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Jonah Hex: El rostro de la violencia, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray, Tony DeZuñiga y Luke Ross #Reseñoviembre Día 9

Es poco frecuente poder leer comics ambientados en el lejano oeste, y en el #reseñoviembre de hoy quiero destacar uno de los mejores westerns de los últimos años.

#RESEÑOVIEMBRE Día 9: Jonah Hex: El rostro de la violencia, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray, Tony DeZuñiga y Luke Ross

Guión: Jimmy Palmiotti y Justin Gray

Dibujo: Tony DeZuñiga y Luke Ross

Primera publicación: Jonah Hex 1-6 (DC Comics 2006)

Edición Española: Planeta de Agostini (2009)

RESUMEN: Jimmy Palmiotti y Justin Gray los encargados de insuflar nueva vida al sombrío cazar recompensas Jonah Hex, ayudados para la ocasión por los dibujantes Tony DeZuñiga y Luke Ross. Este volumen recopila los seis primeros números de la serie regular de DC Comics, que ha vuelto a dar lustre al gatillo más implacable del Lejano Oeste. Seis historias autoconclusivas, a sangre y plomo, que se convierten en todo un ejercicio de estilo dentro del Western.

 

Llevamos ya unos años en los que el western se ha alejado de la versión romántica de antaño en la que heroicos colores y aventureros se adentraban hacia lo desconocido buscando aventuras y una vida mejor. El lejano oeste fue una época terrible en la que se cometieron terribles atrocidades y en la que a menudo la única ley que valía era la del más fuerte.

Los guionistas Jimmy Palmiotti y Justin Gray crearon en Jonah Hex una etapa para el recuerdo protagonizada por un cazarrecompensas amoral al que sólo le mueve su propio beneficio. Con una horrible cicatrix en la cara, su nombre se decía entre sururros ya que si llegaba a un pueblo eso significaba que alguien iba a acabar muerto.

La principal característica de esta larga etapa de Palmiotti y Gray en Jonah Hex es que cada número cuenta una historia completa autoconclusiva, en lo que fue un elegante ejercicio de estilo narrativo. Esto significa que estamos ante un comic que va contra corriente a lo que se lleva en el comic mainstream del siglo XXI, en el que los autores y editoriales plantean historias largar pensadas para ser recopiladas en tomos.

Jonah Hex es todo lo contrario, cada número destila western por los cuatro costados y ofrece un comic superstasfactorio en si mismo sin necesidad de tener que leer nada más, con momentos icónicos, duros e incluso crueles en los que el final feliz no siempre está garantizado. A las víctimas al menos les quedará el consuelo de que los malvados también encontraron su final a manos del implacable caza-recompensas.

En el apartado artístico, Luke Ross y Tony DeZuñiga optan por un estilo realista utilizando a un joven Clint Eastwood como inspiración para el veterano Hex, optando en muchos momentos por viñetas horizontales que trasmiten una narración cinematográfica. Sus estilos de dibujo son super chulos y ambos transmiten perfectamente la dureza del far-west.

Jonah Hex es un comic excelente que nos traslada a una época pasada en la que por un puñado de dólares, Jonah Hex dispensaba su propia clase de justicia.

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The New Teen Titans: Games, de Marv Wolfman y George Perez #Reseñoviembre 8

Marv Wolfman y George Perez son historia viva del comic gracias a su recordada etapa en los New Teen Titans y su maxiserie Crisis en Tierras Infinitas que redefinió el Universo DC en 1986. En el #reseñoviembre de hoy quiero destacar su última colaboración.

#RESEÑOVIEMBRE Día 8: The New Teen Titans: Games, de Marv Wolfman y George Perez

Guión: Marv Wolfman y George Perez

Dibujo: George Perez, con tintas de Perez, Mike Perkins y Al Vey

Color: Hi-fi Design

Primera publicación: DC Comics (2011)

Edición Española: ECC Ediciones (2012)

RESUMEN: Era uno de los grandes cómics perdidos: una última aventura de los New Teen Titans a cargo del equipo creativo que los definió. Ahora, casi un cuarto de siglo después que las primeras páginas fueran dibujadas, el escritor Marc Wolfman y el artista George Perez (Crisis en Tierras Infinitas) -uno de los equipos creativos más afamados de la historia del cómic de superhéroes- vuelven a reunirse para terminar lo que empezaron el siglo pasado.

Le llaman Gamesmaster. Quién es es un misterio, pero lo que sabe el gobierno de él es suficiente para aterrorizarles. Su objetivo es simple, atacar a la sociedad en sus puntos mas débiles, sobrepasando a cualquier oponente. Ahora los New Teen Titans han sido atraído a un juego mortal. Si pierden toda una ciudad morirá.

 

Para un lector más joven podría ser difícil de creer que hubo una época en que los Jóvenes Titanes eran igual de populares que la Patrulla-X, pero así fue durante los años 80. Marv Wolfman y George Perez crearon una etapa fantástica que aguanta sin problemas el paso del tiempo con unos personajes maravillosos: Dick, Donna, Raven, Garth, Wally o Victor eran un grupo de jóvenes héroes que no tenía miedo de crear su propio futuro saliendo de la sombra de sus mentores, Batman, Wonder Woman y Flash entre otros. Durante años, sus aventuras contra Deathstroke, el Hermano Sangre o Trigon marcaron una época, pero más interesantes que sus combates era conocer su vida de civiles, algo en lo que imitaron y en muchos momentos superaron a la mayoría de comics Marvel de la época.

Como ha pasado con tantos equipos artísticos, Wolfman y Perez “murieron” de éxito, ya que tras 5 años ininterrumpidos en New Teen Titans, DC les encargó la macrosaga Crisis en Tierras Infinitas cuyo objetivo final era reiniciar el Universo DC. Esta obra magna se publicó entre 1985 y 1986, y tras su finalización, Perez optó por nuevos desafíos como autor completo, protagonizando el relanzamiento de Wonder Woman, otra etapa para el recuerdo.

Y aunque sus caminos se separaron, siempre tuvieron la intención de realizar juntos una última aventuras de los Titanes, y ya en 1987 o 1988 empezaron a hablar de ello. Debido a múltiples problemas, entre ellos el bloqueo de escritor que sufrió Wolfman, la obra quedó pospuesta a pesar que Perez ya había dibujado más de 70 páginas. Años más tarde, el Editor en Jefe de DC Dan Didio retomó el proyecto de cara a celebrar el 30 aniversario del inicio de esta etapa, previsto para 2010. Aunque finalmente se publicó en 2011, creo que esta Novela gráfica de más de 120 páginas merece la pena.

Este comic nos recuerda que no hay malos personajes sino autores que no saben qué hacer con ellos, y nos muestra lo grande que fue este equipo. El dibujo de Perez es una maravilla, cada personaje es completamente reconocible y sus páginas son super dinámicas, algo totalmente esperable. Si tengo que decir algo menos bueno, eché de menos un climax final más potente, ya que los Titanes son separados y tienen que luchar en solitario contra enemigos escogidos para la ocasión, por lo que me faltó la gran splash-pages con todos juntos luchando contra el enemigo común. En todo caso, esto es un pero muy pequeño y creo que es una obra de obligada lectura. para todos los fans de los comics de superhéroes.

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Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips #Reseñoviembre Día 7

En el #reseñoviembre de hoy recomiendo la primera obra completa de uno de los equipos creativos más sólidos y reconocibles del actual panorama comiquero americano el formado por el escritor Ed Brubaker y el dibujante Sean Phillips.

#RESEÑOVIEMBRE Día 7: Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Guión: Ed Brubaker

Dibujo: Sean Phillips

Color: Tony Avila, Randy Mayor, Alex Sinclair y Carrie Strachan

Primera publicación: Sleeeper volumen 1 (12 números, 2003-04), volumen 2 (12 números, 2004-05)

Edición Española: EEC Ediciones (4 tomos, 2018-19)

Resumen: El agente doble Holden Carver se ha infiltrado en una organización secreta dirigida por la mayor mente criminal del planeta: el maquiavélico Tao. Para ganarse la confianza de su nuevo patrón, Carver deserta de la agencia gubernamental a la que pertenece, convirtiéndose en un traidor a ojos de todo el mundo. Ahora, a las órdenes de Tao, se ocupa de misiones sucias y arriesgadas para las que está especialmente dotado por su capacidad de canalizar hacia otras personas todo el dolor que se le inflija. En algunas ocasiones, esto es una bendición. En otras, una auténtica pesadilla. En marzo de 2003, el guionista Ed Brubaker (Gotham Central) y el dibujante Sean Phillips (Gotham Noir) combinaron espionaje y superhéroes en una serie extraordinaria. ¿El resultado? Una obra maestra del suspense.

Si piensas en “noir” en el mundo del comic americano, Ed brubaker y Sean Phillips son los primeros nombres que vienen a la cabeza. Su calidad y consistencia creativa les han convertido, por méritos propios, en unos “fan-favourite” con una legión de seguidores entre los que me encuentro. En estos años han ofrecido comics excelentes como Criminal, The Fade-out o Kill or be killed que son ya clásicos del género negro y es una gozada poder volver a la época en la que todo empezó.

Sleeper fue editado por el sello Wildstorm de DC Comics y sigue siendo un comic excelente por el que no pasan los años que gustará a lectores de todo tipo, no solo en los fans del género negro o los superhéroes y que puede leerse de forma autónoma sin necesidad de haber leído nada previamente.

Nos encontramos ante un thriller de espionaje con temática negra en el que hay personajes con superpoderes. Holden Carver, el protagonista, simboliza a la perfección el ideal de protagonista noir, una persona con su propio código de honor cuyas acciones le sitúan muy lejos del lado de los ángeles. Durante estos números, veremos como comete crímenes horribles para mantener su tapadera de forma que aunque sus intenciones iniciales eran buenas, ¿realmente es un héroe o no es más que otro villano más?

Sleeper funciona también como historia de conspiraciones. Brubaker entiende perfectamente el medio del comic y ofrece una lectura con un montón de giros y sorpresas en cada capítulo, con momentos de elevada carga sensual y otros de gran violencia, dejando al lector siempre con ganas de más. Asistiremos a traiciones de dobles y triples agentes, conoceremos a mujeres fatales de las que enamorarse aún sabiendo que esa relación no puede acabar bien, así como un grupo de secundarios a los que coges cariño a pesar de ser carne de cañón. Y por encima de todos está TAO, cuya inteligencia le pone siempre un paso por delante de sus perseguidores y que hace que la supervivencia de Holden tampoco esté asegurada.

En el aspecto gráfico, Sean Phillips realiza un estupendo trabajo, marcando el estilo que le caracterizará en sus obras posteriores. Su dibujo se caracteriza por un interesante uso de la tinta para crear sensaciones de opresión sobre el protagonista, además de situar la iluminación de la escena siempre en el sitio justo. Aunque sus viñetas nos cuentan perfectamente la historia, sus lápices son un poco toscos y aún están lejos de sus mejor nivel, que encontraremos en comics como The Fade-out o Kill or be killed.

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Sandman Mystery Theatre volumen 1, La Tarántula de Matt Wagner y Guy Davis #Reseñoviembre Día 3

Soy un gran fan de las historias de género negro, así en el tercer día de la inicitiva #reseñoviembre viajamos en el tiempo hasta el Nueva York de 1938, para acompañar a Sandman en la resolución de su primer caso.

#RESEÑOVIEMBRE Día 3: Sandman Mystery Theatre volumen 1, La Tarántula de Matt Wagner y Guy Davis

Guión: Matt Wagner

Dibujo: Guy Davis

Color: David Hornung

Primera publicación: Sandman Mystery Theatre 1-4 (1993)

Edición Española: Norma Editorial 1998

Resumen: SANDMAN MYSTERY THEATRE es la aclamada reinvención de las aventuras del Sandman original de la Golden Age del guionista Matt Wagner y el artista Guy Davis. En este comic de género negro, el millonario Wesley Dodds adopta la identidad de Sandman para poner fin al crimen y la corrupción en Nueva York en la década de 1930. Con una máscara y pistola de gas, un sombrero de fieltro, traje y gabardina, Dodds persigue a los peores criminales que la ciudad tiene para ofrecer, incluida la Tarántula, un brutal secuestrador que ataca a mujeres jóvenes de la alta sociedad.

La década de los años 30 es un momento mítico para el género negro. Una época en la que la ley seca acababa de ser derogada y los gangsters se juntaban con la alta sociedad, los políticos y los empresarios en clubes nocturnos de Nueva York o Chicago. En este momento previo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el cambio se notaba en el ambiente y jóvenes adinerados que salían para divertirse con el mundo del crimen agazapado en callejones oscuros.

Es por esto que Sandman Mystery Theatre sólo podía estar ambientado en la Nueva York de 1938. Este comic fue publicado dentro del sello para adultos Vertigo de DC Comics entre 1993 y 1999, en total 70 números más algún especial. La serie se agrupó en arcos de 4 números que investigaban casos diferentes, tocando además de crímenes especialmente violentos, temas como el racismo, la lucha de clases, la homosexualidad, el ascenso del nazismo o incluso el incesto.

Los principales protagonistas son Wesley Dodds como Sandman, un detective con una pistola de gas que duerme a sus víctimas y les obliga a decir la verdad, y Dian Belmont, la hija del Fiscal de Nueva York que se convertirá en compañera de aventuras e interés romántico. Lo principal del personaje de Dian es que frente a las típicas damas en peligro que necesitaban ser salvadas, en el comic original de 1941 Dian es socia de Wesley por méritos propios, lo que significó un salto exponencial en la representación de la mujer en los comics de la época.

Como fan del género negro, me encanta este comic y creo que funciona como historia de detectives, pero también como crónica de esta época. El principal artífice es este éxito fue el artista Guy Davis, que realizó un enorme esfuerzo de documentación para que todo, (trajes, coches, etc…) fueran correctos para la época. Además, creó a Wesley Doods como una persona increíblemente normal no demasiado alto ni fuerte que necesita gafas para ver y que es superado físicamente en numerosas ocasiones. Su estilo “sucio” con lápices de grandes manchas transmiten perfectamente la violencia de los casos y el tono escabroso y sexual de las investigaciones. Aunque no fue el artista en todos los arcos, esta serie no se entiende sin su dibujo.

Por su parte, Matt Wagner, que en tomos posteriores contó con la colaboración de Steven T. Seagle, presenta historias repletas de elementos escabrosos y violencia brutal, algo básico en el género negro, y utiliza cada arco para hacer un comentario sobre algún aspecto concreto de la sociedad de la época. Sus arcos están planteados principalmente como casos a investigar y puzzles que resolver, pero es el carisma y la profundidad de los protagonistas lo que consigue enganchar al lector, haciendo de Sandman Mystery Theatre un comic que ningún fan del género negro o las historias de gangster ambientadas en los años 30 puede perderse.

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Batman Año Uno, de Frank Miller y David Mazzucchelli #Reseñoviembre Día 1

Me uno a la iniciativa #reseñoviembre , 30 reseñas de comics en 30 días, con un máximo de 600 palabras por reseña. Opto por recomendar comics clásicos sobre los que no nunca tuve tiempo de escribir, en lugar de volver a hablar de una obra sobre la que ya haya escrito en el blog. Y mi primera recomendación es una de las mejores historias de Batman de todos los tiempos:

#RESEÑOVIEMBRE Día 1: Batman Año Uno, de Frank Miller y David Mazzucchelli

Guión: Frank Miller

Dibujo: David Mazzucchelli

Color: Richmond Lewis

Primera publicación: Batman 404-407 (1987)

Edición Española: ECC Ediciones 2019

Resumen: “Me convertiré en un murciélago”. Con estas palabras, Bruce Wayne encuentra por fin un sentido para su vida e inicia el proceso que le convertirá en el mayor luchador contra el crimen que el mundo haya conocido. Frank Miller y David Mazzucchelli nos presentan una poderosa historia sobre el poder y la corrupción, sobre la ley y la justicia, sobre amor y responsabilidad… Sobre el nacimiento de una leyenda.

Tras firmar una de las obras maestras del comic de superhéroes como es The Dark Knight Returns (1986), Frank Miller debía estar un poco loco para a continuación contar otra historia de Batman. Bendita locura y bendita creatividad, ya que este Año Uno (1987) es incluso superior en muchos aspectos. Mientras TDKR era una historia crepuscular con la última historia de Batman (para la época), ahora Miller centró su mirada en sus orígenes, ese momento clave del personaje en el que aún no era el gran héroe conocido y temido por todos y que buscaba encontrar su propio camino.

Frente a las típicas y tópicas historias de villanos que son el opuesto del héroe, el gran acierto de Miller es crear una historia de orígenes no sólo de Bruce Wayne sino también de Jim Gordon. El viaje de ambos protagonistas y sus puntos de vista complementarios sirven para completar el puzzle del cáncer que corrompe a la ciudad. Y es que Año Uno es deudora de películas como Taxi Driver, convirtiendo a Gotham en uno de los principales protagonistas, una urbe decadente y gris en la que la delincuencia campa a sus anchas y la policía es parte del problema, no de la solución.

La narración se articula de monólogos internos de ambos personajes, que, de forma seca y directa nos hacen comprender sus motivaciones desde el minuto uno. Bruce debe entender que toda la preparación y el dinero no son suficientes si no eres un símbolo frente a la injusticia, además de asumir que sin ayuda no tiene ninguna oportunidad. Y Gordon debe dar un paso adelante para defender a los inocentes incluso de sus propios compañeros, aunque eso signifique poner en peligro a su familia. El hecho que no sean perfectos y cometan errores en su camino de aprendizaje es también otro elemento destacado de este comic, que marcó la dirección de Batman durante casi dos décadas.

Me he detenido mucho en el guión de Miller, pero antológico es también el dibujo de David Mazzucchelli con colores de Richmond Lewis, que ofrece una master-class narrativa en cada página. Frente a la potencia icónica con la que Miller nos obsequió en TDKR, Mazzucchelli es mejor narrador con un estilo despojado de elementos superfluos. Frente a la moda actual de saturar las viñetas de líneas cinéticas pensando que eso aporta mayor dinamismo, Mazzucchelli muestra toda la intensidad congelando la imagen en su momento más icónico, jugando con los ángulos de cámara y la composición de viñetas para conseguir el efecto deseado en cada momento. Además, como historia influenciada en el noir, la paleta de colores de Richmond Lewis viste cada escena en los tonos amarillos, azules, rojizos o grisáceos que la historia precisa.

30 años después, Batman Año Uno es un clásico imperecedero del comic que sigue transmitiendo toda la fuerza e iconicidad de Batman a las nuevas generaciones.

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