuleta, pero aquí interpreta a un All-American Hero que es uno de los dos protagonistas, y lamentablemente Powell tiene la expresividad de un ladrillo, quedando siempre fatal comparado con Majors. La falta de registro interpretativo de Powell y del resto del reparto es palmario, y excepto por los propios aviones y las escenas de vuelo que molan mucho, el resto de escenas en tierra dan la sensación de un telefilm de domingo por la tarde.

Entiendo que los aviones y las escenas aéreas se han comido casi todo el presupuesto. Esto provoca que otras escenas como el combate en tierra en Corea del Norte quede muy cutre, siempre rodado con primeros planos y planos medios en los que no se ve nada, con unos pocos planos generales digitales que cantan bastante. También hay que comentar que en algunos planos con multitud de aviones también se nota el elemento digital.

Pero quizá el mayor problema de la película es que todo transcurre por caminos correctos y esperables en este tipo de historias. El entrenamiento, los pilotos que se vuelven como hermanos y un protagonista afroamericano que llegó hasta ahí por méritos propios y a pesar del racismo de la sociedad americana. Sin embargo, la película se nos ha vendido como una historia bélica. Y la verdad es que cuando llegan los combates en Corea, estos son escasos y super decepcionantes. De nuevo, entiendo la parte de «inspirada en hechos reales», pero al final esperas que la película tenga una intensidad dramática que nunca llega. Esto provoca que aparte de la comparación con Top Gun, Devotion no acaba de ofrecer al espectador lo que debería.

A partir de ahora tengo que hablar del giro de la película que me ha vuelto muy loco, así que tengo que entrar a hablar CON SPOILERS.

¡Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad!!

El giro loquísimo que no vi venir es que el Alférez Jesse Brown interpretado por Jonathan Majors murió en su segunda misión en Corea. Que hayamos visto en la película, claro. Un alférez que es un héroe por el propio hecho de ir a combatir y morir por su país, pero cuya muerte se siente como un jarro de agua fría durante un visionado que no había acabado de explotar en ningún momento por la falta de escenas de combate potentes. De forma que una película que se presumía de héroes en la guerra saliendo victoriosos se convierte de golpe y porrazo en un homenaje a un aviador caído de la forma más anticlimática. Siendo de alguna forma la narración de una derrota.

Entiendo que las escenas finales honrando al héroe fallecido conectará con el público americano al que les encanta el Dios y Patria super patriótico, pero lamentablemente la sensación que se me queda es que recibe una atención que igual no merecía por el hecho de ser afroamericano, dado que hubieron muchísimos pilotos muertos en la guerra de Corea que no recibieron esta atención mediática. Una atención que como digo no se gana por las cosas que hace en pantalla durante la película.

A todo esto, estos momentos finales no llegan a funcionar por la falta de expresividad de un Glen Powell que debería mostrar el dolor y la rabia al no poder salvar a su compañero y amigo, y que quedan como unas escenas apagadas por su culpa. Algo que provoca que la sensación final con la que te quedas no sea lo buena que debería haber sido.

En resumen, no me molestó ver Devotion gracias a unas estupendas escenas aéreas y a que la vi en el sofá de mi casa. Pero si hubiera pagado una entrada para verla en el cine posiblemente me habría decepcionado por su falta de espectacularidad.

Comparto el trailer de la película:

Devotion. Una historia de héroes me ha dejado perplejo con un final que no esperaba para nada y ha resultado super anticlimático.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Air de Ben Affleck

Aprovechando su estreno en Prime Video he visto Air, la película de Ben affleck sobre la historia de como Nike fichó a Michael Jordan como emblema de su división de zapatillas. Y me he encontrado una película muy bien hecha con un reparto estelar.

PUNTUACIÓN: 7/10

Narra la increíble y revolucionaria asociación entre Michael Jordan -un novato en ese momento- y la incipiente sección de baloncesto de Nike, que revolucionó el mundo del deporte y la cultura contemporánea con la marca Air Jordan. Cuenta la atrevida apuesta que definió la carrera de un equipo poco convencional, la visión implacable de una madre que conoce el valor del inmenso talento potencial de su hijo, el fenómeno del baloncesto que se convertiría en el más grande de todos los tiempos.

Ben Affleck y Matt Damon son amigos de toda la vida y han colaborado en multitud de ocasiones. Affleck y Damon fundaron juntos la productora Market Equities, y esta película es su primera gran apuesta en la que han puesto toda la carne en el asador, al dirigir Affleck y ser Damon el principal protagonista, aunque rodeado de un gran reparto.

El guion fue escrito por Alex Convery, que tuvo la idea de la película mientras veía el mítico documental The Last Dance que narraba la vida de Jordan. Tras ver la parte del contrato con Nike, Convery sintió que ahí había material para una buena película, por lo que se pudo a investigar a fondo. Para la película Affleck se reencuentra con sus colaboradores habituales: el director de fotografía Robert Richardson y el montador William Goldenberg.

Matt Damon es Sonny Vaccaro, ejecutivo de Nike en el área de baloncesto que convenció a la familia Jordan para que fichara por ellos. Ben Affleck es Phil Knight, el fundador de Nike. Jason Bateman es Rob Strasser ejecutivo de Nike jefe directo de Sonny. Viola Davis interpreta a Deloris Jordan, madre de Michael, mientras que Julius Tennon interpreta a su padre, James R. Jordan Sr.

Ya en papeles secundarios tenemos a Chris Tucker como Howard White, Marlon Wayans como George Raveling, Chris Messina interpreta a David Falk, agente de Jordan, y Matthew Maher hace de Peter Moore, el director creativo de Nike que creó las míticas Air Jordan y el logo de la silueta de Jordan saltando.

La película producida por Amazon Prime Video ha contado con un presupuesto de alrededor de 80 minutos. Debido al interés sobre todo en los USA por todo lo que tenga que ver con Jordan, Amazon decidió estrenar esta películas en los cines un mes antes del estreno en streaming, recaudando 50 millones de dólares es USA y otros 40 en el resto del mundo.

Si hay un tipo de historias que gustan a los americanos, son las historias de éxito de gente que rompió las normas y consiguió hacerse rico. Y aunque parezca mentira, es curioso recordar que Nike hasta la llegada de Jordan no era nadie en el mundo del baloncesto, al centrarse en el running y el atletismo. Pensar que Nike estaba a la sombra de Adidas y Converse (empresa que años más tarde fue absorbida por Nike) nos ofrece el marco para la perfecta historia de éxito empresarial creado a partir de un directivo que rompió las reglas de lo que se suponía que eran las relaciones entre las marcas y los jugadores.

Me parece curioso que Air tiene muchas conexiones con Tetris, la estupenda película de Apple TV sobre la compra de los derechos del videojuego ruso para su explotación en el resto del mundo. Lo digo porque hasta ahora se hacían biopics de gente de éxito, por ejemplo La red social de Fincher sobre la polémica figura de Mark Zuckerberg, o Steve Jobs, ambas con guion de Aaron Sorkin. Pero parece que la tendencia que estas películas indican son películas sobre marcas famosas, porque ¿Quién no se ha comprado nunca unas Nike? En este mundo del entretenimiento dominado por la búsqueda de propiedades intelectuales que generen ingresos, parece que hablar sobre la creación de nuestras marcas favoritas puede ser una forma fácil de conseguir la atención del público.

Entrando en la película en si, la verdad es que Air es una película super entretenida. El pobre Ben Affleck se ha visto envuelto en varias polémicas a lo largo de los años, empezando con su mala experiencia rodando Justice League. A lo que hay que añadir en los últimos años que haya retomado su relación sentimental con Jennifer López, lo que le ha convertido en carne de cañón para los paparazzis. Sin embargo, cuando nos alejamos de estos elementos superfluos, lo cierto es que Affleck es un gran dirección que sabe imprimir ritmo a una película que se resume en gente hablando todo el rato, contándolo de una forma ágil que mantiene interesado al espectador durante sus casi dos horas de duración.

También hay que reconocer que el guion de Alex Convery me parece super bueno. A partir de unos hechos conocidos Convery nos muestra una historia con personajes de carne y hueso que son todo corazón. Las dudas de los ejecutivos de Nike los humaniza, y sus brillantes diálogos mantienen el interés y la tensión. Si a esto le sumamos el toque de nostalgia ante las imágenes de hechos reales de 1984 y la banda sonora de hits de la época, tenemos una combinación ganadora.

Y si a todo lo anterior sumamos el tener a un reparto de actorazos, el resultado sólo puede ser notable. Matt Damon sigue siendo uno de los pocos actores con categoría de ESTRELLA que sólo por él merece la pena ver una película. Su presencia y carisma es tremenda en pantalla, a lo que hay que sumar su química con su amigo Ben, con una super intensa Viola Davis que interpreta a la madre de Jordan, o con Jason Bateman y Chris Tucker. El casting de la película me parece perfecto para lo que la historia necesitaba, la verdad. Y en ese sentido, me gusta la decisión de no mostrar nunca a un actor interpretando a Jordan, dado que es tan icónico reconocible que nuestra suspensión de credulidad saltaría por los aires.

Creo que la gente que vea Air ya sabe a lo que viene, pero incluso con el elemento de falta de sorpresa ante un resultado final conocido, las Air Jordan son posiblemente las zapatillas más populares y conocidas de la historia, el buen hacer de todos los profesionales implicados convierten a esta película en un éxito total.

En todo caso, está muy chulo conocer datos como que Jordan estuvo cobrando durante muchos años 400 millones de dólares al años de Nike gracias al revolucionario contrato que firmaron mediante el que se garantizaba un porcentaje de la venta de cada zapatilla. O que Nike antes de Jordan tenía una previsión de ventas de 3 millones de dólares con su división de baloncesto, pasando a vender 192 millones el primer año de Jordan en la NBA. Hablando de historias de éxito…

Comparto el trailer de la película:

Air es una película estupenda con un reparto estelar, unos diálogos con chispa y una gran dirección de Affleck. No se le puede pedir más.

PUNTUACIÓN: 7/10

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