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Crítica de Chernobyl (HBO)

Mucho se ha hablado de Juego de Tronos, pero creo que Chernobyl tiene muchas opciones de convertirse en LA SERIE de 2019. Un retrato frío del accidente nuclear de 1986 que me ha encogido el corazón y que muestra la verdadera cara del régimen comunista.

PUNTUACIÓN: 9/10

Chernobyl es una miniserie de cinco capítulos creada por Craig Mazin. La serie es un drama histórico coproducido por los canales HBO de Estados Unidos y Sky de Reino Unido, que sigue “la verdadera historia de una de las peores catástrofes provocadas por el hombre y habla de los valientes hombres y mujeres que se sacrificaron para salvar a Europa de un desastre inimaginable. La miniserie se centra en el desgarrador alcance del desastre de la planta nuclear que ocurrió en Unión Soviética en abril de 1986, revelando cómo y por qué ocurrió, además de los intentos del gobierno comunista de la URSS por ocultarlo, así como las sorprendentes y notables historias de los héroes que lucharon y cayeron”.

La serie ha sido escrita y creada por Craig Mazin. Este director y guionista americano que hasta ahora era principalmente conocido como autor de comedias de trazo grueso como Scary Movie 3 y 4, Superhero movie y la trilogía de Resacón en Las Vegas, es el protagonista de una de las sorpresas creativas del año, mostrando que si tienes la suficiente pasión, puedes crear lo que te propongas. La miniserie ha sido dirigida por Johan Renck, director de televisión en series como Breaking Bad, The Walkign Dead o Halt and catch fire.

La serie está protagonizada por Jared Harris como Valery Legasov, el subdirector del Instituto Kurchatov que se encargó en organizar los esfuerzos de apagar el reactor así como limpieza de la planta nuclear. Stellan Skarsgård es Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros a cargo de dirigir los trabajos que estuvo en Chernobyl durante los momentos más duros. Por último, Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear de Minsk. Khomyuk es un personaje ficticio que «representa a los muchos científicos que trabajaron sin miedo y se pusieron en peligro para ayudar a resolver la situación».

Chernobyl va a ser una de las series del año. Es un excelente ejemplo de gran narrativa que utiliza un estilo frío y aséptico para contar los hechos, consiguiendo golpearnos en el corazón en cada uno de los cinco perfectos episodios de los que se compone.

Aunque Chernobyl es una reconstrucción de los hechos que tuvieron lugar en 1986, en el fondo estamos ante un retrato de una época y un país, la Rusia comunista, que machacaba al individuo y que ponía siempre al aparato por encima de las personas. Además de reconocer la labor de todas las personas que trabajaron y murieron por evitar una tragedia aún mayor, la tensión narrativa está construida siempre en la lucha de técnicos y científicos contra burócratas que no quieren admitir que la realidad no es como el partido quiere que sea.

Desde el principio, la serie hace que el líder soviético Mikhail Gorbachev declare en la primera reunión en Moscú que el accidente debía mantenerse en secreto porque «nuestro poder proviene de la percepción de nuestro poder». Chernobyl incineró esa percepción, y la serie incluso pone declaraciones suyas de 2008 en las que afirmó que Chernóbil significó el principio del fin de la URSS, que se desmoronó en 1991 precisamente tras haber visto desafiada esa percepción de poder.

En este sentido, son paradigmáticas además varias escenas en el primer y segundo episodio en los que los jefes de la central niegan que esté pasando nada grave incluso cuando varios técnicos han visto el sarcófago del núcleo abierto con sus propios ojos. O cuando burócratas sin conocimientos nucleares niegan la opinión del experto Legasov simplemente con un “no pone eso en el informe oficial.”

Hoy en día es alucinante descubrir que el régimen comunista no contemplaba ni siquiera la posibilidad de que pudiera producirse un accidente en una central nuclear, de forma que ni técnicos, ni bomberos sabían como reaccionar ni disponían de material protector ante la radiación. Pero es que ni siquiera el pueblo cercano de Prypiat tenía ningún protocolo de evacuación, y la escena en la que varias familias con niños van a ver el incendio “porque es muy bonito” mientras ves como les está cayendo la radiación es una de las escenas más terroríficas que recuerdo, demostrando que normalmente es lo mundano lo que más nos impacta.

Al igual que ver cómo tras conocerse que las centrales soviéticas tenían un fallo de diseño que es lo que provocó el desastre unido a la incompetencia de los jefes de la central, las autoridades rusas se negaron en realizar cambios en el resto de centrales operativas porque eso demostraría una debilidad en su estrategia energética.

He visto la serie en V.O., y me ha encantado escuchar a todo el reparto, con interpretaciones contenidas como se espera que un ruso se comportaría. Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson realizan un trabajo espléndido, pero creo que estamos ante un trabajo coral de gran nivel. De entre todos los momentazos de los protagonistas, destacaría cuando Legasov (Harris) le cuenta a Shcherbina (Skarsgård), que la radiación les ha matado aunque no se hayan dado cuenta, pasando a detallar con frialdad científica los síntomas que sufrirán hasta morir por cáncer, y el estoicismo con el que Shcherbina se toma la noticia.

A modo anecdótico, destacaría también la construcción de los mineros rusos, que a partir de ahora se han situado en el cúspide de los “hombres duros” del cine y la televisión. Hombres acostumbrados a trabajar en total oscuridad a los que no se puede mentir, y que hicieron un trabajo imprescindible para controlar el accidente atómico a sabiendas que iban a ser irradiados y que pobablemente morirían. Leer en el epílogo de la serie como de los 400 mineros que trabajaron en Chernóbil más de 100 murieron antes de cumplir los 40 años y que jamás han sido considerados víctimas del accidente ni sus familias compensadas es brutal. Y tristemente real.

Otro elemento a destacar de Chernobyl es su sobresaliente diseño de producción, que reconstruye perfectamente la vida en la rusia comunista. Los edificios, ropas, vehículos, y todo lo demás es perfecto, y he flipado leer a gente rusa en redes sociales llorando al recordar su propia infancia a partir de los trajes de los escolares que nos muestran, al igual que otros muchos elementos. Todo está construido de forma fideligna y realista, y se transmite en cada plano.

Estamos ante una serie con un gran guión, excelentes interpretaciones y una producción bestial, que además sabe contar la historia de forma excepcional, atrapando al espectador desde el minuto uno. De hecho, los cinco episodios de esta serie son la duración perfecta para contar la historia de la mejor forma para conseguir el mayor impacto en el espectador.

Además, el estreno serializado en HBO ha jugado en positivo en el impacto que esta serie ha provocado. Y es que el boca a boca ha funcionado entre los espectadores, haciendo que la audiencia haya crecido semana a semana. Tras el final de Juego de Tronos, Chernobyl ha dominado la conversación seriéfila de estas últimas semanas, y lo ha hecho para bien.

Si tengo que decir algo negativo de la serie, es que nuestra sociedad necesite series como esta que nos recuerden el pasado para no repetirlo. Y se me cae el mundo a los pies al conocer que la actual Rusia vaya a realizar una serie de ficción culpando del accidente a una conspiración de la CIA, porque incluso 20 años después no pueden aceptar nada que deje en mal lugar al estado, aunque sea verdad.

Es por esto que el mensaje “What is the price of lies? / ¿Cual es el precio de las mentiras?” esté hoy en día tan de actualidad como lo estuvo en 1986. Lamentablemente.

Comparto el trailer de esta miniserie:

Chernobyl es una sobresaliente serie que sirve para recordar a los hombres y mujeres que sufrieron las consecuencias del accidente y como un accidente marcó el principio del fin del régimen comunista soviético. Una serie imprescindible.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de John Wick 3: Parabelum, de Chad Stahelski

John Wick Capítulo 3: Parabellum, dirigida por Chad Stahelski y con unos excelentes Keanu Reeves y Halle Berry, es tan entretenida como repetitiva, mostrando claros signos de agotamiento de la fórmula. En todo caso, agradezco que exista este tipo de película que cubre el hueco que existía en el cine de acción mainstream.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Tras los sucesos de la segunda película, John Wick ha sido excomulgado y pesa sobre él una recompensa de 14 millones de dólares. Convertido en objetivo de todo el submundo criminal, tendrá que buscar ayuda en su familia y en antiguas compañeras si quiere sobrevivir.

Chad Stahelski repite en la dirección de John Wick 3, que cuenta con un guión escrito a cuatro manos por Derek Kolstad, guionista de las dos primeras partes, Shay Hatten, Chris Collins y Marc Abrams. A Keanu Reeves y los ya habituales Ian McShane, Laurence Fishburne y Lance Reddick se unen para esta tercera parte Halle Berry, Mark Dacascos y Asia Kate Dillon.

La película cuenta con música de Tyler Bates y Joel J. Richard, con fotografía de Dan Laustsen y montaje de Evan Schiff.

Esta reseña es FULL SPOILERS, así que te recomiendo que si eres un fan de las películas de acción vayas a verla antes de leer el resto de la reseña. ¡Estáis advertidos!!

Empezando por lo más positivo, ver a Keanu Reeves y Halle Berry realizar la mayoría de escenas de acción es bestial. Verles entrenando para la película sabiendo que Keanu va a cumplir 55 años y Halle 53 es una pasada, y la verdad es que lucen geniales en pantalla realizando las largas escenas de acción.

En lo referido a estas escenas de acción, me encanta lo bien que se ven y como optan siempre por el plano largo y la narración clara, frente a los montajes videocliperos con los que nos castigaban otras películas de acción más o menos recientes que optaban por esta fórmula tramposa para intentar tapar sus carencias. John Wick no tiene problema en mostrar la habilidad de todo el reparto en realizar sus stunts, y esto es muy de agradecer.

Además, el diseño de producción es excelente cuenta con unos sets imponentes que ayudan a crear unas escenas visualmente sobresalientes. Se nota que hay una criterio estético muy definido que busca imágenes de gran belleza que atrapen al espectador, y es una pena que acaben quedando en momentos un tanto vacíos a medida que avanza el metraje.

Y por otro lado, la película utiliza de forma brutal a unos perros para una escena de acción, lo que mola mucho, y cuenta con unas primeras escenas de acción en una biblioteca, con uso creativo de libros incluido, en una tienda con cuchillos y en una cuadra con caballos que molan mucho. Justo a continuación, la escena en Marrakech protagonizada por Keanu Reeves y Halle Berry dando cera mola mucho, y marca lo mejor de la película y el comienzo de la caída en barrena que sufre John Wick en su segunda mitad.

Empezando a comentar los aspectos que menos me han gustado, justo a continuación de la escena en Marrakech se produce el giro de la película. Y este giro para mi es un WTF! de libro a partir del cual John Wick 3 degenera hasta convertirse en un parodia de si misma. A esto contribuye el penoso papel que dan al villano interpretado por Mark Dacascos (un clásico de las películas de acción), que trasmite este feeling casi paródico en lugar de ofrecer una sensación real de amenaza. Ni Mark Dacascos ni la Magistrada interpretada por Asia Kate Dillon que representa a la «Alta Mesa» en Nueva York aportan nada positivo a la película más allá de intentar lucir «guays».

John Wick 3 muestra que hay un claro agotamiento de la fórmula del “gun-fu” cuando Keanu Reeves y Halle Berry están repitiendo una y otra vez la misma técnica de proyección-suelo-disparo a la cabeza. En las primeras escenas mola, pero ya durante la pelea de Halle Berry acaba siendo monótona y repetitiva. E incluso la brutal entrada en acción de los perros acaba siendo monótona cuando les vemos destrozar por octava vez los genitales de los esbirros que atacan a Berry.

De hecho, comparando con otras películas como Vengadores e incluso Misión Imposible en las que cada personaje tiene un estilo de lucha que ayuda a definir su personalidad, es un bajón ver a Halle Berry realizando las mismas técnicas que Reeves, no solo por el elemento «copia», sino porque si Berry es tan buena como él, que lo es, él ya no es «el mejor» si claramente hay dos asesinos con la misma capacidad.

E incluso aunque hay dos persecuciones bastante chulas con Keanu a caballo y en moto perseguido por esbirros en motos, mi suspensión de credulidad salta por los aires al ver a asesinos expertos acercarse hasta él con espadas y cuchillos a gran velocidad para ser masacrados por las armas de fuego de Wick.

Esa misma repetición de esquemas, monotonía y casi hasta aburrimiento tiene su máxima expresión en el tiroteo final, que casi se convierte en una parodia de si mismo y de estar dentro de un  videojuego sin ningún tipo de tensión, provocando situaciones casi ridículas como que Wick dispare 20 veces al mismo asesino para atravesar su armadura.

Otro hecho que no me gustó y que me parece casi ofensivo es que el final de John Wick 3 nos deja a Keanu Reeves, narrativamente hablando, prácticamente en el mismo lugar en el que estaba al final de John Wick 2, dejando el final para la cuarta parte. Hasta tal punto es supérfluo lo que nos acaban de contar que probablemente si te saltas esta película y te pones a ver la cuarta tras la segunda probablemente no pasará nada y no nos perderemos nada importante.

La obra culmen del cine de acción del siglo XXI sigue siendo The Raid, a mucha distancia de todo lo demás. No solo por sus brutales escenas de acción, sino por lo bien rodado que está todo y la enorme tensión creciente que van construyendo, algo de lo que John Wick 3 podría aprender. En este sentido, no es casualidad que Yayan “Perro Loco” Ruhian de The Raid 1 y Cecep Arif Rahman, el villano de The Raid 2,  salgan en esta película. Y de hecho, que sean los únicos «villanos» que sobreviven al enfrentamiento con Keanu muestra claramente el respeto que el equipo de John Wick tiene hacia la película de Gareth Evans.

John Wick 3 ha sido un gran éxito de taquilla. Con tan sólo 40 millones de presupuesto, ha recaudado 120 millones sólo en los USA en el momento que escribo estas líneas, más otros 100 millones más en el resto del mundo. No es de extrañar que los productores contaran con este éxito a la hora de confirmar que la saga va a tener una cuarta parte cuya fecha de estreno es 2021. Estos dos años de diferencias me sugieren que todo el mundo se da cuenta que la edad de Keanu, a punto de cumplir 55 años, puede ser un problema a medio plazo, por lo que se han propuesto acelerar para estrenar la siguiente película lo antes posible.

Y si te quedaste con ganas de más John Wick, puedes escuchar la nueva edición del Twisted Podcast, grabado justo al terminar de ver la película:

https://www.ivoox.com/36737594

Comparto el trailer de la película:

John Wick Capítulo 3: Parabellum es entretenida pero muestra unos síntomas claros de agotamiento. Una película únicamente dirigida para los muy fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Twisted Podcast – John Wick Capítulo 3: Parabellum

Hemos grabado en caliente un nuevo Twisted Podcast con nuestras impresiones sobre John Wick Capítulo 3: Parabellum, la nueva entrega de esta saga de acción protagonizada por el gran Keanu Reeves y de nuevo dirigida por Chad Stahelski.

Aquí os dejo el link al podcast de Ivoox:

https://www.ivoox.com/36737594

A pesar de ofrecer un más que correcto entretenimiento para los fans del cine de acción, John Wick 3 ha sido una pequeña decepción que muestra claros síntomas de agotamiento. En todo caso, agradezco que existan películas como John Wick, dado que los fans del cine de acción estuvimos huérfanos de películas de este tipo y teniamos que buscar en el cine asiático obras que saciaran nuestra sed de sangre.

Y si quieres leer mi crítica completa de la película, podrás leerla a partir del domingo aquí mismo en el blog.

 

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Crítica de Star Trek Discovery temporada 2 (Netflix)

Netflix estrenó la segunda temporada de Star Trek: Discovery hace algunas semanas, y aunque no es tan buena como su predecesora, sirve de correcto entretenimiento para todos los fans de la ciencia ficción espacial.

PUNTUACIÓN: 7/10

La segunda temporada de la serie de televisión estadounidense Star Trek: Discovery se desarrolla aproximadamente una década antes de los eventos de la serie original de Star Trek y sigue a la tripulación del USS Discovery mientras investigan siete señales misteriosas aparecidas en el espacio profundo, que tienen una conexión con la protagonista Michael Burnham (Sonequa Martin-Green) y sobre todo, con su hermano adoptivo Spock (Ethan Peck), que resultará clave para salvar la galaxia.

Star Trek: Discovery ha sido producida por CBS Television Studios con Alex Kurtzman como showrunner de esta segunda temporada en sustitución de Gretchen J. Berg y Aaron Harberts, los showrunners de la primera que fueron despedidos a mitad de la producción. Esta temporada está planteada con el objetivo de conectar y cerrar los huecos entre la primera temporada y la serie clásica de TV.

Si te gusta la ciencia ficción, te recomiendo que veas esta serie, sobre todo su notable primera temporada, cuya crítica puedes leer aquí. Y a partir de ahora lo que leas es SPOILER, ya que es imposible comentar sobre esta segunda temporada sin comentar los aspectos más importantes de su trama. ¡Sigue leyendo bajo tu responsabilidad!!

Sonequa Martin-Green interpreta a Michael Burnham, comandante humana criada en Vulcan por la familia de Spock. Doug Jones repite como Saru, Anthony Rapp es el doctor Paul Stamets, Mary Wiseman es la especialista Sylvia Tilly, amiga y compañera de cuarto de Burnham y Shazad Latif como ash Tyler, la antigua pareja de Burnham que es ahora mitad humano mitad klinglon.

Para esta segunda temporada se incorporan Anson Mount como el capitán original de Star Trek, Christopher Pike, y Ethan Peck como Spock, el icónico vulcaniano de la serie original y hermano adoptivo de Burnham. Estos personajes y su nave estelar, el USS Enterprise, se incluyeron como parte del intento de explicar sus conexiones la serie original de Star Trek, y sus interpretaciones me han arecido de lo mejor de esta temporada. También repite Michelle Yeoh en el papel de la Capitana Philippa Georgiou, la antigua capitana y mentora de Burnham asesinada que ha vuelto como su contrapartida terrana proveniente de otra dimensión.

Un comentario recurrente que me vino a la cabeza varias veces durante el visionado de esta segunda temporada es “Cuanto daño va a hacer Vengadores Endgame a las historias de viajes temporales” Desde luego ya no volveremos a verlas con los mismos ojos, y al primer ejemplo de esta Star Trek Discovery me remito.

Esta segunda temporada ha sido entretenida, pero bastante más floja que la anterior. La historia se apoya completamente en el misterio del “Angel Rojo” que recorre la galaxia, y no es hasta la segunda parte de los 14 episodios cuando se descubre de qué va realmente esta temporada y quien es el antagonista y la amenaza para la tripulación del Discovery. Y la resolución sinceramente no está a la altura de las expectativas. Y es una pena, ya que el giro de la mid-season anterior en la que viajaban a la dimensión Terrana fue bestial y super entretenido, pero en este caso se ha quedado en un Wtf!!, una ocasión perdida.

Esto no quiere decir que Discovery no sea una serie muy entretenida, que lo es, ni que haya bajado el nivel respecto a su sobresaliente diseño de producción y efectos especiales, así como en las convincentes interpretaciones de todo el reparto. La serie es una montaña rusa de sorpresas y emociones que engancha, lo único es que notas que algo no cuadra del todo ni es tan interesante como lo que vimos en la temporada anterior.

Y es que el mcguffin de esta temporada gira sobre realizar unos viajes en el tiempo para evitar que Control, una Inteligencia Artificial que aparece de la nada, se haga con unos datos en posesión de la Discovery que pueden ayudarla a adquirir consciencia y consiga destruir a todos los seres vivos de la galaxia. Unos viajes temporales destinados a cambiar el pasado, nuestro presente, que aunque aparentemente cuadran, mejor no pensar mucho en ellos porque puede que todo salte por los aires.

Y por si fuera poco con los viajes temporales y sus paradojas, para conseguir que los héroes triunfen hay un montón de casualidades y personajes que aparecen literalmente de la nada para dar con la solución justa en el momento propicio, lo cual hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires en algunos momentos en los últimos episodios.

Esto enlaza con el hecho de que el showrunner Alex Kurtzman parece tan centrado en hacer que todo cuadre respecto a la serie original, que se olvida en crear a un antagonista, Control, que transmita verdadera sensación de amenaza. Por ello, todo el climax final queda muy flojo y sin tensión dramática, con unos combates espaciales en los que no se ve nada y tampoco dan sensación de que realmente importen, ya que están dejando claro en todo momento que el viaje temporal puede arreglarlo todo.

La idea de la conexión con la serie original es una de las cuestiones clave que más se comentaron en su día, teniendo en cuenta que nunca se mencionó al U.S.S. Discovery ni a la hermana de Spock, Michael Burnham. Y hay que reconocer que la explicación final que se da es correcta, aunque un poco loca. En todo caso, igual que Vengadores Endgame NO tiene agujeros de guión porque la película explica su lógica, este final se justifica suficientemente.

Otro elemento que me ha gustado menos de esta temporada es que no cumplen la clásica norma de “Show, don´t tell” aplicable al medio audiovisual. En lugar de mostrarnos a personajes actuando en función de sus sentimientos, vemos una y otra vez a todo el mundo explicando como se sienten. Uno tras otro, abren el corazón a la cámara cuando deberíamos verles hacer acciones interesantes. Y si fuera solo Michael Burnham no pasaría nada, pero en los últimos tres episodios son todos los protagonistas. E incluso una tripulación que no se han molestado en construir previamente para que nos importe como se sienten.

Descubro ahora que la CBS ha confirmado una tercera temporada de Star Trek: Discovery. Y aunque a priori parece algo sorprendente dado el final de esta temporada, teniendo en cuenta que hay un final abierto, es perfectamente posible la continuación. De hecho, me gustaría pensar que una vez se han desembarazado de la continuidad con la serie original, una eventual tercera temporada va a poder despegar por fin y demostrar todo el potencial de esta tripulación.

Me leo y me doy cuenta que esta reseña me está saliendo muy negativa, y lo cierto es que Star Trek Discovery globalmente me ha parecido bastante entretenida, y ha cumplido de sobra con su función, aunque sea a costa de ponerse al nivel de series de clase media, muy alejada de los mejores series actuales.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Star Trek Discovery me ha gustado y me parece una correcta conclusión de la historia que sirve de conexión con la serie de televisión original, aunque sin la frescura de la notable primera temporada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Brightburn (El hijo), de David Yarovesky

James Gunn produce y apadrina Brightburn (El hijo en España), película dirigida por David Yarovesky  a partir de un guión de Brian y Marc Gunn (hermano y primo de James), pura serie B que busca subvertir el mito origen de Superman.

PUNTUACIÓN: 7/10

¿Qué pasaría si un niño de otro mundo aterrizara en la Tierra, pero en lugar de convertirse en un héroe para la humanidad fuera algo mucho más siniestro?

Brian Gunn y Mark Gunn escribieron un guión con un pitch muy sencillo y relativamente fácil de vender: «¿Y si Superman fuera malo?» Cuando llegó a manos de James Gunn (Guardianes de la Galaxia 1 y 2), supo mover los hilos para conseguir que le dieran luz verde.

Hay que destacar que Gunn solo ejerce labores de productor, siendo el director elegido David Yarovesky, director de The hive (2014) y curtido en el cine independiente, que realiza un buen y efectivo trabajo. La fotografía corre a cargo de Michael Dallatorre, con una banda sonora escrita por Tim Williams. 

Brightburn me ha gustado y me ha entretenido bastante, hay casos como este en que no pasa nada porque una película nos dé justo lo que propone. Empezando por los aspectos más positivos, Brightburn tuvo un presupuesto de tan solo 6 millones de dólares, y está genial comprobar lo bien que luce todo. A ver, claramente esto no es un blockbuster como Spiderman, pero la acción se ve claramente, los contados efectos especiales no cantan demasiado y los momentos gores molan mucho. Así que globalmente todo cumple su función.

El éxito de Brightburn pasa también por un casting muy acertado. Elizabeth Banks y David Denman son Tori y Kyle Breyer, el matrimonio de granjeros que no puede tener hijos y que se encuentran la nave en la que llega Brandon a la Tierra, interpretado ya de adolescente por Jackson A. Dunn. Banks ya trabajó con Gunn en Slither, y se nota que se ha rodeado de gente conocida en la que puede confiar y que sabe lo que pueden dar de si.

El matrimonio Breyer es lo mejor de la película y transmite una complicidad y amor indudables, lo que hace que empatices con ellos y lamentes lo que les va a venir encima. Otro elemento chulo es que frente a otras películas en las que los personajes cometen locuras increíbles, ellos se muestran muy reales en la forma en la que cada uno reacciona ante la posibilidad de que su hijo sea un monstruo. E incluso Tori la madre, aunque confía en su hijo y cree que es bueno,  no deja de buscar respuestas que le muestren la verdad.

La actuación de Jackson A. Dunn como Brandon, para mi está también bien, aunque quizá un poco por debajo de sus «padres». A ratos resulta un poco repelente, como suele pasar con algunos niños actores, pero en este caso es algo que le viene bien al personaje y a la histora. Además, sí me gustó su actitud fría e inhumana en la segunda mitad de la película, en la que aunque dice unas cosas, su mecánica corporal dice todo lo contrario. Eso mola, y creo que globalmente cumple lo que se espera de él razonablemente bien.

Brightburn es una mezcla de ciencia ficción, super héroes y slasher, dado que al final vemos como Brandon acaba causando unas muertes con momentos muy gores cuando acepta la verdad de su origen. Estas muertes están muy bien rodadas, saben jugar con el suspense y la tensión, y crean varios momentos muy impactantes y sangrientos que disfruté mucho.

Si tengo que decir algo menos bueno de la película sería que su naturaleza de serie B hace que vaya al grano y desde el primer momento sepas que esto es lo que hay. No hay ninguna sorpresa ni giro ya que esto no va de las dudas morales de Brandon sobre si ser bueno o malo, sino de cómo va a matar a la gente a su alrededor. En todo caso, no tengo ningún problema con esta aparente simplicidad argumental si se hace bien, y en Brightburn creo que es así.

En este sentido, en la mayoría de slashers siempre sufrimos verdaderas locuras para conseguir llevar a los personajes donde tienen que estar para morir. Me alegro poder decir que en Brightburn hay un sólo momento super WTF!! Aunque hay algún elemento más algo cuestionable, el resto de momentos están suficientemente justificadas.

A pesar de una divertida escena final, con cameo de Michael Rooker incluido, que parece sugerir la posibilidad de un «universo compartido» tipo Glass, esto me parece una anécdota sin más que una idea clara de continuación. De hecho, el concepto de Brightburn, aunque entretenido, no tengo claro que dé más de si. En todo caso, dado su bajo presupuesto y que va a ser rentable para la productora Screengems (entre otras), tampoco se puede negar que esta posibilidad existe y quién sabe si no veremos más películas en el futuro.

Comparto el trailer de la película:

Brightburn es pura serie B, va directa al grano y no ofrece ninguna sorpresa a pesar de mostrar alguna muerte sangrienta. Pero a veces eso es más que suficiente si se hace bien y consiguen una propuesta entretenida que cumple de sobra su función.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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