Joe Hill y Gabriel Rodríguez triunfan con el crossover de Locke & Key con The Sandman Universe. Hell & Gone es una miniserie de dos números con una historia maravillosa que confirma que hay autores que parece que nacieron para trabajar con ciertos conceptos.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Si crees que puedes abrir las puertas del infierno e invitarte a ti mismo, ¡debes estar soñando! El cruce épico entre dos de los universos de fantasía más queridos en los cómics comienza aquí. John «Jack» Locke lleva diez años muerto, pero eso no le ha impedido enviar una carta ocasional a casa … desde el infierno. Ahora Mary Locke hará cualquier cosa para salvar el alma de su hermano, incluido llegar a un acuerdo con Roderick Burgess, el hombre más malvado de Inglaterra, para buscar respuestas en la Casa del Misterio y arriesgarse a la pesadilla ambulante conocida como Corinthian para encontrar ayuda en un Reino de los Sueños que ¡se está desintegrando!
Locke & Key / The Sandman Universe: Hell & Gone es una miniserie de 2 números, que ofrece una historia completa super satisfactoria. No obstante, para la mejor comprensión de la historia sería interesante que los lectores leyeran antes la mineserie Locke & Key: In pale battalions go… que presentaba a la familia de Chamberlin Locke en 1916, y el número 0 de este crossover en el que situaba tanto a los miembros de la familia de cara a este cruce, al igual que un Morfeo, El señor del Sueño, que en su ya mítico número 1 de 1989 fue hecho prisionero por Roderick Burgess, unos números previos que reseñé aquí.
Si tengo que decir algo menos bueno de este comic maravilloso, la verdad es que lo único que se me ocurre es que dos números se me han hecho cortísimos. Y es que leyendo la chulísima historia de Hill y los fantásticos dibujos de Rodríguez, con color de su colaborador habitual Jay Fotos, la verdad es que desearía que esto hubiera sido una miniserie de 6 o 12 números, para poder disfrutarla durante mucho más tiempo.
Joe Hill consigue la cuadratura del círculo con esta historia en la que la familia Locke entra en contacto con el mundo de El Sueño, creando momentos realmente maravillosos que al mismo tiempo no contradicen o cambian lo ya aparecido en los comics de Sandman. La protagonista de esta historia es Mary Locke, la hermana del fallecido Jack al que busca liberar de su tormento en el infierno antes que su padre Chamberlin fallezca acosado por la edad y su sentimiento de culpa. Su búsqueda de esperanza la hará ponerse en contacto con Roderick Burgess en Inglaterra para descubrir si su prisionero Morfeo pudiera ayudarla con su problema, lo que pondrá en marcha una cascada de sucesos que harán que Mary conozca El Sueño, sus habitantes y la forma de entrar en el Infierno. Lo malo es que como todos sabemos, es más fácil entrar que salir de allí.
Comentaba que me hubiera gustado que esta miniserie se hubiera alargado mucho más. Y siendo cierto, también hay que agradecer la capacidad de síntesis de Joe Hill, que se muestra como un experto del mundo creado por Neil Gaiman y a la vez crea una historia rebosante de personalidad en tan sólo 80 páginas. En este sentido, hay que agradecer la flexibilidad que tanto IDW como DC Comics permitieron a Hill, ya que el primer número tuvo 32 páginas de historia, mientras que el segundo aumentó hasta las 48, consiguiendo que el ritmo narrativo fuera el que la historia demandaba en cada momento, sin verse limitado por cliffhangers innecesarios. De esta manera, el final con una invitada especial de última hora, y en general todo el comic, me parece perfecto y super satisfactorio.
Junto a Joe Hill, obviamente el comic es un triunfo gracias al increíble dibujo de Gabriel Rodríguez, con el colorista Jay Fotos con el que muestra una perfecta compenetración. Como comentaba antes, hay autores que parecen nacidos para trabajar en un comic, y la verdad es que Rodríguez no puede ser más perfecto para dar vida al mundo del Sueño. Su inventiva e imaginación nos ofrecen momentos brillantes, con una estructura de página y una elección de puntos de vista en cada plano que refuerza la sensación fantástica del relato. Además, su caracterización de los personajes clásicos como Lucien, el Corintio, el propio Morfeo y un montón de apariciones especiales que prefiero ni nombrar para no chafar la sorpresa me parece maravillosa, captando perfectamente el espíritu de cada uno. Artísticamente, el comic es de 10.
Y por si fuera poco, además de ser una nueva y chulísima aventura de Locke & Key, Hell & Gone transmite todo el cariño y respeto que Hill y Rodríguez sienten por el mundo de Sandman creado por Neil Gaiman, algo que se siente en cada página, ofreciendo un comic a los lectores que ofrece lo mejor de ambos mundos.
Comparto algunas páginas del comic:
Locke & Key / The Sandman Universe: Hell & Gone me ha parecido una miniserie maravillosa. Ojalá hayan muchas más en el futuro.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
Con algo de retraso he podido leer los tres volúmenes de Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette, con colores de Nathan Fairbairn, la maravillosa reimaginación de los mitos de las Amazonas, en el que es uno de los comics mejor dibujados que podemos encontrar hoy en día en las librerías.
PUNTUACIÓN: 7,5/10
De las mentes magistrales de Grant Morrison (Crisis Final, El Multiverso) y Yanick Paquette (La Cosa del Pantano, Batman Inc.) llega el origen más provocador de Wonder Woman que hayas leído. Un relato único que rinde homenaje a su rica trayectoria.
Tras Batman, Superman y los Jóvenes Titanes, llega el momento de que los mejores autores aborden el mito de Wonder Woman desde una nueva óptica. Provocadora pero respetuosa, completamente moderna pero atemporal, esta nueva incorporación a la serie de novelas gráficas Tierra Uno de DC nos presenta el poder y el valor de Wonder Woman, la campeona de Isla Paraíso.
Wonder Woman: Tierra Uno ha sido una serie de 3 novelas gráficas, publicadas en España por ECC Ediciones en 2016, 2019 y julio de 2021. La primera novela gráfica contó con 144 páginas, con 136 las dos siguientes.
Grant Morrison (Glasgow, 1960) es uno de los principales guionista del mundo del cómic americano mainstream. Ha trabajado y revitalizado demasiados conceptos como para mencionarlos todos, pero habría que destacar entre sus comics más destacados y celebrados Animal Man, Doom Patrol, la novela gráfica Arkham Asylum, The Invisibles, Justice League, Batman, All-Star Superman, We3, Flex Mentallo, 52, Final Crisis o su relanzamiento de los X-Men, que forman ya parte de la historia del medio. En prosa escribió la novela Super Gods, análisis de la historia del comic book americano en la que Morrison conectó con sus propias vivencias personales.
Yanick Paquette es un artista canadiense que ha realizado al igual que Morrison la mayoría de su obra en DC Comics. Tras realizar varios cómics independientes, llegó a DC en 1997 gracias al especial JLA: Tomorrow Woman. Realizó muchos más encargos para la misma editorial antes de iniciar una prolífica colaboración con Marvel en títulos como Ultimate X-Men. En 2006, dibujó la miniserie Secret Soldiers: Bulleteer escrita por Grant Morrison, con quien repetiría más adelante en The Return of Bruce Wayne y Batman Inc. Tras su etapa en La Cosa del Pantano del Nuevo Universo DC junto a Scott Snyder, puede decirse sin generar polémica que este Wonder Woman: Tierra Uno es su mejor trabajo como profesional.
La reimaginación de los mitos de Wonder Woman a manos de Morrison me ha parecido super curiosa porque me alucina ver en 2021 que Morrison haga un elogio tan poco sutil del ideario del creador de Wonder Woman William Moulton Marston, que creó al personaje en 1941.
Wonder Woman fue un banco de pruebas empleado por el psicólogo Marston, creador del polígrafo, para exponer sus puntos de vista sobre el feminismo, con “un nuevo tipo de superhéroe que triunfaría no con puños o potencia de fuego, sino con amor”, lo que obligatoriamente hizo que debiera ser una mujer. Marston creó Wonder Woman para ser una alegoría del líder amoroso ideal; el tipo de mujer que él creía que debería dirigir la sociedad. «Francamente, Wonder Woman es propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer que, creo, debería gobernar el mundo», escribió.
Marston era un feminista convencido, practicante del poliamor y firme creyente en la superioridad de las mujeres. Describió la servidumbre y la sumisión como una «práctica noble y respetable». La Wonder Woman de Marston a menudo terminaba encadenada antes de liberarse inevitablemente. Esto no solo representaba la afinidad de Marston por el bondage, sino también el rechazo frontal que mostraba frente a la subyugación de las mujeres y la esclavitud.
Grant Morrison toma todos estos elementos unidos a la propia mitología griega de la Amazonas para crear un mundo de Wonder Woman que se siente moderno y atemporal a la vez, respetuoso del pasado del personaje pero sin miedo de llevarlo a caminos hasta ahora nunca explorados cuando se lleva la ideología de Wonder Woman y las Amazonas hasta sus últimas consecuencias. Frente a la versión guerrera espada en mano que se ha impuesto en los últimos años en los comics de DC, me gusta que Morrison nos devuelva a la Diana más utópica y optimista que busca convencer con el poder del amor y que tiene como principal arma su lazo de la verdad. Que este concepto que parece tener una connotación silver-age un poco ñoña tenga tanta importante en la historia realmente me parece un acierto.
Morrison es también un feminista convencido y no tiene problema en mostrar que el ideal de sociedad de esta historia, tal y como imaginó Marston, es una que esté dominada por las mujeres en la que el hombre de un paso al lado, y no tuvo miedo a la polémica que entiendo que sabía que estas ideas podrían provocar en el público americano.
Los lectores veteranos de comics ya sabemos que los comics siempre han sido políticos, y este Wonder Woman: Tierra Uno es una historia 100% feminista de principio a fin, con una presentación de Diana en el mundo “real” de los Estados Unidos que pone en contraste su mundo ideal idílico con los problemas de nuestra sociedad, con unos poderes económicos y militares que se oponen a toda posibilidad de alterar el statu-quo. Una sociedad con graves problemas y desigualdades al que le falta mucho para llegar al ideal al que aspiran las mujeres de la historia.
Pero no nos vamos a engañar, la historia de Morrison está bien, pero el plus de calidad que hará que este comic se recuerde durante años es el suntuoso y maravilloso dibujo de Yanick Paquette con colores de Nathan Fairbairn. Hace mucho tiempo que no he visto a una Diana tan bella, poderosa y segura de si misma, a la vez transmitiendo la ingenuidad, positivismo y esperanza de un mundo mejor que supone la juventud. A una perfecta anatomía (literalmente), no sólo de Diana, sino de todas las Amazonas, hay que añadir una fuerte personalidad de cada personaje, que transmiten perfectamente el ideal de belleza imposible que forma parte del ADN de esta sociedad utópica perfecta formada únicamente por mujeres. Este Wonder Woman: Tierra Uno es sin duda una celebración del cuerpo femenino en todas sus formas.
Los dibujos de Paquette quitan el hipo y son increíbles. Hay que agradecer la oportunidad que este formato de novelas gráficas le ha proporcionado para poder crear su mejor trabajo sin tener que preocuparse de los plazos de entrega mensuales habituales del mundo del comic-book, que son el gran problema para la creatividad artística del medio. Paquette crea una arquitectura maravillosa con una Temyscira que cobra vida de forma mágica. El increíble trabajo de fondos es otro elemento que hace que estas novelas gráficas sobresalgan respecto a la gran mayoría de comics que se publican en la actualidad, y quiero destacar además las estupendas portadas, como la del número 3 inspirada en «La libertad guiando al pueblo» de Delacroix.
A esto hay que sumar un gran dominio de la narrativa, consiguiendo la cuadratura del círculo de hacer que su Wonder Woman sea una belleza que admirar en cada página y que además la historia se lea de forma super fluida casi de una sentada gracias a una composición de páginas que son un escándalo, llena de suntuosidad, respeto por sus orígenes mitológicos y frescura a la hora de contar la historia. Y si a todo esto le sumamos un indudable elemento erótico en la historia con numerosas viñetas planteadas como puro bondage con Diana apresada o arrodillada delante nuestro, mirándonos a los lectores con la boca abierta y ojos solícitos, ¡buff!! La lectura aumentó varios grados de temperatura a mi alrededor mientras lo leía. Y creo que este elemento es un claro homenaje a la figura de Marston y los valores que defendía.
Si tengo que ponerle un pero, es que Morrison construye a unas Amazonas tan superiores en todo, belleza pero sobre todo fortaleza e inteligencia, que realmente no llega a haber nunca una amenaza creíble que tenga capacidad real para oponerse a ellas. Si a eso sumamos a unos hombres machistas presentados como personas pequeñas y ridículas, la sensación de inocuidad está presente de principio a fin. Esto además viene aumentado por la propia existencia de las tres oráculos que indican que el destino ya está marcado de antemano, así para ¿para qué preocuparse por nada si todo va a suceder como estaba previsto?
Luego hay otro elemento que es mucho más cuestionable, y es la propia ideología de Marston y su «feminismo sumiso». En los últimos años estamos acostumbrados que a la hora de actualizar historias y personajes clásicos para las nuevas generaciones de lectores, en las versiones modernas se modifican aquellos elementos que han envejecido mal y puedan resultar ofensivos por transmitir elementos que con ojos del siglo XXI puedan ser vistos como machistas, racistas, etc… Algo que no me parece mal, la verdad. Que sin embargo se haya considerado conveniente publicar un comic que presenta la superioridad de las mujeres frente a los hombres, y que los hombres deben aceptar sumisamente esta posición de superioridad femenina me deja flipado. Soy una persona convencida de los valores del feminismo clásico y creo que hombres y mujeres somos iguales en derechos y obligaciones, y que nuestra sociedad debe derribar las barreras y toda discriminación que impidan el crecimiento y la felicidad de la mujer, de cara ha conseguir una democracia de ciudadanos iguales. Y no tengo la piel fina, entiendo que Morrison plantea este elemento a sabiendas de ser polémico, y me gusta leer contenidos que planteen un desafío intelectual. Pero pensaba que el objetivo a conseguir era este, una sociedad de hombre y mujeres con las mismas oportunidades y derechos. Igual resulta que estaba equivocado.
Creo que en 40 años leyendo comics mainstream americanos es la primera vez que un héroe afirma la superioridad de un género frente al otro como un ideal al que aspirar. Es algo que se sobreentiende en el discurso de un villano, que para eso es el malo que busca provocar desigualdades, pero que nunca esperé leer de alguien como Wonder Woman. Ni de ningún otro héroe, ojo. Y para que entendamos lo problemático de todo, imaginemos que DC hubiera querido publicar un comic de Superman (por ejemplo) en el que promoviera una sociedad utópica en la que el hombre es más importante que la mujer, y en la que el género femenino debe acostumbrarse a vivir una vida servil hacia el hombre, y que esta sociedad se mostrara como un paraíso de paz y felicidad. Obviamente este comic no se hubiera publicado porque DC sabe con razón que se le hubieran tirado encima todo tipo de activistas por ser discriminatorio, ofensivo para la mujer, etc, etc. Y sin embargo, aquí tenemos un comic que propugna eso mismo al revés para aplauso generalizado. En este sentido, esta historia de Morrison muestra una visión de un feminismo radical reaccionario que intenta controlar todos los discursos que se realizan en obras de entretenimiento, que no busca igualar los derechos y las obligaciones de hombres y mujeres sino crear privilegios de unas frente a otros.
Y si a esto le sumamos que el propio ideal de feminismo sumiso de Marston copiado por Morrison podía ser genial en el entorno universitario de los años 40 en el que vivía Marston, pero resulta bastante ridículo si se piensa que alguien lo toma en serio como ejemplo en pleno siglo XXI a la hora de plantear una revolución feminista en nuestra sociedad. Esto hace que el final del comic en mi opinión acabe siendo un tanto descafeinado y problemático si pensamos en el mensaje que nos está contando. El problema de los ideales es que en los comics son mostrados y ejecutados por seres puros y perfectos como en este caso las inmortales amazonas, mientras que en la vida real las personas, también las mujeres, estás llenas de prejuicios y envidias, y son capaces de lo mejor y de lo peor.
A pesar de estos elementos con los que no comulgo, tampoco es que me rasgue las vestiduras ni nada, como comic de entretenimiento ligero creo que cumple perfectamente su función, sobre todo gracias al sublime dibujo de Paquette. Y en estas novelas gráficas he encontrado también elementos positivos que contrarrestan los menos buenos que hacen que me haya gustado la lectura.
Wonder Woman: Tierra Uno es una de las mejores lecturas de Wonder Woman que puede encontrarse: provocadora, respetuosa de su pasado, moderna y atemporal al mismo tiempo. Si eres fan de Diana, no te lo puedes perder.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Gracias por leer este post. Y tu, ¿has leído este comic? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
He tardado en leer Un cesto lleno de cabezas de Joe Hill, el comic que inauguró el sello Hill House de DC Comics junto al artista Leomacs, color de Dave Stewart y maravillosas portadas de Reiko Murakami. Gracias ECC Ediciones pude leerlo y me ha parecido un comic super entretenido y recomendable, sobre todo en estos días previos a Halloween.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
June Branch está en apuros. Está atrapada sin escapatoria en Brody Island. Han secuestrado a su novio Liam. Y cuatro convictos fugados y sedientos de sangre no se detendrán ante nada hasta encontrarla.
Lo único que la pobre June puede usar para defenderse es un hacha vikinga con el aterrador poder de decapitar a una persona y que su cabeza siga hablando. Si quiere salvarse y salvar a Liam, June tendrá que mantener la cabeza fría… ¡o un cesto lleno de ellas!
Del aclamado guionista Joe Hill (NOS4A2, Locke & Key), llega Un cesto lleno de cabezas, la primera serie de la línea Hill House Comics. Con el increíble dibujo de Leomacs (Lucifer), este escalofriante cómic recopila toda la miniserie de siete números, e incluye también algunos bocetos y entrevistas con los autores.
Cuando DC Comics anunció la creación del sello Hill House con Joe Hill a la cabeza, la verdad es que sólo Plunge junto al increíble Stuart Immonem me llamó la atención. Sin embargo, ahora que pude leer Un cesto lleno de cabezas, su comic dibujado por Leomacs con color de Dave Stewart, me he encontrado una lectura super entretenida que me ha recordado en el mejor sentido posible el cine y las historias que disfrutaba en los años 80. Un comic estupendo, vaya. Con el feeling que a priori se supone que tienen que tener las historias de un sello de terror.
Joe Hill empieza con lo que sería a priori una historia de terror bastante típica con una chica atrapada en una isla de la que no puede escapar mientras huye de unos asesinos, para irla convirtiendo en un thriller fantástico super original en el que la verdad está oculta y no te puedes fiar de nadie. Todo eso unido a un hacha mágica que mantiene con vida las cabezas después de haberlas separado del cuerpo. Que Hill sitúe la historia en los años 80 no es casual, ya que el toque de locura tiene un feeling a muchas obras de entretenimiento de la época que hacen que la experiencia sea super chula.
El comic es super adictivo y me lo he leído en una sentada. La historia se va construyendo a fuego lento y nos ofrece momentazos gores junto a detalles realmente divertidos y freaks, jugando con numerosos elementos que podrían no funcionar pero que convierten a esta historia en un triunfo. Hill está genial mostrando diferentes puntos de vista que añaden nuevos matices al misterio existente en Brody Island, jugando con la figura del narrador mentiroso que añade unos toques de paranoia que le van perfectos a la historia.
Si Una cesta llena de cabezas triunfa es también gracias al estupendo apartado artístico con Leomacs en el dibujo y Dave Stewart al color. Leomacs ha sido para mi un auténtico descubrimiento. Su dibujo se caracteriza por una línea fina y una perfecta narrativa, creando unos personajes totalmente reconocibles en todo momento que además no se arruga ante los momentos gores. Dave Stewart por su parte se encarga del color de forma modélica, ayudando a que la lectura sea fluida en todo momento y aportando el shock del rojo sangre en los momentos justos para conseguir un mayor impacto. La verdad es que este comic está maravillosamente bien dibujado, tengo que fijarme en qué otros comics ha trabajado Leomacs porque al menos en el apartado gráfico tendremos un éxito seguro.
Comparto algunas páginas del comic:
Un cesto lleno de cabezas ha sido una lectura estupenda con su mezcla del terror, triller y humor. Un comic super recomendable que deberías leer si tienes la ocasión.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
Tras comprar las novelas gráficas de Parker de Darwyn Cooke, gracias a mi hermano Fernando hemos cumplido con otro de nuestros debes comiqueros, al comprar la etapa que el recordado artista realizó en The Spirit entre 2006 y 2008.
PUNTUACIÓN: 8/10
En 1940, el legendario creador Will Eisner («Un contrato con Dios») comenzó una nueva y sorprendente tira cómica de periódico, «The Spirit», que cambió la faz de los cómics para siempre. El criminólogo Denny Colt deja que el mundo crea que está muerto para continuar su guerra contra el crimen como el aventurero enmascarado The Spirit. Ahora se enfrenta a un elenco asombroso de criminales y femmes fatales armados solo con su ingenio, y con la ayuda del inteligente adolescente Ebony White, la ingeniosa novia Ellen Dolan y su padre, el comisionado de policía Dolan. El aclamado escritor y artista Darwyn Cooke («DC: The New Frontier «) lleva la mayor creación de Will Eisner a un nuevo milenio con un entusiasmo incomparable.
La etapa de Darwyn Cooke en The Spirit fue inaugurada en 2006 con el especial Batman / The Spirit, escrito por Jeph Loeb, tintas de J. Bone y colores de Dave Stewart, que formaron el equipo creativo de la serie regular. Darwyn Cooke realizó los números 1 al 6 y 8 al 12, publicados entre 2006 y 2008, siendo un fantástico punto de entrada para que los nuevos lectores conozcamos la más famosa creación de Will Eisner.
En España, Norma Editorial publicó estos comics, que DC Comics posteriormente ha recopilado en dos estupendos Hardcover que ya forman parte de mi comiteca, y que incluyen además los números 7 y 13 realizados por varios equipos creativos.
Batman / The Spirit ganó el premio Eisner 2007 a la mejor número individual. El colorista Dave Stewart ganó el premio Eisner a la mejor coloristan en parte por su trabajo en Batman / The Spirit. Darwyn Cooke ganó el premio Joe Shuster 2007 al Artista Destacado por Batman / The Spirit y su serie en curso The Spirit.
Darwyn Cooke plantea estos comics como historias autoconclusivas en cada número, que condensan los principales mitos de The Spirit. Además de poder disfrutar de la enorme habilidad de Cooke como narrador y como dibujante para un desconocedor del personaje de Will Eisner com yo es una delicia descubrir en estas páginas al Comisario Dolan, a su hija Ellen, novia de Denny Colt el alter-ego de Spirit. También al taxista adolescente Ebony White que le ayuda en sus investigaciones, así como la enorme variedad de bellas mujeres y femmes-fatales que Spirit se irá encontrando en sus aventuras. Desde Madam P Gell, Silk Satin, Ginger Coffee y sobre todo, el primer amor de Denny, Sand Saref.
Por el lado de los villanos, hay un curioso grupo de criminales entre los que tenemos a Mr. Octopus y su organización the Octagon, Mr. Carrion, Cossack y, sobre todo, el gran archivillano Alvaro Mortez y su legión de muertos vivientes.
Las aventuras de Spirit son, como siempre estando Darwyn Cooke, una delicia de leer y super entretenidas. Cooke despliega su extraordinaria habilidad como narrador para construir historias sencillas pero efectivas que aunque autónomas, construyen los mitos del personaje y van completando un tapiz super completo que adquiere un sentido completo al final. El estilo cartoon de Cooke dota al comic de un aura atemporal que le viene de maravilla a un comic nacido con unas claras raíces pulp.
Cooke plantea las historias en un mundo atemporal que podría ser el actual o uno de hace 60 años. Esto queda sobre todo puesto de manifiesto en el crossover de Batman – The Spirit, que cronológicamente se publicó antes que la serie regular para generar interés en el personaje, en el que vemos una versión de Batman y su galería de villanos más cercana al camp de la serie de televisión de los años 60 que al grim-n-gritty creado por Frank Miller en 1986. Un comic, todo sea dicho, sencillo y sin pretensiones que resulta una delicia de lectura.
Quizá el único problema que tuve con este comic es la propia figura de Spirit, el héroe bonachón e inocente que podría encajar en los años 40 y 50 en los que Eisner realizó la mayoría de sus aventuras, pero que para el standard actual se me queda casi en una caricatura demasiado plana. Y no dudo que esto está claramente buscado por Cooke a la hora de escribir sus historias, buscando un acercamiento lo más fiel posible a la obra y al espíritu de Eisner, pero el resultado final hizo que aprecie muchísimo el trabajo de Cooke, pero no haya conectado nada con el protagonista.
Cooke colaboró con J. Bone, que además de entintar realizó los acabados de algunos números, y con el maravilloso Dave Stewart en el color, que ayudó a crear la estética atemporal que necesitaba este comic consiguiendo que sea uno de los comic mejor dibujados que he leído este año.
Aunque el comic de Spirit se vendió muy bien en USA y Cooke a priori tenía historias para al menos dos años, finalmente la etapa terminó antes de tiempo al realizar DC una reestructuración editorial, despidiendo al editor de la serie y a J. Bone, lo que hizo que Cooke se marchara también. El comics, con otros artistas, continuó siendo publicado hasta su cierre en el número 32, publicado en 2009.
Ejemplo de estos cambios tenemos los números 7 y 13, publicados en el segundo volumen en los que tenemos un grupo de historias cortas realizados por autores de primer nivel como Walter Simonson y Chris Sprouse, Kyle Bake, Gail Simone y Phil Hester, Jordi Bernet o Eduado Risso. Unas historias que están correctas, al tratarse de historias de 8 páginas en las que poco se puede hacer.
Para un fan de Darwyn Cooke como yo, era un pecado no tener su etapa en The Spirit, y una vez leídos me parecen una maravilla de narrativa y estilo. 100% recomendable!!
PUNTUACIÓN: 8/10
Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).
PUNTUACIÓN: 5/10
ARTÍCULO CON SPOILERS.
Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.
Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.
Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.
En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.
Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.
Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola.El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.
Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.
Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.
Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.
Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.
En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.
La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.
La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.
También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.
También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.
Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.
Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.
Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.
King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.
Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en «Yo soy Bane» para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.
Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.
Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.
Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.
Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.
En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.
PUNTUACIÓN: 5/10
Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.
¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
Debe estar conectado para enviar un comentario.