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Crítica de Hey Kids! Comics!, de Howard Chaykin

Howard Chaykin crea una de sus obras más personales en Hey Kids! Comics! un repaso nada amable a la historia de la industria del comic ameriano, dominada por las malas artes y por la explotación de los profesionales que trabajaron en el medio en esos años. Ahora que Dolmen lo ha publicado en España, ya no hay excusa para leer este comic.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1961, Stan Lee y Jack Kirby crearon los Cuatro Fantásticos para Marvel y el cómic cambió para siempre. No, perdón, no es eso, volvamos a empezar En 1961, Bob Rose y Sid Mitchell crearon el Cuartero Cósmico para Verve y el cómic cambió para siempre. Fue el paso definitivo, tras la creación de Powerhouse en 1938, para que los superhéroes acabaran convirtiéndose en el género por excelencia.

HEY, KIDS! COMICS! cuenta casi un siglo de turbulencias y triunfos, desesperación y drama en el mundo del cómic. Guionistas y dibujantes, timadores y payasos, crearon las bases del mayor negocio actual de entretenimiento, o al menos inventaron lo que lo hizo posible. Hay partes que sucedieron tal y como se cuenta aquí, por lo que se han cambiado los nombres para proteger a inocentes y culpables aunque, al final, todo el mundo fuera culpable de ALGO.

Howard Chaykin es un autor en el sentido más literal del término, creando obras que sólo él podría crear con una sensibilidad y un tono totalmente personales e intransferibles. Desde los clásicos American Flagg, The Shadow o Black Kiss, siempre ha sido un autor más cómodo fuera del mainstream comercial. A pesar de estar rondando los 70 años, en lugar de retirarse Chaykin se encuentra en un momento de interesante abullición creativa, contado lo que quiere contar de la forma que quiere sin pedir perdón a los estúpidos ofendidos que no entienden el concepto de obra crítica.

Si en Los Estados Divididos de Histeria ponía el foco en la cada vez más fragmentada y dividida sociedad americana, en Hey Kids! Comics! Dirige una mirada tremendamente despiadada hacia la historia de la industria del comic americana del pasado siglo, dominada por el desprecio a los autores que ayudaron a crear los mayores mitos americanos y que les explotó en condiciones de casi esclavitud.

Chaykin plantea Hey Kids! Comics! A partir de una historia con numerosos saltos temporales, algo habitual en otras obras previas, para ir presentando gotas de información que sirven para completar un puzzle que no pretende dar respuestas, solo presentar con bastante mala baba y cierta dosis de nihilismo la realidad de esta industria que los fans probablemente tengamos idealizad, en la que probablemente la mayoría de relaciones laborales fueron traumáticas y de explotación.

Para ello, veremos el estado de la industria en 1945, pocos años después del nacimiento de Superman (Powerhouse en este comic, cambiando DC por Yankee Comics) y con la 2ª Guerra Mundial recién finalizada; 1955 y la Caza de Brujas que echó del negocio a los comics de crimen y terror del mercado a partir del desastroso “Seduction of the Inocent” del Doctor Fredrik Wertham; 1665, tras la explosión de Marvel Comics de Stan Lee y Jack Kirby entre otros, (aquí convertidos en Verve Comics, Bob Rose y Sid Mitchell, respectivamente). Por último, asistiremos en 2001 al declive de toda una generación de autores que fueron falleciendo sin recibir el justo premio que merecerían por crear unos personajes que se han convertido en fábricas de hacer dinero, gracias a las películas, series de televisión y el desarrollo de todo tipo de elementos de merchandinsing.

A partir de 3 personajes principales, la secretaria, editora y escritora Benita Heindel y los dibujantes Ted Whitman y Ray Clarke, que no quieren ser traslaciones exactas de ningún profesional concreto sino servir de arquetipos en los que proyectar lo que significaba ser un profesional en esos años, Chaykin crea una narración fragmentada que muestra las miserias de unas personas llenas de complejos que no se creían lo bastante buenos y que pensaron que en los comics podrían ganarse la vida, teniendo en cuenta que eran publicaciones para niños de bajísima calidad. Y que, sin embargo, consiguieron de alguna manera, que ni siquiera ellos saben cómo, trascender sus limitaciones para convertir su obra, los comics de superhéroes, en la autentica mitología americana.

Chaykin no tiene reparos de mostrar a la industria del comic como unos explotadores con prácticas de casi esclavitud. Pero esto no fue un hecho puntual de DC Comics, sino que se convirtió durante décadas en la norma de la industria, con autores que se quejaban mientras eran trabajadores pero que luego se convertían en déspotas cuando llegaban a ser editores. Además, gracias a los personajes de Benita y Ted, comprobaremos que se trataba de un sector en el que las prácticas machistas y racistas eran la norma y, o agachabas la cabeza y lo asumías, o mejor que te buscaras otro trabajo.

Mención especial merece la figura de Stan Lee, aquí convertido en Bob Rose, a quien Chaykin despedaza al convertirle en un aprovechado que cimentó una fama planetaria construida sobre el trabajo de los autores que realmente hicieron lo más difícil que fue crear los comics con una imaginación desbordante, entre los que se encuentra Jack Kirby, entre otros. Algo que probablemente no sea algo tan descabellado, cuando nos ponemos a pensar en ello. Y del que incluso llega a decir que si tuvo trabajo en los comics en primer lugar fue gracias a ser el sobrino del editor de la Marvel de la época, otro hecho por otro lado cierto e incontestable.

Pero Chaykin no sólo tiene cera para las empresas, ya que muestra a unos autores ambiciosos y traidores que no dudaban en pegar puñaladas traperas a sus amigos con tal de conseguir un trabajo, que tenían aventuras extra matrimoniales, y que incluso llegaban a robar páginas originales de otros autores de las editoriales que revenderlas sin el menor escrúpulo.

Que en medio de este panorama, pudieran crearse los personajes más famosos del siglo XX no deja de ser un milagro, y quizá a pesar de todo lo anterior, Chaykin plantea de alguna manera esta historia para que sirva de carta de amor, amor tóxico si se quiere, al medio al que Chaykin ha dedicado la mayor parte de su vida.

En este sentido, da mucha de pena ver la forma en que Chaykin nos cuenta cómo unos jovencísimos Joe Shuster y Jerry Siegel “regalaron” a Superman a DC Comics (en ese momento National), pensando incluso que ese era el mejor día de sus vidas, al recibir un cheque y encontrar trabajo pagado. Triste e incluso con un punto de patetismo, que personifica claramente las miserias de los autores que trabajaron en este medio.

En el plano artístico, Chaykin es el autor del dibujo y tinta, contando como colores de Wil Quintana. Nunca fue excesivamente fan del estilo de dibujo de Chaykin, que siempre me ha parecido excesivamente estático, a parte de dibujar siempre las mismas caras, pero creo que en este Hey Kids! Comics! Realiza una gran trabajo de narrativa. Por un lado, por crear a unos reconocibles Stan Lee y Jack Kirby (entre otros), así como por mostrar el paso de los años de forma super convincente, lo cual no está nada mal para empezar. Además, el uso de escenas casi calcadas en momentos temporales diferentes, o en los funerales, sirve para resaltar como a pesar del paso del tiempo, todo seguía prácticamente igual. En este caso, creo que el apartado artístico cumple con nota el desafío que esta historia planteaba.

Hey Kids! Comics! Me ha gustado, aunque también debo reconocer que la narración fragmentada de Chaykin en ocasiones me ha parecido deslavazada, más centrada en contarnos anéctodas que en hacer un hilo narrativo coherente. Además, la historia al final es completamente desoladora, no encontrando ni un solo elemento positivo en toda la historia, todos los personajes son amorales y egoistas, las editoriales ni te cuento, y me cuenta pensar que Chaykin no haya conocido a nadie honrado en el mundillo que le inspirara a colocar algún rayo de esperanza en la historia.

Encuentro además que en los últimos años se está realizando un revisionismo de la historia para echar por tierra la contribución de Stan Lee en la creación de algunos de los comics más incónicos de la historia y en la expansión del hobby de la lectura de estos comics. Me cuesta aceptar la versión actual que se nos quier vender sin ir más lejos en este comic de un Stan Lee aprovechado que  no hacía nada relevante en los comics. Primero porque si Jack Kirby o Steve Ditko lo hacían todo y luego Lee ponía unos bocadillos por encima, ¿cómo es que ninguno de sus comics posteriores (o anteriores) han tenido ni la mitad de repercusión que tuvieron su obra junto a Lee? El comic es un mundo colaborativo, y creo que Lee supo entender el momento histórico que se etaba viviendo y dio al público uno contenido diferente a lo que se hacía en ese momento que significó una revolución. Dicho esto, obviamente que se adueñara del éxito de Marvel Comic y casi lo monopolizara fue algo muy sucio. Pero, por otro lado, lo que hizo Lee no es más que un reflejo de las prácticas habituales de la industria, como bien muestra el propio Chaykin en los años previos, por lo que no siendo bueno, no es ni mejor ni peor que lo que hacía todo el mundo.

Dicho esto, si el mensaje clave de este comic era poner de relevancia las prácticas corruptas y despóticas del sector durante más de 60 años, me parece que el éxito es arrollador.

Comparto a continuación las primeras páginas de este comic sacadas de la web de Dolmen, para que os hagáis una idea de lo que os váis a encontrar:

Hey Kids! Comics! De Howard Chaykin no es un comic para todo el mundo. Sin embargo, en una lectura obligada para todos los amantes de los comics de superhéroes interesados en la intra-historia, en como estos comics llegaron a ser creados.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Dragged across concrete de S. Craig Zahler

La tercera película de S. Craig Zahler tras las notables Bone Tomahawk y Brawl in cell block 99 es un espectacular ejercicio de género negro crepuscular con un modélico Mel Gibson como un policía al borde de su jubilación.

PUNTUACIÓN: 8/10

Dos policías, un veterano del cuerpo (Gibson) y su joven compañero (Vaughn), son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas de detención de delincuentes se convierte en la noticia del día en los medios de comunicación. Ambos con problemas personales que podrían solucionarse con dinero, deciden aprovechar su condición de civiles para hacer algo al margen de la ley.

Dragged across concrete (arrastrado por el hormigón) es un interesante e ilustrativo título que sirve para resaltar el tema y el tono de lo que vamos a ver. Su director y guionista S. Craig Zahler, que también realiza la música junto a Jeff Herriott, muestra una gran lucidez y creatividad en esta su tercera película. Si Bone Tomahawk me pareció un interesante ejercicio de estilo para llamar a las puertas  de los festivales y Brawl in cell block 99 una estupenda serie B que sabía en qué liga jugaba y se enorgullecía de ello sacando el máximo partido en lo relativo a su violencia over-the-top, Dragged across concrete me ha traído a un autor mucho más comedido y maduro que pone la historia por encima del efectismo.

La película cuenta con fotografía de Benji Bakshi y montaje de Greg D´Auria, y tiene una duración de 153 minutos, que aunque a mi me ha gustado y no se me ha hecho larga, reconozco que quizá con 10 o 15 minutos la experiencia hubiera mejorado.

Mel Gigson y Vince Vaughn son los grandes protagonistas de la película, y una vez más muestra su imponente presencia en pantalla. Iba a poner que también son el principal «reclamo comercial», aunque dado el acoso y los intentos de cancelación que Gibson lleva sufriendo en los últimos años, aunque creo que Gibson está enorme en la película probablemente tenerle de protagonista pudo jugar en su contra comercialmente. De hecho, a pesar de un interesante presupuesto de 15 millones, la película solo se estrenó en cines de forma limitada en marzo de 2018 en Estados Unidos, llegando a VOD tan solo un mes después.

Gibson interpreta al detective Brett Ridgeman, un veterano policía que no ha sabido ascender en el cuerpo porque prefiere el trabajo de calle y detener a los malos. Aunque se encuentra al borde de la jubilación, se encuentra que con su ridículo salario no puede costear el traslado de su familia a un barrio mejor, tras sufrir su hija adolescente Sara (Jordyn Ashley Olson) varios acosos en el barrio y con una mujer Melanie (Laurie Holden) ex-policía que tuvo que abandonar el cuerpo probablemente tras ser herida de bala.

El personaje de Ridgeman, un veterano que consigue resultados aunque sus métodos no son del agrado de los nuevos jefes, quedando de alguna manera obsoleto, es una metáfora de todos los tipos duros del cine de los 80 y 90 que ya no tienen sitio en el nuevo cine comercial, y en concreto del propio Gibson, que a pesar de seguir siendo un actor increíble, no le perdonan que insultara a los judíos que controlan los grandes estudios.

S. Craig Zahler realiza también un interesante análisis de algunos de los clichés del négro negro y los muestra con una luz que me ha parecido muy interesante. Tras suspender el jefe de policía Calvert (Don Johnson) al detective Brett Ridgeman (Gibson) y a su joven compañero Anthony Lurasetti (Vince Vaughn) por ser grabados mientras hacían un arresto, a pesar de pillar a un narco con las manos en la masa de un alijo de drogas, estos se encuentran en la tesitura de tener que hacer durante sus 2 semanas de suspensión un último golpe para conseguir algo de dinero para la jubilación y traslado de Gibson, y para que Vaughn le pueda pedir en matrimonio a su novia. NO se trata de robar ellos a nadie honrado, sino quitarle el dinero a un criminal, lo que les sitúa, dentro de su amoralidad, en un gris colocado más en la zona de luz que la de oscuridad.

Gibson y Vaughn ya habían trabajado juntos en la notable Hacksaw Ridge, aunque Gibson sólo dirigió, mientras que Vaughn protagonizó Brawl in cell block 99 de S. Craig Zahler, y se nota la química y complicidad que todos comparten, formando un equipo perfectamente engrasado. En la película, vemos la total ausencia de glamour mientras que ambos realizan un seguimiento de un criminal interpretado por Thomas Kretschmann, con la intención de robarle el botín. Las horas pasan lentas sin nada interesante que hacer o decir,con una monotonía cansina pero necesaria para llevar a cabo su plan, y esa parte me gusta al romper algunos mitos del género.

Junto a la pareja protagonista, tenemos en la película a Tory Kittles como Henry Johns, un ex-convicto que a pesar de intentar alejarse del mundo del crimen se verá envuelto al tener que cuidar de un hermano parapléjico y una madre alcohólica. Michael Jai White es Biscuit, amigo de Henry que ha cuidado de su familia pero ahora necesita algo de él, y completa el reparto Jennifer Carpenter como  Kelly Summer, una madre primeriza que debe separarse por primera vez de su hija recién nacida para volver a su trabajo en un banco de la ciudad.

El buen género negro de perdedores es el que te presenta unos personajes en rumbo de colisión con la vida a los que no puedes dejar de mirar a pesar que sabes que su historia no puede acabar bien. Eso es justo lo que tenemos en la película, que está construida a fuego lento y que incluso durante el climax hay una intencionada falta de espectacularidad, manteniendo todos los elementos muy pegados a la realidad del asfalto. De nuevo, le metáfora del título.

Gibson como «héroe» crepuscular me parece que está fantástico en el papel, mostrando una obsesión con los porcentajes que indican que habla para parecer más listo de lo que es en realidad, que no sabe en qué se está metiendo y que las cosas son más grandes que lo que él puede ya manejar. El personaje de Vaughn aparte de su presencia constante me parece que aporta menos a la trama porque diría que S. Craig Zahler busca poner el foco en el personaje de Gibson, alguien que no entiende que su momento ha pasado y que debería echarse a un lado si no quiere verse atropellado en la carretera.

Creo que la película hace además una crítica hacia los «buenistas» de salón que dan lecciones morales desde su mansión alejada de la vida real a gente que sufre día a día los crímenes que acosan la sociedad americana. Esto lo vemos en un diálogo de la mujer de Gibson, cuando dice «jamás pensé que este barrio me iba a convertir en racista», ante el quinto ataque sufrido por su hija al bajar del autobús escolar, en contraste con el Jefe de Policía que le dice a Gibson que le falta «empatía» hacia los criminales. Sé que han acusado a la película de racista, pero me parece que reflejar la realidad no puede ser jamás racista, además que siempre en mucho peor no querer enfrentarse a los problemas y envolverse en papel burbuja para que nada te incomode.

Dentro del ritmo lento de Zahler, me llama la atención como guarda tiempo para detenerse en cada personaje secundario para darles cierta profundidad y humanidad, de forma que el espectador nos preocupemos un poco por ellos, a pesar de que algunos claramente son carne de cañón. Entiendo que puede haber espectadores que entiendan que estos momentos no aportan nada a la trama principal, pero a mi me han gustado y me han trasmitido un intento de Zahler de dotar a la película de una personalidad propia.

Conecto en este momento con el que para mi es el principal problema, que es su duración. A pesar de verla en VO en sesión de medianoche, a mi no se me hizo larga y me mantuvo super entretenido. Dicho esto, reconozco que probablemente si en lugar de 153 minutos hubiera durado 140, la película no hubiera cambiado y su ritmo hubiera sido mejor.

Además, hay una escena super sangrienta en la que buscan una llave al final de la película que no pega nada con lo visto hasta ese momento y que me pareció que molestaba más que otra cosa. Una escena que me recordó el momentazo de Bone Tomahawk, un shock pensado para llamar la atención del público de festivales, que sin embargo aquí no me aporta nada.

En todo caso, me ha gustado este Dragged across concrete y voy a seguir muy pendiente de la carrera de S. Craig Zahler, aunque sus películas no lleguen al circuito comercial en España.

Comparto el trailer de la película:

Dragged across concrete es una estupenda película de género negro con un toque de metatextualidad con la que he conectado desde el minuto uno y que recomiendo a todos los fans del noir.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Batman´s Grave 7 de Warren Ellis y Brian Hitch

Warren Ellis y Brian Hitch continúan con The Batman´s Grave, y en su séptimo número de este comic editado por DC Comics, parece que el Caballero Oscuro debe pasar al contraataque si desea tener alguna oportunidad de resolver el complejo caso en el que se encuentra inmerso.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay un lunático suelto y un cadáver dentro de una casa supuestamente inexpugnable. Miembros del sistema de justicia están siendo asesinados, y nadie sabe lo que está sucediendo. ¿Tiene Batman la única pista que es la clave de toda esta pesadilla?

Entrados en la segunda mitad de la serie, Warren Ellis cambia el foco para dejar de lado la acción y centrarse en la investigación criminalística, además de volver a recordarnos lo poderoso que es este enemigo en la sombra. Ellis entiendo que está marcando el ritmo que estima más interesante para esta historia, aunque en este caso ya le empiezo a notar en parte las costuras a su estructura de guión.

En todo caso, Ellis coloca diálogos lapidarios e impactantes casi en cada página, transmitiendo una la personalidad super molona a un Bruce Wayne enfrentado a una amenaza peligrosa e inesperada. En este número, me ha flipado este diálogo:

-”Qué es esto, tu cámara de tortura?”

-”Piensa en ella más bien como un teatro de operaciones.”

-“Piensa en mi como el cirujano”.

BOOM!!!!

Comentaba el otro día que quizá este The Batman´s Grave mejore cuando la serie esté completa y DC la recopile en un tomo. Aunque pensando sobre ello, tampoco tengo duda que aunque esta es una historia completa cerrada, Ellis la plantea pensando en su lectura serializada, al colocar casi en cada número un diálogo de Bruce y Alfred en el que el veterano mayordomo le cuenta una “batallita” de su pasado en el ejército británico. Estos diálogso molan, pero no dejo de pensar que quizá cuando lea la serie de un tirón quizá puedan acabar resultando un tanto redundantes.

En el apartado artístico, Brian Hitch con color de Alex Sinclair mantiene una notable consistencia artística. Me gusta que consiga hacer atractivo de leer un número como este en la que básicamente hay gente hablando, y me encanta que haya encontrado la paz mental que le permite entregar trabajos de esta calidad cumpliendo los plazos de entrega mensuales.

The Batman´s Grave va a quedar como una entretenida historia de Batman. Probablemente no va a ser memorable ni un clásico del personaje que haya que leer obligatoriamente, pero sí cumple de sobre con su objetivo, y diría que esta falta de pretensiones la convierte en aún más leible si cabe.

A fata de 5 números, y con el número 8 recién publicado en USA a finales de julio, mi preocupación ahora mismo es ver si DC publicará los 4 números que faltan dentro de este 2020, ya que debido a los cambios en la distribución de los comics de DC, a partir de enero de 2021 va a resultar muy difícil comprar en España una grapa en inglés, y sería un desastre que este serie se me quedara colgada. Esperemos que no lleguemos a eso y que Ellis y Hitch puedan cerrar sin más sobresaltos este comic con el planning previsto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Orígenes Secretos de David Galán Galindo

David Galán Galindo publicó su novela Orígenes secretos en 2014, y me alegra que el estreno de su adaptación cinematográfica en Netflix haya servido para darle una segunda vida comercial, gracias a la cual descubrí su existencia y me animé a leerla.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Esta nueva edición de «Orígenes secretos» incluye también una Introducción del autor y un relato inédito que se desarrolla en el mismo universo de la novela: «Astro Bus».

En Madrid se están produciendo una serie de asesinatos crueles y extraños. Cosme y David son los policías encargados de la investigación, pero necesitarán la ayuda del entrañable friki Jorge Elías para comprender a qué se están enfrentando. Con sus ingentes conocimientos sobre el mundo de los cómics, es capaz de ver los hilos que relacionan a todos los crímenes e interpretar las pistas que el asesino va dejando. Planeta K, su tienda de cómics, se convertirá en el cuartel general donde un improbable equipo, formado por David, Jorge Elías y Patri, una policía amante del cosplay, planifica sus movimientos en busca del asesino por un Madrid más vivo y oscuro que nunca.

Pero no os preocupéis, esto es una novela negra como todas las demás. Nada de especial. O sí.

David Galán Galindo (Ávila, 1982) es director de cine y guionista de televisión. «Orígenes Secretos» es su primera novela. Una novela negra en la que no renuncia a su universo personal y su pasión por los cómics de superhéroes, y que también es su ópera prima cinematográfica con un elenco impresionante. En los últimos años ha compaginado el cine (algunos de sus cortos, como «Curvas», «Push Up», «Hostiable»… se encuentran entre los más conocidos y premiados recientemente) con su trabajo como guionista de televisión. Asimismo, ha escrito para webs y fanzines, y ha participado en dos compilaciones de temática zombi.

Reconozco que conocí la existencia de esta novela viendo el tráiler de su adaptación cinematográfica de Netflix que se estrena el 28 de agosto, y la sensación no pudo ser peor, dándome la sensación de que podía ser la enésima historia que se reía DE los frikis, no CON los frikis. La diferencia entre Big Bang Theory y Community, para entendernos. Y nada podía darme más pereza que eso.

Sin embargo, escuchar a David Galán en el podcast de Sala de Peligro dedicado a Kingdom Come me mostró a una persona que parecía super majo, con un gran conocimiento comiquero y con unos comentarios sobre el comic de Mark Waid y Alex Ross con los que me sentía muy identificado, por lo que dejé de lado mis reticencias iniciales y le dí una oportunidad a esta novela. El clásico «poner mi cartera donde pongo mis opiniones» de nuevo en acción.

Además, me ha gustado dar el salto de fe y empezar a leer la novela sin saber casi nada ni haber leído siquiera la sinopsis, de forma que todo era una sorpresa total. Cuando empecé a leer, me alegró comprobar que el rollo no iba por una comedia a costa de los superhéroes y sus fans, sino que estamos ante una historia de género negro de manual, subgénero Se7en de investigación policial de unos asesinatos rituales super complejos.

Orígenes secretos es una estupenda novela que puede gustar a todo tipo de lectores que estén conectados a la cultura popular, no sólo a los fans hardcore de los comics. De hecho, simplemente con haber visto películas de superhéroes, o en general el cine comercial americano de los últimos años puedes entender la mayoría de referencias de la novela, aunque obviamente si eres lector veterano, los comentarios sobre Grant Morrison o el Mefistazo de Spiderman, por poner sólo dos ejemplos, seguro te sacarán una sonrisa.

Hay dos cosas que me han gustado especialmente de esta novela. La primera es el ubicar en Madrid esta historia de género negro que transmite el amor por los comics de superhéroes de su autor. Suscribo completamente la idea que David Galán comenta en su introducción sobre que se echan en falta obras hechas en España que se tomen en serio el mundo de los comics y no lo utilicen únicamente como alivio cómico. Es cierto que los españoles somos cínicos por naturaleza, pero David demuestra que, como con los personajes de comic, el problema no es que los personajes sean malos, sino que autores mediocres no saben sacarles el partido que se merecen.

La otra cosa que me ha gustado es que la novela transmite el encanto de los buenos comics Marvel, en lo que incluso en medio de una historia de género negro con muertes macabras y situaciones violentas y perturbadoras, hay momentos para la sonrisa gracias a la forma en que nos muestra el ecosistema friki de Madrid. Al vivir en una ciudad pequeña, nunca tuve una librería de referencia en la que perderme o encontrar amigos que compartieran afición lectora, y en parte siento envidia a lo bien que transmite la sensación de comunidad dentro de Planeta K, la librería de Jorge, al ser algo que yo me perdí.

He conectado inmediatamente con los protagonistas David, Jorge Elías y su padre el inspector Cosme, que forman un triángulo muy obvio que sin embargo funciona perfectamente. David y Jorge son unos protagonistas de «buddy-movie» de manual, personajes antagónicos que deben aprender a trabajar juntos y que acabarán descubriendo que tienen más cosas en común de lo que pensaban en un principio. Junto a ellos, tenemos a Cosme, un policía veterano a punto de retirarse que tiene un último caso que resolver mientras intenta arreglar sus problemas familiares con su hijo Jorge y enseñar al novato detective David. Como véis, otro personaje típico que sin embargo consigue transmitirme mucha humanidad. Se me queda bastante mas floja el personaje de Patri, la policía fan del cosplay, que se me queda casi como una decoración para acentuar la sensación friki de la novela.

La novela va como un tiro y se lee en un suspiro. De hecho, casi lamento que sea tan corta, porque me hubiera gustado seguir metido en este mundo durante más tiempo. Por suerte, la edición kindle incluye como bono una historia corta «Astro Bus», ambientada varios años en el futuro, que sirve de espectacular homenaje al género y un gran final de la historia. O un hasta luego, si Galán quiere. Además, como si fuera una buena película de Marvel Studios, la novela está repleta de easter-eggs, no sólo con el uso de algunos de los comics míticos del género, sino además con las anécdotas en la tienda de comics o los nombres de varios personajes, que homenajean a algunas de las editoriales que publicaron comics en España, como Fórum, Nóvaro, Bruguera, Vid o Vértice.

Quizá el principal problema de Orígenes secretos es que una vez has entrado en el caso y te encuentras paseando por Madrid con David y Jorge Elías, aparte de las divertidas anécdotas y algún momento impactante que recuerda a comics icónicos, hay una falta total y absoluta de sorpresas. No soy los que juego a anticiparme a la historia cuando leo una novela, pero casi sin pretenderlo en seguida me di cuenta que además de Se7en, Orígenes Secretos tiene otra clarísima fuente de inspiración una película americana de 2000,  que es tan obvia que no puedo nombrarla porque sería un SPOILER del copón, y no quiero chafarle la experiencia lectora a nadie.

Otro elemento que tampoco me acaba de gustar es la figura de Jorge Elías, que representa al ¿típico? friki comiquero gordo sucio desaliñado y sin habilidades sociales. Entiendo por un lado que esto es una herramienta narrativa obvia para acrecentar sus diferencias con el «normal» David, de forma que el conflicto de personalidades sea inevitable. Por otro lado, también tengo claro que seguro que muchos frikis que pueblan las librerías de comics se ajustan a este perfil, con el que yo no me siento para nada identificado, todo sea dicho, pero creo que globalmente esta representación sirve para eternizar los estereotipos que tenemos que sufrir los aficionados a los comics. Dicho esto, también es justo reconocer que hay un gag muy bueno cuando también vemos en la novela que algunos lectores de comics tienen trabajos de éxito como registrador de la propiedad o farmacéutico, que sueldos altos que les permiten pagarse su caro vicio comiquero. igual que digo una cosa, hay que reconocer que este detalle está genial.

En todo caso, hay que reconocer también que da igual si David Galán usa elementos típicos tópicos para escribir su novela siempre que lo haga bien y funcionen dentro del mundo que ha creado, y creo que el resultado final de la novela es super positivo. Es complicado combinar bien elementos tan a priori diferentes, y David ha sabido manejarlos con soltura y habilidad, ofreciendo una lectura que me ha mantenido divertido e interesado de principio a fin.

Y como guinda, la historia extra Astro Bus es un epílogo perfecto a esta historia que me ha dejado en lo más alto gracias a la emoción que sabe transmitir.

Orígenes secretos me ha parecido super entretenida y me ha gustado probablemente más de lo que pensaba que me iba a gustar. A ver cuando se anima a escribir la segunda parte o lo que se tercie, porque ya se sabe que a un buen comic siempre le sigue su continuación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de La Espada de las Eras 1, de Gabriel Rodríguez

Como la mayoría, conocí a Gabriel Rodríguez gracias a su extraordinario Locke and Key. Descubrir ahora que además de ser un maravilloso artista es también un buenísimo escritor gracias al primer volumen de La Espada de las Eras, ha resultado ser toda una revelación.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

UNA REINVENCIÓN DE LAS LEYENDAS ARTÚRICAS DE LA MANO DEL ESPECTACULAR ARTISTA CHILENO GABRIEL RODRÍGUEZ

Extraños mundos, valientes caballeros, horribles demonios, una espada sagrada y un origen mitológico sin igual llegan de la mano de Gabriel Rodríguez, cocreador de Locke & Key.

¡Acompaña a Avalón en su aventura para convertirse en la primera guerrera que blande la espada más famosa y sagrada de todas! Únete a su lucha por la salvación de su mundo junto a una legión de héroes que lucharán con una cruel fuerza invasora. La frontera entre ciencia y magia desaparecerá, ¡pero la que separa a los héroes de los villanos quedará marcada con sangre!

La Espada de las Eras ha sido publicado en España por Norma Editorial a partir del comic de IDW, y cuenta con un extraordinario color de Lovern Kindzierski.

Gabriel Rodríguez nació en Santiago de Chile en 1974. Aunque estudió arquitectura, profesión que llegó a desempeñar durante algunos años, hasta que pudo vivir de sus comics, siendo el más celebrado su maravilloso Locke and Key. La Espada de las Eres supone una celebración de los mitos artúricos, además de un sentido homenaje a clásicos autores como Jean Giraud (Moebius), Alejandro Jodorowsky o Katsuhiro Otomo.

La Espada de las Eras me ha parecido una pasada de comic en todos los aspectos. Por un lado, Rodríguez como artista crea unos diseños de personajes super atractivos que te deja con ganas de conocer sus historias a la vez que indica claramente quienes son los buenos y quienes los malos. Recordando sus orígenes de arquitecto y transmitiendo su amor por Akira de Otomo, los espacios cuentan además con una enorme importancia en esta obra, de forma que Rodríguez ofrece unas páginas increíbles en las que siempre sabemos dónde se encuentran los personajes y hacia donde se dirigen, con unos espacios arquitectónicos que no estamos acostumbrados ver en un comic mainstream americano y casi se acerca más a los álbumes europeos.

Rodríguez se caracteriza por un lápiz de gran claridad que busca ante todo contar la historia de la forma más limpia y clara posible, de forma que los lectores tenemos casi la mitad del camino ya hecho con sólo abrir el comic. Además, los colores planos de Lovern Kindzierski ayudan a transmitir la idea de historia mítica atemporal, y encajan de maravilla con los lápices de Rodríguez, haciendo que el despliegue artístico de este comic me parezca bestial. Y como muestra, las increíbles páginas con las que acompaño este artículo.

Pero además, como escritor Rodríguez nos ofrece un comic que cuesta de leer (en el buen sentido), con unas páginas en las que cada viñeta es un descubrimiento, no sólo en lo referido al dibujo, que ya comentaba es espectacular, sino con la compleja historia y los múltiples personajes que riegan los personajes. Además, dentro que entiendo que este comics es «All-ages» (aunque no estoy seguro), o como mucho (PG-13), no se arruga a la hora de matar de  forma violenta a muchos personajes.

Otro elemento con el que he conectado enseguida en con la decisión de Rodríguez de hacer una historia que aunque se asienta en los mitos artúricos, cuenta con numerosos elementos de ciencia ficción como seres alienígenas, viajes especiales y alta tecnología que contrastan de forma super orgánica con los elementos de fantasía que a priori esperaba encontrar en una creación del mito de Arturo y la espada Excalibur.

Me ha gustado mucho este comic, y si tuviera que decir algo menos bueno, lo primero que se me ocurre es que la portada me parece super montonera y no refleja para nada el maravilloso mundo de fantasía y ciencia ficción que se encuentra dentro de las páginas de este comic. Si las portadas sirven para llamar la atención de un posible comprador, generar interés que acabe en la compra del comic, esta portada de un plano medio de Avalón empuñando a Excalibur desde luego no lo consigue. De hecho, si compré este comic es porque iba a tiro fijo buscando más comics de Rodríguez, pero no porque la portada me motivara en ningún aspecto.

Por otro lado, la lectura de este volumen también me dió la sensación que Rodríguez confía quizá en exceso en los conocimientos de los mitos artúricos por parte de los lectores. A partir de una rápida presentación de Avalón y cómo fue criada por los dientes de sable (que mostraré al final del artículo en el preview), la historia nos mete de lleno en un mundo con una compleja sociedad de clanes enfrentados y religiones antagónicas, con cero presentación de cada uno de los actores de este comic. Es cierto que Rodríguez crea una lectura rápida que te mete de lleno en la historia, pero debo reconocer que eché de menos un poco más información, sobre todo en lo referente a los antagonistas, que se me quedan muy cortos en casi todo. No en lo relativo a su nivel de poder y sensación de amenaza, pero completamente en lo relativo a sus motivaciones y  en la explicación de cómo llegaron a este mundo.

Por último, dentro que este comic me ha flipado de forma máxima, entiendo que vamos a tardar a leer su continuación, sobre todo teniendo en cuenta que IDW no ha publicado nada desde la publicación de este primer volumen, que Norma publicó aquí en España el año pasado, y que IDW y DC Comics anunciaron recientemente el crossover Locke and Key – Sandman que va a estar realizado por Joe Hill y Gabriel Rodríguez y que entiendo que debido a su indudable tirón comercial va a tener prioridad en los próximos meses. Una de las cosas que me fastidian de los álbumes europeos es el hecho que pueda pasar un año entre tomo y tomo, y visto lo visto, nos va a tocar esperar mucho más para poder leer la continuación de esta historia.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview, para que alucinéis como lo hice yo. ¡Disfrutarlas!

La espada de las eras me ha parecido un comic excelente que sirve de estupenda presentación para un mundo de inspiración artúrica que puede ofrecernos una gran lectura en el futuro.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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