Crítica de La Guerra del Planeta de los Simios

La Guerra del Planeta de los Simios es el excelente final de la trilogía de películas iniciada en 2011 para contarnos cómo se creó “El planeta de los Simios”, la mítica película de Charlton Heston de 1968 basada en la novela de Pierre Boulle. La película está escrita y dirigida por Matt Reeves, que realiza una obra de gran profundidad dramática que va más allá de lo que se espera de un blockbuster veraniego con altas dosis de efectos especiales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Esta serie de películas se inició en 2011 con “El nacimiento del planeta de los simios”, dirigida por Rupert Wyatt. En ella, un joven científico (James Franco) creará a un mono superinteligente llamado César mientras investiga una cura contra el Alzheimer. Lamentablemente, durante esta investigación, los laboratorios crean un mortífero virus que acaban siendo liberado .

En 2014, la franquicia hizo un espectacular salto de calidad con “El amanecer del planeta de los simios”, dirigida por Matt Reeves. Ambientada 10 años después, en ella vemos como el 99% de la población humana ha muerto a consecuencia del “Virus de los simios”. César (Andy Serkis) y su comunidad de monos vive pacíficamente en los bosques hasta la llegada de un científico humano (Jason Clarke) que entrará en contacto con ellos pidiendo su ayuda para conseguir energía para un asentamiento humano en la vecina San Francisco. Aunque César y los científicos piensan en la coexistencia pacífica, esta acabará siendo imposible por la oposición de Koba (Tobby Kebbel), un mono torturado en un laboratorio que odia a los humanos, y de Dreyfus (Gary Oldman), el líder humano de San Francisco. Al final, el conflicto es inevitable, y nos lleva irremediablemente a la “Guerra”.

El argumento de esta tercera película nos cuenta el conflicto de César (de nuevo un sensacional Andy Serkis) y sus monos contra las fuerzas de un Coronel sin nombre interpretado por Woody Harrelson. Tras sufrir múltiples bajas, César tendrá que luchar no solo contra los humanos sino contra sus peores instintos si quiere salvar a su raza.

Matt Reeves vuelve a realizar un excelente trabajo construyendo una muy buena película a partir del guión, escrito en colaboración con Mark Bomback. La historia es lógica en todo momento y recurre a la construcción de los personajes como forma de ir moldeando la acción, planteando situaciones muy interesantes que son llevadas hasta sus lógicas consecuencias sin necesidad de golpes de efecto o giros absurdos. Además, ofrece una explicación razonable de por qué en las películas clásicas los monos son inteligentes mientras que los humanos habían involucionado y no tenían inteligencia ni podían hablar. No es sólo un gran final de trilogía, sino un perfecto nexo de unión con las originales.

César (Andy Serkis) es el omnipresente protagonista. Aparte de la increíble perfección técnica que supone verle en movimiento, que supone un nuevo hito técnico de Weta Digital (creadores de Golum para el Señor de los anillos), lo fundamental de la película es el conflicto interno que vive, enfrentando sus ansias de venganza con las necesidades de su pueblo. Es muy fácil ser noble cuando todo va bien o las pérdidas de vidas no te afectan directamente, pero el verdadero desafío está en ver cómo sobreponerse cuando el dolor se vuelve personal. El camino de César en muchos momentos me recuerda el viaje de un protagonista de un western crepuscular, irremediablemente atraído hacia su destino.

El Coronel también me ha gustado, y hace una más que correcta réplica a César. Woody Harrelson hace una actuación contenida de un soldado que sabe que tiene que hacer cosas terribles para salvar a la raza humana de la extinción. Al estar contada la película desde el punto de vista de los monos, claramente él es el villano. Pero si nos paramos a pensar en la situación desde el punto de vista humano, no hay duda que sus acciones, aunque crueles y salvajes, están justificadas ante la posibilidad de que los hombres no sobrevivan otra generación. Entiendo que si estuviera en la misma situación, mis acciones serían esas, o unas muy parecidas. De hecho, su destino final me parece super cruel y evidencia que estaba en lo cierto.

Un elemento interesante sobre el que la película nos hace reflexionar es que la caída de la raza humana tiene más que ver con enfrentamientos entre humanos que por la acción de los monos. En un momento en que hay gente que niega que exista el calentamiento global o que pueda afectarnos en el futuro, por poner un ejemplo, plantear un blockbuster veraniego con este tema encima de la mesa sin duda lo agradezco.

Quizá el único pero que se me planteó viendo la película es que en parte no fue lo que yo esperaba. Teniendo en cuenta las imágenes que nos presentaban, como el poster que incluyo a continuación, el trailer y el propio título, yo esperaba un enfrentamiento más épico o un mayor protagonismo de una guerra total que no acabó de llegar. Al final, es más importante el conflicto interno de César que la violencia que se genera a su alrededor.

Esto es un pequeñísimo pero, ya que analizándola a posteriori, probablemente la película sea mucho más redonda tal y como está. Y al final, el destino de los monos y la raza humana si queda definido por esta película.

Pero pensando en la trilogía, «El amanecer del planeta de los simios», la segunda parte, me pareció una película más redonda y compleja que esta película. Aunque estamos hablando en todo caso de notable alto, lo que tampoco está nada mal.

La música de Michael Giacchino también es brutal, mostrando un ámplio registro que transmite perfectamente alegría, tristeza, humor y drama en cada momento. Además, su uso de la percusión nos recuerda también la película original y ayuda a que la conexión entre ambas películas sea aún más evidente.

Y por si fuera poco, visualmente la película es increíble. Apoyado por la fotografía de Michael Seresin y unos efectos visuales  superiores, la película en todo momento transmite un tono crepuscular protagonizado por seres reales, no CGIs generados por ordenador. Estamos ante el fin de una era, y en varios momentos parece que estamos viendo un western crepuscular en el que un héroe viaja camino del matadero dispuesto a enfrentarse a una fuerza superior.

La perfección de la captura de movimientos está llegando a unos niveles de perfección alucinantes. Ya no es solo la intensidad de la mirada o el realismo de los pelos de los monos, en esta película los monos interactuan con lluvia, agua y nieve y no es que parezca real, es que se ve real. Están a otro nivel.

20th Century Fox ha conseguido un enorme éxito creativo con esta trilogía de origen del planeta de los simios. Por tanto, no me extrañaría que continuaran haciendo más películas, dado que aunque el final enlaza perfectamente con las películas clásicas, cronológicamente aún hay mucho margen para contar más historias de este mundo.

Comparto el trailer de la película:

La Guerra del Planeta de los Simios es sin duda una de las películas del verano, y probablemente del año, para los amantes de la ciencia ficción. Te recomiendo que no te la pierdas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de House of Cards Temporada 5 – Un topo en la Casa Blanca

La quinta temporada de House of Cards ha sido una locura. Una locura increíblemente divertida y con un montón de giros inesperados, pero una locura al final y al cabo que muestra el claro agotamiento de esta serie de corte político.

PUNTUACIÓN: 6/10

Al final de la cuarta temporada, Frank estaba en plena campaña electoral frente al joven candidato republicano Will Conway (Joel Kinnaman), un héroe de guerra que lo tenía todo a favor para ganarle las elecciones a nuestro querido y odiado Frank Underwood.

Al final de esta quinta temporada, esta campaña electoral se ve super lejana por todo lo que ha sucedido durante estos 13 episodios.  Lamentablemente, ha sido un todo vale continúo con tal de crear cliffhangers y sorpresas que mantuvieran la atención del espectador. Giros sobre giros que son autenticas locuras sin sentido y que le han quitado el poco realismo que le quedaba a esta serie.

En esta temporada, además de Frank y Claire Underwood (excelentemente interpretados como siempre por Kevin Spacey y Robin Wright), hemos visto el ascenso de dos nuevos personajes que han dado mucho juego y se supone que tendrán una gran importancia para el futuro: Mark Usher (Campbell Scott), asesor de campaña republicano que se unirá a los Underwood tras las elecciones, y Jane Davis (Patricia Clarkson), Secretaria de Estado de Comercio que demostrará tener su propia agenda política sin que quede muy claro a favor de quien.

Y por si fuera poco, tenemos el problema del topo que está filtrando información sensible al editor de The Washington Heralds Tom Hammerschmidt (Boris McGiver), que sigue con su cruzada contra los Underwood. ¿Quién puede ser?

Ya casi no es noticia comentar que Robin Wright vuelve a dirigir dos episodios de esta temporada, como ya lo hiciera en las temporadas 3 y 4. Lo que sí es importante es que Beau Willimon, creador de la serie junto a David Fincher, ya no está al cargo, pasando a estar dirigida por Melissa James Gibson y Frank Pugliese, que han trabajado en la serie desde la tercera temporada.

Comparto el excelente trailer de esta quinta temporada.

La quinta temporada de House of Cards ha sido una autentica locura. Y tras ver como termina la temporada, no parece que vaya a terminar a corto plazo. Una serie entretenida pero que deberían empezar a plantearse en cerrarla antes que los espectadores dejemos de verla.

PUNTUACIÓN: 6/10

Briggs Land, la nueva saga mafiosa no está en la HBO

Evolution Comics ha editado en España el nuevo comic de Brian Wood (Northlanders, DMZ, The Massive), realizado en colaboración con Mark Chatter y Lee Loughridge, y portadas de Tula Lotay. La serie editada en los USA por Dark Horse está pensada para crear una saga mafiosa que sirva de crítica a la actual situación socio-política de los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Brian Wood (1972, Essex Junction, Vermont) es un prolífico escritor e ilustrador que ha desarrollado la gran parte de su trabajo en el ámbito independiente. Ha trabajado en series como Conan y Star Wars para Dark Horse y en X-Men o un arco de Moon Knight para Marvel. Su obra de creación propia se caracteriza por un marcado tono social y político, en editoriales como Dark Horse, Oni Press, Image o en el sello Vertigo de DC Comics. Wood tiene una larga trayectoria combinando una interesante construcción de mundos con historias socialmente responsables que sirven de comentario de asuntos de la actualidad, con personajes reales de gran diversidad.

Algunas de sus obras más conocidas son DMZ, una distopía contada a los largo de 72 números en la que la isla de Manhattan se ha convertido en una Zona DesMilitarizada tras la segunda Guerra Civil Americana, Northlanders, serie que contó durante 50 números diversas historias ambientadas en el mundo de los vikingos, y The Massive, distopía en la que el mundo ha sufrido un desastre medioambiental y un grupo de defensores del medio ambiente deben plantearse que sentido tiene seguir siéndolo si el mundo parece estar condenado.

Además, en su faceta como ilustrador realizó las portadas de su serie DMZ o de Global Frequency de Warren Ellis.

En palabras del propio Wood, Briggs Land supone la evolución lógica dentro de sus cómics sociopolíticos que comenzó con Channel Zero, DMZ, The Massive y Rebels. Briggs Land es la historia del movimiento antigubernamental más grande y secreto de la nación. Unos cien kilómetros cuadrados de terreno rural, fundado y administrado por la familia Briggs, cuyas ideologías políticas han sido lentamente corrompidas a lo largo de los años y ahora abrazan plenamente el uso de armas, contrabando de drogas, lavado de dinero e ideas supremacistas. Para entender su ambición con este proyecto, lo plantea como un drama familiar mezcla de Los Sopranos ambientado en la cultura de la milicia.

Pero también es la historia de una madre que ve como su familia se está desmoronando y hará lo que sea para evitarlo. Y sobre cómo los derechos individuales de la gente común están a merced de los intereses corporativos, la corrupción política y la codicia del ser humano, unido a una crónica de extremismo religioso post-11S, con lobos solitarios, crímenes de odio y trastorno de estrés postraumático. También quiere tratar sobre la belleza de la naturaleza, la preservación de la vida vivida fuera del ajetreo y el bullicio de la sociedad dominante, y el equilibrio de la naturaleza y la sociedad y nuestro papel en la preservación de ese equilibrio. Y, por supuesto, trata de armas. Y de América. Y como ambos elementos son lo mismo y están irremediablemente unidos.

Y por si fuera poco, nada más estrenarse la serie se hizo público que la cadena de televisión por cable AMC (The Walking Dead o Preacher, entre otras) se había hecho con los derechos, y el propio Wood tenía un puesto de productor para realizar la adaptación, que de momento no tiene fecha de estreno, al menos que yo sepa.

El primer tomo de Briggs Land me ha gustado pero también me ha parecido un poco lento, y eso que la he leído esta serie en tomo y no a ritmo mensual. Supongo que la inyección económica que le ha proporcionado a Wood la cadena AMC hace que pueda contar su historia al ritmo que más le interese, sin preocuparse de las ventas de grapas.

En este primer ha servido básicamente para establecer el tablero de juego y conocer unos pocos detalles de los integrantes de la familia Briggs y su conflicto, empezando por el patriarca Jim Briggs encarcelado en una prisión federal, su rebelde esposa Grace y sus disfuncionales hijos. Y aunque también conoceremos a los agentes del FBI encargados del caso, lo cierto es que queda claro que los mayores conflictos vendrán de dentro del propio movimiento separatista.

Quizá el único problema que le veo a este primer tomo, y en general a muchas series de televisión actuales, es que a pesar de que se intuye que puede ser una buena historia, el «piloto» no engancha y parece que va a exigirnos a los lectores paciencia y aguantar varios arcos flojos para que la serie arranque de verdad. Y eso, dada la amplísima oferta existente en la actualidad, podría provocar su caída a medio plazo. Aunque por otro lado, las historias de Wood son casi un género en si mismo, y entiendo que los lectores fans de este escritor tienen claro lo que van a encontrar.

Comparto a continuación las primeras páginas de esta serie para que veais el estilo del dibujante Mack Chater, perfectamente compenetrado con el estupendo colorista Lee Loughridge. Creo que este equipo artístico es perfecto para el tono realista y sucio de la historia.

El inicio de Briggs Land ha sido pausado pero interesante. Un tebeo que promete una historia firmemente anclada en la realidad actual y que sirva de espejo a muchos de los males que azotan a la sociedad americana. Con todo, habrá que ver si el segundo tomo confirma las buenas sensaciones que me ha dado esta serie y hace que la trama avance un poco más que este arranque de colección.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de Baby Driver, de Edgar Wright

Baby Driver, la quinta película de Edgar Wright, es una sinfonía en imágenes, un ballet con perfectas coreografías entre la música y unas excelentes escenas de acción.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El director británico Edgar Wright saltó a la fama del mundillo friki con las excelentes películas Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007) junto a los actores Nick Frost y sobre todo, Simon Pegg, que también escribió los guiones y con el que empezó a colaborar en la serie de televisión Spaced. A partir de un humor muy inglés planteaba situaciones super divertidas y novedosas que daban nueva vida a géneros tan trillados como las películas de zombies o las «buddy-movies» de acción.

Hizo el salto a los USA para rodar Scott Pilgrim vs. el mundo (2010), adaptación del divertidísimo comic de Bryan Lee O´Malley. El resultado fue una película excelente y un gran fracaso de taquilla. En esta película, la música empezó a formar parte indispensable de la historia, y marcaba las principales escenas.

Tras Scott Pilgrim, Wright rodó The World´s End (2013) colaborando de nuevo con Simon Pegg y Nick Frost, en lo que se ha llamado la trilogía del Cornetto. La película mantiene muchas de las señas de identidad que les dió a conocer, pero que quizá no resultó tan redonda como las dos anteriores.

Tras la decepción que supuso abandonar la producción de Ant-Man para Marvel (2015), podemos por fin disfrutar de un Wright en plena forma que firma en solitario en guión de Baby Driver buscando dar rienda suelta a su versión de las películas de acción de los 70 y 80 como Bullit o French Connection, que tanto le marcaron de joven.

Baby (Ansel Engort) es un conductor de coches que trabaja con una banda mafiosa liderada por Doc (Kevin Spacey). Debido a un trauma de su infancia, tiene un problema de oído que le hace escuchar un zumbido intenso que solo se mitiga si escucha música. Aunque Doc siempre cambia los equipos para cada robo, Baby es siempre su conductor y casi su amuleto de buena suerte, ya que su pericia al volante hace imposible a la policía su detención.

Sin embargo, cuando Baby conozca a Debora (Lily James), una camarera de un bar que frecuenta, hará que se replantee su vida. Aunque todos sabemos que cuando se entra en el mundo del crimen, salir nunca es fácil.

La película es un alarde técnico y musical. Las persecuciones están todas rodadas de manera excelente, con una banda sonora que sean aún mejores. Pero no son solo las persecuciones, ya que la vida de Baby con la música es puro flow, ya sea con su padre adoptivo Joseph (C.J. Jones), un anciano mudo y paralítico al que cuida, cuando va a por cafés o habla con Debora.

Junto a Baby, iremos conociendo a diferentes criminales, entre los que destacan Bats (Jamie Foxx, de lo mejor de la película, especialmente en V.O.), Buddy (Jon Hamm) y Darling (Eiza Gonalez), todos con diferentes grados de locura. Tenemos además en papeles más pequeños a John Bernthal (Punisher de Netflix) o Flea de los Red Hot Chili Peppers.

Pero el gran protagonista de Baby Driver no son los actores, sino la brutal B.S.O., repleta de temazos que no solo nos activan en las persecuciones, sino que resaltan los estados de ánimo del protagonista en cada momento. Hay que quitarse el sombrero ante Steven Price, autor de la música, y la elección musical de canciones de Wright.

Quizá lo menos bueno de la película son los personajes y sus historias. No os equivoqueis, la pelicula me ha gustado y me lo pasé muy bien, pero creo que Wright se centra tanto en que todas las escenas estén visual y musicalmente perfectas, que al final los personajes son casi la excusa para llegar a la siguiente persecución.

Los ladrones tienen todos un toque diferente de locura, la chica es buena buenísima y se enamora al instante de Baby, y Baby, aunque no lo hace tampoco mal, simplemente está ahí.

Está claro que no busco en este tipo de película una gran complejidad de los personajes, pero sí me hubiera gustado que alguno hubiera tenido un pequeño salto de calidad en su papel que lo convirtiera en algo más que un estereotipo. Aunque tengo claro que todos los actores se lo han pasado genial rodando esta película, que tiene chispa y trasmite frescura en cada fotograma.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Baby Driver es una película que te recomiendo veas en pantalla grande, y si es posible, en versión original. Una película muy diferente a los blockbusters que estamos acostumbrados a ver y que significa en un soplo de aire fresco para este género.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El héroe de las Eras, de Brandon Sanderson

El Héroe de las Eras de Brandon Sanderson es el monumental final de la trilogía de los Nacidos de la Bruma (Mistborn), editado en España por Ediciones B. Y es la mejor serie de novelas que he leído en muchísimo tiempo.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

Al final de «El Pozo de la Ascensión», la segunda parte de esta trilogía, Vin y el Rey Elend descubrieron que todo lo que creían saber era mentira, y que una divinidad conocida como Ruina les había engañado para que cumplieran con sus designios. A pesar de esto, lucharán hasta el final para evitar el exterminio de la raza humana.

Brandon Sanderson me ha alucinado. Es increíble como ha construido en estas tres novelas capa sobre capa de complejidad y engaño. Pero cuando por fin se levanta la bruma, la resolución es lógica, coherente, espectacular y emocionante hasta la última página. Literalmente.

Además, aún siendo una trilogía, cada novela tiene una personalidad propia, centrándose en un elemento diferente a las demás, que hace que la lectura sea aún más original y satisfactoria. «Nacidos de la Bruma – Mistborn I» era Ocean´s 11 meets Lord of the Rings, mientras que el «El Pozo de la Ascensión – Mistborn II», analizaba lo que significa la libertad y la democracia frente al autoritarismo, incluso en periodos de máxima necesidad, mientras que los protagonistas debían entender y asumir las obligaciones de su rango, aunque no fuera lo que ellos desearan.

Sin embargo, «El Héroe de las Eras» trata sobre el amor, la fe y la confianza cuando te enfrentas al fin del mundo, a la vez que nos cuenta de una vez por todas el origen del mundo y entendemos el papel que tienen que jugar todos los personajes, razas e incluso la propia bruma. Una historia increíblemente compleja que sin embargo se abre ante nuestros ojos con elegancia, sencillez y mucha emoción.

No quiero decir nada más porque cuanto menos sepas de la historia, más te sorprenderá y emocionará. Unas novelas imprescindibles para todos los amantes a la lectura, que te recomiendo empieces a leer cuanto antes. Brandon Sanderson es desde ya uno de mis escritores favoritos. Y si lo pruebas, también será el tuyo.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros