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Imperio 0A y 0B de Al Ewing, Dan Slott, Pepe Larraz y R. B. Silva (Marvel Comics)

Marvel sigue preparando el camino hacia IMPERIO, el evento galáctico de 2020 protagonizado por los Vengadores y los 4 Fantásticos. Y tras el prólogo 0 del mes pasado en el que conocimos la histórica enemistad entre Krees y Skrulls y el cambio de statu-quo con el nuevo monarca que ha unido a ambas razas, este mes conoceremos la previa a esta historia desde el punto de vista de los dos grupos protagonistas, realizados por unos equipos creativos de ensueño.

 

IMPERIO 0A de Al Ewing, Pepe Larraz y Marte Gracia (Los Vengadores)

Tony Stark despierta de extraños sueños mientras una llamada de auxilio llega hasta Los Vengadores. En la nueva Zona Azul de la Luna, los Cotati esperan noticias de un enemigo que podría aniquilarlos. El Mesías Celestial ha regresado, pero ¿están listos Los Vengadores para escuchar el mensaje?

Tener a un fuera de serie como Pepe Larraz dibujando este comic hace que se convierta en una compra obligada. Larraz con la colaboración de Marte Gracia en los colores ofrece unas página estupendas repletas de dinamismo y una perfecta caracterización que confirman que domina igual de bien a los Héroes más poderosos de la Tierra que a los mutantes de Krakoa. 

Además, Al Ewing en los guiones presenta una historia que se siente fresca pero que está construida a partir de la rica historia de la enemistad de los Krees contra los Skrulls, recordándonos además la existencia dela tercera raza en discordia, los Cotati. Además, Ewing no solo plantea la situación que provoca la implicación en de Los Vengadores en este nuevo conflicto Galácticos, sino que plata las semillas de lo que creo que va a ser el giro de este evento.

Estos números cero prácticamente su única función es llamar la atención ante lo que está por venir, y en este caso considero que el éxito es total. Ya estaba convencido a comprar este evento de Los Vengadores y los 4 Fantásticos, pero tras estas páginas se que nos lo vamos a pasar muy bien.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

IMPERIO 0B de Dan Slott, R.B. Silva, Sean Izaakse y Marte Gracia (Los 4 Fantásticos)

Sigue el prólogo del evento Marvel del verano. En el más insospechado de los lugares, Los 4 Fantásticos contemplan el conflicto final de la Guerra Kree-Skrull. El destino de sus guerreros marcará un desafío para La Primera Familia en los años venideros.

Este número de los 4 Fantásticos me ha parecido bastante inferior al de los Vengadores. R.B. Silva realiza un gran trabajo en el dibujo, pero la verdad es que la historia de Dan Slott me ha parecido bastante chorra, como ya me pasó con los comics de la serie regular hasta que la dejé. Slott ya presentó el Casino Espacial en su Silver Surfer y ahora aprovecha para recuperarlo en serie actual de los 4 Fantásticos, pero de momento no le veo la gracia.

Realmente, el único interés del comics es presentarnos a N’Kalla y Jo-Venn, los jóvenes Skrull y Krees que seguro van a tener una gran importancia en el evento Imperio del que estos números han servido de prólogo.

Pero debo reconocer que el 0A me dejó con ganas de seguir leyendo el evento y este número no tanto. Algo que supongo ya muestra que para mí veo a Ewing mucho más entonado que Slott en los últimos tiempos en Marvel. Y este número no fue una excepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

En resumen, a partir de los prólogos que acabamos de leer, creo que Imperio pinta a que va a ser una historia repleta de épica y momentazos que espero voy a disfrutar un montón. Además, Marvel deja claro la importancia de estos prólogos al involucrar a los dibujantes de Dinastía de X y Potencias de X, de forma que NO son rellenos sin importancia.

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¡Saludos a todos!

Aliens vs Predator de Randy Stradley, Phill Norwood y Chris Warner (Dark Horse)

Uno de los comics más icónicos de Dark Horse Comics es sin duda la miniserie Aliens vs Predator, la primera reunión de estos iconos cinematográficos publicada en Estados Unidos entre junio y diciembre de 1990, y que fue realizada por el escritor Randy Stradley y los artistas Phill Norwood y Chris Warner.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los humanos han colonizado Ryushi, sin saber que el planeta es usado por los Predators para la caza ritual de Aliens. Cuando las tres especies se cruzan, casi todo lo que puede salir mal lo hace. Para salvarse a ella y a sus colonos, la jefa de la colonia Machiko Noguchi debe forjar una tregua incómoda con el líder Depredador para luchar contra las hordas de xenomorfos engendrados por una reina alienígena desatada.

A lo largo de la historia, los monstruos más poderosos de la pantalla se han enfrentado: en la década de 1940 fue Frankenstein Meets the Wolfman, en los 60 fue King Kong vs. Godzilla, y en los 90 fue Aliens vs. Predator, comic que les reunió por primera vez catorce años antes de su primera película.

Tras el éxito de los comics de Aliens (1988) y Predator (1989) y a punto de publicar la primera miniserie de Terminator (1990), en Dark Horse empezaron a plantearse cual debía ser su siguiente comic destinado al éxito. Fruto de este brainstorming, parece ser la idea de unir en un comic a los Aliens y los Predators fue de Chris Warner, artista de la primera miniserie de Predator y editor de Dark Horse, imitando las clásicas historias de monstruos de la Universal, y simplemente pensando en cosas guays que nunca se habían visto en pantalla y a él le gustaría ver.

Randy Stradley es un editor y escritor de Dark Horse Comics, y continúa viviendo en Portland, Oregon. El número 86 de la serie Star Wars de Marvel en 1984 fue su primer trabajo en la industria del cómic. Más tarde se convirtió en socio de Mike Richardson, quien fundó Dark Horse Comics en la década de 1986, centrándose en la linea de cómics basados en licencias de películas. Además de Aliens vs Predator, Stradley ha escrito numerosos comics de Aliens y Star Wars para la editorial del Caballo Oscuro. En la pequeña Dark Horse de la época fue casi la única opción para guionizar esta miniserie de cuatro números, más un prólogo publicado en la antología Dark Horse Presents.

Visto en perspectiva, la elección de Phill Norwood como dibujante de esta miniserie fue un tanto polémica aunque globalmente acertada. Norwood, afincado en Los Angeles, era un ilustrador que trabajaba para la Industrial Light & Magic creando storyboards para películas. Su único trabajo en el mundo del comic previo a este Aliens vs Predator fue una historia corta en el Dark Horse Presents 33, “Project: Overkill”, junto al guionista Eric Luke.

Gran fan de ambas franquicias, aceptó encantado la posibilidad de dibujar esta serie, pensando que sería un trabajo similar a los storyboards, enviando un primer boceto para su aprobación para luego realizar el lápiz definitivo. Junto a Norwood, el veterano Karl Story que realizó las tintas de los dos primeros números, mientras que Robert Campanella entintó los dos últimos. Monika Livingston coloreó toda la serie, trabajo que resultó bastante polémico, con Pat Brosseau en la rotulación.

Aunque lleno de ilusión, el trabajo le vino un poco grande a Norwood, que se disculpó públicamente con sus compañeros al no cumplir algunas fechas de entrega, lo que perjudicó el trabajo posterior del resto de artistas. Además, mientras estaba a mitad del dibujo del tercer número, recibió una llamada de JAMES CAMERON, con el que ya había trabajado en The Abyss, para que realizara los storyboards de Terminator 2: El día del juicio final. Este encargo era demasiado bueno, y aunque inicialmente pensó que podría realizar ambos encargos simultáneamente, a duras penas pudo terminar todas las páginas del tercer número, por lo que finalmente tuvo que abandonar la serie. El veterano Chris Warner, que acababa de terminar de dibujar la primera miniserie de The Terminator también en Dark Horse, pudo encargarse con su habitual solvencia del último número.

Para ir abriendo boca, Dark Horse publicó 3 historias cortas a modo de preludio o introducción de esta miniserie en Dark Horse Presents en blanco y negro. Están páginas obra de Stradley, Norwood y Story fueron publicadas a los pocos meses en el comic Aliens vs Predator nº 0. En tomos posteriores se ha publicado una versión coloreada de estas páginas. Mike Mignola realizó la portada del número 0, mientras que Chris Norwood dibujó las de los 3 comics que dibujó. La guinda del pastel fue el espectacular Dave Dorman, que pintó la portada del cuarto número, para mi la mejor de la toda la serie.

La historia de Stradley se mueve dentro de un tono de blockbuster palomitero y planta las bases de lo que hemos visto luego en muchas obras posteriores. Los Predators usando a los Aliens como rito de iniciación de los jóvenes cazadores, con unos humanos atrapados en medio por accidente. Al tener los Predators unos valores “racionales”, los humanos pueden convencer al menos a algunos de ellos para colaborar antes la amenaza de los Aliens. Por último, como suele suceder en este tipo de historias, la codicia humana es el desencadenante de todo, al provocar de forma involuntaria infiltración de los Aliens en el complejo humano del planeta Ryushi.

Dentro de esta premisa general, la elección de la protagonista, Machiko Noguchi, una novata jefa de la colonia que aprenderá que existe vida más allá de las salas de reuniones y de los despachos, me parece una elección brillante y funciona de maravilla. Además, dado que estamos ante una historia completa en 4 números y 112 páginas en total, Stradley va al grano desde la primera página, marcando un ritmo que no afloja hasta el final del comic.

En el apartado gráfico, se nota la habilidad de Norwood como artista de storyboards, ya que sus páginas son super dinámicas y cuenta con unas estupendas escenas de acción. Si la parte de la acción es un éxito, también acierta en la creación de personajes y el diseño de seres alienígenas y de la colonia humana de Ryushi. Los humanos son claramente reconocibles y transmiten mucha personalidad, lo que habla muy bien de la capacidad de Norwood al dibujo. Sí hay que reconocer que algunas páginas de su tercer número se ven más apresurados que el resto, algo normal sabiendo el problema que tuvo que le obligó a abandonar el comic.

Chris Warner en el cuarto número ofrece un dibujo de línea clara que cuenta también de maravilla la historia, aunque quizá vi a Norwood ofrecer planos de cámara más dinámicos e interesantes. Globalmente, creo que el apartado artístico de esta miniserie luce a gran nivel, aunque es cierto que los colores planos de Monika Livingston para este comic quedan un poco anticuados leído el comic hoy en día, teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a los coloreados digitales actuales.

Comparto las primeras páginas de esta miniserie:

Aliens vs Predator es un excelente miniserie que abrió a los fans un mundo nuevo que durante muchos años sólo podiamos disfrutar en los comics, y que aún ahora sigue ofreciendo un más que notable entretenimiento. Un clásico con todas las letras que 30 años después de ser publicado merece ser conocido por las nuevas generaciones de lectores.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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¡Saludos a todos!

Predator de Mark Verheiden, Chris Warner y Ron Randall (Dark Horse)

Tras el éxito de Aliens, Dark Horse amplió sus comics basados en franquicias cinematográficas con Predator, creando un excelente comic de acción escrito por Mark Verheiden, guionista del comic de Aliens, y dibujada por Chris Warner y Ron Randall, que aspiraba a ser secuela de la mítica película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los Predators han vuelto, solo que esta vez su terreno de caza no son las selvas tropicales de América del Sur, ¡es la selva de asfalto de la ciudad de Nueva York! Es el verano más caluroso hasta la fecha, y el detective Schaefer sospecha que la desaparición de su hermano está ligada de alguna manera a la ola de horribles asesinatos que asolan Nueva York.

Predator, posteriormente denominada “Jungla de asfalto”, fue la primera serie publicada por Dark Horse basada en el mítico personaje creado por Jim y John Thomas para la película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987. El comic fue creado por el escritor Mark Verheiden, recién finalizada su exitosa miniserie de ALIENS, dibujada por Chris Warner y Ron Randall, entintada por Sam de la Rosa, Randy Emberlin, Warner y Randall, coloreada por Chris Chalenor, con Randy Stradley de editor y portadas de Warner.

Predator fue una miniserie de cuatro números publicada por primera vez en Estados Unidos entre junio de 1989 y marzo de 1990. A destacar que la segunda película de la franquicia Predator 2 (Stephen Hopkins), con la que tiene numerosas similitudes, se estrenó unos meses más tarde, en noviembre de 1990. El éxito de este comic sirvió par lanzar una exitosa línea de miniseries protagonizadas por este cazador alienígena. En España, Norma Editorial publicó esta miniserie en 1991.

Chris Warner, es un dibujante y editor de comics. Tras trabajar para Marvel y DC en los años 80 en comics como Alien Legion, Moon Knight, Doctor Strange o Batman, empezó a trabajar a con Dark Horse, siendo el creador de Barb Wire y su mundo de Steel Harbor dentro de la línea Comics´ Greatest World. Es además el creador de la imagen de Ghost, personaje para el que ha escrito varias miniseries.

Dentro de la línea de Dark Horse de franquicias cinematográficas, dibujó las primeras miniseries de Predator (en colaboración con Ron Randall) y Terminator, junto al guionista John Arcudi, publicada en 1990-91. Dibujó el último número de la mítica Aliens vs Predator, y ha colaborado en múltiples miniseries, ya sea como dibujante, entintador o escritor.

Como ya hizo con la miniserie de Aliens, Dark Horse planteó este comic como una secuela directa de la película Predator de 1987. La idea original era que estuviera protagonizado por el personaje de Dutch Schaefer (Arnold Schwarzenegger), que tras abandonar el ejército estaría trabajando como policía en Nueva York. Arnold finalmente no participó en Predator 2 al exigir un aumento de su salario y preferir participar en Terminator 2, algo que el tiempo demostró un acierto. Por este motivo, finalmente el guión se modificó para convertir al protagonista en el hermano de Dutch, el detective John Schaefer. En todo caso, Dark Horse tampoco se rompió la cabeza, haciendo que John Schaefer fuera un Schwarzenegger rubio.

El éxito arrollador de esta miniserie hizo que Dark Horse lanzara un montón de series ambientada en múltiples localizaciones y por personajes diferentes. Sin embargo, Verheiden volvió a este mundo para escribir las dos secuelas directas de este comic con John Schaefer de protagonista: Predator: Cold War (1991) y Predator: Dark River (1996).

El principal elemento que llama la atención de esta miniserie es que parece (es) un calco del guión de Predator 2. Dado que este comic fue publicado bastante antes que se estrenara la película, uno pensaría que la película se basó en este comic, y de hecho, Chris Warner afirma con rotundidad que «Las tramas básicas de la película y la serie de cómics son casi idénticas. Probablemente sea la primera vez que una serie de cómics tuvo un efecto en la franquicia cinematográfica que la inspiró”.

Sin embargo, Los guiones de Predator 1 y 2 fueron escritos por Jim y John Thomas, creadores de la franquicia, y desde el primer momento tras el éxito de la primera película se habló de que una eventual secuela estaría ambientada en Nueva York, al ser la “jungla de asfalto” más icónica de los Estados Unidos. En este sentido, el cambio en la película de Nueva York a Los Angeles fue por motivos presupuestarios, mientras que los comics nunca tuvieron este tipo de restricciones.

Esto me hace pensar que la idea de situar una secuela fuera de la jungla para hacer la película diferente al original era tan evidente y lógica que no creo que nadie copiara a nadie, sino que desarrollaron la historia que tenían delante suyo. Sin embargo, dicho esto, dado que durante el rodaje de Predator 2 es público y notorio que hubieron múltiples reescrituras, no sería descartable que aprovecharan el comic de alguna manera a modo de storyboard para alguna escena, en concreto la del ataque inicial del Predator al ático del jefe de la banda.

Mark Verheiden plantea este comic como un blockbuster palomitero de acción, y lo cierto es que el comic funciona de maravilla y se lee en un suspiro. De hecho, como comentaba antes, es genial leer un comic con ideas super locas que no están limitadas por un presupuesto o unos días de rodaje, como sí le pasó a Stephen Hopkins para filmar su película. Por ejemplo, todo el climax de este comic difiere completamente respecto a la película al plantear una guerra total del ejército y los Predator sobre la superficie de Nueva York, mientras que la película se movía hacia el sótano de la fábrica cárnica donde estaba enterrada la nave del Predator, para poder rodarlo todo en un set. Hay que reconocer por tanto que aunque la premisa inicial es idéntica, el comic y la película toman caminos diferentes desde casi el minuto uno.

El éxito del comic está también en el apartado artístico. Chris Warner es un artista de línea clara centrado en ofrecer una correcta narrativa, y sus personajes son siempre icónicos y reconocibles. Aunque dibujó los cuatro números, en los dos últimos necesitó la ayuda del también dibujante Ron Randall, que terminó convirtiéndose en dibujante “titular” de la franquicia al dibujar las siguientes miniseries protagonizadas por John Schaefer, Cold War y Dark River.

En este sentido, tengo que reconocer que Randall me parece muchísimo más flojo que Warner en todo, no solo en la rigidez de sus personajes y su limitada expresividad, sino también con una narrativa mucho más floja. En todo caso, en lo relativo a esta miniserie en concreto, sus páginas no desentonan y el resultado final está bastante cohesionado.

Predator es un estupendo comic de acción que hoy en día sigue siendo super disfrutable y que confirmó el filón que Dark Horse había conseguido con su línea de comics de licencias cinematográficas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Aliens de Mark Verheiden y Mark A. Nelson (Dark Horse)

En 1988, Dark Horse Comics cambió el paradigma editorial americano con la publicación de la primera miniserie de Aliens, escrita por Mark Verheiden y dibujada por Mark A. Nelson, continuando los sucesos de la película de James Cameron de 1986. El siguiente comic clásico de la editorial del Caballo Oscuro que hoy quiero recordar.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

En el espacio profundo, un equipo de rescate es atacado por monstruos aparentemente imparables. Se llama a los marines, pero necesitan a alguien con experiencia. Pronto Hicks (el superviviente de Aliens con cicatrices horribles) y Newt (que ahora tiene casi dieciocho años) se encuentran en una misión para localizar y destruir el mundo natal de los Aliens.

Esta primera miniserie de Aliens de 6 números fue publicada en Estados Unidos entre 1988 y 1989. En España por Norma Editorial en 1991, dentro de su colección Nostromo dedicada a las adaptaciones de franquicias cinematográficas.

Al adquirir la licencia para publicar comics de Aliens en 1988, los responsables de Dark Horse Comics Mike Richardson y Randy Stradley tomaron la decisión desde el principio de no publicar series mensuales ilimitadas tal y como Marvel Comics hizo con los comics de Star Wars, sino que prefirieron construir su línea editorial a partir de series limitadas, one-shots e historias cortas más o menos autoconclusivas, lo que permitiría una mayor libertad creativa y flexibilidad para los escritores y artistas implicados, además de permitir a la pequeña editorial poder mimar como se merecían cada una de las historias. Tras Aliens, los comics basados en licencias aumentaron con las primeras miniseries de Predator (1989), Terminator (1990) y, por supuesto, la también mítica Aliens vs Predator (1990).

Mark Verheiden es ahora un reconocido escritor y productor de cine y televisión, tras haber trabajado en series como Battlestar Galactica, Heroes, Falling Sky o Daredevil, además de escribir los guiones de películas como The Mask o Time Cop. Pero en 1986 era un chaval de Portland (Oregon),con ganas de comerse el mundo. Muy activo en la escena comiquera local, se hizo amigo de Mike Richardson y Randy Stradley, que acabaron fundando Dark Horse Comics.

Aunque se mudó a Los Angeles para luchar por su carrera como guionista, Richardson y Stradley le preguntaron si tenía alguna idea para un comic. Este propuesta acabó siendo The American, el primer comic publicado de Verheiden en 1987 con dibujo de Chris Warner. Tras el éxito de este comic, Richardson y Stradley le ofrecieron escribir la primera miniserie de Alien de 6 números, publicada finalmente entre 1988 y 1989 y que contó con dibujo de Mark A. Nelson, con la peculiaridad de ser publicada en blanco y negro, una “anormalidad” dentro del mundo editorial americano mainstream.

Dark Horse planteó esta serie como una continuación directa de Aliens: El Regreso de James Cameron de 1986. Verheiden comenta que por contrato no podían usar al personaje de Ripley interpretado por Sigourney Weaver, pero quitando eso tuvieron una libertad prácticamente total para crear el comic que ellos quisieron. Otro elemento destacado es que dado que en ese momento no tenían claro si esta iniciativa iba a tener continuidad porque no sabían si el comic iba a ser un éxito o un fracaso, no se guardaron nada en estos seis números protagonizados por unos traumatizados Hicks y Newt.

Frente al tono de aventura espacial de la película de Cameron, Verheiden optó por crear un guión más cercano al tono de terror de Ridley Scott centrado en una adolescente Newt que se encuentra traumatizada en la Tierra tras haber sido abandonada por Ripley, por causas no aclaradas en esta miniserie. Y no es que el mutilado Hicks se encuentre mucho mejor en los diez años que han transcurrido desde el final de la película de Cameron hasta ahora. En todo caso, a pesar de centrarse en el retrato psicológico, Verheiden comenta también que aprovecharon al máximo las ventajas del comic respecto al cine al no estar limitados por un presupuesto, unas localizaciones concretas y los limitados efectos especiales de la época.

En esta primera miniserie volveremos a ver a Hicks y Newt enfrentarse a los Xenoformos, pero también les veremos viajar hasta el planeta natal de los Aliens junto a un nuevo equipo de marines espaciales, además de encontrarse con la raza de los Spaces Jockeys presentados en la película original de Ridley Scott. Sin olvidarse de la repercusión que la existencia de los Aliens provocaría en la Tierra, de forma que el argumento en la Tierra cobra casi más protagonismo durante esta serie que el viaje de Hicks y Newt al espacio.

Esta primera miniserie nos cuenta una buena historia utilizando elementos clásicos de las películas, como es el colocar a los protagonistas en medio de una lucha entre corporaciones para controlar al Alien, a los que añade unas dosis de fanatismo religioso que complican el futuro de la raza humana. Como en las películas, el Alien no es ni bueno ni malo, sino que actúa según su naturaleza y buscando sobrevivir. Si hay un villano en esta historia, estos son la codicia del ser humano representado por el conglomerado militar-industrial, que no duda en sacrificar a quien sea con tal de conseguir su “activo”. Como dicen en el propio comic, al final la raza humana cae no por culpa del alien sino por sus propias miserias.

El comic sorprende un poco por el marcado tono intimista al estar centrado en el retrato psicológico de Newt, por lo que si algún lector viene buscando un “all-out war”, quizá puede verse un pelín decepcionado. Sin embargo, me parece una notable añadido a los mitos de Aliens y, como fan de los personaje de Newt y Hicks, este comic me parece una pasada.

En lo referente al apartado artístico, la principal sorpresa de esta miniserie viene a partir de su propia naturaleza de comic en blanco y negro. Entiendo que esta decisión vino provocada primero y principal debido a que Dark Horse Comics era una editorial pequeña con apenas 2 años de vida que tenía que ajustar gastos en todo lo que pudiera. De hecho, su mítica antología Dark Horse Presents era un comic en blanco y negro. Esta decisión artística era habitual dentro del mundo underground e independiente, pero justo por eso transmitía la sensación de comic y editorial pequeña, nada que ver con los gigantes Marvel y DC, pero incluso también alejado de los First o Eclipse que publicaban en color. Una vez confirmado el éxito monumental de este comics, las posteriores miniseries de Aliens ya fueron publicadas en color, al igual que todos los comics de Predator, Terminator y del resto de franquicias que vinieron después.

Sin embargo, si eliminamos la vertiente económica y empresarial, lo cierto es que el blanco y negro funciona para transmitir el tono agobiante que la historia requería. El dibujante Mark A. Nelson fue elegido para realizar este comic. Nelson, nacido en 1953, es un ilustrador de juegos de rol como Dungeons & Dragons que había trabajado en editoriales como First Comics, Eclipse Comics y Kitchen Sink.

Sus páginas de Alien reproducen perfectamente los diseños de H.R. Giger y muestra a unos Xenomorfos igual de aterradores que en el cine. Además, los marines y los diseños de las naves y el mundo futurista están muy bien conseguidos por parte de Nelson, que muestra un gran detallismo en ese aspecto. Sin embargo, aunque su principal valor es la creación de una atmósfera opresiva y malsana y creo que es un buen ilustrador que consigue crear algunos momentos de pesadilla, le veo muy limitado como narrador, como storyteller. Empezando porque dibuja todas las caras iguales y hace que sea confuso saber quién aparece en cada viñeta. Además, narrativamente sus viñetas son muy estáticas y no hay una buena fluidez en la página. En este aspecto, el resultado global lo calificaría sólo de correcto.

El éxito de esta miniserie, que en los recopilatorios posteriores fue denominada “Outbreak / Estallido” fue arrollador y confirmó la rentabilidad comercial de realizar comics de franquicias cinematográficas de éxito. Verheiden acabó realizando dos miniseries más, ya en color, que forman una historia completa: Aliens Book 2: Nightmare Asylum junto al ilustrador Denis Beauvais (1990), y Aliens: Earth War junto a Sam Kieth en 1991. Como curiosidad, Dark Horse ya pudo utilizar a Ripley en Earth War y se convirtió como no puede ser de otra manera en la gran protagonista, al responderse la pregunta de donde había estado todo este tiempo.

Por contra, el estreno en 1992 de Alien 3 supuso un mazazo para Dark Horse, al entrar la película de David Fincher en contradicción con todo lo narrado en estos comics, hasta el punto que Dark Horse en las siguientes ediciones de recopilatorios optó por eliminar el nombre de Newt y Hicks para intentar minimizar de alguna manera esta diferencia frente al canon cinematográfico.

A pesar de haber pasado más de 30 años desde su publicación, esta primera miniserie de Aliens sigue siendo super interesante y me ha parecido una lectura espectacular que ningún fan de los Xenomorfos debería perderse.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson (Dark Horse)

Estoy tan pendiente de la actualidad, del último estreno de cine y TV o de mi ración mensual de comics que nunca encuentro tiempo de sentarme y echar la vista atrás para disfrutar de algunos comics míticos de mi comiteca. Es por esto que estoy muy contento de iniciar una serie de reseñas de la editorial Dark Horse de finales de los 80 y principios de los 90, empezando por el maravilloso crossover Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson, publicado en 1992.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

Frank Miller y Walter Simonson, dos de los mejores creadores de cómics enfrentan al robot asesino del futuro contra el policía cibernético definitivo en uno de los crossovers más famosos de la historia. Cuando el destino revela que la tecnología que construyó RoboCop conducirá a la creación de Skynet, Alex Murphy debe participar en una batalla contra el tiempo, la red informática asesina y los luchadores de la resistencia humana que quieren destruirlo.

Dark Horse Comics era una pequeña editorial fundada en 1986 por Mike Richardson, escritor y editor que empeñó todo el beneficio de su librería en Oregon para fundar su propia editorial. En las páginas de su antología Dark Horse Presents vieron la luz obras como Concrete de Paul Chadwick o Black Cross de Chris Warner. La apuesta de Richardson fue un éxito gracias a la expansión del mercado de las librerías especializadas de la época, y bajo su sello se editaron clásicos como el Hellboy de Mike Mignola o Sin City de Frank Miller, que vieron la luz por primera vez dentro del Dark Horse Presents.

En estos primeros años, Dark Horse fue creciendo poco a poco y se estaba labrando un nombre como una editorial pequeña de calidad centrada en dar voz a autores interesantes. Sin embargo, en 1988 Mike Richardson demostró tener un indudable sentido comercial al hacerse con la licencia para realizar comics de películas míticas de la ciencia ficción. Aliens (1988), Predador (1989) y el ya mítico Aliens vs Predator (1990) fueron los primeros de una una larga lista de comics superventas que convirtieron a Dark Horse en la tercera editorial más importante de los Estados Unidos, detrás de Marvel y DC Comics.

Tras el monumental éxito del Aliens vs Predator, Richardson y el editor de franquicias Randy Stradley buscaron la forma de repetir este éxito cruzando otras franquicias cinematográficas super populares, y la verdad es que la decisión de dar luz verde a esta miniserie Robocop vs Terminator, publicada en 1992, fue una jugada maestra.

Si había un autor el mundo del comic que en 1990 pudiera ser considerado una Rock-Star, ese era Frank Miller. Tras sus míticas etapas en Batman y Daredevil en los años 80, Miller se enzarzó en una lucha contra DC Comics ante lo que creía eran normas que coartaban su libertad como artista. Finalmente abandonó DC y Marvel y decidió publicar sus obras de creación propia en la emergente Dark Horse. En 1990 publicó Give Me Liberty con Dave Gibbons y Hard Boiled con Geoff Darrow, y Dark Horse presents empezó a publicación de Sin City en 1991.

En paralelo, Miller se mudó de Nueva York a California para probar suerte en Hollywood y la industria del cine, consiguiendo de hecho que sus guiones de Robocop 2 (1990, Irvin Kershner ) y Robocop 3 (1993, Fred Dekker ) llegaran a la gran pantalla. Aunque Miller quedó contento con la primera, la experiencia de Robocop 3 fue super decepcionante debido a los numerosos cambios que sufrió su guión a manos del director Fred Dekker, con el que Miller sin embargo reconoce que le unía una buena relación. Hasta tal punto quedó desencantado con la industria del cine que Miller no volvió hasta ya entrado el siglo XXI, cuando Robert Rodriguez le convenció para adaptar Sin City a la gran pantalla. De hecho, Rodríguez representaba la escena indy cinematográfica, no el establishment hollywoodiense.

Debido a la relación de Miller con Dark Horse y a haber escrito el guión de Robocop 2, Miller fue el primer y único escritor al que Richardson ofreció el trabajo. Fan declarado de ambas franquicias, antes a aceptar el encargo Miller tuvo que pensar en una historia personal que hiciera justicia a ambos universos y evitara caer en un tópico “Sarah Connor es perseguida por un nuevo Terminator y acaba en Detroit donde encuentra a RoboCop”. La idea de hacer que aquello que hace único a Murphy, la unión entre su cerebro e identidad humana y su programación robótica, pudiera ser el desencadenante de que Skynet tomara consciencia y lanzara su guerra contra la humanidad, es una idea sencilla pero que es fiel a ambos universos y me resulta genial.

Por su parte, Walter Simonson tampoco era ajeno al mundo de las adaptaciones de películas, ya que realizó en 1979 junto a Archie Goodwin la mítica adaptación al comic de Alien (Ridley Scott, 1979) que fue publicada por Heavy Metal.

Un año antes, en 1978, Simonson fundó Upstart Studios, probablemente uno de los estudios más chulos de la historia del comic americano junto a Jim Starlin, Howard Chaykin y Val Mayerik. Poco tiempo después, Frank Miller se unió al estudio cuando Starlin cambió de residencia, de forma que en los años que Simonson estaba creando Thor para Marvel, en la misma sala Miller estaba haciendo historia en Daredevil y Chaykin rompía moldes con American Flagg. De hecho, un hecho comentado por todas estas leyendas es que trabajar junto a otros autores y ver su trabajo les hacía esforzarse más para ser ellos mismos al menos igual de bueno que sus compañeros.

A pesar de compartir estudio y una gran amistad, curiosamente Robocop vs Terminator es la primera y única colaboración de ambos autores. Teniendo en cuenta que Miller y Simonson son ambos escritores e ilustradores, resulta muy interesante descubrir qué tal resultado tuvo su trabajo en equipo, y la verdad es que el resultado es insuperable.

 

Robocop vs Terminator es una miniserie de 4 números que es para mi la mejor continuación de Terminator 2 (James Cameron, 1991) y la primera RoboCop (Paul Verhoeven, 1987). De hecho, este comic es muchísimo mejor que todo lo que vino a continuación en ambas franquicias.

Un primer elemento a destacar de este comic es que tanto Miller como Simonson entienden desde el primer momento que este es un trabajo de encargo y que su objetivo primero y único es el de ofrecer un buen entretenimiento al lector. Y ambos consiguen un resultado extraordinario, con una historia de Miller que se siente en todo momento fiel a ambos universos y unas páginas de Simonson llenas de personalidad con un montón de momentazos icónicos para el recuerdo.

 

Simonson cuenta con su colaborador John Workman como rotulador, creando sus ya históricos efectos de sonido y una rotulación super característica, además de colores de Rachelle Menashe en los tres primeros números y Steve Oliff en el último.

Miller y Simonson colaboraron siguiendo el estilo Marvel: Simonson dibujaba a partir del argumento de Miller, que tras recibir las páginas de Walt escribía el guión definitivo con los textos para los bocadillos. Miller comenta que gracias a tener estilos gráficos tan diferentes, cada página de Simonson le ofrecía unas soluciones narrativas que le abrían nuevas opciones para narrar la historia de la mejor manera posible, y por su parte, Simonson comenta que para él desde el punto de vista creativo ésta es la forma de trabajo más satisfactoria para todos los creativos involucrados.

Ahora que los viajes en los tiempos han vuelto a ponerse de moda y películas como Vengadores Endgame y Tenet han jugado a crear una dinámica «más realista» respecto a películas clásicas como Regreso al futuro o la propia Terminator, resulta chulísimo volver a leer un comic que juega sin vergüenza ninguna a crear una historia en la que los hechos presentes afectan al futuro, hasta el punto de poderse borrar personajes o incluso líneas temporales enteras al cambiarse el pasado.

Dentro de que Miller plantea este comic como un gran blockbuster palomitero de acción non-stop, su historia cuenta con numerosos elementos super chulos, como la forma en que la voz en off cambia en función de si vemos las acciones de la humana XXX, de Murphy o de los Terminators, así como los numerosos  momentazos que encontramos en cada número para que Simonson se luzca.

Aunque es una historia dramática con el destino de la humanidad en juego, Miller encuentra la forma de añadir unos detalles de humor muy chulos aprovechando al robot ED209 de Robocop, aprovechando su escasa inteligencia y diseño tosco, que funcionan de maravilla y conectan con el tono cínico de la película de Paul Verhoeven.

Además de un montón de giros y sorpresas, la historia emplea de forma super interesante la repetición de viñetas y páginas enteras para resaltar que estamos ante una repetición del continuo espacio-temporal porque algún jugador intenta cambiar el pasado a su favor.

Simonson comenta que le costó encontrar el tono y que por eso el primer número es quizá el más flojo, con unas viñetas más abocetadas y estáticas de lo normal. Hecha esta pequeña salvedad, sus páginas me parecen una barbaridad, congelando siempre la imagen en el momento más icónico y narrando la historia de forma modélica, en la que pasan muchísimas cosas y en realidad hay pocas páginas para hacerlo.

Además, dentro de estar ante una obra de encargo, Miller y Simonson emplean todas sus energías para crear la historia definitiva para ambos mundos, ofreciendo un final super satisfactorio a ambos universos. De hecho, este final es de largo mucho mejor de lo que hemos ido viendo en las posteriores películas / reboots / remakes que hemos sufrido en los últimos años.

En resumen, este comic de Robocop vs Terminator posiblemente no invente nada, pero nos permite disfrutar de dos iconos del comic americano en plenitud creativa que sacaron el máximo partido a estos personajes del cine mejor que lo que hicieron los productores de Hollywood, creando una obra que 30 años después sigue siendo super disfrutable que ningún fan de estos personajes se debe perder.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

 

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