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Crítica de El hombre invisible, de Leigh Whannell

El director y guionista Leigh Whannell, colaborador habitual de James Wan, ha firmado una notable nueva versión del clásico de H.G. Wells El hombre invisible, gracias sobre todo a una interpretación estelar de Elisabeth Moss.

PUNTUACIÓN: 8/10

Cecilia (Elisabeth Moss) rehace su vida tras recibir la noticia de que su exnovio, un maltratador empedernido, ha fallecido. Sin embargo, su cordura comienza a tambalearse cuando empieza tener la certeza de que en realidad sigue vivo. (FILMAFFINITY)

Leigh Whannell escribe y dirige esta nueva versión de El hombre invisible que ha sido producida por el sello de terror Blumhouse. Whannell es creador junto a James Wan de la franquicia Saw, y escribió además los guiones de Insidious (2010) e Insidious Capítulo Dos (2013). De hecho, hizo su debut en la dirección con Insidious Capítulo 3 (2015), tras la que firmó la over-the top Upgrade (2018) con la que consiguió llamar la atención de los fans del cine de acción. El hombre invisible es su tercera película como director, y cuenta con la fotografía de Stefan Duscio y música de Benjamin Wallfisch.

La novela de H.G. Wells sirvió de inspiración para que la Universal hiciera la primera adaptación de El Hombre invisible en 1931, pasando a formar parte del grupo de “Monstruos” del Studio. Tras el fiasco de La Momia (2018) con Tom Cruise que intentaba de actualizar estas películas dentro de un universo compartido cinematográfico copiando el de Marvel, se optó por una vuelta a los orígenes con la cooperación con Blumhouse, estudio especializado en cine de terror de bajo presupuesto que en los últimos años está rentabilizando perfectamente sus producciones.

El hombre invisible ha resultado ser un importante éxito de crítica y público. Tan sólo en su primer fin de semana ha recaudado 29 millones en los Estados Unidos y 20 en el resto del mundo, lo que dado su presupuesto de 7 millones ya asegura que la película va a ser super rentable para las distintas productoras.

Entrando en materia, lo cierto es que como comentaba más arriba, esta nueva versión de El hombre invisible me ha parecido una película excelente, gracias a la habilidad en la dirección de Leigh Whannell, pero también gracias a una extraordinaria Elisabeth Moss que marca la diferencia entre una buena película y una notable.

Y es que Elisabeth Moss ES la película. Solo ella transmite el miedo de una mujer que ha sufrido acoso por su antigua pareja hasta el punto de provocarla un terror a salir a la calle, que se va transformando en miedo e impotencia ante lo que la va sucediendo para lo cual no hay una explicación racional, y la única posible es algo demasiado loca para ser verdad. Su miedo se va transformando en locura, y en este tipo de papeles la verdad es que Moss los bordan, añadiendo además un toque desequilibrado que hacen que sea capaz de cualquier cosa.

Moss me parece una actriz como la copa de un pino y me da pena pensar que al ser una película de género de terror no va a recibir el reconocimiento que merece, al igual que tampoco lo tuvieron en su día Tony Collete (Hereditary), Lupita Nyong´o (US) o Florence Pugh (Midsommar). En todo caso, también veo que Moss se está encasillando (o la están encasillando) en este tipo de papeles de sufridora, y estaría bien verla en otro tipo de registros.

Leigh Whannell me ha parecido un director con las ideas muy claras, no solo en lo relativo al guión sino también en como conseguir el máximo efecto con sus imágenes y con el ritmo pausado que crea para la película. Nunca antes los espacios vacíos de una habitación transmitieron tanto mal rollo, y consigue crear una tensión creciente ante lo que no se puede ver e imaginamos que llega a ser incluso más aterrador, lo cual me parece que aporta un giro novedoso al terror. Y frente a este ritmo, cuando nos acercamos al climax consigue cambiar completamente y transformarla casi en una película de acción, lo que también funciona a las mil maravillas. No pude ver en su día Upgrade, pero me han entrado ganas de recuperarla, porque visualmente consigue crear momentos de gran intensidad dramática.

Si tengo que ponerle un pero a la película (uno pequeño), es que al ser una producción de Blumhouse de tan solo 7 millones de dólares, todo luce genial excepto el apartado de efectos especiales, con algunos efectos relativos a la invisibilidad que cantan y quedan bastante flojos en pantalla. En todo caso, estamos tan enganchados durante la película con la pesadilla que está viviendo el personaje de Elisabeth Moss que realmente esto que comento no supuso ningún problema durante el visionado.

También merece la pena comentar que me fastidió mucho ver el trailer de la película ya que pensaba que spoileaba el 90% de la película. Me alegra decir que aunque sí muestra el argumento básico de la película, se cuida de evitar un montón de momentos que me sorprendieron durante el visionado de la película. En todo caso, creo que cada vez tengo más claro que debo de evitar ver los trailers de las pelícuas que ya tengo claro que quiero ver en cine.

Otro elemento que merece ser destacado es que además de ser una notable de película de terror que conecta con el género “stalker”, también realiza una interesante metáfora, para el que quiera verla, en términos feministas y del “me-too”, al visibilizar la historia de una mejor acosada a la que nadie la cree. En todo caso, esto es una metáfora que no es mostrada de forma burda o intentando colarnos un panfleto político, sino que Whannell opta de forma inteligente por mostrar la historia confiando que los espectadores rellenaremos los huecos y entenderemos que, obviamente, acosar a una mujer está mal. El poder del cine para contar historias reside en MOSTRAR la historia, perdiéndose en muchas ocasiones esta fuerza cuando directores o productores menos hábiles optan por decirnos explicitamente lo que está bien o está mal, y como nos tenemos que sentir los espectadores por ello.

Comparto el trailer de la película:

El hombre invisible es una película notable que consigue mantener en tensión al espectador durante sus dos horas de metraje y que ofrece una buenísima actualización del mítico personaje.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Manhattan Sin Salida de Brian Kirk

Manhattan sin salida (21 Bridges) dirigida por Brian Kirk y con un genial Chadwick Boseman es un entretenido thriller policial rodado con buen ritmo y que consigue mantener en tensión al espectador, aunque todo se vea venir y no ofrezca sorpresas al espectador.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Andre Davis (Chadwick Boseman) es un policía de Nueva york al que le encargan la investigación del asesinato de varios policías. Durante la búsqueda contrarreloj de los responsables, en la que se cierran por primera vez en la historia de Manhattan todos los puentes que acceden a ella, el detective descubre una conspiración en la que tendrá que discernir entre aquellos a los que caza y los sospechosos que están tratando de cazarle a él. (FILMAFFINITY)

Mahattan sin salida (21 Bridges en el original, aludiendo al cierre de los puentes que conectan Manhattan con el resto de Nueva York) fue la primera película que los hermanos Russo anunciaron tras su maravillosa Vengadores Endgame que ofreció una de las alegrías más grandes de nuestra vida a todos los fans comiqueros. Sin embargo, los Russo no la dirigían, sino que sólo ejercían labores de productores, dejando la dirección para Brian Kirk, director inglés curtido en la televisión en series como Luther, Boardwalk empire, Panny Dreadfull o incluso Juego de tronos, y que hace su debut en largometrajes.

A partir de una guión de Matthew Carnahan y Adam Mervis, la película ofrece un correcto vehículo para el lucimiento de Chadwick Woseman, asociado con los Russo gracias a su interpretación de Black Panther T´Challa en las películas de Marvel Studios. Junto a Boseman encontramos un casting de buenos actores como J.K. Simmons, Sienna Miller, Taylor Kitsch y Stephan James que aportan su carisma y buen hacer a unos personajes sin profundidad que son meros arquetipos que no ofrecen casi nada sobre lo que trabajar.

En el resto de apartados técnicos, Paul Cameron es el director de fotografía, mientras que la música corre a cargo de Alex Belcher y Henry Jackman.

A nivel general, lo principal que puedo decir de Manhattan sin salida es que me ha gustado y que cumple su objetivo de entretenimiento. Los 100 minutos de la película van al grano y ofrecen el punto justo de caracterización del protagonista, el detective Andre Davis interpretado por Boseman, para que le entendamos y empaticemos con él. Este thriller policial cuenta con el ritmo perfecto, los tiroteos y las persecuciones están rodados de forma seca y contundente y consiguen mantener la tensión en todo momento.

Boseman es lo mejor de la película sin duda, consiguiendo transmitir al personaje el carisma y la determinación necesaria para que la historia funcione. Es una pena que el guión desaproveche a buenos actores como J.K. Simmons y Sienna Miller a los que no les hace hacer nada realmente relevante excepto aparecer en pantalla, lo que diría que califica ambos papeles en trabajos alimenticios, correctos sin más, como en general el guión de la película.

Como comentaba al principio, el verdadero problema de la película es su guión, que es super básico y que no sabe escapar de los clichés del género. Todo lo que pasa está bien contado pero se ve a la legua el misterio que rodea este robo fallido que ha provocado la muerte de varios policías hasta el punto que no hay ni una sorpresa en toda la película.

A pesar de moverse dentro de territorios previsibles, la narración es entretenida. Sin embargo, el guión fuerza un giro para justificar un clímax que no me ha funcionado para nada y que recuerda a un montón de películas del género, que no voy ni a mencionar porque eso ya daría demasiada información. Como resultado, una película que muestra el oficio de los profesionales que han trabajado en ella termina entrando en la categoría de “entretenida sin más”, se ve con agrado y se olvida con la misma facilidad.

Comparto el trailer de la película:

Manhattan sin salida es una película rodada con oficio pero a la que le falta punch para conseguir ser algo más que un correcto entretenimiento que cumple su objetivo pero que olvidas con la misma rapidez como la viste.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

 

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Crítica de La Bruja de Robert Eggers

Aprovechando el estreno el pasado mes de enero de El Faro de Robert Eggers, es un buen momento para recordar su excelente opera prima, La Bruja (The VVitch: A New England Folktale , 2015) cuyo nombre en la versión inglesa era más indicativo del tipo de historia que íbamos a ver.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva Inglaterra, 1630. Un matrimonio de colonos cristianos, con cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está dominado por el mal. Cuando el hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros: un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano. (FILMAFFINITY).

Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con esta ópera prima estrenada en 2015, formando parte de una nueva hornada de directores que buscaban alejarse de los convencionalismos del género de terror, buscando más que el susto fácil crear una experiencia angustiosa de tensión creciente. Junto a Eggers, encontramos a directores como Ari Aster (Hereditary), David Robert Mitchell (It Follows) o Jordan Peele (Déjame Salir o Nosotros).

La Bruja cuenta con numerosos hallazgos que la convierten en algo muy especial. En apenas 86 minutos crea una experiencia claustrofóbica e impactante a partir del viaje de una familia expulsada de una colonia protestante por la intransigencia de William, el patriarca de la familia. Obligados a vivir en soledad, asientan su hogar junto a un bosque inexplorado que se cree está habitado por brujas admiradoras del diablo. Todo lo que les pasa a continuación puede ser entendido como si fuera un cuento popular destinado a asustar a los niños para que se portaran bien, que era en origen el objetivo de estas historias.

Robert Eggers rodó La Bruja utilizando una iluminación naturalista, usando luz solar durante el día y la luz que las velas proporcionaran dentro de la casa por la noche. Esto significó un desafío para el director de fotografía Jarin Blaschke que supera con nota, consiguiendo una atmósfera malsana y opresiva que genera una tensión creciente hasta su impactante final.

Para transmitir el feeling de estar viendo una fábula antigua, Robert Eggers, director y guionista de la película, rodó La Bruja en inglés antiguo, lo que convirtió el visionado en su versión original en una experiencia compleja. Esta elección narrativa funciona a las mil maravillas y ayuda a que nos traslademos a la época de los primeros colonos americanos en 1600.

La música de Mark Korven está llena de sonidos cortantes y gritos malignos que nos sobresaltan y nos mantienen en tensión durante toda la película. Eggers nos muestra unos momentos puntuales sangrientos que consiguen perturbarnos sobre todo debido a la violencia que representan y la víctima de los mismos. La Bruja no es una película gore, pero la violencia nos golpea como un puñetazo en la cara del espectador.

El casting es otro de los grandes éxitos de la película. Anya Taylor-Joy interpreta a Thomasin, la hija mayor de la familia y que será nuestros ojos la mayor parte del tiempo, mostrando dolor ante los imposibles dramas que vive la familia, que no pueden ser debidos a actos naturales, y confusión ante las acusaciones lanzadas contra ella. Este papel la lanzó al estrellato, protagonizando a continuación la excelente Split (M. Night Shyamalan, 2016), Glass (2019) y la de momento inédita New Mutants. Es difícil ver una interpretación contenida que a la vez transmita el carisma de una gran estrella, y Anya Taylor-Joy lo consiguió en La Bruja.

El resto del reparto está formado por Ralph Ineson como William, el padre, que durante la  película se mostrará cómo una persona arrogante y orgullosa que no reconoce sus errores hasta que es demasiado tarde. Junto a él, Kate Dickie es Katherine, la madre, que no podrá asumir la pérdida de un hijo y caerá en la locura. Harvey Scrimshaw es Caleb, el segundo hijo de la familia que a pesar de ser un niño dará un paso adelante para intentar cuidar y alimentar a la familia ante la inutilidad de William. Por último, los gemelos Mercy y Jonas están interpretados por Ellie Grainger y Lucas Rawson. Todos ellos cumplen de maravilla el papel que tiene que jugar en la historia.

Comentaba antes que Eggers planteaba La Bruja como si fuera una de esos cuentos populares aleccionadores que buscaban avisar a los niños de los peligros de hablar con desconocidos o entrar en bosques desconocidos donde perderse es inevitable. En ese sentido, el final de la película se ve como inevitable y casi el único posible.

Si tengo que comentar algo menos bueno, la película plantea la lucha de la familia entre la realidad lógica observable y la posibilidad de la existencia de elementos sobrenaturales malvados. Pero este conflicto no llega a ser tal porque desde el comienzo Eggers nos muestra a los espectadores que sí existen cosas malvadas agazapadas en la oscuridad, con lo que la duda que se plantea no es si hay seres malvados, sino cuando actuarán contra la familia.

En todo caso, este en un pequeño aspecto que no desmerece las numerosas cualidades de la película, que sigue siendo una experiencia angustiosa y muy recomendable para todos los fans de las historias terroríficas.

Comparto el trailer de la película:

La Bruja es una excelente ópera prima de un director con una voz propia que le convierte en un must-see. Esperamos que El Faro no decepcione.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

* Este texto se publicó originalmente en el nº2 del Fanzine El Colmo publicado en Alcora (Castellón) este mes de febrero.

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Crítica de El Faro de Robert Eggers

Tras su excelente opera prima La Bruja, había expectación para ver la nueva película de Robert Eggers, El Faro, rodada en blanco y negro y protagonizada por Willen Dafoe y Robert Pattison. Y lo cierto es que su propuesta, más surrealista que narrativa, no ha acabado de convencerme.

PUNTUACIÓN: 5/10

Ambientada a finales del siglo XIX, cuenta la historia de dos fareros que trabajan juntos en una misteriosa isla perdida de Nueva Inglaterra.

En 2015 Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con su ópera prima, La Bruja. Eggers forma parte de una nueva hornada de directores que buscan alejarse de los convencionalismos del género de terror, centrándose en crear experiencias angustiosas y claustrofóbicas con una tensión creciente que atrape al espectador. Para El Faro, cuyo guión ha escrito junto a su hermano Max, vuelve a colaborar con Jarin Blaschke de director de fotografía y con el músico Mark Korven para crear un drama histórico rodado en blanco y negro con únicamente dos personajes.

Eggers deja claro en esta su segunda película que quiere ser un director alejado de convencionalismos, al rodar de nuevo en blanco y negro y con un formato cuadrado de imagen. Siempre hay que aplaudir a un autor cuando se arriesga e intenta ofrecer propuestas diferentes, incluso si el resultado no acaba siendo redondo. El Faro puede ser un gran triunfo o una importante decepción, pero seguro no dejará a nadie indiferente.

Hecha esta introducción, lamento decir que tras su visionado me encuentro en el segundo grupo, no se si decepcionado, pero sin duda sí indiferente a la propuesta de Eggers. El Faro me ha recordado a la típica película de festivales en la que el director recurre a efectismos baratos para llamar la atención porque sabe que su historia no es nada especial. Una historia que es completamente secundaria al elemento estético, lo que provoca que la viera y olvidara con la misma velocidad.

Robert Eggers rueda en blanco y negro y con un formato cuadrado de imagen la historia de dos fareros interpretados por Willen Dafoe y Robert Pattison atrapados en una isla durante semanas.

Eggers y el director de fotografía Jarin Blaschke vuelven a recurrir a una iluminación naturalista únicamente con velas y luces que se encontrarían realmente en un faro de época, de forma que las escenas interiores nocturnas son especialmente oscuras, ayudando a transmitir un feeling claustrofóbico acrecentado por el formato cuadrado de la imagen. Este formato cuadrado es el que tenían las primeras películas, y entiendo que sirve también para transmitir la idea de “historia antigua”.

Intelectualmente, entiendo las razones de estas elecciones estéticas de Eggers, pero por un lado, me parece que el mismo feeling claustrofóbico podría haberse conseguido con un formato “standard” de imagen en color rectangular, y por otro, esta propuesta estética inusual no hizo que conectara emocionalmente con la película o con su floja historia.

En lo positivo, la música de Mark Korven me ha gustado bastante y está repleta de sonidos perturbadores que ayudan a que el malrollo sea la sensación general durante el visionado de la película.

Willem Dafoe y Robert Pattison son los protagonistas de El Faro. Dafoe es un actorazo que siempre lo hace bien y realmente no necesita presentación, pero sí me gustaría detenerme en Robert Pattison. Reconozco que durante sus años en Crepúsculo me caía mal por el personaje que interpretaba. Pero gracias a estas películas entiendo que se convirtió en millonario y tuvo libertad para aceptar y trabajar sólo en las películas que realmente le interesaban, no las que convenían a su carrera. Y su filmografía en los últimos años le ha transformado en un actor interesante cuyas películas siempre tienen algo diferente. Es por esto que entiendo que aceptara encantado trabajar en este propuesta alejada de lo convencional de Eggers.

En lo relativo a sus interpretaciones, por un lado es indudable que lo hacen muy bien, pero por otro lado entiendo que no hay matices, sus personajes son serios y atribulados en unos momentos y totalmente over-the-top a causa del alcohol y la locura en el resto. Over-the-top nivel Nicolas Cage, para que os hagáis una idea del nivel de locura que nos preparan. Y esta falta de matices también provocó que en parte desconectara antes sus flipadas en pantalla.

La clave para mí es que a pesar de los efectismos visuales y narrativos, la historia realmente es un bluff. Incluso me planteo si Eggers ha creado una experiencia surrealista para el espectador en lugar de una película dramática convencional, porque el guión es realmente flojo y predecible. Esta endeblez argumental hace que la película fracase como terror, a pesar de tener un par de momentos escabrosos, pero tampoco funcione como drama por lo evidente del camino que están recorriendo los personajes.

Este es un problema que tuve también en Midsommar de Ari Aster, en la que tras un arrollador apartado visual se escondía el típico “survival” de un grupo de personas atrapados en un espacio con una secta que irá atacándoles uno tras otro. Esto mismo es El Faro, la caida en la locura de los dos personajes en un espacio cerrado es algo que ya hemos visto antes en otras películas y, en mi opinión, diría que mejor desprovisto de toda la pretenciosidad de Eggers. De igual forma, igual que en el Dracula de Mark Gatiss y Steven Moffat, diferente no quiere decir “mejor” de forma automática, y si no aciertas, el fail está asegurado, cosa que creo ha pasado también en este El Faro.

No me arrepiento de haber visto El Faro y he encontrado elementos interesantes en la película. Incluso diría que Eggers triunfa porque su visión ha quedado perfectamente plasmada en la pantalla. Es una pena que bajo su personalísimo concepto estético no tuviera una historia más interesante que contar.

Comparto el trailer de la película:

Comentaba al principio que prefiero un director que intente y falle antes que otro que vaya a lo fácil. Aplaudir la valentía de Robert Eggers en este aspecto no debería evitar que tambíen indiquemos si el resultado no es satisfactorio.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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Crítica de JoJo Rabbit, de Taika Waititi

JoJo Rabbit de Taika Waititi es para mi la mejor película estrenada en lo que llevamos de 2020. Teniendo en cuenta el excelente mes de enero cinematográfico que estamos disfrutando, podéis imaginar lo mucho que me ha gustado esta comedia satírica que se ríe del nazismo.

PUNTUACIÓN: 9/10

Jojo «Rabbit» Betzler (Roman Griffin Davis) es un joven y solitario niño alemán perteneciente a las Juventudes Hitlerianas que ve su mundo puesto patas arriba cuando descubre que su joven madre Rosie (Scarlett Johansson) esconde en su ático a un niña judía (Thomasin McKenzie). Con la única ayuda de su mejor amigo imaginario Adolf Hitler (Waititi), Jojo deberá enfrentarse a su ciego nacionalismo.

¿Quién no querría ver una comedia ambientada en la Segunda Guerra Mundial que se ríe del nazismo? Tras el mega éxito que supuso Thor Ragnarok de Marvel Studios, su director Taika Waititi ha aprovechado este éxito de crítica y público para sacar adelante una comedia que escribe y dirige basada en la novela de Christine Leunens que es además un excelente alegato antimilitarista.

El casting me parece un acierto total. Scarlett Johansson y Sam Rockwell se salen como siempre y transmiten todo su carisma en pantalla. Además, Waititi tiene muchas narices al mostrar a un nazi «malo» capaz de realizar también buenos actos. El niño Roman Griffin Davis es además el gran descubrimiento de la película y consigue divertirnos y emocionarnos a partes iguales. Junto a él, Thomasin McKenzie como la adolescente Elsa también está genial y comparten una química excelente. Junto a ellos Taika Waititi y Rebel Wilson ofrecen los mejores momentos cómicos de la película.

JoJo Rabbit cuenta con música de Michael Giacchino (Rogue One, Los Increibles 1 y 2, Star Trek, Spiderman Homecoming) y fotografía de Mihai Malaimare Jr. (The Master, Caminando entre las tumbas, Tetro). La película cuenta con un excelente diseño de producción que nos traslada a la Alemania de 1945, de forma que sus 110 minutos pasaron en un suspiro.

Decía al principio que JoJo Rabbit me parece de momento la mejor película del año. El hecho que sea una comedia es para mi un plus, sobre todo al tener que aguantar a tanta gente que opina por redes sociales en los últimos tiempos que el único cine “de verdad” es el drama. El gran acierto de Waititi es la forma que consigue equilibrar la comedia satírica con momentos super dramáticos que me sorprendieron y me impactaron. Aunque es una película para todos los públicos, me parece sorprendente la forma que tiene de tratar determinados temas relacionados con la 2ª Guerra Mundial, el nazismo y la idealización que los niños tienen de la guerra.

Frente a los ofendidos que opinan que debe haber límites para el humor y hay temas prohibidos sobre los que no se debe bromear, esta comedia es un divertido y necesario chorro de aire fresco a costa del nazismo y me ha flipado.

Comentaba en mi crítica de 1917 que aunque técnicamente me pareció brutal, Sam Mendes no consiguió que conectara emocionalmente con la película. No es el caso con JoJo, Waititi nos presenta desde el minuto uno a un crío que es todo corazón a pesar de tener lavado el cerebro por los nazis y repite las ideas horribles que le cuentan los mayores, aunque el excelente guión hace que todo sea expresado de forma irónicamente divertida.

Quizá por tener un hijo de 11 años que actualmente está en plena fase pre-adolescente super militar, más allá de la excelente crítica al nazismo, me ha impactado la forma en que JoJo ve cómo su versión idealizada del nazismo y de la guerra realizada por soldados heroicos se da de bruces con la dolorosa realidad, en la que ancianos, mujeres o niños mueren a causa de la violencia de la guerra, que no distingue entre “buenos” y “malos”.

JoJo Rabbit confirma que Taika Waitit es un director con una visión cinematográfica muy interesante que aunque se siente muy a gusto con la comedia sabe contar transmitir de forma genial temas adultos mucho mejor que algunos autoproclamados “autores serios”. Si un autor es alguien que cuenta historias desde un punto de vista único y original, para mi Waititi lo es sin duda. Y hace comedias.

No se me ocurre nada malo que decir de esta comedia, tan sólo indicar que aunque contaba que me iba a gustar (mucho), no imaginé que me fuera a gustar tanto como lo ha hecho. Y teniendo en cuenta la cantidad de veces que una película me ha decepcionado en parte quizá por un hype excesivo por mi parte, me alegra que esto no haya pasado con JoJo Rabbit.

Comparto el trailer de la película:

JoJo Rabbit me ha parecido una película deliciosa y un Must-See para todas las familias, en especial con niños adolescentes.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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