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Crítica de Arrowsmith vol. 2 de Kurt Busiek y Carlos Pacheco (Dolmen Editorial)

Es una alegría tremenda poder disfrutar de uno de los últimos comics dibujados por Carlos Pacheco. Arrowsmith vol. 2 Tras las líneas enemigas, junto al guionista Kurt Busiek, el entintador Rafael Fonteriz y el colorista José Villarrubia nos devuelve a este mundo en la Primera Guerra Mundial en el que existe la magia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El joven Fletcher Arrowsmith, teniente del Cuerpo Aéreo de Ultramar, es enviado a una misión secreta y peligrosa dentro de territorio prusiano. Su objetivo es rescatar a una princesa de las garras del enemigo y detener un plan letal que podría destruir toda Europa. Por el camino, Fletcher viajará a reinos mágicos, se encontrará con monstruos y trolls, y descubrirá los secretos ancestrales de la magia que utiliza para volar… y que se encuentra detrás de la propia guerra.

El equipo creativo formado por Kurt Busiek (Marvels, Vengadores, Superman) y Carlos Pacheco (X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Siempre Vengadores) nos sumerge de nuevo en el fantástico mundo de Arrowsmith. El paso de los meses, las despedidas siempre inesperadas a efímeros amigos, la adrenalina del combate y la crudeza de esta Primera Guerra Mundial han hecho mella en sus protagonistas, pero la esperanza, el valor y el optimismo del joven Fletcher siguen intactos, soñando con que la paz llegue algún día al Viejo Continente.

Este volumen d 192 páginas contiene Arrowsmith: Behind Enemy Lines #1-6, la última obra de Carlos Pacheco, así como cincuenta páginas de extras que incluyen bocetos, diseños y lápices del dibujante gaditano, una entrevista con Kurt Busiek y portadas alternativas de algunos de los mayores talentos de la industria del cómic norteamericano.

Kurt Busiek (Boston 1960), es uno de los grandes guionistas de Marvel Comics. MARVELS en 1993 junto a Alex Ross revolucionó el mundo del comic, no solo por las páginas pintadas de Ross mediante la técnica del fotorealismo, sino porque el concepto de mirar a los superhéroes desde el punto de vista del hombre corriente de la calle nos devolvió un «sense-of-wonder» perdido durante años por la moda del «grim-n-gritty» que triunfaba en esa década.

Thunderbolts (1997) con Mark Bagley y su icónico giro al final del primer número o el relanzamiento de Los Vengadores (1998) con George Pérez tras el Heroes Reborn son clásicos absolutos de Marvel. Como por supuesto lo es también el mítico JLA / Vengadores de 2003. Tras abandonar Marvel, Busiek trabajó en DC comics como Superman: Secret Identity con Stuart Immonem, JLA o Superman con Carlos Pacheco.

El gusto por el clasicismo pudo verse también en su icónico Astro City junto al dibujante Brent Anderson, comic que empezó a publicarse en 1995 y que ha tenido recientemente un relanzamiento en Image. En 2004 escribió una maravillosa etapa de Conan en Dark Horse junto al artista Cary Nord, y más recientemente, también en Image destaca su comic The Autumnlands junto al dibujante Benjamin Dewey.

Carlos Pacheco (1961-2022) es uno de los mejores dibujantes españoles que trabajaron en el mercado mainstream USA. Colaborador de Comics Forum desde finales de los 80 realizando portadas para numerosos comics de la editorial, en 1993 dio el salto a Marvel U.K. con una historia corte de Motormuth y Killpower primero y la miniserie Dark Guard, que supuso el primer trabajo completo de Pacheco para ellos. El primer trabajo para USA llegó en 1994 para DC en la serie de The Flash con guión de Mark Waid. Tras este comic, Pacheco ficha por Marvel en 1994, empezando a trabajar en comics como Bishop, Starjammers, Universe-X o Excalibur. En 1998-99 colabora con Kurt Busiek en Siempre Vengadores, uno de sus trabajos más redondos, trabajo al que siguió en 2000 una interesante etapa en los 4 Fantásticos en la que guionizaba el comc junto a Rafael Marín).

Tras 10 años en Marvel, Pacheco decidió cambiar de aires y en 2005 fichó por DC Comics, trabajando en Superman / Batman con Jeph Loeb, el relanzamiento de Green Lantern con Geoff Johns, o una interesante etapa en Superman junto a Kurt Busiek entre 2006-07. En 2009 Pacheco retornó a Marvel, donde ha trabajado en numerosos comics de la línea Ultimate o de la franquicia mutante, además de en Capitán América de Rick Remender. En los últimos años se ha visto relegado (o quizá él lo prefiriera así) a realizar portadas y pequeñas etapas o números sueltos en multitud de series, siendo quizá su último gran trabajo completo la miniserie The Life of Captain Marvel con la guionista Margaret Stohl (2018-19) y esta segunda serie de Arrowsmith. Su muerte en noviembre de 2022 fue un mazazo, pero su obra estará siempre en el corazón de los aficionados.

El principal interés de Arrowsmith es disfrutar de uno de los últimos trabajos de Carlos Pacheco, y en ese sentido la compra está más que justificada sólo por el dibujo de Pacheco. El entintado de Rafael Fonteriz y el color de José Villarrubia son el complemento perfecto para los lápices de Carlos, que da una master-class de fluidez narrativa. La historia del viaje de Fletcher por detrás de las líneas enemigas en una misión que tiene el destino del mundo en sus manos si fracasa está perfectamente narrada en imágenes, y además descubrirá el origen de la magia de este mundo a partir de la Paz de Carlomagno. Aparte de su fluidez y de su perfecto lápiz, Pacheco plantea además una distribución de página muy atractiva, jugando por ejemplo con las splash-pages como elemento para contar el origen del mundo.

Dentro de los elementos positivos tengo que destacar también la estupenda edición en tapa dura de Dolmen Editorial, un volumen que queda perfecto junto al primero y que además del comic incluye un montón de extras, portadas alternativas y lápices de Pacheco, además de una entrevista a Busiek. En ella es escritor comenta que una de las últimas voluntades de Carlos fue que Busiek continuara para poder darle un final a la historia, algo que me llena de alegría.

Esto me lleva al principal problema de Arrowsmith, y es que me he encontrado con la sorpresa negativa de una miniserie de 6 números que NO termina, dejando colgada completamente la historia. Y esto me parece un problema tremendo. Recordar que la primera miniserie se publicó hace casi 20 años en Estados Unidos, en 2003-04, y durante muchos años parecía imposible que tuviera continuación. Conseguir publicar esta segunda miniserie fue un pequeño milagro, pero al mismo tiempo si tenían planes más ambiciosos, lo mínimo era plantear al menos la sensación de cerrar un capítulo de una historia mayor, cosa que no sucede. Esta manía de no cerrar las historias me parece uno de los grandes males del entretenimiento mainstream actual. Y está claro que la muerte de Pacheco fue un hecho doloroso e inesperado, pero a la vez este comic debería haber planeado un final, empezando porque tardaron 19 años en continuar la historia, y no tengo claro que supieran si este comic podría tener una rápida continuación o no.

Pero este NO final no es el único problema de la historia de Busiek. El comic vuelve a pecar de un exceso de sobre exposición con una voz en off de Fletcher usando el recurso de la carta que le escribe a alguien contándole lo que está viviendo. Y esta narración frena la historia en todo momento. De hecho, en momentos en que Pacheco cuenta perfectamente una historia que NO necesita esta voz en off, los bocadillos se multiplican y hacen aburrida la historia. Un problema de no tener un final es que el comic tiene un planteamiento y todo lo demás es nudo con el desarrollo, privándonos de un climax que el comic claramente necesitaba. De alguna manera, Busiek y Pacheco nos han dejado con la miel en los labios con una miniserie que es la presentación de la gran historia que tendremos en la siguiente miniserie, un comic que por motivos obvios ya veremos cuando llegaremos a leer.

Reconozco que me ha fastidiado este aspecto de la historia porque odio que me vendan la mitad de una historia. Sin embargo, en lo bueno la verdad es que Pacheco era/es/siempre será muy bueno. Ver Arrowsmith hace que me de cuenta que el gran problema de Pacheco como artista de comics es que no hemos llegado a tener la GRAN obra de Pacheco. No, no creo que Siempre Vengadores sea un comicazo que recomendar debido a su estructura de comic hablando de comics. En ese sentido, más satisfactoria fue la lectura de  JLA/JSA: Virtud y Vicio escrita por David Goyer y Geoff Johns, pero siendo muy buena lectura se me queda muy lejos de lo que espero de un «comic canónico».

A eso hay que sumar una gran producción en Marvel y en menor medida en DC bastante inconexa, de forma que sólo dibujaba unos pocos números saltando luego a otras colecciones o a hacer portadas. Sus Los 4 Fantásticos hubiera podido quedar como una etapa más que maja si no fuera porque Marvel la cortó demasiado pronto. Hubiera sido genial poder tener un arco de 8/12 números en alguna colección que quedara para el recuerdo, pero aparte de su dibujo, sus etapas en X-Men tuvieron unos guiones que no estuvieron a la altura. Por cierto, por si no lo leísteis en su día, enlazo aquí mi artículo homenaje a Pacheco que publiqué cuando se conoció la triste noticia del fallecimiento del artista gaditano.

En todo caso, Carlos Pacheco ya es historia del mundo del comic americano. Y gracias a este Arrowsmith este fin de semana tuve a alegría de poder disfrutar de la que prácticamente es su última obra completa. Sólo por eso, como digo merece la pena la compra de este volumen de Dolmen.

Comparto algunas páginas del comic:

Arrowsmith es una delicia en la parte gráfica gracias al estupendo trabajo de Carlos Pacheco, Fonteriz y Villarrubia, pero sufre un poco por la parte del guion de un Busiek que deja claro que sus mejores trabajos quedaron atrás.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Indiana Jones y el Dial del Destino de James Mangold

Quinta película de Indiana Jones con el mítico Harrison Ford, dirigido por James Mangold sustituyendo a Steven Spielberg en la dirección.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA.

15 años han pasado desde el estreno de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Steven Spielberg, 2008). En esta quinta entrega Lucasfilm se encuentra dentro del paraguas de Disney, al vender George Lucas la compañía en 2012. En estos años, muchas cosas han cambiado, empezando porque los propios Lucas y Spielberg se han desvinculado del proyecto, aunque mantienen funciones de productor y entiendo que habrá cobrado un jugoso cheque para contar con su bendición.

James Mangold es un veterano director de cine comercial que nos ha dado una de cal y otra de arena. Debutó como director de cine con Heavy (1995), y es conocido por películas como Cop Land (1997), Girl, Interrupted (1999), Identity (2003), Walk the Line (2005), 3:10 to Yuma (2007) y Ford contra Ferrari (2019). Dentro de ser un director cumplidor y funcional, fue también el director de los dos desastres que fueron The Wolverine (2013) y Logan (2017).

Aparte de su correcta habilidad como director, lo que me molesta de Mangold es su hipocresía y lo acomplejado que transmite sentirse haciendo lo que hace. Y es que a pesar de su participación en las dos películas de Lobezno dentro de la franquicia de X-Men (en Fox), y ahora en la quinta entrega de Indiana Jones, Mangold se muestra contrario a las gigantescas franquicias cinematográficas comerciales. Las franquicias son malas, excepto cuando él trabaja en ellas, claro. Y por eso no ha tenido problema en aceptar dirigir una de las próximas películas de la franquicia de Star Wars dentro de Lucasfilm, y la futura película de Swamp Thing para DC Studios. En una reciente entrevista con Variety, Mangold habló de la absoluta falta de creatividad de Hollywood y de cómo los gigantescos estrenos ultracomerciales están arruinando el panorama cinematográfico, personificando por supuesto todos los males del cine en Marvel Studios. Ofreciendo la falacia que a él le gusta crear historias con un principio y un final, como si no fuera eso lo que tenemos en todas las películas de Marvel.

La sensación que me ha dado Mangold en los últimos años es que una persona acomplejada que le sabe mal ser un director de cine comercial. Porque eso es a lo que se dedica. Querría estar haciendo cine de arte y ensayo que le granjeara el beneplácito de la progresía cultural a la que gustaría pertenecer, pero eso no paga sus facturas, así que intenta justificar que «lo suyo» no es tan malo. Siendo por supuesto lo mismo que critica, convirtiéndose en un «Todd Phillips 2» de libro. Hecho este comentario no muy positivo no tanto hacia su valía como director sino a sus motivaciones, mis ganas de ver a Indiana Jones superan mi rechazo a las actitudes expresadas por Mangold en lo relativo al cine comercial que él también hace.

Cuando Disney compró Lucasfilm en 2012, sus esfuerzos se centraron en relanzar la franquicia de Star Wars, pero pronto miraron también a Indiana Jones, expresando su interés en producir una nueva película que ofreciera el gran final a Indy que la Calavera de Cristal no dio al personaje en 2008 según los nuevos responsables de Disney y Lucasfilm, claro. Que para mi si era más que satisfactorio. Tras múltiples revisiones y cambios en el proyecto, Spielberg abandonó su intención inicial de dirigir la película. Harrison Ford conocía a Mangold desde hacía algún tiempo, al ofrecerle Mangold a Ford un papel en su película Ford contra Ferrari y por trabajar en La llamada de lo salvaje (2020), que Mangold produjo. A raíz de esta relación, fue Ford quien sugirió a Spielberg y a Kathleen Kennedy (presidenta de Lucasfilm) que contrataran a Mangold como director, lo que sucedió en mayo de 2020. Mangold escribió el nuevo guion con Jez y John-Henry Butterworth, que trabajaron con él anteriormente en Ford contra Ferrari, al querer empezar prácticamente de cero con una historia con la que se sintiera satisfecho. A pesar de ello, David Koepp aparece acreditado también como guionista junto a Mangold y los Butterworth.

La película de 154 minutos de duración se dice que ha tenido un gigantesco presupuesto de casi 300 millones de dólares, cosa entendible si se computan todos los gastos desde que se anunció el proyecto en 2016, pero que no deja de ser una barbaridad absurda que va a ser imposible de recuperar durante su paso por los cines. Además del mítico John Williams, la película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael y montaje de Michael McCusker, Andrew Buckland y Dirk Westervelt. Parte del coste de la película es debido a las múltiples localizaciones de la película, que ha sido rodada en Reino Unido, Escocia, Italia y Marruecos.

En el reparto además de a Harrison Ford como Henry Jones Jr. / Indiana Jones y John Rhys-Davies como Sallah, el viejo amigo de Jones que ayudó a encontrar el Arca de la Alianza en 1936 y el Santo Grial en 1938, encontramos a Phoebe Waller-Bridge como Helena Shaw, la ahijada de Jones, Mads Mikkelsen como Jürgen Voller, un antiguo nazi durante la Segunda Guerra Mundial que ha sido contratado por la NASA en el presente de 1969 en que tiene lugar la historia.

Toby Jones como Basil Shaw, un profesor de Oxford amigo de Indy de sus días en la Segunda Guerra Mundial y padre de Helena, que estaba obsesionado con el Reloj del Destino, Antonio Banderas como Renaldo, un viejo amigo de Indy experto submarinista y capitán de barco, Boyd Holbrook como Klaber, la mano derecha de Voller en 1969, Ethann Isidore como Teddy Kumar, el joven amigo y compañero de aventuras de Helena y Thomas Kretschmann como el Coronel Weber, un nazi que trabaja con Voller en 1944, completarían el reparto.

Me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino. Dentro de los aspectos positivos, creo que James Mangold ha conseguido que la película tenga el feeling correcto que debe tener una aventura de Indiana Jones. Algo que NO consiguió tener El reino de la calavera de cristal en muchas partes y que al final es la principal pega que tuvo la anterior película de la saga. Aunque luego le voy a poner alguna pega, Mangold tenía un encargo imposible, dado que la comparación con películas que son clásicos absolutos del cine es inevitable, y creo que salva los muebles razonablemente bien. El sentido de la aventura y el espectáculo mientras Indy, Helena y Teddy viajan por el Mediterráneo y encuentran objetos misteriosos en ruinas antiguas que les llevan a la siguiente misión está bastante bien conseguido a lo largo del metraje. Para ser una película de dos horas y media de duración, no se me hizo larga en ningún momento, lo cual se mire cómo se mire es otro aspecto positivo de la película.

Ver a Harrison Ford como Indiana Jones una última vez es una pasada. Me parece una locura que Ford se conserve tan bien teniendo en cuenta sus 80 años. (Bueno, cuando rodó la película tenía 78, pero para el caso es lo mismo). Aunque en el presente de 1969 tenemos a un Indy deprimido por sucesos de su pasado reciente, tener que embarcarse en una última aventura nos devuelve al investigador carismático, inteligente y demasiado seguro de si mismo cuya bocaza le mete en situaciones peligrosas de las que ya veremos como saldrá. El carisma de Ford se sale de la escala y la historia le permite expresar el rango interpretativo que mejor controla Ford, siendo todo un acierto. Además de la acción en 1969, la película arranca con una aventura de Indy y su amigo Shaw en 1944, y me ha flipado lo bien que funciona la tecnología de rejuvenecimiento que Disney empezó a usar en Iron Man 3 y Rogue One, y que tan buenos resultados les ha dado en The Mandalorian. En esta escena Ford vuelve a ser joven y entiendo que gracias a su doble realiza acrobacias increíbles. Y además, siempre está genial ver a Indy apalizando nazis.

El casting en general creo que está muy bien escogido. Los castings de Phoebe Waller-Bridge como la ahijadad de Indy y Mads Mikkelsen como el villano Jürgen Voller me han gustado, aunque tengo que reconocer que el guion desaprovecha completamente a Mikkelsen, negándonos la posibilidad de tener a un villano carismático y peligroso, al optar por destacar su naturaleza fría al ser un científico físico y matemático. Volver a ver a John Rhys-Davies como Sallah es una alegría tremenda, aunque flipo al comprobar que ¡Rhys-Davies es un año más joven que Ford! La sorpresa final me parece que está muy bien y nos da un momento super emocionante que me ha gustado mucho. Y aunque breve, que nuestro Antonio Banderas tenga un papel como un aliado de Indy también es genial. No le pongo ningún pero al casting, si a algunas cosas que el guion hace hacer a los personajes.

Como no puede ser de otra forma, el diseño de producción es una pasada. Ver las diferentes localizaciones reales es genial y los sets tienen el tamaño enorme que se espera de una aventura de Indiana Jones. Siempre es un placer escuchar la música de John Williams, pero diría que no estamos ante una de sus mejores composiciones. Algo normal por otra parte pensando que Williams tiene ¡91 años! En el arranque de la película los temas me parecía que estaban directamente sacados de la música de La última Cruzada. Jamás dirá nada malo de Williams, que ha creado la banda sonora de mi pasión por el cine, pero esta partitura me parece continuista y funcional.

A nivel general ya digo que me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino y me ha dado la aventura y el entretenimiento que me pedía el cuerpo. Sin embargo, puestos a comentar los aspectos negativos o menos buenos de la película, en general la labor de James Mangold me ha parecido un quiero y no puedo. Aunque es super entretenida y cuenta con todos los elementos esperables en una aventura de Indy, le falta el intangible de la MAGIA que tenían las 3 primeras películas. En cierto sentido, correcto NO es suficiente, no debería serlo nunca pero para un personaje tan icónico como Indiana Jones menos aún. Mi principal problema me lo generan las escenas de acción, con un exceso de CGI que no acaba de funcionarme. En el prólogo hay unos momentos de Indy subiendo al techo del tren que parecen sacados de un juego de PS3, en la persecución a caballo por Nueva York se nota que Mangold no domina la pantalla verde empleada para los fondos, y en la persecución en Tánger Mangold acelera la imagen en la mayoría de planos, quedando cutre. Y esos son tres ejemplos, luego entraré con el climax final. Ya no es que Mangold no sea Spielberg, nadie lo es, pero sus escenas son confusas y no tienen la brillantez visual de antaño. Siendo todo correcto, ninguna escena de toda la película me ofreció un momento WHOA!!, y la historia hubiera dado para ello con otro director visualmente mejor.

Aparte del correcto aspecto visual, me he encontrado con una película que avanza a trompicones con un ritmo no del todo acertado. Tras el prólogo en 1944, la parte en la Nueva York de 1969 no acaba de funcionar y para la película hasta que vuelve a arrancar de alguna manera en Tánger. Esto no es malo en si mismo, pero de nuevo no llega a ser especialmente bueno.

Pero peor que todo lo anterior es el guion de Mangold con Jez y John-Henry Butterworth. Hay un problema enorme de inconsistencias y situaciones extrañas a lo largo de la película que no son grandes problemas pero si situaciones en las que notas que algo no cuadra. Pequeñas chinas en el camino del visionado que hacen que la historia no sea lo fluida que debería. El prólogo de 1944 termina con una situación en la que Jürgen Voller aparentemente muere, y sin embargo luego está vivo como si tal cosa. Esa escena resulta confusa y parece que él tiene el Dial cuando no es así. En Nueva York los esbirros de Voller con supervisión del gobierno hacen locuras que no son admisibles y rompen la suspensión de credulidad. No me molesta que se inventen a los mafiosos de Tánger para que sean un segundo grupo que dificulte la persecución y la haga más complicada, ni tampoco el pequeño papel que tiene Antonio Banderas. Pero si que por ejemplo se anticipe un enfrentamiento contra el esbirro gigantón que machaca a Indy en varios momentos y luego eso quede en nada y ni siquiera lleguen a enfrentarse.

Reconozco que no he visto Fleabag, así que no tenía vista a Phoebe Waller-Bridge. Y la verdad es que actoralmente y en lo referido al carisma que tiene, puede mirar de tu a tu a Harrison Ford. Lo que no está tan claro es lo que el guion plantea para Helena, la ahijada de Indy que empieza la película convertida en una ladrona que le roba el objeto que tiene Jones en su poder, a pesar que su padre creía en su capacidad potencial para cambiar el mundo, para venderlo en el mercado negro. Su personaje es en si mismo una locura camuflada en la frescura que tiene Waller-Bridge en pantalla, y su evolución es un «porque si» de libro. Ahora hago esto, ahora lo contrario. El intento de crear un «Tapón 2» con el personaje de Teddy, el chaval que acompaña a Helena en sus golpes, me parece que como tantas cosas en la película no está mal, pero a la vez no acaba de funcionar, al darle unas habilidades imposibles que son otro de los muchos «porque sí» de la película.

Aparte del macguffin que justifica toda la búsqueda, cuando descubrimos el plan del villano Jürgen Voller resulta ser también una locura máxima. De hecho, eso nos lleva a uno de los WTF?! más gordos que probablemente voy a encontrarme en una sala de cine este año, con un climax final que no me ha funcionado en absoluto. No me ha funcionado por el exceso cantoso de CGI en la escena, pero sobre todo por lo absurda de la situación y lo mal ejecutada que está.

Que Indy no tenga un enfrentamiento final contra los malos es decepcionante, pero también lo es el final que ha elegido Mangold para ellos. Y dada la situación de depresión que vive Indy al comienzo de la película, es entendible que desde el punto de vista emocional Indy necesite ser salvado. Pero la ejecución no me gusta, empezando porque Indy también acaba siendo físicamente rescatado de los malos. Durante toda la película hubo un buen equilibrio entre él y Helena, con ambos mostrando sus conocimientos arqueológicos en momentos claves, pero justo en el momento clave de la película la balanza cae a favor de Helena y no debería sea así en una película de Indiana Jones.

De hecho, pensando en algo que no me cuadraba de la película, en la segunda mitad de la película Helena salva a Indy de morir en tres ocasiones, mientras que Indy a ella sólo una EN TODA LA PELÍCULA. Hay también un tiroteo, pero esa no es una situación clara de salvar Indy a Helena de una muerte segura, ya que al tener él la pistola es normal que se enfrente a los malos. Aparte, recordando la escena del submarino de En busca del arca perdida, hay una escena similar pero invirtiendo los roles siendo Helena el que va a salvar a Indy. En estos momentos de corrección no me sorprende que sea la chica la que salve al héroe, pero en una película de INDIANA JONES, queda extraño. Y no dirá más al respecto.

Unido a esto, tras el tremendo WTF?!, llegamos al final de la película. Y había leído varios comentarios opinando que era el final perfecto para Harrison Ford e Indiana Jones que finalizaba la serie de la mejor manera posible. No creo que sea así. De hecho, incluso con todos los problemas que tuvo El reino de la calavera de cristal, su final con Indy y Marion casándose y disfrutando Indy de un hijo con el que conectaba me parece un final mucho más redondo que este. El final de El Dial del destino el final si me parece emocionante gracias a una aparición de última hora super chula, pero que deje algún elemento abierto que me ha producido perplejidad.

Mirando el vaso medio lleno, sin duda me he entretenido con Indiana Jones y el Dial del Destino. Como comentaba al comienzo, a pesar de los numerosos peros, creo que Mangold sale bastante airoso de un encargo imposible. Sin embargo, entrando en lo concreto veo demasiados elementos que podrían haberse mejorado, no siendo todo lo brillante que debería.

Comparto el trailer de la película:

Indiana Jones y el Dial del Destino es una buena película de aventuras con el feeling correcto a la que le falta la MAGIA de las primeras películas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Invasión secreta episodio 2 (Disney+)

Segundo episodio de Invasión secreta en Disney+ y mismas sensaciones que la semana pasada. Ya veis por la puntuación que eso no son buenas noticias.

PUNTUACIÓN: 5/10

Episodio 2: Promesas.

Furia se enfrenta a su pasado y a su presente.

Segundo episodio de esta serie creada por Kyle Bradstreet. El episodio ha sido dirigido por el director Ali Selim, que dirigirá toda la serie, con un guion de Brian Tucker a partir de un argumento suyo y de Brant Englestein. El capítulo tiene una duración de 58 minutos, 53 sin los títulos de crédito finales, y mantiene la música de Chris Bowers.

En el reparto tenemos a Samuel L. Jackson como Nick Fury, Ben Mendelsohn como Talos, Don Cheadle como James «Rhodey» Rhodes, Kingsley Ben-Adir como Gravik, el líder de un grupo de Skrulls rebeldes, Emilia Clarke como G’iah, la hija de Talos, Olivia Colman como Sonya Falsworth, una agente de alto rango del MI6 y antigua aliada de Fury.

La semana pasada comenté que una de las cosas que NO me gustó del inicio de Invasión secreta es que el episodio no presentaba adecuadamente el contexto o la historia de los personajes, resultando confusa incluso a espectadores veteranos del MCU como yo. Este episodio ofrece en parte una solución a este problema, al empezar con un flashback en 1997 en el que veremos cómo conoció Fury a Gravik (el villano en el presente) y la promesa que Fury hizo a los skrulls que aparentemente incumplió y que motiva en parte los hechos actuales. Esto es una mejora respecto a la semana pasada, pero en el fondo me indica un problema en el montaje de la serie al colocar escenas en un orden raro.

Furia prometió que si los Skrulls trabajan para él infiltrándose donde les indicara, les encontraría un planeta que llamar hogar con la ayuda de Carol Danvers. 25 años más tarde, los Skrulls liderados por Gravik se han cansado de esta promesa incumplida y han decidido quedarse con la Tierra. Y en estos años los Skrulls se han infiltrado hasta el punto que la Primera Ministra de Reino Unido o el Secretario General de la OTAN son Skrulls y trabajan para Gravik. El episodio tiene como positivo el descubrimiento que el grupo de Gravik está investigando para crear un Super Skrull, o al menos conseguir que los poderes de toda la raza aumenten. También me gusta la idea que Fury creía que habían unos miles de Skrulls en el planeta cuando en realidad todos los Skrulls supervivientes al exterminio Kree, un millón, se encuentran en la Tierra. Que Fury no lo supiera ya es indicativo que el antiguo jefe de SHIELD no es tan bueno como él pensaba. Si esto se ha escapado a su control, ¿qué otras cosas desconoce?

En los comics Marvel, durante el arco de Invasión Secreta en Nuevos Vengadores escrita por Brian Michael Bendis, la sensación de paranoia al descubrir que algunos héroes y villanos eran skrulls infiltrados fue de largo lo mejor de esa etapa. Sin embargo, en la serie de televisión de momento esa sensación ni está ni se la espera. ¿Cómo va a impactarnos que el jefe de la OTAN sea un Skrull si es la primera vez que le vemos? En relación con la muerte de ESE personaje la semana pasada, comentaba más como wishful thinking que otra cosa que hubiera estado genial que al morir se mostrara como una skrull que había trabajado durante años con Fury sin él saberlo. Eso hubiera sido un puntazo al nivel de la muerte de Elektra en Nuevos Vengadores que inició el arco en los comics. Pero no ha pasado, claro, la sensación que tengo es que la actriz se había casado de ser una secundaria con 30 segundos en pantalla con cero progresión o profundidad, y le viene bien despedirse del MCU para poder hacer otras cosas.

Aún hay tiempo de alguna sorpresa impactante, aunque por ejemplo NO creo que Rhodey vaya a confirmarse como un skrull. Dicho esto, la forma en que confirma que sabe de la existencia de esta raza y al mismo tiempo parece que no va a hacer nada me plantea dudas, la verdad. Aparte de que nunca tuve claro que Fury trabajara para el gobierno de los Estados Unidos tras la caída de SHIELD, aunque haya vivido años en el satélite de SWORD. Y A todo esto, ¿Qué pasó con Everett Ross? ¿Está muerto o sólo murió el skrull que se hacía pasar por él y él está retenido en algún sitio?¿O acaso Ross siempre fue un skrull? Son interrogantes que de momento siguen pendientes de ser aclarados. Dicho esto, el cliffhanger de esta semana no me funciona como no lo hizo descubrir que la Primera Ministra de Reino Unido es una skrull, al ser un personaje que acabamos prácticamente de conocer. Aparte que la sorpresa no es tanto que sea un skrull, cosa que Fury conoce desde el principio, sino que esa persona exista en su vida y la hubiera mantenido en secreto hasta ahora.

No creo que Invasión secreta sea un desastre, pero de momento la historia me parece intrascendente y sin fuerza. Empezando por un Fury que sigue creyendo ser el puto amo que ya no es, y un Gravik que tiene cero carisma y nula sensación de amenaza. Esto es posible que mejore en próximos episodios, pero lo que no tiene solución es la mediocre dirección de Ali Selim y un diseño de producción televisivo cutrillo, a pesar de los continuos saltos de localizaciones. Es curioso que ya he visto dos episodios, un tercio del total, y no tengo sensación de haber visto cosas demasiado interesantes. El reparto lo encuentro super infrautilizado con unos diálogos son chispa y unas situaciones sin chispa. Algo que me parece una pena.

Dado que la serie no es un desastre, sólo muy muy normalita, pienso verla en su totalidad. The Witcher también pinta a cutre, y si puedo ver series malillas en otros ámbitos (te miro a ti, Citadel), creo que no me supondrá ningún problema ver esta serie de Marvel Studios. Por cierto, comentar que mi hijo ya me dijo anoche que no le apetecía ver la serie, como ya pasó en su momento con Willow, lo cual me dice que no tienes que ser alguien muy sesudo para darte cuenta cuando algo no está funcionando.

Y es que es un hecho palpable que las series de Disney+ han bajado el nivel de forma alarmante. Un problema que empieza con la calidad (o falta de ella) de los profesionales contratados para su desarrollo y ejecución, empezando por el creador Kyle Bradstreet pero también el director de la serie, Ali Selim.

Comparto el trailer de esta serie:

Invasión secreta tiene posibilidades de mejorar si aciertan con el desarrollo y la resolución, pero la realidad es que lo visto hasta no me ha entusiasmado.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos 2-6 de Stan Lee y Jack Kirby: Expandiendo el Universo Marvel

Empecé el año comiquero del blog analizando el primer número de la nueva Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos lanzada por Panini. Ahora que ya tenemos 6 ejemplares publicados, es un buen momento para analizar lo que hemos disfrutado hasta el momento.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Contempla en primera fila los pasos iniciales del Universo Marvel. La alianza de Namor y el Doctor Muerte, la llegada de Alicia y El Amo de Marionetas, el debut de El Hombre Imposible e incluso la aparición de los propios Stan Lee y Jack Kirby, en una edición como no existe ninguna otra en todo el mundo, con las secciones de correo y de Marvel Bulletins originales, para que te puedas sumergir en esta época formidable como si hubieras retrocedido en el tiempo. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Estos 5 volúmenes de la Biblioteca Marvel de Los 4 Fantásticos contienen los números 6-30 y Annual 1-2 USA, publicados originalmente entre 1962 y 1964.

En la reseña del primer volumen de la Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos ya comenté que este formato me parece perfecto para leer estos comics clásicos, sobre todo comparado con los tochales Marvel Gold y similares. Esta sensación se ha visto confirmada con el paso de los meses al disfrutar la dosis mensual de 5-6 grapas USA que contiene cada volumen, que transmite toda la sensación de publicaciones periódicas que son los comics. Al estar publicando Panini otras colecciones dentro del formato Biblioteca Marvel hemos tenido algún mes de parón, pero al ser comics super clásicos esto no supone en ningún caso un problema. De hecho, es casi una ventaja, al poder aprovechar esos meses para comprar otras colecciones, consiguiendo que el gasto no se dispare.

Mis primos de Madrid tenían los comics de Vértice y los devoraba cada vez que les visitábamos. Esto hizo que algunos números contenidos en estos volúmenes recordaba haberlos leído, aunque con los cambios y mutilaciones de esa primera edición de comics Marvel en España. Sin embargo, también me he encontrado con alguna aventura que no me sonaba de nada y probablemente sea la primera vez que la leo. Otro motivo para alegrarme de comprar esta edición y poder ahora si poseer estos comics de forma ordenada y cronológica.

Entrando a valorar estas aventuras, en el primer volumen comentaba que Stan Lee y Jack Kirby no realizaron su mejor trabajo en esas aventuras iniciales, empezando porque no sabían la acogida que iba a tener el nuevo concepto entre los lectores y tenían que desarrollar a unos protagonistas a los que había que dotar de personalidad y profundidad sobre la marcha. Sin embargo, ya a partir de la presentación de Namor en el número cuatro y del Doctor Muerte en el quinto se nota que sentían que habían encontrado un concepto exitoso que estaba calando en los lectores, por lo que ambos, Lee y Kirby pusieron toda la carne en el asador.

A la hora de crear el Universo Marvel que en ese momento estaba en pañales, Stan Lee plantea una idea bastante interesante, al alternar la presentación de nuevos personajes con conceptos populares ya vistos en números anteriores. De esta forma, en los 32 números publicados hasta este sexto volumen de Panini, 30 grapas normales más 2 anuales, encontramos que el Doctor Muerte ha aparecido en siete números, con Namor siguiéndole de cerca con seis, compartiendo ambos una aventura. El Hombre topo, el Amo de las marionetas, el Fantasma Rojo, el Pensador Loco, el Vigilante, Rama-Tut y los Skrulls han aparecido también en al menos dos ocasiones en la serie, mostrando que Lee no tenía problema en aprovechar lo que creía que le funcionaba. En contraste, El Hombre Milagro o Kurrgo (entre otros) de momento se quedaron en una única aparición.

Frente a los comics de DC que eran aventuras autoconclusivas intercambiables, en estos comics se crea un cronología clara que rompió con la forma de hacerse los comics de superhéroes. De esta forma, en la segunda aparición de Namor se lamenta de la derrota anterior, y así en cada aparición. Además, elementos presentados en un número se convertían en recurrentes en los posteriores, con lo que se creó la necesidad de poseer todos los comics para leerlos en su orden natural. Lee confiaba en la fidelidad de los lectores y que el éxito de un comic provocaría que esos mismos chavales quisieran comprar el resto de la línea editorial, algo también muy novedoso para la época. Por ponerlo en contexto, durante esos mismos años, los editores de DC pensaban que sus clientes eran niños de 8-10 años y ni se planteaban la idea de continuidad dado que pensaban que cada 2-3 años estos lectores se cansaban y dejaban de leer, empezando otros niños a hacerlo. Los comics Marvel crearon una mitología que era percibida como más satisfactoria cuando se disfrutaba en su conjunto, lo que implicaba comprar múltiples colecciones a la vez.

Al volverse un comic tremendamente popular, Los 4 Fantásticos sirvió también para promocionar al resto de héroes de Marvel. En estos números hemos visto a Ant-Man, Spiderman, Nick Furia, Hulk en tres ocasiones, los Vengadores, el Doctor Extraño y la Patrulla-X. Mostrando sus dotes como editor y vendedor experto, la aparición de Nick Furia se produjo el mismo día que se ponía a la venta sus aventuras con los Comandos Aulladores, de forma que los lectores tenían una línea directa entre una compra y la de la nueva colección.

En Fantastic Four 25-26, publicados en el quinto volumen, tuvimos la primera aventura en dos partes de la colección, aprovechando un nuevo combate contra Hulk al que tuvieron que acudir Los Vengadores para ayudar a la Primera Familia. Romper las aventuras autoconclusivas fue un gran salto respecto a la norma que todas las editoriales aplicaban en ese momento de ofrecer historias autoconclusivas, y el propio Lee comentó meses más tarde en la sección de correo que aunque no se iba a convertir en la norma (en esos primeros años), si pensaba que cuando hubiera alguna aventura super importante, volverían a aprovecharlo.

Antes de llegar al Fantastic Four 25, en el número 22 tuvo lugar un hito en la colección, al darle a Sue Storm la habilidad de crear sus escudos de fuerza invisibles, así como otras habilidades como la capacidad de poder volver invisible a otras personas o cosas además de ella misma. Esto fue un elemento muy importante, ya que además de la narración cronológica Lee planteaba que los protagonistas podían evolucionar y cambiar con el tiempo. Meses más tarde veremos eso mismo con la transformación del Hombre Hormiga en el Hombre Gigante en Los Vengadores, o el paso de villano a héroes que tuvieron Mercurio, la Bruja Escarlata, Ojo de Halcón o el propio Namor.

Hablando de Sue Storm, hay que reconocer que lo que peor ha envejecido es el machismo como se muestra a la Chica Invisible. Es lamentable leer con ojos de 2023 ver cómo se duda de su valía en casi todos los números, por ejemplo cuando el General Ross pregunta por qué la han llevado a la base militar, comentando además que al menos es guapa. El machismo es terrible, pero también lo es la representación de cómo pensaba Lee que eran las chicas jóvenes, sólo interesadas en la moda y en ir a la peluquería. Por no hablar del argumento recurrente de dos machos alfa como son Reed Richards y Namor peleándose por ella como si fuera un camello o un elemento de mobiliario de su propiedad. Hay que agradecer a Lee que diera a Sue más poderes que ayudaron a que aumentara su importancia en las aventuras, y al menos que en el número 27 Namor rapte a Sue pero la pida su opinión y de su elección dependerá el final del combate con Reed. Pero globalmente esta parte del comic es ciertamente mejorable.

Hablando de Reed, en estos números me he encontrado a un borde que insulta a sus compañeros en varias ocasiones y que cae en ataques de ira cuando las cosas no salen como él quiere, sin ir más lejos en sus enfrentamientos contra Namor. Aunque hay trazos del científico reflexivo que llegará a ser, el líder de los 4 Fantásticos es uno de los personajes que más se nota en construcción en estos números y que más necesita evolucionar. Como digo, algunas faltadas verbales que Lee le hizo decir a Reed con Ben o Johnnie de víctimas me han chocado una barbaridad.

Johnny y Ben si son bastante parecidos a la imagen icónica que tenemos de ellos, un cabeza loca que se lanza a la acción sin pensar en las consecuencias al que le gustan más los coches que las chicas. Y Ben es el cascarrabias del grupo con ataques absurdos de ira que provocan los enfrentamientos con Johnny y que se siente mal por su aspecto rocoso, no sintiéndose digno del amor de Alicia. A ellos si les reconozco, aunque también debo decir que resulta un tanto cansino tener que leer casi en todos los números una pelea entre ambos por el mantra que todo tebeo puede ser el primero de algún lector y debe tener suficientes elementos que hagan que todo sea reconocible.

En general este formato de historias autoconclusivas provoca que las aventuras no puedan ser nada complejas, algo que no supone un problema al ya saber lo que me esperaba con estos comics clásicos. Esto provoca algunas chorradas tanto en el uso de poderes como de la pseudo-ciencia que se inventa Lee en cada número, así como en las motivaciones de los villanos que se enfrentarán a los héroes en cada grapa. Sin embargo, globalmente me está gustando la lectura de estas grapas que son historia viva del mundo del comic y que nos presentan a figuras claves del universo Marvel.

En el acabado gráfico, ha comentado en otras ocasiones que no soy demasiado fan de Jack Kirby. Como lector de los ochenta crecí con George Pérez o John Byrne, que marcan para mi la excelencia en el mundo del comic. A Kirby, con tintas sobre todo de George Bell, le costó ponerse y dar a los protagonistas sus imágenes más icónicas, pero en estos números ya tenemos a un Kirby a pleno rendimiento creando páginas super dinámicas que cuentan perfectamente la historia, con tecnologías y ambientes diferentes además de crear unas coreografías interesantes para las escenas de acción. Todo ello protagonizado por héroes con pies de barro y personajes extraños y grotescos. En este sentido, resulta muy curioso su representación de Hulk, un personaje al que parece que no supo dibujarle de forma correcta, con sobre todo una cara que no tiene nada que ver con la imagen icónica del Gigante Esmeralda.

Como los artistas de épocas pasadas, Kirby muestra a los villanos como gente fea con facciones poco agraciadas que dejan clara desde la primera viñeta que ellos son los malos. Reed, Sue, Ben y Johnny ya empiezan a ser reconocibles, si bien Kirby no acaba de encontrarse a gusto dibujando a la Cosa, con algunas viñetas super feas y diferentes entre si. En positivo, Kirby estaba a la última en la moda, cambiando los vestidos y peinados de Sue para conectarla con los estilos que más se llevaban.

Gráficamente el primer número que de verdad me ha dejado con buen sabor de boca fue el Annual 1 centrado en Namor, un comic en el que conocemos Atlantis y que permitirá a Kirby desatarse en cuanto a la arquitectura y la ambientación. La aparición de Rama-Tut la grapa siguiente (nº 19, publicados ambos en el cuarto volumen de la Biblioteca Marvel) nos trajo una aventura ambientada en el Egipto de los faraones también muy chula desde el punto de vista del dibujo.

Como decía antes, poniéndome quisquilloso seguro le podría sacar más de un defecto a estos comics, pero globalmente me está gustando la experiencia que me está proporcionando esta Biblioteca Marvel. Tenía claro que iba a continuar comprándola seguro al menos hasta la llegada de Galactus, pero cada vez me apetece más completar el hueco que tengo en mi biblioteca de Los Cuatro Fantásticos.

Comparto las primeras páginas del Fantastic Four #6 USA que inaugura el segundo volumen:

La Biblioteca Marvel Los 4 Fantásticos está siendo una lectura fantástica, nunca mejor dicho.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSÓLUTO

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Crítica de Sin malos rollos de Gene Stupnitsky

Tenía ganas de reirme sin complejos con una buena comedia, y eso mismo me lo ha dado Sin malos rollos, la nueva película de Jennifer Lawrence en la que demuestra sus dotes para la comedia física.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando está a punto de perder su casa de la infancia, Maddie (Jennifer Lawrence) descubre un curioso anuncio de trabajo: unos adinerados padres controladores están buscando a alguien que salga en una cita con su introvertido hijo de 19 años, Percy, antes de que este vaya a la Universidad. Para su sorpresa, Maddie descubre pronto que la torpeza de Percy no está tan clara.

Gene Stupnitsky (1977) es un guionista y productor de cine y televisión estadounidense de origen ucraniano. Suele trabajar con Lee Eisenberg, con quien fundó Quantity Entertainment. De 2005 a 2010 fue guionista, director y productor de la sitcom de la NBC The Office, por la que obtuvo tres nominaciones a los premios Primetime Emmy. También fue cocreador, guionista y productor de la serie cómica de HBO Hello Ladies (2013-2014). En 2023 fue cocreador de Jury Duty junto a Eisenberg. Stupinitsky también es conocido por su trabajo en películas de comedia de Hollywood Studio escribiendo Year One (2009), y Bad Teacher (2011) y dirigiendo Good Boys (2019) y esta Sin malos rollos.

Además de dirigir y producirla, Stupnitsky escribe el guion de la película a partir de una historia suya y de John Phillips. La comedia de 103 minutos de duración y 45 millones de presupuesto ha sido rodada en localizaciones del condado de Nassau de Nueva York. La película cuenta además con fotografía de Eigil Bryld, montaje de Brent White y música de Mychael Danna y Jessica Rose Weiss.

Jennifer Lawrence interpreta a Maddie Barker, una joven a la que las deudas aprietan y aceptará el trabajo de despertar a Percy Becker (Andrew Barth Feldman), un joven sensible que no tiene amigos ni sale de fiesta, a cambio de un coche con el que poder pagar sus deudas trabajando como conductor de Uber.

Matthew Broderick y Laura Bananti intepretan a los padres de Percy, Laird y Allison, mientras que Natalie Morales y Scott MacArthur interpretan a Sarah y Jim, una pareja amiga que Maddie. Por último,
Ebon Moss-Bachrach es Gary, un antiguo lío de Maddie.

Jennifer Lawrence está estupenda en esta comedia. Hay pocas dudas que es su presencia la que vende la película y consigue que miles de espectadores como yo nos animáramos a ver la película. Si eso no es ser una ESTRELLA, que alguien me lo explique. Me parece una pasada que se preste a alguno de los puntazos de la película, porque hay una escena que dudo si no será un doble de cuerpo, me parece una locura que sea ella la que hace lo que hace en pantalla. La película sigue en cierto sentido el arco esperable en este tipo de historias, al tener a una protagonista un poco desastre necesitada de cash que mejorará como persona gracias a su relación con un crío al que supera por 12 años. Por su parte, el chaval Percy también descubrirá cosas por las que merece la pena vivir la vida. Pensando en lo inapropiado que podría resultar la relación entre ambos, la verdad es que Lawrence y Andrew Barth Feldman tienen una buena química en pantalla y están muy bien. Por supuesto, mejor Lawrence que Feldman, dado que la mayoría de situaciones son a costa de la actriz.

Dentro del humor un poco bruto de la película, con una trama que gira a los intentos de una mujer adulta a tirarse a un crío de 18 años sin experiencia para conseguir un coche que le darán los padres del crío, y cómo sus planes se van torciendo uno tras otro, quizá el pero que le encuentro a Sin malos rollos es que muchos de los mejores chistes de la película son mostrados en el trailer, de forma que cuando salieron en la película me hicieron gracia pero no tanto. Y es verdad que gracias al trailer fui a ver la película, por lo que mostrarlos seguro no puede ser algo malo. Pero a la vez los gags no me hicieron la gracia que esperaba porque se ven venir. De igual forma, el trailer en cuestión sugiere un over-the-top de principio a fin que no llega a serlo tanto, dado que en la segunda mitad predomina el elemento emocional y no tanto el humor. Unas situaciones que por otro lado están bien y ofrecen un correcto viaje emocional para ambos protagonistas, llegando a un final satisfactorio para ambos.

Dentro de no ser una comedia de morirme de risa, las situaciones si me hicieron reir en varios momentos y me tuvieron con la sonrisa en la cara todo el rato. Y aparte de las bromas sexuales, hay algunos puntazos muy buenos sobre la forma en que los jóvenes adultos de 18 años disfrutan de sus fiestas, pegados a sus pantallas de los móviles y grabando videos para tick-tock o instagram.

Junto a los protagonistas me ha sorprendido ver en papeles secundarios a Matthew Broderick como el padre de Percy, y a Ebon Moss-Bachrach (el primo de Carmy en The Bear) como un antiguo novio de Maddy. No es que sus papeles tengan mucha profundidad, pero sobre todo el ex-novio tiene también un gag muy gracioso.

Sin malos rollos no es la mejor comedia de la historia, pero me ha dado justo lo que me pedía el cuerpo. A veces no se le puede pedir más a una película.

Comparto el trailer de la película:

Sin malos rollos es una buena comedia con una Jennifer Lawrence desatada, aunque me deja con la sensación que estando bien podría hacer estado mejor y ser aún más bestia.

PUNTUACIÓN: 6/10

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