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Crítica de Agencia Lockwood temporada 1 (Netflix)

Agencia Lockwood es la nueva serie juvenil de ámbito sobrenatural estrenada en Netflix. Creada por Joe Cornish (Attack the block), me ha parecido un más que correcto entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

En Londres, los cazadores de fantasmas adolescentes más talentosos viajan todas las noches en un peligroso combate con espíritus mortales. Entre las muchas agencias corporativas con personal adulto, una pequeña empresa nueva está sola: Lockwood & Co., operada por dos adolescentes y una niña dotada psíquicamente que son un trío renegado sin motivos financieros, supervisión adulta y destinados a desentrañar un misterio que cambiará el curso de la historia.

Joseph Murray Cornish (1968) es un director de cine inglés, además de presentador de televisión y radio. Junto a Adam Buxton forma el dúo cómico Adam y Joe. En 2011 debutó como director de cine con la estupenda Attack the Block. Ha coescrito Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio, con Steven Moffat y Edgar Wright, y Ant-Man, con Wright, Adam McKay y Paul Rudd. Su segunda película como director fue la aventura fantástica The Kid Who Would Be King de 2019.

Cornish adapta para televisión la serie de novelas Lockwood & Co de Jonathan Stroud, que consta de 5 novelas. Esta primera temporada toma elementos de las dos primeras novelas, The Screaming Staircase (2013) y The Whispering Skull (2014). Cornish escribe y dirige el primer y último episodio de esta serie de ocho. Los otros seis episodios han sido dirigidos por William McGregor y Catherine Morshead (tres cada uno), con guiones de Joy Wilkinson y Ed Hime (también tres cada uno), y Kara Smith.

Los protagonistas de esta serie y miembros de la Agencia Lockwood con Lucy Carlyle (interpretada por Ruby Stokes) una joven de 15 años y el miembro más reciente de Lockwood & Co., que sirve de punto de vista de la historia, al seguir su historia primero en un pueblo del norte de Inglaterra y su viaje posterior a Londres para empezar de cero tras ser culpada de un caso desastroso que supuso la pérdida de sus compañeros agentes. El talento de Lucy reside en su oído y su empatía a través del tacto.

Anthony Lockwood (Cameron Chapman ): El dueño de Lockwood & Co. Su talento es una «vista» aguda: ver fantasmas y resplandores de muerte, el residuo psíquico dejado por una muerte violenta. Lockwood es conocido por su enfoque rápido pero minucioso de los fantasmas y se enorgullece de sus habilidades. Es un joven misterioso, huérfano que se quedó con la propiedad familiar.

George Karim (Ali Hadji-Heshmati ) es el ayudante de Anthony, centrado más en la investigación y la preparación que los otros dos agentes. Como curiosidad, está muy apegado a una calavera que tiene en un tarro de cristal poseída por un fantasma.

La verdad es que no tenía ninguna expectativa con esta serie. De hecho, no pensaba verla hasta que me enteré que Joe Cornish era su creador, lo que me animó a ver el piloto. Y la verdad es que Agencia Lockwood me ha resultado moderadamente entretenida, dentro del ámbito Young Adults en el que se engloba. Se nota que la historia viene de una serie de libros, porque la premisa de un mundo asolado por fantasmas y elementos sobrenaturales en el que sólo los niños pueden captar a dichas entidades para combatirles me parece una idea genial que da mucho juego a la hora de poder plantear múltiples historias con las diferentes investigaciones, con unos protagonistas que obviamente apelan al público adolescente y que tienen que enfrentarse no sólo a fantasmas sino a otros grupos de agentes formados por chavales con los que compiten, en la mejor tradición de Harry Potter y similares.

En este sentido, el primer episodio me parece el mejor de toda la serie, presentando este mundo de forma muy guay y consiguiendo que conectemos inmediatamente con la protagonista, la joven super dotada Lucy Carlyle. Una Lucy obligada a abandonar su pueblo por culpa de una madre que no la quiere y que solo busca el beneficio económico con ella, y que tendrá que buscar su nuevo hogar en un Londres rebosante de sucesos paranormales que son investigados por varias agencias, entre la que se encuentra la pequeña Lockwood & Co. La serie se beneficia de la duración de tan sólo ocho episodios de 40 minutos aproximadamente. Esto hace que al empalmar varios casos y con las diferentes sorpresas que se van encontrando los chavales, la serie se vea en un suspiro y como digo resulte entretenida.

La música que incluye canciones de Bauhaus, the Cure, Siouxsie and the Banshees y This Mortal Coil me gusta y sirve para amplifiar la sensación gótica-punk juvenil de la serie. Y dentro de que estamos ante una serie de televisión sin alardes en lo relativo a la producción, creo que los elementos sobrenaturales están bien resueltos en la serie. En ese aspecto, ningún problema.

Quizá el problema principal de esta serie es que entendiendo que estamos ante la presentación de los personajes y su mundo, me quedo con la sensación que la historia realmente chula se ha quedado en el tintero. Y dada la política de Netflix de cancelaciones, es muy probable que no llegue a contarse nunca.

Y es que la serie va de más a menos. Como digo, me ha gustado la presentación y su potente premisa, además de la frescura y empatía que transmite Lucy. Sin embargo, el resto de personajes no es tan interesante como ella, empezando por el misterioso (pero anodino) Anthony Lockwood o el intrascendente George Karim. Aparte de todos los demás, desde el agente de policía al que Lockwood no le cae bien como los agentes adolescentes de las otras agencias, que no pueden ser más random. Pero quizá peor que esto es que los dos casos principales que tienen que resolver en esta temporada no acaban de interesar. O mejor dicho, su resolución es lo que resulta un pelín decepcionante.

Sin saber nada de los libros, la sensación que me queda de la serie es que parece implícito que los fantasmas no aparecieron porque si, sino que alguien los convocó o un experimento salió mal y lanzó a estos seres al mundo, muriendo millones de personas hasta que se descubrió que los niños podían captarles y, por tanto, combatirles. De hecho todo apuntaría a que es la mega organización que descubrió como combatirles y que controla y educa a los adolescentes dotados sería la culpable de todo, y se benefició de ello convirtiéndose en super millonarios y super poderosos. Dentro de la especulación, esta es la historia que se sugiere que realmente me hubiera gustado que se contara, cosa que no se ha hecho en absoluto. Y justo esto, sumado al misterio de los padres fallecidos de Lockwood, es de lo que no tenemos nada en esta temporada.

Puedo imaginar que sobre todo el misterio del cómo surgieron los fantasmas puede ser el climax final de las novelas y por tanto de la serie de televisión, pero que no se se trate o sugiera más a lo largo de la temporada me parece una pena. En este sentido, siempre recuerdo una de mis series favoritas The Shield, y cómo su creador Shawn Ryan comentaba que nunca se guardaban nada y siempre buscaban contar la mejor y más potente historia ahora, en lugar de guardarla para más adelante (o para el final de la temporada que estuviera en marcha en ese momento). Está claro que eran otros tiempos, y el streaming invita a alargar tramas a la búsqueda de múltiples temporadas.

Y es que si es cierto que Netflix lanza varias series de una misma temática para un mismo target a ver cual funciona mejor entre su audiencia, para luego sólo renovar la más popular, la sensación es que Miércoles ha tenido muchísimo mejor audiencia y boca a boca del que va a conseguir esta correctísima serie, a la que entre otras cosas le falta el carisma que sí tiene la actriz Jenna Ortega en su papel de la hija de la Familia Addams. Con lo cual nos quedaremos sin saber si mis suposiciones eran correctas.

Dentro de todo, como digo Agencia Lockwood es entretenidilla, y realmente no da miedo, por lo que puede ser vista sin problemas por chavales preadolescentes. Pero siendo todo correcto, quizá se me queda cierta sensación que las historias de esta temporada podrían haber sido más interesantes. Aunque realmente, para un fin de semana tonto en el que no sabes qué poder, la serie cumpliría su función.

Comparto el trailer de esta serie:

Agencia Lockwood está bien, aunque reconociendo que va de más a menos.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Slow horses temporada 1 (Apple TV)

Aprovechando mi nueva suscripción a Apple TV he visto la primera temporada de Slow horses, la serie protagonizada por Gary Oldman sobre un grupo de espías británicos poco ortodoxos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de una misión de entrenamiento fallida y públicamente vergonzosa, el agente británico del MI5, River Cartwright, es exiliado a Slough House, un purgatorio administrativo para los marginados del servicio.

La serie está basada en una serie de libros escrita por Mick Herron La Casa de la Ciénaga, de la que Slow horses ha sido adaptada en esta primera temporada, mientras que Dead Lions es la segunda temporada, recién emitida por Apple TV. Esta primera temporada de seis episodios ha sido creada por Will Smith (no el actor, sino el escritor, productor y humorista de stand-up británico), que escribe cuatro de los seis episodios de esta temporada. James Hawes dirige todos los episodios. Hawes es un veterano director británico de televisión que ha trabajado en series como Doctor Who (¿y quién no?), Penny Dreadful, Black Mirror, El Alienista, Raised by wolves o Snowpiercer, entre otras.

Gary Oldman es Jackson Lamb, jefe de la casa de la ciénaga. Desaliñado y borracho la mayor parte del tiempo, sus malos hábitos ocultan su aguda mente y sus habilidades como experimentado agente de inteligencia. Jack Lowden es River Cartwright, un prometedor agente del MI5 que fue degradado tras un error en un ejercicio de entrenamiento. Kristin Scott Thomas es Diana Taverner, subdirectora general del MI5 y jefa de operaciones.

El resto de miembros de la Casa de la ciénaga son Catherine Standish (Saskia Reeves), la administrativa de la oficina, alcohólica en proceso de rehabilitación, Sidonie «Sid» Baker (Olivia Cooke) una competente agente del MI5 inexplicablemente asignada a la Casa, Louisa Guy (Rosalind Eleazar), asignada después de que una operación saliera mal, Roddy Ho (Christopher Chung), un experto en informática y antiguo hacktivista, Min Harper (Dustin Demri-Burns), un agente caído en desgracia tras dejar olvidado un documento de alto secreto en un tren. Por último, Struan Loy (Paul Higgins) agente asignado a la Casa después de enviar un correo electrónico de trabajo inapropiado.

Me ha gustado Slow horses. Reconozco que el año pasado cuando me suscribí por primera vez a Apple TV no me llamó demasiado la atención la serie, pero a la segunda fue la vencida. Estamos tan acostumbrados a James Bond, Bourne y organizaciones de espionaje super tecnificadas y profesionales, que conocer a los miembros de la Casa de la Ciénaga, o el mero hecho que algo así pueda existir, un departamento donde ubican al personal menos hábil pero que sin embargo no pueden despedir, me parece que es una idea genial con mucho potencial que la serie consigue llevar a buen puerto.

Dentro que algunos personajes son un poco patéticos, otro elemento a destacar es que NO estamos ante una comedia, sino un thriller en el que los Caballos Lentos intentan resolver el secuestro de un joven británico de ascendencia pakistaní. Un caso en el que se ven envueltos casi por casualidad que obviamente esconde mucho más que un crimen de odio, entrando en temas muy actuales de intereses políticos. Este subtexto me ha gustado mucho y como digo me ha roto las expectativas de una historia más o menos humorística, cosa que Slow Horses realmente no es. Otro de los elementos estupendos de la serie es comprobar como en el mundo real hay casualidades, problemas inesperados y situaciones contra las que es imposible preveer nada, sólo actuar de la mejor manera posible una vez se produce.

El casting me parece un acierto total. Otro detalle estupendo de la serie es el hecho que Gary Oldman parezca un gilipollas y lo siga siendo al final de esta temporada, de alguna manera evitando la típica redención de personaje atormentado que podría haberse intuido dado el estado de las series actuales. También me ha gustado ver a Kristin Scott Thomas como un alto cargo del MI5 fría y calculadora más interesada en sus intereses políticos que en salvar a nadie. En general ellos lo hacen muy bien y aportan el carisma que se les supone a la serie, aunque la investigación en si en muchos momentos se apoye sobre los hombros del resto del reparto.

En el lado positivo sitúo también la duración de 6 episodios. Me encanta que una serie cuente lo que tiene que contar sin eternizarse ni transmitir que hay elementos que sobran. En ese sentido, la construcción de los personajes me parece correcta y más que suficiente, aunque dejando varias sorpresas de cara a la segunda temporada. Y sobre todo me gusta lo ambiguo que está todo lo relativo a la geopolítica alrededor del MI5 y los intereses de sus directivos. En estas dos vertientes, creo que Slow Horses es un éxito total.

Buscando algún elemento menos bueno, la verdad es que me pareció un poco confuso el episodio en el que se muestra el interés de Taverner (Kristin Scott Thomas) en el caso, algo que no tengo claro que esté bien contado. Sin embargo, exceptuando eso, la verdad es que he disfrutado mucho con esta serie, que gracias a su duración te deja con ganas de más. Lo mínimo que se le debe pedir a una serie de entretenimiento. Cosa que son todas las series de televisión, algo que a veces sus «creativos» olvidan.

Escribiendo esta reseña me he enterado que además de la segunda temporada recién emitida, Apple TV ha dado luz verde a dos temporadas adicionales que adaptarán otras dos novelas de Mick Herron. Tengo claro que veré la segunda temporada durante el mes de febrero, así que si mantiene el nivel como espero, creo que ya tendré más motivación para suscribirme a Apple TV, sumando Slow Horses a Severance, Ted Lasso o Para toda la humanidad. Dada la saturación de contenidos, entiendo que (casi) nadie vea Apple TV, empezando porque tiene poquísimos contenidos que no justifican una suscripción de más de 2 meses (lo que dure la serie que quieres ver). Dicho esto, la verdad es que en su mayoría me gusta lo que me ofrece esta plataforma.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Slow horses ha resultado una serie super interesante gracias al giro de los personajes. Aprovechando que me queda un mes más de suscripción gratuita a Apple TV tengo claro que veré seguro la segunda.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Decision to leave de Park Chan-wook

La nueva película de Park Chan-wook era para mi un visionado absoluto en cuanto se estrenara. Y la verdad es que Decision to leave no decepciona.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hae-Joon, un veterano detective, investiga la sospechosa muerte de un hombre en la cima de una montaña. Pronto, comenzará a sospechar de Sore, la mujer del difunto, mientras la atracción que siente por ella le desestabilizará. (FILMAFFINITY)

Park Chan-wook es una autentica institución dentro del cine coreano, con demasiados peliculones como para comentarlos todos. Simpathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003), Sympathy For Lady Vengeance (2005), Thirst (2009), Stoker (2013) o La doncella (2016) ayudaron a poner en el mapa el cine coreano. Decision to leave es una mezcla de drama, romance y género criminal, realizando Chan-wook el guion junto a Jeong Seo-Gyeong

La película fue seleccionada para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2022, donde Park Chan-wook ganó el premio al Mejor Director. Con 138 minutos de duración, cuenta con fotografía de Kim Ji-yong, montaje de Kim Sang-bum y música de Cho Young Wu. Además, los papeles principales están interpretados por Tang Wei como Song Seo-rae, una mujer de origen chino que no habla bien coreano, y
Park Hae-il como el Detective Jang Hae-jun que investiga la muerte de su marido al caer de una montaña mientras hacía escalada aparentemente en un accidente.

Park Chan-wook vuelve a darnos una lección de narrativa audiovisual con Decision to leave. La perfección de cada plano es abrumadora, como también un diseño de producción planteado milimétricamente para reforzar los temas de la película. La forma en que está contada esta historia de dos personas que se atraen pero no acaban de saber como dar el paso que pide el/la otro/a me parece una pasada. Para reforzar esta idea hay un tema recurrente en la película para mostrarlo, representado en el mar y la montaña, de forma que siempre que parece que uno está en un sitio, bien sea mental o sentimentalmente, el otro tiene la cabeza en el contrario. De esta manera, la casa de la mujer está empapelada con motivos marinos, y esto lo vemos también en numerosos elementos a lo largo de la película, y lo mismo para la montaña de la que cayó ¿accidentalmente? el marido de Song Seo-rae, que es el elemento que provoca todo el drama posterior.

Decision to leave tiene un ritmo lento pero consiguió engancharme gracias precisamente a la precisión que transmite toda la obra, combinando elementos bastante clásicos de una investigación policial con otros sentimentales en cuanto el policía parece empezar a obsesionarse con su «sospechosa», a pesar que aparentemente no hay pruebas contra ella, dado que la muerte de su marido fue accidental. Me ha gustado mucho cómo la película cambia a veces de narrador para mostrarnos el punto de vista de él o de ella, y como aparte de la parte de seducción en muchos momentos se mantiene la duda sobre qué pasó realmente en esa montaña y si la mujer es culpable o inocente gracias a la ambigüedad de todas las situaciones.

Quizá el problema que me suscita la película es que no consigo conectar con nadie durante la película. En este caso parece que el choque cultural con esta película coreana ha sido clave, porque es complicado creerse un romance / obsesión cuando los dos protagonistas son super inexpresivos. Y tengo claro que la cultura coreana no invita al contacto físico, rozarse una mano como puede verse en el poster de la película es algo impensable de ver normalmente en una pareja (y si no son pareja ya ni te cuento), pero la parte romántica no me acaba de funcionar en ninguna de las dos direcciones.

Sin embargo, el elemento de drama está perfecto y es lo que hace que todo el conjunto encaje. En ese sentido, el final me parece una pasada, teniendo la virtud de dejar la historia en el momento perfecto. En eso, como en todo lo demás, Park Chan-wook demuestra su habilidad y como todo estaba milimétricamente pensado.

Incluso reconociendo este elemento de los personajes y las interpretaciones con el que no he conectado, creo que Decision to leave es una película super recomendable que merece ser vista en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

Decision to leave es una película notable, aunque reconozco que me ha costado conectar con los personajes. Park Chan-wook sigue siendo un maestro que va a provocar que obligatoriamente vaya al cine para ver su próxima película. Más películas así de buenas, por favor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Aquaman: Andrómeda de Ram V y Christian Ward (DC Comics – ECC Ediciones)

ECC acaba de terminar la publicación de Aquaman: Andrómeda, el comic Black Label realizado por Ram V y Christian Ward que ofrece una historia con un potente apartado gráfico.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

“No podemos ahogar la verdad aunque la dejemos hundirse a mucha profundidad.”

En las profundidades del océano Pacífico, lo más lejos posible de tierra firme, se encuentra el Punto Nemo, un cementerio de naves espaciales de diferentes nacionalidades que, desde los albores de la carrera espacial, se hunden ahí, en el silencio del mar, tras amerizar. Sin embargo, en el Punto Nemo hay algo más que no han fabricado manos humanas. Y ahora, está… despertando.

Los tripulantes del Andrómeda, un submarino experimental que funciona con un motor cuántico con un secreto confidencial, reciben el encargo de investigar ese misterio, pero no son los únicos que van tras él. Cualquier cosa de valor que se encuentre en el mar suscita el interés del pirata Manta Negra. Y todo lo que atraiga a este llama también la atención de Arthur Curry, alias Aquaman, su enemigo de toda la vida. Pero que Dios los ampare cuando las puertas del horror del Punto Nemo se abran de par en par a fin de recibirlos…

El guionista Ram V y el dibujante Christian Ward someten a Arthur Curry a una situación de puro terror psicológico que doblegaría la voluntad de cualquiera. ¡Incluso la de un rey!

Ram V es un autor y creador de cómics y novelas gráficas nominado a los premios Eisner, como GRAFITY’S WALL, Costas Salvajes, The many deaths of Laila Starr y la ganadora del Eisner BLUE IN GREEN. Desde la publicación de su primer libro en 2016, el trabajo de Ram ha ido cosechando éxitos de crítica y popularidad, ganando múltiples premios. Además de crear obras originales, Ram también ha escrito para personajes icónicos & títulos como Swamp Thing, Justice League Dark, Catwoman y Veneno en DC Comics y Marvel. Ram vive en Londres, le gustan los perros, los garabatos y la melancolía argumental.

Christian Ward es dibujante y guionista de cómics. Sus obras incluyen la ópera espacial cósmica ODY-C, que cocreó con Matt Fraction, además del cómic de Marvel Rayo Negro, galardonado con un Eisner, junto a Saladin Ahmed. Aparte de Invisible Kingdom, trabaja en la actualidad en Tommy Gun Wizards, también publicado por Dark Horse. Vive en Shrewsbury (Inglaterra) con su esposa, Catherine, su hija pequeña y un perro llamado Thor.

Me gustó mucho la miniserie de Rayo Negro que Christian Ward dibujó hace algún tiempo con guion de Saladin Ahmed para Marvel Comics. (Buff, ¿De verdad ese comic es de 2019? ¿Han pasado cuatro años? Maaaadre mía, como pasa el tiempo). Reconozco que su dibujo fue el principal motivo que me impulsó a comprar esta serie Black Label de Aquaman, planteada por el guionista Ram V como una historia cerrada de Aquaman completamente libre de continuidad que puede leerse sin tener apenas conocimiento del personaje.

Y debo reconocer que tras la lectura de este comic la sensación en un poco decepcionante. Y es que Ward es un ilustrador fantástico que crea algunas imágenes super potentes con una expresividad bestial que me han encantado. De alguna manera sólo por la personalidad que tiene el apartado gráfico me ha compensado la compra de esta miniserie que desde luego se sale de lo normal, justificando además su publicación dentro de la línea Black Label de DC. Pero junto a los aspectos positivos hay que sumar un gran problema de narrativa que hace que el comic sea antipático de leer, con un dibujo que no acaba de contar bien la historia de Ram V, resultando confuso en varios momentos. A eso hay que sumar que junto a páginas maravillosas que quitan el hipo hay un montón de viñetas en los que los personajes están apenas abocetados, por ejemplo sin facciones en su rostro o dibujando apenas siluetas en algunos momentos, lo que de alguna manera me transmite una idea de vagancia que no mola nada. Y esto es un gran problema también, porque me deja la sensación que esta historia se podría haber contado en imágenes mejor de lo que lo ha hecho Ward.

Ram V plantea una historia de Aquaman en la que Arthur Curry es de alguna manera secundario en su propio comic, al hacer que la protagonista sea Yvette Verne, una bióloga marina y experta en ciencias del comportamiento cuyo padre murió en el mar hace años, que forma parte de la tripulación del Andrómeda que se dirige al fondo del mar a investigar la misteriosa señal que se se ha activado allí. La forma en que plantea V la figura de Aquaman como un mito que pocos conocen de su existencia permite que sus apariciones sean super potentes en el comic, ofreciendo varios momentazos para el lucimiento de Ward.

La idea de crear una tripulación que tendrá que enfrentarse a sus miedos más profundos y sus pecados del pasado es algo que me recuerda a la película Event Horizon. Dicho esto en positivo, dado que es una película que me encanta. Todo en la historia de V funciona relativamente bien, aunque la narrativa widescreen oscura de Ward hace que el comic no pueda tener una gran profundidad en las caracterizaciones, mostrando lo justo para construirles pero sin conseguir que empaticemos prácticamente con nadie de la tripulación, al notarse demasiado que son carne de cañón. En este sentido, la idea de estar ante un comic de terror psicológico tampoco llega a funcionarme demasiado por la aproximación gráfica de Ward y por una historia de V que se queda también en la superficie de lo que podría haber sido, tal vez por falta de páginas en este proyecto Black Label en 3 volúmenes de 48 páginas.

Quizá lo menos bueno de la historia es la utilización de Black Manta, el clásico villano de Aquaman, que parece que está presente por obligación de cara a posibles espectadores de la estupenda película de James Wan que se acercaran a este comic tras verlo en FNAC (o librerías generalistas similares), aunque realmente no pinta nada ni tiene una función relevante en la historia. El final del comic en lo relativo a este personaje da un poquito de pena, dejando clara su irrelevancia.

Por cierto, hace unos días escribía el post Black Label vs Universo DC (gracias a todos lo que lo habéis leído), en el que reflexionaba sobre la forma en que el éxito de los comics Black Label en los que se da mayor libertad creativa a sus autores para crear historias fuera de continuidad, de alguna manera está erosionando las ventas de los comics «normales» de DC Comics dentro de su universo super heroico. En este sentido, este Aquaman: Andrómeda me parece un perfecto ejemplo de esto, ya que la actual colección mensual de Aquaman me da una pereza enorme de leer, y sin embargo SI me animé a comprar este comic. De hecho, mira que le ha dado oportunidades a la colección regular de Aquaman, pero es super montonera y sin interés. Qué lejos quedan los tiempos de Geoff Johns e Iván Reis, la verdad.

Por cierto, el otro día en mi reseña de Legión de X de Simon Spurrier y Jan Bazaldua me quejaba un poco por la falta de personalidad del comic en su apartado gráfico, con un dibujo de Bazaldua correcto pero sin chispa, carisma o espectacularidad. Dentro que como veis le he puesto más de un pero a Aquaman: Andrómeda, desde luego la falta de personalidad no es uno de sus problemas. Más bien al contrario, la personalidad es su principal virtud y en este caso el motivo principal que genera la compra. Hablando del mundo del comic mainstream, algo que no me gusta nada es la sensación de producción industrializada de Marvel que genera artistas intercambiables sin que el desempeño se resienta demasiado, partiendo que sus comics no pasan de correctos en el mejor de los casos. Es en este contexto que cuando se encuentra un comic como el actual Castigador de Jason Aaron con un apartado gráfico se mantenga estable con Jesús Saiz, Paul Azaceta y Dave Stewart, el comic parezca algo especial muy diferente al resto de la línea editorial. En este sentido, tengo claro que siempre preferiré un comic que con sus cosas tenga personalidad, como Castigador o el Aquaman: Andrómeda objeto de esta reseña, que cualquier comic «industrial» fabricado en una línea de producción como parecen tantos comics actuales.

No puedo terminar esta reseña sin hablar del precio de la edición española de ECC Ediciones, un comic en cartoné con un precio de 13.50 €uros por número. El tamaño más grande de los comics Black Label en este caso sirven para que Christian Ward se luzca en los momentos más espectaculares, lo cual para mi es otro plus a la hora de comprar este comic. Pero me parece una pasada comprobar que la edición americana de DC Comics tiene literalmente la mitad de precio. LA MITAD DE PRECIO. Entiendo que habrá lectores que no entienden el inglés o no tienen acceso a librerías que traigan material americano, pero el abuso en los precios de la actual tenedora de los derechos de DC en España me parece una barbaridad. De hecho, ante este exceso yo reconozco que compré los comics en su versión inglesa, pudiendo además leer la resolución de esta historia antes que los lectores españoles.

ECC tiene cosas buenas, por ejemplo el precio de sus grapas está mucho más ajustado respecto a los de Panini. Y tiene líneas como DC Pocket que son comics realmente económicos que me parecen estupendos para que nuevos lectores se puedan aproximar a los personajes DC y leer los principales comics de estos personajes a un precio imbatible super bueno. Pero la sensación que ECC se está aprovechando de un posible prestigio de estos comics para cobrarlos a un precio exagerado dado que estima que el carismático dibujo de Ward hará que el comic se venda independientemente del precio, me parece también una idea terrible.

Aquaman: Andrómeda es un comic de gran personalidad que no me sabe mal haberlo comprado, consiguiendo que los menos buenos pesen menos que las cosas positivas que me he encontrado.

Comparto las primeras páginas del comic:

Aquaman: Andrómeda me ha parecido un buen comic pero a la vez me ha fastidiado un poco que el dibujo de Ward no me haya flipado como esperaba.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Babylon de Damien Chazelle

Tenía muchas ganas de ver la nueva película de Damien Chazelle Babylon, película sobre la industria del cine durante las décadas de 1920 y 30, con un reparto estelar protagonizado por Margot Robbie y Brad Pitt.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientada en Los Ángeles durante los años 20, cuenta una historia de ambición y excesos desmesurados que recorre la ascensión y caída de múltiples personajes durante una época de desenfrenada decadencia y depravación en los albores de Hollywood.

Damien Chazelle escribe el guion de la que es su cuarta película como director tras las brillantes Whiplash y La La Land de 2014 y 2016, y el pequeño traspiés que supuso First Man en 2018.

La excesiva película de Chazelle sobre el mundo del cine tiene más de tres horas de duración, y cuenta con fotografía de Linus Sandgren, montaje de Tom Cross y música de Justin Hurwitz. Con un presupuesto de 80 millones de dólares, la película se ha convertido en uno de los mayores fracasos de taquilla de 2022. La película ha sido casi ninguneada en lo referido a las nominaciones de los Oscars que acabamos de conocer esta semana, recibiendo tres a Banda sonora, Diseño de producción y Vestuario, quedando fuera de los premios principales.

En el reparto tenemos a Margot Robbie como Nellie LaRoy, una aspirante a actriz, y Brad Pitt como Jack Conrad, una popular estrella del cine mudo, que son las principales estrellas de la película. Junto a ellos, Diego Calva como Manuel «Manny» Torres, un ayudante de cine mexicano que aspira a tener un papel más importante dentro de la industria cinematográfica y que hará de alguna manera la función de punto de vista de la película. Jean Smart como Elinor St. John, una periodista sensacionalista, Jovan Adepo como Sidney Palmer, un trompetista de jazz y Li Jun Li como Lady Fay Zhu, una cantante de cabaret chino-estadounidense que también escribe los intertítulos de las películas, forman parte del reparto de una película que tiene un montón de actores conocidos en papeles secundarios: Tobey Maguire, Erik Roberts, Olivia Wilde, Max Minghella, Lukas Haas o Flea entre otros.

Lo primero que me vino a la cabeza al terminar de ver la agotadora Babylon es que hay que aplaudir a Damien Chazelle, porque creo que desde la concepción del proyecto tenía claro que puestos a fallar, más vale hacerlo a lo grande. De hecho, tras la tibia acogida de First Man y recordando el viejo dicho de Hollywood «eres tan bueno como la recaudación de tu última película», Chazelle debió pensar que el momento de hacer esta película era AHORA, porque lo más normal es que no tuviera la posibilidad de hacerla en el futuro con esta escala.

Babylon es excesiva, caótica, agotadora, gigantesca, pero también es una maravillosa locura que rezuma CINE por los cuatro costados. Cuando Babylon triunfa, lo hace ofreciendo algunas de las imágenes más potentes del año cinematográfico, pero también hay muchos momentos excesivos no, lo siguiente, que son algunos de los WTF?! más grandes y ridículos del año.

La película arranca con un elefante cagando encima de uno de los operarios que lo transporta a la casa de un magnate de Hollywood donde se va a celebrar una fiesta. Un mar de defecación que inunda al pobre hombre. Cuando llega la fiesta tenemos la mayor orgía de desenfreno que se recuerda, reflejo de los tiempos exagerados que se vivieron en la meca del cine en la década de 1920. Cuando la gente se droga, no esnifa una ralla sino que sumerge la cabeza en montañas de heroína. Y así todo. Chazelle plantea un mundo de exageración a una escala loquísimamente grande como entiende que debía ser el Hollywood de la época, lo que provoca que la película se encuentre durante casi todo el metraje caminando en el alambre para intentar no caer en lo ridículo, cosa que no siempre consigue. Aunque dicho esto, también creo que el amor de Chazelle por el cine y su industria (a pesar de los aspectos ciertamente negativos de estos años) consiguen que Babylon llegue a buen puerto.

Los mejores momentos de Babylon son para mi aquellos en los que se dedica a mostrar cómo se creaba el cine en esos años, empezando por el final del cine mudo y el cataclismo que la llegada del sonido provocó en la industria. Obviamente todo es exagerado, una huelga de extras implica ver a 300 personas persiguiendo a Manny Torres (interpretado por Diego Calva), cuyo papel es ser nuestros ojos y mostrar el sense-of-wonder que la gente corriente sentía ante la MAGIA del cine. El rodaje de una película medieval con un combate de cientos de extras, la dificultad de las primeras grabaciones con sonido, la fiesta / orgía inicial y el emocionante climax final con el homenaje que Chazelle hace a la industria del cine son para mi lo mejor de una película que a pesar de los numerosos peros me ha gustado y me ha dejado con buen sabor de boca tras verla en el cine.

Si hay una ganadora en Babylon, esa es Margot Robbie, que es mostrada como una DIOSA de belleza inalcanzable. Su personaje Nellie LaRoy es un torbellino de belleza y exuberancia que es el reflejo perfecto de esa época, sumando también exageración y una dosis de chavacanería, algo que se llevaba en el cine mudo y que perdió su lugar en la industria con la llegada del sonido y la ola conservadora que marcó los años 30 en el mundo del cine. Su arranque es un torbellino que me atrapó y me enamoró, aunque también debo decir que los momentos que más me gustan de ella son los más calmados en los que puede mostrar su enorme rango actoral, porque llega un momento en que el personaje entra en una espiral autodestructivo que es super over-the-top, igual que la gran mayoría de la película.

Brad Pitt sale peor parado de Babylon en lo referido a la comparación con Robbie. Y no es que lo haga mal, de hecho su personaje tiene un par de momentos actorales muy buenos que Pitt aprovecha porque el personaje del veterano actor de cine mudo Jack Conrad está cortado totalmente a su medida. Su personaje es de alguna manera el visionario que sabe y lucha por impulsar el cine porque cree que es capaz de ser el principal entretenimiento que alimente la imaginación y las ilusiones del público, y no un entretenimiento menor de bodevil como era considerado en sus orígenes. Incluso aunque eso provoque su caída posterior. Pero el problema que tengo con Conrad es un problema en general del guion planteado por Chazelle, y es que todos los personajes son estereotipos andantes para mostrar diferentes caras de la industria, sin cosas realmente originales que mostrar por si mismos. Como digo, me encanta cuando Chazelle hace cine dentro de cine, pero sus personajes no acaban de resultar interesantes en ningún momento porque parece que te los sabes de inicio.

La periodista interpretada por Jean Smart no hace nada en la película a pesar de estar super presente, dado que Chazelle sólo la quiere para dar una clave de las claves de la película, que el cambio que trajo el sonido acabó con la carrera de decenas ¿cientos? de actores y actrices que no es que hicieran nada malo, sino que el público pasó página y buscó otras cosas y nada podía evitarlo. Eso incluye al actor veterano super estrella de Hollywood o una joven actriz que tuvo unos pocos años de gloria en los que brilló demasiado hasta consumirse. El trompetista de color Sidney Palmer tampoco hace nada relevante aparte de tocar, pero muestra el racismo de la industria, al igual que la bella Lady Fay Zhu sirve para reforzar la idea que los profesionales de Hollywood no podían salir del armario, además que el cambio al sonido provocó que algunas profesiones como los que creaban los títulos de las películas mudas, quedaran obsoletas. Por no hablar del propio Manny que es hispano y oculta su origen para poder ascender en el estudio. Un personaje que para ser. Todos ellos son plot-points más que seres de carne y hueso, y eso no es un gran problema dentro del contexto de la película, pero si es algo que impide que la película sea memorable.

Por cierto, aprovecho este punto para destacar la música de Justin Hurwitz, que me parece antológica, no sólo como reflejo de la época sino también para reflejar el frenesí planteado por Chazelle. El diseño de producción y el vestuario son también una maravilla, que son los tres apartados por los que la película ha sido nominada a los Oscars de este años. A estos elementos yo sumaría además la fotografía de Linus Sandgren, que es perfecta, además del montaje y el maquillaje. Técnicamente, Babylon es de 10, consiguiendo Chazelle meterte dentro de la historia desde el primer fotograma.

Hay otro tema interesante de Babylon y es que el corazón de la historia de Chazelle es hacer un homenaje al cine y a su industria, una idea que se transmite prácticamente en cada escena. Y esto es así a pesar de los numerosos hechos cuestionables cuando no directamente delictivos que tuvieron lugar en esa época que en su mayoría eran ocultados por unos estudios que tenían comprados a policía y jueces. Es por esto que aunque la película muestra estos hechos lamentables, realmente Chazelle no busca en ningún momento hacer daño a la industria o manchar ¿su reputación?

Hay mucho machismo y racismo, unas gotas de homofobia (pero muy muy en el fondo). En los rodajes moría gente por las terribles condiciones en las que se trabajaba, rayando la esclavitud, pero todos estos momentos son mostrados casi como anécdotas divertidas, lo cual es una decisión bastante cuestionable. En este sentido, reconozco que me estuve riendo en varios momentos ante lo exagerada de varias situaciones durante los rodajes, pero diría que era el efecto deseado por Chazelle, no creo en absoluto que la película tenga momentos de humor involuntario. Por no hablar de las violaciones a mujeres, una lacra tristemente convertida en norma en el Hollywood de la época que casi llegó hasta nuestros días, y que queda oculto bajo el hedonismo de la fiesta inicial, y que la película si evita completamente. Porque como digo Babylon no es cine denuncia, sino homenaje a unos tiempos pasados con luces y sombras.

Tengo que decir que NO se me ha hecho larga la película a pesar de sus tres horas. Esto significa que Chazelle alguna cosa bien también ha hecho (guiño, guiño). Sin embargo, tengo que advertir que la película tiene enormes problemas de ritmo, dentro que como comento antes hay partes que me gustan mucho y otras con las que no conecto. Por ejemplo todo lo relativo al personaje de Tobey Maguire es otro over-the-top absurdo que no me funciona nada, aunque entiendo que está ahí para mostrar la naturaleza depravada de una parte de Hollywood, algo que como el resto es mostrado sin una conclusión ni moraleja, simplemente está ahí.

A pesar de estos problemas, Chazelle sabe reconducir los últimos minutos para conseguir un final super emocionante y satisfactorio que cumple el objetivo de homenaje a la historia del cine y a un medio de comunicación que ha iluminado la imaginación de millones de personas durante el último siglo, entre los que me encuentro. Babylon es super imperfecta, pero cuando brilla, ¡OH BOY!! Nos ofrece momentos memorables que permanecerán en mi memoria para siempre. Sólo por esto, recomiendo sin duda que si tenéis ocasión vayáis a ver la película al cine, algo que es consustancial al medio, a pesar que el streaming esé desafiando esas convenciones. Hay películas como Avatar o Top Gun Maverick que hay que ver si o si en pantalla grande. Babylon es otra de esas películas.

Comentaba al principio que puestos a fallar, mejor hacerlo de la forma más grande y exagerada posible. Dentro que no creo que Babylon sea el Epic Fail que mucha gente sugiere. De hecho, creo que hay que aplaudir la ambición de Chazelle a la hora de crear una película más grande que la vida. Puestos a elegir, me quedo con la gente que se atreve a soñar, y Chazelle creo que sigue siendo un soñador y un creyente sobre la magia del cine. Espero que la debacle en la taquilla no haga que pierda la ambición mostrada en esta película.

Comparto el trailer de esta excesiva película:

A pesar de sus excesos, Babylon es una película que merece ser vista en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

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