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Crítica de Arrowsmith vol. 2 de Kurt Busiek y Carlos Pacheco (Dolmen Editorial)

Es una alegría tremenda poder disfrutar de uno de los últimos comics dibujados por Carlos Pacheco. Arrowsmith vol. 2 Tras las líneas enemigas, junto al guionista Kurt Busiek, el entintador Rafael Fonteriz y el colorista José Villarrubia nos devuelve a este mundo en la Primera Guerra Mundial en el que existe la magia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El joven Fletcher Arrowsmith, teniente del Cuerpo Aéreo de Ultramar, es enviado a una misión secreta y peligrosa dentro de territorio prusiano. Su objetivo es rescatar a una princesa de las garras del enemigo y detener un plan letal que podría destruir toda Europa. Por el camino, Fletcher viajará a reinos mágicos, se encontrará con monstruos y trolls, y descubrirá los secretos ancestrales de la magia que utiliza para volar… y que se encuentra detrás de la propia guerra.

El equipo creativo formado por Kurt Busiek (Marvels, Vengadores, Superman) y Carlos Pacheco (X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Siempre Vengadores) nos sumerge de nuevo en el fantástico mundo de Arrowsmith. El paso de los meses, las despedidas siempre inesperadas a efímeros amigos, la adrenalina del combate y la crudeza de esta Primera Guerra Mundial han hecho mella en sus protagonistas, pero la esperanza, el valor y el optimismo del joven Fletcher siguen intactos, soñando con que la paz llegue algún día al Viejo Continente.

Este volumen d 192 páginas contiene Arrowsmith: Behind Enemy Lines #1-6, la última obra de Carlos Pacheco, así como cincuenta páginas de extras que incluyen bocetos, diseños y lápices del dibujante gaditano, una entrevista con Kurt Busiek y portadas alternativas de algunos de los mayores talentos de la industria del cómic norteamericano.

Kurt Busiek (Boston 1960), es uno de los grandes guionistas de Marvel Comics. MARVELS en 1993 junto a Alex Ross revolucionó el mundo del comic, no solo por las páginas pintadas de Ross mediante la técnica del fotorealismo, sino porque el concepto de mirar a los superhéroes desde el punto de vista del hombre corriente de la calle nos devolvió un «sense-of-wonder» perdido durante años por la moda del «grim-n-gritty» que triunfaba en esa década.

Thunderbolts (1997) con Mark Bagley y su icónico giro al final del primer número o el relanzamiento de Los Vengadores (1998) con George Pérez tras el Heroes Reborn son clásicos absolutos de Marvel. Como por supuesto lo es también el mítico JLA / Vengadores de 2003. Tras abandonar Marvel, Busiek trabajó en DC comics como Superman: Secret Identity con Stuart Immonem, JLA o Superman con Carlos Pacheco.

El gusto por el clasicismo pudo verse también en su icónico Astro City junto al dibujante Brent Anderson, comic que empezó a publicarse en 1995 y que ha tenido recientemente un relanzamiento en Image. En 2004 escribió una maravillosa etapa de Conan en Dark Horse junto al artista Cary Nord, y más recientemente, también en Image destaca su comic The Autumnlands junto al dibujante Benjamin Dewey.

Carlos Pacheco (1961-2022) es uno de los mejores dibujantes españoles que trabajaron en el mercado mainstream USA. Colaborador de Comics Forum desde finales de los 80 realizando portadas para numerosos comics de la editorial, en 1993 dio el salto a Marvel U.K. con una historia corte de Motormuth y Killpower primero y la miniserie Dark Guard, que supuso el primer trabajo completo de Pacheco para ellos. El primer trabajo para USA llegó en 1994 para DC en la serie de The Flash con guión de Mark Waid. Tras este comic, Pacheco ficha por Marvel en 1994, empezando a trabajar en comics como Bishop, Starjammers, Universe-X o Excalibur. En 1998-99 colabora con Kurt Busiek en Siempre Vengadores, uno de sus trabajos más redondos, trabajo al que siguió en 2000 una interesante etapa en los 4 Fantásticos en la que guionizaba el comc junto a Rafael Marín).

Tras 10 años en Marvel, Pacheco decidió cambiar de aires y en 2005 fichó por DC Comics, trabajando en Superman / Batman con Jeph Loeb, el relanzamiento de Green Lantern con Geoff Johns, o una interesante etapa en Superman junto a Kurt Busiek entre 2006-07. En 2009 Pacheco retornó a Marvel, donde ha trabajado en numerosos comics de la línea Ultimate o de la franquicia mutante, además de en Capitán América de Rick Remender. En los últimos años se ha visto relegado (o quizá él lo prefiriera así) a realizar portadas y pequeñas etapas o números sueltos en multitud de series, siendo quizá su último gran trabajo completo la miniserie The Life of Captain Marvel con la guionista Margaret Stohl (2018-19) y esta segunda serie de Arrowsmith. Su muerte en noviembre de 2022 fue un mazazo, pero su obra estará siempre en el corazón de los aficionados.

El principal interés de Arrowsmith es disfrutar de uno de los últimos trabajos de Carlos Pacheco, y en ese sentido la compra está más que justificada sólo por el dibujo de Pacheco. El entintado de Rafael Fonteriz y el color de José Villarrubia son el complemento perfecto para los lápices de Carlos, que da una master-class de fluidez narrativa. La historia del viaje de Fletcher por detrás de las líneas enemigas en una misión que tiene el destino del mundo en sus manos si fracasa está perfectamente narrada en imágenes, y además descubrirá el origen de la magia de este mundo a partir de la Paz de Carlomagno. Aparte de su fluidez y de su perfecto lápiz, Pacheco plantea además una distribución de página muy atractiva, jugando por ejemplo con las splash-pages como elemento para contar el origen del mundo.

Dentro de los elementos positivos tengo que destacar también la estupenda edición en tapa dura de Dolmen Editorial, un volumen que queda perfecto junto al primero y que además del comic incluye un montón de extras, portadas alternativas y lápices de Pacheco, además de una entrevista a Busiek. En ella es escritor comenta que una de las últimas voluntades de Carlos fue que Busiek continuara para poder darle un final a la historia, algo que me llena de alegría.

Esto me lleva al principal problema de Arrowsmith, y es que me he encontrado con la sorpresa negativa de una miniserie de 6 números que NO termina, dejando colgada completamente la historia. Y esto me parece un problema tremendo. Recordar que la primera miniserie se publicó hace casi 20 años en Estados Unidos, en 2003-04, y durante muchos años parecía imposible que tuviera continuación. Conseguir publicar esta segunda miniserie fue un pequeño milagro, pero al mismo tiempo si tenían planes más ambiciosos, lo mínimo era plantear al menos la sensación de cerrar un capítulo de una historia mayor, cosa que no sucede. Esta manía de no cerrar las historias me parece uno de los grandes males del entretenimiento mainstream actual. Y está claro que la muerte de Pacheco fue un hecho doloroso e inesperado, pero a la vez este comic debería haber planeado un final, empezando porque tardaron 19 años en continuar la historia, y no tengo claro que supieran si este comic podría tener una rápida continuación o no.

Pero este NO final no es el único problema de la historia de Busiek. El comic vuelve a pecar de un exceso de sobre exposición con una voz en off de Fletcher usando el recurso de la carta que le escribe a alguien contándole lo que está viviendo. Y esta narración frena la historia en todo momento. De hecho, en momentos en que Pacheco cuenta perfectamente una historia que NO necesita esta voz en off, los bocadillos se multiplican y hacen aburrida la historia. Un problema de no tener un final es que el comic tiene un planteamiento y todo lo demás es nudo con el desarrollo, privándonos de un climax que el comic claramente necesitaba. De alguna manera, Busiek y Pacheco nos han dejado con la miel en los labios con una miniserie que es la presentación de la gran historia que tendremos en la siguiente miniserie, un comic que por motivos obvios ya veremos cuando llegaremos a leer.

Reconozco que me ha fastidiado este aspecto de la historia porque odio que me vendan la mitad de una historia. Sin embargo, en lo bueno la verdad es que Pacheco era/es/siempre será muy bueno. Ver Arrowsmith hace que me de cuenta que el gran problema de Pacheco como artista de comics es que no hemos llegado a tener la GRAN obra de Pacheco. No, no creo que Siempre Vengadores sea un comicazo que recomendar debido a su estructura de comic hablando de comics. En ese sentido, más satisfactoria fue la lectura de  JLA/JSA: Virtud y Vicio escrita por David Goyer y Geoff Johns, pero siendo muy buena lectura se me queda muy lejos de lo que espero de un «comic canónico».

A eso hay que sumar una gran producción en Marvel y en menor medida en DC bastante inconexa, de forma que sólo dibujaba unos pocos números saltando luego a otras colecciones o a hacer portadas. Sus Los 4 Fantásticos hubiera podido quedar como una etapa más que maja si no fuera porque Marvel la cortó demasiado pronto. Hubiera sido genial poder tener un arco de 8/12 números en alguna colección que quedara para el recuerdo, pero aparte de su dibujo, sus etapas en X-Men tuvieron unos guiones que no estuvieron a la altura. Por cierto, por si no lo leísteis en su día, enlazo aquí mi artículo homenaje a Pacheco que publiqué cuando se conoció la triste noticia del fallecimiento del artista gaditano.

En todo caso, Carlos Pacheco ya es historia del mundo del comic americano. Y gracias a este Arrowsmith este fin de semana tuve a alegría de poder disfrutar de la que prácticamente es su última obra completa. Sólo por eso, como digo merece la pena la compra de este volumen de Dolmen.

Comparto algunas páginas del comic:

Arrowsmith es una delicia en la parte gráfica gracias al estupendo trabajo de Carlos Pacheco, Fonteriz y Villarrubia, pero sufre un poco por la parte del guion de un Busiek que deja claro que sus mejores trabajos quedaron atrás.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Bone Orchard: Ten thousand black feathers de Jeff Lemire, Andrea Sorentino y Dave Stewart (Image Comics)

Me alegra poder disfrutar del nuevo trabajo de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino junto al colorista super estrella Dave Stewart. Ten thousand black feathers es una novela gráfica que se convierte en la segunda obra del universo de historias de terror The bone orchard mithos creado por Lemire y Sorrentino en Image Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Del aclamado equipo creativo detrás de GIDEON FALLS, PRIMORDIAL y THE PASSAGEWAY llega una nueva serie en el audaz y ambicioso universo de terror compartido de THE BONE ORCHARD MYTHOS. Trish y Jackie son mejores amigas y ávidas jugadoras. Pero cuando la línea que separa la realidad de su mundo de fantasía se difumina por culpa de una malvada oscuridad, ¿podrán convertirse en las heroínas de su propia historia? DIEZ MIL PLUMAS NEGRAS es la nueva entrega de LOS MITOS DEL HUERTO DE HUESOS de LEMIRE & SORRENTINO. Este universo contará con novelas gráficas autoconclusivas y series limitadas sobre los horrores que esperan ser descubiertos en el Huerto de Huesos.

Ten thousand black feathers es una novela gráfica de 144 páginas que permite a ese equipo creativo exprimir todas sus virtudes como narradores. Recordando The Passageways, la primera novela gráfica dentro del universo The Bone Orchard Mithos, tengo que decir que dentro que me gustó principalmente por el dibujo, la historia de Lemire me dejó con la sensación poco satisfactoria de haber leído lo que en una película de terror sería el prólogo de 5 minutos en el que te introducen algo el pasado de la que será la verdadera historia en el resto de la película en el presente. Afortunadamente, esta sensación ya no la he tenido en esta segunda novela gráfica, Ten thousand black feathers, que ofrece una historia más interesante y con un mejor final que el anterior.

Lemire plantea una historia planteada en dos momentos temporales. Trish vuelve a su pueblo adoptivo tras años alejada porque no puede quitarse de su cabeza un suceso oscuro que implica a su amiga Jackie, desaparecida hace más de 10 años. Lo que sigue es una narración mediante flashbacks de la juventud de Trish y Jackie mientras en el presente Trish intenta conseguir respuestas a las preguntas que desde hace 10 años están sin contestar: ¿Qué pasó con Jackie? Y ¿Por qué cree Trish que puede seguir con vida tras todos estos años?

El formato de novela gráfica permite que la historia de Lemire tenga el ritmo más adecuado para acrecentar la naturaleza terrorífica de este universo. Y dentro que deja elementos ambiguos, el final en este caso si me ha parecido satisfactorio. En esta obra nos encontramos con una equipo creativo que se encuentra super a gusto trabajando juntos, con un escritor que sabe dar giros y elementos terroríficos que son aprovechados por Sorrentino y Stewart para lucirse una vez más.

Y es que El dibujo de Andrea Sorrentino con color de Dave Stewart están a otro nivel y son los que de verdad marcan la diferencia y elevan la experiencia de lectura de esta novela gráfica. Como siempre hay que destacar a un brillante Stewart que marca con el color el tono perfecto, perturbador y misterioso, para este mundo en el que las barreras entre la realidad y la ficción, el mundo terrenal y algo terrorífico, parece que se difuminan. Stewart plantea además dos colores diferentes para diferenciar las escenas en el presente y las del flashback, que hacen que la lectura sea super clara y fluida. Y junto a él, Sorrentino aprovecha el formato de la novela gráfica para deslumbrarnos con unas composiciones novedosas que ayudan a acrecentar la sensación de misterio malsano que se oculta en la búsqueda de Trish. Tanto la narrativa a lo largo de la novela gráfica como el uso de splash-pages me parece una pasada. Estamos ante uno de esos casos en los que sólo el dibujo justifica de sobra la compra de este comic. Novela gráfica. ya me entendéis.

Comparto las primeras páginas de esta novela gráfica:

Bone Orchard: Ten thousand black feathers es una buena novela gráfica que triunfa gracias al buen hacer de Sorrentino y Stewart a la hora de crear atmósfera malsanas y terroríficas. Dame más, por favor.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Wanted de Mark Millar y J.G. Jones (Millarworld – Icon – Image)

Resulta obligatorio recuperar la primera miniserie de Wanted de 2004 de Mark Millar y J.G. Jones antes de la publicación del comic-evento Big Game de Millar con Pepe Larraz, que se estrenará este próximo mes de julio.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Y si todo en tu vida estuviera fuera de tus manos y los que te rodean impulsaran tu destino? Tu novia te dejó por tu mejor amigo; tu jefe dio tu trabajo a alguien mejor. ¿Y si, después de todo esto, alguien te devolviera el control total? ¿Y si te revelara que eres el siguiente en la fila para unirte a una sociedad secreta de supervillanos que controla todo el planeta?

Mark Millar y J.G. Jones presentan a un hombre que pasa de ser el mayor perdedor del mundo al asesino más mortífero que existe. La vida de Wesley Gibson nunca volverá a ser la misma.

Esta miniserie de seis número que tuvo además un Wanted Dossier de fichas de personajes, sirvió de inspiración para la película de 2008 protagonizada por Angelina Jolie, James McAvoy y Morgan Freeman, y dirigida por Timur Bekmambetov.

El escritor escocés Mark Millar entró en el mainstream americano de la mano de DC Comics en la década de 1990, donde realizó estre otros una estupenda etapa en el comic Super: The animated series, a lo que habría que sumar su Superman: Red Son. Sin embargo, la polémica que se generó en su etapa en The Authority junto a Frank Quitely, comic editado por Wildstorm que en ese momento ya era propiedad de DC y que fue censurado, le llevó a cambiar de aires y convertirse en uno de los escritores de mayor éxito de Marvel en los primeros años 2000. Tras trabajar en varios comics de universo Ultimate (Ultimate X-Men y Ultimate Fantastic Four), en 2002 pegó uno de los pelotazos más grandes de su carrera con The Ultimates junto a Bryan Hitch, uno de los comics más influyentes del medio que sirvió de inspiración para la película de los Vengadores de Marvel Studios. The Ultimates, Lobezno: Enemigo del Estado (2003-04), Civil War (2006-07) o su Old Man Logan en 2008-09 fueron algunos de sus comics más populares de Millar durante unos años en los que se convirtió en uno de los principales arquitectos de Marvel.

Además de su faceta de escritor, Millar siempre ha triunfado desde el punto de vista de hombre de negocios y perfecto conocedor de la industria del comic, viendo las oportunidades y el beneficio que podría conseguir creando comics de creación propia que se alternaran con los trabajos de encargo en editoriales como Marvel o DC.  Millar creó su sello Millarworld en 2004 para publicar comics de creación propia de los que conservaba los derechos, algo que se ha demostrado la decisión más inteligente que pudo tomar en toda su vida. En esos años iniciales decidió no cerrarse ninguna puerta y optó por publicar con diferentes editoriales. De esta forma, Wanted con J.G. Jones se publicó en Image a través del sello Top Cow de Marc Silvestri, Chosen con Peter Gross se publicó en Dark Horse y The Unfunnies con Anthony Williams en Avatar.

Wanted es el primer comic del sello Milarworld, publicado desde finales de 2003 a 2005, y su primer pelotazo. Al éxito de ventas del comic hay que sumar que fue el primer comic de Millar que tuvo una adaptación cinematográfica estrenada en 2008 protagonizada por Angelina Jolie, James McAvoy y Morgan Freeman. Lo que podría considerarse un éxito puntual o una casualidad se convirtió en tendencia tras vender Kick-Ass, su comic con John Romita Jr., a Matthew Vaughn, que estrenó su divertidísima adaptación cinematográfica en 2010. Tras Kick-Ass, la pareja Vaughn + Millar repitieron en 2014 con Kingsman: The secret Service. Estos éxitos pusieron encima de la mesa a otros creadores del mundo del comic (y a las propias editoriales) que el dinero no estaba tanto en los comics sino en la opción de expandir las propiedades a otros ámbitos. Tras varios años creando contenidos propios, Netflix le compró a Millar el sello Millarworld en 2017, manteniéndole como presidente y creador de contenidos de cara a su adaptación televisiva o cinematográfica.

Jeffrey Glen Jones es un dibujante de cómics estadounidense conocido principalmente por Wanted y por su trabajo como portadista de series como 52 o Y: The Last Man. Debutó en la industria del cómic en 1994 dibujando Dark Dominion para Defiant Comics. En 1999, Jones y el escritor Devin K. Grayson crearon al personaje de Yelena Belova en la serie limitada Black Widow para Marvel. Al año siguiente, Jones trabajó con el escritor Grant Morrison en la serie limitada Marvel Boy. Antes de Wanted, realizó también Wonder Woman: The Hiketeia con Greg Rucka. En 2008 no consiguió terminar de dibujar Final Crisis junto a Grant Morrison, requiriendo DC de varios dibujantes para finalizar el comic. A partir de ahí, se ha prodigado poco como artista interior, centrándose en su trabajo como portadista.

Wanted fue el primer comic del Millarworld y 20 años después se mantiene con un estupendo entretenimiento con un montón de sorpresas y momentazos increíbles. Y ahora con el plus de interés que los últimos acontecimientos vistos en Nemesis Reloaded han dotado a esta historia de super villanos, y que va a cobrar nueva vida gracias a Big Game.

Un primer elemento super interesante fue la decisión de crear al protagonista Wesley Gibson con la cara de Eminem, mientras que The Fox se inspiraba claramente en Halle Berry. Esto repetía la jugada de The Ultimates donde Millar y Hitch convirtieron al Nick Fury del universo Ultimate en Samuel L. Jackson. La idea de colocar caras conocidas que de alguna manera vendieran el comic y llamaran la atención de los productores de Hollywood hay que reconocer que funcionó, porque Wanted acabó teniendo su adaptación al cine, aunque con James McAvoy y Angelina Jolie, por lo que no creo que saliéramos perdiendo en absoluto.

Millar plantea lo que sería una historia de origen comiquero bastante standard a priori y la retuerce al plantearla como la historia de un villano. Y es muy listo, porque desde siempre había visto que existía un nicho de historias que nadie más estaba haciendo en el ámbito mainstream de superhéroes, lanzándose a aprovecharlo al máximo. Junto a la narración de Wesley Gibson contándonos en primera persona su historia a los lectores, el otro hecho diferencial de Wanted es el propio mundo en el que se desarrolla la historia. La idea que en 1986 (año en que por ejemplo terminó Crisis en Tierras Infinitas o se publicó Batman TDKR de Frank Miller) los super villanos del mundo se unieron y derrotaron a los superhéroes, borrando la memoria a toda la humanidad para que olvidáramos que existieron y pasando a dominar desde las sombras el planeta, hay que reconocer que es una idea genial por parte de Millar.

Este hecho sirve a Millar de dos maneras muy claras. El primer lugar, para enfatizar el elemento metatextual, sugiriendo que esto mismo podría haber pasado en nuestro mundo real donde vivimos los lectores, de forma que se explicaría los motivos por los que nuestro planeta parece que se ha ido a la mierda en los últimos años. La punkarrada de la última página, o la forma en que se ríe de Batman y Robin, a los que convierte en Adam West y Burt Ward, los actores de la serie de televisión de los 60 que durante años malvivieron gracias a sus apariciones en convenciones, nos muestran al Millar más provocador que busca no dejar nunca indiferente al lector.

La segunda derivada de este argumento es que tener a unos supervillanos en la sombra que destruyeron a los héroes permite a Millar y a Jones realizar versiones de villanos clásicos que los lectores más veteranos podamos identificar. El Parásito, Bizarro, el Juguetero, Clayface o Mr. Mxyzptlk son algunos de los personajes «homenajeados» por Wanted, villanos que como podéis ver son mayoritariamente de DC.

Estas sorpresas son parte de una historia con un ritmo perfecto que dosifica las sorpresas y los puntazos a lo largo de los seis números de la serie, al que habría que añadir el especial con las fichas de los personajes. En este sentido, dentro que es un comic que se sigue leyendo como un tiro hoy en día, hay que reconocer que quizá el último número en el que conocemos la historia de Wesley y de su padre, es posiblemente el más flojo de la miniserie, al plantearlo todo para generar el punkarrada final en la que Wesley afirma que nos está dando por el culo a los lectores, dado que nosotros tampoco recordamos, ni querriamos hacerlo en realidad, que vivimos en un mundo dominado por villanos.

El dibujo de J.G. Jones con color de Paul Mounts me parece que es magnífico. Wanted creo que probablemente sea el mejor trabajo de la carrera de Jones. La narrativa cinematográfica tan de moda en esos años es perfecta, y el diseño de personajes haciéndoles diferentes pero reconocibles me parece una pasada. Es curioso que fruto de la influencia de Matrix y el año 2000, quizá justo el traje de Wesley de cuero negro totalmente tapado con gafas y máscara sea uno de los elementos menos icónicos que peor han envejecido. En este sentido, me viene también a la cabeza el epic-fail del diseño del traje de Nemesis creado unos años más tarde por Steve McNiven. Los comics de Millar tienen muchas virtudes, pero justo el traje de los protagonistas no es una de ellas.

Otro elemento que recuerda que estamos ante un comic de inicios de los 2000 es que Millar y Jones plantean unas páginas sin efectos de sonido creados con rotulación, volviendo con la idea de narrativa cinematográfica. Por ejemplo, cuando hay un disparo, vemos el fogonazo en el cañón, pero no el ruido. Tampoco se oye nada cuando se rompe un cristal, como podéis ver en las páginas de muestra que añado al final de la entrada. Esto no es algo que sea bueno o malo por si mismo, pero si merece la pena resaltar que esta moda ha sido superada hace muchos años, y tenemos multitud de ejemplos en los que una buena rotulación refuerza la sensación épica de los comics, como sucede en los comics creados por Daniel Warren Johnson.

Volviendo al dibujo de Jones, disfrutando de esta relectura me he acordado que Jones prácticamente ya no dibuja comics secuenciales, limitándose al dibujo de portadas y entiendo que de commissions. Y es una pena, porque en Wanted teníamos a un artistazo que iba para super estrella. Entiendo que el stress de los plazos de entrega pudo con él, y prefirió una vida más cómoda únicamente haciendo las portadas. Y quien sabe si también mejor pagada.

Wanted es un comic repleto de buenas ideas que resulta super entretenido, al que hay que sumar las sorpresas y punkarradas del Millar más polémico y necesitado que el público mainstream conociera y comprara su primer comic de creación propia. Por este motivo, el comic tiene motivos polémicos más que de sobra que hiciera que págins como CBR o Newsarama se hiciera eco de él y lo recomendara. Y la jugada no cabe duda que le salió bien, porque a partir de ahí los comics del sello Millarworld empezaron a crecer.

En es punto, aparte de lo mucho que me ha gustado volver a leer Wanted, hay que reconocerle a Millar su inteligencia y su buen hacer en los últimos años. El hype que ha provocado Nemesis Reloaded ha tenido una doble derivada, porque además de querer comprar cuanto antes Big Time con Pepe Larraz, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa al evento y para estar al día con estos personajes antes que los veamos cruzarse. Y por supuesto, tengo claro que Wanted se va a volver a vender como churros en estas próximas semanas y meses, al darle un protagonismo super inesperado a un comic publicado hace casi 20 años que miles de lectores probablemente no supieran ni que existía. ¡Qué listo eres, Millar!

En un momento en que muy pocas cosas de Marvel o DC me interesan, me resulta una pasada el hype que Mark Millar ha generado en mi gracias sus últimos comics. Últimamente estoy hasta el gorro de universos comiqueros mal llevados como la franquicia mutante de Krakoa. Y eso de los comics que compro, porque la continuidad DC no me puede resultar menos interesante ahora mismo. Sin embargo, cuando vemos una interconexión bien planteada en unos comics autoconclusivos entretenidos e interesantes, es imposible no sentirse interesado por ellos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Wanted fue el primer comic del Millarworld y 20 años después se mantiene con un estupendo entretenimiento, con el plus de interés que los últimos acontecimientos han añadido a esta historia de super villanos que ha cobrado nueva vida gracias a Big Game.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Stillwater vol. 3 de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez (Image Comics)

Stillwater, el comic de Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez, con color de Mike Spicer, publicado en Image Comics dentro del sello Skybound de Robert Kirkman, llega a su fin en este tercer volumen que cierra (o no) la historia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

EL FINAL ESTÁ AQUÍ. Las reglas han cambiado y Daniel ocupa ahora un lugar especial en Stillwater. ¿Podrá el control de Galen sobre la ciudad hacer frente a un nuevo desafío? El escritor superestrella CHIP ZDARSKY (Daredevil, Public domain) y el artista ganador del Premio Eisner RAMÓN K PÉREZ (Cuentos de Arena, Jane) concluyen su historia de horror e intriga imperecederos en este volumen inolvidable.

Este tercer y último volumen recopila STILLWATER BY ZDARSKY & PÉREZ #13-18 y STILLWATER BY ZDARSKY & PÉREZ: THE ESCAPE #1 USA.

La premisa de un pueblo donde sus habitantes no pueden morir siempre que se encuentren dentro de las fronteras geográficas del pueblo resultaba super interesante a priori. Ahora que Stillwater ha terminado en su tercer volumen (número 18 USA), veo que me equivoqué cuando en junio de 2021 comentaba en la reseña del primer volumen que veía el concepto de Zdarsky para una serie larga que podría superar las 25 entregas. Esta serie ha publicado un tomo al año, el segundo volumen lo valoré en mayo de 2022, lo que me sugiera que Skybound han ofrecido el tiempo que fuera necesario a Zdarsky y Pérez para que terminaran su historia de la mejor forma posible.

Entrando a valorar el comic en si, Zdarsky ofrece un correcto final a la lucha por el control del pueblo de Stillwater, a la vez que conoceremos la explicación del suceso que ha dado a este pueblo una condición casi mágica. En cuanto a la historia, la verdad es que Zdarsky la ha planteado como una montaña rusa en la que están pasando siempre un montón de cosas importantes para la trama, ofreciendo una narrativa muy Kirkmaniana con buenos cliffhangers y momentos impactantes en todas las grapas. Tengo que reconocer que el giro final del comic me ha dejado super frío, al igual que la idea pacifista que ante un conflicto violento la forma de enfrentarse a él sea usando medios pacíficos, dado que la violencia no se para con más violencia. Esto me ha parecido la típica chorrada buenista que resulta ridícula si se plantea como metáfora de alguna situación del mundo real. Por otro lado, lo que si me ha gustado en la idea de dejar ir el miedo como forma que eliminar el conflicto. En positivo tengo que decir que cuando conocemos el origen de todo queda claro que Zarsky tenía esta historia pensada desde el comienzo, consiguiendo que todo encaje perfectamente. Y aunque la vida del pueblo seguro hubiera podido dar para más, creo que se nota que Zdarsky ha contado la historia tal y como él quería.

El dibujo de Ramón K. Pérez y color de Mike Spicer me parece que está muy bien en lo relativo a la narrativa, mostrando siempre de forma interesante lo que pasa en la historia de Zdarsky. El problema que le veo a Pérez es que estamos ante un comic con muchos personajes vecinos del pueblo que en muchos momentos se me hacen imposibles de distinguir entre si. En el anterior volumen me pareció que el color de Spicer resultaba demasiado monótono y monocromático en algunos momentos. Esto por suerte ha mejorado en este volumen final, distinguiendo por ejemplo claramente los momentos en el presente frente a los flashbacks que nos cuentan la historio de como los habitantes de Stillwater no pueden morir hagan lo que hagan. En el primer volumen había un interés claro por parte de Pérez de convertir al pueblo en un personaje más, consiguiendo que siempre supieras donde están los personajes y hacia donde van. Esta sensación se ha perdido un poco en este volumen final, con unas páginas sangrientas en muchos momentos pero desprovistas de fondos. Dicho esto, a pesar de estos peros, creo que globalmente Pérez y Spicer han ofrecido un buen trabajo que ha sumado a la historia, no la ha hecho más difícil de disfrutar.

A destacar también que este volumen incluye el especial Stillwater: The Escape, que junto a unas páginas de Zdarsky y Pérez que dan unidad al comic, incluye tres historias cortas creadas por Jason Loo (The prisoner), Andrew Wheeler con Soo Lee y Dee Cunniffe (Live to tell) y Ethan Young y Dee Cunnife (Matrimony). Estas historias pasadas de gente que intentó abandonar el pueblo sirven para dar mayor escala al drama de Stillwater, a la vez que entiendo que sirvió para que Ramón K. Pérez se tomara un respiro antes de iniciar el último volumen también incluido en este tomo.

En todo caso, dentro que todo se nota pensado y desarrollado tal y como quería Zdarsky, tengo que reconocer que no he conectado con el final de esta historia. Eso provoca que Stillwater me deje una sensación de haber ido de más a menos. Me parece un buen comic, no uno notable, y creo que ha ofrecido un buen entretenimiento, pero con la sensación que podría haber sido mejor.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 13 USA:

Stilwater ha terminado y la verdad es que el final ha sido un poco anticlimático. En todo caso, al tratarse de una obra en tres volúmenes, creo que ha resultado una buena lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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La industria del comic americano necesita series largas de autores TOP (Reflexiones 15/2023)

Empiezo el mes de junio con un nuevo artículo de opinión sobre algo que llevo pensando desde hace algún tiempo en relación a los problemas de ventas que la industria del comic mainstream viene sufriendo en los últimos meses y años. Y el titular lo resume perfectamente, necesitamos el siguiente The Walking Dead, la siguiente Saga creada por equipos creativos de primer nivel que atraiga lectores de forma regular a las librerías para comprar grapas y/o tomos.

En los últimos días me han pasado varias cosas en relación a mi afición comiquera. En primer lugar, leí Nemesis Reloaded de Mark Millar y Jorge Jiménez, y el final de comic con la sorpresa final me voló la cabeza. El sábado publicaré la reseña completa, pero sólo adelantaré que un giro marca de la casa Millar muestra la punta del iceberg de una inesperada interconexión de todo el universo Millarworld comiquero de cara al comic / evento Big Game, comic que Millar publicará en julio con dibujo del super estrella de Marvel Pepe Larraz. Y reconozco que incluso aunque el protagonista Nemesis no me gusta en absoluto, el hype que me ha producido esta miniserie de cara a Big Game me parece tremendo. De hecho, hace mucho tiempo que nada de Marvel o DC me ha producido esta sensación de anticipación y ganas de leer un nuevo comic.

El hype de Nemesis tuvo una doble derivada, porque además de querer comprar / leer cuanto antes Big Time, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa y para estar al día con estos personajes antes del evento, dado que es posible que los veamos cruzarse. De forma que Millar consiguió generar retroactivamente ventas de otras colecciones de su universo comiquero. En esto tengo claro que mi faceta de fan de los universos superheroicos ha jugado una factor fundamental, porque si durante años y años compraba 20-25 grapas mensuales de Marvel o DC, ¿Cómo no comprar dos, tres o cuatro miniseries ahora?

Por cierto, hay mucho odio a Millar, pero aparte de punkarradas puntuales, sus comics son siempre blockbusters super entretenidos que cumplen de sobra su objetivo de comic mainstream. Comics que además están siempre estupendamente dibujados, con un nivel artístico superior a la media que encontramos en Marvel o DC.

Junto a esto, el pasado martes la web Panel Syndicate anunció la publicación del nuevo número de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente. Como siempre, este séptimo número se ha publicado online en la modalidad de «paga lo que quieras». Y aunque Friday es un comicazo super chulo que sin duda recomiendo, este séptimo número llega 6 meses después de publicarse el sexto número que cerraba el segundo arco. Esto me hizo recordar que cuando dentro de un año y pico salga el último volumen que cierra la serie seré el primero que hará cola para comprarlo en la librería, pero es imposible de leer y comprar en su versión online de Panel Syndicate debido a las larguísimas esperas entre número y número.

Volviendo al tema del artículo, una vez que el COVID ha desaparecido y con él el aumento de ventas que provocaron los confinamientos, desde hace meses las webs americanas publican noticias sobre cierres de librerías especializadas por todos los Estados Unidos y Canadá. De hecho, la cifra sería aún más grande si no fuera porque el auge del manga ha parado el golpe que supone para los libreros las bajadas de ventas en las editoriales mainstream como Marvel y DC.

Que las ventas de Marvel y DC están bajo mínimos es algo que poca gente duda. Empezando por un Tom Brevoort que afirmó hace unas semanas en su blog que Marvel ha cambiado su política editorial, y frente a las series regulares abiertas de toda la vida, ahora Marvel prefiere publicar miniseries sucesivas. La política de Marvel ahora es publicar dos miniseries con dos números uno antes que una serie abierta de 10 números (o más) porque el segundo número uno de la nueva miniserie siempre venderá más que el número 6 de esa misma colección. Asistir además a la cancelación sucesiva de casi todas las colecciones abiertas en cuanto supera los 20 ejemplares (o antes) es otra evidencia clarísima.

Y esto hablando de Marvel que se supone que sigue siendo la editorial número uno en ventas de Estados Unidos, porque si hablamos de DC la cosa es mucho peor en sus comics en continuidad. Fuera de éxitos puntuales como el Batman / Spawn, el universo DC sigue renovándose cada pocos años para intentar levantar las ventas de un universo que parece que interesa cada vez a menos lectores. Incluso reconociendo lo mucho que he disfrutado por ejemplo las últimas colaboraciones de Mark Waid y Dan Mora en Batman y Superman y en el relanzamiento de Shazam!

Esta política de series cortas pensadas para ser recopiladas en tomo no es exclusiva de las dos grandes. Editoriales como AWA están especializadas en publicar series de un único tomo, centrados como están en intentar vender conceptos para cine o televisión. Además, teniendo en cuenta que me da la sensación que los artistas cada vez son menos propensos a «hipotecar» su carrera muchos años en un único comic, la tendencia que parece se está imponiendo es que las series indys cada vez son más cortas. Los últimos comics de Rick Remender Una sed de venganza justificada con André Lima Araujo y Death or Glory con Bengal sólo se han extendido el equivalente de dos tomos, por ejemplo. Da la sensación que puestos a vender los derechos de un comic para una serie o película, realmente da igual si el comic es corto o largo. Por lo tanto, ¿para qué extenderse? Series como Deadly Class con Wes Craig con una duración de 56 números son cada vez más escasas, y es justo la tendencia que creo fundamental que se rompa.

Y precisamente, la mayoría de mis comics favoritos de siempre en el ámbito independiente o de creación propia fueron colecciones de larga o media duración que parecen impensables hoy en día. Aparte de The Walking Dead (193 números) o Invencible (144 números) de Kirkman, Adlard y Ottley, Scaped duró 60 números, Preacher 66 más varios especiales y miniseries, Sandman 75. Y el doble Fábulas, 150. Incluso Locke & Key, cuya primera serie duró 37 números , sería vista como una anomalía en el panorama comiquero actual. Estas series aparte de todo exigían una fidelidad en el lector, obligándonos a ir todos los meses a nuestras librería, y años después de finalizar sus tomos recopilatorios se siguen vendiendo como churros. Ofreciendo una experiencia de construcción de mundos y evolución de los personajes inigualable que los comics actuales de duración corta nunca van a poder igualar.

Hace unos meses publiqué un artículo similar argumentando que el comic americano necesitaba un revulsivo, sobre todo personalizándolo con comics EVENTOS que se sintieran importantes y trajeran público a las librerías. Pensando en qué cosas podría detener la sangría de pérdida de ventas de los comics mainstream en el canal de las librarías especializadas americanas, más que un comic evento puntual de cinco o seis números, lo que de verdad necesita la industria son más series regulares de larga duración que resulten populares. Necesita el nuevo The Walking Dead o el nuevo Saga. De hecho, no necesita una única colección popular, necesita cuantas más posible que atraigan a las librerías a clientes a comprar su dosis regularmente. Clientes que una vez allí a lo mejor piquen otra cosa y ayuden a revitalizar las ventas de todas las editoriales.

Por eso comics estupendos como Friday no sirven, al estar hablando de una serie que publica una grapa cada seis meses, un tomo cada año y medio. De hecho, aún teniendo a autores super populares en España como son Ed Brubaker y Marcos Martín y con dos tomos publicados, esta misma semana hable con un amigo tuitero que no sabía ni que esta serie existía. Necesitamos de comic que mantengan la regularidad y que sean consistentes en su salida, de forma que los lectores tengamos tranquilidad a la hora de saber que antes o después vamos a poder leer.

El problema que tiene la brevedad en las colecciones de Marvel (por ejemplo) es que muchos lectores no se animan a comprar las grapas y prefieren esperarse a comprar los tomos una vez se sepa si el comic es bueno o no. Pero claro, si una colección como Extraño de Jed MacKay y Marcelo Ferreira termina en el número 10 USA, dando inmediatamente comienzo otra «nueva» etapa que te venden que va a ser aún mejor, estoy convencido que hay mucha gente que piensa «¿Para qué empezarla si ya ha terminado y lo siguiente va a ir por otro lado?» Esta es la mentalidad del lector veterano de toda la vida, como es mi caso, que estamos acostumbrados a las historias río de los comics de los años 70 y 80. Pero estoy convencido que no soy un caso único, mucha gente que no compró un comic cuando salió al final no llega a hacerlo debido a la acumulación de oferta que tenemos todos los meses en las librerías. Y en este caso, no es que no compro Extraño porque compro otra cosa en su lugar, al final no compro Extraño y punto.

Justo por esto me parece fundamental que todas las editoriales y autores rompan esa tendencia negativa y autodestructiva. Pensando en Robert Kirkman o Mark Millar, dos autores modélicos es su idea de negocio y su conocimiento de la industria que dirigen Skybound y Millarword, hablamos de empresas super saneadas y rentables que no tienen problemas económicos, deberían atreverse a publicar el próximo Star Wars, la próxima Canción de Hielo y Fuego confirmando desde el comienzo que son grandes historias que se desarrollarán a lo largo de años y que llegarán a su perfecto final en algún momento del futuro, creando un viaje que merezca la pena vivirlo. Millar en su canal de Youtube ha afirmado en varias ocasiones que si consigue fichar a los mejores autores del medio para unos comics que son propiedad de Netflix y por tanto son trabajos de encargo, es porque les paga más que Marvel o DC. Directamente. Y estoy seguro que tras el pelotazo de The Walking Dead, Kirkman también podría hacerlo, aparte que comparta los derechos de la obra con sus colaboradores, por ejemplo Chris Samnee en Fire Power o Lorenzo de Felipe en la inminente Void Rivals, que se estrena este mismo mes de junio en USA.

De hecho, incluso aunque las ventas de grapas fueran flojas, Millarworld o Skybound se deberían comprometer a continuar su publicación dado que todos sabemos que luego con las diferentes recopilaciones en tapa blanda, tapa dura u omnibus estos comics resultan siempre rentables. Y claro, podréis pensar que es muy bonito pedir a otro que arriesgue su dinero en algo que no está funcionando, pero el buen empresario no es el que piensa a corto plazo, sino el que se atreve a poner su mirada en el medio y largo plazo. Recordando el ejemplo de Invencible vemos un comic que sus grapas realmente nunca se vendieron demasiado bien. Sin embargo, 5 años después de terminar, sus tomos siguen vendiéndose de maravilla. Y apuesto que dentro de 10 seguirán habiendo ediciones disponibles para los lectores. Y volviendo a los años de publicación, Invencible fue un comic en el que el boca a boca entre lectores y críticos funcionó durante años, y eran recomendaciones que invitaban a leer la colección desde el principio con los tomos, pero también ofreciendo buenos puntos de entrada a las grapas. Este debería ser el ejemplo a seguir.

Hay una realidad, y es que los comics de éxito se retroalimentan con el paso de los años. Ed Brubaker comenta que las ventas de sus novelas gráficas de la serie Reckless no han dejado de crecer. Pero no es solo que la nueva vende más que la anterior, cosa que sucede, es que junto a la novedad las obras antiguas aumentan sus ventas coincidiendo con los nuevos lanzamientos, al haber lectores que descubren la obra en ese momento. La conexión entre las ventas de la novedad y del fondo editorial funciona si los editores mantienen disponibles los comics para los libreros. Este debería ser el camino, algo lógico, ¿no? Y sin embargo, todos los años descubrimos que ante un estreno por ejemplo de cine, determinados comics clave de ese personaje están agotados y son imposibles de conseguir. El mundo al revés.

Pero no es un tema de personalizar únicamente en los autores, porque es una vergüenza que Marvel o DC realmente no se atrevan a plantear una serie de 50 números aunque no venda inicialmente. No, el decepcionante y soporífero Batman de Tom King o la floja etapa de Snyder y Capullo no cuentan, porque eran comic que SI se vendían al ser Batman. (E incluso así, DC cortó por lo sano a Tom King ante una etapa que se estaba convirtiendo en ilegible). A lo que me refiero es que deberían atreverse a buscar el próximo Starman, el siguiente Miles Morales, pero dando un margen amplio a los autores para que desarrollaran una historia río rica en worldbuilding y relaciones personales que viéramos crecer a lo largo de los meses y años.

En este sentido, la franquicia mutante de Krakoa en los términos en que está planteada no va a formar parte de la solución, porque yo hablo de series abiertas de larga duración pero lo más autocontenidas posible que sean sencillas de seguir para un lector no experto. Sin embargo, aunque como decía yo me acostumbré a comprar múltiples comics de un universo para sentir la interconectividad, la realidad es que Krakoa que se convertido en un saca cuartos con historias mediocres que no terminan o que saltan de serie en serie, haciendo que esta franquicia sea ahora mismo lo menos «reader-friendly» que podemos encontrar en la actualidad comiquera. De hecho, a veces parece que te obligan a leer estos comics con la enciclopedia al lado para recordar quien es tal o cual personaje, o para darte que cuenta que el personaje X no se parece en nada a aquel del que te enamoraste cuando empezaste la afición.

Comentaba que necesitamos el próximo TWD o Saga. Pero justo pensando en Saga nos damos cuenta de la importancia de la PERIODICIDAD, de mantener tu presencia en las librerías. Porque Saga fue un comic superventas durante su publicación, pero tras 3 años y medio de parón para que Fiona Staples recargara las pilas, las ventas no han vuelto a los niveles de 2018. Tras un parón tan grande, los lectores parece que han pasado página, o al menos parece que se van a esperar hasta estar seguros que cuando retomen el comic, este se publicará ahora si hasta su final. Porque el miedo a que una obra quede colgada está super presente en el entretenimiento mainstream. Que se lo digan a los suscriptores de Netflix o a los fans de George R.R. Martin.

Por eso estos comics deben mantener una periodicidad estable que haga que seguir estas colecciones sea una tarea confiable que no va a generar quebraderos de cabeza en el lector. En este sentido, los comics de Kirkman y en general de Image resultan el camino a seguir, publicando un arco completo mensualmente, para dejar un mes o dos de descanso al dibujante que es aprovechado para la publicación del tomo. Es normal que un dibujante no se quiera alargar en exceso en un comic, sobre todo si no genera suficientes ingresos, como parece es el caso en cada vez más comics de creación propia. Pero si la tarifa por página realmente si les sale rentable, estoy convencido que muchos problemas desaparecerían.

Tener un comic como Oblivion Song dibujado en su totalidad por Lorenzo de Felipe, o Gideon Falls por Andrea Sorrentino y Dave Stewart ofrece un plus de personalidad, calidad y consistencia artística al lector que ningún comic de Marvel o DC con cuarenta dibujantes diferentes puede igualar. Este es también el camino en mi opinión. Mientras Marvel transmita que el dibujo es secundario y que da igual si un comic lo dibuja Stuart Immonem o C.F. Villa, más y más lectores irán abandonando sus colecciones cansados de artistas mediocres y nula consistencia en un medio que plantea contar historias mediante imágenes.

El mundo del comic siempre ha sido cíclico. No espero tener razón con esta reflexión, pero si me gustaría pensar que las modas cambiarán y en poco tiempo podamos ver la inversión de la tendencia actual, con unas editoriales planteando historias más ambiciosas no limitadas a la espada de Damocles que son las ventas actuales de las grapas. Seguro que si eso pasa, saldremos todos ganando.

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