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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodios 1 y 2 (Disney+)

Tenía mucha curiosidad con la nueva serie de Star Wars, Tripulación perdida, que acaba de estrenar Disney+. Hoy comento mis impresiones de esta serie creada por Jon Watts (Trilogía Spiderman) y con Jude Law de adulto que tendrá que cuidar o malcriar a este grupo de chavales perdidos en el espacio.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Un grupo de niños perdidos en la galaxia intentan encontrar su camino a casa en la era de la Nueva República.

Jon Watts, el director de la última y exitosa trilogía de Spiderman protagonizada por Tom Holland y producida por Marvel Studios, es el creador de esta serie. Watts dirige además el primer episodio, mientras que el segundo ha sido dirigido por David Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. Además, Watts también escribe el guion de esta serie junto a Christopher Ford, que comparte las labores de showrunner. La serie de ocho episodios ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y va a contar con directores populares para la crítica como Los Daniels (Todo a la vez en todas partes) y Lee Isaac Chung (Minari, Twisters), una habitual dentro de las series de Star Wars como es Bryce Dallas Howard (The Mandalorian) y el próximo director de Thunderbolts* de Marvel Studios Jake Schreier. Como curiosidad, la música de esta serie ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un listillo con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

Lucasfilm y Disney perdieron el crédito que tenían entre el fandom con el terrible Episodio IX. Este crédito aún no lo han recuperado, a pesar que cuando permiten trabajar con libertad a creadores como Jon Favreau nos entrega esa joya del entretenimiento que es The Mandalorian, de largo la mejor historia de Star Wars de la última década y probablemente la mejor serie de televisión creada para Disney+. A pesar de las excepciones de los éxitos de Favreau y Dave Filoni (Ahsoka), la sensación en los últimos años con Lucasfilm es de una empresa sin dirección que va como pollo sin cabeza lanzando todo tipo de propuestas a una pared esperando ver cual funciona entre el público. Que si una trilogía de los creadores de Juego de Tronos, que si una comedia de Taika Waititi, que si el proyecto que no acaba de arrancar de X-Wing Rogue Squadron de Patty Jenkins, la historia de Rey, ahora la terrorífica noticia de que están hablando con Simon Kinberg para una nueva trilogía… Hay tanto y tan diferente que es normal que el fandom esté despistado y no tenga claro cuales de esos proyectos se van a rodar al final. Algo que no creo que sepan ni siquiera en Lucasfilm.

Sumado al desastre cinematográfico, las series de televisión han acabado de matar la devoción que muchos espectadores sentíamos hacia Star Wars, empezando porque le quitaron la sensación de EVENTO de visionado obligado que tenían las primeras películas. Por culpa de desastres como Obi Wan (o la horripilante serie de Willow, también producida por Lucasfilm), el reclamo de Star Wars ya no es suficiente para ver una serie o película. Lo que me apetezca lo veré y lo que pinte mal lo rechazaré de plano. Cosa que ya pasó con El Acólito, serie que no he visto y no pienso ver.

Aunque las cosas no pintan especialmente bien para las series de Star Wars, lo cierto es que conecté con Tripulación perdida desde que vi el primer teaser y me transmitió un feeling absoluto a «Los Goonies en el espacio». Y he leído algunos comentarios sobre si Lucasfilm va a lo fácil con esta premisa, pero en realidad tan fácil no será cuando algo tan a priori interesante como conocer el origen secreto de los Siths lo han cagado de forma tan tremenda. La clave como siempre no es la premisa, sino la ejecución. Y era responsabilidad de los creativos, con Jon Watts a la cabeza, de ofrecernos una serie que nos llegara al corazón con unos personajes interesantes y una historia que nos atrapara. Todo eso es justo lo que tenemos en estos dos primeros episodios de Tripulación perdida, que me parecen modélicos y nos han enganchado a mi y a mi hijo.

Hablaba de una premisa de «Los Goonies en el espacio». Y siendo cierto, la verdad es que los dos primeros episodios ampliaron este concepto primero a un «Goonies vs Piratas del Caribe en el espacio«. Y pensando en la sorpresa final, esta premisa se ampliaría a «La Isla del Tesoro en el espacio con un grupo de niños«. Una premisa que consigue que los espectadores quedemos completamente enganchados.

Tripulación perdida está ambientada en la línea temporal post-Retorno del Jedi. Aunque el Imperio ha sido derrotado y la Nueva República gobierna la galaxia, en los puntos más remotos no llega la autoridad (algo de lo que ya fuimos testigos en The Mandalorian) y provoca el aumento de la actividad de naves piratas que atacan a todo carguero que se cruce en su camino. Mientras, en el mundo paradisiaco de At Attin, la vida es plácida y sin sorpresas, y las familias viven una vida cómoda en casas en los suburbios. El paisaje urbano y suburbano de At Attin es novedoso dentro del canon de Star Wars, al mostrar un mundo con tecnología pero también bosques y naturaleza. Viendo este mundo, parece increíble que existiera una Guerra de las Galaxias.

El primer gran éxito de Tripulación perdida son los chavales protagonistas. En cierto sentido son un poco arquetipos de lo que se espera de este tipo de grupos de chavales que inicialmente no son amigos, tienen personalidades opuestas y a medida que avance la serie aprenderán a trabajar en equipo y a confiar en los demás. Empezamos con Wim, un chaval aparentemente huérfano de madre que sufre la soledad de un padre que está trabajando a todas horas y no tiene ni un momento para su hijo. Win es fan de las historias de Jedis y sueña con vivir aventuras por la galaxia ayudando a la gente. Como vive en las nubes, tiene problemas en el colegio al perderse exámenes y no estudiar lo que debería. El mejor y único amigo de Win es Neel, un chaval con aspecto de elefante que es el típico chaval listo, obediente y un poco tímido, al que no le gusta el peligro y que vive perfectamente bien en At Attin. Win descubre por casualidad una nave enterrada en un bosque cercano a su casa, pero su exploración se convertirá en una carrera cuando competirán contra Fern, una chica super inteligente que participa en carreras de moto y lucha contra la exigencia de perfección de su madre, y KB, la amiga de Fern que será la miembro del grupo frío y analítico. Cuando la nave se active por error, llevará a los niños al espacio sin posibilidad de encontrar el camino de vuelta, lo que marca el principio de la aventura.

Los personajes inicialmente empiezan como aceite y agua, pero tienen un corazón enorme que hace que les cojas cariño desde el primer momento. Tripulación perdida es una serie para todos los públicos dentro de un ámbito familiar, y tiene un tono alegre y juguetón con varios momentos super divertidos. Otra cosa que me hizo disfrutar de la serie son los diálogos, que me parecen perfectos para establecer este tono y las personalidades de los chavales. Y es que recordando series como Los Anillos de Poder o lo que se comenta de El Acólito, no siempre tenemos creativos que sepan crear diálogos interesantes ni mucho menos situaciones potentes con los protagonistas. Jon Watts me parece que sin inventar ninguna rueda ni ser rompedor sí tiene claro lo que necesita una historia de esta naturaleza para enganchar al espectador. Y lo ejecuta de forma modélica.

Esta historia de niños perdidos en un universo traicionero lleno de piratas podría ser un dramón oscuro, pero Jon Watts acierta con el tono para todos los públicos de la serie. Además, plantea unas situaciones divertidas resultan interesantes y ayudan a que nos engancháramos a la serie. La llegada al puerto espacial controlado por los piratas nos ofrece un segundo episodio super divertido que tiene el feeling perfecto de Piratas del Caribe, apoyado entre otros aspectos por la estupenda música de Mick Giacchino. Estos piratas pertenecen a todo tipo de razas galácticas diferentes y nos dan el feeling de Star Wars que a lo mejor el perfecto mundo de At Attin igual no tuvo. La conexión de un personaje con The Mandalorian es un elemento orgánico que conecta perfectamente con el lore actual de Star Wars.

Los chavales llegaron a este puerto espacial buscando el camino a casa. Pero la mención de su mundo At Attin plantea un misterio que conecta a Tripulación perdida con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, y que me dio un nuevo elemento para engancharme. A lo que hay que sumar la aparición de último segundo de Jude Law como Jod Na Nawood, que ofrece el cliffhanger maravilloso y 100% Star Wars que fue la guinda del pastel.

Los efectos especiales de Tripulación perdida me han gustado mucho. Viendo los títulos de crédito descubrí que han rodado la serie con el Domo LED Digital creado en The Mandalorian. Y la verdad es que durante el visionado no vi nunca el punto de salto entre el atrezzo y el fondo digital. Porque creo que está super bien planteado. Las naves y razas alienígenas son puro Star Wars, como también lo es tener a un robot SM-33, primer oficial de la nave, cuyas células de memoria se han frito por el paso del tiempo. Los momentos de acción son pocos, pero están rodados de forma modélica, y parece claro que lo mejor está aún por llegar.

Creo que cuando Lucasfilm se pone pretensioso, o busca plantear metáforas relativas al mundo actual, la caga. Entre otros motivos porque significa no entender la esencia de Star Wars como entretenimiento para todos los públicos. Y por eso The Mandalorian primero y ahora Tripulación perdida aciertan y conectan con los espectadores. Porque no hay nada más honesto que intentar entretener con unos personajes maravillosos llenos de corazón, y una historia que sabe conectar con el lore existente pero sin que ello les impida plantear una buena historia. La idea de poder disfrutar de un viaje muy divertido por la galaxia es justo lo que me pide el cuerpo. Y tengo claro que con estos personajes y con los misterios que tienen que revelarse, el disfrute está asegurado.

Comparto el trailer de esta serie:

Star Wars. Tripulación perdida ha empezado de la mejor manera posible y me ha enganchado. No le pido más a una serie de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Arcane: League of Legends temporada 2 (Netflix)

Netflix ha terminado de emitir la segunda temporada de Arcane: League of Legends, que se ha convertido en un acontecimiento para todos los amantes de la animación.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

ARCANE cuenta la historia de dos campeonas icónicas de League of Legends, que casualmente son hermanas. Jinx (Purnell), también conocida como Powder, y Vi (Steinfeld) se encuentran en bandos rivales de una guerra entre la utópica ciudad de Piltover y su oprimida Zaun. Powder y Vi se transforman por completo al final de la primera temporada, cuando Powder se convierte en la traviesa Jinx y Vi demuestra que es una campeona con la que no conviene meterse.

ARCANE se basa en el popular juego multijugador en línea League of Legends, desarrollado y lanzado por Riot Games en 2009. La serie de animación fue creada por los cocreadores Linke y Alex Yee y producida por el estudio de animación francés Fortiche Production en colaboración con Riot Games. Esta segunda temporada de 9 episodios ha sido dirigida por Pascal Charrue, Arnaud Delord, Barth Maunory, Etienne Mattera y Christelle Abgrall a partir del guión escrito por Christian Linke, Alex Yee, Nick Luddington y Amanda Overton. La serie cuenta además con música de Alexander Temple y Alex Seaver, incluyendo la canción «Enemy» de Imagine Dragons. Como ya pasó con la primera temporada, Netflix ha estrenado Arcane a razón de 3 episodios semanales, lo que ha permitido alargar la experiencia y el disfrute durante estos últimos 15 días.

En las voces originales encontramos a Hailee Steinfeld como Vi, Ella Purnell como su hermana Powder/Jinx, Kevin Alejandro como Jayce Talis, Katie Leung como Caitlyn Kiramman, Harry Lloyd como Viktor, Jason Spisak como Silco, JB Blanc como Vander y Bolbok y Reed Shannon como Ekko.

La primera temporada de Arcane se estrenó en 2021. Y dentro que tres años han sido muchísimo tiempo, tengo que reconocer que la espera ha valido la pena, porque esta segunda temporada ha mejorado en todo a la brillante temporada inicial.

En primer lugar hay que destacar la histórica animación de esta serie, que marca el standard de calidad por el que tendrán que compararse cualquier serie futura. El estudio francés Fortiche ha creado una animación por ordenador impresionante que juega con éxito a usar diferentes estilos de animación para aumentar la expresividad de las escenas: desde un CGI ultrarealista sumado a una animación casi como si estuviera hecha a mano, con fondos pintados en muchos momentos que consiguen aumentar la emoción ante lo que está pasando, o escenas que parecen puro comic con imágenes casi estáticas.  Cada fotograma de Arcane parece planteado para contar una historia con la máxima emoción, pero al mismo tiempo son cómo obras de arte perfectas que merecían estar en un museo. O en los hilos de One perfect shot, que es casi lo mismo. La narrativa de la serie y a la vez su vocación artística separan a Arcane de todo lo que he visto este año. Y junto al resto de elementos que voy a comentar a continuación, convierten a Arcane en la mejor serie de televisión de 2024.

No se puede expresar con palabras lo revolucionaria que es para mi la animación. De hecho, no es sorprendente ver que en los 3 años transcurridos entre temporadas se hayan estrenado otras series de animación con esta misma vocación artística, como es la también maravillosa Samurai de ojos azules. La influencia de Arcane se siente en muchas obras recientes, y creo que es algo buenísimo. Porque las posibilidades son casi infinitas, y la tendencia a una animación «perfecta» y super realista tipo Pixar es un disfrute de ver pero al mismo tiempo no tiene que verse como la única forma de contar historias con animación.

Los diseños de personajes son maravillosos, a lo que hay que sumar un nivel de detalle alucinante en la construcción de las dos ciudades de Zaun y Piltover. Todo lo que tiene que ver con lo que llamaríamos el diseño de producción me parece sobresaliente, aunque en este caso diría que este sobresalliente ya nos viene dado de la primera temporada.

En lo que esta segunda temporada ha superado ampliamente en la primera es en su ambición narrativa, planteando una historia mucho más compleja que lo visto en la primera temporada. En este sentido, creo que la narrativa de esta temporada está super influenciada en el manga y el anime, con algunos protagonistas que desaparecen (literalmente) durante varios episodios, o el uso de una narrativa fragmentada con saltos temporales que exigen una mayor atención en el espectador. Tengo que reconocer que cuando vi la temporada me quedaron algunas dudas, pero como me animé a ver de nuevo las dos temporadas de un tirón, he podido comprobar la complejidad y la ambición narrativa de la historia, y como todo estaba pensado desde el principio, posiblemente antes incluso de que el equipo de animadores empezara a dibujar.

La narrativa del manga y el anime es super evidente en esta segunda temporada, con varios momentos emocionales que se cortan para mostrar momentos del pasado del personaje en cuestión, de forma que su destino final acaba siendo un momentazo increíble que te dejaba con la emoción a flor de piel. Como en la primera temporada, las coreografías de acción son increíbles, resaltando que el League of Legends es un juego de combate y que tenían claro que este elemento tenía que cuidarse igual o más que todo lo anterior. Y me ha encantado la historia adulta que se plantea en la que buenas personas fallan aunque su propósito es bueno y ellos actúan al máximo de sus habilidades. La sensación cruel con algunos personajes sigue muy presente, y es otro de los motivos por los que esta serie es tan buena. Por ejemplo, el arco de Isha, la niña huérfana y muda que es acogida y protegida por Jinx, es un ejemplo maravilloso del extraordinario trabajo que Arcane ha realizado con todos los personaje, no sólo los protagonistas evidentes. La emoción que transmite Arcane ha sido muy superior a nada que haya visto en imagen real este año, me parece tremendo.

Y es que otro tema muy importante de Arcane es la naturaleza coral de una historia compleja que exige mucha atención por parte del espectador. Aparte de la relación amor / odio de las hermanas Vi y Jinx, que es el centro emocional de todo, esta segunda temporada tiene montones de protagonistas con papeles fundamentales para resolver la historia, como son el inventor Jayce, el amigo de la infancia de Vi y Powder Ekko, Caitlin, Viktor, Mel y su madre Ambessa. La serie mantiene una narración fragmentada que tiene un montón de momentos bestiales, como el viaje a otras realidades de Ekko y Jayce en el que viven en mundos diferentes al suyo. Y en lo referido a momentos emocionantes, todos los episodios tienen momentos increíbles, como la reunión de Jinx y Vi con su padre Vander, a pesar de que ha sufrido una peligrosa transformación mientras sus hijas le creían muerto. O la estancia de Ekko en la otra realidad y a lo que renuncia por volver a ayudar a su mundo. Dentro que en esta temporada las apuestas aumentan y el destino del mundo está en juego, literalmente, me gusta muchísimo que el núcleo emocional esté claro desde el primer momento y funcione tan bien. Por cierto, la consumación de Vi y Caitlyn justo antes de la batalla es otro momento super bonito que resalta su historia de amor a pesar de sus múltiples desencuentros. Aunque para algunos personajes Arcane es muy cruel, que otros puedan ser felices, aunque sea durante un corto espacio de tiempo se siente como una victoria. Y es otro de los éxitos de la temporada.

Me gusta que una serie sea exigente y no me lo de todo mascado. Dicho esto, dentro que Arcane me ha volado la cabeza, creo que la forma en que se plantean algunos elementos de la segunda temporada ha sido apresurada, yendo todo a demasiada velocidad y buscando contar demasiadas cosas con demasiado poco tiempo. Reconozco que al no haber jugado nunca al League of Legends puedo sufrir cierto desconocimiento en lo referido a las diferentes familias, las relaciones políticas entre ellas y algunos detalles de este mundo. Que no es algo importante pero que siempre me tenían pensando «¿Esos quién son?» cuando había una reunión del consejo y aparecían varias familias que aparentemente luego no tuvieron ninguna importancia en la resolución de la trama. Aunque el segundo visionado hizo que la serie me gustara aún más, la verdad es que me confirmó que la trama de la magia y los magos de Black Thorne es sin duda la más apresurada y que en cierto sentido parece que no acaba de encajar con el resto del conjunto. Pero es un pero muy pequeño para una serie que ya digo que me parece ha hecho historia para la televisión en general, y sobre todo para la animación.

El climax final une espectacularidad a nivel de un blockbuster de Hollywood con unas conexiones emocionales entre los personajes que consiguen que conectes con ellos y con el drama que sufren ante las decisiones que tendrán que tomar. Y en el que el destino de toda las razas de las ciudades de Piltover y Zaun están en juego. Este final resulta super potente y consiguió que dejara con una sensación super satisfactoria.

Por cierto, estoy escribiendo este reseña super flipado con todo lo relativo a Arcane, y se me ha olvidado hablar de la alucinante banda sonora y su selección de canciones. De alguna manera se nota que los tres años transcurridos entre temporadas sirvieron a los creadores para entender y potenciar aquello que funcionó muy bien en la primera temporada. Y en lo relativo a la música, el resultado es espectacular. Como fan de Linkin Park (me gusta mucho Emely Armstrong, su nueva cantante), me flipó escuchar en la primera escena de la temporada «Heavy is the crown» apenas 15 después de que se estrenara la canción. Y no sólo eso, sino que nos ofrecen una versión de la canción, lo que indica el nivel de preparación y planificación que hubo para que fuera una realidad. Aparte de esta canción, toda la banda sonora de esta temporada me parece magnífica, y ha provocado que me la ponga en bucle en mi playlist.

En una decisión que se siente contra corriente, los creadores de Arcane decidieron contar una historia en dos temporadas. Por tanto, aunque la historia ha dejado algunos elementos abiertos, Sobre todo los referidos a Mel Medarda y sus nuevas habilidades mágicas, en realidad se siente como un final satisfactorio y algo agridulce, pensando que el núcleo emocional de esta historia se construyó alrededor de las hermanas Vi y Jinx. Y este es sin duda un viaje que ha terminado. El viaje de estas hermanas, sobre todo pensando en los crímenes cometidos por Jinx, provocaba que el final fuera casi inevitable. Algo que para mi es muestra de buena escritura. Y que añade un regusto de tristeza ante lo que claramente es un final feliz.

Sin embargo, el mundo de Runeterra es enorme y queda montones de ciudades, familias y razas por descubrir. Es por esto que espero más pronto que tarde Riot nos informe de las siguientes series que va a estrenar pertenecientes al mundo de League of Legends. Visto lo visto, me han dejado con ganas de empezar a jugar.

Arcane. League of Legends es para mi la mejor serie de televisión de 2024. Así de buena me ha parecido. Imprescindible.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Arcane. League of Legends ha sido una serie maravillosa con una animación histórica cuya narrativa ha superado ampliamente a lo visto hasta ahora. Ojalá hayan más series de League of Legends y más estudios de animación intenten ofrecernos cosas nuevas y emocionantes al nivel es esta.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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Crítica de Tulsa King temporada 2 (Sky Showtime)

SkyShowtime acaba de emitir la segunda temporada de Tulsa King, la serie protagonizada por Sylvester Stallone. Una temporada que ha mostrado que la formula ya no da más de si.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras 25 en prisión, el mafioso Dwight «El General» Manfredi es exiliado por su jefe a la zona rural de Oklahoma para ampliar sus operaciones. Cuando sospecha que los suyos trabajan en su contra, poco a poco va formando su banda.

En la segunda temporada, Dwight (Stallone) y sus hombres siguen construyendo y defendiendo su imperio criminal en Tulsa, pero… cuando la cosa empieza a ir bien, se dan cuenta de que no son los únicos que quieren hacerse con el territorio. Amenazado por la mafia de Kansas City y un hombre de negocios de Tulsa muy poderoso, Dwight lucha por mantener seguros a sus hombres y a su familia mientras mantiene el control de todos sus negocios. Además, todavía tiene asuntos pendientes en Nueva York.Taylor Sheridan ha creado Tulsa King junto a Terence Winter. Tras una primera temporada envueltas en varias polémicas tras la que Winter no decidió continuar, Sheridan optó por no utilizar un showrunner convencional para la segunda temporada y, en su lugar, decidió contratar a un director y productor ejecutivo para supervisar la producción diaria, siendo Craig Zisk el que realiza esta función. Zisk dirige 4 de los 10 episodios de esta temporada, siendo el resto de directores Sheridan optó por no utilizar un showrunner convencional para la segunda temporada y, en su lugar, decidió contratar a un director y productor ejecutivo para supervisar la producción diaria. Se anunció que Craig Zisk ocuparía este puesto, dirigiendo 4 de los 10 episodios de esta segunda temporada. El resto de directores son Joshua Marston, David Semel y Kevin Dowling. En los guiones, además de Zisk tenemos a Taylor Elmoren Terence Winter, Stephen Scaia , Joseph Riccobene, Dave Flebotte y William Schmidt. Sylvester Stallone también participa en los guiones de la serie, mostrando su importancia en la serie, contando además con una labor de productor.

Sylvester Stallone es el gran protagonista de esta serie en la que interpreta a Dwight «El General» Manfredi, un capo de la familia Invernizzi que viaja a Tulsa tras cumplir 25 años de cárcel por asesinato y no tener sitio en Nueva York. Andrea Savage es Stacy Beale, interés amoroso de Manfredi y agente de la ATF. Martin Starr es Lawrence «Bodhi» Geigerman, el dueño de una tienda de venta legal de marihuana reclutado por Manfredi para ayudar a financiar sus negocios en Tulsa. Jay Will como Tyson Mitchell, un antiguo taxista que se convierte en el chófer de Dwight y en el primer miembro del equipo de Manfredi.

Otros actores de esta temporada con Max Casella como Armand «Manny» Truisi, un antiguo soldado de Invernizzi que hace una nueva vida en Tulsa trabajando en el rancho de caballos Fennario, Domenick Lombardozzi como Don Charles «Chickie» Invernizzi, subjefe de la familia Invernizzi. Vincent Piazza como Vince Antonacci, el capo de Chickie. Garrett Hedlund como Mitch Keller, una ex estrella de rodeo, ex convicto y actual propietario de un bar que frecuenta Dwight y Dana Delany como Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario.

Las nuevas incorporaciones de esta segunda temporada son Neal McDonough como Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa que además es un gran productor y distribuidor de marihuana, y Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City.

Menudo bajonazo ha sufrido Tulsa King en esta segunda temporada. Incluso reconociendo que mola ver a Sylvester Stallone, hay un límite de ver a gente hablando en los mismos 3 escenarios una y otra vez que yo como espectador puedo aceptar. La primera temporada terminó con Sly siendo detenido acusado de sobornar a una agente. La acusación no tenía la mínima posibilidad de prosperar y se resuelve en el primer episodio, permitiendo ver a Stallone defenderse a si mismo, que está genial. A partir de ahí conocemos a dos de los tres villanos de la temporada, Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa y Bill Bevilaqua, el jefe de la mafia de Kansas City. Ambos han trabajado juntos y ninguno acepta a un nuevo jugador en su territorio. Lo malo es que lo único que hacen es hablar y amenazar de palabra, como casi todos los que vemos en la temporada.

Hay un límite aceptable entre combinar elementos más pausados con acción en una serie de televisión y que una serie de gangsters tenga apenas un par de escenas de acción en 10 episodios, que es lo que lamentablemente tenemos en esta segunda temporada. Qué estoy suceda en una serie protagonizada por Stallone es un pecado absoluto, incluso reconociendo el valor que tiene verle protagonizar una serie con sus 78 añazos.

Hablando de Stallone, aunque su carisma sigue intacto, debo reconocer que da un poco de cosa verle con la cara super estirada por la cirugía estética. Y no es que Stallone haya sido nunca un dechado de expresividad, pero ahora es imposible que exprese nada. En esta temporada hay una continuidad argumental respecto a la primera en materia sentimental. Algún productor debió pensar que daba un poco de grima que Stallone se ligara a una agente del FBI de treinta y tantos, de forma que plantean que si es aceptable que se ligue a la dueña del rancho, que supera los 60 años. Y aunque parecen de una edad más aproximada,  es raro que Dana Delany, la actriz que interpreta a Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario, tenga más arrugas en la cara que Stallone.

Aunque en realidad, el elemento sentimental no es lo peor de la serie. Lo malo es ver qué tenemos 3 localizaciones todo el rato, el rancho, el bar – casino y la tienda de marihuana, al que habría que sumar un cuarto, la plantación de marihuana del villano Thresher, y el bar donde están los gangsters de Nueva York. Y no dejamos de ver una repetición de diálogos que acaban siendo super redundantes. Hay un límite al carisma que Stallone puede aguantar un guión muy flojo sin nada de acción, y Tulsa King lo supera de sobra.

Reconozco que Stallone sigue molando incluso a pesar del exceso de cirugía (o estiramiento de su cara). Pero está segunda temporada de Tulsa King NO me ha dejado con ganas de ver la tercera temporada. Ni siquiera pensando en el cliffhanger con el que nos han dejado con la última escena. Y me da una pena tremenda.

Comparto el trailer de esta temporada de Tulsa King:

Tulsa King se ha desinflado de forma tremenda, y ni siquiera el carisma de Sylvester Stallone puede salvarla.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Cobra Kai temporada 6 Partes 1-2 (Netflix)

La decisión de Netflix de partir en tres la sexta y última temporada de Cobra Kai está provocando un salto de varios meses entre episodios. Hoy comento lo visto hasta ahora.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cobra Kai está ambientada 34 años después de la película original de Karate Kid, reexaminando la narrativa desde el punto de vista de Johnny Lawrence (William Zabka), y su decisión de reabrir el dojo de karate Cobra Kai que lleva a reavivar su antigua rivalidad con Daniel LaRusso (Ralph Macchio). Y en esta sexta temporada el dojo Miyagi-do, la unión de los dojos MIyagi-do y Eagle Fang, viajará a Barcelona para competir en el Sekai Taikai, el campeonato de karate más importante a nivel mundial.

La serie, creada por Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, basándose en los personajes de las películas clásicas de Karate Kid de los años 80 creados por Robert Mark Kamen, fue producida por Youtube Red, el fracasado canal con contenidos propios de pago que intentó lanzar Youtube entre 2018 y 2019. La espectacular primera temporada fue estrenada en mayo de 2018 mientras que la segunda lo hizo en abril de 2019. Tras la compra de la serie por parte de Netflix, estrenó su exitosa tercera temporada en diciembre de 2020, con una cuarta temporada estrenada a final de 2021 y la quinta temporada en septiembre de 2022.

Para esta sexta y última temporada, que ha tenido como showrunners a Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg, y Josh Heald, Netflix decidió dividir la temporada en tres tandas de cinco episodios cada uno, que se estrenaron con varios meses de diferencia. Los primeros episodios se estrenaron el 18 de julio y con cuatro meses de diferencia han llegado los episodios correspondientes a la segunda parte. Para conocer el final de la historia tendremos que esperar hasta el 13 de febrero, dentro de 3 meses.

Los directores de estos 10 episodios han sido Joel Novoa (4 episodios), Sherwin Shilati (4), Jennifer Celotta y Ralph Macchio. En los guiones tenemos a Bob Dearden, Joe Piarulli, Luan Thomas, Mattea Greene, Chris Rafferty, Michael Jonathan Smith, Ashley Darnall, Emily Abbott y Olga Lexell. Como comentaba en la sinopsis, el dato más interesante de la segunda parte de la temporada ha sido que la producción se desplazó hasta Barcelona para rodar.

Las estrellas de Karate Kid Ralph Macchio y William Zabka repiten sus papeles como Daniel LaRusso y Johnny Lawrence. Cobra Kai también está protagonizada por Courtney Henggeler (Amanda, mujer de Daniel), Xolo Maridueña (Miguel), Tanner Buchanan (Robbie Keene, hijo de Johnny), Mary Mouser (Samantha, hija de Daniel), Martin Kove (John Kreese), Peyton List (Tory Nichols), Oona O’Brien como Devon Lee, Yuji Okumoto como Chozen Toguchi, Martin Kove como John Kreese y Thomas Ian Griffith como Terry Silver y Lewis Tan como Sensei Wolf.

Cuando comentaba mis impresiones de la quinta temporada de Cobra Kai, la sensación es que la serie estaba mostrando síntomas clarísimos de agotamiento, con una fórmula de enfrentamiento de Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel LaRusso (Ralph Macchio) por sus filosofías opuestas que ya no daba más de si. Pero en realidad la quinta temporada nos dio el final feliz con el que podían haber terminado la serie, al vencer al Cobra Kai de Terry Silver y John Kreese. Sin embargo, los creadores optaron por plantear una última temporada ahora ya si con el gran final de la serie.

Y la primera decisión polémica de Netflix ha sido la de estrenar a saltos esta sexta temporada. Pero con unas esperas que en realidad no deberían ser aceptables. Cuando Netflix estrenó en 2022 las dos partes de la cuarta temporada de Stranger Things, lo hizo con un mes de diferencia entre ambas. Una espera aceptable que consiguió que el hype ante el estreno de los últimos episodios fuera espectacular. Cobra Kai nos hizo esperar 4 meses entre la primera y la segunda parte de esta temporada, algo super exagerado sobre todo si pensamos que los primeros 5 episodios en realidad no fueron nada del otro mundo. De forma que en lugar de generar hype, lo que estos meses han provocado ha sido la indiferencia y casi olvido ante una serie que cada vez resulta menos atractiva. Tras la emisión de esta segunda parte, ahora la espera será de 3 meses. De nuevo, algo exageradísimo que rompe el propio concepto de narrativa periódica de la televisión.

La sexta temporada gira en torno a la competición del Miyagi-do en el Sakei Taikai, la competición internacional de karate. En los 5 primeros episodios el conflicto se construye alrededor de saber qué chavales viajarán a Barcelona. Y son episodios simpáticos que recuperan el feel-good de los primeros episodios, aunque en general sufren ante la falta de un antagonista. De hecho, los guionistas fuerzan las situaciones dramáticas alrededor de Tory Nichols para generar un giro sorprendente y muy loco con el que terminó la primera tanda de episodios. Y hablando de forzar tramas, lo de Daniel descubriendo que el señor Miyagi compitió en el Salei Taikai y posiblemente tenga las manos manchadas de sangre es también otro elemento para el melodrama de folletín.

La segunda tanda de episodios se centran en la competición del Sekai Taikai en Barcelona. Y genera ternura ver a unos actores super limitados en las artes marciales, por ejemplo lo de Samantha es lamentable, venciendo a artistas marciales que se nota se están conteniendo para no barrer el tatami con sus caras. Siguiendo con el melodrama barato, que Robbie no gane combates porque está descentrado por la traición de Tory (sumado a que ella no confiara en él cuando murió su madre) es un poco lamentable. Como por otro lado todos los conflictos de los chavales dentro del Miyagi-do lo son en mayor o menor medida. Pero como la serie se ha construido alrededor de esos conflictos juveniles, al menos hay que reconocer que la serie resulta super entretenida y en eso es coherente con lo visto hasta el momento.

Dentro que reconozco que la temporada ha sido super entretenida, en parte también por la brevedad de los 5 episodios, la verdad es que la competición del Sekai Taikai ha sido una locura. Esta competición no tiene nada de «deporte» y todo de espectáculo para la televisión, con unas pruebas por equipos a cual más locas y mezclando combates entre chicos y chicas. No se puede analizar con criterios realistas, dado que resultaría ridículo. Y en realidad yo tampoco lo hago porque desde siempre ha quedado claro que Cobra Kai es un entretenimiento ligero que tampoco hay que tomarse muy en serio. Sin embargo, tengo que reconocer que tras unos combates más bien flojetes, la serie en realidad se estaba reservando lo mejor para el final, al plantear una gran pepea multitudinaria para el climax final de este tanda de episodios. Un final con un cliffhanger ahora si super potente que consiguió dejarme con ganas de saber como van a terminar la historia en los últimos episodios finales.

Por cierto, hablaba sobre que algunos chavales no dan la talla en lo que a artes marciales se refiere. Pero lo de los adultos Ralph Macchio, William Zabka o Martin Kove ya no se puede disimular por muchos cortes de montaje que planteen. Y es que la realidad es que están muy mayores. Robbie o Miguel si pueden realizar coreografías interesantes (aunque obviamente nada que ver con el cine asiático), pero los adultos deberían ir pensando en la jubilación, porque sus escenas provocan bochorno. Cuando se estrenó la primera temporada en 2018 la nostalgia y la novedad jugaba a su favor, pero tras todo este tiempo, sus carencias y el paso del tiempo se hna hecho cada vez más evidentes.

Me está quedando un comentario igual más negativo de la cuenta, pensando que Cobra Kai en realidad me resulta entretenida y estos personajes se han ganado un lugar en mi corazón televisivo. Pero a pesar de lo chulo que es ver Barcelona en una serie americana (con todos los tópicos imaginables), y que en todos los episodios encuentro detalles chulos en alguna coreografía de artes marciales, en realidad la serie necesita terminar lo antes posible.

Sin duda estos personajes se merecen un final feliz, y espero que los showrunners acierten con la forma en que vayan a cerrar las tramas que se encuentran abiertas ahora mismo. Pero, como comentaba antes, tener que esperar 3 meses para conocer el final de la historia me parece una espera injustificada y lamentable.

Comparto los trailers de las partes de esta segunda temporada:

Parte Uno:

Parte Dos:

Cobra Kai está empeñada en hacerlos esperar para conocer el final de la historia. Pero con sus peros, sigue siendo una serie entretenida con unos personajes que ya son casi como de la familia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Penguin temporada 1 (Max)

Ya se ha emitido en Max The Penguin, el spin-of de la película The Batman de Matt Reeves que nos trae de vuelta al excelente Colin Farrell como el protagonista Oz Cobb, un criminal de poca monta que aspira a convertirse en el hombre fuerte del crimen de Gotham.

PUNTUACIÓN: 7/10

Miniserie de TV (2024). 1 temporada, 8 episodios. Serie centrada en el personaje de El Pingüino, de la película ‘The Batman’ (2022), interpretado por Colin Farrell.

Matt Reeves consiguió en 2022 un gran éxito de crítica y público con The Batman. Y este éxito provocó que en seguida se empezara a hablar de explotar esta nueva franquicia de Warner con una serie centrada en Oz Cobb PENGUIN, el personaje maravillosamente interpretado por Colin Farrell. Reeves ha sido productor ejecutivo de esta serie de 8 episodios y ha estado muy involucrado en la producción, escritura y contratación de los creativos, aunque oficialmente Lauren LeFranc está acreditada como showrunner de la serie. LeFranc escribe además el primer y último episodio de la serie, teniendo como guionistas del resto de episodios a Erika L. Johnson, Noelle Valdivia, John McCutcheon, Breannah Gibson, Shaye Ogbonna y Nick Towne. Los directores de esta serie han sido Craig Zobel (Mare of Easttown, Westworld, American Gods) en los tres primeros episodios, Helen Shaver (2), Kevin Bray (2) y Jennifer Getzinger. Destacar además que Mike Marino, el diseñador de maquillaje de The Batman, trabaja en la serie mejorando su trabajo en la película. Además, la serie se rodó en localizaciones de Nueva York.

En el reparto tenemos el retorno de Colin Farrell interpretando a Oswald «Oz» Cobb / El Pingüino, el desfigurado ex lugarteniente jefe del difunto jefe del crimen Carmine Falcone que quiere convertirse en un capo criminal por derecho propio. Cristin Milioti interpreta a Sofia Gigante (Falcone), hija de Carmine y presunta asesina en serie psicópata The HangMan que, tras ser liberada del Asilo Arkham, lucha contra Oz por el control del submundo criminal de Gotham City.

Otros actores destacados son Rhenzy Feliz como Victor «Vic» Aguilar, un adolescente sin hogar que se convierte en el chófer y ayudante personal de Oz. Deirdre O’Connell como Francis Cobb, la madre de Oz que padece Parkinson y demencia. Clancy Brown como Salvatore «Sal» Maroni, un jefe de la mafia y narcotraficante cuya operación terminó tras una histórica redada antidroga mencionada en the Batman, en la que Carmine era el informante. Carmen Ejogo interpreta a Eve Karlo, una prostituta y amante de Oz. Por último, Michael Zegen (La maravillosa Sra. Maisel) es Alberto Falcone, hijo de Carmine y hermano de Sofia, que lucha contra la adicción a las drogas y el alcohol.

Empezando por lo muy positivo, Colin Farrell y Cristin Milioti realizan unas interpretaciones magistrales que sobre todo para la actriz puede marcar un antes y un después en su carrera. Digo esto porque Farrell ya es un actor veterano curtido en mil batallas, mientras que Milioti era prácticamente desconocida antes de trabajar en esta serie.

Una cosa interesante de The Penguin es que es una historia de un villano puro, una persona amoral y sociópata que hará lo que sea para conseguir lo que quiere. A costa de mentir, engañar o matar a quien se ponga en su camino o pueda resultar una amenaza. Farrell construye un personaje maravilloso lleno de matices, aunque la mayoría sean los propios de un asesino calculador, nunca un «anti-héroe». El trabajo de Farrell me parece magistral, y me sabría fatal que este asesino sanguinario pueda ser visto como un «héroe del pueblo» por los mismo que dijeron que «Joker es el héroe que necesitamos», de nuevo malinterpretando lo que en realidad pasa en la serie. Porque en la superficie podrá decirse que estamos ante un proletario que decide levantarse frente a los poderosos que llevan dominando Gotham desde hace décadas. Para ello Cobb y su ayudante Vic consiguen que todos los jóvenes de los grupos criminales se unan en lo que puede considerarse una «rebelión de los jóvenes». Sin embargo, en realidad Oz es un egoísta que usa lo que tiene a su disposición, y no dudará en traicionar a esos mismos jóvenes si cambia la dirección del viento. Ver una historia de un villano casi puro, aunque él intente justificar sus actos, resulta refrescante, incluso con los peros en la historia que luego comentaré.

Por otro lado, tenemos a Sofia Falcone, interpretada por Milioti. La hija del capo Carmine Falcone que acaba de salir de Arkham tras pasar allí casi una década tras ser acusada de ser The Hangman, una asesina en serie que mató a numerosas mujeres en Gotham. Sofía era una joven positiva y luminosa que fue traicionada por todos, y tiene muchas cuentas que saldar tras salir a la calle, la mayoría con su propia familia. Milioti construye a una mujer con mucha ira interior y que tras pasar años en la cárcel no permitirá que nadie la diga lo que tiene que hacer. Una mujer que era buena pero que no cometerá el error de ser débil una segunda vez. El personaje de Sofia es super potente y me ha parecido la principal sorpresa de la serie. Porque con Colin Farrell ya se sabía que se iba a salir, pero este personaje es el gran descubrimiento.

Creo que sólo por ver las poderosas interpretaciones de Farrell y Milioti ya merece la pena ver esta serie. Pero al mismo tiempo, creo que Oz Cobb y Sofia Falcone / Gigante son personajes magistrales desde un punto de vista psicológico que consiguen disimular lo floja que es toda la historia que nos cuenta la serie.

Voy a comentar ahora el elefante en la cacharrería. Me parece una gran cagada hacer una serie de Penguin ambientada en Gotham y que Batman no aparezca. Sobre todo pensando que la serie tiene lugar tras la película de Matt Reeves, con una Gotham aún sufriendo los estragos provocados por la inundación de Riddler. Y ni siquiera es un tema de que yo personalmente quería que saliera Robert Pattinson y que no lo haya hecho me ha decepcionado. Es que excepto una mención en el prólogo comentando que Batman está ayudando a las víctimas de la inundación, algo que sucede al final de la película, no vuelve a mencionarse a Batman en toda la serie. Y eso es un problema de continuidad gravísimo, pensando el miedo que los criminales le tienen al comienzo de la película, y la forma en que derrota a Riddler. De forma que los hombres de Cobb regalan drogas en la calle, hay numerosos tiroteos y explosiones sin que nadie se lo impida. Y entiendo que al final la serie se plantea para mostrar cómo Oz se hace con el poder del elemento criminal de Gotham, y de alguna manera la forma en que lo consigue es secundaria. Pero que Batman literalmente haya desaparecido de Gotham durante semanas (¿meses?, si pensamos en lo que tarda en crecer las setas de Oz), desatendiendo la ciudad me parece penoso. A ver cómo lo resuelven, porque ahora mismo Batman es un ausente incompetente en su propia ciudad, no enterándose de nada de lo que sucede. Aunque me da que ni siquiera va a ser mencionado en la película. Para ser un spin-of, la forma en que plantean la continuidad es completamente fallida.

Esto de Batman es un problema narrativo y de continuidad, pero como lo asumí desde el comienzo, en realidad no me supuso ningún problema durante el visionado. Lo que si creo que es un problema es toda la historia de traiciones y engaños de Oz Cobb, que alcanza momentos inverosímiles en varios momentos. Me da la sensación que la showrunner y los guionistas estaban tan concentrados con la construcción psicológica de la pareja protagonista que la parte criminal noir de la serie les daba bastante igual. Y me quedo con la sensación que en Penguin han trabajado escritores que pensaban que no pasa nada si la parte criminal bordea el cliché en demasiadas ocasiones y resulta repetitiva y absurda por momentos, porque los personajes fijarán el interés del espectador. Y en parte es así, pero pensando con mentalidad de «vaso medio vacío», provoca que la serie no sea tan buena como todo el mundo parece pensar en cuanto entras en las redes sociales de absolutos. Y The Penguin está bien, pero ya. Desde luego, muy lejos de ser la mejor serie del año, como muchos fanboys han calificado a la serie, hasta que se estrene la siguiente serie que será para ellos la mejor serie del año.

El personaje de Vic, el chaval que Oz acoge y le hace trabajar como su ayudante, es alguien que siempre parece que está fuera de lugar. Porque en realidad es una buena persona. En la mayoría de momentos parece que se trata de un clásico Holmes para Sherlock, el personaje que permite al protagonista explicar las cosas a los espectadores sin tener que caer en la voz en off. Vic me parece que es un buen personaje y sirve que resaltar la idea clave que Oz es un monstruo, no un héroe del pueblo llano como intenta engañar a la gente de su barrio. La supuesta sorpresa final en realidad no lo es tanto, porque se veía venir que en esta historia las buenas personas no pueden tener un final feliz.

También me gusta la madre de Oz Francis, que nos abre la puerta a conocer la historia de Oz y como incluso siendo niño era un sociópata que sólo pensaba en cómo conseguir lo que quiere pasando por encima de lo que sea. La demencia que sufre provoca que sea un personaje desvalido, y sirve para mostrar el punto flaco de Oz, algo que nadie debe conocer. De nuevo, los personajes son interesantes, aunque lo que hacen realmente no lo sea.

Y en realidad, mi problema principal aparte del plan de Oz (¿Plan, qué plan?) es la historia de Sofia y cómo nos han vuelto a colar un panfleto, al tener a una joven mujer víctima del machismo institucional que la mandó al manicomio de Arkham para tapar los crímenes de su padre Carmine Falcone. Para sorpresa de nadie, Sofía tiene un momento de sororidad con Eve Karlo, la novia prostituta de Oz, porque las mujeres tienen que ayudarse. Y a pesar de ser una Falcone, sus actos en realidad pueden calificarse de venganza justa contra los criminales que la traicionaron, por lo que puede ser calificada como mujer empoderada y la heroina de su propia historia. Dado que The Penguin, como su nombre indica, es la historia del villano Oz Cobb, ella no podía acabar bien, aunque como buena mujer que es, al final su plan no es reinar en Gotham sino abandonar la ciudad para poder vivir su vida sin que nadie la diga lo que tiene que hacer. Y me sabe mal, porque la interpretación de Cristin Milioti es genial y Sofia tiene una cualidad trágica interesante, pero me fastidia ver a un personaje con todos los ticks del feminismo dominante que sirve para resaltar lo malo que es el patriarcado y como la sociedad nunca cree a las mujeres inocentes. Una mujer que sin embargo se levanta por sus propios medios. Como digo, su historia cumple con todos los ticks del feminismo políticamente correcto. ¡Buff!

Y comento lo del inexistente plan de Oz Cobb, que es lo peor de largo de la serie. Porque en realidad no hay ningún plan, a Oz le van pasando cosas y él intenta hacernos creer que es alguien importante cuando no lo es. Y que sabe lo que está haciendo cuando tampoco es así. Pero por suerte para él todo parece que se alinea para que siempre se salga con la suya. Y en las historias de gangsters también hay un hueco para las casualidades y los momentos de suerte, pero en The Penguin esto lo lleva a una escala increíble al encontrarnos con momentos de estos en TODOS los episodios. Aparte, tampoco llegué a creerme a las familias mafiosas, sudaban clichés por los cuatro costados. En positivo, la serie empieza con una escena super potente que consiguió engancharme. Pero las casualidades y las situaciones resueltas de forma un poco bochornosas se empiezan a acumular a medida que van pasando los episodios. Hasta el punto de entender que igual la historia no es tan buena como el atractivo envoltorio nos quiere hacer creer.

Y me hace gracia que Matt Reeves comenta que no quiere personajes con super poderes porque prefiere que su historia sean más «realista». Pero no es que The Penguin no sea realista, es que en muchos momentos ni siquiera es verosímil. Como por ejemplo cuando los Falcone y los Maroni ponen precio a la cabeza de Oz y él se pasea por Gotham como si fuera el salón de su casa. Y este es un ejemplo, pero cosas como esta las hay a montones. Y no son cosas realmente graves, pero si conveniencias y casualidades y algunas chorradas que provocaban que el visionado no fuera lo satisfactorio que me gustaría.

Esta parte me está quedando un pelín negativa, aunque lo escribo como lo siento. Dicho esto, en realidad creo que sólo por las interpretaciones del reparto (escuchar a Farrell en la versión original es una pasada) hace que merezca la pena ver The Penguin.

Comparto el trailer de esta serie:

The Penguin está bien, pero no está tan bien. Aunque igual ha sido víctima de unas expectativas imposibles y un fandom exageradísimo en las redes sociales.

PUNTUACIÓN: 7/10

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