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Crítica de Aladdin, de Guy Ritchie (Disney)

El remake de Aladdin de Guy Ritchie lo tenía todo para ser un desastre de proporciones épicas. Y sin embargo me ha encantado, me ha funcionado todo y me hizo salir cantando las canciones y sonriendo de oreja a oreja. ¡Objetivo cumplido, Disney!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aladdin (Mena Massoud) es un ladrón de buen corazón enamorado de la hija del sultán, la princesa Jasmine (Naomi Scott). Para intentar conquistarla, acepta el desafío de Jafar (Marwan Kenzari), que consiste en entrar a una cueva en mitad del desierto para dar con una lámpara mágica cuyo Genio (Will Smith) le concederá todos sus deseos.

Guy Ritchie dirige este remake del clásico de animación de Disney de 1992, que cuenta con un guión de John August y el propio Ritchie que adapta y actualiza el clásico de Ron Clements, John Musker, Ted Elliot y Terry Rossio.

Alan Menken fue contratado para componer la partitura de la película después de haberlo hecho en la película animada original, mientras que Benj Pasek y Justin Paul escribieron una nueva canción con Menken y utilizaron varias canciones de la película original, de Menken, Howard Ashman, y Tim Rice, como las clásicas Príncipe Alí, y Un mundo ideal.

Siendo sincero, este remake me apetecía menos que nada y pintaba a super cutre. ¿Will Smith pintado de azul? ¿Un loro parlante y un mono en imagen real? ¿La historia clásica convertida en musical con canciones un poco moñas? ¿Guy Ritchie filmando escenas con CGI chungo? Nada de eso me llamaba la atención a priori, y sin embargo, una vez vista, hay que reconocer que todo encaja y el disfrute es monumental.

Incluso diría que las numerosas escenas con un CGI de cartón piedra que deberían provocar el sonrojo a más de uno, ayudan a crear el feeling de cuento atemporal que la película necesitaba para funcionar. A esto se suma unos acelerados números musicales, super coloridos y desfasados,  y que sean las canciones las que ayuden a contar la historia.

Will Smith se sale como Genio, su carisma deslumbra en cada escena y mola que no intente imitar a Robin Williams sino que hace suyo al personaje, con todas sus exageraciones. Will siempre ha tenido un punto sobrado, y eso le viene perfecto al Genio. También me gustaron mucho Mena Massoud y Naomi Scott como Aladdin y Jasmine, respectivamente. Aladdin es el pícaro de buen corazón que no se cree digno de una princesa, y ella es una mujer antes que princesa que quiere romper las cadenas de la tradición que la aprisionan en palacio. Ambos muestran una buenísima química entre ellos, son guapísimos y tienen el carisma necesario para sacar la película adelante. En general, el casting me ha parecido un acierto total.

Como buen cuento atemporal, la película mezcla elementos de varias culturas para crear un reino de fantasía colorido que nos recuerda a una mezcla entre los paises árabes e India. El diseño de producción y el vestuario son excelentes, y consiguen transportarnos a este reino de fantasía donde los buenos se levantan contra la opresión y vencen al mal.

Mención aparte a las icónicas canciones, que me ha encantado escuchar de nuevo en una película de imagen real. Príncipe Alí, Un mundo ideal, y todas las demás. Me gusta como igual que en los mejores musicales, cada personaje tiene su tema que se repite durante la película en varias ocasiones. Y reconozco que la nueva canción de la princesa Jasmine con un marcado acento feminista me ha emocionado, a pesar que su uso en el climax en la película sea mega forzado y un WTF! de libro. Pero incluso a pesar de eso, al ser toda la película un desfase, no desentona con el tono y el ritmo visto hasta ese momento.

Y por si fuera poco, antes de Aladdin nos mostraron los trailers de Toy Story 4 y El Rey León que van a estrenarse en breve, confirmando que Disney este año se ha propuesto quedarse con todo nuestro dinero, tras el fenómeno de Capitán Marvel y Vengadores Endgame de Marvel, y esperando la llegada de Frozen 2 y Star Wars IX para este otoño y navidades.

Comparto el  trailer de la película:

Aladdin es pura diversión para toda la familia y consigue que pasemos dos horas geniales. No se puede pedir más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Ralph rompe Internet, de Rich Moore y Phil Johnston (Disney)

Aunque entretenida y con un interesante y sorprendente mensaje final, Ralph rompe Internet, dirigida por Rich Moore y Phil Johnston y secuela de la excelente Rompe Ralph de 2012, es la película de animación de Disney mas floja de los últimos años.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

“Ralph rompe Internet» sale de los recreativos, y se adentra en el mundo inexplorado, expansivo y emocionante de Internet. Ralph y su compañera Vanellope tendrán que jugárselo todo viajando por las redes en busca de una pieza de repuesto que salve Sugar Rush, el videojuego de Vanellope. Y para complicar más las cosas, ambos dependen de los ciudadanos de Internet, los llamados ‘ciudanets’ para que les ayuden a desenvolverse en ese peligroso mundo. Entre ellos está un empresario de Internet llamado Yesss, que es el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web más de moda del momento.

Empezando por lo positivo, el punto fuerte de la película siguen siendo sus adorables protagonistas, Ralph y Vanellope, de los que conoceremos más cosas y que van a sufrir un interesante camino de maduración personal. Por otro lado, la animación Disney es excelente, y mola mucho ver la forma positiva en que imaginan Internet y las principales páginas, como son Youtube, Twitter, Ebay, etc. Globalmente, la interacción de Ralph y Vanellope en Internet está repleto de momentos divertidos aunque sin llegar a ser brillantes en ningún momento.

Esto nos lleva al principal problema de la película, que es que no hay una historia potente detrás. Estamos ante una sucesión de anécdotas simpáticas sobre Internet que solo se quedan en la superficie de lo que podrían haber hecho en caso de haber querido ser un poco más incisivos.

En la internet que imagina Disney todo es bueno , y los pocos elementos negativos  como los hilos de comentarios de las páginas webs o la Dark Web son solo notas al pie comentadas de pasada. Por eso, la historia flojea al no haber una amenaza ni un antagonista que complique la vida a los protagonistas.

Esto se comprueba cuando Ralph y Vanellope entran en el juego «Slaughter Race», en la que conocen a Shank, a la que en los USA ha puesto la voz Gal Gadot (Wonder Woman). Una tía dura experta piloto segura de si misma que podría haber sido un buen rival para Vanellope si no fuera porque inmediatamente se convierte en una especie de ejemplo a seguir. O cuando conocen a Yesss, el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web de videos que ayudará a Ralph a subir sus videos y monetizarlos.

Además, el tan anunciado cameo de las Princesas Disney realmente rompe completamente el ritmo de la película hasta el punto de hacer que más que una película Ralph rompe internet sea una sucesión de escenas sin demasiada conexión entre ellas. Ampliado con una extraña e innecesaria canción que no pega con lo visto hasta ese momento.

No es hasta casi el final cuando la película nos muestra de qué iba realmente, y cual es el mensaje que Disney quería trasmitir a los niños y a los no tan niños. Y me parece que este mundo conectado, han dado completamente en el clavo con su mensaje sobre las amistades tóxicas, el machismo y que no es bueno querer controlar a los que nos rodean, incluso aunque les queramos. Descubrir que en cierto sentido, nosotros podemos ser nuestro propio peor enemigo, incluso aunque nuestras intenciones pudieran ser puras en un primer momento, es un salto cualitativo importante, y más viniendo de una película Disney.

Creo que este mensaje es excelente para los niños y sirve para explicar fenómenos que estamos viendo en las noticias con demasiado frecuencia en los últimos años. Aunque nos llega quizá demasiado tarde, y significa una ruptura muy grande frente a lo que hemos visto hasta ese momento.

En resumen, Ralph rompe Internet transmite unos valores importantes al  final, algo normal en una película Disney, pero tarda demasiado en llegar y globalmente se queda en una sucesición de escenas inconexas no demasiado inspiradas.

También reconozco que en parte esta sensación que tuve al salir del cine vino en parte provocado por el excelente nivel de calidad al que Disney nos ha acostumbrado en los últimos años, de manera que siempre esperas lo máximo de una película del estudio. En todo caso, al ir de menos a más la película nos deja con un buen sabor de boca.

Comparto el trailer de la película:

Ralph rompe internet es imperfecta, pero en todo caso creo que estamos ante una de las películas para estas navidades que los niños (y niñas) no se van a querer perder.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Twisted Podcast: Los Increíbles 2

Los Increíbles 2 es la película del verano, una película super entretenida para los más pequeños que toca temas sociales muy interesantes para los padres y que sirve para que reflexionemos sobre como es nuestra sociedad. Por esto, el podcast de Twist Comics ha necesitado dos podcasts a hablar sobre la película desde todos los puntos de vista posibles.

A continuación comparto el link al primer audio en el que Fernando Verniere de Twist Comics y yo hablamos largo y tendido sobre la película:

https://www.ivoox.com/twisted-podcast-episodio-12-los-increibles-2-audios-mp3_rf_27821413_1.html

En la segunda parte, Fernando Verniere y Rocío Parra comentan sus impresiones sobre la película.

https://www.ivoox.com/twisted-podcast-episodio-13-los-increibles-2-parte-audios-mp3_rf_27902680_1.html

Si te gustan estos podcasts, te invito a que entres en Ivoox y te suscribas al canal.

Los Increíbles 2 demuestra que Pixar sigue en plena forma, y nos deja con ganas de disfrutar de nuevas aventuras de la familia Parr. Esperemos que no tengamos que esperar otros 14 años para verla.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido la película? No lo dudes y danos tu opinión en la sección de comentarios.

Crítica de Los Increíbles 2, de Brad Bird

Los Increibles 2 es el nuevo triunfo de Disney / Pixar. La película dirigida por Brad Bird nos llega 14 años después del estreno de la primera parte y es una delicia que encantará a los más pequeños mientras presenta temas complejos que dan que pensar a los mayores.

Puntuación: 8.5/10

Los increíbles 2 comienzan justo donde lo dejó la primera parte. En esta continuación, Helen tiene que liderar una campaña para que los superhéroes dejen de ser ilegales ayudado por el filántropo Winston Deavor y su hermana Evelyn, mientras Bob vive su vida «normal» cuidando a Violeta, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes descubriremos—. Su misión se va verá amenazada cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan que lo amenaza todo, el Rapta-pantallas. Pero los Parr no se amedrentarán y menos teniendo a Frozone de su parte.

Brad Bird ha tardado 14 años en volver al mundo retro-futurista de los Increíbles porque buscaba tener la historia correcta que contar. Y la verdad es que la espera ha merecido la pena, ofreciéndonos un espectáculo visual de primer orden que a la vez toca temas sociales de rabiosa actualidad, como es el machismo y el liberarse de clichés pre-establecidos, entendiendo que todas las labores son importantes para que la familia, y en general la sociedad, funcionen.

Ante todo, los Increíbles 2 es una película excelente con una animación alucinante y un humor descacharrante que hizo que todo el cine, niños y mayores, nos partiéramos de risa en numerosas ocasiones.

La parte superheroica deja en mal lugar al 90% de las películas de superhéroes de imagen real. La acción protagonizada por Elasti-Girl y el resto de la familia incluye usos alucinantes de los poderes de Helen, con una fluidez narrativa y una potencia en las imágenes alucinante. Pero no es sólo ella, ya que los diferentes héroes usan sus poderes con una imaginación que deja en mal lugar a directores como Brian Singer, Zack Snyder o David Ayer, por poner algunos ejemplos que me vienen a la cabeza. No es un tema de presupuesto, es de imaginación y de querer mostrar cosas diferentes. Bird se nota que lo intenta y triunfa, otros se conforman con ofrecer más de lo mismo y así les fue. O así nos fue a los espectadores.

Los 14 años transcurridos entre películas se notan en la mejora de la animación. No son sólo los personajes y como se mueven, los fondos son alucinantes, al igual que la iluminación de las diferentes escenas. Hay una en concreto en la que Elasti-Girl realiza una misión nocturna de infiltración, en la que hay una tensión impropia de una película para todos los públicos, y en la pelea posterior realmente sufres por los golpes que recibe y llegas a temer que pueda ser herida. Todo esto se consigue si eres un buen narrador, y sin duda Brad Bird lo es.

Pero además, la película es una comedia excelente. Bob / Mr. Increíble tiene que quedarse en casa cuidando a los niños mientras Helen se va de aventuras, lo que provoca situaciones hilarantes. Mediante la exageración, nos reímos mientras vemos como Bob se ve superado por las exigencias de la familia, descubriendo que no solo es importante salir a trabajar fuera, sino que quedarse en casa a cuidar de la familia también es importante. Con el añadido de que el descubrimiento de los poderes de Jack Jack crea momentos antológicos, en especial con la lucha del bebé contra un mapache que escarba en el cubo de la basura.

Los increibles 2 une acción y comedia de forma excelente, y solo esto ya la convierte en un perfecto entretenimiento para toda la familia. Pero es que si a esto le unimos el subtexto y los temas adultos que trata, estamos ante una película mucho mejor que la gran mayoría de estrenos.

Siempre he dicho que una película para todos los públicos no tiene por qué ser tonta o «simple», y puede tratar temas adultos con elegancia y buen gusto mucho mejor que otras película «cultas / serias», que en muchas ocasiones tocan estos mismos temas mediante panfletos infumables de moralina impresentable. Los Increíbles 2 ofrece mensajes positivos para nuestra sociedad que considero que son muy importantes, y más estrenándose en el momento en el que lo ha hecho.

A partir de aquí voy a comentar temas relacionados al argumento y los temas que se tratan en la película que SON SPOILERS. Te recomiendo que dejes de leer ahora mismo y vayas a verla película en la pantalla más grande posible, y vuelvas luego a terminar de leer esta reseña.

En esencia, podría decirse que Los Increíbles 2 es la misma película que la primera cambiando los roles, al ser Helen la que sale a vivir aventuras mientras Bob se queda en casa. Esto es cierto, pero al hacerlo Brad Bird muestra el machismo implícito que existe en nuestra sociedad. Y es que Bob, como buen arquetipo de hombre de los 50/60 pero que sería trasladable a la actualidad,  no cree que Helen pueda hacer el trabajo tan bien como lo podría hacer él, algo que la película demuestra que es falso, ofreciendo el mensaje positivo de que la mujer es igual de capaz (o más) que el hombre.

En todo caso, el arco de Bob en su inicio es una caricatura exagerada para amplificar los elementos humorísticos de la película, como sus ojeras al no poder dormir, sus enfados al no entender los deberes de Dash, su incapacidad en hablar con Violeta o la forma en afrontar los nuevos poderes de Jack-Jack. Personalmente, veo positivo como evoluciona, apoyando a Helen aunque querría ser él el que viviera las aventuras, y como aprende a cuidar a sus hijos y a sacar adelante la familia, entendiendo que lo que hacía su mujer en casa era igual de importante que vivir aventuras, y que su mujer puede perfectamente desarrollar su función de heroina por méritos propios.

La película telegrafía la identidad del villano, Evelyn Deavor, la hermana de Winston, el mecenas de los super-heroes. Evelyn es la mente creativa en la que se apoya el éxito de su empresa familiar, que es dirigida por su hermano, un carismático «vendedor», y culpa a los héroes de la muerte de sus padres cuando ellos eran niños. Como Rompe-pantallas, utiliza la tecnología para hipnotizar a la gente para que hagan su voluntad.

Es en sus motivos donde hay «chicha» que rascar. Como Rompe-pantallas acusa a los héroes de adormilar a la sociedad, ya que si se espera que venga un héroe a salvarles y a solucionarles los problemas, nunca evolucionarán o buscarán las respuestas por si mismos. Este elemento me gustó y me recordó a nuestra sociedad actual que parece empeñada en alzar a líderes carismáticos populistas que prometen solucionar todos nuestros problemas.

Este elemento me parece interesante como elemento de reflexión,  pero no estoy de acuerdo con él, ya que transmite un elemento cínico hacia el heroismo y a hacer lo correcto. Y me gusta mucho que la película ponga en valor la valentía de los héroes que hacen lo correcto sólo porque quieren ayudar a sus semejantes de forma altruista, sin buscar un beneficio económico. Y como las sociedades serían mejores si más gente actuará igual.

Pero además, hay un diálogo clave en la película entre Evelyn y Helen Parr antes que ella la descubra, en la que hablan de qué es más importante, si la mente creativa (aplicado a ella, Evelyn), o el vendedor que solo tiene carisma y convence a la gente de consumir. Evelyn obviamente cree que su papel es el más importante de los dos, pero Helen la rebate ese argumento con otro mejor. TODOS SOMOS IMPORTANTES. Y cada uno debemos desarrollar nuestras propias habilidades, no debemos cambiar porque alguien te diga que algo es más apropiado. Si eres buen vendedor, debes desarrollar tus habilidades de vendedor, igual que si eres creativa. Pero uno sin el otro no funciona, de forma que por muchos inventos que haga Evelyn, si no se muestran a la sociedad, nadie sabría que existen. Y no se debe forzar a un creativo a ser vendedor ni viceversa, sino ayudarles a que alcancen todo su potencial.

De hecho, ante la obsesión actual de normalizar todo y que todos seamos iguales, actuemos igual y realicemos los mismos roles, el mensaje clarísimo de la película es que tan importante es el que sale a trabajar como el que se queda en casa cuidando a los niños, independientemente del género de cada uno. Y que para que las familias y las sociedades avancen, deben realizarse ambas funciones y tienen la misma importancia, y nadie está por encima de nadie por realizar una o la otra.

Habría otro comentario sobre que la villana y la heroína principal de la película sean ambas mujeres con filosofías vitales completamente diferentes que no se si implica una crítica velada hacia algunos extremismo de la sociedad actual. El feminismo por definición es «el principio de lucha por conseguir la igualdad de derechos de hombres y mujeres». Atendiendo a esa definición, creo que todos sin excepción deberiamos ser feministas y promover la igualdad real. Sin embargo, en la actualidad hay movimientos (reducidos pero vociferantes) que ven al hombre como enemigo de la mujer y que creen que las mujeres son mejores, algo muy alejado de los principios del feminismo original.

Y pensando en esto, creo que el personaje de Evelyn, una mujer más inteligente que su hermano pero que vive frustrada en un segundo plano mientras que él disfruta del éxito construido con sus invenciones, entraría dentro de esta categoría. En lugar de vivir y disfrutar la vida, se obsesiona con el pasado e intenta destruir a los super-héroes creyendo que son los causantes de todos sus males. Para algunos, esto puede ser una metáfora de una sociedad que oprime a las mujeres, en la realidad son sus propios traumas lo que impiden su éxito, siendo ella misma su peor enemiga.

Si tengo que decir algo negativo de la película, diría que aunque la película es excelente, globalmente diría que es inferior a la original. La original trataba de la crisis de los 40 de un padre de familia y tenía un arco interesante para todos los miembros de la familia Parr. Aunque esta continuación toca el tema del machismo entre otros, me parece que está cortada en dos, la parte super heroica de ElastiGirl, que es alucinante, y la parte de Mr. Increíble como amo de casa que es 100% comedia con gags buenísimos. Ambas partes están bien equilibradas, pero no evitó que tuviera la sensación de no estar tan bien unidas como lo estaba todo en la primera parte. Además, diría que el personaje de Dash es esta segunda parte no tiene demasiada evolución más allá de los momentos de humor. En todo caso, estamos hablado de matices dentro de una película notable que me ha encantado muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

Los increíbles 2 es un gran entretenimiento que debes ver en la pantalla más grande que puedas. Una película con una animación alucinante que trata temas adultos como sólo Pixar podía conseguir. Totalmente recomendada.

Puntuación: 8.5/10

Crítica de Star Wars: Los Últimos Jedis

Los Últimos Jedis es la octava parte de la saga de Star Wars. Una película escrita y dirigida por Rian Johnson (Brick, Looper), que tenia la obligación de hacer avanzar la historia de la nueva generación, tras la decepción del remake encubierto que J.J. Abrams realizó en El despertar de la Fuerza. Y me temo que aunque las intenciones de Johnson iban en la buena dirección, una mala ejecución de las mismas convierte a la película en una gran decepción.

PUNTUACIÓN: 5/10

El argumento de Los Últimos Jedis según Filmaffinity nos cuenta como la malvada Primera Orden se ha vuelto más poderosa y tiene contra las cuerdas a la Resistencia, liderada por la General Leia Organa (Carrie Fisher). El piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) encabeza una misión para facilitar la retirada rebelde. Mientras tanto, la joven Rey (Daisy Ridley) tendrá que definir su futuro y su vocación, y el viejo jedi Luke Skywalker (Mark Hamill) revaluar el significado de su vida.

Mientras, tras su enfrentamiento con Rey, Kylo Ren (Adam Driver) se debate entre unos sentimientos encontrados, y Finn (John Boyega) y su nueva aliada Rose (Kelly Marie Tran) se dirigen a una misión crucial para conseguir la supervivencia de la Resistencia.

Estoy seguro que todos habeis sentido cuando una película se convierte en un PELICULÓN, ¿verdad? Nada más termina la película y empiezan los títulos de crédito, estás en la butaca del cine con la boca abierta analizando lo que has visto, sentido y disfrutado. Es entonces cuando el concepto de la MAGIA del cine cobra todo su significado. Este año 2017, diría que lo he sentido tras ver películas tan diferentes como La La Land, Blade Runner 2049, Mother! o incluso con Guardianes de la Galaxia Vol. 2.

Lamento decir que esa magia no se produjo tras ver Los Últimos Jedis, más bien al contrario. Sentí una confusión creciente y la triste realidad de que la película, a pesar de un sobresaliente factura técnica, tenía un montón de problemas en su guión y desarrollo que impidieron que la disfrutara como lo hubiera deseado.

Si soy un adicto al cine y a la ciencia ficción en general es gracias a Star Wars. Por ello, cuando empecé este blog hace ya más de cuatro años, el primer post fue para resaltar mi amor por Star Wars. Luke, Han, Leia, Chewbacca, unidos a Indiana Jones, fueron los grandes protagonistas de mi infancia.

Tras el final de la trilogía clásica en 1983, la publicación de una excelente serie de novelas y comics, conocidas posteriormente como el Universo Expandido, ampliaron el universo de Star Wars tras el Retorno del Jedi, y mantuvieron vivo mi amor por este maravilloso universo.

Tras la compra de Lucasfilm por parte de Disney, se decidió que para las nuevas películas no se iba a tener en cuenta la cronología establecida por estas novelas, para dar libertad a los creadores para desarrollar nuevos conceptos que conectaran con las nuevas generaciones. Y lo cierto es que aunque me dolió descubrir que nunca veríamos en imagen real a Mara Jade, o Jacen y Jaina Solo, a priori era una decisión correcta desde un punto de vista cinematográfico. Decisión que vista en perspectiva posiblemente fue el comienzo de algunos problemas que aquejan a esta nueva trilogía, de los que hablaré más adelante.

Empezando por los aspectos positivos de Los Últimos Jedis, tengo que decir que el director Rian Johnson, que también escribió el guión, ha sido muy valiente y ha entendido que la franquicia galáctica necesitaba una (r)evolución que la hiciera avanzar por nuevos caminos. Por un lado, aparte de la necesidad de que los personajes clásicos dieran paso definitivamente a los nuevos personajes, me parece perfecto su intención de ampliar el foco del universo de Star Wars para que deje de ser la historia de la familia Skywalker. En un universo infinito, que llevemos 8 películas centrados en ellos era limitar claramente las historias que se podían contar.

Esto ya se vio el año pasado con la entretenida Rogue One. Pero aunque los personajes eran completamente nuevos, no era un historia 100% original, ya que el guión bebía de la Star Wars original, al contar la historia de cómo los rebeldes se hicieron con los planos de la primera Estrella de la Muerte. El éxito de esta película indicó que el público sí quiere y acepta con naturalidad nuevas historias dentro de este universo.

Además, Rian Johnson nos ofrece un guión muy autoconsciente de algunos problemas de la franquicia que mucha gente señaló después del estreno de El despertar de la fuerza. J.J. Abrams nos castigó con un reboot encubierto en el que aunque presentaba a nuevos personajes llenos de carisma, se limitaba a repetir esquemas y situaciones ya vistas en la película original, lo que eliminó cualquier posibilidad de sorpresa y emoción. De hecho, Johnson elimina de un plumazo algunos elementos presentados por Abrams que no tenían demasiado sentido para empezar, lo que además del shock-value durante el visionado es algo que valoro positivamente.

El guión de Johnson está orientado a romper todas las expectativas que el público pudiera tener, al ser ésta la octava película de una gran saga, y la segunda parte de la tercera trilogía. A partir de la estructura básica de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi, Johnson se dedica a darle la vuelta a todas las situaciones de estas dos películas, lo que inicialmente sorprende y abre un montón de posibilidades para el Episodio IX, que se estrenará en 2020. Volveré a este punto más adelante, ya que aunque es algo positivo desde cierto punto de vista, también es el centro de los aspectos negativos sobre los que comentaré más adelante.

Me han gustado también otros elementos del guión como han sido la «democratización» de la Fuerza, en el sentido que si la fuerza está en todos nosotros, no es necesario ser un Jedi para sentir esta energía. Esto elimina la tontería de los Midiclorianos del Episodio I, y abre nuevas posibilidades narrativas. Además, pone de relevancia la incongruencia de los Jedis, empezando por Joda, que se creían el no va más pero no supieron ver la corrupción que nacía en su propio seno y que sirvió para aupar al Emperador Palpatine al poder.

Por otro lado, desde un punto de vista técnico, Los Últimos Jedis es por supuesto una película de una calidad altísima. La fotografía de Steve Yedlin nos brinda varios momentazos desde el punto de vista visual. La música de John Williams como siempre cumple con nota. También excelentes son el diseño de producción con unos sets y localizaciones reales, que dan un plus visual a la película. 

A esto hay que añadir unas buenas interpretaciones de todo el reparto. Sobre todos ellos destacan unos sobresalientes Mark Hamill como Luke Skywalker y Adam Driver como Kylo Ren, cuyos matices confirman que estamos antes uno de los grandes personajes de esta trilogía. Kylo no duda en considerarse a si mismo un monstruo, pero está convencido que hace lo correcto para romper con el pasado y construir el futuro. Y que no duda en destruir el pasado si hace falta, toda una metáfora del trabajo de Rian Johnson.

Daisy Ridley con Rey, Oscar Isaac como Poe Dameron y la trístemente fallecida Carrie Fisher como Leia Organa realizan también buenas actuaciones. Al que vi más flojo es a John Boyega como Finn, pero no creo que sea culpa suya, sino de un guión que le convierte en relleno cómico y no le da realmente momento para lucirse. Leo también mucho odio en la red hacia el nuevo personaje Rose (interpretada por la actriz americana de origen asiático Kelly Marie Tran). Lo cierto es que está correcta, no veo nada especialmente malo de su interpretación, más allá de una última frase totalmente sonrojante, que ella defiende como puede. Pero el problema es la frase, no su interpretación.

Por tanto, si solo pensamos en el aspecto visual y las interpretaciones, y no tanto en lo que nos están contando, la película merece verse en pantalla grande.

Bueno, aquí se acaban los aspectos positivos, ahora llega el momento de comentar sobre lo menos bueno.

A partir de aquí, voy a entrar en territorio de SPOILERS, estais advertidos.

El problema principal de Los Últimos Jedi es que aunque el guión está repleto de buenas intenciones, la ejecución de las mismas no es demasiado afortunada. Está genial querer romper las expectativas, pero lo que ofrezcas en su lugar debe ser mejor, y en esto creo que Rían Johnson no cumple.

Hay un primer problema grave en la construcción del guión, y es que la historia está partida en tres, por una necesidad mal entendida de que todos los personajes tengan su arco y sus minutos en pantalla. Y lo cierto es que de estas tres tramas, solo una resulta tener un interés real. Cuando hablamos de una película de 150 minutos, estamos ante un grave problema de ritmo y narrativo, y se nota que con diez o quince minutos menos se hubiera podido contar lo mismo, mejor.

Por un lado, tenemos la historia del «no-entrenamiento» de Luke y Rey, durante el cual Rey descubre tener una conexión mental con Kylo Ren. Esta es la mejor parte de las tres, aunque de hecho está plagada de pequeñas inconsistencias. Por otro lado tenemos la fuga rebelde con Leia, Poe Dameron y la vicealmirante Amilyn Holdo, interpretada por Laura Dern. La persecución de las naves rebeldes or el espacio a paso de tortuga por siete u ocho destructores imperiales es una situación ridícula que no se sostiene desde un punto de vista narrativo, aunque es justo reconocer que culmina en el que probablemente sea el momentazo visual de la película, protagonizado inesperadamente por Laura Dern. Y luego acompañamos a Finn y Rose al casino de Canto Bight para localizar a un pirata informático (interpretado por Benicio del Toro), que les permita entrar sin ser detectado en el Super Destructor del Líder Supremo Snoke. Otra escena que no aporta casi nada y que rompe totalmente el ritmo de la película.

Empezando por el final, si hubieran eliminado todo el arco de Finn  y Rose en el casino, la historia principal no se hubiera resentido casi nada, cosa que indica su inutilidad. Este subargumento se justifica únicamente por dos elementos: Por un lado, para justificar la bonita escena final, en la que un niño pobre que vive exclavizado en Canto Bight y que posee poderes Jedi mira hacia el espacio con esperanza. Y por otro, y casi más importante, para que Del Toro diga la clave de la película para Rian Johnson que busca redefinir la saga. Para Johnson, Star Wars no debe ir de la lucha del bien contra el mal, como si fuera un concepto anticuado, cuando hay una historia más interesante, que es cómo incluso en una galaxia lejana,muy lejana, los pobres son pobres y los ricos se aprovechan de ellos, justo como en el mundo real.

Johnson, Lucasfilm y Disney parecen decir que la lucha del bien contra el mal pura está anticuada y ahora lo que mola son los grises, algo en lo que por supuesto no estoy nada de acuerdo. Si la ejecución es buena, puedes hacer una película excelente de buenos contra malos, el bien contra el mal, o con todos los matices que quieras poner. El problema no es el concepto, es lo que haces tú con él.

Esto nos lleva a otro de los problemas, y es que para hacer avanzar la saga galáctica no era necesario cargarte todo lo que se había construido hasta ese momento y decir que no sirvió de nada. Y es que otro tema importante de Los últimos Jedi es recalcar que los jóvenes deben abandonar lo viejo y mirar hacia el futuro, creando su propia mitología. Lo ejemplifica perfectamente Kylo, pero también es un tema importante dentro del arco de Rey en esta película. Mark Hammil en el papel de Luke cumple con nota con un papel con el que al comienzo no estaba de acuerdo. El problema no es solo achacable a Rian Johnson, sino a la situación de partida que J.J. Abrams y Disney presentaron en El despertar de la fuerza.

Luke había desaparecido justo cuando la Primera Orden y Snoke se alzaron contra la República. Johnson responde a las preguntas de donde estuvo y por qué se fue, pero lo hace destruyendo al héroe con el que crecimos. Resulta que Luke sabe, porque así se lo cuenta a Rey, que hay un equilibrio entre el bien y el mal, a una gran luz siempre le sigue una gran oscuridad. Sin embargo, tras ver la oscuridad en su sobrino Ben Solo y ser derrotado por su propio miedo, su respuesta es abandonar a su familia a su suerte frente a esa oscuridad, sabiendo que no tienen nada que hacer contra ella. Por que él sabe que aunque se marche, la oscuridad seguirá existiendo en la galaxia. De un plumazo se han cargado toda su heroicidad, no solo de las tres películas originales, sino de todos los comics y novelas que hemos leído durante años. E incluso obviando los comics y novelas que no son canon, el Luke original es un héroe puro que no duda en sacrificarse por sus amigos y que pone siempre su seguridad por encima de su propia vida. Muy mal, Disney. Y aunque luego Luke tiene durante la película su momento para intentar arreglar esta situación, creo que no le hace justicia en absoluto, y provocan un final nada digno para uno de los principales héroes de la historia del cine.

La intención de Johnson de romper las expectativas provoca unas escenas repletas de giros que mantienen el interés. Pero lo cierto es que inconscientemente notas que algo no cuadra cuando debería. Y es que al final, aunque los giros llevan la historia por situaciones diferentes, la estructura de la película es un reboot a la inversa de El Retorno del Jedi y El Imperio Contraataca. Tras el estreno de la decepcionante El Despertar de la Fuerza, una de las cosas con las que los fans nos consolábamos era pensando que al menos este Episodio VIII sería mejor, ya que sería una historia nueva y no un reboot. Y al final, Los Últimos Jedi coge con muy poco disimulo elementos de las películas originales, aunque sea para retorcer estos conceptos.

La película empieza con una batalla espacial, como la vista sobre Endor al final de El Retorno. Aunque Poe consigue en el corto plazo su objetivo de destruir el destructor, fracasa globalmente debido a las bajas que provoca entre sus efectivos, lo que deja a los Rebeldes casi indefensos.

Rey llega hasta Luke para que la entrene, igual que en El Imperio Contraataca, pero él se niega. Rey siente en el planeta un lugar oscuro como en Hoth, pero cuando lo visita no pasa nada. Asímismo, Luke siente mucha oscuridad en Rey y se asusta, pero al final no se profundiza en nada de esto. Por no hablar que si Luke se había aislado de la fuerza, ¿cómo puede sentir la oscuridad de Rey?

Rey y Kylo están en contacto mental, y Rey se deja atrapar por La Primera Orden como Luke en el Retorno para intentar traer a la luz a Kyle, igual que Luke con Vader. Kylo acaba con Snoke igual que Vader hizo con el Emperador, aunque de forma mucho más anticlimática. Pero finalmente Kylo permanece en el lado oscuro y se pone al mando de la Primera Orden.

Finn encuentra a un criminal con similitudes con Lando Carlrissian en el casino de Canto Bight para que les ayude. Solo que éste acaba traicionándoles de verdad, no como Lando. Por no hablar del bluff de la Capitana Phasma y su inevitable similitud con el final de Baba Fett al comienzo de El Retorno.

La película termina en un planeta blanco que se parece mucho a Hoth y el comienzo de El Imperio Contraataca. Hay un montón de situaciones que intentan ser novedosas pero que no pueden evitar trasladarnos a las películas originales, aunque sea girando la situación, lo que no ayuda precisamente a que el visionado fuera uniforme. Como la ridícula frase de Rose a Finn en medio de una batalla en la que le dice algo así como «no hay destruir lo que odiamos, sino defender lo que amamos» ¿Whaaat?! Todo esto son pequeños elementos que poco a poco van haciendo que no disfrutara la película como yo esperaba.

Dos aspectos más a destacar son los personajes de Rey y Snoke, que simbolizan lo bueno y lo malo de la película. Rey estaba obsesionada con encontrar a sus padres, y durante dos años internet estuvo inundada de teorías sobre su parentesco, señalando muchas de estas ocurrencias a Luke como su padre. Esto lógicamente se ha demostrado que no tenía ningún sentido, al saberse que realmente sus padres no eran nadie importante, ni tenían nada que ver con la familia Skywalker. Esto viene bien para resaltar la intención de Johnson de crear nuevas historias alejadas de la sombra de los Skywalkers, y conecta con la idea de que no solo los jedis están conectados con la Fuerza. Por este lado, muy bien.

En el lado negativo está el Líder Supremo Snoke. Realmente estábamos ante una mala copia del Emperador, y ponía de relieve el error de inicio de Disney a la hora de iniciar esta nueva trilogía. Como comentaba antes, el Universo expandido de las novelas contaba que a pesar de la muerte del Emperador, muchos sistemas siguieron bajo el control militar del Imperio. De esta forma, la lucha del Imperio contra unos pocos rebeldes evolucionó hacia una Guerra Civil espacial en que había tiempo para intrigas, misiones encubiertas, conspiraciones políticas, al creación de una Academia Jedi y grandes dosis de acción y emoción.

Disney tiró todo esto por la borda porque creyó que era más interesante volver a hacer películas sobre unos pocos rebeldes que se enfrentan a un poderoso Imperio Galáctico,  algo ya visto, antes que ofrecer historias nuevas, inspiradas o no en el Universo Expandido, que dejaran atrás esta premisa e hicieran avanzar la franquicia galáctica por nuevo caminos.

Esto provocó que El Despertar de la Fuerza tuviera varias ridiculeces, como la aparición de La Primera Orden (el imperio pero sin ser el imperio), y que aún existiendo una República, las fuerzas de Leia fueran la Resistencia cuando deberían ser las fuerzas armadas legítimas. Y en medio de este reboot, surgió la figura de Snoke, un Lord Oscuro (no Sith) que aparece de la nada con poderes increíbles. Que Johnson opte por librarse de este clon del Emperador no me parece mal, y demuestra la inconsistencia de esta premisa inicial, pero la ejecución de esta escena también es totalmente anticlimática. De hecho, que se resuelva como lo hace demuestra el poco o ningún respeto que Johnson tenía hacia este personaje creado por Abrams y sus guionistas, empezando por Lawrence Kasdan.

El Universo Expandido se fue y ya no volverá, pero es una pena Disney no haya sabido ofrecer a los fans, de momento, nuevas historias que estén a la altura de la trilogía de Thrawn o incluso los comics de Jason Aaron de Marvel.

Pero incluso si solo pensamos en Los Últimos Jedis desde un punto de vista cinematográfico y la comparamos con las anteriores películas de las saga, entiendo que estamos ante una película mejor planteada que ejecutada.

Comparto el trailer de la película, que reconozco que no había visto hasta ahora:

Los últimos Jedis es una película demasiado larga que intenta abrir nuevos caminos pero que se ve lastrada por una deficiente ejecución. Una película que ha supuesto una gran decepción, pero que entiendo que todos los fans de esta saga galáctica irán a ver. Ya solo nos queda esperar que finalmente Disney y Lucasfilm acierten en el Episodio IX, y consigan un buen final para esta tercera trilogía. Sin embargo, la elección de J.J. Abrams no invita precisamente al optimismo. Aunque esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 5/10