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Crítica de La Calle del Terror Parte 2: 1978, de Leigh Janiak (Netflix)

Tras el disfrute la semana pasada con la primera parte de La Calle del Terror, esta semana viajamos a 1978 para conocer más detalles de la maldición que asola Shadyside y tal vez la forma de acabar con ella. Esta serie de películas dirigidas por Leigh Janiak y estrenadas en Netflix basadas en los libros de R.L. Stine me parecen una idea super exitosa muy bien ejecutada.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1978, la oleada de asesinatos que arrasa el campamento Nightwing, en la ciudad maldita de Shadyside, convierte el veraneo en una macabra lucha por la supervivencia.

La trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas en Netflix continúa con esta segunda parte ambientada en 1978. La calle del Terror es una serie de películas de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak. En esta segunda parte volvemos a encontrar la fotografía de Caleb Heymann, el montaje de Rachel Goodlett Katz y la música de Marco Beltrami y Anna Drubich

En esta segunda parte tenemos de protagonistas principales a Sadie Sink (Stranger Things) como una joven Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978, mientras que Gillian Jacobs (Community) interpreta a la Ziggy adulta del presente de 1994 que cuenta la historia a los jóvenes que sobrevivieron a la noche de terror contada en la primera película.

Junto a ellos encontramos a Ted Sutherland como un adolescente Nick Goode de 1978 que crecerá para convertirse en el Sheriff de Sunnydale (interpretado por Ashley Zukerman) en 1994, a Emily Rudd como Cindy Berman, que encontrará en 1978 las claves que pueden acabar con la maldición de la bruja de Sarah Fier, mientras que McCabe Slye interpreta a Tommy Slater, el novio de Cindy.

Si la primera película nos transportó de forma modélica a los años 90 para una película de terror adolescente, esta segunda parte ambientada en 1978 hace lo propio y realiza un estupendo homenaje a los slashers de esa época (en la que incluyo los primeros años 80) ambientados en campamentos juveniles y/o espacios en medio de la naturaleza en el que unos jóvenes se topaban con más de lo que podían imaginar y no todos vivirían para contarlo.

Como en la primera parte, la película incluye todos los tópicos del género, empezando con que todos aquellos que se drogan o tienen sexo en pantalla acaban muertos por el joven poseído por la maldición de la bruja Sarah Fier. O los chulitos de campamento que se meten con los débiles que en parte acabarán pagando el precio de sus pecados. También tenemos a una protagonista inadaptada (Sadie Sink), enfrentada con una hermana con la que comparte un trauma que una asume y la otra no. La relación entre estas hermanas es el núcleo emocional de la historia y a mi me funciona, creo que gracias a la empatía que me transmiten las actrices Sadie Sink y Emily Rudd, que comparten una buena química entre ellas en pantalla y te crees que son hermanas que en el fondo se quieren pero no pueden evitar discutir todo el rato.

La Calle del Terror 1978 tiene varias muertes super gores que están genial, con hachazos en el cabeza mostrados en primer plano, y unas muertes finales que no por esperadas dejan de ser menos potentes. En general, aunque la película vuelve a ser un contenedor de clichés del género de terror, a mi me funciona de principio a fin y ha conseguido que pasara un rato estupendo. Si te gusta el terror y quieres pasar un buen/mal rato sin mayor pretensión, creo que esta Calle del Terror es un éxito pensado para ti (y para mi)

Entro a partir de ahora en terreno de SPOILERS, ¡estáis advertidos!

Aunque inicialmente yo pensaba que el experimento de Fear Street iban a ser tres películas independientes contando historias historias de terror diferentes con un hilo conector común, no es para nada el caso, ya que esta segunda parte continúa justo al final de la primera, con la adulta Ziggy contando a los niños de 1994 lo que la pasó a ella en el pasado y, con suerte, encontrar la clave para detener a la bruja y acabar con su maldición. Sin embargo, estoy convencido que la tercera película (1666, que se estrenara esta semana) se guarda todavía muchas sorpresas, porque las cosas no son como nos han contado hasta ahora.

Y es que la premisa de dos pueblos vecinos, Sunnydale donde todos son ricos y felices y Shadyside donde son pobres y sus habitantes sufren cada ciertos años el ataque de un serial killer, lo que me sugiere es que los habitantes de Sunnydale firmaron un pacto con el demonio en 1666, de forma que ellos son felices y ricos a costa que sus vecinos paguen el precio en sangre para el demonio. Algo que se confirma al ver que el asesino va únicamente a por los chavales de Shadyside y deja con vida a los de Sunnydale, como vemos con el adolescente Nick Goode o el otro monitor que se acuesta con una de las chicas de Shadyside y a ella la mata pero a él no, confirmando que es una maldición dirigida, no son muertes aleatorias. Es por esto que no creo que Sarah Fier fuera alguien malvado, sino una joven que se intentó oponer a este pacto demoniaco, y acabó pagando el precio. Además, haber encontrado los nombres de los serial killers en el altar en la cueva sugiere que alguna persona de Sunnydale controla la maldición o al menos sabe de su existencia, por lo que los jóvenes creo que van a tener que enfrentarse, además de a monstruos, a personas que intentarán evitar que acaben que la maldición, que provocaría que Sunnydale perdería sus privilegios conseguidos con la sangre de sus vecinos.

Si esto se confirma, aunque sea en parte, lo que me muestra es un buen guión muy bien construido que va más allá de los clichés y los homenajes al género de terror, que puede convertir a esta Calle del Terror en un clásico televisivo que gracias a Netflix podremos ver una y otra vez con nuestros hijos adolescentes.

Comparto el trailer de esta Calle del Terror parte 2: 1978.

La Calle del Terror continúa el éxito narrativo de la primera parte y nos promete un montón de sorpresas para una tercera parte que seguro no me pienso perder.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de F9 de Justin Lin

F9, la novena película de la serie Fast & Furious, 10 si sumamos el spin-of de Hobbs and Shaw, vuelve con las pilas cargadas gracias al director Justin Lin y un reparto que viene con ganas de ofrecer un espectáculo genial al espectador. Y lo consiguen.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Dom Toretto (Vin Diesel) lleva una vida tranquila con Letty y su hijo, el pequeño Brian, pero saben que el peligro siempre acecha. Esta vez, esa amenaza obligará a Dom a enfrentarse a los pecados de su pasado si quiere salvar a quienes más quiere. El equipo se vuelve a reunir para impedir un complot a escala mundial, liderado por uno de los asesinos más peligrosos y mejor conductor a los que se han enfrentado; un hombre que además es el hermano desaparecido de Dom, Jakob (John Cena). Novena entrega de la famosa franquicia. (FILMAFFINITY)

Justin Lin vuelve a la dirección de la franquicia Fast & Furious tras encargarse de las partes cuatro, cinco y seis. Y aunque sigo pensando que fue James Wan el que nos ha dado la mejor película de la serie, la séptima, desde luego mejora exponencialmente al decepcionante F. Gary Grey de la octava parte. Lin colabora también en el guión en colaboración con Daniel Casey, contando con Stephen F. Windon como director de fotografía, Greg D´Auria, Dylan Highsmith y Kelly Matsumoto en el montaje y música del habitual Brian Tyler.

F9 tiene una duración de 145 minutos y un presupuesto de 225 millones de dólares. En el momento que escribo este post, en medio del fin de semana de estreno en España pero habiéndose estrenado en Estados Unidos y China la semana pasada, la película ya ha recaudado 500 millones en todo el mundo, lo que indica que tenemos el primer gran éxito de taquilla post-Covid o durante-Convid o como lo queramos llamar. Al menos, hasta el Estreno de Viuda Negra la semana que viene.

A los habituales Vin Diesel ( Dominic «Dom» Toretto), Michelle Rodriguez (Letty Ortiz), Tyrese Gibson (Roman Pierce), Ludacris (Tej Parker) Nathalie Emmanuel (Ramsey) y los secundarios Kurt Russell (Sr. Nadie), Hellen Mirren («Queenie» Shaw, la madre de Owen y Deckard) y Charlize Theron como la villana Cipher de la octava película, en esta novena parte tenemos a John Cena como Jacob Toretto, el hermano perdido de Don convertido en villano, y el retorno de Jordana Brewster (Mia Toretto, la hermana de Dom y Jacob) y sobre todo, de Sung Kang como Han, al que creímos muerto al final de la sexta película. 

Empezando en la valoración de F9, solo recordar que la octava película dirigida por F. Gary Gray no acabó de funcionarme y me mostraba unos síntomas claros de agotamiento de la fórmula. En parte esta sensación viene del hecho de lo imposible que resulta ver a unos macarras de Los Angeles o Miami haciendo misiones de super espionaje… con coches tuneados. La suspensión de credulidad tiene un límite, y F&F parecía que lo estaba empezando a cruzar.

Sin embargo, el dotar a la historia de F9 de una apuesta personal para Dom al mostrarnos elementos de su adolescencia y como la muerte de su padre durante una carrera les cambió para siempre a él y a su hermano Jacob (John Cena), me parece un acierto total que consigue que de nuevo nos interese la historia que nos están contando. Una en la que los coches del grupo «cometen» unas locuras esperables y super divertidas.

Echo de a La Roca y a Jason Statham, sobre todo porque su ausencia nos quita las escenas de acción over-the-top a las que nos habían acostumbrado, limitándose la película a los stunts de los vehículos excepto en dos momentos puntuales. Pero esta ausencia es normal teniendo en cuenta que ambos tuvieron su propia película en 2019, justo antes de la película. En todo caso, es justo indicar que la película suple esta falta de carisma con toques de humor y unas escenas de acción loquísimas que en la sala en la que la vi hizo que el público nos carcajeáramos de pura diversión en varias ocasiones.

El hecho diferencial de esta franquicia de Fast & Furious es que los productores y directores saben que todo es una flipada increíble e imposible, pero nos lo muestran igual porque confían en la complicidad del espectador y nuestras ganas de disfrutar. El personaje de Roman suele resultarme cargante y el humor a su costa no me suele funcionar, pero no se porqué en esta F9 la cosa cambió y consiguió que me riera bien a gusto en varias ocasiones. De hecho, su teoría de que son «inmortales» porque las cosas que hacen son imposibles y deberían haber muerto hace tiempo me parece un momento super definitorio de la franquicia, no sólo por el cachondeo que genera en sus amigos, sino porque a nivel meta, Roman tiene razón: estos personajes ya forman parte de la historia del cine (mal que les pese a los «culturillas») y dentro de 20 años cuando los actores estén retirados, habrá gente que seguirá viendo estas películas y disfrutando con ellas. Si, Roman, puedes estar seguro que eres inmortal.

Curiosamente, para ser una película de dos horas y media de película, que pasan volando, F9 tiene menos sets de acción que lo esperado, de hecho, son sólo el inicial en la jungla, la persecución en Edimburgo y el climax final en Tbilisi. Y ya. Tres escenotas repletas de momentazos y WTF?! a mansalba, pero casi diría que son pocas, en realidad. Sin embargo, esto queda bien maquillado por el desarrollo de los personajes y los detalles de la relación de Dom y su hermano Jacob.

F9 sabe en qué liga juega y ofrece al espectador un entretenimiento más que digno. Y creo que va a ser uno de los grandes estrenos veraniegos junto a Viuda Negra y, espero, The Suicide Squad de James Gunn. Sin embargo, puestos a comentar los elementos menos buenos para mi, hay varios elementos de los que hablar. El primero es el propio Vin Diesel. El actor, ya con 53 años, es terrible como siempre lo ha sido, con unas nulas nulísimas dotes de interpretación. Y eso no es nuevo, claro, nunca supo actuar. Pero ahora sin la Roca o Statham para cubrirle un poco, la película adolece de falta de carisma por todos lado. Máxime cuando teniendo a John Cena en pantalla, el guión tampoco le da margen de hacer cosas chulas en pantalla que nos hagan que nos creamos que el personaje es el tío duro que sabemos que es el actor. Tras las públicas desavenencias que Diesel tuvo con La Roca y Statham, parece como si en su papel de productor evitara a propósito que nadie le hiciera sombra.

Y esto tiene dos problemas. El primero, que a pesar de que intentan que Toretto sea el p&%$ amo en pantalla, realmente es que no te lo crees (nunca lo hice) porque Diesel físicamente nunca dió la talla, pero es que ahora se nota que está mayor. Y por otro lado, boicotear al villano de la película hace que todo parezca random total, esbirros a los que aporrear o coches que destruir sin más, provocando una preocupante falta de amenaza hacia nuestros protagonistas.

El otro problema viene provocado por el trailer, que te spoilea los principales WTF?! de la película, lo cual me parece una tomadura de pelo. Y más cuando diría que los espectadores acudiriamos igual al cine no nos los hubieran mostrado estas escenas. De hecho, casi esperaba que a modo Endgame se hubieran guardado algo muy loco para el climax, pero no, ahí tienes el mega transporte acorazado. Esto si me parece un desastre, qué queréis que os diga.

En todo caso, F9 hizo que mi hijo y yo pasáramos un rato estupendo, así que no tengo dudas que volveremos al cine a ver la próxima F10, supongo que ya en 2023. Aunque F9 estuvo genial, sí creo que Diesel y el resto de productores deben plantearse en serio cerrar esta franquicia antes de caer en la locura y la repetición. Un cierre que si las crónicas no están equivocadas, sucederá en F11. Ahí es nada.

Comparto el trailer de la película:

F9 ofrece lo que se espera de ella y nos da un chute de diversión en vena. A veces no hay que pedirle nada más al cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La Guerra del mañana de Chris McKay (Prime Video)

Prime Video estrenó ayer viernes una de sus apuestas fuertes para este verano. La Guerra del Mañana, película de ciencia ficción dirigida por Cris McKay con Chris Pratt de protagonista, que ofrece un correcto entretenimiento si no piensas demasiado en lo que estás viendo.

PUNTUACIÓN: 6/10

Un día el mundo se paraliza cuando un grupo de viajeros en el tiempo se transporta desde el año 2051 para entregar un mensaje urgente: La humanidad está perdiendo la guerra mundial contra una especie alienígena letal. La única esperanza de supervivencia es que los soldados y los ciudadanos del presente sean transportados al futuro y se unan a la lucha. Entre los reclutados está el profesor de instituto y padre de familia Dan Forester (Chris Pratt) quien, decidido a salvar el mundo por su hija, se une a una brillante científica (Yvonne Strahovski) y a su padre (J.K. Simmons) en una búsqueda desesperada por reescribir el destino del planeta. (FILMAFFINITY)

Chris McKay, (1968), es un director de cine y televisión, escritor, productor, editor, animador y artista de efectos visuales estadounidense. Dirigió tres temporadas de Robot Chicken y trabajó como codirector de animación en The Lego Movie (2014) con Phil Lord y Christopher Miller. Hizo su debut como director de largometrajes con The Lego Batman Movie (2017). La Guerra del Mañana es por tanto el debut de McKay como director de una película de imagen real, y creo que globalmente realiza un buen trabajo.

La guerra del mañana tiene un guión de Zach Dean, fotografía de Larry Fong, montaje de Roger Barton y Garret Elkins y música de Lorne Balfe. La película de 138 minutos es una coproducción de Skydance y Paramount que inicialmente estaba planteada para ser estrenada en cines. Debido al COVID finalmente Prime se hizo con los derechos de distribución a nivel mundial, estrenándola el pasado 2 de julio, una fecha señalada para los grandes blockbusters palomiteros. De hecho, su presupuesto está estimado en unos 200 millones de dólares, confirmando que estamos ante una apuesta potente de uno de los estudios de Hollywood con más solera.

La película cuenta con el reclamo comercial de Chris Pratt, que interpreta a Dan Forester, un militar veterano de Irak y profesor de biología. Junto a él tenemos a Yvonne Strahovski como la coronel Muri Forester, la hija adulta de Dan en el futuro, J.K. Simmons como el padre de Dan James, un veterano de Vietnam que abandonó a su familia debido al trauma que vivió en la guerra y a Ryan Kiera Armstrong como la niña Muri Forester del presente. En el viaje de Dan al futuro conocerá a Charlie y Dorian, dos soldados muy diferentes interpretados por Sam Richardson y Edwin Hodge.

La Guerra del Mañana ofrece un correcto entretenimiento, más teniendo en cuenta que la hemos podido ver cómodamente en el casa. Como película de ciencia ficción con elementos bélicos cumple y las más de dos horas de película pasan en un suspiro porque desde que Dan viaja al futuro están pasando cosas todo el rato y no dejan un segundo de respiro. Comentaba que estamos ante un gran blockbuster cinematográfico, y lo cierto es que viendo la película antes de saber las cifras de producción ya se notaba que estamos ante una producción de gran presupuesto, con una escala y un nivel de destrucción importante. Para los fans del cine bélico y la ciencia ficción con aliens, creo que la película ofrece elementos más que de sobra para que les guste. Yo de hecho terminé razonablemente satisfecho.

El problema de la película es el guión. McKay creo que hace un buen trabajo como director y hay varios momentos visualmente super potentes, pero estamos ante la típica película que si, puede ser entretenida, pero mejor no pienses en lo que estás viendo porque realmente no tiene sentido, con algunos momentos realmente tontos. Un guión pobre para una película que te vende a Chris Pratt de gran protagonista y él hasta el climax final está en pantalla casi siempre, pero o bien escapando de los aliens o bien viendo a otras personas hacer las cosas importantes. La forma en la que desaprovechan a su personaje es curiosísima.

La película además se construye a partir de un par de sorpresas, algo esperable teniendo en cuenta que es una película con viajes temporales de por medio. Y durante los dos primeros tercios en los que básicamente es acción la película cumple razonablemente bien. Sin embargo, cuando empezamos a conocer las respuestas, estamos ante un castillo de naipes que se derrumba, empezando por la propia premisa del viaje en el tiempo para combatir en el futuro algo que realmente hay que derrotar en el presente. Además, se notan clarísimamente los referentes en los que se ha inspirado el guión, que van desde Alien, Terminator, La Cosa o Al filo del Mañana, entre otras muchas, quedando cierta sensación de pastiche una vez has visto la película en su totalidad y la analizas, como hago yo ahora.

Otro detalle es el propio diseño de la raza alienígena. Dentro de ser un CGI, luce bien en pantalla y ofrece una buena sensación de amenaza para los protagonistas cuando se trata de guerra de guerrillas en espacios cerrados. Sin embargo, de nuevo cuando empiezas a pensar en ello, no acabas de creerte que unos aliens que no vuelan y no tienen armamento, a pesar de estar más o menos acorazados, puedan destruir a la raza humana y hacer con el control del planeta. Está claro que esto entra en la propia suspensión de credulidad, o entras en la premisa o no hay película. Pero sin duda entra en la parte de no pensar demasiado en lo que estás viendo.

La película busca un target familiar con unos momentos de humor que a mi no me funcionaron. Sin embargo, mi hijo si se tronchó, así que probablemente cumplan correctamente la función. En este sentido, es justo reconocer que a mi hijo de 13 años le gustó mucho más la película que a mi, lo cual creo que entra también dentro de lo esperable y encaja en la idea de ofrecer un poco para todo tipo de espectadores, lo cual encaja además con el protagonismo de la hija de Chris Pratt adulta del futuro, que es la que tiene todo el protagonismo allí.

A pesar del flojo guión que se va desmoronando, es justo reconocer que como entretenimiento ligero, La Guerra del Mañana cumple razonablemente con su objetivo, y no dudo que ahora que entramos en las vacaciones veraniegas para mucha gente, la película se convierta en un gran éxito de audiencia para Prime Video.

Comparto el trailer de la película:

La Guerra del Mañana es una correcta película que gustará especialmente a los fans de la ciencia ficción en su vertiente bélica anti alienígenas.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Un lugar tranquilo 2 de John Krasinski

Tras más de un año de espera hemos podido disfrutar de Un lugar tranquilo 2, secuela de nuevo dirigida por John Krasinski con Emily Blunt de protagonista junto a Cillian Murphy, que mantiene las señas de identidad de la exitosa primera parte de 2018.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras los fatales acontecimientos sucedidos en la primera parte, la familia Abbot (Emily Blunt, Millicent Simmonds y Noah Jupe) debe enfrentarse a los peligros del mundo exterior mientras luchan en silencio por sobrevivir. Forzados a aventurarse en lo desconocido, pronto se dan cuenta de que las criaturas que cazan orientadas por el sonido no son la única amenaza que acecha más allá del camino de arena. Secuela de la exitosa producción «Un lugar tranquilo» (A Quiet Place, 2018).

John Krasinski dirige y escribe el guión de esta secuela que tiene muy claro el tipo de entretenimiento que quiere ser y cumple de sobra. Con Krasinski colaboran Polly Morgan en la fotografía, Marco Beltrami en la música y Michael P. Shawver en el montaje de una película de 96 minutos que de nuevo va al grano de principio a fin. Dicho esto de forma positiva.

En el reparto repiten todos los miembros de la familia Abbot: Emily Blunt como Evelyn, Millicent Simmonds como su hija sorda Regan, clave para descubrir la debilidad de los Aliens al final de la primera película. Noah Jupe es el segundo hijo de Evelyn Marcus y el propio John Krasinski se guarda una aparición a modo de flashback que está super bien. Para esta segunda parte se incorporan el genial Cillian Murphy como Emmett, un vecino de los Abbott, y Djimon Hounsou.

Un lugar tranquilo 2 debería haberse estrenado en 2020, pero debido al COVID se retrasó como tantas otras películas más de un año. Y me alegra comprobar que la película, con 60 millones de presupuesto (más de tres veces lo que costó la primera), ya lleva recaudados 200 millones, lo que significa que estamos ante uno de los primeros éxitos de taquilla post-COVID de una película mainstream americana. Esto me llena de alegría, y espero que los inminentes estrenos de Fast 9 y Black Widow ayuden a que los espectadores volvemos a los cines aprovechando además las vacaciones de verano.

Empezando en mi valoración de la película, lo principal es que me ha gustado y me ha hecho pasar un muy buen rato. Krasinski mantiene las señas de identidad de la primera parte y construye una secuela modélica en todos sus apartados técnicos. Visualmente la película tiene escenas y planos estupendos con una mayor presencia de los aliens en pantalla, que entiendo es lo que ha provocado que el presupuesto se triplique. Y los bichos la verdad es que lucen de maravilla y su inserción con humanos durante los ataques está muy bien y no me canta el CGI en ningún momento, consiguiendo momentos de gran tensión.

El montaje de sonido es sobresaliente al igual que en la primera parte, repitiendo casi una película muda en los que cada sonido es un aviso de desastre inminente. Los sustos están muy bien planificados y funcionan de maravilla durante el ajustado metraje. De hecho, frente a la moda absurda de películas larguísimas de dos horas o dos horas y media, me gusta la idea de una película que dura menos de 100 minutos y todo lo que nos ofrece es potente. En mi opinión, ojalá podamos volver a películas en los que la síntesis juega un papel en la narración.

Cillian Murphy es un crack y hace bueno todo en lo que sale, y en esta película me gusta la química que comparte con Emily Blunt, que sigue siendo todo cariño y empatía hacia sus hijos. Murphy tiene un papel muy básico, un padre atormentado por la muerte de sus seres queridos que tendrá que volver a encontrar la fuerza para ayudar a otros, pero dentro de eso creo que realiza un buen trabajo. Igual que Blunt, que en esta secuela pierde un poco de protagonismo en favor de sus hijos.

Si en la primera película el personaje de Regan, la hija sorda interpretada por Millicent Simmonds, resultaba super antipático, en esta segunda parte su protagonismo aumenta para bien, pasando el papel de “niño repelente” a su hermano Marcus (Noah Jupe). Entendiendo claro, que eso es lo que el guión les hace hacer, claro, que no es culpa de los niños actores. Dicho esto, me gusta mucho el final que sirve un poco de reivindicación de los dos niños ante todo el terror que han sufrido por parte de los monstruos, haciendo que se conviertan en dueños de sus propios destinos. En ese sentido, ¡muy buen final!

El problema de Un lugar tranquilo 2 es que a pesar del estupendo apartado técnico y el carisma de las interpretaciones, la película en muchos momentos recurre al “tontos haciendo tonterías” para hacer que la trama avance, lo cual me indica que Krasinski va justito en la faceta de escritor, sabiendo qué momentos potentes visualmente quiere que aparezcan pero dándole un poco igual la forma en que los personajes lleguen a esa situación.

Otro detalle que molesta un poco es que Krasinski se salta además las normas establecidas en la primera película sobre las habilidades de los aliens para forzar unas situaciones que hacen saltar por los aires la suspensión de credulidad. Por ejemplo, el hecho que si hay un sonido alto tapa los pequeños ruidos de la familia que no deberían poder ser escuchados por los monstruos. Y entiendo que en parte la película se construye para llegar a ciertos momentazos, pero da un poco de pena que el propio director le de igual cargarse la propia coherencia de su mundo de ficción.

En todo caso, aunque noté estos elementos menos buenos durante el visionado, no evitan que globalmente la película me haya gustado y crea que forma un buen conjunto unida a la primera parte.

Comparto el trailer de la película:

A pesar de las tonterías e inconsistencias del guión, Un lugar tranquilo 2 es un más que buen entretenimiento. Si los Krasinski se decidieran a hacer una tercera parte que cerrara la trilogía, no tengo duda que volvería a pagar para verla en el cine. Tal y como están las cosas, no hay mejor halago.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Shorta. El peso de la ley, de Frederik Louis Hviid y Anders Ølholm

Como no sólo de cine norteamericano vive el cinéfilo, me he animado a ver Shorta, película danesa escrita y dirigida por Anders Ølholm y Frederik Louis Hviid que busca ser un análisis de las tensiones raciales que vive el pais y de la brutalidad policial, convertido en un thriller que no deja un segundo de respiro.

PUNTUACIÓN: 7/10

En la Dinamarca actual, una sociedad multicultural, segregada y llena de tensiones raciales, Talib, un joven inmigrante de segunda generación, entra en coma estando bajo tutela policial. Mientras los agentes de policía Høyer y Andersen hacen una patrulla rutinaria por el gueto de Svalegarden se anuncia la muerte del joven, noticia que desata violentos disturbios en el vecindario, que se convierte en un infierno sin salida para los agentes.

Anders Ølholm y Frederik Louis Hviid son los guionistas y directores de este thriller de acción danes, que supone una más que interesante opera prima. La película cuenta con fotografía de Jacob Møller, montaje de Anders Albjerg Kristiansen y música de Martin Dirkov.

Los agentes Høyer y Andersen protagonistas están interpretados por los impecables Jacob Lohmann y Simon Sears, mientras que  Tarek Zayat es el joven Amos Al-Shami detenido por los policías que se convertirá en protagonista involuntario de su intento de sobrevivir a una noche infernal.

Shorta es una palabra árabe que significa «policía». En ese sentido, se nota que una parte importante de la idea de esta película, que en cierto sentido bebe de clásicos como Asalto a la comisaría del Distrito 13 o Training day, es mostrar como cada una de las partes enfrentadas, policías por un lado y jóvenes de origen árabe por otro, ven al contrario, con una visión repleta de prejuicios que hace que el conflicto sea inevitable.

La película empieza con la policía danesa haciendo un «George Floyd» a un joven árabe. Así que no hay duda que para los directores, el racismo y la violencia policial son un problema importante también en Dinamarca. A partir de ahí, los protagonistas son dos policías casi opuestos que fueron testigos del hecho y tienen que testificar ante asuntos internos, lo que nos anticipa una clásica historia de «poli bueno, poli malo». Su patrulla por el gueto de Svalegarden cuando se anuncia la muerte del joven les convierte en víctimas inesperadas de la violencia, y todo gira en su intento de sobrevivir a la noche en este ambiente hostil. Sin embargo, los directores nos muestran también que no son víctimas inocentes, porque justo antes estaban sobrepasándose con un joven al que acaban deteniendo.

Lo mejor de la película es el ritmo frenético de Shorta y los estallidos de violencia que siempre llegan de forma inesperada y brutal. Para ser su opera prima, los directores Anders Ølholm y Frederik Louis Hviid se muestran como unos directores depurados que saben crear una tensión creciente alrededor de los protagonistas. La película dura 110 minutos que son como un polvorín que sabes que está a punto de estallar pero no sabes cuando lo hará.

Otro elemento interesante es la forma en que los directores hacen que las situaciones obliguen a los policías a evaluar sus valores morales y cómo no existen soluciones perfectas en blanco y negro, ya que todo está envuelto en unos grises cada vez más complejos. En el ghetto hay gente violenta y también criminales que aprovechan la menor oportunidad para generar el caos. Pero también hay gente buena que ayudan a desconocidos porque es lo correcto. Las interpretaciones de todo el reparto me han gustado mucho y creo que dan con la clave justa de lo que la película necesita, en especial los policías interpretados por Jacob Lohmann y Simon Sears cuya vida entera y conjunto de valores morales van a ser puestos a prueba de forma brutal durante esta noche de ira.

En general, Shorta me parece una película super interesante que realiza un estupendo ejercicio de estilo que sin duda va a hacer que, si ellos quieren, los grandes estudios les ofrezcan la posibilidad de dar el salto al cine de gran presupuesto americano. Sin embargo, hay varios elementos que no me han cuadrado de la película. A partir de ahora entro en territorio de spoilers ¡estáis avisados!

Por un lado, la ubicación espacial de la acción me ha generado un problema a lo largo del visionado. Se nos dice que los policías están en un ghetto del que sólo hay una salida, pero eso no acaba de ser del todo cierto al final. Además, los protagonistas de mueven de forma aleatoria y no llegas a entender las motivaciones de lo que están haciendo y de donde se dirigen, más allá de ponerse a salvo. Que por ejemplo se dirijan a casa de Amos y una vez allí, literalmente justo fuera del portal se marchen resulta totalmente incomprensible e hizo que saltara mi suspensión de credulidad. Sobre todo cuando justo a continuación Andersen sí llegue a casa de la madre de Amos de forma milagrosa (y totalmente tramposa, también hay que decirlo). Entendiendo a la vez que si llegan, se acaba la película, la ejecución de ambas escenas me parece tramposa y ridícula. Al igual que un intento de rescate de la policía con un coche sin marcas que es abortado por jóvenes con cócteles molotov. Mi sensación fue otra vez de una escena mal construida, ya que si están casi fuera del ghetto y los policías van armados, ¿por qué no tiran para allí, no están casi saliendo del barrio? Como digo, al no tener claro la ubicación, varios momentos no me acabaron de funcionar.

Dentro que como thriller de tensión me ha gustado, cuando pienso en el mensaje que nos lanzan, no podría estar más en contra. Y es que justo tras el Black Lives Matter!, tenemos un película en la que claramente los policías son los villanos y los que provocan los acontecimientos, de forma que de alguna manera se merecen lo que les va a pasar. Usar un «George Floyd» para matar a un detenido me parece chabacano y simplista a más no poder, y me rompe con la idea de una película «seria» que intente tocar un tema complejo de forma ¿imparcial?, al trazar los directores su línea en la arena y colocar a la policía en el lado de los malos desde el minuto cero.

De hecho, a pesar del «poli bueno – poli malo» al que aludía antes, la película nos indica que el poli bueno también es malo, porque podría haber actuado y no lo hizo, quedándose mirando mientras alguien moría. Aunque los protagonistas sí tienen valores morales diferentes y ahí si hay un elemento interesante, el shock final no acaba de impactar (a mi no me impactó) porque está telegrafiado y se ve a la legua, ya que refuerza el tema central que TODA la policía es el problema. Que justo una película europea se una a la campaña «Defund the police» que vimos en Estados Unidos en 2020 me parece una lección peligrosísima, ya que tengo claro que siendo imperfecta, la policía es la mejor (única) opción de las sociedades modernas de defender el orden y la paz. Sin policía, lo que habría es aún más caos, vandalismo y destrucción, y yo no quiero eso y me sorprende ver una película que nos traiga ese mensaje aunque sea en segundo plano, al dejar claro que toda la policía es mala, racista y violenta.

Comparto el trailer de la película:

Shorta es un buen thriller que me parece super interesante incluso reconociendo que no he encajado con algunos elementos de la historia que entran en los conceptos de lo políticamente correcto actual.

PUNTUACIÓN: 7/10

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