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Crítica de Matrix Revolutions (Hermanas Wachowski, 2003)

Como dice la publicidad, todo el comienzo tiene un final. Eso es lo que tuvimos, de aquella manera, con Matrix Revolutions, la tercera y de momento última película de la franquicia de Matrix, creada, escrita y dirigida por las hermanas Lana y Lilly Wachowski. Hoy comparto mis impresiones del nuevo visionado a modo de previa del estreno de la nueva película Matrix Resurrections.

PUNTUACIÓN: 7/10

Todo lo que tiene un comienzo tiene un final. La guerra estalla en la superficie de la tierra mientras las máquinas invaden Zion. Allí donde Reloaded significaba vida, Revolutions apunta a la muerte… (FILMAFFINITY)

Seis meses de Matrix Reloaded, en noviembre de 2003, se estrenó esta Matrix Revolutions destinada a cerrar la trilogía de Matrix. Al rodarse ambas películas a la vez, todo el equipo técnico de las hermanas Wachowski es exactamente el mismo, con el director de fotografía Bill Pope, el montaje de Zack Staenberg y la música de Don Davis con la colaboración de Juno Reactor. Con un presupuesto de entre 110 y 150 millones de dólares, la película recaudó tan sólo 427, más de 300 millones menos que Reloaded, lo que indica que en general el público no terminó contento con la segunda parte y no quiso ir al cine para saber cómo terminaba la historia.

En el reparto, de igual forma repite todo el reparto: Matrix Keanu Reeves (Neo), Carrie-Ann Moss (Trinity), Laurence Fishburne (Morfeo) y Hugo Weaving (Agente Smith), Jada Pinkett Smith (Niobe), Anthony Wong (Ghost), Harold Perrineau (Link), Anthony Zerbe (Consejero Hamann), Harry Lennix (Comandante Lock), Nona Gaye (Zee), Collin Chou (Seraph), Helmut Bakaitis (el Arquitecto), Lambert Wilson (Merovingio) y Monica Bellucci (Perséfone). El único cambio vino provocado por el fallecimiento de la actriz Gloria Foster, que interpretaba a Oráculo, papel que tuvo que interpretar Mary Alice.

Yendo directo al grano, visualmente Matrix Revolutions me sigue flipando y tiene momentos realmente grandes, pero la historia es un batiburrillo al que le falta chicha por todos lados y te deja con cierta sensación de decepción y de capítulo cerrado pero no de final de la historia. Con todo, me ha gustado volver a ver las tres películas de Matrix y me dejan con ganas de ver la nueva Matrix Resurrections, que era un poco el objetivo de este revisionado. Realmente le tengo ganas ante la posibilidad de que Lana Wachowski sepa crear una nueva historia interesante que conecte y amplíe el lore existente y nos devuelva el carisma de la primera película, pero al mismo tiempo, me deja con cierta aprensión porque Lana también es la responsable de Reloaded y Resurrections en las que hubieron cosas que no acabaron de cuadrar.

Los dos grandes sets de acción visualmente me volaron la cabeza en su día y siguen siendo un sueño hecho realidad para un fan del anime, del cine de acción y de los comics de superhéroes como yo. Por un lado, el combate en el muelle de Zion de los humanos con exo-trajes contra los calamares, por muy digital que sea todo, tiene momentazos increíbles cada minuto y es un puro homenaje a un montón de animes o a esa mítica Ripley en Aliens combatiendo a la Reina Alien con el traje de carga, llevando ese momento a la décima potencia. Sigo leyendo a gente opinar que la última hora y pico es todo acción y casi nada de historia, y en parte pienso ¿y qué hay de malo en eso si se nos muestra a una escala que en 2003 jamás habiamos visto y como set de acción sigue aguantando perfectamente el paso del tiempo? Matrix Revolutions tiene problemas, pero las escenas de acción no son uno de ellos.

El climax con la pelea de Neo y el Agente Smith es lo más cerca que hemos estado de ver un live-action de Bola de Drac y sigue teniendo una potencia alucinante. De hecho, en 2002 Sam Raimi nos hizo soñar con la primera Spiderman que era posible hacerse una buena película de superhéroes 100% fiel al espíritu, pero fue esta Matrix Revolutions la que nos confirmó en 2003 que con los efectos especiales disponibles ya era posible mostrar cualquier cosa en una película de imagen real, el límite ya estaba en la imaginación de los directores, guionistas y productores. Matrix anticipó, por ejemplo, el siguiente sueño hecho realidad que fueron Los Vengadores (2012), y tuvieron que pasar 10 años hasta Man of Steel (Zack Snyder, 2013), para volver a ver una pelea de seres super poderosos voladores con la escala mostrada por las Wachowski.

Pensando en los efectos especiales, el diseño de producción, la música y en general todo los apartados técnicos, Matrix Revolutions sigue siendo una locura maravillosa perfectamente visionable hoy en día. Sin embargo, la historia… buff, la historia. El problema no es tanto el argumento general, el plot de las cosas que tienen que pasar, sino de la ejecución de las cosas que van pasando y sobre todo con las dosis de filosofía de Hacendado que las Wachowski nos cuelan en la película. Toda la parte de la estación de Metro sobra completamente, con elementos que sonrojan un poco, como aquello de «amor / karma es una palabra, lo que importan son las conexiones que esa palabra implica». Como también sobra y resulta una trama totalmente fallida todo lo relativo al Merovingio. Y siempre está bien tener a Monica Beluci ligera de ropa, pero el diálogo que la hacen decir da un poco de vergüenza ajena.

Otro motivo de queja es el desaprovechamiento que hacen de Morfeo o Trinity, aguando toda la importancia que se suponía debían tener en la historia. Por un lado, Literalmente Morfeo no hace nada interesante o relevante en los 129 minutos de metraje, por ejemplo en la pelea en la discoteca de Merovingio son Seraph y Trinity las que se llevan los momentos de gloria. Y por otro, después de toda la murga que nos dieron con el amor verdadero de Neo y Trinity y como era su destino estar juntos, que el final el papel de Trinity es hacerle de taxista a Neo y morir a las puertas del paraíso (no hay metáforas bíblicas, que va…), es un bajonazo que entiendo no debió hacerle demasiada gracias a los fans del personaje que por aquellos años eran un montón.

También la parte del Agente Smith está mal contada, apareciendo al comienzo de la película para desaparecer durante más de una hora larga únicamente para aparecer para la pelea final. Y está claro que es el equivalente a un virus que poco a poco se va apoderando de todas las mentas / almas conectadas a Matrix incluidos sus guardianes robóticos, pero realmente más que estar mal contado, ¡es que no está contado en absoluto! Su pelea final realmente está muy bien desde un punto de vista visual, pero que el personaje quede limitado a eso es también un desperdicio, porque si Smith pudo transmitirse a la mente del humano e interactuar en el mundo real, ¿por qué no hizo algo similar con las máquinas para adueñarse de ellas? Es tan obvio esto que refuerza la idea de una idea interesante (que Smith pase al mundo real) que no es desarrollada en absoluto.

Hay un elemento que me quedé con ganas de ver y que jamás fue desarrollado en las películas y es saber qué están haciendo las máquinas en el mundo real. Las granjas de humanos son su fuente de energía y meten las mentes están en Matrix, pero si hay tan pocos humanos libres, ¿realmente qué hace la I.A. una vez han vencido a la raza humana? ¿Están construyendo motores planetarios para viajar por el cosmos? Porque no puede ser simplemente cultivar humanos y cazar a los pocos libres hasta que llegue el Salvador Neo que reinicie el sistema de Matrix, esto sólo ocupa un ínfimo porcentaje de su memoria. Y tampoco llegamos a conocerlo si entraba en sus planes mostrarlo. Está claro que esto es un «wishfull thinking» de libro, y realmente no es un problema que una película no cuente la historia que yo quería ver, pero sí lo indico como ejemplo de las múltiples posibilidades que tenían las Wachowski y como las desaprovecharon yéndose a lo fácil, la metáfora bíblica.

Lo que nos lleva a Neo. Aparte de lo desacertado que está el inexpresivo Keanu Reeves, cuyos intentos de mostrar emociones reales fracasan estrepitosamente durante la película, es que estamos ante un trasunto de Jesucristo que se sacrifica al final por la humanidad en un argumento fallido que por otro lado no podría estar más trillado y visto. Y está claro que esta es la historia de las Wachowski, y ya en Reloaded con la escena en la Sala de Máquinas de Zion de Neo con el Consejero Hamann ya se indica la clave de la película, que humanos y máquinas están condenados a entenderse y coexistir, pero la ejecución resulta una decepción, porque Neo se sacrifica y muere, ¡dejando a la gran mayoría de la humanidad aún esclavizada por las máquinas en Matrix!!! ¡Qué clase de final es ese? A pesar de ser lo previsto, no puede ser más decepcionante.

Y si el objetivo de este final era sugerir o criticar a nuestra sociedad de consumo, esclavizada por el capitalismo y las posesiones terrenales y la tecnología, la verdad es que no funciona en absoluto. Llevar tres películas dando la murga con el «salvador que liberará a la humanidad de las máquinas» para asistir a este final en que esto NO llega a pasar, no puede ser más decepcionante. Además, el Arquitecto ha prometido mantener la paz con Zion «tanto tiempo como sea posible», lo cual en si mismo es la admisión que la guerra volverá, por lo que de final feliz duradero nada.

El caso es que como veis tengo problemas con numerosos elementos de la trilogía de Matrix, pero si me pongo a ver las película por los elementos fantásticos y los efectos especiales, realmente entro a tope y disfruto muchísimo la montaña rusa de emociones con las excelentes escenas de acción sobre todo en la segunda mitad de la película.

Es por esto que aunque me hubiera gustado una historia que hubiera sabido sacar el máximo partido al potencial que tenía este mundo, tengo que reconocer que no considero ni mucho menos mala esta película, más bien al contrario, estamos ante un estupendo entretenimiento palomitero sin pretensiones. Eso, si, en cuanto las Wachowski se ponen solemnes, fracasan estrepitosamente, pero en este caso prefiero quedarme con la versión de vaso medio lleno, no medio vacío.

Comparto el trailer de la película:

Matrix Revolutions no fue el final que la trilogía merecía, pero fue el que tuvimos. Con todo, sigue siendo una estupenda película de acción con unos sets de acción alucinantes.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Spiderman: No way home de Jon Watts (Sony – Marvel Studios)

Spiderman No way home de Jon Watts es la mejor experiencia cinematográfica de los últimos dos años. Increíble no empieza a explicar el disfrute de la película, que ha significado un sueño hecho realidad que ni siquiera sabía que tenía. Gracias Marvel, gracias Sony, gracias Jon Watts. Realmente necesitaba disfrutar de algo así, la mejor celebración de uno de mis personajes favoritos.

PUNTUACIÓN: LA MEJOR PELÍCULA DE 2021

(Primera parte de la reseña SIN spoiler, luego spoilers a tope).

Por primera vez en la historia cinematográfica de Spider-Man, nuestro héroe, vecino y amigo es desenmascarado, y por tanto, ya no es capaz de separar su vida normal de los enormes riesgos que conlleva ser un Súper Héroe. Cuando pide ayuda a Doctor Strange, los riesgos pasan a ser aún más peligrosos, obligándole a descubrir lo que realmente significa ser Spider-Man. Secuela de ‘Spider-Man: Far From Home’.

Tras el éxito de Spiderman Homecoming y Far from home, Jon Watts repite en la dirección igualando a Sam Raimi con tres películas dirigidas. Como lo que funciona no hay que cambiarlo Chris McKenna y Erik Sommers vuelven a escribir el guión tras hacerlo también en Far from home y tras haber participado en el de Homecoming. Tras el éxito de este No way home, no puedo estar más contento ante el hecho que Marvel Studios haya contratado a Watts para dirigir la película de los 4 Fantásticos.

En el resto de apartados técnicos, tenemos fotografía de Mauro Fiore, montaje de Jeffrey Ford y Leigh Folsom Boyd y música de Michael Giacchino, también veterano en la franquicia. La película tiene una duración de 148 minutos, lo que la convierte en la más larga hasta la fecha del lanzaredes, con un enorme presupuesto de 200 millones de dólares que todo el mundo tenemos claro que le va a resultar rentable a Sony, que se encarga de la producción con la colaboración creativa de Marvel Studios, compartiendo Amy Pascal y Kevin Feige las labores de producción.

En el reparto, tenemos a los habituales Tom Holland como Peter Parker / Spiderman, Zendaya como M.J. y Jacob Batalon como Ned Leeds, un maravilloso trío protagonista con una química alucinante en pantalla. En el lado de los adultos, vuelven Maria Tomei como la tía May, Jon Favreau como Happy Hogan y la anunciada presencia de Benedict Cumberbatch como Stephen Strange.

Un sueño hecho realidad, comentaba antes. Spiderman No way home ha sido lo más cercano a la experiencia que vivimos con Vengadores Endgame que jamás me atreví a pensar que llegaría a disfrutar de nuevo, mucho menos tan pocos años después del evento de Marvel Studios de 2019. La película ha conseguido la cuadratura del círculo, al ofrecer no sólo una historia que continúa y es consecuente con el arco del joven Peter Parker interpretado por Tom Holland, cerrando además este capítulo de su historia de forma increíblemente satisfactoria, sino que al mismo tiempo sirve de celebración de lo grande que es Spiderman y como su gran corazón y sus fuertes convicciones morales hicieron que varias generaciones de lectores y espectadores nos enamoráramos de él. Ante la pregunta de qué es lo que hace a Spiderman un personaje tan especial, diría que la mejor respuesta la vamos a tener en estas dos horas y media de película.

Hasta ahora Spiderman 1 y 2 de Sam Raimi era mis películas favoritas del personaje. No sólo suyas, sino en general de la historia del género superheroico. Reconociendo que son super diferentes y en el fondo difícilmente comparables, tengo que decir que No way home se ha convertido en mi película favorita del personaje de largo. De hecho, supera por mucho a la excelente Spiderman: Into the spiderverse, película con la que comparte varios elementos comunes obvios con su uso de los universos alternativos.

Y no te equivoques. Spiderman No way home no es una película vacía que lo fía todo a la sorpresa fácil o al cameo nostálgico. Ante todo es la historia de tres amigos que lo arriesgan todo el uno por el otro y que están increíbles en cada aparición que tienen en pantalla. La trilogía de Jon Watts se ha construido con las aventuras del Peter adolescente interpretado por Tom Holland, siempre apoyado por sus dos mejores amigos: Ned Leeds, un divertidísimo Jacob Batalon, y sobre todo, su novia y mejor amiga M.J., interpretada por Zendaya. La primera hora de película está construida alrededor suyo y consiguen que todos las escenas sean divertidas y estén llenas de emoción. Me flipa la química tan increíble que los tres tienen en pantalla, hasta el punto que no tendrían que gustarle tanto a un cuarentón como yo y, sin embargo, lo hacen. Y junto a eso, tanto Zendaya como Holland aprovechan un guión que es un autentico regalo para lucirse con unas interpretaciones magistrales llenas de emoción y sentimiento que te crees completamente y hacen que conectes con sus sentimientos y dramas. Si No way home funciona en la última hora y es un regalo para los fans, es también porque la primera hora nos recuerda por qué nos preocupamos de ellos y queremos saber el final de su historia.

Benedict Cumberbatch está increíble como siempre a pesar de tener una participación muy inferior a lo que yo sinceramente esperaba. Sin embargo, cuando sale es una gozada, caminando a la perfección por la delgada fina que pisa el personaje, un snob un tanto chulito y sobrado que sin embargo se preocupa por todos, como ya vimos en Infinity War cuando a pesar de afirmar que dejaría morir a quien fuera para proteger la Gema del Tiempo, al final defendió la vida de Tony Stark. La sorpresa la tenemos con Marisa Tomei como la Tía May que adquiere una gran importancia como faro moral de Peter y el espejo que quiere imitar. Jon Favreau como Happy Hogan tiene pocos minutos también, pero consigue que estemos con una sonrisa. NO puedo hablar en esta sección del resto del reparto, luego entraré en profundidad en la parte con spoilers, pero me han volado la cabeza y están increíbles.

Un hecho fundamental de la película es que el trailer daba el esqueleto básico de la historia pero se guardaba un montón de sorpresas increíbles que me volaron la cabeza. Y si tengo que ser sincero, a pesar de la montaña rusa de emociones que nos ofrece la película, en general el argumento funciona porque es básico a más no poder, cosa que no te das cuenta mientras ves la película, pero se hace evidente en cuanto piensas un poco en ella. Como vemos en el trailer, tras ser revelada la identidad de Peter, su vida y la de sus seres queridos se va al garete por lo que recurre al Doctor Extraño para que haga un hechizo de olvido. Tras salir mal, el multiverso se abre y empiezan a llegar villanos de las películas anteriores de Spiderman a la Tierra del MCU. Que van a volver a sus tierras de origen y van a salvar el multiverso está claro, la clave son todos los giros y las sorpresas a las que asistiremos que son clave para poder llegar hasta ese momento en que las cosas vuelvan a la normalidad.

Técnicamente la película es una pasada, y la música de Michael Giacchino se ha convertido ya en clásica para el personaje al nivel de la de Danny Elfman. Jon Watts ofrece un buen equilibrio entre el desarrollo de personajes, la creación de momentazos super emocionantes, y una complejas y espectaculares escenas de acción. De nuevo, una pequeña queja sería que la mayoría de escenas de acción son nocturnas, entiendo que para poder disimular las complejas coreografías repletas de CGI. Teniendo en cuenta los espectáculos diurnos de Capitán América: Civil War, Vengadores Infinity War o Endgame, uno pensaría que con 200 millones de presupuesto esa limitación ya estaría superada, pero parece que no es así. En todo caso, tampoco puedo ser muy duro porque el 99% de todo luce excelente y, de nuevo, la clave de la película no son las coreografías, sino que las realizan NUESTROS personajes favoritos.

En ese sentido, aunque No way home es super entretenida y jamás se hace larga al envolver al espectador de increíbles emociones a flor de pie, su ritmo es extraño, ya que parece que acelera y frena varias veces, no creando realmente una tensión creciente. Sin embargo, en este caso considero que el plantear la historia narrativamente de forma poco habitual se salva de forma super satisfactoria, dando uno de los pocos casos en los que «diferente» sí ha sido mejor.

No puedo decir nada más sin entrar en spoilers. Sólo confirmarte que si en algún momento de tu vida te has considerado fan de Spiderman y disfrutaste sus comics, sus películas o las series de animación, te espera una experiencia que vas a recordar toda tu vida. Hazme caso y vete a ver No way home antes que alguien te chafe alguno de sus increíbles sorpresas. De verdad que vale la pena, pocas veces una película me ha dejado más entusiasmado que Spiderman No way home, la comparación con Endgame es en este caso totalmente adecuada.

Comparto el trailer de la película, y tras él empiezo mi parte de la reseña CON SPOILERS. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad:

¿Sigues aquí? Ojo que los spoilers empiezan justo ahora, ya no hay vuelta atrás.

Afortunadamente, llegué a ver No way home librándome de la mayoría de spoilers. En los meses previos asistí a las especulaciones sobre si Tobey Maguire o Andrew Garfield aparecían o no en la película, pero conseguí mantenerme alejado de certezas y tampoco jugué a anticipar lo que creía que iba a pasar o lo que me gustaría ver. Y ¡qué alegría haberlo hecho así! No tenía claro nada más de lo que nos mostraban los trailers, y al menos en el segundo nos habían mostrado el retorno de Otto Octavius / Doctor Octopus (Alfred Molina), Norman Osborn / Duende Verde (Willen Dafoe), Max Dillon / Elektro (Jamie Foxx) y el Hombre de Arena. Más allá de eso, ni sabía ni me atrevía a especular.

Pero cuando a los 10 minutos de película nos han volado la cabeza con la aparición de Matt Murdock (Charlie Cox, el protagonista de la mítica serie de Netflix), justo el día después de que Kingpin (Vincent D Onofrio) apareciera en Ojo de Halcón, he tenido claro que No way home nos iba a volar la cabeza. Y eso que lo de Charlie Cox realmente ha sido un cameo sin ninguna trascendencia real en la historia, más allá que las implicaciones de su incorporación al MCU abren unas posibilidades brutales, y que la coordinación que ha mostrado Marvel refuerza que siguen estando muy por encima de todos los demás competidores.

Si esa escena fue genial, la aparición por fin en pantalla de Tobey Maguire y Andrew Garfield confirmando que los tres Peter Parker cinematográficos iban a compartir aventura, me ha volado la cabeza. Y no se trata de una escena puntual a modo de cameo para luego desaparecer, sino que Maguire y Garfield se convierten a partir del giro de la muerte de Tia May pasada la hora y media de película, en protagonistas al mismo nivel de Holland, convirtiendo la película en una celebración de los 20 años de películas de Spiderman, conectando las distintas versiones con los mitos fundacionales del personaje de los comics, y mostrando que todos ellos eran (son) dignos merecedores del estandarte arácnido. La comparación con Endgame es relevante ya que No way home es el EVENTO que sirve de homenaje de las siete películas previas, pero a la vez se plantea también para dar un buen cierre a esta trilogía de películas. Haciendo todo ello usando a unos personajes que son puro comic Marvel.

Si tenía un único pero ANTES de ver la película que me hacía dudar que Maguire y Garfield fueran a aparecer en No way home, era que justo hace unos pocos años ya habiamos visto una reunión de lanzaredes en Into the Spiderverse, por lo que podría resultar repetitivo y redundante. Nada más lejos de la realidad, partiendo además del hecho que no tengo ninguna conexión emocional con Spider-Gwen o Peter Porker, pero sí la tengo (incluso más de lo que imaginaba) con los tres Peters cinematográficos.

En este momento, hay que acordarse de los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers, que han firmado un libreto increíble. Cada vez que alguien habla es reconocible de su propio universo y sus vivencias particulares, pero al final los tres son Peter Parker, y aunque sus vidas fueron por caminos diferentes, sus valores morales son iguales. Esta película reconcilia al fandom con la versión de Garfield, mostrándonos que es un gran actor que tuvo la mala suerte de trabajar en unas películas con unos guiones muy malos, unido a un Maguire cuyo Peter siempre me gustó y le veía una clara traslación con la versión del personaje de los comics de los 70 y 80 con los que crecí. Todo ello con momentos que combinan perfectamente la comedia ligera que funciona, con el drama fuertísimo que está sufriendo Peter (Holland).

Pero aparte de los tres Spidermans, una clave alucinante de No way home es el primer gran giro de la película cuando Peter y May se dan cuenta que no se trata de luchar con los villanos y devolverles a sus universos, sino que tienen que intentar ayudarles al descubrir los problemas mentales que padecen. Y esto es muy grande, porque nos recuerda que lo que hace grande a Spiderman no son sus poderes ni sus acrobacias, sino su corazón que le hace ayudar a quien sea que necesite ayuda, incluso si es un villano. Porque es lo correcto. Y porque un gran poder… Aparte del homenaje a las películas previas, este giro significa un elemento novedoso que no habiamos visto en la actual franquicia y que me recordó a comics como el «No One Dies» de Dan Slott, y la obligación autoimpuesta de Peter de ayudar a todo el mundo y no dejar que nadie sufra por su culpa. Como digo, estamos ante la mayor celebración de la figura de Spiderman que creo vamos a disfrutar en muchos años.

Comentaba al principio del trio de chavales protagonistas y lo geniales que lo hacen. Junto a ellos, Maguire y Garfield están increíbles porque son todo corazón, pero hay que quitarse el sombrero ante Willen Dafoe y Alfred Molina, que realizan un despliegue actoral lleno de matices que me ha flipado y me devolvieron a sus películas clásicas. Dafoe consigue que el mínimo matiz te muestre claramente y sin duda ante quien estamos en ese momento, si Norman Osborn o el Duende. Y Molina también aprovecha los minutos en pantalla para lucirse. No tengo duda que todos los actores han disfrutado tremendamente por participar en esta película, incluso los que tienen menos peso, como Jamie Foxx. Y por supuesto, la sorpresa de ver también, aunque sea un momento, a Thomas Haden Church y Rhis Ifan, Sandman y Lagarto, respectivamente, ya que inicialmente pensé que sus personajes iban a ser 100% digitales.

Hablando de CGI, el Lagarto o algunos momentos del Hombre de Arena cantan un poco, aparte del planteamiento nocturno general que comentaba al principio. Y por decir algo menos bueno, J. Jonah Jameson interpretado por J.K. Simmons es también un puntazo, pero realmente me ha sabido a poco porque no han sabido trasladar a No way home el humor que tenían todas sus apariciones con Sam Raimi, quedándose aquí en un mero locutor de noticias sin más.

No vi venir la muerte de Tia May, menudo sorpresón, y ofrece una de las escenas más impactantes del MCU gracias a un maravilloso Tom Holland que se luce. Pero visto en perspectiva, ¡qué listos son! Lo digo porque aunque la muerte del Tio Ben estaba implícita en la ya mítica escena en la que presentaron al personaje en Capitán América: Civil War, jamás lo vimos en pantalla, de forma que su muerte en No way home crea un drama claro que es 100% universo Spiderman que hace que Peter no dependa de «muletas» externas del MCU como en su día su dolor ante la muerte de Tony Stark.

De igual forma, el climax final en el que TODOS los amigos de Peter le olvidan, incluido el emocionado Doctor Extraño, es uno de los momentos más tristes del año, sobre todo gracias a una Zendaya soberbia. Pero que Peter les deje ir luego y no intente hacerles recordar es la mayor muestra de amor desinteresado por parte de Peter, ya que les deja ir al saber que si siguen con él, acabarán muriendo por su culpa. Este drama de Peter me recuerda el final de Spiderman 1 de Raimi y la mítica «mala suerte Parker» tan típica de los comics, cuando salvaba el mundo pero llegaba tarde su cita o tenía problemas económicos. Un final triste, emocionante, satisfactorio y 100% Spiderman de toda la vida.

Y al mismo tiempo, tras tres películas satisfactorias de Holland, han dejado a Spiderman convertido en una tábula rasa, sin amigos ni nadie que le recuerde o sepa su identidad. De hecho, Peter abandona la nanotecnología de Stark y se hace un nuevo traje de tela que le devuelve a su versión más clásica, ofreciendo un final alucinante. De forma que si Sony una vez finalizado la colaboración con Marvel Studios decidiera lanzar una nueva trilogía de películas fuera del MCU, este final se lo pone en bandeja. E incluso aunque se mantuviera dentro del MCU, tras la trilogía de instituto que acaba de terminar, ahora se abre ante nosotros la posibilidad de una nueva etapa con el Peter universitario o, en su caso, el joven profesional que busca ganarse la vida en Nueva York, lo que crea un nuevo marco para seguir contando historias super diferentes a las que acabamos de disfrutar. Buff, de verdad teniendo en cuenta todos los aspectos narrativos en los que acierta No Way Home, hay que estar más que satisfechos y dar gracias por el trabajo que Jon Watts y su equipo han desarrollado en estas tres películas.

En este sentido, hay que hacerse algunas preguntas pertinentes: ¿Qué es fan-service? ¿Hay un fan-service bueno, o sólo podemos utilizar el término con una connotación negativa? En mi caso, creo que claro que existe un fanservice positivo. Es precisamente todo lo que acabamos de ver en esta película o que nos dió la experiencia más grande de mi vida en una sala de cine, que fue Vengadores Endgame. Momentos de personajes que nos permite disfrutarles en toda su gloria y celebrando su historia, que mueven la acción de forma coherente.

Un mal fan-service sería Star Wars IX, con un guión desastroso sin pies ni cabeza que se dedicaba a desmontar lo mostrado en Los últimos Jedi de forma burda y chabacana, y nos solapaba cameos sin importancia en la trama principal presentados de forma que no tenían sentido. Como por ejemplo la aparición de Lando 3 minutos en una situación absurda para desaparecer las dos siguientes horas, como si de alguna forma J.J. Abrams pensara que ver a Lando nos apagaría el cerebro y nos impediría ver que la situación no tiene sentido.

No way home en ningún momento invalida el amor que Peter siente por M.J. sino que lo celebra y lo muestra de la forma más emocionante ante la fecha. Y sus valores morales que ya tenía antes ahora son más inquebrantables si cabe tras la muerte de Tía May. La aparición de Maguire y Garfield marca un giro en la historia y su participación resulta clave para poder salvar al multiverso, además de tener ellos también momentos que les reconcilian con su historia cinematográfica. Incluso a pesar de la tristeza al ver a Peter solo al final, la sensación global es de alegría ya que han clavado una vez más el espíritu de los comics y la evolución del personaje mostrada en todas sus apariciones en el MCU. En serio, esto es muy grande.

Si, hay fan-service, pero es todo bueno. Y deberiamos quitarnos los complejos y apropiarnos del concepto como hicimos con la palabra friki, mostrando orgullosos que una película mainstream puede emocionar a millones de personas en todo el mundo no porque haga algo mal, sino porque hace muchas cosas bien. Frente a los haters y los culturillas gafapastas que desde sus púlpitos viven enfadados porque nada les gusta y frustrados porque se saben cada vez más irrelevantes ya que no les hacemos caso sobre qué tipo de cine es el «bueno», nosotros debemos hacer bandera de todo aquello que nos hace felices.

Spiderman No way home no es sólo la mejor película del 2021 con muchísima diferencia frente a las demás (en un año que por otro lado solo puede ser calificado de mediocre cinematográficamente), sino que es la mejor experiencia que he vivido en un cine en estos casi dos años de Covid. Que esta película me haya hecho tan feliz es algo que ni yo mismo esperaba, y justo por eso tengo que dar las gracias a Marvel Studios y a Sony, por darnos la historia que no sabía que necesitaba.

PUNTUACIÓN: MEJOR PELÍCULA DE 2021

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Crítica de Matrix Reloaded (Hermanas Wachowski, 2003)

Tras el disfrute de The Matrix, hoy toca comentar mis impresiones de mi revisionado de Matrix Reloaded, la primera parte de dos películas que junto a Matrix Revolutions (2003) contaron el final de la guerra de los humanos contra las máquinas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Neo, Morpheus, Trinity y el resto de la tripulación continúan en la lucha contra las máquinas que han esclavizado a la raza humana. Ahora más humanos han sido despertados e intentan vivir en el mundo real. A medida que aumentan en número, la batalla se acerca a Sión, la última ciudad real en el mundo y centro de la resistencia humana. Y tiene poco tiempo, muy poco tiempo… (FILMAFFINITY)

Matrix fue una película revolucionaria que cambió la forma en que Hollywood planteó sus películas de acción al comienzo del siglo XXI. Aparte que su final abierto obviamente dejaba la puerta abierta para nuevas películas, estaba claro que Warner Bros. iba a exigir una continuación debido a el arrollador éxito comercial y la relevancia cultural que consiguió la película. Y para la continuación, las Wachowski plantearon un ambicioso plan multimedia que complementaría a las dos películas rodadas simultáneamente, Reloaded y Revolutions (estrenadas en mayo y noviembre de 2003). Esto imitaba lo que Peter Jackson hizo con El Señor de los Anillos, también producida por Warner a través de New Line, que en las navidades de 2003 estrenó la histórica El Retorno del Rey.

De este modo, simultáneamente al estreno de Reloaded se estrenó también Enter the Matrix, un videojuego con un argumento escrito por las Wachowski en el que tenían lugar hechos que luego fueron mencionados en la película. Además, fruto del amor de las hermanas por el anime japonés, escribieron y produjeron Animatrix, una antología de nueve cortometrajes de animación que amplían la historia de Matrix, incluyendo la guerra original entre la humanidad y las máquinas que llevó a la creación de este realidad virtual, además de otras historias paralelas que expanden el universo principal. Esto que en los últimos años hemos visto en otras franquicias y resulta más habitual fue otro elemento revolucionario que hasta ese momento parecía que sólo estaba al alcance de Star Wars, que con el estreno de su segunda trilogía entre 1999-2005 además de multitud de libros y muñecos creó la primera serie de animación de Clone Wars de Genndy Tartakovsky.

Las hermanas Lana y Lilly Wachowski volvieron a escribir el guión además de dirigir, y se juntaron con el mismo equipo humano de la primera película, con el director de fotografía Bill Pope, el montaje de Zack Staenberg y la música de Don Davis, que tuvo a su vez la colaboración de Juno Reactor. Frente al control presupuestario de la primera Matrix, que costó tan sólo 65 millones, Warner y sus productoras tiraron la casa por la ventana para el rodaje simultáneo de Matrix Reloaded y Revolutions.

Aunque el grueso del rodaje tuvo lugar entre marzo de 2001 y agosto de 2002 en los estudios de Fox en Australia, la producción construyó una autopista de 1,5 km de longitud en la base aérea de Alameda, California, para poder rodar con total libertad la famosa escena de la autopista, además de la creación de nuevos desarrollos tecnológicos para poder rodar las espectaculares escenas de acción de la película. Y la jugada les salió bien, porque Reloaded recaudó casi 750 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 150, lo que la convirtió en la película R más taquillera de la historia en ese momento, un record que conservó 13 años hasta el estreno en 2016 de Deadpool.

A los protagonistas de Matrix Keanu Reeves (Neo), Carrie-Ann Moss (Trinity), Laurence Fishburne (Morfeo) y Hugo Weaving (Agente Smith) se les unen un amplio reparto de actores que dieron forma al complejo mundo de Matrix y la sociedad humana de Sión. En el mundo real encontramos a Jada Pinkett Smith (Niobe) y Anthony Wong (Ghost), protagonistas del juego Enter the Matrix que en las películas tuvieron una importancia menor, Harold Perrineau (Link) el nuevo piloto y operador de la la nave Nabucodonosor de Morfeo, Anthony Zerbe (Consejero Hamann, uno de los ancianos que dirige el consejo de Zion), Harry Lennix (Comandante Lock, el jefe de la defensa militar de Zion) y Nona Gaye (Zee, esposa de Link y hermana de Dozer y Tank, los tripulantes de la Nabucodonosor en la primera Matrix). A modo de curiosidad, el director Leigh Whannell (Upgrade y El hombre Invisible) tuvo un pequeño papel en la dos películas.

Dentro de Matrix, Gloria Foster vuelve a interpretar al Oráculo, con Collin Chou (Seraph, su guardaespaldas y protector), Helmut Bakaitis (el Arquitecto, la I.A. Creadora de Matrix) y Randall Duk Kim (Keymaker). La novedad llega con el descubrimiento que dentro de Matrix existen programas piratas que buscan su propio interés, como son Lambert Wilson (Merovingio) y la siempre bella Monica Bellucci (Perséfone), y los hermanos y expertos en artes marciales Neil and Adrian Rayment (los gemelos).

Ya empezando a valorar Matrix Reloaded, nunca el clásico “faster, bigger, more spectacular” que se suele aplicar a las secuelas cinematográficas fue tan claramente visible en un blockbuster palomitero como lo es en esta segunda parte de Matrix. Y la verdad es que es alucinante la forma en que tan sólo 4 años después, todo luce increíblemente mejor en lo referido a las escenas de acción y artes marciales. Las coreografías que creó Yuen Woo-ping sacaron el máximo partido del poderío presupuestario que tuvieron para el rodaje de Reloaded, y frente a la cámara fija en la mayoría de los planos “normales” de artes marciales de Matrix, que como máximo planteaban algún travelling lateral, en Reloaded la cámara se mueve y casi interactúa con los guerreros, como en la escena en el castillo de Merovingio en la que la cámara sigue a los personajes mientras saltan. Visualmente se nota el upgrade en prácticamente todas las escenas de acción gracias a las mejoras tecnológicas que los propios Wachowski provocaron.

Ejemplo de esto es la «Burly Brawl», la ya mítica pelea melé de Neo contra decenas de agentes Smith. Tras la revolución que supuso el bullet-time en 1999, que fue copiada hasta la saciedad, esta tecnología se quedó casi obsoleta para las necesidades de las Wachowski, que provocaron un avance en los procesos de digitalización de la imagen y los personajes mediante la técnica de «Universal Capture”, un proceso que toma muestras y almacena los detalles y expresiones faciales en alta resolución. Con esta gran cantidad de datos recopilados y los algoritmos adecuados, finalmente pudieron crear una escena virtual en la que los personajes, las ubicaciones y los combates pueden ser creados digitalmente a través de cámaras virtuales, eliminando las restricciones de las cámaras reales. Esto fue precursor de los motores de la mayoría de juegos actuales que a su vez ayudó a la creación de The Dome para The Mandalorian.

Además de las escenas de artes marciales, a veces da la sensación que todo en Reloaded nace del intento de mostrar más de lo mismo respecto a la primera película, pero mejor. Si había una escena en una discoteca en Matrix, en Reloaded tenemos la casi-orgía en Sión y una fiesta de Merovingio adornada con detalles sadomasoquistas. Si Trinity tuvo un bullet-time, en Reloaded tiene otro contra un enemigo que anda por el techo. Los combates de Neo ya no están constreñidos por la física o la gravedad en Reloaded, realizando saltos increíbles aprovechando completamente el espacio a su alrededor, sumando a la melé contra Smith un combate posterior contra los hombres de Merovingio en el que se utilizan armas como espadas, sais, etc…

Y luego está la monumental escena en la autopista, planteada para dejar en ridículo cualquier otra persecución que hubiéramos visto en una película anterior. El rodar en una carretera creada a propósito para la película permitió a las Wachowski dar rienda suelta a sus ideas más locas, que con la ventaja de las cámaras y añadidos digitales de vehículos alrededor de Trinity, Morfeo y el Keymaker crean una escena increíble que sigue luciendo alucinante caso 20 años después de verla la primera vez.

Además de Matrix, la parte de Sión es un interesante añadido, al descubrir no sólo a las diferentes tripulaciones, sino como hay intereses opuestos entre Morfeo y Lock, que no cree las profecías o que Neo sea el salvador de la humanidad. Esta parte añade una capa de complejidad y una carrera contra el reloj ante la inminente llegada de las máquinas a Sión, que son la verdadera amenaza para la supervivencia de la raza humana.

Volviendo a Matrix, el Oráculo transmite ideas interesantes sobre el destino, y la revelación que ella no está para decirle a Neo qué tiene que hacer, sino para hacerle entender que esa decisión ya la tomó y que ahora tiene que entender las consecuencias de dichos actos. Las Wachowski en esta película parecen inclinarse por el futuro marcado antes que por el libre albedrío, lo que encaja con las figuras religiosas mesiánicas en las que se inspiraron para crear a Neo, un Jesucristo que salvará la humanidad a ostias, si es necesario.

La revelación al final de la película que Neo no es el único salvador de Sión, sino que es el sexto de un sistema creado por las máquinas, en concreto por el Oráculo, para salvar el error sistémico del sistema que había provocado los fallos catastróficos en el pasado, es un giro bestial que en su momento me voló la cabeza y que aún ahora sigue funcionando de maravilla.

Matrix Reloaded realmente me gustó y me sigue pareciendo una buenísima película. Pero por lo expuesto hasta ahora uno pensaría que me parece perfecta, y nada más lejos de la realidad. En primer lugar, hay un problema fundamental en Reloaded que es la falta de sensación de amenaza, algo que resultaba clave en la primera Matrix cada vez que aparecía un agente. Las coreografías de artes marciales son muchísimo más complejas y el apartado visual para llevarlas a la pantalla sin duda mejoran a Matrix, pero como nada de lo que pasa puede dañar a Neo (tras 3 combates in-crescendo lo máximo que ha sufrido Neo es un pequeño corte en una mano), al final no hay tensión ante nada de lo que vemos, quedando más claro de lo que debería la cualidad de baile escenificado de las coreografías. Cosa que es lo que son, pero que NO debería notarse. Incluso la pelea de Morfeo encima del camión sufre de esto y en ningún momento te crees que se encuentra en peligro mortal a pesar de tener que pelear y evitar caerse del camión al mismo tiempo. En este caso, siendo más complejas, las escenas no acaban de ser mejores desde un punto de vista narrativo o cinematográfico.

Unido a esto, parece que la película está planteada a partir de los sets de acción rellenando los intermedios con una cháchara expositiva que acaba resultando cargante y anti-entretenido. Hay elementos de la trama que realmente me muestran que las Wachowski tenían ideas interesantes que son poco habituales en blockbusters palomiteros. Sin embargo, su forma de mostrarlas en pantalla, como por ejemplo la conversación de Neo con el Consejero Hamann en la sala de máquinas de Sión, es un buen ejemplo de escenas expositivas sin fin que acaban provocando que Reloaded tenga un ritmo terrible. En esta apreciación pesa también el darme cuenta que Neo termina tres de los últimos sets de acción, la melé, el salvamento de Morfeo en la autopista y de Trinity en el edificio volando, frente al agente / virus Smith marchándose y dejando la pelea inconclusa y las otras dos llegando al rescate, lo que de nuevo resta toda sensación de amenaza a esos momentos.

A todo esto, la melé ha envejecido fatal, y si ya en su momento se notaba que era una escena digital que no rodaron los actores, sobre todo la parte final con Neo contra decenas de Smiths, vista con ojos de 2021 notas la triste realidad que hay juegos que tienen una mayor definición de imagen y resultan más creíbles de lo que parece la escena. Visualmente me sigue gustando y entiendo y aprecio el desarrollo tecnológico que ayudó a provocar que llevamos disfrutando los últimos años, pero igual que digo una cosa, tengo que reconocer lo otro.

Hay otro elemento menos importante y está en relación con la coordinación de las películas, sobre todo Reloaded, con el juego Enter the Matrix y los cortos de Animatrix, y es que aunque la historia principal se entiende sin problemas, notas durante la película, porque además los diálogos te lo dejan entrever, que te estás perdiendo cosas que no se mostraban, cosa que no me acaba de molar, la verdad. Hablo en concreto en lo relativo a las diferentes misiones de Niobe que veías como aparecía habiéndolas cumplido, por ejemplo la recepción del mensaje para Neo al principio o la destrucción de la central nuclear en el climax, pero que te dejaban con ganas de más. O la figura del Chico en Sión al que Neo parece que salvó y despertó de Matrix en una aventura previa sobre la que no sabemos nada.

Y está claro que esto también lo hizo El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, mencionando aventuras que no llegamos a conocer nunca (algunas sí, gracias a los comics o novelas), pero en este caso no me acabó de dejar buen feeling, dentro que como digo no me generan realmente un problema y todo se entiende perfectamente. Y obviamente acepto que esto era algo buscado para que los consumidores compráramos el juego (y lo jugáramos), o viéramos posteriormente los cortometrajes, pero como la sensación la tuve, pues la comparto. En ese sentido, a baja escala pero Reloaded / Revolutions nos regaló con un “Caballeros de Ren” a baja escala con Seraph , un personaje que parece el puto amo que va a tener una gran importancia en la trama que no llega a tener nunca.

Y luego está el hecho que la película no acaba, algo que en su día quedó amortiguado con el estreno de Revolutions tan sólo 6 meses después de Reloaded (Mayo – Noviembre 2003), un planning mucho mejor que el año de diferencia entre las películas de El Señor de los Anillos, o los ¿dos años? que van a pasar para poder ver el final de Dune de Villeneuve. El planteamiento de las Wachowski de hacer una historia contada en dos películas está bien, y visto ahora en casa con un día de diferencia entre películas hace que cualquier problema al respecto desaparezca. Sin embargo, vista Reloaded como una película independiente, que el climax de reloaded sea un diálogo expositivo infumable del Arquitecto mientras le explica a Neo su papel en la programación de Matrix, se mire como se mire es un bajón.

En todo caso, esta segunda parte de la reseña es quizá muy negativa y la verdad es que la película me sigue gustando y he disfrutado un montón viendo la película con mi hijo pequeño. Y además, sale Monica Bellucci tan sensual y guapa como siempre, con lo cual mal no puede estar esta Matrix Reloaded, ¿no?

Comparto el trailer de la película:

Matrix Reloaded es una buen continuación de una película mítica. Y aunque no alcanza el nivel de su predecesora, 18 años después sigue siendo un estupendo entretenimiento para todos los fans del cine de ciencia ficción y acción.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Retorno a MATRIX (Hermanas Wachowski, 1999)

En 1999 The Matrix de las hermanas Wachowski nos voló la cabeza con su combinación de ciencia ficción cyberpunk, historia alucinante con unos efectos especiales revolucionarios, artes marciales y cine de Hong Kong. Con motivo del estreno de Matrix Resurrections estas navidades, he vuelto a Matrix a ver qué tal aguanta la trilogía el paso del tiempo. Ya os adelanto que esta primera película sigue siendo un clásico alucinante.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Thomas Anderson es un brillante programador de una respetable compañía de software. Pero fuera del trabajo es Neo, un hacker que un día recibe una misteriosa visita… (FILMAFFINITY)

Lilly Wachowski y Lana Wachowski (Chicago 1965 y 1967) sorprendieron a propios y extraños con su opera prima Lazos ardientes (1996), una excelente película de género negro que utilizaba excelentemente muchos de los clichés del género con unas increíbles Jennifer Tilly y Gina Gershon que eran puro morbo.

Antes de eso empezaron su carrera en el mundo del comic en 1993 escribiendo varios números de Ectokid para el sello Razorline de Marvel Comics (creado por el novelista de terror Clive Barker) y en los comics Clive Barker’s Hellraiser y Clive Barker’s Nightbreed para el sello Epic Comics de Marvel. En 1994-95 se llevaron una importante decepción profesional, ya que aunque Warner Bros. les compró su guión de Asesinos, Richard Donner mandó a Brian Helgeland reescribirlo completamente dejándolo irreconocible. Esto les hizo ver que si querían conseguir un nombre en la industria, tendrían que dirigir sus propias historias.

La aclamación crítica de Lazos ardientes y los increíbles diseños y story-boards de Geoff Darrow y Steve Skroce (que trabajó con las Wachowski en Ectokid) fueron claves para poder vender una película que los propios ejecutivos empezando por el productor Joel Silver reconocían que no entendían ni idea de cual era la trama o si conseguiría ser un éxito de taquilla. Con un ajustado presupuesto de 65 millones, poco si tenemos en cuenta los desarrollos tecnológicos que se crearon para la película, y tras un rodaje en Australia para reducir costes, Matrix recaudó mas de 450 millones en todo el mundo, convirtiéndose en una de las mejores y más exitosas películas de ciencia ficción de la historia. Este éxito de taquilla y de crítica se vio refrendado con los 4 Oscars de la Academia que ganó (Mejor Montaje, Mejor Sonido, Mejor Edición de Sonido y Mejores Efectos Especiales).

Matrix revolucionó el mundo del cine con su tecnología bullet-time, el uso en blockbusters americanos de cables para las escenas de acción, su estética de cuero negro y su música hardcore, siendo imitada hasta la saciedad por la mayoría de películas de acción de la época. Y luego parodiada, lo que da buena muestra de su relevancia cultural. La película de 135 minutos contó con fotografía de Bill Pope, Montaje de Zack Staenberg y música de Don Davis, siendo producida por Warner Bros. Village Roadshow Pictures y Silver Pictures, entre otros.

El reparto de Matrix es historia del cine, pero en 1999 no eran tan conocidos a excepción de Keanu Reeves (Neo), que ya había trabajado en la increíble Point Break (Kathryn Bigelow, 1991) y la super exitosa Speed (Jan de Bont, 1994). Pero Reeves también había tenido problemas con la crítica debido a sus interpretaciones en Dracula (Francis Ford Coppola, 1992) o Mucho ruido y pocas nueces (Kenneth Branagh, 1993), por lo que no era ni mucho mejor un seguro en la taquilla ni estaba considerado una estrella de Hollywood.

A Keanu le acompañan Laurence Fishburne como Morfeo, Carrie-Ann Moss como Trinity y Hugo Weaving como el Agente Smith. Aunque Fishburne apareció en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), consiguió bastante popularidad con Boyz´n´the hood (John Singleton, 1991) y fue nominado al Oscar por su interpretación del violento marido de Tina Turner en What´s love got to do with it (Kate Lanier, 1993). En contraste, Matrix fue el primer papel importante para Moss, que tras esta película apareció en Memento (Christopher Nolan, 2000), pero no ha tenido una carrera con otro papel tan icónico como el de Trinity. Hugo Weaving tiene el honor de haber participado en Matrix y en el Señor de los Anilos (Peter Jackson 2001-2003) donde interpretaba a Elrond, además de trabajar en V de Vendetta, producida por las Wachowski, o Capitán América: El primer Vengador. Del resto del reparto, solo destacar a Joe Pantoliano (que trabajó con las Wachowski en Lazos ardientes) como Cypher y Glofia Foster como la Oráculo.

Matrix es una de las mejores películas cyberpunk que recuerdo. En general de ciencia-ficción. Y más en general, de las mejores películas que recuerdo, sin importar el género o la temática. Su mezcla de un futuro distópico en el que la humanidad está atrapada sin saberlo dentro de una realidad virtual creada por I.A.s para mantener esclavizada a la raza humana, unida a una inspiración de las Wachowski en el anime y el cine de Hong-Kong para la creación de sus escenas de acción, llegando a contratar al maestro Yuen Woo-Ping para las coreografías, todo ello revestido de los últimos desarrollos tecnológicos aplicados al mundo del cine, crearon una película única con influencias claras y reconocibles que sin embargo consiguió una personalidad única por la que no pasan los años.

Y es que esto es lo mejor de Matrix. Su visionado la semana pasada mantiene todo el carisma y la fuerza como el primer día y me ha ofrecido una experiencia super chula al ver la película con mi hijo. Quizá le estética del cuero negro es lo único que ha envejecido peor con ojos de 2021, pero no se puede dudar de su influencia en el cine de acción posterior, empezando por X-Men (Bryan Singer, 2000), llegando esta influencia a más de una década.

Ahora es más habitual, pero ver en 1999 a actores “normales” realizar la mayoría de escenas de acción de artes marciales fue revolucionario. La pelea en el dojo de Morfeo y Neo o el climax final en la estación del metro siguen siendo estupendas, incluso reconociendo que se nota el problema médico que sufrió Keanu durante la preproducción que le obligó a pasar por el quirófano por una lesión en las cervicales, y que le impedía dar patadas con comodidad. Esto la verdad es que casi ni se nota, de hecho no se si al saberlo lo busco, pero no creo que por ejemplo mi mujer o mi hijo lo notaran cuando vimos la película. El uso de cables para las escenas de acción y unos tiroteos increíbles que pueden mirar de tú a tú a los que John Woo creó en The Killer o Bullet in the head y que marcaron a toda una generación entre los que me incluyo, son otros elementos excelentes que no han envejecido ni un ápice.

Visualmente The Matrix se sale, empezando por la fotografía en tonos verdosos cuando Neo está en Matrix diferenciándolo del mundo real, o las numerosas situaciones que se ven a través de espejos o elementos que emborronan lo que hay detrás, resaltando que hay algo que no cuadra en el mundo “real” de 1999. La realidad sucia y remendada de la nave Nabucodonosor contrasta con el diseño ciberpunk de las máquinas, con unos diseños de Geoff Darrow repleto de detalles que huye de los típicos cyborgs antropomórficos popularizados por Terminator, película con la que comparte el elemento de un futuro en el que las máquinas ganaron la guerra contra la raza humana. Otra referencia evidente que las Wachowski consiguen llevar a su propio terreno.

El bullet time y los efectos de olas cuando la realidad de Matrix sufre un impacto ahora ya están más vistos, pero incluso con ojos de 2021 siguen luciendo de maravilla y crean un montón de momentazos visuales increíbles. En este sentido, uno de los grandes éxitos de Matrix es conseguir que la amenaza de los agentes, a los que ningún humano ha logrado derrotar jamás, se sienta importante cada vez que aparecen. Unos agentes que no necesitan ser rápidos cuando pueden habitar cualquier cuerpo y tienen claro que su victoria final es inevitable.

La película es una pasada y muestra una historia super compacta en la que todo está ahí por una razón. El elemento mesiánico de Neo así como las dudas sobre el libre albedrío o si nuestras acciones ya están marcadas de antemano son elementos que ofrecen la guinda del pastel a una película histórica que me marcó y me sigue pareciendo alucinante. En este sentido, elementos un tanto forzados como la traición de Cypher o el discurso del Agente Smith a Morfeo mientras le interroga siguen sin molestar al estar dentro de una historia super bien ensamblada que crea una tensión creciente que va aumentando hasta el brillante climax final a partir de la llegada de Neo y Trinity al edificio para rescatar a Morfeo.

Es curioso, pero una cosa que me ha sorprendido un poco en este visionado, dentro que me se la película de memoria, es que antes del climax realmente no hay tanta acción, de hecho hay más bien poca, contando únicamente el prólogo de Trínity y el entrenamiento en el dojo. Excepto esas escenas, Matrix es una historia muy densa en lo relativo a contenido y para que los espectadores no se pierdan con la novedosa trama de realidades virtuales, las Wachowski no dudan en verbalizar repetidamente en varias ocasiones lo que es Matrix, cómo controla a la raza humana y qué reglas asociamos al mundo real que pueden ser rotas en Matrix al tratarse de un espacio mental.

Es un buen momento para recordar que Matrix comparte muchos elementos con los Invisibles de Grant Morrison, algo que el propio Morrison hizo notar en su libro Supergods, sobre todo en la parte referida a la realidad virtual y unos protagonistas que no saben si lo que están viviendo es real o no, o un líder carismático que busca a un joven elegido. Debido a que las Wachowski en los años previos a hacer la película trabajaron en el mundo del comic no es descartable que conocieran el comic de Morrison para Vertigo, que empezó a publicarse en 1994. Cuentan las malas lenguas que Warner, propietaria de DC Comics en la que Morrison trabajaba en esa época, pagó una enorme cantidad de dinero a Morrison para evitar que les demandaran, algo que entiendo que quedará en la leyenda urbana.

Por cierto, no quiero irme sin destacar también la increíble banda sonora de Matrix, tanto la música de Don Davis como las canciones de grupos como Rage against the machine, Marylin Manson, Rob Zombie, Deftones, Rammstein o The Prodigy eran y siguen siendo la cumbre de la molonidad convertida en banda sonora.

Matrix sigue siendo un clásico absoluto. Parte del problema de sus continuaciones fue que era muy difícil si no imposible igualar algo que era casi perfecto. Una película que recomiendo completamente a todos los fans del cine de ciencia ficción y de acción.

Comparto el trailer de la película:

The Matrix es un clásico de la ciencia ficción que 22 años después sigue manteniendo su fuerza y potencia visual y se convierte en una película de visionado obligado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Cazafantasmas: Más allá, de Jason Reitman

Cuando una película se nota que está hecha desde el corazón, es imposible no sentir una conexión con ella y que te conquiste. Es justo lo que me ha pasado con Cazafantasmas: Más allá, continuación de Cazafantasmas 1 y 2 escrita y dirigida por Jason Reitman, hijo de Ivan, el director de las originales, y que sirve además de maravilloso homenaje a Harold Ramis, fallecido en 2014.

PUNTUACIÓN: 8/10

Una madre soltera y sus dos hijos llegan a una pequeña ciudad, descubriendo su conexión con los cazafantasmas originales y el legado secreto que dejó su abuelo tras de sí. Secuela directa de «Cazafantasmas 2». (FILMAFFINITY).

Jason Reitman (Montreal, 1977) tenía tan sólo 7 años cuando su padre Ivan estrenó la mítica Cazafantasmas protagonizada por Bill Murray, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver, Harold Ramis, Rick Moranis, Annie Potts y Ernie Hudson. Ya de joven le picó el mismo gusanillo y empezó a trabajar en producciones de su padre, de hecho tuvo una pequeña aparición en Cazafantasmas II (1989), hasta que pudo lanzarse a escribir y dirigir sus propias películas. Gracias por fumar (2005), Juno (2007), Up in the Air (2009), Young Adult (2011), Labor Day (2013), Men, Women & Children (2014) y Tully (2018) conforman una interesante filmografía como director y guionista antes de concentrarse en este homenaje a una de las películas míticas de los años 80.

Reitman escribió el guión de esta película junto a Gil Kenan, y cuenta además con su padre Ivan Reitman como productor, lo que asegura que el espíritu clásico va a estar en pantalla en todo momento. La película cuenta con fotografía de Eric Steelberg, montaje de Dana E. Glauberman y música de Dana E. Glauberman, incluyendo el mítico tema de los Cazafantasmas y la canción de Ray Parker Jr. La película de 125 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 75 millones de dólares, que se muestran como suficientes para contar correctamente la historia.

La película está protagonizada por Mckenna Grace como Phoebe Spengler, hija de Callie y nieta de Egon Spengler (Harold Ramis en la película original). Finn Wolfhard (uno de los niños de Stranger Things) es Trevor, el hermano mayor de Phoebe, mientras que Carrie Coon es Callie Spengler, madre de ambos e hija del fallecido Dr. Egon Spengler.

Completan el reparto el genial Paul Rudd como el Profesor Grooberson, Logan Kim como Podcast, el compañero de clase de Phoebe, mientras que Celeste O’Connor es Lucky, una amiga de Trevor que también les ayudará en su misión.

«Siempre me ha gustado pensar en mí mismo como el primer fan de Los Cazafantasmas, cuando visitaba el set de rodaje con 6 años», decía Jason Reitman. «Quería hacer una película para el resto de fans. Este es el siguiente capítulo en la franquicia original. No es un reinicio. Lo que pasó en los 80 pasó en los 80 y esto estará ambientado en el presente». Cuando escuchas estas declaraciones de Jason Reitman y descubres que su padre Ivan forma parte de una producción que plantea un altísimo componente de homenaje y reivindicación de la figura de Harold Ramis, fallecido en 2014, es imposible que la película no fuera a estar bien.

Y lo cierto es que la película en su tercio final tiene un montón de momentos super emocionantes que me pusieron la carne de gallina y que consiguieron que el visionado de estos nuevos Cazafantasmas: Más allá fuera un triunfo total. Aquí podriamos entrar en si hay un excesivo fan-service en la segunda hora o si la película peca de ser en lo fundamental un remake encubierto a la historia original, elementos que sin duda están ahí, pero cuando todo transmite amor y respeto hacia los personajes originales, la valoración en mi caso no puede ser más que positiva.

Lo cierto es que para llegar al emocionante climax final, la película tiene que acertar a la hora de presentar a los nuevos protagonistas de la generación actual, y la verdad es que el acierto en el casting es total, sobre todo en lo referido a la joven Mckenna Grace como Phoebe, la nieta de Egon Spengler, con el que comparte el elemento friki de la historia, el amor por la ciencia y unas escasas dotes sociales. El personaje de Phoebe es espectacular y ella sola hace que conectes y te enganches con la película. También me gustó mucho la química en pantalla entre Carrie Coon y el siempre efectivo Paul Rudd, con esa cualidad suya de «tío normal en una situación anormal». Finn Wolfhard y el resto de niños están bien pero reconociendo que tienen una menor importancia en la trama.

Quizá por ponerle un pero, los 75 millones son suficientes para contar la historia, pero en algunos momentos hay decorados que parecen de cartón piedra y algunos CGIs fueron más bien flojetes. Sin embargo, teniendo el cuenta el fracaso de la película de LAS Cazafantasmas (Paul Feig, 2016), es normal que hayan tenido que trabajar con un presupuestos super ajustado que ayude que la película sea rentable, cosa que parece que la película va a conseguir. Además, al acertar con el elemento emocional, se perdonan estos elementos un poco menos buenos.

He intentado hacer mi valoración totalmente libre de spoilers porque me gustaría que pudierais llegar a ver la película sin saber ninguna de las numerosísimas sorpresas, homenajes y detalles que harán que si eres un fan de la película original, no tengo duda que vayas a disfrutar un montón de esta. En mi caso, debo decir que no fue sólo a mi, sino que la película le gustó un montón a mi hijo y a mi mujer, con el añadido de haberla visto en versión original, pudiendo disfrutar de las voces originales.

Además, comentaros que tenéis que quedaros hasta el final porque hay ¡dos escenas post-crédito!, y ambas fueron geniales. En especial la segunda que sirve de reivindicación de un personaje clave de la película original.

Comparto el trailer de la película:

Cazafantasmas: Más allá se nota que dentro de ser cine comercial está hecha desde el corazón. Más películas como esta, por favor.

PUNTUACIÓN: 8/10

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