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Crítica de El Cabronazo (The Scumbag) vol. 2 de Rick Remender y vv. aa. (Image Comics)

El Cabrozano (The Scumbag) de Rick Remender aprovecha el segundo volumen de su serie para continuar con su crítica a la actual sociedad americana y en especial a la dictadura de lo políticamente correcto que parece querer controlar todos los aspectos de nuestra vida, utilizando un humor super exagerado y over-the-top.

PUNTUACIÓN: 8/10

La Central de Inteligencia envía a Ernie a la Luna para detener a Madam Hive, la líder de una secta empeñada en lavar el cerebro del mundo para que se ame. Ernie, que nunca ha rechazado el «amor libre», se encuentra en conflicto. ¿Es el agente Scumbag capaz de hacer lo correcto? ¿Será capaz de saber lo que es?

Este segundo volumen de Scumbag recopila los números 6-10 USA.

Rick Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis Larrosa. El dibujante abandonó el comic tras dibujar únicamente el primer número debido a un problema de espalda, lo que obligó a Remender, como solución de emergencia para sacar adelante el comic, a contratar a diferentes dibujantes para que dibujaran una grapa cada uno. Si quieres saber más sobre este tema y la polémica entre ambos, te invito a que visites mi reseña del primer volumen.

Para los cinco comics que componen este segundo volumen, Remender ha contratado a Bengal (dibujante con Remender de Death and Glory, nº 6), Francesco Mobili (Daredevil, n.º 7), Alex Riegel (n.º 8), Jonathan Wayshak (Devolution con Remender, n.º 9) y Matías Bergara (Coda, n.º 10), Cinco artistas más que competentes a los que el colorista Moreno Dinisio se encarga de intentar de acoplar lo más posible con una paleta de color uniforme.

Es bien conocido lo mucho que me molesta el baile de dibujantes en el mundo mainstream de Marvel y DC, porque muestra sin tapujos que a las editoriales NO les importa la unidad gráfica de sus comics y que todo vale con tal de sacar a tiempo sus grapas, alternando sin sentido artistas de primer nivel con fill-ins de una calidad impropia de los comics más populares. Dicho esto, tengo que reconocer que en el caso de Scumbag, y puesto en el contexto en que se ha editado el comic, me han gustado los cinco artistas elegidos para dibujar estos números. Aparte de contar con Moreno Dinisio en el color para ayudar a integrar los diferentes estilos, estos dibujantes muestran diferentes versiones del protagonista y su mundo que vistas en su conjunto enriquecen la experiencia.

Un tema importante es que todos estos artistas entienden el tono de farsa over-the-top que es el comic, y saben contar la historia añadiendo este intangible a la narrativa. En este sentido, dentro que me han gustado los cinco dibujantes, diría que Bengal, Jonathan Wayshak y Matías Bergara son los que mejor han entendido el humor super bestia que tienen entre manos. Por cierto, seguro que el color de Dinisio ayudó, pero la mayor sorpresa me la he llevado con Francesco Mobili, artista que no me gustó nada como artista fill-in en el Daredevil de Chip Zdarsky y Marco Checchetto, pero que aquí realiza un trabajo estupendo, no desentonando en absoluto. Lo mismo podría decir de Jonathan Wayshak, artista que ha evolucionado muchisimo desde sus tiempos de Devolution con Remender y que también está super bien.

Por cierto, me ha parecido curioso que la portada de este volumen sea de Greg Tocchini (otro de los colaboradores habituales de Remender que también se ha pasado por este comic), que realizó esta portada alternativa, en lugar de utilizar algunas de las portadas «oficiales» de estos cinco números. No tengo ni idea de los motivos, igual es simplemente porque es la que más le gustó a Remender, pero igual si la eligió fue para no crear favoritismos entre los cinco colaboradores de Remender en este volumen.

Y si los artistas funcionan, el disfrute total es con un Rick Remender desatado que está firmando uno de sus mejores guiones en años (a falta de ver si cierra satisfactoriamente Deadly Class, con que espero). Su protagonista Ernie Ray Clementine es en apariencia la suma de todos los males de la sociedad, un redneck buscavidas drogadicto y machista. Pero una vez rascamos en la superficie, es alguien que quiere vivir su vida a su manera y ve como todo el mundo se ha aprovechado de él durante toda su vida y ahora le quieren forzar a ser alguien que no es. Y ojo que esto no evita que Remender plantee un giro buenísimo cuando conocemos el origen real de Ernie, que niega la narrativa de algunos de estos grupos identificándose como víctimas “del sistema” que los oprime.

Para Remender (y para cualquier persona decente), los nazis de ultraderecha son asquerosos. Eso está descontado de inicio. Pero sobre todo en este segundo volumen vemos que los buenistas liberales tampoco son mejores, ya que no entienden lo que significa el concepto de “libertad individual” y quieren imponer su visión de la vida a todos los que no piensan como ellos. A pesar de estar maquillado con el mensaje de «queremos que todo sea el mundo feliz», no oculta que son ellos los que quieren imponer qué es correcto o incorrecto, con qué puedes ser feliz o no. La crítica bestial de Remender a la dictadura de lo políticamente correcto que está manejando de forma errónea la solución a los múltiples problemas de la sociedad americana me parece una locura alucinante, sobre todo al estar planteado por alguien como Remender que se identifica con postulados más a la izquierda que los demócratas.

El comic es super entretenido y Remender tiene claro que ese el objetivo primero y principal, pero la forma en que lanza sus dardos contra todo utilizando la farsa y el humor exagerado de alta carga sexual, que sigue siendo un tabú en los Estados Unidos, me parece brillante. También contra una industria del comic de superhéroes endogámica que no hace más que repetir cíclicamente los mismos conceptos sin interés en hacer avanzar el género o la industria. Dicho esto, hay que reconocer que igual este tono de farsa y el over-the-top no sea del gusto de todo el mundo y haya que acercarse a este comic con el estado mental adecuado. En mi caso, he conectado completamente con este Remender desatado.

Comparto algunas páginas del número 10 dibujadas por Matías Bergara:

Scumbag (El Cabronazo) me está pareciendo un comic sobresaliente. Y este segundo volumen me ha dejado con muchísimas ganas con hacerme con el tercer volumen que cerrará la historia, que en unos pocos meses estará disponible. Un final que no creo que vaya a ser bueno para el pobre Ernie Ray. Pero esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 6 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, vuelvo al mundo nihilista y descorazonador de Ice Cream Man, la antología creada para el sello Image Comics por parte de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran, con un sexto volumen que nos ofrece cuatro nuevas historias que destacan por su originalidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aquí llega el heladero para otra ración de dulces amargos: otras cuatro historias de sufrimiento y supervivencia que inducen a la caries, con ilimitados aderezos para los helados. Intenta que no se te pudran los dientes con estos enfermizos bocados secuenciales que, si no tienes cuidado, podrían alojarse bajo las encías, en lo más profundo de las raíces, más allá del alcance incluso del mejor dentista. Ahora, abre bien los ojos…

Este sexto volumen recopilar los números 21 a 24 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

En este sexto volumen de Ice Cream Man nos encontramos cuatro historias que vuelven a resaltar por su originalidad y diferencia entre si, algo que merece todos los elogios del mundo, pensando que estamos ya en la segunda docena de historias publicadas. En el número 21 W. Maxwell Prince hace su particular homenaje a las historias noirs de detectives que buscan resolver un caso mientras su vida personal está punto de desaparecer al abandonar completamente a su mujer.

Sólo Ice Cream Man puede plantear un comic como el número 22 que combina el calendario de adviento con el drama del aborto, dejándonos con cierta sensación de esperanza de cara al futuro, un final relativamente positivo que resulta una rara avis en la serie. El mundo de los talk-shows es el atrezzo en el número 23 para una historia super surrealista que mezcla prosa con narración con splash-pages que pone de manifiesto que «shit happens» y que a menudo buscamos una explicación y una moraleja a situaciones que no las tienen, ya que las cosas pasan porque si sin importar si fuiste bueno, malo, o cualquiera de los pasos intermedios.

Por último, el número 24 es una historia angustiosa que pone la vida humana por debajo de la audiencia de un programa televisivo, conectando de alguna manera con el cosmic-terror de Lovecraft y el existencialismo de Kafka con unas personas que son (somos) meros peones de seres más poderosos que nosotros para los que nuestra vida no vale nada, sólo es parte de su juego.

W. Maxwell Prince crea unas historias con reminiscencias a los cuentos populares que no tienen por qué terminar bien y que a pesar de su aparente ligereza y facilidad de lectura, nos golpean con momentos perturbadores en cada número. El caso es que no estamos ante un comic de terror al uso, más bien sería un drama existencial ante el descubrimiento que estamos solos en el universo, nadie cuida de nosotros, y nada bueno nos espera aparte del vacío y la nada. Me gusta esta sensación de no intentar vendernos nada y no ofrecer un mensaje moralizante, sólo romperte un poco por dentro al ir cayendo por la madriguera de conejo hacia este deprimente y depresivo mundo en el que está situada la acción.

Hay que reconocer que una gran parte del éxito de las historias de Prince es sin duda gracias al estupendo artista argentino Martín Morazzo. El dibujante tiene un dibujo de narrativa perfecta, y su estilo naturalista de línea fina contrasta con los shocks a los que se enfrentan unos protagonistas que transmiten humanidad desesperanzada y sin esperanza, y esa cualidad del «vecino de al lado» que hace que sientas que estas pesadillas pueden suceder a nuestro alrededor.

Morazzo y el colorista Chris O´Halloran tienen una estupenda colaboración en Ice Cream Man a la hora de crear las escenas de pesadillas y los numerosos momentos malrolleros que encontramos en cada historia, creando unas imágenes que se quedan grabadas en las pupilas que están a medio camino entre el realismo y el expresionismo. Las portadas de este volumen son además un buen ejemplo del intento de hacer que Ice Cream Man destaque en las estanterías como el comic único que sin duda es.

En este mundo del comic maintream americano dominado por los arcos argumentales de 5/6 números para su posterior publicación en tomo, y de largas historias río, es refrescante poder leer un comic que en 24 páginas cuenta una historia autoconclusiva y satisfactoria. Aunque sean historias tan desasosegantes, deprimentes y nihilistas como las que nos proponen Prince, Morazzo y O´Halloran.

Dentro que me encanta la filosofía detrás de esta antología de historias, tengo que reconocer que son tan deprimentes (aunque en este volumen podría decirse que hay dos finales felices), que deben ser leídas con el estado mental adecuado. Cada volumen de Ice Cream Man me deja siempre un poco roto por dentro, y aunque en Estados Unidos ya se ha publicado el séptimo volumen, siempre necesito tomarme un respiro de unos meses antes de volver a este comic. Sin embargo, si eres de los que te gustan las historias diferentes a todo, este creo que te encantará .

Ice Cream Man es una rareza maravillosa dentro del mundo del comic mainstream americano. No tengo ni idea si los creadores tienen un final a la vista para esta antología, pero yo estoy disfrutando muchísimo este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Do a Powerbomb 1 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Tener en mis manos el nuevo comic de Daniel Warren Johnson es un acontecimiento. Y por lo visto en el primer número de Do a powerbomb, con color de Mike Spicer, creo que con permiso de Nightwing, estamos ante mi comic favorito de 2022.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El creador de MURDER FALCON y Wonder Woman: Dead Earth lanza una nueva serie limitada!

Lona Steelrose quiere ser una luchadora profesional, pero vive bajo la sombra de su madre, la mejor luchadora de la historia. Todo cambia cuando un nigromante obsesionado con la lucha libre le pide que se una al mayor torneo de lucha libre profesional de todos los tiempos, ¡que también es el más peligroso! El mundo del wrestling se encuentra con Bola de Dragón Z en una historia en la que los competidores obtienen más de lo que esperaban.

El caso es que nunca he sido fan de la lucha libre. De hecho, nunca entendí el interés de ver combates falsos, reconociendo que el elemento teatral de personajes como Enterrador, El último Guerrero o Hulk Hogan, que consiguieron un status casi de superhéroe en el mundo real. Por los ejemplos que he puesto, creo que ya veis de qué quinta soy. Así que podría decirse que no soy a priori público objetivo de un comic ambientado en el mundo del wrestling. Pero claro, Daniel Warren Johnson podría hacer un comic centrado en el mundo del ajedrez y despertar a un muerto con la emoción que imprime en sus páginas.

Do a powerbomb me ha volado la cabeza. Y no tanto por la potencia del dibujo de Johnson que eso lo daba por descontado, sino por una historia que me ha atrapado con el potente (e inesperado) drama que tiene en el centro a la protagonista Lona Steelrose, una joven que busca continuar con el legado de su madre dentro del mundo del wrestling.

No quiero comentar nada de la trama, pero si me parece relevante compartir estas palabras de Johnson a IGN «Desde que empecé a escribir y dibujar cómics, he querido hacer historias que me emocionen. Que me entusiasmen de verdad. Y no es diferente aquí con DO A POWERBOMB, donde he tratado de canalizar mi pasión y amor por la lucha profesional en un espacio 2D, para tratar de compartirlo con mis lectores lo mejor que pueda, y tal vez hacer que se emocionen también. Y, sinceramente, ¿qué mejor manera de hacer algo nuevo que combinar dos cosas que me gustan tanto? Espero que todos me acompañen en este viaje. Estoy muy orgulloso del comic.» Además, Johnson comenta en el propio comic que buscaba hacer una historia accesible incluso para aquellos lectores como yo que no somos fans del wrestling, aplicando la misma fórmula que ya utilizó en Murder Falcon para destacar su pasión por el Heavy Metal. Y lo cierto es que el resultado por lo visto en este primer número no puede ser más atractivo y emocionante.

Comentaba que no es sorpresa la potencia del dibujo de Johnson, pero es no significa que el comic no sea una barbaridad de principio a fin. Con el color de Mike Spicer y la increíble rotulación de Rus Wooton, Johnson consigue que te sientas dentro del ring con los luchadores y al lado de Lona, con una elección de planos alucinantemente dinámicos y cinéticos. Su diseño de personajes me parece también una pasada, transmitiendo una personalidad alucinante, en especial a la protagonista Lona Steelrose. Y si nos atenemos a la premisa en la que Johnson promete «Wrestling meets Dragon Ball», creo que los luchadores que vamos a conocer en los próximos comics van a ser tamvién la bomba.

La verdad es que soy super fan de Daniel Warren Johnson, pero realmente no me esperaba que un comic suyo sobre wrestling me emocionara tanto como lo ha hecho. Obviamente, la construcción de los personajes es clave en eso, y es una faceta en la que Johnson sobresale y consigue hacer fácil lo que es mucho más difícil de lo que él aparenta. Porque ante todo Do a powerbomb es una historia completa contada en 7 partes, y en esta primera parte hemos tenido acción, mucha emoción, sorpresas y un final estupendo que me ha dejado con la miel en los labios deseando poder leer pronto el segundo número. No se le puede pedir más a un primer número de una grapa.

Comparto las primeras páginas del comic:

La mezcla de acción explosiva, una narración visualmente arrebatadora y el corazón que Daniel Warren Johnson imprime a sus historias convierten a Do a powerbomb en un éxito en su estreno. Creo que voy a disfrutar mucho este comic.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Adventureman vol. 1 de Matt Fraction y Terry Dodson (Moztros)

Tenía curiosidad de leer Adventureman, el comic de Matt Fraction y Terry Dodson (con entintado de Rachel Dodson) que sirve de homenaje y actualización de los clásicos personajes pulp. Y gracias a la estupenda edición de Moztros me he encontrado el comienzo de una aventura que pinta apasionante.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

¡Matt Fraction junto con Terry y Rachel Dodson nos proporcionan un bello homenaje de las historias pulp y de la golden age, así como el nacimiento de un legado que cambiará la vida de una familia para siempre!

El célebre escritor Matt Fraction vuelve a Image Comics para reunirse con los artistas Terry y Rachel Dodson, con quienes ya trabajó en La Patrulla-X y Los Defensores tiempo atrás, para narrarnos una historia de aventuras fantástica dentro de otra historia: el origen y la batalla final del mítico héroe pulp Adventureman, y el destino de Claire y su hijo Tommy, ambos fans del personaje, quienes serán los encargados de continuar su legado.

Centrándose en la pregunta de “¿qué pasaría si tu héroe pulp favorito en realidad existió y las historias que leíste y que creías producto de la fantasía en realidad sucedieron?”, en Adventureman no sólo la inefable lucha entre el bien y el mal vuelve a ponerse en jaque, sino que Fraction nos llevará a cuestionarnos qué es real y qué es ficción a la hora de leer un cómic, revitalizando el concepto de que tal vez el mundo que uno cree que podría llegar a ser fantástico y producto de la imaginación, es en realidad nuestro destino. A medida que la historia transcurra, y las páginas pasen, Claire tendrá que decidir si simplemente quiere ser una librera que educa a su hijo a través de los relatos de ficción, o si está preparada para tomar el manto de Adventureman y alzarse como la nueva heroína de un legado y un mundo que se creía que era de fantasía.

Este volumen contiene Adventureman 1-4 USA publicado originalmente en 2020.

Adventureman me ha traído al mejor Matt Fraction unido con un dibujo espectacular de Terry y Rachel Dodson. Y el caso es que con Fraction me pasa que no puedo decir que sea mal escritor pero sus comic tratan en muchas ocasiones temas de forma que me resultan muy poco interesantes. Como digo, no he conectado con muchos de los comics de Fraction que, no siendo malos, como digo si entrarían en la categoría de «no son para mi». Sin embargo este Adventureman parece que ha llegado en el momento justo para mi.

Gran parte del éxito de este comic es sin duda un apartado artístico maravilloso. Terry Dodson dibuja y colorea el comic, con entintado de su mujer Rachel. Y de Terry Dodson también debo decir que en general me gusta mucho su estilo de dibujo, pero también es cierto que se nota cuando algunos encargos son puramente alimenticios o cuando le pillan los plazos de entrega, porque en esos comics la calidad de su dibujo cae en picado. No es el caso de este Adventureman, en el que se nota que ha dado el do de pecho entiendo que debido a ser el creador de la historia junto a Fraction.

El punto fuerte de Dodson siempre ha sido el diseño de personajes, en especial los femeninos, y en este comic tenemos unas protagonistas llenas de personalidad gracias a unos diseños super diferentes entre si, buscando conscientemente ofrecer una visión lo más variada posible de las mujeres. A estos diseños chulísimos se une una arquitectura increíble que convierte a la ciudad en un personaje más de la historia. Si alguna vez noté que a Dodson le faltaban fondos (en los comics en los que le pillaban los plazos de entrega que comentaba antes), no es para nada el caso es este Adventureman.

Adventureman busca ofrecer una actualización de los héroes pulp, abrazando de lleno al absurdez de muchas de unas premisas, con unos villanos nazis a cual más loco que el siguiente, y numerosas conceptos que hay que reconocer que no han envejecido demasiado bien. Que Fraction abrace la mamarrachada de unas historias publicadas hace 80 años o más y las lance al siglo XXI con el toque justo de amenaza a nivel mundial pero sin tomarse muy en serio, resulta clave para que la historia me funcione como lo hace.

Otra de las ventajas de ser el creador de la historia es que puedes publicar la historia de la forma que veas más adecuada. Lo digo porque estos cuatro primeras grapas USA publicada por Image han tenido una longitud mayor de las grapas tradicionales, en especial el primer número de 64 páginas, de forma que entiendo que Fraction y Dodson han podido contar su historia de la mejor forma posible.

Si tengo que comentar algo menos bueno, los amigos de Moztros en su stand en Comic Barcelona nos comentaron que esta historia está planteada en dos volúmenes, siendo por tanto la mitad de la historia. Y para estar en la mitad, tampoco es que pueda decir que hayan pasado muchísimas cosas super interesantes durante la lectura de estas cuatro grapas ampliadas. De hecho, prácticamente este tomo se centra muchísimo en el world-building y en mostrar a la familia de Claire la protagonista, una familia que no creo que vayan a tener ninguna importancia de cara a la resolución de la historia (aunque espero equivocarme), lo cual me devuelve a la parte en que muchas de las cosas que cuenta Fraction no me acaban de interesar. Por suerte, esta sensación apenas la sentí durante la lectura del comic, y de hecho la lectura me dejó con muchas ganas que Moztros publique pronto el segundo volumen que cierre la historia.

Comparto las primeras páginas del comic:

Adventureman ha empezado bien aunque realmente estamos ante el comienzo de la historia. Espero que lo que está por venir en el próximo volumen me deje con la mejor de las sensaciones.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

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Crítica de El Cabronazo volumen 1 de Rick Remender, Lewis LaRosa y vv. aa. (Panini Comics)

Panini acaba de publicar en España el nuevo comic de Rick Remender El Cabronazo (Scumbag) un comic creado junto al artista Lewis LaRosa planteado como una farsa super divertida y over-the-top del género de espías tipo James Bond publicado en Image Comics.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Flipando en colores

El destino del mundo descansa sobre la peor persona sobre la faz de la Tierra. Rick Remender se une con un conjunto de los mejores artistas del cómic estadounidense para narrar la historia de Ernie Ray Clementine, un motorista adicto a las drogas que accidentalmente recibe el suero que le convierte en el más poderoso espía del mundo. La encarnación viviente del «Sexo, drogas y Rock and Roll», integrada en una organización de inteligencia mundial.

Contiene Scumbag 1-5 USA

Rick Remender ha planteado Scumbag como una sátira del género de super espías tipo James Bond 007. En el momento de escribir estas líneas Remender ya ha confirmado que la historia quedará cerrada en el tercer volumen (número 14 USA), siendo ese el final que siempre tuvo previsto. Junto a Remender, el colorista Moreno Dinisio (Black Science) se encarga de dar una estabilidad cromática a un comic que rompiendo la norma de los comics de creación propia ha tenido a un dibujante diferente en cada grapa.

Y es que Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis LaRosa (Punisher Max, entre otros), y en principio la idea era que dibujara toda la serie. Sin embargo, un problema de espalda obligó a LaRosa a abandonar la serie tras haber dibujado apenas el primer número. Ante esta situación sobrevenida, Remender optó por no buscar un sustituto, sino plantear que dibujantes de primer nivel dibujaran un número cada uno. De esta forma, Andrew Robinson (Superman / Batman) dibuja el segundo número, Eric Powell (The Goon) el tercero, Roland Boschi (Punisher Max, Winter Soldier, Wolverine + X-Men, Ghost Rider) el cuarto y Wes Craig (Deadly Class) el quinto último de este tomo.

Dentro que todos los artistas escogidos son de primer nivel, la verdad es que parece que Remender está gafado en los últimos tiempos. Lo digo teniendo en cuenta el final abrupto de su fallida Seven to Eternity con Jerome Opeña y los casi dos años que tuvimos que esperar para leer el final de Low con Greg Tocchini, a lo que habría que sumar la polémica que se creó en redes sociales cuando LaRosa acusó a Remender de no haberle pagado lo que le correspondía como creador de la serie. Una acusación a la que Remender tuvo que salir a contestarle que el comic aún no había dado ni un céntimo de beneficio, dado que tras la salida de LaRosa (habiendo cobrado por su trabajo en el número uno), Remender tuvo que contratar a todos los artistas pagándoles por adelantado su tarifa por página, lo que ha incrementado los costes de producción más de lo que tenía planificado.

En este sentido, no cabe duda que algo pasó entre Remender y LaRosa, porque el dibujante abandonó Scumbag debido a sus problemas de espalda, pero al poco tiempo anunció su siguiente proyecto, y como ya os podréis imaginar no era el comic de Remender. Esto resalta los problemas que sufren los artistas en el mundo mainstream, ya que mientras los guionistas pueden escribir múltiples guiones todos los meses, los dibujantes sólo pueden crear un comic al mes (si llegan). Es por esto que aparte de sus problemas de espalda que no dudo que seguro los sufriría, ¿se dió cuenta LaRosa que el guión de Remender no le enamoraba y antes de atarse durante dos años a este comic prefirió bajarse del barco?¿O puede que simplemente DC le ofreciera dibujar a Batman y prefirió el sueldo y la visibilidad que le ofrecía DC, al ser un tren que sólo llama a tu puerta una vez? Lo que está claro es que los artistas no trabajan por amor al arte y al final tienen que priorizar lo que ellos vean que les va a salir más rentable económicamente. Por cierto, tras la polémica, LaRosa reconoció que Remender le habría pagado su trabajo como dibujante en el Scumbag #1, pero que él como creador también posee la mitad de los derechos de explotación del comics en cine y televisión, y en ningún momento había renunciado a ellos, por lo que se intuye un problema más allá de las páginas del comic.

Y empezando a valorar el comic en si, dentro que El Cabronazo es super divertido, el baile de dibujantes es justo su principal problema. Porque no hablamos de historias autoconclusivas que más o menos permitirían aceptar que el dibujo sea de un padre y una madre diferente. Al contrario, estamos ante una historia con principio y final contada en 14 partes que necesita tener una personalidad artística para triunfar, cosa que el comic no puede tener por el problema derivado por la baja de LaRosa. De forma que estando muy bien la historia de Remender, globalmente el baile de dibujantes me parece un bajón y me ha impedido disfrutar de este comic como me hubiera gustado.

Dicho esto, El Cabronazo es un festival del Remender más cafre y nihilista, con una de las presentaciones de un protagonista más bestias que recuerdo desde quizá Trainspotting. Película estrenada en 1996, hace más de 25 años. Ese es el nivel. El comic es una sátira construida con brocha gorda que tira contra todos, por supuesto los ultra republicanos reaccionarios y racistas, pero también contra los buenistas que buscan cambiar el mundo «por nuestro bien». Todo ello en una ambientación que parodia todo el género de espías y en general a James Bond.

El protagonista Ernie Ray Clementine es un egoísta drogadicto, alcohólico, putero, machista y traicionero que personifica los peores defectos de la sociedad americana, una sociedad que sólo mira por uno mismo y a la que le trae floja lo que le pase a los demás mientras a mi él vaya bien. En este arranque de la historia Ernie no acierta ni cuando intenta ayudar a los que cree que son sus amigos, opinión no compartida por esas personas. Y en parte da un poco de pena porque diría que Remender transmite con acierto que Ernie es un redneck con sueños de grandeza que realmente es un don nadie del que la sociedad se ha aprovechado toda su vida debido a su incultura y torpeza innata. Otro buen elemento crítico, la verdad.

Aparte de tener mucha acción, el comic es realmente una historia de humor en el que tenemos las situaciones más bestias y over-the-top imaginables, muchas de las cuales con un marcado elemento sexual. Remender se ha mostrado en otros comics previos como un anarquista que no cree en la sociedad capitalista occidental, y este comic entraría sin duda en esta clasificación y mostraría su vena más nihilista. Visto lo visto, diría que más que un final feliz El Cabronazo va dirigido claramente a un final en el que la humanidad sea barrida de la faz de la Tierra. Lo cual me valdría, todo sea dicho.

Sea como fuere, lo cierto es que el nivel de diversión que me ha dado el comic asegura que compraré seguro los dos volúmenes restantes, para disfrutar del final de Remender haya preparado a esta historia. En este sentido, parece que tras comics como Seven to eternity en el que no acabó de acertar con la historia, en este la parte bestia y políticamente incorrecta encaja con el ADN del comic.

Comparto varias páginas del primer número:

El Cabronazo en una de las lecturas más punkis y super bestias que le recuerdo a un Rick Remender más nihilista que nunca. Tú decides si esto es algo bueno o malo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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