Nuevo número de Motorista Fantasma de Benjamin Percy que nos acerca al final de esta etapa, al empezar la historia de origen de Talia Warroad, la actual compañera de aventura de Johnny Blaze. Una grapa doble de Panini que cuenta con dibujo de Carlos Nieto y Brent Peeples con Cory Smith.
PUNTUACIÓN: 7/10
Johnny Blaze ha estado viviendo aventuras a lo largo de Estados Unidos junto a Talia Warroad, pero ¿qué sabe realmente sobre ella? Ahora, el complicado pasado de Talia, sus amores adolescentes y sus primeros hechizos se incorporan al viaje. Invitado: Doctor Extraño.
Este número incluye Ghost Rider 18 y 19 USA.
Talia Warroad se ha convertido por méritos propios en la coprotagonista de esta colección, acompañando a Johnny Blaze por sus viajes a través de la América profunda. Así que me alegra que Benjamin Percy plantee justo antes del final de la actual etapa la historia que nos cuente su origen, un origen que para sorpresa de nadie resulta estar conectado a una secta adoradora de Mefisto. Me gusta esta historia de origen y cómo Percy utiliza a Stephen Extraño, recordándonos que son historias ambientadas en el Universo Marvel. Al tener dos grapas USA la trama avanza bastante
Lo menos bueno de la historia de Percy es que el origen de Talia de momento está bien, pero la acción en el presente es super chof, dejándonos con un cliffhanger que no genera la necesidad de seguir leyendo el comic. Todo es correcto, quizá demasiado, y de momento no nos ha dado los elementos terroríficos que hicieron que este comic molara.
Aparte de este elemento menos bueno de la historia, es una pena que este comic sufra unos cambios continuos de dibujantes, lo que lastra completamente la experiencia de lectura. Carlos Nieto dibuja y entinta el número 18 USA, con color de Bryan Valenza. Y dentro que me parece correcto a la hora de contar la historia en imágenes, es todo demasiado correcto y no sabe transmitir el elemento perturbador que debería tener una historia de terror como se supone que es esta. Peor es el número 19 USA, dado que Cory Smith, el dibujante oficioso de la colección, sólo dibuja las tres primeras páginas del prólogo, con entintado de Oren Junior, estando el resto del comic dibujado por el flojísimo Brent Peeples. Peeples me parece un artista muy muy flojo, y ya ha sido utilizado para dibujar varios fill-ins anteriores, pero la calidad baja una barbaridad cuando dibuja él y no Cory Smith.
La actual etapa parece que está a punto de terminar, algo que pasará en la próxima grapa de Panini en Junio, que en lugar de ser doble va a ser triple. Y puedo imaginar y desear que si Marvel ha querido hacer las cosas bien, dentro del lamentable baile de dibujantes, al menos ha dejado a Smith para que dibuje el final de la colección. No tengo ni idea de si ese es el caso, espero que sea así. Porque de lo contrario va a ser un bajonazo importante. Pero esto provoca que una buena historia pierda punto por un dibujo que no acaba de estar al nivel.
Por cierto, no puedo dejar de comentar el palo que me va a dar Panini el mes que viene. Esta grapa doble me ha costado 5.50 €uros, mientras que la siguiente que va a ser una grapa triple que se publicará en junio va a costar la animalada de 9.95 €uros. La subida por tener el primer número de la serie Ghost Rider: Final Vengeance junto a las dos últimas grapas USA va a ser de 4.45 €uros. Una barbaridad. Llegados a este punto quiero comprar el comic para llegar al final de la etapa, pero estos atracos de Panini son lamentables. Luego se sorprenden porque cada vez se venden menos grapas. Igual el precio de las mismas tiene algo que ver. ¡Menudo atraco!!!
Comparto las primeras páginas del número 18 USA:
Me gusta el comic de Motorista Fantasma. Sin ser uno de mis comics favoritos me da un tipo de historias únicas dentro del Universo Marvel. creo que me va a apenar cuando se acabe esta etapa.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Estaba dudando si ver o no Civil War, la nueva película de Alex Garland (Ex Machina, Aniquilación) con una elevada carga política. Y me alegro de haberlo hecho incluso a pesar de no ser ni mucho menos perfecta.
PUNTUACIÓN: 7/10
En un futuro cercano donde América está sumida en una cruenta guerra civil, un equipo de periodistas y fotógrafos de guerra emprenderá un viaje por carretera en dirección a Washington DC. Su misión: llegar antes de que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al presidente de los Estados Unidos.
Alexander Medawar Garland (Londres, 1970) es un escritor, guionista y director inglés. Saltó a la fama con su novela La playa (1996), que fue adaptada por Banny Boyle en 2000 con Leonardo DiCaprio. Garland empezó una fructífera colaboración con Boyle en sus siguientes películas 28 días después (2002) y Sunshine (2007). Tras eso escribió los guiones de Never Let Me Go (2010) y Dredd (2012). Y en videojuegos, coescribió Enslaved: Odyssey to the West (2010) y ejerció de supervisor de historias en Devil May Cry (2013).
Garland debutó como director al escribir y dirigir Ex Machina (2014). La película de ciencia ficción le valió una nominación al Oscar al Mejor Guion Original, y le valió tres Premios del Cine Independiente Británico, incluyendo Mejor Guion, Mejor Director y Mejor Película Independiente Británica. Su segunda película, Aniquilación (2018), una adaptación de la novela homónima de 2014, también fue un éxito de crítica aunque a mi me dejó bastante frío. Garland pasó a escribir, dirigir y producir ejecutivamente la notable miniserie Devs (2020), a la que le siguió el thriller de terror Men (2022), que no llegué a ver.
Galand escribe y dirige Civil War a partir de una idea original suya. La película de 109 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 50 millones, el mayor de una película de la productora A24 que busca dar un salto de calidad cinematográfica, estando hasta ahora especializado en películas de bajo presupuesto. La película cuenta con fotografía de Rob Hardy, montaje de Jake Roberts y música de Ben Salisbury y Geoff Barrow, y ha sido rodada en localizaciones de Atlanta y en Londres.
Kirsten Dunst es Lee Smith, una reputada fotoperiodista de guerra de Colorado. Wagner Moura interpreta a Joel, un periodista de Reuters de Florida y colega de Lee. Cailee Spaeny es Jessie Cullen, una joven aspirante a fotógrafa de Missouri que acompaña a Lee y Joel en su viaje. Stephen McKinley Henderson como Sammy, un veterano periodista de The New York Times y mentor de Lee, Nick Offerman como el Presidente de los Estados Unidos, un presidente dictatorial que actualmente cumple su tercer mandato, Sonoya Mizuno como Anya, una reportera británica incrustada en el avance de las fuerzas occidentales sobre la capital, Jefferson White como Dave, el cámara de Anya, Nelson Lee como Tony, un reportero hongkonés que es buen amigo de Lee y Joel, Evan Lai como Bohai, un reportero hongkonés colega de Tony y Jesse Plemons como un militante ultranacionalista que encañona a los periodistas completarían el reparto.
Estuve pensando si ver en el cine Civil War porque estoy un poco sensibilizado contra los panfletos ideológicos que han invadido el entretenimiento mainstream en los últimos años. Sin embargo, leí varias críticas sobre que esta película realmente planteada cuestiones complejas de formas no maniqueas, así que decidí darle una oportunidad. Y me alegro de haberlo hecho. La clave principal de la película es que Garland evita conscientemente hablar de republicanos y demócratas, hasta el punto que los dos bandos podrían ser de ambos partidos. Porque en el momento en que estalle la guerra, ya no será un tema de buenos o malos, sino que todos pierden, sobre todo la población civil.
Lee Smith, la protagonista interpretada de forma magistral por Kirsten Dunst, da la clave de la película cuando afirma que ellos, los fotoperiodistas, no están para juzgar, sino para dar fe de unos hechos que tendrán que ser interpretados por otros. Además, afirma que cuando era corresponsal de guerra en el extranjero pensaba que cada foto suya de una masacre o un hecho terrible era un toque de atención para que la gente se viera afectada por las imágenes, e impidiera que lo mismo ocurriera en su hogar. En la película obviamente Lee no tuvo éxito, pero diría que eso mismo es lo que Garland plantea con esta película, al crear una historia sin moraleja que da por bueno limitarse a mostrar escenas terribles de americanos luchando con americanos casi sin sentido ni objetivo más allá de la lucha en si misma. Casi como modo de llamar la atención para una sociedad americana dividida como nunca entre demócratas y republicanos, ante una situación que ahora mismo es ficción, pero está demasiado cerca de la realidad de lo que nos gustaría.
Civil War empieza en medio de todo, y me resulta super interesante que Garland en realidad no quiere darnos ningún contexto de lo que sucedió antes. Por conversaciones entre el grupo de periodistas sí sabemos que la guerra estalló tras romper la ley el presidente y tomar posesión del cargo un tercer mandato, lo que provoca la independencia de varios estados entre los que están California y Texas. También se dice que el presidente eliminó el FBI y ha bombardeado a población civil, se entiende que en el contexto de la guerra civil. Sin embargo, el bando independentista en realidad no puede ser calificado de ser «el bueno» dado las cosas que hacen sobre todo en la parte final de la película.
Otra de las cosas que más me ha gustado de Civil War es que presenta a unos periodistas muy alejados de visiones idílicas de la profesión. Uno de los grandes males del periodismo hoy en día es que la mayoría han abandonado la búsqueda de la verdad y se han convertido en unos activistas de las ideas que defienden y que intentan imponer de forma igual de fanática que las ideas que dicen combatir. De esta forma, estamos viendo innumerables ejemplos de periodistas y medios que evitan informar de cosas ciertas si creen que va a afectar negativamente a «su bando». Me alegra comprobar que Garland NO plantea a los protagonistas de esta manera, siendo unas personas que se sienten reales, con elementos positivos y negativos, buenas intenciones y demonios en su pasado.
Me ha flipado ver a unos periodistas junkies de la adrenalina para los que meterse en una situación de combate les da claramente un subidón que es tan importante para ellos como informar de los hechos. Tener una versión tan humana y a la vez tan poco favorecedora para la profesión me parece uno de los principales hallazgos que plantea Garland. Algo que supongo ha escocido a más de uno.
Junto a Kirsten Dunst, la dura fotógrafa curtida en mil batallas, tenemos a un alucinante Wagner Moura como Joel, un periodista amigo de Lee que quiere conseguir como sea la exclusiva de la última entrevista al presidente antes que sea detenido y quizá asesinado. Moura tiene también una humanidad bestial, con todos sus defectos también, que convierten a Joel en un personaje espectacular. El trío lo completa Cailee Spaeny como Jessie Cullen, una aspirante a fotógrafa de guerra que será nuestros ojos al ser la novata que verá por primera vez situaciones tremendas. Los tres actores están estupendos en sus papeles, dentro que Dunst es la que más fuerza y brillantez transmite a lo largo de la película, y Spaeny la más flojita. Dentro de cumplir todos con el rol que plantea Garland en la historia.
Otra de las claves de la película es que Garland nos golpea en varios momentos con escenas de gran violencia y una tensión bestial. Civil War tiene una fuerza visual alucinante, con montones de planos increíbles, lo que sorprende en parte pensando que Garland fue escritor antes que director. Comentar además que Garland me ha ganado con un recurso que emplea en muchísimos momentos, al mostrar en medio de escenas frenéticas de acción el resultado de una foto de los protagonistas, que hace que veamos la acción con una imagen estática sin ningún sonido durante ese segundo, lo que aumenta la fuerza dramática de esa escena.
Además, comentaba al principio que Civil War ha costado 50 millones, y la verdad es que lucen estupendos en pantalla, al tener una historia con múltiples localizaciones, destacando la batalla de Washington que tiene lugar en el climax de la película. Aparte de la fuerza de la historia, visualmente la película tiene muchísima fuerza, siendo una de esas historia que merece la pena ver en pantalla grande.
Lamentablemente, la película dista mucho de ser perfecta. Está genial la intención de Garland de avisar a los americanos que esta ficción está más cerca de la realidad de lo que a la mayoría nos gustaría. Pero al final la historia se reduce a la idea fuerza que en una guerra todos son malos y se van a cometer grandes desastres en nombre de la libertad. Y me ha resultado demasiado poco, demasiado endeble todo el conjunto. Civil War está planteada como una historia episódica en el que el grupo de protagonistas encuentra varias situaciones durante su viaje. Estructura que en si misma no es un problema.Pero quizá un problema es que la mayoría de veces muestran no algo que realiza un bando o el otro, sino personas particulares que no saben por qué luchan ni qué defienden, más allá de atacar a otros.
En ciertos momentos estas escenas recuerdan el cine de zombies, al mostrar lo peor de la raza humana cuando hay escasez de recursos. Sin embargo, como digo, la mayoría de escenas no tienen un elemento político al ser hechos de personas individuales no se sabe con qué ideología. Por ejemplo, en la escena inicial del atentado en Nueva York, en la gasolinera en la que vemos cómo tratan a los ladrones o durante la tensa escena del francotirador en una casa cercana a la carretera. Todas son escenas super tensas que te ponen el corazón en un puño, pero en realidad son momentos sin demasiado sentido más allá de que la violencia engendra violencia. La tremenda escena protagonizada por Jesse Plemons es la única que puede decirse que se trata claramente de una persona de ideas cercanas a la Asociación Nacional del Rifle o los Republicanos. Pero como comentaba me gusta que esto no sea una situación de señalar a uno de los dos principales partidos políticos de los Estados Unidos.
Civil War tiene una historia y un mensaje tan endeble que provoca que muchos momentos visualmente poderosos como el incendio en el bosque se sienta como una escena bonita pero vacía, siendo una sensación que sobrevuela en muchos momentos. Por cierto, dada la complejidad a priori de una película de esta naturaleza, me ha encantado poder ver una historia contada en 110 minutos, yendo al grano con lo que nos quiere contar desde el minuto uno, lo que evita que la película llegue a hacerse larga, cosa que no sucede.
Tengo que expresar también que Garland plantea un giro en relación con uno de los protagonistas que no me ha gustado nada, al ser una situación que sale de la nada, no me parece lógica con lo visto hasta ese momento y va contra natura de ese personaje. Esa parte no me ha gustado nada. Por contra, la evolución del personaje de la fotógrafa novata sí me ha gustado mucho y refuerza la visión nada idílica que la película hace de la profesión.
Estaba leyendo además que la película ha sido criticada en los Estados Unidos precisamente por no plantear la idea de buenos (demócratas) frente a malos (los republicanos), demostrando que Garland tenía razón en plantear su historia en los términos en que lo ha hecho. Y por supuesto, dejando a la vista la gran mentira del periodismo activista que está arrasando con los valores del periodismo de ética y búsqueda de la verdad, caiga quien caiga. Aunque sean los míos.
He visto muchos elementos interesantes en Civil War y me alegro de haberla visto en pantalla grande. Sin embargo, me hubiera gustado una mayor profundidad en una historia que se me ha quedado super corta. Dentro que agradezco la intención de Garland (o así lo veo yo) de plantear una serie de escenas potentes para que cada uno las interprete como quiera, como si él fuera también un corresponsal de guerra. De hecho, esta es mi interpretación, pero entiendo que la película está abierta a otros puntos de vista, lo cual puede ser una buena excusa para iniciar un debate de ideas que resulte enriquecedor, al no querer dar soluciones fáciles ni una moraleja simplista.
Comparto el trailer de la película:
Civil War es impactante e imperfecta a partes iguales. Me alegro de haberla visto pero no creo que la vuelva a ver de nuevo. Pero en todo caso la recomiendo para que tú también puedas tener tu propio criterio ante una historia que se siente demasiado cercana a la realidad de lo que debería.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Jed Mackay y Pasqual Ferry han culminado la primera gran saga de su etapa de Doctor Extraño en los números 5 a 10 de su serie regular que está publicando Panini. Un arco y una colección alucinante que hoy quiero recomendar.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
¡Campanas de boda! Stephen y Clea Extraño han sido invitados a una boda interdimensional. La novia es Umar, la madre de Clea, pero no es precisamente el tipo de celebración familiar que los Hechiceros Supremos están deseando disfrutar. Sobre todo después de que los invitados sean misteriosamente asesinados.
Hace muchos años, el Doctor Extraño luchó en una batalla de cinco mil años llamada la Guerra de las Siete Esferas. Pero ¿en qué consistió? ¿Y cómo supuso la creación de la misteriosa amenaza que azota ahora al Hechicero Supremo?
Stephen Extraño es un médico que ha jurado no hacer daño. Pero hay un lado oscuro en él: su deber de ganar a cualquier precio. ¿Podrá Stephen superar su imagen reflejada, entrenada a través de miles de años de guerra mística?
Jed MacKay es para el mejor guionista de la Marvel actual. Estoy disfrutando mucho su etapa en Caballero Luna, pero la verdadera pasada está siendo esta colección de Doctor Extraño, que estoy leyendo a ritmo mensual. Y me encanta porque simboliza el ideal del guionista de comic de superhéroes que consiguieron que me aficionara a este género. Un escritor que empezó planteando historias a priori autoconclusivas en las cuatro primera grapas de la colección que siendo satisfactorias en si mismas en realidad estaban construyendo la gran trama que ha culminado en el arco del General Extraño que acaba de publicarse. De hecho, aunque este último volumen de 10 números publicados hasta la fecha pueden ser leídos y disfrutados sin haber leído lo anterior, en realidad coge elementos de todos los comics previos escritos por MacKay, lo cual como lector veterano me parece una pasada.
Lo primero que resulta clave y provoca mi satisfacción total es ver lo bien que MacKay ha captado la esencia de Stephen Extraño, un héroe que en realidad nunca ha dejado de ser un doctor que busca curar al que sufre. Además, diálogos como el que tiene con Tiboro y Umar en el séptimo número resumen perfectamente la esencia de un héroe que siendo el PUTO-AMO en el terreno místico ELIGE no matar porque eso le arrastraría hacia el abismo. Elecciones morales como la que hace Extraño marcan el éxito del comic y del género de los superhéroes, que nos muestran ideales a los que los lectores debemos aspirar, frente a los niñatos que opinan que si alguien no mata no es guay. (Si, te estoy mirando a ti, Zack Snyder).
La figura de Stephen Extraño va a sufrir un shock tremendo cuando haga su aparición el General Extraño, el villano que es mucho más que una versión oscura de si mismo, ya que es lo que podría llegar a convertirse si tuviera que participar en una guerra que se alargara mucho años. Miles de años en realidad, al tratarse de la Guerra de las Siete Esferas que los Vishanti realizaron contra la Trinidad de las Cenizas. De hecho, un elemento que me gusta mucho de MacKay es que esta Guerra de las Siete Esferas ya fue adelantada hace tiempo, una guerra en la que Stephen Extraño participó y tras la que los Vishanti le borraron la memoria para que no recordara lo sucedido. El sexto número en el que vemos lo que sucedió en dicha guerra, dibujado por Juan Gedeón, me parece un número brillante que hace que entendamos y sea hasta lógico la evolución que sufre Stephen y que provoca su paso de «Doctor» a «General». Por cierto, que todo esto sea una consecuencia de la Muerte del Doctor Extraño , un arco de 2022, es otro ejemplo de narrativa serializada maravillosa.
La construcción que MacKay hace de Stephen Extraño es modélica. Pero junto a él el siguiente elemento a destacar es que me encanta CLEA. Clea es una fiera señora guerrera que proviene de los Faltine, y a pesar del amor sincero que siente hacia Stephen, no está en su naturaleza ser clemente con sus enemigos. La serie protagonizada por Clea tras la muerte de Stephen estuvo super bien y construía a una protagonista que puede y merece mirarle de tu a tu a Stephen. Y aunque el amor entre ambos me encanta, la colección deja claro que pueden haber problemas en el futuro alrededor de la moralidad de Stephen y su deseo de no matar a sus enemigos, cosa que Clea no comparte. Pero un detalle que muestra lo bien construida que está la personalidad de Clea son sus múltiples matices, al ser compatible que ame a Stephen con su fiereza frente a sus enemigos (o quien ella considere que es una amenaza), pero esté dispuesta a dar su vida para salvar a su sobrina secuestrada por el General Extraño y convertida en un arma. ¡Qué personajazo es Clea!
Y por supuesto, como no comentar a recién fundada D.A.M.N. (Departamento de Alquimia, Magia y Necromancia) formada por Wong, Pandora Peters y el Doctor Zee. Este es otro elemento de continuidad que me encanta, al transformar Wong a enemigos de Stephen en aliados, mostrando una faceta novedosa y super alucinante del antiguo mayordomo del Hechicero Supremo. Creo que D.A.M.N. puede dar un juego tremendo en el futuro, lo que de nuevo es un ejercicio de continuidad brillante. Y por cierto, en contraposición con Jonathan Hickman que en el segundo número de D.I.O.S.E.S. afirma que la vida del hechicero debe ser solitaria, me super flipa que la resolución de esta amenaza se plantee gracias a que Extraño confía en sus amigos para que le ayuden cuando más los necesita. Justo al revés que Hickman, y desde luego yo le prefiero así.
Y además de todo lo bueno que tiene este comic en lo referido a los personajes, lo cierto es que como narrativa periódica resulta super satisfactoria. En esta reseña estoy revisando seis grapas USA y de Panini, y en ellas en el quinto número la boda de Tiboro y Umar se ve interrumpida por la llegada del villano que había actuado en la sombra hasta ese momento, el General Extraño. En el sexto número tenemos una grapa autoconclusiva con la historia de la Guerra de las Siete Esferas que terminó con la detención del General mientras devolvieron a Stephen a la Tierra con la memoria borrada. Tras este número, que da la escala del enemigo imbatible que es, tenemos un arco de cuatro números en los que la tensión y el peligro no deja de crecer, lo que es otro éxito total de MacKay. Como lo es la resolución, en la que Stephen además de pedir ayuda a sus amigos confirma que no puede vender al General Extraño en lo referido a la guerra, por lo que tendrá que buscar otro camino para hacerlo. La resolución de este arco me parece brillante, no le pido más a un comic del Doctor Extraño. Y diría que la lectura mes a mes con los cliffhangers de cada grapa consiguen que la lectura sea incluso aún más satisfactoria. Comparado por ejemplo con la (estupenda) lectura en tomo del Caballero Luna que también escribe MacKay.
En el apartado artístico, Pasqual Ferry es un dibujante fantástico que se ha convertido en el artista perfecto para narrar las aventuras del Doctor Extraño, con la inestimable ayuda de la colorista Heather Moore. Ferry ha recuperado el feeling onírico y sobrenatural de las primeras historias de Steve Ditko, demostrándose como su mejor seguidor. La narrativa de Ferry me parece una pasada, ofreciendo en todas las grapas un par de momentazos visuales que hacen aún mejor la historia de MacKay. Cuanto más extraño y perturbador es algo, más original se muestra Ferry a la hora de representarlo en la página. Su diseño de página facilita mucho la lectura y sus splash-pages resultan alucinantes, la verdad es que no se le puede pedir más al dibujante de Doctor Extraño.
En este punto tengo que reconocer que a mi me gusta mucho el dibujo de Ferry, pero entiendo que haya gente a la que no le gusta, ya que sus lápices antes del color muestras a veces viñetas muy básicas con figuras dibujabas con la mínima expresión. Esto creo que tiene una influencia en el cartoon ayuda a mostrar a los personajes en su versión más icónica, lo cual a mi me encanta. Pero también creo que en muchos aspectos puede decirse que el despliegue visual es también gracias al super espectacular trabajo de la colorista Heather Moore, que realiza un despliegue de color super loco y espectacular, resaltando todo el elemento mágico que tenemos en este comic. Reconozco que a veces Ferry le falta dibujar más fondos, pero creo que muchos momentos en realidad es que confía en el trabajo de su colaboradora y sabe que el color será mejor que dibujar él una pared o elemento superfluo. (En otros no, Ferry no dibuja fondos y listo). Pero lo importante es que el resultado final del comic con la unión de lápiz y color resulta sobresaliente.
Ferry dibuja 5 de los 6 números objeto de esta reseña. Y dentro de la obligación del artista fill-in, me gusta el trabajo de Juan Gedeón con color de K.J. Díaz en el número 6 dedicado a contar el origen del General Extraño. Me gusta el dibujo de Gedeón, dentro de ser muy diferente al de Ferry. Y casi me gusta más el buen ojo de MacKay y de los editores de Marvel para situar a Gedeón en un número que en realidad es un flashback, dejando a Ferry el margen sufienciete para dibujar toda la trama en el presente de Stephen, Clea y el General Extraño. Critico el baile discriminado de dibujantes en los comics de Marvel, pero en lo relativo a esta colección de Doctor Extraño creo que lo están haciendo bien, al limitarse a dos grapas, el número 4 con la historia de Wong y Pandora Peters de DAMN, y este número 6 con la historia del General Extraño. En este caso, hay que aplaudir a los editores por un trabajo bien hecho.
Doctor Extraño me parece EL MEJOR comic de Marvel actual. Y me gusta pensar que este arco del General Extraño ha sido bestial, pero MacKay tiene margen de sobra para seguir planteando amenazas aún más poderosas, empezando como la propia Trinidad de las Cenizas. Por ejemplo, en el volumen protagonizado por Clea se enfrentó a esbirros de estos seres en la Tierra, y son los seres que provocaron la Guerra de las Siete Esferas que creó al General Extraño. Que el General escapara de su cautiverio ha roto el acuerdo de paz que firmaron con ellos los Vishanti, por lo que la lógica indica que esta Trinidad puede plantear el ataque a esta realidad.
Pero eso tendrá que esperar, porque en los próximos meses MacKay va a lanzar su primer gran evento en Marvel BLOOD HUNT, en el que la totalidad del Universo Marvel se tendrá que enfrentar a una invasión de vampiros. La miniserie principal de este evento estará dibujada por Pepe Larraz, por lo que su compra es obligada, y al estar todo planeado por MacKay es lógico que sus series en Marvel estarán super implicadas: Los Vengadores, Caballero Luna y esta del Doctor Extraño. Esto significa que la amenaza de la Trinidad de las Cenizas tendrá que esperar probablemente hasta 2025. Pero lo importante es que creo que MacKay tiene margen e historias de sobra para seguir escribiendo esta colección durante mucho tiempo, si Marvel se lo permite. Espero que sea así.
Comparto las primeras páginas del número 7 con la primera interacción de Stephen Extraño con el General Extraño:
Doctor Extraño es para mi el mejor comic de Marvel. Ojalá Ferry se mantenga dibujando mucho tiempo una colección para la que parece que nació para ella. Y sobre todo, que MacKay siga todo el tiempo que quiera.
PUNTUACIÓN: 8.5 /10
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Shazam! se encuentra en un momento de cambios. Dan Mora abandonó la serie al final de su maravilloso primer arco de Shazam! junto a Mark Waid. Y Waid firma sus tres últimos números en la colección, comics dibujados por Goran Sudžuka y Emanuela Lupacchino que hoy quiero valorar.
PUNTUACIÓN: 7/10
EL CAPITÁN CONTRA ¡BLACK ADAM!
El combate que estabas esperando: ¡el Capitán contra Black Adam! ¿Quién empuñará el trueno… y quién se coronará finalmente Campeón de Shazam?
Y justo a continuación… EL CAPITÁN CONTRA ¡DINOSAURIOS ALIENÍGENAS! El acuerdo del Capitán con Solomon está resultando ser más una maldición que una bendición. ¿Le ayudarán sus nuevos niveles de sabiduría a impedir que los dinosaurios alienígenas invasores llamados Los Auditores desaten el caos planetario?
Los números 7 y 8 son la continuación directa del primer arco de la serie, ofreciendo el final de la historia de los dinosaurios espaciales mientras cumple con los sueños de todo amante del personaje, que quiere verle enfrentarse a Black Adam.
No puedo afirmarlo seguro, pero diría que Waid no tenía pensado abandonar tan pronto la colección. Digo esto porque estas dos grapas, los números 7 y 8 USA, cumplen esta doble función que comentaba antes y deja el comic libre de cargas para que la siguiente guionista pueda hacer lo que quiera sin problemas. Pero dentro de ser dos buenos comics que me dejan con una sensación satisfactoria, gracias sobre todo al buen hacer de Waid y de «su» dibujante Goran Sudžuka, diría que se nota que tanto la trama de los dinosaurios como la propia apariciónde Black Adam merecían una mayor extensión que le diera la importancia que merecen. Cono todo, como digo creo que son dos comics super entretenidos con varios momentos muy divertidos y con la dosis justa de drama.
En el apartado gráfico tenemos al dibujante Goran Sudžuka con el color de Ive Svorcina. Dentro del bajón que es no tener a Dan Mora dibujando el comic, aunque se mantiene como portadista, la verdad es que me gusta mucho el dibujo de Sudžuka. Su estilo de dibujo se centra en plantear una perfecta narración que hace que se entienda perfectamente lo que está pasando sin necesidad de leer los bocadillos. Y lu lápiz de línea fina muestra al protagonista y a Black Adam en versiones atemporales perfectamente reconocibles. Dentro que no tiene la espectacularidad de Mora, creo que Sudžuka es un artista estupendo que dibuja de maravilla estas dos grapas, dejándome con la mejor de las sensaciones.
¡EL CAPITÁN CONTRA THE CREEPER!
El Capitán ha desbaratado a un grupo de dinosaurios espaciales, ha convencido a los dioses para que sean razonables durante cinco minutitos y ha conseguido parecer OK haciéndolo. ¿Qué nos queda? Es la pelea del siglo: EL CAPITÁN VS. ¡EL CREEPER!
Tras un arco estupendo de dos números, da un poco de pena que el final de Mark Waid en la colección sea una grapa autoconclusiva un tanto «chorra», con un invitado especial que transmite la idea de «buddy-movie» con personajes opuestos obligados a trabajar juntos por el bien común. Creeper es un personaje del que no he leído demasiado, y la verdad es que tras este comic tampoco me he quedado con ganas de seguirle en próximas aventuras, o de buscar comics antiguos protagonizados por él. Waid eso si ofrece un guion con oficio con un par de situaciones divertidas y un uso curioso de los poderes para resolver la situación que dejan claro que conoce a los personajes perfectamente. Dentro de ser un comic correcto que ofrece un buen entretenimiento, se queda muy lejos de los puntos fuertes de Waid de su actual etapa en DC Comics.
DC Comics creo que hace bien al hacer que la artista italiana Emanuela Lupacchino dibuje este número, con el color de Trish Mulvihill. Y lo digo porque me gusta el dibujo de Lupacchino, a la que descubrí en la estupenda miniserie World´s Finest: Teen Titans que realizó con Mark Waid. Pero además, ella se quedará como dibujante oficial de la colección tras abandonarla Waid con este número, de forma que la transición ante la llegada de la nueva guionista Josie Campbell será bastante suave.
Y esto me lleva a que este cambio de guionista en Shazam! me ofrece el punto perfecto para bajarme del carro antes de llevarme un susto más adelante. Porque creo que no he leído nada de la escritora Josie Campbell, pero tal y como está el coste de esta afición, mejor busco otros comics realizados por profesionales contrastados que se que se ajustan a mis gustos. Empecé a comprar Shazam! por Waid y Mora, me parece adecuado dejarlo cuando ambos también lo hacen.
Para terminar, comparto las primeras páginas del Shazam! #7 USA:
Me lo estaba pasando genial con Shazam!, me sabe muy mal que una etapa que prometía tanto se haya quedado limitada a 9 números si pensamos en Mark Waid, 6 si hablamos de Dan Mora. Una pena.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Fui con ganas de pasar un buen rato con el debut en la dirección del actor Dev Patel. Y quizá por eso el chasco que me he llevado con Monkey Man haya sido tan grande.
PUNTUACIÓN: 4:10
Kid es un delincuente que acaba de salir de prisión y vive en la India, intentando adaptarse a un mundo marcado por la avaricia y carente de valores espirituales. Allí luchará por buscar venganza por la muerte de su madre y defender a las clases más desfavorecidas. (FILMAFFINITY)
Dev Patel (Harrow, Londres, 1990) es un actor y ahora director británico. Además de destacar el hecho que Patel nació en Inglaterra, sus padres son hindúes gujarati pero ambos nacieron en Nairobi (Kenia), donde existía una importante comunidad. Patel comenzó su carrera en la serie juvenil Skins (2007). Su consagración llegó con el papel protagonista en Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008), por el que Patel fue nominado al premio BAFTA al mejor actor protagonista. La carrera de Patel se amplió con papeles protagonistas en las comedias-dramas El mejor hotel exótico Marigold (2011) y El segundo hotel exótico Marigold (2015), el thriller de ciencia ficción Chappie (2015) y un papel secundario en la serie de HBO The Newsroom (2012-2014). Por su interpretación en el drama Lion (2016), Patel ganó el premio BAFTA al mejor actor de reparto y fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto. Posteriormente protagonizó las películas independientes Hotel Mumbai (2018), The Personal History of David Copperfield (2019) y The Green Knight (2021). Monkey Man supone su debut en la dirección.
Además de dirigirla, Monkey Man es una idea de Patel que fue desarrollada en guión por Paul Angunawela, John Collee y el propio Patel. La película de 121 minutos de duración cuenta con fotografía de Sharone Meir, montaje de Dávid Jancsó y Tim Murrell, y música de Jed Kurzel. Me resulta curioso comprobar que la película no se rodó en India, sino en una pequeña isla de Batam, Indonesia. Además, Monkey Man cobró cierta relevancia al comprar Netflix los derechos de emisión, que fueron recomprados por Jordan Peele al no ver el canal de streaming potencial en la película, que tuvo un presupuesto de 10 millones de dólares.
Dev Patel interpreta a Kid / Bobby / Monkey Man (con Jatin Malik como él de niño). Sharlto Copley es Tigre, la única cara reconocible además de la de Patel. El resto del reparto lo forman Pitobash como Alfonso, Vipin Sharma como Alfa, Sikandar Kher como Rana Singh, Sobhita Dhulipala como Sita, Ashwini Kalsekar como Queenie Kapoor, Adithi Kalkunte como Neela, Makarand Deshpande como Baba Shakti y Zakir Hussain como el maestro.
Queriendo buscar cosas positivas que decir de Monkey Man, hay que reconocerle a Dev Patel que lo ha dado todo durante el rodaje de la película. Por lo que se ha comentado, Patel se rompió una mano al comenzar la grabación y sufrió varias heridas durante las diferentes coreografías de acción. Y aunque la ejecución haya fallado, a priori la intención de crear una historia de venganza que conectara con la cultura hindú y los problemas sociales que sufre el país podría habernos dado una película muy chula. Lamentablemente, esto es todo lo positivo que puedo decir de Monkey Man.
Monkey Man es uno de los mayores fracasos creativos que recuerdo en lo referido a cine de acción. Desde Los Mercen4rios no he sufrido una decepción igual en una sala de cine, y al menos en ese caso fui mentalizado que lo que me esperaba no sería demasiado bueno. (Fue peor). Y es que quitando la intención, en la ejecución creo que Patel ha fallado a todos los niveles con una película en la que no me ha gustado casi ninguna de las decisiones creativas que ha tomado.
Empezando por la fallida decisión que toma para rodar las escenas de acción. Patel emplea una «shaky-camera» situada el 99% del tiempo en medio de la acción, literalmente. De forma que no acaba de verse bien lo que está pasando prácticamente nunca. Creo haber leído que ha rodado algunas cosas con un iPhone e incluso con GoPros, y más allá de la posible novedad técnica, la triste realidad es que el resultado final no funciona. Resulta curioso que justo la mejor escena de acción de la película sea la de la cocina del restaurante, justo porque la cámara parece dar dos pasos atrás y permite que los espectadores entendamos lo que está pasando. Si unimos esta cámara temblorosa en medio de la acción a un montaje demencial con miles de cortes, tenemos un ejemplo casi para una tesis doctoral de cómo NO rodar escenas de acción y, yendo más allá, qué NO hacer a la hora de montar una película que se va a estrenar en salas comerciales.
Por supuesto, que una película de acción falle en la representación de la acción es un problema importante. Vital. Pero Patel falla en todo lo demás, empezando por la historia. Monkey Man tiene una duración de dos horas que resulta ridículamente larga, y el guion provoca que la película se me hiciera super larga y aburrida. En lugar de mostrar la muerte de la madre desde el principio que es lo que provoca la historia de venganza, Patel plantea una idea ridícula que es plantear esta muerte como si fuera un misterio que hay que desentrañar, creando una narrativa fragmentada que no nos muestra el suceso en sí hasta bien pasada la primera hora y pico de película. Lo cual es ridículo, porque ya sabemos lo fundamental, la madre murió asesinada y el jefe de policía corrupto lo hizo y merece la muerte. Tener que llegar hasta tan lejos en la historia para ver cómo lo hizo convirtió este camino en momento insufribles y repetitivos, provocando el aburrimiento más absoluto. Apoyado, de nuevo, con un montaje demencial que igual alguien pensó equivocadamente que daba una estética o un ritmo rompedores. NO lo hace, todo mal.
Esto me recuerda algo que ya he sentido en otras películas o comics, y es que a priori está bien pensar hacer cosas no habituales para no caer en el tópico, pero que sea «diferente» no lo hace automáticamente mejor. Dependerá de la ejecución. Y esto es lo que le pasa a Patel. No quiere mostrar la muerte de la madre al comienzo porque es un cliché del género de acción, pero lo que hace alarga una película que no tendría que hacer superado los 100 minutos, perjudicando el ritmo y el disfrute. En este sentido, más allá de la frase publicitaria calificando Monkey Man como un «John Wick con ADN hindú», también Patel comenta que ha intentado conscientemente no copiar a las películas de John Wick, planteando cosas diferentes. Y dentro que está bien no copiar a otras películas recientes, lo que queda claro es que el resultado final palidece totalmente en la comparación.
Volviendo a la historia, hay un elemento de crítica hacia el poder político y religioso en la India que aplasta a los pobres y los masacra por intereses económicos. Pero esta parte que he leído en Filmaffinity que es de las cosas más celebradas de la película en realidad es uno de los tópicos más típicos del cine de acción, que es hacer que los pobres tengan que levantarse ante el poderoso. En todo caso, esto en si mismo no es un problema, claro. Pero el caso es que Patel plantea una idea super cuestionable, ya que hace que el protagonista falle un primer ataque porque se supone que lo hizo con motivos egoístas. Sin embargo, tras ser rescatado al borde de la muerte por el clérigo de la casta inferior, dan a entender que si lucha por el pueblo podrá vencer a los enemigos, cosa que acaba sucediendo (obviamente). Sin embargo, él no está luchando por el pueblo, sino que sigue queriendo vengarse de los que mataron a su madre. Nada de lo que hace Monkey Man va a redundar en una mejora de la vida de los pobres, y lo normal es que al día siguiente sean machacados igual que siempre. Lo único, eso si, es que las personas malas han muerto, pero el status-quo se mantiene igual, viendo que el títere político de estos malvados ha ganado las elecciones. Por lo que esta idea de «héroe de los pobres» en realidad no es lo que la película muestra, aunque este grupo acuda a ayudarle en el climax de la película, con lo que se pone de relevancia otra vez la diferencia entre la posible intención y el resultado final.
Luego además, la película tiene chorradas a mansalva, como que Monkey Man se gane la vida en peleas amañadas y cuando apueste a su favor nadie vea nada raro. O el absurdo interés de hacer que empaticemos con el traficante y delincuente al que Monkey Man engaña para entrar en el círculo de los poderosos. Porque aunque tuvo una vida dura, como todo el mundo por otra parte, es escoria como todos los demás criminales. Es curioso que centro que todos los personajes son unidimensionales sin matices, este criminal es lo más parecido a personaje con evolución a lo largo de la película. Lo cual es otra muestra de lo mucho que falla el guion. Porque Monkey Man es igual de unidimensional que los demás, dentro que su objetivo en la vida es obtener la venganza y ya luego lo demás le da igual.
Aunque hay algún plano interesante aquí y allá y alguna muerte imaginativa, he visto mucha pretenciosidad en Dev Patel en ¡una película de venganza! Por ejemplo, con los aburridísimos y repetitivos planos de la madre y Monkey Man de niño andando por la jungla viendo sus pies, como si estuviera copiando a Terrence Malik en una situación que no pega. En otra escena ante unas muertes super explícitas y violentas de Monkey Man, Patel coloca una canción pop ¿noventera? que no pega nada con el tono hiper violento de la película, como si buscara hacer más digeribles las muertes que causa, lo cual para mi es otra decisión fallida por parte de Patel. Y como véis, van unas cuantas.
Aunque no quiero alargarme, dado que queda claro que no me ha gustado la película, sólo diré que hay que ser muy mal director, o en realidad no entender los esquemas del cine de acción, para hacer una escena de entrenamiento que en lugar de dar subidón al espectador resulte soporífera. Es que es de primero de cine de acción / artes marciales, es lo mínimo que se debería exigir a un director novel. Y en esto Patel fracasa como en todo lo anterior. Y no, que Monkey Man entrene mientras el clérigo de la casta inferior toca dos tambores tradicionales, resaltando el elemento étnico, no es suficiente para hacer que esta escena mola. Cosa que no lo hace. Por cierto, para plantear una película huyendo de tópicos, Patel plantea una escena con una persecución en un carricoche que más típica no puede ser, y con una ejecución igual de mala que todo lo demás.
Esta reseña me ha quedado muy negativa, pero os podéis creer que fui al cine seguro que la película me iba a gustar. Evito ir al cine a ver una película sabiendo que no me va a gustar, para eso me la ahorro y no me gasto mi dinero. Y problema solucionado. Por eso me sabe tan mal que Monkey Man no me haya gustado nada.
Por supuesto, Patel tiene todo el derecho a tomar todas las decisiones creativas que estime oportuno, pero de igual manera yo tengo la suficiente libertad para poder decir si creo que dichas decisiones fueron acertadas o erróneas. Y hay más de los segundo que de lo primero. Por todos estos motivos, en este caso NO os recomiendo que vayáis a verla en el cine.
Comparto el trailer de la película:
La decepción que me he llevado con Monkey Man no tiene nombre, ¡qué mal me sabe!! Lamentablemente, en este caso no os la puedo recomendar.
PUNTUACIÓN: 4/10
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