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Critica de Apostle de Gareth Evans Netflix

Netflix ha estrenado la nueva pelicula de Gareth Evans (The Raid 1 y 2), esta vez alejado de las artes marciales, para contarnos una drama de época que habla sobre los extremismos religiosos y como incluso las mejores intenciones pueden estar manchadas de sangre.

PUNTUACION 7 de 10

Es el año 1905. Thomas Richardson viaja a una isla remota para rescatar a su hermana, que ha sido secuestrada por una misteriosa secta religiosa que pide un rescate por ella. A medida que se introduce en la comunidad, Thomas descubrirá peligrosos secretos.

Gareth Evans escribe y dirige esta película interpretada por Dan Stevens (Legion) , y Michael Sheen entre otros actores. En 2011, Evans nos dejó en estado de shock a todos los aficionados al cine de acción y las artes marciales con The Raid, una película que supuso una revolución para el género y que ha influido en multitud de películas de acción com John Wick o Atómica. The Raid 2 (2014), también rodada y financiada en Indonesia aumentó su prestigio como director de culto, y hacía inevitable su traslado a Europa o EE.UU. para dirigir su siguiente película.

Personalmente, me ha parecido muy interesante que esta primera película «occidental» no sea una cinta de acción, sino una historia de terror ambientada en un espacio cerrado, una isla, de la que es casi imposible escapar. Claramente, Evans no quiere ser encasillado en un único género, y aunque esta película no es perfecta, creo que sí es una buena presentación en sociedad.

Además, gracias a Netflix pude ver la película en casa el mismo fin de semana de su estreno mundial. Esto para mi es una buenísima noticia, ya que Apostle es la típica película de género que en España sólo se estrena en festivales como Sitges, en la que tuvo también un pase de estreno previo, y que luego no tienen distribución, uno de los grandes problemas del actual cine asiático o de serie B.

Evans es heredero de las antiguas producciones de la Hammer y su historia me recordó a The Wicker Man (2006 Neil Labute, con un Nicolas Cage desatado), que a su vez era una versión de «El hombre de Mimbre» de 1973 con Christopher Lee.

Apostle realiza un gran trabajo en lo relativo a la ambientación y en transmitir una atmósfera malsana. Me gustó que se tomara su tiempo en mostrar como Thomas Richardson (un genial Dan Stevens) va descubriendo la sociedad de la isla y sus demonios ocultos, mientras intenta evitar ser atrapado por el lider de la secta Malcolm Howe (Michael Sheen). Un ritmo pausado que desemboca en una última media hora final que es una orgía de sangre y gore.

Dan Stevens realiza un buen papel de un hombre atormentado por un pasado que le dejó marcado, y que hará lo que sea para recuperar a su hermana secuestrada. Su interpretación está un poco pasada de rosca, pero consigue caminar sobre el filo de navaja y ser nuestros ojos en medio de esta sociedad aparentemente ideal que oculta un oscuro y sangriento secreto.

En medio de este drama rural, Evans critica el poder de los cultos religiosos que a pesar de mostrarse como organizaciones benignas, siempre acaban explotando al individuo. Un tema complejo que siempre se disfruta más con una explosión de gore y violencia que nos golpea en la parte final de la película.

Quizá el principal problema de Apostle es que aunque todo lo que nos cuenta y la forma en que lo hace consiguió atraparme durante el visionado, al final las andanzas de Richardson no acaban de ser especialmente interesantes, hasta el punto que una ver finalizada la orgía de violencia final, llegues a lamentar que esto mismo podría haber rodado mejor quitando 15 minutos de metraje, para hacer que llegáramos antes a los momentos realmente interesantes de la película.

En todo caso, me alegro de haber podido ver Apostle en casa gracias a mi suscrición a Netflix. Y aunque no es perfecta y quizá le falte punch en la primera hora, es un buen ejemplo de serie B de las que ya no se estrenan en cine. Y mejora sin duda a otros bodrios estrenados por Netflix como Tau, Bright o The Cloverfield paradox, por por poner algunos ejemplos. Así que yo, globalmente, quedo más que satisfecho.

Comparto el trailer de la película:

Apostle es una buena serie B con un sangriento increscendo que gustará a los fans del género.

PUNTUACION 7 de 10

Crítica de First Man de Damien Chazelle

Damien Chazelle nos cuenta en First Man el camino de Neil Armstrong para llegar a ser el primer hombre que pisó la luna, un viaje que fue físico pero también emocional. Una película inesperada que aunque quizá no acierte en todo lo que propone ha resultado una interesante experiencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Un relato en primera persona, basado en la novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Armstrong como para Estados Unidos, una de las misiones más peligrosas de la historia.

Aunque estamos hablando de hechos históricos conocidos, lo que viene a continuación son SPOILERS, estáis advertidos.

Lo primero que se me ocurre de First Man es que es una película inesperada respecto a lo que yo esperaba que sería la narración de la llegada del hombre a la Luna. Damien Chazelle centra su historia en la figura de Neil Armstrong y como esta hazaña de la NASA fue casi un milagro debido a la limitada tecnología de la época. De hecho, si algo queda claro es que los astranautas son verdaderos héroes que lo arriesgaban todo a sabiendas que habían muchas posibilidades de que no volvieran con vida. Visto ahora, los Apollos eran tartanas en la que cualquier cosa podía fallar en la muchos cálculos debían realizarse de forma manual.

Alejado de la épica, Chazelle consigue su propósito de darnos este punto de vista diferente a unos hechos históricos que ya han sido contados en otras películas y documentales y son de sobra conocidos.

En lo relativo a la misión Apollo 11, la película muestra acertadamente como los americanos optaron por una misión imposible como era llegar a la Luna en ese momento, porque había que empezar de cero tecnológicamente para conseguirlo, y por tanto estaban en igualdad de condiciones respecto a los hasta ese momento superiores rusos. Y hasta llegar al Apollo, tuvieron que hacerse muchas pruebas, cometerse muchos errores y sufrir varios accidentes que costaron la vida de varios pilotos compañeros de Armstrong.

Desde el primer fotograma, Chazelle muestra a las claras lo que va a ser la película, hacernos sentir a los espectadores lo que tuvo que sentir Armstrong, colocando la cámara siempre en primeros planos del actor. Cuando Armstrong vuela, nos sitúa siempre dentro de la cabina, de forma que sentimos su estrechez y escuchamos todos los ruidos del metal cuando es sometido a stress, el temblor de los aparatos de la cabina y las imposibles vibraciones que tenían que superar los pilotos para controlar las aeronaves. Sin duda, los elegidos eran auténticos superhéroes y esta parte está perfectamente reflejada.

Sin embargo, la clave de la película no es tecnológica sino emocional, y en eso era fundamental que el protagonista clavara lo que Chazelle planteaba, y en esto debo decir que Ryan Gosling lo hace genial.

Neil Armstrong era un frío piloto y padre de familia, pero esta estoicidad oculta a un padre que no sabe como asumir la muerte de su hija pequeña Karen víctima de un cancer. Un padre que hasta ese momento era feliz y que se refugió en su trabajo tras su pérdida, creando una coraza emocional a su alrededor que acabó afectando también a su familia. Armstrong probablemente fue el hombre indicado para este trabajo imposible además de por su habilidad y pericia técnica, precisamente por esta coraza y su frialdad. Sin embargo, lo que fue bueno para la NASA y la exploración espacial le apartó de su mujer y sus otros hijos.

Hay una imagen bellísima al final de la película que explica toda la película, cuando Armstrong ya en la Luna, el lugar más alejado de la humanidad y en el momento de mayor soledad, por fin asume la pérdida de su hija y llora, rompiendo su coraza y volviendo «metafóricamente» a la raza humana, aunque se encuentra a más de 300.000 kms de la Tierra.

Claire Foy interpreta a Janet, la mujer de Armstrong, una mujer endurecida por las muertes de otros compañeros astronautas que sabe que tiene que aguantar a su familia. A pesar de ver como su marido cada vez se aleja más de ella, la cultura imperante obligaba a la mujer a dejar estar a su marido, en la creencia que el hombre debe tener su espacio y más en una actividad tan estresante como la de astronauta.

Ella protagoniza junto a Neil el segundo momento más dramático de la película, cuando Janet obliga a Neil a hablar con sus hijos antes de la misión,  ante la posibilidad de que muera en el espacio. Un momentazo cinematográfico en la que Armstrong no sabe ni como hablar con sus hijos, y Gosling lo borda en el papel de alguien que no sabe expresar sus sentimientos mientras mueve nerviosamente sus manos.

Destacaría tambien a Jason Clarke como Ed White, el primer americano que realizó un paseo espacial y que murió en el Apollo 1, Corey Stoll como Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar que acompañó a Armstrong en su visita a la Luna, o Patrick Fugit como Elliot See, astronauta reclutado por la NASA al mismo tiempo que Armstrong.

La decisión de Chazelle de meternos en la piel de Neil Armstrong para contar la llegada a la Luna me parece valiente, pero la forma de hacerlo es algo más controvertido y creo que no acierta del todo, a decir verdad.

Chazelle usa durante TODA la película primeros planos de Armstrong y su mujer para contar su historia, hasta llegar a provocar un poco de cansancio. Está bien meternos en la piel de Armstrong, pero considero que no era necesario utilizar una única herramienta para ello, hasta el punto que narrativamente yo hubiera agradecido que hubieran alternado estos continuos primeros planos con otros diferentes. A modo de anécdota, comentar que los ojos azules de Ryan Gosling deben ser probablemente los más retratados en primer plano de la historia del cine.

Además, aunque Armstorng era frío, eso no significa que tu película tenga que serlo. Y hay muchos momentos de la primera mitad en que abusa de la asepsia y que peca de una excesiva frialdad: Un ejemplo claro de esto es la forma en que nos muestra el accidente del Apollo 1, en la que un incendio provocado por una chispa causó la vida a 3 astronautas. Los astronautas mueren y la cámara se aleja poco a poco, como si fuera un informe del forense, sin ninguna emoción.

Debo decir que la segunda parte de la película mejora en este aspecto, y que la misión del Apollo 11 tiene varios momentos realmente emocionantes. Creo que fue algo totalmente pensado que no se mostraran planos generales amplios de los vuelos hasta el despegue del Apollo, para dejarnos con la boca abierta y sintiéramos que ese momento fue clave en la historia de la humanidad.

Linus Sandgren, director de fotografía en La La Land no lo ha tenido nada fácil en First Man, pero ha resuelto con sobresaliente un encargo que no era nada fácil. El uso repetitivo de los primeros planos y trasmitir la atmósfera opresiva de las cabinas de las naves espaciales eran elementos complejos que ha resuelto perfectamente.

Unido a esto, la música de Justin Hurwitz es brillante en todo momento, pero durante la misión del Apollo 11 transmite una sensación casi operística, y de estar viendo un vals con múltiples partes en movimiento que tienen que cuadrar. Alucinantes son también los silencios al llegar a la Luna, un momento de especial emoción.

First man es una buena película que sin embargo no me ha dejado con ganas de volver a verla en un futuro cercano. Sin embargo, considero que para vivir la experiencia de la forma adecuada, la película debe verse en pantalla grande. No creo que la película enganche igual vista en casa, hasta el punto que creo que una tele normal las vibraciones de las cabinas o los primeros planos reiterados pueden hacer que el espectador pierda la atención.

Diría que si analizamos si la película transmite al espectador lo que Chazelle quería, en ese aspecto la película es un triunfo absoluto. Sin embargo, creo que podría haberlo conseguido igual sin necesidad de ser tan fría y árida en algunos momentos.

En todo caso, la forma en que Chazelle termina la película me ha parecido brillante y una buena metáfora del camino emocional que recorrió Neil Armstrong. Encerrado en una sala de cuarentena tras volver a la Tierra, se encuentra separado por un cristal de su mujer, y pone su mano en él para intentar volver a conectar con ella y en general con su familia. Neil busca romper por primera vez el muro de cristal que había construido durante años a su alrededor y parece que va a intentar volver a ser feliz. Lo dicho, gran final.

Comparto como siempre el trailer de la película, aunque en este caso debo decir que transmite una épica que la película no tiene y que por tanto, probablemente haya dado a quien lo haya visto una idea equivocada del tipo de película que es First Man.

Valoradlo por vosotros mismos:

Aunque entiendo que First Man no es una película para el espectador que vaya esperando una «de aventuras», creo que merece la pena verla en pantalla grande,  y que sus virtudes compensan las cosas que a mi no han terminado de cuadrar, convirtiéndola en una interesante experiencia cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de El Reino de Rodrigo Sorogoyen

Qué tremenda decepción me he llevado con El Reino de Rodrigo Sorogoyen. Una historia que aunque empieza muy bien es un bluff tremendo que se desinfla hasta niveles sonrojantes y que no entiendo las casi unánimes buenas críticas que está recibiendo.

PUNTUACIÓN: 4/10

Según la larga sinopsis de Filmaffinity, Manuel (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

Podemos analizar El Reino desde dos facetas, la puramente cinematográfica de una película que nos cuenta una historia, y desde el metalenguaje de intentar hacer una crónica de la corrupción política que hemos vivimos en España en los últimos años.

Reconozco que no sabía nada de la película excepto que trataba el tema de la corrupción en España, pero tenía mucha curiosidad y ganas de ver que historia nos proponía. Y me duele que el chasco sea tan grande porque no me gusta hablar mal en general, y menos en el caso del cine español.

En cuanto al análisis cinematográfico, El Reino tiene un excelente reparto que hace un gran trabajo con las herramientas que el guión de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña ponen a su disposición. Antonio de la Torre lo hace genial, pero también me han gustado mucho Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Bárbara Lennie, Mónica López y el resto del reparto.

Sin embargo, los escritores ya cometen un primer error de bulto al convertir a todos los personajes en seres despreciables que hacen imposible que como espectadores empaticemos con ellos. Está claro que los corruptos son malas personas y no son modelos a seguir, pero Martin Scorsese en «El lobo de Wall Street», también basada en hechos reales,  ya demostró que puedes mostrar las acciones de un criminal e incluso hacer que caiga simpático al espectador sin que eso signifique que estés de acuerdo con sus acciones o las apruebes.

No cabe duda que esta opinión no es compartida por Sorogoyen y Peña, que muestran a los personajes que rodean a este partido político como asquerosos y desagradables, sin darnos nada a lo que aferrarnos.  Por si hubiera alguna duda de esto, en la primera escena de la película, estos millonarios corruptos se pelean por unos langostinos durante una mariscada.  Antonio de la Torre nunca nos cae bien, no porque no lo haga bien, sino porque el guión no le da nada con lo que podamos empatizar los espectadores. «¿Como vamos a empatizar con él si es un corrupto?» Debieron pensar los autores.

E incluso aunque no nos caiga bien, si «El reino» nos contara una historia bien justificada,el espectador podría hacer el esfuerzo de seguir a un personaje que odia. Pero lamentablemente tampoco es el caso y tenemos secuencias ambiguas que no proporcionan la información necesaria y van convirtiendo una película pretendidamente realista en una serie de sucesos inverosímiles.  Y este es el principal problema de la película.

Aunque su buen ritmo inicial te atrapa, vas notando como algo no cuadra, y es que realmente no te cuenta nada con claridad. En todos los diálogos deja caer frases sueltas con hechos oscuros que nunca llegan a explicar convenientemente con el objetivo de que el espectador rellene los huecos con su conocimiento de los casos reales de corrupción del PP que hemos conocido por los medios de comunicación en los últimos años, principalmente el caso Gürtel.

Cualquier película que busca contar una historia debería ser completa en si misma y darte la información suficiente para comprender lo que está pasando. En el momento en que necesitas ayudas “externas” para entenderla, es señal que tu narración no ha funcionado. Si un extranjero que no sabe nada de la corrupción en España ve «El Reino», apuesto que no entenderá nada. ¿Qué ha hecho Manuel (Antonio de la Torre)? Atendiendo a lo visto, comer con empresarios y compañeros de partido y hablar de cosas que nunca vemos. Sin ser trigo limpio, no tenemos claro el papel real de juega Manuel en la trama, más allá de servir posteriormente de chivo expiatorio cuando el partido busca salir de rositas.

Si El Reino trata de denunciar la corrupción que ahoga en España, ¿porqué no contar una historia de corrupción concreta y mojarse a denunciar a los causantes del delito a modo ejemplarizante? En su lugar, hace un mezcladillo en el que intenta meter todo en el mismo saco, sin tener muy claro a qué se refiere en concreto.

Una máxima audiovisual es “show, don´t tell”. Y «El Reino» sólo nos cuenta atisbos de cosas que han pasado fuera de plano sin llegar nunca a aclarar quien las planeó, en colaboración de quiense llevaron a cabo y quienes se han beneficiado. Narrativamente, es un desastre.

Por otro lado, la película intenta transmitir una narración y estética pseudo-documental que se rompe a mitad de película, con unos últimos 45 minutos que son una espiral de locuras y sinsentidos imposibles que sonrojan y dan vergüenza ajena.

La sensación es que Sorogoyen con la guionista Isabel Peña tenían claro el final de la película, el problema es que para llegar ahí todo vale, incluso situaciones imposibles y ridículas que rompen todo atisbo de “realismo.”

Esto es el síndrome que sufren muchos films de «gente estúpida cometiendo estupideces para justificar todo tipo de locuras de guión». El Reino empieza bien pero es una pena porque ha partir de un intento de Antonio de grabar una conversación con un micrófono oculto, degenera en una serie de secuencias totalmente inverosímiles que para mi suspenden la película.

No comprendo como la crítica especializada está siendo tan efusiva con esta película cuando aparte de la labor de sus actores tiene muy poco que salvar. Hay gente que incluso se atreve a comprarla con «El lobo de Wall Street» cuando Scorsese es mucho más valiente que Sorogoyen, aparte de mejor director en todos los aspectos.

En conclusión, analizada sólo como cine, la película suspende.

Y ahora voy al análisis meta-lenguaje. Aunque la película se vende como una película con un mensaje arriesgado y provocador, en el fondo me ha parecido  muy tramposo. El mensaje final de la película es que TODO el sistema es corrupto, empezando por las grandes empresas de IBEX, los políticos, empresarios, jueces y fiscales. Ni siquiera los medios de comunicación se libran de reproche, aunque sea un «cachete» muy light. Y claro, contra un sistema así es imposible luchar.

Digo que es tramposa porque si todos somos responsables, realmente no señala ningún culpable. Y hubiera agradecido que Sorogoyen se hubiera mojado. Si hay que empezar a limpiar el pais, ¿por donde empezamos? ¿Vamos a por los políticos que amañan contratos? No, Sorogoyen les califica de víctimas del IBEX. Un argumento muy maniqueo, en mi opinión.

Es curioso que según el mensaje del discurso final del protagonista, toda la corrupción viene del empresario hacia abajo, cuando hay casos como el 3% catalán o los EREs andaluces que muestran una corrupción creada desde la política que salpica al resto de la sociedad. Pero esa no sale en la película. O tal vez si, quien sabe, pero como todo está tan mal contado, no queda muy claro a qué corrupción se refieren.

Por otro lado, la película se anunciaba como una denuncia contra la corrupción de asola España, pero realmente está hablando sin nombrarlo de la corrupción del PP. Sobre lo que por supuesto puede y debe hablarse y denunciarse, pero mojándose. Todos vemos que Josep Maria Pou está inspirado en Bárcenas con su famosa libreta de ingresos y gastos, aunque su papel en la película es muy diferente al que jugó Bárcenas en la realidad. Y me imaginaba al “Bigotes” como uno de los empresarios conseguidores de la película. Entonces, ya que dejas todos estos elementos muy claras para que el espectador los pille y los asocie durante el visionado, ¿por qué no lo dices claramente y denuncias estos hechos? Supongo que queda mejor hablar de todo sin concretar nada.

Por tanto, desde el punto del metalengüaje, la película también es un fail total.

Comparto el trailer de la película:

Lo dicho, muy muy decepcionado con El Reino, y más si pienso que nos ha colado un gol muy grande a los espectadores y nos han  vendido humo bajo una apariencia formal supuestamente seria y grave. Buff, si esta es la mejor película española del año, es que estamos realmente mal.

PUNTUACIÓN: 4/10

Crítica de Hereditary, de Ari Aster

No sabía nada de Hereditary, ópera prima del guionista y director Ari Aster. No había visto ni una imagen ni leído ninguna crítica, no sabía que esperar de ella. Y puedo decir que es una buena película que merece verse en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cosas extrañas comienzan a suceder en casa de los Graham tras la muerte de la abuela y matriarca, que deja en herencia su casa a su hija Annie. Annie Graham (Tony Collette), una galerista casada (con Gabriel Byrne) y con dos hijos, no tuvo una infancia demasiado feliz junto a su madre, y cree que la muerte de ésta puede hacer que pase página. Pero todo se complica cuando su hija menor (Milly Shapiro) comienza a ver figuras fantasmales, que también empiezan a aparecer ante su hermano (Alex Wolff).

Aunque voy a intentar que mi crítica sea lo más libre de spoilers posible, por si acaso, te recomiendo que veas la película y después vuelvas a leer mi opinión. Al final, casi todo es spoiler.

Hereditary es larga, dura 147 minutos y tiene un ritmo lento que construye paso a paso la psicología de Annie, una espectacular Tony Collette que merecería la nominación al Oscar. Gabriel Byrne simplemente es el árbol sólido en el que se apoya la familia, aunque no tiene momentos para lucirse, cosa que sí tienen los niños. La niña Milly Shapiro con su cara malrollera y su característico sonido bucal lo hace genial y su presencia, incluso cuando no está en pantalla, es omnipresente. Y el chaval Alex Wolff, con su rango de sentimientos, apatía, indiferencia, dolor, rabia, preocupación, y su contenida actuación me ha parecido de lo mejor del film junto a Toni Collette.

Como su nombre indica (Hereditary = hereditario), gran parte de la película gira en torno a si la familia define nuestro futuro o si podemos labrar nuestra propia historia. Pero a la vez, asistimos al viaje vital de una mujer que ha sufrido problemas mentales en el pasado y no sabe si la realidad que ella observa es real, o sólo una construcción de una mente que no llegó a sanar. Ari Aster , el director y guionista, hace que  Annie se dedique obsesivamente ha construir maquetas con pasajes de la vida de su familia, aparte de por el mal rollo que crea, para resaltar que no somos dueños de nuestro propio destino.

Hereditary me ha gustado, pero no me ha flipado. De hecho, aún siendo buena película, estoy asombrado de las exageradas alabanzas generalizadas de la crítica. No creo que marque un antes y un después para el cine de terror, ni que sea el Exorcista para la nueva generación. Lo que sí ha conseguido Ari Aster es construir una película original tomando elementos de clásicos del género como El Exorcista, La Semilla del diablo, o las más recientes Babadook o La bruja. La historia y su austera pero elegante puesta en escena, consiguen que aunque estas similitudes existan, no pienses en ningún momento durante el visionado que estas viendo una «copia de…».

Debo decir que la película tiene una sorpresa monumental a mitad del visionado que fue totalmente inesperada. Si hubiera visto el trailer podría decir que el director había jugado al despiste, ya que evita completamente esta sorpresa. Esto mola mucho, ya que estoy cansado de ver trailers que spoilean el 80% de la película. Al mismo tiempo, dado que NO había visto nada de la película, aunque la escena es brutal, es una continuación coherente de la historia, que en mi caso, diría que telegrafía hacia donde se dirige al final.

Visualmente, la película es muy buena. La fotografía de Pawel Pogorzelski, el diseño de producción de Grace Yun, decorados de Brian Lives, la dirección artística Richard T. Olson y la música de Colin Stetson consiguen crean una atmósfera opresiva en la que la familia va descubriendo de forma progresiva que sus vidas no son realmente suyas para disponer de ellas. El director Ari Aster demuestra tener una enorme habilidad de coger estos elementos técnicos para construir unas escenas que trasmiten miedo y mal rollo sin necesidad de emplear los típicos trucos de la pelis de terror. Además, su habilidad en el encuadre de las imágenes, el ritmo narrativo y la puesta en escena al servicio de la historia y la tensión le convierten en un valor en alza del que habrá que estar muy atento a sus próximos trabajos.

Si tengo que decir algo menos bueno, diría que al igual que La Bruja, la película tiene un tono realista que se rompe el llegar el climax finax, en el que, metafóricamente, se abren las puertas del infierno para recibir a la familia. Aunque es un buen final y el guión construye de forma hábil la tensión in-crescendo para llegar a ese punto inevitable, me pareció en parte una rallada y un todo vale, en especial con una muerte sucedida en la parte final. En todo caso, esto es un pequeño matiz, ya que Hereditary globalmente me ha gustado bastante.

Comparto el trailer de la película que afortunadamente puedo decir que juega al despiste.

Aunque Hereditary no es tan buena como leo en diversos nedios, sí es una muy destacable película de terror que destaca aún más teniendo en cuenta que estamos ante una película de un director novel. Si te gusta el terror, te la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Ant-Man y la Avispa, de Peyton Reed

Tras el dramático cliffhanger de Vengadores: Infinity War, Marvel ha programado la perfecta película para el verano, Ant-Man y la Avispa, una comedia de aventuras familiares que ha sido dirigida Peyton Reed, autor de la primera película de estos personajes, y que cumple perfectamente con lo que se espera de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de «Capitán América: Guerra Civil», Scott Lang (Paul Rudd) lidia con las consecuencias de sus elecciones como superhéroe y padre. Mientras lucha por mantener un equilibrio entre su vida hogareña y sus responsabilidades como Ant-Man, se enfrenta a Hope van Dyne (Evangeline Lilly) y al Dr. Hank Pym (Michael Douglas) con una nueva misión urgente. Scott debe volver a ponerse el traje y aprender a luchar junto con La Avispa mientras el equipo trabaja en conjunto para descubrir secretos del pasado.

El guión de Ant-Man y la Avispa está escrito a cinco manos por Andrew Barrer y Gabriel Ferrari, autores del primer borrador, y Chris McKenna y Erik Sommers, quines junto al propio Paul Rudd perfilaron el guión definitivo. Creo que la base sobre la que empezaron a escribir fue que no hay que cambiar lo que no está roto. Los guionistas, junto al director Peyton Reed tenían claro que el centro de la película debía ser la familia, por lo que toda la película se centra en la lucha de los protagonistas, Scott Lang y Hope y Hank Pym, en mantenerlas unidas.

Ant-Man y la Avispa es super entretenida y ofrece justo lo que esperas de ella. Mantiene el uso imaginativo de los poderes de encogimiento y agrandamiento vistos en la primera Ant-Man y en Capitán América: Civil War, ofreciendo algunas escenas geniales sobre todo en el último tercio, y tiene un humor muy bien dosificado centrado, aunque no solo, en el personaje de Luis (Michael Peña) que funciona perfectamente. En muchos aspectos, esta secuela mejora lo visto en la primera película, y se nota que tomaron nota de lo que funcionaba de la primera película, y de lo que no lo hizo.

Debo destacar además el excelente trabajo de producción y unos efectos especiales perfectos que en ningún momento hacen que pienses que son CGI «malo», como sí ha pasado en otros blockbusters recientes de otros estudios que daban la sensación de estar viendo un videojuego cutre. Leí que la producción costó alrededor de 175 millones de dólares, que van a amortizarse sin duda,  y lucen a la perfección en cada plano.

En lo referido a los protagonistas, me llama la atención como Marvel la elegido elevar a Hope Pym por encima de Scott Lang. La Avispa es la primera heroína Marvel (co)protagonista absoluta en una película Marvel, y tengo claro que Marvel quería que brillara en pantalla. Y lo hace sin duda, ya que Hope Pym tiene recursos de sobra en combate cuerpo a cuerpo y domina el uso de su traje de Avispa, todo ello con una personalidad arrolladora y una gran inteligencia. Es una lástima que para conseguir que Avispa brille en parte hayan tenido que convertir a Scott en un bufón que comete error tras error. Scott en Civil War fue un recurso cómico, es verdad, pero en su película conocimos su inteligencia, sus recursos a la hora de realizar los robos, y su control del traje y las habilidades de Ant-Man en tiempo record. Hope Pym se sale en esta su película, mientras que Scott no tanto, aunque no hay duda que ambos comparten el protagonismo.

Me quedé con ganas de ver mucho más a Michelle Pfeiffer (Janet Van Dyne), lo cual es bueno, porque con un poco de suerte podremos ver nuevas aventuras de esta familia de superhéroes que NO son los Increíbles. Y estaría genial volver a verles en una misión del pasado a lo 007 que tuviera repercusiones en el presente. Por imaginar…

En el aspecto de lo menos bueno, el guión se centra tanto en la construcción del núcleo familiar Pym/Lang y del humor que se olvidan en parte de los antagonistas. Es una pena que los personajes de Laurence Fishburne, cuyo nombre no quiero revelar para no spoilear la sorpresa, y Hannah John-Kamen como Fantasma sean sólo esbozos de personajes, a los que presentan en apenas dos frases y ofrecen lo mínimo exigible. Más delito tiene convertir a Walton Goggins (The Shield, The hateful eight) en un matón de tres al cuarto únicamente destinado al desahogo cómico. No hay una verdadera  amenaza en la película y sí la sensación de estar viendo un episodio puntual de las vidas de los protagonistas que no es el más interesante que se podría haber contado.

Las escenas de acción de la parte final están geniales y son muy imaginativas, pero te queda la sensación de que todo lo relacionado con el laboratorio, con sus idas y venidas, lo han cogido de un episodio de los Looney Tunes. Vi escenas muy entretenidas, pero algo chorras.

Por último, debo decir que Marvel ha vuelto a acertar programando una película de aventuras ligera justo de Infinity War, que es justo lo que nos pedía el cuerpo tras el dramático final del primer enfrentamiento de Thanos y Los vengadores. De hecho, tras echar unas risas con Ant-Man y la Avispa, la escena post-créditos sirve para devolvernos a la realidad post Infinity War, recordándonos que aún quedan nueve meses para el estreno de Vengadores 4. Se van a hacer largos.

Globalmente, Ant-Man y la Avispa es la peor película Marvel de la última hornada si exceptuamos la decepcionante Black Panther, que es posiblemente la peor película de Marvel junto a Iron Man 2. Dicho esto, agradezco que una película tenga claro el tipo de cine que quiere ser, y no tenga complejos a la hora de mostrar sus virtudes al público.

Comparto el trailer de la película:

Ant-Man y la Avispa es una película ligera y entretenida que alegrará a los espectadores y hará que nos olvidemos durante unas horas del bochorno de las tardes de verano. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN: 7/10