Archivo de la etiqueta: película

Crítica de El rey proscrito, de David Mackenzie (Netflix)

El rey proscrito, de David Mackenzie (Hell or high water), protagonizada por Chris Pine y estrenada recientemente en Netflix, es una correcta pero apresurada película que cuenta como Robert Bruce se convirtió en Rey de Escocia en el siglo XIV.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras la ejecución de William Wallace (Braveheart), obligado a entrar en batalla para salvar a su familia, su gente y su país de la tiránica ocupación inglesa, Robert the Bruce se apodera de la corona de la Escocia medieval y lidera a un grupo de hombres insurgentes para enfrentar la ira del ejército más fuerte del mundo conducido por el despiadado rey Eduardo I y su débil hijo, el príncipe de Gales.

David Mackenzie dirige y escribe el guión de esta película inspirada en hechos reales. Destaca principalmente la excelente fotografía de Barry Ackroyd y en general de todo el apartado técnico y artístico, que consiguen trasladarnos a la Escocia medieval de finales del siglo XIV.

David MacKenzie estrenó El rey proscrito en el pasado festival TIFF de Toronto, recibiendo no muy buenas críticas debido, entre otros motivos,  a que la lucha por la corona escocesa de Robert Bruce tardaba en concretarse en pantalla y por una historia dividida entre demasiados personajes secundarios.  La respuesta de Mackenzie, con el visto bueno de Netflix y sus productores, fue eliminar casi 23 minutos de película, de forma que el visionado final en Netflix es de 121 minutos. Y sinceramente, sin saber como era ese primer montaje, creo que la película lo que realmente necesitaba era más metraje para poder dar mayor profundidad a todos los personajes, empezando por el propio Robert the Bruce, hieráticamente interpretado por Chris Pine. Y en general, para poder desarrollar con la extensión que se merecía la lucha de Robert Bruce por conseguir el trono escocés y expulsar a los británicos de su tierra.

La película está partida en dos, con una excelente primera parte en la que destaca el elegante y largo plano secuencia inicial. Es esta primera parte Mackenzie cuenta de manera pausada y detallada la realidad de la época, en una Escocia en la que el rey Eduardo I se ha impuesto a la lucha provocada por William Wallace (Braveheart), que fracasó al no conseguir unir a su causa a todos los nobles escoceses.

Sin embargo, a partir de que Robert Bruce se levanta en armas y se declara Rey legítimo de Escocia, la película pasa a una narración frenética en el que no hay casi ni un segundo de respiro. Esta segunda parte de la película es un ir y venir de viajes y luchas que culminan en la brutal batalla final de Loudoun Hill, que significó el punto de inflexión en la lucha por la independencia de Escocia. Las batallas son otro de los puntos fuertes de la película, optando Mackenzie por mostrar una lucha cruda alejada de cualquier atisbo de épica, en la que lo más importante era la supervivencia.

Aunque la batalla de Loudoun Hill es un buen y sangriento climax, me quedó la sensación que la apresurada narración se dejó en el tintero muchos momentos que hubieran permitido que nos interesáramos por los personajes, y que las diferentes escenas tuvieran un mayor peso dramático.

En lo referido al casting, destaca un inexpresivo Chris Pine como el rey Robert the Bruce. No creo que esta inexpresividad sea problema de Pine, sino del tipo de interpretación que Mackenzie le pidió. Aaron Taylor-Johnson es James Douglas, conocido como Douglas el Negro, uno de los más fieros luchadores y amigos de Robert, y cuya brutalidad en combate le combierte en el personaje con más carisma de la película. Florence Pugh interpreta a la esposa de Robert Elizabeth Burgh, que aunque tiene bastante química con Pine, no llegan a compartir demasiados minutos en pantalla. 

No puedo destacar a nadie más, porque realmente el resto de personajes son poco más que figurantes que no aportan demasiado, aunque en general me dejaron con ganas de haber conocido más de ellos.

Por todo ello, aunque en general me ha gustado El rey proscrito, me quedo con la sensación que una miniserie de 3/4 horas hubiera sido el formato más adecuado para contar esta historia con la amplitud y complejidad que merecía.

A pesar de todo lo que acabo de decir, creo necesario puntualizar que globalmente El rey proscrito me gustó, aunque reconozco que no es perfecta. Además, dado que la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, considero que su visionado estuvo bastante bien.

¿Hubiera pagado por ver la película en el cine? Posiblemente no, pero justo por eso, agradezco que Netflix corra el riesgo de producir este tipo de películas, de forma que acerca a sus suscriptores un interesante y variado contenido que en condiciones normales hubiera pasado desapercibido para el gran público en las salas de cine.

Comparto a continuación el trailer de la película:

El rey proscrito es un entretenido e imperfecto drama histórico que merece la pena verse en la pantalla de nuestra casa.

PUNTUACIÓN: 6/10

Crítica de Infiltrados en el KKKlan, de Spike Lee

He visto prácticamente toda la filmografía de Spike Lee, así que no podía perderme Infiltrados en el KKKlan . Y lamento decir que aún sabiendo el tipo de cine de Lee, me he encontrado un panfleto nada sutil en el que la historia de fondo es lo de menos a la hora de lanzar su mensaje.

PUNTUACIÓN: 4/10

A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth (John David Washington, hijo de Denzel) se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Pero es recibido con escepticismo y hostilidad por los mandos y algunos de los agentes. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la ciudad. Usando a un agente blanco (Adam Driver), para que acudiera a las reuniones, Stallworth llegó a hacerse socio del Klan.

La película está producida por Jordan Peele (director de la brillante Get Out), con un guión escrito por Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel, a partir del libro escrito por el propio Ron Stallworth.

Si tengo que empezar por lo positivo, no tengo duda que Spike Lee es un buen director que sabe crear escenas muy potentes, como el montaje paralelo entre el bautismo del KKK y la historia del anciano a los estudiantes universitarios afroamericanos. Aunque luego entraré en el fondo, Lee demuestra toda su habilidad y pericia narrativa para lanzar su mensaje.

El casting está bastante bien. John David Washington, hijo de Denzel, realiza un buen debut protagonista. Washington realiza un buen papel interpretando a un afroamericano que intenta cambiar el sistema desde dentro, lo que le granjeará enfrentamientos con los blancos racistas, pero también desde los afromericanos radicales que le consideran un aliado del enemigo. Aunque es Adam Driver el que triunfa con su papel de compañero de Stallworth. Hay que quitarse el sobrero ante Driver, cuya filmografía y decisiones artísticas de los últimos años están siendo super interesantes.

Diría también que para ser una película de 130 minutos, la película es bastante entretenida y no se hace demasiado larga. Además, Lee consigue ponernos el corazón en un puño con su epílogo, en el que muestra imágenes reales de los enfrentamientos raciales que tuvieron lugar en el verano de 2017, para reafirmar su mensaje base de que el racismo una realidad en los USA, no algo del pasado. Y más con la victoria de Trump en las eleciones, al que vincula directamente con el resurgimiento de estos grupos racistas radicales.

Y aquí se acaba lo positivo. Infiltrado en el KKKlan realmente no buscar contar una historia real sino trasmitir un mensaje político repetitivo, machacando la idea que el sistema político y social americano SIEMPRE ha sido racista y los afroamericanos deben levantarse y rebelarse. Un racismo que está más fuerte que nunca con Trump en la Casa Blanca.

El principal problema para mi es que Spike Lee toma la decisión de contarnos la historia con un tono de farsa que me sacó del visionado. A pesar de que el racismo es terrible, jamás hay ninguna sensación de peligro porque todos los racistas son unos patanes y unos incultos y Lee se está riendo de ellos en todo momento.

En este aspecto, otra “sutil” decisión creativa es que todos los afroamericanos son personas inteligentes y bellas, mientras que blancos además de racistas son todos estúpidos, paletos, gordos, casi calvos y con ropa chunga. Y machistas, que no se nos olvide.

Otro hecho que me sacó del visionado fue su fallido climax final. Lee y sus guionistas se inventan una amenaza en forma de atentado terrorista que no sucedió realmente intentando, creo, dar mayor intensidad dramática a la historia. Pero fracasan estrepitosamente porque Lee no puede admitir que un blanco pueda ser inteligente, de forma que este climax acaba siendo ridículo. Además de una excusa para mostrar la típica escena gratuita de policías apaleando a un negro tan habitual en su filmografía, otro momento totalmente ridículo y fallido.

Spike Lee es tramposo hasta el punto de hacer que el compañero blanco de Stallworth sea judío en la película, cosa que NO era realmente, para que descubra en sus carnes lo malo que son los prejuicios y el racismo que sufren los afroamericanos de parte de los blancos racistas cristianos. De nuevo, dado que todos los blancos católicos son tontos paletos racistas, no puede mostrar a un blanco con cualidades positivas, por lo que su solución es cambiar la religión.

Lee siempre fue bastante sectario, pero su racismo contra los blancos en esta película adquiere una nueva dimensión. Sin embargo, su propuesta en mi opinión fracasa porque si los blancos racistas cristianos son todos unos paletos cabrones, ¿cómo han podido someter a la inteligente raza afroamericana? Siguiendo su razonamiento, no tiene demasiado sentido.

Para Lee no hay término medio, todo es un blanco y negro absoluto. Hasta el punto de decir que hay que elegir entre ser negro o americano, como si no se pudiera ser ambas cosas. O que la chica abandone al protagonista porque si eres afroamericano no puedes querar a un policía, ya que está trabajando para “el enemigo”. A pesar de haberla salvado la vida.

Una cosa es que te muestren unos hechos y permitan que el espectador entienda por si mismo el mensaje. Un ejemplo claro de esto es Detroit de Kathryn Bigelow, una espectacular y tensa película de parecido mensaje anti-racista, al contar unos hechos terribles reales de los 70 para mostrar que el racismo sigue siendo una realidad en la actualidad. Bigelow no necesita decirnos que el racismo es malo porque los hechos hablan por si mismos, y la violencia mostrada contra los afroamericanos es terrible.

Por contra, para Spike Lee la sutileza no existe, solo el trazo grueso y los términos absolutos. Blanco o Negro, conmigo o contra mi. Un mensaje aún más radicalizado con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Por ello, Lee nos abofetea con su mensaje en cada escena, en cada fotograma. América es racista, siempre lo fue y siempre lo será. Y los blancos son todos estúpidos y paletos. Y por si hubiera alguna duda mete porque sí parte de «El nacimiento de una nación» película racista de 1915 de D.W. Griffith que muchos historiadores dicen que ayudó a relanzar al KKK a principios del siglo XX,

Comparto el trailer de la película:

En resumen, Infiltrado en el KKKlan me ha supuesto una importante decepción amplificada además por los premios que ha conseguido, como el Gran Premio del Jurado de Cannes. Una ocasión perdida por parte de un director cada vez más radicalizado.

PUNTUACIÓN: 4/10

Crítica de Bohemian Rhapsody, de Brian Singer

Bohemian Rhapsody cuenta la historia de cómo Freddie Mercury y su grupo Queen se convirtieron en leyendas del Rock. Una película super entretenida con unas actuaciones estelares y una espectacular banda sonora con algunas de las más míticas canciones de la banda.

PUNTUACIÓN: 7/10

Según Filmaffinity, «Bohemian Rhapsody» es una celebración de Queen, de su música y de su extraordinario cantante Freddie Mercury, que desafió estereotipos e hizo añicos tradiciones para convertirse en uno de los showmans más queridos del mundo. Bohemian Rhapsody plasma el meteórico ascenso al olimpo de la música de la banda a través de sus icónicas canciones y su revolucionario sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control, y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en la que Mercury, mientras sufría una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia. Veremos cómo se cimentó el legado de una banda que siempre se pareció más a una familia, y que continúa inspirando a propios y extraños, soñadores y amantes de la música hasta nuestros días.

Oficialmente, Bohemian Rhapsody ha sido dirigida por Brian Singer, aunque el director fue despedido durante el rodaje y fue sustituido por Dexter Fletcher, que terminó la grabación de la película. Sin embargo, debido a las reglas del sindicato de directores, Singer mantiene la acreditación al no poder tener la película dos directores diferentes. La película cuenta con un guión de Anthony McCarten a partir de la historia escrita en colaboración con Peter Morgan, siendo producida por Graham King y Jim Beach, antiguo mánager de Queen, junto a los miembros vivos del grupo. Cuenta además con fotografía de Newton Thomas Sigel.

Lo mejor de la película sin duda son sus numerosas canciones, que son algunas de las más icónicas de la banda. La película nos muestra la creación de la propia Bohemian Rhapsody y de We will rock you, y tocan otras como Another one bites the dust, Radio Ga Ga, We are the Champions, I want to break free, Who wants to live forever… son todos temazos que recordamos y que nos dejan con una sonrisa al terminar la película.

Además de la música, me ha gustado mucho el montaje de la película de John Ottman, que hace que la música sea parte de la historia y la haga avanzar narrativamente, sin ser videoclips vacío. El gran final es el concierto Live Aid en Wembley, uno de sus conciertos más recordados, y la película nos hace sentir como si estuviéramos en medio del público. No sólo disfrutamos de la música de Queen sino que vemos que se han convertido en leyendas para toda una generación.

Lo siguiente a destacar de Bohemian Rhapsody es su casting, en el que destaca un increíble Rami Malek (Mr. Robot), que consigue meterse en la piel de Mercury y transmitir toda su energía en el escenario, y el drama de un artista que a pesar de su éxito no consiguió ser feliz consigo mismo y se refugió en una vida de excesos. Malek realiza una interpretación de las que aportan prestigio y cambian carreras, y creo que al menos debería ser nominado a los Oscars.

Además de Malek, he flipado con lo bien representados que están el resto del grupo. El gritarrista Brian May está interpretado por Gwilym Lee, el batería Roger Taylor por Ben Hardy y el bajo John Deacon por Joseph Mazzello. Además, Lucy Boynton interpreta a Mary Austin primera novia de Marcury y que continuó siendo una de sus mayores amigas aún cuando se separaron tras reconocer Mercury que era bisexual.

A raiz de esta película indagué en la historia de Freddie Mercury, y me sorprendí de conocer que era de origen pakistaní, algo de lo que se sentía avergonzado, y que Mary Austin fue la persona más importante de su vida. Aún a pesar de separarse tras varios años de convivencia, tener él numerosas relaciones con otros hombres y casarse Mary y tener dos hijos con su marido, siguieron siendo grandes amigos. Y por ello Freddie la hizo la gran beneficiaria de su testamento, heredando la mitad de la fortuna del cantante, por encima de su hermana y madre que consiguieron cada una un 25%.

Otro hecho que me ha gustado mucho de Bohemian Rhapsody es que la película muestra muy claramente la homosexualidad de Mercury y sus múltiples adicciones, pero lo hace de forma elegante y sin recrearse en el morbo o en escenas explícitas, cosa que hubieran podido hacer en caso de haber planteado una aproximación más sensacionalista. Parece ser que las fiestas y orgías en la casa londinense de Mercury fueron míticas, hasta el punto que Elton John o los Rolling Stones cogían aviones exclusivamente para asistir,  fiesta en las que el alcohol, las drogas, el sexo y el desenfreno eran protagonistas. Y aunque esto es cierto, los productores creo que aciertan en “proteger” de alguna manera la figura de Mercury. Pensando en mi como fan de la música de Queen, ¿quiero recordarle por su música o por sus orgías londinenses? Para mi no hay duda, lo tengo claro. Y esto no significa que estas fiestas o los numerosos encuentros sexuales de Mercury no aparezcan, pero lo hacen de forma elegante, sugiriendo más que mostrando.

Tampoco tengo duda que la película suaviza la relación de Freddie Mercury dentro de Queen, y que las broncas dentro del grupo debieron ser antológicas, peleas que solo se muestran de pasada. Pero, sin ser un experto en la vida del grupo, creo que las pinceladas de sus vidas y la relación del grupo están bien representadas. De nuevo, prefiero que les muestren como las leyendas del Rock que son con el broche de oro del concierto de Wembley de 1985, que ver un drama centrado en las broncas entre los miembros del grupo y anécdotas sexuales escabrosas que no me aportan nada.

Aunque la cronología real no coincide exactamente con la mostrada en la película, me gustó que Bohemian Rhapsody muestre a un Freddie Mercury que no quiere ser visto como un enfermo y que busca trascender con su música, llegando a ser en vida una verdadera leyenda del rock. Algo que aunque no sucedió realmente en la época del Live Aid, sí fue una constante de los últimos años de vida de Mercury, tras serle diagnosticado el SIDA. Es por esto que me ha parecido una gran película pensada para todos los que en algún momento hemos cantado una canción de Queen, que nos deja con un subidón y con ganas de sacar de nuevo toda la discografía del grupo. Diría que no se puede pedir más.

Le película en general ha sido valorada muy negativamente por la crítica, opinión que no comparto. Sobre este tema, me ha gustado mucho un twit de Scott Derrickson que resume perfectamente la sensación que me generan estas críticas negativas: “I really enjoyed Bohemian Rhapsody. Most criticisms I’ve read about the film say it could’ve been something more. But I refuse to judge a film by I wanted it to be, I receive it for what it is.” Es decir, juzga la película por lo que es, no por lo que te hubiera gustado que fuera. Amen.

Pensando en lo menos bueno de la película, reconozco que Bohemian Rhapsody es un pelín larga y que le cuenta arrancar en su primera parte. Sus 135 minutos te dejan con un subidón gracias a una parte final que es como estar en un concierto en vivo de la banda, pero llegar hasta ahí cuesta porque algunos pasajes no son tan interesantes como las canciones que estamos escuchando. En cierta forma, es justo el mismo problema que le vi a “Ha nacido una estrella”, película que también me gustó bastante y cuya crítica publiqué hace unos días.

Sobre que la película es muy “formulaica”, no soy un experto en la vida del grupo, pero diría que el problema es que una vez quitas los detalles explícitos y morbosos, lo que te queda es algo muy parecido a lo que nos muestran. A pesar de ser Mercury bisexual y convivir con varios hombres, no se puede ocultar que para él la persona más importante de su vida fue una mujer. Igual el tema entonces es que la película no es una celebración de lo “gay”, aspecto de su vida que por otro lado no se oculta en ningún momento, sino que muestra a una persona que solo fue feliz encima del escenario o creando música.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Bohemian Rhapsody no será la película favorita de la crítica, pero sin duda es la película que pedíamos los fans de Queen. Si alguna vez cantaste o bailaste una canción de la banda, te lo pasarás genial viendo la película en pantalla grande. Te la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de «Ha nacido una estrella», de Bradley Cooper

La nueva versión de «Ha nacido una estrella» ha sido dirigida por Bradley Cooper, contando con Lady Gaga para ofrecer un buen drama con unos números musicales increíbles. Sin embargo, aunque me ha parecido una buena película no he llegado a conectar del todo con ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

Jackson Maine (Bradley Cooper) es una estrella consagrada de la música que una noche conoce y se enamora de Ally (Lady Gaga), una joven artista que lucha por salir adelante en el mundo del espectáculo. Justo cuando Ally está a punto de abandonar su sueño de convertirse en cantante, Jack decide ayudarla en su carrera hacia la fama. Pero el camino será más duro de lo que imagina.

El debut en la dirección de Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas, El francotirador) se salda con muy buena nota, demostrando un gran oficio a la hora de contar esta historia y de trasmitir todo el sentimiento de las canciones, todas sobresalientes.
Los números musicales son profundos y sentidos, con una Lady Gaga luciéndose en cada canción, transmitiendo una buena química con Cooper. Canciones que han sido todas escritas por Lady Gaga, en colaboración con Bradley Cooper, Luke Nelson y Mark Ronson. Creo que esta película muestra que Lady Gaga puede tener un gran futuro como actriz, aún reconociendo que este es un papel perfecto para una cantante y estrella profesional como ella.

Luego volveré con Lady Gaga, pero tengo que comentar que aunque Lady Gaga está enorme como cantante y correcta como actriz, el verdadero protagonista y centro narrativo de «Ha nacido una estrella» es el personaje de Bradley Cooper. Su personaje Jackson Maine es el único que cuenta con una historia y un drama personal, y su espiral de autodestrucción es el hilo conductor de la película sobre el que gravitan los demás personajes.

En lo relativo al resto del reparto, solo Sam Elliott como el hermano de Jackson me ha gustado. El resto de personajes son sombras que acompañan pero que no tienen demasiado interés para la historia, y quizá la historia hubiera mejorado con unos secundarios con algo más de empaque.

Quizá el elemento más flojo de la historia es el guión, obra de Will Fetters, Eric Roth y el propio Cooper, actualizando a los nuevos tiempos las clásicas películas de 1937, 1954 (con Judy Garland) y 1976 (con Barbra Streisand). El principal problema, que hizo que no encajara con la historia, es que no hay una estructura clásica de inicio-nudo-desenlace, sino un “slice-of-life” en la vida de estos dos artistas, construida con numerosas elipsis temporales. La primera mitad de la historia si me gustó mucho, que es la parte en que Cooper y Lady Gaga se conocen y empiezan a cantar juntos. Pero a partir de la primera hora comenzaron los saltos y ya no conecté con la historia.

Entiendo que a la hora de valorar una película como esta que intenta apelar a los sentimientos de la audiencia, o conectas con ella y todo encaja, o como en mi caso, si no consigues hacerlo, no flipé con ella, aunque reconozco que es un buen drama.

Esto hizo que la película se me hiciera un pelín larga. Las canciones molan todas, pero la relación fuera de los escenarios no es tan profunda o interesante como debería. Como comentaba antes, Lady Gaga tiene un buen debut cinematográfico y apunta maneras, pero lo cierto es que el guión no la da elementos interesantes sobre los que trabajar aparte de cantar muy bien y acompañar el camino de Cooper. Esto hizo que cuando terminé de verla, algo no me cuadrara con su personaje. Pensando en ello, creo que no es culpa de su interpretación, sino del guión.

Bradley Cooper es el único con un verdadero arco, y además de evolucionar, es el que aprende la lección de la historia. Sin embargo, el personaje de Lady Gaga parece que no hace nada por ella misma, sino que vive a partir de las decisiones y oportunidades que le dan otras personas, ya sea Jackson o más adelante, el agente que lanza su carrera artística. No decide, sino que reacciona a lo que hacen los demás a su alrededor.

La película deja un mensaje final muy acorde con el mundo moderno actual que me pareció muy triste. Los artistas veteranos, y quien sabe si en general no están hablando de la gente mayor, deben saber cuando echarse a un lado para permitir que los jóvenes puedan disfrutar de su éxito y seguir su propio camino. Buff, que triste, pero que real.

Comparto el trailer de la película:

Ha nacido una estrella es un buen drama con unas extraordinarias canciones que sirve de gran tarjeta de presentación de Lady Gaga como actriz y Bradley Cooper como director. Aunque no llegué a conectar con ella, creo que sí merece un visionado.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

Critica de The Night Comes For Us, de Netflix

The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.

PUNTUACIÓN 7/10

Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.

La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.

La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
Comparto el brutal trailer de la película:
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
PUNTUACIÓN 7/10