Crítica de Patrulla X: Escala Planetaria de Gerry Duggan y Pepe Larraz (Marvel Comics – Panini)

La historia de la Gala Fuego Infernal nos trae el especial Patrulla X: Escala Planetaria escrito por Gerry Duggan y dibujado por Pepe Larraz, con colores del siempre perfecto Marte Gracia, que justifica completamente el título de portada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡El prólogo de la nueva serie de La Patrulla-X, que llegará este noviembre! Mientras continúa la Gala Fuego Infernal, a un mundo de distancia están ocurriendo acontecimientos a una mayor escala. No te equivoques: este cómic está dibujado por Pepe Larraz. Es el cómic más importante que se publica este mes.

Este número contiene Planet-Size X-Men USA.

Patrulla X: Escala Planetaria inicia el cambio en la franquicia mutante, al echarse a un lado Jonathan Hickman de su puesto como guionista del principal comic mutante, dejando el puesto a Gerry Duggan, escritor de la casa de gran experiencia en todos los ámbitos editoriales. Sobre la salida de Hickman de los mutantes, aunque sigue ligado a la Casa de las Ideas, te recomiendo que leas el análisis que publiqué hace unas semanas, que puedes leer aquí.

Entrando a valorar este comic, como indica el título, Escala Planetaria muestra grandes ideas a una escala poco habitual para un comic Marvel (o de cualquier editorial mainstream americana) y establece un nuevo escenario que va a marcar la franquicia mutante en el futuro cercano. Me gusta mucho que a pesar de ser un comic coral, Magneto tenga una gran importancia en la historia y de alguna manera sea el hilo conductor de todo. Chris Claremont transformó a Erik Lehnsherr de un villano de opereta sin matices en uno de los personajes más complejos e interesantes de Marvel Comics, y me gusta que en el relanzamiento de Hickman le hayan asignado una importancia capital, que este comic se encarga de recordar.

Duggan además de la historia principal añade detalles chulísimos en este comic, como la reunión de Steve Rogers y Scott Summers en la antigua mansión de Westchester ahora abandonada, equilibrando perfectamente las situaciones a nivel planetario con momentos de personajes que nos recuerdas por qué los mutantes nos engancharon y seguimos interesados en ellos tras todos estos años. El carisma que transmiten en estas páginas ofrecen momentos geniales que convierten la lectura en un placer.

Para dibujar escala e ideas más grandes que la vida, nadie mejor que “nuestro” Pepe Larraz y del increíble colorista Marte Gracia. Veo a un Larraz alucinante con el que todos los adjetivos se me quedan cortos. Y en este comic aprecio un intento de evolución en su estilo de lápiz digital, incorporando un mayor rango de sombras de grises que añaden una mayor profundidad a las imágenes. Junto a Larraz, Marte Gracia aporta una espectacularidad increíble con una paleta de color perfecta que aporta el toque perfecto que transmite la espectacularidad y la escala de lo que somos testigos.

Hace poco, Erik Larsen publicó un twit super interesante de esos pensados para generar polémica y provocar la reflexión en el mundo comiquero. En él, comentaba que siendo ante todo el comic un medio visual, los críticos “profesionales” analizaban mucho los guiones y las historias que en ellos se encuentran y muy poco en hablar del dibujo, que es al final lo que cuenta la historia. En ese sentido, Larsen afirmaba con cierta razón que un comic con un dibujo mediocre (o directamente malo) no debería en ningún caso ser calificado como “un buen comic”, cosa que sucede con demasiada frecuencia. Y que ante la disyuntiva de qué es peor, un mal guión o un mal dibujo, para Larsen obviamente es lo segundo, porque un mal guión puede ser mejorado o arreglado por un dibujante top, pero un mal dibujo arruina hasta las mejores ideas. Siguiendo esta lógica de Larsen, este Patrulla X: Escala Planetaria y en general cualquier comic con Larraz y Gracia no debería bajar del notable alto.

Sin embargo, dentro que considero que este es un buen comic con una buena idea estupendamente dibujada, muestra también algunos de los problemas de la franquicia mutante, empezando por colocarlo dentro del evento de la Gala Fuego Infernal cuando no tiene nada que ver y es algo autónomo que podría haberse publicado en cualquier momento sin cambiar una coma. A todo esto, en mi valoración de los primeros comics del evento, ya comenté que este evento me ha parecido un bluf construido a partir de lo accesorio, crear una alfombra roja de trajes de fiesta copiando la gala del Met de Nueva York, resultando todo bastante vacío. Al final de Merodeadores y Patrulla X Emma Frost invitaba a los asistentes a mirar al cielo para unos sorprendentes fuegos artificiales, que marcaban el final de la fiesta. Qué miraban es justo el objeto de este comic, y que el especial sea tan autónomo a lo pasa en la Tierra no me ha hecho cambiar de opinión.

Voy a entrar a comentar más extensamente sobre aspectos de la trama, así que entramos en territorio de SPOILERS, seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

La creación de la sociedad Krakoana ha generado un nuevo marco narrativo para los mutantes y tiene muchas buenas ideas. Sin embargo, ha creado también problemas empezando por las resurrecciones, que ha matado cualquier sensación de intensidad dramática ante nada de lo que hagan los mutantes, al ser revividos como si nada al día siguiente de su muerte. Un acierto de X de Espadas fue precisamente provocar una situación en la que las muertes si serían definitivas, pero todo el tema de las resurrecciones para mi es un error garrafal que abunda en el desastre que fue la decisión de convertir a Lobezno no sólo en inmortal, sino básicamente imposible de matar y capaz de sobrevivir a explosiones atómicas.

En este sentido, X de Espadas planteó la novedad de la llegada de los mutantes de Arakko a Krakoa. Esto era una oportunidad y un problema a la vez, al tener de repente a miles de nuevos mutantes con los que poder y tener que jugar. La idea de terraformar Marte para convertirlo en el hogar de Arakko y sus mutantes hace que este comic tenga imágenes poderosísimas, y Al Ewing muestra con acierto en SWORD el punto de vista galáctico de esta nueva sociedad y el cambio en los equilibrios políticos que va a provocar. Pero diría que en gran medida esto se plantea a nivel general como una forma que quitárselos de en medio, aunque obviamente algunos mutantes de Arakko seguirán apareciendo puntualmente en Patrulla X.

Es más, aunque Magneto utiliza a mutantes de clase Omega como Éxodo, Hope Summers, Iceman o Monarca para esta terraformación, también se saca de la manga a varios mutantes de Arakko con poderes que casualmente van perfectos para conseguir llevar a buen puerto este monumental trabajo. Algo que no deja de ser un deus-ex-machina de libro un pelín tramposo. Viendo este despliegue de poder es normal que los humanos de la Tierra vean a los mutantes como una amenaza potencial para la supervivencia de la raza humana, porque con el nivel de poder exhibido los mutantes claramente podrían extinguir la vida en la Tierra en apenas minutos. Pero es más, cuando todo es posible, va a quedar raro que cualquier elemento mundano no pueda ser resuelto en minutos por los mutantes, con el añadido que al situal la escala a este nivel, es complicado que nada pueda transmitir sensación de amenaza. Con el añadido de la resurrección, para más inri.

Esta terraformación de Marte no deja de ser otro de los high-concepts marca de la casa Hickman que ya hemos visto previamente. De hecho, el propio Julián Clemente en el Spot-On de este comic recuerda que su etapa en Vengadores se inauguró precisamente con la terraformación de Marte realizada por Ex Nihilo. Es cierto que muy pronto en el relanzamiento ya nos mostraron que los mutantes habían colocado flores de teletransportación en el Jardín marciano, de alguna manera indicando que Hickman tenía planes importantes para Marte que han florecido en este comic. Pero precisamente pensando en los comics de los Vengadores y lo poco o nada que aportó este entorno marciano a la trama principal, no puedo evitar pensar que a medio largo plazo vamos a ver un nuevo genocidio como el de Genosha pero en Marte ¿provocado por Orchis y Nimrod?, que aporte la escala de amenaza real para los mutantes que hasta ahora no hemos acabado de ver, usando unos mutantes de Arakko que no dejan de ser “paja” como víctimas. Esto es pura especulación, claro, pero dentro del eterno “cambio para que todo permanezca igual” que significan los comics de Marvel, veo difícil que una sociedad como la de Arakko en Marte pueda prosperar e incluso sobrevivir a medio plazo. Espero equivocarme, claro.

Y ojo que este comic me ha gustado, ¿cómo no hacerlo con Pepe Larraz?, y tiene un montón de elementos super disfrutables sobre todo por fans veteranos de los mutantes. Pero junto a esto no puedo más que verle las costuras narrativas a todo lo que está pasando, lo cual en cierta manera me está impidiendo disfrutar como debería de la franquicia mutante.

Comparo las primera páginas del comic:

Patrulla X: Escala Planetaria es un buen comic, porque con Pepe Larraz todo es mejor. Y que muestra para bien y para mal lo que está siento el reinicio mutante ideado por Jonathan Hickman.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Skyfall de Sam Mendes (2012) Tercera película de Daniel Craig como James Bond

Tras la decepción de Quantum of Solace (2008), los productores de la franquicia de James Bond buscaron a un director de prestigio que ayudara a James Bond a volver al nivel de calidad mostrado en Casino Royale (2006). El resultado, Skyfall, la tercera película de Daniel Craig como el agente 007.

PUNTUACIÓN: 7/10

La lealtad de James Bond (Daniel Craig), el mejor agente de los servicios secretos británicos, por su superiora M (Judi Dench) se verá puesta a prueba cuando episodios del pasado de ella vuelven para atormentarla. Al mismo tiempo, el MI6 sufre un ataque, y 007 tendrá que localizar y destruir el grave peligro que representa el villano Silva (Javier Bardem). Para conseguirlo contará con la ayuda de la agente Eve (Naomie Harris). (FILMAFFINITY)

A pesar de su rentabilidad, Quantum of Solace no dejó contento a casi nadie. De cara al inicio de la siguiente producción, la vigésimo tercera de la serie Bond que celebraría además el 50 aniversario de James Bond en la gran pantalla, los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson contrataron a un director de prestigio: Sam Mendes. Mendes es un director de cine y teatro inglés nacido en 1965. Su primera película, American Beauty de 1999 le valió el Oscar a Mejor Director. Camino a la perdición (2002), Jarhead (2005) y Revolutionary Road (2008) muestran una producción ecléctica y variada que convencieron a los productores que era el hombre adecuado para reconducir la franquicia.

Skyfall fue escrita por Neal Purvis y Robert Wade, guionistas habituales de la franquicia Bond que trabajaron en Casino Royale y Quantum of Solace. Junto a ellos, la novedad llegó con John Logan, veteranísimo guionista de Hollywood con películas como Un domingo cualquiera, RKO 281, Gladiator, Star Trek: Némesis, El último samurái o El aviador, por la que estuvo nominado al Oscar.

Mendes se trajo al super premiado Roger Deakins como director de fotografía, con el que había trabajado en Revolutionary road. Skyfall contó además con montaje de Stuart Baird y música del habitual en la serie de Bond Thomas Newman. Junto a Newman, destacar que la canción original de Skyfall, cantada por Adele, ganó el premio Oscar.

Con un presupuesto de 200 millones de dólares, Skyfall se convirtió en un fenómeno a nivel mundial, recaudando más de 1100, convirtiéndose no sólo en la película de Bond más taquillera hasta la fecha, sino también para sus productoras Sony Pictures y Metro Goldwin-Mayer.

Junto a Daniel Craig como James Bond y Judy Dench como M, la película sirvió de presentación para varios secundarios que han seguido apareciendo en la franquicia: El nuevo y jovencísimo Q, interpretado por Ben Whishaw, Eve Moneypenny, interpretada por Naomie Harris, y la novedad de nuevo personaje de Gareth Mallory, interpretado por Ralph Fiennes. Otra novedad viene encarnada en el villano, el ex-agente del MI6 Raoul Silva, interpretado por Javier Bardem. En cuanto a la chica Bond de la película, tenemos a Sévérine, interpretada por la bella actriz y modelo francesa de origen chino-camboyano Bérénice Marlohe.

Empezando a valorar la película, hay que agradecer el intento de hacer cosas diferentes con la franquicia. Curiosamente, Skyfall es una de las películas de Bond con menos localizaciones internacionales, ya que exceptuando la estupenda intro inicial en Turquia y las potentísimas escenas en Shanghai (China), el resto fue rodado en diferentes localizaciones de Reino Unido. Frente a las decenas de magnates de los negocios o jefes criminales en la sombra que han llenado las anteriores películas de Bond con planes de dominar o destruir el mundo, en Skyfall al final tenemos una pequeña y muy humana historia de venganza.

Frente a la narrativa serializada de Casino y Quantum que parecían inaugurar una nueva era para Bond, Skyfall es una aventura completamente autocontenida como han sido siempre todas las películas de Bond. De hecho, la amenaza de la organización Quantum que descubrimos en Casino Royale y fue el hilo conductor de Quantum of Solace es totalmente abandonada en esta película, al igual que el personaje de Felix Leiter, que tampoco aparece.

Aunque no se dice, hay que entender que entre el final de Quantum of Solace y el principio de Skyfall hay una elipsis se entiende de varios años en los que Bond ha seguido realizando misiones. Digo esto porque un tema importante de la película es la idea que Bond está mayor y es carne de retiro, por supuesto por el paso del tiempo y tras ser tiroteado y dado por muerto al comienzo de la película. En la tercera película de Daniel Craig como 007. Y es curioso, porque en 2012 en que se estrenó Skyfall Craig sólo tenía 44 años, no era para nada mayor para el papel, y sin embargo, aparece demacrado durante toda la película. Y, si, mayor. Y es en este Bond herido contra las cuerdas en el que encuentro la mejor interpretación de Craig en toda la serie. Que esto se produzca en la película que muestra al menos Bond de la serie de Daniel Craig no se si es una buena noticia.

La fotografía de Roger Deakins y la dirección de Mendes nos regalan momentazos visualmente increíbles, empezando por toda la intro en Turquía, las escenas en Shanghai del rascacielos pero también la llegada al casino acuático, y en general durante toda la película. Skyfall es desde el punto de vista visual la mejor película de Bond de la serie de Daniel Craig. La verdad es que todo luce excepcionalmente bien, en este caso la calidad de los profesionales implicados claramente se transmitió en pantalla.

Skyfall es ante todo una película de acción de James Bond, pero intenta dar una mayor profundidad al personaje de M y construir a partir de la relación que tiene con James, que sirve de espejo del drama vivido por Raoul Silva, interpretado por Bardem, que siente que fue abandonado por ella a su suerte hace años, una situación que es la misma que James sufre al principio de la película. Aunque esto podría plantearse para que hubiera una duda sobre las lealtades de Bond, esto no llega ni a ser sugerido en la película. Además, durante la promoción de la película recuerdo que se resaltaba mucho que Skyfall iba a centrarse también en la historia personal de James Bond, lo que añadía una dosis adicional de interés a la historia.

Para ser una película de 143 minutos, la verdad es que no se hace larga, un pelín en Escocia si, y ofrece un estupendo entretenimiento, que es al final lo que se espera de una película de JamesBond.

Lamentablemente, Skyfall empieza muy bien, algo habitual en toda película de Bond, pero tiene un última hora que no se sostiene y bordea peligrosamente el ridículo. Empezando por todo lo referido al personaje del villano interpretado por Javier Bardem. The Dark Knight (2008) de Christopher Nolan es una obra maestra que influyó en todo el cine comercial inmediatamente posterior. De manera que por completa casualidad, los espectadores nos encontramos en Vengadores (Joss Whedon, mayo de 2012), en Skyfall de octubre de ese mismo 2012 o en Star Trek: Into the darkness (J.J. Abrams, 2013) a una mente maestra cuyo plan pasa a dejarse atrapar como forma de acercarse al héroe y poner en marcha un plan increíblemente complejo. Justo igual que el Joker de Nolan. Pero fue pura casualidad.

Y es que si te paras a pensar en el plan de Bardem, es una locura ridícula que no se sostiene, empezando por el robo de una lista de agentes encubiertos (como la lista NOC de Misión Imposible, otra casualidad) que es una excusa para dejarse atrapar por Bond para conocerle, al ser el actual niño mimado de M. De esta forma, Silva planea dejarse detener para poder instalar el virus en los ordenadores del MI6, lo que le permitirá matar a M, a la que antes quiere ver con sus propios ojos para decirle a la cara lo que piensa de ella. Ridículo es poco. Silva tiene un brutal complejo de Edipo con una M que para él es una figura materna que le traicionó, y la actuación de Bardem no acaba de dar con la clave para que su personaje de un poco de lástima o genere cierta empatía, en lugar de resultar totalmente grotesco. Con todo lo bueno que es Bardem, aquí el personaje no da para casi nada, desaprovechando completamente al actor español.

La autodeclarada seriedad del Bond de Mendes se convierte en una pomposidad que ralla casi el postureo, porque a pesar de las intenciones, la historia es igual de absurda que todas las anteriores de Bond. De hecho, en ese ámbito de verosimilitud / realismo, Casino Royale ganaría por goleada a Skyfall. En ese sentido, la broma del joven Q «¿qué esperabas, un lápiz explosivo?» (o algo similar) tiene una clara lectura metatextual en este sentido, al estar mencionando y riéndose de las anteriores películas de Craig, pero resulta una broma sin gracia que es casi una falta de respeto a los fans de la franquicia. Que además resultaba anticuada teniendo en cuenta que Brian Singer ya hizo la misma broma en 2000 en la primera X-Men, en ese caso hablando de los trajes de licra.

Pero peor si cabe que todo lo relacionado con Silva, que ya es bastante malo, es el fallido climax de Skyfall, en la que Bond decide combatir a un grupo terrorista con numerosos miembros y armamento de última generación, ¿con los rifles de caza de su padre fallecido en una finca familiar en Escocia en la que estarán aislados? Whaaaaaaat?!!

Comentaba al principio que agradecía no tener un climax en una fortaleza de un villano que le contara su plan maléfico a Bond antes de morir. Bueno, el caso es que excepto lo de morir, todo eso sí aparece en Skyfall, pero a la hora y diez minutos de metraje, de nuevo copiando la novedosa estructura de The Dark Knight que rompió con los tres actos. Que la importante historia del pasado de Bond sea visitar una casa familiar que hace ¿20 años? que no visita, es sencillamente ridículo y una decepción brutal. Porque ya en Casino Royale nos dijeron que era huérfano, ninguna revelación del pasado de Bond mostrado en esta película, por mucho que mole ver la tumba de sus padres, llega al nivel de lo que la conversación de Vesper y James nos mostró del personaje.

Es por esto que para mi Skyfall puede ser una película entretenida al mismo nivel que otras películas locas y absurdas de Bond, pero ni mucho menos la mejor del personaje, como parecen opinar tantos aficionados de Bond, puesto que para mi ese puesto lo ostenta Casino Royale. De hecho, es que rechazo el calificativo de «seria», algo que no se sostiene si analizamos mínimamente el guión.

Comparto el trailer de Skyfall:

Skyfall es una buena película de James Bond lastrada por una floja última hora de película y un imposible plan del villano que acaba resultando hasta ridículo. Desde luego, se queda muy, pero que muy lejos de ser la mejor película de Bond.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Isola vol. 2 de Brenden Fletcher y Karl Kerschl (Planeta Comic)

Me encantó la lectura del primer volumen de Isola de Brenden Fletcher y Karl Kerschl y colores de Msassyk, el comic de fantasía de Image Comics que en España está siendo editado por Planeta Comic. Es por esto que me he lanzado en cuanto he podido con el segundo volumen, que ofrece más de lo mismo, pero es que esto es algo muy, muy bueno.

PUNTUACIÓN: 8/10

Continúa la serie de fantasía nominada a los premios Eisner.

Un malvado hechizo ha caído sobre la reina de Maar, y la capitana de su Guardia Real hará todo lo posible para revertirlo. Su única esperanza está en una isla en los confines del mundo: un lugar que en las leyendas recibe el nombre de ISOLA, la tierra de los muertos. Pero un mortífero rodeo aparta a la reina Olwyn y a la capitana Rook de su camino, las obliga a enfrentarse a fantasmas del pasado y amenaza con separarlas para siempre.

Continúa la serie de fantasía nominada a los premios Eisner, obra de los aclamados creadores BRENDEN FLETCHER (autor superventas de Batgirl) y KARL KERSCHL (dibujante de Academia Gotham y ganador de un premio Eisner por The Abominable Charles Christopher).

Este segundo volumen recopila nos números 6 al 10 de la serie regular USA editada por Image Comics.

Brenden Fletcher es guionista de dibujos animados y comics, muchos de los cuales ha tenido la suerte de crear junto a su amigo de la infancia Kark Kerschl. Es conocido por su trabajo en títulos de DC Comics como Batgirl, Black Canary y Gotham Academy (con Kark y la colorista MSassyk), su aclamada serie Motor Crush en Image y unas cuantas cosas más por aquí y por allá para libros y televisión. Vive en Brooklyn (N.Y.) con su mujer y dos gatos.

Karl Kerschl lleva dibujando de forma profesional desde los dieciocho años. Ha trabajado en numerosos títulos para Marvel y DC, incluidos Superman, Flash, Deadpool, Spiderman, Jóvenes Titanes y Wonder Woman, además de ser el cocreador de la serie juvenil Gotham academy. Su webcomic en curso The Abominable Charles Christopher ganó el Premio Eisner al mejor webcomic de 2011. Viven en Montreal con su familia, pero está orgullosos de haberse criado en Welland (Ontario).

El primer tomo de Isola me encantó. Y en este caso el no haberlo comprado en su momento me ha permitido leer los dos volúmenes publicados hasta la fecha con apenas un mes de diferencia, lo cual creo que ayuda a que la experiencia haya resultado aún más satisfactoria, al no tener que esperar el año que pasó entre la publicación del primer volumen y este.

Este volumen continúa el viaje de Rook, la capitana de la guardia de la reina de Maar transformada en una tigresa, en un mundo fantástico medieval donde la magia y los seres sobrenaturales existen, que tiene múltiples conexiones con la mitología japonesa y con el Studio Ghibl. El viaje que emprenden ambas mostrará un mundo distinto a todo lo que se puede encontrar en el mundo del comic, y en este volumen la historia de unos niños perdidos por una maldición y unos protagonistas que buscan cobijo en una alejada cabaña en un bosque conecta completamente con las historias de terror y los cuentos de fantasía oscura. El viaje de los protagonistas no está más cerca del final que cuando empezó la historia, pero es el camino y las experiencias que viven y como les van cambiando lo importante.

Agradezco que la historia se tome su tiempo y no precipite los acontecimientos, construyendo las sorpresas, los giros y una tensión que estalla en el último número de forma super chula, mostrando cómo hay seres más poderosos de lo que podemos imaginar ante los cuales los humanos no son más que hormigas que pisotear. Junto a la historia principal, el worldbuilding me parece alucinante y no me cabe duda que aún estamos viendo la punta del iceberg de lo que este mundo de fantasía nos puede ofrecer.

Gran parte del éxito de Isola está en el fantástico dibujo de Karl Kerschl y los colores de MSassyK. Con una narrativa fantástica y un diseño de personajes chulísimo, es comic está igual de preocupado en el worldbuilding como en transmitir los sentimientos de los protagonistas, incluso de la tigresa. El color de MSassyK utiliza una paleta que ayuda a resalta los estados anímicos de los personajes y a establecer los diferentes espacios o incluso para resaltar si estamos de día o de noche, lo que me parece otro acierto que ayuda a que el comic luzca bellísimo sin importar qué página estés mirando.

El único problema de este comic no es nada en el comic en si, sino en el hecho que el último número de Isola, el 10, fue publicado en febrero de 2020 en Estados Unidos y tras todo este tiempo aún no está ni siquiera anunciado el inicio del tercer volumen. De hecho, revisando las redes sociales de los autores, Karl Kerschl ha publicado una novela gráfica mediante un crowfunding y la colorista Msassyk también está promocionando en los últimos meses una obra propia. ¿Se han tomado un respiro trabajando en otras cosas para recargar sus energías creativas para el retorno del comic o la premisa no ha funcionado lo bien que les gustaría económicamente y han tenido que buscarse otros trabajos? Espero que sea la primera opción, pero casi dos años es mucho tiempo, demasiado, para hacer descansar una serie.

Hecha esta matización, la verdad es que leer Isola me parece una pasada, tiene el punto justo de fantasía, cuento oscuro y cine del estudio Ghibli que hace que sea una lectura obligada. Comparto algunas páginas de este volumen:

PUNTUACIÓN: 8/10

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Quantum of Solace de Marc Foster (2008) Segunda película de Daniel Craig como James Bond

Tras ver la última y decepcionante película de Daniel Craig como James Bond 007, Sin tiempo para morir (Cary Joji Fukunaga, 2021), me di cuenta que sólo había escrito en el blog sobre la sobresaliente Casino Royale (Martin Campbell, 2006), por lo que me he propuesto volver a ver todas las películas de Bond en orden cronológico para poder comentarlas. Hoy me centro en Quantum of Solace de Marc Foster (2008), la segunda película de Craig como Bond.

PUNTUACIÓN: 6/10

Traicionado por Vesper, la mujer a la que amaba, 007 se plantea su nueva misión como algo personal. Durante su investigación, Bond y M interrogan a Mr. White, que les revela que la organización que chantajeó a Vesper es mucho más compleja y peligrosa de lo que imaginan. El servicio de inteligencia forense vincula a un traidor del Mi6 con una cuenta bancaria en Haití, donde Bond conoce a la bella pero combativa Camille, una mujer que tiene sus propios motivos para vengarse. Camille pone a Bond tras la pista de Dominic Greene, un despiadado hombre de negocios y miembro importante de la misteriosa organización. Bond averigua que el objetivo de Green es controlar uno de los recursos naturales más importantes del mundo; pero, para ello, tiene que derrocar al gobierno de un país sudamericano. (FILMAFFINITY)

Quantum of Solace es la vigesimosegunda película de James Bond producida por Eon Productions y es secuela directa Casino Royale, la primera película de Daniel Craig como James Bond. Tras el éxito monumental de esta película, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli forzaron la máquina para estrenar esta continuación tan sólo dos años después de Casino Royal, para aprovechar el impulso recibido por el nuevo Bond. Para ello, contrataron a Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis, los guionistas de Casino Royale, para escribieran la continuación.

El director de origen aleman y afincado en California Marc Foster fue elegido para sustituir a Martin Campbell en la silla de director. Foster adquirió reconocimiento con Monster’s Ball (2001) película con la que Halle Berry ganó el premio Óscar a la mejor actriz por su papel en esta película. Su siguiente trabajo, Finding Neverland (2004), fue nominada a numerosos premios, pero tanto Stay (2005) como Stranger than Fiction (2006) pasaron totalmente desapercibidas. Su contratación parecía indicar que buscaban a alguien que supiera combinar el drama con la acción.

La película de tan sólo 106 minutos cuenta con fotografía de Roberto Schaefer, montaje de Matt Chesse y música de David Arnold, que también realizó la música de Casino Royale. Destacar además la canción de la película, interpretada por Jack Black y Alicia Keys. El rodaje tuvo lugar en México, Panamá, Chile, Italia, Austria y Gales mientras diseños interiores fueron construidos y filmados en Pinewood Studios.

La película fue un éxito de taquilla, recaudando 590 millones de dólares en todo el mundo a partir de un presupuesto de 200. Sin embargo, fue un éxito menor que el conseguido por Casino Royale, que a partir de un presupuesto de 150 millones recaudó 600. En todo caso, el objetivo de ganar dinero para seguir haciendo películas de Bond quedaba más que asegurado.

Además de Daniel Craig como James Bond, repiten en esta película Judi Dench como M, que en esta película tiene un papel mayor de lo que un M ha tenido normalmente, Jeffrey Wright como Felix Leiter, Giancarlo Giannini como René Mathis y Jesper Christensen como el Sr. White, el miembro de Quantum al que Bond detuvo al final de Casino Royale.

Las nuevas incorporaciones de esta película son Olga Kurylenko (Camille Montes), una mujer que busca venganza hacia los asesinos de su familia, Gemma Arterton (Strawberry Fields), una agente del MI6 que trabaja en el consulado británico en Bolivia, el español Fernando Guillén Cuervo como el coronel de la policía boliviana y Joaquín Cosío (general Medrano), un general exiliado que busca provocar un golpe de estado en Bolivia que le haga con el control del país. A este reparto hay que sumar el que es el villano principal de la película Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Un miembro destacado de Quantum que se hace pasar por un empresario y filántropo ecologista que trabaja en la reforestación y fondos de caridad para ciencias ambientales.

Empezando a valorar la película, Quantum of Solace es la primera película de Bond que es continuación directa de la anterior. Hasta ese momento cada actor que interpretó a un 007 tenía misiones que eran historias más o menos autónomas que podían ser prácticamente intercambiables. Es cierto que Sean Connery se enfrentó varias veces a Espectra, pero no había un orden claro de visionado más allá del cronológico. Sin embargo Quantum empieza prácticamente cinco minutos después del final de Casino Royale, con un Bon perseguido por unos sicarios tras detener a Mr.White. Esto es un hito en el mundo de Bond pero no tanto en otras series como por ejemplo las películas de Bourne, e inició una narrativa serializada que ha culminado tras cinco películas.

El Quantum of solace es una película entretenida, eso por delante. Sin embargo, su gran problema no fue tanto con lo que nos cuenta (aunque en parte si, luego lo comento), sino sobre al ser comparada con Casino Royale, película excelente bajo todos los puntos de vista que marcó un nuevo standard de calidad para la franquicia que esta película no supo igualar. Si no existiera Casino, Quantum sería una película más de Bond, no de las mejores pero tampoco de las peores. Del montón. Sin embargo, al ser la segunda, está universalmente considerada como la peor película de la serie protagonizada por Craig.

Siguiendo la estela de Casino Royale, los guionistas mantuvieron la idea de mantener a Bond en un mundo realista alejado de gadgtes y elementos fantásticos. Mantener al equipo de guionistas es sin duda un acierto para mantener la continuidad en la historia y a ser posible en el tono. Sin embargo, la sensación que me queda es que la urgencia de rodar cuanto antes y de querer estrenar tan sólo dos años después de Casino provocó una historia sobre todo en lo referido al plan del villano que no estuvo suficientemente trabajada y queda como lo más flojo de la película.

Como toda película de 007, Bond viaja por medio mundo para llevar a cabo su misión, lo que ofrece la escala y localizaciones que se espera en una película suya, haciendo que visualmente luzca genial. Y sin llegar al nivel de brillantez de Casino, las escenas de acción y las persecuciones están también muy bien, sobre todo las dos primeras de la película en Italia, una con coche y otra en Siena por los tejados, con un Craig que es una bestia en sus enfrentamientos físicos contra los diferentes esbirros que se va encontrando. Su nivel de sutileza en cero, pero ofrece una potencia física que es de agradecer como espectador.

Otro elemento que me gusta de Quantum que resalta la intención de dotar al mundo de Bond de la complejidad del mundo real es la forma en la que muestran la situación socio-económica mundial, con unos recursos naturales cada vez más escasos que obligan a los gobiernos a hacer tratos con dictadores y organizaciones amorales. En este sentido, es interesante el diálogo del Primer Ministro británico con M en la que dice que si Inglaterra sólo tuviera que hacer negocios con países “buenos”, no tendría con quien hacerlos. (Dejando aparte claro la propia consideración moral de UK como buena, pero esa es otra historia). Ante la falta de petróleo, los paises harán tratos con quien sea y este elemento sí me parece interesante, como el papel de la CIA, a la que mientras ellos exploten los recursos de Bolivia, les da igual si el presidente es un dictador.

Un detalle que visto con ojos de 2021 me ha hecho mucha gracia es que el villano Greene es un miembro de Quantum que oculto bajo la respetabilidad del activismo ecológico y sus llamadas a ayudar a “Salvar el planeta” pone en marcha un plan que busca conseguir un enorme poder económico controlando un recurso escaso como el agua, provocando el sufrimiento y la muerte de la población local de Bolivia. Ver el plan de este villano tras llevar años sufriendo la matraca de los ecologistas y sus emergencias climáticas y medioambientales, con unos expertos que hace 30 años que llevan avisando que hay que hacer algo o en 10 años la civilización terminará, me ha parecido buenísimo.

Hay varios elementos que lastran la película y que hacen que siendo entretenida Quantum no acabe de cuajar. El primer elemento es el propio Daniel Craig. Ya lo comentaba referido a Casino Royale, me parece un error de casting y en mi opinión no ha estado a la altura del personaje. Y físicamente y de cara a las escenas de acción es una bestia, pero es un témpano de hielo del que es imposible extraer el más mínimo sentimiento. Lo vimos en Casino Royale cuando le declaró su amor a Vesper (“no soy nada sin ti”) convirtiendo lo que deberías ser una una escena intensa de gran emoción en un frío monólogo sobre las fructuaciones de Wall St. Y que vuelva a pasar en Quantum durante toda la película con un Bond que solo tiene un registro, el frío asesino. Lo cual es una pena y a la larga un problema. No uno muy grande, porque como digo la serie de 007 es ante todo cine de entretenimiento de acción en el que están pasando un montón de cosas todo el tiempo y no nos deja un segundo de respiro entre tanto cambio de localizaciones y presentaciones y muertes de personajes. Pero si a la hora del sentimiento y la empatía que también debe generar.

En este sentido, es paradigmático que frente al “nuevo Bond” que nos vendieron en Casino Royale, a pesar de estar dolido por la muerte de Vesper, Bond se acueste con la primera chica que pasa por delante suyo, en este caso la bella Gemma Arterton, como hemos visto en cualquier película anterior de la serie, dejando a Olga Kurylenko como compañera de misión cuya sed de venganza refleje la de Bond.

Unido a esto, el climax resulta totalmente fallido al situarlo en una base secreta en medio del desierto de Bolivia que estalla porque sí cuando llega Bond sin mediar un plan previo. Esta base secreta en una localización singular recuerda demasiado a los finales de cualquiera de la anteriores películas y rompe completamente con la ilusión de estar viendo a un “nuevo Bond”, al vivir situaciones muy similares a lo más clásico del personaje.

Y en este sentido, Quantum tiene un enorme problema con el villano Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Amalric realmente no da la talla, aunque leyendo entrevistas al director Marc Foster precisamente buscaban a alguien que no pareciera un villano al uso. Sin embargo, una cosa es eso y otra que el antagonista de Bond parezca un dentista que pasaba por allí. La diferencia de carisma entre Amalric y Mads Mikkelsen es abismal, pero también en lo referido a los personajes que interpretan. Le Chiffre era un banquero con una necesidad de ganar la partida de poker para recuperar el dinero que había perdido de terroristas internacionales, una necesidad muy humana que aportaba una novedad frente a los típicos villanos de Bond de “TENGO UN PLAN MALÉFICO PARA DOMINAR AL MUNDO”. Algo que es precisamente el plan de Greene, encima con una escala ridícula al tratarse de controlar las reservas de agua ¿de Bolivia? Como digo, el problema que suscita todo lo referido al personaje de Greene es indicativo de la premura de tiempo con que contaron los guionistas para escribir este guión.

Otro elemento que también contribuye a que la sensación tras ver Quantum of Solace no sea todo lo buena que debería es su duración. En este caso los 100 minutos juegan totalmente en contra de la narrativa, ya que comentaba pasan demasiadas cosas y no hay un segundo de respiro, pero eso también provoca que los personajes entres y salgan, muchas veces asesinados sin que haya habido tiempo de construirles lo suficiente para que su muerte impacte. A parte que como inmediatamente hay otro set de acción, realmente la historia no ofrece esa pausa para que la pérdida nos pese.

Además, también resulta ilustrativo que Casino Royale acabara con Bond deteniendo a Mr. White, que a priori puede poner al MI6 en la pista de Quantum (la organización en la sombra), y esta película que empieza con la huída de White, termine exactamente igual, con la detención de otro miembro de la organización de Quantum. Quantum of Solace ofrece una aventura entretenida pero narrativamente no ha aportado casi nada a la amenaza de Quantum (que luego se convertirá en Spectre). De hecho, excepto por la huida de Mr. White al comienzo de esta película y detalles menores como cuando Bond identifica a varios miembros en la opera, realmente un espectador podría saltarse esta película y no sentiría que se ha perdido nada importante a este respecto.

Por todo lo anterior, realmente no se puede decir que sea una mala película, empezando por el objetivo cumplido de entretenimiento, pero tampoco es una gran película ni aporta elementos interesantes al mundo de Bond más allá del propio concepto de narrativa continuada.

Comparto el trailer de la película:

Quantum of Solace es entretenida pero se queda muy lejos del nivel exhibido por Casino Royale. En todo caso, cumple de sobra el objetivo de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Echolands 1 de J.H. Williams III, H. Haden Blackman y Dave Stewart (Image Comics)

Tener en mis manos un nuevo comic de J.H. Williams III tras todo el tiempo transcurrido desde Sandman: Obertura, es un auténtico acontecimiento. Echolands, su nueva serie creada junto al escritor H. Haden Blackman y Dave Stewart, el mejor colorista del mercado USA, promete un despliegue visual impresionante.

PUNTUACIÓN: 8/10

UN EVENTO IMPORTANTE DE IMAGE COMICS en 2021. La historia de la última guerra de la Tierra comienza con los dedos pegajosos de Hope …
¡El equipo ganador de múltiples premios BATWOMAN JH Williams III (Promethea, The Sandman: Overture, Batman) y W. Haden Blackman (Star Wars, Elektra) se reúnen para una nueva serie en curso! A ellos se une una vez más el colorista supremo Dave Stewart y el maestro de letras Todd Klein.

En un extraño mundo futuro que ha olvidado su historia, una ladrona imprudente, Hope Redhood, tiene la clave para excavar su oscuro y extraño pasado, pero antes ella y su tripulación deberán escapar de un mago tiránico y su imparable hija. El destino los enviará a todos en un camino que conduce a una guerra entre mundos.

ECHOLANDS es una epopeya de ficción mítica en formato horizontal donde todo es posible; una trepidante aventura mezcla de géneros que combina todo, desde vampiros de películas de terror hasta mafiosos clásicos y elfos cyborg, semidioses romanos y cohetes retro. ¡Va a ser un viaje increíble!

J.H. Williams III es un artista que me vuelve loco. Su páginas son auténticas obras de arte que hacen que me pierda en cada una de sus imágenes, siempre encontrando detalles o elementos que antes me habían pasado desapercibido. Y en Echolands tenemos el clásico «dibujar lo que me gusta» multiplicado por 1000, ya que en lugar de hacer una historia de fantasía, otra de terror, etc… Williams debió pensar ¿por qué no meto todo, absolutamente todo, en un comic?

Williams comenta en el propio comic que la idea de este Echolands surgió hace más de 15 años, pero que los diferentes proyectos en los que se embarcó hicieron que este comic no dejara de retrasarse. Que finalmente se haya visto publicado es un pequeño milagro que sus fans debemos saborear, ya que se nota el inmenso trabajo que tiene cada página dibujada. Es un motivo de alegría que Williams comente también que en el momento de llevar a imprenta este número 1 estuviera finalizando el número 6, lo que a falta del color, la rotulación, etc… garantizaría que al menos este primer arco va a salir con frecuencia mensual. Tras la frustración que produjo en su momento los muchos meses de espera entre cada número de Sandman Obertura, el tema de la periodicidad es super importante.

Echolands destaca respecto al 99% de comics de las librerías debido a su formato apaisado. Esto plantea un desafío narrativo a Williams, que siempre ha sido un maestro en el diseño y la narrativa en la página, al tener que pensar la historia en un espacio diferente al que estamos acostumbrados, más alargado de lo normal. Y cada página está resuelta con una brillantez increíble. Estoy escribiendo estas líneas y vuelvo a mirar el comic por tercera vez.

Si tener a Williams es increíble, su colaboración con Dave Stewart hace que este comic sea el más bonito de ver de todo lo que vaya a leer en este 2021. Junto a un rojo sangre que acompaña a la protagonista, la paleta de color de Stewart transmite de maravilla que no estamos en un mundo normal, y que aquí cuelquier cosa, cualquier ser, es posible que vaya a aparecer. El viejo apelativo a que algo «me ha volado la cabeza» no puede estar mejor utilizado tras leer este comic.

El único pero que le veo a Echolands tras leer este primer número es que realmente es una lectura de tomo. El dibujo es alucinante, pero a la vez la historia que nos ha contado en estas 24 impresionantes páginas son apenas dos escenas que realmente saben a muy poco. Antes incluso de leer la sinopsis o saber su nombre, vi en la protagonista Hope Redhood un claro intento de actualización del mito de Caperucita Roja usando el mismo concepto de Fábulas (el comic de Vertigo creado por Bill Willingham), mostrando cómo fue su vida ya convertida en una mujer adulta tras abandonar el bosque. Sin embargo, esto es lo que se intuye, porque hay más preguntas que respuestas en este primer número. Junto a ella, vemos a un grupo de seres mágicos y sobrenaturales sobre los que tampoco tenemos ningún contexto, casi como si se tratara únicamente de llenar la página con cuantos más personajes extravagantes que nos sugieran algo, mejor. De hecho, un elemento clave de la historia es que Hope roba un objeto mágico que resultará clave aún no se sabe muy bien para qué. Un robo que sucede fuera de plano y un objeto sobre el que queda todo por conocer. Y así todo.

Cada página realmente es una obra de arte, eso por supuesto, pero creo que no me apetece quedarme a medias (o menos) cada mes ante el lento desarrollo de la historia. Sin embargo, tengo claro que cuando salga el tomo, y a ser posible, una edición oversized, estaré el primero en la fila para comprarlo.

Comparto las primeras páginas del comic:

Solo por tener de vuelta a J.H. Willams al mundo de la narrativa serializada, Echolands es un gran triunfo, con un dibujo sobresale muy por encima del resto de comics publicados en Estados Unidos. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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