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Crítica de Aliens Tribes de Steve Bissette y Dave Dorman (Dark Horse Comics)

Tras la lectura de Aliens: Órbita Muerta de James Stokoe, me ha quedado con ganas de más xenomorfos, así que he optado por volver a las fuentes originales y recuperar Aliens: Tribes, la primera novela ilustrada que Dark Horse Comics publicó en 1992 escrita por Steve Bissette con extraordinarias ilustraciones de Dave Dorman.

PUNTUACIÓN: 8/10

La reina ha muerto.

Una instalación médica en órbita infestada con un nido Alien. Un equipo militar de limpieza enviado para destruirlo. Un guerrero enloquecido con un exoesqueloto letal con suficiente potencia de fuego para destruirlos a todos. Una carrera contra el reloj.

Larga vida a la Reina.

Este volumen de tapa dura exquisitamente producido presenta una una historia de Aliens escrita por el maestro actual de los cómics de terror, Steve Bissette, acompañado de 24 ilustraciones a todo color del pintor más buscado del medio, Dave Dorman.

La historia de Steve Bissette para Aliens: Tribes refleja su gran interés en el género de terror. Su arte en la aclamada serie de DC Swamp Thing (La Cosa del Pantano) se considera una de las obras más importantes de los años 80. Bissette ofrece en prosa el mismo estilo visceral que con sus ilustraciones, consiguiendo el mismo efecto terrorífico. Bissette es también editor de Taboo, una novedosas antología de comics de terror.

David Dorman es uno de los pintores que trabajan en el mundo del comic más buscados. Sus dinámicas portadas han aparecido en libros de Dark Horse, Marvel y DC. Su trabajo en Aliens: Tribes crea una atmósfera de verdadero terror.

Dark Horse Comics cambió el mundo editorial americano en 1988 con la publicación de su primera miniserie de Aliens, que significó el primero de muchos éxitos para la editorial de Mike Richardson, publicando comics basadas en licencias de películas de éxito como Predator o Terminator, con sus diferentes combinaciones y crossovers, como son los míticos Aliens vs Predator y Robocop vs Terminator. En España, Norma Editorial empezó a publicarlos en 1991, y en ese momento existía verdadero furor por unos comics que en ese momento cubrían el importante hueco que existía entre las diferentes películas.

Aliens: Tribes fue el primer álbum de Dark Horse planteado como una novela ilustrada. El tomo de 72 páginas cuenta 44 páginas de historia de Bissette con 24 ilustraciones de Dave Dorman que son una verdadera maravilla. Antes de Alex Ross, para mi Dorman era Dios. Y eso que realmente él no es realmente un dibujante de comic, sino un ilustrador y portadista, consiguiendo toda su fama como portadista de Heavy Metal, Star Wars: Dark Empire, Indiana Jones, La Máscara y muchos otros, ganando un premio Eisner en 1993 por sus ilustraciones en este Aliens: Tribes.

Y tengo que reconocer que sólo por las ilustraciones de Dorman merece la pena comprar este tomo. Hay muchos artistas excelentes que han creado comics de Aliens, pero ninguno supera para mi a Dorman, que marcó en 1992 el standard de calidad a partir del cual medimos a todos los demás. Sus páginas pintadas siguen siendo una barbaridad que no me extrañaría ver en un museo o en la marquesina de un cine anunciando el siguiente blockbuster palomitero de gran presupuesto. El disfrute de estas páginas ha sido increíble.

Como todos, yo conocía a Steve Bissette gracias a su faceta de dibujante de la Cosa del Pantano junto a Alan Moore. Sin embargo, en Aliens Tribes descubrimos a un escritor que sabe crear en sus páginas momentos perturbadores y aterradores, como la sensación que sufren las víctimas al ser inoculados por el huevo de los aliens.

Bissette realmente no inventa ninguna rueda, y plantea una historia claramente inspirada en los mitos creados por James Cameron que bien podría servir como tratamiento para una posible película de aliens. Y es que es Tribes volvemos a tener el paquete completo: marines espaciales en misión de limpieza incluyendo una rata de los túneles de mantenimiento que les marca los objetivos, una Reina Alien que hará lo que sea necesario para sobrevivir, un grupo de humanos que será casi más peligroso que los aliens y una historia que va directa al grano y no deja títere con cabeza.

Dentro que Aliens: Tribes me ha gustado, hay una crítica evidente hacia este tomo, y es que el formato con tan sólo 44 páginas de historia acaba resultando insuficiente y dejándonos con la miel en los labios. Y no me malinterpretéis, la historia está chula, pero todo va demasiado a saco, no hay tiempo para construir a los personajes y por tanto acaban quedando como clichés esquemáticos. Esta misma historia contada con 75/100 páginas, lo que sería una novela corta, hubiera podido ser algo grande, en parte la relectura me dejó la sensación de pillar en casa que están haciendo en la tele una película conocida y quedarme a ver la última hora con el climax final.

Aliens: Tribes no deja de ser una curiosidad para los muy fans de Aliens, pero si sumamos a la buena historia de Bissette las ilustraciones de Dorman, este tomo se convierte en compra obligada, y he disfrutado el volver a leerlo 20 años después.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Aliens: Órbita Muerta de James Stokoe (Norma Editorial)

El anuncio de la adquisición de Marvel de los derechos de Alien hace unos meses me recordó la existencia de unos comics que posiblemente hace 20 años que dejé de comprar. Así que me animé a comprar Aliens: Órbita Muerta comic realizado por James Stokoe publicado por Norma Editorial en 2019.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

UN REGRESO A LA ESENCIA TERRORÍFICA DE LA SAGA

La tripulación de una base orbital de Weyland-Yutani ha detectado una nave muy dañada a la deriva. En ella hay tripulantes dormidos en tanques criogénicos, pero puede que no sean lo único que está vivo en la nave.

James Stokoe nos presenta una historia al más puro estilo terrorífico de Alien narrado espectacularmente con su dinámico arte.

James Stokoe (1985) es un dibujante de cómics canadiense conocido por su trabajo en títulos como Wonton Soup, Orc Stain y Godzilla: The Half-Century War, además de este Aliens: Órbita muerta. Junto con Corey Lewis, Brandon Graham y Marley Zarcone, es parte de un estudio / colectivo llamado «Yosh Comics».

En este comic, Stokoe realiza literalmente todo el trabajo, ya que además de guionizar y dibujar todas las páginas, realizó también la rotulación en la edición USA.

Cuando Dark Horse Comics empezó a publicar en los años 90 los comics de Aliens, y en general de todas las licencias de la 20th Century Fox, me subí al carro encantado, encontrando unos comics super chulos que saciaban mi sed de bichos espaciales. La primera serie de Aliens, Predator o el Aliens vs Predator fueron y siguen siendo unos comics increíbles. Sin embargo, las siguientes miniseries no acabaron de brillar al mismo nivel, o quizá el problema fue que ya no tenían el factor de la novedad de las primeras series, por lo que llegó un momento en que dejé de comprarlos.

El anuncio de la adquisición de los derechos de estos personajes por parte de Marvel hizo que estos personajes volvieran a aparecer en mi radar. Y reconozco que leí el primer número de Phillip Kennedy Johnson y Salvador Larroca y no enganchó, principalmente debido al dibujo, por lo que me plantee volver a mirar a los comics editados por Norma que no llegué a comprar en su día. Tras varias averiguaciones, al final me decidí por este Órbita Muerta de James Stokoe.

Una vez leído, lo primero y principal es que me ha gustado y ha saciado mi sed de historias de los xenomorfos. Y eso a pesar que todo lo leído no puede ser más típico y trillado dentro de los mitos de los Aliens. Una base orbital que recibe una señal de socorro de una nave que se acerca, una tripulación perdida y una lucha posterior por la supervivencia de gente normal que no disponen de armas de fuego para defenderse y tendrán que agudizar el ingenio. Si no fuera porque hace 20 años desde mi última compra, todo me sonaría a ya leído y visto anteriormente. Pero dado que lo he comprado este 2021, acepto sin problemas la simplicidad de la historia y hasta diría que me ha dado lo que venía buscando.

James Stokoe me ha parecido un estupendo ilustrador. Sus páginas están super recargadas y dibuja de maravilla toda la tecnología que se encuentra en una nave espacial, además de los trajes espaciales y las propias naves donde se sitúa la acción. Los aliens están también super chulos y diría que puestos a dibujar, a Stokoe le apetecía dibujar todas las versiones, desde los chestbursters, los aliens ya crecidos y la reina. Además, sus splash-pages me han parecido super chulas, de forma que me veo en él un autor interesante con un nivel de detalle en el dibujo rozando la locura, teniendo en cuenta todos los detalles que añade a cada una de sus viñetas.

Por ponerle un pero, la historia tiene lugar en dos momentos temporales, y a pesar de lo buen ilustrador que es Stokoe, encuentro que en la faceta de narrador flaquea un poco, ya que en numerosos momentos no acabas de saber a que momento temporal pertenecen algunas escenas. Encuentro muy interesante un par de momentos en los que Stokoe narra en la misma imagen ambos momentos temporales, pero en general hubiera agradecido un poco más de claridad, porque muchos momentos han quedado un poco confusos.

En ese sentido, entendiendo la necesidad de síntesis que existe en el comic por la limitación de páginas, también veo que la acción se limita a los Aliens pillando humanos, y hubiera agradecido también un pelín más de caracterización para que nos importaran los personajes, cosa que no ocurre, y alguna escenas de transición que dieran el contexto a la historia, que por otro lado va a tope desde el minuto uno.

Destacar también que la edición de Norma incluye a modo de extras páginas de Stokoe de lo que fue el germen de la historia, inspirado en Aliens de James Cameron y que mostraba un All-out action con marines espaciales frente a los aliens en un planeta desértico. Stokoe modificó esta premisa inicial ya que prefirió centrarse en el terror espacial y la sensación de claustrofobia, pero reconozco que no me hubiera importado leer la premisa inicial.

Como digo, si buscas un comic de aliens, Órbita Muerta sin duda va a saciar tu sed de xenomorfos y creo que ofrece un estupendo entretenimiento. Comparto a continuación las páginas publicadas en la web de Norma a modo de preview:

Tenía ganas de leer un comic de Aliens, y James Stokoe ha sabido darme todo lo que necesitaba. En ese sentido, ¡objetivo cumplido!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Manor Black vol. 1 de Cullen Bunn, Brian Hurtt y Tyler Crook (Norma Editorial)

Harrow County es uno de mis comics favoritos de los últimos tiempos. Así que cuando descubrí que sus autores Cullen Bunn y Tyler Crook tenían nuevo comic junto a Brian Hurtt, el dibujante de la maravillosa The Sixth Gun junto a Bunn, hizo que este Manor Black se convirtiera en compra obligada, Y me alegra comprobar que este primer volumen no decepciona.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

LOS CREADORES DE HARROW COUNTY PRESENTAN UNA FANTASÍA DE TERROR GÓTICO SOBRE UNA FAMILA DE BRUJOS EN CONFLICTO.

Roman Black es el patriarca moribundo de una familia de poderosos hechiceros. Mientras sus taimados y corruptos hijos se disputan la decisión de quién tomará las riendas de la Mansión Black para así convertirse en el representante de su magia oscura, Roman adopta a una joven maga a quien entrega sus poderes con la esperanza de que alguien honesto le releve en su lucha contra las fuerzas del Mal que tratan de destruir su familia y su legado.

Cullen Bunn escribe novelas gráficas, cómics, relatos y novelas. Es el autor de The Sixth Gun, The Damned, Helheim y The Tooth, publicados por Oni Press; Harrow County, publicado por Dark Horse (y Norma Editorial en España); El hombre vacío, The Unsound y Bone Parish, publicados por Boom! Studios; Dark Ark, Unholy Grail y Brothers Dracul, publicados por AfterShock Comics; Regression y Cold Spots, publicados por Image Comics. También ha escrito en series como Asgardianos de la galaxia y varias de Masacre para Marvel Comics.

Tyler Crook es célebre sobre todo por su trabajo en la serie AIDP y por su novela gráfica Petrograd, escrita por Philip Gelatt y publicada bajo el sello Oni Press. Durante los años noventa trabajó en el ámbito de los videojuegos y desarrolló, entre otros, un juego sobre Beavis y Butthead, los célebres personajes de animación creados por Mike Judge.  Actualmente compagina su labor en el desarrollo de juegos con su carrera en el ámbito del cómic, por la que se le concedió el premio Russ Manning en 2012. Vive en Oregón con su esposa y sus muchas mascotas.

Manor Black es una historia de corte fantástico con toques de terror sobre un mundo en el que la magia existe y aparentemente está en manos de unas pocas familias que controlan sus diferentes aspectos. La familia de Roman Black, maestro de la magia de la sangre, está pendiente de su decisión sobre qué hijo le sucederá como cabeza de familia y poseedor de su poder cuando la llegada de una extraña también con poderes mágicos alterará el status quo de la familia y pondrá en marcha una espiral de traiciones y sorpresas.

Quizá el único pero de este comic es que en estas 112 páginas (los cuatro primeros números de la edición americana) apenas si hemos arañado en la superficie de este universo creado por Cullen Bunn y Brian Hurtt, que se nota complejo y con múltiples familias y misterios por resolver. En todo caso, este tomo tiene la dosis justa de historia, misterio y caracterización de personajes para enganchar al lector y dejarnos con ganas de más.

Y si la historia está bien, reconozco que el principal reclamo de Manor Black es el dibujo, y Tyler Crook se sale. Su estilo pintado con acuarelas confiere a la historia una personalidad única, además que consigue transmitir la sensación onírica y perturbadora perfecta que la historia necesita. Sus personajes son super reconocibles gracias a unos diseños estupendos y, en contraste con Harrow County que estaba ambientada en 1910, Crook también dibuja de maravilla elementos actuales como los coches, etc…

El comic ante todo nos cuenta una historia con imágenes, y en Manor Black encontramos la combinación perfecta de guión y dibujo para una historia que estoy seguro aún se guarda un montón de giros y sorpresas que nos van a tener enganchados durante meses.

Comparto algunas páginas disponibles en la web de Norma a modo de preview:

Manor Black me ha gustado y conecta con un tipo de historias de corte sobrenatural que no estoy leyendo de forma regular, por lo que me declaro enganchado a este nuevo comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Space-Mullet! One gamble at a time de Daniel Warren Johnson (Dark Horse)

En apenas un año y medio, Daniel Warren Johnson ha pasado de ser un completo desconocido para mi a ser uno de mis autores favoritos de comic: Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman: Dead Earth entre otros se han convertido en algunos de mis comics favoritos. Es por esto que no me he podido resistir a comprar Space-Mullet, una de sus primeras obras publicó como webcomic que posteriormente Dark Horse recopiló en este volumen. Y aún notándose que estamos ante una obra de un artista en construcción, me ha gustado prácticamente todo lo que he visto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El ex marine espacial Jonah y su copiloto Alphius recorren la Galaxia, tratando de sobrevivir. Atraídos por una loca aventura tras otra, convierten a un grupo de inadaptados en una familia que debe enfrentar juntos las partes más oscuras del universo. Space-Mullet es un mundo de ciencia ficción accesible y rico en detalles con personajes sinceros y una historia inolvidable.

Daniel Warren Johnson es un ilustrador y dibujante de cómics independiente con sede en Chicago. Se esfuerza por crear ilustraciones significativas y divertidas que se ajusten a los objetivos de sus clientes y que superen sus expectativas. Daniel cree en mantener una sensación orgánica y natural en cada proyecto, mientras disfruta de la naturaleza tangible de la colaboración y expresión creativas. Ha trabajado con Dark Horse Comics e Image Comics. Cuando no está trabajando en el trabajo del cliente, Daniel trabaja en su cómic publicado por él mismo, Space-Mullet, y pasa el rato con su increíble esposa. También le encanta la cerveza artesanal. El autor vive en Chicago.

Mi yo completista no ha podido evitar comprar este volumen, a pesar de saber que me iba a encontrar a un DWJ primerizo. Sin embargo, la sensación con que me quedo tras la lectura no podía ser mejor, con un dibujo y unas páginas repletas de la humanidad y emoción, algo que se ha convertido en una se sus señas de identidad.

Lo primero que hice al llegarme el comic fue mirar qué significa “Mullet”: Una pescadilla, un pequeño pez de mar que se puede cocinar y comer, y que en ocasiones se utiliza para pescar peces más grandes. Mullet es también un estilo de peinado masculino, popular en la década de 1980, en el que la parte superior y a los lados se dejaban muy cortos y el cabello por detrás largo.

Así que el título Space-mullet (pescadilla / pececillo espacial) puede aludir aparte del peinado de Jonah, a que los protagonistas son unos perdedores que no tienen nada que hacer contra el gobierno galáctico y las razas que lo pueblan, siendo unos “pececillos” en un océano lleno de peligros.

Sin embargo, hay que reconocer que aunque estamos ante un comic de aventuras, el título no refleja para nada el tipo de historia que vamos a leer, con un protagonista traumatizado por un suceso de su pasado cuando era marine espacial, que le atormenta en el presente.

Escuché una entrevista a DWJ en la que comentaba que poner títulos con connotaciones humorísticas a unas historias con elementos oscuros en parte era un mecanismo de defensa por su parte, para capear una posible crítica exagerada contra su obra, como si estuviera diciendo por adelantado “oye, que sólo es un comic, es entretenimiento y ya”, lo que me recuerda los problemas de autoestima que incluso artistas de esta calidad sufren en su día a día.

Leer Space Mullet me ha gustado, la verdad. DWJ creó esta historia como un webcomic entre 2012 y 2014, que Dark Horse recopiló en 2016 cuando DWJ y Donny Cates ya habían publicado con ellos The Ghost Fleet . Si tengo que decir algo menos bueno de este comic, sería que la historia que nos presenta DWJ queda inconclusa, ya que en estas 200 páginas agrupadas en 4 números tan sólo vemos como se forma la tripulación de la nave de Jonah y Alphius, pero no llegamos a verles vivir las aventuras que promete la sinopsis. Ojo, que aventuras hay a raudales, pero centradas en esta pareja humana y alienígena, y en como conocen al resto de la tripulación. En este sentido, el final del comic nos deja un poco con la miel en los labios.

Sin embargo, narrativamente hay un montón de hallazgos, empezando por la elección de color de DWJ. Normalmente él no colorea sus páginas y trabaja siempre con colorista, sin embargo para Space-Mullet opta por añadir unos tonos azulados a sus lápices que ayuda a resaltar determinados elementos de la viñeta además de aportar una mayor sensación de profundidad a las imágenes.

En estas páginas hay en algunos momentos una ligera falta de fondos, pero en otros momentos podemos disfrutar de unos mundos de ciencia-ficción con una enorme riqueza y complejidad. Visualmente veo una clara influencia de Aliens de James Cameron o el manga Battle Angel Alita de Yukito Kishiro, pero aún notándose estas influencias, DWJ consigue que su personalidad sea lo que más poso nos deje a los lectores.

Como comentaba antes, el título semi humorístico no le hace justicia al comic, algo que también podría decirse de Murder Falcon. Aunque estamos ante una historia que ante todo es aventura espacial, DWJ crea a un protagonista con SSPT (Síndrome de Stress Post-Traumático) que sufre por su pasado, en una historia que habla de genocidios gubernamentales, racismo institucional, las diferencias entre ricos y pobres o lo barata que es la vida en el futuro y lo fácil como puedes morir por cualquier nimiedad. Hay un cierto cinismo en varios personajes, pero DWJ busca contraponer un halo de esperanza, las cosas pueden mejorar si cada uno de nosotros hacemos cosas que ayuden a los demás y dejamos de comportarnos egoistamente. El cambio y la revolución deben nacer de uno mismo, y este mensaje lo veo importante, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante un comic a priori “ligero”.

A pesar del tono aventurero y su objetivo básico de entretenimiento, DWJ consigue que empaticemos con unos protagonistas que transmiten una enorme emoción, sobre todo un traumatizado Jonah que inicia el camino hacia la luz, y cuyo primer paso debe ser perdonarse a si mismo ante unos hechos que no hubiera podido evitar.

Además, aunque las páginas de DWJ no tienen los ENORMES momentazos visuales de comics como Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman, hay varias escenas de acción super bien narradas y hay un par de splash-pages que anticipan el artista en que iba a convertirse en sus siguientes trabajos. Su narrativa de la acción es ya estupenda, pero además también triunfa en los momentos más tranquilos en los que conocemos a los personajes. Así que artísticamente este comic está aún mejor de lo que esperaba a priori.

Otro detalle muy chulo de este comic viene ya desde la propia introducción, en la que DWJ hace una master-class de algo que todo creador debe asumir, que la perfección no existe y como los autores deben aprender a terminar el trabajo y dejarlo ir. He traducido esta introducción porque creo que es muy interesante, aquí os la dejo:

“Cuando empecé a dibujar Space Mullet!, no sabía nada sobre crear comics. Casi no sabía ni coger un pincel, mi perspectiva era floja y mis personajes lucían inconsistentes. Miro de nuevo estas primeras páginas y no puedo evitar sentirme un poco avergonzado.

Pero no es una vergüenza mala. El la clase de sentimiento que tengo cuando veo fotos mías de la escuela. Parte tristeza, parte gozo, parte shock al ver que mis dientes estaban tan mal. Pero hay también personalidad en estas primeras páginas. Lo cual es bueno, porque trabajaba tan duro para mejorar.

Cuando creo arte, quiero que sea perfecto. Quiero emocionar al lector. Pero no importa las horas que emplee en mi mesa de dibujo, o cuantas veces rehaga los diálogos, mi trabajo nuca será perfecto. Siempre miraré hacia atrás y veré qué cosas podría haber hecho mejor. Pero no pasa nada. Liberarme de la auto exigencia de perfección me permite centrarme en el storytellin y en divertirme mientras realizo el trabajo.

Mi amigo Riley me dijo una vez que él creía que hacer un comic era como hacer magia, ya que gente, lugares y cosas que sólo existen en tu cabeza de repente son transportados a la página para que todo el mundo pueda verlo. Es increíble cómo los comics pueden conectar a la gente. Así que gracias por formar parte de Space-Mullet!

Espero que me puedas ver en estas páginas. DWJ.”

Como bien dice DWJ, Space-Mullet! Es una obra de un autor primerizo. Sin embargo, esta historia tiene un montón de elementos chulísimos que hemos visto cómo los ha ido refinando en sus obras posteriores.

Comparto a continuación las primeras páginas del primer número:

En resumen, me parece que hecho una buena compra, estoy muy contento de añadir este volumen a mi biblioteca de DWJ. Y ahora, a esperar mientras se confirma cual va a ser su próxima obra. Sea cual sea va a ser otra compra segura, pero no estaría mal que le contrataran para hacer Star Wars o alguna miniserie en Marvel fuera de continuidad. Por soñar…

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Give Me Liberty de Frank Miller y Dave Gibbons (Dark Horse Comics – Norma Editorial)

Comienzo el mes de diciembre recordando Give Me Liberty, el comic de Frank Miller y Dave Gibbons publicado por Dark Horse Comics, en España Norma Editorial, ganador de un Premio Eisner que 30 años después de su publicación se mantiene de plena vigencia y se muestra casi como visionaria de lo que iba a ser la realidad de nuestros días.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

En los años noventa, Frank Miller y Dave Gibbons se unieron para revolucionar las bases de la ciencia ficción con GIVE ME LIBERTY, una historia que muestra un mundo distópico y posible, peligrosamente parecido al nuestro, donde la frontera que separa la libertad y la esclavitud es casi invisible. Premio Eisner 1991 a la mejor serie Limitada.

Para muchos, la explosión del comic independiente americano mainstream tuvo lugar en 1992 con el nacimiento de Image Comics y la publicación de comics como Youngblood, Savage Dragon, Spawn o Wild C.A.T.s. Sin embargo, la realidad es que varios años antes editoriales como Dark Horse Comics empezaron a disputar la atención de los principales profesionales de la industria, publicando comics exitosos que abrieron la puerta a que otros autores se plantearan la posibilidad de realizar comics de creación propia alejados de Marvel o DC.

Give Me Liberty es un claro ejemplo de esta tendencia. Publicado en 1990 en Estados Unidos, fue el primer trabajo en el ámbito independiente de Miller tras sus obras maestras The Dark Knight (1986), Daredevil: Born Again (1986) y Batman: Año Uno (1987). Lo mismo para Gibbons, que venía de dibujar Watchmen (1986-87) y Batman: La Broma Asesina (1988), ambas con Alan Moore.

Miller había salido rebotado de DC Comics tras una disputa sobre tarifas y lo que Miller entendía que era una ataque contra la libertad de los autores, y declaró que a partir de ese momento se concentraría en desarrollar comics de creación propia sobre los que conservaría los derechos de la obra. Para ello, la recién fundada Dark Horse Comics de Mike Richardson, creada en 1986, resultó ser el espacio perfecto. Junto a Give Me Liberty, en 1990 Miller empezó la publicación de Hard Boiled con Geoff Darrow, a las que continuaron Sin City en 1991, Big Guy and Rusty the Boy Robot de nuevo con Darrow en 1995 o la también mítica 300 en 1998.

David Chester Gibbons es un artista y escritor británico, nacido en Londres en 1949. Profesional de amplísima experiencia, empezó a trabajar en el medio en 1977 en series británicas como 2000AD y Doctor Who para Marvel U.K., antes de dar el salto a DC Comics en 1982, donde fue sobre todo conocido por su Green Lantern junto a Len Wein, la etapa en la que conocí al personaje y me enamoré de su lore. En 1985, Gibbons colaboró con Alan Moore, con el que ya había trabajado en Inglaterra, en el icónico Annual nº11 “Para el hombre que lo tenía todo”, al que siguió la ya mítica Watchmen.

Merece la pena comentar que mientras Miller rompió con DC durante esos años y se centró en los comics de creación propia, Gibbons siguió colaborando con la editorial, hasta el punto que la publicación de este Give Me Liberty coincidió en el tiempo con su miniserie World´s Finest, de la que fue escritor colaborando con Steve Rude. Gibbons también escribió en 1991 el primer crossover Batman vs Predator dibujado por los hermanos Kubert.

En su dilatada carrera, ha ganado entre otros los premios Inkpot Award de 1986 y Kirby en 1987, siendo incluido en Hall of Fame de los Premios Harvey en 1988.

Entrando en el comic en si, Give Me Liberty nació fruto de un encuentro de ambos autores en la San Diego Comicon de 1998, en un momento en que sobre todo Miller era lo más parecido a una estrella del rock dentro del mundo del comic. Y tampoco es que Gibbons se quedara corto, ya que su colaboración con Moore había producido dos de los comics más importantes e influyentes para la industria americana. Sin embargo, la colaboración se hizo esperar, tardando casi dos años en materializarse.

Give Me Liberty es una historia de aventuras ambientada en el futuro cercano -para la época- de 2009-2012 (aunque la protagonista Martha Washington nació en el inminente 1995). Un futuro cercano distópico con unos Estados Unidos al borde de la secesión, con numerosos desastres ecológicos por todo el mundo, en el que minorías raciales como los nativos americanos se encuentran al borde de la extinción, se inician guerras por motivos económicos y para acallar los problemas internos del pais y un presidente populista, Rexall, se perpetuó en el cargo más allá de los dos mandatos constitucionales. Elementos todos ellos que han acabado teniendo numerosas correspondencias con nuestro mundo de treinta años después.

Martha Washington es la personificación de víctima de discriminación en Estados Unidos, al ser mujer, afroamericana y nacida en un ghetto urbano de Chicago que para salir adelante sólo tiene la opción de alistarse en el ejército. La forma en que se levanta frente a todas las adversidades y rompe todas las barreras resulta realmente inspirador. Martha es la mujer definitiva, que hace lo mismo que un hombre, y a menudo incluso mejor, sin necesidad de envolverse en ninguna bandera reivindicativa de nada. En ese sentido Martha transmite también los valores americanos liberales ya que sólo hace lo que tiene que hacer sin plantearse valores superiores más allá de “hacer lo correcto”. Y por supuesto, no rendirse jamás.

Bajo el prisma del clásico lema de “show, don´t tell”, el futuro de Miller nos muestra un montón de situaciones terribles que el lector sabe interpretar sin necesidad que nadie nos venga a contar “mira que malo es el racismo, la destrucción del medio ambiente, etc…” como lamentablemente nos pasa en obras de comic, cine y televisión actuales que dejan de ser entretenimiento para convertirse en panfletos políticos infumables con la excusa de tratar temas “importantes”.

Give Me Liberty es junto a Watchmen, probablemente el mejor trabajo de Dave Gibbons de toda su carrera, que en este comic contó con la colaboración del colorista Robin Smith. Si en Watchmen el simbolismo y la potencia de sus imágenes, así como su composición, crearon momentos que ya son historia para el mundo del comic, en esta obra Gibbons saca el máximo partido a la mayor libertad que Miller le ofrece para narrar la historia, de forma que vemos una narrativa desatada que no está constreñida por la rígida estructura de 9 paneles establecida por Moore.

La narrativa de Gibbons es maravillosa como siempre, pero encuentro que el toque de humor negro y de ironía con que Miller adornaba su historia le permite ofrecer un catálogo de grandes momentos visuales junto a pequeños detalles de personajes que dan contexto a sus actos y motivaciones además de ofrecer elementos de humor, con el añadido de un diseño futurista genial, con detalles loquísimos como el Robot gigante de Fat-Burger o la representación de los Nazis-gays.

En todo caso, Miller no plantea Give Me Liberty como una ciencia ficción anticipatoria, sino que traslada y exagera en su comic elementos históricos que él estaba viviendo o había conocido a lo largo de su vida. Por ejemplo, la crisis del petróleo, el calentamiento global, la deforestación del Amazonas y el aumento del nivel de los océanos que inunda Nueva York son temas que surgieron ya en los años 70 y llevan en el ideario político de los partidos de izquierdas y verdes desde entonces. El presidente Rexall no anticipaba a Trump, aunque parezca mentira, sino que es una versión llevada al extremo de Ronald Reagan y su populismo. Al igual que el Presidente Howard Nissen que le sustituye nos sugiere claramente a Jimmy Carter, el presidente anterior a Reagan, y que resume los que parece Miller son los problemas históricos de los demócratas, que aunque tienen siempre la mejor de las intenciones, son «blandos» y acaban creando los mismos problemas que los republicanos o incluso peores.

Los paralelismos son clarísimos y nada sutiles, componiendo un cuadro en el que Miller critica mediante la exageración la historia reciente de los Estados Unidos de finales de los años 80. Sin embargo, justamente para evitar caer en el pastiche político, Miller y Gibbons plantean a partir de ahí una aventura super loca, entretenida y sin complejos, como si desde el primer momento quedara claro que para ellos lo primero y principal es entretener.

Para ello, Martha Washington tendrá que enfrentarse a un superior en el mando que es un blanco asqueroso machista y racista de buena familia con aspiraciones políticas, la amenaza de las grandes empresas cárnicas que buscan deforestar el amazonas, o unos nazis-gays que se hacen con el control de un satélite orbital que puede atacar cualquier blanco e la Tierra, incluida la Casa Blanca. Las situaciones suelen ser super over-the-top pero funcionan de maravilla gracias al tono irónico que Miller transmite a su historia y al extraordinario trabajo artístico de Gibbons.

Esto no quiere decir que el comic no tenga momentos dramáticos, ya que sobre todo en los dos primeros números hay un montón y consiguen ponerte el corazón en un puño. Además, la descripción que Gibbons hace del horror de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes me parece una barbaridad, con unas páginas con una fuerza expresiva alucinante.

El éxito de Give Me Liberty abrió las puertas a que Miller y Gibbons retomaran a Martha Washington en varias miniseries y especiales posteriores, que aunque entretenidas (algunas más que otras) carecieron de la fuerza de la obra original: Martha Washington goes to war (5 números, 1994), Happy birthday Martha Washington y Stranded in Space (2 one-shots de 1995), Martha Washington saves the world (3 números, 1997-98) y el especial Martha Washington dies (2007), cuyo título se explica solo.

Comparto las primera páginas del comic:

Si pensamos en los mejores comics de los años 90, Give Me Liberty sin duda es uno de ellos, y treinta años después su lectura mantuvo toda su fuerza, personalidad y sentido de la diversión y la locula. Un clásico con todas las letras que merece ser recuperado para los nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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