Hoy quiero recomendar Get Fury, la miniserie de Garth Ennis dentro del sello Max para adultos de Marvel Comics dibujada por Jacen Burrows, entintado de Guillermo Ortego y color de Nolan Woodard. Una miniserie que reúne al Nick Fury en su versión Max con Frank Castle.
PUNTUACIÓN: 8/10
GARTH ENNIS VUELVE A MARVEL – ¡CON NICK FURY Y FRANK CASTLE COMO NUNCA LOS HAS VISTO!
Es 1971, hay una guerra en Vietnam y Nick Fury ha sido capturado por el Viet Cong. En ese momento, no acaban de comprender que tienen en su poder a un hombre que conoce suficientes secretos como para dañar a los Estados Unidos más allá de lo comprensible. La C.I.A., sin embargo, SÍ se da cuenta de ello y no pueden arriesgarse a que su enemigo consiga esos secretos, así que envían al hombre más letal del ejército de los Estados Unidos: el Capitán FRANK CASTLE.
Garth Ennis es único en su género y en sus últimos años en Marvel parece centrado en ofrecer una visión nada favorecedora de la política exterior de los Estados Unidos. Lo vimos en la serie Fury Max publicada hace unos años, de la que esta miniserie es continuación directa.
Garth Ennis (Irlanda del Norte, 1970) comenzó su carrera en la industria británica, trabajando en Crisis, 2000AD y Judge Dredd Megazine, para la que escribió Judge Dredd, Strontium Dogs, y True Faith entre otros.
En 1991, Ennis se hizo cargo de la serie de terror Hellblazer, del sello Vertigo de DC Comics, junto a Steve Dillon. Escribieron la serie hasta 1994, cuando la abandonaron para crear Predicador, que duró de 1995 a 2000 y es considerada la obra cumbre de Ennis junto a su Punisher Max. De 1993 a 1995, Ennis trabajó con el dibujante John McCrea en otro título de DC, The Demon, durante el cual el dúo introdujo al asesino a sueldo superpoderoso Tommy Monaghan, un personaje que Ennis y McCrea utilizarían en el propio título del personaje, Hitman. Hitman contó con 60 números, publicados entre 1996 y 2001. Otros proyectos de DC Comics escritos por Ennis incluyen Bloody Mary para el sello Helix con Carlos Ezquerra; un arco en The Authority y Midnighter para el sello Wildstorm; Unknown Soldier, con la que este Furia Max comparte numerosos elementos, Goddess y Pride & Joy se publicaron todas en el sello Vertigo.
El primer trabajo de Ennis para Marvel fue Punisher Kills the Marvel Universe, en 1995. Tras el final de Hitman, Ennis recibió una nueva oferta para escribir Punisher en Marvel, comic en el que volvió a colaborar con Stev Dillon. Ennis relanzó The Punisher bajo el sello MAX de Marvel, lo que permitió historias más oscuras y violentas. Su serie de 60 números a la que hay que añadir varias miniseries y especiales se considera la obra cumbre del personaje.
Dentro de los comics de creación propia es conocido sobre todo por The Boys junto a Darrick Robertson, además de por sus numerosos cómics bélicos, como War Stories, Battlefields, Out Of The Blue, The Stringbags y Sara.
Jacen Burrows (San Diego, 1972) es un historietista estadounidense conocido por ilustrar varios cómics para Avatar Press y Marvel Comics. En 2000 comenzó a colaborar con el afamado escritor de cómics Warren Ellis en varios títulos de Avatar Pres como From the Desk of Warren Ellis, Dark Blue, Scars, Bad World y Bad Signal. Asimismo, también ha ilustrado para Avatar Press varias adaptaciones en prosa del autor Alan Moore, así como varios cómics homenajeando la figura del escritor de horror cósmico, H. P. Lovecraft como Neonomicon o Providence. Ha colaborado también con el escritor Garth Ennis ilustrando el cómic bélico 303 y el cómic de culto Crossed. En 2017 entró a formar parte de los autores regulares de Marvel Comics, ilustrando las nuevas historias del Caballero Luna y nuevas historias de Punisher, de nuevo con Garth Ennis.
Esta miniserie Get Fury de seis números vuelve a reunir a Garth Ennis con el dibujante Jacen Burrows, con entintado de Guillermo Ortego y color de Nolan Woodard, además de contar con unas excelentes portadas de Dave Johnson, que acompañan esta entrada.
Para alguien que lea este comic sin saber nada de los comics previos de Garth Ennis en el sello Max para adultos de Marvel Comics (algo que en realidad es poco probable), lo más llamativo seguro es la representación que hace Ennis de este Nick Fury y de Frank Castle. Frente a la versión heroica de Furia en los comics para todos los públicos de Marvel, nacido como soldado que luchó en la Segunda Guerra Mundial liderando los Comandos Aulladores, para luego convertirse en el director de S.H.I.E.L.D. en los años 60, esta versión adulta en el sello MAX nos presenta a un yonki de la guerra que es el único sitio donde está a gusto y que hará lo que sea para ser destinado a otro conflicto armado, sea el que sea. Y por supuesto sin importarle si los motivos por los que Estados Unidos realizan esa misión son honorables o sólo buscan explotar económicamente a un país más débil que ellos.
Por su parte, Castle es una versión acorde a la de la etapa de Ennis en su Punisher Max, y en miniseries posteriores como Punisher: Soviet. Una miniserie que ya estuvo dibujada por Jacen Burrows. Durante sus 3 tours en Vietnam Castle buscaba sobrevivir y que sus hombres también lo haga. Pero en realidad sólo se siente satisfecho cuando está en combate, por lo que tampoco es que tenga un interés especial en que la guerra de Vietnam termine y sea enviado de vuelta a su aburrida vida. Más que «yonki de adrenalina», el concepto que mejor les representa a ambos sería «yonkis de la guerra».
Aunque el comic se titula Get Fury, en realidad estamos ante una historia protagonizada en un 80% por Frank Castle. Hace unos meses publiqué un artículo sobre la vergüenza que me producía ver que Marvel boicoteaba este comic robando el título Punisher de la portada, un título «Punisher: Get Fury» que creo que hubiera sido más representativo y correcto con el interior del comic, y que seguro hubiera ayudado a que se vendiera más.
La historia de Punisher: Get Fury tiene dos derivadas. Fury es hecho prisionero por el Vietcong tras ser derribado su helicóptero en un misión encubierta, y trasladado a Hanoi para su interrogatorio. Debido al amplio conocimiento de todas las misiones ilegales que los Estados Unidos ha realizado durante la guerra en Vietnam y en países cercanos como Laos, el superior de Fury y sobre todo los jefes de la CIA en la zona deciden que Fury debe ser asesinado antes que cuente lo que sabe. Para ese trabajo que implica infiltrarse en territorio enemigo, los militares tienen claro que solo el Capitán Frank Castle puede llevarlo a cabo.
El comic alterna dos líneas argumentales. Una es evidente, la misión de Castle. A pesar de sus órdenes, Castle intenta rescatar a Fury con vida, al que ya conocía del comic Fury Max , y encontrará en Hanoi una ayuda inesperada que aumenta sus posibilidades de éxito. Esta ayuda resalta el trozo de mierda que es este Fury Max y como muchísimas mujeres fueron utilizadas y abandonadas a su suerte por los soldados americanos que fueron a Vietnam. O a cualquier otra guerra del siglo XX. El final del comic resulta desolador por muchos motivos, pero sin una uno de los principales es ver cómo los civiles son los que pagan el precio de la guerra y acaban siendo olvidados como si no fueran nada.
La parte inesperada del como los agentes de la CIA empiezan a especular sobre si Fury y Castle no estarían trabajando junto para tirar de la manta de sus operaciones. Más que especular, en realidad se les va la pinza con todo tipo de posibilidades a cual más loca. Lo fundamental es que harán lo que sea necesario, sin importar cuantas muertes provoquen o que vayan a sacrificar a dos de sus mejores activos para la guerra, con tal de conseguir no verse comprometidos. Esta parte es quizá la más cínica y desoladora del comic, porque vemos como inicialmente creen que Castle y Fury son los héroes de los comics Marvel, para ir bajando sus expectativas a medida que se dan cuenta que ambos se han movido siempre por alargar la guerra, nunca por que acabe cuanto antes. La inmoralidad de estos agentes de la CIA representa a la perfección media siglo de operaciones especiales por todo el mundo. Y cómo en las guerras los héroes no existen cuando es mejor buscar tu propio interés.
En el apartado gráfico, Jacen Burrows dibuja este comic con entintado de Guillermo Ortego y color de Nolan Woodard. Burrows tiene un estilo realista en el que destaca su perfecta representación histórica, clavando la ropa, las armas o la vida en el Vietnam de 1971. Además, acierta con los momentos gores del comic, que son pocos pero impactantes, lo que de alguna manera me recuerda la experiencia que Burrows tuvo durante años con comics de la editorial Avatar con Crossed, que eran realmente salvajes y over-the-top.
Además, hay que quitarse el sombrero ante las espectaculares portadas de Dave Johnson, que ya es un clásico en los comics de Punisher y dan el toque de personalidad que necesita este comic. Aparte de una buena historia de Ennis, este Get Fury disfruta de un dibujo extraordinario de Burrows que transmite perfectamente la acción, pero también el tono cínico y desolador que necesita este comic.
La portada del último número que tenéis arriba resalta el elemento cínico que Ennis plantea para esta historia. Porque sugiere que estamos ante un «Butch Cassidy and Sundance Kid», un climax impactante y super comiquero. Cuando en realidad la situación anticlimática que se plantea representa mucho mejor el elemento desolador de la historia de Ennis, en el que no siempre las buenas personas sobreviven y los malos pagan por sus pecados.
Garth Ennis es famoso por su amor por las historias bélicas, pero en este Punisher: Get Fury, al igual que en la primera miniserie de Fury Max, está planteando una comic con lo peor de la historia de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX, en la que los que deberían ser los héroes son seres despreciables que merecerían morir. Sin duda el mundo estaría mucho mejor sin ellos, lo cual es una de las cosas más interesantes y distintivas de este comic. Y en general, de la obra reciente de Ennis. Y que convierten la obra del escritor irlandés en una rara avis dentro del mainstream americano. Lo que es otro motivo más para que la compra sea obligada y el disfrute máximo.
A pesar de la nula promoción de Marvel, me gustaría pensar que este Get Fury se va a vender lo suficientemente bien como para que Marvel se anime a contratar de nuevo a Ennis para nuevas historias, ya sea de Punisher o de este nihilista Nick Fury.
Comparto las primeras páginas del comic:
Get Fury es un comic estupendo con un final desolador que nos muestra la peor cara del militarismo salvaje de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Ojalá Marvel se atreva a dejar que Garth Ennis siga haciendo todas las series que quiera con estos personajes.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Estoy leyendo la actual etapa de Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, y aunque el comic en si es super entretenido con una buena historia de Aaron y con un dibujo top, no dejo de pensar que Marvel está boicoteando conscientemente a uno de sus principales personajes. Reflexiono sobre ellos aprovechando que Panini acaba de publicar la primera mitad de esta etapa.
Punisher fue creado por el escritor Gerry Conway y los artistas John Romita Sr. y Ross Andru, con Stan Lee dando luz verde al nombre del personaje. El personaje hizo su primera aparición en The Amazing Spider-Man # 129 (febrero de 1974). Se dice que su creación vino inspirada del personaje de las novelas de Don Pendleton El Ejecutor, un personaje creado en 1969 y que disfrutó de una serie de novelas durante esos años de cierto éxito. A esto habría que sumar la moda de películas de justicieros que se toman la justicia por su mano que tan de moda se pusieron en los años 70. Sin ir más lejos, la primera película de Harry El Sucio dirigida por Don Siegel se estrenó en 1971, tres años antes de la primera aparición del personaje en los comics.
Marvel Comics añadía una vertiente trágica a Frank Castle que no tuvo el Ejecutor, al plantear que Castle es un veterano de la guerra de Vietnam que al volver de un permiso vio como su mujer y sus hijos fueron asesinados por un fuego cruzado de unos mafiosos que estaban realizando un ajuste de cuentas en Central Park mientras la familia Castle celebraba un picnic. Tras recuperarse de sus heridas, Castle pierde la cabeza y decide lanzar una guerra sin cuartel contra el crimen.
Marvel mantuvo durante los años 70 a Punisher como secundario o villano de varias series, dado que alguien que mata a gente, aunque sea criminales, era visto como un villano por parte de la comunidad superheróica, y el standard moral planteado por Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko para los comics Marvel.
No fue hasta los años 80 cuando Marvel se animó a darle colección propia. Primero fue su mítica primera miniserie obra de Steven Grant y Mike Zeck en 1986, a la que siguió en 1987 su serie regular a cargo de Mike Baron y Klaus Janson (entre otros artistas). El comic rompió las cifras de ventas y convirtió al personaje en uno de los más populares de la editorial junto a Lobezno, provocando que sus apariciones se multiplicaran en el universo Marvel. El éxito de la primera serie, que contó con 107 números más anuales entre 1987 y 1995, dio lugar a otras dos colecciones adiciones The Punisher War Journal (80 números, de noviembre de 1988 a julio de 1995) creada por Carl Potts y un primerizo Jim Lee entre otros, y The Punisher War Zone (41 números, de marzo de 1992 a julio de 1995) a cargo de Chuck Dixon Y John Romita Jr. Aprovechando el filón, Marvel publicó además una revista en blanco y negro The Punisher Magazine (16 números, de noviembre de 1989 a septiembre de 1990) o The Punisher Armory (10 números a partir de 1990), con fichas de armamento y vehículos que utilizaba el personaje en su guerra contra el crimen. La sobre-explotación del personaje provocó que todas sus series acabaran cerrando en 1995, en medio de la implosión de la editorial.
Aunque Punisher tuvo otras series regulares y limitadas con resultados más bien cuestionables, fue a partir de 2004 cuando el personaje disfrutó de una segunda edad de oro gracias a la versión para adultos que Garth Ennis hizo del personaje en su serie PUNISHER MAX, con artistas como Lewis Larrosa, Leandro Fernández, Goran Parlov o Lan Medina. En los 60 números de esta etapa publicada entre 2004 y 2008, Ennis planteaba la que para muchos es la versión definitiva del personaje, mostrando un mundo realista sin superhéroes en los que Punisher era un asesino de masas que no se transformó por un trauma causado por la muerte de su familia, sino que él ya tenía una oscuridad interior que encontró en Vietnam el espacio perfecto para crecer en su interior y que utilizó la tragedia para dar rienda suelta a sus instintos más oscuros.
Tras una etapa perfecta, Jason Aaron planteó algo diferente para el segundo volumen de Punisher Max en 2009, planteando el último combate de un anciano Frank Castle en un universo marvelizado adulto con Kingpin, Bullseye, Elektra o Nick Fury. Tras dos años y 24 números, la serie concluyó en 2011 con un impactante final, siendo un comic estupendo cuyo único problema fue que vino después de la histórica etapa de Ennis.
En los últimos años, la sensación que los editores de Marvel Comics no acababan de saber qué hacer con el personaje, uniéndole por ejemplo a los Thunderbolts de Norman Osborn con Hulk Rojo o Elektra entre otros anti-héroes. Sin embargo, la popularidad de Punisher se ha mantenido intacta independientemente del hecho que el personaje tuviera o no colección de comics en publicación. Aparte de sus películas protagonizadas por Dolph Lungren, Thomas Jane y Ray Stevenson, el personaje disfrutó de una nueva vida gracias a las series urbanas de Netflix, con una versión super popular interpretada por Jon Bernthal, que fue presentado en Daredevil pero luego disfrutó de dos temporadas en solitario.
En paralelo a esto, la iconografía del Punisher y su potente logo con el cráneo blanco sobre fondo negro se ha convertido en un objeto super icónico sobre todo en ámbitos militares y paramilitares de Estados Unidos. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak, vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria.
En los últimos años, Marvel Comics se ha mostrado bastante molesta al conocerse que muchos policías usan el logo de Punisher a modo decorativo, al igual que grupos de la derecha republicana afines a la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Que republicanos usen a uno de los personajes de Marvel, o al menos su símbolo, como icono de unas actividades en algunos casos cuestionables (pero no siempre), ha debido parecerles algo inconcebible, aparentemente. Creo recordar que en medio del Black Lives Matter, uno de los policías detenidos tenía el cráneo de Punisher en su equipación o ¿en su coche? No lo recuerdo exactamente. También pudo verse el cráneo de Punisher durante la toma del Congreso de los Estados Unidos por parte de simpatizantes de Donald Trump. La respuesta de Marvel, a pesar de la innegable demanda que existe del personaje y su iconografía, ha sido quitar el logo de la circulación. Y quien sabe si también el personaje.
Llegamos a 2022, y con el nuevo volumen de Punisher Marvel Comics ha realizado un cambio sin duda polémico. En lugar de reforzar con hechos lo que ellos creen que es el Punisher alejándole de posibles extremismos, por ejemplo planteando una historia en la que Castle se enfrente a un caso de corrupción / brutalidad policial, Marvel plantea la solución del cobarde al forzar un cambio de logo en el personaje como intento de alejarse de hechos y personas que Marvel entiende que no le interesa que sean asociados a su marca. Digo que es una solución cobarde porque Punisher siempre va a estar asociado a su cráneo, después de 50 años de vida del personaje y cientos de comics, tres películas y dos temporadas de la serie de televisión, por mucho que tu digas que el personaje tiene otro logo, eso no va a impedir que sea asociado con la que es su imagen más reconocible. Es más, es que los comics siguen están ahí, empezando por las míticas portadas de Mike Zeck.
Valorando el primer volumen de Castigador, como ya expliqué en mi reseña de hace unos días, el comic de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta me gusta. Me gusta mucho. Aaron coge una idea que no es nueva que Ennis ya la planteaba en su versión MAX, y es que Frank Castle ya tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max también se incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente. Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera tan impactante dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha gustado mucho y creo que es 100% congruente con el personaje. Ningún problema ahí.
El comic está super bien dibujado, planteando a Jesús Saiz como dibujante de la acción en el presente, mientras que Paul Azaceta se encarga de las escenas ambientadas en el pasado de Frank, empezando en su niñez cuando realizó su primer asesinato. Todo ello con el estupendo color de Dave Stewart. Aaron en esta historia lleva el tema un paso más allá al plantear que La Mano cree que Castle es la reencarnación del Puño de la Bestia, su Maestro de Asesinos reencarnado. Y aunque Castle está intentando deshacerse del control de La Mano, a lo que tiene que añadir su brutal enfrentamiento contra Ares, Dios de la Guerra, la sensación que estamos viendo de alguna manera un camino del héroe inverso. O más bien la confirmación que Castle nunca fue un héroe sino un asesino sanguinario. Analizando el comic por su apartado artístico y la historia que plantea, la valoración no puede ser más positiva.
Se nota que Aaron plantea esta historia como un arco cerrado contado en trece partes bajo la premisa de cambiar para siempre al personaje. Y dentro que como digo el comic en si está muy bien, hay una idea que no deja de asomar cada vez que pienso un poco hacia donde nos dirige el arco que nos están contando. Entrando en el terreno de la especulación, sólo veo dos opciones posibles y ninguna de las dos plantea nada bueno para Frank.
En la primera opción Castle acaba sucumbiendo a su oscuridad interior de asesino sanguinario y abraza su función de Señor de La Mano, planteando una guerra abierta contra Daredevil, que en paralelo está planteando en su colección la destrucción de La Mano. De esta forma, Punisher dejaría de ser un antihéroe para pasar a ser un villano de pleno derecho, quitándole al público republicano a uno de sus iconos favoritos. Este es el camino del héroe inverso a lo que antes me refería.
La segunda opción es aún peor para Castle, ya que veo bastante claro que Marvel ha planteado esta miniserie para matar a Punisher y dejar de publicar comics con Frank Castle de protagonista. Como no les gusta que lectores (y gente que no compra comics, las cosas como son) con valores republicanos y de creencias que conectan con el derecho al uso y tenencia de armas le usen de icono, la solución de Marvel es eliminarle de la ecuación. Quien sabe si más adelante incluso plantearían la creación de un nuevo Punisher que fuera un personaje totalmente diferente, con otra indumentaria y un nuevo origen. Lo único que hace que dude de esto es que Aaron ya narró la muerte de Frank Castle en su versión MAX, por lo que me extraña que haya aceptado contar dos veces la misma historia. Dentro que son historias super diferentes entre si, este Punisher no tiene nada que ver con la versión Max que escribió hace 14 años. Pero es otro motivo para pensar si no le habrán llamado para hacer lo mismo que hizo en Max en la versión del Universo Marvel tradicional. Darle un final potente y satisfactorio al personaje.
Ambas opciones me parecen penosas, y esto es compatible con que creo que Aaron, Saiz y Azaceta puedan ejecutar satisfactoriamente esta idea y crear unos buenos comics. Partimos de una falacia que no entiendo cómo Marvel puede creerla. La idea que si ellos matan al personaje en los comics eso va a tener algún impacto en el mundo real. Los comics de Frank Castle siempre estarán en nuestras estanterías, los fans del personaje seguirán siéndolo aunque no se publiquen nuevos comics. Pero es que la mayoría de espectadores de cine y televisión no lectores de comics tiene la serie de televisión de Jon Bernthal para revisionarla siempre que quieran en Disney+. O las películas, siguen existiendo quiera Marvel o no. La muerte de Castle y la desaparición de Punisher del catálogo de comics de Marvel no va a impedir que los fanáticos del NRA sigan usando su iconografía.De la misma manera que cambiar su imagen en estos últimos comics no impedirá que el cráneo blanco vaya a estar asociado ahora y en el futuro a Punisher. Por cierto, en ese sentido, que Ares lleve ahora el cráneo clásico de Castigador como indumentaria deja claro de forma muy poco sutil que esa es ahora la iconografía de un villano.
Este elemento me parece clave, aparte que la muerte de una personaje de Marvel hace tiempo que dejó ser algo definitivo. Aparte del final de la etapa Max que comentaba antes, Castle dentro del Universo Marvel tradicional ha muerto al menos en dos ocasiones (que recuerde). La primera a finales de los 90 para justificar su relanzamiento dentro de la línea Marvel Knights con una etapa totalmente fallida obra de Christopher Golden, Ton Sniegoski y Berni Wrightson en la que convirtieron a Castle en un Ángel de la Venganza que luchaba contra demonios del Infierno. Ya en el siglo XXI, Castle también murió en su colección de 2006 para ser relanzado durante una corta etapa por Rick Remender como FRANKENCASTLE, un comic super loco y divertido que sin embargo obviamente no pegaba con el espíritu del personaje. Que un personaje muera en los comics Marvel actuales dejó de ser un final definitivo hace ya tiempo, tan sólo significa que espera la llegada de un autor y un editor que quieran al personaje y se decidan a revivirlo. Algo que sin ir más lejos podría suceder si Garth Ennis expresara su interés en contar alguna nueva historia protagonizada por él.
Siempre comento que me parece que a grandes rasgos creo que los lectores de comics vivimos una edad de oro de variedad y calidad a nuestra disposición. Sin embargo, esto en lo que creo a nivel general del medio comiquero no es algo que sea trasladable al catálogo que están publicando en la actualidad la principales editoriales Marvel y DC. Sobre los problemas de DC Comics ya escribí hace unos días cuando reflexionaba con los problemas que los comic Black Label creaban para el Universo DC tradicional. En el caso concreto de MARVEL, una cosa que hace años que me llama a atención es la forma en que buscando captar a un nuevo tipo de lector «diverso» están alienando a sus clientes compradores veteranos actuales y pasados que son los que hemos aguantado el chiringuito abierto todos estos años con nuestro dinero. De hecho, la sensación que tengo es que ese lector diverso que tanto busca todo en mundo realmente NO EXISTE,al menos no en el canal de las librerías especializadas que sigue siendo la base de las ventas mainstream en Estados Unidos. Y desde luego no para la obligación de tener que comprar comics con periodicidad mensual. Otra cosa son la venta de tomos en FNACs y similares, algo que sigue yendo viento en popa, o las ventas digitales, que aunque significan un % minúsculo del total del negocio, siguen creciendo año tras año.
No entiendo que Marvel siga ofertando comics de personajes de todo tipo creados por autores desconocidos que no saben narrar una historia con imágenes, no conocen a los personajes que se supone escriben y están condenadas a ser canceladas a los pocos meses, y por ejemplo no le den una colección regular a Larry Hamacon el personaje que sea EN CONTINUIDAD que apele al lector veterano que no encuentra ahora mismo personajes reconocibles que le apetezca comprar. Pongo de ejemplo a Hama por sus muy recordadas etapas en G.I. Joe o Lobezno en los 80 y 90, pero realmente habrían un montón de autores que siguen siendo super válidos y que podrían entrar en esta lista. Si la idea es producir comics variados que apelen a todo tipo de lectores, ¿Cómo es que justo se olvidan de los gustos de los lectores compradores presentes y pasados? Es algo que me resulta incomprensible. O quizá lo malo es que en parte sí que lo entiendo, al enemigo ni agua. Y recuerdo que de vez en cuando Marvel si publica one-shots o especiales realizados por autores clásicos, pero en muchos casos son historias ambientadas en el pasado, no el presente, que transmiten cierta sensación de intrascendencia, de comic de relleno que no pasa nada si no lees. Lo contrario que deberían transmitir. Publicar comics dirigidos a lectores veteranos es perfectamente compatible con no querer publicar obras que fomenten el machismo, el racismo o cualquier tipo de odio o discriminación contra nadie.Hay que negar también la mayor en ese respecto.
Uno pensaría que Marvel estaba en el negocio de VENDER COMICS a un público lo más amplio posible, pero parece que no es el caso. Hace unos meses, el primer número de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney vendió 600.000 ejemplares en el canal de las librerías especializadas americanas. Obviamente, el reclamo de Keanu Reeves fue fundamental para este éxito arrollador, pero este comic de Boom! Studios demuestra que existe una gran audiencia que quiere leer comics de acción con calificación para adultos como lo son las películas de John Wick. Y para los que Castigador funcionaría seguro. Lo asombroso es que Marvel vea este enorme nicho de mercado y elija no publicar nada dirigido a este público que si compraría estos comics. No como los montones de comics «diversos» que no interesan a nadie y que son cancelados a los pocos meses debido a sus ventas ridículas. Que son seguidos por nuevos comics diversos que interesan aún a menos compradores actuales.
Las ventas han bajado tantos en los últimos años que Tom Brevoort admitió en su Newsletter hace unas semanas que Marvel actualmente prefiere publicar miniseries de 5 números de personajes y grupos de 2º nivel, que renuevan en caso que las ventas sean aceptables, que lanzar una serie regular ilimitada. De forma que es mejor plantear dos miniseries de cinco números con dos números unos, que una serie abierta de 10 ejemplares, dado que los números uno siempre venden más que un hipotético número 6, aparte que los cinco ejemplares parece ser el formato ideal para Marvel para recopilar en tomo. Esto no es más que la confirmación que Marvel puede seguir siendo la principal editorial mainstream americana a mucha distancia de DC y el resto de editoriales, pero está muy lejos del éxito que disfrutaba hace 10 años durante su primera iniciativa Marvel Now!, o el que se vivió en los años 80 en los que se cimentó la popularidad de Castigador.
Yo mismo he comentado mis problemas con los mutantes de Krakoa y como en muchos casos no reconozco en esos personajes a los iconos de los que me enamoré hace 40 años y me hicieron aficionarme al mundo del comic. Aunque siempre es posible encontrar buenos comics dentro del enorme catálogo editorial de Marvel, por ejemplo la sorpresa que ha supuesto el nuevo volumen de Caballero Luna, lo cierto es que estoy en el momento que menos comics de Marvel compro de toda mi vida. Veo el catálogo mes tras mes y a pesar de intentarlo, nada me llama la atención y las series que pruebo no siempre acaban de cuajar. De hecho, es muy sintomático que me emocione más el lanzamiento de la nueva Biblibioteca Marvel por parte de Panini que cualquier anuncio de un comic actual.
Volviendo a Punisher, todo lo anterior es especulación y me encantaría equivocarme y que Castle al final de la serie de Aaron vuelva a ser uno de los principales personajes de la Casa de las Ideas como lo fue a finales de los años 80. Quien sabe si con una nueva serie regular que no sea una maxiserie como la actual. Pero en este mundo polarizado veo clarísimo que bajo el prisma woke dominante, han debido pensar que al enemigo ni agua. Antes que darle a los tejanos un comic que puedan querer comprar, han optado por quitarlo de en medio como forma definitiva de evitar que la empresa sea asociada a los actos que realizan estas personas llevando el logo de Punisher en su manga o en su gorra. Y debería ser al contrario, si no te gusta que asocien a tu personaje a una determinada ideología, la solución no es esconder el juguete, sino sacarlo y mostrar a todo el mundo lo que tú (MARVEL) crees que es o defiende. Si por algún casual Marvel no matara a Punisher y dentro de seis meses otro policía se viera envuelto en otro disturbio llevando el nuevo logo de Punisher en su brazo, ¿Qué va a hacer Marvel? ¿Desechar este logo y crearle un tercero? La situación es ridícula, como poco.
En este sentido, los superhéroes Marvel no matan. Al menos, ese era el mantra de los años 60-70 que en muchos casos ha llegado hasta nuestros días y que defienden personajes como Spiderman. Es normal que en su momento Punisher fuera visto como un villano o, en el mejor de los casos, un antihéroe. Gracias ello tuvimos comics maravillosos por ejemplo enfrentado a Daredevil, en los que además de los puños se enfrentaban formas de ver el mundo. Pero con la llegada de los años 80 y 90, cada vez más personajes han roto esta norma y no parece que hubiera problema con estos personajes que sí matan. Empezando por mutantes super populares como LOBEZNO o Masacre, pero pasando por Blade, Elektra y un montón más.
Hay que recordar que esta norma de NO matar es una anomalía en el entretenimiento mainstream. Los personajes más populares del cine lo hacen sin problemas, normalmente en defensa propia o para salvar a alguien del peligro. Desde John McClane de Jungla de Cristal hasta el más reciente John Wick, lo normal en el entretenimiento son los héroes (o antihéroes, pensando en Wick) que matan. Por eso Punisher o Lobezno fueron y son tan populares, porque conectan con los fans del cine de Stallone, Van Damme o el propio Clint Eastwood al que nombraba al comienzo del artículo. Que sea problemático que Frank Castle se tome la justicia por su mano y ajusticie a mafiosos y miembros de carteles de la droga pero haya barra libre para que Logan masacre a sus enemigos de la forma más salvaje y gore posible me parece de una muestra de hipocresía absoluta. Es paradigmático que Lobezno y Masacre en solitario o X-Force como grupo sean una unidad paramilitar que matan enemigos antes de que sean un problema mayor para los mutantes. Eso cuenta con todas las bendiciones de Marvel, por lo que son unos de los personajes más promocionados de la editorial. Esto indica que no es un tema de matar o no matar, sino de quien lo hace y, aparentemente, quienes son los fans declarados del personaje en cuestión.
Dentro de la especulación, me parece que Marvel en los últimos años se está pegando un tiro tras otro en el pie alienando lectores compradores, y es por esto que la cosa me pinte tan mal para Punisher. Si a la menor crítica de alguien sobre que encuentra ofensiva una portada Marvel siempre se ha achantado agachando la cabeza y retirando el objeto de la crítica, veo clarísimo que estos tiempos de corrección política no está bien visto un hombre blanco masacre a sus enemigos. Sobre todo si muchos de ellos (mafiosos, traficantes, miembros de bandas) pertenecen a alguna minoría racial. Es triste decirlo de forma tan directa, pero las cosas son como son.
Panini ha publicado este pasado mes de enero el sexto número de trece. Eso quiere decir que como tarde a final de año sabremos si acerté en algo o si me he lanzado a la piscina sin agua. Podéis estar seguros que cuando llegue el momento escribiré mi reseña sobre ello y volveremos a hablar. Pero me temo que la forma en que parece que Marvel se olvida de sus clientes no invita al optimismo en este caso. Ojalá me equivoque.
Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.
Jason Aaron, Steve Dillon y Matt Hollingsworth crearon Punisher Max dentro del sello para adultos Max, comic que sirve de perfecta continuación de la maravillosa etapa de Garth Ennis, sin duda la mejor del personaje, y que hoy quiero destacar.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Llega la nueva serie de Punisher especialmente recomendada para lectores adultos y realizada por Jason Aaron (Lobezno) y Steve Dillon (Marvel Knights: Punisher, Predicador), dos tipos que nacieron para narrar las aventuras del más brutal vigilante del cómic.
La mafia ha tendido una trampa para Frank Castle, convirtiendo al ejecutor Wilson Fisk en el nuevo «Kingpin» para que Frank le de caza. Pero Fisk decide que le gusta su nueva posición, lo suficiente como para matar a sus jefes para mantenerla. De repente, el Castigador se encuentra en una guerra contra una amenaza mortal, ¡y debe decidir hasta donde está dispuesto a llegar para derrotar al Kingpin! Enfrentándose con policías corruptos, luchando contra los secuaces de Fisk, Bullseye y Elektra, y sufriendo por un período en la prisión, Frank se verá arrastrado a su momento más bajo. Pero como Kingpin pronto descubrirá, ¡esto sólo significa que a Frank no le queda nada que perder! Jason Aaron y Steve Dillon nos ofrecen una etapa brutal y sin censura diferente a todo lo que has visto antes.
Tras la histórica etapa de Garth Ennis de Punisher dentro del sello Max para adultos, Marvel tenía en 2009 con una patata caliente con el personaje, porque ¿cómo continúas una etapa insuperable? Tras una serie de miniseries correctas pero sin demasiado interés, la opción que finalmente convenció al editor en jefe de Marvel Axel Alonso fue planteada por Jason Aaron.
Punisher Max fue una serie de 22 números publicada entre enero de 2010 a febrero de 2012, que fue planteada por Aaron como una historia cerrada en 4 arcos. El principal elemento utilizado por Marvel para vender la serie era plantear un arco de Punisher dentro del sello Max introduciendo a algunos personajes del universo Marvel tradicional como Wilson Fisk, Bullseye o Elektra, en versiones Max, que permite mayores niveles de violencia y sexo.
Los cuatro arcos de la serie fueron Kingpin (números 1-5), que narran el ascenso de Wilson Fisk de gualdaespaldas a Kingpin del crimen de Nueva York, demostrando que podía ser una verdadera amenaza para Frank Castle. Un Castle envejecido que lleva más de 30 años como Punisher y que se está acercando a un punto de no retorno. Bullseye (números 6-11) fue el segundo arco, presentando al mortal enemigo de Daredevil como un asesino contratado para eliminar a Frank. Para llevarlo a cabo se planteará conocer en profundidad a su enemigo, lo que sacará a la luz una verdad que Frank creía enterrada en lo más profundo de su mente.
Frank (números 12-16) es para mi uno de los arcos más brillantes de la historia del personaje, y Aaron construye a partir del brillante comic de Garth Ennis para llevar la historia a una evolución lógica pero no por ello menos impactante, triste y satisfactoria. Sin hogar (números 17-21) y El fin de la guerra (número 22) ofrecieron un brutal climax sin concesiones que significaron un brillante y perfecto final para este comic.
Punisher Max fue realizado en su totalidad por el equipo creativo de Jason Aaron, Steve Dillon al lápiz y la tinta, Matt Hollingsworth al color y una super icónicas portadas de Dave Johnson.
Steve Dillon (1962-2016) es uno de los grandes nombres del comic americano mainstream para adultos. Su Preacher junto a Garth Ennis es una de las grandes series de Vertigo, junto al que trabajó en una estupenda etapa de Hellblazer y la primera etapa de Ennis en Punisher, en ese momento aún dentro del universo Marvel tradicional. Otro excelente comic de Dillon es Skreemer junto a Peter Milligan, y tuvo una larga vida profesional trabajando en Fleetway, DC Comics o Marvel entre otras editoriales.
Dillon no era un dibujante superestrella. Sin embargo, su estilo limpio de dibujo le permitía narrar prácticamente cualquier cosa, sin importar lo loco, salvaje, violento y over-the-top. Aunque su dibujo no fuera especialmente espectacular ni sus páginas resalten por sus fondos detallados, resultó ser el dibujante perfecto para contar esta historia de un Frank Castle crepuscular que debe lidiar con pecados de su pasado. Además, el punto fuerte de Dillon, su capacidad de hacer que sus personajes transmitan todo tipo de sentimientos, es clave para el tercer volumen Frank, el más importante de esta serie.
Junto al colorista Matt Hollingsworth, Dillon crea un comic con una enorme consistencia. En unos años en los que los comics de Marvel y DC están repletos de fill.ins y dibujantes sustitutos, es una pasada poder leer este comic que transmite la sensación de una obra completa cerrada porque lo es.
Otro elemento destacado son las icónicas portadas de Dave Johnson, que crearon una personalidad única para esta serie. Johnson huye de las típicas portadas de comics se super héroes y ofrece imágenes simbólicas de gran expresividad, Además, sus portadas consiguen no ser nunca repetitivas, jugando con diferentes opciones creativas, como crear viñetas en las portadas, o presentar imágenes con grandes manchas de color. Dentro de la Marvel de 2011-2011, este comic fue uno de los de mayorpersonalidad.
Si tengo que comentar algo menos bueno, hay algunos elementos de sexo y violencia que realmente no aportan nada importante a la historia más allá de resaltar el hecho de que este era un comic Max para adultos. Sin embargo, el retrato psicológico que Aaron hace de Frank Castle me parece bestial. Su historia posee una gran profundidad y sin duda los temas que trata son profundamente adultos, por lo que entiendo que no necesitaba estos elementos «secundarios» para vender que se trata de un comic adulto. Esto me recuerda un poco la confusión que existe no solo en el mundo del comic, sino también en el cine, sobre que mostrar sexo o violencia hece que una obra no sea para niños, pero no la convierte en necesariamente «adulta».
Punisher Max para mi es un comic adulto por la forma en que Aaron nos contruye a los maravillosamente complejos personajes. Empezando por un alucinante Wilson Fisk, un antagonista complejo que ofrece momentos muy potentes a este comic. Además de Fisk, Aaron demuestra que adora los comics de Garth Ennis, porque todo lo que hace está construido de lo que Ennis creó, incluyendo la aparición del Nick Furia Max de la etapa de Ennis. El Frank Castle crepuscular de Jason Aaron es un retrato duro y sin concesiones del personaje, pero a la vez es dolorosamente humano, lo que hace que sea uno de los mejores comics de un personaje que ha tenido algunas etapas excelentes.
Dentro de esta serie, Bullseye consigue ser el elemento freak que la historia necesitaba además de ofrecer los momentos de ultra violencia del comic, de forma que creo que narrativamente cumple completamente su función. Mucho más floja me parece el personaje de Elektra, la asesina de La Mano creada por Frank Miller, cuya aparición es completamente decepcionante y no cumple ninguna función importante dentro de la historia. Bueno, realmente sí tiene un papel fundamental en la historia, que al ser spoiler prefiero no comentar.
Además, Punisher Max es ante todo un comic publicado mensualmente, de forma que Aaron contruye cada número de forma que ofrezca la suficiente información, acción y sorpresas para que los lectores quisieran volver el mes siguiente. Además, cada arco cuenta con un final excelente que nos dejaba a los lectores alucinados y abría nuevas posibilidades para la siguiente parte. En muchos momentos, Aaron parece el Francis Ford Coppola del Padrino, haciendo que varias acciones fueran construyéndose simultáneamente hasta alcanzar su climax al mismo tiempo, lo que le confirma como un excelente escritor y un perfecto conocedor del medio comiquero.
Punisher Max de Jason Aaron y Steve Dillon es una maravilla que todo fan del personaje y en general de los comics Marvel y el género negro deberían leer, y que creo que debido a que vinieron después de la histórica etapa de Garth Ennis, creo que puede haber pasado bastante desapercibida.
PUNTUACIÓN: 8/10
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La segunda temporada de Punisher estrenada en Netflix ha supuesto una enorme decepción y un tristísimo final a la colaboración del canal online con Marvel Studios, a falta de la tercera temporada de Jessica Jones.
PUNTUACION 4/10
Tras los sucesos de la primera temporada, Frank Castle (Jon Bernthal) parece que ha dejado su vida como Punisher atrás. Sin embargo, al ayudar a una joven en peligro, Amy, interpretada por Giorgia Whigham, deberá volver a la acción . ¿O acaso estaba buscando una excusa para volver a su violenta vida anterior? A Amy le persigue John Pilgrim (Josh Stewart) , un violento religioso radical que no se dentendrá ante nada para encontrar a Amy y evitar que la información que posee salga a la luz.
Mientras, en Nueva York, la agente Dinah Madani (Amber Rose Revah) visita todos los días al herido y anmésico Billy Russo (Ben Barnes), todavía custodiado en el hospital y que está siendo tratado por una psiquiatra, la doctora Krista Dumont (Floriana Lima).
Estas son las dos tramas que veremos a lo largo de esta serie y que son el principal motivo de los muchos problemas que sufre esta temporada, que vuelve a contar con Steven Lightfoot como showrunner.
Pensando en ella únicamente como producto televisivo, la temporada es aburrida a rabiar, con un montón de episodios que son cabezas parlantes que no van a ningún lado. Excepto en Daredevil, se confirma que hacer temporadas de 13 episodios ha sido el principal problema de todas las series de Marvel Studios estrenadas en Netflix. Realmente, esta historia se hubiera podido contar mejor en 9 o 10 episodios, el formato HBO. Pero incluso descontando la morralla, los diálogos repetidos y redundantes que no van a ningún sitio, las dos historias cruzadas están llenas de locuras que son aburridas y tristes.
El que se supone que debería haber sido el arco principal de Punisher con la joven Amy perseguidos por Pilgrim queda en un segundo plano ante el drama Billy Russo intentando recordar quién era en su vida anterior, con la agente Madani y la psiquiatra la doctora Dumont, de forma que provocan que lo menos importante ocupe demasiados minutos, muchos más de los que merecían.
Además, hay veces que una serie mediocre te deja con buen sabor de boca con un buen final, pero incluso en esto falla Punisher. Haciendo un desglose por episodios, los tres primeros en los que se establecen los diferentes argumentos fueron bastante entretenidos. Pero los episodios siguientes hasta el 9º fueron un horror de situaciones aburridas, diálogos redundantes y casi eliminación de la acción. De hecho, me empecé a plantear no terminar el visionado, pero el episodio 10 por fin animó un poco la acción y hizo verlo hasta el final. Que error. Y es que el final de ambos arcos, aunque esta vez si con mucha acción, es lamentable con unos WTF! de libro, que confirman que la elección narrativa de estas historias no fue la correcta para empezar.
Reconozco que la primera temporada me gustó bastante, en parte por la sorpresa de ante una historia que se alejaba del comic centrada en el trauma de los soldados con Síndrome de Stress Post-Traumático (SSPT). Y que no evitaba los momentos brutales protagonizados por Castle. Pero esta segunda se olvida casi completamente de la acción para crear momento realmente aburridos que no hacen avanzar ninguna de las dos tramas. No ofrecer acción sería normal y aceptable si la historia que nos cuentan en su lugar fuera interesante y nos hiciera conectar con los personajes. Pero eso no sucede. Y lo malo es que Jon Bernthal y Ben Barnes lo hacen genial, con las escasas herramientas que les dan.
De hecho, si tengo que salvar algo de esta temporada son las actuaciones de Bernthal y Barnes, que muestran que tenían a dos actorazos principales a los que han desaprovechado completamente.
Produce una gran perplejidad tener un personaje espectacular como Frank Castle con un actorazo como Jon Bernthal y decidir no aprovecharlo, hasta el punto que por momentos Punisher parece un secundario en su propia serie en muchos episodios.
Como serie televisiva Punisher es bastante mala. Pero es incluso peor si pensamos en que desaprovecha todo el potencial del comic y el carisma del personaje y su historia, de forma que nos quedamos sin ver una buena adaptación del Punisher Max de Garth Ennis, entre otras etapas bestiales. ¿Tan difícil era hacer una buena adaptación?
Me queda además una sensación chunga sobre que el motivo por el que el showrunner y los escritores no quisieron adaptar ninguna historia del cómic es porque en el fondo pensaban que ellos son mejores «autores» y podían hacerlo mucho mejor que los autores de los comics. Y así les fue, desastre total.
Comparto el trailer de esta decepcionante temporada
La segunda temporada de Punisher ha sido un triste final a la colaboración de Marvel Studios con Netflix. Una ocasión perdida que no supo sacar todo el partido a este icónico personaje.
PUNTUACION 4/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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