Gracias a mi suscripción a Netflix y a la recomendación de mi amigo tuitero Andrés Totoro ( @GoodfatherL ) he visto La invitación, thriller de 2015 dirigido por Karyn Kusama que me ha parecido notable.
PUNTUACIÓN: 8/10
Will y Eden perdieron a su hijo años atrás. La tragedia afectó su relación de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció de la noche a la mañana. Un día, Eden regresa a la ciudad; se ha vuelto a casar y en ella parece haber cambiado algo, convirtiéndola en una presencia inquietante e irreconocible incluso para Will. (FILMAFFINITY)
La invitación parte de un guión de Phil Hay yMatt Manfredi, y cuenta con fotografía de Bobby Shore, montaje de Plummy Tucker e inquietante música de Theodore Shapiro. Su directora Karyn Kusama es autora de películas como Girl fight (2000, la película que lanzó a la fama a Michelle Rodríguez), la fallida Aeon Fux (2005, con Charlize Theron), la divertida Jennifer´s body (2009, con Megan Fox) y, mas recientemente, Destroyer (2018, con Nicole Kidman).
En el reparto de La invitación destaca sobre todo un estupendo Logan Marshall-Green (protagonista de la también notable Upgrade), que se une a un reparto de buenos secundarios entre los que encontramos a Michiel Huisman (Naario Naharis de Juego de Tronos),Tammy Blanchard,John Carroll Lynch (Fargo),Mike Doyle,Emayatzy Corinealdi,Karl Yune,Toby Huss,Marieh Delfino,Michelle Krusiec,Lindsay Burdge,Aiden Lovekamp,Jordi Vilasuso,Jay Larson yDanielle Camastra.
La invitación triunfa por el estupendo uso de una interesante premisa llena de tensión para ofrecer un thriller cuyo desarrollo lento demuestra ser tremendamente efectivo e inteligente.
Por un lado tenemos a un Logan Marshall-Green que interpreta a Will, un padre y ex-marido que a pesar de haber pasado varios años, no ha conseguido superar la muerte de su hijo por culpa de un accidente. Tras años de desaparición, el retorno a la ciudad de su ex-esposa Eden (Tammy Blanchard) invitando a todo su grupo de antiguos amigos incluido Will convierte una situación a priori normal, una cena de amigos en casa de uno de ellos, en una situación anómala y extraña. No es sólo que Eden se ha traído a su nuevo marido David (Michiel Huisman), sino que parece que se comportan de forma extraña. Pero ¿cómo es que sólo Will lo nota? ¿Realmente pasa algo o Will está perdiendo la cabeza al volver a ver a su ex-esposa y revivir todo el trauma que sufrieron años atrás?
Dentro de ser un thriller de manual, La invitación toca con muy buen gusto e inteligencia temas como la pena, la depresión y la forma en que asumimos los traumas del pasado. Y es que todo en ella funciona de maravilla, como un engranaje perfectamente engrasado que nos traslada en un suspiro al impactante climax final.
Es la segunda película que veo en apenas dos meses de Logan Marshall-Green ( Upgrade) y creo que estos papeles de persona atormentada le van como anillo al dedo. Además, destaco el excelente control del ritmo de la directora Karyn Kusama, que firma la que para mi es la mejor película de su filmografía gracias a una tensión creciente construida a partir de elementos normales en una reunión de amigos, a los que añade un toque malsano que consigue hacer que todo encaje y funcione de maravilla.
Comparto el trailer de la película:
La invitación es un excelente thriller que consigue mantenerte en tensión con una atmósfera malsana que cubre una reunión a priori sin nada especial. Una película que merece la pena recuperarse sobre todo teniendo en cuenta que está disponible en Netflix.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Hoy 20 de agosto se cumplen 7 años desde que publiqué mi primer artículo en este blog, un aniversario que me hace muy feliz y que quiero compartir con vosotros.
Este blog nació como parte de un ejercicio que tuve que hacer mientras realizaba un curso de Community Manager, en el que me pedían crear un blog y escribir varios posts. Dado el trabajo que me iba a costar opté por crearlo y dotarlo de un contenido que me gustara a mi, por lo que la opción de hacer reseñas o artículos de obras de la cultura friki me pareció la mejor opción.
Era inevitable por tanto que el primer post que publiqué ese 20 de agosto de 2013 fuera sobre Star Wars, que inició toda mi pasión friki, seguida de la conexión entre los viajes en el tiempo de X-Men y Terminator. De ese primer año en el que publiqué artículos a ritmo semanal estoy especialmente orgulloso de mi serie de 6 artículos centrándome en la obra de uno de mis directores favoritos: John Carpenter.
En mi cuenta de Twitter cuento que en este blog Starsmydestination escribo sobre cine, comics, series de TV, novelas, y en general de todo aquello que me apasiona. En este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, hablo en positivo de mis aficiones frikis. Y eso sigue siendo, siete años después, quiero pensar que es mi seña de identidad.
Obviamente es inevitable hacer una reseña negativa de algo que no me haya gustado (cough, cough, Joker de Todd Phillips o más recientemente El colapso en Filmin), pero no tiene sentido estar todo el día lamentándose porque algo no nos gustó cuando tenemos tanto bueno a nuestro alcance, ya sea en comics, cine, series de TV o novelas. Me encanta vivir en positivo mis aficiones frikis y espero que al menos eso se transmite en mis reseñas, como las de Outer Darkness de John Layman y Afu Chan o el Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson, La mejor venganza de Joe Abercrombie, Dragged across concrete de S. Craig Zahler o la segunda temporada de Lo que hacemos en las sombras.
Volviendo al cumpleaños del blog, me flipa comprobar la evolución que ha vivido a lo largo de los años. Si en 2013 sólo publiqué 20 artículos (1 a la semana) que fueron vistos por apenas 400 personas, en 2019 alcancé por primera vez la barrera psicológica de los 200 artículos publicados y las más de 20.000 visitas al blog.
Entre medias, cada año fui publicando más artículos que el anterior, empezando por los 58 artículos de 2014, el primer año completo y quizá el más difícil para marcarme la rutina de escribir de forma regular. En 2015 aumenté hasta las 72 publicaciones y 95 en 2016. 2017 fue también uniun año importante, al publicar 112 artículos, pasando a publicar 2 artículos semanales. En 2018 aumenté hasta los 124, 5 artículos cada 2 semanas, y 2019 vió un salto exponencial hasta los 200 posts debido sobre todo al #Reseñoviembre del mes de Noviembre, mes en el que publiqué 38 artículos, seguidos de 31 el mes de diciembre. Dos meses muy locos pero muy satisfactorios.
Y si 2019 fue una pasada, en 2020 estas cifras han saltado por los aires. Este artículo de aniversario es el artículo nº 217 que he publicado este año. Además, a final de Julio (en tan sólo 7 meses) ya había superado las visitas totales de 2020, confirmando que durante el COVID todos hemos estado más enganchados a internet de lo habitual y, espero, los contenidos que he ido publicando cada vez interesan a más gente.
En todo 2020 sólo he estado 16 días sin publicar en el blog, y la semana que viene se cumplirán los 150 artículos publicados de forma consecutiva en otros tantos días, otro record imposible superado. Como ya comenté el mes pasado en mi post de «100 días, 100 artículos en el blog«, todo esto ha sido posible por la terrible incidencia del COVID en nuestras vidas, y al tiempo extra que el confinamiento nos ha dado.
En mi caso, yo me he centrado en disfrutar de obras clásicas, como Scalped, Daredevil born Again, o escribir sobre las películas de Marvel Studios estrenadas antes de empezar a escribir este blog, como la mítica Vengadores de Joss Whedon. Poder alejarme por unas horas de la terrible realidad del mundo real mientras encribía el blog ha sido la mejor terapia que podía desear para pasar estos meses tan duros que hemos tenido que pasar.
Además, fue una pasada volver a leer estos comicazos y ver estas películas, que me ofrecieron un montón de horas de disfrute total durante el confinamiento. Pero sobre todo, he podido tener el TIEMPO necesario para escribir estos artículos mucho más largos que, espero, hayan resultado interesantes.
En lo referido a libros, a principio de año me planteaba el objetivo de leer como mínimo 18 novelas durante todo 2020, para obligarme a buscar tiempo de donde fuera para poder dedicarlo a este placer que siempre acababa en último lugar de mis aficiones. Ahora estamos en agosto y «gracias» al confinamiento ya he leído 20, incluyendo Hijos de Dune de Frank Herbert, tercera novela del mundo de Dune que estoy acabando en estos momentos de cara a publicar la reseña la semana que viene.
Ha sido un placer descubrir durante estos meses a Joe Abercrombie, seguir en el Mundo Disco de Terry Pratchett, conectar con Brandon Sanderson o Neil Gaiman, y volver a quedar con un viejo amigo, el mago Harry Dresden de Chicago. Este ritmo de lectura no es mantenible de cara a la vuelta al trabajo la semana que viene y (Odin quiera) durante todo el otoño, pero está genial poder sentarse y concentrarse únicamente en el libro que tienes delante.
Reconozco que, a falta de poder ver TENET la semana que viene cuando se estrene, tengo todo lo que queda de agosto ya planificado para cumplir 5 meses seguidos escribiendo sin parar en el blog. Mentalmente en algunos momentos me encuentro agotado y se que debo parar, aunque luego hay días como durante estas vacaciones de agosto que puedo escribir estas líneas y a continuación acabar de perfilar otros 2 posts, dejando programados varios artículos para los próximos días. Así que si, en algún momento me tomaré algún día de vacaciones del blog, pero de momento no va a ser este mes de agosto.
No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros «me gustan» y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.
Gracias a todos, espero que el año que vienen pueda celebrar un nuevo aniversario y pueda compatir con todos vosotros.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS, STARSMYDESTINATION!!!
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La tercera película de S. Craig Zahler tras las notables Bone Tomahawk y Brawl in cell block 99 es un espectacular ejercicio de género negro crepuscular con un modélico Mel Gibson como un policía al borde de su jubilación.
PUNTUACIÓN: 8/10
Dos policías, un veterano del cuerpo (Gibson) y su joven compañero (Vaughn), son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas de detención de delincuentes se convierte en la noticia del día en los medios de comunicación. Ambos con problemas personales que podrían solucionarse con dinero, deciden aprovechar su condición de civiles para hacer algo al margen de la ley.
Dragged across concrete (arrastrado por el hormigón) es un interesante e ilustrativo título que sirve para resaltar el tema y el tono de lo que vamos a ver. Su director y guionista S. Craig Zahler, que también realiza la música junto a Jeff Herriott, muestra una gran lucidez y creatividad en esta su tercera película. Si Bone Tomahawk me pareció un interesante ejercicio de estilo para llamar a las puertas de los festivales y Brawl in cell block 99 una estupenda serie B que sabía en qué liga jugaba y se enorgullecía de ello sacando el máximo partido en lo relativo a su violencia over-the-top, Dragged across concrete me ha traído a un autor mucho más comedido y maduro que pone la historia por encima del efectismo.
La película cuenta con fotografía de Benji Bakshi y montaje de Greg D´Auria, y tiene una duración de 153 minutos, que aunque a mi me ha gustado y no se me ha hecho larga, reconozco que quizá con 10 o 15 minutos la experiencia hubiera mejorado.
Mel Gigson y Vince Vaughn son los grandes protagonistas de la película, y una vez más muestra su imponente presencia en pantalla. Iba a poner que también son el principal «reclamo comercial», aunque dado el acoso y los intentos de cancelación que Gibson lleva sufriendo en los últimos años, aunque creo que Gibson está enorme en la película probablemente tenerle de protagonista pudo jugar en su contra comercialmente. De hecho, a pesar de un interesante presupuesto de 15 millones, la película solo se estrenó en cines de forma limitada en marzo de 2018 en Estados Unidos, llegando a VOD tan solo un mes después.
Gibson interpreta al detective Brett Ridgeman, un veterano policía que no ha sabido ascender en el cuerpo porque prefiere el trabajo de calle y detener a los malos. Aunque se encuentra al borde de la jubilación, se encuentra que con su ridículo salario no puede costear el traslado de su familia a un barrio mejor, tras sufrir su hija adolescente Sara (Jordyn Ashley Olson) varios acosos en el barrio y con una mujer Melanie (Laurie Holden) ex-policía que tuvo que abandonar el cuerpo probablemente tras ser herida de bala.
El personaje de Ridgeman, un veterano que consigue resultados aunque sus métodos no son del agrado de los nuevos jefes, quedando de alguna manera obsoleto, es una metáfora de todos los tipos duros del cine de los 80 y 90 que ya no tienen sitio en el nuevo cine comercial, y en concreto del propio Gibson, que a pesar de seguir siendo un actor increíble, no le perdonan que insultara a los judíos que controlan los grandes estudios.
S. Craig Zahler realiza también un interesante análisis de algunos de los clichés del négro negro y los muestra con una luz que me ha parecido muy interesante. Tras suspender el jefe de policía Calvert (Don Johnson) al detective Brett Ridgeman (Gibson) y a su joven compañero Anthony Lurasetti (Vince Vaughn) por ser grabados mientras hacían un arresto, a pesar de pillar a un narco con las manos en la masa de un alijo de drogas, estos se encuentran en la tesitura de tener que hacer durante sus 2 semanas de suspensión un último golpe para conseguir algo de dinero para la jubilación y traslado de Gibson, y para que Vaughn le pueda pedir en matrimonio a su novia. NO se trata de robar ellos a nadie honrado, sino quitarle el dinero a un criminal, lo que les sitúa, dentro de su amoralidad, en un gris colocado más en la zona de luz que la de oscuridad.
Gibson y Vaughn ya habían trabajado juntos en la notable Hacksaw Ridge, aunque Gibson sólo dirigió, mientras que Vaughn protagonizó Brawl in cell block 99 de S. Craig Zahler, y se nota la química y complicidad que todos comparten, formando un equipo perfectamente engrasado. En la película, vemos la total ausencia de glamour mientras que ambos realizan un seguimiento de un criminal interpretado por Thomas Kretschmann, con la intención de robarle el botín. Las horas pasan lentas sin nada interesante que hacer o decir,con una monotonía cansina pero necesaria para llevar a cabo su plan, y esa parte me gusta al romper algunos mitos del género.
Junto a la pareja protagonista, tenemos en la película a Tory Kittles como Henry Johns, un ex-convicto que a pesar de intentar alejarse del mundo del crimen se verá envuelto al tener que cuidar de un hermano parapléjico y una madre alcohólica. Michael Jai White es Biscuit, amigo de Henry que ha cuidado de su familia pero ahora necesita algo de él, y completa el reparto Jennifer Carpenter como Kelly Summer, una madre primeriza que debe separarse por primera vez de su hija recién nacida para volver a su trabajo en un banco de la ciudad.
El buen género negro de perdedores es el que te presenta unos personajes en rumbo de colisión con la vida a los que no puedes dejar de mirar a pesar que sabes que su historia no puede acabar bien. Eso es justo lo que tenemos en la película, que está construida a fuego lento y que incluso durante el climax hay una intencionada falta de espectacularidad, manteniendo todos los elementos muy pegados a la realidad del asfalto. De nuevo, le metáfora del título.
Gibson como «héroe» crepuscular me parece que está fantástico en el papel, mostrando una obsesión con los porcentajes que indican que habla para parecer más listo de lo que es en realidad, que no sabe en qué se está metiendo y que las cosas son más grandes que lo que él puede ya manejar. El personaje de Vaughn aparte de su presencia constante me parece que aporta menos a la trama porque diría que S. Craig Zahler busca poner el foco en el personaje de Gibson, alguien que no entiende que su momento ha pasado y que debería echarse a un lado si no quiere verse atropellado en la carretera.
Creo que la película hace además una crítica hacia los «buenistas» de salón que dan lecciones morales desde su mansión alejada de la vida real a gente que sufre día a día los crímenes que acosan la sociedad americana. Esto lo vemos en un diálogo de la mujer de Gibson, cuando dice «jamás pensé que este barrio me iba a convertir en racista», ante el quinto ataque sufrido por su hija al bajar del autobús escolar, en contraste con el Jefe de Policía que le dice a Gibson que le falta «empatía» hacia los criminales. Sé que han acusado a la película de racista, pero me parece que reflejar la realidad no puede ser jamás racista, además que siempre en mucho peor no querer enfrentarse a los problemas y envolverse en papel burbuja para que nada te incomode.
Dentro del ritmo lento de Zahler, me llama la atención como guarda tiempo para detenerse en cada personaje secundario para darles cierta profundidad y humanidad, de forma que el espectador nos preocupemos un poco por ellos, a pesar de que algunos claramente son carne de cañón. Entiendo que puede haber espectadores que entiendan que estos momentos no aportan nada a la trama principal, pero a mi me han gustado y me han trasmitido un intento de Zahler de dotar a la película de una personalidad propia.
Conecto en este momento con el que para mi es el principal problema, que es su duración. A pesar de verla en VO en sesión de medianoche, a mi no se me hizo larga y me mantuvo super entretenido. Dicho esto, reconozco que probablemente si en lugar de 153 minutos hubiera durado 140, la película no hubiera cambiado y su ritmo hubiera sido mejor.
Además, hay una escena super sangrienta en la que buscan una llave al final de la película que no pega nada con lo visto hasta ese momento y que me pareció que molestaba más que otra cosa. Una escena que me recordó el momentazo de Bone Tomahawk, un shock pensado para llamar la atención del público de festivales, que sin embargo aquí no me aporta nada.
En todo caso, me ha gustado este Dragged across concrete y voy a seguir muy pendiente de la carrera de S. Craig Zahler, aunque sus películas no lleguen al circuito comercial en España.
Comparto el trailer de la película:
Dragged across concrete es una estupenda película de género negro con un toque de metatextualidad con la que he conectado desde el minuto uno y que recomiendo a todos los fans del noir.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tras el desastre que supuso X-Men: La Decisión final (Brett Ratner, 2006) la franquicia cinematográfica de los mutantes de Marvel estaba herida de muerte, y tuvieron que pasar 5 años hasta que Matthew Vaughn asombrara a los fans con la mejor película de la serie X-Men: First Class, película ambientada en los años 60 en el contexto de la crisis de los misiles de Cuba, que consiguió insuflar nueva via a la franquicia.
PUNTUACIÓN: 9/10
Antes de que los mutantes se dieran a conocer y adoptaran los nombres de Profesor X y Magneto, los jóvenes Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lehnsherr (Michael Fassbender) empezaban a descubrir sus poderes. No había animadversión alguna entre ellos, sino que los unía una sincera amistad y el deseo de trabajar juntos y entrenar a un grupo de jóvenes mutantes para evitar el Armagedón nuclear. Su enemigo común: el malvado Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un mutante con el que Erik tiene una cuenta pendiente. (FILMAFFINITY)
Fox de había metido en un lío con el estreno en 2006 de X-Men: La decisión final, película en la que un mal guión había matado a tres de los principales personajes y dejaba a la franquicia sin un rumbo claro. La solución de la productora Lauren Shuler Donner fue la de crear películas en solitario de los personajes más carismáticos de la franquicia, con la esperanza de mantener con vida la franquicia mientras planteaban su siguiente película grupal.
Fruto de este plan, en 2009 se estrenó la desastrosa X-Men Origins: Wolverine, dirigida por Gavin Hood. Mientras esta película se producía, prácticamente en paralelo se estaba trabajando en la que sería la segunda película de orígenes, en este caso protagonizada por Magneto. En el guión inicial de Sheldon Turner, que acabaría acreditado en la película en el apartado de historia, conoceríamos el origen de Erik Lehnsherr, quien tras escapar de Auschwitz de dedicaría a cazar criminales nazis ayudado por un joven soldado llamado Charles Xavier.
Aunque X-Men Origins: Wolverine no fue un fracaso de taquilla, recaudó 370 millones de dólares a partir de un altísimo presupuesto para la época de 150 millones, sí fue machacada despiadadamente y con razón por crítica y público, y en la actualidad sigue considerada una de las peores películas de superhéroes del siglo XXI. Esto, sumado a la negativa de Ian McKellen a retornar al papel de Magneto debido a la edad fue lo que provocó que los planes de Fox cambiaran y optaran por una nueva historia coral, en este caso para presentarnos cómo se conocieron Charles Xavier y Erik Lehnsherr y se formó la mítica Escuela para jóvenes talentos del profesor Xavier.
Tras dirigir la decepcionante Superman returns (2006), Brian Singer quiso volver a dirigir esta nueva película, por lo que escribió su propio tratamiento. Finalmente Singer abandonó el proyecto en 2010 porque prefirió dirigir Jack El Cazagigantes (2013), pero mantuvo labores de producción a través de su compañía Bad Hat Harry Productions y fue acreditado en la historia junto a Sheldon Turner. En ese momento, Ashley Edward Miller y Zack Stentz fueron contratados para escribir el guión definitivo.
Para sustituir a Singer, los productores Lauren Shuler Donner, Simon Kinberg y Gregory Goodman finalmente escogieron a Matthew Vaughn, que ya estuvo vinculado con la franquicia cuando casi dirigió X-Men: La decisión final. Vaughn veía mucho potencial a la idea de poder reiniciar la franquicia centrando la historia en la relación de Charles y Xavier pero sin estar limitado por las películas anteriores, al estar esta ambientada en 1962, durante la crisis de los misiles cubanos.
Vaughn reescribió el guión junto a su colaborada habitual, la escritora Jane Goldman, y prometió una película rápida de rodar y relativamente barata que diera un nuevo rumbo a la franquicia. Y lo cumplió. Vaya si lo hizo. Fue contratado en mayo de 2010, comenzó el rodaje en agosto de 2010 y entregó la película a tiempo para su estreno el 3 de junio de 2011, un tiempo ridículamente corto teniendo en cuenta la gran cantidad de efectos digitales y localizaciones que cuenta la película.
La película cuenta con John Mathieson como director de fotografía, un estupendo diseño de producción de Chris Seagers y vestuario de Sammy Sheldon que nos trasladan sin problemas a los años 60, montaje de Eddie Hamilton y Lee Smith, y una estupenda banda sonora de Henry Jackman que nos devuelve el feeling de las películas de espías de la época, en especial James Bond 007.
Con un coste final de 140 millones de dólares, X-Men First Class fue un éxito de crítica y público, aunque acabó recaudando ligeramente por debajo de X-Men Origins: Wolverine, consiguiendo 353 millones de dólares en todo el mundo. En todo caso, igual que pasó con la notable Batman Begins (Christopher Nolan, 2008), los productores entendieron que habían acertado en la diana y que esta película había dado viva nueva a la franquicia.
Uno de los grandes aciertos de la película es su espectacular casting. James McAvoy interpreta a un joven Charles Xavier / Profesor X. Frente al veterano profesor que parecía un maestro zen en la versión de Patrick Stewart, McAvoy muesta a un Xavier engreído, mujeriego y quizá demasiado listo para su propio bien. Junto a él, Michael Fassbender como el joven Erik Lehnsherr / Magneto roba completamente la función con su espectacular actuación. Vaughn quería que Fassbender transmitiera el carisma del Sean Conery 007, una personaje que suda personalidad y que puede ser a la vez implacable y peligroso. Con el añadido del trauma sufrido por Erik, que le aporta una mayor dosis de profundidad y complejidad al personaje gracias a os matices que Fassbender aporta a su interpretacion.
Jennifer Lawrence es Raven Darkholme / Mystique. Recién salida de su Oscar por Winter´s Bone, Lawrence buscaba una película más ligera, además de querer trabajar con McAvoy y Fassbender. Su Raven es otro de los pilares de la película, ya que muestra el drama de los mutantes que debido a su apariencia sienten que son monstruos que deben esconderse. Su evolución es gradual y lógica, conectado de forma orgánica con la primera película de X-Men.
Me gusta mucho el carisma alucinante que Kevin Bacon aporta a su Sebastian Shaw, antiguo científico nazi y líder del Club Fuego Infernal que será el villano de la película y hará la función de mentor ideológico de Magneto, muy a su pesar. Shaw es un líder carismático de gustos refinados y educación exquisita bajo la que se esconde un sociópata de manual que realmente se cree que su plan va a beneficiar a los mutantes, aunque provoque la destrucción de la humanidad y la muerte de cientos de millones de personas.
Rose Byrne es Moira MacTaggert, una joven agente de la CIA inteligente y llena de recursos que tiene que luchar contra el mal y contra el machismo de la sociedad de la época que busca relegarla a mera secretaria. Su papel tiene una humanidad que me parece encaja a la perfección con el trio formado por Charles, Erik y Raven.
La formación de jóvenes X-Men se completa con Nicholas Hoult como Hank McCoy / Bestia, un científico super inteligente que cree que su mutación es una maldición y quiere desembarazarse de ella, Lucas Till como Alex Summers / Havok, un mutante con la capacidad de absorber energía solar que luego puede lanzar en forma de rayos desde su cuerpo, Zoë Kravitz como Angel Salvadore, una mutante con alas de libélula y saliva ácida, Caleb Landry Jones como Sean Cassidy / Banshee, un mutante con la capacidad de generar potentes gritos ultrasónicos, estallidos sónicos y ondas sonoras, pudiendo llegar a volar y Edi Gathegi comoArmando Muñoz / Darwin, un mutante super adaptativo a todos los ambientes.
Por el lado del Club Fuego Infernal, la parte menos desarrollada de la película, tenemos a January Jones como Emma Frost, una mutante telépata que puede convertir su cuerpo en diamante. Jones transmitió perfectamente la personalidad snob y engreida de la Frost de los comics, además de llevar un traje super sugerente que es clavado al de los comics y además encaja con la ambientación de los locos años 60.
Jason Flemyng es Azazel, un miembro del Club Fuego Infernal con la habilidad de teletransportarse, lo que le convierte en un feroz luchador, y Álex González es Janos Quested / Riptide, un mutante con la habilidad de crear poderosos torbellinos de viento que diría no tiene ni una línea de diálogo en toda la película. Por último, destacaría el pequeño papel de Oliver Platt como un Hombre de Negro de la CIA que conecta con los primeros comics de los X-Men de los años 60 en los que Charles Xavier colaboraba con el FBI y tenía de enlace al agente Fred Duncan.
Entrando en la valoración de la película, X-Men First Class me parece un triunfo arrollador y de largo la mejor película de toda la franquicia. Si, mejor que X-Men 2. Es alucinante volver a ver una película planteada por Matthew Vaughn como una película de James Bond con toques de thriller político a lo John Frankenheimer, que utiliza elementos históricos reales (la crisis de los misiles de Cuba), y que además es una entretenida aventura de gente con super poderes que consigue que empatices con los dramas y con la evolución que van a sufrir los personajes durante la película.
Aunque X-Men First Class se estrenó en 2011, el mismo año que Capitán América: El primer Vengador, película que mezclaba los superhéroes con el cine bélico, en algunos aspectos Matthew Vaughn se adelantó a Marvel Studios creando una película de superhéroes que temáticamente se alejara de los clichés del género, como luego vimos más claramente en Capitán América: Winter Soldier (Thriller conspiranoico), Guardianes de la Galaxia (ciencia-ficción espacial) y Ant-Man (comedia de robos).
Ambientar la película en los años 60 me parece además una decisión super acertada, ya que el feeling pop de la época conecta en parte con algunas locuras que visualmente vamos a ver y consigue que el choque no sea tan grande. En ese sentido, aunque es uno de los elementos menos importantes, me flipa ver cómo Vaughn introduce en la película los clásicos trajes amarillos y negros de los X-Men originales, aportándoles detalles distintivos a cada héroe, haciendo que funcionen perfectamente en pantalla. Esto obviamente deja en mal lugar a Bryan Singer y sus trajes de cuero negro genéricos, demostrando que el problema no son “los trajes de licra”, sino los prejuicios del profesional que no sabe hacerlos funcionar.
Siguiendo con las comparaciones, el guión en lo relativo a los personajes me parece maravilloso, y consigue dar herramientas para que unos grandísimos actores se luzcan. Frente a X-Men 1 y 2 en los que los fans estábamos tan contentos de ver a nuestros personajes favoritos en imagen real que perdonábamos que en la mayoría de ocasiones estos no hicieran cosas realmente interesantes en pantalla, Vaughn con la guionista Jane Goldman crean unos personajes complejos entre los que destaca el espectacular Magneto interpretado por Fassbender. El choque moral entre Xavier y Erik es perfecto y las decisiones que toman casi inevitables, pero me gusta mucho también el viaje de Raven para llegar a aceptar sus poderes y no verse a si misma como un monstruo, con el contraste de un Hank McCoy que acaba convertido literalmente en una Bestia al intentar eliminar la deformidad provocada por la mutación.
Otro detalle muy chulo del guión es la forma en que utiliza la Guerra Fría y el miedo nuclear de los años 50 y 60 para construir la amenaza de la película, y como Sebastian Shaw ve este miedo nuclear como la oportunidad de provocar el salto evolutivo definitivo que aniquile al homo sapiens y coloque a los mutantes como especie dominante del planeta. El diseño de producción y el vestuario de la película me parece también una pasada, haciendo que el salto entre las numerosas localizaciones recuerde para bien a las clásicas películas de 007 en las que pasaban muchas cosas y todas ellas eran interesantes.
Que una película de 130 minutos de duración tenga tiempo de mostrar perfectamente la relación de Charles – Xavier, la conexión de ambos con Raven, la amenaza y carisma de Sebastian Shaw, y el drama que viven en sus día a día Moira y Hank McCoy, además de ser un excelente entretenimiento, habla muy bien de la habilidad como escritores de Vaughn y Goldman, y de Vaughn como director, que dota a la película de un ritmo frenético espectacular.
Aunque tienen pocos minutos en pantalla, Vaughn consigue crear momentos de lucimiento para Banshee, Havoc y Angel que molan. Incluso la Emma Frost en modo “zorra fría manipuladora” me gusta y creo que hace una buena traslación del personaje en imagen real. Sí debo reconocer que Darwin, Azazel y Riptide quedan como meros figurantes, pero es inevitable en una película de esta envergadura en la que pasan tantas cosas en tan poco tiempo.
Otro elemento que quiero destacar unido al carisma y la personalidad que Vaughn sabe aportar a los personajes, es que es un director visual bestial, y crea un montón de momentazos alucinantes durante la película que, de nuevo, dejan en bastante mal lugar a Bryan Singer y a Brett Ratner. Además, sabe construir una tensión creciente que nos lleva a un climax en Cuba que triunfa gracias a la brillante resolución de la venganza de Magneto contra Shaw, pero también por la confirmación que el gran enemigo de los mutantes no es el Club Fuego Infernal sino los gobiernos del mundo que ven a los mutantes como una amenaza.
En este sentido, aunque me gusto mucho el Charles Xavier interpretado por James McAvoy, es Michael Fassbender el que se sale y roba completamente la película. El hecho que la película comience repitiendo la escena del Erik niño en la Polonia de la 2ª Guerra Mundial sirve para recordarnos el drama que sufrió y por el qué quiere venganza. Posteriormente, aunque la historia construye muy bien la relación entre Xavier y Mística, ver a Erik cazando nazis en Suiza y Argentina ofrece momentos excelentes que le sitúan en el centro emocional de la película. Y finalmente, aunque entiendes el punto de vista compasivo de Xavier que busca la coexistencia pacífica de humanos y mutantes, dado el pasado de Erik y los actos presentes de los gobiernos, el nacimiento de Magneto se ve inevitable, y casi la única opción posible para el personaje. Esto, para mi, es un ejemplo de gran escritura.
Si tengo que decir algo menos bueno, hay que reconocer que las coreografías de acción no son gran cosa, pero entiendo que en First Class el choque de ideas es el gran desafío al que tienen que enfrentarse los mutantes protagonistas.
Sin embargo, teniendo en cuenta que First Class tuvo un presupuesto inferior a X-Men origins: Wolverine y muestra a muchos más mutantes en pantalla de forma con muchísima más personalidad, tiene multitud de localizaciones por todo el mundo (recordando, de nuevo, las películas de James Bond), y un climax que funciona sin necesidad de enfrentamiento físico, creo que estamos ante una película bestial que rompe muchos de los tópicos del género de superhéroes.
Comparto el trailer de la película:
X-Men: First Class es la mejor película de toda la serie, una historia repleta de carisma y entretenimiento que encantará no solo a los fans de los super héroes, sino a todo aquel que ha disfrutado alguna vez una película de James Bond.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Para muchas generaciones de espectadores, el cine forma parte de nuestras vidas. Y una parte importante de esta afición gira en torno a la experiencia de ver cine en salas cinematográficas, un hobbie que debido a la actual crisis provocada por el COVID-19 está pasando por una situación sumamente compleja.
En los últimos años, el negocio cinematográfico ha sufrido un cambio de paradigma provocado por una evolución en las modas y los hábitos de consumo de ocio provocado por la irrupción en nuestras vidas de los smartphones y los canales de streaming como Netflix, HBO, Prime Video, Filmin y, más recientemente, Disney+. Aparte del precio de la entrada, ¿quién quiere “perder” tiempo en desplazarse a los multicines para ver una película que en muchos casos no va a ser mejor que la última serie estrenada en HBO o Netflix que puedo ver sin moverme del sofá de casa? Esta es la gran pregunta que en muchas ocasiones los estudios de cine no han sabido responder de forma adecuada, estrenando películas que no encajan con los gustos actuales de los espectadores y que han pasado totalmente desapercibidas en salas comerciales.
De hecho, varias encuestas realizadas en los últimos años muestran como el 50% de la población española afirma no ir NUNCA al cine, mientras que menos de un 20% de los encuestados va al cine una o más veces al mes. Aparte de los hábitos de consumo, hay otra realidad añadida, y es que las multisalas se concentran en las grandes ciudades, lo que complica el acceso de este tipo de ocio a los habitantes de pueblos pequeños.
La solución planteada por las productoras americanas para atraer a público a las salas en los últimos años ha venido con los estrenos de los grandes estrenos “blockbusters”, películas que transmiten la idea de “evento” que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande para poder disfrutarla en toda su amplitud, ya sea en versión normal, en 3D o, más recientemente, en el alucinante formato 4DX sólo disponible en salas seleccionadas en toda España (la más cercana se encuentra en Valencia).
El cine mainstream de superhéroes de Marvel Studios, otras películas pertenecientes a franquicias como Star Wars, Misión Imposible o Piratas del Caribe y las películas de animación de Pixar y Disney (que en los últimos años ha cosechado también un gran éxito con la adaptación a imagen real de sus clásicos animados como Aladdin o La Bella y la Bestia) han conseguido llevar a los cines a millones de espectadores en todo el mundo, siendo de hecho la gasolina que mantiene en funcionamiento el motor de esta industria, que son las salas comerciales.
2019 fue un buen año para las salas de cine en España. Más de 100 millones de espectadores dejaron unos ingresos por venta de entradas de 625 millones de €uros, lo que supone una subida de más del 7% respecto al año anterior. Sin embargo, analizando estas cifras, comprobamos que las 10 películas más taquilleras del año, nueve americanas y la comedia española Padre no hay más que uno de Santiago Segura, suponen el 35% por ciento del total de los ingresos de las salas, indicando que es el denostado cine “comercial” el que ha ayudado a que esta industria siga siendo rentable en España.
Si miramos los datos del cine español, las cifras son preocupantes. La cuota de pantalla del cine español en 2019 fue de tan sólo un 15%, lo que supone el peor dato en los seis últimos años. En 2019 se produjeron en España un total de 118 películas de imagen real y 5 películas de animación. Sin embargo, las 5 películas españolas más taquilleras del año acumularon el 57% del total de la taquilla, porcentaje que aumenta hasta un 72% cuando contamos las 10 películas españolas más populares. Los datos son claros, sólo comedias protagonizadas por actores conocidos o las películas de directores de renombre como Almodovar o Amenábar consiguen atraer al público español a las salas de cine. El resto de películas fuera de este Top-10 no interesan al gran público, y si no fuera por las ayudas de las distintas administraciones y la cuota producida por las televisiones, estas películas serían claramente deficitarias.
Estos datos y las previsiones de un buen 2020 cinematográfico saltaron por los aires en marzo con la explosión de la crisis del COVID-19. Como consecuencia del estado de alarma y el confinamiento, las salas de cine han estado cerradas durante prácticamente 4 meses, desde primeros de marzo a finales de junio.
A pesar de estar abiertas desde finales de junio, las salas de cine se están enfrentado a dos importantes problemas. En estos momentos en los que el uso de mascarilla es obligatoria y la distancia social imprescindible, es más que lógica la aprensión de una parte importante de sus consumidores habituales a meterse en un espacio cerrado en el que se reúne un grupo grande de gente para ver una película, independientemente del aforo reducido establecido en las salas. Esto en si mismo es un problema muy importante.
El siguiente problema, casi mayor, es que para que un espectador vaya al cine, la cartelera debe ofrecer estrenos potentes que provoquen que queramos volver al cine. Como decía antes, para ver una película “mala” en el cine, prefiero quedarme en casa viendo una serie de HBO, el último estreno de Netflix, las películas independientes de Filmin o el cine familiar de Disney+ para los niños. De hecho, ya llevamos 5 meses haciéndolo, y casi hasta nos hemos acostumbrado a no necesitar ir al cine. Con el añadido que la opción elegida por muchas familias para pasar el verano ha sido volver a las casas de los abuelos en los pueblos, alejados de los grandes núcleos urbanos donde se sitúan las multisalas.
La ausencia de estrenos importantes en las carteleras ha hecho que en los cuatro fines de semana tras el desconfinamiento, desde el 26 de junio al 19 de julio, las salas de cine en España no consiguieron ninguno de estos cuatro fines de semana superar el millón de €uros de recaudación, lo que supone unas caídas del 90% respecto a las taquillas del mismo fin de semana del año pasado.
Varios análisis están indicando la posibilidad cada vez más real que la facturación total de las salas de cine pueda caer más de un 67% respecto a la de 2019, motivado no sólo por los casi 4 meses sin actividad, sino por un verano que se estima puede ser catastrófico por la falta de estrenos potentes y la incidencia de los nuevos rebrotes, que por ejemplo han provocado la limitación del aforo en los cines de Aragón y Cataluña a un 30%. Con estas cifras, es inevitable intuir que van a haber seguro cierres de cines en los próximos meses, si no se han producido ya, y sólo las cadenas más grandes y financieramente solventes podrán sobrevivir.
Este fin de semana ha traído un rayo de esperanza para las salas de cine con el estreno de Padre no hay más que uno 2, continuación de la exitosa comedia de Santiago Segura que fue la película más taquillera del cine español el año pasado. La película ha recaudado sólo el miércoles 29 de estreno 460.000€ y se estima que podría conseguir 2 millones de €uros en todo el fin de semana, lo que supondría que ella sola ha recaudado más del doble de la recaudación total en España del fin de semana pasado (840.000 €uros). Un dato que se sigue quedando corto respecto a los 8 millones que se recaudaron en el último fin de semana de julio de 2019, pero que indica que el público sí está dispuesto a acudir a una sala de cine si se estrenan películas con el suficiente gancho comercial.
Sin embargo, esta evidencia de que el público estamos deseando ver más cine comercial de entretenimiento, choca con las últimas decisiones de los estudios de Hollywood, que al querer rentabilizar sus estrenos a nivel mundial y están retrasando los estrenos de sus películas debido a la incertidumbre que se vive en todo el mundo. Disney ha terminado cancelando el estreno en pantalla grande de Mulán, versión en imagen real del clásico animado que a priori se estimaba que podía convertirse en uno de los estrenos más taquilleros del año, y la va a estrenar en Disney+ en modo de alquiler a primeros de septiembre, lo que ha significado un auténtico jarro de agua fría para las empresas exhibidoras. Además, Jungle Cruise, su película familiar para este verano basada en la atracción de DisneyWorld, también se ha pospuesto y se estrenará en 2021.
Pero no es sólo Disney. Top Gun 2, Un lugar tranquilo 2, Expediente Warren, Los Minions 2, Godzilla vs Kong, Ghostbusters afterlife, The Tomorrow War, Eternals, The forever purge, Fast & Furious 9, Morbius, Halloween kills o Peter Rabbit 2 son algunas de las películas que se tenían que retrasar este 2020 y han optado por retrasar su estreno hasta el año que viene.
Aún quedan grandes estrenos durante lo que queda de 2020. En octubre se estrenará Wonder Woman 1984 (cuyo estreno inicialmente era en junio), en noviembre tenemos Viuda Negra de Marvel Studios, Sin tiempo para Morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007, y Soul, la última película de Pixar. Y en diciembre llegarán Dune, nueva versión del clásico de la ciencia ficción de Frank Herbert dirigida por Denis Villeneuve y West Side Story, nueva versión del clásico musical dirigido por Steven Spielberg. Lamentablemente, todas estas fechas están en el aire, ya que la incidencia de la tan temida segunda ola del COVID en otoño podría provocar su modificación.
Volviendo a las salas de cine españolas, Warner ha tomado una decisión valiente al confirmar que TENET, la nueva película de Christopher Nolan, se va a estrenar en Europa el 28 de agosto. Esto rompe la norma del estreno simultáneo en todo el mundo y da un balón de oxígeno a las salas de cine en España al darles un nuevo gran estreno que seguro va a generar un gran interés para la comunidad cinéfila. El miedo que me queda es preguntarme si esto no es demasiado poco, demasiado tarde, al llegar esta película un mes después del reciente estreno de Santiago Segura, y cinco semanas antes de Wonder Woman 84. Muy poco, si tenemos en cuenta que durante un verano normal, habían estrenos “potentes” todos los fines de semana.
Los cines necesitan clientes todas las semanas, y veo poco probable que estos negocios puedan ser viables económicamente sólo con una película “importante” cada mes. Entiendo que los estudios americanos también quieren que sus películas sean taquilleras y les den beneficios, pero en estos momentos de crisis, deberían considerar la posibilidad de estrenar su películas pase lo que pase como forma de apoyar a las salas de cine, que al final son una parte fundamental del negocio. De hecho, poniéndonos en el peor escenario (que creo no va a suceder), podría darse el caso que para cuando quieran estrenar sus grandes blockbusters no hubieran suficientes salas abiertas para que generaran una buena recaudación.
En todo caso, esta reflexión sobre mi preocupación por el futuro de salas de cine en ningún caso significa que crea que el CINE vaya a desaparecer. Por supuesto se seguirán haciendo películas y si no hay cines se estrenarán en las plataformas, en modo VOD (Video on Demand) online para poder verla directamente en casa, o mediante canales de distribución completamente nuevos que a día de hoy no podemos ni soñar. El cine como medio de entretenimiento y expresión va a sobrevivir. No me cabe duda.
Lo que sí parece claro es que los cambios que ya se estaban viviendo en el sector audiovisual en los últimos años se van a ver incrementados exponencialmente debido a las consecuencias derivadas del COVID, y el futuro del sector de las salas de cine se presenta realmente incierto. Los grandes Blockbusters americanos seguirán atrayendo al público a las salas, sean las que sea que permanezcan abiertas, ofreciendo un nivel de espectáculo y entretenimiento que hará que merezca la pena ir al cine a ver estas películas.
Sin embargo, el llamado “cine medio” creo que prácticamente va a desaparecer y probablemente encontrará una nueva vida en plataformas, como indica el éxito hace unas semanas de El Hoyo de Galder Gazelu-Urritia, estrenada con gran éxito de audiencia en Netflix y cuyo estreno en salas a final de año pasado pasó sin pena ni gloria al limitarse a unas contadas salas dentro del circuito independiente. Esta distribución online en todo caso puede que sea una buena opción para unas películas cuyo público cada vez va menos a las salas comerciales, lo cual podría ser incluso bueno.
Si no queremos que las salas de cine cierren, está en nuestra mano ayudar. Si os gusta el cine, seguid consumiendo cine en las salas. Esa el la mejor (y única) opción que tenemos para intentar evitar su cierre. Soy un gran defensor de “poner mi cartera donde pongo mis opiniones”, así que yo ya voy a aportar mi granito de arena.
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¡Saludos a todos!
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