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Crítica de X-Men: First Class, de Matthew Vaughn

Tras el desastre que supuso X-Men: La Decisión final (Brett Ratner, 2006) la franquicia cinematográfica de los mutantes de Marvel estaba herida de muerte, y tuvieron que pasar 5 años hasta que Matthew Vaughn asombrara a los fans con la mejor película de la serie X-Men: First Class, película ambientada en los años 60 en el contexto de la crisis de los misiles de Cuba, que consiguió insuflar nueva via a la franquicia.

PUNTUACIÓN: 9/10

Antes de que los mutantes se dieran a conocer y adoptaran los nombres de Profesor X y Magneto, los jóvenes Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lehnsherr (Michael Fassbender) empezaban a descubrir sus poderes. No había animadversión alguna entre ellos, sino que los unía una sincera amistad y el deseo de trabajar juntos y entrenar a un grupo de jóvenes mutantes para evitar el Armagedón nuclear. Su enemigo común: el malvado Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un mutante con el que Erik tiene una cuenta pendiente. (FILMAFFINITY)

Fox de había metido en un lío con el estreno en 2006 de X-Men: La decisión final, película en la que un mal guión había matado a tres de los principales personajes y dejaba a la franquicia sin un rumbo claro. La solución de la productora Lauren Shuler Donner fue la de crear películas en solitario de los personajes más carismáticos de la franquicia, con la esperanza de mantener con vida la franquicia mientras planteaban su siguiente película grupal.

Fruto de este plan, en 2009 se estrenó la desastrosa X-Men Origins: Wolverine, dirigida por Gavin Hood. Mientras esta película se producía, prácticamente en paralelo se estaba trabajando en la que sería la segunda película de orígenes, en este caso protagonizada por Magneto. En el guión inicial de Sheldon Turner, que acabaría acreditado en la película en el apartado de historia, conoceríamos el origen de Erik Lehnsherr, quien tras escapar de Auschwitz de dedicaría a cazar criminales nazis ayudado por un joven soldado llamado Charles Xavier.

Aunque X-Men Origins: Wolverine no fue un fracaso de taquilla, recaudó 370 millones de dólares a partir de un altísimo presupuesto para la época de 150 millones, sí fue machacada despiadadamente y con razón por crítica y público, y en la actualidad sigue considerada una de las peores películas de superhéroes del siglo XXI. Esto, sumado a la negativa de Ian McKellen a retornar al papel de Magneto debido a la edad fue lo que provocó que los planes de Fox cambiaran y optaran por una nueva historia coral, en este caso para presentarnos cómo se conocieron Charles Xavier y Erik Lehnsherr y se formó la mítica Escuela para jóvenes talentos del profesor Xavier.

Tras dirigir la decepcionante Superman returns (2006), Brian Singer quiso volver a dirigir esta nueva película, por lo que escribió su propio tratamiento. Finalmente Singer abandonó el proyecto en 2010 porque prefirió dirigir Jack El Cazagigantes (2013), pero mantuvo labores de producción a través de su compañía Bad Hat Harry Productions y fue acreditado en la historia junto a Sheldon Turner. En ese momento, Ashley Edward Miller y Zack Stentz fueron contratados para escribir el guión definitivo.

Para sustituir a Singer, los productores Lauren Shuler Donner, Simon Kinberg y Gregory Goodman finalmente escogieron a Matthew Vaughn, que ya estuvo vinculado con la franquicia cuando casi dirigió X-Men: La decisión final. Vaughn veía mucho potencial a la idea de poder reiniciar la franquicia centrando la historia en la relación de Charles y Xavier pero sin estar limitado por las películas anteriores, al estar esta ambientada en 1962, durante la crisis de los misiles cubanos.

Vaughn reescribió el guión junto a su colaborada habitual, la escritora Jane Goldman, y prometió una película rápida de rodar y relativamente barata que diera un nuevo rumbo a la franquicia. Y lo cumplió. Vaya si lo hizo. Fue contratado en mayo de 2010, comenzó el rodaje en agosto de 2010 y entregó la película a tiempo para su estreno el 3 de junio de 2011, un tiempo ridículamente corto teniendo en cuenta la gran cantidad de efectos digitales y localizaciones que cuenta la película.

La película cuenta con John Mathieson como director de fotografía, un estupendo diseño de producción de Chris Seagers y vestuario de Sammy Sheldon que nos trasladan sin problemas a los años 60, montaje de Eddie Hamilton y Lee Smith, y una estupenda banda sonora de Henry Jackman que nos devuelve el feeling de las películas de espías de la época, en especial James Bond 007.

Con un coste final de 140 millones de dólares, X-Men First Class fue un éxito de crítica y público, aunque acabó recaudando ligeramente por debajo de X-Men Origins: Wolverine, consiguiendo 353 millones de dólares en todo el mundo. En todo caso, igual que pasó con la notable Batman Begins (Christopher Nolan, 2008), los productores entendieron que habían acertado en la diana y que esta película había dado viva nueva a la franquicia.

 

Uno de los grandes aciertos de la película es su espectacular casting. James McAvoy interpreta a un joven Charles Xavier / Profesor X. Frente al veterano profesor que parecía un maestro zen en la versión de Patrick Stewart, McAvoy muesta a un Xavier engreído, mujeriego y quizá demasiado listo para su propio bien. Junto a él, Michael Fassbender como el joven Erik Lehnsherr / Magneto roba completamente la función con su espectacular actuación. Vaughn quería que Fassbender transmitiera el carisma del Sean Conery 007, una personaje que suda personalidad y que puede ser a la vez implacable y peligroso. Con el añadido del trauma sufrido por Erik, que le aporta una mayor dosis de profundidad y complejidad al personaje gracias a os matices que Fassbender aporta a su interpretacion.

Jennifer Lawrence es Raven Darkholme / Mystique. Recién salida de su Oscar por Winter´s Bone, Lawrence buscaba una película más ligera, además de querer trabajar con McAvoy y Fassbender. Su Raven es otro de los pilares de la película, ya que muestra el drama de los mutantes que debido a su apariencia sienten que son monstruos que deben esconderse. Su evolución es gradual y lógica, conectado de forma orgánica con la primera película de X-Men.

Me gusta mucho el carisma alucinante que Kevin Bacon aporta a su Sebastian Shaw, antiguo científico nazi y líder del Club Fuego Infernal que será el villano de la película y hará la función de mentor ideológico de Magneto, muy a su pesar. Shaw es un líder carismático de gustos refinados y educación exquisita bajo la que se esconde un sociópata de manual que realmente se cree que su plan va a beneficiar a los mutantes, aunque provoque la destrucción de la humanidad y la muerte de cientos de millones de personas.

Rose Byrne es Moira MacTaggert, una joven agente de la CIA inteligente y llena de recursos que tiene que luchar contra el mal y contra el machismo de la sociedad de la época que busca relegarla a mera secretaria. Su papel tiene una humanidad que me parece encaja a la perfección con el trio formado por Charles, Erik y Raven.

La formación de jóvenes X-Men se completa con Nicholas Hoult como Hank McCoy / Bestia, un científico super inteligente que cree que su mutación es una maldición y quiere desembarazarse de ella, Lucas Till como Alex Summers / Havok, un mutante con la capacidad de absorber energía solar que luego puede lanzar en forma de rayos desde su cuerpo, Zoë Kravitz como Angel Salvadore, una mutante con alas de libélula y saliva ácida, Caleb Landry Jones como Sean Cassidy / Banshee, un mutante con la capacidad de generar potentes gritos ultrasónicos, estallidos sónicos y ondas sonoras, pudiendo llegar a volar y Edi Gathegi comoArmando Muñoz / Darwin, un mutante super adaptativo a todos los ambientes.

Por el lado del Club Fuego Infernal, la parte menos desarrollada de la película, tenemos a January Jones como Emma Frost, una mutante telépata que puede convertir su cuerpo en diamante. Jones transmitió perfectamente la personalidad snob y engreida de la Frost de los comics, además de llevar un traje super sugerente que es clavado al de los comics y además encaja con la ambientación de los locos años 60.

Jason Flemyng es Azazel, un miembro del Club Fuego Infernal con la habilidad de teletransportarse, lo que le convierte en un feroz luchador, y Álex González es Janos Quested / Riptide, un mutante con la habilidad de crear poderosos torbellinos de viento que diría no tiene ni una línea de diálogo en toda la película. Por último, destacaría el pequeño papel de Oliver Platt como un Hombre de Negro de la CIA que conecta con los primeros comics de los X-Men de los años 60 en los que Charles Xavier colaboraba con el FBI y tenía de enlace al agente Fred Duncan.

Entrando en la valoración de la película, X-Men First Class me parece un triunfo arrollador y de largo la mejor película de toda la franquicia. Si, mejor que X-Men 2. Es alucinante volver a ver una película planteada por Matthew Vaughn como una película de James Bond con toques de thriller político a lo John Frankenheimer, que utiliza elementos históricos reales (la crisis de los misiles de Cuba), y que además es una entretenida aventura de gente con super poderes que consigue que empatices con los dramas y con la evolución que van a sufrir los personajes durante la película.

Aunque X-Men First Class se estrenó en 2011, el mismo año que Capitán América: El primer Vengador, película que mezclaba los superhéroes con el cine bélico, en algunos aspectos Matthew Vaughn se adelantó a Marvel Studios creando una película de superhéroes que temáticamente se alejara de los clichés del género, como luego vimos más claramente en Capitán América: Winter Soldier (Thriller conspiranoico), Guardianes de la Galaxia (ciencia-ficción espacial) y Ant-Man (comedia de robos).

Ambientar la película en los años 60 me parece además una decisión super acertada, ya que el feeling pop de la época conecta en parte con algunas locuras que visualmente vamos a ver y consigue que el choque no sea tan grande. En ese sentido, aunque es uno de los elementos menos importantes, me flipa ver cómo Vaughn introduce en la película los clásicos trajes amarillos y negros de los X-Men originales, aportándoles detalles distintivos a cada héroe, haciendo que funcionen perfectamente en pantalla. Esto obviamente deja en mal lugar a Bryan Singer y sus trajes de cuero negro genéricos, demostrando que el problema no son “los trajes de licra”, sino los prejuicios del profesional que no sabe hacerlos funcionar.

Siguiendo con las comparaciones, el guión en lo relativo a los personajes me parece maravilloso, y consigue dar herramientas para que unos grandísimos actores se luzcan. Frente a X-Men 1 y 2 en los que los fans estábamos tan contentos de ver a nuestros personajes favoritos en imagen real que perdonábamos que en la mayoría de ocasiones estos no hicieran cosas realmente interesantes en pantalla, Vaughn con la guionista Jane Goldman crean unos personajes complejos entre los que destaca el espectacular Magneto interpretado por Fassbender. El choque moral entre Xavier y Erik es perfecto y las decisiones que toman casi inevitables, pero me gusta mucho también el viaje de Raven para llegar a aceptar sus poderes y no verse a si misma como un monstruo, con el contraste de un Hank McCoy que acaba convertido literalmente en una Bestia al intentar eliminar la deformidad provocada por la mutación.

Otro detalle muy chulo del guión es la forma en que utiliza la Guerra Fría y el miedo nuclear de los años 50 y 60 para construir la amenaza de la película, y como Sebastian Shaw ve este miedo nuclear como la oportunidad de provocar el salto evolutivo definitivo que aniquile al homo sapiens y coloque a los mutantes como especie dominante del planeta. El diseño de producción y el vestuario de la película me parece también una pasada, haciendo que el salto entre las numerosas localizaciones recuerde para bien a las clásicas películas de 007 en las que pasaban muchas cosas y todas ellas eran interesantes.

Que una película de 130 minutos de duración tenga tiempo de mostrar perfectamente la relación de Charles – Xavier, la conexión de ambos con Raven, la amenaza y carisma de Sebastian Shaw, y el drama que viven en sus día a día Moira y Hank McCoy, además de ser un excelente entretenimiento, habla muy bien de la habilidad como escritores de Vaughn y Goldman, y de Vaughn como director, que dota a la película de un ritmo frenético espectacular.

Aunque tienen pocos minutos en pantalla, Vaughn consigue crear momentos de lucimiento para Banshee, Havoc y Angel que molan. Incluso la Emma Frost en modo “zorra fría manipuladora” me gusta y creo que hace una buena traslación del personaje en imagen real. Sí debo reconocer que Darwin, Azazel y Riptide quedan como meros figurantes, pero es inevitable en una película de esta envergadura en la que pasan tantas cosas en tan poco tiempo.

Otro elemento que quiero destacar unido al carisma y la personalidad que Vaughn sabe aportar a los personajes, es que es un director visual bestial, y crea un montón de momentazos alucinantes durante la película que, de nuevo, dejan en bastante mal lugar a Bryan Singer y a Brett Ratner. Además, sabe construir una tensión creciente que nos lleva a un climax en Cuba que triunfa gracias a la brillante resolución de la venganza de Magneto contra Shaw, pero también por la confirmación que el gran enemigo de los mutantes no es el Club Fuego Infernal sino los gobiernos del mundo que ven a los mutantes como una amenaza.

En este sentido, aunque me gusto mucho el Charles Xavier interpretado por James McAvoy, es Michael Fassbender el que se sale y roba completamente la película. El hecho que la película comience repitiendo la escena del Erik niño en la Polonia de la 2ª Guerra Mundial sirve para recordarnos el drama que sufrió y por el qué quiere venganza. Posteriormente, aunque la historia construye muy bien la relación entre Xavier y Mística, ver a Erik cazando nazis en Suiza y Argentina ofrece momentos excelentes que le sitúan en el centro emocional de la película. Y finalmente, aunque entiendes el punto de vista compasivo de Xavier que busca la coexistencia pacífica de humanos y mutantes, dado el pasado de Erik y los actos presentes de los gobiernos, el nacimiento de Magneto se ve inevitable, y casi la única opción posible para el personaje. Esto, para mi, es un ejemplo de gran escritura.

Si tengo que decir algo menos bueno, hay que reconocer que las coreografías de acción no son gran cosa, pero entiendo que en First Class el choque de ideas es el gran desafío al que tienen que enfrentarse los mutantes protagonistas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que First Class tuvo un presupuesto inferior a X-Men origins: Wolverine y muestra a muchos más mutantes en pantalla de forma con muchísima más personalidad, tiene multitud de localizaciones por todo el mundo (recordando, de nuevo, las películas de James Bond), y un climax que funciona sin necesidad de enfrentamiento físico, creo que estamos ante una película bestial que rompe muchos de los tópicos del género de superhéroes.

Comparto el trailer de la película:

X-Men: First Class es la mejor película de toda la serie, una historia repleta de carisma y entretenimiento que encantará no solo a los fans de los super héroes, sino a todo aquel que ha disfrutado alguna vez una película de James Bond.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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¡Saludos a todos!

¿Seguiremos viendo cine en pantalla grande tras el COVID?

Para muchas generaciones de espectadores, el cine forma parte de nuestras vidas. Y una parte importante de esta afición gira en torno a la experiencia de ver cine en salas cinematográficas, un hobbie que debido a la actual crisis provocada por el COVID-19 está pasando por una situación sumamente compleja.

En los últimos años, el negocio cinematográfico ha sufrido un cambio de paradigma provocado por una evolución en las modas y los hábitos de consumo de ocio provocado por la irrupción en nuestras vidas de los smartphones y los canales de streaming como Netflix, HBO, Prime Video, Filmin y, más recientemente, Disney+. Aparte del precio de la entrada, ¿quién quiere “perder” tiempo en desplazarse a los multicines para ver una película que en muchos casos no va a ser mejor que la última serie estrenada en HBO o Netflix que puedo ver sin moverme del sofá de casa? Esta es la gran pregunta que en muchas ocasiones los estudios de cine no han sabido responder de forma adecuada, estrenando películas que no encajan con los gustos actuales de los espectadores y que han pasado totalmente desapercibidas en salas comerciales.

De hecho, varias encuestas realizadas en los últimos años muestran como el 50% de la población española afirma no ir NUNCA al cine, mientras que menos de un 20% de los encuestados va al cine una o más veces al mes. Aparte de los hábitos de consumo, hay otra realidad añadida, y es que las multisalas se concentran en las grandes ciudades, lo que complica el acceso de este tipo de ocio a los habitantes de pueblos pequeños.

La solución planteada por las productoras americanas para atraer a público a las salas en los últimos años ha venido con los estrenos de los grandes estrenos “blockbusters”, películas que transmiten la idea de “evento” que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande para poder disfrutarla en toda su amplitud, ya sea en versión normal, en 3D o, más recientemente, en el alucinante formato 4DX sólo disponible en salas seleccionadas en toda España (la más cercana se encuentra en Valencia).

El cine mainstream de superhéroes de Marvel Studios, otras películas pertenecientes a franquicias como Star Wars, Misión Imposible o Piratas del Caribe y las películas de animación de Pixar y Disney (que en los últimos años ha cosechado también un gran éxito con la adaptación a imagen real de sus clásicos animados como Aladdin o La Bella y la Bestia) han conseguido llevar a los cines a millones de espectadores en todo el mundo, siendo de hecho la gasolina que mantiene en funcionamiento el motor de esta industria, que son las salas comerciales.

2019 fue un buen año para las salas de cine en España. Más de 100 millones de espectadores dejaron unos ingresos por venta de entradas de 625 millones de €uros, lo que supone una subida de más del 7% respecto al año anterior. Sin embargo, analizando estas cifras, comprobamos que las 10 películas más taquilleras del año, nueve americanas y la comedia española Padre no hay más que uno de Santiago Segura, suponen el 35% por ciento del total de los ingresos de las salas, indicando que es el denostado cine “comercial” el que ha ayudado a que esta industria siga siendo rentable en España.

Si miramos los datos del cine español, las cifras son preocupantes. La cuota de pantalla del cine español en 2019 fue de tan sólo un 15%, lo que supone el peor dato en los seis últimos años. En 2019 se produjeron en España un total de 118 películas de imagen real y 5 películas de animación. Sin embargo, las 5 películas españolas más taquilleras del año acumularon el 57% del total de la taquilla, porcentaje que aumenta hasta un 72% cuando contamos las 10 películas españolas más populares. Los datos son claros, sólo comedias protagonizadas por actores conocidos o las películas de directores de renombre como Almodovar o Amenábar consiguen atraer al público español a las salas de cine. El resto de películas fuera de este Top-10 no interesan al gran público, y si no fuera por las ayudas de las distintas administraciones y la cuota producida por las televisiones, estas películas serían claramente deficitarias.

Estos datos y las previsiones de un buen 2020 cinematográfico saltaron por los aires en marzo con la explosión de la crisis del COVID-19. Como consecuencia del estado de alarma y el confinamiento, las salas de cine han estado cerradas durante prácticamente 4 meses, desde primeros de marzo a finales de junio.

A pesar de estar abiertas desde finales de junio, las salas de cine se están enfrentado a dos importantes problemas. En estos momentos en los que el uso de mascarilla es obligatoria y la distancia social imprescindible, es más que lógica la aprensión de una parte importante de sus consumidores habituales a meterse en un espacio cerrado en el que se reúne un grupo grande de gente para ver una película, independientemente del aforo reducido establecido en las salas. Esto en si mismo es un problema muy importante.

El siguiente problema, casi mayor, es que para que un espectador vaya al cine, la cartelera debe ofrecer estrenos potentes que provoquen que queramos volver al cine. Como decía antes, para ver una película “mala” en el cine, prefiero quedarme en casa viendo una serie de HBO, el último estreno de Netflix, las películas independientes de Filmin o el cine familiar de Disney+ para los niños. De hecho, ya llevamos 5 meses haciéndolo, y casi hasta nos hemos acostumbrado a no necesitar ir al cine. Con el añadido que la opción elegida por muchas familias para pasar el verano ha sido volver a las casas de los abuelos en los pueblos, alejados de los grandes núcleos urbanos donde se sitúan las multisalas.

La ausencia de estrenos importantes en las carteleras ha hecho que en los cuatro fines de semana tras el desconfinamiento, desde el 26 de junio al 19 de julio, las salas de cine en España no consiguieron ninguno de estos cuatro fines de semana superar el millón de €uros de recaudación, lo que supone unas caídas del 90% respecto a las taquillas del mismo fin de semana del año pasado.

Varios análisis están indicando la posibilidad cada vez más real que la facturación total de las salas de cine pueda caer más de un 67% respecto a la de 2019, motivado no sólo por los casi 4 meses sin actividad, sino por un verano que se estima puede ser catastrófico por la falta de estrenos potentes y la incidencia de los nuevos rebrotes, que por ejemplo han provocado la limitación del aforo en los cines de Aragón y Cataluña a un 30%. Con estas cifras, es inevitable intuir que van a haber seguro cierres de cines en los próximos meses, si no se han producido ya, y sólo las cadenas más grandes y financieramente solventes podrán sobrevivir.

Este fin de semana ha traído un rayo de esperanza para las salas de cine con el estreno de Padre no hay más que uno 2, continuación de la exitosa comedia de Santiago Segura que fue la película más taquillera del cine español el año pasado. La película ha recaudado  sólo el miércoles 29 de estreno 460.000€  y se estima que podría conseguir 2 millones de €uros en todo el fin de semana, lo que supondría que ella sola ha recaudado más del doble de la recaudación total en España del fin de semana pasado (840.000 €uros). Un dato que se sigue quedando corto respecto a los 8 millones que se recaudaron en el último fin de semana de julio de 2019, pero que indica que el público sí está dispuesto a acudir a una sala de cine si se estrenan películas con el suficiente gancho comercial.

Sin embargo, esta evidencia de que el público estamos deseando ver más cine comercial de entretenimiento, choca con las últimas decisiones de los estudios de Hollywood, que al querer rentabilizar sus estrenos a nivel mundial y están retrasando los estrenos de sus películas debido a la incertidumbre que se vive en todo el mundo. Disney ha terminado cancelando el estreno en pantalla grande de Mulán, versión en imagen real del clásico animado que a priori se estimaba que podía convertirse en uno de los estrenos más taquilleros del año, y la va a estrenar en Disney+ en modo de alquiler a primeros de septiembre, lo que ha significado un auténtico jarro de agua fría para las empresas exhibidoras. Además, Jungle Cruise, su película familiar para este verano basada en la atracción de DisneyWorld, también se ha pospuesto y se estrenará en 2021.

Pero no es sólo Disney. Top Gun 2, Un lugar tranquilo 2, Expediente Warren, Los Minions 2, Godzilla vs Kong, Ghostbusters afterlife, The Tomorrow War, Eternals, The forever purge, Fast & Furious 9, Morbius, Halloween kills o Peter Rabbit 2 son algunas de las películas que se tenían que retrasar este 2020 y han optado por retrasar su estreno hasta el año que viene.

Aún quedan grandes estrenos durante lo que queda de 2020. En octubre se estrenará Wonder Woman 1984 (cuyo estreno inicialmente era en junio), en noviembre tenemos Viuda Negra de Marvel Studios, Sin tiempo para Morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007, y Soul, la última película de Pixar. Y en diciembre llegarán Dune, nueva versión del clásico de la ciencia ficción de Frank Herbert dirigida por Denis Villeneuve y West Side Story, nueva versión del clásico musical dirigido por Steven Spielberg. Lamentablemente, todas estas fechas están en el aire, ya que la incidencia de la tan temida segunda ola del COVID en otoño podría provocar su modificación.

Volviendo a las salas de cine españolas, Warner ha tomado una decisión valiente al confirmar que TENET, la nueva película de Christopher Nolan, se va a estrenar en Europa el 28 de agosto. Esto rompe la norma del estreno simultáneo en todo el mundo y da un balón de oxígeno a las salas de cine en España al darles un nuevo gran estreno que seguro va a generar un gran interés para la comunidad cinéfila. El miedo que me queda es preguntarme si esto no es demasiado poco, demasiado tarde, al llegar esta película un mes después del reciente estreno de Santiago Segura, y cinco semanas antes de Wonder Woman 84. Muy poco, si tenemos en cuenta que durante un verano normal, habían estrenos “potentes” todos los fines de semana.

Los cines necesitan clientes todas las semanas, y veo poco probable que estos negocios puedan ser viables económicamente sólo con una película “importante” cada mes. Entiendo que los estudios americanos también quieren que sus películas sean taquilleras y les den beneficios, pero en estos momentos de crisis, deberían considerar la posibilidad de estrenar su películas pase lo que pase como forma de apoyar a las salas de cine, que al final son una parte fundamental del negocio. De hecho, poniéndonos en el peor escenario (que creo no va a suceder), podría darse el caso que para cuando quieran estrenar sus grandes blockbusters no hubieran suficientes salas abiertas para que generaran una buena recaudación.

En todo caso, esta reflexión sobre mi preocupación por el futuro de salas de cine en ningún caso significa que crea que el CINE vaya a desaparecer. Por supuesto se seguirán haciendo películas y si no hay cines se estrenarán en las plataformas, en modo VOD (Video on Demand) online para poder verla directamente en casa, o mediante canales de distribución completamente nuevos que a día de hoy no podemos ni soñar. El cine como medio de entretenimiento y expresión va a sobrevivir. No me cabe duda.

Lo que sí parece claro es que los cambios que ya se estaban viviendo en el sector audiovisual en los últimos años se van a ver incrementados exponencialmente debido a las consecuencias derivadas del COVID, y el futuro del sector de las salas de cine se presenta realmente incierto. Los grandes Blockbusters americanos seguirán atrayendo al público a las salas, sean las que sea que permanezcan abiertas, ofreciendo un nivel de espectáculo y entretenimiento que hará que merezca la pena ir al cine a ver estas películas.

Sin embargo, el llamado “cine medio” creo que prácticamente va a desaparecer y probablemente encontrará una nueva vida en plataformas, como indica el éxito hace unas semanas de El Hoyo de Galder Gazelu-Urritia, estrenada con gran éxito de audiencia en Netflix y cuyo estreno en salas a final de año pasado pasó sin pena ni gloria al limitarse a unas contadas salas dentro del circuito independiente. Esta distribución online en todo caso puede que sea una buena opción para unas películas cuyo público cada vez va menos a las salas comerciales, lo cual podría ser incluso bueno.

Si no queremos que las salas de cine cierren, está en nuestra mano ayudar. Si os gusta el cine, seguid consumiendo cine en las salas. Esa el la mejor (y única) opción que tenemos para intentar evitar su cierre. Soy un gran defensor de “poner mi cartera donde pongo mis opiniones”, así que yo ya voy a aportar mi granito de arena.

¿Qué vas a hacer tú?

 

Fuentes:

TaquillaEspaña

www.audiovisual451.com

https://es.statista.com/

RTVE

 

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Crítica de El Truco Final (El Prestigio), de Christopher Nolan

Comparto mi crítica de El Truco Final de Christopher Nolan, publicada este mes de julio en la revista Fanzine El Colmo.

Fecha de estreno: 2006.

Director: Christopher Nolan.

Guión: Jonathan y Christopher Nolan, adaptando la novela The Prestige de Christopher Priest.

Interpretado por: Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine, Scarlett Johansson, Rebecca Hall, Andy Serkis y David Bowie.

Disponible en: Netflix.

En Londres, a finales del siglo XIX, cuando los magos eran los ídolos más aclamados, dos jóvenes ilusionistas se proponen alcanzar la fama. El sofisticado Robert Angier (Hugh Jackman) es un consumado artista, mientras que el tosco y purista Alfred Borden (Christian Bale) es un genio creativo, pero carece de la habilidad necesaria para ejecutar en público sus mágicas ideas. Al principio son compañeros y amigos que se admiran mutuamente. Sin embargo, cuando un truco ideado por ambos acaba en tragedia, se convierten en enemigos irreconciliables. (FILMAFFINITY)

Fruto de la nueva normalidad, el mes de julio cinéfilo va a estar protagonizado por el estreno de la nueva película del director Christopher Nolan, la misteriosa TENET. Mientras esperamos a verla en el retorno a las salas de cine, es un buen momento para recordar El truco final, película de 2006 que terminó de cimentar su prestigio cinematográfico antes de que The Dark Knight (2008) marcara un nuevo standard para el género de las adaptaciones cinematográficas de los personajes de comic.

Christopher Nolan (Westmister, Reino Unido, 1970) es un director de culto convertido en sólido narrador de historias con una marcada personalidad. Tras su opera prima Following (1998), realizada en blanco y negro con un presupuesto de tan sólo 6000 dólares, realizó Memento (2000), cuya compleja narrativa fue unánimemente alabada por la crítica como una de las mejores películas del año. Insomnio (2002), adaptación americana de una película noruega de 1997, significó su primer contacto con los grandes estudios de Hollywood gracias al director y productor Steven Soderbergh, que apostó por él frente a los deseos de los productores de contratar a un director con mayor experiencia. Esta película le abrió las puertas de los grandes blockbusters americanos, al ser contratado por Warner para reiniciar la franquicia de Batman tras las desastrosas películas dirigidas por Joel Schumacher. El resultado, Batman Begins (2005), fue una exitosa película que gracias a su concepción realista que aportó una nueva sensibilidad al personaje.

Para el rodaje de El truco Final, Nolan reunió a parte de su equipo de Batman Begins, empezando por los actores Christian Bale y Michae Caine, así como el director de fotografía Wally Pfister (que había trabajado con Nolan desde Memento), el diseñador de producción Nathan Crowley o el editor Lee Smith.

Además de los mencionados Bale y Caine, Hugh Jackman es el otro protagonista y realiza un duelo interpretativo con Bale muy interesante, donde quién es el protagonista y quién el antagonista tiene una difícil respuesta. Y esto es una apuesta arriesgada, porque la audiencia necesita saber a qué personaje se debe aferrar en la historia. La película cuenta además con un estupendo reparto de actores secundarios en el que encontramos a Scarlett Johansson, Rebecca Hall, Andy Serkis y David Bowie.

Cada gran truco de magia consta de tres partes o actos. La primera parte se llama La Presentación. El mago te muestra algo ordinario, un mazo de cartas, un pájaro o una persona. El segundo acto se llama La Actuación. El mago toma lo ordinario y lo convierte en extraordinario. Ahora estás buscando el secreto, pero no lo encontrarás, porque realmente no lo estás buscando. No quieres saberlo, quieres ser engañado. Pero todavía no aplaudirás, porque hacer que algo desaparezca no es suficiente, tienes que traerlo de vuelta. Es por eso que cada truco de magia tiene un tercer acto, la parte más difícil, la parte que llamamos El Prestigio.”

Esta explicación de la estructura de todos los trucos de magia, sirve además para definir las inquietudes de Nolan a lo largo de toda su filmografía. Para Nolan, sus películas forman estructuras narrativas complejas que forman un puzzle cuyo impactante climax final añade la última pieza que hace que todo tenga sentido, adquiriendo los espectadores un conocimiento sobre los personajes o la historia que hasta ese momento había estado oculto.

La novela de Christopher Priest “The Prestige”, publicada en 1995 y galardonada con numerosos premios, se adapta como anillo al dedo a la sensibilidad de Nolan. Priest construye esta historia de obsesión y venganza utilizando los diarios cruzados de Angier (Jackman) y Border (Bale) como hilo conductor de la novela, mostrando los puntos de vista de cada uno.

Esta inusual estructura narrativa de la novela permitió a Nolan crear una película compleja planteada a modo de flashbacks que van dando la información sobre el enfrentamiento entre Angier y Border. Un ejemplo de la compleja narración de El Truco Final es que veremos como Border lee en el presente el diario de Angier que nos cuenta lo sucedido en el pasado, y en el cual él a su vez lee el diario que de Border, que añade su punto de vista a la historia. Y en ambos casos, nada garantiza que lo escrito en ambos diarios sea cierto, al estar planteados desde sus propias subjetividades, no siendo en ningún caso unos narradores “imparciales”.

Tener a actores fuera de serie como Jackman, Bale, Caine o Johansson asegura unas perfectas interpretaciones llenas de carisma que elevan el nivel de la película. Sin embargo, fruto de la frialdad de la narrativa de Nolan, centrado más en la complejidad del puzzle que en la emoción de sus personajes, encuentro tanto a Jackman como a Bale quizá demasiado fríos. Y no creo que sea debido a sus interpretaciones, sino a lo que Nolan les pidió que pusieran delante de las cámaras.

Esto es, en todo caso, un pequeñísimo pero en una película brillantemente planteada y ejecutada, que se convierte en una obra de visionado obligado. Dado que tendremos que esperar hasta el 31 de Julio para que TENET llegue a las carteleras, creo que merece la pena recuperar El Truco Final, sobre todo teniendo en cuenta que está disponible en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

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X-Men: La decisión final de Brett Ratner, llegó la debacle

Tras ver X-Men (Bryan Singer, 2000) y X-Men 2 (Bryan Singer, 2003), llega el momento de comentar mis impresiones de X-Men: La decisión final, película dirigida por Brett Ratner que se estrenó en 2006 que a pesar de su éxito económico destruyó durante años a la franquicia mutante creada por Fox.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

Último capítulo de la trilogía cinematográfica «X-Men». Un hecho amenaza con alterar el curso de la historia. Por primera vez, los mutantes pueden elegir: o conservar su singularidad, condenándose al aislamiento, o renunciar a sus poderes y convertirse en seres humanos normales. Los líderes de los mutantes sostienen puntos de vista antagónicos: mientras Charles Xavier aboga por la tolerancia, Magneto defiende la tesis de la supervivencia de los más aptos. (FILMAFFINITY)

Brian Singer abandonó la franquicia mutante al firmar con Warner para relanzar Superman en lo que fue la fallida Superman returns (2006). Fox empezó la búsqueda del nuevo director e incluso llegó a tener firmado a Matthew Vaughn, que acabó abandonando la producción por problemas familiares al no poder cuadrar las agendas de rodaje. Finalmente, Fox contrató a Brett Ratner (Rush Hour 1 y 2, El dragón rojo) para dirigir la película. Ratner no había leído comics ni conocía de nada a los personajes, así que confió totalmente en que los guionistas supieran hacer un buen trabajo.

Dan Harris y Michael Dougherty, los escritores de X-Men 2 también se fueron con Singer para escribir el guión de Superman Returns, por lo que Fox contrató a Simon Kinberg (guionista en ese momento de XXX state of the Union y Mr & Mrs. Smith) y Zak Penn, que escribió la historia de X-Men 2. Usando una estrategia similar a la empleada en X-Men 2, los productores Lauren Shuler Donner, Ralph Winter y Avi Arad, hacían que cada escritor creara su propio guión para luego fusionar los mejores elementos de ambos en la historia definitiva.

El problema principal de la película viene ya desde el guión, al optar por utilizar dos tramas de los comics en la película. Kinberg y Penn adaptaron la mítica Saga de la Fénix Oscura de Chris Claremont y John Byrne, unida al argumento del primer arco de Astonishing X-Men de Joss Whedon y John Cassaday, «Gifted», en la que la doctora Kavita Rao encuentra una cura para la «enfermedad» mutante. La saga de Fénix es una de las historias más celebradas de toda la historia de los X-Men, mientras que Gifted fue publicada en 2004.

El rodaje tuvo lugar entre agosto de 2005 y enero de 2006 en Vancouver, donde también se rodó X-Men 2, y contó con Dante Spinotti como director de fotografía, montaje de Mark Helfrich, Mark Goldblatt y Julia Wong, además de música de también recién llegado a la franquicia John Powell, que además de crear temas nuevos optó por emplear algunas de las melodías más conocidas de la franquicia.

X-Men: La decisión final contó con un presupuesto de 210 millones de dólares, un de los más elevados de la época y casi un 50% superior al de X-Men 2, y recaudó más de 460 millones en todo el mundo. A pesar de no ser la más rentable (X-Men 2 recaudó 400 millones a partir de un presupuesto inferior a los 140 millones), se convirtió en un éxito de taquilla y la película con mayor recaudación de la franquicia, a pesar de que dejaba la franquicia en una situación muy complicada debido al destrozo que causó en los mutantes.

En el reparto de X-Men 3 veremos el retorno de Patrick Stewart (Charles Xavier), Hugh Jackman (Logan / Lobezno), Famke Janssen (Jean Grey), Halle Berry (Ororo Munroe / Tormenta), James Marsden (Scott Summers / Cíclope), Anna Paquin (Anna / Rogue), Ian McKellen (Erik Lehnsherr / Magneto), Rebecca Romijn-Stamos (Raven Darkhölme / Mística),  Shawn Ashmore (Bobby Drake / Iceman), Aaron Stanford (John Allerdyce / Pyro) y Daniel Cudmore (Peter Rasputin / Coloso).

Además de todos estos actores, se estrenan en la película Ellen Page (Kitty Pryde), Kelsey Kramer (Hank McCoy / Bestia), Ben Foster (Warren Worthington III / Angel), Dania Ramirez (Callisto), Vinnie Jones (Cain Marko / Juggernaut), Eric Dane (James Madrox / Multiple Man) o  Cameron Bright como Jimmy / Sanguijuela, el mutante cuyos poderes son anular las habilidades de otros mutantes y de cuya sangre y ADN las industrias Worthington y la doctora Kavita Rao (Shohreh Aghdashloo) han desarrollado «La Cura». Como véis, un casting monumental que era imposible que pudiera brillar en pantalla.

Como curiosidad, X-Men La decisión final fue la única película hasta la fecha que contó con los 5 X-Men originales (Cíclope, Chica Maravillosa, Bestia, Ángel y Hombre de Hielo), aunque no comparten ningún momento en pantalla.

Entrando en materia, X-Men La Decisión final hubiera podido ser una gran película. El problema es que para ello hubiera tenido que durar al menos 30 minutos más para haber podido desarrollar mejor las dos tramas de la película y haber tenido unos escritores preocupados por crear los impactos emocionales CON los personajes, en lugar de convertirlos en carne de cañón a los que usar y tirar.

El caso es que los 30 primeros minutos pintan muy bien mientras conocemos las dos tramas principales, el descubrimiento de una cura de las habilidades mutantes creada por un empresario avergonzado porque su hijo es mutante (Warren Worthington, el Angel), y el descubrimiento que Jean Grey sobrevivió a su aparente muerte al final de X-Men 2 con unos poderes amplificados exponencialmente, lo que la convierte en una amenaza real para la superviviencia del planeta.

El problema es que la película sólo dura 104 minutos, y en seguida descubrimos que todo el interés de Ratner es saltar de una set de acción a otro lo más rápido posible, sin dejar que los numerosos dramas que vamos viendo consigan calar en el espectador. Aunque el prólogo en la que unos jóvenes Charles Xavier y Magneto van a reclutar a una adolescente Jean Grey con problemas psíquicos provocados por la aparición de sus habilidades mutantes, esto sólo se vera reflejado en una escena durante la película, protagonizada por Logan y una adulta Jean, para llegar a continuación al climax final. Demasiado poco, desaprovechando el magnífico material de base de los comics.

X-Men La decisión final es un ejemplo clarísimo de «secuelitis», en la que los productores creyeron que el público demanda «más acción, más drama», y eso por si solo va a conseguir que sea una buena película. Y claramente, no fue así.

Es curioso como a pesar de contar con el mayor presupuesto hasta la fecha, X-Men La decisión final se ve cutre en casi todas las escenas, con la única excepción del climax final entre Fénix y Logan.  Juggernaut o los poderes de Callisto y Tormenta lucen terribles en pantalla, y se notan un mal uso de los efectos digitales en los poderes de curación de Lobezno o la pelea final en la que unos genéricos mutantes saltan por que sí hacia unos soldados primero y luego contra los X-Men.

Incluso el ver por fin la Sala de Peligro o a un Centinela en la sombra, algo que no pudimos ver en las películas previas debido a problemas presupuestarios, cuando finalmente llegó se ve cutre total, robándole al momento de la potencia visual que debería haber tenido.

Los actores hacen lo que pueden con el guión, y lo cierto es que me gustan Patrick Stewart y Hugh Jackman, transmitiendo muy bien el drama moral al que se enfrentaron. Lo malo es que Stewart casi no está en pantalla, víctima de la sangría provocada por el guión de Kinberg y Penn. Asímismo, Ian McKellen se queda en un villano de opereta totalmente desaprovechado, malogrando el argumento inicial que indicaba que tenía razón ante la amenaza que esta Cura significaba para los mutantes ante la inevitabilidad de que fuera utilizado como un arma por los gobiernos.

Como fan de los comics Marvel, uno de los chascos más grandes que me llevé en una sala de cine me lo llevé viendo esta película cuando los guionistas mataron a Scott Summer tras 1 sola escena en pantalla. Esta decisión me pareció terrible no sólo por esta película, sino al confirmarse cómo FOX habría desaprovechado y casi maltratado a uno de mis personajes favoritos durante no una, sino tres películas. Algo inconcebible y que indica la nula conexión de los guionistas con estos personajes.

Años más tarde descubrí que esta casi nula aparición vino también provocada porque James Mardsen también abandonó la franquicia junto a Bryan Singer por un papel en Superman Returns, al asumir con naturalidad que en películas corales como esta era imposible que todos los personajes pudieran brillar, y en ese caso le había pasado a él. Saber que Mardsen entiende la naturaleza del negocio no hace que mis sentimientos hacia el maltrato de Scott disminuyan, algo que se vió acrecentado al ver a mitad de la película como los mutantes le hacen un funeral a Charles Xavier, y se olvidan completamente de Scott a pesar de saber que también había muerto, un detalle muy sucio y rastrero, que no queda compensado por ver su tumba junto a la de Jean al final.

Como decía al principio, el principal problema de la película es un guión que parte el visionado en dos sin llegar a desarrollar correctamente ni la trama de Fénix Oscuro ni la de la Cura. Tras matar a Xavier, Jean se pasa 35 minutos largos literalmente sin hacer nada plantada al lado de Magneto. Y aunque la trama de la Cura que provoca la reacción violenta de Magneto empieza bien y plantea un interesante dilema ético, queda sepultado ante uno de los más terribles clímax de una película comercial, creando una asalto de alcatraz realizado por mutantes random que no pintan nada que da un poco de vergüenza ajena. Si realmente FOX sólo iba a dejar estrenar una película de 100 minutos, hubiera deseable optar por una historia o por la otra, y haberlas hecho bien. No esto que hicieron.

El guión como véis me parece terrible y la dirección de Ratner mediocre y muy poco inspirada. En todo caso, reconozco que hay algunos buenos momentos en la película, como son el primer vuelo de Ángel, la interpretación de Kelsey Kramer como Hank McCoy (a pesar del maquillaje) y la frescura juvenil de Ellen Page como Kitty Pryde. El problema es que es demasiado poco, demasiado mal ejecutado. Junto a estos aciertos en lo relativo al casting, veo el problema de dar a Halle Berry (Tormenta) los principales momentos emotivos en la película cuando ella es una actriz muy limitada que no sabe conseguir transmitir el impacto emocional que deberían.

La mayoría de cameos, y hay un porrón, quedan deslavazados y sin fuerza debido a que no han construido una conexión emocional entre esos personajes y el espectador en primer lugar, confiando que nosotros rellenemos los huecos con nuestros conocimientos de la historia mutante. Además, ya empezamos a ver algo que se vió acrecentado en las siguientes películas, y es que los fans ya no nos conformamos con que salgan en pantalla como pasaba en la primera X-Men, queremos que se comporten según su esencia y hagan algo útil para la trama. Ver personajes floreros ya no funciona ni nos perece suficiente. En este sentido, de también un poco de pena ver el pequeño papel que la película guarda para Anna Paquin (Pícara).

A pesar de una escena post-créditos en la que se intuye que Xavier puede estar vivo en el cuerpo de otro mutante y del final en el que quizá La Cura no es tan definitiva como se pensaba, este película dejó herida de muerte a la franquicia, lo que obligó a Fox a replantearse la franquicia. Menos mal que llegó Matthew Vaughn para salvarles, gracias a la escelente X-Men: First Class, película que veré en breve y sobre la que escribiré mis impresiones en los próximos días.

Comparto el trailer de la película:

X-Men: La decisión final es entretenida pero totalmente fallida y dejó herida de muerte a la franquicia. En todo caso, entiendo que para todos aquellos espectadores que no sean fans de los comics, puede resultarles más o menos entretenida.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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Crítica de Mortal Engines de Christian Rivers (Prime Video)

Gracias a Prime Video me animé a ver Mortal Engines, película producida por Peter Jackson basada en el libro de Philip Reeve de temática steampunk, que fue dirigida por el debutante Christian Rivers, colaborador de Jackson en King Kong por la que ganó el Oscar a Mejores Efectos Visuales.

PUNTUACIÓN: 5/10

Miles de años después de la destrucción de la civilización por un cataclismo, la humanidad se ha adaptado y, ahora, existen gigantescas ciudades en movimiento que vagan por la tierra sobre enormes ruedas absorbiendo a los pueblos más pequeños para obtener recursos. En una de esas colosales urbes Tom Natsworthy (Robert Sheehan), proveniente de la clase baja de Londres, deberá luchar por su vida junto a la peligrosa fugitiva Hester Shaw (Hera Hilmar). Dos opuestos, cuyos caminos nunca debieron cruzarse, forman una peculiar alianza destinada a cambiar el curso del futuro. (FILMAFFINITY)

Peter Jackson adquirió en 2009 los derechos de Mortal Engines, novela de temática steampunk escrita por Philip Reeve, de cara a llevarla a la gran pantalla. Sin embargo, al embarcarse en la titánica adaptación de El Hobbit (estrenadas en 2011, 2012 y 2013), el proyecto quedó aparcado durante años. Finalmente, Jackson escribió el guión junto a sus colaboradoras habituales Fran Walsh y Philippa Boyen, quedándose como productor ejecutivo de la película mientras daba la oportunidad de dirigir a Christian Rivers, supervisor de efectos especiales y colaborador de Jackson desde los tiempos de Braindead. Aunque el guión definitivo de la película contaba con numerosos cambios respecto al original, su autor Philip Reeve alavó la película indicando que “Christian Rivers ha realizado un trabajo fantástico, es una película de acción enorme y visualmente increíble, con un ritmo perfecto y un centro emocional creíble. A pesar que hay muchos cambios… la historia es fundamentalmente la misma.”

La coproducción americano-neozelandesa tuvo lugar en Nueva Zelanda en 2017, y Jackson contó con muchos de sus colaboradores habituales de El Señor de los Anillos y El Hobbit, empezando por Weta Digital, que se encargó de crear los estupendos efectos digitales de la película. Mortal Engines cuenta con Simon Raby como director de fotografía, montaje de Jonno Woodford-Robinson y música de Junkie XL.

En lo relativo al reparto, Mortal Engines contaba con Hugo Weaving (el Sr. Smith de Matrix, Elron de El Señor de los Anillos, Cráneo Rojo en Capitán América: El Primer Vengador) como única cara conocida, contratando a un casting de jóvenes actores que son uno de los problemas de esta producción. Weaving interpreta Thaddeus Valentine, Cabeza del Gremio de Historiadores y segundo al mando en Londres solo debajo del Lord Alcalde, y tiene un plan para asegurar la supervivencia de la ciudad.

La protagonista de Mortal Engines es Hera Hilmar, que interpreta a Hester Shaw, una asesina y fugitiva que está desfigurada y que lleva a cabo una vendetta personal contra Valentine. Junto a ella encontramos a Robert Sheehancomo Tom Natsworthy, un aprendiz de historiador de Londres de clase baja que será expulsado de la ciudad y compartirá aventuras con Hester Shaw.

El veterano Stephen Lang (Avatar, No respires) da voz y realiza la captura de movimientos para crear a Shrike, un antiguo guerrero cyborg no-muerto que persigue a su vez a Hester. El reparto, en sus papeles principales, se completa con Jihae como Anna Fang, una piloto y líder de la resistencia, Leila George como Katherine Valentine, hija de Thaddeus Valentine y Ronan Raftery como Bevis Pod, un joven aprendiz de ingeniero amigo de Tom.

Empezando por los elementos positivos de la película que me han gustado, destacaría los estupendísimos efectos especiales empleados en la creación de la enormes ciudades móviles, y el resto de elementos de Mortal Engines, como son los aviones pilotados por la resistencia. Para que una película de esta temática distópica funcionara, el aspecto técnico era una de las claves, ya que si esto fallaba el resto se derrumbaría como un castillo de naipes. En este sentido, la decisión de Peter Jackson de darle la dirección a Christian Rivers funciona.

Técnicamente, la película es una pasada y muestra este mundo desolado de temática Steampunk en todo su esplendor, y cuenta con un diseño de producción bestial que saca el máximo partido a un presupuesto de 100 millones de dólares, que lucen mucho mejor de lo que uno podría pensar.

En general, la película es relativamente entretenida y vista en casa gracias a mi suscripción a Prime Video creo que cumple con el objetivo de proveer un correcto entretenimiento. Me doy cuenta que esta última frase no es especialmente positiva, lo cual indica los numerosos elementos que al menos a mi no me han funcionado.

Mortal Engines es una floja historia de aventuras apocalíptica a la que le falla primero y principal el guión, y si a eso le sumamos la falta de carisma y calidad interpretativa del reparto, tenemos todos los ingredientes para entender que en mi opinión sea una película lamentablemente fallida.

Empezando por el guión, no he leído la novela, por lo que no puedo comparar si los cambios efectuados, que a su escritor Philip Reeve aparentemente no le molestaron, fueron buenos o malos. Pero pensando en la historia que vi en pantalla, Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyen escriben la típica historia del “Viaje del héroe”, en la que la dura Hester Shar (Hera Hilmar) viajará por todo el mundo, a partir de un pequeño giro inicial, acompañada por el inocente Tom Natsworthy (Robert Sheehancomo) para conseguir su venganza frente al malvado Thaddeus Valentine (Weaving).

Lo malo del viaje de Hester y Tom es que aunque la película intenta imprimir un ritmo frenético cambiando múltiples veces de ubicación para dar una mayor sensación de escala a este mundo, nada de lo que hacen es realmente interesante, y tampoco consiguen que nos importen ni los protagonistas ni los aliados o antagonistas que van conociendo por el camino. Todo va tan rápido que nada tiene tiempo de asentarse para los espectadores.

Con la excepción de Weaving que hace lo que puede con la casi nada que tiene para trabajar, el casting me parece terrible. Hay muchos ejemplos de buenos actores que consiguen sobresalir y mostrar carisma a pesar de un guión normalito, lamentablemente ninguno de esos actores fue contratado para trabajar en Mortal Engines.

Los jóvenes protagonistas Hera Hilmar y Robert Sheehan son un error de casting monumental. Empezando por Hera Hilmar, aparte que su interpretación es super limitada, su personaje Hester Shaw sufre lo que llamo el “síndrome Michael Clayton” (En honor a la película protagonizada por George Clooney), que es cuando te intentan vender un personaje como algo que nunca muestra en pantalla, creánsode una diferencia insalvable entre lo que dicen que es y lo que muestra realmente en pantalla. Sin entrar en spoilers, solo indicar que la película describe a Shaw como “una peligrosa asesina y fugitiva desfigurada que lleva a cabo una vendetta personal”. Pero cuando analizas lo que la película nos cuenta y cual es realmente su misterioso origen, ni es peligrosa, ni era perseguida por Londres (de hecho, ni siquiera sabían de su existencia), ni por supuesto es una asesina. Y así es muy difícil.

Pero no son sólo los protagonistas. Fruto de la moda actual de la multiculturalidad, Jackson contrató a la cantante coreana Jihae para uno de los papeles protagonistas haciendo de una piloto miembro de la Resistencia. Y me parece genial que la productora contrate actores internacionales, pero puestos a buscar a una actriz coreana, podían haber contratado a alguien que supiera actuar y no alguien que está posando en actitud “mira que guay soy” el 100% de sus minutos en pantalla. Aunque debo decir que no fue la única miembro de la Resistencia que me transmitió eso en pantalla.

Hay además otro gran problema en todo lo referido al propio mundo de Mortal Engines. El guión intenta mostrar como la Mega Ciudad móvil de Londres es una sociedad compleja con clases sociales, gente dirigente que explota a trabajadores que hacen todo el trabajo. Digo intenta porque esto queda en un esbozo apenas desarrollado, una nota al pie de página entre una persecución y otra. Pero es que además, estamos ante una ciudad depredadora que vive de apresar y destruir otras ciudades para alimentarse. Que en este contexto, de repente a algunos personajes de la clase dirigente le entren remordimientos o un ataque de consciencia no queda nada justificado y me ha parecido super forzado.

Además, la mera existencia de una “resistencia” se revela absurda viendo el desarrollo de los acontecimientos que iremos viendo durante la película, al igual que los motivos que explican por qué el no-muerto Shrike (interpretado con poca suerte por Stephen Lang) persigue a Hester y busca venganza contra ella. Digo con poca suerte porque el diseño de este guerrero cyborg no-muerto también me parece fallido y rompe completamente la suspensión de credulidad del espectador, mostrando un mal personaje de un videojuego.

Mortal Engines falla en conseguir que empaticemos con los personajes, pero tampoco acierta en la acción, consiguiendo que en varios momentos la película se me hiciera larga y aburrida, y eso que sólo dura 128 minutos. De nuevo, sin un verdadero vínculo emocional, la acción más grande que la vida no sirve de nada ni crea el impacto emocional que debería conseguir en el espectador.

En todo caso, creo que su fracaso en taquilla fue probablemente debido a su extraña premisa de aventura distópica con ciudades móviles, y a la falta de actores conocidos, mostrando que el nombre de Peter Jackson sólo sin un concepto conocido (como fue LOTR o King Kong) no fue suficiente para vender la película. Mortal Engines, con un presupuesto de 100 millones de dólares, sólo recaudó 83 millones en todo el mundo, lo que significó un importante varapalo económico.

Comparto el trailer de la película:

Mortal Engines es una floja historia de aventuras apocalíptica a la que le falla prácticamente todo, haciendo muy difícil que pueda recomendársela a nadie.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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