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Crítica de Chernobyl (HBO)

Mucho se ha hablado de Juego de Tronos, pero creo que Chernobyl tiene muchas opciones de convertirse en LA SERIE de 2019. Un retrato frío del accidente nuclear de 1986 que me ha encogido el corazón y que muestra la verdadera cara del régimen comunista.

PUNTUACIÓN: 9/10

Chernobyl es una miniserie de cinco capítulos creada por Craig Mazin. La serie es un drama histórico coproducido por los canales HBO de Estados Unidos y Sky de Reino Unido, que sigue “la verdadera historia de una de las peores catástrofes provocadas por el hombre y habla de los valientes hombres y mujeres que se sacrificaron para salvar a Europa de un desastre inimaginable. La miniserie se centra en el desgarrador alcance del desastre de la planta nuclear que ocurrió en Unión Soviética en abril de 1986, revelando cómo y por qué ocurrió, además de los intentos del gobierno comunista de la URSS por ocultarlo, así como las sorprendentes y notables historias de los héroes que lucharon y cayeron”.

La serie ha sido escrita y creada por Craig Mazin. Este director y guionista americano que hasta ahora era principalmente conocido como autor de comedias de trazo grueso como Scary Movie 3 y 4, Superhero movie y la trilogía de Resacón en Las Vegas, es el protagonista de una de las sorpresas creativas del año, mostrando que si tienes la suficiente pasión, puedes crear lo que te propongas. La miniserie ha sido dirigida por Johan Renck, director de televisión en series como Breaking Bad, The Walkign Dead o Halt and catch fire.

La serie está protagonizada por Jared Harris como Valery Legasov, el subdirector del Instituto Kurchatov que se encargó en organizar los esfuerzos de apagar el reactor así como limpieza de la planta nuclear. Stellan Skarsgård es Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros a cargo de dirigir los trabajos que estuvo en Chernobyl durante los momentos más duros. Por último, Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear de Minsk. Khomyuk es un personaje ficticio que «representa a los muchos científicos que trabajaron sin miedo y se pusieron en peligro para ayudar a resolver la situación».

Chernobyl va a ser una de las series del año. Es un excelente ejemplo de gran narrativa que utiliza un estilo frío y aséptico para contar los hechos, consiguiendo golpearnos en el corazón en cada uno de los cinco perfectos episodios de los que se compone.

Aunque Chernobyl es una reconstrucción de los hechos que tuvieron lugar en 1986, en el fondo estamos ante un retrato de una época y un país, la Rusia comunista, que machacaba al individuo y que ponía siempre al aparato por encima de las personas. Además de reconocer la labor de todas las personas que trabajaron y murieron por evitar una tragedia aún mayor, la tensión narrativa está construida siempre en la lucha de técnicos y científicos contra burócratas que no quieren admitir que la realidad no es como el partido quiere que sea.

Desde el principio, la serie hace que el líder soviético Mikhail Gorbachev declare en la primera reunión en Moscú que el accidente debía mantenerse en secreto porque «nuestro poder proviene de la percepción de nuestro poder». Chernobyl incineró esa percepción, y la serie incluso pone declaraciones suyas de 2008 en las que afirmó que Chernóbil significó el principio del fin de la URSS, que se desmoronó en 1991 precisamente tras haber visto desafiada esa percepción de poder.

En este sentido, son paradigmáticas además varias escenas en el primer y segundo episodio en los que los jefes de la central niegan que esté pasando nada grave incluso cuando varios técnicos han visto el sarcófago del núcleo abierto con sus propios ojos. O cuando burócratas sin conocimientos nucleares niegan la opinión del experto Legasov simplemente con un “no pone eso en el informe oficial.”

Hoy en día es alucinante descubrir que el régimen comunista no contemplaba ni siquiera la posibilidad de que pudiera producirse un accidente en una central nuclear, de forma que ni técnicos, ni bomberos sabían como reaccionar ni disponían de material protector ante la radiación. Pero es que ni siquiera el pueblo cercano de Prypiat tenía ningún protocolo de evacuación, y la escena en la que varias familias con niños van a ver el incendio “porque es muy bonito” mientras ves como les está cayendo la radiación es una de las escenas más terroríficas que recuerdo, demostrando que normalmente es lo mundano lo que más nos impacta.

Al igual que ver cómo tras conocerse que las centrales soviéticas tenían un fallo de diseño que es lo que provocó el desastre unido a la incompetencia de los jefes de la central, las autoridades rusas se negaron en realizar cambios en el resto de centrales operativas porque eso demostraría una debilidad en su estrategia energética.

He visto la serie en V.O., y me ha encantado escuchar a todo el reparto, con interpretaciones contenidas como se espera que un ruso se comportaría. Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson realizan un trabajo espléndido, pero creo que estamos ante un trabajo coral de gran nivel. De entre todos los momentazos de los protagonistas, destacaría cuando Legasov (Harris) le cuenta a Shcherbina (Skarsgård), que la radiación les ha matado aunque no se hayan dado cuenta, pasando a detallar con frialdad científica los síntomas que sufrirán hasta morir por cáncer, y el estoicismo con el que Shcherbina se toma la noticia.

A modo anecdótico, destacaría también la construcción de los mineros rusos, que a partir de ahora se han situado en el cúspide de los “hombres duros” del cine y la televisión. Hombres acostumbrados a trabajar en total oscuridad a los que no se puede mentir, y que hicieron un trabajo imprescindible para controlar el accidente atómico a sabiendas que iban a ser irradiados y que pobablemente morirían. Leer en el epílogo de la serie como de los 400 mineros que trabajaron en Chernóbil más de 100 murieron antes de cumplir los 40 años y que jamás han sido considerados víctimas del accidente ni sus familias compensadas es brutal. Y tristemente real.

Otro elemento a destacar de Chernobyl es su sobresaliente diseño de producción, que reconstruye perfectamente la vida en la rusia comunista. Los edificios, ropas, vehículos, y todo lo demás es perfecto, y he flipado leer a gente rusa en redes sociales llorando al recordar su propia infancia a partir de los trajes de los escolares que nos muestran, al igual que otros muchos elementos. Todo está construido de forma fideligna y realista, y se transmite en cada plano.

Estamos ante una serie con un gran guión, excelentes interpretaciones y una producción bestial, que además sabe contar la historia de forma excepcional, atrapando al espectador desde el minuto uno. De hecho, los cinco episodios de esta serie son la duración perfecta para contar la historia de la mejor forma para conseguir el mayor impacto en el espectador.

Además, el estreno serializado en HBO ha jugado en positivo en el impacto que esta serie ha provocado. Y es que el boca a boca ha funcionado entre los espectadores, haciendo que la audiencia haya crecido semana a semana. Tras el final de Juego de Tronos, Chernobyl ha dominado la conversación seriéfila de estas últimas semanas, y lo ha hecho para bien.

Si tengo que decir algo negativo de la serie, es que nuestra sociedad necesite series como esta que nos recuerden el pasado para no repetirlo. Y se me cae el mundo a los pies al conocer que la actual Rusia vaya a realizar una serie de ficción culpando del accidente a una conspiración de la CIA, porque incluso 20 años después no pueden aceptar nada que deje en mal lugar al estado, aunque sea verdad.

Es por esto que el mensaje “What is the price of lies? / ¿Cual es el precio de las mentiras?” esté hoy en día tan de actualidad como lo estuvo en 1986. Lamentablemente.

Comparto el trailer de esta miniserie:

Chernobyl es una sobresaliente serie que sirve para recordar a los hombres y mujeres que sufrieron las consecuencias del accidente y como un accidente marcó el principio del fin del régimen comunista soviético. Una serie imprescindible.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Star Trek Discovery temporada 2 (Netflix)

Netflix estrenó la segunda temporada de Star Trek: Discovery hace algunas semanas, y aunque no es tan buena como su predecesora, sirve de correcto entretenimiento para todos los fans de la ciencia ficción espacial.

PUNTUACIÓN: 7/10

La segunda temporada de la serie de televisión estadounidense Star Trek: Discovery se desarrolla aproximadamente una década antes de los eventos de la serie original de Star Trek y sigue a la tripulación del USS Discovery mientras investigan siete señales misteriosas aparecidas en el espacio profundo, que tienen una conexión con la protagonista Michael Burnham (Sonequa Martin-Green) y sobre todo, con su hermano adoptivo Spock (Ethan Peck), que resultará clave para salvar la galaxia.

Star Trek: Discovery ha sido producida por CBS Television Studios con Alex Kurtzman como showrunner de esta segunda temporada en sustitución de Gretchen J. Berg y Aaron Harberts, los showrunners de la primera que fueron despedidos a mitad de la producción. Esta temporada está planteada con el objetivo de conectar y cerrar los huecos entre la primera temporada y la serie clásica de TV.

Si te gusta la ciencia ficción, te recomiendo que veas esta serie, sobre todo su notable primera temporada, cuya crítica puedes leer aquí. Y a partir de ahora lo que leas es SPOILER, ya que es imposible comentar sobre esta segunda temporada sin comentar los aspectos más importantes de su trama. ¡Sigue leyendo bajo tu responsabilidad!!

Sonequa Martin-Green interpreta a Michael Burnham, comandante humana criada en Vulcan por la familia de Spock. Doug Jones repite como Saru, Anthony Rapp es el doctor Paul Stamets, Mary Wiseman es la especialista Sylvia Tilly, amiga y compañera de cuarto de Burnham y Shazad Latif como ash Tyler, la antigua pareja de Burnham que es ahora mitad humano mitad klinglon.

Para esta segunda temporada se incorporan Anson Mount como el capitán original de Star Trek, Christopher Pike, y Ethan Peck como Spock, el icónico vulcaniano de la serie original y hermano adoptivo de Burnham. Estos personajes y su nave estelar, el USS Enterprise, se incluyeron como parte del intento de explicar sus conexiones la serie original de Star Trek, y sus interpretaciones me han arecido de lo mejor de esta temporada. También repite Michelle Yeoh en el papel de la Capitana Philippa Georgiou, la antigua capitana y mentora de Burnham asesinada que ha vuelto como su contrapartida terrana proveniente de otra dimensión.

Un comentario recurrente que me vino a la cabeza varias veces durante el visionado de esta segunda temporada es “Cuanto daño va a hacer Vengadores Endgame a las historias de viajes temporales” Desde luego ya no volveremos a verlas con los mismos ojos, y al primer ejemplo de esta Star Trek Discovery me remito.

Esta segunda temporada ha sido entretenida, pero bastante más floja que la anterior. La historia se apoya completamente en el misterio del “Angel Rojo” que recorre la galaxia, y no es hasta la segunda parte de los 14 episodios cuando se descubre de qué va realmente esta temporada y quien es el antagonista y la amenaza para la tripulación del Discovery. Y la resolución sinceramente no está a la altura de las expectativas. Y es una pena, ya que el giro de la mid-season anterior en la que viajaban a la dimensión Terrana fue bestial y super entretenido, pero en este caso se ha quedado en un Wtf!!, una ocasión perdida.

Esto no quiere decir que Discovery no sea una serie muy entretenida, que lo es, ni que haya bajado el nivel respecto a su sobresaliente diseño de producción y efectos especiales, así como en las convincentes interpretaciones de todo el reparto. La serie es una montaña rusa de sorpresas y emociones que engancha, lo único es que notas que algo no cuadra del todo ni es tan interesante como lo que vimos en la temporada anterior.

Y es que el mcguffin de esta temporada gira sobre realizar unos viajes en el tiempo para evitar que Control, una Inteligencia Artificial que aparece de la nada, se haga con unos datos en posesión de la Discovery que pueden ayudarla a adquirir consciencia y consiga destruir a todos los seres vivos de la galaxia. Unos viajes temporales destinados a cambiar el pasado, nuestro presente, que aunque aparentemente cuadran, mejor no pensar mucho en ellos porque puede que todo salte por los aires.

Y por si fuera poco con los viajes temporales y sus paradojas, para conseguir que los héroes triunfen hay un montón de casualidades y personajes que aparecen literalmente de la nada para dar con la solución justa en el momento propicio, lo cual hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires en algunos momentos en los últimos episodios.

Esto enlaza con el hecho de que el showrunner Alex Kurtzman parece tan centrado en hacer que todo cuadre respecto a la serie original, que se olvida en crear a un antagonista, Control, que transmita verdadera sensación de amenaza. Por ello, todo el climax final queda muy flojo y sin tensión dramática, con unos combates espaciales en los que no se ve nada y tampoco dan sensación de que realmente importen, ya que están dejando claro en todo momento que el viaje temporal puede arreglarlo todo.

La idea de la conexión con la serie original es una de las cuestiones clave que más se comentaron en su día, teniendo en cuenta que nunca se mencionó al U.S.S. Discovery ni a la hermana de Spock, Michael Burnham. Y hay que reconocer que la explicación final que se da es correcta, aunque un poco loca. En todo caso, igual que Vengadores Endgame NO tiene agujeros de guión porque la película explica su lógica, este final se justifica suficientemente.

Otro elemento que me ha gustado menos de esta temporada es que no cumplen la clásica norma de “Show, don´t tell” aplicable al medio audiovisual. En lugar de mostrarnos a personajes actuando en función de sus sentimientos, vemos una y otra vez a todo el mundo explicando como se sienten. Uno tras otro, abren el corazón a la cámara cuando deberíamos verles hacer acciones interesantes. Y si fuera solo Michael Burnham no pasaría nada, pero en los últimos tres episodios son todos los protagonistas. E incluso una tripulación que no se han molestado en construir previamente para que nos importe como se sienten.

Descubro ahora que la CBS ha confirmado una tercera temporada de Star Trek: Discovery. Y aunque a priori parece algo sorprendente dado el final de esta temporada, teniendo en cuenta que hay un final abierto, es perfectamente posible la continuación. De hecho, me gustaría pensar que una vez se han desembarazado de la continuidad con la serie original, una eventual tercera temporada va a poder despegar por fin y demostrar todo el potencial de esta tripulación.

Me leo y me doy cuenta que esta reseña me está saliendo muy negativa, y lo cierto es que Star Trek Discovery globalmente me ha parecido bastante entretenida, y ha cumplido de sobra con su función, aunque sea a costa de ponerse al nivel de series de clase media, muy alejada de los mejores series actuales.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Star Trek Discovery me ha gustado y me parece una correcta conclusión de la historia que sirve de conexión con la serie de televisión original, aunque sin la frescura de la notable primera temporada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Banshee Temporada 4 (HBO) Todo lo bueno llega a su fin

Banshee llega a su fin. La serie creada por Jonathan Tropper y David Schickler disponible en HBO ha sido una gran serie de acción de temática noir. Y aunque esta cuarta y última temporada es la peor de todas, creo que proporciona un satisfactorio final.

PUNTUACIÓN TEMPORADA 4: 6/10

PUNTUACIÓN GLOBAL: 7/10

Tras los dramáticos sucesos del final de la temporada anterior, Lucas Hood regresa a Banshee sin su placa pero con una nueva motivación: cazar a un macabro asesino en serie y localizar a un aliado perdido en la cuarta y última temporada de esta exitosa serie.

Banshee es un drama criminal estadounidense creado por Jonathan Tropper y David Schickler para Cinemax, que en España puede verse en HBO. Cuenta además con Allan Ball, creador de True Blood.

Tienes disponible en el blog mis críticas de las temporadas uno, dos y tres. Si te gustan las series de acción protagonizadas por antihéroes, te recomiendo que veas esta serie, pero obviamente, hablar de la cuarta temporada implica SPOILERS de las anteriores.

Así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad. Estás avisado.

Banshee siempre ha sido una serie honesta en su propuesta, una serie de corte criminal protagonizada por antihéroes con su propio código de conducta que siguen hasta el final sin importar sus consecuencias. Si el protagonista Lucas Hood (Antony Starr) mola mucho, también lo hace su villano el jefe mafioso empresario de éxito convertido en alcalde Kai Proctor (Ulrich Thomsen), al que también han sabido construir como una persona compleja, que aunque es violento y claramente malvado, también tiene matices positivos aplicados a su familia, encarnada en su sobrina Rebecca Bowman (Lili Simmons). Y tras varios años, por fin sabremos el final de su enfrentamiento, un final que sorprenderá a más de uno.

Las escenas de acción siempre han sido uno de los puntos fuertes de la serie, aunque hay que reconocer que en esta temporada no tenemos números tan brillantes. Y aunque en las primeras temporadas se repetía un esquema claro de al menos una escena de acción y otra de cama por episodio, en esta última no son tan explícitos y se centran el todo el drama que han sufrido los personajes y como se dirigen hacia su final.

Lo peor de Banshee es que esta cuarta temporada no está al nivel de las anteriores. Desde el primer fotograma hasta casi el final es un WTF !! tras otro que restan atractivo al conjunto. A esto hay que añadir que a la figura de Proctor, en esta temporada los agentes de la ley tienen que enfrentarse a un asesino en serie y a los neonazis que quieren arrebatarle a Proctor el control del mundo criminal de la zona. Y al final ambas amenazas no están a la altura, con unas resoluciones demasiado simples.

Esto no quita para que los últimos 10/15 minutos de la serie en la que se cierra el camino para todos los personajes haya sido super emocionante y satisfactorio. Sobre todo en lo referido a la figura del protagonista Lucas Hood, el expresidiario sin nombre que llegó a Banshee buscando encontrar su pasado y que tendrá que decidir ahora su futuro.

Quizá esta cuarta temporada no haya mantenido el nivel, pero al menos nos ha dejado con un buen sabor de boca con su perfecto final.

Aunque estoy triste por el final de Banshee, me alegra saber que HBO acaba de estrenar Warrior, la nueva serie de Cinemax. ¿El creador de Banshee Jonathan Tropper se une con Justin Lin para adaptar una historia de Bruce Lee? ¿Artes marciales en el San Francisco de finales del XIX, bellas mujeres y molonismo máximo? Warrior tiene todas las papeletas para convertirse en mi próxima serie favorita.

Comparto el trailer de esta última temporada de Banshee, que sirve de resumen de lo visto hasta ahora:

Banshee ha sido una serie dirigida a un público adulto que me ha dado un más que correcto entretenimiento y que recordaré con una sonrisa en el rostro.

PUNTUACIÓN TEMPORADA 4: 6/10

PUNTUACIÓN GLOBAL: 7/10

 

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Juego de Tronos ya es historia de la televisión – Análisis de la 8ª temporada

Juego de Tronos ya es historia viva de la televisión. Esta octava temporada tenía que cubrir unas expectativas imposiblemente altas para millones de personas, y creo que los creadores David Benioff y D.B. Weiss y la HBO han conseguido cerrar la serie con un final más que satisfactorio.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras siete temporadas, el invierno ya está aquí. Y a pesar de que Daenerys Targaryen ha congregado al mayor ejército jamás reunido en Poniente, tienen pocas posibilidades de derrotar al Rey de la Noche y su ejército de muertos vivientes en Invernalia. Y de entre los que sobrevivan saldrá el que esté llamado a sentarse en el Trono de Hierro. Pero  Cersei Lannister no dejará que nadie la arrebate lo que la pertenece.

Más que una crítica tradicional, planteo este post como un resumen de mis impresiones ante esta última temporada. Por tanto, es un post CON SPOILERS. Si no has visto esta temporada, te recomiendo que corras a ver el final y vuelvas a leer mis impresiones a continuación.

Juego de Tronos es un hito televisivo. Pasarán años en que otra serie tenga el impacto social que ha tenido esta historia basada en las novelas de George R.R. Martin, si es que alguna llega a igualarla. Y fruto de este impacto y de tener a millones de personas en todo el mundo pendiente de cada uno de los seis últimos episodios, se ha generado una polémica que va a convertirse en un caso paradigmático de la situación de las redes sociales en la actualidad.

El desarrollo de esta temporada de seis episodios se ha distribuido en dos emocionantes episodios de reuniones entre los diferentes personajes, dándoles unos últimos momentos de felicidad antes de la llegada del Rey de la Noche a Invernalia en el tercer episodio. Tras el abrupto final de los no-muertos, el cuarto episodio traslada la acción a Desembarco del Rey donde se dirimirá la posesión del Trono de Hierro. Tras un polémico y sangriento quinto episodio que significó la victoria de Daenerys Targaryen masacrando a los habitantes de la capital, el sexto episodio sirve para responder las últimas cuestiones y cerrar los viajes de los diferentes protagonistas.

Ante el  «giro» de Daenerys del quinto episodio de masacrar a un enemigo vencido, las redes sociales ardieron con gente indignada contra los creadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, por no haberles dado lo que ellos querían, hasta el punto que más de 800.000 personas firmaron una ridícula petición en change.org exigiendo que HBO volviera a rodar esta temporada. Una enorme cantidad de personas han demostrado ser muy ridículas y no entender el significado de una obra de «ficción».

Eso no significa que no hayan críticas legítimas de gente a los que Juego de Tronos no les ha gustado en las últimas temporadas, precisamente a partir de que la serie de televisión superó a los libros de George R.R. Martin. Y cuyos argumentos son muy razonables y correctos.

Pero estamos en un momento en que las redes sociales, y por elevación nuestra sociedad, está llena de mucha gente que no quiere escuchar cosas nuevas o diferentes a sus ideas preconcebidas. Y que quiere que todo entre dentro de su limitado esquema de valores, rechazándose automáticamente todo lo que haga a los espectadores / consumidores salir de su zona de confort. En este sentido, los que daban la tabarra con que Juego de tronos era una serie política del siglo XXI más que una fábula de fantasía medieval con dragones y zombies han quedado completamente retratados, y es casi hasta normal que pongan el grito en el cielo cuando la serie, según ellos, maltrata al «mayor icono feminista del ocio televisivo». Da igual que este fuera el final previsto por el autor de las novelas, y que desde luego no fuera esa la intencionalidad de Martin al crear su historia y al personaje de Daenerys. De hecho, si en algo destaca el escritor americano es por resaltar que no hay que poner nuestra fe en nadie simplemente porque haya nacido en una casa «noble» o nos diga que es la «elegida» para reinar y que sabe lo que es mejor para nosotros.

Estamos en un momento en que se quiere que los fan-fictions estén al mismo nivel que las obras originales, lo que importa es lo que YO quería que pasara no lo que sucede realmente, lo cual es una locura absoluta. Y sin duda me pareció justicia poética cuando los que han usado a un personaje de ficción para su ideario político han tenido que tragarse el mal trago de ver como Daenerys ha utilizado su poder militar para la conquista y la derrota de sus enemigos igual que cualquier otro déspota. Dijo el gran Alan Moore en Miracleman (1988) que «nunca ha existido un cielo que no se haya construido sobre huesos humanos». Es decir, no importa lo bienintencionadas que sean las intenciones, la conquista siempre provocará muertes inocentes. Y esta regla se cumple también en Juego de Tronos.

Globalmente la serie me parece que es un buen final que ofrece una conclusión satisfactoria a estos maravillosos y complejos personajes. Obviamente, esta octava temporada no es perfecta, igual que tampoco lo fue la anterior, pero creo que era muy difícil realizar la cuadratura del círculo que pedían muchos espectadores, y Juego de Tronos lo consigue de forma razonablemente satisfactoria.

Quizá el mayor reparo que se le puede hacer a esta última temporada es su duración de seis episodios. Esto provocó una aceleración de todas las tramas que no hizo les hizo justicia, sobre todo en lo referido al Rey de la Noche. Siete temporadas anunciando «Winter is coming» para terminarlo todo en un único episodio me parece sin duda el mayor problema de esta octava temporada. Aún reconociendo que  el episodio en sí está bien construido y consigue crear una tensión in-crescendo brutal. Pero es normal que esperáramos más. Aunque, se ha demostrado que Juego de Tronos no iba de la lucha contra los muertos vivientes, sino en saber quién se sentaría en el Trono de Hierro.

Desde la sexta temporada, la suspensión de credulidad de los espectadores estuvo seriamente amenazada con viajes que antes duraban meses y temporadas completas que ahora se ejecutaban en un único episodio. Esta nueva realidad provocada por la necesidad de cerrar la historia ha provocado la mayoría de críticas de los aficionados, sobre todo de los lectores de los libros. Pero esto no es un problema de esta octava temporada, sino en general de la segunda parte de la serie.

Igual que esto, hay otras situaciones «extrañas», como que las fuerzas de Daenerys, los Inmaculados liderados por Gusano Gris pero también los jinetes Dothrakis, fueran diezmadas por el ejército de no-muertos durante su ataque a Invernalia, para que luego aparezcan con toda su potencia para asediar Desembarco del Rey en los episodios 5 y 6. Pero, como digo antes, son pequeños peros en el camino inevitables para conseguir llegar al final del camino.

Comentaba con mi hermano Fernando en relación a Vengadores Endgame que no hay nada malo en que un final sea lógico en relación al camino que los personajes habían realizado en cada una de las películas. Y que, de hecho, es mucho mejor ser lógico y coherente en este sentido que buscar sorprender con giros artificiales que maten lo ya construido. Esto iba en relación al final de Tony Stark, Steve Rogers y el resto de Vengadores, pero es perfectamente aplicable a Juego de Tronos.

Como comento arriba, para Martin, todo aquel que ansíe el Trono de Hierro no es digno de confianza y acabará convirtiéndose en un monstruo. Por esto, no hay giro en la evolución de Daenerys, antes no era una Madre Teresa bondadosa que buscaba liberar esclavos, sino alguien que buscaba controlar un ejército con el que cumplir su destino de reinar sobre los 7 reinos, y que acabará con todo aquel que se ponga en su camino. Porque ella tiene razón y todos los demás están equivocados. Daenerys es igual de mala que los Lannister que pagan a asesinos, los Tyrell que conspiran en las sombras, el anterior rey Robert Baratheon que subió al trono tras la muerte de Aerys Targaryen tras volverse loco, y que a su vez también consiguió el trono a sangre y fuego.

El problema no es Daenerys, sino en los que la colocaron en un pedestal que no merecía, y es normal que al final pague el precio por la masacre que provocó en Desembarco del Rey. Y que sea Jon Snow, el hombre de ideales que siempre antepuso hacer lo correcto a todo lo demás, que sea su ejecutor, a pesar de amarla con todo su corazón. «El honor es la muerte del amor» comenta Tyrion a Jon minutos antes de que mate  a Daenerys mientras la besa y la dice que la quiere.

Con esta idea general, es un final totalmente satisfactorio que Bran Stark, el Cuervo de Tres Ojos que atesora toda la memoria de la humanidad y que no desea el poder, sea finalmente elegido como Rey de los Seis Reinos. Y que Bran nombre a Tyrion Lannister como su Mano es igualmente lógico, al no considerarse digno del poder y creer que ha fallado más  de lo que ha acertado. Un Tyrion que vuelve a ser el gran protagonista que roba la serie.

Tremendamente satisfactorios son también los finales de Sansa y Arya Stark, la primera consiguiendo cumplir su sueño de reinar las tierras del norte como un Reino independiente de Poniente y la segunda dejando atrás su vida en el continente en busca de aventuras en el Oeste inexplorado. Y tras convertirse en el último Kingslayer, Jon Snow también encuentra un buen final desterrado como un Night´s Watch a vivir su vida más allá del muro junto a los Salvajes del Norte, posiblemente el único lugar en el que encaja y en el que fue feliz. Es irónico que el único personaje puro de la serie reconozca que no hay sitio para él en la civilizada Poniente y tenga que abandonarlo. El plano final de los tres hermanos Stark mientras se dirigen cada uno hacia su final es brillante.

Narrativamente, el último episodio tiene un montón de grandes momentos mientras se van cerrando las diferentes tramas, teniendo a Tyrion de gran protagonista. Empezando por el descubrimiento de sus hermanos Cersei y Jamie, que murieron juntos abrazados por toda la eternidad. Un buen final para un personaje no implica que sea un final feliz, y en este sentido, creo que la muerte de los Lannister entra sin duda en esta categoría. O cuando Tyrion renuncia a su puesto de Mano del Rey de Daenerys cuando ésta confirma que la guerra no terminó en Desembarco y quedan otros reinos a los que doblegar hasta conseguir el poder absoluto. O su conversación con Jon en la que le abre los ojos ante la crueldad de Daenerys.

Y super emocionante también es la reacción de Drogon cuando ve a su madre muerta, fundiendo el Trono de Hierro que entiende es el causante de toda la muerte que hemos visto desde el comienzo de la serie, y llevándose el cuerpo sin vida de su madre de nuevo al este. Esta escena más metafórica que literal conduce al siguiente momentazo, cuando Tyrion explica quién es para él el más adecuado para reinar, y que tiene una connotación meta lingüística bestial:

«No he hecho otra cosa más que pensar estas dos semanas en nuestra sangrienta historia, en todos los errores cometidos. ¿Qué une al pueblo? ¿Las huestes? ¿El oro? ¿Las banderas? Las historias. No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Nadie puede detenerla. Ningún enemigo puede vencerla. ¿Y quién tiene mejor historia que Bran el Tullido? El chico que cayó de una alta torre y sobrevivió. Supo que no volvería a andar, así que aprendió a volar. Cruzó más allá del Muro. Un lisiado. Y se convirtió en el Cuervo de Tres Ojos. Es nuestra memoria, el custodio de todas nuestras historias: las guerras, bodas, nacimientos, masacres, hambrunas… Nuestros triunfos y nuestras derrotas. Nuestro pasado. Quién mejor para conducirnos al futuro».

El poder de las historias que conforman nuestros mitos, nuestras leyendas y nuestra cultura. Y por elevación, el poder de los creadores que tuvieron el talento y la valentía de presentar estas historias ante los lectores y los espectadores y que consiguieron emocionar a públicos variados de todo el mundo. Un mensaje bestial que me ha encantado, de forma que dentro de 10 ó 15 años seguiremos recordando Juego de Tronos, a George R.R. Martin y la HBO, mientras que toda la polémica de Daenerys será solo una anécdota al pie de wikipedia.

Fruto de esta filosofía,  Brienne de Tarth añade en el libro de los reyes los últimos capítulos de la vida de su amado Jaime Lannister, destacando que fue mucho más que un «mata-reyes», y Samuel Tarly muestra el libro en el que recoge los relatos que acabamos de disfrutar, cuyo título para sorpresa de nadie es «Canción de Hielo y Fuego».

Y para los que veían Juego de Tronos como una historia política, también me resulta muy interesante la solución de hacer que el Rey ya no sea el hijo del Rey sino que será decidido por los nobles de las diferentes casas. Esto es ya en si mismo un gran avance en esta fábula medieval, algo que queda explicitado en las burlas que recibe Samuel Tarly cuando plantea una solución más democrática que escuche la voz del pueblo, algo imposible en un mundo medieval.

Al igual que el final, en el que Bran siendo ya Rey no tiene tiempo o interés en dedicarse a los problemas mundanos, de forma que los que realmente van a trabajar por el bienestar del pueblo son los miembros del Consejo del Rey formado por Tyrion Lannister, Samuel Tarly, Brienne de Tarth, Sir Davos Seaworth y el inesperado Bronn, mercenario y asesino convertido en Señor de Aguasdulces porque ya se sabe que un Lannister siempre paga sus deudas. Mientras los reyes pasan, los siervos se dedican a trabajar, comentando entre bromas las diferentes soluciones a los problemas del pueblo, recuperando una cierta normalidad.

Daenerys buscaba romper la rueda, acabar con el status-quo de Poniente. No lo consiguió y la vida sigue su curso.

Comparto el trailer de esta última temporada:

La última temporada de Juego de Tronos ha ofrecido un final super satisfactorio a una serie que recordaremos durante años. Gracias HBO, gracias George R.R. Martin, gracias a todos los que han hecho posible este hito televisivo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!!

Crítica de Into the Badlands temporada 1 (Amazon Prime)

Gracias a mi suscripción a Amazon Prime he podido ver la primera temporada de Into the Badlands, serie de acción creada por Alfred Gough y Miles Millar que cumple sobradamente con su objetivo de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7/10

Ambientada en un futuro distópico donde las armas de fuego han sido prohibidas por los «Barones», señores feudales que ostentan el poder, seguiremos los pasos de Sonny, (Danniel Wu), un clipper al servicio del Quinn (Marton Csokas), el Barón más  poderoso de Badlands, que empezará a cuestionarse su lealtad.

Into the Badlands es una serie de AMC, canal de The Walking Dead, que ha sido cancelada al final de su tercera temporada. La serie ha sido creada por Alfred Gough y Miles Millar, veteranos productores de gran experiencia que han trabajado en películas como Spiderman 2 o Time Cop, o series de televisión como Smallville.

Hay que reconocer que el concepto de un mundo sin armas de fuego pero con vehículos a motor es un poco extraño, pero al final es la excusa necesaria para justificar las super chulas coreografías de artes marciales que nos brindan en cada uno de los seis episodios que componen esta primera temporada.

Into the badlands es una serie sin más pretensiones que la de entretener, cosa que consigue sin duda. Esto es sin embargo su principal pero, ya que con tanto ocio de calidad que no nos acabamos, se hace difícil encontrar el tiempo para ver una serie «sólo» normal. En todo caso, reconozco que entre dramas, ciencia ficción y dragones, poco a poco conseguiré ver los siguientes episodios.

Lo que sí hace bastante bien Into the badlands es transmitir la idea de que en este mundo cruel, resulta difícil escoger el bando correcto cuando todos los barones son malvados y buscan satisfacer sus propias ansias de poder.

En este sentido, el personaje de Sonny interpretado por Danniel Wu sufre el síndrome de Michael Clayton, que  es que lo que la gente opina de él en la serie no se corresponde con lo que hace en pantalla: Frente al frío asesino y mano derecha del Barón Quinn, en todo momento se le muestra como un hombre enamorado que busca lo mejor para su familia.

En todo caso, la serie ha conectado con mis ganas de ver series de artes marciales, por lo que seguiré viendo en breve la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Into the Badlands es una buena serie que cumple con nota lo que se espera de ella, ofrecer una historia correcta con unas notables coreografías de acción. No inventa nada pero ofrece un más que correcto entretenimiento en su género, lo cual en si mismo ya es un éxito.

PUNTUACIÓN: 7/10