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Crítica de A propósito de nada de Woody Allen

Woody Allen ha escrito su propia biografía en el que hace un repaso a su vida personal y artística con el humor y la elegante prosa que le hizo famoso, enfrentándose a doloroso pasaje de su vida provocado por la venganza de Mia Farrow. A propósito de nada es un libro divertidísimo que ofrece una nueva luz sobre el director neoyorquino y que ningún fan de su obra se debe perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

A PROPÓSITO DE NADA. LA AUTOBIOGRAFÍA DE WOODY ALLEN. 5ª EDICIÓN YA DISPONIBLE.

Woody Allen que durante las seis décadas que lleva haciendo cine ha escrito y dirigido cincuenta películas, nos relata sus primeros matrimonios: el más precoz con una novia de su adolescencia y luego con la maravillosamente divertida Louise Lasser, a quien es evidente que todavía adora.

También escribe sobre su romance con Diane Keaton, con quien mantiene una prolongada amistad.

Y explica su relación personal y profesional con Mia Farrow, con quien realizó varias películas ahora clásicas, y que terminó con una separación por la que la prensa sensacionalista aún no le ha dado suficientemente las gracias.

Él afirma que fue el primer sorprendido cuando, a sus cincuenta y seis años, inició una relación con Soon-Yi Previn, que entonces tenía veintiuno, y que los condujo a un romance estrepitoso y apasionado y a un matrimonio feliz de más de veintidós años.

En un texto a menudo hilarante, haciendo gala de una franqueza sin límites, lleno de creativas intuiciones y de bastante perplejidad, un icono americano cuenta su historia, aunque nadie se lo haya pedido.

Woody Allen es escritor, director y actor. Ha trabajado como humorista de monólogos y es autor de varios libros. Vive en el Upper East Side de Mahnattan con su esposa, Soon-yi, con quien lleva casado veintidós años, y sus dos hijas, Manzie y Bechet. Es un ferviente apasionado del jazz y un entusiasta aficionado al deporte.

Una de mis citas anuales en el cine que espero con más ilusión es con Woody Allen, un autor con una filmografía amplísima que forma un universo propio de temas, filias y fobias que ha ido desgranando a lo largo de una fructífera carrera de más de 50 años. Leer su biografía ha significado un repaso a una vida que aunque él insiste en calificar de normal y mediocre, me parece apasionante y significa un auténtico “quién es quién” de la escena cinematográfica y del show-business americano.

Me parece apasionante conocer la filosofía de vida de un AUTOR para el que lo fundamental es la experiencia derivada del proceso de creación, primero la escritura y luego el rodaje y montaje, para pasar página y empezar a pensar en lo siguiente. Allen sin duda se sale de la norma al expresar que no tiene ningún interés en revisar, analizar o volver a ver su obra pasada precisamente por ser pasado, además de no aceptar premios que impliquen algún tipo de competición y exijan de su asistencia, con la excepción al premio Príncipe de Asturias que recibió en Oviedo de manos del Rey. Bajo su punto de vista, sus películas son creadas únicamente para contentar su ansia artística y no para hacerle pasar por ser mejor que nadie, lo que motiva su aversión patológica a los premios.

Pero me adelanto, y lo primero es que leer los detalles de su infancia y su familia judía en Nueva York ofrece momentos divertidísimos gracias al humor irónico con el que le hemos conocido en las películas. Y aunque es muy divertido ver su búsqueda del escaqueo hasta que un familiar le dijo que era gracioso y que podría dedicarse profesionalmente al humor, parece que el objetivo principal para Allen es desmitificar su propia leyenda (si es que existe alguna), despojándola de todo glamour.

Sin embargo, su vida es un quien es quien del mundo del humor primero y del espectáculo después, ya que Allen durante estos años conoció literalmente a TODO el mundo. De hecho, me sentí a menudo un poco perdido por el aluvión de cómicos, directores de teatro o escritores famosos (en Estados Unidos) de los que yo sólo conocía una pequeña parte. En parte, esta primera mitad de la biografía me recordó a «La maravillosa Sra. Maisel» que cuenta precisamente esto mismo, como una mujer crece en el mundo del espectáculo en la Nueva York de finales de los 50 y 60. Allen incluso habla sobre Lenny Bruce en alguna ocasión, la diferencia entre Woody Allen y la sra. Maisel es que Allen LO VIVIÓ en primera persona, mientras que Maisel es un amalgama de muchas cosas, algunas reales, otras ficticias.

Me hace gracia ver que Allen se retrata a si mismo como el mismo personaje neurótico e inseguro de sus películas, extrañado de un éxito profesional y con las mujeres que aún hoy no se explica, dado que su opinión de si mismo no es precisamente buena. De hecho, es tan modesto que hasta llego a dudar si realmente él es así o nos ha dado una novelización de su vida con la imagen que los espectadores tenemos de él.

La parte de su vida personal está muy bien, y también he disfrutado con la narración cronológica de su obra en la que explica, en algunas películas más que en otras, su ambición con cada obra y el proceso de creación, con perlas graciosísimas sobre el casting, los rodajes, etc., haciendo una valoración personal de cómo cree él que salieron, opinión que a veces no coincide con la valoración universal sobre cuales son sus mejores películas. De hecho, transmite ser un profesional muy educado que no tiene ni una palabra mala para la gente con la que trabajó y prácticamente elogia a todo el mundo. De hecho, incluso a pesar de ser (supuestamente) una loca psicópata, Allen alaba repetidamente las cualidades interpretativas de Mia Farrow, considerándola una gran actriz.

Lo que nos lleva a su larga exposición del calvario que ha sufrido durante años por la venganza de Mia Farrow ante el romance de Allen (que nunca se casó con Farrow) con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de Farrow (nunca de Allen), que provocó la denuncia falsa de un supuesto abuso sexual contra Dylan, la hija de ambos en ese momento de 7 años, que se demostró falso en dos investigaciones rigurosas en las que Allen fue investigado como si fuera culpable.

Durante años Allen ha evitado hacer declaraciones públicas pensando que la verdad evidente de lo que pasó acabaría imponiéndose, cosa que como vemos no ha sucedido. Sin embargo, en la biografía se alarga con gran detalle añadiendo declaraciones literales de sus hijos, las niñeras y las conclusiones de los informes que clara y sin lugar a dudas le exoneraban de cualquier responsabilidad ante unos hechos que nunca tuvieron lugar porque Farrow se los inventó.

Como bien dice Allen, la gente al principio tomaba una actitud de «es la palabra de uno contra la del otro», cuando en realidad era la opinión de Farrow falsa contra la realidad de lo que pasó expresada por Allen y confirmada por dos investigaciones oficiales que le daban la razón a él. La parte de las pruebas y las conclusiones oficiales no se explica aún como son obviadas por tanta gente, incluso hoy en día.

Además, como dice literalmente en otro momento «Todavía hay dementes que piensan que yo me casé con mi hija, que Soon-Yi era hija mía, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense. Pero jamás tuvo lugar juicio alguno. Jamás fui acusado formalmente de ningún delito, puesto que quedó claro para los investigadores que no había ocurrido nada.»

El calvario que ha vivido Allen es terrible, al que a pesar de ser inocente le negaron ver a su hija por culpa de un juez negligente, y comprobar como Farrow le ha ido lavando el cerebro durante décadas hasta estar convencida que el abuso sexual tuvo lugar en una habitación inexistente de su casa. Terrorífico. Como lo es pensar que Allen puede ser una abusador de menores por un única denuncia formulada en medio de una disputa por su separación de Farrow con testigos delante, cuando lleva 25 años de feliz relación con Soon-Yi y jamás nadie ha expresado el menor reproche a su vida personal o profesional.

Tras años de silencio en los que sólo uno de sus hijos y Soon-Yi salieron a desmontar las mentiras de Mia Farrow y contar la vida de abuso a la que les sometió, Allen se queda a gusto en estas páginas. Pero lo hace con educación y datos comprobables objetivamente, evitando en la medida calificar unos hechos que se explican solos. De hecho, aunque claramente él es la víctima de toda esta lamentable situación, indica con cierta ironía que se resiste a considerarse a si mismo eso ya que es feliz en lo personal, tiene la vida solucionada en lo económico y a pesar del boycott en USA a sus películas, que nos son distribuidas, y que algunos actores obsesionados por lo políticamente correcto se han negado a trabajar con él, Allen sigue haciendo cine, sus películas se estrenan con éxito en el resto del mundo, continúa tocando el clarinete y haciendo aquello que le gusta en cada momento.

Pero más allá de este elemento polémico, la verdad es que el libro es maravilloso, está super bien escrito y devoraba estas páginas regadas de divertidas anécdotas y detalles de películas míticas que son historia del cine. A sus 85 años, esta novela y sus últimas películas me muestran a un autor que se encuentra en un momento de plenitud intelectual, y espero y confío que como a Clint Eastwood, Dios o quien sea le conserve la salud durante mucho tiempo y podamos seguir disfrutando de la obra de este genio, como sus últimas Día de lluvia en Nueva York o Rifkin´s Festival.

Me lo he pasado genial con la lectura de A propósito de nada y recomiendo este libro a todo el mundo que esté interesado en el mundo del cine, no necesariamente en fans de su obra.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Y tu, ¿has leído el libro? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Mank de David Fincher (Netflix)

Netflix ha estrenado Mank, la nueva película de David Fincher que parece ser la gran apuesta de la cadena online de cara a los extraños Oscars de 2021. La biografía del guionista Herman Mankiewicz es un homenaje no exento de crítica al mundo del cine en los años dorados de Hollywood entre 1930 y 1940.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles, dirigida y estrenada en 1941. La película toma como base un guión escrito por Jack Fincher, padre de David Fincher, antes de morir en 2003. (FILMAFFINITY)

El padre de Fincher, Jack, escribió hace más de 20 años el guion de este drama biográfico sobre el guionista Herman J. Mankiewicz y su creación del guión de Citizen Kane (1941). Y aunque su hijo David tenía la intención de filmarlo, nunca encontró el momento entre sus diferentes proyectos, hasta el pundo que Jack Fincher falleció en 2003 sin que hubieran ni siquiera planes de esto llegara a realizarse. Finalmente, el año pasado se confirmó el acuerdo de Fincher y Netflix para producir esta película, que se rodó entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, justo antes de que estallara la crisis del Covid-19.

Fincher se reúne con gran parte de su equipo cinematográfico habitual, incluido el diseñador de producción Donald Graham Burt, el editor Kirk Baxter y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross, utilizando solo instrumentos auténticos de la época. Fincher optó por el director de fotografía Erik Messerschmidt, con quien trabajó en su serie de Netflix Mindhunter, al plantear esta película en blanco y negro para recrear el espíritu del cine de la época y la vida en el Hollywood dorado.

Para poder optar a los Oscars, la película se estrenó en cines de forma limitada en noviembre de este año, habiéndose estrenado en todo el mundo a travás de la plataforma de Netflix el pasado 4 de diciembre. Aunque luego me extenderé, Netflix domina los contenidos online siendo la cadena online con mayor cantidad (millones) de suscriptores en todo el mundo, y desde hace unos años, ha tirado la casa por la ventana para intentar ganar legimitidad y prestigio produciendo películas de las consideradas “importantes” sin reparar en gastos, para intentar arrasar en las ceremonias de premios internacionales. Roma de Alfonso Cuarón, The Irishman de Martin Scorsese o Historia de un matrimonio de Noah Baumbach son algunos de los estrenos más destacados de los últimos años, y todo apunta que la intención de Netflix es que Mank sea su gran apuesta para los Oscars de 2021.

Gary Oldman es el grandísimo protagonista de Mank gracias a su interpretación de Herman J. Mankiewicz, un escritor judio desgarbado que no se callaba lo que pensaba y que acabó muriendo por problemas derivados de su adicción al alcohol. Oldman realiza un trabajo bestial y aganta él sólo la película tanto sobrio como borracho. Fincher le ofrece un montón de momentos para su lucimiento que aprovecha para firmar una de las grandes interpretaciones de su carrera. Y ha tenido unos cuantos papeles antológicos.

El resto del casting muestra un reparto coral para contarnos cómo era la vida en el Hollywood dorado de 1930-40. Amanda Seyfried es Marion Davies un actriz estrella conocida de Mank y que acabará fichando por Warner. Arliss Howard es Louis B. Mayer, el presidente de la MGM, Toby Leonard Moore es David O. Selznick, uno de los productores iconos de la Era Dorada de Hollywood. siendo el productor de Lo que el viento se llevó en 1939. Charles Dance interpreta al magnate William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación amante de Marion Davies, accionista de la MGM y sobre el que se inspira el guión de Ciudadano Kane.

Tom Burke hace de Orson Welles en la película, joven prodigio que contrató a Mank para que escribiera el guión de su vida. Lily Collins es Rita Alexander, una secretaria que ayudará a Mank a escribir el guión de Ciudadano Kane mientras convalece por una pierna rota, mientras que Tuppence Middleton interpreta a Sara, la mujer de Herman.

Además de estos actores que interpretan a personajes históricos, en Mank aparecen a modo de cameos numerosos iconos de la época, como Greta Garbo, Charlie Chaplis, Bette Davis o Clark Gable, entre otros muchos.

Empezando con los elementos positivos de la película, no hay duda que siendo una película de David Fincher Mank técnicamente es espectacular, y va a estar probablemente nominada en la mayoría de cuestiones técnicas. La fotografía es perfecta y transmite el tono crepuscular de las películas en blanco y negro. No soy un experto en cine clásico, pero la planificación de muchas escenas con el punto de cámara tal y como lo decide Fincher, los contraluces, etc… me recuerdan un montón de películas icónicas. O tal vez no a película concretas, sino al feeling que esas película debían transmitir.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross también me ha parecido maravillosa y creo que se van también directos al Óscar con su banda sonora. En contraste con los sonidos industriales malsanos de obras previas, en Mank plantean la recreación del espíritu del cine clásico y crean una partitura creada con una orquesta o banda de música que utilizan únicamente instrumentos existentes en esa época.

Pero es que además el diseño de producción es perfecto y nos traslada al Hollywood clásico de forma maravillosa, con un vestuario, un maquillaje y un diseño de sonido que nos mete de lleno en la Meca del Cine.

Además, Fincher está tan obsesionado de recrear el feeling del cine clásico que hace el montaje de Kirk Baxter, que también está espectacular, copie las transiciones entre escenas con ventanillas que se cierran o fundidos en negro típicos de la época, seguidos de planos exteriores generales que nos introducen en la siguiente escena. Hay un elemento que no me ha cuadrado mucho y es que incorporan al metraje final elementos como los puntos negros que marcaban al proyeccionista cuando tenía que cambiar de rollo, lo cual era une necesidad técnica, no algo puesto ahí para agradar. Es por esto que añadir este tipo de datalles puede que recuerde el cline clásico pero para mi no aporta nada y llega a distraer con algo que no debería estar ahí.

Mank es Gary Oldman, y es su estupenda actuación lo que mantiene a flote a la película a pesar de un guión demasiado episódico al que le falta un punch dramático y un foco concreto. Junto a Oldman, el resto de actores están bien, aunque al no conocer a los personajes históricos no puedo decir si realmente han hecho justicia a estas personas o no. En todo caso, no tengo ningún problema con las interpretaciones. Además, dentro de su pequeño papel, Amanda Seyfried está guapísima como la actriz Marion Davies, con toda la belleza que las estrellas de Hollywood transmitían en la pantalla que las acabaron transformando en iconos.

Hay algo en Mank que no me ha cuadrado, y es que todo en ella me transmite que Fincher por primera vez en su carrera ha pensado «me muero de ganas de ganar un Óscar pero no sé cómo hacer que no se note demasiado, porque se supone que un AUTOR como yo no se preocupa por esas cosas mundanas como son los premios». Y la línea más recta era conseguir este reconocimiento con una película sobre el mundo del cine, sus profesionales y su historia, que además pudiera plantear conexiones entre esos hechos y la actualidad de la sociedad americana.

Entiendo que siendo un guión de su padre fallecido, cosa que he descubierto mientras escribía esta reseña, debe haber un indudable componente emocional para Fincher, pero debo decir que la fría y perfecta narrativa del director me impide verla, la verdad.

En todo caso, creo que el primer y principal problema es a partir de un guión que no ha estado a la altura, planteado con constantes saltos temporales desde 1940 en que Mank escribe el guión de Ciudadano Kane desde una cama, hacia 1930 para ir mostrando a modo casi de anécdotas elementos más o menos inconexos destinados a mostrar como era la vida en el Hollywood de los años 30 para los profesionales que trabajaban para los grandes estudios. De esta forma se forman dos narrativas, pero ninguna consigue enganchar durante el visionado porque le falta punch.

No hay emocionantes epifanías mientras escribe Ciudadano Kane, ni Mank mejora como persona, simplemente en una escena faltan 15 días para que venza el plazo y no han escrito ni la mitad, y a la siguiente escena ya está todo el guión escrito como por arte de magia. A esta mitad le falta algo, no se qué exactamente, quizá incluso interés por lo que está pasando teniendo en cuenta la forma en que nos lo cuenta Fincher, o su no-relación con Orson Welles.

Y si el “presente” de 1940 no funciona, tampoco el pasado de Mank durante la década de los 30 lo hace. Empezando porque la narración fragmentada que comentaba antes hace que nada tenga una potencia dramática. Esta parte está planteada para mostrar algunos de los vicios y problemas del sistema de estudios de Hollywood como son la explotación de los trabajadores al reducirles los salarios a sus empleados cuando no eran necesario ante la falta de unos sindicatos potentes, o el germen de lo que años más tarde se convirtió en la caza de brujas del McCarthismo contra los profesionales del cine a los que se les acusó de “comunistas”.

Este pasaje muestra además la conexión del poder económico con los productores de Hollywood, que consiguieron cambiar el sentido del voto de unas elecciones en California en 1934, al boicotear la campaña a Gobernador del demócrata Upton Sinclair, realizando la MGM una película difamatoria que decantó la campaña electoral a favor del republicano Frank Merriam en el poder. Esto provoca la muerte de un amigo de Mank, que tampoco acaba de funcionar como drama porque la escena no está bien construida ni habiamos visto tanto a dicho personaje para que nos preocupáramos por él para empezar.

Este pasaje merece un comentario, porque creo que Fincher quiere que se interprete desde el punto de vista de 2020 como una reflexión sobre que las “fake-news” ya existían hace 80 años y no son algo nuevo. Los poderosos siempre han contado con los medios para hacer que salgan elegidos los candidatos que mejor se adaptan a sus necesidades, que obviamente no se corresponden con las necesidades de la gente normal. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Trump ha perdido la presidencia de los Estados Unidos tras la vergonzosa campaña de todos los medios de comunicación “tradicionales” contra él, que abandonaron cualquier duda que pudiera haber sobre su “neutralidad” en campaña electoral, queda la duda sobre ¿quién es el poderoso aquí? ¿A quién querían en el cargo y sobre todo a quién querían desalojar del poder? Y ojo que Trump me parece un personaje terrible, pero lo que ha pasado en las elecciones de los EE.UU. No es ni medio normal. Resaltar en diciembre de 2020 este elemento de 1934 sobre que los medios de comunicación amañan elecciones no creo que vaya a servir para criticar a quien creo que Fincher quería criticar, la verdad.

Por otro lado, comentaba antes que Fincher ofrece momentos de sobra para que Oldman se luzca, entre los que sobresale el gran climax de la película que es un largo monólogo de más de 5 minutos en el que un Mank borracho se enfrenta a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer en una fiesta. Sin embargo, este climax fracasa porque… ¿les cuenta lo que va a ser el guión de Ciudadano Kane? ¿Ese es el climax? Lo siento, pero no funciona en absoluto, y de hecho no tengo claro que aunque Fincher pueda pensar que este despliegue interpretativo va a ser del gusto de los académicos, no tengo claro que sea lo que ellos realmente buscan.

Teniendo en cuenta la película aún siendo históricamente correcta muestra a las mujeres protagonistas prácticamente como floreros sin importancia real en la trama, dudo mucho que esta propuesta vaya a agradar a una gran parte de los académicos, sobre todo las mujeres.

En 1942, Herman Mankiewicz y Orson Welles ganaron el Oscar de la Academia a Mejor Guión Original. Sin embargo, Ciudadano Kane fue un desastre en la taquilla debido en parte por el boycott provocado por William Randolph Hearst, y marcó el final de las carreras de ambos. Mank no volvió a escribir un guión (indicado al final de la película) y Orson Welles perdió el “final-cut” y sus siguientes películas ya nunca tuvieron el nivel de libertad y creatividad que disfrutó en Ciudadano Kane.

Aunque Ciudadano Kane es historia del cine por muchos motivos y por su indiscutible calidad, el mensaje de la película parece ser que no compensa enfrentarse a los poderosos en vida, aunque tu obra trascienda a tu muerte y se convierta en universal. Otro detalle interesante es que la película se decanta por la idea que Welles a pesar de ganar el Oscar junto a Mank, no tuvo nada que ver en la escritura del guión, algo que ha sido objeto de disputa académica y sobre lo que no me atrevería decir que esta sea la versión correcta de la historia. Tampoco que no lo sea.

Mank ha supuesto una pequeña decepción y se va a quedar muy lejos de mis películas favoritas de Fincher. En todo caso, siendo Fincher, siempre hay elementos que merecen la pena ser descubiertos y considero que no hay excusa para no ver esta película estas navidades, aprovechando el estreno en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

Mank va a ser una película que va a generar (ya lo está haciendo) un encendido debate cinematográfico. No va a estar dentro de mi Top-5 del director, pero Fincher sigue siendo un autor que seguiré viendo todo lo que estrene, ya sea en salas de cine o en la pequeña pantalla gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Babysitter: Killer Queen de McG (NETFLIX)

The Babysitter fue una de las sorpresas de Netflix nos regaló en 2017, una divertida serie B que ofreció un estupendo entretenimiento sin complejos lleno de gore y puntazos over-the-top. Tres años después nos llega esta secuela que lamentablemente no sabe estar a la altura de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Dos años después de derrotar a la secta satánica liderada por la niñera Bee, Cole trata de olvidar su pasado para centrarse así en sobrevivir al instituto. Cuando viejos enemigos regresan, Cole no tendrá más remedio que volver a enfrentarse a las fuerzas del mal. (FILMAFFINITY)

McG (Los Ángeles de Charlie 1 y 2, Terminator Salvation) vuelve a dirigir esta secuela de su divertida The Babysitter, estrenada también en Netflix. Dan Lagana escribe el guión basado en los personajes creados por Brian Duffield, a partir de una historia suya junto a Brad Morris, Jimmy Warden y el propio McG.

La película cuenta con fotografía de Scott Henriksen, montaje de Martin Bernfeld y Música de Bear McCready.

La película está protagonizada por Judah Lewis como Cole, el joven chaval de la primera película que ha crecido y tiene muchos problemas en el instituto al no conseguir que le creyeran sobre lo que pasó en la primera parte. Repite también papel Emily Alyn Lind como Melanie, la vecina de Cole que es su única amiga del intituto y le invitará a una fiesta de fin de semana. El único personaje nuevo de importancia es Jenna Ortega como Phoebe, una nueva estudiante con aspecto de ser una troublemaker que llega al instituto y se verá metida en todo el meollo.

Aunque parezca mentira, repiten en la película Samara Weaving como Bee, la Babysitter del infierno de la primera parte, junto a sus compañeros de crímenes, Robbie Amell como Max, Hana Mae Lee como Sonya y Bella Thorne como Allison.

McG describió esta The Babysitter: Killer Queen como inspirada en Fausto, pero con bromas ridículas como si fuera una película de Mel Brooks, lo cual no tendría nada de malo si se hiciera bien. Y no voy a alargarlo más de la cuenta, esta película no es buena. No es buena ni como entretenimiento descerebrado.

La primera película partía de una premisa simple que fue desarrollada de forma muy chula, como un montón de puntazos, mucha sangre y un sentido del humor negro que encajaba muy bien con el tono que se quería transmitir. Sin embargo, esta continuación juega a romper con la mayoría de elementos que funcionaron en dicha película sin ofrecer nada mejor, creando un festival de auto referencias chuscas y unos giros ridículos hasta decir basta.

De hecho, los primeros 20 minutos de película, justo hasta el primer giro, sí consiguen recuperar el feeling y toques de humor de la primera película, pero acaban yéndose al traste por el deficiente guión y una puesta en escena chusquera. La primera película jugaba muy bien construyendo al tensión de forma que el climax de sangre y muerte fue una chulada y la guinda de un pastel bien realizado. Sin embargo, esta Killer Queen sufre desde el primer momento de «secuelitis», intentando ser más divertida, más over-the-top, más sangrienta pero sin crear ningún ancla emocional que haya que nos interesa nada de los que está pasando. Además, los momentos aún más sangrientos que la anterior fracasan, además de por todo lo anterior, por un CGI infame que canta a la legua.

Además, durante el visionado hay varios momentos de bromas privadas que sólo les hacen gracia a ellos que hacen aún más difícil conectar con la historia, como unas escenas de baile a mitad de película o el traje de pana que Cole lleva al instituto (inspirado en el cine de Wes Anderson) que solo sirve para crear una referencia vacía que no aporta nada y rompe la idea inicial de la película sobre que Cole era un chaval normal que se ve metido en una situación anormal.

The Babysitter: Killer Queen es una mala película bajo casi cualquier punto de vista. De hecho, su estreno en Netflix la va a permitir alcanzar un público mucho más ámplio del que merecería, y se une a la montaña de películas y series montoneras de usar y tirar del canal de streaming, que sigue más empeñado en inundarnos de contenidos, aunque estos no sean de demasiada calidad.

Comparto el trailer de la película:

The Babysitter: Killer Queen es una película muy, muy floja que cuesta de disfrutar incluso apagando el cerebro y poniéndolo en modo “entretenimiento descerebrado”. Netflix lleva una racha terrible, o quizá soy yo que no acabo de seleccionar correctamente qué ver.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Babadook, de Jennifer Kent

Babadook (Jennifer Kent, 2014) es un clásico del nuevo cine de terror del siglo XXI y ha resultado un placer poder verla gracias a mi suscripción a Prime Video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Seis años después de la violenta muerte de su marido, Amelia (Essie Davis) no se ha recuperado todavía, pero tiene que educar a Samuel (Noah Wiseman), su hijo de seis años, que vive aterrorizado por un monstruo que se le aparece en sueños y amenaza con matarlos. Cuando un inquietante libro de cuentos llamado “The Babadook” aparece en su casa, Samuel llega al convencimiento de que el Babadook es la criatura con la que ha estado soñando. Entonces sus alucinaciones se hacen incontrolables y su conducta, impredecible y violenta. Amelia, cada vez más asustada, se ve forzada a medicarle. Pero, de repente, empieza a sentir a su alrededor una presencia siniestra que la lleva a pensar que los temores de su hijo podrían ser reales. (FILMAFFINITY)

Jennifer Kent es una actriz, escritora y directora nacida en Brisbane (Australia). Tras iniciar su carrera profesionalmente como actriz, decidió cambiar hacia la escritura y la dirección. En 2005 dirigió el cortometraje Monster, que sirvió de base para el guión de Babadook, su opera prima de 2014. Tras ser presentada en el festival de Sundance, la película ha recibido críticas universalmente positivas. Tras Babadook, en 2018 estrenó The Nightingale, thriller psicológico ambientado en 1825 que formó parte de la sección oficial del festival de Cine de Venecia, entre otros festivales. Hasta el momento, no ha estrenado otras películas.

Babadook es una película australiana de bajo presupuesto con una duración de tan sólo 94 minutos. Fue rodada con tan sólo dos millones de dólares, y cuenta con fotografía de Radek Ładczuk, montaje de Simon Njoo y música de Jed Kurzel. La película está interpretada por Essie Davis como Amelia Vanek, una viuda que tiene que cuidar sola a su hijo pequeño Samuel, interpretado por Noah Wiseman. La película es un tour-de-force interpretativo de los dos actores, aunque mencionaría también a Hayley McElhinney como Claire, la cuñada de Amelia y tía de Samuel.

Babadook forma parte de la nueva hornada del cine de terror, más preocupado en generar un drama de tensión creciente que en ofrecer sustos vacíos de manual. Dentro de este “nu-horror”, encontramos película tan dispares como It Follows (David Robert Mitchell , 2014), La Bruja (Robert Eggers, 2015) o Hereditary (Ari Aster, 2018).

Lo mejor de Babadook es que bajo una premisa muy trillada dentro del género de terror, la “casa con monstruo que aterroriza a una familia”, Jennifer Kent realiza una extraordinaria reflexión sobre la depresión y como la soledad puede provocar que nuestros peores pesadillas se hagan realidad. La directora plantea el núcleo de la historia desde el punto de vista de una madre que sufre una depresión bestial tras morir su marido hace 6 años, lo cual es muchísimo tiempo, y como su soledad e incapacidad de entenderse con su hijo pequeño la meten en una espiral autodestructiva. Los problemas que sufren muchas mujeres con la maternidad tienen una importancia capital en este punto de vista elegido por Kent para contar su historia.

Junto a ello, Babadook también transmite el punto de vista de su hijo, un niño de 6 años al que el estado de confusión en el que viven le hace creer en la existencia de seres imaginarios y pesadillas terroríficas, moldeando así su realidad observable. La película juega continuamente con la ambigüedad, no quedando claro si lo que estamos viendo está sucediendo realmente o es fruto de las mentes alucinadas de los protagonistas. Yo creo en esta segunda opción, pero estoy seguro que podría argumentarse lo contrario.

A pesar de su bajo presupuesto, la película técnicamente me ha parecido bestial. Junto al director de fotografía Radek Ładczuk, Kent crea una puesta en escena en la que la fotografía y la perspectiva de la cámara van cambiando conforme Amelia va cayendo en la locura. De hecho, Kent empezó rodando con cámara fija pero utilizó steadycams y cámaras al hombro para acentuar la sensación de desequilibrio y confusión alrededor de la familia de protagonistas. Del mismo modo, a partir de unos tonos grises a nivel general, Kent fue añadiendo tonalidades más llamativas con este mismo objetivo, a la vez que jugaba con el diseño de la casa, modificándolo para acrecentar la sensación de vértigo, confusión y claustrofobia.

Aunque englobada dentro del género de terror, Babadook es sobre todo un drama psicológico, y triunfa completamente gracias al extraordinario trabajo de los dos protagonistas, que transmiten una amplísimo rango de sentimientos durante la película, consiguiendo que creamos que todo es real. Porque para ellos sin duda lo es.

Además, debido al bajo presupuesto y a la influencia de películas clásicas, Jennifer Kent decidió usar para la creación del monstruo Babadook técnicas tradicionales como el stop-motion, sumadas a otros elementos creados en post-producción. Confirmando la idea que es mucho más terrorífico aquello que es sugerido más que mostrar algo in-your-face, el Babadook genera momentos aterradores de gran tensión.

Hay una metáfora poderosísima sobre que debemos asumir quienes somos y aceptarnos con las cosas buenas y las malas, de forma que la única forma de controlar nuestros miedos y poder vivir con ellos es reconocer que existen en primer lugar. Al final, es el amor el que puede salvarnos, amor al que debemos de aferrarnos dentro de la familia. Esto da un toque final de optimismo dentro de una película de gran tensión creciente, lo cual es también una rareza dentro del género de terror. En este aspecto, también Babadook significó un chorro de aire fresco.

Comparto el trailer de la película:

Babadook es una estupenda película centrada en el drama real de la depresión y la soledad más que en un terror más superficial, y la recomiendo completamente, sobre todo teniendo en cuenta que está disponible en Prime video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Nuevos Mutantes de Josh Boone

Tras varios años de espera, el final de agosto nos trajo el estreno de Los Nuevos Mutantes, la película de Joss Boone que adapta el icónico comic creado por Chris Claremont y Bob McLeod, con contribuciones posteriores de Bill Sienkiewicz. Y que lamentablemente significa un triste epitafio para la serie de películas que Fox realizó con los personajes de Marvel Comics.

PUNTUACIÓN: 4/10

inco jóvenes mutantes que acaban de descubrir sus habilidades, son encerrados en unas instalaciones secretas contra su voluntad y luchan por escapar de su pasado y salvarse a sí mismos (FILMAFFINITY)

Josh Boone es un escritor y director americano nacido en Virginia en 1979. Alcanzó cierta fama en 2014 por dirigir el drama romántico The Fault in Our Stars (2014), basado en la novela best-seller del mismo nombre. Boone también escribió y dirigió la comedia romántica Stuck in Love (2012). Tras The Fault in Our Stars, Boone junto a su amigo y colaborador Knate Lee consiguieron llamar la atención de Fox en 2015 para la realización de una película de los Nuevos Mutantes, siendo contratados por el productor Simon Kinberg para escribir el guión de una película que en ese momento querían que iniciara una nueva trilogía cinematográfica.

Los Nuevos Mutantes de esta película son Illyana Rasputin (Anya Taylor-Joy, la actriz aue saltó a la fama con La Bruja y Glass), Rahne Sinclair (Maisie Williams, la ya mítica Arya Stark de Juego de Tronos), Samuel «Sam» Guthrie (Charlie Heaton de Stranger things), Danielle «Dani» Moonstar (la debutante Blu Hunt) y Roberto da Costa (interpretado por el actor brasileño Henry Zaga). A estos 5 actores habría que añadir a Alice Braga como la Doctora Cecilia Reyes.

La película cuenta con fotografía de Peter Deming, montaje de Matthew Dunnell, Robb Sullivan y Andrew Buckland y música de Mark Snow.

La película se rodó entre julio y septiembre de 2017, de cara a un estreno inicialmente previsto en Abril de 2018. El guión que finalmente se rodó sufrió varias transformaciones respecto al concepto inicial de Boone, al contratar Fox a un grupo de hasta 6 guionistas para transformar la historia de terror pura protagonizada por adolescentes con poderes a una versión suavizada sin excesivos sustos o sangre dirigida a un público más juvenil.

La ironía quiso que IT (Andy Muschietti, 2017) fuera uno de los grandes éxitos de taquilla de ese año en Estados Unidos. Esto, sumado a la buena acogida que tuvo el primer teaser de la película que resaltaba los elementos de terror de la película, provocó que la película fuera retrasada por primera vez para poder rodar nuevas escenas y mejorar los efectos especiales que le devolvieran a la película el feeling de terror que Boone planteó inicialmente que los productores quitaron, pasando su estreno de abril de 2018 a febrero de 2019.

Sin llegar a rodar los reshoots por los problemas de agenda debido, entre otros motivos, a los complejos planes de rodajes de Juego de Tronos (Maisie Williams) y Strangers Things (Charlie Heaton), la película volvió a retrasarse para no coincidir con Deadpool 2, pasando a tener una fecha de estreno de agosto de 2019. Después, ya inmersa la película en medio de la compra de Fox por parte de Disney, fue de nuevo retrasada hasta Abril de 2020, para acoplarla con el planning de estrenos de Disney. La crisis del Covid paralizó su estreno, que finalmente se acaba de producir el pasado 26 de agosto.

Leyendo sobre el tema, la ficha de la película en imdb muestra un presupuesto final de 70 millones de dólares, un importe muy pequeño comparado con otros blockbuster comiqueros. Por poner este presupuesto en contexto, 70 millones es menos que los que costó Joker en 2019 (+/-90 millones), mientras que X-Men Apocalipsis estrenada en 2016 tuvo un presupuesto de 180. El propio Boone indica que la versión finalmente estrenada es muy parecida al primer montaje de 2017, dado que los reshoots para añadir más elementos de terror no llegaron a rodarse, y llegó un momento en que los actores habían crecido y ya no podían hacerse.

Además, dadas las malas perspectivas de taquilla, al estrenarse Nuevos Mutantes después de la desastrosa Dark Phoenix de Simon Kinberg, parece que Disney ha optado por estrenarla invirtiendo lo mínimo imprescindible, de forma que poniéndose en la peor de las perspectivas, las pérdidas sean mínimas. Eso en caso que el coste de la película no estuviera ya imputado a gastos de Fox de años anteriores, cosa que tampoco descartaría.

Entrando ya en materia, salgo bastante molesto con el visionado de estos Nuevos Mutantes. La película intenta ser varias películas en una, pero lamentablemente no consigue ser demasiado buena en nada y queda a medio camino de todo. Además, los cambios en varias caracterizaciones de los personajes y sobre todo que estén mal desarrollados, casi esperando que los fans rellenemos los huecos que ellos no han contado, me han impedido disfrutar de la película.

Mis Nuevos Mutantes son los de Chris Claremont, Bob McLeod, Bill Sienkievitch, Bret Blevins, Arthur Adams… Comentaba antes de entrar al cine que con tal de ver bien representados a Sam, Roberto, Dani, Rahne e Illyana me valía. Sin embargo, al final esto no ha resultado ser tan sencillo por los muchos deméritos de la película.

Josh Boone ha creado unos Nuevos Mutantes que parecen un mal piloto de una serie cutre de televisión. Entiendo que realmente no es culpa suya, sino de Fox, que no le dejó hacer la película de terror que quería inicialmente y tampoco le dió un presupuesto decente. La película es una mezcla de El club de los cinco protagonizada por jóvenes superpoderosos con una ambientación de terror, subgénero psiquiátrico / confinamiento en un lugar oscuro y peligroso.

El intento de terror ni está ni se le espera, al estar rodada con poca gracia y nula intensidad, con el añadido de que al estar los pocos sustos telegrafiados, ninguno consigue impactar en el espectador.

Además, aunque película dura apenas 90 minutos, se me ha hecho larga al tener la mayor parte del tiempo a gente hablando sobre los mismos temas, y las pocas manifestaciones de poderes son super cutres, incluso para una serie de televisión. Además, como sabemos que lo que experimentan los chavales son pesadillas, en ningún momento hay una verdadera sensación de peligro y, de hecho, cuando se nos informa que estas pesadillas sí eran reales, se convierte en un WTF! De libro, ya que eso debería haber provocado la muerte de algún personaje. Había leído la comparación de Nuevos Mutantes con Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987), pero precisamente por lo que comento, la comparación no deja en buen lugar a estos Nuevos Mutantes.

Y todo eso me hubiera dado igual si hubieran clavado a los personajes. Físicamente aciertan con Illyana, Rahne y Sam, no con Roberto ni Dani, y además encontramos cambios sustanciales en la personalidad de  Rahne y Roberto que no me dejaron disfrutar de ellos.

Maisie Williams como Rahne Sinclair es un casting bestial y ella mola en pantalla. Williams transmite toda la empatía y la humanidad de Rahne y se nota que es una gran actriz que está curtida en mil batallas (literalmente). Pero Rahne en los comics es una niña que puede transformarse en un lobo (Wolfsbane / Loba venenosa en España), caracterizada por estar reprimida y ser super insegura a causa de sus creencias cristianas que le fueron enseñadas por un cura ultra conservador.

No puede ser ella quien de seguridad al grupo y es completamente imposible que se duche desnuda con gente delante. Y ya lo de ser lesbiana me pareció una locura que me chafó bastante la película. De hecho, no hubiera tenido problema si la relación la hubieran planteado entre Dani e Illyana, pero con Rahne no puede ser y además es imposible. Al menos si quieres honrar el comic que dices que es uno de tus favoritos.

Anya Taylor-Joy como Illyana Rasputin mola también en pantalla en su papel de niña malota. De hecho, ella es la mejor actriz de todo el reparto y consigue transmitir muchísimo sentimiento con los gestos más nimios, mostrando que aunque se hace la dura realmente es una niña asustada y traumatizada por su pasado. Pero ni sus poderes ni su historia están bien explicadas, como si esperaran que nosotros (los fans de los comics) rellenemos los huecos. Y los hay a montones. En los comics, Illyana (Magik) es la hermana pequeña del miembro ruso de los X-Men, Coloso, y fue residente durante mucho tiempo de la Mansión X. La habilidad mutante de Illyana es abrir «discos de teletransportación» que la permitían viajar al Limbo y desde allí, a cualquier punto de la Tierra. Tras una aventura en la que pasó años atrapada en el Limbo, adquirió el control de este reino místico y de la Espada Mística, que utilizó en adelante en las aventuras del grupo y se convirtió en una de sus señas de identidad.

Sin embargo, en la película todo esto no se explica y sólo deja caer que ella invento el Limbo para escapar de unos secuestradores sin rostro que parecen mafia rusa pero sin concretan nada. Esta falta de concreció y ambigüedad me indica que no sabían qué hacer exactamente con el personaje más allá de hacerla una tía dura que patea culos con su espada. Todo lo relacionado con Illyana está mal explicado, así que cualquier interpretación que se haga puede ser correcta. En mi caso, los monstruos sonrientes son solo lacayos a los que golpear para que haya al menos una escena de acción en toda la película, escena que por otro lado está mal resuelta. Y hay un detalle final relacionado con el peluche que lleva todo el rato, el dragón Lockheed, que se resuelve de una forma hasta ridícula en el climax de la película. Mejor no pensar demasiado con este WTF ! Ni lo que supondría para los poderes de Illyana, porque en el fondo pienso que incluso el director sabe que no tiene demasiado sentido.

El que si que me ha gustado mucho ha sido Charlie Heaton como Samuel «Sam» Guthrie. En los comics Cannonbal (Bala de Cañón) es un joven de 16 años de Kentucky con la capacidad de generar energía termoquímica y propulsarse por el aire. Mientras está en vuelo, sus poderes le convierten en invulnerable, el problema lo tiene al aterrizar, cuando los apaga. Le veo una caracterización muy buena y ajustada al comic pero casi no sale y no tiene una importancia real en la trama, sumado al hecho que la manifestación de sus poderes dan pena.

Este es el problema de hacer una película de 90 minutos, ya que por definición solo vas tiempo de desarrollar correctamente a dos o como mucho tres personajes, nunca a los cinco. Y en esta película, el foco está puesto en las chicas.

Henry Zaga como Roberto «Bobby» da Costa tiene delito. Mira que nunca me preocupó el whitewashing, pero este casting da vergüenza porque el personaje de los comics es negro, o en todo caso mulato. Contratar a un actor blanco para interpretarle me parece hasta una falta de respeto hacia sus creadores Chris Claremont y Bob McLeod, y en este sentido éste último tiene un enorme mosqueo con la película por la forma en que han adaptado su trabajo, básicamente ninguneándolo y no teniéndolo en cuenta, acrecentado por el hecho que escribieron mal su nombre en los títulos de crédito. “En tres años, nadie de Fox me ha contactado para nada ni se han molestado siquiera en mirar como me llamo”, escribió McLeod en redes sociales, al verse nombrado como MacLeod.

Aparte del whitewashing y que Zaga es encima un actor muy limitado que no transmite nada, transforman en la película a un chaval alegre, optimista, fiestero y mujeriego en un amargado virgen, al asesinar con sus poderes a su primera novia de forma accidental, algo que no tiene nada que ver con su historia en los comics. En los comics Sunspot (Mancha Solar) es un brasileño de 14 años que tenía una fuerza sobrehumana alimentada por la luz solar y podía almacenar energía solar en su cuerpo para usar su superfuerza. En la película, esa energía solar parece darle fuerza, pero además proyecta un calor extremo que puede quemar a quien esté cerca suyo, lo que convierte su poder en un peligro muy poco práctico. Para hacer las cosas peores, su poder queda cutrísimo también en pantalla, lo que tiene delito, ya que Sunspot ya había salido en X-Men: Días de Futuro Pasado (Bryan Singer, 2014), por lo que sólo tenían que replicar el efecto. ¿Tanto costaba hacerlo, había que cambiarlo para peor? En todo caso, menos mal que casi no tiene papel, porque si no el mosqueo hubiera podido ser mayúsculo.

Blu Hunt como Danielle «Dani» Moonstar es lo más flojo de la película. Es cierto que Zaga es igual de mal actor que Hunt, pero ella es la narradora de la historia, es la que nos introduce este mundo y el climax gira en torno a su Oso-Demonio, por lo que ella es la que debería mostrar más carisma, el girar todo en torno suyo. Sin embargo, sus limitadas dotes actorales hacen esto imposible y casi no consigue ni siquiera trasmitir empatía hacia alguien que acaba de perder a toda su tribu. Y encima no reconozco en ella a la Danielle de los comics, al eliminar de su aspecto las dos trenzas indias que se convirtieron en una parte icónica de su imagen durante décadas.

En los comics, Dani es una nativa americana cheyenne, que crea ilusiones visuales tridimensionales empáticas, a partir de los miedos de la persona con la que conecta. Por eso su nombre en clave es Mirage (Espejismo). Sin embargo, en la película asistimos a una sorpresa mayúscula a mitad de película, al ver que estas pesadillas sí son reales en el mundo físico. Lo cual alguien puede pensar que da mayor sensación de peligro, pero genera una situación loquísima e imposible, que es que entonces estos “demonios” deberían haber matado al menos a un personaje.

Y por si fuera poco, incluir a Cecilia Reyes (Alice Braga) en la película tiene mucho delito, porque solo es usada como el plot twist de la historia, pensando Fox que como sabemos que ella en los comics es una aliada de los X-Men también lo será en la película, cosa que desde el primer fotograma queda claro que no va a ser así, por lo que no hay sorpresa ninguna. Para hacer esto con la doctora Reyes hubiera sido preferible no utilizarla, la verdad. De hecho, la película juega con una estudiada ambigüedad al hacer creer que el jefe de Reyes podría ser el Profesor Xavier, pero eso desde el principio no se corresponde con la realidad de que están en una carcel, por lo que es otro elemento fallido y hubiera sido preferible evitar dicho easter-egg que tampoco funciona.

En 2000 cuando se estrenó la primera X-Men (Bryan Singer), los fans ávidos de ver a nuestros personajes favoritos en pantalla real alucinábamos con cualquier cameo o incluso con oir nombrado a un personaje, aún cuando no apareciera en pantalla. Pero en estos 20 años el público hemos evolucionado y nos hemos convertido en consumidores más exigentes al poder elegir entre los numerosos estrenos comiqueros. Un cameo o sacar a un personaje que no tenga nada que ver con su contrapartida comiquera o no tenga ni siquiera una línea de diálogo ya no vale, como ya descubrió Fox en 2016 con X-Men: Apocalypse (Bryan Singer, 2016). Pero Fox, y en concreto Simon Kinberg sigue empeñado en repetir estos mismos errores del pasado.

Aparte del feeling de telefilm, los Nuevos Mutantes sufren por la falta de un antagonista real durante el metraje, y la parte del Oso-Demonio falla porque es un anticlimax, dado que excepto Dani, nadie se enfrenta ni vence a sus miedos. No, diría que Illyana no lo hace, solo se enfrenta a unos esbirros que son carne de cañón, no a su verdadero miedo, aunque como comentaba antes, como está mal contado cualquier interpretación sobre esto puede ser tan correcta como la mía. Con el añadido de tener este climax un CGI horrible, impropio de una película de gran presupuesto de 2020, aunque se rodara en el 2017.

A todo esto, fuimos 4 personas al cine. Las 2 que no sabían nada de los comics salieron moderadamente satisfechas pensando que la película fue entretenida sin más. Y justo mi hermano y yo que somos los fans de los comics los que más descontentos y aburridos salimos, lo que me llevaría a pensar que posiblemente esta película no está pensada para lectores veteranos como yo. Realmente no.

Y acepto el comentario que comic y cine son medios diferentes y es normal que haya cambios. Pero si vas a hacer cambios deberías:

a) Intentar que mejoren lo existente, cosa que no pasa.

b) Invertir económicamente para que parezca que te importa la historia y quieres mostrarla de la mejor manera posible, en lugar de hacer algo cutre simplemente para cubrir el expediente y evitar que caduquen los derechos que en ese momento tenía Fox sobre los personajes, y por eso cuanto más barato costara la película mejor.

c) No vendas la película como una aproximación al terror que nunca antes se había hecho en una película de superhéroes, porque te vas a estrellar cuando no cumplas tu parte del trato.

En lo que si que estoy de acuerdo es que Nuevos Mutantes es diferente a otras películas de superhéroes. Sin embargo, diferente NO es mejor, y estos Nuevos mutantes son una nueva confirmación de esta idea. Para hacer esto con este presupuesto insuficiente, mejor hubiera sido que NO la hubieran hecho, sensación idéntica a la que tuve tras ver Fantastic Four (Josh Trank, 2015). Reconozco que los 4F fueron algo muchísimo peor, a galaxias de distancia.

Sin embargo, la comparación creo que es pertinente dado que Simon Kinberg hizo de productor en ambas, un cancer que hizo un daño irreparable para estos queridos personajes de los comics Marvel. Y en ambas dio luz verde a un proyecto basado en diferenciarse al canon, para luego a continuación cortar las alas a los directores al no atreverse a llevar esa idea hasta las últimas consecuencias. Con la consecuencia última de tener, en el caso de estos Nuevos Mutantes, una película que se queda a medio camino en todo.

Pero quizá lo que más me fastidia de todo el asunto es que con 15/20 minutos más de metraje, un mejor presupuesto y haber pulido un poco el guión, la película hubiera podido ser buena o muy buena. Sin embargo, fui a sabiendas a ver una película que se veía que no iba a ser buena porque la propia FOX no confió en ella y prácticamente dejó que muriera sola. Iba sin ningún hype simplemente confiando en que me entretendrían, y no fueron capaces de hacer ni siquiera eso, pero, de nuevo, por desidia del propio estudio. Debería haber sido más exigente y no haber pagado por ver una película que pintaba mal, pero reconozco que los 5 meses sin cine me hicieron estar desesperado por ver lo que fuera en el cine, con un resultado nefasto para mi.

En fin, esta es una opinión personal totalmente subjetiva, me fastidia mucho no haberla disfrutado como quería. Y en todo caso, me alegro por todos a los que sí os haya gustado la película y pudierais desconectar ante estas deficiencias y disfrutar con estos personajes tan queridos por el fandom entre el que me incluyo. Bien por vosotros.

Comparto el trailer de la película:

Nuevo Mutantes es la última decepción de los mutantes cinematográficos de Fox, que Disney ha heredado a regañadientes y hará bien en desechar y hacer como si nunca hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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